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Colección LECTURAS

PRINCIPIOS DE

AGROCLIMATOLOGÍA

De: Ing. Apolinar Manú García Mcs.

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La Universidad de Aquino-Bolivia te brinda, a través de las Ediciones UDABOL, la
oportunidad de contar con textos útiles para el desarrollo y profundización de tus
estudios.

ISBN: 978-99905-955-4-3.
Depósito legal: DL8-1-144-08.
© Sobre esta edición: Ediciones UDABOL Santa Cruz, 2013.

Edición: Cristina Baeza Martín


Diseño y diagramación: Miriam González Giménez
Ilustración de portada:

Ediciones UDABOL Santa Cruz, 3er Anillo Interno esq. Radial 23, a cuadra y
media del Hotel Los Tajibos. Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

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FICHA BIOGRÁFICA DEL AUTOR. (En la solapa del libro).

EL AUTOR curso estudios de bachillerato en


humanidades en el Colegio Nacional Mixto “Reyes”,
en el Departamento del Beni. Para después,
continuar estudios superiores en la Universidad
Agraria Estatal de Xarcov, república de Ucrania
(Europa del Este), donde también obtiene el grado
de Maestría en Ciencias Agrícolas; en la misma
sigue curso de especialización sobre aspectos
profundos de Agroquímica y edafología de los
suelos.

Desde el año 1993 se desempeñó como


funcionario de la Ex CORDEBENI. Seguidamente,
desde el año 1995 desempeñó funciones de
Catedrático en la Universidad Autónoma del Beni
(UAB), con asiento en la ciudad de Guayaramerín;
desde el año 2002, hasta 2008 ha prestado sus
servicios profesionales en la Universidad de Aquino
Boliviana (UDABOL), Universidad Evangélica
Boliviana (U E B) y la Universidad Cristiana
Boliviana (UCEBOL) de la ciudad de Santa Cruz.

En el año 2009 prestó sus servicios profesionales


en calidad de Director de Carrera en la Facultad de
Ingeniería Forestal, de la Universidad Indígena de
tierras bajas “Apiaguaki Tumpa”, con asiento en
Machareti (Chuquisaca).

Para después, regresar a su trabajo en calidad de


Docente en las universidades antes mencionadas.

“Este libro, ahora corregido y mejorado


constituye la consulta y el complemento necesario
del técnico que trabaja en el campo, del estudiante
de agronomía ya agropecuaria de las universidades
y finalmente también sirve como material de
consulta para los catedráticos de las diferentes
universidades del país. Cumple el requerimiento de
literatura científica que en muchas oportunidades se
han solicitado, ya que en nuestro medio existe una
escasez alarmante de publicaciones de éstos
tópicos u otras de necesidad apremiante”.

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A MANERA DE PRÓLOGO

Hacen seis años publiqué por vez primera el texto titulado Agroclimatología*. Este
libro vino a llenar el sentido vacío que existía en las universidades e institutos de
enseñanza superior de Bolivia de contar con un buen texto guía para ayudar a
comprender mejor el fascinante mundo de los fenómenos naturales como es el
clima, con relación a las actividades agropecuarias.
Después de cuatro años, tiempo necesario para que se agotara la primera edición,
y como respuesta al gran interés surgido entre los estudiantes e investigadores de
las universidades bolivianas y diferentes productores agropecuarios de la localidad
por contar con un libro que indique claramente la formación, desarrollo e impacto
de los elementos del clima y demás fenómenos meteorológicos respecto a la
productividad, surge el presente libro, que tiene una orientación más profunda que
el anterior porque incluye los criterios y las herramientas necesarias para realizar
un trabajo de investigación de calibre profesional como muestra de su
competencia profesional. Es que ni los estudiantes de ciencias agrícolas ni los del
área pecuaria pueden tener una formación integral si no se les proporciona la
oportunidad de obtener un entrenamiento serio en las actividades de la
agroclimatología.
Consecuentes con esta filosofía, debemos preparar a nuestra juventud profesional
para enfrentar los desafíos del desarrollo sostenible que nuestro país necesita, y la
forma más expedita de hacerlo será el entrenar a los estudiantes del pregrado en
las actividades del desarrollo del tiempo y clima y en el desarrollo innovador de
procesos y productos para que puedan en el futuro diseñar y crear industrias
competitivas en el país. Se trata de que, en el ambiente actual de globalización y
competitividad en que vivimos, la introducción rápida y sostenida de productos
nuevos de alta calidad nos obliga a brindar a los estudiantes un libro veraz,
práctico y simple.
Finalmente estamos convencidos de que todo estudiante — sea de pre o de
postgrado — necesita de un buen texto guía que le indique cómo planificar,
recolectar y organizar datos, variables y, finalmente, lo que es más importante,
que él mismo sienta satisfacción y placer al realizar el trabajo y así pierda el miedo
de abordar la realización de un proyecto de calibre profesional.
Esperamos que el presente libro sea el catalizador para hacer de este empeño
una realidad.

Ing. Apolinar Manú García Mcs.

* Manú García, Apolinar: Agroclimatología. Universidad Evangélica Boliviana, Santa Cruz de la


Sierra, 2003. (N. de la E.)

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PRESENTACIÓN
(ABSTRACT)

La ciencia tiene como fundamento la búsqueda de la verdad, y sus principios de


transparencia, difusión amplia de los resultados de la investigación, aceptación y
transmisión de los resultados obtenidos por el método científico, positivos o
negativos, constituyen elementos que todo estudiante y profesional deben aplicar
en el transcurso de sus actividades, y aún más, cuando están preparando un
trabajo de grado.
El presente volumen esta dividido en once capítulos y fue desarrollado de acuerdo
a un contenido mínimo del programa de estudios superiores.
El capítulo I de la presente obra ofrece un a perspectiva general y, a la vez, brinda
un panorama histórico del desarrollo de la ciencia. También hace referencia a la
definición de la Agroclimatología, sus divisiones, y, al término del mismo, ofrece
una breve explicación de la aplicabilidad de la agroclimatología al campo de la
producción agropecuaria.
El Capítulo II se ocupa de dar un enfoque amplio sobre la atmósfera que nos
rodea; enseguida describe la presión atmosférica con sus unidades específicas y
continúa con la clasificación de las diferentes capas atmosféricas, así como la
composición básica de la atmósfera. Otros aspectos del capítulo son el contenido
del agua en la atmósfera, la humedad relativa y la humedad absoluta, la
determinación de la evapotranspiración y el significado biológico de la
evaporación, para terminar con la contaminación atmosférica.
En el Capítulo III se estudia la radiación solar y su composición, la constante
solar, el balance energético y la radiación con relación a la fotosíntesis. Asimismo
se plantea una forma para aprovechar mejor la radiación, la influencia de la
radiación sobre las plantas y los animales, y se concluye el capítulo con la
respuesta de los animales a la radiación solar.
Los capítulos IV y V constituyen un valioso aporte al tratamiento de la temperatura
y el calor y su forma de transmisión. En ellos, el estudiante encontrará una
cuidadosa descripción de las variaciones de la temperatura de la tierra más los
factores que regulan la temperatura en el suelo. También se incluye una
descripción del balance térmico del suelo y los efectos de la temperatura en los
seres vivos; las temperatura críticas y las heladas con sus respectivas medios de
defensa; el punto de rocío y el enfriamiento del aire como principal mecanismo
para la condensación del vapor; la importancia biológica de la humedad del aire, y,
para concluir estos capítulos, el viento, los factores que lo forman, sus perjuicios y
beneficios al área de la productividad agropecuaria, y los inconvenientes que
presentan los rompevientos.
Ya en el Capítulo VI trata del análisis crítico de la medición de la temperatura en el
aire y en el suelo, tiene un altísimo valor para poder describir y explicar cómo
operan cada uno de los instrumentos de medición de las diferentes temperaturas y

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explica el instrumento de medición de la presión atmosférica. Este capítulo hace
un estudio somero de las diferentes instalaciones para medir la temperatura del
aire y la temperatura en la superficie del suelo.
Los capítulos VII y VIII abordan la descripción y medición del rocío, la niebla, las
características y clasificación de las nubes y la formación de las diferentes
precipitaciones. Asimismo trata sobre el agua y su significado para las plantas y
los animales, además del significado de la sequía en la agricultura. La obra
conduce de una manera sistemática, paso a paso, a la circulación general del
viento en la atmósfera, sus flujos energéticos, las masas de aire y las brisas.
Y, finalmente en los capítulos IX y X se estudian la fenología en los cultivos y, para
concluir, se incluye un análisis acerca de los factores que determinan el clima de
Bolivia y sus clasificaciones del mismo.
El objetivo planteado es ayudar a los estudiantes, investigadores y productores en
general a apreciar la perspectiva de la Agroclimatología y las formas en que esta
afecta a la productividad agropecuaria.

