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Ciclos astrológicos y períodos de crisis

Durante las últimas semanas hemos venido reflexionando mucho sobre los ciclos planetarios que desencadenan crisis personales y en este artículo me gustaría ampliar un poco más mi reflexión. ¡Lo que yo considero 'períodos de crisis' también deben ser encarados como períodos de oportunidades de crecimiento! Así es como debemos aprovechar los efectos planetarios en nuestra vida, ya que con una visión positiva es como podemos crear nuevas formas de evolución. La astrología fundamenta sus observaciones con base en los principios Herméticos (véanse las Leyes de la Sabiduría o Leyes Herméticas) ¡y la segunda Ley, llamada Principio de la Correspondencia, afirma que 'Lo que está arriba es como lo que está abajo'! Por ese motivo observamos los movimientos de los astros de nuestro sistema solar y también los eclipses para interpretar su influencia en nuestra vida.

En los artículos anteriores escribía sobre los ciclos lunares, que pueden ser tanto del propio tránsito mensual de la Luna sobre nuestro mapa, como del movimiento imaginario del satélite, por el cual consideramos el ciclo en años. Podemos fácilmente observar que en Luna Llena y en Luna Nueva las emociones afloran y pulsan, aumentando la tensión entre las personas. ¡Que lo digan las mujeres! ¿Cuál de ellas no conoce los efectos de la TPM? Sobre esa cuestión pueden leerse en mi website los artículos ya publicados sobre los efectos de la Luna sobre nuestra vida. El ciclo astrológico lunar se considera de 27 días y medio, tiempo que gasta la Luna en completar los 360 grados del zodiaco tropical. Sus efectos dependen estrictamente de la carta natal de cada uno y, por lo tanto, varían de persona a persona. Si ésta tiene una Luna favorable, con buenos aspectos en el mapa natal, los efectos de los tránsitos lunares serán muy favorables; pero si la Luna natal está en aspectos tensos con otros planetas (especialmente los maléficos) entonces los resultados podrían ser terribles, ocasionando verdaderas crisis emocionales. ¡Podemos también recordar los trece años y medio, o sea, la terrible adolescencia! En ese momento la Luna, en su progresión, se encuentra en oposición a la Luna natal. Quizá ese sea el motivo por el cual los adolescentes se pasan la vida desafiando a sus padres (¡y principalmente a la madre!)

En Astrología consideramos principalmente los ciclos de los planetas lentos, o sea, de los planetas que van de Júpiter a Plutón. Cada uno de ellos tiene un ciclo anual que depende del tiempo de duración de su circunvolución en torno al sol. Los ciclos de Marte (que duran aproximadamente 23 meses) son muy rápidos, pero pueden ser analizados por varios motivos, por ejemplo, para marcar fecha para una operación quirúrgica, o comprar un coche, ya que indican un pico de energía personal.

Actualmente nos encontramos en medio de una crisis económica y éstas normalmente se atribuyen, entre otros aspectos, a los ciclos de Júpiter. Júpiter está asociado a todo lo expansivo, extrovertido, exuberante, etc. Representa el principio vital de la expansión de la personalidad, indicando oportunidades para aumentar la

actuación personal, más allá del círculo familiar. Los ciclos de Júpiter duran aproximadamente 12 años y en cada año Júpiter suele transitar en un signo zodiacal y por consiguiente, en una casa de la carta natal. A los seis años el niño sale de casa para iniciar la educación escolar. A los 12 años comienza la pubertad y con ella las primeras experiencias sexuales que proporcionan nuevas vivencias, nuevas sensaciones y nuevas situaciones sociales. En torno a los 18 años las experiencias acumuladas durante los 6 años anteriores, añadidas a la crisis de los 14 años favorecida por el planeta Saturno, ofrecen una nueva fase que estará marcada por una sensación de plenitud y de madurez, sea en la sexualidad como en las emociones. El ingreso en la facultad ciertamente significará un salto cualitativo para el individuo en busca de sus objetivos profesionales y éste obtendrá una sensación de independencia única. ¡No es por casualidad que el carnet de conducir se obtiene a esa edad! Los efectos de estos altibajos causados por los varios ciclos planetarios parecen verdaderas montañas rusas en nuestra vida, ¿no es cierto? ¡Son esas influencias combinadas lo que marca los períodos críticos de nuestro desarrollo! Y espero que haya quedado claro que no todas serán negativas, ¿no? Por eso no debemos asustarnos con las crisis personales, porque todas ellas son oportunidades de maduración y evolución. Los planetas no son simplemente benéficos o maléficos; ¡hasta los ciclos de Júpiter, considerados benéficos, pueden ser nefastos si, durante el buen aspecto, nos dispersamos demasiado y procedemos de forma irresponsable e inútilmente arriesgada! ¡Los ciclos de Júpiter sobre el Sol natal pueden ser muy buenos o muy malos!

Por ejemplo, cuando el Sol se encuentra en conjunción con el Sol natal, las oportunidades de expansión y progreso son inmensas y las energías alcanzan su punto máximo. El individuo se lanzará a nuevas aventuras e iniciará nuevos proyectos con entusiasmo y optimismo. Sin embargo, con el optimismo exagerado es posible que la persona asuma más riesgos que los necesarios y eso podrá acarrear perjuicios en el momento de la oposición Júpiter/Sol. ¡El simple conocimiento anticipado de este ciclo podrá evitar perjuicios como los que experimentan los países 'endeudados'! Y esto vale para el individuo, para una empresa y también para un país: ¡lo micro y lo macro funcionan de forma similar! Las actitudes prudentes pueden evitar crisis económicas.

En el mapa del Brasil, por ejemplo, Júpiter transita actualmente en conjunción con Saturno natal en la Casa 6, que es la casa del trabajo. La sensación de mejoría en la creación de empleo y la expansión del mercado inmobiliario son dos ejemplos de este aspecto planetario.