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TEMA 1: Litigio y Derecho Procesal

Introducción al tema
El ser humano es un ser eminentemente social, por tanto aspira a la satisfacción de sus
necesidades personales que conlleve a la presencia de intereses que pueden ser lo no
contrarios a los demás, lo que conlleva a la existencia del conflicto de intereses, pero con
relevancia jurídica, es decir que requiera protección del Derecho. Por tanto con la finalidad
de proteger esos intereses reconocidos por el Derecho, este requiere de un instrumento que
ponga las cosas al estado anterior, es decir que le devuelva la paz y la seguridad jurídica a
la sociedad.

En este marco, este primer tema tiene por finalidad analizar críticamente la importancia del
derecho procesal en la vida en sociedad, su naturaleza instrumental como medio para velar
por la vigencia de los derechos sustanciales. En este sentido, partiremos por desarrollar
sobre el conflicto de intereses y sus distintas formas de solución, establecer el origen del
derecho procesal y distinguir su división como método de estudio, determinando su objeto
de estudio y finalidades.

Aprendizajes esperados:
Conozcamos ahora las capacidades y actitudes a desarrollar en este primer tema:

Capacidad

 Analiza el origen de los conflictos de intereses y sus formas de solución,


relacionándolo con el Proceso.
 Comprende la importancia de la Teoría General del Proceso, reconociendo su
cientificidad.
 Analiza la evolución y vigencia de los sistemas procesales, comparándolos con
nuestro sistema procesal.

Actitudes

 Reconoce la importancia del Derecho procesal como ciencia

 1. Conflicto de intereses y litigio


 El ser humano desde su aparición ha estado siempre en búsqueda de la satisfacción
de intereses, desde satisfacer sus necesidades primarias, sus apetencias sexuales
hasta en aumentar su patrimonio, etc. Esta variedad de necesidades personales trae
como consecuencia que surja una contraposición de intereses entre las personas, por
cuanto mientras unas buscarán aumentar sus riquezas (interés económico), otras
buscarán reproducirse, o mientras unos buscarán casarse, otras buscarán la soledad
(personal), por lo que la diversidad de cada una de estos intereses, sean estos
individuales o colectivos y su no satisfacción, conllevaría al surgimiento de los
llamados conflictos de intereses, unos con mayor o menor trascendencia que los
otros.
 Eventualmente surgen conflictos de intereses entre los sujetos de derecho: una
persona afirma ser la propietaria de un bien y pretende que se le entregue, y la que
posee dicho bien se resiste a entregarlo, aduciendo que ella también tiene título de
propiedad sobre el mismo bien. Es entonces cuando surge el litigio.
 Ovalle Favella (1996, Pág. 5), señala que el conflicto de intereses solo se convierte
en litigio cuando una persona formula contra otra una pretensión, es decir, exige la
subordinación del interés ajeno al interés propio; y frente a esa pretensión, la otra
parte expresa su resistencia, o sea, se opone a la misma, negando subordinar su
interés propio al interés hecho valer mediante la pretensión.

 1.1. El litigio
 Son los conflictos de intereses de mayor trascendencia los que les interesan al
derecho y a los cuales les otorga protección jurídica, y se les denomina conflictos
jurídicos de intereses o lo que el maestro Italiano Francesco Carnelutti lo denominó
“Litigio”, definiéndolo como “el conflicto de intereses calificado por la pretensión de
uno de los interesados y la resistencia de otros”, esta definición ha sido criticada por
considerarla muy limitada, por cuanto sólo alcanza a los conflictos de intereses de
orden patrimonial (civil, laboral, comercial, etc.), no comprendiendo a aquellos
conflictos en donde no existe una disputa de orden patrimonial, como son los
intereses penales y administrativos.
 Los elementos del concepto carneluttiano de litigio son la existencia de dos sujetos –
uno que pretende y otro que resiste- y de un bien jurídico –que puede ser material o
inmaterial-, respecto del cual versan la pretensión y la resistencia.
 Pero para Carnelutti el litigio no es solo un conflicto de intereses sino un conflicto
jurídicamente calificado, es decir trascendente para el derecho. En efecto, no todo
conflicto de intereses es un litigio. Puede haber conflictos de intereses de carácter
económico, científico, etc., que no estén titulados por el derecho; conflictos cuya
solución se haya dejado a la espontaneidad de la vida social, porque no se haya
estimado necesario proporcionar criterios ni medios para resolverlos.
 En cambio, cuando en un conflicto el derecho otorga su tutela a favor de uno de los
intereses en pugna, se puede hablar propiamente de litigio.
 El concepto de litigio es de gran importancia para el desarrollo procesal. En primer
término, es útil para determinar cuándo un conflicto de intereses puede ser
considerado como litigio y es susceptible, por tanto, de ser sometido al conocimiento
y resolución del juzgador, a través de un proceso. En segundo lugar, este concepto
sirve para delimitar la materia, el contenido o el tema sobre el cual va a versar el
proceso, pues el litigio es precisamente el objeto del proceso. A partir de la
identificación del litigio –por medio de los sujetos, el bien jurídico y la pretensión, de
acuerdo con Carnelutti-, las leyes procesales van a determinar cuando
existe litispendencia, es decir, cuando hay un litigio pendiente de resolución por un
juzgador, el cual no puede ser conocido por otro órgano jurisdiccional; cuando existe
conexidad en la causa, es decir, cuándo hay un litigio conexo a otro en virtud de la
causa de pedir (causa petendi), lo que trae como consecuencia la acumulación de los
expedientes de los dos procesos, a través de los cuales se tramitan los litigios
conexos; cuándo existe cosa juzgada, que significa que el objeto del proceso (el litigio)
resuelto mediante sentencia firme o inimpugnable, deviene inmutable jurídicamente,
por lo que no podrá ser discutido en un proceso posterior ni en cualquier otra
oportunidad procesal.(Ovalle, Pag. 5-7).
 El maestro español, Niceto Alcalá – Zamora y Castillo propone una definición más
amplia indicando que el litigio es “el conflicto jurídicamente trascendente, que
constituya el punto de partida o causa determinante de un proceso, de una
autocomposición o de una autodefensa” Los medios para solucionar este conflicto de
intereses jurídicamente trascendente, como se puede deducir del concepto de Alcalá-
Zamora,se clasifican en tres grandes grupos: la autotutela, la autocomposición y la
heterocomposición. (Ovalle, pág. 8-9)

 1.2. Elementos
 De los conceptos expuestos podemos distinguir tres elementos del litigio:
 a) Una persona que pretende.
 b) Una persona que acepta o resiste.
 c) Existencia de un interés jurídicamente protegido.
 Para el Derecho es de vital importancia determinar que conflictos de intereses es
considerado como litigio, a fin de poder determinar el objeto, la pretensión y los
sujetos que forman parte del mismo, y establecer de esta manera las formas de
solución a los mismos.
 Los medios de solución de conflictos, se puede deducir del concepto de litigio
propuesto por Niceto Alcalá – Zamora, y se clasifican en tres grupos: La autotutela, la
autocomposición, y la heterocomposición.

 2. Medios de solución de conflictos


2.1. Autotutela
La autotutela o autodefensa consiste en la imposición de la pretensión propia en perjuicio
del interés ajeno. Es, como dice Alcalá-Zamora, un medio de solución egoísta, en
contraposición a la autocomposición, que implica la renuncia a la pretensión propia o la
aceptación de la contraria, por lo que la califica de altruista. La autodefensa –expresa el autor
citado- se caracteriza porque uno de los sujetos en conflicto…, resuelven o intentan resolver
el conflicto pendiente con el otro, mediante su acción directa, en lugar de servirse de la
acción dirigida hacia el estado a través del proceso.

Lo que distingue a la autotutela son dos notas: en primer lugar, la ausencia de un tercero
ajeno a las partes y, en segundo término, la imposición de la decisión por una de ellas a la
otra. (Ovalle, Pág.- 9)
2.2. Autocomposicion
Al igual que la autotutela, la autocomposición es un medio de solución parcial, porque
proviene de una o de ambas partes en conflicto. La autocomposición es unilateralcuando
proviene de una de las partes, y bilateral cuando tiene su origen en ambas partes. Pero, a
diferencia de la autodefensa, la autocomposición no consiste en la imposición de la
pretensión propia en perjuicio del interés ajeno, sino, por el contrario, en la renuncia a la
propia pretensión o en la sumisión a la de la contraparte.

Las especies de la autocomposición son el desistimiento, el perdón del ofendido,


el allanamiento y la transacción. Las tres primeras tienen carácter unilateral y la
ultima,bilateral. (Ovalle, Pág. 16)

2.2.1. Desistimiento
El desistimiento es, al decir de Alcalá-Zamora, “la renuncia a la pretensión litigiosa deducida
por la parte atacante, y, en caso de haber promovido ya el proceso, la renuncia a la
pretensión formulada por el actor en su demanda o por el demandado en su reconvención.
(Ovalle, pág. 16)

2.2.2. Perdon del ofendido


Semejante al desistimiento de la acción _por efectos sobre el contenido del proceso (litigio)
y sobre el proceso mismo_, es la institución conocida como perdón del ofendido en los delitos
que se persiguen por querella. En el derecho procesal penal se distingue entre los delitos
que deben ser perseguidos de oficio, es decir, mediante denuncia, de aquellos que deben
perseguidos por querella. (Ovalle, pág. 20)

2.2.3. Allanamiento
En el derecho procesal, la palabra allanamiento designa la actitud autocompositiva propia
de la parte demandada, consistente en aceptar o en someterse a la pretensión de la parte
actora, de la parte atacante.

Cuando el demandado se allana o se somete a la pretensión de la otra, no opone ninguna


resistencia frente a aquella, por lo que no llega a manifestarse realmente un litigio. Por esta
razón, cuando el demandado se allana en el proceso, se suprimen las etapas de pruebas y
de alegatos; y aunque el juzgador cita para sentencia y pronuncia una resolución a la que
denomina formalmente sentencia, esta no tiene realmente tal carácter, pues no es una
decisión sobre un litigio, que no llegó siquiera a manifestarse, sino que es simplemente una
resolución que aprueba el allanamiento del demandado. (Ovalle, pág. 21-22)

2.2.4. Transacción
La transacción, es un medio autocompositivo bilateral, porque a través de ella las dos partes
solucionan el litigio renunciando parcialmente a su respectiva pretensión y resistencia.
Desde el punto de vista de la justicia de la solución, la transacción debe implicar una renuncia
o concesión equilibrada y razonable de cada parte.
La forma más apropiada para llevar acabo la transacción, la que ofrece mayores garantías,
es la del convenio judicial, que es aquel que las partes celebran dentro de un proceso o
juicio, con la aprobación del juzgador.

La transacción, al igual que el desistimiento y el allanamiento, es un acto de disposición de


derechos o, al menos, de pretensiones litigiosas, por lo que solo puede recaer sobre
derechos renunciables. (Ovalle, Pág. 23-24)

2.2.5. Heterocomposicion
En la heterocomposición la solución al conflicto es calificada de imparcial, porque no va a
ser dada por las partes, sino por un tercero ajeno al litigio, un tercero sin interés propio en la
controversia.

2.2.6. Mediación
La función de este tercero puede limitarse a propiciar la comunicación, la negociación entre
las partes, para tratar de que ellas mismas lleguen a un acuerdo que resuelva el conflicto.
En este caso, el tercero será simplemente un mediador, que al hacer posibles las
condiciones para que las partes intercambien sus puntos de vista sobre el litigio y al invitarlas
para que lleguen a un acuerdo, hace propicia la solución. A la función que desempeña este
tercero se denomina mediación.

Sorensen señala que “la función de los buenos oficios y la mediación consiste en producir la
iniciación o la reanudación de las negociaciones entre las partes, y ayudar a su progreso”
(Ovalle, Pág. 25)

2.2.7. Conciliacion
En segundo término, el tercero ajeno a la controversia puede asumir un papel más activo,
consistente en proponer a las partes alternativas concretas para que resuelvan de común
acuerdo sus diferencias. En esta hipótesis el tercero asume el papel de conciliador y a su
función se le denomina conciliación. El conciliador no se limita a mediar entre las partes, sino
que les debe sugerir formulas especificas para que puedan llegar a un convenio entre ellas.
Para que el conciliador pueda desempeñar eficientemente su función, es indispensable que
conozca la controversia de que se trate, a fin de que este en condiciones de proponer
alternativas razonables y equitativas de solución.

Pero la función del conciliador se limita a proponer alternativas razonables y equitativas de


solución.

Pero la función del conciliador se limita a proponer alternativas razonables y equitativas de


solución.

Pero la función del conciliador se limita a proponer posibles soluciones, cuya adopción queda
sujeta, en todo caso, a la voluntad de las partes.
La conciliación se clasifica en judicial o extrajudicial, según si la persona que la ejerce es un
juzgador o un auxiliar de este, o bien, si es un órgano fuera de la organización judicial.
(Ovalle, pág. 25-26)

2.2.8. Arbitraje
En esta especie de la heterocomposición, el tercero –al que se denomina árbitro- no se va a
limitar a proponer la solución a las partes, sino que va a disponer dicha solución a través de
una resolución obligatoria para las partes, a la que se conoce como laudo. Sin embargo,
para que el arbitraje pueda funcionar es necesario que previamente las partes hayan
aceptado, de común acuerdo, someterse a este medio de solución.

Presupone, por tanto, la existencia de un acuerdo entre las partes para solucionar su
desacuerdo, su litigio, a través de dicho medio heterocompositivo.

Las facultades del árbitro para solucionar el conflicto no derivan directamente del Estado
sino del acuerdo previo celebrado por las partes, conforme a la legislación. Pero este
acuerdo de las partes no puede proveer al árbitro del imperio del Estado. El árbitro no es
autoridad, pues carece de coertio para imponer las determinaciones que dicte durante el
arbitraje, y de executio para ejecutar el laudo. En ambos casos, el interesado tendrá que
acudir a un juzgador, a un órgano jurisdiccional del estado, para que, en ejercicio de sus
facultades de imperio, ordene el cumplimiento forzoso de la determinación o la ejecución
coactiva del laudo.

El fundamento de la obligatoriedad del laudo reside en el acuerdo previo de las partes y en


la autorización que la ley da a éstas para que sometan su controversia al arbitraje. (Ovalle,
pág. 28 - 29)

2.2.9. Proceso
Por ultimo, cuando ese tercero ajeno que decide el conflicto es un órgano jurisdiccional del
Estado, un juzgador, con facultades no solo para emitir una resolución obligatoria para las
partes, sino también para imponerla por si mismo en forma coactiva, estaremos frente al
proceso. Dice Eduardo J. Couture que el proceso, desde el punto de vista de las soluciones
al litigio, es el medio idóneo para dirimir imparcialmente, por actos de juicio de la autoridad,
un conflicto de intereses con relevancia jurídica.

Siguiendo la terminología de Alcalá-Zamora, en el arbitraje, el árbitro dispone la solución a


través del laudo; y en el proceso, el juzgador dispone e impone la solución por medio de la
sentencia. (Ovalle, pág. 31 - 32)

2.3. El ombudsman
El ombudsman se desarrolló durante el siglo pasado sólo en Suecia y hasta este siglo se
difundió primero en los Estados escandinavos (Finlandia, Dinamarca Y Noruega); después
de la segunda guerra mundial ha tenido una gran influencia en numerosos países que, con
características propias, lo han venido adoptando. Entre otros Estados podemos mencionar
a Francia (el Mediateur), España (el Defensor del Pueblo), Gran Bretaña (el Parliamentary
Commisioner for administration), Italia (el Difensore civico) y Portugal (el promotor de la
justicia).

Los organismos inspirados en el ombudsman no emiten resoluciones obligatorias, sino


recomendaciones cuya eficacia depende de la respetabilidad del organismo que las
formulas, de la fundamentación de sus propuestas y de la disposición de las autoridades
para acatarlas. (Ovalle, pág. 27- 28)

En nuestra legislación, el papel del Ombudsman la desempeña el defensor del pueblo

3. DERECHO PROCESAL: Generalidades


El Derecho concebido como un conjunto de normas expedida por el Estado con la finalidad
de regular la conducta humana con justicia, se puede concebir desde dos punto de vista:
Primero: Las normas que establece a las personas derechos, obligaciones y sanciones por
su incumplimiento, al cual la doctrina lo denomina derecho sustantivo o material. Así , por
ejemplo el derecho que tiene una persona sobre su propiedad y la obligación que tienen los
demás de respetar dicha propiedad, el deberes que tenemos todos de respetar el bien
jurídico vida, y la sanción que corresponderá a aquella persona que incumple con este deber.
Segundo: Las normas que nacen como consecuencia de la posibilidad de la trasgresión del
ordenamiento jurídico, las cuales sirven como medio para hacer respetar los derechos, exigir
el cumplimiento de una obligación o sancionar los ilícitos penales, a las cuales la doctrina
las denomina derecho adjetivo, instrumental o procesal.

Ovalle Favella (1996, pág. 42) citando a Fix Zamudio clasifica además al derecho procesal
o instrumental en dos sectores: a) Derecho Procesal, a cuyo contenido está referido al
proceso jurisdiccional y a los órganos encargados de llevarlos a cabo, y b) El derecho
procedimental, que incluye las normas que regulan a los procedimientos legislativos y
administrativo, y a los órganos que intervienen en los mismos.

3.1. Definición de Derecho Procesal


Frente al derecho material o sustancial, como rama autónoma del derecho, se encuentra el
procesal, que puede concebirse desde dos puntos de vista:

A) Según la teoría pura, es el conjunto de normas que regulan la actividad realizada


por las distintas ramas u órganos del Estado para creer o aplicar el ordenamiento
positivo, sea con carácter general, como cuando cobija a toda la colectividad, o
individual, si solo atañe a una persona determinada.

a) El derecho procesal legislativo, constituido por las normas que regulan la forma
como actúan los órganos del Estado a los cuales se les ha encomendado la función
de dictar leyes (entre nosotros el Congreso, integrado por el Senado y la Cámara
de Representantes).

b) Derecho procesal administrativo, llamado ejecutivo en nuestra actual


Constitución Política.
c) Derecho procesal jurisdiccional, que es el propiamente dicho o en sentido
estricto y del cual nos ocuparemos posteriormente.

B) En sentido estricto o derecho procesal propiamente dicho, es el conjunto de normas


que reglamentan la forma como la rama judicial actúa en el cumplimiento de su función,
que, en su sentido mas amplio, consiste en la administración de justicia.

Este criterio, que consagra las reglas que debe observar la rama judicial en general,
cualquiera que sea el asunto sometido a su consideración, estructura la teoría general del
proceso. Sin embargo, dichas reglas registran modificaciones o variantes, en razón del
asunto debatido o controvertido, reglas que configuran los diferentes derechos procesales,
como son el civil, penal, laboral, contencioso administrativo, coactivo, etc. Así, por ejemplo,
la competencia es un criterio general en virtud del cual se determina a qué funcionario le
corresponde conocer de un determinado proceso. El criterio general referente a la
competencia, su concepto, factores para determinarla, modalidades, etc., son temas que
pertenecen a la teoría del proceso. La forma como esas variantes obran en cada campo o
rama en particular, por ejemplo, el civil y el penal, son diferentes, e integran el respectivo
ordenamiento procesal. (Azula, pág. 7)

El derecho procesal se puede también clasificar, de acuerdo con el objeto directo de su


regulación, en dos especies: 1) las normas procesales en sentido estricto, que son aquellas
que determinan las condiciones para la constitución, el desarrollo y la terminación del
proceso, y 2) las normas orgánicas, que son las que establecen la integración y competencia
de los órganos del Estado que intervienen en el proceso jurisdiccional. (Azula, pág. 43)

Para Eduardo B. Carlos, “la ciencia del derecho procesal estudia el conjunto de normas
jurídicas que regulan el proceso, por cuyo medio el Estado, ejercitando la función
jurisdiccional, asegura, declara y realiza el derecho (Ovalle, pág. 52).

Clariá Olmedo, citado por Ovalle Favella (1996, pág. 51) lo define como “la ciencia jurídica
que en forma sistemática estudia los principios y normas referidos a la actividad judicial
cumplida mediante el proceso por los órganos del estado y los demás intervinientes, para la
efectiva realización del derecho sustantivo, organizando la magistratura con determinación
de sus funciones para cada una de las categorías de sus integrantes, y especificando los
presupuestos, modos y formas a observar en el trámite procesal.

Alsina define que el derecho procesal “es el conjunto de normas que regulan la actividad
jurisdiccional del estado para la aplicación de las leyes de fondo, y su estudio comprende la
organización del poder judicial, la determinación de la competencia de los funcionarios que
lo integran y la actuación del juez y las partes en la sustanciación del proceso”.

Jaime Guasp indica que el derecho procesal no quiere decir, en definitiva, otra cosa que
derecho referente al proceso; es pues, el conjunto de normas que tienen por objeto el
proceso o que recaen sobre el proceso

Podetti afirma que todo el derecho procesal gira entorno a tres instituciones: a) la jurisdicción,
b) la acción, y c) el proceso.

Hernando Devis Echeandía define como la rama del derecho que estudia el conjunto de
normas y principios que regulan la función jurisdiccional del Estado en todos sus aspectos y
que por tanto fija el procedimiento que se ha de seguir para obtener la actuación del derecho
positivo en los casos concretos, y que determinan las personas que deben someterse a la
jurisdicción del estado y los funcionarios encargados de ejercerla.

3.2. Características del derecho procesal


A) Es un Derecho formal: Porque el Derecho Procesal tiene las formas y medios a través
de los cuales las partes se comunican con el Estado. Por ejemplo, con relación al modo de
intentar una demanda, están las formas cómo actuar, cómo se contesta, cómo se promueven
las pruebas y su correspondiente evacuación, etc.; o sea, se nos dice la forma, la manera
de actuar en el proceso. El actor demanda y pide al Juez; el demandado tiene su forma y
tiempo de oponerse a lo que pide el actor; todo en su oportunidad, y luego al Estado le toca
decidir lo que se le está pidiendo.

B) Es un Derecho instrumental: Viene de los Civilistas; se decía que no era una Ciencia,
sino un conjunto de reglas a través de las cuales el derecho material hallaba su fin, o sea,
que el Derecho Procesal no es fin en sí mismo, sino que sirve de medio, de instrumento,
para lograr la observancia del derecho substancial. El procesalista Jaime Guasp (1977)
afirma que el derecho material es el instrumento a través del cual el Derecho Procesal
mantiene la paz con justicia. O sea, el Derecho Procesal usa el derecho material para
mantener la paz con justicia. El Derecho Civil no es más importante que el Derecho Procesal;
todos son iguales y necesarios, se complementan para mantener el orden jurídico.

C) Es un Derecho imperativo: Porque las decisiones que emanan del Estado son de
obligatorio cumplimiento y se traducen en ejecución forzosa e imponen la voluntad del
Estado frente a los particulares. Ej: si se dicta una sentencia, mediante la fuerza del Derecho,
los particulares (en el caso concreto), tienen que cumplirla; o sea, el Estado impone su
voluntad. (Peñaranda, pág 6)

D) Es un Derecho autónomo: Porque tiene sus propias reglas, principios y conceptos; y lo


diferencia de las demás Ramas del Derecho. Ej: el Derecho Procesal tiene un Principio de
que las partes son iguales ante el Estado; igualmente, el Principio de Contradicción o
Derecho de Defensa, el de la Cosa Juzgada, son Principios propios del Derecho Procesal.

Esta autonomía de la ciencia del derecho procesal es producto de un largo proceso de


evolución de la doctrina procesal. Durante muchos años se consideró al estudio de las
normas procesales como un simple complemento, como un apéndice del estudio de las
normas sustantivas; e incluso, el propio nombre de nuestra materia fue variando, de acuerdo
con el avance de este proceso evolutivo.

Para el distinguido procesalista hispano Alcalá- Zamora, estos grandes periodos o


tendencias son los siguientes:

1. El periodo primitivo, que llegó hasta el siglo XI de la era cristiana, y que se caracterizó por la
ausencia de “auténticas exposiciones procesales”. La típica división tripartita predominante
en el derecho romano, en personas, cosas y acciones, incluyó en esta última sección a las
normas procesales, como un complemento o apéndice de las dos primeras.
2. El segundo periodo corresponde a la escuela judicialista, que surge en Bolonia a partir del
siglo XII, y después de difundirse en las principales naciones de Europa, concluye alrededor
del siglo XV.
Alcalá- Zamora aclara que ha denominado a esta escuela “judicialista”, por ser el “juicio” el
concepto que destaca en sus trabajos.

1. El tercer periodo comprende la tendencia de los prácticos, que en España se desarrolla del
siglo XVI hasta ya entrado el XIX.

Alcalá- Zamoracaracteriza esta tendencia por los siguientes rasgos: “contemplación de la


materia procesal mas como un arte (o quizá, mejor, como una técnica) que como una ciencia;
cualidad de prácticos en la mayoría de los autores… atención prestada al stylus curiae, que
ofrece grandes analogías con el todavía en uso; predominio frecuente de las opiniones de
los prácticos, sobre los propios preceptos legales, deformados e incluso anulados por las
mismas; tonalidad nacional mas marcada que en las otras tendencias.

1. El cuarto periodo concierne al procedimentalismo. Surgida en Francia como consecuencia de


las transformaciones jurídicas que trajo consigo la Revolución, así como de la codificación
napoleónica, esta tendencia se ocupa fundamentalmente de la organización judicial, la
competencia y el procedimiento.
2. El quinto periodo es el que Alcalá- Zamoradenomina del procesalismo científico.Contribuyen
al nacimiento y desarrollo de esta tendencia, por un lado, la célebre polémica entre
Windscheid y Muter en torno a la actio (acción) en el derecho romano, y por el otro, la
publicación del libro clásico de Oskar von Bulow, La teoría de las excepciones procesales y
los presupuestos procesales.

Alcalá- Zamoraresume magistralmente los cambios operados a partir de la obra de Bulow y


sus seguidores, en los siguientes términos:

a) la independencia del derecho procesal frente al derecho material, iniciada por los
judicialistas de la escuela de Bolonia y acentuada cuando la codificación napoleónica difunde
el modelo de su legislación separada, se lleva a sus últimas consecuencias;

b) los conceptos y cuestiones primordiales de nuestra disciplina –la acción, la jurisdicción, el


proceso, la actuación de las partes, etcétera-, se examinan conforme a criterios de riguroso
derecho procesa;

c) la superación del método expositivo, mediante la sustitución de la exégesis por el sistema;

d) el estudio de la materia procesal se acomete con enfoque y técnica distintos:…los


procesalistas hacen Teoría del derecho procesal, incluso acerca del procedimiento…”
(Ovalle, pág. 46 -49).

4. División del derecho procesal


4.1. Teoría General del Proceso
La teoría general del proceso es la parte general de la ciencia del derecho procesal que se
ocupa del estudio de los conceptos, principios e instituciones que son comunes a las
diversas disciplinas procesales especiales.
Es en el periodo evolutivo del derecho procesal, llamado procesalismo científico, donde se
le considera a Niceto Alcalá Zamora y Castillo como el Precursor de la Teoría General del
Proceso o Teoría General del Derecho Procesal, en la “Exposición de los conceptos,
instituciones y principios comunes a las distintas ramas del enjuiciamiento” hecha en San
José de Costa Rica: 22 de abril de 1949. Carnelutti uno de los pioneros de esta nueva
disciplina, afirmó que “el derecho procesal alcanzará su cima si se consolida su parte
general, en que los elementos comunes a cualquier forma de proceso encuentren su
elaboración”.

El contenido de la teoría general del proceso esta constituido por el conjunto de conceptos,
principios e instituciones comunes a las diversas ramas especiales de la ciencia del derecho
procesal.

Se puede afirmar que existe acuerdo acerca de que son comunes a todas las disciplinas
procesales especiales los conceptos de acción, jurisdicción y proceso, a los que la
doctrina considera como fundamentales, y a los que el procesalista argentino Ramiro Podetti
denominó la “trilogía estructural de la ciencia del proceso”. En cualquier disciplina procesal
se manifiestan estos tres conceptos: la acción, como derecho subjetivo procesal, poder
jurídico o facultad que las personas tienen para promover la actividad del órgano
jurisdiccional, con el fin de que, una vez realizados los actos procesales correspondientes,
resuelva sobre una pretensión litigiosa; lajurisdicción, como función que tienen determinados
órganos del Estado para resolver conflictos de trascendencia jurídica, mediante
determinaciones obligatorias para las partes y susceptibles de ejecución; y, en fin,
el proceso, como conjunto de actos que realizan las partes, el juzgador y demás sujetos que
intervienen en el mismo, y que como finalidad lograr la composición del litigio por medio de
la sentencia. (Ovalle, pág. 52 -53).

4.2. Parte Especial


La parte especial es el complemento necesario de la parte general de la ciencia del derecho
procesal, es decir, de la teoría general del proceso.

Esta última analiza solo los conceptos, principios e instituciones comunes a las diversas
disciplinas procesales; por su propia naturaleza general, no puede examinar las
características, principios y modalidades propias de cada uno de los procesos en particular.
. (Ovalle, pág. 55)

Siguiendo las ideas de Carlos Viada y Héctor Fix-Zamudio, podemos distinguir los siguientes
tipos de procesos.

A) Proceso de interés individual o privado, en el cual predomina el principio dispositivo,


con iniciativa de parte y disponibilidad del objeto del proceso;

B) Proceso de interés social, en el cual rige el principio de igualdad por compensación,


con iniciativa de parte pero indisponibilidad del objeto del proceso, y

C) Proceso de interés publico, en el cual impera el principio publicístico, con


intervención normalmente de dos órganos del Estado con funciones de juez y parte y
una relativa indisponibilidad del objeto del proceso, que admite modalidades y
salvedades. (Ovalle favela, Pág. 56- 57).

