Вы находитесь на странице: 1из 17

¿O será cuestión de gustos?

(revisión teórico-metodológica a partir de ajustes de una investigación en curso)

GERBAUDO

Los lugares de la poesía. Intervenciones desde una zona de borde

La antología Poetas argentinas (1940-1960) de Irene Gruss se abre con un prólogo que lucha por escapar de los lugares comunes de los prólogos de antologías recordándome la operación que Derrida practica en su poco ortodoxa introducción a los estudios de Mallarmé, Sollers y Platón que reúne en La dissémination (1972). En ambos casos se descarta lo inútil: se evita tanto el parafraseo de lo que de todos modos se va a leer más adelante como el intento de hacer aparecer como ¨objetivas¨ un conjunto de decisiones atravesadas por valoraciones personales. Irónicamente, tal vez como un modo de adelantar lo que hará y lo que no hará en su antología, Gruss escribe:

¨-Todos, lo que se dice todos, no caben.

- Si hay algunos, que sean pocos.

- Si son muchos, se hará lo que se pueda pero -atención, aquí comienza la jerga pura- será arbitrario, por ‘capricho’.

- Vendrá a llenar un vacío, vaya que sí. O abrirá una brecha, y es claro que sí.

- O será cuestión de gustos. ‘Y aquí me quedo’.¨ (Gruss, 2006: 9)

En esta operación de Gruss advierto una conexión con este escrito que pongo a consideración en el que ajusto decisiones teóricas y metodológicas tomadas al momento de formular el proyecto de investigación 1 que también introduce.

Trato de explicar aquí dos cuestiones que sintetizo a partir de dos preguntas. Una: ¿por qué elegir la poesía de Aldo Oliva, Juan Manuel Inchauspe, Estela Figueroa y Concepción Bertone como material de análisis? Dos: ¿cómo se liga este trabajo con las preocupaciones que mis investigaciones vienen manifestando por las relaciones entre teoría y crítica literarias y didáctica de la literatura?

En parte esta explicitación de decisiones opera como una suerte de marco para el trabajo posterior y se sitúa en línea de

continuidad con la puesta en circulación de papeles de investigación que ayuden a

revisar el modo en que se han

configurado algunos ¨obstáculos epistemológicos¨ en las aulas de literatura en el nivel medio de enseñanza

2 . Proceso de

1 Este trabajo es la primera comunicación de la investigación realizada en el marco del Proyecto presentado para el Ingreso a Carrera de Investigador Científico y Tecnológico del CONICET. Tema: Poesía y poética en una constelación de autores de Santa Fe (Aldo Oliva, Juan Manuel Inchauspe, Estela Figueroa, Concepción Bertone). Aportes para una cartografía cultural (1960-2005). Dirección: Dra. Susana Romano Sued.

2 Hablo de continuidad ya que esta investigación se liga a otras dos: una en curso, otra finalizada. La investigación en curso se centra en la detección de ¨obstáculos epistemológicos¨ (Bachelard, 1948, Camilloni, 1997) en las aulas de lengua y de literatura de EGB3 buscando generar modos de intervención que ayuden a revisarlos (Obstáculos epistemológicos en la enseñanza de la lengua y la literatura en el nivel EGB3: notas para una agenda didáctica actualizada, Curso de Acción para la Investigación y el Desarrollo -CAI+D 2005-, UNL). Este estudio grupal realizado bajo mi dirección trabaja con datos recogidos entre los años 2003 y 2005. La muestra no sólo recorta diferentes escuelas de la ciudad sino que, a través del Sistema Multimedial de Educación a distancia de la Universidad Nacional del Litoral, hemos podido incluir referencias de propuestas didácticas desarrolladas en otras provincias. Centramos nuestro análisis en la detección de las representaciones sobre la literatura, sobre la didáctica de la literatura, sobre el lugar de algunas prescripciones y/o construcciones emanadas desde los organismos oficiales en los procesos de enseñanza y, especialmente, sobre el lugar de la lingüística, la teoría y la crítica literarias en las decisiones del docente (qué conceptos se decide enseñar o no enseñar a cada grupo de alumnos y por qué; desde qué marco se promueve la lectura de la literatura y por qué; qué actividades se practican en torno de la lectura y de la escritura generada a partir de un texto literario, etc.). Recuperamos para ello el concepto de ¨obstáculo epistemológico¨ (Bachelard, 1948) con algunas modificaciones exigidas por la naturaleza de los problemas relacionados con la enseñanza de la literatura ya que dicho concepto ha sido pensado, aún en sus reformulaciones (cf. Camilloni, 1997), más bien para la enseñanza de las ciencias y no del arte. A partir de este marco básico tratamos de detectar qué es aquello que se cree que se sabe y que bajo la forma de saber-cristalizado genera una suerte de inercia que dificulta el proceso de construcción de un saber nuevo. Partimos del supuesto de que alumnos y profesores pertenecemos a una cultura que suele compartir representaciones respecto de los objetos que la integran que muchas veces van en detrimento de una mirada reflexiva: pareciera observarse cierta tendencia a confirmar los saberes mayormente extendidos sobre dichos objetos más que intentar observar lo que los contradice, lo que los interpela, lo que abre nuevas preguntas y/o desestabiliza las respuestas. Cuando en el marco de una microesfera de la cultura no aparecen preguntas sino sólo respuestas o cuando una respuesta se enquista, ¨el obstáculo epistemológico se incrusta sobre el conocimiento que ya no se cuestiona.¨ (Camilloni, 1997: 13). En relación con este proyecto, la investigación realizada como Becaria Postdoctoral del CONICET me permitió, por un lado, empezar a despejar qué motiva estas cristalizaciones en la escuela media y, por el otro, me ayudó a construir propuestas alternativas sobre cada tema puntual abordado. Además el estudio de las ¨operaciones¨ (Panesi, 1998) de importación de teorías realizado por la crítica literaria

instalación y fijación en el que las teorías y la crítica literarias circulantes o excluidas o producidas en la universidad en la que los futuros profesores se forman no queda al margen. Puntualmente: las razones por las cuales hoy en las aulas de literatura de EGB3 y Polimodal se decide leer los autores de ¨la zona¨ están aún fuertemente determinadas por el ¨regionalismo¨, cruzado en la mayor parte de las ocasiones, por traducciones teóricas del modelo lingüisticista (cf. Gerbaudo, 2006ª). La primera razón enunciada (junto a otras que se abordan en otros momentos de la investigación: el rechazo de Oliva a publicar sus propios escritos, la falta de editores que publiquen o reediten) explica en parte que los autores de los que me ocupo en esta investigación hayan quedado fuera del canon y que recién ahora estén despertando el interés de la crítica. Se sabe, Estela Figueroa, Juan Manuel Inchauspe, Aldo Oliva y Concepción Bertone no responden al regionalismo.

Pretendo que este anticipo de algunas de mis conjeturas así como la explicitación de la posición teórica desde la que enuncio inicie la ¨polémica¨ 3 que deseo promover. Hablo nuevamente de ¨anticipar¨ dado que el cartografiado a realizar incluye el análisis del modo en que se ha construido desde las instituciones de educación superior, desde la crítica sobre literatura (periodística y universitaria) este ¨obstáculo epistemológico¨ que hoy detectamos en la escuela media: ¿qué se ha dicho sobre la ¨literatura regional¨ desde Santa Fe entre 1960 y 2005? ¿Quiénes han hablado del tema? ¿Qué autores se han tratado de instalar y sobre cuáles no se ha escrito o no se han enseñado? 4 ¿Quién los ha publicado? ¿Qué circulación tenían esas publicaciones?

Hablo de ¨polémica¨ ya que busco, a partir de estos aportes, abrir un diálogo respecto de los lugares posibles desde los cuales se puede leer y enseñar literatura, y más concretamente, poesía. Y cuando digo lugar hago referencia a sitio teórico, a espacio que permita fundar las decisiones propias en base a argumentos que puedan sostenerse contrastando la fertilidad epistemológica o la debilidad del enfoque elegido con otros. Repasar desde qué teorías se ha leído poesía y/o se ha enseñado a leer poesía en diferentes coyunturas sociohistóricas desde distintas instituciones de la provincia de Santa Fe, repasar qué autorizan y que vedan esos enfoques (autores; temas; formas de leer y de escribir sobre la literatura con todos los supuestos epistemológicos, teóricos, cognitivos, políticos y axiológicos implicados) y también, mostrar la

importancia de volver a discutir estos problemas es lo que esta investigación se propone

. Modo oblicuo de preguntar(se)

también si hay lugar para la literatura, y concretamente para la poesía, en los espacios institucionales de transferencia educativa (incluyendo aquí Universidad y escuela media). Y si hay lugar, cuáles, para qué poesía, es decir, para qué literatura.

argentina entre 1960 y 1970 desde las universidades nacionales muestra la responsabilidad que le cabe a las instituciones de formación superior y al Estado en lo que suele señalarse como ¨problema¨, ¨carencia¨ o ¨déficit¨ en las aulas de nivel medio (Tema: Importación de teorías en la crítica literaria argentina (1960-1970): análisis de las operaciones de pasaje. Directora: Dra. Susana Romano Sued. Co- directora: Dra. Adriana Gonzalo). Analizar en qué medida las incrustaciones devienen de un conjunto de operaciones promovidas por las mismas comunidades de formación de profesores y maestros y/o por la interrupción por parte del Estado de procesos potentes desarrollados por las instituciones educativas, entre otros factores, permite incluso la apertura de canales de diálogo entre sectores distanciados y entre niveles educativos que rara vez intentan verdaderas articulaciones sin descalificar lo que se hace en el otro: entre y en las instituciones educativas suele darse una actitud necia de delegación de la responsabilidad respecto de las acciones emprendidas, especialmente cuando las consecuencias de estas acciones distan de la representación deseada. Delegación que puede significar el traspaso de un problema de una institución a otra, de un nivel de la educación formal a otro, de una cátedra a otra, etc. Al asumir el grado de responsabilidad que le compete a cierto sector de la comunidad universitaria en la gestación y consolidación de muchos de los obstáculos epistemológicos que dificultan la tarea de la lectura de la literatura, especialmente en EGB3 y Polimodal, se abre también una vía para que otros sectores revisen sus propias historias y examinen su grado de responsabilidad en este problema. Esta vuelta sobre las operaciones de pasaje implicadas en los procesos de importación de teorías en los estudios literarios generados en Argentina en el período 1960-1970 también intentó quitar del olvido potencial ¨buenas prácticas¨ (Litwin, 1997) de enseñanza. Centrándome en el período 1960- 1970, analicé los programas de cátedra de materias como ¨Introducción a la literatura¨, ¨Literatura Argentina¨ y ¨Literatura Latinoamericana¨ (o ¨Iberoamericana¨, ¨Hispanoamericana¨, según los casos) de dos instituciones (elegidas por el trabajo emprendido en esos años) en cruce con los papeles de investigación producidos por los profesores a cargo de dichas materias. Triangulé el trabajo con entrevistas a informantes clave (los propios profesores y/o sus compañeros de trabajo y/o sus discípulos). Esta investigación concluida como la que está en curso permite examinar ¨viejas y nuevas formas de dominación cultural y social¨ que

recaen sobre lo que Dalmaroni llama ¨el sujeto secundario¨ (Dalmaroni, 2006a: 18), destinatario indirecto de nuestras prácticas.
3

En un artículo de mediata edición Panesi (2003b) presenta una lectura de los modos en que se desarrollan las confrontaciones de ideas en el actual sistema universitario. Distingue para ello la ¨discusión¨ de la ¨polémica¨ trazando un paralelo cercano a la diferenciación entre el rol del ¨experto¨ y el del ¨intelectual¨ (Neiburg y Plotkin, 2004). Así, mientras las ¨discusiones¨ estarían más bien replegadas al espacio universitario constituyendo el ¨motor de un juego académico en el que sería ingenuo ver solamente el interés por construir la verdad más allá de las disputas por el poder y el prestigio institucional de las distintas capillas¨ (Panesi, 2003b: 12), las ¨polémicas¨ desbordan dicho espacio: las cuestiones que suscitan tienen un ¨interés cultural¨ y unos ¨alcances más vastos¨ (Panesi, 2003b: 11) ya que se ligan a la interrogación de ¨acuerdos tácitos y hegemónicos¨ que el polemista pone en entredicho y que afectan a quienes actúan por fuera del edificio de la institución universitaria.

4 He utilizado criterios externos para fijar el recorte temporal que comprende esta investigación: la cartografía cultural, sesgada desde la atención a la constelación poética sobre la que se trabaja en función de realizar aportes a la lectura de la poesía en contextos de enseñanza, se enriquecerá con el rastreo de los diferentes modos de pensar ¨la poesía de Santa Fe¨ atendiendo a las variaciones históricas, especialmente, los golpes de Estado de 1966 y 1976, la reinstalación democrática y la crisis del 2001 (hechos que marcan de diferentes modos las discusiones sobre el arte, su importancia, los modos de leerlo). He utilizado también criterios externos para dividir los tiempos y ordenar las etapas del trabajo: los tres cortes temporales (1960-1980, 1981-2000, 2001-2005) permiten separar tres etapas de doce meses cada una. Si bien no son rígidos (es decir, quedarán sujetos a las cuestiones puntuales que se aborden -habilitación que también otorga el concepto de ¨tiempo¨ sostenido en una conjunción de categorías de Derrida y de Benjamin), ayudan a ordenar el relevamiento de materiales y permiten elaborar conclusiones provisorias que deberán cotejarse al finalizar la última etapa (por ello es que ésta incluye solamente el período comprendido entre 2001 y 2005, es decir, para dejar margen a este proceso de síntesis).

Modo también de rozar otro punto sensible de la trama institucional. Éste sí, específicamente circunscripto al trabajo académico y, más concretamente, a la investigación. Desde hace años Bombini (1991, 1994, 1996, 2001a, 2001b, 2004, 2005, 2006) viene reclamando que se salde una deuda que la ¨teoría literaria¨ tiene con la ¨didáctica de la literatura¨: luego de la divulgación del estructuralismo y de la discusión de sus intentos de transferencia, no se habría producido desde las investigaciones teóricas la socialización de otros modos de lectura derivados de las teorías literarias en diálogo con los problemas de aula. En continuidad con trabajos previos, éste que ahora inicio intenta achicar esa cuenta en rojo. Creo que la zona de borde 5 desde la que escribo (o pretendo escribir) ayuda a que lo más potente de las disciplinas intersectadas se recupere y comience a actuar, a intervenir.