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ÍNDICE

A MANERA DE PRÓLOGO

PRESENTACIÓN (ABSTRACT)

CAPÍTULO I. INTRODUCCIÓN A LA AGROMETEOROLOGÍA


Introducción a la agroclimatología
Principios que rigen la distribución de los organismos
El medio ecológico y el ecosistema
Concepto de tiempo y clima
Elementos del tiempo y el clima
Definición de la agrometeorología
Desarrollo histórico de la agroclimatología
Aplicaciones de la agroclimatología
Variables agroclimatológicas
La transpiración de los vegetales
Ejercicios de autoevaluación

CAPÍTULO II. LA ATMÓSFERA


Introducción a la atmósfera.
La presión atmosférica
Unidades absolutas de fuerza por unidad de superficie
Clasificación de las capas atmosféricas
Composición de la atmósfera
Composición básica de la atmósfera
Características de la atmósfera del suelo
El agua atmosférica
La humedad relativa y la humedad absoluta.
La evapotranspiración
Aspectos técnicos de la evaporación

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Determinación de la evapotranspiración
Significado biológico de la evaporación
Los hidrometeoros
La contaminación atmosférica
La atmósfera y la producción agropecuaria
Generalidades de la presión atmosférica
Ejercicios de autoevaluación

CAPÍTULO III. LA RADIACIÓN SOLAR


Introducción a la radiación solar
Efecto de la atmósfera en la radiación solar
La constante solar
La luminosidad
El balance energético
La variación anual y la radiación recibida
La radiación reflejada y absorbida por la Tierra
Radiación y Fotosíntesis
Constante térmica
Cómo aprovechar mejor la radiación
El fotoperiodismo
Influencia de la radiación solar sobre las plantas y los animales
Respuesta de los animales a la radiación solar
Importancia de la oscuridad
Ejercicios de autoevaluación

CAPÍTULO IV. TEMPERATURA Y CALOR


Introducción a la temperatura y el calor
La temperatura
El termoperiodismo
Variaciones de la temperatura
Importancia agronómica de la temperatura
Factores que regulan la temperatura del suelo
El balance térmico del suelo

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Efectos de la temperatura
La integral térmica
Las temperaturas críticas
Heladas y medios de defensa
Heladas (escarcha). Su efecto sobre los cultivos
Otros efectos de la temperatura del aire en la producción agropecuaria
Ejercicios de autoevaluación

CAPÍTULO V. LA HUMEDAD ATMOSFÉRICA Y LOS VIENTOS


Introducción a la humedad atmosférica
La sequía, fenómeno perjudicial para la agricultura
Características agrometeorológicas de las medidas de lucha contra la sequía
La humedad y la pluviometría
El punto de rocío
El enfriamiento del aire
Importancia biológica de la humedad del aire
El viento: perjuicios y beneficios
Los rompevientos
Inconvenientes de los rompevientos
Ejercicios de autoevaluación

CAPÍTULO VI. MEDICIÓN DE LA TEMPERATURA DEL AIRE Y DEL SUELO


Introducción a la medición de la temperatura del aire
Descripción y operación de los termómetros
Instalaciones para medir la temperatura del aire
Instrumentos para medir la temperatura en la superficie del suelo
Ejercicios de autoevaluación

CAPÍTULO VII. LAS PRECIPITACIONES: LA LLUVIA, EL ROCÍO, LA NIEBLA Y


LAS NUBES
Introducción: teorías sobre la precipitación
Las precipitaciones
El mecanismo de formación de la lluvia

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La lluvia
Composición del agua de lluvia
El balance hídrico
El rocío
Medición del rocío: el rociómetro
La niebla
El granizo y la escarcha
Las nubes
Características: subdivisión y clasificación de las nubes
El agua y su significado para las plantas y los animales
Ejercicios de autoevaluación

CAPÍTULO VIII. EL VIENTO


El viento: generalidades
Causas del viento
Circulación general de la atmósfera
Circulación de la atmósfera y flujos energéticos
Las masas de aire
Las brisas
Los vientos alisios
Los monzones
Ejercicios de autoevaluación

CAPÍTULO IX. LA FENOLOGÍA VEGETAL Y ANIMAL


Introducción a la fenología
Pronóstico fenológico
La línea isófana
La ley de Hopkins
Las observaciones fenológicas
Las limitaciones fenológicas
Ejercicios de autoevaluación

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CAPÍTULO X. LOS FACTORES QUE DETERMINAN EL CLIMA DE BOLIVIA
Características del clima boliviano
Descripción general del clima de Bolivia
La cordillera
El Altiplano
Los Yungas
Los valles secos
La llanura amazónica
La llanura chaqueña
Ejercicios de autoevaluación

BIBLIOGRAFÍA

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CAPÍTULO I
(1) INTRODUCCIÓN A LA AGROCLIMATOLOGÍA

(2) INTRODUCCIÓN A LA AGROCLIMATOLOGÍA


Desde el momento en que el hombre comenzó a utilizar las especies vegetales y
animales para su beneficio, tuvo conocimiento de la influencia de las condiciones
ambientales sobre la vida y la producción de sus cultivos y rebaño ganadero. A
través del tiempo, los efectos favorables o perjudiciales que los fenómenos y
condiciones meteorológicos ejercían en sus actividades agropecuarias fueron
formando el conocimiento empírico que las distintas civilizaciones plasmaron como
tradición oral o escrita a través de sus folclores, sus cantos, sus refranes o sus
narraciones de todo tipo. Aun mucho antes de nuestra era, aquellos pueblos
agricultores como el egipcio, el babilónico, y otros, dejaron innumerables
referencias sobre la influencia de los fenómenos atmosféricos en sus cultivos, pero
las referencias racionales y efectivas sobre tales efectos, sólo comenzaron con la
invención de los primeros instrumentos de medición meteorológica.
El clima es uno de los principales factores que ha contribuido en gran parte a la
evolución de los seres vivos. El tiempo climático dirige la producción
agropecuaria. La aplicación de la ciencia y la tecnología ha transformado la
explotación agropecuaria de una explotación de subsistencia familiar a una
empresa comercial que ofrece las posibilidades de alta rentabilidad. Sin embargo,
tanto en el pasado como hoy, especialmente en relación con la siembra de
cultivos, el tiempo climático continúa su incansable, silenciosa e inobjetable labor
de conducir la producción, aunque casi ignorada por el chispazo exitoso del
nacimiento y utilización de la tecnología. Y esta es la explicación de las diferencias
en rendimiento, aun utilizando las mismas técnicas y material genético.
En definitiva, la ciencia y la tecnología pueden ayudar a lograr excelentes
rendimientos cuando el tiempo climático se presta a ello pero, lamentablemente,
también puede ocurrir lo contrario. Además, hay que recordar que al
especializarse la producción como agrícola o ganadera, también se afina su
sensibilidad al efecto conductor del influjo climático.

PRINCIPIOS QUE RIGEN LA DISTRIBUCIÓN DE LOS ORGANISMOS


El crecimiento y producción de los organismos depende de la interacción de una
población de plantas y animales y el medio físico en el cual viven. Una división del
medio físico, conveniente para entender las relaciones complejas de los seres
vivos con su medio abiótico, en cuanto a los elementos del clima se refiere, es la
siguiente:
Temperatura.- Es el principal elemento para determinar el área tropical,
subtropical, templada, etc., así como los límites dentro del cual pueden habitar los
organismos.

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Precipitación pluvial.- Determina las diferentes zonas hídricas y los límites dentro
de los que se desarrollan los organismos, especialmente las plantas en cuanto a
sus necesidades de agua.
Vapor de agua, dióxido de carbono (CO 2) y oxígeno (O2).- Los dos últimos y el
déficit de saturación de agua pueden afectar el crecimiento.
El viento.- Puede afectar el crecimiento de las plantas al cambiar la concentración
del CO2 a la altura de ellas; asimismo, puede causar daños mecánicos a las
plantaciones y ser el responsable total o parcial de la propagación de esporas,
plagas, enfermedades, contaminantes, etc.
La luz.- También determina la intensidad fotosintética y el fotoperiodismo.

(2) EL MEDIO ECOLÓGICO Y EL ECOSISTEMA


Importancia del clima en el desarrollo agrícola.- Las plantas, como los
animales y otros organismos, normalmente no viven solos en la naturaleza; por el
contrario, constituyen comunidades bióticas. La comunidad biótica ha sido
descrita por Odum (1959) como una unidad funcional, mantenida unida por una
interdependencia entre sus miembros; está compuesta por poblaciones más
pequeñas, cuyos miembros se encuentran íntimamente asociados entre sí. Se
considera que las poblaciones están constituidas por individuos de la misma
especie.
En la población y en la unidad ecológica es necesario tener en cuenta las
condiciones físicas del hábitat. La dinámica total, formada por el hábitat y los
organismos vivientes asociados que lo ocupan, es conocida como el
“ecosistema”. En el ecosistema los organismos vivos y su medio no viviente
están inseparablemente relacionados y en constante interacción entre sí. Además,
Odum ha sugerido que cualquier área natural que comprenda organismos vivos y
sustancias no vivientes, interaccionantes para producir un cambio de materiales
entre ellos, constituye un ecosistema.
Los factores del medio ambiente actúan juntos sobre plantas y animales.
Igualmente, se reconoce que los organismos vivos reaccionan, a su vez, con el
medio: en él producen comúnmente marcadas modificaciones.
No se debe restar importancia a la posibilidad humana de cambiar o dirigir el
normal funcionamiento de los ecosistemas. El mismo Odum (1959) se ha referido
a los daños que se pueden producir en los ecosistemas básicos al intervenir el ser
humano inapropiadamente: es fácilmente concebible que el hombre puede
ocasionar en ellos cambios profundos que los conduzcan a un futuro magnífico o a
la destrucción. Por ejemplo, la desconsiderada destrucción de bosques y la
indiscriminada construcción de carreteras han cambiado enormemente las
características de las vertientes importantes. La labranza de vastas áreas de
prados en zonas subhúmedas y semiáridas con el propósito de extender los
diferentes cultivos han perturbado considerablemente los ecosistemas naturales
estables.