5. Método del derecho procesal


Para hablar del método de la ciencia procesal, hay plantear la siguiente interrogante: ¿Qué
método vamos a usar en el Derecho Procesal? Con una demanda se está proponiendo un
conflicto de intereses contra el demandado; el juicio es como una guerra. Para que no haya
desorden social, el Congreso crea las leyes; pero si una persona me quita mi propiedad, y
este conflicto lo llevo a un Tribunal, al Estado, es como un juego de ajedrez, que los dos,
actor y demandado quieren ganar. Se plantea al juez una lucha y hay que usar un método
dialéctico. Se ha dicho que el método del Derecho Procesal es un método de investigación
para el conocimiento científico del orden jurídico procesal. El actor plantea su tesis: echa el
cuento en la demanda; el demandado cuando contesta plantea la antítesis; y al final el
Estado, a través del Juez, sentencia, que es la síntesis, la decisión del conflicto; por eso las
partes se subordinan al Estado en una forma sustitutiva del derecho de defensa privado. Por
lo tanto, el método dialéctico es una lucha de intereses que se lleva al Estado para resolverlo.
En el Derecho Procesal las instituciones se transforman y se enriquecen a cada instante con
nuevos contenidos, como toda la Ciencia jurídica, el Procesal está en constante
transformación. Y como la misión del proceso es desarrollar y avanzar, así también la del
Derecho Procesal es la adquisición de nuevas categorías para una realización más humana
y menos teórica de la justicia. El proceso es el desenvolvimiento gradual de una lucha de
táctica y estrategia para obtener, finalmente, una sentencia favorable; es el debate entre dos
posiciones egoístas, una lucha de contrarios entre el demandante y el demandado, reflejo
de las contradicciones de clase del mundo occidental. Hasta fines del siglo XIX el proceso
había sido considerado como la técnica para hacer efectivas las soluciones del derecho
privado. Los investigadores alemanes Windscheid, Muther, Bullow, Wach y otros, realizaron
una gran investigación para descubrir nuevos principios, clasificaciones, que dieran al
Derecho Procesal una categoría científica. Los prácticos del Derecho Francés y del Español,
en pugna con los teóricos alemanes, alegaban la inutilidad de estas contradicciones; y en la
pugna triunfó la dogmática procesal. Entonces, el Método Científico se los voy a explicar con
un ejemplo: Cuando se introduce la demanda, le cuento un hecho histórico al Juez, y le pido
aplique el Derecho. El Juez, ve las dos verdades: la del actor en su libelo de demanda y la
del demandado en su contestación dada a la demanda incoada en su contra; qué hace el
Juez para aplicar el Derecho? Fija la inteligencia cuando va leyendo en esa realidad jurídica:
el hecho específico real, y sacando deducciones intelectivas: mira los hechos; como las
partes tienen que probar lo alegado, el Juez hace un rastreo histórico del proceso y saca
datos racionales de lo que está leyendo y finalmente saca la especie lógica: la decisión de
ese estado comparativo, o sea la sentencia. (Peñaranda-otros, pág. 7)

6. Objeto y fin del derecho procesal


El proceso es un instrumento de Derecho Procesal que va a satisfacer la necesidad de
armonía que tiene toda la sociedad, es por esto que la solución del conflicto no solo interesa
a las partes sino a la comunidad en general. Nadie discute el interés que todos tenemos en
el proceso, en razón de su objetivo: garantizar la armonía, la paz, y la justicia social; razones
para que el maestro Devis Echandía conciba, al igual que otros tratadistas, como el fin
principal de todo proceso; no solo la tutela de los derechos subjetivos, sino la satisfacción
del interés público. En igual sentido se pronuncia el tratadista y magistrado Edgardo Villamil
Portilla, al considerar que los fines del proceso desbordan la satisfacción de los derechos
individuales, para considerarse que el proceso es siempre de interés público. (Escobar. Pág.
61).

El fin de derecho procesal es garantizar la tutela del orden jurídico y por lo tanto la armonía
y la paz social, mediante la realización pacífica, imparcial y justa del derecho objetivo
abstracto a los casos concretos, gracias al ejercicio de la función jurisdiccional del estado a
través de los funcionarios públicos especializados.

Lecturas recomendadas (para ampliar conocimientos de la


primera semana)
Para saber más

Ponemos a tu disposición y te invitamos a revisar dos interesantes documentos que te


ayudaran a reforzar y ampliar los temas que hemos estudiado, estos los encontrarás en la
base de datos e-libros que utiliza nuestra universidad:

 Documento: "Las grandes líneas tendenciales del proceso civil a fines del segundo milenio

Dirección: http://site.ebrary.com/lib/bibsipansp/Doc?id=10515048

 Breve descripción: Documento referido al estudio sobre lo que es la Socialización y


humanización del proceso, los problemas actuales sobre el acceso a la Justicia. Asimismo,
desarrolla las tendencias actuales del Derecho procesal Civil, como es la oralización del
mismo.

Conclusiones de la primera semana


Podemos concluir esta primera semana manifestando que para la convivencia en sociedad
por la multiplicidad de intereses del individuo, es necesario que un Estado de Derecho cuente
con una ciencia de gran importancia como es el Derecho Procesal en donde se establezcan
y desarrollen las instituciones para cumplir con el fin de tutelar el orden jurídico y la paz
social.

TEMA 2: Proceso. Conceptos Generales


Introducción al tema
Para que se desarrolle el derecho procesal, es necesario de la presencia de instituciones
que desarrollen la actividad judicial, como son los del proceso, los sistemas procesales y
los principios del proceso
En este marco, este segundo tema tiene por finalidad analizar críticamente la importancia
del proceso como instrumento encargado de solucionar los conflictos de intereses, asi como
de las características de lo sistemas procesales, en especial del dispositivo e inquisitivo.

Asimismo, se abordará un tema muy importante como es el de los principios procesales, en


especial los del sistema peruano, resaltando la importancia de su aplicación.

Aprendizajes esperados
Conozcamos ahora las capacidades y actitudes a desarrollar en este primer tema:

Capacidad

 Distingue las diversas teorías sobre la naturaleza jurídica del proceso y reconoce su razón de
ser.
 Identifica las distintas clases del proceso en base a la doctrina y la legislación actual.
 Comprende y analiza los principios del proceso y del procedimiento, acorde con la legislación
y jurisprudencia actual

Actitudes

 Valora la importancia de los principios en un sistema procesal.


1. Proceso y procedimiento: Distinción
La palabra Proceso viene de Processus que significa: Pro: Para adelante y Cedere: Caminar.
El término solo comienza a usarse en la Edad Media, pues los romanos se referían a la Litis
y al iudicium; de ahí que hoy en día se utilicen como análogas las expresiones Litigio y Juicio.
Muchos tratadistas han definido el proceso de la siguiente forma: Según Enrique Véscovi
(1996, pag. 88), es el conjunto de actos dirigidos a ese fin: la resolución del conflicto
(composición de litigio, satisfacción de pretensiones, etc.). Y resulta, en último término, un
instrumento para cumplir los objetivos del Estado: imponer a los particulares una conducta
Jurídica, adecuada al derecho, y a la vez, brindar a éstos la tutela jurídica. Para Hernando
Morales Molina, el Proceso, jurídicamente, es un medio para realizar la exigencia de
protección jurídica y para que pueda efectivizarse la ley (Morales, Pág. 156).

Nosotros lo podemos definir como la sucesión de actos encaminados a la consecución de


un fin Jurídico determinado. La palabra Procedimiento por su parte, deriva etimológicamente
de procedere y de la voz latina procesus que significa: Marchar, avanzar, obrar, desenvolver,
secuencia o acción de ir adelante. El sufijo miento, viene de la palabra griega mentum que
significa movimiento, vida. Hernando Morales (1978:156), ya citado, diferencia el proceso
del procedimiento. Para él “El proceso no se identifica con el procedimiento, pues al paso
que el primero es el conjunto de actos necesarios para la declaración o ejecución del
derecho, el segundo consiste en cada una de las etapas que el proceso comprende”.
Diferencias: • El procedimiento es el modo como va desarrollándose el proceso, el trámite
a que está sujeto, o una serie de fases. • El proceso se sirve del procedimiento, pero no
siempre que hay procedimiento existe un proceso, sin embargo no puede haber proceso sin
procedimiento. • El procedimiento se materializa en un expediente, se constituye en el medio
extrínseco, el proceso es el debate en sí, que tiene por cometido resolver un tema de
decisión. (Escobar, p 39 – 40).

Alcalá Zamora lo distingue del procedimiento al decir que “… si bien todo proceso requiere
para su desarrollo un procedimiento, no todo procedimiento es un proceso. El proceso se
caracteriza por su finalidad jurisdiccional compositiva del litigio, mientras que el
procedimiento (que puede manifestarse fuera del campo procesal, como el administrativo y
legislativo) se reduce a ser una coordinación de actos en marcha. Así, pues, mientras la
noción del proceso es esencialmente teleológica, la del procedimiento es de índole
formal, y de ahí que distintos tipos de proceso se puedan sustanciar por el mismo
procedimiento, y viceversa.

Según Carnelutti el proceso denota "la suma de los actos que se realizan para la
composición del litigio".

El Dr. Pablo Sánchez (2004; 182-183) citando a Juan Motero Aroca hace otras precisiones:
a) El término procedimiento no es exclusivo del ámbito judicial, sino que es aplicable a todas
las funciones del Estado (administrativo, legislativo), b) Procedimiento hace referencia a la
forma, a sucesión de actos, sin precisar si esa actividad es la de los jueces o de los órganos
administrativos, c) cuando se habla de procedimiento judicial se destaca la formas de
actividad judicial; la consideración formal del proceso; el aspecto externo del proceso, d)
Aunque proceso y procedimiento tienen una misma raíz etimológica, procedere, en el
segundo destaca la nota de actuación externa, el trabajo administrativo que se realiza en
cualquier actividad jurídica; mientras que en el primero, es necesario tomar en consideración
la estructura y los nexos que median entre los actos, los sujetos que lo realizan, la finalidad
a que se tienden, los principios a que responden, las condiciones de quienes los producen,
las cargas que imponen y los derechos que otorgan. Mientras que existe procedimiento en
cualquier actividad jurídica, el proceso es propio y exclusivo de la actuación judicial.

Juicio. La palabra juicio proviene del latín iudicium, que significaba en el derecho romano,
la segunda etapa del proceso, que se desarrolla ante el iudex (juez). En Europa, el iudicium
no fue sólo una etapa, sino todo el proceso. Según la Escuela Judicialista de Bolonia, "el
juicio es un acto en el que intervienen cuando menos tres personas: el actor que pretende,
el demandado que resiste y el juez que conoce – y decide".

A partir del S. XVI, los países de la Europa Central, bajo la influencia de la doctrina del
derecho canónico, empezaron a sustituir la palabra iudicium por las de processus, processus
iudicii y processus judiciales, también de origen latino.

Actualmente, en los países de tradición hispánica la palabra juicio tiene, cuando menos 3
significados:

a) Como secuencia de procedimientos a través de los cuales se lleva a cabo la


sustanciación de todo un proceso.
b) Como etapa final del proceso penal (conclusiones de las partes y sentencia del
juzgador).

c) Como sentencia propiamente dicha.

2. Naturaleza jurídica del proceso


Naturaleza jurídica del proceso. Las teorías que se han expuesto, para fijar la naturaleza
jurídica del proceso son múltiples y variadas; hacemos referencia entre otras a las siguientes:
contrato, cuasicontrato, situación jurídica, institución jurídica, como empresa y relación
jurídica.

El proceso como contrato: Se explica al afirmar que la relación que liga a las partes en el
proceso es contractual, porque supone un acuerdo de voluntades. Sobre el particular
podríamos afirmar que habría una remota posibilidad cuando las partes acuerdan acudir a
la jurisdicción arbitral, pero no en otro sentido, porque la presentación de la demanda es
ajena a un acuerdo de voluntades y en el caso de la denuncia, antes que voluntad de las
partes, es el ejercicio de la voluntad del Estado para evitar la justicia por sus propias manos.

El proceso como institución jurídica: Defendida por Jaime Guasp. Según esta teoría al
entenderse el proceso como un conjunto de actividades, relacionadas entre sí, orientadas a
satisfacer una pretensión; encontramos dos elementos fundamentales en toda institución
preestablecidos: Un objetivo común (público) y uno particular (privado), así entendido es una
verdadera institución, porque el proceso no se limita a resolver un conflicto privado, sino que
reclama igualmente fines de carácter público, cuales son la realización del derecho. El
problema es que la terminología es ambigua, por cuanto asi se denominan por cuanto asi se
denominan instituciones que nada tienen que ver con el derecho, o sea que no hay una
definición particular, que la haga diferente. Sobre el particular podríamos afirmar que habría
una remota posibilidad cuando las partes acuerdan acudir a la jurisdicción arbitral, pero no
en otro sentido, porque la presentación de la demanda es ajena a un acuerdo de voluntades
y en el caso de la denuncia, antes que voluntad de las partes, es el ejercicio de la voluntad
del Estado para evitar la justicia por sus propias manos. La crítica de esta concepción la
hace Couture en la cita que relacionamos a continuación: “Solo subvirtiendo la naturaleza
de las cosas es posible ver en el proceso, situación coactiva, en la cual un litigante, el actor,
conmina a su adversario, aun en contra de sus naturales deseos, a contestar sus
reclamaciones, el fruto de un acuerdo de voluntades”. (Couture, Pág. 128).

El proceso como cuasicontrato : Los sostenedores de esta tesis, llegaron a ella por exclusión,
partiendo de la fuente generadora de las obligaciones, pues se divagaba que si el proceso
no era ni contrato, ni delito, ni cuasidelito, tenía que ser un cuasi contrato. La objeción que
se hace es olvidar como fuente de las obligaciones a la Ley, de donde deriva el proceso.

El proceso como situación jurídica: Expuesta por el tratadista Goldschmidt, en el proceso lo


que se presenta es una situación jurídica, traducida en expectativas de perder o ganar,
posibilidades de obrar y cargas que se deben asumir o determinados estados en los que se
ubican los intervinientes. Tesis parcialmente aceptada, en tanto olvida la misión del derecho,
que es asegurar la protección e igualdad de todos los participantes en el proceso. Y las
meras expectativas se concretan por la protección que la norma consagre.
El proceso como relación jurídica: El abanderado de esta teoría fue Oscar Von Bulow, sin
desconocer las precisiones aportadas por Kholer, Hellwig, Wach y Chiovenda, y es la más
aceptada por la Doctrina y la jurisprudencia, no obstante ciertas disidencias. Se afirma que
la Ley es la que regula la actividad de las partes y del juez, de allí resultan los derechos,
deberes y poderes, formándose de esta manera entre los sujetos que intervienen, una
verdadera relación jurídica que emerge de una sustancial, para ubicarse en el litigio en una
procesal, que nace con la presentación de la demanda y se concreta con la notificación. Se
le critica que para que nazca, necesita la concurrencia de los presupuestos procesales y que
no hay verdaderos derechos y deberes, porque para que existan, requieren de la formulación
de un concepto superior. Además se rechaza por no haber uniformidad entre quienes se
presenta la relación jurídica procesal, si entre el juez y las partes, o si entre éstas solamente,
prescindiendo del juez. Creemos, como lo anota Juan Montero Aroca, que la controversia
sobre la naturaleza jurídica del proceso respondió a un momento jurídico determinado, pero
hoy por hoy el proceso se explica sin referencia a ninguna categoría, pero sí, con respecto
de los que lo utilizan, como los intervinientes en el proceso. Sin embargo, ello contribuyó a
lograr la autonomía del Derecho Procesal, luego la discusión no fue inútil. Queremos resaltar
que no se trata de fijar posiciones sino de ilustrar sobre tendencias. Las discusiones en torno
a la naturaleza jurídica del proceso, entendida en sentido tradicional, ha consumido ríos de
tinta y montañas de papel, sin embargo son inútiles, no sirven hoy para nada. Cuando lo
anterior lo tengamos asimilado podremos afirmar que el proceso no tiene naturaleza jurídica
y entonces estaremos en condiciones de abandonar discusiones inútiles y de buscar por otro
lado, preguntándonos su razón de ser. (Escobar, pág. 41-42)

3. Finalidad
Para Azula Camacho, el proceso tienen los siguientes fines:

A) Los de carácter general, remoto o mediato, se contraen a un interés de índole


común, que atañe a toda comunidad o conglomerado social, y consiste en la
preservación de la armonía y paz entre los integrantes del grupo. GUASP, el final normal
del proceso es “el mantenimiento de la paz justa o de la justicia pacifica”. O, de acuerdo
con CARNELUTTI, “paz con justicia podría ser, de ese modo, el lema del derecho
procesal. Ni paz sin justicia, ni justicia sin paz”

B) El de carácter inmediato, próximo o específico ofrece disparidad de criterios entre


los doctrinantes, que pueden agruparse en dos tendencias: la subjetiva y la objetiva.

a) La teoría subjetiva, que es la más antigua, se funda en que el fin del proceso
es obtener la efectividad del derecho subjetivo reclamado por el demandante
cuando es violado, desconocido, o solo existe el simple temor de que pueda llegar
a serlo.

De acuerdo, con esta concepción, como el derecho subjetivo implica la protección


de un interés que es reconocido por el ordenamiento positivo, cuando él se viola o
desconoce, el proceso es el medio para que el afectado pueda obtener su
reconocimiento o satisfacción.

b) La teoría objetiva, sustentada entre otros por CHIOVENDA, considera que el


fin del proceso es la actuación de la ley, es decir, la aplicación de la norma sustancial
o material al caso concreto que es objeto de decisión en el proceso.
Esta tendencia no implica que el pronunciamiento judicial sea favorable al
demandante, por cuanto, como el propio CHIOVENDA lo sostiene, sea fundada o
infundada la demanda (pretensión) del actor, la sentencia que la acepta o la rechaza
es siempre actuación de la ley, esto es, afirmación de una voluntad positiva o
negativa de la ley. (Azula,Pág. 40-41).

4. Elementos
A) El subjetivo se refiere a los sujetos y considera como tales al funcionario judicial
(designado con el vocablo genérico de juez) y a las partes entre quienes se presenta la
controversia.

B) El de actividad esta compuesto por los actos procesales, en virtud de los cuales el
proceso pasa de una etapa a otra y puede, en consecuencia, iniciarse, desarrollarse y
culminar.

C) El objetivo atañe al objeto o materia del proceso. No hay acuerdo entre los
doctrinantes en relación con lo que constituye el objeto del proceso, pues para unos
estriba en el litigio, mientras que otros lo hacen residir en la relación jurídica material o
sustancial.

Consideramos, como lo propone GUASP, que el objeto del proceso está constituido por la
pretensión, concebida como lo que el demandante reclama frente o al cargo del demandado,
la cual, por su parte, lo tiene en relación jurídica material o sustancial. (Azula, Pág. 42)

5. Clasificacion del proceso


5.1. En cuanto a la rama
Este punto de vista toma en consideración los diversos ordenamientos de carácter sustancial
a los cuales el proceso les sirve del medio o vehículo para su efectividad. Puede hablarse,
entonces, de un proceso civil, penal, laboral, coactivo, contencioso-administrativo, etc.

Cada uno de estos procesos tiene su propio ordenamiento positivo, que los regula en su
totalidad e integra los códigos, denominados por ello Código de procedimiento Civil, Código
de Procedimiento Penal, etc.

5.2. De acuerdo con el órgano


A) El proceso judicial es el que deciden los funcionarios que integran esta rama del poder
público, como lo son los jueces en general.

Utilizamos el vocablo judicial, por ser el empleado por nuestra Constitución Política para
referirse a la rama del Estado encargada de administrar justicia.
B) El proceso arbitral es el que conocen particulares, que carecen de jurisdicción, pero que
la asumen temporalmente desde que empiezan a ejercer sus funciones hasta cuando
profieren la respectiva decisión o fallo (laudo). (Pág. 59-60)

5.3. Respecto de la posición de las partes


De acuerdo con este espacio, se mira la actitud o el interés que las partes tienen en relación
con la decisión que se tome en la sentencia. Se divide en contencioso y voluntario.

A) El proceso contencioso se caracteriza porque entre las partes existe controversia, litigio
o intereses encontrados, pero no es necesario que ese enfrentamiento sea real, sino que
basta la simple apariencia, por cuanto es factible que, en el fondo, las dos partes persigan
los mismos resultados, como ocurre, por ejemplo, en el caso del divorcio en las legislaciones
donde no se consagra la causal de mutuo acuerdo.

a) Características. Los distintivos de este proceso son los siguientes:

a') Existe un litigio o enfrentamiento entre las partes.

b') Es imprescindible la presencia de las dos partes.

c') Media siempre una pretensión, representada por lo que se pide en la demanda y
propuesta por el demandante contra el demandado.

d') El acto inicial del proceso está constituido por la demanda.

B) En el proceso voluntario no existe litigio, controversia o enfrentamiento entre quienes


intervienen, aunque pueda suscitarse en algunas canciones.

a) Características. Los distintivos del proceso voluntario son:

a') No hay presencia de litigio, aunque no se descarta que este pueda presentarse. Así,
v.gr., la sucesión tiene por objeto que se reconozca a las personas.

b') No hay partes sino interesado o interesados que reclaman para sí el reconocimiento
de un derecho o el cumplimiento de una formalidad para poderlo hacer efectivo.

c') No se formula pretensión, sino simple solicitud, puesto que lo que se pide es para sí
y no contra una persona. El distintivo de la pretensión –como lo analizaremos en su
lugar- es que la propone una persona contra o frente a otra y la decide una tercera, que
es el juez.

d') El acto con que se da conocimiento a la actuación no es una demanda, sino una
simple petición. (Azula, Pág. 60-61)
5.4. De acuerdo con la naturaleza de la pretensión
Conforme a la pretensión, o sea, según la naturaleza de lo que el demandante en su
demanda en contra o frente al demandado, el proceso se puede clasificar en de
conocimiento, ejecutivo y de liquidación.

5.4.1. Procesos de conocimiento


A) Concepto. El proceso de conocimiento tiene como característica esencial darle certeza
al derecho material contenido en la pretensión. Por esto CARNELUTTI lo califica como aquel
en el cual la pretensión es incierta o discutida.

B) Clasificación. El proceso de conocimiento tiene dos modalidades: el dispositivo y el


declarativo.

a) El proceso dispositivo se presenta cuando la cuestión debatida carece de una


reglamentación legal que le permita al juzgador resolverla, por lo cual debe creer la
norma para tal efecto, que adquiere la calidad de ley, pero limitada a las partes de
quienes se toma la decisión; y también cuando, por acordado los interesados y admitirlo
el ordenamiento positivo, el juez resuelve la controversia en conciencia y no en derecho.

b) En el proceso declarativo el funcionario judicial reconoce la existencia de un


derecho o modifica una situación jurídica o impone determinada prestación a favor de
una parte y a cargo de otra cuando en el caso particular objeto de la controversia se dan
los presupuestos que para ello consagra la ley en abstracto.

Por esto CARNELUTTI sostiene que ese tipo de proceso “tiene por objeto acertar los
estados jurídicos, es decir, establece la aplicación obligatoria de las normas”.

a) El proceso declarativo puro tiende a declarar la existencia (positivo) o inexistencia


(negativo) de un derecho.

b) El proceso declarativo constitutivo se presenta cuando el pronunciamiento solicitado


al órgano judicial entraña la extinción de un derecho o de una relación jurídica sustancial.
Dicha extinción envuelve la modificación, por cuanto esta implica que finalice una y surja
otra en su lugar.

Los efectos de la sentencia que contenga este tipo de declaración son de dos clases,
de acuerdo con el momento a partir del cual se produzcan: ex nunc, cuando es desde
que se ejecutoría la providencia, como en el divorcio; y ex tunc, si obra en relación con
el momento en que la situación jurídica surgió, como la resolución de un contrato, en
que las cosas vuelven al estado que tenían antes de celebrarse.

c) El proceso declarativo de condena tiende a imponer una prestación u obligación a


favor del demandante y a cargo del demandando. Esta declaración comprende dos
pronunciamientos: el primero, que se reconozca el hecho o acto generador de la
prestación u obligación; y, el segundo, como consecuencia del anterior, que se imponga
la prestación u obligación. (Azula, Pág. 62-63)

5.4.2. Proceso ejecutivo


A) Concepto. El proceso ejecutivo se encamina a obtener la plena satisfacción de una
presentación u obligación a favor del demandante y a cargo del demandado, la cual requiere
estar contenida en una sentencia declarativa de condena.

CARNELUTTI, en forma muy simple y completa, lo concibe como el que tiene una pretensión
cierta (no discutida), pero insatisfecha. (Azula, Pág. 64)

5.4.3. Proceso cautelar


A) Concepto. El proceso cautelar puede concebirse como el conjunto de actuaciones que
tienden a garantizar los resultados que se persiguen en otro. En términos más sencillos,
evitar que los resultados perseguidos en un proceso sean ilusorios o ineficaces.

El proceso cautelar fue producto del criterio expuesto por CARNELUTTI, quien consideró
que adoptaba esa calidad por no corresponder a ninguna de las dos grandes modalidades
que presenta el proceso, como es el de conocimiento y el ejecutivo, y tampoco encajar en la
actuación incidental.

B) Características. Según se colige de lo dicho, el proceso cautelar tiene las siguientes


características:

a) Es accesorio, puesto que está condicionado o supeditado a la existencia de otro, y


corre, por tanto, la misma suerte de este.

b) Es el medio o instrumento para obtener que los resultados perseguidos en el


proceso principal sean efectivos.

c) Es preventivo, por cuanto –como anota COUTURE- no juzgan ni prejuzgan sobre el


derecho del peticionante, su extensión debe limitarse a lo estrictamente indispensable
para evitar males ciertos y futuros”.

d) Es taxativo –según lo observa LOPEZ BLANCO – por obrar solo en los casos
establecidos de manera expresa por la ley, ni en casos diversos de aquellos para cada
uno de ellas previstas”. (azula Camacho Pág. 67-68).

5.4.4. Proceso de liquidación


El proceso de liquidación se contrae a determinar los bienes que integran un patrimonio
(activo), las deudas que lo afectan (pasivo), las personas llamadas a recogerlos y la
proporción en que se les debe adjudicar. (Azula, Pág. 71)
5.5. Procesos en Sistema Peruano.- En nuestra legislación
podemos distinguir los siguientes procesos judiciales:
5.5.1 El Proceso Civil
A) Procesos Contenciosos

a).- Declarativo o de Conocimiento:

1.- Plenos o de Conocimiento (Art. 475º CPC).

2.- Plenarios Rápidos o Abreviados (Art. 486º).

3.- Plenarios Rapidísimos o Sumarísimos (Art. 546º).

b).- De ejecución:

1.- P. Ejecutivos: (Art. 693º).

2.- P Ejec. de Res. Judiciales. (Art. 713º).

c).- Proceso Cautelar:

* Autonomía.

* Finalidad: Asegurar que el fallo definitivo se cumpla.

* Requisitos: Verosimilitud del derecho invocado (fumus boni iuris), Peligro en


la demora (periculum in mora) y Contracautela.

B) Procesos No Contenciosos (Art. 749º CPC.)

5.5.2. El Procesos Laboral


A) Procesos Contenciosos:

- P. Ordinarios Laboral.

- P. Especiales: Sumarísimo, de Ejecución, Contencioso, Administrativo e


Impugnación de Laudos Arbítrales.

B) Procesos No Contenciosos

5.5.3. Proceso Familiar


Proceso Único.
5.5.4. Proceso Constitucional:
Amparo, Habeas Corpus, Habeas Data, de Inconstitucionalidad, de Cumplimiento y
Acción Popular.

5.5.5. Proceso Penal:


Ordinario, Sumario y Especiales

5.5.6. Proceso Contencioso Administrativo

6. Principios del proceso


Los procesos deben respetar en su desarrollo los principios, ellos pertenecen a la política
procesal de cada Estado para efectos de considerar la realización de las relaciones y, por
ser el soporte de las instituciones, se constituyen en las herramientas del Juzgador, por ello
se hace imperioso adentrarnos en su estudio, comenzando con los constitucionales, puesto
que el derecho que los informa constituye la rama esencial de la que surgen todos los demás
principios y reglas básicas, siendo la Constitución la fuente primera del Derecho Procesal.

Los principios procesales son aquellos enunciados normativos de particulares extremos de


lo fundamental del ordenamiento procesal, que lo personifican y cumplen diversas funciones
como la de preservar de incoherencia los códigos y la de ser medios inestimables para
desentrañar el sentido de los pasajes oscuros o dudosos de los preceptos instrumentales
(Gómez, Pág. 30).

Juan Morales Godo (2005, Pág. 40) indica que “Los principios pueden existir implícitamente
en los ordenamientos procesales y, no necesariamente estar limitados a la expresión
normativa. Ejemplo de ello lo tenemos en nuestro actual CPC, en donde no menciona
expresamente que se acoge el principio dispositivo, sin embargo, al establecerse que el
proceso se promueve solo a iniciativa de parte (Art. IV del TP) implícitamente, se recoge
algunos aspectos de dicho principio. Lo mismo ocurre con relación al principio inquisitivo,
el mismo que se encuentra en varios dispositivos, así por ejemplo el Art. 194 del CPC, que
otorga la facultad al juzgador que puede disponer la actuación de medios probatorios de
oficio, cuando los ofrecidos por las partes no producen convicción”.