Literatura regional/Literatura escrita desde Santa Fe

¿Es la literatura escrita en Santa Fe ¨de¨ Santa Fe? 6 ¿A partir de qué marcas se cataloga un texto literario como perteneciente a la literatura ¨regional¨? ¿Hay una estética ¨santafesina¨ o ¨del litoral¨? ¿Existe ¨lo santafesino¨ o la ¨salteñidad¨? ¿Es posible hablar de una ¨identidad santafesina¨ o de una ¨identidad argentina¨ o ¨latinoamericana¨ y luego,

¿Es posible hablar de una ¨identidad santafesina¨ o de una ¨identidad argentina¨ o ¨latinoamericana¨ y luego,

que ello se traduzca en la literatura?

santafesina¨ o de una ¨identidad argentina¨ o ¨latinoamericana¨ y luego, que ello se traduzca en la

Para empezar a desanudar la enredada maraña de problemas que se abren con las preguntas enunciadas elijo uno de ellos, relacionado con algunos de los malentendidos que promueven ciertos adjetivos cuando se añaden a la palabra ¨literatura¨, a saber: ¨infantil¨, ¨juvenil¨ 7 , ¨regional¨, ¨femenina¨. Involucrando cuestiones de órdenes distintos, estos adjetivos tienden a encorsetar el objeto sobre el que se aplican rozando el equívoco epistemológico que ya Blanchot precisara a partir de un texto de Musil, El hombre sin atributos. Blanchot retoma la búsqueda de Musil de aludir a un hombre ¨sin propiedad alguna: ni cualidades ni tampoco sustancia¨. Dice: ¨es el hombre sin esencia, el hombre que no acepta cristalizarse en un carácter ni fijarse en una personalidad estable¨ (Blanchot, 1959: 157).

Sobre el texto de Musil vuelve Saer (1980) quien también en deuda con el clásico ensayo de Borges, ¨El escritor argentino y la tradición¨ (1932), vuelva sobre este problema epistemológico. Para Saer ¨ciertas designaciones que deberían ser simplemente informativas y secundarias¨ no debieran convertirse en categorías estéticas. ¨Literatura regional¨ entraría en esta serie de designaciones.

5 La categoría zona de borde se inspira en lecturas de la obra de Derrida. Los artículos de Clémens (1996, 1998) y de Giovannangeli (1996) subrayan el modo en que su escritura itera figuras que desafían los límites entre lo que parecía estar claramente circunscrito en un espacio determinado y lo que quedaba fuera de ese espacio. Por ejemplo, parergon es la categoría que Derrida crea para cuestionar la demarcación obra/fuera de obra, texto/contexto, pintura/marco, texto/paratexto, etc. Por otro lado sus textos, deliberadamente, intentan situarse en lo que los investigadores llaman el espacio del ¨entre¨. ¨Entre¨ de los géneros del discurso que parece agregar uno nuevo al catálogo de los existentes. Por extensión llamo zona de borde a los espacios que se crean en los límites de las disciplinas, sin incluirse de modo completo en ninguna y recuperando conceptos de varias. Zona que responde a una verdadera ¨transdisciplinariedad¨ (Bixio y Heredia, 2000) toda vez que entendamos por ello la confluencia de puntos de vista, categorías y resultados de investigaciones aportados por distintas disciplinas que

cooperan en el estudio de un problema complejo.
6

Quisiera tomar distancia del modo en que se ha introducido una selección de textos y un video que preparamos con María Angélica Hechim para un Programa de Promoción de la lectura organizado por ATE y por la UNL en el año 2005. Si bien rescato el modo en que abordamos la producción literaria, revisaría la primera parte de la introducción que ambas instituciones anexaron al material. Esa parte del

escrito dice: ¨Son nuestros: nacieron, vivieron, escribieron aquí¨ (cf. Hechim y Gerbaudo, 2005: 1). ¿Son nuestros?

7 Dado que sobre este punto me he referido en un artículo disponible en versión digital, remito directamente a él (cf. Gerbaudo, 2006b). Me limito a añadir que las propuestas de lectura que se generan desde una toma de distancia del uso de esta adjetivación (aún empleándolo) y desde la actitud contraria suponen la adscripción a dos modelos didácticos sostenidos en diferentes bases teóricas, epistemológicas, políticas y axiológicas. Cito dos ejemplos en contraste. Como muestra del primer caso, remito a los trabajos de María Adelia Díaz Ronner quien repetidamente ha hecho referencia a las ¨traiciones¨ a la literatura producidas cada vez que se la reduce a un ¨mensaje¨ desde la moral y la ética adultas, cada vez que se busca su ¨utilidad¨ desde la pedagogía, cada vez que demasiado rápidamente se recomienda un texto atendiendo al ritmo psicoevolutivo del lector (cf. 1998, 2001a, 2001b, 2003, 2006). ¨La literatura para chicos debe ser abordada desde la literatura a partir del acento puesto sobre el lenguaje que la institucionaliza¨, señala (1998: 17). Díaz Ronner confiesa que Cara y cruz de la literatura infantil, el libro fundacional de este punto de vista, surge como producto del ¨hartazgo¨ de prácticas promovidas por Dora Pastoriza Etchebarne y Marta Salotti, entre otros. Dice: ¨era un campo que estaba absolutamente vapuleado, usufructuado, embargado, con un afán de adoctrinamiento muy fuerte¨ (2006: 31). Como muestra del segundo caso, remito a un trabajo editado hace algún tiempo en una revista académica. En ¨Literatura juvenil. Un viaje de descubrimiento¨, Dolores Comas ubica a Dora Pastoriza de Etchebarne en un sitio de reflexión importante para el campo. Si bien en su trabajo cita a Díaz Ronner, cabe anotar la inscripción de puntos de vista que se ubican en lo que ésta ha cuestionado y que brevemente se ha descripto en esta nota. Cito a modo de ejemplo algunos pasajes que visualizan esa oposición: ¨Al colocar en las manos de un joven lector un clásico como lo es Madame Bovary, La guerra y la paz, En busca del tiempo perdido, Ana Karenina, debemos sopesar cuál es su experiencia de vida, sus conocimientos históricos y geográficos, cuál es su dominio lingüístico y sobre todo cuál es su capacidad de atención sostenida para sobrevellevar obras tan ricas y complejas Indudablemente la extensión de estas obras sería un primer impedimento para que el adolescente se entregue absolutamente a la lectura confiada y tenaz. Colocar estos libros demasiado apresuradamente en manos de un lector incipiente puede significar perderlos como lectores y encaminarlos hacia obras de escasa calidad o hacia la historieta que rápidamente transforman a estos lectores potenciales en carentes de sentido crítico o indiferentes a la lectura. Por eso es conveniente proponer siempre libros con valores éticos y también estéticos que puedan facilitar el pasaje entre la literatura infantil a la Literatura¨ (Comas, 2005: 51). Más adelante, entre los criterios que recomienda que el docente tenga en cuenta para seleccionar estas ¨obras de transición¨ entre la ¨literatura infantil y la Literatura¨ (¿se sigue que la primera no sería ¨literatura¨?) llama la atención el siguiente pasaje que además instala el controvertido problema de la ¨identidad nacional¨. Dice: ¨Los temas deben considerar los centros de interés de cada etapa evolutiva, pero además considerar los temas que abordan específicamente la idiosincrasia nacional¨ (Comas, 2005: 53).

Realizando un rápido repaso por los problemas epistemológicos que provocan estas adjetivaciones cabe revisar, por ejemplo, las discusiones generadas en torno a la idea de una ¨literatura femenina¨. Ocurrencia que se desprende del concepto de écriture féminine de Cixous (1975). Las confusiones se generan al asimilarse los textos firmados por mujeres, aquellos en los que es posible rastrear figuraciones de la mujer y los escritos en los que parece advertirse ¨lo femenino¨ y/ o la manifestación del ¨inconsciente femenino¨ del que habla Cixous. 8

Las críticas sobre estas indistinciones no se hacen esperar. Especialmente me interesa revisar las críticas sobre la categoría de Cixous a los efectos de mostrar hasta qué punto el adjetivo empleado da lugar a generalizaciones que evitan la atención a diferentes singularidades, al conjunto de factores que inciden en la construcción de la subjetividad de las mujeres de diferentes razas, clases sociales, formación intelectual, credos religiosos. Dice Jones: ¨Una visión monolítica de la sexualidad femenina compartida, en vez de vencer el falocentrismo como doctrina y práctica, probablemente nos ciegue ante nuestras necesidades variadas e inmediatas¨ (1981: 40). Y luego agrega, acotando un poco más su apreciación anterior: ¨Vuelvo a preguntar si una voz libidinal, por más que no sea definida falocéntricamente, puede hablar de los problemas económicos y culturales de todas las mujeres¨ (1981: 40). Algunas páginas más adelante, discutiendo la tesis de Cixous, finalmente expone la propia: ¨La escritura de las mujeres será más accesible tanto a las escritoras como a las

en vez de aceptarla como un desbordamiento de la

comunicación no mediada de una mujer con su cuerpo¨ (1981: 44). También Poovey observa que ¨decir que todas las mujeres necesariamente ocupan la posición de otro para el hombre y que su opresión social surge de esta división binaria es arriesgarse a reducir la posición a esencia porque se conserva tanto el concepto de identidad unificada como la lógica de la oposición¨ (1998: 50). Poovey observa que suele acudirse a la condición de mujer como si fuese algo dado, por fuera de las marcas de raza, clase social y de las contingencias de la historia. ¨Para que exista una lectura o escritura femenina tendría que existir una posición por fuera de la economía dominante¨ (1998: 57), aclara. Las acotaciones a partir de las cuales problematiza tanto la lógica oposicional hombre/mujer como la identidad supuesta del género o el esencialismo biologicista son precisas y las elabora a partir de ejemplos concretos. Dice: ¨En una sociedad gobernada por blancos, las mujeres de color encarnan diferentes obstáculos que las mujeres blancas y pueden compartir más problemas importantes con los hombres de color que sus hermanas blancas¨ (1998: 59).

lectoras si la reconocemos como una respuesta consciente

Este intento de des-esencializar que observamos en la búsqueda de estas teóricas feministas que intentan pensar sus categorías más allá de los binarismos que termina promoviendo la adjetivación de Cixous, tiene su correlato en las

búsquedas

de

desmantelar usos

extendidos

del

concepto

de

¨literatura

regional¨ que,

pretendiendo

precisar las

características de la producción de una región en particular, corre el riesgo de caer en aquello que rechaza: generalizar, monologizar una literatura mucho más heterogénea de lo que se pretende o bien instalarla en un extremo que, con esa

misma instalación reafirma al otro, es decir, a aquel que se busca descolocar.

 

En relación directa con el corpus que construí para esta investigación traigo una afirmación de Retamoso quien sostiene que ¨suponer que ‘lo santafesino’ es un rasgo diferencial respecto de lo ‘jujeño’ o de lo ‘cordobés’ es tan absurdo como creer que el espacio simbólico de la lengua -el de la cultura, para decirlo brevemente- puede ser fragmentado con categorías jurídico-políticas¨ (1995: 25). Retamoso encuentra en las preocupaciones por la ¨mismidad¨ (reconocibles en fórmulas como ¨lo rosarino¨, ¨lo santafesino¨, ¨lo regional¨) una de las formas del ¨localismo¨ y del ¨regionalismo¨ (1993: 35). También en deuda con el ensayo de Borges (1932) sostiene que el localismo, ¨lejos de constituir algún tipo de expresión ‘natural’ o ‘auténtica’ de una determinada región o nacionalidad¨ constituye una ¨forma convencional y por ello artificial de representar los temas.¨ (1993: 35). Al ubicarse en el polo opuesto de aquello de lo que busca distinguirse, reafirma el extremo no nombrado. Termina de este modo, actuando aquello mismo que evita, reforzando la distinción entre lo nacional y lo regional sin que se sepa muy bien desde qué marcas determinar qué entra en cada saco.

Probablemente sea un punto del trabajo de Heredia el que intenta desmontar esta dicotomía cuando sostiene que ¨todo texto es regional¨ (1994: 13). Afirmación que valoro de un trabajo cuya perspectiva epistemológica, teórica y metodológica no comparto y que sin embargo recupero en el punto en que toma contacto con la investigación de D’Anna (2005), es decir, en el diagnóstico respecto de la trama política que ha contribuido a elaborar esta dicotomía a la que también hace referencia Martín Prieto (1999: 354).

D’Anna ha estudiado el proceso histórico a partir del cual se configura y se sostiene el binomio centro/interior, Capital/resto del país hipotetizando, no sin ciertas exageraciones, respecto de las consecuencias de este binomio para la producción y

8 Un ejemplo de esta confusión puede advertirse en el trabajo de Yolanda Martínez-San Miguel (2000) que usa la categoría escritura femenina para dar cuenta de un estudio de Margo Glantz sobre distintos textos firmados por mujeres (Rosario Castellanos, Elena Garro, Elena Poniatowska, Carmen Boullosa, Bárbara Jacobs y Silvia Molina) en el que en realidad se analizan las figuraciones de la mujer. Cito un fragmento a los fines de ilustrar este problema. Luego de aclarar que Glantz trabaja desde la escritura femenina, Martínez-San Miguel dice: ¨Margo Glantz estudia a una serie de escritoras contemporáneas mexicanas que se conciben como hijas de la Malinche. Muchas de las novelas de Rosario Castellanos, Elena Garro y Elena Poniatowska utilizan una estrategia similar: la protagonista es una niña de clase

alta que crece bajo la tutela de su madre biológica y de una nana indígena. De este modo, las protagonistas de estos relatos pertenecen a ese lugar borroso del mestizo cultural, en la medida en que no representan del todo ni los intereses de la casa grande ni los saberes de la cultura indígena. Desde el lugar intersticial de la tradición y la culpa simbolizados por la Malinche, se crea una serie de territorios

Carmen Boullosa, Bárbara

Jacobs y Silvia Molina

espacio identitario y narrativo¨ (2000: 237)

abandonan la figura mediadora de la Malinche y la metáfora genealógica para reclamar por derecho propio un

desiguales que incorpora problemáticamente a la mujer a la historia oficial de la segunda mitad de este siglo

circulación de la literatura y el arte del interior y, puntualmente, el de Rosario. Señala que este proceso se abre con la ¨generación del Centenario¨: ¨el sistema construía, inventaba la literatura argentina¨, afirma (2005: 53). La creación de la primera cátedra universitaria de Literatura Argentina a cargo de Ricardo Rojas en 1913 y su inmediata escritura de la monumental Historia de la literatura argentina, las conferencias de Lugones en el teatro Odeón en 1913 (recogidas luego en El payador) instaurando al Martín Fierro como el poema épico nacional en una línea de continuidad con la épica griega son parte de las operaciones de construcción de una ¨identidad nacional¨ en momentos en que el poder central veía amenazada su estabilidad (cf. Sarlo y Altamirano, 1983; Retamoso, 1994; Dalmaroni, 2006a). En este marco la idea de una ¨literatura nacional¨ que exprese la ¨esencia¨ de la ¨argentinidad¨ es clave.