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La agrometeorología y la climatología son inseparables, por lo que es necesario
conocer algunos aspectos generales de esta última para comprender la primera.
La palabra “meteorología” deriva de las voces griegas, “meteoro”, que significa
fenómeno celeste, y “logos”, tratado o estudio. La meteorología es una rama de la
física que se dedica al estudio de la atmósfera y de los fenómenos que en su seno
tienen lugar. La atmósfera y los fenómenos que en ella transcurren, no se
estudian, salvo algunos aspectos, por pura curiosidad o interés científico como
“ciencia pura” sino que, por el contrario, esta ciencia tiene como finalidad su
aplicación útil a determinados sectores de la humanidad por sus implicaciones en
ciertas esferas de la actividad del hombre. Bajo este precepto, se han desarrollado
distintas ramas de la meteorología: meteorología dinámica, física, sinóptica,
marítima o náutica, hidrometeorología, climatología, aerología, meteorología
médica, meteorología agrícola o agrometeorología.
Aerología.- Estudia las circunstancias y fenómenos de la atmósfera superior.
Meteorología médica.- Analiza la relación entre las condiciones meteorológicas y
climáticas y la salud humana.
Meteorología dinámica.- Estudia las leyes de los movimientos que tienen lugar
en la atmósfera y las trayectorias de las perturbaciones.
Climatología.- Tiene por objeto el estudio de los climas, sus causas,
clasificaciones y su influencia en las actividades humanas.
Agroclimatología.- Es la ciencia que estudia las condiciones meteorológicas e
hidrológicas que tienen relación con los objetos y procesos de la producción
agropecuaria.

(2) CONCEPTO DE TIEMPO Y CLIMA


Tiempo.- Se refiere a las condiciones meteorológicas, al estado de la atmósfera
en un momento dado o en un período relativamente corto. El tiempo atmosférico
está conformado por un conjunto de elementos. A cada uno de estos se les
denomina “elementos del tiempo” (temperatura, nubosidad, viento, humedad del
aire, precipitaciones, insolación, etc.).
Características del tiempo.- El tiempo se caracteriza por ser variable y complejo.
Es variable porque cambia continuamente, (minuto a minuto y hora a hora). Es
complejo porque está determinado por varios factores a la vez, y no es posible
caracterizarlo por un solo valor. Si se quiere describir adecuadamente las
características del tiempo en un momento dado debe decirse cómo se presentó
cada uno de los elementos que las componen, aunque muchas veces, por
comodidad, se simplifica la caracterización del tiempo al elemento más
significativo de ese momento, y se habla entonces de tiempo nublado, tiempo
lluvioso, tiempo caluroso y otros. Estas dos características del tiempo tienen
ciertas implicaciones prácticas en meteorología y agrometeorología.
Clima.- Se refiere al comportamiento habitual o promedio del tiempo en un lugar
dado. Siempre al hablar de clima se hace referencia obligatoriamente a un lugar,

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ya que este tiene una función espacial, lo contrario del tiempo atmosférico, que es
una función del tiempo cronológico (mínimo 30 años).

Características del clima.- Para caracterizar el clima es necesario valerse del


promedio de los datos meteorológicos, tomados durante un número considerable
de años. Al igual que el tiempo, el clima está determinado por los mismos
elementos, pero al hablar de clima se refiere a elementos del clima. El clima, a
diferencia del tiempo, es muy poco variable, se considera constante hasta cierto
punto, pues es, por definición, el comportamiento habitual del tiempo en el lugar
tratado.

(2) ELEMENTOS DEL TIEMPO Y EL CLIMA


Tanto el tiempo como el clima están conformados por varios elementos.
Los principales son los siguientes: radiación solar, temperatura, presión
atmosférica, evaporación, precipitación, humedad atmosférica, nubosidad, viento y
otros fenómenos atmosféricos diversos (eléctricos, ópticos, acústicos).
Los factores climáticos (latitud, altitud, continentalidad, etc.) son aquellos
fenómenos que se producen en la superficie de la tierra y repercuten directamente
sobre el clima.
La agrometeorología aspira a poner la ciencia climatológica al servicio de la
agricultura, se encarga del estudio de la adaptación de los cultivos agrícolas a los
climas y estudia la capa superficial del aire desde el suelo hasta los 5 m de altura
aproximadamente; también estudia la relación del tiempo con las cosechas, con
las enfermedades y con las plagas de los cultivos, así como la influencia de los
factores y elementos del clima sobre la fenología de cultivos y plagas.

(2) DEFINICIÓN DE AGROCLIMATOLOLOGÍA


La agroclimatología es un conjunto interdisciplinario que se encarga de poner los
conocimientos meteorológicos al servicio de la agricultura, en un afán por
optimizar la producción.
Existen ciertas diferencias entre la agrometeorología y la agroclimatología aunque
con el término “agrometeorología” se pueden englobar ambas disciplinas. Algunos
autores ofrecen distintas definiciones que pueden resumirse en las siguientes:
Climatología agrícola o agroclimatología es la ciencia que se encarga de
estudiar las leyes y principios que relacionan los fenómenos meteorológicos
con el crecimiento, desarrollo, y rendimiento de las plantas cultivadas.
Climatología agrícola o agroclimatología es la ciencia que se encarga de
estudiar las leyes y principios que relacionan los elementos y factores del clima
con el crecimiento, desarrollo y rendimiento de las plantas cultivadas.

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A través de los años se han expuestos diferentes definiciones sobre la
agroclimatología o climatología agrícola, pero en todas se expresa de una forma u
otra que esta ciencia estudia las características y condiciones atmosféricas que
influyen en el crecimiento, desarrollo y rendimiento de las plantas, así como
también de los animales.

(2) DESARROLLO HISTÓRICO DE LA AGROCLIMATOLOGÍA


La meteorología y la agroclimatología están estrechamente relacionadas, por lo
que el desarrollo de ambas tiene una historia común.
La historia del desarrollo de la meteorología está relacionada con la escritura del
primer libro (que se conoce hasta el momento) sobre meteorología en la antigua
Grecia, cuya autoría se atribuye a Aristóteles. En dicho libro se exponen algunas
ideas sobre los fenómenos observados hasta esa fecha y la relación de los
cambios del tiempo con los cambios de algunos elementos, entre ellos, la
dirección del viento.
Pero es también en la antigua Grecia, en el siglo V a. c., que se realizaron las
primeras observaciones meteorológicas con ayuda de instrumentos e
instalaciones. Se considera que en esa época se inventaron el pluviómetro y la
veleta, y se inició la información sobre el estado del tiempo.
(2)APLICACIONES DE LA AGROCLIMATOLOGÍA.
La agroclimatología es un instrumento muy valioso en la planificación de las
actividades agrícolas, tales como:
- Distribución de cultivos y variedades en las regiones más adecuadas para su
explotación comercial.
- Planificación de trabajos en conservación de suelos, irrigación y drenaje
agrícola.
- Apertura del área del cultivo y reubicación de los cultivos según suelos y climas.
- Prevención del ataque de una plaga o enfermedad.
- Minimización de las pérdidas agrícolas en la producción agrícola.
- Predicción de la aparición de las fases fenológicas de los cultivos.
- Zonificación de cultivos.
- Prevención a tiempo a los agricultores sobre el peligro de huracanes,
granizadas lluvias torrenciales, etc.
- Planificación de los calendarios de las operaciones agrícolas más diversas:
preparación del terreno, siembra, labores, aplicación de pesticidas, cosechas, y
otras.

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(2) VARIABLES AGROCLIMATOLOLÓGICAS
En la agroclimatología se manejan dos tipos de variables a saber:
Variable climatológica.- Define un elemento meteorológico desde el punto de
vista puramente del fenómeno. Por ejemplo: los simples datos de temperatura,
radiación solar, viento, precipitación, y otros.
Variable agroclimatológica.- Es la que presenta una relación evidente entre la
variable meteorológica y las plantas o animales; es decir, tiene un carácter no
solamente físico, sino también biológico. Ejemplo: la evapotranspiración, la
humedad del suelo y la temperatura del suelo en el que se desarrollan las plantas,
la temperatura del follaje de las plantas y la suma de temperaturas durante
determinada fase de un cultivo.

(2) LA TRANSPIRACIÓN DE LOS VEGETALES


Del total del agua absorbida por una planta, sólo una pequeña cantidad es
retenida. La mayor parte, aproximadamente el 99 %, se transporta a las partes
aéreas, donde se evapora. La pérdida de agua de las plantas, en forma de vapor,
se llama “transpiración”.
A pesar de sus efectos negativos, la transpiración es un proceso necesario para la
planta. Para facilitar la absorción del oxígeno y dióxido de carbono por las hojas,
se necesita exponer a la atmósfera una gran área de superficie húmeda, y esto
implica una gran pérdida de agua por transpiración.
La intensidad de transpiración tiene una periodicidad diurna que está relacionada
con algunas condiciones meteorológicas. La radiación solar es el elemento
climático más relacionado con la intensidad de transpiración, porque la radiación
suministra energía.
La velocidad de transpiración aumenta cuando el aire que rodea a la planta es
seco, debido a que el vapor de agua pasa con mayor facilidad a la atmósfera.
El movimiento del aire sobre la superficie de una hoja tiende a eliminar el vapor de
agua y aumenta la velocidad de evaporación. Una reducción del abastecimiento
de agua provoca la detención del proceso de transpiración.

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(3) Ejercicios de autoevaluación

1.- La manifestación diaria de la influencia producida por los factores de humedad,


temperatura, luz sola, viento y presión atmosférica constituyen lo que se conoce
con el nombre de:……………………….