6.1. Los principios constitucionales del Proceso.


Las razones de su estudio Si nos formuláramos la pregunta de por qué estudiar los principios
constitucionales del Derecho Procesal, podríamos responder que en los tiempos modernos,
impregnados del respeto por los derechos fundamentales, son imprescindibles para la
humanización del proceso y no podemos sustraernos del tema. Al buscar respuesta a este
interrogante nos podríamos encontrar en una de estas dos situaciones: la primera, en la que
diríamos que es una pregunta superflua o innecesaria porque las razones son obvias, pero
con ello no sabríamos cuáles son las razones, ni entonces porqué resulta tan obvia la
respuesta; una segunda, en que diríamos que estaríamos en el lugar equivocado, pues, un
área del derecho tan específica como es el Derecho Procesal ¿por qué la estamos
confundiendo o mezclando con la Constitución? Sin duda, en ambas respuestas, sí que
estaríamos un tanto errados, pues la verdad es que no es tan obvia la contestación al
interrogante planteado, ni estamos invadiendo órbitas ajenas o extrañas al Derecho
Procesal. Veamos:

Son principios, reglas y valores constitucionales que desde esta norma superior se encargan
de iluminar o irradiar a la totalidad del derecho colombiano, pues al tratarse ésta de la norma
fundante en el proceso de la creación legislativa, la validez de los códigos de procedimiento
dependerá de que hayan sido creados siguiendo los procedimientos y los contenidos que
ella contiene; lo contrario significaría que las leyes procesales que soportan los códigos,
fueran inválidas o, en nuestro caso, inconstitucionales o inexequibles. Así también, es
necesario estudiar los principios constitucionales del Derecho Procesal porque, como
claramente lo expone Ronald Dworking, el derecho es una integralidad que no solo está
conformado por reglas o normas, sino que también está constituido por principios, algunos
de ellos positivizados en el texto de la Constitución Política –por ejemplo, el debido proceso-
y otros principios, que al igual que las normas, tienen la misma fuerza vinculante y
obligatoriedad de ser cumplidos por los operadores jurídicos y los que con su fuerza
iluminativa, siempre estarán irradiando cada una de las actuaciones que se desarrollen en
los procesos judiciales de su competencia. Por todo lo anterior, podríamos finalizar diciendo,
que es vital el estudio de los principios constitucionales del Derecho Procesal, como quiera
que éstos sin hesitación alguna, constituyen los postulados básicos con fuerza jurídica que
encauzan la interpretación, actuación y participación de los operadores jurídicos (jueces,
magistrados, abogados, estudiantes, etc.), en la formación de los procedimientos. Esto
constituye en la práctica, el reconocimiento de elementos rectores controladores y,
eventualmente, limitantes del ejercicio del poder estatal, que busca establecer así un
equilibrio entre el poder del Estado y la inferioridad de las personas. A esto se añade, que
los principios constitucionales del Derecho Procesal, son postulados que siguen la
orientación jurídico-política de la Carta Superior, en un Estado social de derecho.

Características:

• Carácter normativo. Qué se desprende de la Constitución y de la misma esencia del


Derecho Procesal.

• Acusan un carácter positivo. Aunque algunos no están explícitamente en una norma


constitucional, sino implícitamente reconocidos, muchas veces aparecen integrados en
varios textos.

• Son absolutos. No pueden apartarse del postulado constitucional, así por ejemplo, si
la constitución declara que el proceso debe ser público, la ley no puede establecer
procesos privados o secretos. Entre los principios constitucionales podemos enlistar los
siguientes:

6.2 Principios fundamentales del Derecho Procesal


En el Derecho Procesal, como en las demás áreas del derecho, los principios constituyen
una fuente que lo nutre; sin embargo no hay claridad y uniformidad en la doctrina y se
enlistan como principios: las reglas, los aforismos, los proverbios, sistemas, etc., sin ahondar
sobre nociones básicas y, encasillando a veces los que no son; consideramos que es deber
del juzgador dimensionar el alcance de tales postulados. Son dignas de considerar algunas
apreciaciones que expone sobre este aspecto el tratadista Briceño Sierra: “Se ha hablado
de principios y garantías constitucionales, sin ahondar sobre nociones que son comunes a
todo el derecho, y que más tarde tendrán que ampliarse, puede dejarse establecido que
entre principios y reglamentaciones hay la misma diferencia que va de la orientación
legislativa a la concreta normación de una situación”. Briceño Sierra critica además la
proliferación de principios, restándoles utilidad. Al respecto retomamos el comentario que
sobre lo dicho por el autor, anota José Luis Blanco Gómez. La realización del derecho
mediante la actuación de la Ley en los casos concretos, para satisfacer el interés público o
general que acabamos de mencionar, es el fin primordial de todo proceso; su fin secundario
(en materias civiles, laborales y contencioso administrativas), es lograr, cuando existan
intereses contrapuestos, resolver el problema de su incertidumbre o del requisito para su
ejercicio. En el proceso penal solo aparece cierta diferencia en cuanto al fin mediato y
secundario, la prevención y represión de los delitos y demás ilícitos penales. (Devis, Pág.
159).

Estos principios pueden clasificarse en básicos, particulares y alternativos. Los primeros son
aquellos que son comunes en todos los sectores y ramas del derecho procesal dentro del
un ordenamiento jurídico determinado (Ej. Principio de contradicción). Los principios
procesales particulares son aquellos que orientan predominantemente un sector del derecho
procesal (dispositivo, justicia social, etc.). Por último los principios procesales alternativos
son aquellos que rigen en lugar de otros que representan normalmente a la opción contraria.
(Oralidad, inmediación, escritura, etc.).

6.3 Principios del proceso y principios de procedimiento


Mientras el proceso constituye el instrumento necesario para que los órganos
jurisdiccionales cumplan su función –sin proceso no hay ejercicio de la función jurisdiccional–
; el procedimiento hace referencia a la sucesión de actos que conforman una actividad que
no necesariamente ha de tener naturaleza procesal, pues también reciben esta
denominación el conjunto de actos que se ejercitan ante la administración. De las diferencias
entre estas categorías parte MONTERO AROCA, quien distingue entre principios del
proceso (comunes) y principios del procedimiento (específicos). Los primeros son
consustanciales a la idea misma de proceso hasta el punto que si alguno de ellos se
desvirtúa no podría afirmarse la existencia de aquel; en tanto los principios del procedimiento
se traducen en reglas conformadoras de los procesos en concreto, de modo que no atienden
a la esencia misma del proceso sino al modo de desarrollarlo en un derecho positivo
concreto. (FERRAJOLI, Pág. 28).

6.4 Principio de Contradicción


Este principio consiste en que un parte tenga oportunidad de oponerse a un acto realizado
a instancia de la contraparte y a fin de verificar su regularidad.

El principio de contradicción es propio de la estructura bilateral del proceso, esto es, que
solo tiene aplicación en los de tipo contencioso, donde existe la presencia de las dos partes:
demandante y demandado. (Azula; Pág. 76).
Ontológicamente el proceso (cualquier proceso) es un método para que se reflejen dos
intereses contrapuestos y así poder resolver sobre ellos. 12 Para que los mismos sean
defendidos con meridiana efectividad se exige que el legislador, al momento de elaborar el
esquema procesal, conceda a las partes plenas facultades para intervenir de manera cierta
en la conformación de la decisión que se pretende del órgano judicial que, por mantenerse
en una posición de equidistancia respecto de la partes y ajeno a sus intereses, constituye un
sujeto «impartial». (Álvarez; 2012:Pág.14)

6.5. Principio de Igualdad de las Partes


Cuya existencia garantizará que todas las partes dispongan de igualdad de medios para la
defensa de sus respectivas posiciones; lo que debemos entender en este lugar no es que
las partes son iguales pues no lo son (especialmente si consideramos al Estado u otra
administración pública en su actuación como parte procesal, también es el caso del
Ministerio Público en relación con el acusado en el proceso penal, pero también existen
desigualdades por circunstancias de hecho, económicas, culturales, etc.) sino que en virtud
de la igualdad quedarán automáticamente proscritas las posibilidades de existencia de
privilegios para alguna de ellas. (Esparza, pág. 31)

Entre este principio y el de contradicción existe un vínculo tan estrecho que no han faltado
autores que afirman que la regla de bilateralidad constituye la consecuencia natural de este.
En el campo del proceso –sostiene ALVARADO VELLOSO –, igualdad significa paridad de
oportunidades y de audiencia ; de tal modo, las normas que regulan la actividad de una de
las partes antagónicas no pueden constituir, respecto de la otra, una situación de ventaja o
de privilegio, ni el juez puede dejar de dar un tratamiento absolutamente similar a ambos
contendientes. Cuando en el proceso acontecen situaciones en las que una de las partes
sufre algún tipo de restricción en cuanto al ejercicio de sus facultades de alegar, probar o
recurrir; se produce para quien sufre tales perjuicios un estado de indefensión, ante lo cual
el ordenamiento procesal debe proveer mecanismos para garantizar la ineficacia de los actos
procesales ejecutados en tales situaciones, con la consecuente reposición del proceso al
estado en que ocurrió el desbalance injusto. Sobre la relevancia de este principio en el
proceso penal algunos autores han puesto en duda si la pretendida igualdad se manifiesta
de manera real y cierta, y para ello parten de la desigualdad existente entre el Estado, en
función de acusador, y el ciudadano en situación de acusado; porque mientras el Ministerio
Público cuenta con un formidable dispositivo de investigación, el defensor no está provisto

6.6 Principio de Publicidad


Concepto. Consiste en dar a conocer las actuaciones realizadas en el proceso por el
funcionamiento jurisdiccional.

Clases. Puede considerarse desde dos puntos de vista. Interno y externo.

a) La publicidad interna se refiere a que las partes conozcan todos los actos llevados a
cabo por el juez en el proceso.

La publicidad se cumple mediantela notificación de la providencia y el medio de llevarla a


cabo varía, según la naturaleza de la decisión. (Azula; Pág. 75)
b) La publicidad externa atañe a terceros o extraños al proceso y se contrae a la
publicidad que presencien ciertas actuaciones realizadas dentro de él.

Pueden citarse como ejemplos de este tipo de publicidad la audiencia que para juzgar se
lleva a cabo el proceso penal y la recepción de pruebas en el civil y laboral. (Azula; Pág.
76).

7. El principio del «due process of law»


Se trata de una institución de origen y desarrollo anglosajón, es comunmente aceptado y así
ha sido demostrado que la frase «due process of law» es una variación de la contenida en
la Magna Carta Inglesa de 1215 «per legem terrae», «by the law of the land».

7.1. Origen:
Primeras constituciones Americanas “Nadie puede ser privado de su vida, libertad o
propiedad sin un debido proceso legal”. Denominaciones: garantía de defensa en juicio,
debido procedimiento de derecho, forma de proceso, garantía de audiencia, debido proceso
formal, derecho de contradicción, proceso debido, juicio justo y proceso justo. Parte de de
la doctrina lo identifica con la tutela jurisdiccional efectiva.

7.2. Contenido:
a) Debido proceso sustancial.- Exige que todos los actos de poder, como normas
jurídicas, actos administrativos o resoluciones judiciales, sean justos, es decir que sean
razonables y respetuosas de los valores superiores, de los derechos fundamentales y de los
demás bienes jurídicos constitucionales protegidos, a tal punto que su inobservancia debe
ser sancionada con la inaplicación de aquel acto con su invalidez.

El «Due Process sustantivo», lo que significa es que la administración no puede limitar o


privar arbitrariamente a los individuos de ciertos Derechos Fundamentales, sin disponer de
un motivo que así lo justifique, se trata en definitiva de una forma de autocontrol,
constitucional, de la discrecionalidad en la actuación de la administración pública en general
(v. gr. el Due Process sustantivo prohibe a los poderes públicos la aplicación de leyes
restrictivas de la libertad de expresión, excepto si pueden, los poderes públicos, demostrar
que tales leyes son necesarias por un apremiante - y por tanto superior - interés público)

b) Debido proceso adjetivo o procesal.- Conformado por un conjunto de derechos


esenciales que impiden que la libertad y los derechos de los individuos sucumban ante la
ausencia o ineficiencia de un proceso o procedimiento. Comprende, tanto el derecho al
proceso, es decir la posibilidad de todo sujeto de acceder a un proceso o procedimiento con
la finalidad de que el órgano competente se pronuncie sobre su pretensión y le brinde una
tutela efectiva; así como el derecho en el proceso, es decir que todo sujeto que participe en
un proceso o en un procedimiento cuenta con un conjunto de derechos esenciales durante
su inicio, tramitación y conclusión, incluyendo el respeto porlas formas esenciales del
procedimiento previamente establecido, bajo sanción de nulidad.
La finalidad del DPL procesal la constituye en esencia la garantía de un juicio limpio para las
partes en cualquier proceso y en especial para las partes en un proceso penal, ya que la
función jurisdiccional aplicada de acuerdo a sus características minimiza el riesgo de
resoluciones injustas. Ello no supone la obligación para todos los estados de circunscribirse
a imparcialidad, independencia, igualdad, publicidad, racionalidad, certeza y universalidad
(Esparza p 76-77)

7.3. Definición:
Arturo Hoyos señala que se trata de un derecho fundamental de carácter instrumental, pues
además de ser el mismo un derecho fundamental, cumple una función de garantía de los
demás derechos fundamentales y del ordenamiento jurídico en su conjunto.

Abad Yupanqui señala que para que exista un debido proceso se debe de cumplir con los
siguientes elementos mínimos: a) el debido emplazamiento o notificación al demandado; b)
otorgamiento a las partes de una razonable oportunidad para comparecer, ser oídas y
exponer sus derechos; c) que las partes cuenten con una razonable oportunidad de ofrecer
y actuar medios de prueba para acreditar sus afirmaciones; d) que la causa sea resuelta por
el órgano jurisdiccional permanente del estado, legítimamente constituido e imparcial y, e)
que la causa sea resuelta dentro de un plazo razonable y de manera revocable.

8. La tutela jurisdicional
8.1. Origen:
El término tutela jurisdiccional efectiva se diferencia del término debido proceso, por cuanto
estos derechos tienen origen diferentes, por cuanto el proceso justo tiene su origen
anglosajón y tutela jurisdiccional efectiva de la Europa continental.

8.2. Distinción con el debido proceso:


Además de su distinción en cuanto a su origen, la tutela jurisdiccional está circunscrita a los
procesos jurisdiccionales o judiciales, y el debido proceso rige además los procedimientos
administrativos, arbítrales, militares, políticos y particulares.

8.3. Definición
Espinoza Saldaña, dice es el derecho de toda persona a que se le haga justicia, a que
cuando pretenda algo de otra, su pretensión sea atendida por un órgano jurisdiccional a
través de un proceso con garantías mínimas.

Podemos decir entonces que es la protección que tiene toda persona respecto de sus
derechos a través de los órganos de justicia. También se le puede llamar tutela procesal,
concepto distinto a la llamada tutela material conocida como aquella protección de los
derechos, pero sin intervención de terceros, sino que las partes de manera convencional o
unilateral y en forma legítima resuelven sus controversias. Así por ejemplo, podemos
mencionar como forma de tutela material las establecidas en el Código Civil Peruano en sus
Arts. 918º (retención de mejoras), 920º (cortes de ramas y raíces), 967º (defensa posesoria),
1302º (transacción) y 1341º (cláusula penal).
9. Sistemas procesales
Se denomina sistema al conjunto de principios, regidos por un criterio rector, que le otorgan
al proceso determinadas características, distinguiéndose como tales el inquisitivo y el
dispositivo.

A) Concepto. Este sistema consiste en que las partes son los sujetos activos del proceso,
por recaer sobre ellos el derecho de iniciarlo, determinar y disponer de su objeto, por lo cual
el juez es simplemente pasivo, pues su función se limita a dirigir el debate y decidir la
controversia.

B) Características. Se aplica a los siguientes aspectos:

a) Iniciativa. Se refiere a que el proceso solo se inicia si media la correspondiente petición


del interesado, por conducto del acto que en el civil y los que siguen sus orientaciones se
denomina demanda y en el penal acusación.

b) Impulso procesal. Consecuencia con lo anterior, en el dispositivo el paso del proceso de


una etapa a la siguiente requiere de la petición de las partes y, en particular, del demandante,
que se supone es el interesado por acudir ante el juez en demanda del reconocimiento de
su derecho.

c) Tema de decisión. Se entiende por tema de decisión, lo que constituye la materia del
debate o el objeto de la controversia entre las partes y, sobre el cual versa el
pronunciamiento definitivo del juzgador. Así, por ejemplo, el tema es la declaración de
divorcio, separación de bienes, reivindicación, nulidad de un acto, etc.

d) Hechos. Es complementario del anterior, por cuanto el tema de decisión, se funda en


los hechos, los cuales igualmente invocan las partes en las mismas actuaciones
mencionadas, es decir, la demanda y la contestación. En el penal lo conforman los
constitutivos del ilícito y los eximentes de culpabilidad o responsabilidad que se invoquen.

e) Pruebas. La iniciativa para que se decreten y practiquen las pruebas tendentes a


demostrar los hechos materia del tena de decisión recae de manera exclusiva sobre las
partes, de acuerdo con el principio de la carga de la prueba.

f) Disponibilidad del derecho. Como secuela de tales aspectos, la disponibilidad del


derecho que constituye el tema de la decisión recae también de manera exclusiva sobre las
partes. Es así como el demandante puede renunciar a los pedimentos de su demanda,
mediante lo que se denomina desistimiento, o por virtud de acuerdo directo con el
demandado, en lo que se llama transacción, fenómenos estos que implican la terminación
del proceso.

g) Recursos. Los pronunciamientos judiciales solo pueden impugnarse a instancia de las


partes, sin que sea viable proceder de oficio. Este principio también sufre limitación,
mediante el grado de consulta, que se surte a favor de la parte considerada débil en el
proceso.
El sistema dispositivo, con aplicación total de sus principios y en la denominación de
acusatorio, rige en el common law, vigente en los países anglosajones, como Gran Bretaña
y Estados Unidos y adoptado en gran parte de Latinoamérica. (Azula, PÁG. 85-88).

9.1. Sistema dispositivo.


Se caracterizan porque los procesos se promueven sólo a iniciativa de parte, salvo cuando
esté de por medio el interés público en cuyo caso será el Ministerio Público quien en
representación de la sociedad inicie e impulse el proceso, es por ello que a un sistema
dispositivo se le conoce también como sistema privatista, asimismo se caracterizan por el
principio de congruencia procesal, el cual está referido a que el Juez no puede ir más allá
del petitorio; en cambio los sistemas socialistas se caracterizan porque el Juez puede
pronunciarse en forma diferente al petitorio.

El Perú se encuentra dentro del sistema procesal dispositivo y el fundamento se encuentra


en nuestra Constitución Política, que regula la inviolabilidad del derecho de propiedad (Art.
70), la libertad de la iniciativa privada que se ejerce en el marco de una economía de
mercado (Art. 58) y la libertad de empresa (Art. 59) y en el Código Procesal Civil, el cual
recoge los principios de iniciativa de parte (Art. IV del Título Preliminar) y, el principio de
congruencia procesal (Art. VII del Título Preliminar).

Hugo Alsina (1963; pág. 105)señala que este sistema confiere a las partes el dominio del
procedimiento y se caracteriza por los siguientes principios:

a) El Juez no puede iniciar de oficio el proceso (nemo jure sine actore),

b) El juez no puede tener en cuenta hechos ni medios de prueba que no han sido aportados
por las partes (quod non est in actis non est in mundo),

c) El juez debe tener por ciertos los hechos en que las partes están de acuerdo (ubi partis
sunt concordes nihil ab judicem),

d) la sentencia debe de ser de acuerdo con lo alegado y probado (secundum allegata et


probata), y

e) El juez no puede ordenar más allá, ni a otra cosa que la pedida en la demanda (ne eat
ultra petita patium).

9.2 Sistema inquisitivo


Este sistema, opuesto al dispositivo, consiste en que el juez no es sujeto pasivo del proceso,
sino que adopta la calidad de activo, por cuanto esta facultado para iniciarlo, fijar el tema de
decisión y decretar las pruebas que considere necesarias para establecer los hechos.

En este sistema el juez debe investigar la verdad material, prescindiendo de la actividad de


las partes. Por tanto, el juez puede iniciar oficiosamente el proceso, decretar pruebas
oficiosamente, impulsar y dirigir el proceso y utilizar cualquier medio que tienda a la
búsqueda de la verdad.
El sistema inquisitivo ha sido asignado a los procesos en donde se convierten o ventilan
asuntos en los que el Estado o la sociedad tiene interés, como acontece con el penal, porque
se considera de índole publica y, por tanto, no susceptibles de terminación por desistimiento
o transacción. (Azula, Pág. 88)

Como podemos observar estos dos sistemas están referidos al proceso penal y civil, los
cuales tuvieron un origen común, pero que en la actualidad han logrado su autonomía. Así
también podemos afirmar que en todo ordenamiento jurídico subsisten estos dos sistemas
procesales en forma conjunta, es decir que en todo sistema procesal esta regulado por
normas de orden dispositivo e inquisitivo.

Históricamente podemos además mencionar a dos sistemas de procesos:

A. Proceso romano
Roma tuvo una organización jurisdiccional especializada y, en muchas de sus
manifestaciones, particularmente en las primeras etapas, colegiada. Al igual que en Grecia,
el derecho romano también distinguía los delitos en públicos y privados, atribuyéndoles a
diferentes personas la iniciación del proceso o formulación de la acusación.

La organización jurisdiccional estuvo centralizada en el rey, quien, sin embargo, la compartió


con el senado, órgano al cual se le atribuyó el juzgamiento de los delitos de carácter público.
Posteriormente, ya en la era republicana, los cónsules, que reemplazaron a los reyes,
asumieron las funciones de estos.

En penal el proceso propiamente dicho pasó por tres etapas, designadas como cognitio,
accusatio y cognitio extraordinario.

En la cognitio el sistema que imperó fue el inquisitivo. El funcionario disponía de facultades


casi ilimitadas y no estaba sujeto a observar un trámite o actuación determinada. (Azula,
Pág. 91)

La segunda etapa o fase, de la accusatio, se caracterizó por el sistema acusatorio. Cualquier


persona podía presentar la acusación, aunque existieron ciertas limitaciones en razón de la
edad y el sexo. El proceso era oral y publico. (Azula, Pág. 91)

En la tercera fase o extraordinario cognitio el proceso se caracterizó por un sistema mixto,


por cuanto se adoptaron los principios inquisitivo y acusatorio, pero cada uno conservaba su
propia individualidad, gestándose así el que rige en la actualidad y particularmente en
nuestro medio.(Azula, Pág. 92)

En el civil también existieron tres fases, representadas por las acciones de la ley, el
formulario y el extraordinario.

De las acciones de la ley, cuyo número era taxativo, se conocieron cinco: tres de carácter
declarativo (per sacramentum, per iudicis postulatiomen y per conditionem o condictio) y dos
ejecutivas (per namus iniectionem y pignoris capionem); tenían finalidades especificas y eran
esencialmente formalistas, por cuanto exigían el empleo de los términos exactos. La
actuación oral y de carácter acusatorio.
El proceso formulario obedeció a la necesidad de evitar los inconvenientes que el excesivo
formulismo del periodo anterior había consagrado, pero tría consigo el riesgo de que los
testigos presenciales de la litiscontestatio fueran de difícil consecución o no relataran
fielmente al juez la actuación surtida ante el pretor.

La ultima fase, llamada extraordinaria, implantada al parecer por obra de Diocleciano, tenia
como característica principal que el funcionario gozaba de una mayor injerencia en la
dirección del proceso, puesto que disponía de facultades para impulsar la actuación. (Azula,
Pág. 93)

B. Proceso germano
El órgano encargado de la administración de justicia era la asamblea o reunión del pueblo.

En materia probatoria es donde se registra mayor avance. Se reconoce la prueba


documental, dividiéndola en dos tipos: las reales, inatacables, y las privadas, susceptibles
de impugnación. Se permitió la declaración testimonial a fin de establecer los hechos, como
sucede en la actualidad. Las contradicciones entre los testigos se resolvían mediante duelo.
(Azula, Pág. 94)

Lecturas recomendadas
Para saber más

Ponemos a tu disposición y te invitamos a revisar dos interesantes documentos que te


ayudaran a reforzar y ampliar los temas que hemos estudiado, estos los encontrarás en la
base de datos e-libros que utiliza nuestra universidad:

 Documento 1: " Principios del sistema procesal chileno"

Dirección: http://site.ebrary.com/lib/bibsipansp/Doc?id=10417998

Breve descripción: Documento es un ensayo del Dr. Raúl Tavolario Untiveros, referido al
análisis de los sistemas procesales latinoamericanos, como el de costar rica. Así como el
norteamericano. Del mismo modo, desarrolla los principios procesales de los países de
Latinoamérica, como son el chileno, paraguayo, colombiano, entre otros.

 Documento 2: " Interpretación de la Ley Procesal”

Dirección: http://site.ebrary.com/lib/bibsipansp/Doc?id=10584251

Breve descripción: Documento es un ensayo del Dr. Oswaldo Álvarez Torres y otros,
referido al análisis de los principios del proceso y del procedimiento, estableciendo su
distinción. Asimismo, desarrolla los principios comunes al proceso penal y civil. Desarrolla
los principios de distintas esferas del derecho, como son el civil, penal, laboral, familiar, entre
otros.
Conclusiones
Podemos concluir esta segunda semana manifestando que para la importancia del
conocimiento de los conceptos generales del derecho procesal, como son los de proceso y
su distinción con el procedimiento; el proceso, destacando su naturaleza jurídica, elementos
y clasificación.

Asimismo, hay que destacar la importancia de los principios procesales como medio de
integración de las normas procesales, a partir del análisis de los principios de orden
constitucional que inspiran a nuestro ordenamiento jurídico, y de los principios
imprescindibles que caracteriza al proceso, como son el principio de imparcialidad y el de
contradicción procesal

Por ultimo, concluimos de la importancia de los sistemas jurídicos y sus características, las
cuales han ido evolucionando a través e la historia, destacando la importancia del sistema
procesal romano y germano.

TEMA 3: Jurisdicción y Competencia


Introducción al tema
Uno de los temas transversales del Derecho procesal es el estudio de la jurisdicción,
específicamente de la función jurisdiccional del Estado, siendo esta una de las funciones
mas i portante, como es la de administrar justicia, hecho que se plasma a través de los fallos
que emiten los órganos jurisdiccionales en especial cuando adquieren la calidad de
jurisprudencia, distinguiéndose de las otras formas de jurisdicción que no son de carácter
judicial.

En este marco, este tercer tema tiene por finalidad analizar ampliamente sobre los alcances
e importancia de la actividad jurisdiccional. En este sentido, partiremos por definir a la función
jurisdiccional estableciendo sus características y distinción e las otras formas de jurisdicción
(ejemplo la militar), así como sus alcances y límites a través de la competencia de los jueces,
sus poderes y distribución.

Aprendizajes esperados
Conozcamos ahora las capacidades y actitudes a desarrollar en este tercer tema:

Capacidades

 Comprende a función jurisdiccional, distinguiendo sus elementos y limitaciones, en función a


las distintas clases de competencias y sus cuestionamientos.

Actitudes

 Destaca la importancia de la función judicial.


1. Jurisdicción:
1.1. Etimología
Proviene de la expresión latina juris dictio , o juris dicere que significa declarar o “decir el
Derecho”, y ha sido utilizada inequívocamente en el ámbito del derecho, con fenómenos que
nada tienen que ver con el concepto expresado, y por ello debería evitarse, y ser asignada
en un significado más preciso. Se utiliza para expresar el ámbito territorial del Estado, en el
cual ejerce su soberanía, lo que realmente corresponde a uno de los límites de la jurisdicción.
Se ha equiparado con la competencia, refiriéndose a la aptitud que tiene un juez para
conocer de un proceso, cuando en realidad es el ejercicio de la jurisdicción en forma
concreta.

1.2. Definición
Existe diversidad de definiciones sobre la jurisdicción, así Piero Calamandrei afirma que el
concepto de jurisdicción no es absoluto, válido para todos los tiempos y para todos los
pueblos, sino relativo, con relación a un pueblo y un cierto momento histórico, al respecto
Serra afirma que la jurisdicción no se resuelve en una función estatal, sino que existe
independientemente del Estado, siendo tan sólo unas circunstancias históricas las
determinantes de que en el momento actual el estado haya recabado para si el monopolio
de la jurisdicción; pero el asumirla presupone necesariamente una existencia anterior e
independiente.

Juan Montero Aroca (1979; Pág. 89-90), define a la jurisdicción como “La potestad
dimanante de la soberanía del estado, ejercida exclusivamente por tribunales
independientes y predeterminados por la ley, de realizar el derecho en el caso concreto
juzgando de modo irrevocable y ejecutando lo juzgado, para satisfacer las pretensiones y
resistencias”. De esta definición se puede extraer elementos importantes como: a) Soberanía
estatal; b) Exclusividad de los órganos jurisdiccionales; c) Independencia judicial; d)
Aplicación del derecho al caso concreto (individualización de la norma); e) Irrevocabilidad de
la realización del derecho al caso concreto, y f) satisfacción de las pretensiones con el
cumplimiento de lo declarado en la sentencia.