La ¨fábula de identidad¨ se arma a partir de la figura del gaucho. Sostiene Montaldo: ¨el gaucho -desaparecido de la vida nacional- comienza a representar las esencias nacionales con las cuales enfrentar los cambios que la inmigración europea está generando en las culturas urbanas del Río de la Plata (fundamentalmente en los cuatro volúmenes de la Historia de la literatura argentina de Ricardo Rojas -1917, 1918, 1919, 1922- y en El Payador -1916- de Leopoldo Lugones¨ (1999: 47). 9

A esa fábula de identidad nacional contribuirían las fábulas de identidad regionales que confirman, por oposición, la otra (la que buscan defenestrar). Así como se construye qué literatura dice la identidad nacional, para D’Anna se arma, reforzando la dicotomía, una literatura que dice las identidades regionales 10 y que sólo por ello cobra valor dentro del sistema,

Los

reconociendo de este modo su lugar subalterno. Irónicamente señala: ¨’literatura’ regional (como si hubiese dos) autores siempre iban designados con adjetivo. Se los dejaba existir, pero como en un ghetto¨ (2005: 81).

Sobre este tema ya se había extendido Adolfo Prieto. En ¨Subdesarrollo y regionalismo. La Literatura

Sobre este tema ya se había extendido Adolfo Prieto. En ¨Subdesarrollo y regionalismo. La Literatura regional¨ afirma que ¨el regionalismo juega en el orden interno el papel que el nacionalismo desempeña en el orden internacional¨ (1968: 156). Satelismo subordinante del que excluye a los escritores que utilizando el ¨paisaje y los temas lugareños¨ no obstante ¨no buscan hacer regionalismo¨. Concepto que equipara a construir una ¨imagen de su región¨ atendiendo a la recepción del

público de las grandes ciudades.

que equipara a construir una ¨imagen de su región¨ atendiendo a la recepción del público de

Puede advertirse en Prieto una distinción entre dos formas de escribir referenciando la región: la regionalista (que rechaza) y la literaria. Esta diferenciación se liga a otra que permite separar el ¨realismo adocenado¨ del ¨realismo¨ que hoy podemos revisar gracias a los reajustes sobre los conceptos de Lukács (1963) realizados por Stuart (2000), Zizek (2000), Gramuglio (2002), Zuzi (2004), Fragaso (2005) y Contreras (2005). El punto que me interesa subrayar es que Prieto hace coincidir esta forma del realismo que rechaza con el regionalismo. Cito en extenso:

¨Hay maneras radicalmente distintas de entender y practicar el realismo literario y una de ellas, por lo menos, debe excluirse del contexto que nos interesa: es la del realismo adocenado que se somete pasivamente a la presencia del objeto y que se vuelve costumbrista en Buenos Aires o regionalista en la Patagonia con la misma opacidad fotográfica y la misma disponibilidad al canje indiferenciado de sus imágenes. Con la importante economía de nombres y de títulos que esta amputación significa, el capítulo del realismo literario se reduce, entonces, a un elenco de autores para los cuales el realismo vale auténticamente como una elección, sea que ello implique haber adoptado una visión del mundo para la que el realismo sirve de principio básico de racionalidad, o haber adherido a un compromiso ideológico para el que el realismo sirve, alternativamente, de instrumento de denuncia o de liberación. La Argentina no aparece en estos autores con el carácter de tesis con que se revista en alguna de las

Pienso, cuando me refiero a la perspectiva

novelas escritas por los autores del grupo encabezado por Gálvez. (

realista, en los nombres de Roberto Arlt, Carlos Alberto Leumann, Alfredo Varela, Roger Pla, Carlos Ruiz Daudet, Luis María Albamonte, Carlos Mastrángelo, Alberto Rodríguez, Juan José Manauta, Juan José Saer.¨ (Prieto, 1968:

110-111) 11

)

9 Sobre las ¨fábulas de identidad¨ creadas y también desarticuladas luego desde la literatura ver Montaldo, 1999; Retamoso, 1994; Dalmaroni, 2006a; Minelli, 2006. En ¨Cultural Studies: Reworking the Nation, Revisting Theory¨, Sarlo (2002) señala cómo las polémicas aparentemente novedosas planteadas por los ¨Estudios culturales¨ sobre esta cuestión retoman las sostenidas desde los textos

fundacionales de la ¨nueva crítica latinoamericana¨ con Ángel Rama y Antonio Cándido a la cabeza e invita a retrabajar los conceptos de ¨identidad¨ y de ¨Nación¨ ya que entiende que así como en el pasado se ha cuestionado el esencialismo nacionalista o regionalista, conviene advertir que la globalización, más que desplazar la idea de Nación, la ha conquistado con consecuencias que no entiende productivo ¨celebrar¨. Retomando a Bhabha (1992) y en línea de continuidad con la discusión abierta por Sarlo, Moraña (2005) construye la categoría de ¨identidades contingentes¨ para explicar el fenómeno al que también alude Martín Barbero como ¨el retorno de las identidades¨ (2001) ante la globalización. Lucrecia Escudero revisa las teorías fuertes sobre la identidad de sujetos, clases y nacionalidades que marcaron el siglo XIX y buena parte del XX. También Raúl Bueno retoma la discusión al centrar su trabajo sobre lo que acontece en Perú discutiendo un conjunto de equívocos que llevan a constructos falsos toda vez que se quiere hablar de la cultura peruana

o la realidad peruana (2001). En relación con Cuba, Duno Gottberg (2001) precisa las diferentes inscripciones sociohistóricas de la

¨cubanidad¨. 10 Entre las marcas de esa literatura ¨regionalista¨ D’Anna señala la ¨idealización¨ de los referentes que, por otro lado, deben poder ser reconocidos como ¨propios de la región¨ a la que el texto alude (2005: 73-80).
11

1968 cuando Saer había publicado En la zona (1960), Responso (1964), Palo y hueso (1965), La vuelta completa (1966) y Unidad de lugar

(1967). Es decir, podemos hablar de un período ¨inicial¨ de su escritura que si bien era recepcionada con cierta dificultad por los lectores santafesinos dadas las decisiones estéticas que estos escritos revelaban (cf. Calosso, 2007), no obstante se oscilaba entre su inclusión en

el realismo y en el regionalismo incluso. Puede entenderse que hayan sido necesarios varios años para advertir que la referencia a ¨la

zona¨ no necesariamente habilita su inclusión en estas tipologías (cf. Prieto, 1999; Foffani y Mancini, 2000). Foffani y Mancini elaboran una tesis impecable para mostrar por qué Saer está ¨más allá del regionalismo¨ y del realismo. Dicen: ¨la pasión descriptiva tiene lugar en la escritura y no en la superficie referencial¨ (2000: 275). Frase breve y precisa que se ve ampliada por tesis subsidiarias. Retomo una que ayuda a discutir los principios del regionalismo y exhibe por qué la frase anterior puede ser extendida no solamente a Saer sino a toda literatura que, tomando como referente una región, luego la reinventa desde su escritura: ¨Si los regionalistas

Puede llamar la atención que Saer esté incluido en esta serie dado el rótulo que la rubrica. Obsérvese que Prieto escribe este artículo en

En esta línea de ajuste de la noción de ¨literatura regional¨ quiero destacar la intervención de Sarlo. Con la sutileza de los grandes teóricos de la literatura, Sarlo inventa una categoría mientras escribe una reseña. A partir de la Obra completa de Juan L. Ortiz editada por la Universidad Nacional del Litoral en 1996 Sarlo inventa el concepto de regionalismo no

regionalista 12 .

Dice: ¨Esta obra completa es la prueba de un regionalismo no regionalista. Thomas Mann escribió, frente a la

dividida Alemania de la posguerra, ‘la verdadera patria de un escritor es el lenguaje’. Ortiz le dio a la región una lengua

poética, que fue también su patria¨ (1996: 31).

Como vemos, el constructo se sustenta en el aporte literario de la obra, en el

acontecimiento (cf. Derrida, 1994) que Juan L. Ortiz provoca en la lengua de la que se

apropia (y uso deliberadamente el

término en el sentido de Renato Ortiz, es decir, como reinvención y desmantelamiento de sus usos habituales o

convencionales -2006-).

 

En su reseña también se expide sobre la crítica: de soslayo, al describir el trabajo de edición realizado por Sergio Delgado, deja entrever un modelo de praxis intelectual: ¨Sergio Delgado estableció los textos trabajando como restaurador de un cuadro fragmentado y vasto, como crítico literario capaz de anotar todo lo necesario sin imponer su voz en las anotaciones¨ (Sarlo, 1996: 31). Enunciar sin imponer, exponer sin prescribir. Operaciones realizadas a propósito de una obra que, sin este trabajo de archivo (Derrida, 1995), estaba en riesgo de pérdida potencial: otra cuestión que destaca al recordar el secuestro perpetrado por la última dictadura de El aura del sauce, editada por la Biblioteca Constancio Vigil 13 .

Recuperando a Bennington (1991) que a su vez retoma la idea de diferimiento del sentido derrideana, Sarlo vuelve sobre la operación de descalabro del regionalismo practicado desde la escritura de Juan L. Ortiz. Dice: ¨sobre esto, precisamente, sobre la liberación de la provincia de la literatura regional y la invención de un territorio que, más tarde, Juan José Saer ocupó (desde la otra orilla del Paraná) con la ficción, he escrito estos apuntes que siguen¨ (1996: 32). Su lectura trabaja con detalle esta conjetura analizando versos puntuales de diferentes poemas para poder (de)mostrar sus afirmaciones reforzando el concepto que crea. Cito en extenso:

¨Nada más lejano al regionalismo (la poesía montielera, como dice Ortiz en sus prosas, de la que es necesario separarse y de la que se separa junto a Carlos Mastronardi) que este conjunto de inseguridades deliberadas. Con ellas Ortiz funda un regionalismo no regionalista, una poesía de la región que carece de los atributos costumbristas,

folklóricos tanto en el léxico como en el tono. El regionalismo busca una voz plena y no la alcanza. Ortiz esquiva la

voz plena. (

sintiéndose menor, busca compensar, por el énfasis de colorido verbal, esa minoridad¨ (Sarlo, 1996: 33)

)

En esa reticencia a la hegemonía de una voz, Juan L. Ortiz se separa del provincialismo que,

Obsérvese una expresión: ¨poesía de la región¨. Se pone la atención a un locus de enunciación sin acotar con adjetivos las características de lo que se escribe desde ese lugar. Movimiento cercano al de Lafforgue que compila escritos producidos a lo largo de toda su carrera bajo el título Cartografía personal. Escritos y escritores de América Latina. Nuevamente la

nacionalizan el color local, Saer lo reinventa en la escritura para hacer de él un paisaje literario en consonancia con la idea de Borges de que la literatura es un ‘sueño voluntario’, definición tentativa que depende primordialmente de una condición: al ser argentino lo funda el abandono de serlo¨ (Foffani y Mancini, 2000: 269).

A partir de Saer, y poniéndolo en serie con los textos de Juan L. Ortiz, de Hugo Gola, de Paco Urondo, Martín Prieto explica el proceso de

desconstrucción del binomio literatura regional/literatura argentina que promueven estos autores: ¨La definida poética de Juan José Saer

mantiene no tan secretos vínculos con lo que, en su obra poética, sostiene Juan L. Ortiz (1896-1978)

excluyente, también se pueden establecer parentescos con la obra de Hugo Gola (1927) e incluso con el primer Francisco Urondo (1930- 1976), unidos todos en ese rescate de lo que podría denominarse lo local o lo zonal. Configuración escrituraria para la cual designaciones

como ‘literatura del interior’ o ‘regionalista’ resultan totalmente impropias y deficientes. (

levantan contra la ‘siesta provinciana’, recuperan el referente que potencian por la vía de una intensificación poética y desafían códigos de

la canonización en curso. Son obras cuyo valor reside en sí mismas, en su proyección significante, pero de las que no hay que excluir el

ingrediente crítico que las conecta con sacudimientos que afectan a la cultura toda del país

argentina se lleva a cabo en toda la extensión del país a partir de un trabajo constante en el trazado de redes de significación en las que reside su identidad¨ (Prieto, 1999: 354).
12

No es casual que Sarlo (2002) cuando advierte respecto de la falsa novedad de los estudios culturales (etiqueta norteamericana que no haría más que volver a designar el tipo de trabajo que ya había iniciado la ¨nueva crítica latinoamericana¨) rescate como figuras centrales a Ángel Rama y Antonio Cándido. Este último realiza un aporte conceptual al problema que vengo trabajando al analizar las inscripciones regionalistas en la literatura escrita desde Latinoamérica como respuesta a la demanda de los europeos, una sujeción a las representaciones que ellos esperaban encontrar en nuestras literaturas. Como salida, su concepto de superregionalismo permite precisar qué literatura, aún aludiendo a lo local, no obstante se escapa de este mandato. Cándido descalabra la tensión regional/nacional/universal

a partir del constructo universalidad de la región. A partir de una descripción de los emergentes que descubre en la literatura

es una floración novelística marcada por el refinamiento técnico gracias al cual se

iberoamericana dice: ¨Lo que ahora vemos

transfiguran las regiones

llevando a los rasgos, antes pintorescos, a descarnarse y adquirir universalidad. Descartando el

sentimentalismo y la retórica, nutrida de elementos no realistas como el superrealismo, el absurdo, la magia de las situaciones; o de técnicas antinaturalistas como el monólogo interior, la visión simultánea, el escorzo, la elipsis, la novelística actual aprovecha, sin embargo,

lo que antes era la propia sustancia del nativismo, del exotismo y de la documentación social. Esto nos llevaría a proponer una tercera fase

De este superregionalismo es tributaria, en Brasil, la obra revolucionaria de Joao Guimaraes

Rosa, sólidamente plantada en lo que se podría llamar universalidad de la región. (

Ya no se exigirá, como antes acaso se exigía, que

que se podría llamar superregionalista (

Entre todos indican que la llamada literatura

se

Pero esta relación no es

) Autores que desde sus textos mismos,

).