2.- Cite los componentes del clima:

3.- Ubique los conceptos de geografía física, meteorología, climatología de tal


manera que vayan de lo más general a lo más específico.

4.- Identifique qué frases de las expuestas a continuación se relacionan con el


concepto de clima y cuales con el de tiempo, y para ello señale con (c) o con (t),
respectivamente, según corresponda.
( ) Estado medio atmosférico relativamente estable.
( ) Caracteriza el estado medio de la atmósfera en un lugar.
( ) Es estudiado por la meteorología.
( ) Es estudiado por la climatología.
( ) Estado atmosférico transitorio.

5.- Resuma el concepto de ecosistema.

6.- ¿Qué clase de ecosistema es la agricultura?

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CAPÍTULO II
(1) LA ATMÓSFERA

(2) INTRODUCCIÓN A LA ATMÓSFERA


La palabra atmósfera deriva de las voces griegas: “Athmos” = vapor y “Sphaira” =
esfera. Es la capa gaseosa que envuelve la tierra. A corto plazo su composición es
fija, y su contenido prácticamente es constante. A largo plazo hay elementos que
sufren variaciones. Por ejemplo: el dióxido de carbono aumenta en una proporción
de 0,7 ppm/año (partes por millón por año), como consecuencia de las
combustiones de carácter industrial y de la respiración.
Esta masa de aire que rodea la Tierra o un astro cualquiera debe tener la forma de
un esferoide más aplastado aun por los polos que la esfera terrestre. No se ha
comprobado su magnitud, pero se cree sin embargo que tiene más de 60 km de
altura. La atmósfera ejerce sobre todos los cuerpos, en la superficie de la Tierra,
una presión variable (presión atmosférica) que se puede medir con el barómetro.
La presión media es de unos 1033 g/m2, de suerte que un hombre de corpulencia
ordinaria soporta una presión de 1.700 kg. No nos aplasta dicha masa, porque le
hace contrapeso la reacción de los fluidos de que está lleno nuestro cuerpo. En la
atmósfera se distinguen distintas capas verticales superpuestas en la atmósfera,
de límites variables, que poseen distintas temperaturas.
La mitad de la masa de la atmósfera se encuentra entre la corteza terrestre y unos
5300 metros de altura. La mitad del agua atmosférica está comprendida entre los
primeros 1800 metros de altura, y el material sólido atmosférico, en un espesor
menor.
Las capas de aire de la atmósfera se enfrían a medida que se sube, un grado
cada 215 metros. Las observaciones astronómicas demuestran que los planetas y
sus satélites (excepto la Luna) están igualmente rodeados por una atmósfera. Por
lo tanto están formados por una mezcla de gases y de partículas sólidas de origen
terrestre y cósmico. Esta admitido que por encima de los 1000 km de altitud la
atmósfera no produce fenómenos observables debido al enrarecimiento de las
moléculas de aire. La presión atmosférica, al igual que la temperatura, disminuye
uniformemente con la altura.

(2) LA PRESIÓN ATMOSFÉRICA


Entre las principales propiedades físicas del aire se encuentra la presión
atmosférica, la cual se define como el peso de la columna de aire atmosférico
ejercido sobre una unidad de superficie, que también recibe el nombre de “presión
estática”.
Torricelli (1) fue quien demostró, con su ingenioso experimento, la presencia de la
presión atmosférica. Utilizando un tubo de vidrio de 1 cm² de sección, abierto por
un solo extremo, lo llenó de mercurio (Hg), tapó con el dedo el extremo abierto del
tubo y lo sumergió en una cubeta que contenía también mercurio (Figura 1).

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Figura 1.- Experimento de Torricelli con el tubo capilar.

Al retirar el dedo del extremo abierto de tubo, el mercurio comenzó a pasar de este
último a la cubeta, hasta descender a una altura de 760 mm, a partir de la
superficie libre del líquido. ¿Cómo es esto posible? Para que no continuara
saliendo líquido del tubo a la cubeta era necesario que alguna presión exterior
equilibrara la presión hidrostática de la columna líquida. Esta presión exterior, es
precisamente, la que ejerce la columna de aire atmosférico sobre la superficie libre
de la cubeta, la presión atmosférica, que es capaz de equilibrar la columna de
mercurio del experimento de Torricelli. Como ambas presiones están en equilibrio,
se pudo determinar la magnitud de la presión atmosférica, a través del cálculo de
la presión hidrostática de la columna líquida.
Según el experimento de Torricelli, la altura alcanzada por la columna líquida (Hg)
en condiciones normales fue de 76 cm, por lo que pudiera decirse que la presión
atmosférica normal equivale a 76 cm o a 760 mm de Hg.
La aceleración de la gravedad de la Tierra aumenta del Ecuador hacia los polos y
disminuye con la altura. Para eliminar la influencia de estos factores sobre la altura
de columna de mercurio, equivalente a la presión atmosférica, se realiza la
corrección de acuerdo con la aceleración de la gravedad a la latitud de 45°.
La presión igual a la masa de la columna de mercurio, cuya altura alcanza 760
mm, a una temperatura de 0° C, en la altitud de 45° y sobre el nivel del mar, recibe
el nombre de “presión atmosférica normal”.

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(2) UNIDADES ABSOLUTAS DE FUERZA POR UNIDAD DE SUPERFICIE
Si se multiplica la masa de mercurio por la aceleración de la gravedad, se obtiene
la fuerza en unidades absolutas.
La masa de la columna de mercurio es 1033,3 g y la aceleración es la de la
gravedad. Así se tiene:

F = m.a Donde: F = Fuerza,


m = Masa
a = aceleración

Por lo tanto:
F = 1033, 3 g * 980, 6 cm/s² F= 1 013 250 dinas

Como esta fuerza actúa sobre 1 cm², tendremos una presión de 1 013 250
dinas/cm². La fuerza puede expresarse también en newton (N).

F = m.a F = 1,0333Kg * 9,8 m/s²


F = 10,126 N

Por lo tanto, la presión atmosférica normal es de 10,126 N/cm ².

Durante mucho tiempo las unidades que se utilizaron para expresar la presión
atmosférica en la práctica fueron el milímetro de mercurio (mm de Hg) y el milibar
(mb). A partir de 1980 y de acuerdo con el Sistema Internacional de Unidades (2)
se comenzó a usar el Pascal, en calidad de unidad internacional, para expresar la
presión atmosférica. Por consiguiente, se tiene que:

1 Pa = 1 N/m2 = 10-5 bar = 0,01 mb

En la práctica es más conveniente usar el hectopascal (hPa), que


equivale al mb.

(2) CLASIFICACIÓN DE LAS CAPAS ATMOSFÉRICAS

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Según los estudios más recientes, la atmósfera puede dividirse en Troposfera,
Estratosfera, Mesosfera, Ionosfera, Termosfera y Exosfera. (Figura 2). Cada una
de estas capas posee características propias, y están separadas entre sí
respectivamente por la Tropopausa, Estratopausa, Mesopausa y Termopausa. Los
límites de la división varían de cola con las diversas latitudes y para una misma
localidad, varían en el tiempo.

Figura 2. Estratificación de la atmósfera y distancias aproximadas de cada capa en la


Tierra.

(2) COMPOSICIÓN DE LA ATMÓSFERA


a) Ubicación.- La atmósfera terrestre es la envoltura gaseosa que rodea a la
Tierra y que permanece unida a ella gracias a la atracción de la fuerza
gravitatoria. Su límite inferior son los continentes y los océanos de la superficie
del planeta, y se extiende más allá de los 1000 km de altura. La densidad de la
atmósfera disminuye con la altura a medida que la presión atmosférica va siendo
menor, de manera que en los 5 km se encuentra contenida la mitad de la masa
total.
b) Zonas.- El aire de la atmósfera está compuesto por una mezcla de gases,
(Cuadro 3), cuya proporción se mantiene prácticamente constante en las capas
bajas, y por una serie de partículas sólidas y líquidas que se encuentran presentes
en suspensión con cantidades variables. En función de la composición del aire se
diferencian dos capas en la atmósfera: los primeros 80 km reciben el nombre de
“Homosfera”, ya que el aire está formado por una mezcla prácticamente
homogénea de gases. Pero en mayor altura los gases se disponen en capas
paralelas en función de sus pesos moleculares en la región conocida como
“Heterosfera”.

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c) Composición.- La composición del aire de la atmósfera se mantiene constante
gracias a los permanentes movimientos verticales que aseguran su mezcla
continua. Las turbulencias impiden que los gases menos pesados, como el
hidrógeno y el helio se disocien de los más pesados y escapen hacia las capas
más altas.

La proporción de los distintos gases presentes en el aire de los primeros 25 km de


altura de la atmósfera es la que aparece en la tabla siguiente:

Elemento Porcentaje (%)

Nitrógeno 78,08
Oxígeno 20,94
Argón 0,93
Dióxido de carbono 0,03
Neón y otros gases 0,001

Cuadro 3. Cuadro demostrativo del contenido de gases en la atmósfera.