El profesor y tratadista, Luis Guillermo Acero Gallego, en su obra Teoría Aplicada de la


Jurisdicción, plantea una tesis novedosa y creativa, que nos lleva a la necesidad de modificar
el concepto tradicional. Afirma que en la definición deben tenerse en cuenta dos elementos:
El relativo a la actividad jurisdiccional (parte dinámica), y el que tiene que ver con la
jurisdicción no actividad (parte estática), entendiendo la correspondiente a la conformación
jurídico política de la estructura mediante la cual se ejerce la función jurisdiccional. El autor
hace una síntesis de las diferentes posturas planteadas por la doctrina y construye su
denominada definición tipo, acorde con la visión jurisdiccionalista, que exponemos a
continuación: La jurisdicción es una función pública, ejercida por los órganos del Estado,
mediante la cual se logra la actuación del ordenamiento jurídico, de conformidad con las
normas del propio ordenamiento, con el fin de lograr la solución del conflicto de quienes
intervienen en el proceso, a través de la expedición de una clase particular de actos, con
contenido propio, que se revisten de la especial cualidad de la cosa juzgada. (Escobar; pág.
112).
1.3. Teorías sobre la Finalidad de la Función Jurisdiccional
Cuatro teorías se han expuesto sobre la finalidad de la Función Jurisdiccional, son ellas:
subjetiva, objetiva, de la sustitución y mixta, y una moderna que podríamos llamar, la teoría
de la Jurisdicción del Estado, dentro de una Estado social de Derecho.

a) Teoría subjetiva. Sostenida entre otros por Hugo Grocio, Winscheid y Rudolph Von
Ihering, que contempla que la función jurisdiccional es traducir la voluntad y tutela de orden
jurídico, solicitado para decir el derecho sustancial; donde el derecho subjetivo es sinónimo
de interés jurídicamente amparado. Como críticos de la teoría podemos señalar a León
Diguit y Hans Kelsen, quienes negaban que el individuo o la colectividad tuviesen derechos
subjetivos, sostenían que solo existían situaciones jurídicas subjetivas, sin que puedan ser
opuestos al derecho objetivo, dado que solo existen en la medida en que han sido creados
por éste.

b) Teoría objetiva. Como abanderados de la misma sobresalen: Wach, Schmidt, Betti,


Raselli, Santi Romano, Micheli, Liebmann Guilliem De La Charriére. Ellos sostienen que la
función de la Jurisdicción es declarar en el caso concreto el derecho abstracto. Se le critica
que no solo en la jurisdicción se cumple el derecho abstracto, por ejemplo cuando se decide
en equidad. Esta misma teoría con diferentes matices, la sostienen: Enrico Redenti, al decir
que la función de la jurisdicción es simplemente para aplicar sanciones. Se le critica que ni
siquiera en materia penal se cumple totalmente esta afirmación. Calamandrei, la define como
la garantía de la observancia de las normas. Sin embargo se le refuta porque no siempre
ello pasa, por ejemplo, en un enjuiciamiento o una declaración. Carnelutti considera la
función como una simple composición de la litis estrictamente objetiva o sustantiva. Se
objeta, porque no necesariamente debe haber conflicto para que haya litis.

c) Teoría de la sustitución. Enarbolada por Chiovenda y Rocco, entre otros, sostiene que
la jurisdicción como función del Estado tiene como fin la actuación de la voluntad concreta
de la Ley, mediante la sustitución por la actividad de los órganos del Estado. Ejemplo: la
sustitución del Superior Jerárquico por el inferior. Se le critica en que hay eventos en que la
sustitución no es posible, como en el caso penal, porque el juez no sustituye a nadie.

d) Teoría mixta. Sus principales expositores son Diguit, Lampue, Fazzalari, Fenech, Pietro
Castro, entre otros. Esta tesis sostiene que la función jurisdiccional se concreta en declarar
el derecho objetivo y subjetivo a través del derecho formal o procesal. La noción de derecho
objetivo está contenida en el subjetivo. El concepto de derecho es único, pero se mira bajo
diversos aspectos: como norma, es objetivo; visto en relación con el hombre que actúa según
las normas, se denomina subjetivo. Es necesario además sumar una serie de elementos,
con un criterio más integrador para que las distintas tendencias respondan a una verdadera
entidad. Ejemplo: la Jurisdicción declara el derecho objetivo, subjetivo, y a su vez, aplica
sanciones.

e) Teoría de la jurisdicción dentro de un estado social de derecho. Como una


propuesta revolucionaria y moderna surge ésta teoría, en virtud de la cual, la Jurisdicción
debe ser una actividad creadora del derecho que no puede aplicar ciegamente la ley, so
pretexto de la seguridad jurídica; las normas deben ser sometidas a un proceso de
adecuación y la solución debe buscarse a través de las diferentes fuentes del ordenamiento
jurídico. Esta concepción es perfectamente viable en un Estado social de Derecho en el que
la jurisdicción debe convertirse en la garantía de los derechos, que el ordenamiento atribuye
a cada sujeto. Esta teoría, aunque no propiamente pregonada, sí ha sido aplicada
especialmente a nivel constitucional en la práctica Jurisdiccional; inclusive en contra de las
decisiones tomadas por otros órganos de la Jurisdicción ordinaria o contenciosa, lo que ha
originado el llamado “Choque de Trenes”. Modesto Saavedra López, inspirado en el italiano
Michele Tarufo, ha sostenido esta tesis, según cita que nos permitimos reseñar: El gran
debate sobre la jurisdicción en la actualidad se debe fundamentalmente a la quiebra del
imperio de la Ley en su versión positivista. Y más adelante añade… la Ley ha perdido el aura
de legitimidad que antaño poseía. Los jueces se han visto forzados a adquirir un mayor
protagonismo en la resolución de los conflictos, impelidos por la necesidad de responder en
su propio ámbito a las exigencias de una reproducción estabilizada y legítima de relaciones
sociales. (Escobar; pág. 113-114).

1.4. Características de la jurisdicción


Podemos distinguir las siguientes características entorno a la jurisdicción, siguiendo la
propuesta de la jurista Jenny Escobar Alzate en su Manual de Teoría general del Proceso
(2010; Pág. 117)

a) General: En virtud de la soberanía estatal, cubre a todas las personas que habitan
dentro del territorio nacional, y pesa sobre ellas la obligación de someterse a ésta, salvo
los eventos exceptuados por el Derecho Internacional. La Jurisdicción Internacional
permite comprender la cesión de la soberanía a favor de órganos supranacionales, como
es el caso de la Corte Penal Internacional, la que actúa por solicitud de los Estados o
cuando se advierte una falta de voluntad política para el Juzgamiento en algunos delitos,
como el de lesa humanidad, genocidio, etc.

b) Permanente: La existencia de los conflictos entre los particulares o entre éstos y el


Estado es permanente, luego, la rama Judicial debe ejercer continuamente su función,
pero ello no se predica de los sujetos sino de la organización.

c) Autónoma.- La jurisdicción es ejercida por cada Estado de acuerdo con sus normas
constitucionales y en ejercicio de su soberanía nacional. Por ello es que se faculta a
determinados órganos (jueces) la función de administrar justicia

d) Exclusiva: Porque solo los funcionarios investidos de Jurisdicción son los únicos
que administran justicia, pero ello no significa que solo los que pertenecen a la rama
jurisdiccional, lo sean, porque el Legislativo, en el exclusivo caso de los juicios políticos,
puede ejercer esa función, y el Ejecutivo excepcionalmente, en los casos de los cobros
coactivos, o los mismos particulares.

e) Independiente: Consiste en la no injerencia de los demás órganos del poder público,


de cada órgano jurisdiccional con relación a los restantes y de los particulares, en la
toma de sus decisiones.

f) Indelegable: Quien tiene la función de impartir justicia no puede transferirla a otro


que carece de ella, excepto por necesidades del servicio, para realizar una actuación
precisa y especial, como la delegación o comisión. Pública. Significa que su origen es
constitucional y cuando los funcionarios judiciales aplican justicia lo hacen en pleno
desarrollo de una autorización constitucional. Y por otra parte, corresponde al juez el
juzgamiento de todas las conductas de los habitantes del Estado, en pro de solucionar
los conflictos y mantener el orden público, pero esa función pública lo hace igualmente
responsable frente al Estado y frente a los particulares, como veremos más adelante.

2. La Jurisdicción ordinaria y Jurisdicción militar


La doctrina clasifica a la jurisdicción en ordinaria y especial, de acuerdo a las distintas ramas
de la organización judicial de cada país. La jurisdicción ordinaria o común comprende a las
ramas civil, penal, laboral, constitucional, y es ejercida por los juzgados y salas ordinarias.
La jurisdicción especial comprende las ramas como la eclesiástica, militar, arbitral, y es
ejercida por jueces distintos a los ordinarios.

La jurisdicción militar comprende el juzgamiento de infracciones de las personas que


integran la organización militar, pero limitada a los delitos directamente vinculados con las
funciones militares o policiales, en cuanto afecten bienes jurídicos exclusivamente
castrenses. La jurisdicción militar se determina atendiendo a los siguientes presupuestos: a)
Cuando el agente es militar o policial; b) el bien jurídico que lesiona o pone en peligro es de
naturaleza castrense; c) La conducta incurrida está prevista en el Código de Justicia Militar
como hecho punible. Cuando uno de esos presupuestos es de naturaleza civil, el
conocimiento del caso compete a la justicia común u ordinaria. (SANCHEZ; Pág. 82-83)

3. Poderes de la Jurisdicción
Para el cabal ejercicio de la función pública, el juez posee diversas herramientas
connaturales justificables, de conformidad con el derecho, habiendo sido identificadas desde
el derecho romano como: gnotio , vocatio , coercitio , iudicium y executio .

Hernando Morales Molina en su obra “Curso de Derecho Procesal Civil. Parte General”
(1978. Pág. 284), además de aludir a los poderes de dirección material y formal, consigna
su propia clasificación: “El juez tiene: a) poderes de dirección…b) poderes de
investigación…c) poderes de impulsión…d) poderes disciplinarios o de corrección…”
(Actualmente la Doctrina enlista los de decisión, ejecución, coerción y documentación.
Decisión: Comprende el poder de decir el derecho o sentenciar, que se deriva de la misma
etimología: iuris dictio, una vez agotado el proceso. Corresponde al iudicium del derecho
romano. Ejecución: Como su nombre lo indica, corresponde al periodo procesal de
ejecución; este poder permite al juez, mediante actos positivos, hacer cumplir sus
decisiones, y llevar a cabo su cometido de tutelar los derechos que le han sido invocados.
En otras palabras, la posibilidad de la actuación práctica de lo decidido. Corresponde al
executio del derecho romano e involucraría también al vocatio, para compeler al demandado
o indiciado a comparecer al proceso. Coerción: Posibilita que el juez como director del
proceso, use facultades coactivas, como las de sancionar o castigar, cuando con sus
conductas los destinatarios de la decisión pretenden eludir su cumplimiento. Equivalía en el
derecho romano a la coercitio. Documentación: Faculta al juez para instruir el proceso, con
el material de conocimiento que se le allegue y con las pruebas de oficio que éste haga
allegar. Mediante su decreto y práctica se busca lograr que la verdad procesal, sea acorde
con la real. Algunos autores consideran que consiste en hacer constar por escrito, todas las
actuaciones que se realicen en el proceso. Este criterio, sostenido por Giuseppe Chiovenda,
solo corresponde a las características del proceso escrito. Es el poder desarrollado por los
romanos como gnotio

Todo lo que se realiza ante los órganos jurisdiccionales, o por éstos, debe documentarse de
forma que pueda hacer fe de los sucedido (actas de cusa, hoja de audiencia, actas de la
prueba, relaciones de notificación). Esta exigencia da lugar a un poder autónomo, el de
documentación, incluido entre los jurisdiccionales (Chiovenda, Pág. 263).

4. Diferencia con la administración


En virtud de que los actos jurisdiccionales y los administrativos, respecto de du fondo o
contenido, suelen presentarse algunos puntos que pueden ser comunes o semejantes, la
doctrina ha expuesto diferentes criterios para distinguirlos.

Para Francesco Carnelutti, la diferencia existe respecto del conflicto, por cuanto en el
administrativo se manifiesta en forma interna, es decir, que el Estado obra para sí, mientras
que en el jurisdiccional lo hace de manera externa, o sea, para resolver la disputa de otras
personas. En síntesis, la disparidad estriba en que el Estado en la administración forma parte
del conflicto y en la jurisdicción es ajeno a este y solo interviene para solucionarlo.

ROCCO, que sigue en esto a CARNELUTTI, considera que cuando el Estado busca su
propio interés, se trata de un acto administrativo, al paso que cuando interviene para
solucionar o satisfacer intereses ajenos, se refiere a la jurisdicción. En otros términos, para
ROCCO el Estado, en el acto administrativo, al tender su propio interés, logra un fin directo,
mientras en el jurisdiccional, al actuar en interés de terceros, logra un fin indirecto.

Según CHIOVENDA, la diferencia consiste en la sustitución, que solo se presenta en el acto


jurisdiccional, puesto que el Estado, al realizarlo, actúa en lugar de las partes y a fin de
desatar la controversia existente entre ellas; mientras que en el administrativo obra de
manera autónoma y con base en la facultad impuesta directamente por la ley, llevándose a
cabo en forma semejante a como lo hace el particular respecto de un bien objeto de su
propiedad.

De acuerdo con ALSINA, el acto administrativo es una actividad esencialmente técnica,


mientras que la jurisdiccional es esencialmente jurídica. La jurisdicción se reduce a saber la
regla de derecho aplicable a un caso concreto y las consecuencias de su desconocimiento;
en cambio, la administración utiliza la cuestión de derecho solo como medio y no como fin,
en virtud de que está regida por la ley.

Consideramos que cada uno de esos criterios son aportes importantes, pero no pueden
entenderse aisladamente, por mirar solo aspectos unilaterales, por lo cual es preciso
anularlos para tener una visión completa. Podemos sentar los siguientes puntos:

A) Por los sujetos. En el jurisdiccional intervienen tres, representados por el juez, el


demandante o el causador y el demandado o el imputado; en el administrativo, en cambio,
solo hay dos, que son las administración y el particular.
B) Por el interés. De acuerdo con el interés en conflicto, porque mientras la
administración se propone satisfacer sus propios fines, la jurisdicción lo hace para solucionar
intereses ajenos.

C) Por la iniciativa. El acto administrativo es de carácter voluntario, pues


generalmente la iniciativa proviene del funcionario; el jurisdiccional, en cambio, es a petición
de interesado.

D) Por los efectos. El acto administrativo es de carácter general o particular, es decir, que
puede cobijar a toda la colectividad o solo a una persona o grupo determinado; la jurisdicción,
por el contrario, solo afecta a quienes intervienen al proceso como partes.

E) Por su revocabilidad. El acto administrativo es esencialmente revocable, al paso


que el jurisdiccional no, por estar amparado de la cosa juzgada, que impide volver a
considerar la situación decidida. (Azula; Pág. 142- 143).

5. Diferencias con la legislación


Al igual que la situación anterior, la diferencia radica no en las ramas, sino en la función que
cada una realiza, pues la judicial al dictar sentencia y adquirir esta carácter definitivo es una
ley para las partes. La ley, al igual que la sentencia, puede cobijar únicamente a ciertas
personas.

Así mismo, buena parte de los doctrinantes la centralizan en su criterio dominante, a saber:

CARNELUTTI considera que en el acto legislativo se contempla el litigio desde el punto de


vista general, es decir, que prevé su solución para toda la comunidad, mientras el
jurisdiccional se orienta a un caso particular, esto es, dirimir el litigio que ya existe entre dos
sujetos determinados.

ROCCO, por su parte, sostiene que entre los dos actos media similitud que estriba en que
ambos tienden a tutelar intereses, pero se diferencian en que el legislativo fija los limites y la
forma de hacerlo mediante normas generales de conducta, mientras que el jurisdiccional los
satisface directamente por medio de la actividad que los funcionarios de esta rama
despliegan y aplicando la norma general al caso particular o concreto.

Al igual que acontece entre el acto jurisdiccional y el administrativo, los dos criterios
expuestos son insuficientes para diferenciar aquel del legislativo, por lo cual pueden
agregarse otras diferencias, a saber:

a) Por la naturaleza de su decisión. El acto legislativo crea, modifica o extingue un


derecho de carácter general, mientras que el jurisdiccional se concreta a aplicarlo.
Ciertamente el juzgador, en algunas ocasiones, crea una regla aplicable a un caso
concreto, como ocurre cuando integra la norma, pero lo hace precisamente en base en
la facultad o el deber que la misma ley le impone.

b) Por su obligatoriedad. El acto legislativo es de forzoso acatamiento para la


colectividad, al paso que el jurisdiccional solo cobija a las partes que intervienen en el
proceso.

c) Por su revocabilidad. El acto legislativo es susceptible de ser modificada o revocado


por el mismo órgano que lo profirió, lo que no acontece con el jurisdiccional, por estar
investido de la cosa juzgada. (Azula; Pág. 143-144).

6. La competencia: Definición.
Podríamos decir que es la facultad que tiene cada órgano jurisdiccional que le permite
conocer válidamente de un tipo de asunto. En palabras más sencillas también podríamos
conceptuar, que es la atribución de la jurisdicción entre los diferentes órganos judiciales.
Quizás la definición más aceptada por los doctrinantes, citada por numerosos autores, como
Enrique Véscovi, Hernando Devis Echandía, Hernando Morales Molina, Jaime Azula
Camacho, Juan Ángel Palacio Hincapié, Hernán Fabio López Blanco, Jairo Parra Quijano,
entre otros, ha sido la de Mattirolo quien conceptúa: “Es la medida en que se distribuye la
jurisdicción entre las distintas autoridades judiciales”. (Escobar, p 141)

Podemos, entonces establecer una clara distinción entre lo que es jurisdicción y la


competencia, pero con una ineludible relación de género-especie, así siguiendo a la Dra.
Jenny Escobar (2010; pág. 142) tenemos que:

a) “La Competencia puede proceder de la sola voluntad de las partes”, en efecto, aunque
el juez carezca de competencia, si el demandante propone una demanda a su conocimiento
y la parte demandada no la objeta, habría prórroga de la competencia por voluntad implícita
de las partes, excluida desde luego la competencia funcional a la que nos referiremos más
adelante.

b) “La Jurisdicción comprende toda clase de asuntos, mientras que la competencia queda
circunscrita a los designados por la ley o acordados por las partes”. Esta expresión es la que
permite al tratadista Hernando Morales, consignar que el juez no tiene jurisdicción sino hasta
el límite de la competencia que la ley señale.

c) No es aceptable un juez sin jurisdicción, al paso que sí los hay sin competencia para
ciertos negocios”. Jurisdicción tiene todo órgano jurisdiccional, pero precisamente, no
pueden conocer de todos los procesos en razón de la limitación legal que la ley determina.

d) “La jurisdicción es Potestad en abstracto; en cambio, la competencia versa sobre casos


concretos”. La Jurisdicción es una actividad creadora de derecho de que están investidos
los órganos jurisdiccionales, y la competencia se encarga de establecer, las atribuciones de
cada uno.

“La competencia para conocer de un proceso lleva envuelta la Jurisdicción, pero quien ejerce
ésta última no está capacitado para conocer indistintamente de todos los procesos”. En
atención a lo anterior se suele decir que no hay juez sin Jurisdicción, pero sí juez sin
competencia. La distribución de la competencia corresponde realizarla al legislador.

6.1. Características de la competencia.


La competencia tiene como notas características, las siguientes:

a) Legal y voluntaria: En razón a que las reglas de la competencia le corresponde fijarlas


al legislador, con excepción de ciertas medidas, que por concepto de organización están
otorgadas al Consejo Superior de la Judicatura, como el reparto de los procesos. Y además
es voluntaria cuando las partes se ponen de acuerdo en otorgarla, en el caso del
compromiso, que se sustrae del proceso ya iniciado, para acudir a la jurisdicción arbitral.

b) De derecho público y de orden público: Las normas que regulan la competencia, como
todas las normas procesales, son de derecho público y de orden público, por su carácter
vinculante, y para que haya una adecuada aplicación en aras del interés del estado en la
observancia de las normas, deben ejecutarse las que son de forzoso cumplimiento; con
excepción de algunas, que por su carácter dispositivo, pueden ser derogadas por las partes.
Las primeras se llamarían absolutas, como la competencia funcional, y las segundas
relativas, y sería el caso de la prórroga de la competencia. Improrrogabilidad: Las partes no
pueden considerar por su propia voluntad sustraerse de las normas de la competencia y, por
ende, en razón del servicio público, no la pueden prorrogar; sin embargo esta regla tiene la
excepción de la prórroga acabada de mencionar.

c) Indelegabilidad: La competencia no puede ser delegada por quien la detenta,


precisamente por razones de orden público, pero se permite sin embargo, que para la
realización de ciertos actos procesales que no pueden realizar por sí mismos, se encargue
a otros su ejecución, por ejemplo para practicar diligencias fuera de su ámbito geográfico.
En este caso surge la figura de la comisión. (Escobar; p 143)

6.2. Determinación
Existen diversos criterios para determinar la competencia de los jueces, así tenemos:

a).- Por razón de la materia (juez penal, juez civil, juez laboral, etc.).

b).- Por razón del grado (funcional: Juzgado de paz letrado, juez civil, sala civil, etc.).

c).- Por razón del territorio (Juez del Distrito Judicial de Piura, de Lima, de Lambayeque,
etc.)

d).- Por razón del turno.

e).- Por razón de la cuantía (de la pretensión)


6.3. Reglas especiales para la determinación de la competencia
en materia civil
La regla general para determinar la competencia de un Juez se va a determinar por el
domicilio del demandado. Sin embargo, excepcionalmente, existe la competencia facultativa.

6.4. Criterio para determinar la competencia en asuntos penales


La competencia entre jueces instructores de la misma categoría se establece:

a) Por el lugar donde se ha cometido el hecho delictuoso.

b) Por el lugar donde se hayan descubierto las prueba materiales del delito.

c) Por el lugar en que ha sido arrestado el inculpado; y,

d) Por el lugar en que tiene su domicilio el inculpado.

Lecturas recomendadas
Para saber más

Ponemos a tu disposición y te invitamos a revisar dos interesantes documentos que te


ayudaran a reforzar y ampliar los temas que hemos estudiado, estos los encontrarás en la
base de datos e-libros que utiliza nuestra universidad:

 Documento 1: "TEORIA GENERAL DEL PROCESO"

Dirección: http://site.ebrary.com/lib/bibsipansp/Doc?id=10552798

Breve descripción: Documento es un libro del Dr. Rogelio Enrique Peña Peña (Colombia),
quien expone y analiza sobre la jurisdicción, definiéndola y estableciendo su finalidad,
asimismo establece los poderes de la jurisdicción. Por ultimo desarrolla lo referente a la
competencia y su clasificación.

Conclusiones de la Tercera semana


En un Estado Constitucional de derecho, es necesario que la actividad jurisdiccional
mantenga su independencia y se puede cumplir con la finalidad mediata del proceso como
es el de restablecer la paz y el orden social.

Asimismo, es importante conocer y aplicar las reglas de la competencia como son por razón
de la materia, territorio, grado, cuantía, etc., considerando además la distinción con las reglas
entre el proceso civil y proceso penal.
TEMA 4: Acción y Contradicción Procesal
Introducción al tema
Al estudiar la Teoría de la Acción y Contradicción procesal, comprenderemos la importancia
y razón de ser del proceso, como medio para solucionar los conflictos de intereses y las
incertidumbres jurídicas. La acción procesal es otro de los elementos esenciales del derecho
procesal, y donde se sustenta la Teoría General del Proceso. Asimismo, en contraposición
a la acción ´procesal analizaremos al derecho de contradicción u oposición, como facultad
que tienen toda persona de ejercer su derecho de defensa

En este marco, este cuarto tema tiene por finalidad comprender y reflexionar críticamente la
trascendencia para el derecho procesal y la vida en sociedad, del derecho de acción y
contradicción procesal, a través del análisis de su naturaleza jurídica. En este sentido,
partiremos por desarrollar las teorías de la acción procesal, características, condiciones de
la acción, los presupuestos procesales y el derecho de contradicción.

Aprendizajes esperados
Conozcamos ahora las capacidades y actitudes a desarrollar en este primer tema:

Capacidad

 Analiza y destaca la importancia de la acción, contradicción y oposición procesal como


formas de inicio y termino del proceso, aplicándola, a casos concretos.

Actitudes

 Reconoce la importancia de la acción procesal como piedra angular del proceso

1. Accion Procesal: Definición


Etimológicamente acción viene de la palabra actio y ésta a su vez de agere, que significa
actuar. De acuerdo con la referencia aludida, empezamos por citar a Ugo Rocco, quien
partiendo de la consideración de un derecho público que interesa a toda la comunidad, se
concreta en un interés individual del particular. “El derecho de acción puede definirse
como el derecho a pretender la intervención del Estado y la prestación de la actividad
Jurisdiccional, para la declaración de certeza o la realización coactiva de los intereses
(materiales o procesales) tutelados en abstracto por las normas del derecho
objetivo”. (Serie clásicos del Derecho Procesal; Pág. 14).

Para Eduardo J. Couture, el concepto de acción tiene un carácter privado, que compete al
individuo como tal, para hacer efectivo sus derechos. “La acción es en nuestro concepto, el
poder jurídico que tiene todo sujeto de derecho, de acudir a los órganos Jurisdiccionales
para reclamarles la satisfacción de una pretensión”. (1973; Pág. 5).

Para el maestro Giusseppe Chiovenda el concepto de la acción tiene una estrecha conexión
con el concepto de lesión de los derechos, ejercitados mediante una declaración de voluntad,
adecuada a la ley. “La acción se define como el poder Jurídico de dar vida a la condición
para la actuación de la voluntad de la Ley. Es un poder que corresponde frente al adversario,
respecto al cual se produce el efecto jurídico de la actuación de la Ley”. (Serie clásicos del
Derecho Procesal; Pág. 17).

1.1. La acción en el Derecho Romano


La acción en el Derecho Romano tuvo tres significados diferentes: En un primer significado
se recuerdan las Leyes Actio, esto es la recitación oral de la reclamación ante el pretor. Fue
concebida como una potestad jurídica de requerir de los tribunales la satisfacción de un
crédito o la entrega de algo. Una segunda concepción involucra el derecho y la acción, y fue
conocida como el procedimiento formulario. A cada derecho invocado correspondía una
acción y una fórmula diferente para resolver la controversia. Cada fórmula contenía
generalmente 3 partes: La demostratio, la intentio y la condemnatio. En una tercera época,
denominada el procedimiento extraordinario, se eliminaron las fórmulas y los ritos solemnes,
y se pasó a conocer la acción como el derecho de persecución; aquí se desprende la acción
del derecho material, transformando aquélla en un poder jurídico autónomo. Muchos autores,
como Enrique Véscovi, citan el famoso texto de Celso, que sirvió por muchos años de
definición de acción: “nihil aliud est actio quam ius persiquendi in iudicio quod sibi debetur”
“La acción no es sino el derecho a perseguir en juicio lo que se nos debe” “Ius persiquendi
in iudicio”. Las actuaciones procesales se rigieron por las publicaciones de Justiniano y
Ulpiano. Esta última concepción dio a la acción un significado propio y abrió el camino a las
modernas orientaciones del derecho Procesal, no obstante tratarse de una noción, según el
maestro Carlos Ramírez Arcila, ya superada e impropia.

1.2. Teorías de la acción


Las opiniones se dividen en cuanto a la naturaleza del derecho de acción; existen varias
teorías para explicarla, todas ellas de gran importancia, y a ello se debe la fecunda labor
doctrinaria y la concepción científica, aunque discutida hoy en día, del derecho procesal. El
concepto de acción varía entonces de acuerdo a la teoría que nos acojamos y por ello
procederemos a enunciar las más sobresalientes, partiendo de la escuela en donde se
gestaron y desarrollaron. Veamos:

A) Teoría del derecho concreto Escuela alemana: Está representada principalmente por
Windscheid y Muther; y desarrolla la teoría de la Acción como el Derecho Concreto. Para el
primero la acción la tiene quien posea el derecho material y por lo tanto obtendrá sentencia
favorable, y para el segundo, no se necesita estar asistido del derecho material, basta la
aspiración de tenerlo para logar sentencia, cualquiera sea su sentido. Con estas dos
concepciones se originó una gran polémica, de donde partieron las diversas concepciones
en relación con esta institución. El alemán Adolf Wach siguiendo a Mutter, desarrolla el
concepto de la acción como derecho concreto de obrar. “La pretensión de protección del
derecho es de naturaleza publicista y se dirige, por un lado, contra el Estado, y por el otro,
contra la parte contraria. Aquél debe otorgar la protección del derecho, el acto de
administración de justicia, mientras que ésta debe tolerarlo”. (La Pretensión de Declaración
1962. Buenos Aires. Ed. Jurídica EJEA. Pág. 59). Al respecto, Jaime Azula Camacho,
considera que estas teorías tienen la misma base y se complementan. “Todas se fundan en
las mismas premisas y solo constituyen eslabones de la acción que la sitúan en un plano
cada vez más alto, ofrecen como ventaja el ubicarla en el campo del derecho público y
concebirla como un derecho subjetivo”. Más adelante el autor añade: “Al estimar que la
acción queda sujeta a una sentencia favorable, se incurre en la contradicción de negar su
existencia, cuando a pesar de haberse desarrollado el proceso y culminar con una sentencia,
ésta es desfavorable a los pedimentos del demandante”(1993. Pág. 105).