)

Cortázar cante la vida de Juan Moreira o Clarice Lispector explote el vocabulario sertanejo¨ (Cándido, 1970: 353).
13

La biblioteca ¨Constancio Vigil¨ es para D´Anna ¨una de las experiencias culturales más decisivas que vivió Rosario¨ (2005: 133) y, probablemente puede considerarse una de las propuestas culturales más originales realizadas en ese campo en la provincia de Santa Fe. Organizada por vecinos del barrio La Tablada, contaba con su propio órgano editorial, escuela, teatro, observatorio astronómico. Fue

también ¨la primera editorial del interior que pagó derechos de autor¨ (D’Anna, 2005: 133). Espacio diezmado el 25 de febrero de 1977 por

la intervención de la dictadura.

preposición marca y precisa, también en este caso, un sitio desde donde se dice.

Los artículos que incluye en dicha

compilación permiten luego confirmar lo que su título promete. Por ejemplo, en ¨Escribir en provincias¨ y en ¨Narrar en Yala¨, en este último caso, a propósito de la literatura de Héctor Tizón, subraya que la discusión sobre la literatura debe plantearse ¨desde la literatura¨ (1988). Tizón, como se sabe, ha rechazado la ubicación como ¨regionalista¨ y también las

comodidades que esta ¨práctica del folklorismo¨ (Tizón, 1992: 13) asegura en el sistema literario argentino 14 : sin dejar de escribir sobre el medio en el que habita por razones que él mismo transparenta 15 , se aparta deliberadamente del ¨mero color local¨ como forma de asegurar un público lector. Lafforgue valora el modo en que sus textos, inscriptos en el contexto desde donde escribe, plantean las ¨preguntas fundamentales¨ (Lafforgue, 1998: 293). Esta decisión de Tizón de escribir sobre lo que más conoce rechazando ¨los populismos del habla¨ (Tizón, 1992: 21) es lo que el crítico valora, esta vez, cediendo la voz a Aníbal Ford: ¨lo repetiré con una frase de nuestro amigo común, Aníbal Ford: ‘aunque Tizón ingrese en

disuelve todo localismo

viejas historias de las razas destruidas, o se pierda en parcos cruces con los criollos de la Puna, municipal o telúrico’.¨ (Lafforgue, 1998: 293).

Estas lecturas atentas a lo que se escribe en ¨la zona¨ (forma que Martín Prieto -1999- toma de Saer para remitir a la región sobre la que el escritor vuelve obsesivamente desde sus primeros textos hasta el último, ¨des-figurándola¨ -cf. Dalmaroni, 2006b-), en alguna ¨zona¨ 16 , como punto de partida de un análisis orientado por la ¨geografía de la escritura¨ y no por la ¨escritura de la geografía¨ (cf. Foffani y Mancini, 2000: 273) es lo que me ha parecido fértil de estas vueltas conceptuales sobre el problema que vengo delineando 17 .

En mi investigación parto de una localización espacial para construir el corpus buscando precisar lo que sus escrituras (Derrida, 1984) fundan. Creo, junto a Saer, que el lector que ¨cree saber de antemano lo que debe encontrar en un libro¨ es

14 Dice Tizón en el marco de una conferencia dada en la Universidad Nacional del Litoral: ¨¨El acierto de la literatura y su razón de ser está

en parecer fiel siendo infiel. (

antropólogo o la de un sociólogo, sino la de un artista (los primeros enumeran, explican y clasifican y postulan enunciados o leyes). Al escribir, para lograr convicción, quizá le sea conveniente saber el nombre de las flores, las piedras, los árboles, los insectos, el pan que

come, pero si no son circunstancialmente necesarios debe alejarse de esas exactitudes, hacer como si las ignorara y volverlas a crear. La

debe narrar lo que

) Debe

No debemos degradar a los lectores al nivel de la patanería so capa de

un populismo del habla, tan pernicioso como todos los demás populismos¨.¨ (Tizón, 1992: 21).
15

¿Por qué escribo como lo hago y sobre lo

que escribo? Pues, porque no conozco otro lugar tan bien como el mío. Nacer es una casualidad pero también una fatalidad, puesto que nadie elige por sí mismo el lugar donde nacer. De modo que un escritor ronda y da vueltas sobre los mismos hombres y las mismas cosas.

Nunca tendrá tiempo de conocer a fondo otras, es decir, tan bien como conoce las suyas propias y, a la vez, aprender a escribir cada vez

mejor. No es que deba exaltar su medio, sino que necesariamente

mejor ni peor que otros, sino que es lo único que de verdad tiene y lo único que de verdad conoce.¨ (Tizón, 1992: 18).
16

Quiero destacar que otros autores han conceptualizado desde lugares diferentes el tema de la literatura escrita en provincias (cf. Serra, 1977, 1981; Valli, 1992; Barcia, 2004). Su recuperación en trabajos publicados en revistas académicas y en investigaciones sistemáticas muestra diferentes modos de abordarlo (cf. Agresti, 2005; Heredia, 1994). Se advierte que lejos de presentar consenso en el campo de la crítica, abre las más variadas líneas de lectura en fuerte relación con los encuadres teóricos desde los cuales se lo estudia. Vale también destacar el carácter prácticamente inconmensurable de los posicionamientos. Piienso, por ejemplo, en el punto de vista de Retamoso (1993, 1994) y en el de Serra (1977, 1981). Cito un pasaje de los resultados finales de investigación que Serra publica, intentando

visualizar ese contraste. Elijo un fragmento en el que se exponen los criterios que justifican la elección de los autores sobre los que trabaja:

¨Habida cuenta de sus respectivos perfiles singularizadotes, en todos alienta una impregnación auténticamente regional en el contenido y la expresión de su obra. Sus narraciones, sus novelas o sus poemas han incorporado -tal como también lo supieron hacer otros, Mateo Booz, por ejemplo- la ‘gracia provinciana’ como esfera semántica y artística de nuestra literatura nacional¨ (Serra, 1977). Cito un pasaje donde explica los criterios que orientaron la investigación posterior cuyos resultados presenta en el texto de 1981: ¨El propósito de nuestro trabajo es, pues, mostrar aspectos significativos de la narrativa argentina desde una de sus perspectivas regionales -precisamente la del Litoral-, pero menos por ser manifestaciones surgidas de determinado espacio geográfico que por estar alimentados en alguna manera y medida de una experiencia raigal del país interior, de cuya región respectiva el escritor puede incluso haberse alejado físicamente aunque no por cierto vivencialmente. Consideramos así la expresión literaria regional con criterio funcionalista, como una faceta creadora y como una perspectiva de enfoque del territorio literario argentino, vale decir, como integrante del mapa totalizador donde acontecen las ricas

variantes del fenómeno literario en su unidad. (

Son todos

una cara de lo nacional donde ‘lo universal concreto’ se manifiesta y expresa

testimonios literarios de una suerte de ‘lógica del lugar’

) Lejos de una visión

angosta de localismo, la perspectiva regional surge a nuestra indagación como un ‘espacio creador’ que trasciende la fijeza del lugar

literario para devenir en sus figuraciones imagen del país, del continente, del mundo

Evaluar la dimensión de lo concreto universal en los

diversos procesamientos literarios en los textos individuales, discernir sus alcances y sus valores, ha sido el objetivo de nuestros

respectivos análisis de las estructuras narrativas en el corpus propuesto. (

Si este volumen -como el anterior, Literatura del Litoral

Argentino- alcanzase a responder, por cierto que sería solamente en parte, a esta saludable apetencia de todas las inflexiones del espíritu nacional, estimulando la frecuentación y el asedio de las creaciones que nos representan, nuestro esfuerzo hallaría su mejor

, como espacio de significación con validez humana y estética en virtud de la forma como es concebido el mensaje. (

manifestaciones literarias- se hallan si duda las representaciones narrativas examinadas en el presente volumen. (

Arraigadas en la experiencia de la región -entendida como horizonte cultural nutricio de

lo evoca, contabiliza lo que conoce que probablemente no sea ni

Es verdad que la tarea de un narrador, aunque comparta ciertos procedimientos comunes, no es la de un

)

exactitud de los datos sólo debe adivinarse en el contexto de una obra literaria, no en su cuerpo textual. Un escritor

conoce reordenándolo o recreándolo, pero sin consideraciones fundadas en la ética, la ciencia, la militancia, la crítica o la piedad. (

huir de las jergas, del dialecto eclesial y del mero color ‘local’

Dice Tizón en la misma conferencia: ¨Un escritor debe escribir sobre aquello que conoce. (

)

)

)

)

compensación¨ (Serra, 1981: 9). La realización de congresos específicos destinados a discutir de forma puntual esta cuestión pone de manifiesto el interés en esta discusión de ningún modo concluida (ejemplo de ello son las Jornadas Nacionales ‘Literatura de las regiones argentinas’ organizadas por la Universidad Nacional de Cuyo en 2004 y en 2006).
17

Zulma Palermo ha trabajado en cartografías de la literatura de Salta. Sus últimos textos (2005a, 2005b) se inscriben en la polémica sobre las identidades locales y nacionales desde una óptica postcolonial. Bossi no intenta trazar un mapa pero sí elige una zona y seis poetas contemporáneos de Jujuy que presentan la misma marca escrituraria: la ¨puesta en crisis del lenguaje y una borradura de los límites entre lírica y narrativa¨ (2001: 15). Marca que se cruza con el eje que atraviesa el libro: las figuraciones sobre la muerte en la poesía contemporánea.

prisionero, tal vez sin advertirlo, de ¨una maquinación de carácter represivo destinada a abolir la experiencia estética que es un modo radical de libertad¨ (1980: 273). Porque comparto este credo, porque entiendo que favorece a la lectura y a la enseñanza de la literatura hacer circular las conjeturas que a partir de él se produzcan, porque desde hace años trato de destartalar el uso expandido del mismo aparato categorial ¨aplicado¨ a cualquier texto literario con igual motononía e inercia, vale la pena empezar por revisar lo que acontece y lo que ha acontecido con la escritura poética en Santa Fe a partir de la obra de Inchauspe, de Figueroa, de Bertone y de Oliva.

Construcción/recorte: notas sobre decisiones de investigación

El trabajo de investigación cuyas pautas iniciales describo intenta reconstruir las poéticas de un conjunto de obras 18 de autores de Santa Fe en el contexto de su horizonte cultural y artístico 19 .

Parto de una conjetura: entiendo que la poesía de Juan Manuel Inchauspe, de Estela Figueroa, de Aldo Oliva y de Concepción Bertone forman una constelación (Benjamin, 1936, 1940) que construye una poética del envío 20 y que ha sido

desatendida desde los estudios académicos sistemáticos 21

en parte por el eclipse que las obras de Saer, Gola y Padeletti

provocan en la del resto de sus contemporáneos y también por el descalabro que esta constelación causa en los tics del regionalismo (razón que motivó su exclusión especialmente desde los proyectos que, animados por un concepto de ¨literatura regional¨, se centraron en textos representativos de la ¨identidad local¨ 22 ). Eclipse y exclusión que a su vez se proyectan sobre las instituciones de enseñanza, salvo en algunos espacios de creación más o menos reciente en el nivel superior 23 .

Si bien ha habido otros intentos de cartografiar la literatura de Santa Fe, la de la ciudad de Rosario, la pintura de Santa Fe, la literatura de la región que re-escribe hechos como la inundación del 2003 (cf. Vittori, 1986; D’Anna, 1992, 1996; Serra, 1977, 1981, Taverna Irigoyen, 1992; Valli, 2006), no obstante en ningún caso la cartografía se ha realizado desde los ejes que se retoman en este estudio. Además de una lectura del corpus seleccionado esta investigación pretende esbozar conjeturas que permitan revisar las decisiones teóricas, axiológicas, epistemológicas, éticas y políticas que se inscriben en el mismo momento en que se decide leer poesía y enseñar a leer poesía a otros desde un determinado lugar. Rastrear qué se escribía sobre la poesía de Santa Fe en las revistas universitarias, en los diarios; sobre quiénes se escribía y sobre quienes no; quién publicaba a los poetas; sobre qué ejes se recortaban los problemas de investigación sobre literatura en

18 Uso el término ¨obra¨ en la acepción derrideana, es decir, para dar cuenta del conjunto de textos firmados por un autor que provocan operaciones de pensamiento (cf. Gerbaudo, 2005a, Cap. I: ¨Protocolos de lectura y escritura de la desconstrucción filosófica¨, Cap. VI:

¨Derrida, lector de literatura. Una interpretación de sus protocolos escriturarios ‘tardíos’¨).
19

Un antecedente de este tipo de abordajes puede encontrarse en las investigaciones de Dalmaroni sobre Saer que, partiendo de su literatura, estudia las relaciones que trama con discusiones, polémicas, movimientos artísticos que se producen en el contexto referido (cf. Dalmaroni, 2006b). Cabe destacar no obstante que el objetivo al que apunta mi trabajo de cartografiado se teje en relación a otras búsquedas: intenta relevar datos que ayuden a entender el proceso de canonización de la poesía escrita en Santa Fe (operación que siempre implica selección y, simultáneamente, exclusión) y de las perspectivas teóricas a partir de las cuales se la ha abordado. Por ejemplo, no es un dato menor señalar que actualmente a la ciudad de Santa Fe llega con dificultad el Diario de poesía y es prácticamente imposible conseguir ediciones de Hablar de poesía, La guacha, La pecera; Poesía de Rosario, Plebella; se sigue que el trabajo que se

ejerce desde la crítica universitaria juega un papel importante en la circulación de textos y en la revisión de los criterios a partir de los cuales se decide leer poesía y enseñarla en las aulas de literatura.
20

Marca derivada de los diálogos que estas escrituras traban entre ellas (la poesía de Figueroa envía a la de Inchauspe; la de Bertone, a la de Inchauspe y a la de Oliva) y también, aunque en segundo plano, con la de otros escritores (Juan José Saer, Hugo Gola, Jorge Conti, Hugo Padeletti, Juan L. Ortiz, Jorge Luis Borges, Raúl Gustavo Aguirre, Emily Dickinson, César Vallejo, Juan Gelman, Francisco Urondo, René Char, Henri Michaux, entre otros). La primera forma de ¨envío¨, la que me interesa profundizar, se liga también a un lazo que se funda en la herencia y en la deuda poéticas. Herencia y deuda de Estela Figueroa para con Juan Manuel Inchauspe, de Concepción Bertone para con Aldo Oliva y para con Juan Manuel Inchauspe. Herencia y deuda ligadas al trabajo escriturario que funda, que hace lugar a una política de la amistad (Derrida, 1994) desde la poética del envío. Modo indirecto también de armar una constelación a partir de una lógica espectral de la herencia (Derrida, 1993: 69): es desde una interpretación transformativa de aquello que se hereda y que en este caso, se transfigura, como se hace lugar a una nueva escritura. Proceso de creación que, mientras reconoce el legado, lo reinventa (cf.