(2) COMPOSICIÓN BÁSICA DE LA ATMÓSFERA


a) Gases básicos.- Los principales componentes de la atmósfera son el
nitrógeno, el oxígeno, el argón, y el dióxido de carbono, que suman, entre los
cuatro, el 99,8 % del volumen total del aire. El 0,4 % está formado por trazas de
distintos gases. Solo el oxígeno y el nitrógeno suponen un 98 % del volumen; sus
proporciones permanecen constantes, prácticamente en toda la heterosfera. El
resto de los gases presenta un mayor rango de variación, pero desempeñan
importantes funciones en el balance energético de la atmósfera y en los procesos
termodinámicos. También están presentes en la atmósfera otros componentes
cuya proporción varía enormemente: vapor de agua, aerosoles y partículas en
suspensión.
b) Dióxido de carbono.- La concentración atmosférica del CO2 puede presentar
variaciones tanto espaciales como temporales. Las fuentes naturales de emisión
de dióxido de carbono a la atmósfera son: la respiración, la descomposición
natural de la materia orgánica, los incendios por causas naturales, las
emanaciones volcánicas y el intercambio entre la atmósfera y los océanos. El
dióxido de carbono puede proceder también de fuentes artificiales, teniendo como
principales orígenes la utilización de combustibles fósiles y la deforestación.

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Las emisiones naturales se encuentran recompensadas por la existencia de dos
grandes sumideros o pozos, de manera que existe un intercambio natural en el
intercambio de CO2 con la atmósfera.
Los responsables de la absorción del CO 2 son los océanos y la vegetación. Los
océanos pueden presentarse como fuentes o como sumideros en función de la
temperatura de las aguas. En general, los océanos actúan absorbiendo CO 2 en
las latitudes altas, donde la disminución de la temperatura aumenta la solubilidad
del CO2, y liberándolo en los trópicos.

La vegetación, tanto de las aguas oceánicas como de la superficie terrestre,


extrae el CO2 de la atmósfera para emplearlo como sustrato de la fotosíntesis en
la generación de compuestos orgánicos. Parte del CO 2 fijado regresa a la
atmósfera, producto de la respiración al degradar compuestos para la obtención
de energía; el resto permanece detenido durante mucho más tiempo en forma de
biomasa.
Tanto los océanos como la vegetación pueden actuar absorbiendo o liberando
CO2 por lo que desempeñan una función reguladora de los flujos de entrada y
salida de este gas en la atmósfera. Si embargo, las emisiones antrópicas del CO 2
han ido aumentando progresivamente y se ha roto el equilibrio, de forma que la
concentración actual es un 30 % más alta que antes de la revolución industrial.
c) El ozono (O3).- Es un compuesto que se encuentra en muy baja concentración
en el nivel del suelo, pero que aumenta rápidamente con la altura. La mayor parte
del ozono contenido en la atmósfera se encuentra entre 15 y 35 km de altura, pero
su máxima acumulación se encuentra entre 20 y 25 km.
Las características del ozono y los fenómenos en los que participa son muy
distintos en función de la capa atmosférica en la que se encuentre. El ozono
troposférico sufre variaciones espaciales debido a los movimientos verticales y
horizontales del aire, mientras que el ozono estratosférico presenta variaciones
estacionales que pueden alterar el equilibrio fotoquímico de la atmósfera.
El ozono (O3), al igual que el dióxido de cloro (ClO 2), tiene otros efectos diferentes
a la desinfección, los cuales lo hacen en particular atractivo en el tratamiento de
agua. Por su carácter de agente oxidante fuerte puede ser aplicado en cualquier
circunstancia en la cual el cloro es efectivo; ayuda en la remoción de olores y
sabores de moho, tierra, pescado y lodo. El ozono (O 3), a diferencia del cloro,
requiere muy poco tiempo de contacto para una desinfección efectiva. Se ha
encontrado que los tiempos de contacto aun para la inactivación de virus son de
apenas dos minutos.
Se puede fabricar ozono mediante descargas eléctricas dentro de aire frío seco,
oxígeno de alta pureza o aire enriquecido con oxígeno. El ozono se convierte
espontáneamente en oxígeno, por tanto, en lugares distantes del punto de uso es
poco práctico.

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d) El agua.- El vapor de agua es otro compuesto que presenta grandes
variaciones de concentración en la atmósfera. A baja altura, la proporción de vapor
de agua presente en el aire oscila entre 0 y 4 % en volumen. Disminuye
rápidamente con la altura, de tal forma que a los 12 km de altura, se encuentra
casi ausente de la composición del aire.
El agua presente en la atmósfera procede de la evaporación de las aguas
superficiales y de la evapotranspiración de las plantas. Llega a las zonas altas de
la troposfera gracias a los movimientos verticales del aire. El agua no se encuentra
nunca en equilibrio en la atmósfera y está circulando constantemente en un ciclo
cerrado. El agua que se evapora en los océanos y continentes es transportada a
latitudes medias, se condensa en forma de nubes y se precipita, regresando de
nuevo a la superficie.
La cantidad de agua contenida en el aire es un factor muy importante en el estudio
del clima, y en la agroclimatología, por el gran número de fenómenos en el que
interviene: condensación, congelación, sublimación, precipitación, liberación
de calor latente en los cambios de estado y balances energéticos, siendo el
principal agente del efecto invernadero que atrapa la radiación terrestre.
Si la cantidad de CO2 alcanza valores inferiores a los 100 ppm, la intensidad de la
fotosíntesis disminuye. Esta disminución sólo se da en invernaderos cerrados,
donde no existe intercambio con la atmósfera libre. Durante el día, la atmósfera
del invernadero se va empobreciendo en CO 2. En estas condiciones, la actividad
fotosintética es muy baja y hasta puede llegar a pararse. Este defecto de CO 2
puede solucionarse aplicando directamente dióxido de carbono (abonado
carbónico).

(2) CARACTERÍSTICA DE LA ATMÓSFERA DEL SUELO


La atmósfera del suelo, a pesar de ser una continuidad de la atmósfera libre,
presenta sus características propias. En primer lugar, el aire del suelo no posee la
movilidad que tiene el de la atmósfera libre, más bien se encuentra confinado
entre las partículas del suelo. Por esta razón, cualquier alteración en la atmósfera
del suelo se reflejará profundamente en su composición. En segundo lugar, en el
suelo se produce un proceso respiratorio muy intenso, tanto de los órganos
subterráneos de los vegetales como de los macro y micro organismos que viven
en él. También se produce la descomposición de la materia orgánica, estos
procesos consumen oxígeno y liberan CO 2, lo cual unido a la poca movilidad del
aire del suelo, provoca una acumulación progresiva de CO2 y una disminución del
contenido de O2.
En la atmósfera libre también se producen estos fenómenos, pero debido a la gran
movilidad y difusibilidad del aire, cualquier alteración es rápidamente compensada,
por lo que se observa una composición homogénea. Además, en la atmósfera libre
tiene lugar el proceso de fotosíntesis, que consume CO 2 y libera O2
compensando el desprendimiento de CO2 y la absorción de O2 de la respiración.

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Estas características de la atmósfera del suelo hacen que su composición no sea
homogénea como la de la atmósfera libre, por el contrario, es muy variable,
dependiendo de la actividad biológica existente en cada suelo y momento y de la
capacidad de intercambio que tengan con la atmósfera libre.

(2) EL AGUA ATMOSFÉRICA


La atmósfera contiene agua en los tres estados: en forma de vapor, que se
comporta como un gas, en gotas de condensación y en estado sólido. La cantidad
de agua en estado de vapor en la atmósfera se puede expresar en g/m 3, que es la
humedad absoluta, o en mm de Hg., correspondientes a la presión parcial de
dicha cantidad.
La humedad relativa, en porcentajes, representa el déficit de saturación o de
presión de la atmósfera, o, lo que es lo mismo, lo que le falta a la atmósfera para
saturarse.
La humedad del aire se mide por medio de higrómetros (3); los más usados son
los de cabellos y los psicrómetros.
La humedad del aire no tiene mucha importancia como fuente directa de agua
para los vegetales, pero tiene un gran significado como reguladora de las pérdidas
de agua por evaporación del suelo y por transpiración de las plantas.
Cuando la cantidad de vapor de agua en cierto volumen de aire supera el valor de
saturación, se pasa a un estado sobresaturado, es decir, en el aire se tiene mucho
vapor. Esta situación dura muy poco tiempo y aparece agua líquida sobre los
centros de condensación: suelo, rocas, vegetación, sobre los cuales se condensa
el vapor en forma de rocío o escarcha, según la temperatura ambiente. Sucede
generalmente que estos centros de condensación son pequeñas partículas de
polvo atmosférico.
Dependiendo de una serie de circunstancias ambientales (altitud, temperatura,
vientos dominantes y relieves, entre otros) el vapor de agua condensado da lugar
a una serie de meteoros atmosféricos: lluvia, granizo, nieve.
La cantidad de agua contenida en el aire es un factor muy importante en el estudio
del clima y en meteorología por el gran número de fenómenos en el que
interviene: condensación, congelación, sublimación, precipitación, liberación
latente en los cambios de estado y balance energético. Asimismo es la principal
responsable del efecto invernadero que atrapa la radiación terrestre. Existen
diferentes parámetros para cuantificar la cantidad de vapor de agua del aire. Se
considera entre los principales a la humedad relativa y a la humedad absoluta.