La Escuela italiana: Encabezada por el maestro Giuseppe Chiovenda, sigue la misma


concepción del derecho concreto, y acepta un elemento fundamental de Wach, quien
concibió la acción como “Un derecho Potestativo”; pero además considera que tiene una
conexión con la lesión de un derecho y que existen en muchos casos voluntades concretas
de la ley, de las cuales no es concebible la actuación sino por obra de los órganos públicos
a través del proceso. Igualmente señala que tiene naturaleza privada o pública, según la
voluntad de la Ley, cuya actuación produce, y participe de una de estas dos categorías. Al
respecto referenciamos al tratadista con la siguiente cita sobre primero la acción la tiene
quien posea el derecho material y por lo tanto obtendrá sentencia favorable, y para el
segundo, no se necesita estar asistido del derecho material, basta la aspiración de tenerlo
para logar sentencia, cualquiera sea su sentido. Con estas dos concepciones se originó una
gran polémica, de donde partieron las diversas concepciones en relación con esta institución.
(Escobar, 2010. p 93)

Se critica la teoría de Chiovenda, en cuanto al sometimiento que con la acción tendría que
soportar el demandado, porque priva a éste especialmente del derecho de contradicción, y
además que lo potestativo es ejercer la acción, no el derecho mismo, cuya protección se
reclama. Dentro de esta misma escuela se ubica a Piero Calamandrei, seguidor de
Chiovenda con su teoría de la relatividad de la acción, y quien sostiene que la acción se
puede concebir como un derecho subjetivo autónomo (que tiene cada uno,
independientemente de la existencia de un derecho sustancial) y concreto (dirigido a obtener
la protección del Estado en forma favorable). Se le critica porque incurre en el error de
considerar como objeto de la acción la sentencia favorable, que no siempre se da, porque
no se puede confundir con el derecho material; por ende, procede la misma objeción que se
formuló a los seguidores de la escuela alemana.

B) Teoría del derecho abstracto. Esta escuela abstracta, tiene hoy en día el mayor
número de seguidores, entre ellos Francesco Carnelutti, con su teoría de la Acción como
derecho público abstracto de obrar, la cual en síntesis, considera la acción como un derecho
subjetivo procesal, abstracto y público, que tiene toda persona para obtener la composición
del litigio, por parte del juez, mediante el proceso. Ugo Rocco, con la teoría de la Acción
como prestación de la Jurisdicción, considera la acción en breves términos, como el derecho
de pretender la intervención del Estado y la prestación de la actividad judicial para la
confirmación o la realización coactiva de los intereses (materiales o procesales), protegidos
en abstracto por las normas. La teoría de Rocco corrige el único error de Carnelutti, al
considerar el Estado como sujeto pasivo de la acción. Eduardo Couture, con su teoría el
Derecho de Acción como poder jurídico abstracto, concibe la acción, según nuestro
concepto, como el poder jurídico que tiene todo sujeto de derecho, de acudir a los órganos
jurisdiccionales para reclamarles la satisfacción de una pretensión. Difiere de los anteriores,
en que para ellos es un derecho y para este último es un poder. Sobre el particular podemos
afirmar, que el derecho como norma de conducta, se impone mediante mandatos y
prohibiciones, en esto consiste su naturaleza imperativa, luego no pueden existir derechos
potestativos. La gran variedad de significados hace difícil la comprensión del concepto de
acción desde el punto de vista del derecho procesal. Para Devis Echandía, la acción “Es el
derecho público, cívico subjetivo, abstracto y autónomo, que tiene toda persona natural o
jurídica, para obtener la aplicación de la jurisdicción del Estado a un caso concreto mediante
una sentencia, a través de un proceso, o para pedir que se inicie la investigación penal previa
al proceso”. Ramírez Arcila, autoridad en el tema, acoge lo expuesto por el maestro Devis,
aunque no da una definición conceptual concreta, pero anota: “En cuanto a la acción, no se
discute que se relaciona con el ejercicio o manifestación de poder que tiene todo sujeto de
derecho de dirigirse a los órganos jurisdiccionales, para que procesalmente se le resuelvan
sus pretensiones”. Así, en este orden de ideas para nosotros, siguiendo muy de cerca las
definiciones dadas por los maestros Hernando Devis Echandía y Carlos Ramírez Arcila,
consideramos la acción, como el Derecho público, subjetivo y autónomo que tiene toda
persona de acudir ante la autoridad para presentar una pretensión o pedir que se inicie una
investigación y obtener la satisfacción de un derecho, que a su juicio, considera vulnerado.
De ahí que los términos acción procesal y jurisdicción se complementan.

1.3. Características
Fernando De La Rúa (1998; 66), destaca respecto a la acción lo siguiente:

a) Su naturaleza es de poder jurídico, y no de derecho, facultad o posibilidad.

b) Su carácter público, en cuanto es un poder dirigido hacia lo jurisdiccional (puede ser


pública o privado según la pretensión que se hace valer).

c) Su carácter abstracto; pero ligado indisolublemente a una pretensión que fija sus
límites.

d) Realizador, con el cual se incorpora orgánicamente dentro de la unidad integral del


orden jurídico.

e) Autónomo, en tanto la acción es independiente de la efectiva existencia del derecho


sustancial, pero se señala el vínculo que la une a este, porque sólo existe en tanto
existan imperativos de hacer valer ante la justicia, y en tanto se invoque o pretenda la
aplicación de una norma jurídica.

Devis Echeandía señala además como característica que la acción es una actividad jurídica
por naturaleza, puesto que origina relaciones jurídicas, derechos, obligaciones, cargas y
facultades.

1.4. Elementos de la acción


Siguiendo el criterio del maestro Chiovenda, toda acción consta de 3 elementos, a saber:

a) Los sujetos. El sujeto activo al cual corresponde iniciar la acción: demandante o


denunciante, el Ministerio público o el mismo juez, cuando obra de oficio, según sea el caso.
b) El objeto. La cosa, cantidad o hecho demandado. La pretensión del actor y su contenido.
La finalidad por la cual se ejerce la acción. Ejemplo: restitución de un predio o sancionar al
responsable.

c) La causa. Razón por la cual se ejercita la acción. Entendida como la necesidad de resolver
un conflicto. Concatenado con los ejemplos anteriores, se solicita la restitución del predio,
porque quien lo ocupa lo detenta sin causa legal que lo justifique. O se solicita sancionar al
responsable, porque cometió un ilícito. (Escobar; p 96).

1.5. Condiciones de la Acción


Considerando que la legitimación para actuar o legitimidad para obrar (legitimatio ad
processum)no concierne directamente a la acción en si, sino que es una condición que debe
de satisfacer la parte que acciona, ésta no es una condición sino un presupuesto procesal
relativo a las partes, es decir, una condición mínima que aquellas deben satisfacer para que
se pueda iniciar y desarrollar válidamente el proceso, podemos considerar a las condiciones
las siguientes:

a) Interés para obrar. Llamado también interés procesal, surge de la necesidad de


obtener el cumplimiento de la obligación correlativa, o de disipar la incertidumbre sobre la
existencia del derecho, o de sustituir una situación jurídica por otra. (Escobar; pág. 98.)

El llamado también como el interés jurídico o el interés para actuar u obrar consiste en la
relación que debe de existir entre la situación de hecho contraria a derecho o el estado de
incertidumbre jurídica que afecte a la parte actora y la necesidad de la sentencias
demandada, así como la aptitud de esta para poner fin a dicha situación o estado

b) La Pretensión

Para Couture, la pretensión “es la afirmación de un sujeto de derecho de merecer la tutela


jurídica y, por su puesto, las aspiración concreta de que ésta se haga efectiva; la auto
atribución de un derecho por parte de un sujeto que invocándolo pide concretamente que
se haga efectiva a su respecto la tutela jurídica.

Para Carnelutti, es “la exigencia de subordinación del interés ajeno al interés propio.

Ovalle Favella indica que la pretensión es la petición (petitium) o reclamación que formula la
parte actora o acusadora, ante el juzgador, contra la parte demandada o acusada, en
relación con un bien jurídico. Asimismo se requiere que la pretensión que se expresa en la
demanda, debe de contener fundamento de hechos (independientemente que estos sea
falsos o ciertos) y sobre todo fundamentos de aquéllas, y que sea posible de ser acogida
conforme al ordenamiento jurídico vigente. Por ello la posibilidad jurídica de la pretensión
es una condición para el ejercicio de la acción, si la parte actora no satisface esta condición,
el juzgador podrá desechar la demanda.

Devis Echeandía define así: El efecto jurídico concreto que el demandante (en los procesos
civiles, laborales, contenciosos administrativos) o el querellante o denunciante y el estado
(procesos penales), persiguen con el proceso, efecto al cual se quiere vincular al demandado
(si lo hay) o al imputado y luego procesado.
1.6. Clasificación de las acciones.
Existen diversas clasificaciones, partiendo de su origen en el Derecho Romano, Para los
juristas era desconocido el concepto de derecho subjetivo, ellos conocieron la Actio, para
atribuir a quien le correspondía un derecho, ésta se desarrollaba en virtud del proceso. La
primogénita clasificación en el Derecho Romano, correspondió a las Actio in rem y actio in
personam. Las Actio in rem se ejercitaban contra toda persona que ponía obstáculos al
ejercicio del derecho del demandante. Este tipo de acciones se dividían a su vez en dos:
Actio in rem civiles y actio in rem pretorianas . Entre las primeras estaban la actio Rei
vindicatio, que corresponde hoy en día a la reivindicatoria, la Negatoria y la Confesoria, que
podríamos llamar actualmente conservatoria de la posesión y de servidumbre,
respectivamente, y la petición de herencia, muy conocida entre nosotros. Entre las segundas
sobresalían la Publiciana, que aún persiste; la Cuasiserviana, que corresponde a la
hipotecaria, y la Prejudicial, que en el derecho actual se ubica en el derecho procesal como
una forma de parálisis del proceso. La Actio in personam, se originaba en contra del
adversario jurídicamente determinado, el deudor era el único que podía violar el derecho del
acreedor. Se subdividían en las actio in personam civiles, originadas por el incumplimiento
de las obligaciones nacidas de los contratos, cuasicontratos y de la mayor parte de los
delitos; las actio in personam pretorianas , que comprendía la Acción Pauliana, cuya
identidad se sigue reconociendo; la acción de dolo, por la cual la víctima del dolo podía
obtener una reparación, hoy desaparecida, constitución de parte civil, en el proceso penal;
la Netus causa , que podía ser ejercida, no solo contra el autor de la violencia, sino también
contra toda persona que se hubiere aprovechado de dicha circunstancia, aún de buena fe;
era una especie de invalidez en la realización de un negocio jurídico cualquiera; y la actio eo
quod certo loco , que posibilitaba la facultad del acreedor de perseguir al deudor para que le
cumpliera la obligación contraída; actualmente podríamos calificarla de acción ejecutiva.

Las clasificaciones más comunes del derecho moderno: son las siguientes:

A) De acuerdo con el pronunciamiento del juez: Se suelen clasificar en: Declarativas,


Constitutivas y de Condena. Declarativas: Cuando se solicita y se dispone la declaración de
un derecho. Constitutivas: Se pretende realizar un derecho potestativo que implica
modificación de un estatus anterior. Condenatorias: Impone al demandado un deber jurídico
dispuesto para la ejecución forzosa con base en la voluntad de la Ley.

B) Según la naturaleza del objeto: Esta clasificación es poco usada ante la evidencia de
su impropiedad, y hace relación a las mobiliarias (muebles), y a las inmobiliarias (inmuebles).
Desde el punto de vista del derecho sustancial: Íntimamente unida con la clasificación de
derechos reales y personales, cuando se dirige a la protección de estos derechos deducidos
en el proceso. Cuando se refiere a acciones reales, recae sobre los derechos que se tienen
sobre una cosa sin respecto a determinada persona. Cuando se refiere a acciones
personales, es porque brota de la conducta de las personas, y no se exige sino la prestación
debida.

C) Según su propia autonomía: Tiene en cuenta la importancia que una acción reporta
frente a otra, y en ese sentido, se dividen en Principales: que son las que subsisten por sí
solas; y Secundarias, que para subsistir necesitan de la existencia de otra.

D) Teniendo en cuenta el derecho debatido en la relación procesal: el área del derecho


en razón de la materia: civil, laboral, penal, etc.
E) En relación con la función que cumplen en el proceso: Se tiene en cuenta la
producción de las consecuencias jurídicas, según sea Pública: debido a su carácter que
compete a todos los ciudadanos; o Privada: cuando está de por medio la existencia de un
derecho particular.

F) Atendiendo a los pronunciamientos de los órganos jurisdiccionales: Pueden


traducirse en una voluntad de la ley o en la tutela mediante la ejecución y protección. Se
clasifican en Acción de Juzgamiento o conocimiento: la que se ejercita para que el juez
decida acerca de la existencia de un derecho incierto que el demandante alega y de las
obligaciones que reclama a cargo del demandado, siendo necesario el conocimiento con
anterioridad a la ejecución. Acción Ejecutiva: cuando habiendo certeza del derecho subjetivo
material, se persigue la satisfacción coercitiva; y la Acción Cautelar: que es el derecho a las
medidas judiciales necesarias para el aseguramiento y eficacia del derecho material. Por
regla general es accesoria y dependiente de otra. (Escobar; Pág. 105).

2. Presupuestos Procesales y Materiales


2.1. Origen de los presupuestos procesales
El origen de los presupuestos procesales se sitúa a mediados del siglo XIX, época del
procesalismo científico, con la publicación en 1868, de La teoría de las excepciones dilatorias
y los presupuestos procesales , de Oscar Von Bulow, quien separa los presupuestos
procesales de los de la acción y los de la pretensión, y rechaza la confusión de enmarcar los
excepciones dentro de los presupuestos procesales, presentada por los romanos. Fue
entonces el primer jurista que empleó el término presupuestos procesales para referirse a
las “condiciones necesarias para la constitución de la relación jurídica procesal,
clasificándolos en competencia, capacidad procesal de las partes, demanda en forma y
orden riguroso del proceso. La denominación utilizada por el referido autor obedece a la
concepción que respeto de la naturaleza jurídica del proceso expuso y que llamó relación
jurídica procesal, concibiéndola como el vinculo jurídico que liga a los sujetos entre quienes
se desarrolla o surte el proceso y que se integra con la presencia de todos, lo que ocurre
una vez que el demandado, quien es el ultimo en intervenir, se vincula mediante la
notificación del auto admisorio de la demanda.

Por tal razón, autores posteriores al ilustre maestro alemán y sustentadores también de la
teoría de la relación jurídica procesal limitan los presupuestos procesales a la competencia,
la capacidad procesal de las partes y de la demanda en forma, excluyendo el orden riguroso
del proceso, que lo cambian por la capacidad jurídica de las partes, aspecto que guarda
estrecha relación con la capacidad procesal.

COUTURE, quien los divide en cuatro grupos, a saber: los procesales de la acción, los la
pretensión, los procesales de la validez del proceso y los de sentencia favorable.

Concibió a los primeros como los procesales propiamente dichos y los clasificó en la
capacidad de las partes y la investidura del juez (jurisdicción). Los segundos los refirió a los
necesarios para poder ejercer el derecho que invoca el demandante, concretándolos a la
ausencia de caducidad y el agotamiento de la vía gubernativa, aspecto que atañe de manera
particular al contencioso-administrativo. Al tercer grupo lo considero como “aquellas
circunstancias sin las escuelas el proceso carece de existencia o validez formal”, que viene
a ser la ausencia de nulidad. Finalmente, al cuarto grupo lo integró con la invocación del
derecho del demandante y la prueba de los hechos en que se estructura, por referirse a la
viabilidad o eficacia de la pretensión, o sea, para que esta pueda ser acogida en la
sentencia. (Azula; Pág. 42- 43).

Enrique Vescovi, reiterando con precisión y claridad a Calamandrei, consagra su propia


teoría, haciendo además énfasis en el deber del juez de examinar el proceso, con el objeto
de determinar si cumple o no, con los requisitos necesarios para que se pueda resolver de
fondo, y distingue entre presupuestos materiales objetivos y presupuestos formales
subjetivos. Reconoce igualmente, la clasificación tradicional de presupuestos de la acción,
de la pretensión, del proceso y de la sentencia. “Entiéndase por presupuestos procesales
los requisitos necesarios para que pueda constituirse un proceso válido o una relación válida.
Y tan importantes son, que, aunque las partes no denuncien su ausencia, el propio juez
puede notar su falta y entonces el proceso no puede continuar” (Teoría General del Proceso
2006. 2ª Edición actualizada. Editorial Temis. Bogotá. Pág. 80).

Asimismo por su importancia, merece mencionarse a Leo Rosemberg, quien cambió la


denominación de presupuestos procesales, por la de impedimentos procesales,
considerándolos como condiciones para que el proceso surja a la vida jurídica, y como
requisitos que el juez de oficio deberá analizar.

2.2. Presupuestos Materiales: La legitimación en la causa o


legitimatio ad causam.
Existen dos posiciones: Una que la señalan como la titularidad del derecho o relación jurídica
sustancial objeto del proceso (Calamandrei, Couture), y otra que reclaman una separación
entre estas dos nociones (Carnelutti, Roco, Chiovenda, Briceño Sierra, etc.).

Consiste en ser persona que, de conformidad con la ley sustancial, puede formular o
contradecir las pretensiones contenidas en la demanda o en la imputación penal, por ser el
sujeto activo o pasivo de la relación jurídica sustancial pretendida o del ilícito penal imputado
que deben ser objeto de la decisión del juez, en el supuesto de que aquélla o ésta, existan;
o en ser sujeto activo o pasivo de una relación jurídica sustancial que autorice para intervenir
en el proceso ya iniciado.

Es un elemento sustancial de la litis y, por lo tanto, no es un presupuesto procesal.

Asimismo, se pueden considerar otros presupuestos como: La correcta acumulación de


pretensiones, la defectuosa petición y la ausencia de cosa juzgada.

2.3. Presupuestos Procesales:


Son elementos que determinan el nacimiento válido del proceso, su desenvolvimiento y su
normal culminación con la sentencia, sin que esta deba decidir necesariamente en el fondo
sobre la procedencia o fortuna de la pretensión y mucho menos que deba ser favorable a
esa pretensión, pues éstas dos circunstancias dependen de otra clase de presupuestos: Los
materiales o sustanciales.
2.3.1. Clasificación
A) Previos al Proceso

A.1.) Presupuestos procesales de la acción.- Que mira al ejercicio válido del derecho
subjetivo de acción por el demandante o denunciante. Tiene los siguientes requisitos:

a) Capacidad Jurídica o legitimatio ad processum del demandante y su demanda,


representación cuando actúa por intermedio de otra persona (apoderado, tutor, gerente,
padre o madre).

b) La investidura del juez en la persona ante quien debe de presentar la demanda o


denuncia o querella.

c) La calidad del abogado.

d) La no caducidad de la acción, cuando la ley ha establecido término para su ejercicio.

A.2) Presupuestos procesales de la demanda denuncia o querella:

a) Juez competente.

b) Capacidad y debida representación del demandado.

c) Observancia de los requisitos de forma Art. 130º y 424º del CPC (demanda o denuncia).

B) Del Procedimiento: Referido al válido desenvolvimiento del proceso. Se deben de


cumplir una vez admitida la demanda o denuncia por el juez y se considera los siguientes:

a) Prácticas de medidas preventivas (medidas cautelares).

b) Citaciones y emplazamientos a terceros (notificación).

c) La no perención de la instancia por inactividad de las partes. (archivo del expediente)

d) Cumplimiento de los trámites procesales.

e) Cumplimiento de la vía procedimental.

f) Ausencia de causal de nulidad (falta de vicios procesales).

g) Ausencia de litispendencia. (DEVIS, Pág. 287-327)

3. Pretensión
Puede afirmarse que la pretensión nace como institución propia en el derecho procesal en
virtud del desarrollo doctrinal de la acción y, particularmente, como consecuencia de la
concepción abstracta.
Etimológicamente proviene de pretender, que significa querer o desear. En su acepción
corriente se concibe como la “solicitud para conseguir una cosa que se desea”1.

Jurídicamente existen varios criterios, aunque todos ofrecen un fondo común. Para
COUTUREla pretensión es la “autoatribución de un derecho por parte de un sujeto que,
invocándolo, pide concretamente se haga efectiva a sus respecto la tutela jurídica”.

La pretensión procesal –como la denomina GUASP, quien, según lo anotamos, la constituye


en el eje de su criterio– “es una declaración de voluntad por la que se solicita una actuación
de un órgano jurisdiccional frente a persona determinada y distinta del autor de la
declaración”.

En una forma un tanto más simple, pero sin duda de gran significación, CARNELUTTI 4 dice
que la pretensión es “la exigencia de la subordinación del interés ajeno al interés propio”.

Entre nosotros el maestro DEVIS ECHANDIA concibe la pretensión como “la declaración de
voluntad del demandante para que se vincule al demandado en cierto sentido y para ciertos
efectos jurídicos concretos mediante una sentencia”. (Azula, Pág. 307).

3.1. Naturaleza jurídica


La pretensión no es un derecho o un poder sino, como antes se afirmó y lo sostienen, entre
otros, CARNELUTTI, GUASP y DEVIS ECHANDÍA, un acto de voluntad, por cuanto “es algo
que alguien hace, no que alguien tiene; una manifestación, no una superioridad de la
voluntad9.

“Dicho acto –dice el insigne maestro italiano10-, no solo no es, sino que ni siquiera supone el
derecho (objetivo); la pretensión puede ser propuesta tanto por quien tiene el derecho como
por quien carece de él, pudiendo en consecuencia ser fundada o infundada”.

GUASP, por su parte, al resaltar la importancia de su concepto, constituido en la columna


vertebral de su sistema, sostiene que “la pretensión es una declaración de voluntad, no una
declaración de ciencia ni de sentimiento, porque en ella se expone lo que un sujeto quiere y
no lo que sabe o siente. De aquí –continúa- que el nombre de pretensión resulte preferible
al de la afirmación o razón, otras veces empleado”.

(Azula, Pág. 308).

3.2. Elementos de la pretensión


En la pretensión pueden distinguirse los siguientes elementos:

A) Los sujetos, que están representados por el demandante, en calidad de activo, por ser
quien la formula; el demandado, como pasivo, puesto que es la persona contra quien se
dirige; y el Estado, como imparcial, por corresponderle pronunciarse sobre ella, para
acogerla o negarla.

En el proceso penal, cuando acoge el sistema acusatorio, los sujetos son los mismos, con
la diferencia de que no se habla de demandante sino de acusador –representado por el
agente del ministerio público o de la fiscalía que obra en nombre de la sociedad– y que no
existe demandado sino acusado.

B) El objeto de la pretensión es la materia sobre la cual ella recae y está constituido por un
inmediato, representado por la relación material o sustancial, y el otro mediato, constituido
por el bien de la vida que tutela esa relación.

En el civil puede ponerse como ejemplo la reivindicación; en esta, la relación material lo


constituye el derecho de propiedad que se pretende hacer valer, mientras que el bien de la
vida está representado por el mueble o inmueble sobre el cual ella versa.

En el penal ocurre una situación semejante, aunque con ciertas modalidades propias de la
naturaleza o índole de ese ordenamiento. La relación material está constituida por el delito
en particular por el cual se llama a responder en juicio, llámese hurto, estafa, homicidio,
lesiones, estupro, etc. Esa relación es el medio para que el Estado pueda ejercer el derecho
punitivo, que se concreta en una pena o medida de seguridad determinada.

C) La causa de la pretensión, entendida como el móvil determinante de su proposición, la


constituyen los hechos sobre los cuales se estructura la relación jurídica material. Así, por
ejemplo, en la reivindicación están representados por la circunstancia de ser el demandante
propietario del bien y estarlo poseyendo el demandado; en el divorcio, por el abandono de
hogar; en el homicidio, por haber ocasionado la muerte de otro, etc.

D) El fin de la pretensión, sea en el civil o penal, es la sentencia que la acoja, esto es, la
favorable a quien la invoca, al sujeto activo de ella. Por consiguiente, en lo civil, la sentencia
favorable al demandante, y en el penal, la que la reconozca la responsabilidad del procesado
y le imponga la correspondiente sanción, son las únicas que implican que la pretensión
alcance el fin propuesto. (Azula; Pág. 309-312).

3.3. Acción, pretensión, demanda y denuncia


La acción es un derecho que se tiene para poner en actividad la jurisdicción. La acción
genera un proceso; este, por su parte, se inicia merced a la demanda o la denuncia, si se
trata de civil o penal, respectivamente.

La acción es un derecho que genera obligaciones y cuyo objeto se contrae a la realización


del proceso y a fin que se administre justicia mediante una sentencia, la cual, por tanto, no
está supeditada a determinado pronunciamiento. La pretensión, en cambio, es un acto de
voluntad que no genera obligación alguna, que constituye el objeto o materia del proceso y,
por consiguiente, de la sentencia, pero en realidad queda condicionada a que esta favorezca
a quien la invoca. De otra parte, la acción se dirige al Estado; mientras que la pretensión va
contra o frente al demandado o acusado.

La demanda y la denuncia son actos introductivos que originan un proceso y, por tanto,
constituyen el instrumento o medio para poder ejercer la acción. (Azula, Pág. 314).
3.4. Acumulación de Pretenciones
A) Concepto. La acumulación de pretensiones consiste en formular varias dentro de un
mismo proceso para que sean consideradas en la misma sentencia.

B) Clasificación. La acumulación puede ser subjetiva u objetiva.

a) La subjetiva ocurre cuando existan varios sujetos que formulen diferentes


pretensiones. Esta forma de acumulación, según el momento en que se produzca,
puede ser inicial o sucesiva.

- La acumulación subjetiva inicial ocurre al comienzo del proceso, más concretamente


al constituirse la relación jurídico procesal. Se presenta únicamente en el litisconsorcio
voluntario o facultativo inicial, sea activo, pasivo o mixto. Puede citarse como ejemplo
cuando varios de los pasajeros afectados con el accidente del vehículo que los conducía
demandan a la empresa propietaria de este para obtener el reconocimiento y
consecuencial condena al pago de los perjuicios sufrido por cada uno de ellos.

- La acumulación subjetiva sucesiva se produce con posterioridad a la constitución de la


relación jurídico procesal, y puede provenir de las partes o de los terceros. (Azula, Pág.
315).

b) La acumulación objetiva ocurre cuando en una misma demanda se formulan varias


pretensiones contra el mismo demandado. La acumulación objetiva ofrece, por su parte,
varias modalidades, a saber: concurrente, alternativa, sucesiva y eventual.

1.
1. La concurrente se presenta cuando el demandante formula varias pretensiones, todas
principales e independientes, en razón de que se fundan en relaciones jurídicas
materiales diversas. Acontece, por ejemplo, si un acreedor demanda al mismo deudor
con base en varios títulos valores.
2. La alternativa consiste en que el demandante reclama varias pretensiones, pero con
la finalidad de que solo sea acogida una, a elección del juez y de acuerdo, desde
luego, con el material probatorio allegado al proceso. V. gr., se solicita la nulidad
relativa del acto jurídico por dolo y la absoluta por incapacidad total de la persona
contratante.
3. La sucesiva se caracteriza porque el reconocimiento de una o varias pretensiones
está condicionado a que prospere otra que le sirve de fundamento o soporte. Por
ejemplo, se pide la resolución de la compraventa, que es la esencial y, como
consecuencia, derivada de ella, la restitución del bien enajenado, la condena al pago
de los frutos producidos, etc.
4. La eventual o subordinada se distingue porque, de las varias pretensiones
propuestas, la primera tiene la calidad de principal y las restantes son sucesivas, en
su orden, de manera que solo puede acogerse una cuando no prosperan las
anteriores. Por ejemplo, se pide la simulación de la compraventa y, en el supuesto
que ella no se acoja, la resolución por falta de precio, y, si se rechazan las dos, que
se decrete la nulidad por vicios en el consentimiento, etc. El juez, entonces, solo
podría reconocer la última, si estima que las otras no aparecen probadas. (Azula,
Pág. 316).

4. Contradicción Procesal
4.1. Noción
Al exponer lo relativo a la acción dijimos que en los procesos de tipo contencioso se presenta
una relación complementaria de ella, cuya titularidad reside en el demandado, con base en
el principio constitucional que exige su presencia para garantizar la defensa de sus
intereses.

Ese derecho –según el concepto de ROCCO- es el denominado de contradicción, que puede


concebirse como el que tiene el demandado o sindicado, con base al principio constitucional,
para intervenir en el proceso y poder ejercer su derecho de defensa.

El derecho de contradicción no es opuesto a la acción, sino complementario de ella que nade


desde que se presenta y admite la demanda, materializándose con la notificación de esta
providencia. En materia penal y si el sistema adoptado es el inquisitivo surge con la
indagatoria, mientras que, si es acusatorio, en estricto sentido, con la formulación de la
imputación, sin que ello implique que éste facultado para intervenir en la investigación previa.
(Azula; Pág. 134).

Podemos afirmar también que el derecho de contradicción, lo mismo que el de acción,


pertenece a toda persona natural o jurídica por el solo hecho de ser demandada, o de resultar
imputada o sindicada en un proceso penal, y se identifica con el derecho de defensa frente
a las pretensiones del demandante o a la imputación que se le hace en el proceso penal.

Se identifica con dos principios fundamentales para la organización social: el que prohíbe
juzgar a nadie sin ser oído y sin darle los medios adecuados para su defensa, en un plano
de igualdad de oportunidades y derechos, y el que niega el derecho de hacerse justicia por
si mismo.

4.2. Naturaleza jurídica


El derecho de contradicción existe desde el momento en que es admitida la demanda o
interpuesta la denuncia penal, es decir independientemente de si el demandado o
denunciado se oponga o no a la demanda, plantee o no excepciones a la misma, o el
denunciado sea investigado.

El derecho de contradicción tiene origen constitucional, basado en los principios de igualdad


de las partes, derecho a ser oído, audiencia bilateral, impugnación y respeto a la libertad
individual.
4.3. Elementos
Los elementos del derecho de contradicción no difieren de los de la acción en cuanto al
objeto y la finalidad; varían solo respecto de los sujetos, particularmente el activo.