] et, ce

qui est plus difficile à dire, les morts vivent’ (Cicéron)¨ (Derrida, 1994: 9). Esta poética del envío se ve reforzada desde los textos críticos

Gerbaudo, 2005a) trayendo como un eco la voz espectral del otro al que se nombra: ¨’Dès lors les absents même sont presents [

que firman los autores cuyas obras forman la constelación de la que me ocupo. Por ejemplo, cabe atender al trabajo de Figueroa (1994) prologando la Poesía completa de Juan Manuel Inchauspe; al de Bertone escribiendo sobre Aldo Oliva (2001-2002).
21

Si bien se registran trabajos sobre la poesía de Inchauspe (Herrera, 2000; Battilana, 2002; Aguirre, 2006b), de Oliva (Retamoso, 1997, 2000; García, 2001, 2003; Saer, 2005; Gianera, 2005; Aguirre, 2006a; Dobry, 2006; Barrilla, 2006; Monteleone, 2003, 2006; Piccolli, 2006; Arteca, 2006; Samoilovich, 2006; Ritvo, 2001, 2004, 2006, Prieto, 2006) y de Bertone (Prieto, 2006; Andrade, 2006; Bellessi, 2006; Bisso, 2006; Cwielong, 2006; Roffé, 2006), no obstante no se incluyen en proyectos de estudio sistemáticos sobre sus obras.

22 Las investigaciones de Eduardo Romano sobre los procesos históricos de canonización de ciertas ¨literaturas regionales¨ por los supuestos ideológicos que éstas contienen (operación avalada desde el Estado y bajo la ¨complicidad¨ de la crítica) así como también sus precisas formulaciones respecto de cuándo y cómo la literatura escrita desde las regiones y la crítica literaria han puesto en jaque estas intervenciones (cf. Romano, 1998, 2004) forman parte de los antecedentes del recorte en zona de borde que esta investigación realiza.
23

Una excepción a esta posición en el marco de las prácticas docentes en la provincia se observa en algunas cátedras de las universidades nacionales del Litoral y de Rosario. Recupero por un lado la labor docente de Dina San Emeterio (Facultad de Humanidades y Ciencias, UNL, 1992-1998) y por el otro, de Roberto Retamoso y su equipo que crean la cátedra libre ¨Felipe Aldana¨ (Facultad de Humanidades y Artes, UNR) gestando paralelamente proyectos de investigación centrados en la poesía de Rosario (cf. Retamoso, 2002, 2007). Por otro lado, como extensión de la cátedra cabe destacar la organización de actividades conjuntas con historiadores y poetas (por ejemplo, el libro de D’Anna, Nadie cerca o lejos, se escribe a partir de un seminario dado en dicha cátedra).

las universidades; cuáles eran los lugares desde los cuales se pensaba la enseñanza de poesía en las carreras universitarias de letras de la provincia permitirá precisar las consideraciones iniciales que aquí se enuncian.

Agrego otras razones que fundamentan la construcción del corpus. Y deliberadamente uso la palabra ¨construcción¨ porque doy por supuesto un cierto no saber sobre aquello que se arma al inicio de una investigación. Un no saber sobre ciertos saberes de los que se parte (la idea de ¨recorte¨ carga con la pretensión de abarcar una suerte de totalidad).

En la construcción del corpus intervienen un conjunto de variables entrecruzadas. En primer lugar se estudia la poesía de autores que han escrito y hecho circular su obra desde la provincia de Santa Fe, viviendo en la provincia de Santa Fe (esto excluye, por ejemplo, los trabajos de Padeletti, Gola y Saer que, por otro lado, sí tienen una inscripción fuerte en el canon). En segundo lugar se han elegido obras que no estén consagradas por el mercado editorial y que advierto ausentes de las lecturas escolares e incluso, poco presentes entre las realizadas desde la formación universitaria (salvo las excepciones señaladas). Finalmente se buscó que el corpus tuviera una marca diferencial de toda otra constelación posible en al menos un punto: creo que la poética del envío constituye esa marca (esto permite explicar, por ejemplo, por qué no ingresa al corpus una poesía igualmente innovadora escrita y difundida desde Santa Fe como la de Marilyn Contardi -1979, 1992,

2000).

Deliberadamente se decide estudiar toda la obra de los cuatro autores del corpus con el objeto de poder señalar las oscilaciones que han impuesto los cambios políticos en la lectura de la poesía en la provincia: el vaciamiento de la Universidad en cada una de las dos dictaduras (la del 66 y la del 76) y la reinstalación democrática en el 83 son los acontecimientos que atraviesan el análisis de los datos.

Desconstruir los malentendidos en torno de la desconstrucción: apuntes sobre una ¨apropiación¨

Las categorías que uso para diseñar y llevar adelante este proyecto son pocas y están (o pretendo que estén) atravesadas por la epistemología y la política de la lectura desconstruccionista. Brevemente trato de señalar qué entiendo por esto recuperando dos pasajes de dos conocidos textos de Derrida 24 . Uno: en ¨Carta a un amigo japonés¨ Derrida (1985) le sugiere a su traductor que busque en su idioma una expresión o palabra de su idioma que se acerque al uso que en el sistema cultural francés tiene la palabra ¨desconstrucción¨. Dos: probablemente respondiendo a los malentendidos generados en torno de la relación entre desconstrucción y política, Derrida interviene con un texto provocador como Espectros de Marx 25 . No me interesa aquí recuperar sus tesis sino un fragmento que pongo en analogía con el anterior, integrando el conjunto de pasajes en los que Derrida intenta explicar qué es la desconstrucción a partir de una interpelación o de una precisión respecto de cómo interviene en los sistemas culturales. En esta ocasión retoma una ocurrencia de unos filósofos soviéticos: ¨me decían, en Moscú, hace unos años: la mejor traducción para perestroika sigue siendo

‘desconstrucción’¨ (1993: 103).

Lo que intento con estos ejemplos es mostrar la insistencia derrideana de que un

movimiento que se pretenda desconstruccionista no es tal si no tiene una inscripción concreta en los aparatos, en las instituciones, en los contextos puntuales y, junto a esto, si no contribuye a descolocar, destartalar, des-ubicar lo que en ese contexto ahoga la emergencia de lo por-venir (cf. Derrida, 1994) o reifica, provocando obstáculos de diferentes tipos que

atentan contra una visión crítica de los problemas en cuestión.

 

24 He desarrollado este tema por extenso en mi tesis doctoral, especialmente en el apartado III.7.: ¨Acerca de las instituciones (o las ‘comunidades de práctica’): la política del des-leer como práctica situada¨ y en el capítulo X: ¨Leer literatura desde la de(s)construcción:

replanteos de una nueva epistemología y de una nueva poética¨ (cf. Gerbaudo, 2005a).
25

He dedicado un apartado de mi tesis al análisis de algunos de los malentendidos más frecuentes y más importantes en la teoría literaria a la hora de leer los supuestos teóricos y políticos del programa desconstruccionista (cf. IX.2. ¨Tergiversaciones, malentendidos y polémicas: una de las caras más conocidas de la desconstrucción derrideana¨). En la crítica literaria escrita desde Latinoamérica también es posible registrar estas confusiones, especialmente cuando se consume la versión anglo-norteamericana de la desconstrucción francesa que, para distinguirla apelando a la diferencia de traducción, he denominado deconstrucción (cf. Gerbaudo, 2005a). Por ejemplo en la reseña que Carlos García Bedoya prepara de un volumen sobre el estado actual de los estudios culturales editado por Mabel Moraña no distingue con la suficiente precisión las diferencias entre la desconstrucción francesa y la deconstrucción anglonorteamericana realizando equiparaciones entre el ¨programa¨ derrideano (cf. Derrida, 1967) y el anarquismo epistemológico (cuando pocas teorías promueven un control epistemológico sobre la tensión entre la intencionalidad de quien firma y el texto, sobre las interpretaciones ¨miopes¨ tal como lo promueve Derrida -cf. 1972-). Al describir el texto de Román de la Campa (que sí distingue el efecto de traducción cultural) se refuerzan algunos de sus pasajes más problemáticos. Por ejemplo, la equiparación de la revisión de la ¨metafísica de la presencia¨ con el multiculturalismo obviando las múltiples diferencias entre los modos de trabajar de Derrida (quien realiza exégesis cercanas a los textos, a las operaciones de construcción de las conjeturas) y de quienes se han apropiado de sus teorías (entre ellos, multiculturalistas; tal vez el propio Frazer a quien De La Campa cita incurriendo en el error de monologizar qué se entiende por intervención política -cuestión que he desarrollado por extenso en relación a las políticas de la desconstrucción en dos artículos recientes -cf. Gerbaudo, 2005b-; 2006c-). Transcribo un pasaje, la nota 5 del trabajo de García Bedoya, donde de modo equívoco se apoya en una cita de John Ellis arrasando con las distinciones señaladas y promoviendo confusiones teóricas importantes (los adjetivos que García Bedoya emplea también son clara muestra de su posición, que no comparto): ¨Una aguda reflexión crítica sobre las repercusiones teóricas del deconstructivismo en la academia norteamericana puede hallarse en el libro de John M. Ellis, Against Deconstruction (Princeton: Princeton University Press, 1989). Ellis concluye sus planteamientos señalando que ‘Before deconstruction, theory of criticism worked against the laissez-faire tendencies of criticism; but now deconstruction, an intensified form of those tendencies, has attempeted to seize the mantle of theory in order to pursue this antitheoretical program.’¨ (García Bedoya, 2001: 210)

Traigo estos pasajes a los fines de destacar lo que leo como la ocurrencia más original de este ¨programa¨ (Derrida, 1967) cuyo propósito es desmantelar las dicotomías que, en diferentes coyunturas, con distintos rasgos y contornos, impiden

pensar, discutir, cristalizan conceptos, prescripciones.

Su apuesta al acontecimiento (Derrida, 1994) como irrupción

imprevisible de lo por-venir y su llamado a inventar nuevos artefactos que ayuden a descomponer lo que cristalizado, detiene, es una interpelación a repensar y a reinventar, sin destruir, los sostenes del edificio que se desmorona y que, por lo

tanto, habrá que imaginar desde otros reacomodamientos.

 

En esta línea inscribo el problema de la tensión literatura nacional/literatura regional que cruza en parte las conjeturas del proyecto. En la tensión teoría literaria - crítica literaria -crítica cultural / didáctica de la literatura se arma la zona de borde disciplinar y también allí se anota esta vuelta sobre el locus de enunciación como punto fuerte de la construcción del corpus. Desconstruir. Des-esencializar. Des-sustanciar. Des-ontologizar (pretensión epistemológica y política que anima el trabajo ya iniciado).

Otras categorías que juegan en el armado son constelación, poética y bucle extraño junto a las que ya adelanté en párrafos anteriores y otras que iré retomando en función de los análisis de los textos de cada autor (escritura, contrasignature, archivo).

Siguiendo a Benjamin el concepto de constelación permite trabajar desde una mirada sobre el tiempo

Siguiendo a Benjamin el concepto de constelación permite trabajar desde una mirada sobre el tiempo cargada de tensiones, alejada de cualquier pretensión de linealidad, de homogeneidad y de relación causal. Pensar el ¨tiempo del ahora¨ como saturado de ¨esquirlas¨ del tiempo pasado pone distancia de los trabajos diseñados desde pretensiones

epistemológicas objetivistas o totalizadoras 26 .

pone distancia de los trabajos diseñados desde pretensiones epistemológicas objetivistas o totalizadoras 2 6 .

Cuando hablo de ¨poética¨ no lo hago en el sentido que la teoría literaria (con Jakobson y los formalistas rusos como sus exponentes más destacados) ha dado a este término, es decir, no pretendo dar cuenta de las líneas generales de ningún género sino recuperar la conceptualización esbozada en mi estudio de la obra de Jacques Derrida (cf. Gerbaudo, 2005a).

Recuperando el concepto de ¨poética¨ de Grüner que la define como el intento de ¨hacer

Recuperando el concepto de ¨poética¨ de Grüner que la define como el intento de ¨hacer de la propia palabra una ‘experiencia’¨ (1999: 127), analizo qué singulariza la escritura de cada uno de los autores que forman la constelación (qué marcas (Derrida, 1972) las vuelven identificables aún sin necesidad de firma (Derrida, 1984)) precisando además por qué la integran. Busco también en este caso qué hay de acontecimiento (Derrida, 1994) en la irrupción de esa palabra, qué es lo

que dan a luz con la palabra, con su escritura.

(Derrida, 1994) en la irrupción de esa palabra, qué es lo que dan a luz con

Palabra que vuelve sobre sí dibujando los bucles extraños que Hofstadter (1979) encuentra en las litografías de Escher, en las composiciones de Bach y en las formulaciones lógico-matemáticas de Gödel. Creativo y elegante invento conceptual a partir del cual Hofstadter revela la confusión entre los niveles que suelen demarcarse con bastante seguridad cuando se interpretan los sistemas pictóricos, musicales, matemáticos. ¨Bucle extraño¨ es la metáfora que elige para dar cuenta de cierta ¨jerarquía enredada¨ que se configura cada vez que fracasa todo intento por distinguir lenguaje de metalenguaje, representante de representado, exterior de interior, superior de inferior, fondo de forma. A partir de las obras mencionadas explica que esto ocurre ¨cada vez que, habiendo hecho (hacia arriba o hacia abajo) un movimiento a través de los niveles de un sistema jerárquico dado, nos encontramos inopinadamente de vuelta en el punto de partida¨ (Hofstadter, 1979: 12). La expresión ¨jerarquía enredada¨ intenta mostrar esta indistinción de bordes que se advierte cada vez que nos vemos imposibilitados de deslindar entre niveles de enunciación. 27

Algunos ejemplos de Hofstadter: Manos dibujando (representación en la que cada mano dibuja a la otra bucle extraño de dos pasos); Galería de grabados (retrato de un retrato que se contiene a sí mismo).

Algunos ejemplos o adelantos míos: Estela Figueroa firma una poesía donde habla de su poesía y de la de Juan Manuel Inchauspe. Palabra dicha desde la voz siempre otra de la poesía que mientras parece aproximar también aleja dejando titubeante la identidad de esa voz que se confunde con la del poeta al inscribirse desde la primera persona del singular al evocar al amigo ausente:

A Manuel Inchauspe, en el hospicio

Las nuestras, mi amigo,

son obras pequeñas.

