Вы находитесь на странице: 1из 5

MIGUEL VASQUEZ

COD 902062176
LOGICA DE LA CIENCIA
FUNDACION UNVERSITARIA KONRAD LORENZ
28 DE OCTUBRE DE 2008

SOBRE EL LENGUAJE Y LOS EVENTOS MENTALES

En la psicología como en toda área de conocimiento es de suma importancia el


lenguaje, pero siendo esta una ciencia humana debe tener un rigor aún mayor en lo
que a la expresión verbal respecta ya que la forma en que se manifiesten
determinadas ideas y/o perspectivas es la que hace que la interacción y convivencia
sea posible o no.

Es de prima atención el conocer que en la psicología puede ser empleado un


lenguaje fisicalista en el cual los enunciados se presentan haciendo referencia a
términos físicos. “Para decir esto en el modo material de hablar: todas las
proposiciones de psicología describen acontecimientos físicos, a saber, la conducta
física de los humanos y otros animales” (Ayer, 1965). Este lenguaje es muy útil para
llegar a la psicología como ciencia y para fundamentarla. Así también es posible
emplear un lenguaje sistemático el cual da lugar a un lenguaje conocido como
protocolar, el cual hace un mayor énfasis en las experiencias internas o externas del
sujeto, siendo así la verdad de una proposición elemental únicamente registrable por
la persona en cuestión, debido a su experiencia con dicha relación. Este tipo de
lenguaje es de mucha importancia tenerlo en cuenta, pues siendo de un carácter más
subjetivo tiende a ser generador de desacuerdos, ya que como he manifestado con
anterioridad aquí la verdad de una proposición por más elemental que esta pueda ser
solo la tiene el sujeto que ha entrado en contacto con tal experiencia.
Es claro que siendo el ser humano un ser social, pretende comprender la
mente de los otros al interactuar con ellos. Esta comprensión puede surgir de dos
maneras: por un método racional o por uno intuitivo. El método racional consiste en
inferir algo con base en una proposición protocolar, más específicamente de una
proposición de percepción, por ejemplo cuando inferimos que uno de nuestros amigos
tiene miedo porque vemos que esta temblando y se ve preocupado, esto lo inferimos
porque cuando vemos a otras personas presentado estos síntomas es porque sienten
miedo. A diferencia de éste, el método intuitivo se da según la observación subjetiva y
presupone conocimiento teórico al igual que reflexión, también cabe destacar que en
la práctica es más aplicado que el método racional. A este punto he discutido sobre el
lenguaje en la psicología haciendo énfasis en su aplicación como medio de interacción
y convivencia entre los seres humanos pero considero relevante cuestionar: Si hay
ciertos parámetros en el lenguaje ¿los hay también en las ideas, recuerdos,
percepciones y todos aquellos acontecimientos mentales que son comunicados? Hay
perspectivas como el Determinismo que plantean que toda acción humana es el efecto
de un acontecimiento anterior y no ha sido causada por el ejercicio de la voluntad.
Esto se ve apoyado en la filosofía con el principio metafísico de que un evento sin
causa es imposible. Por ende podría decirse que es imposible conciliar la idea de
libertad con el determinismo causal el cual genera una red nomológica. Es aquí
cuando surgen conceptos como autonomía (entendido como un autogobierno) y
anomalía (falta de sometimiento a una ley). (Ayer, 1965)

Tomando en cuenta que “tanto la dependencia causal como la anomalía de los


acontecimientos mentales son hechos innegables” (Davidson, 1980) es fácil concordar
con Kant al decir que “No cabe contradicción real ninguna entre libertad y necesidad
natural en las mismas acciones humanas, puesto que resulta tan imposible renunciar a
la idea de naturaleza como a la de libertad” (Kant, 1903 citado por Davidson, 1980). Es
decir, aunque existe la libertad al actuar, no es posible negar la influencia de la
naturaleza sobre esta misma.

Aquí aparecen tres principios, formulados por Davidson (1980), planteando la


aparente contradicción referente a los acontecimientos mentales; El primero de estos
es la interacción causal que plantea la causalidad mutua entre los acontecimientos
mentales y los físicos; El segundo es el de carácter nomológico, el cual plantea que si
hay causalidad hay una ley, haciendo referencia a las leyes deterministas; Y
finalmente el tercero es el del carácter anómalo de lo mental, el cual dice que no hay
leyes deterministas estrictas mediante las cuales se puedan predecir y explicar los
acontecimientos mentales.