Los elementos son los siguientes:

a) Los sujetos del derecho de contradicción están representados por el demandado (civil,
laboral, contencioso, agrario, de familia), por el sindicado, imputado, procesadoo acusado
(penal), como activo, y, por el Estado, que actúa por conducto de la jurisdicción, en condición
de pasivo.

b) El objeto del derecho de contradicción es el proceso y mediante él la obtención de una


sentencia, sin mirar al contenido o la decisión tomada.

c) El fin del derecho de contradicción es doble: uno principal, constituido por la satisfacción
general del interés en conservar la paz y armonía sociales, impidiendo la justicia por propia
mano; el otro accesorio, que atañe al interés particular del demando o sindicado o imputado,
contrayéndose a su derecho de defensa.

4.4. Diferencias entre la acción y el derecho de contradicción


a) La acción, para que surja, requiere la petición (demandada o denuncia) del interesado,
al paso que la contradicción nace para el demandado o sindicado o imputado aun contra su
voluntad y por el solo hecho de asumir esa calidad en el proceso. En otras palabras, la acción
es un acto voluntario, mientras que la contradicción es forzosa.

b) La acción es el vehículo o medio idóneo para proponer la pretensión, mientras que la


contradicción lo es para ejercer el derecho de defensa. (Azula; Pág. 134 -135).

4.5. Diferencia con la oposición y la excepción


La oposición o defensa y las excepciones son manifestaciones de su petición de obtener
una sentencia a su favor, y se hace en ejercicio de su derecho de contradicción, es decir la
contradicción es la causa y la oposición o y las excepciones son el efecto de esta.

Mediante la oposición se persigue que la demanda o denuncia penal sean desestimada y la


contradicción el derecho a ser oído y de gozar de oportunidades de defensa.

La oposición se puede fundamentar aceptando o negando los cargos o también planteando


excepciones.

5. Las Excepciones
Las excepciones son los medios de defensa que el demandado opone a la demanda del
actor, cuestionando el aspecto formal del proceso en el que se hace valer las
pretensiones, o cuestionando el fondo mismo de la pretensión procesal, es decir, negando
los hechos en que se apoya la pretensión o desconocimiento el derecho que la sustenta.
Según esta definición, en doctrina se ha clasificado a las excepciones en procesales y
sustanciales.

Las excepciones procesales son instrumentos mediante los cuales un demandado puede
denunciar la existencia de una relación procesal invalida por la ausencia de un presupuesto
procesal o condición de la acción o cuando estos se han presentado de manera deficiente.

En la doctrina, según los efectos de las excepciones, encontramos la siguiente clasificación:

Excepciones perentorias, que persiguen declarar la extinción de la obligación o la


inexistencia del derecho pretendido.

Excepciones dilatorias, que no destruyen la pretensión del actor, sino suspenden el


proceso hasta que se subsane el defecto u omisión.

En el Código Procesal Civil se establecen taxativamente las excepciones que el demandado


o demandante (en el caso de reconvención) puede proponer, ellas se sustancian
en cuaderno separado sin suspender el trámite del principal.

Las excepciones que el código procesal civil prevé (ARTÍCULO 446°) son las siguientes:

1. Excepción de incompetencia
2. Excepción de incapacidad o su representante
3. Excepción de representación defectuosa o insuficiente del demandante o del demandado
4. Excepción de oscuridad o ambigüedad en el modo de proponer la demanda
5. excepción de falta de agotamiento de la via administrativa
6. Excepción d
7. e falta de legitimidad para obrar activa y pasiva
8. Excepción de litispendencia
9. Excepción de cosa juzgada
10. Excepción de desistimiento de la pretensión
11. Excepción de conciliación y transacción
12. Excepción de caducidad
13. Excepción de prescripción extintiva
14. Excepción de convenio arbitral

Lecturas Recomendadas
Para saber más

Ponemos a tu disposición y te invitamos a revisar dos interesantes documentos que te


ayudaran a reforzar y ampliar los temas que hemos estudiado, estos los encontrarás en la
base de datos e-libros que utiliza nuestra universidad:

 Documento 1: La pretensión meramente declarativa

Dirección: http://site.ebrary.com/lib/bibsipansp/Doc?id=10523023
Breve descripción: El autor Enderle, Guillermo Jorge (Argentina) en este trabajo valoriza la
eficacia de la decisión mera declarativa que adquiere importancia singular en el trafico
moderno, donde la aceleración y la complejidad de los fenómenos económicos-jurídicos
persiguen, liminarmente, la clarificación y la certeza conformantes de la seguridad jurídica.
Pretende desarrollar su análisis desde la decantación del concepto de acción -pasando por
los distintos haces en que se descompone la pretensión declarativa hasta llegar a nuestra
concepción de la meramente declarativa y desde ahí redescubrir rasgos y modalidades
genuinas.

 Documento 2: La pretensión procesal y la tutela judicial efectiva: hacia una teoría procesal
del Derecho.

Dirección: http://site.ebrary.com/lib/bibsipansp/Doc?id=10219527

El título de la presente obra de Guimaraes Ribeiro, Darci hace un estudio de la pretensión


procesal pretendiendo construir un cuerpo de conceptos sistematizados que sirven para
explicar una realidad jurídica a partir del proceso. Esta obra se ha estructurado en tres
grandes capítulos: el primero dedicado al examen sociológico del ordenamiento jurídico; el
segundo al análisis del monopolio de la jurisdicción; y el tercero al estudio sistemático de la
pretensión procesal. El primer capítulo se inicia desde el principio básico de la naturaleza
humana, una vez que el ordenamiento jurídico es creado por el hombre y para el hombre,
traducida en sus necesidades y los medios adecuados para satisfacerlas.

Conclusiones de la Cuarta semana


El derecho de acción le corresponde al demandante en caso de materia civil y al Ministerio
Público en caso de materia penal, del mismo modo ante el ejercicio del derecho de
contradicción en virtud del derecho constitucional de defensa, al demandado y/o denunciado
le corresponde su derecho de contradicción, ejercido a través de la contestación de la
demanda, planteando oposición y deduciendo excepciones. Asimismo, el demandado puede
ejercer también su derecho de acción a través de la reconvención de la demanda, en donde
plantea nuevas pretensiones.

Por último, estos derechos se pueden plantear en forma individual o colectiva, en el caso de
la última se presenta cuando son varios los demandantes y varios los demandados, o cuando
se plantea varias pretensiones en forma originaria o sucesiva.

TEMA 5: Sujetos del Proceso


Introducción al tema
La actividad procesal se concretiza con el accionar de los intervinientes en el proceso, es
decir de los llamados sujetos del proceso, quienes dan inicio, desarrollo y fin al mismo a
través de sus manifestaciones, para lo cual deberán de tener en cuenta sus formas y modo
de intervención, así como de sus deberes y derechos.

En este marco, este quinto tema tiene por finalidad analizar las formas de intervención de
los sujetos que participan en el proceso, estableciendo sus diferencias a través de sus
formas de intervención.
En este sentido, partiremos por desarrollar sobre el órgano jurisdiccional y los auxiliares de
justicia, sus funciones, deberes y derechos; las partes del proceso, el litisconsorcio, sea
facultativo y necesario; los terceros intervinientes en el ´proceso. Del mismo modo se tratará
sobre la participación del Ministerio Publico en el proceso, asi como del papel del abogado
defensor.

Aprendizajes esperados
Conozcamos ahora las capacidades y actitudes a desarrollar en este primer tema:

Capacidad

 Identifica las funciones de los sujetos procesales y sus formas de intervención en el proceso,
distinguiendo a las partes procesales del litisconsorte y los terceros intervinientes.

Actitudes

 Valora con actitud crítica la actuación de lo sujetos procesales.

1. Organos Jurisdicionales
1.1. La Organización Judicial
Los órganos judiciales, los que integran esa rama del Estado, están sujetos a un conjunto
de principios, de cuyo cumplimiento depende el buen éxito de su función. Los doctrinantes
suelen incluir los siguientes:

A) Permanencia. Si la rama judicial ejerce continuamente su función o está siempre


en condiciones de atender los pedimentos que se le formulen, lógico es suponer que los
órganos, medios por conducto de los cuales se cumple, igualmente existen en forma
permanente.

B) Jerarquización. Es uno de los principios esenciales de la organización judicial, del


cual se deriva el de las dos instancias. Los órganos ocupan ámbitos jerárquicos diferentes,
que van desde el de menor importancia, juzgado municipal, hasta la Corte Suprema,
pasando por los juzgados de circuito y los tributos superiores.

La subordinación, que implica la jerarquización, no es, como lo dijimos, que un órgano


esté incondicionalmente supeditado a su superior, sino que estos puedan conocer las
decisiones del inferior a fin de verificar su legalidad, por lo cual uno y otro obran
autónomamente y solo tiene como limite lo dispuesto en la ley.
C) Distribución adecuada de los órganos judiciales, de tal manera que la justicia esté
cerca de quien la requiera, a fin de obtener la economía completa, es decir, tanto jurídica
como patrimonial.

Este principio implica que existan órganos que se hallen en todo el territorio nacional o que
lo cubran totalmente, como lo son nuestros jueces municipales; pero en grado más alto y
con mayor extensión jurisdiccional están otros funcionarios, como lo son los jueces del
circuito, hasta llegar a la Corte Suprema de justicia.

D) Especialización. Tiende a que los órganos solo conozcan asuntos de determinado


ramo, con lo cual se logra la mejor marcha de la justicia y que el funcionario adquiera cada
vez mayores conocimientos.

Es la tendencia actual y que, en nuestro medio, ha tenido desarrollo, por cuanto, con base
en la ley 30 de 1987, se crearon las jurisdicciones de familia, agraria y la especializada o
comercial, aunque con limitaciones, por obrar solo en determinadas ciudades. (Azula; Pág.
162- 163).

1.2. Clasificación
Los órganos judiciales suelen clasificarse de varias maneras, según el punto de vista que se
tome en consideración.

A) Con base en el número de órganos existentes en determinado lugar, pueden ser


únicos o múltiples.

a) Únicos. Cuando en una localidad solo existe un órgano de rama y categoría iguales,
como ocurre en la mayoría de los municipios donde no hay sino un juez municipal, sea
civil o penal.

Esto no significa que en la calidad no existan otros órganos judiciales, siempre


que sean de jerarquía o rama diferente. Entonces, por ejemplo, pueden existir en un sitio
dos jueces municipales, pero si uno es civil y el otro es penal, ambos son únicos. Así
mismo, conservan su calidad de únicos, si hay dos jueces de la misma rama, por
ejemplo, civiles, pero uno es municipal y el otro del circuito, porque tienen diferente
jerarquía.

b) Múltiples. Cuando en una localidad existen varios órganos de una misma rama y
jerarquía, por ejemplo, varios juzgados civiles municipales.

B) Según el número de funcionarios que integran el órgano, esto puede ser singular
o colectivo.

a) Singular. Cuando el órgano tiene un solo titular, como son los juzgados en general,
que tiene un juez.

b) Colectivo. Cuando el órgano ejerce la función mediante varios titulares que obran
conjuntamente, siendo plural la decisión, como ocurre en la Corte Suprema y de los
tributos superiores.
C) Desde el punto de vista de su función, o sea, de las facultades de que se encuentran
investidos, pueden ser instructores y falladores.

a) Instructores. Son los órganos que tienen la función especifica de investigar o preparar
el proceso mediante la práctica de pruebas tendentes a esclarecer los hechos materia
del mismo. Entre nosotros existieron solamente en el campo penal.

b) Juzgadores o falladores. Son los órganos entregados de proferir la sentencia que


decida el asunto sometido a su consideración.

D) De acuerdo con la clase de asuntos que le corresponda conocer, pueden ser


especializados o promiscuos.

a) Especializados. Son los órganos que conocen de asuntos que atañen a una rama
específica de la jurisdicción, como civil, penal, laboral, etc.

b) Promiscuos. Son los órganos que conocen de asuntos referentes a varias ramas,
comprendiendo generalmente el civil, penal, laboral, familia y comercial.
Infortunadamente, estos órganos abundan en nuestra rama judicial a causa de la falta
de medios o recursos por parte del Estado, que no le permiten dotarlos de locales y
elementos, a más de personal suficiente e idóneo. (Azula; Pág. 163 -164)

1.3. Concepto de Juez


Genéricamente se utiliza el vocablo juez para designar a los funcionarios de la rama judicial,
aunque en nuestro medio a los integrantes de los órganos colegiados, como la corte y los
tribunales, se le llame magistrados.

El término juez –como observa CERVANTES - “trae su etimología de las palabras


latinas ius y dex, nominativo poco usado y contracción de vindex, como si se dijeraiuris
vindex, porque el juez es el vinculador del derecho, o el que declara, dicta o aplica el derecho,
o pronuncia lo que es recto o justo”.

“Es, pues, juez –continúa el mencionado autor – la persona constituida con autoridad pública
para administrar justicia, o la que ejerce jurisdicción con arreglo a las leyes, conociendo y
dirigiendo el procedimiento de las causas civiles y criminales, y dictando en ellas las
sentencias que cree justo”.

En consecuencia, de acuerdo con lo expuesto, en su acepción más simple, el juez se lo


puede concebir como el titular del órgano judicial y el encargado de realizar la función
jurisdiccional. (Azula; Pág. 168)

El Art. 50º del CPC. y la LOPJ, enumera los deberes del Juez en el proceso.

a) Facultades.-
Dentro de ellas podemos distinguir a la facultades genéricas (Art. 51 del
CPC.), disciplinarias del Juez (Art. 52 del CPC.) y coercitivas (Art. 53 del CPC.). Así también
el Art. 185 de la LOPJ., otras facultades del magistrado.

b) Inhibición

Se produce luego del requerimiento de un magistrado para que el Juez ante


quien se interpuso la demanda se aparte del proceso por no ser competente. La inhibitoria
se formula a pedido del demandado o de oficio.

c) Impedimento, Recusación, Excusa y Abstención

Todas ellas son razones especiales por las cuales los magistrados se apartan
del conocimiento de una causa, fundadas generalmente, en la pérdida o ausencia de las
condiciones para administrar justicia en la misma, sobre todo cuando se cuestiona su
imparcialidad, en virtud de circunstancias subjetivas relacionadas con los sujetos que
intervienen en dicho proceso.
1.4. Requisitos para la formación de los Jueces

1.5. Auxiliares jurisdiccionales


A) CONCEPTO
Se denomina auxiliares de la justicia a las personas que por sus especiales conocimientos
o experiencias en ciertas disciplinas o actividades están capacitadas para efectuar
determinadas actuaciones que es necesario surtir en algunos procesos y para las cuales el
funcionario judicial está imposibilitado, por ser extrañas a la índole de su función.

B) NATURALEZA

De acuerdo con la definición o calidad que les otorga la ley, ejercen un oficio público,
concretamente un cargo, de carácter esencialmente transitorio y sin que su desempeño
obstaculice en forma alguna su ocupación habitual.

La mencionada calidad implica que, al igual que el juez, no tengan interés en los resultados
del proceso en el cual actúan y, por tanto, se les hacen extensivas las causales de
impedimento y recusación. (Azula;Pág. 230)

C) CLASES

Los auxiliares de la justicia pueden clasificarse en los siguientes grupos:

A) Peritos que, a su vez, comprenden un extensa gama, en razón del sin numero de
asuntos sobre los cuales puede dictaminar. Hay tantos peritos como profesiones y
actividades especializadas en general. Los hay médicos, agrónomos, pintores,
químicos, grafólogos, etc.

B) Depositarios judiciales de los bienes que son materia de esa medida cautelar.

C) Liquidadores, cuando se trata de cumplir las gestiones tendentes a la liquidación de


una sociedad.

D) Los que requieren la calidad del abogado titulado, como los curadores ad ítem y
partidores. (Azula, Pág. 231).

2. Partes Procesales
Definición
“La idea genérica de parte –dice REDENTI – deriva de lo que la palabra misma sugiere en
las expresiones de uso corriente: tener parte, tomar parte, participar (en un acontecimiento
o en una relación cualquiera, como una comedia, o en un drama)”. “Esa misma idea –
continua –de tener parte, es la que se convierte, de objetiva en subjetiva, en ser parte (sujeto,
personaje, dramatis persona)”. (Azula, Pág. 245). Son partes en el proceso no sólo las
personas físicas o naturales sino también las personas jurídicas de derecho, considerándose
como actor (demandante) a quien primero invoca el derecho o la aplicación de la ley,
configurándose la del demandado sobre aquella persona contra quien se dirige la pretensión.

2.1. El demandado y demandante


Las partes originales en el proceso son el demandante se entiende quien ejerce la acción y formula la pretensión, y por
demandado, el sujeto activo de la contradicción y pasivo de la pretensión.

Suelen emplearse con frecuencia los términos actor y opositor. En doctrina se utiliza el vocablo actor para referirse al
demandante, mientras que el de opositor se reserva a quien sostiene los puntos opuestos, o sea, el demandado.

En sentido lato, actor es quien genera o da lugar a la instancia, mientras que opositor es la contraparte. Entonces, desde
este punto de vista, en la primera instancia el actor es siempre el demandante, pero en la segunda no necesariamente,
pues si quien interpuso el recurso fue el demandado, este será quien tiene esa calidad.

Cabe resaltar que en los procesos de jurisdicción voluntaria jurídicamente no puede hablarse
de demandante, puesto que no hay pretensión, que siempre supone contenedor, sino de
simple petición, por lo cual lo indicado es denominársele peticionario o interesado.

En materia penal las partes adoptan la misma condición, pero, por la naturaleza del asunto,
cambia su denominación, que varía de acuerdo al sistema que rija. En efecto, a quien se le
atribuye la comisión de un delito en el inquisitivo se denomina sindicado a quien se le vincula
en la etapa instructiva y procesado en la del juicio; en cambio, en el acusatorio, de acuerdo
a la terminología acogida por nuestro ordenamiento procesal, se le llama imputado en la fase
investigativa y acusado en el juicio. En la posición opuesta a este, se encuentra la fiscalía,
que le corresponde formular la imputación y la acusación. (Azula, Pág. 246).

2.2. Capacidad Para Ser parte


Se concibe como la aptitud para poder asumir la calidad de parte o ser sujeto de la relación
jurídico procesal. Al decir parte se emplea este término en su mas amplia acepción, esto es,
que se refiere tanto a la permanente como a la transitoria, a la originaria como a la
interviniente, a la constituida por un simple particular o por un funcionario público, como es
el agente del ministerio público en los procesales penales, etc.

La capacidad para ser parte se identifica con la capacidad material o sustancial, puesto que
en los procesos se ventilan relaciones de esta naturaleza y, por ende, los llamados a
concurrir son los titulares de ella.
Esta identificación no implica en modo alguno –como antes lo aclaramos– que se confunda
el concepto de parte con el de titular del derecho discutido o ventilado, sino que quien tiene
esta calidad es igualmente apto para ser sujeto del proceso.

De ahí que para el derecho procesal pueda afirmarse el mismo postulado del derecho
sustancial: la capacidad o aptitud de ser parte es la regla general y la incapacidad la
excepción, muy limitada, por cierto. Puede citarse a las personas jurídicas en el campo penal,
donde no pueden tener la condición de sindicados, en razón de su imposibilidad para
delinquir, que está circunscrita a las naturales.

La capacidad para ser parte reside en las personas naturales, las jurídicas y los llamados
patrimonios autónomos. (Azula, Pág. 250-251)

2.3. Deberes y responsabilidades


Los deberes y responsabilidades de las partes y sus abogados en el proceso, aparecen en
los Arts. 109 al 112 del CPC.

3. Pluralidad de partes: litisconsortes y terceros intervinientes.


La pluralidad de partes ocurre cuando la demandante o la demandada o ambas están
integradas por más de una persona o porque interviene un tercero que tiene interés en los
resultados del proceso por ser titular de su propio derecho o estar ligado a una de ellas por
un vínculo jurídico que puede afectarse como secuela de la sentencia

La pluralidad de partes presenta dos modalidades: el Litisconsorcio y la Intervención de


terceros

3.1. Litisconsorcio
Es la situación jurídica en la que se hallan diversas personas que actúan en el proceso
conjuntamente, sea como demandantes o demandados.

PRIETO CASTRO refiere al litisconsorcio como la presencia, en el mismo procedimiento, de


varias personas en la posición de actores (litisconsorcio activo) o de demandados
(litisconsorcio pasivo), o de los actores de un lado y de los demandados del otro
(litisconsorcio mixto). (Azula, Pág. 51).
Litisconsorcio es vocablo integrado por litis, que significa “litigio”, ‘con’, ‘comunidad’, y
sortium, derivado de sors, ´suerte´, por lo cual quiere decir comunidad de suertes en el litigio.

Desde este punto de vista jurídico es un fenómeno que se presenta cuando en cualquiera
de las dos partes, demandante y demandada, hay dos o mas personas, por mediar entre
ellas una relación jurídica material indivisible o varias, pero vinculadas por determinados
elementos comunes.

El anterior concepto revela la razón del litisconsorcio, que reside en la circunstancia de


ventilarse en el proceso una relación jurídica material que tiene a más de un titular en
cualquiera de sus extremos y exige la presencia de todos para poder proferir una decisión
de fondo, esto es, acoger o desechar la pretensión, o bien por ser varias las relaciones
jurídicas materiales y estar vinculadas por determinados elementos comunes, que requieren
considerarse conjuntamente a fin de evitar pronunciamientos contrarios sobre el mismo
punto.(Azula, Pág. 286)

3.1.1. Clases: a) Activo, b) Pasivo, c) Mixto, d) Necesario y, e)


Facultativo.
a) Litisconsorcio necesario

El litisconsorte necesario debe ser emplazado en el proceso, sino la resolución que se expida
será totalmente ineficaz.

Jurisprudencia: (CAS. Nº 719-2006 PUNO (31/08/2007).

Noción.- El litis consorcio necesario permite la integración, de varias personas en la posición


de una sola parte, requiriéndose que todos los sujetos de la relación jurídico material
subyacente al proceso estén presentes en el proceso, bajo pena de que no pueda proferirse
una sentencia de fondo realmente útil. Su participación implica que los sujetos integren una
sola parte, que actúen unidos, por lo que las peticiones procesales que realice un
litisconsorte con independencia de los otros, incluyendo los recursos interpuestos,
favorecerán a toda la parte y no de forma exclusiva a la persona que realice la actuación
correspondiente. De otra parte, la disposición del Derecho no es posible si no proviene de
todos los litisconsortes necesarios, por ejemplo, el allanamiento, renuncia, transacción etc.
Se trata del "litis consorcio por antonomasia, ya que la idea es, no de una posible reunión de
sujetos, sino de la exigencia de convocar a todos los interesados en el mismo fallo, por la
eficacia que para ellos tiene lo resuelto en un solo proceso. La ausencia de un litisconsorte
necesario origina la invalidez de la relación procesal.

b) Litisconsorcio Facultativo

No se trata en este caso de personas intrínsecamente ligadas, sino de personas


independientes del titular de la relación sustantiva, pero que podrían de alguna manera ser
afectadas por lo que se resuelva en el proceso sobre la base de algún principio de conexión
entre si. La presencia de este litisconsorte no es definitiva ni esencial.
La intervención del litisconsorte es voluntaria; su ausencia no afectará el proceso.

4. Tercero
Es aquel que sin ser titular de la relación material que origina el conflicto de intereses materia
del proceso, tiene un interés propio y jurídicamente relevante para participar en él, por cuanto
los efectos de la decisión que ahí se emita pueden alcanzarle directa o indirectamente.

Por tercero, en su más amplia acepción, se entiende la persona ajena a determinado acto,
es decir, quien no participa o interviene en este y tampoco es sujeto de la relación jurídica
dirimida, la cual, por tanto, no lo beneficia o afecta.

Frente a la compraventa celebrada entre dos personas, las restantes tienen la calidad de
terceros.

En ese orden de ideas, pero desde el punto de vista procesal, tercero es quien no interviene
en el proceso como parte y carece de interés en el asunto o materia del debate, por cuanto
la decisión que en él se tome no lo afecta o beneficia. En un proceso donde el vendedor
solicita del comprador la resolución de la compraventa, ellos son partes, con la calidad de
demandante y demandado, respectivamente. Cualquier otra persona es tercero, pues no
solo fue ajeno al acto sustancial discutido, o sea, la compraventa, sino que tampoco actúa
como parte en el proceso.

Es factible, sin embargo, que existan personas que no comparecen al proceso, pero que son
titulares de la relación jurídica sustancial que en él se ventila o que, aun no siéndolo, la
decisión que se tome puede afectarlos o simplemente hacer más difícil la defensa de su
propio derecho. Estas personas, con base a la mencionada circunstancia, que las legitima,
pueden intervenir en el proceso y adoptar la calidad de parte, cuya modalidad depende de
su condición frente al derecho controvertido entre el demandante y el demandado
iniciales.(Azula, Pág. 296 -297).

4.1. Intervención de los Terceros


A) Intervención coadyuvante.- Su participación en el proceso ocurre de manera
voluntaria. Su participación en el proceso tiene por objeto auxiliar o adherirse a las
pretensiones que están en debate, para no perjudicarse con el resultado de una sentencia
desfavorable.
PEYRANO, señala que esta categoría registra el mínimo de interés aceptado para admitir la
incorporación de un tercero en el proceso en trámite. La sentencia jamás lo va alcanzar; por
esta razón, su actuación en el proceso es accesoria, actúa como un colaborador diligente de
una de las partes Ej. : El acreedor que interviene en el proceso de reivindicación que tiene
su deudor.

B) Intervención litisconsorcial.- Interviene un tercero a quien presumiblemente deban


extenderse los efectos de una sentencia, y que por tal motivo estuviera legitimado para
demandar o ser demandado en el proceso. Se refiere a un interviniente a quien la sentencia
lo va afectar directamente porque esta vinculado totalmente a la relación sustantiva. Tiene
un interés personal en la pretensión, y este interés es distinto de la parte de quien es
litisconsorte, por esta razón tiene autonomía para actuar dentro del proceso. El interviniente
litisconsorte tiene todas las facultades que tiene la parte; pero no es parte, tan solo actúa
como tal

C) Intervención Excluyente Principal.- El tercero ingresa al proceso con intereses


opuestos a las partes; interviene para que se le declare titular del derecho que es objeto de
la pretensión discutida en el proceso.

D) Intervención excluyente de propiedad o derecho preferente.- El tercero interviene


porque como consecuencia de alguna medida cautelar, se ha afectado un bien que es de su
propiedad o sobre el que tiene mejor derecho que el titular de la medida cautelar.

4.2. Acumulación Procesal


4.2.1. Noción
Se produce cuando en un proceso existen más de una pretensión o más de dos personas.

4.2.2. Clases
A) Objetiva: Cuando en el proceso existen más de dos pretensiones.

A.1.) Originaria.- Las pretensiones son planteadas conjuntamente con la demanda. Ej.
Demanda de resolución de contrato e indemnización, demanda de divorcio y alimentos,
etc.

A.2) Sucesiva.- La acumulación de hace después de presentada la demanda y antes


de darse a conocer al demandado.

B) Subjetiva: Se produce cuando en un proceso se acumulan varias pretensiones de varios


demandantes o contra varios demandados.

B.1) Objetiva. Ejm. Juan demanda desalojo por ocupación precaria a Pedro o Juan
demanda desalojo por ocupación precaria a los hermanos Luís y Pedro.
B.2) Sucesiva. Ejm. Juan demanda a Pedro, pero como Pedro es casado, durante el
desarrollo del proceso el juez solicita la intervención de Maria esposa de Pedro.

4.3. Desacumulación
Se produce cuando la acumulación afecte el principio de economía procesal.

4.4. Sucesión Procesal


Permite que al producirse el cambio de una persona en la relación jurídico sustancial
después de iniciado el proceso, el o los reemplazantes asumen la calidad de parte activa o
pasiva en el proceso.

4.5. Denuncia Civil


Medio por el cual el demandado le solicita al Juez se le notifique a otro con el inicio del
proceso, porque además de él o en su lugar, tiene responsabilidad en el derecho discutido.

5. El Ministerio Público
Al lado del poder judicial –dice ALSINA – existe una magistratura particular que, si bien no
forma parte del mismo, colabora con él en la tarea de administrar justicia y cuya función
principal consiste en velar por el cumplimiento de las disposiciones que afecten el interés
general: el ministerio público.

Es el defensor de la legalidad y de los intereses públicos tutelados por el Derecho. En el


ámbito penal es el titular del ejercicio público de la acción penal, tiene el deber de la carga
de la prueba y persigue tanto el delito como al delincuente.

El ministerio público, según se infiere de lo expuesto, no ejerce función instructiva o


decisoria, por cuanto carece de jurisdicción; su misión principal es defender los intereses de
la sociedad y de los incapaces, y de velar por la observancia de la ley.

Sin embargo, esa misión se realiza de diferente manera, según se trate del sistema
inquisitivo y, particularmente, por lo tocante al campo penal.

En efecto, en el sistema inquisitivo es un colaborador del juez y su intervención como parte


en el proceso tiene por objeto propender que se cumpla la ley, esto es, que se condene al
responsable y se absuelva al inocente. En el acusatorio, en cambio, asume la calidad de
acusador y tiene facultades instructivas en cuanto a recoger la prueba, pero ya la practica
de esta se hace en curso del proceso propiamente dicho y, por ende, con la autorización del
juez, mediante el respectivo decreto.
5.1. Historia
No existe acuerdo entre los tratadistas acerca del origen del ministerio público. Para unos se
encuentran en Roma, concretamente en los curiosi y los procuradorescesarias, que eran
inspectores imperiales encargados de vigilar la administración de los bienes del soberano,
pero ambos sin funciones jurisdiccionales. Otros lo encuentran en el germano, propiamente
en los saiones o los missidominici de Carlomagno, los procuradores baronales del
feudalismo, o los abogadory de la República Véneta.