Escritas en la intimidad

26 El abordaje de la obra de cuatro autores indica el carácter sesgado de esta cartografía: se relevará lo que desde la crítica literaria, desde los programas universitarios, las reseñas periodísticas, las entrevistas en los medios y la producción artística afecte la lectura de los cuatro autores cuyas obras conforman el corpus.

En el diseño original del proyecto usaba el concepto de metapoesía para describir las vueltas que desde la escritura poética los autores realizan sobre sus propios escritos. Prefiero retomar la categoría de Hofstadter (1979) ya que su formulación, al apelar a la idea de ¨jerarquía enredada¨, despeja cualquier credo en la posibilidad de un nivel ¨meta¨, objetivo, desde el cual se aborde con cierta distancia el nivel anterior. Dado que me ocupo de un movimiento que se realiza desde la poesía sobre la poesía y dado que pretendo hacerlo además desde una apropiación de los constructos armados por Derrida (que desde los inicios de su programa -cf. 1967- ha mostrado desconfianza respecto del modo en que el estructuralismo ha pretendido trazar demarcaciones netas intentando separar lo que estos enredos del lenguaje impiden distinguir con tanta seguridad), entiendo que es más ajustado el uso de esta categoría de Hofstadter.

27

y como con vergüenza.

Nada de tonos altos.

Nos parecemos a la ciudad

donde vivimos.

Perdiste tus últimos poemas

y yo casi no escribo.

De allí

esos largos silencios

en nuestras conversaciones (Figueroa, 2005)

Agrego: ¿quién habla en esa otra poesía marcada por un yo, generalmente mujer, que repetida y obsesivamente vuelve sobre la escritura de la poesía (¿la propia y la de otros poetas?) y aparece firmada con el nombre de Concepción Bertone? ¿Quién dice ¨La poesía / Parnaso del perdón: / la miel / del vaso / cuando encuentra sus límites¨ (Bertone, 2003: 58).

Agrego: ¿quién deja oír su voz por medio de esos trazos que alcanzamos a descubrir en la edición manuscrita de un libro firmado por Juan Manuel Inchauspe y dibujado por su amigo Federico Aymá? ¿Quién dice ¨Hay momentos en que la palabra / no está en ninguna parte.¨? ¿Es el poeta que se queja por el abandono de la musa? ¿Es él quien habla y nos acerca ahora su voz fantasmal que nos trae el eco de una fría noche de Santa Fe del año 1969 que se nos vuelve ahora cercana a través de esos rastros, lejana a través de esos rastros, de esas huellas que la letra prolija y ordenada nos hace aparecer? ¿Es quien firma quien dice?: ¨Afuera las últimas estrellas tiemblan, / vacilan. La frialdad es perfecta. / Todo parece estar en su justo lugar. / Sólo yo sé que esta noche no debe volver.¨ (Inchauspe, 1969: 3).

Agrego: ¿quién habla en este poema, aparentemente escrito en 1994 e incluido entre los textos sueltos firmados por Aldo Oliva? ¿Quién describe y se incluye junto a esos otros, transidos de búsqueda y de ignorancia y movidos, tal vez por ello, a la poesía?: ¨Si el ser no es la abdicación / de saber, sólo un movimiento / conocemos que se abre como piernas / en el parto y se ofrece al nacimiento / de una imagen que, virtualmente / amamos consagrar como poema. / Y andar, erectos, en las titilaciones / de una iluminación, accedemos. / ¿Quiénes? Los que se nieguen / a no saber y parten.¨ (Oliva, 1994:

376).

Crítica literaria/crítica cultural: oscilaciones y preguntas

En este trabajo he tratado de describir los problemas a los que esta investigación se liga, de precisar aquellos de los que se ocupa y de iniciar un diálogo respecto de algunos de los obstáculos epistemológicos instalados en las aulas de literatura en relación al modo de leer poesía.

He intentado mostrar que el uso de categorías como ¨literatura infantil¨, ¨literatura femenina¨, ¨literatura

He intentado mostrar que el uso de categorías como ¨literatura infantil¨, ¨literatura femenina¨, ¨literatura regional¨ es problemático, o mejor, especialmente problemático, en el punto mismo en que termina eclipsando a la literatura como forma del arte que, con lo que agrega al mundo, desmantela modos de representar(nos) el mundo. En el caso puntual de la ¨literatura regional¨, el obstáculo epistemológico aparece cuando la literatura se subordina a los mandatos representativistas, es decir, cuando la mera representación de la región habilita juicios de valor, independientemente del trabajo de construcción estética. Tendencia que en parte reconoce la imposibilidad de fijar una manera ¨santafesina¨ o ¨salteña¨ o ¨jujeña¨ de escribir (una ¨estética salteña¨ o ¨santafesina¨ o ¨jujeña¨ 28 ), toda vez que apela a los tics regionalistas al seleccionar las obras por su referencia a ¨la zona¨ y/o por su su ¨mensaje¨. Es allí mismo cuando se genera un obstáculo, es decir, cuando la literatura sólo se lee por esto: por ¨representar¨ la región o por el ¨mensaje¨ que deja a partir de su

¨figuración¨.

sólo se lee por esto: por ¨representar¨ la región o por el ¨mensaje¨ que deja a

En este punto la función de la teoría y la crítica literarias es clave porque permite discutir los sustentos de prácticas en curso sin dejar de abrir la posibilidad de otras nuevas y sin imponer fórmulas de actuación. Creo, al igual que Eagleton, que cada vez que un investigador emprende un trabajo en crítica literaria vale preguntarse sobre sus propósitos, sobre su destinatario, sobre las funciones que la sociedad atribuye a su trabajo (1984: 9). Según el autor, que en la actualidad la

28 En sus trabajos sobre los ¨poetas de Rosario¨, Retamoso subraya la imposibilidad de hallar una marca que los reúna desde la estética (cf. 1995; 2004). En un artículo sobre la obra de la cineasta salteña Lucrecia Martel, Arancibia deja entrever el modo en que desde sus

films se discute no sólo un modo de narrar propio de Salta sino también los valores asociados a la ¨salteñidad¨. Después de caracterizar sus trabajos, Arancibia recoge diferentes efectos de recepción de sus películas en la propia Salta para resaltar este cuestionamiento realizado desde una estética que, filmando desde Salta y sobre Salta, desdibuja lo que se espera sea dicho sobre Salta así como también desfigura los modos más convencionales de la narración cinematográfica. Cito, a modo de muestra, algunas de las valoraciones de los espectadores de La ciénaga y de La niña santa: ¨‘es espantosa, no muestra ni un paisaje bonito, ni un cardón, ni un poncho, nada de lo

que hace a Salta tan linda’, ‘la Martel inventa cosas que no existen’,

‘encima no tiene final’¨ (Arancibia, 2005: 67).

crítica carezca ¨de toda función social sustantiva¨ no es algo que deba aceptarse como su destino natural (lo que conduciría

a la negación de lo por-venir, de la posibilidad del acontecimiento). Subraya Eagleton: ¨Que esto no ha sido siempre así, y que ni siquiera hoy tenga por qué ser así, es lo que intento demostrar¨ (1984: 9).

Disiento en parte con Adriana Astutti cuando defiende cierta inutilidad de la crítica apelando a una especie de reclusión en lo privado (en algún punto acercándose a las irónicas intervenciones de Jorge Panesi -cf. 2004-): ¨El compromiso para los que no somos poetas o narradores y somos críticos, me parece, es seguir sosteniendo ese lugar, el de la crítica literari a, reconociéndolo como un espacio de goce y absolutamente inútil como cualquier medio de manifestación artística¨ (Astutti, 2005: 190).

Tal vez este contraste entre opciones críticas que señalo pueda entenderse mejor si apelamos a una distinción entre la crítica literaria y la crítica cultural siguiendo el concepto derrideano de género (Derrida, 1980), es decir, atendiendo a que un texto (crítico) pueda participar en la crítica literaria y también en la crítica cultural sin pertenecer con exclusividad a ninguna de las dos. En este caso sí los adjetivos acotan y sirven para caracterizar una forma de la crítica que se acerca a las búsquedas de la literatura y otra que sin soslayarla, busca generar un tipo de intervención que, menos preocupada por la literariedad de su forma, toma partido en temas de borde disciplinar 29 . Si aceptamos esta distinción podríamos entender que Adriana Astutti (junto a Nicolás Rosa, Jorge Panesi, entre otros) habla (escribe) desde la primera, o más bien, que ciertos textos de Adriana Astutti (1998, 1999, 2000, 2001, 2003), de Nicolás Rosa (1987, 1990 [2004], 1992, 1997), de Jorge Panesi (1980, 1993, 1995, 1996a, 1996b, 1996d, 1997, 2001) 30 participan de la primera. 31

A

partir de estas diferencias de posiciones respecto de la crítica y de sus lugares de intervención, vuelvo a la cuestión del

¨gusto¨. Pienso la figura del lector que enseña literatura como la de un antólogo y me pregunto cómo incide su gusto personal en la construcción del objeto que diseña en sus propuestas didácticas. Me pregunto también cómo la crítica que ha leído ha contribuido a formar ese gusto. También la teoría, la literatura. Y por falta, la teoría, la literatura y la crít ica que

desconoce.

 
Como vimos en este caso particular centrado en la poesía, las posiciones teóricas sobre las

Como vimos en este caso particular centrado en la poesía, las posiciones teóricas sobre las escrituras de ¨la zona¨ contienen supuestos teóricos, axiológicos, epistemológicos y estéticos muy diferentes y necesariamente imponen propuestas de transferencia distintas que abarcan desde la selección de los textos a leer hasta el modo de trabajo, desde la secuencia de actividades hasta la evaluación. Subrayo además: las teorías y la crítica también forman el ¨gusto¨, por lo tanto es epistemológica y políticamente relevante subrayar este punto, en absoluto neutral, que afecta notablemente el

trabajo en las aulas.

y políticamente relevante subrayar este punto, en absoluto neutral, que afecta notablemente el trabajo en las

Finalmente, esta vuelta sobre las decisiones de investigación y su puesta en circulación contribuye a armar un marco para las precisiones que vendrán después: los análisis de las poéticas de los autores seleccionados que, tomando la metáfora de Osvaldo Aguirre (2006b), se incluyen en la ¨tradición de los marginales¨, intentan inscribirse y escribirse desde una zona de borde que, sin proponer nuevos modos de leer, no obstante busca realizar algunas operaciones: revisar el canon literario

y crítico instalado en las lecturas de poesía, revisar los modos de leer poesía en la provincia (modo oblicuo de cooperar a que el otro, el destinatario directo de nuestro trabajo, pueda elegir).

Desde el comienzo, esta investigación está animada por un credo, tal vez también configurado por mi predilección por cierta teoría que, entiendo, permite pensar mejor la naturaleza excéntrica de la literatura. Creo en la imposibilidad de sostener la neutralidad axiológica toda vez que se escribe y se investiga sobre un tema como el que toco, que, como vimos, ha generado tantas controversias, especialmente en algunos de sus ángulos. Y al igual que Neiburg y Plotkin que buscando

29 Pienso, por ejemplo, en la publicación de un artículo de Sarlo en el penúltimo número de la revista de Didácticas de la lengua y de la literatura (insisto en remarcar la ¨s¨ ya que busco señalar la nominación de dos disciplinas diferentes) que dirige Gustavo Bombini (cf.

Sarlo, 2003).
30

Los textos que se citan de Astutti, de Rosa y de Panesi intentan aclarar la distinción que se señala, es decir, funcionan más bien como ejemplos y no como un listado exhaustivo realizado a partir de la obra de cada autor.
31

Coincido con Astutti en el rechazo de los criterios a partir de los cuales se suele distinguir la llamada ¨crítica académica¨ de la crítica ¨periodística¨. En el contexto de una discusión sostenida con Daniel Link, Carlos Gazzera y Miguel Russo respecto de ¨El trabajo de la crítica: temas, problemas y textos¨ en el marco del Primer Argentino de Literatura (UNL), dice: ¨Crítica académica, crítica literaria, crítica

cultural

veces hago artículos sobre libros que leo, y mi relación como crítica cuando escribo es con la literatura, con la escritura y con el lenguaje;

en ese sentido, es una relación que no se diferencia de la que tuvieron los que aquí leyeron trabajos -cuando escriben, no cuando vienen a

dar su opinión- y la que tienen los mismos escritores, poetas y narradores. Uno sigue trabajando con muchísimo respeto con el lenguaje para tratar de variar, crear sentidos y poder explicarse a sí mismo una intuición de lectura. Este tipo de crítico, para mí, es un crítico que

sigue existiendo y del cual nadie habla. Todo el mundo lo vapulea

periodística porque se publica en un diario¨ (Astutti, 2005: 190). No obstante creo que esta misma distinción puede hacerse si no lleva consigo un juicio de valor, es decir, si sólo sirve para señalar el espacio desde el cual se produce: la universidad, los medios. Sí insisto en la importancia de distinguir la ¨crítica literaria¨ de la ¨crítica cultural¨ ya que advierto diferentes lugares de interpelación, distintos modos de intervenir que no tienen por qué solaparse o eclipsarse pero a la vez remarco que, más allá de las intenciones, en cada caso es necesario precisar qué textos participan de cada una, cuáles participan de ambas. Pueden advertirse, sin embargo, persistencias que permiten que hablemos de las búsquedas generalmente literarias de Enrique Pezzoni, de Jorge Panesi, de Nicolás Rosa, de Alberto Giordano (entre otros) y las búsquedas de intervención, en algunas ocasiones literarias, de Adolfo Prieto, de David Viñas, de Beatriz Sarlo, de Silvia Saítta, de Claudia Gilman, de Miguel Dalmaroni (entre otros). Ambas necesarias por razones diversas: por las mismas que son necesarias tanto la literatura como la mirada que sobre la literatura se realiza desde la literatura y desde los aportes de las ciencias sociales para terminar volviendo a la literatura de la que se parte.

si es crítica académica porque tiene una nota al pie, o si es crítica

Me irrita esa división. Una buena crítica puede estar hecha en cualquier lado. Yo tengo una editorial, trabajo en la universidad y a

zonas intermedias entre las dicotomías intelectual/experto manifiestan su ¨rechazo¨ a toda actitud ¨normativa en beneficio de una actitud comprensiva¨, desearía que este diálogo que intento abrir respecto de la lectura de la poesía estuviera alejado de la prescripción y, por el contrario, promoviera el difícil dialogismo (Bajtin, 1959-1961) que en lugar de la políticamente correcta ¨tolerancia¨ se ensaya desde la no siempre fácil hospitalidad (Derrida, 1997a, 1997b). Espacio desde el que re-pregunto: ¿O será cuestión de gustos aquello que anima nuestras decisiones aparentemente razonadas sobre qué poesía leer y cómo leerla? Mejor, re-escribo: ¿o será también cuestión de gustos? Y (por ahora), ¨aquí me quedo¨.