(2) LA HUMEDAD RELATIVA Y LA HUMEDAD ABSOLUTA


Un metro cúbico de aire, a temperatura fija, puede contener cantidades muy
variables de vapor de agua. Por ejemplo, aire con 14° C de temperatura puede
contener desde un mínimo de cero gramos hasta un máximo de 12 gramos. Otro

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ejemplo, aire, a 20° C, puede poseer desde un mínimo de cero gramos, hasta un
máximo de 17 gramos. Finalmente, el aire a 40° C, podrá tener un mínimo de cero
gramos hasta un máximo de 51 gramos.
Es fácil advertir que la cantidad mínima de vapor de agua que puede contener un
metro cúbico de aire es siempre 0 gramos, cualquiera que sea la temperatura.
Cuando 1 metro cúbico de aire posee 0 gramos de vapor de agua se dice que el
aire está completamente seco.
Es diferente cuando se trata de la cantidad máxima; en los tres ejemplos, los
valores máximos fueron de 12, 17 y 51 gramos.
Toda vez que un metro cúbico encierra la cantidad máxima de vapor de agua que
es capaz de admitir, se dice que el aire se halla saturado, pues una inyección
suplementaria produce condensación de todo el excedente.
Los ejemplos anteriores indican que la cantidad de vapor de agua necesaria para
saturar un metro cúbico de aire aumenta notablemente con la elevación de la
temperatura.
Entre los extremos de aire completamente seco y aire saturado, se presentan
todos los casos intermedios. Para definir estos últimos en cifras se recurre a la
llamada “humedad relativa”.
Por eso, se define la humedad relativa como el cociente porcentual entre la
cantidad de vapor de agua presente en el aire a una determinada
temperatura y la cantidad máxima de vapor de agua que el aire podría
contener a la misma temperatura.
Anteriormente se dijo que un metro cúbico de aire, a 14° C de temperatura puede
contener, como máximo, 12 gramos de vapor de agua. Si ese metro cúbico
realmente posee 6 gramos, la humedad relativa, según lo establecido sería:

6
––– * 100 = 50%
12

Si el aire tiene 3 gramos de vapor de agua, la humedad relativa será:


3
––– * 100 = 25%
12

Si el aire posee 0 gramos de vapor de agua, es decir, si se halla completamente


seco, la humedad relativa es:

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0
––– * 100 = 0%
12

Finalmente, si el aire se halla completamente saturado, o al contener 12


gramos de vapor de agua, el valor resultante es:

12
––– * 100 = 100%
12

Cabe recalcar que todos los ejemplos dados se refieren siempre a una atmósfera
con 14° C de temperatura. Es evidente que si la temperatura es de 40° C, el
divisor será en todos los casos 51, puesto que esta es la cantidad máxima de
vapor de agua que es capaz de contener un metro cúbico de aire a 40° C de
temperatura.
La humedad relativa se expresa siempre en porcentaje y su valor difícilmente
puede exceder de 100 %.
La humedad relativa del aire depende de la temperatura, de forma que las
variaciones diarias de temperatura hacen que aumente durante la noche y
disminuya durante el día. También existe una variabilidad estacional, de modo
que la humedad relativa es mayor en invierno que en verano, pues las bajas
temperaturas hacen que la cantidad máxima de agua que puede contener el aire
sea menor. Por el contrario, la humedad absoluta es máxima en verano, cuando la
radiación solar y la evaporación son mayores, y mínima en invierno. Al depender
directamente de la temperatura, también puede haber variaciones locales en la
humedad del aire en función de las condiciones meteorológicas.
En invierno la humedad relativa no es tan alta como podría esperarse, por las
temperaturas bajas. Esto se debe a la limitación que provoca la baja humedad del
suelo como fuente de vapor de agua para la atmósfera.
La humedad absoluta de una masa de aire es la cantidad de gramos de agua
que se recogería de un metro cúbico de ese aire al producirse la
precipitación total del vapor que contiene por efecto de un enfriamiento
suficientemente intenso.
Por ejemplo: ¿cuál es la humedad absoluta de una masa de aire muy húmedo
(saturado) y que posee una temperatura de 20° C?
Enfriando un metro cúbico de ese aire a 50° C bajo cero, se condensa
prácticamente todo su vapor acuoso. Si luego se pesa la precipitación, se
comprobará que el peso es de 17 gramos. Por lo tanto, la humedad absoluta de
dicha masa de aire es de 17 gramos por metro cúbico.

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Si la masa de aire muy húmedo (saturado) en lugar de acusar una temperatura de
20° C fuese de 35° C, la humedad absoluta sería mucho mayor: 39 gramos por
metro cúbico. Si por el contrario, la temperatura fuese de 3° C, la humedad
absoluta sólo sería de 6 gramos por metro cúbico.
La humedad relativa del aire presenta valores diferentes según:

1) Las horas del día


2) Las épocas del año
3) La altitud
4) La latitud

La variación diaria de la humedad relativa es muy pronunciada en casi todos los


climas, especialmente en época seca. La marcha diaria de la humedad relativa es
opuesta a la marcha diaria de la temperatura del aire, es decir, si la temperatura
aumenta, la humedad relativa disminuye.

(2) LA EVAPOTRANSPIRACIÓN
Es el conjunto de agua evaporada por las plantas a través de sus estomas
(transpiración) y la evaporada por la superficie del suelo donde se encuentran
esas plantas. En condiciones naturales es muy difícil separar el agua que se
evapora desde la superficie del suelo de la que se evapora por transpiración. Es
más fácil evaluar el conjunto de agua evaporada por la vegetación y por el suelo
ocupado por esta. El dato de evapotranspiración es de suma importancia en la
planificación del riego de los cultivos. La evaporación y la transpiración dependen
del estado y tipo del suelo, del tiempo atmosférico, de la especie de planta
cultivada y la fase de desarrollo en que se encuentra, del estado de la masa verde
y del sistema radicular.
Medición de la evaporación.- El grado de evaporación se expresa en el espesor
de la lámina de agua que se ha evaporado desde cierta superficie en un tiempo
dado. La unidad en que se expresa es el milímetro (mm).

La evaporación depende de muchos factores a la vez: temperatura, humedad


relativa del aire, viento, presión atmosférica, topografía del terreno, contenido de
humedad del suelo, área de exposición de la superficie, y otros. Por esta razón es
muy difícil hacer una medición o cálculo exacto de este fenómeno. En la
actualidad no existe ningún método ni instrumento que pueda registrar fielmente la
cantidad real de agua que se evapora. Sin embargo, hay métodos e instrumentos
que aportan datos comparativos y valiosos de gran utilidad práctica.
a) En superficies líquidas.- Para medir la evaporación desde una superficie se
utilizan los instrumentos denominados “evaporímetros de tanque”, los cuales se

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basan en la medición, cada cierto tiempo, del nivel del agua alcanzado por la
superficie libre. La diferencia del nivel, expresada en milímetros entre dos
observaciones sucesivas, constituye la evaporación producida en el intervalo
correspondiente. Este instrumento consta de las partes siguientes: tanque, pozo
de reposo y el tornillo micrométrico, con ayuda del cual se hacen las lecturas.
b) En la superficie del suelo.- La evaporación desde la superficie del suelo se
puede determinar mediante cálculos o con los llamados “evaporímetros del suelo”
o “lisímetros”.
Si en condiciones controladas se lleva un record de las entradas y salidas de agua
en un tiempo dado, al ser la pérdida por evaporación la única incógnita, esta se
puede hallar utilizando un método de cálculo conocido como “de balance hídrico”,
que viene expresado por la fórmula siguiente:

E = P – R – S + W1 - W2.

Donde:
E = Evaporación.
P = Precipitación.
R = Pérdida de agua por escurrimiento superficial.
S = Agua perdida por percolación hacia las capas más profundas.
W1 = Reserva de agua del suelo al inicio de la observación.
W2 = Reserva de agua del suelo al final de la observación.

Los evaporímetros de suelo pueden ser de variados tipos. Algunos hasta realizan
un registro continuo de la evaporación (evaporígrafos); pero todos se basan en el
mismo principio: pesar sucesivamente una muestra de suelo sometida a
determinadas condiciones de evaporación. Por la diferencia de dos pesadas
sucesivas se determina el agua evaporada en el intervalo correspondiente.

(2) ASPECTOS TÉCNICOS DE LA HUMEDAD DEL SUELO


a) Porcentaje de humedad (% H) basado en el peso del suelo seco.- El
porcentaje de H del suelo se determina gravimétricamente, al pesar las muestras
húmedas antes de secarse en la estufa a 110° C durante 24 hrs. Después del
secado se pesan nuevamente y se calcula el contenido de humedad con la
siguiente formula:

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PSH - PSS
% H = ------------- x 100
PSS

Donde:
PSH = Peso del suelo húmedo (g).
PSS = Peso del suelo seco (g).

b) Capacidad de campo (CC).- La capacidad de campo de un suelo es el


contenido de humedad que queda en el suelo después de haber drenado el
exceso de agua. Una buena definición de capacidad de campo es la máxima
cantidad de agua que un suelo puede retener contra el drenaje por gravedad.
Generalmente se presenta de dos a cinco días después de un riego de agua
pesado o de una fuerte lluvia, según sea el retraso mayor de los suelos pesados o
arcillosos. Para determinar la capacidad de campo deben tomarse muestras de
suelo húmedo cuando se considere contar con las condiciones apropiadas. El
muestreo se debe hacer por capas de suelo, comenzando por la capa arable (de 0
a 30 cm), y continuando con los diversos horizontes del suelo a través de todo el
perfil. En caso de suelos profundos y homogéneos con horizontes no
diferenciados, es conveniente muestrear en capas de 30 cm de espesor y
determinar la capacidad de campo de cada capa.
c) Punto de marchitamiento permanente (PMP).- El punto de marchitamiento
permanente de un suelo es el contenido de humedad de un suelo en el que
algunas plantas indicadoras como el tomate y el girasol se marchitan y no se
recuperan al trasladarse a una cámara húmeda (100 % de humedad relativa).
Para fines prácticos se puede estimar en función de la capacidad de campo y la
textura del suelo: para suelos pesados o arcillosos el vapor de PMP que
corresponde a su CC entre dos; los suelos medios presentan valores de PMP que
corresponden a su CC entre 2.1 y en los suelos ligeros o arenosos el PMP se
estima al dividir su CC entre 2.2.

d) Densidad aparente (DA).- La densidad aparente del suelo es el peso del suelo
seco por unidad de volumen en condiciones de campo. Se calcula con la
ecuación:

PSS
DA = --------
VT.