Sin embargo, como acertadamente observa GARCONNET, el origen de la institución no es


romano ni germano, sino francés. Para él, data del siglo XIV, y considera que se debió a la
representación que el rey otorgaba aciertos abogados para que intervinieran en causas en
las que se dilucidaban asuntos relativos a la monarquía o de interés público. Esa
representación, que en un comienzo fue temporal, es decir, para casos determinados,
adquirió con el tiempo carácter definitivo. (Azula; Pág. 237 -238).

5.2. Atribuciones
El Art. 139º de la Constitución señala que sus principales funciones son: Defensa de la
legalidad, velar por la independencia de los órganos jurisdiccionales y por la recta
administración de justicia; representa a la sociedad en los proceso judiciales, respecto de la
defensa de la familia, del menor e incapaz; conduce desde su inicio la investigación del delito,
ejercita la acción penal de oficio o a petición de parte; emite dictamen previo a las
resoluciones judiciales en los casos previstos por la ley; y tiene además iniciativa legislativa.

El Art. 113º del CPC señala que el Ministerio Público puede intervenir en el proceso de tres
formas:

a).- Como parte, en el caso de procesos civiles como el de nulidad de divorcio.

b).- Como tercero con interés, cuando la ley dispone que se le cite.

c).- Como dictaminador, por ejemplo: en caso de violencia familiar.

Como ya se dijo, en el ámbito procesal penal ejerce la acción penal pública.

5.3. Órganos:
a) La fiscalía de la nación; b) Las Fiscalías ante la Corte Suprema, c) Las Fiscalías ante la
Corte Superior, y d) Las Fiscalías ante los Juzgados de Primera Instancia o Provinciales.

5.4. Principios que rigen el Ministerio Público


a) Principio de legalidad.- Es decir de la defensa de la normatividad constitucional y
normatividad de desarrollo relacionados con las funciones que le son propias., sean de
carácter administrativo, en algunos casos, de prevención del delito, o de control de
actividades no judiciales.
b) Principio de Oportunidad.- Permite hacer la selección de las conductas que vía
fórmulas de acuerdos o transacción penal, pueden llegar a terminar anticipadamente y en
muchos casos, sin necesidad el haberse iniciado un proceso penal. Se fundamenta en la
congestión procesal y penitenciaria, así como de evitación de procedimientos y sanciones
innecesarias.

c) Principio de Autonomía.- La autonomía resulta necesaria para una actuación imparcial


y cumplimiento de las funciones asignadas al Ministerio Público, sea que se adopte el
sistema de obligatoriedad de la persecución penal, sea que se adopte la excepcionalidad o
principio de oportunidad.

d) Principio de jerarquía y Unidad.- La jerarquía se traduce en dos formas: el conocimiento


de los casos que conoce el superior en grado, donde la orden de éste ha de cumplirse, por
ejemplo, en los procesos penales que el Fiscal Superior puede instruir al inferior respecto
del caso sub materia, o cuando conoce y resuelve las quejas formuladas contra las
resoluciones de archivo; y a través de las instrucciones que impartan de manera general,
sea mediante la expedición de circulares o directivas.

Asimismo, se busca la unificación (Unidad) de criterios y modos de actuación y proceder en


la función fiscal.

6. El abogado defensor
El abogado tiene sus orígenes en los primeros tiempos del derecho romano. Se atribuye a
Rómulo la institución, representada inicialmente por personas llamadas patroni, que tenían
la función de asesorar en forma gratuita a los litigantes. Durante el régimen de las acciones
de la ley, los únicos que utilizaron a los patroni fueron los patricios, quienes solían retribuir
los consejos de aquellos con dádivas o mercedes.

En el sistema formulario la institución adquirió las características de una verdadera profesión,


dejando de ser gratuita y honorífica para convertirse en remunerada. Era ejercida por
verdaderos jurisconsultos, llamados advocati, término que vino a remplazar al de patroni y
de donde proviene la denominación actual. Sus funciones continuaron limitándose a la de
asesorar mediante consejos, pero sin que implicara representación. Esta estuvo radicada en
los procuradores y cognitores, que eran auténticos mandatarios judiciales, cuya diferencia
estribaba en la manera de ser designados y los requisitos que debían cumplir para el
desempeño de su encargo.

En el bajo imperio desaparecen el procurador y el cognitor, y son reemplazados por el


defensor que, a su vez, se distinguía en de presentes y de ausentes.

Quien asume, sin embargo, la calidad de abogado en el sentido en que hoy lo conocemos,
o sea, con derecho a la representación, es el advocatus, que ya para la época de
JUSTINIANO estaba organizado en colegios y corporaciones de carácter gremial,
encargadas de velar por el decoro de la profesión y la defensa de sus miembros, y cuyos
servicios eran retribuidos mediante el pago de honorarios

(Pág. 267 – 268).


6.1. Representación Judicial
Anteriormente dijimos que la representante judicial consiste en que una persona se encarga
de obrar en nombre de otras u otras en un proceso o actuación determinado. Entraña una
relación entre el representante y el representado, pero en cuanto a su origen puede asumir
dos modalidades, a saber:

A) La voluntaria, que se produce en virtud de acuerdo entre las dos partes, esto es, el
representante y el representado, y de denomina, con propiedad, mandato judicial, por
constituir una modalidad de ese tipo de contrato y estar referido a actuaciones de dicha
índole. Implica se otorgue con antelación a su ejercicio por parte del mandante o apoderado.

B) La forzosa, por ser de obligatoria aceptación y desempeño. La designación se produce


por el funcionario judicial para determinados casos expresamente consagrados por la ley,
como ocurre con el amparado por pobreza en el civil y en las restantes ramas que siguen su
orientación.

C) Curadores “ad litem”. Constituye una modalidad intermedia, por participar de las dos
anteriores; pues en unos supuestos obra en virtud de acuerdo entre el representando y el
representante, pero en otros la designación la hace el funcionario judicial, aunque en ambos
ofrece un régimen propio.

Así, por ejemplo, el incapaz relativo que concurre al proceso, cualquiera que sea la posición
que adopte, cuando no tiene representante legal, tiene derecho a designar el curador ad
litem; en cambio, cuando la incapacidad es absoluta, el nombramiento lo hace el funcionario
judicial.

(Pág. 275)

6.2. Funciones
El abogado defensor cumple funciones muy importantes dentro del ordenamiento jurídico de
un país, principalmente en el proceso penal como son: defender la inocencia; hacer valer el
derecho, hacer triunfar la justicia.

La Constitución, en su Art. 139º reconoce el principio de no ser privado del derecho de


defensa en ningún estado del proceso y a comunicarse personalmente con un defensor de
su elección y a ser asesorado por este desde que es citado o detenido por cualquier
autoridad.

6.3. Derecho de Defensa


Toda persona tiene la facultad de tomar conocimiento de la pretensión deducida en su
contra, de ser oído en juicio, de defender los derechos, de contar con un defensor, de ofrecer
pruebas a su favor y de obtener una sentencia que oportunamente resuelva la causa.
EL abogado defensor actúa como servidor de la justicia y colaborador de los magistrados
(Art. 288º de la ley orgánica del Poder Judicial). Tiene derecho a defender o prestar
asesoramiento ante las autoridades judiciales, parlamentarias, políticas. Administrativas,
policiales y militares y ante entidades o corporaciones de derecho privado. En tal sentido
ninguna autoridad puede impedir este ejercicio, bajo responsabilidad (Art. 293º de la ley
orgánica del Poder Judicial).

6.4. Defensa Asociada


La LOPJ establece la defensa colectiva o asociada, por la cual los abogados que la integran
pueden sustituirse indistintamente en el patrocinio de asuntos a su cargo ante las
autoridades judiciales, previo requisito de acreditación como tal ante el Colegio de Abogados
y las Cortes Judiciales.

6.5. Representación Judicial


El Art. 80 del CPC, señala que en el primer escrito que presenten al proceso, el interesado
o su representante pueden otorgar o delegar al Abogado que lo autorice las
facultades generales de representación.

Lecturas recomendadas
Para saber más

Ponemos a tu disposición y te invitamos a revisar dos interesantes documentos que te


ayudaran a reforzar y ampliar los temas que hemos estudiado, estos los encontrarás en la
base de datos e-libros que utiliza nuestra universidad:

 Documento 1:" Compilación de Temas de Derecho Procesal para estudiantes de Derecho”

Dirección: http://site.ebrary.com//lib/bibsipansp/Doc?id=10584251

Breve descripción: Documento es un ensayo del Dr. Alvarez Torres, Osvaldo Manuel,
quien desarrolla temas referido a los sujetos del proceso, en especial lo referente a tribunal,
su composición, designación y estatuto de sus miembros, organización y atribuciones. Del
mismo modo, desarrolla sobre los secretarios judiciales y el personal al servicio de
administración de justicia. Por último, cabe destacar lo desarrollado sobre la participación
del fiscal en el proceso de familia

 Documento 2:" Funciones del juez en los procesos constitucionales

Dirección: http://site.ebrary.com/lib/bibsipansp/Doc?id=10293207

En el presente artículo el autor Gozaíni, Osvaldo Alfredo, se examina la función del juez en
el proceso histórico latinoamericano y las diferencias con el juez europeo, deteniéndose en
el análisis de las potestades del juez, considerando las funciones que puede ejercer en virtud
del derecho transnacional. Asimismo se analiza la necesidad de que los jueces superen las
rigideces técnicas, puedan atender a las situaciones urgentes y busquen la verdad de los
hechos. Finalmente, se analizan las potestades de los jueces en los procesos
constitucionales.

Conclusiones
La dinamicidad del proceso se conoce como la participación activa de lo sujetos del proceso.
El juez goza de atribuciones no solo de carácter jurisdiccional sino también disciplinario por
el director del proceso, haciéndose responsable del control del mismo.

Las partes del proceso son el demandante y el demandado (proceso civil, laboral,
constitucional, administrativo, familiar, etc.), y/o denunciante y denunciado (proceso penal),
a las cuales se les puede sumar los que intervienen en calidad de litisconsorte por tener
interés en el proceso, ya sea por haber sido parte material o interés directo por el resultado
del proceso, asi como de terceros que indirectamente participan coadyuvando a su
desarrollo.

Del mismo modo el estado provee al Juez un órgano autónomo que coadyuva con sus
funciones, como es el caso del Ministerio Publico, quien representa a la sociedad de distintas
formas.

Por último, quien juega un papel importante durante el proceso, es el abogado defensor,
quien asesora técnicamente a los justiciables, y quienes son responsables de los actos de
su patrocinado, ya sea como asesor o representante procesal de este.

Tema 6: Teoría de los Actos Procesales


Introducción al tema
Los sujetos procesales manifiestan su voluntad a través de los llamados actos procesales,
par lo cual deberán de observar las formalidades, el tiempo y espacio para su expresión, lo
que conlleva a la generación de una serie de relaciones jurídicos procesales.

En este marco, este sexto tema tiene por finalidad comprender la importancia de la teoría de
los actos procesales y su clasificación. En este sentido, partiremos por definir al acto
procesal, Distinguiéndolo del hecho procesal, explicaremos la clasificación de los actos
procesales, como son los actos de impulso, de comunicación, de impugnación, actos de
prueba, y de decisión del proceso.

Aprendizajes esperados
Conozcamos ahora las capacidades y actitudes a desarrollar en este primer tema:

Capacidad

 Diferencia los actos de los hechos, comprendiendo su clasificación y requisitos de los actos
procesales como medios de inicio, impulso y fin del proceso.

Actitudes
 Destaca la importancia de los actos procesales como medio de inicio y fin del proceso

Mapa conceptual referido al tema

Observa detenidamente el siguiente esquema, en el encontrarás de un “vistazo” de manera


sintetizada los principales conceptos de la temática que abordaremos. ¿Qué conceptos o
categorías te llaman la atención?

1. Actos Procesales: Consideraciones


La doctrina moderna ha tratado de formular una teoría general de los actos procesales,
aprehendiendo los caracteres y principios generales; postura que ha sido abanderada por
Carnelutti y Goldschmidt. Sin embargo, la dificultad se presenta debido a la especialidad del
acto procesal en cada área del derecho, de ahí que las nociones sean variadas. La actuación
procesal se manifiesta en una serie de actos coordinados y sucesivos dirigidos a la
realización del derecho objetivo. Como lo precisa Hernando Devis Echandía, son: “…los
actos Jurídicos que inician el proceso o ocurren en él, o son consecuencia del mismo…”
(Devis; 1994:Pág.409). No obstante en el proceso no solo concurren actos jurídicos
procesales, sino también hechos jurídicos procesales, la diferencia entre uno y otro es que
en los primeros está de por medio la voluntad humana. Por ejemplo: La demanda (emana
de la parte). La sentencia (emana del juez); pero también pueden ser bilaterales, que se
concretan en acuerdos procesales, como la transacción; en tanto que los hechos procesales
son acontecimientos involuntarios que producen consecuencias en el proceso, como la
muerte del apoderado de una de las partes, lo cual produce como consecuencia la
interrupción del proceso.

2. Definición
Al acto procesal se le puede definir como la “Manifestación de voluntad o de la ley que esta
dirigida a crear, modificar o extinguir relaciones jurídicos procesales”.

Cuando el hecho procesal tiene como origen una o más manifestaciones de voluntad
expresadas por cualquiera de los sujetos de la relación jurídica procesal, las que producen
efectos jurídicos al interior del proceso, estamos ante un acto o negocio procesal, es decir,
cuando un acontecimiento que produce efectos jurídicos sobre el proceso aparecen
dominados por voluntad humana, idónea para crear, modificar o extinguir derechos
procesales ( la presentación de la demanda, el ofrecimiento de pruebas, la sentencia, etc.
(Ovalle, pág. 283)

DEVIS ECHANDIA señala que los actos procesales son simplemente actos jurídicos que
inician el proceso u ocurren en él, o son consecuencia del mismo para el cumplimiento
de la sentencia con intervención del juez.

COUTURE sostiene que el acto procesal es el acto jurídico emanado de las partes, de
los agentes de la jurisdicción y aun de los terceros ligados al proceso, susceptible de
crear, modificar o extinguir efectos procesales.
3. El Hecho Procesal
No obstante en el proceso no solo concurren actos jurídicos procesales, sino también hechos
jurídicos procesales, la diferencia entre uno y otro es que en los primeros está de por medio
la voluntad humana. Por ejemplo: La demanda (emana de la parte). La sentencia (emana
del juez); pero también pueden ser bilaterales, que se concretan en acuerdos procesales,
como la transacción; en tanto que los hechos procesales son acontecimientos involuntarios
que producen consecuencias en el proceso, como la muerte del apoderado de una de las
partes, lo cual produce como consecuencia la interrupción del proceso.

4. Clasificación de los actos procesales


Las clasificaciones también son múltiples y variadas, según la concepción de cada autor, y
se recoge esa diversidad de acuerdo con el objeto y finalidad perseguida. Los actos
procesales los podemos clasificar así: Actos procesales del Tribunal, Actos de las Partes y
Actos de Terceros.

Otra clasificación: Siguiendo a Jenny Escobar (2010; Pág. 202), podemos también clasificar
a los actos procesales en:

4.1. Actos de introducción


Mediante los actos de introducción se ejerce generalmente la acción, hoy llamada derecho
a la tutela jurisdiccional. Son los que inician el proceso o la investigación, según el caso,
emanados de las partes o del juez, de acuerdo al sistema que rija, dispositivo o inquisitivo.
Los actos de instrucción se denominan demandas, en materia civil, laboral y administrativa.
Quienes la presentan se conocen como demandantes, y frente a quienes se presenta,
demandados. En materia penal: denuncias querellas o peticiones; quienes la instauran son
conocidos como denunciantes o querellantes, y quienes las enfrentan como imputados o
indiciados, si están en la etapa preliminar de investigación y atendiendo la terminología del
caso. Si es iniciada por un funcionario de oficio, se denominará apertura de investigación.
La denuncia y la querella son actos introductorios para el ejercicio de la acción punitiva y
consiste en el informe que se da al funcionario sobre hechos que potencialmente podrán ser
constitutivos de delito, a fin de que se inicie la investigación. Por la importancia que la
denuncia tiene en materia procesal, ella está instituida como un deber jurídico para todos los
habitantes del territorio nacional. En este campo no es viable la admisión de la demanda
sino la apertura de la investigación. En el Derecho Procesal Civil y en las áreas que se nutren
del mismo, la demanda es el acto procesal emanado de la parte demandante para ejercer el
derecho de acción y reclamar la pretensión para satisfacer un interés particular.

4.2. Actos de impulso


Actividad que tiende a hacer avanzar el proceso. Y aquí nos preguntamos: ¿A quién
corresponde verificarlos? ¿Al juez o a las partes? El impulso depende primordialmente del
juez; pero las partes no están relevadas de ello, por lo cual deben colaborar con el
funcionario judicial en la actividad procesal.
4.3. Actos de aseguramiento
Dentro de esta clasificación se compendian las medidas cautelares, las medidas de
seguridad, las medidas de garantía, y las medidas precautorias. Tienen por objeto que el
juez asegure la cosa materia del litigio, y así garantiza la efectividad de la sentencia. Las
medidas cautelares pueden recaer sobre personas, bienes y actos.

4.4. Actos de Impugnación


Son actos procesales emanados de los sujetos intervinientes en el proceso, encausados a
revisar la legalidad de una decisión judicial. Se constituyen como la amplia gama de medios
técnicos tendientes a refutar los actos y actuaciones procesales, por ello podemos decir que
la posibilidad de recurrir no se circunscribe únicamente a los recursos.

Principios rectores que gobiernan las decisiones procesales

a) Principio de la legalidad: Significa que el origen de los medios de impugnación está


en el orden jurídico al que corresponde, con carácter excluyente el enlistamiento de los
medios de impugnación, sus clases y formalidades para que puedan aducirse en juicio.

b) Principio de la legitimación: Solo los que intervienen en el proceso y los vincule


están facultados para recurrir las providencias judiciales. Hay sujetos que tienen
legitimación para recurrir determinadas providencias, pero carecen de ella para las que
no los involucran, por ejemplo los terceros que únicamente pueden recurrir las
providencias que tengan que ver con la actuación que adelantan.

c) Principio del interés: Significa el perjuicio moral o material que en un asunto concreto
pueda derivarse para quien recurre en un proceso. Lo tienen los sujetos procesales a
quienes vincule y perjudique. Por eso se dice que sin perjuicio no hay recurso.

d) Principio de la preclusión: Hace relación al tiempo que la ley establece para que en
él se ejerciten los medios de impugnación, para que puedan ser concedidos. No pueden
interponerse, ni antes de dictadas las providencias, ni después de ejecutoriadas.

e) Principio del agotamiento del medio de impugnación: Una vez decidido, desistido o
declarado improcedente el recurso, éste no podrá volver a proponerse, por los mismos
hechos y bajo las mismas circunstancias.

f) Principio de la no reformatio in pejus : Por regla general el recurso que se surta ante
el superior, se entiende interpuesto en lo desfavorable, y por ello el juez de segunda
instancia no puede hacer más gravosa la situación del único recurrente, salvo que se
haya también presentado por la parte contraria o haya adhesión al interpuesto por una
de las partes o que en razón de la reforma fuere indispensable hacer modificaciones
sobre puntos íntimamente relacionados con aquélla.

g) Principio de la motivación: Todos los medios de impugnación deben ser


fundamentados, indicando los cuestionamientos respecto de las decisiones, tanto en
penal, laboral, civil o administrativo, porque el funcionario debe saber cuáles son los
motivos de inconformidad que presentan las partes.
4.4.1. Los Recursos
El principal medio de impugnación son los recursos. Recurrir significa: impugnar, atacar,
controvertir, contradecir las decisiones judiciales. El derecho fundamental de impugnación y
acceso a la administración de justicia está garantizado con la consagración de los recursos
como medios de impugnación, que constituyen una manifestación del derecho de
contradicción, permitiendo que se examine la decisión con el fin de que se adopte en forma
justa, si se ha incurrido en errores y conforme al debido proceso, si existen razones
suficientes para ello.

Para Eduardo J. Couture, recurso significa: “Recorrer, correr de nuevo, el camino ya hecho.
Jurídicamente; la palabra denota tanto el recorrido que se hace nuevamente, como el medio
de impugnación en virtud del cual se recorre el proceso”. La Corte Constitucional también
nos reporta su concepto en la siguiente referencia: “Los recursos son actos procesales
mediante los cuales la parte perjudicada por una decisión judicial adoptada en forma
subjetivamente errada la impugna, con el fin de que se examine y se enmiende o corrija, por
el mismo juez que la tomó o por su superior”.

A) Razón de ser de los recursos: Según Jairo Parra Quijano, se consideran dos aspectos:
La falibilidad humana. Esto es, la posibilidad de que el hombre (juez) cometa errores al
aplicar las normas (materiales o procesales) o al apreciar el mérito del valor de las pruebas.
Además, un argumento de orden psicológico. Se trata de infundir seguridad a las partes,
garantizándoles que el mismo juez u otro de mayor jerarquía, realizará un nuevo examen de
la providencia dictada, para saber si se ajusta a derecho.

B) Principios de los recursos: Como principios estructurales de los recursos y analizando


solo aquellos que tienen una clara aplicación, nos permitimos consignar los siguientes:

 Legalidad: Significa que el origen de los medios de impugnación no está en el acuerdo de


voluntades, está en el orden jurídico al que corresponde, con carácter excluyente el
enlistamiento de los recursos, sus claves y formalidades para que puedan aducirse en un
proceso.
 Interés: Está referido al perjuicio, el agravio bien moral o material, que en un asunto concreto,
debatido en el proceso, pueda generarse para uno o varios sujetos procesales.
 Preclusión: Tiene relación directa con el tiempo perentorio previsto en las normas procesales
para su interposición. La preclusión es la consecuencia directa de haber dejado correr el
término para interponer el recurso sin hacerlo.
 Agotamiento del medio de impugnación: Puede ocurrir que el recurso sea desistido, o
declarado desierto, o se haya inadmitido o declarado improcedente; cuando ello ocurre se
agota plenamente el medio de impugnación, no siendo posible volver a intentarlo.
 Principio prohibitivo de la reformatio in pejus : La regla general es que el medio de
impugnación no faculta al juez para hacer más gravosa la situación del único recurrente, salvo
que sea interpuesto también por la parte contraria o haya adhesión al interpuesto por una de
las partes procesales. Sustentación: La regla general en el derecho procesal es que todos los
recursos deben ser sustentados, con expresión de los razonamientos y cuestionamientos, los
motivos de inconformidad y observancia de las exigencias legales. Al igual que es el momento
de invocar a la Jurisprudencia y a la Doctrina que sea acorde con el caso, si se desea.
 Proporcionalidad: Significa que el medio de impugnación no puede utilizarse indistintamente.
El ataque contra las providencias debe ser el reconocido legalmente, proporcional al agravio
y a las causales, al igual que al carácter ordinario o extraordinario del mismo.

C) Características de los recursos: Son actos procesales de partes que incluyen los
terceros que se convierten en partes al ingresar al proceso o dentro de su respectiva
actuación; no es un mecanismo al alcance de los funcionarios investidos de jurisdicción.
Proceden contra las providencias del juez. No proceden contra las actuaciones de las partes,
ellas cobran relevancia en el proceso en la medida en que sean aceptadas por una
providencia judicial y ésta última es susceptible de ser atacada por el recurso. Finalmente,
implican el desarrollo de un trámite. Cada recurso tiene un trámite procesal propio. Por
ejemplo, se da traslado a la contraparte y se decide, etc.

D) Clasificación de los recursos: Los recursos legalmente se han clasificado en


ordinarios, los que no tiene cualificaciones especiales respecto de una instancia o de la
materia. Son viables tanto en primera como en segunda instancia, proceden contra autos y
sentencias. Son ellos: reposición, apelación, y queja. Los extraordinarios están instituidos
para determinadas instancias o respecto de determinadas providencias, cuantías o causales.
Solo proceden contra sentencias. Son ellos: revisión, casación y anulación. Además existe
el grado Jurisdiccional de Consulta. (Escobar; pág. 224-227)

4.5. Actos Probatorios


Antes de conceptuar sobre el tema de los actos probatorios, es necesario incursionar en
algunas ideas básicas para que el estudiante logre reconocer la importancia de la prueba en
el proceso, y eventualmente en el ejercicio del derecho subjetivo, que implica la actividad
probatoria. El tema mismo de la prueba encuentra arraigo en Nuestra Constitución, se refiere
al Derecho Fundamental al Debido Proceso conforme al cual, el debido proceso se aplicará
a toda clase de actuaciones judiciales y administrativas, precisándose como “…toda persona
tiene derecho a presentar pruebas y a controvertir las que se alleguen en su contra”,
señalándose, como es nula de pleno derecho, la prueba obtenida con violación al debido
proceso. Podemos afirmar entonces que el Derecho Probatorio viene a constituir en gran
medida la columna vertebral y/o la razón de ser del proceso, pues no podemos olvidar que
es a través de la sentencia, en donde el juez reconoce o no, el derecho sustantivo reclamado
por el actor o demandante y para lo cual él, el juez, se vale de todas las pruebas, regular y
oportunamente allegadas al proceso.

A) El objeto, tema y fin de la prueba. ¿Son criterios distintos? El objeto de la prueba: Es


una situación abstracta, constituida por todo acontecimiento voluntario o involuntario, y por
toda cosa susceptible de ser demostrada por los medios y formalismos legales. En la doctrina
moderna prevalece el concepto que ve en los hechos el objeto de la prueba, esto es toda
realidad susceptible de ser probada; a manera de ejemplo: Toda conducta humana, los
acontecimientos de la naturaleza, las cosas u objetos materiales, en cualquiera de sus
aspectos frente a la realidad material, la persona física o jurídica en cuanto a realidades
materiales, los estados síquicos del hombre, incluido su conocimiento, intención o voluntad.
El tema de la prueba: Está constituido por aquellos hechos que dentro de un proceso es
necesario probar, por ser éstos los supuestos de las normas jurídicas cuya aplicación se
discute. El asunto concreto ya del proceso, cuando las pruebas no se ciñen al asunto
debatido dentro del proceso, se dice que aquellas son impertinentes o inconducentes, de
suerte que el juez no las admitirá.

El fin de la prueba: Prudente resulta precisar que entre los diferentes estados de ánimo con
relación a la verdad, podemos destacar: La Duda, la Opinión y la Certeza. La duda es un
estado mental de inseguridad acerca de si un hecho o acontecimiento, es verdadero o no,
debido a la creencia de la posible verdad de la proposición contraria. De ahí la importancia
por parte del juez de decretar en un momento dado, pruebas de oficio, tendientes a aclarar
dudas respecto de hechos discutidos o alegados por las partes. En materia Penal, existe el
principio del Indubio Pro Reo, conforme al cual, toda duda se resolverá a favor del Procesado
cuando no haya modo de eliminarlo, mientras que en el materia Civil o Laboral, se encuentra
imperante el principio del Onus Probandi. La opinión, es un juicio sobre algo, un parecer,
que se forma sobre cualquier cosa o asunto, sometido a la acción de un juzgador. Se refiere
también al concepto del perito, etc. Y la certeza es un estado mental de seguridad acerca de
un hecho o acontecimiento. Desde un punto de vista Jurídico la doctrina suele distinguir
entre: certeza, probabilidad y verdad judicial y prueba. Tales conceptos fueron desarrollados
por el grupo de investigación ODOS, en su ponencia presentada en el Congreso
Internacional para estudiante de Derecho a nivel pregrado, en el marco del XXVI Congreso
Colombiano de Derecho Procesal, conceptos que a continuación transcribimos, por ser ellos
de nuestra propia iniciativa. Probabilidad: Origen: Las raíces etimológicas de este vocablo
son las siguientes: En latín: probabilitas; en inglés: probability; en francés: probabilité; en
alemán: wahrscheinlichkeit . El término latino deriva del verbo “probo”, con el sentido de
examinar, comprobar. Algo es así probabilis (probable, comprobable en mayor o menor
grado) si es posible comprobar (con argumentos) su validez, aunque no se llegue a una
certidumbre absoluta.

B) Principios: Los autores más connotados que han estudiado los distintos principios
estructurales de la Prueba no coinciden en su enunciación, así el tratadista Jairo Parra
Quijano, enuncia quince, entre ellos: autorresponsabilidad, veracidad, libre apreciación,
unidad de la prueba, igualdad, publicidad o socialización de la persuasión judicial, formalidad
y legitimidad de la prueba, libertad de medios de prueba, separación del investigador y del
juzgador, licitud de la prueba, inmediación, necesidad de la prueba, comunidad de la prueba
o adquisición procesal, contradicción de la prueba y empleo de las reglas de la experiencia
en la valoración de la prueba. (Parra Quijano, Jairo. 2000. Manual de Derecho Probatorio.
11ª edición. Bogotá. Ediciones Librería del Profesional, pág. 5). El maestro Devis Echandía
enlista 27, a saber: necesidad de la prueba, eficacia jurídica y legal de la prueba, unidad de
la prueba, comunidad de la prueba, interés público de la función de la prueba, lealtad y
probidad o veracidad de las pruebas, contradicción de la prueba, igualdad de oportunidades
para la prueba, publicidad de la prueba, formalidad y legitimidad de la prueba, legitimación
para la prueba, preclusión de la prueba, inmediación y dirección del juez en la producción de
la prueba, imparcialidad del juez en la dirección y apreciación de la prueba, originalidad de
la prueba, concentración de la prueba, libertad de la prueba, pertinencia-idoneidad o
conducencia y utilidad de la prueba, espontaneidad y licitud de la prueba, obtención coactiva
de los medios materiales de la prueba, inmaculación de la prueba, apreciación de la prueba,
carga de la prueba, oralidad en la práctica de la prueba, principio inquisitivo en la obtención
de la prueba, irrenunciabilidad de la prueba, y gratuidad de la prueba.(Devis; 2002:Pág.107-
132).
5. El Tiempo De Los Actos Procesales
EL PLAZO: Es el espacio de tiempo dentro del cual se pueden practicar los actos
procesales.