Estos principios a pesar de la contradicción que plantean es posible


conciliarlos si establecemos la identidad entre lo mental y lo físico y admitimos que no
hay leyes psicofísicas estrictas. Para establecer esa compatibilidad hay que ver a los
acontecimientos mentales idénticos a los acontecimientos físicos considerándolos
como hechos fechados e irrepetibles y que poseen atributos individuales.
Los acontecimientos pueden ejemplificar leyes que por ende deben ser
explicados por leyes, solo en la medida en que se describan los hechos de una
manera u otra. Entonces aquí es fácil cuestionarse ¿cómo por medio del lenguaje
podemos identificar un acontecimiento físico de uno mental? Pues es posible
identificar un lenguaje mental ya que emplea términos como: creer, pensar, entender,
recordar, entre otros; y estos se caracterizan porque pueden ser verbos psicológicos
en contextos no extensionales. Normalmente para discernir lo mental se cree que hay
que fijarse si es una conducta subjetiva, privada o inmaterial lo cual es falso, para
discernir verdaderamente lo mental hay que observar que sea algo intencional.
(Davidson, 1980)

Retener una imagen o sentir dolor encajaría entre sentimientos primarios, datos
sensoriales u otras sensaciones. No es posible que haya leyes que conecten lo físico y
lo mental, sino que se puede establecer correlaciones. Entonces a la pregunta ¿qué es
un acontecimiento mental? La respuesta más simple y adecuada sería: Es un
acontecimiento intencional que no es concreto, puesto que carece de características
físicas. Algunos puntos de vista como el materialismo discrepan al decir que todos los
acontecimientos son físicos y que de los fenómenos mentales pueden darse
explicaciones puramente físicas, o también el monismo anómalo que plantea que
todos los acontecimientos son físicos pero no todos los acontecimientos son mentales.
(Davidson, 1980)

Es importante dar cuenta que al presentarse una modificación en un punto de


vista físico se va también a generar un cambio en el punto de vista mental, y esto es
algo que comúnmente sucede, pues ocurre por ejemplo cuando dos personas dejan
de verse por un largo tiempo y al reencontrarse notan cambios físicos el uno en el otro,
lo cual genera una presuposición de la vida que ha llevado la otra persona para que se
manifiesten dichos cambios. (Davidson, 1980)

Los eventos mentales manifiestan una evidente interacción con los


acontecimientos físicos pero a pesar de que no es posible negar esta relación tampoco
sería posible afirmar con certeza que todo evento mental sea consecuencia de un
evento físico y viceversa, pues como he mencionado con anterioridad existen factores
como el dolor o la retención de una imagen mental que sería más adecuado
calificarlos dentro de otras categorías (como sensaciones por ejemplo). Dando esta
diferencia entre los eventos mentales y los acontecimientos físicos, se manifiesta la
complejidad de las acciones humanas que aunque para muchos pensar es
simplemente imaginar o concentrarse en un determinado objetivo, es importante tener
en cuenta que lo que se piensa, se esta pensando porque hay condiciones físicas que
inducen a que así sea, pero a la vez se esta haciendo con libertad e intencionalidad
humanas. Y si solo este hecho ya evoca un grado notable de complejidad al ser
analizado, se puede decir que sería increíblemente complejo si se analiza
detenidamente cada una de las acciones que se escuchan al establecer una
conversación con alguien. (Fodor, 1984)

En conclusión todo acontecimiento tiende a ser debatido como se ha hecho


en el presente ensayo con los eventos mentales y físicos dando lugar a un sinfín de
opiniones en pro y en contra, en parte por la comprensión del lector y en parte por la
forma en que se expresa el autor, lo importante es que sin importar cuales opiniones
estén más cercanas a la realidad se ha generado gran cantidad de pensamiento
debido al empleo que se le da al lenguaje demostrando así la importancia que este
tiene para el progreso social. (Fodor, 1984)
REFERENCIAS

Ayer, A (1965) El Positivismo Lógico. México.


Davidson, D (1980) Filosofía de la Psicología. España.
Fodor,J. (1984) El lenguaje del pensamiento. Madrid: Alianza