Referencias bibliográficas

Libros, artículos y revistas AGRESTI, M.: (2005) ¨El espacio de lo provincial en el siglo XIX. Memoria descriptiva sobre el Tucumán de Juan Bautista Alberdi¨ en Revista de Literaturas Modernas, nº 35, Mendoza, UNCuyo, 31-43. AGUIRRE, O.: (2006a) ¨Aldo Oliva. Cronología¨, ¨Una batalla¨ en Diario de poesía, nº 73, Bs. As., 13-14, 23-24, 28. (2006b) ¨La tradición de los marginales¨ en Tres décadas de poesía argentina (1976-2006), Bs. As., Libros del Rojas, 45-56. ALTAMIRANO, C. y SARLO, B.: (1983) Ensayos argentinos, Bs. As., Ariel. ANDRADI, E.: (2005) ¨Concepción y yo¨ en La guacha, nº 5, marzo, Bs. As., 7. ARANCIBIA, V.: (2005) ¨Lugares, miradas e identidades. La construcción de representaciones en el cine de Lucrecia Martel¨ en Representaciones sociales. Modos de mirar y de hacer, Salta, UNSA, 48-67. ARTECA, M.: (2006) ¨De fascinatione¨ en Diario de poesía, nº 73, Bs. As., 26. ASTUTTI, A.: (1998) ¨Mientras yo agoniza: Osvaldo Lamborghini¨ en Boletín/6, Rosario, UNR, 75-90. (1999) ¨Juan José Saer: ‘la barrera de la identidad¨ en Boletín/7, Rosario, UNR, 112-129. (2000) ¨Una cita impertinente: Borges y Osvaldo Lamborghini¨ en ROWE, W., CAPANARO, C. y LOUIS, A. (comp.): Jorge Luis Borges. Intervenciones sobre pensamiento y literatura, Bs. As., Paidós, 47-60. (2001) Andares clancos, Rosario, Beatriz Viterbo. (2003) ¨’Odiar la patria y aborrecer la madre’: Fernando Vallejo¨ en Boletín/11, Rosario, UNR, 107-119. (2005) ¨El trabajo de la crítica: temas, problemas y textos¨ en Argentino de literatura I. Escritores, lecturas y debates, Santa Fe, UNL, 165-192. BACHELARD, G.: (1948) La formación del espíritu científico, México, S. XXI, 1980.

BAJTIN, M.: (1959-1961) ¨El problema del texto en la lingüística, la filología y otras ciencias humanas. Ensayo de análisis filosófico¨ en Estética de la creación verbal, México, S. XXI, 294-323 [trad. al español de Tatiana Bubnova]. BARBERO, M.: (2001) ¨Globalización e integración desde la perspectiva cultural¨ en LASARTE, J.: (coord.) (2001) Territorios intelectuales. Pensamiento y cultura en América Latina, Caracas, La Nave va, 51-58. BARCIA, P. L.: (2004) ¨Hacia un concepto de literatura regional¨ en VIDELA, G. y CASTELLANO, M. (ed.): Literatura de las regiones argentinas, Mendoza, UNC, 25-45. BENNINGTON, G. y DERRIDA, J.: (1991) Jacques Derrida, Madrid, Cátedra, 1994 [trad. de María Luisa Rodríguez Tapia]. BERELLA, S.: (2006) ¨Una política de autor¨ en Diario de poesía, nº 73, Bs. As., 22. BATTILANA, C.: (2002) ¨Juan Manuel Inchauspe: la oscura atención¨ en Hablar de poesía, nº 8, Bs. As., Nuevo hacer, 50-

55.

BELLESI, D.: (2005) ¨Una obra firme y compacta¨ en La guacha, nº 5, marzo, Bs. As., 5. BENJAMIN, W.: (1936) ¨La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica¨, (1940) ¨Tesis de filosofía de la historia¨ en Discursos Interrumpidos I, Madrid, Taurus, 1973. Poesía y capitalismo. Iluminaciones II, Madrid, Taurus, 1999. BERTONE, C.: (2001-2002) ¨El ámbito de su voz¨ en Poesía de Rosario, nº 10-11, Rosario, Ciudad Gótica, 74-87. BHABHA, H.: (1992) The location of Culture, New York, Routledge. BISSO, C.: (2005) ¨Hazla como a la vida¨, en La guacha, nº 5, marzo, Bs. As., 6. BIXIO, B. y HEREDIA, L.: (2000) ¨Algunos lugares de articulación disciplinaria: la vulnerabilidad de las fronteras¨ en Publicación del CIFFyH, nº 1, Córdoba, UNC, 83-94. BLANCHOT, M.: (1959) ¨Musil¨ en El libro que vendrá, Caracas, Monte Ávila, 153-170 [trad. de Pierre de Place]. BOMBINI, G. : (1991) La trama de los textos. Problemas de la enseñanza de la literatura, Bs. As., Libros del Quirquincho. (1994) Otras tramas. Sobre la enseñanza de la lengua y de la literatura, Rosario, Homo Sapiens. (1996) ¨Didáctica de la literatura y teoría: apuntes sobre la historia de una deuda¨ en Orbis Tertius. Revista de teoría y crítica literaria, nº 2-3, La Plata, Universidad Nacional de La Plata, 211-217. (2001a) ¨Avatares en la configuración de un campo: la didáctica de la lengua y la literatura¨ en Lulú Coquette, Revista de didáctica de la lengua y la literatura, año 1, nº 1, Bs. As., El Hacedor. (2001b) ¨La literatura en la escuela¨ en Alvarado, M.: (2001) Entre líneas. Teorías y enfoques en la enseñanza de la escritura, la gramática y la literatura, Flacso, Manantial. (2004) Los arrabales de la literatura. La historia de la enseñanza literaria en la escuela secundaria argentina

(1860-1960), Bs. As., Miño y Dávila. (2005) ¨Investigar en didáctica de la lengua y la literatura: un nuevo tratado de fronteras¨ en Lulú Coquette. Revista de didáctica de la lengua y de la literatura, nº 3, noviembre del 2005, Bs. As., El hacedor, 32-47. (2006) ¨Teórico 3¨. Clase del 16 de abril de 2006, UBA (mimeo). BOSSI, E.: (2001) Leer poesía, leer la muerte. Un ensayo sobre el lenguaje poético, Rosario, Beatriz Viterbo. BUENO, R.: (2001) ¨Modernidad alternativa y debate cultural en el Perú y en América Latina¨ en LASARTE, J.: (coord.) (2001) Territorios intelectuales. Pensamiento y cultura en América Latina, Caracas, La Nave va, 51-58. CAMILLONI, A. (comp.): (1997) Los obstáculos epistemológicos en la enseñanza, Barcelona, Gedisa.

CANDIDO, A.: (1970) ¨Literatura y subdesarrollo¨ en FERNÁNDEZ MORENO, C.: (1972) América Latina en su literatura, México, S. XXI, 1988, 334-353.

CIXOUS,

http://prelectur.stanford.edu/lecturers/cixous/laugh.html] [consulta: 10/11/04] CLÉMENS, E.: (1996) ¨Entre¨ en Derrida, J.: (1996) Passions de la littérature (avec Jacques Derrida), Paris, Galilée. 161-

171.

COMAS, D.: (2005) ¨Literatura juvenil, un viaje de descubrimiento¨ en Revista de Literaturas Modernas, nº 35, Mendoza,

UNCuyo, 45-56. CONTRERAS, S.: ¨En torno al realismo¨ en Confines, nº 17, Bs. As., FCE, 19-31. CWIELONG, M.: (2005) ¨Todo equilibrio, cual trapecista¨ en La guacha, nº 5, marzo, Bs. As., 8. DALMARONI, M.: (2006a) Una república de las letras. Lugones, Rojas y Payró. Escritores argentinos y Estado, Rosario, Beatriz Viterbo.

(2006b) ¨Notas de un profano en pintura¨ en Otra parte. Revista de letras y arte, nº 10, Bs. As., S. XXI, 6-

9.

D’ANNA, E.: (1992) La literatura de Rosario (1941-1970), Tomo III, Rosario, Ed. Ross. (1996) La literatura de Rosario. Siglo XIX-Siglo XX, Rosario, Ed. Ross. (2005) Nadie cerca o lejos, Rosario, Ed. Identidad. DERRIDA, J.: (1967) De la grammatologie, Paris, Minuit, 1997 [trad. al español: Oscar del Barco y Conrado Ceretti: De la gramatología, S. XXI, Bs. As., 1971]. (1972) La dissémination, Paris, Du Seuil [trad. al español: José Arancibia: La diseminación, Madrid, Fundamentos, 1997]. (1980) La ley del género (mimeo) [trad.: Jorge Panesi para la cátedra Teoría y Análisis ¨C¨, UBA de ¨La loi du genre¨ en Glypth, 7] (1984) Signéponge, New York, Columbia University Press. (1985) ¨Lettre à un ami japonais¨ en Derrida, J.: (1987) Psyché. Inventions de l’autre, Paris, Galilée. (1993) Spectres de Marx. L’État de la dette, le travail du deuil et la nouvelle Internationale, ¨Exorde¨, ¨Injonctions de Marx¨, Paris, Galilée. (1994) Politiques de l’amitié, ¨Avant-propos¨, ¨Oligarchies : nommer, énumérer, dénombrer¨, Paris, Galilée. (1995) Mal d’Archive. Une impression freudienne, Paris, Galilée [trad. al español: Francisco Vidarte: Mal de archivo. Una impresión freudiana, Madrid, Trotta, 1997]. (1997a) ¨Sobre la hospitalidad¨ en ¡Palabra! Instantáneas filosóficas, Madrid, Trotta, 2001 [trad.: Cristina de Peretti y Francisco Vidarte]. (1997b) (en diálogo con Anne Dufourmantelle) La hospitalidad, Bs. As., Ediciones de la Flor, 2000. DÍAZ RONNER, M. D.: (1998) Cara y cruz de la literatura infantil, Bs. As., Lugar. (2001a) ¨La literatura infantil: territorio de subversiones¨ en BRADFORD, L. (comp): (2001) La cultura de los géneros, Rosario, Beatriz Viterbo. (2001b) ¨Literatura infantil: de ‘menor’ a ‘mayor’ en JITRIK, N.: (2000) Historia crítica de la literatura argentina, Tomo 11 a cargo de DRUCAROFF, E., La narración gana la partida, Bs. As., Emecé. (2003) ¨Setenta balcones y ninguna flor. Acerca de las lecturas críticas invisibles en la literatura infantil¨ en Herrera de Bett, G. (comp.): (2003) Didácticas de la Lengua y la Literatura. Teorías, debates y propuestas, Imprenta Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba. (2006) ¨Los caminos entre la literatura y los niños¨ Argentino de literatura I. Escritores, lecturas y debates, Santa Fe, UNL, 31-57. DUNO GOTTBERG, L.: (2001) ¨Administrar la cubanidad: la ‘canción negra sin color’¨ en LASARTE, J.: (coord.) (2001) Territorios intelectuales. Pensamiento y cultura en América Latina, Caracas, La Nave va, 359-382. EAGLETON, T.: (1984) La función de la crítica, Bs. As., Paidós, 1999 [trad. de Fernando Inglés Bonilla]. ESCUDERO, L.: (2005) ¨Identidad e identidades¨, Estudios, nº 17, Córdoba, UNC, 51-57. FOFFANI, E. y MANZINI, A.: (2000) ¨Más allá del regionalismo: la transformación del paisaje¨ en JITRIK, N. (dir.) Historia crítica de la literatura argentina, Tomo 11 a cargo de DRUCAROFF, E. La narración gana la partida, FRAGASO, L.: (2005) ¨La promesa del arte¨ en Confines, nº 16, Bs. As., FCE: 187-198.GARCÍA BEDOYA, C.: (2001) ¨Los estudios culturales en debate: una mirada desde América Latina¨ en Revista de crítica literaria latinoamericana, nº 54, Lima- Hanover, 195-211. GERBAUDO, A.: (2005) Derrida y la construcción de un nuevo canon crítico para las obras literarias, Córdoba, Universitas- UNC-Sarmiento Grupo Editor, 2007.

(2005b) ¨La literatura en el proyecto teórico y político de Derrida: una lectura¨ en Espéculo. Revista

de Estudios Literarios, nº 32, Madrid, Universidad Complutense [disponible en http://www.ucm.es/info/especulo/numero32/liderrida.html]

de

H.:

(1975)

¨Le

rire

de

la

Méduse¨

[fragmentos

extraídos

(2006a) Ni dioses ni bichos. Profesores de literatura, curriculum y mercado, Santa Fe, UNL. (2006b) ¨¨Entradas y salidas de la crítica universitaria¨ en Papeles del PROPALE (Segundo boletín), Diciembre de 2006, Córdoba, UNC [disponible en http://www.ffyh.unc.edu.ar/programas/propale/papeles.htm] (2006c) La escritura de Jacques Derrida: políticas de una poética (Ponencia presentada en las Jornadas Internacionales Derrida ¨Por amor a Derrida¨ organizadas por la UBA y miembros del PIP-CONICET 5854 y desarrolladas en Bs. As. del 18 al 21 de octubre de 2006) (2007) ¨Estela Figueroa: despojo y envíos¨ (mimeo). GIANERA, P.: (2005) ¨El poeta que se queda con la última palabra¨ en Diario de poesía, nº 70, Bs. As., 5. GIOVANNANGELI, D. : (1996) ¨La chose même¨ en Derrida, J.: (1996) Passions de la littérature, Paris, Galilée, 81-96.