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Donde: DA = densidad aparente (g/cc).
PSS = peso del suelo seco (g).
VT = volumen total (cc).

La determinación de la densidad aparente en el campo se puede realizar por


diversos métodos, y uno de los más prácticos y exactos es el de la barrena de
émbolo de volumen conocido. Aquí hay que determinar un volumen con mucha
exactitud para una longitud del vástago específico. Se pueden tomar fácilmente
muchas muestras de la superficie del suelo; para muestrear las capas de mayor
profundidad, se abren pozos de 2x2 m de área y 1,20 m de profundidad, y se
toman muestras de las paredes de los pozos en las diversas capas de suelo, así
como en el piso de los pozos, cuando el suelo es muy profundo. Para determinar
la densidad aparente basta secar las muestras en la estufa (a 110° C) durante 24
hrs, pesar las muestras después del secado y finalmente utilizar la ecuación
indicada.

(2) DETERMINACIÓN DE LA EVAPOTRANSPIRACIÓN


En condiciones naturales el agua se evapora simultáneamente desde el suelo y
desde las plantas por transpiración. Es muy difícil evaluar por separado estas
pérdidas de agua. Por esta razón, como ya se ha explicado, se determina
simultáneamente las pérdidas por evaporación desde el suelo y por transpiración.
El dato de evapotranspiración así obtenido es de gran utilidad práctica. Para esta
determinación existen dos grupos de métodos: los directos y los indirectos.
En los métodos directos se usa un volumen de suelo conocido y, a través del
control estricto de las entradas y salidas de agua, se determina el agua que se
pierde por evapotranspiración desde ese suelo y de las plantas existentes en él.
La evaporación, y, por tanto la evapotranspiración, están influenciadas por ciertos
elementos meteorológicos. Basados en esta dependencia, varios autores han
sugerido métodos que se consideran indirectos porque se utilizan fórmulas para
calcular la evapotranspiración. Por ejemplo:

a) Método de Penman.- Sugiere una fórmula que utiliza el balance de calor diario
en la superficie terrestre, datos de evaporación desde una superficie líquida y la
humedad del aire.
Este método es quizás el más usado para estimar la evapotranspiración potencial
vegetal, y en términos generales, se ha obtenido resultados satisfactorios sobre
todo para zonas húmedas. En muchos estudios comparativos para zonas áridas y
semiáridas, los valores obtenidos con la ecuación de Penman han estado por
debajo de los valores reales.

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b) Método de Thornwait.- Se basa en la temperatura del aire. Ayudado con
gráficas y tablas, determina el valor de la evapotranspiración según la temperatura
del aire.
c) Método de Blaney-Cridle.- Calcula la evapotranspiración mediante una
fórmula que tiene en cuenta la temperatura del aire y la duración del período de
radiación.
Una de las ecuaciones más precisas para estimar la evapotranspiración potencial
para condiciones áridas y semiáridas es la propuesta por Blaney-Cridle y se puede
utilizar en diferentes cultivos, incluso para los que no son de cobertura completa, y
el resultado obtenido se puede considerar como la evapotranspiración máxima.
El método se basa en la ecuación siguiente:

ETM = KF Donde:
ETM = evapotranspiración máxima para un determinado cultivo (cm).
K = coeficiente global de evapotranspiración estacional.
F=f
P (l + 17.78) (valores mensuales)
f= ---------------------------------------------
21,87.

P = porcentaje de horas de sol del mes con respecto al


total anual.
l = temperatura media mensual.

(2) SIGNIFICADO BIOLÓGICO DE LA EVAPORACIÓN


Los efectos que la evaporación ejerce sobre los organismos están dados por su
influencia en la disponibilidad de agua para los mismos y por su carácter
termorregulador.
Cuando la evaporación es excesiva provoca un desecamiento del suelo que
acarrea ciertos trastornos fisiológicos en las plantas, como el marchitamiento, la
disminución de la fotosíntesis, y otros. También evita que se eleve la temperatura
del suelo, pues al evaporarse el agua, disminuye su temperatura.
En el caso particular de la transpiración se observan también efectos beneficiosos
y perjudiciales para las plantas. La transpiración beneficia a las plantas al
refrigerar las hojas, evitar el exceso de turgencia de las células, favorecer el
movimiento del agua dentro de las plantas y estimular la absorción y transporte de
las sustancias minerales.

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La transpiración excesiva perjudica a las plantas al provocarle una pérdida rápida
de su contenido normal de agua, disminuyendo la turgencia de las células y
ocasionando el marchitamiento temporal o permanente de la planta. La pérdida de
turgencia implica el cierre parcial de los estomas y, por tanto, la disminución de la
fotosíntesis. La deshidratación parcial altera la normal relación entre almidón y
azúcar en la planta, la respiración y otros procesos.

(2) LOS HIDROMETEOROS


Para vivir, la planta solamente necesita el agua presente en el suelo, agua que
proviene de la evaporación y que retorna al suelo en forma de hidrometeoros que
pueden presentarse en formas diversas: la lluvia es el resultado del paso del agua
en estado de vapor al estado líquido; la nieve resulta del paso del estado de vapor
a sólido; el rocío, es la condensación de la humedad atmosférica sobre
superficies frías. Cuando el rocío se produce a temperaturas bajo cero, da lugar a
las escarchas. El granizo, es el resultado de la condensación de agua en la parte
alta de la atmósfera, con temperaturas muy inferiores a 0° C, en torno a núcleos
de condensación.
La principal fuente de agua del suelo es la lluvia, factor determinante del clima y
de los rendimientos. La precipitación hídrica se mide en milímetros. Un milímetro
de lluvia, corresponde a un litro por metro cuadrado y diez metros cúbicos
de agua por hectárea.
La distribución mundial de las precipitaciones en mm de lluvia anual es irregular.
Una clasificación climática, atendiendo solamente a las precipitaciones anuales
sería la siguiente:

Clima árido menos de 250 mm


Clima semiárido entre 250 y 500 mm
Clima subhúmedo entre 501 y 750 mm
Clima húmedo más de 750 mm

La frecuencia de lluvias y su distribución tienen más importancia que su cantidad


desde el punto de vista agrícola.
La frecuencia expresa el número de días de lluvia durante el año. No es lo mismo
150 mm caídos en un solo día y de golpe, que distribuidos suavemente a lo largo
de un mes.
La distribución de lluvias o régimen pluviométrico es un elemento fundamental
para la agronomía. Tiene más importancia el agua durante el período vegetativo
que durante la época de reposo.

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En las latitudes medias la distribución de lluvias es irregular. La estación que tiene
un mínimo pluviométrico es el verano, en el cual se dan los máximos de
temperaturas, agravándose así el problema de déficit hídrico.
Las características del suelo y algunas manifestaciones climáticas pueden atenuar
o empeorar los efectos de la distribución de las lluvias. Como las plantas no
pueden absorber agua directamente de las precipitaciones, sino que lo hacen a
través de las raíces, las condiciones de un suelo con una freática elevada son
equivalentes a los de un clima con precipitaciones importantes. Las residencias
con suelo permeable o poco profundo, corresponden a las de un clima con pocas
precipitaciones.

(2) LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA


A la conocida y tradicional composición de la llamada "atmósfera seca" se ha de
añadir pequeñas cantidades de helio, metano, criptón, óxido nitroso, hidrógeno,
xenón y ozono, que representan un 0,01 % del volumen total.
Los agentes contaminantes son los humos, productos constituidos por partículas
muy pequeñas, las cenizas, partículas más grandes que las de humos y que se
depositan en los alrededores del lugar de emisión, y los gases o agentes más
importantes de contaminación atmosférica. Los gases que se encuentran en
mayor cantidad son el anhídrido sulfuroso, que ocasiona el blanqueamiento
marginal de las hojas y posterior desecación, el hidrógeno sulfurado, el ácido
fluorhídrico y los oxidantes. Estos últimos son sustancias que resultan de la
oxidación de los hidrocarburos insaturados por acción del ozono o de los óxidos
de nitrógeno.
Por lo general, los frutales vegetan en intervalos de temperaturas estivales muy
amplios, aunque las temperaturas óptimas de adaptación se dan en intervalos más
reducidos.
Durante el período estival, rara vez se dan temperaturas por debajo de 0° C. Sin
embargo, lo que sí sucede en alguna ocasión es que las temperaturas son más
bajas de lo normal para la estación. La consecuencia más grave es la pérdida del
tamaño de los frutos y la disminución de su valor comercial, a lo que se añaden el
retraso en las fechas de maduración y un menor desarrollo vegetativo del árbol en
general.
Un problema más frecuente son las altas temperaturas estivales, cuando estas
superan los 30° C en ambientes secos y con altas insolaciones.

Debido a ellos se pueden presentar los siguientes síntomas:

• Disminución de las actividades fotosintéticas a partir de los 30° C


• Parada vegetativa de verano, con valor de 32 - 36° C de temperatura

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Ante valores superiores, llamados “olas de calor”, se origina el asurado de las
hojas y brotes, que, por deshidratación, pierden el agua de sus tejidos, se
marchitan, atabacan y necrosan, con lo que los árboles son desfoliados
temporalmente. El asurado o golpe de sol también puede ser provocado por una
excesiva insolación o por un ambiente muy seco.