EL TERMINO: Es la fecha fija en la que se puede practicar el acto procesal.

A continuación se establece el tiempo de algunas disposiciones sobre los actos procesales:

 Las actuaciones judiciales o los actos procesales se practican puntualmente.


 Son días hábiles de lunes a viernes de cada semana, salvo los feriados.
 Se consideran horas hábiles, según Ley Orgánica del Poder Judicial, entre las 7 y 20 horas.
 De oficio o a pedido de parte, el juez puede habilitar día y hora en aquellos casos que no
pueda realizarse una actuación judicial cuando sea urgente.
 Toda actuación judicial deberá dejarse constancia en acta.
 Incurre en falta grave el juez que, sin justificación, no cumple con realizar la actuación
judicial en la fecha señalada o dentro del plazo legal respectivo.
 Los plazos son perentorios, es decir, no pueden prorrogarse.
 El cómputo del plazo se realiza desde el día siguiente de notificada la resolución que
lo fija.
 Entre la notificación para una actuación procesal y su realización, deben transcurrir por lo
menos tres días hábiles.

6. Teoría De La Relación Jurídica Procesal


Esta teoría tuvo su origen en la concepción de la idea expuesta por HEGEL en su filosofía
del derecho y estructurada por BENTHAM. HELLWIG en su obra Proceso civil, desarrollada
por VON BULOW en la Teoría de las excepciones y los presupuestos procesales, y
seguida por CHIOVENDA, quien la constituyo como uno de los pilares de su sistema y la
expuso en su famosa conferencia dictada en 1903. (COUTURE, Pág. 133.)

Es actualmente la que tiene mayor número de adeptos, entre los cuales se puede mencionar
a SIMONCELLI, REDENTI Y MORTARA, en la escuela italiana; ROSENBERG Y SCHONKE,
de la alemana; DE LA PLAZA Y RAFAEL DE PINA, de España; PALLARES, en México;
COUTURE, en Uruguay; HERNANDO DEVIS, HERNANDO MORALES, GUSTAVO
HUMBERTO RODRIGUEZ, JAIRO PARRA QUIJANO, HERNAN FABIO LÓPEZ, MARCO
GERARDO MONROY y, en general, todos los doctrinantes, entre nosotros.

La teoría parte del concepto de relación, el cual consiste _conforme su acepción general y
el criterio de COUTURE- en la unión real o mental de dos términos, sin confusión entre si, o
el vinculo que aproxima una cosa a otra, permitiendo mantener entre ellas su primitiva
individualidad.

En el campo del proceso –afirma COUTURE –se refiere “al vinculo o ligamento que une
entre si a los sujetos del proceso y sus poderes y deberes respecto de los diversos actos
procesales”. Esa relación es jurídica porque esta regulada por normas positivas.
La teoría de la relación jurídica centraliza sus fundamentos en lo concerniente a los sujetos
que intervienen, el contenido, su naturaleza jurídica, su nacimiento, constitución, desarrollo
y terminación, expuesta admirablemente por CHIOVENDA.

A) Sujetos. Se encuentran constituidos, de un lado, por el órgano jurisdiccional y, del otro,


por las partes (demandante y demandado). Cualquiera, o ambas partes, pueden estar
integradas por varias personas, en cuyo caso configuran lo que se denomina litisconsorcio.
Además, se incluye a quienes comparezcan al proceso para reclamar su derecho o
simplemente para apoyar a cualquiera de las partes, que reciben el nombre de terceros
intervinientes.

B) Integración. No existe uniformidad de criterio entre los sustentadores de esta teoría


acerca de la manera como se establece la relación jurídico – procesal. En efecto, para
KOHLER se presenta únicamente entre el demandante y el demandado. HELLWIG
considera que debe incluirse al juez, por ser esencial, puesto que la relación se integra por
medio de él. Para WACH, existe un verdadero triangulo, que se expresa por vínculos
recíprocos entre el demandante y el juez, entre este y el demandado, y, por ultimo, entre las
dos partes. Gráficamente se representa así: (Azula; Pág. 51)

KOHLER

6.1. Contenido
Según CHIOVENDA, el contenido de la relación jurídica procesal esta compuesto por el
deber fundamental que tiene el juez de proveer las demandadas de las partes, o sea, decidir
o pronunciarse mediante la respectiva sentencia sobre los pedimentos contenidos en ellas.

Dicho deber, que constituye “el esqueleto de toda relación procesal”, implica la realización
de todas las actuaciones tendientes a proveer, como es oír a las partes, recepcionar las
pruebas, etc., para concretarse en la sentencia, mediante la cual se acepta o rechaza la
demanda. (Azula,Pág. 52)

6.2. Naturaleza
Los aspectos que caracterizan la naturaleza de la relación jurídico procesal son los
siguientes:

a) Es autónoma, por cuanto tiene existencia propia e independiente del derecho material
que se discute en el proceso y sobre el cual se pronuncia el juez en la sentencia.
b) Es compleja, porque contiene un conjunto de derechos y deberes, todos ellos
coordinados al fin común, constituido por la aplicación del derecho material que el juez debe
efectuar mediante la correspondiente sentencia.

c) Es de derecho público, porque las disposiciones que la regulan son de esa índole,
puesto que se trata de una actividad realizada por una de las ramas del Estado, cual es la
judicial.

d) Es dinámica, porque se encuentran en continuo movimiento hasta llegar a su


terminación, sea de manera normal o anormal, y sin que ello sea óbice para que sufra
parálisis o suspensiones.

6.3. Constitución
La relación jurídico procesal nace con la pretensión de la demanda y se integra con la vinculación del demandado, lo que
se verifica mediante la notificación del auto que la admite. (Pág. 53).

En consecuencia, el juez tiene que pronunciarse sobre la procedencia de la demanda e inadmitirla cuando falte cualquiera
de los presupuestos procesales, ya que su inobservación determina, por regla general, nulidad de la actuación.

6.4. Desarrollo
Una vez integrada la relación jurídica procesal, se desarrolla mediante una serie de
actividades emanadas tanto el juez como de las partes. Esas actividades están constituidas
por los llamados actos procesales, que demarcan y se cumplen en las distintas etapas o
situaciones jurídicas –como la denominan ROSENBERG –por las cuales necesariamente
pasa la relación procesal desde que se inicia hasta que se culmina.

6.5. Transformación
En el curso de su desarrollo, la relación procesal puede transformarse o cambiarse. Esta
transformación, según el elemento sobre el cual recaiga, puede ser objetiva o subjetiva.

a) La transformación objetiva ocurre cuando se cambia la materia de la controversia o


el litigio. Así, por ejemplo, sucede en el supuesto de que el demandante reforme la demanda,
modifique o cambie algunas de las pretensiones inicialmente reclamadas.

b) La transformación subjetiva se presenta en el supuesto de que cualquiera de los


sujetos de la relación jurídico procesal sea sustituido por otro. Es el caso, v.gr., de que el
demandante ceda el derecho litigioso a otra persona, la cual pasa a ocupar el lugar de
aquel. (Azula, Pág. 54 -55).
Los vocablos cosa juzgada provienen del latín res iudicata. Significan, en su acepción
corriente, lo que ha sido juzgado o resuelto. Procesalmente atañen a las consecuencias o
efectos, que es donde reside su esencia, los cuales se contraen a dotar a ciertos proveídos,
generalmente las sentencias, de una especial calidad que tiende a evitar que entre las
mismas partes (demandante y demandado), por igual causa (hechos) y sobre idéntico objeto
(pretensión) se instaure un segundo proceso.

6.6. Terminación
La relación jurídica procesal termina de dos maneras normal y anormalmente.

a) La terminación normal en los declarativos se produce con la sentencia e implica que la


relación cumpla todas las etapas o situaciones jurídicas que la ley establece para el
desarrollo del proceso. En el ejecutivo, en cambio, culmina con el pago o satisfacción total
de la obligación.

b) La terminación anormal ocurre al no cumplirse todas las etapas del proceso, por causa
de determinados actos que la misma norma contempla, como sucede cuando el demandante
desiste de la demanda o llega a un acuerdo directo con el demandado, mediante lo que se
denomina transacción.

7. La sentencia
A) Concepto. El vocablo sentencia proviene del latín sentiendo que, etimológicamente,
significa sentir, pensar, opinar, puesto que el juez emite su decisión fundado en el criterio
que tiene o se forma sobre determinado aspecto.

Jurídicamente hablando la sentencia es la decisión que el funcionario judicial toma sobre el


objeto del proceso, vale decir, las pretensiones formuladas por el demandante y la conducta
que frente a ellas adopte el demandado.

B) Naturaleza. Existen dos criterios en relación con la naturaleza de la sentencia, a saber:

a) Razonamiento. Para unos la sentencia de razonamiento o, más concretamente, un


juicio, en el cual la premisa mayor está constituida por la norma positiva, una menor,
compuesta por los hechos material del proceso, y la conclusión, resultante de las dos
anteriores, representada por la decisión, que se concreta a la aplicación de la ley al caso
particular materia de la controversia.

b) Acto de voluntad. Para otros la sentencia es un acto de voluntad, o sea, la


manifestación que hace el funcionario judicial para resolver el asunto sometido a su
decisión.
Estas dos tesis –como bien lo explica Rocco3– no se excluyen; por el contrario, se
complementan, puesto que la sentencia incuestionablemente es un acto de voluntad del
juez, pero que se realiza necesariamente mediante un silogismo o juicio, de donde emana
la decisión. (Azula, Pág. 361 -362)

C) Clasificación. Las sentencias se clasifican desde varios puntos de vista, a saber:

a) En cuanto a la forma, pueden ser escritas u orales, conforme al sistema que rija el
respectivo ordenamiento o el proceso en particular.

b) Respecto a la oportunidad en que se profieran, son de única, primera o segunda


instancia, de casación y revisión.

c) En cuanto a la decisión que en ellas se toma, son inhibitorias y de fondo.

d) La sentencia inhibitoria es aquella en la cual el juez se abstiene de considerar la


cuestión controvertida. Así, por ejemplo, cuando la redacción de la demanda no permite
desentrañar cual es el derecho que se está reclamando, porque, aunque esto no es
causal de inadmisión, si determina un pronunciamiento inhibitorio.

e) La sentencia de fondo es la que contiene una decisión que atañe al objeto del
proceso, vale decir, la pretensión o la conducta adoptada por la parte demandada frente
a ella.

Las de fondo, a su vez, pueden ser estimatorias o desestimatorias: Las estimatorias son
las que acogen pedimentos o pretensiones formuladas por el demandante. Las
estimatorias, conforme a la naturaleza o índole del pronunciamiento y a la clase de
pretensión invocada, son declarativas, con sus variantes de puras, constitutivas y de
condena, dispositivas, ejecutivas y de liquidación.

Las desestimatorias son las que absuelven al demandado de las pretensiones


propuestas en la demanda o que declaran probada alguna excepción. (Azula, Pág. 363
-364).

D) Aclaración. La aclaración de la sentencia tiene por objeto hacer comprensibles los


conceptos o frases que ofrezcan verdaderos motivos de deuda y precisar, por tanto, el
contenido de la decisión. (Azula, Pág. 364).

7.1. Cosa Juzgada


Los vocablos cosa juzgada provienen del latín res iudicata. Significan, en su acepción
corriente, lo que ha sido juzgado o resuelto. Procesalmente atañen a las consecuencias o
efectos, que es donde reside su esencia, los cuales se contraen a dotar a ciertos proveídos,
generalmente las sentencias, de una especial calidad que tiende a evitar que entre las
mismas partes (demandante y demandado), por igual causa (hechos) y sobre idéntico objeto
(pretensión) se instaure un segundo proceso.

7.2. Fundamento
Son pues, razones de seguridad social y jurídica las que determinan la adopción de la cosa
juzgada, reconocida en todos los ordenamientos procesales, aunque, desde luego, tiene sus
excepciones, que se basan en la naturaleza de la decisión e, incluso, la hacen extensiva a
ciertas providencias interlocutorias. (Azula, Pág. 367).

7.3. Naturaleza
Varios criterios se han expuestos para explicar la naturaleza jurídica de la cosa juzgada.
Todas las tendencias pueden agruparse en cuatro, a saber: la de presunción de verdad, la
de ficción, la contractualista y las modernas, que tienen dos variantes: la materialista y la
procesalista.

A) La teoría de la presentación de verdad –sustentada por POTHER– se funda en que


la decisión contenida en la providencia amparada de los efectos de cosa juzgada está
revestida de una presunción iuris et de iure o de derecho, en el sentido de que el
pronunciamiento constituye una verdad legal.

Esta concepción parte de una premisa o supuesto equivocado, por cuanto implicaría que
el juez hiciera una apreciación correcta de la prueba y aplicara correctamente las
disposiciones legales, lo que no siempre acontece. Es factible que las pruebas no
establezcan la realidad de los hechos o que, a pesar de hacerlo, las normas que se
hagan actuar no sean las indicadas. Entonces, la decisión en tales supuestos no
corresponde a la llamada verdad legal.

B) La teoría de la ficción legal –expuesta por SAVIGNY– parte de los mismos


supuestos de la anterior, en cuanto a considerar que la decisión amparada por la
cosa juzgada contiene una verdad, pero ya no como presunción, sino a manera de
simple ficción.

Las críticas que se le hacen se fundan en los mismos supuestos de la anterior, aunque
cabría reconocer su mayor objetividad, por no desechar el error judicial en que pueda
incurrirse.

C) La teoría contractualista, que se originó en el derecho romano, considera que los


efectos de la cosa juzgada se producen en virtud del contrato existente entre las dos
partes para someter al juez la decisión de la controversia que existen entre ellas.
Esta teoría, es consecuencia del criterio que al respecto se sentó en relación con el
proceso y, por ello, se le hacen los mismos reparos, es decir, que el demandado se
vincula a la actividad jurisdiccional contra su voluntad y por el solo hecho de que se le
indique como tal en la demanda, descartándose, por consiguiente, cualesquier acuerdo
entre las partes en tal sentido.

D) Las teorías modernas, con representantes en las escuelas italiana y alemana,


ofrecen –como dijimos– dos tendencias: la materialista y la procesalista.

a) La materialista considera que la cosa juzgada solo surte efectos en el ámbito


del derecho material o sustancial o de la relación debatida en el proceso.

Ha sido sustentada, en otros, por WACH, KOHLER Y PANGENSTECHER.

b) La procesalista afirma que las consecuencias de la cosa juzgada se limitan al


campo procesal, para dar certeza a la decisión y evitar otro pronunciamiento
posterior. Sus propugnadores son HELLWING, STEIN, GOLDSCHMIDT y
ROSENBERG. (Azula, (Pág. 367 -368)

7.4. Elementos
Se denominan elementos los aspectos sobre los cuales se estructura y produce sus efectos
la cosa juzgada, en el sentido de no poder tramitar y decidir un segundo proceso entre las
mismas partes, por igual objeto e idéntica causa.

Los elementos son el subjetivo y el objetivo.

A) El elemento subjetivo comprende a las partes entre quienes se surtió el proceso,


esto es, el demandante y el demandado, e incluye a los causahabientes de ellas, sea a
título singular, como ocurre con el comprador, o universal, como son los herederos.

B) El elemento objetivo contempla el petitum o pretensión –denominado objeto– y a los


hechos que la sustentan o en que se apoya –llamado causa–.

En consecuencia, solo cuando esos elementos en su totalidad se vuelven a presentar en un


segundo proceso obra la cosa juzgada. Entonces, si las partes y los hechos son los mismos,
pero varía la pretensión, no hay lugar a que se desconozca la cosa juzgada, como sucede
cuando en relación con un mismo bien se demanda el posesorio y luego el reivindicatorio.
Tampoco si las partes y la pretensión son iguales, pero varían los hechos, como cuando en
los dos procesos se solicita la reivindicación, pero sobre bienes diferentes. Se excluye
también si a lo menos, una de las partes es diferente, aunque los hechos y la pretensión
conserven su identidad, como acontece cuando el mismo demandante reclama la
reivindicación del mismo bien, pero en cada proceso con respecto a distinto demandado.
(Azula, Pág. 369).
Lecturas recomendadas
Para saber más

Ponemos a tu disposición y te invitamos a revisar dos interesantes documentos que te


ayudaran a reforzar y ampliar los temas que hemos estudiado, estos los encontrarás en la
base de datos e-libros que utiliza nuestra universidad:

 Documento 1: Manual de teoría general del proceso: fundamentos jurisprudenciales y


doctrinales.

Dirección: http://site.ebrary.com//lib/bibsipansp/Doc?id=10609264

Breve descripción: Documento es un ensayo de la Dra. Escobar Alzate, Jenny, quien


desarrolla lo referente a los requisitos de forma de los actos procesales. Asimismo, clasifica
a los actos procesales en: actos de introducción actos de impulsión, aseguramiento, actos
probatorios, de comunicación, de instrucción, decisión (resoluciones y autos), impugnación,
actos incidentales, atípicos, Actos procesales de terminación anormal del proceso

 Documento 2: Los recursos en el proceso penal: evolución y propuestas de reforma

Dirección: http://site.ebrary.com///lib/bibsipansp/Doc?id=10280674

Breve descripción: Documento es un ensayo de la Dra. Rodríguez Rubio, Carmen, quien


desarrolla ampliamente lo referente a los medios de impugnación, a la revisión de sentencias
firmes, el recurso de anulación. Del mismo modo hace una clasificación de los recursos en:
Recursos devolutivos y no devolutivos, recursos ordinarios y extraordinarios, recursos contra
resoluciones interlocutorias y resoluciones de fondo. Por ultimo desarrolla críticamente sobre
el sentido de los recursos, sus efectos y el derecho a recurrir.

Conclusiones de la Sexta semana


Los actos procesales son manifestaciones de voluntad expersados por los sujetos
intervinientes en el proceso, los cuales deben de observar las formalidades, tiempo y lugar
para su concretización, lo que conlleva a contar con un proceso sano, es decir válido. Los
actos procesales dan inicio, impulso y fin al proceso a través de una sentencia que conlleva
al cumplimiento de los fines del proceso como es el de otorgar seguridad jurídica a las partes
y retornarle el orden a la sociedad.
TEMA 7: Ineficacia de los Actos Procesales

Introducción al tema

Los actos procesales para su expedición requiere la observancia de requisitos de forma


y de fondo, previsto en la norma procesal, por tanto su inobservancia acarrearía su invalidez

La invalidez expresada a través de la nulidad o anulabilidad debe estar prevista en la ley


procesal, y puede ser denunciada por cualquiera de los sujetos del proceso, siempre que lo
haga en la oportunidad y este legitimado

En este sentido, explicaremos los conceptos de ineficacia e invalidez de los actos


procesales, los requisitos, oportunidad y legitimidad para su denuncia y procedencia.

Aprendizajes esperados
Conozcamos ahora las capacidades y actitudes a desarrollar en este primer tema:

Capacidad

 Aplica las reglas de ineficacia de los actos jurídicos procesales como medio técnico de
defensa, en base a sus requisitos de validez

Actitudes

 Asume una actitud de respeto ante sus semejantes.


1. Validez Del Acto Procesal
Para que un acto procesal tenga validez debe reunir determinados requisitos, bajo sanción
de nulidad:

a) Debe ser producido pro agente capaz. Tratándose de las partes, deben tener capacidad
procesal. V.gr.: Si la demanda es interpuesta por un menor de edad que es incapaz absoluto,
esta será declarada nula.

b) Debe haber un consentimiento de la parte. Se manifiesta por la declaración de voluntad


expresa o tacita. V.gr.: Otorgar poder por acta ante el juez.

c) El acto jurídico procesal debe ser jurídicamente posible y no contario a la moral ni


a las buenas costumbres. Su finalidad debe ser lícita.

d) El acto procesal debe sujetarse a las formalidades previstas en la ley. V.gr.: La audiencia
debe ser dirigida personalmente por el juez o los escritos deben ser autorizados por
abogados.
2. Ineficacia e Invalidez de los actos procesales
El término de ineficacia, en sentido lato, abarca todos los casos en que un acto jurídico, valga
agregar, o un acto jurídico procesal no logra sus efectos y comprende también la invalidez.
En sentido strictu sensu, se emplea el término de ineficacia para designar los actos, sean
jurídicos o jurídico-procesales, que aunque reúnan los requisitos exigidos por el
ordenamiento, no producen efectos jurídicos por cualquier otra razón; se dice, en cambio,
que el acto jurídico, o jurídico-procesal es inválido cuando alguno de los elementos
constitutivos falta o se encuentra viciado de origen, verbigracia, ab initio. Numerosos autores
rechazan la distinción entre invalidez e ineficacia, al expresar, y no dejan de llevar razón en
ello, que un acto jurídico, también el acto jurídico procesal inválido tiene que ser siempre
ineficaz. Y ha existido la propuesta de abandonar el término de invalidez y sustituirlo por el
de «ineficacia estructural». Sin embargo, la doctrina dominante hoy no contempla un
concepto independiente de la inexistencia distinto de la nulidad. El calificativo nulo (de
neullus) denota la misma idea de que no hay ningún acto jurídico, dígase en sede procesal
jurídico procesal, o que lo que hay no puede valorarse como tal, sencillamente, no existe.
No obstante, se ha mantenido el concepto de inexistencia por razones de orden práctico, al
que se acude para reforzar la categoría de la nulidad, para contrastar con lo señalado de
que carece de la entidad suficiente para formar “per se” una categoría independiente. Tal
cual señala el Profesor De Castro, en la práctica española, la doctrina de la inexistencia ha
prestado importantes servicios al acabar con las graves y perturbadoras confusiones sobre
todo en sede de Derecho Contractual. (1) En el Diccionario de Expresiones y Términos
Jurídicos (Vademécum), de la coautoría del destacado abogado y profesor de Sancti
Spíritus, Cuba, Dr. Marzio L. Pérez Echemendía y su avezado colega, Lic. José Luis Arzola
Fernández, ambos refieren el siguiente concepto de NULIDAD, que no discrepa de la
doctrina actual dominante al respecto: “…acción de quitarle vigencia jurídica a lo que nació,
como fuente de derecho. Es la ineficacia o falta de valor legal de un acto o negocio jurídico,
por faltar un requisito esencial de su integración. La Teoría de las Ineficacias reconoce tres:
la inexistencia, cuando falta uno de los elementos esenciales…..la nulidad absoluta (lo que
es nulo en su principio, no lo valida el transcurso del tiempo) y la nulidad relativa o
anulabilidad, cuando sufre de defectos no esenciales, por estar viciada la manifestación de
voluntad por error, fraude o amenaza…” Al concepto de nulidad se llega, precisamente,
cuando en el acto procesal encuentran ausentes algunos de los requisitos establecidos para
su realización. El concepto de nulidad está, pues, vinculado estrechamente a los de validez
y eficacia, los que, aunque se utilizan habitualmente por la doctrina y la jurisprudencia de
forma indiferenciada, son perfectamente separables, si bien sus límites pueden resultar
convergentes en algunos aspectos. Un acto procesal es válido cuando en su ejecución se
haya actuado de conformidad con la norma que lo regula, mientras que la nota de eficacia
se producirá en tanto en cuanto produzca los efectos que le vienen previstos en la ley
procesal. 140 Así, pues, mientras la validez puede ser considerada un requisito formal, la
eficacia lo es de naturaleza material, si bien no puede ser calificado de subjetivo, en tanto
que la eficacia acto procesal no puede hacerse depender de la intencionalidad perseguida
por su autor.

Cabe afirmar con Diez Picazo, pues lleva razón en ello, que: “Definir la ineficacia y situarla
en el campo de los conceptos jurídicos constituye una tarea que no resulta nada fácil. Por lo
pronto, la terminología usual no se encuentra fijada y es en muchas ocasiones equívoca. Se
utilizan los conceptos de nulidad, anulabilidad, validez, invalidez, rescisión, etc., a veces
extrañamente entremezclados....”. 145 Hoy se propugna, en una Reforma del Proceso Civil
que no puede ser negada, que la procedencia de la nulidad de oficio está fundada, avalada
y respaldada en la necesaria protección de las garantías constitucionales del proceso, siendo
una de las más importantes el respeto al debido proceso. El juez no necesita justificar el
interés para declarar de oficio la nulidad, porque es el director del proceso, pero viene
obligado a motivar la resolución nulificatoria. Si la nulidad es manifiesta, el juez no debe
circular traslado a las partes de la nulidad de oficio, en aplicación del principio de economía
procesal y porque las partes, en el Proceso Civil Moderno, están a derecho en el mismo y
es su responsabilidad asistir diariamente a través de sus representantes voluntarios o de sus
auxiliares, a los tribunales y cortes para conocer el estado en que se encuentra su asunto.
Las nulidades procesales atañen a la ineficacia de los actos jurídicos procesales, por tal
razón, el objeto propio de la nulidad en el ámbito procesal, según lo recoge la doctrina y
jurisprudencia, debe ser en todo caso la protección del proceso con todas las garantías a él
inherentes. Hoy día se defiende con fuerza el criterio de tener muy en cuenta las llamadas
nulidades implícitas, que un sector de la doctrina la denomina como nulidades virtuales, esto
es: reconocen la procedencia de las nulidades aún cuando no estén expresamente
sancionadas en la ley, siempre que se verifique la omisión de formalidades esenciales y que
violen las garantías fundamentales del proceso. (Alvares, pág. 129)

3. Principios de la nulidad
Hoy se plantean dos principios que informan la nulidad procesal o llamada nulidad de
actuaciones:

a) El principio de tipicidad, que supone básicamente que ninguna nulidad puede ser
declarada si con anterioridad no se encuentra prevista en las leyes procesales,
formulación que innegablemente es en extremo rigurosa, pues no puede partirse del
criterio de que el ordenamiento procesal prevea todos los supuestos de nulidad; de ahí
que como crítica a esta postura rígida se contrapone el principio de las nulidades
implícitas, entendidas como aquellos actos procesales que resultan nulos por haber sido
privados de sus efectos normales, entre los que se incluyen los que se derivan de la
estimación en el juicio ejecutivo de algún motivo de nulidad; los resultantes de la
estimación del recurso de casación; las que procedan de la estimación de alguno de los
motivos o causales de revisión; las derivadas de la apreciación de alguna excepción
dilatoria, por sólo citar unos ejemplos.

b) El Principio es el de generalidad, que se aleja de los patrones rígidos del original


principio de tipicidad y refiere que la regulación de la nulidad de los actos procesales
tiende a contenerse en normas que, en mayor o menor medida, poseen un marcado
carácter genérico. Esta posición de apertura, de flexibilidad en el tema de las nulidades
procesales, se advera en el siguiente pronunciamiento de sentencia del Tribunal
Supremo de España: “Los actos contrarios a la ley se agrupan en: nulidad fundada en
precepto específico, que ha de decretarse incluso de oficio; actos contrarios a la ley, no
obstante válidos y actos en que el legislador no expresa su validez o nulidad, en cuyo
caso decide el arbitrio judicial según las circunstancias” (Alvarez, pag. 119-121)
4. Efectos de la Nulidad
En cuanto a los efectos declaración de nulidad debe acotarse que la producirá ex tunc, es
decir, con eficacia retroactiva jurídica, y arrastrará tras de sí toda la cadena de apoyen en el
acto nulo (ineficacia propagada)

En el Derecho Comparado, resulta interesante el tratamiento de las nulidades procesales


que dan diferentes Códigos Procesales Civiles Latinoamericanos. Así, el Código Procesal
Civil de la República Bolivariana de Venezuela, cuya última modificación es de catorce de
agosto de dos mil uno, se aprecia que entre las cuestiones trascendentales de la preceptiva
adjetiva procesal civil venezolana están: a) No se limita a buscar el motivo o causa de nulidad
en la norma misma; b) Posibilidad de declaración de nulidad de oficio por los tribunales; c)
La no declaración de nulidad plena de los actos consecutivos a un acto írrito o declarado
nulo ( efecto ex tunc ); d) La no convalidación del acto declarado nulo de pleno derecho.
(Álvarez, Pag. 123)

Lecturas recomendadas
Para saber más

Ponemos a tu disposición y te invitamos a revisar dos interesantes documentos que te


ayudaran a reforzar y ampliar los temas que hemos estudiado, estos los encontrarás en la
base de datos e-libros que utiliza nuestra universidad:

 Documento 1: "Legitimidad como requisito de procedencia de la nulidad procesal: Un


concepto no equiparable a la exigencia de perjuicio.

Dirección: http://http://site.ebrary.com/

Breve descripción: El presente texto escrito por la Dra. Vilela Chinchay, Sheila, quien trata
lo referente a la inadmisibilidad e improcedencia de la nulidad procesal y su correspondiente
o no fundabilidad del pedido de nulidad. Por ultimo desarrollo sobre la legitimidad para
plantea la nulidad y su perjuicio.

Conclusiones de la Sétima semana


El conocimiento de los requisitos para la expedición de los actos procesales, ya sea del juez,
las partes o terceros, conlleva a que el proceso se desarrolle sin vicios que puedan
determinar la ineficacia o invalidez de los actos procesales. Asimimso, el planteamiento o la
denuncia de la nulidad de un acto procesal se realiza de manera inmediata y así de esta
manera no traer abajo un proceso en su etapa final, si no en forma oportuna y así no afectar
el derecho de las partes