GRAMUGLIO, M. T.: (2002) ¨El realismo y sus destiempos en la literatura argentina¨ en JITRIK, N. (dir.) Historia crítica de la literatura argentina, Tomo 6 a cargo de GRAMUGLIO, M. T.: El imperio realista, Bs. As., Emecé, 15-38

GRÜNER, E.: (1999) ¨La cosa política: el retorno de lo trágico en las filosofías ‘malditas’ del S. XX. Apuntes provisorios para un nuevo fundacionalismo¨ en Borón, A. (comp.): (1999) Teoría y filosofía política. La tradición clásica y las nuevas filosofías, Bs. As, Clacso, Eudeba. HECHIM, M. y GERBAUDO, A.: (2005) Programa Promoción de la lectura. Escritores santafesinos. Sus historias, sus voces (Bayer, Birri, Gori, Saer, Urondo), Santa Fe, ATE-UNL. HEREDIA, P.: (1994) El texto literario y los discursos regionales. Propuestas para una regionalización de la narrativa argentina contemporánea, Córdoba, Argos. HERRERA, R.: (2000) ¨Juan Manuel Inchauspe o el poema imposible¨ en Hablar de poesía, nº 3, Bs. As., Nuevo hacer, 66-

73.

HOFSTADTER, D.: (1979) Gödel, Escher, Bach un Eterno y Grácil Bucle, Barcelona, Tusquets, 1998. IRIGOYEN, T.: (1992) Cien años de pintura en Santa Fe, Santa Fe, UNL y Municipalidad de la Ciudad de Santa Fe. JONES, A.: (1981) ¨Escribiendo el cuerpo: hacia una comprensión de L’Écriture Féminine¨ [trad. de Jessica McLauchlan y Mirko Lauer, revisada y corregida por Marysa Navarro] en Navarro, M. y Stimpson, C. (comp.): (2001) Nuevas direcciones, Bs. As., FCE., 23-45. KALIMAN, R.: (1999) ¨Identidades heterogéneas: aciertos e ilusiones del conocimiento local¨ en Revista de crítica literaria latinoamericana, nº 50, 113-119. LAFFORGUE, J.: (1988a) ¨Escribir en provincias¨, (1988b) ¨Narrar en Yala¨ en Cartografía personal. Escritos y escritores de América Latina, Madrid, Taurus, 2005, 203-206, 291-298. LITWIN, E.: (1997) Las configuraciones didácticas. Una nueva agenda para la enseñanza superior, Bs. As., Paidós. LOBBOSCO, H.: (2001) ¨Presentación¨ en Nadja. Lo inquietante en la cultura, Nº 4, Dossier: Aldo Oliva [texto completo disponible en www.psiconet.com/nadja/nadja4.htm] LUKÁCS, G.: (1962) Teoría de la novela, Bs. As., Ediciones Siglo Veinte. (1963) ¨Realismo: ¿experiencia socialista o naturalismo burocrático?¨ en Polémica sobre el realismo,

Barcelona, Ediciones Buenos Aires, 1982. MARTÍNEZ-SAN MIGUEL, Y.: (2000) ¨América Latina: palabra, literatura e cultura. O una reflexión sobre el estado de los estudios culturales latinoamericanos¨ en Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, nº 51, Lima-Hanover, 231-240. MINELLI, A.: (2006) Con el aura del margen. Cultura argentina en los 80/90, Córdoba, Alción. MONTALDO, G.: (1999) Ficciones culturales y fábulas de identidad en América Latina, Rosario, Beatriz Viterbo, 2004. MONTELEONE, J.: (2003) ¨Una figura en el tapiz¨ en Puentes/Pontes. Antología bilingüe, Bs. As., FCE. (2006) ¨César en Dyrrachium¨ en Diario de poesía, nº 73, Bs. As., 26. MORAÑA, M.: (2005) ¨Identity and Nation: more of the same?¨ en Journal of Latin American Cultural Studies, vol. 14, nº 1,

109-115.

NEIBURG, F. y PLOTKIN, M.: (2004) ¨Intelectuales y expertos. Hacia una sociología histórica de la producción del conocimiento sobre la sociedad en la Argentina¨ en Neiburg, F. y Plotkin, M. (comp.) Intelectuales y expertos. La constitución del conocimiento social en la Argentina, Bs. As., Paidós, 15-30. ORTIZ, R.: (2006) ¨Clases¨ (Seminarios de Postdoctorado del Centro de Estudios Avanzados de la UNC, mimeo) PALERMO, Z.: (2005a) Desde la otra orilla. Pensamiento crítico y políticas culturales en América Latina, Córdoba, Alción. (2005b) ¨Los estudios regionales, un debate necesario¨, Congreso Nacional de Literatura Argentina, Tucumán, UNT, agosto (mimeo). PANESI, J.: (1989) ¨Enrique Pezzoni: profesor de literatura¨ en PANESI, J.: (2000a) (1993) ¨Walter Benjamin y la deconstrucción¨ en PANESI, J.: (2000a) (1995) ¨Borges nacionalista¨ en PANESI, J.: (2000a) (1996a) ¨El precio de la autobiografía: Jacques Derrida, el circunciso¨ en PANESI, J.: (2000a) (1996b) ¨Detritus¨ en PANESI, J.: (2000a) (1996c) ¨La caja de herramientas o qué no hacer con la teoría literaria¨ (Conferencia dada en el marco del Primer Congreso Internacional de Profesores, Santa Fe, FHUCUNL (mimeo). (1996d) ¨Borges y la cultura italiana en Argentina¨ en PANESI, J.: (2000a) (1997) ¨Mujeres: la ficción de Borges¨ en PANESI, J.: (2000a) (1998a) ¨Las operaciones de la crítica: el largo aliento¨ en PANESI, J. y otros: (1998) Las operaciones de la crítica , Rosario, Beatriz Viterbo. (1998b) ¨Marginales en la noche¨ en PANESI, J.: (2000a) (2000a) Críticas, Bs. As, Norma. (2000b) ¨Las voces de la escritura¨ en Clarín, suplemento ¨Cultura y Nación¨, 14 de mayo. (2001) ¨Los protocolos de la crítica: los juegos narrativos de Tamara Kamenszain¨ en Boletín / 9, Rosario, UNR. (2003a) ¨Villa, el médico de la memoria¨ en Barrenechea, A. (comp.): (2003) Archivos de la memoria, Rosario, Beatriz Viterbo. (2003b) ¨Polémicas ocultas¨ en Boletín/11, Rosario, UNR, 7-15. (2004) ¨Hegemonía, excepciones y trivialidades de la crítica cultural¨, Actas del Primer Congreso Internacional "Debates actuales: Las teorías críticas de la literatura y la lingüística", Bs. As., UBA [disponible en http://congresotransformacionesculturales.blogspot.com] PÍCCOLI, H.: (2006) ¨La poética de Aldo Oliva¨ en Diario de poesía, nº 73, Bs. As., 25. POOVEY, M.: (1998) ¨Feminismo y deconstrucción¨ trad. de Jessica McLauchlan y Mirko Lauer, revisada y corregida por Marysa Navarro] en Navarro, M. y Stimpson, C. (comp.): (2001) Nuevas direcciones, Bs. As., FCE., 47-64. PRIETO, A.: (1968) Literatura y subdesarrollo, Rosario, Biblioteca.

PRIETO, M.: (1999) ¨Escrituras de la ‘zona’¨ en JITRIK, N.: (2000) Historia crítica de la literatura argentina, Tomo 10 a cargo de CELLA, S.: La irrupción de la crítica, Bs. As., Emecé, 343-358. (2006) Breve historia de la literatura argentina, Madrid, Taurus. RETAMOSO, R.: (1986) ¨El espacio epigráfico¨ [prólogo al libro César en Dyrrachium, Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario] en La dimensión de lo poético, Rosario, Héctor Dinsmann Editor, 81-92. (1993) ¨Sobre los alcances de lo rosarino¨ en Poesía de Rosario, nº 1, Rosario, Martignoni, 35-39. (1994) ¨Los avatares de lo nacional¨ en La dimensión de lo poético, Rosario, Héctor Dinsmann Editor, 129-

146.

(1995) ¨Los poetas de Santa Fe¨ en La dimensión de lo poético, Rosario, Héctor Dinsmann Editor, 21-35. (1997) ¨’Cesar en Dyrrachium’ o la dramaticidad histórica del poder¨ en Retamoso, R.: (2004) Figuras cercanas. Ensayos sobre poetas de Rosario, Rosario, Artemisa, 41-50. (2000) ¨La poesía de Aldo Oliva¨ (Texto leído en las Jornadas de Homenaje a Aldo F. Oliva, realizadas en la Facultad de Humanidades y Artes de Rosario en Agosto de 2000, mimeo). (2004) Figuras cercanas. Ensayos sobre poetas de Rosario, Rosario, Artemisa. RITVO, J.: (2001) ¨Oliva invocante: el cenotafio de Nerval¨ [publicado primero en Nadja. Lo inquietante en la cultura, Nº 4, Dossier: Aldo Oliva], consultado de Ritvo, J.: (2006), 69-76. (2004) ¨Oliva en Dyrrachium¨ en Hablar de poesía, nº 12, Bs. As., Nuevo hacer, 35-52. (2006) ¨’César en Dyrrachium’ de Aldo Oliva: alea, poder y poesía¨ en Decadentismo y melancolía, Córdoba, Alción, 77-90. ROFFÉ, M.: (2005) ¨Reescribirse es rehacerse: da capo¨ en La guacha, nº 5, marzo, Bs. As., 9. ROMANO, E.: (1998) ¨Hacia un perfil de la poética narrativista argentina¨, Anales de literatura hispanoamericana, Madrid, Univ. Complutense, 73-88. (2004) ¨Culminación y crisis del regionalismo narrativo¨ en JITRIK, N.: (2000) Historia crítica de la literatura argentina, Tomo 9 a cargo de SAÍTTA, S.: El oficio se afirma, Bs. As., Emecé, 343-358. ROSA, N.: (1987) Los fulgores del simulacro, Santa Fe, UNL. (1990 [2004]) El arte del olvido y tres ensayos sobre mujeres, Rosario, Beatriz Viterbo. (1992) Artefacto, Rosario, Beatriz Viterbo. (1997) Tratados sobre Néstor Perlongher, Bs. As., Ars. SAER, J. J.: (1980) ¨Una literatura sin atributos¨ en El concepto de ficción, Bs. As., Ariel, 1997, 272-276. SAMOILOVICH, D.: (2006) ¨Ese general Belgrano¨ en Diario de poesía, nº 73, Bs. As., 27. SARLO, B.: (1996) ¨La duda y el pentimento¨ en Punto de vista, nº 56, Bs. As., 31-35. (2002) ¨Cultural Studies: Reworking the Nation, Revisiting Identity¨ en Journal of Latin American Cultural Studies, vol. 11, nº 3, 333-342. (2003) ¨Los estudios culturales y la crítica en la encrucijada¨ en Lulú Coquette. Revista de didáctica de la lengua y de la literatura, nº 2, Bs. As., El hacedor, 13-23. SERRA, E. (comp): (1977) Literatura del Litoral argentino, Rosario, UNR. (1981) Narrativa argentina del Litoral, Rosario, UNR. STUART, S: (2000) Post-Marxism: an Intellectual History, ¨Post-Marxism before Post-Marxism. Luxemburg to the Frankfurt School¨, Sunderland: Routledge. TIZÓN, H.: (1992) ¨La narrativa del interior: rebelión, sumisión, mistificación¨ en TIZÓN, H.; GRAMUGLIO, M. T. y RABANAL, R.: (1992) La escritura argentina, Santa Fe, UNL. VALLI, O.: (1992) Literatura y creación situada, Santa Fe, Sudamérica. (2006) ¨El espacio neocultural agredido (apuntes en torno a una relectura del ‘suelo’ regional¨ en Revista América, nº 18, Santa Fe [disponible en www.ceride.gov.ar/cehsf/america_18/07-valli_espaciogeocultural.html] VÍTTORI, J. L.: (1986) La región y sus creadores, Rosario, Ross. ZIZEK, S.: (2000) ¨From History and Class Consciousness to The Dialectic of Enligthenment¨ en New German Critique, Fall, 81: 107-123. ZUZI, P.: (2004) ¨Echoes of the Epocal: Historicism and the Realism Debate¨ en Comparative literature, Summer 2004, 56- 3: 207-226.

Entrevistas, proyectos, planificaciones CALOSSO, S.: (2007) ¨Entrevista¨ (realizada en el marco de la citada investigación de CONICET, mimeo). OLIVA, A.: (1996) ¨Un poema es un continuo levantamiento de sentidos¨ [entrevista realizada por Osvaldo Aguirre] en Diario de poesía, nº 73, Bs. As., 15-16. RETAMOSO, R.: (2002) ¨Proyecto de constitución de la cátedra libre ‘Felipe Aldana’¨ (mimeo) (2003) ¨La modernización literaria en Rosario: delimitación teórico-histórica de sus manifestaciones textuales específicas (1940-1970)¨ (Proyecto de investigación trienal, UNR) (mimeo) (2007) ¨Entrevista¨ (realizada en el marco de la citada investigación de CONICET, mimeo). SAER, J. J.: (2005) ¨La enseñanza de Aldo Oliva era fascinante¨ [entrevista de Edgardo Dobry] en Diario de poesía, nº 70, Bs. As., 3-5.

Textos literarios BERTONE, C.: (2003) ¨La madre¨ en Aria Da Capo, Bs. As., Ed. del Dock, 2005, 50-58. BORGES, J.L.: (1932) ¨El escritor argentino y la tradición¨ en Discusión en Obras Completas, Tomo I, Barcelona, Emecé, 2000, 267-274. CONTARDI, M.: (1979) Los espacios del tiempo, Venezuela. (1992) El estrecho límite, Santa Fe, Ediciones de la Cortada y UNL.

(2000) Los patios, Santa Fe, UNL. FIGUEROA, E.: (2005) ¨A Manuel Inchauspe, en el hospicio¨ en Argentino de literatura I. Escritores, lecturas y debates, Santa Fe, UNL, 149. GRUSS, I.: (ed.) (2006) Poetas argentinas (1940-1960), Bs. As., Ed. del Dock. INCHAUSPE, J. M.: (1969) ¨Hay momentos en que la palabra¨ en Poesía completa, Santa Fe, UNL, 1994, 13. OLIVA, A.: (1994) ¨Orlas sísmicas¨ en Poesía completa, Rosario, Ed. Municipal de Rosario, 2003, 376. SAER, J. J.: (1960) En la zona, Buenos Aires, Seix Barral, 2003. (1964) Responso, Buenos Aires, Seix Barral, 1998. (1965) Palo y hueso, Buenos Aires, Seix Barral, 2000. (1966) La vuelta completa, Buenos Aires, Seix Barral, 2001. (1967) Unidad de lugar, Buenos Aires, Seix Barral, 1996. ORTIZ, J. L.: (1996) Obra completa [edición a cargo de Sergio Delgado], Santa Fe, UNL.

Оценить