(2) LA ATMÓSFERA Y LA PRODUCCIÓN AGROPECUARIA.


Es necesario destacar que un compuesto tan esencial para las relaciones
ecológicas de los organismos como el dióxido de carbono (CO 2) se encuentra en
muy pequeña cantidad. En el aire, representa solamente el 0,03 %
aproximadamente, 1/700 de la cantidad de oxígeno. Sin embargo, esta muy bien
distribuido, y en general, es utilizado bastante eficientemente.
Las plantas verdes exhalan O 2, en el proceso de la fotosíntesis y, aunque este se
produce solamente durante los períodos de luz, sus resultados son muchos más
acusados que los de la respiración (en la que también exhala CO 2): el efecto neto
consiste en un incremento de O2 y una disminución de CO2 en la atmósfera.
Los animales y las plantas sin clorofila absorben continuamente O 2 y liberan CO2
al aire. A pesar de ello, la concentración normal de CO 2 en el aire es considerada
insuficiente para la fotosíntesis. Mediante experimentos científicos se ha
demostrado que la acumulación de compuestos carbonados puede ser aumentada
por el incremento de la concentración de CO 2. Este hecho ha servido de
fundamento a algunos fisiólogos para formular la teoría de que el CO 2, puede ser a
veces el factor determinante en la producción de maíz, caña de azúcar, y
gramíneas forrajeras tropicales. En 1954, algunos científicos observaron que la
concentración de CO2 en el aire desciende o asciende en relación con el nivel
medio normal, según la fotosíntesis sea más o menos activa, respectivamente. Por
otra parte, se sugirió que en tiempo soleado la proporción de fotosíntesis depende
del cambio turbulento de CO2 entre la atmósfera y la planta.
La utilización del CO2 por las plantas puede estar notablemente influenciada por la
intensidad luminosa existente, pues se ha observado que en las plantas expuestas
a baja intensidad luminosa es alta; el factor que la controla es el CO 2.
Es necesario considerar los efectos específicos de los agentes contaminantes del
aire sobre los efectos fisiológicos. Cierto número de especies vegetales, entre los
que se encuentra la lenteja de agua, la judía, la vid, los cítricos y aguacate, fueron
expuestas a concentraciones de ozono (O 3) y hexano ozonizado, dos de los
contaminantes más perjudiciales contenidos en el smog. En la lenteja de agua se
pudo observar daños visibles una hora después de expuesta a hexano ozonizado.
Por otra parte, también la fotosíntesis fue fuertemente reducida después de una
exposición de 24 horas. El otro proceso que se pudo observar en este
experimento fue que el mantenimiento de la permeabilidad de la membrana celular
era afectado también por los agentes contaminantes del aire. En la remolacha de
mesa, hoja de habichuela y tejido de tubérculo de patata, expuestos a hexano
ozonizado, se apreciaban indicaciones de cambio y, en algunos casos, el
quebrantamiento de la permeabilidad celular.

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(2) GENERALIDADES DE LA PRESIÓN ATMOSFERICA.
Las moléculas de aire al chocar contra la superficie de un objeto provocan un
empuje sobre él. Este empuje, dividido por el área de la superficie que lo recibe,
es lo que se llama “presión atmosférica”.
Billones de moléculas de aire constantemente chocan contra el cuerpo humano. Al
nivel del mar, las moléculas del aire provocan una fuerza promedio de 1 kg/cm 2.
Esta fuerza es igual en todas las direcciones y por eso sus efectos se neutralizan.
Por ejemplo, la presión del aire que empuja la mano, por detrás es la misma que
empuja la palma. Las personas no son aplastadas por la fuerza porque otros
billones de moléculas también producen un empuje (fuerza) de adentro hacia
fuera.
La presión a cualquier nivel de la atmósfera puede ser medida en términos del
peso total del aire sobre ese nivel. A alturas superiores hay menos moléculas, por
lo que la presión atmosférica siempre disminuye con la altura. Además, se ha
determinado también que la presión atmosférica disminuye a medida que aumenta
la elevación sobre el nivel del mar. Se ha demostrado que la disminución es de un
milibar (mb) por cada ocho metros de altura.
La presión atmosférica en la cima de una montaña es menor que en el valle, pues
hay menos volumen de aire encima. Por otra parte, el aire caliente pesa menos
que el aire frío, y el aire húmedo menos que el aire seco. Así pues, en un mismo
lugar la presión atmosférica varía según la naturaleza de las diferentes capas de
aire que gravitan sobre aquel lugar.
El aire, además de ser elástico y expansible, es también un cuerpo pesado. En
la atmósfera, las capas superiores presionan sobre las capas inferiores
comprimiéndolas. Para que haya equilibrio en una masa dada de aire, es
necesario que la fuerza elástica del aire, sea igual a la presión que soporta por el
efecto de las capas superiores.
En agroclimatología se emplea el término “presión atmosférica” para designar,
indiferentemente, la fuerza elástica del aire o la presión que soporta.
La presión atmosférica también afecta a la presión del vapor de agua: a igual
temperatura, la última es menor conforme disminuye la primera. Así, cuanto más
baja sea la presión del aire, menor será la presión de saturación del vapor, y por lo
tanto, menor es la temperatura en el punto de ebullición. Esto explica por qué el
agua hirviendo en las montañas a más de 2400 m de altura es menos caliente, ya
que su punto de ebullición es inferior a los 100° C, como se puede observar en la
siguiente figura:

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Figura 3. Temperatura del punto de ebullición (° C).
A más baja presión del aire, menor será la presión de saturación de vapor y, por lo tanto,
menor es la temperatura en el punto de ebullición.

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(3) Ejercicios de autoevaluación

1. Mencione los tres elementos más importantes que entran en la composición de


la atmósfera, e indique sus porcentajes.

2. ¿Por qué el vapor de agua contenido en la atmósfera ejerce tan gran influencia
meteorológica y climática?

3. Señale por lo menos cuatro agentes que producen la contaminación del aire,
ya sean provocados por el hombre o naturales.

4. Ordene de abajo hacia arriba los estratos de la atmósfera con sus


correspondientes “pausas” o limites entre ellas.

5. ¿Cómo se comporta la presión atmosférica a medida que la altura aumenta?

6. Responda a las siguientes preguntas:


a).- ¿Qué pesa mas, el aire frío o el aire caliente?
b).- ¿Qué pesa más, el aire húmedo o el aire seco?
c).- ¿A qué es igual la presión atmosférica en milibares?

7. Señale la principal influencia del dióxido de carbono (CO2) en las plantas.

8. Complete:
El ozono protege la vida de la Tierra al filtrar los rayos…………….
- Las plantas verdes en el proceso fotosintético desprenden la sustancia
siguiente: …………………………; y en la respiración desprenden esta otra:
………………………….

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CAPÍTULO III
(1) LA RADIACIÓN SOLAR

(2) INTRODUCCIÓN A LA RADIACIÓN SOLAR


La energía que emite el sol, o radiación solar, recibida en la superficie terrestre,
es la fuente de casi todos los fenómenos meteorológicos y de sus variaciones en
el curso del día y del año.
La radiación solar también se puede decir que es la fuente de energía para los
procesos biológicos que ocurren en la naturaleza. A estos pertenece,
fundamentalmente, la actividad vital de las plantas, los animales y el hombre.
El crecimiento y desarrollo de las plantas, de los cultivos agrícolas, es un proceso
de asimilación y transformación de la energía solar, y por ese motivo la
actividad agrícola es posible solamente bajo determinado mínimo de energía solar
sobre la superficie terrestre.
La nubosidad, si es suficientemente espesa y completa, puede formar una barrera
que impida la penetración de la insolación. Este efecto de la nubosidad opera
también en sentido contrario, ya que ella retiene la mayor parte del calor que sería
perdido por la tierra en forma de radiación. Además de interferir en la transmisión
de la radiación, las nubes actúan como depósitos temporales de calor.
La radiación terrestre reflejada de nuevo al suelo, es la que evita un
sobreenfriamiento excesivo de la superficie durante la noche. De ahí que noches
con poca o ninguna nubosidad son más frías que noches nubladas. Las nubes dan
al suelo un efecto de invernadero al evitar la perdida de la radiación terrestre.
La radiación ultravioleta o infrarroja es más reducida en un día nublado, como
también a altas latitudes, en relación al trópico. Las montañas altas tienen más
radiación ultravioleta. Por ello, para días nublados, o en lugares de alta latitud, las
plantas poseen menos radiación de la franja ultravioleta e infrarroja. Las de las
planicies, menos ultravioleta que las que crecen en las montañas.

(2) EFECTO DE LA ATMÓSFERA EN LA RADIACIÓN SOLAR


No toda la radiación solar incidente en el límite de la atmósfera llega a la superficie
terrestre. Esto se debe a que la atmósfera actúa sobre ella, produciendo distintos
fenómenos como: absorción, reflexión, dispersión, y otros.
• Absorción.- Se denomina así al proceso por el cual un flujo de radiación
penetra en un cuerpo y se transforma en energía térmica, aumentando la
temperatura del mismo. La radiación solar, al atravesar la atmósfera sufre una
absorción selectiva, en la cual deben distinguirse los tres hechos notables que
siguen:
• Las radiaciones de longitud de onda muy corta (rayos ultravioletas o químicos)
son casi enteramente absorbidas por el ozono de la atmósfera.

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• La atmósfera se deja atravesar fácilmente por las radiaciones luminosas de
longitud de onda mayor (rojo, anaranjado y amarillo) y difícilmente por las
luminosas de longitud de onda menor (violeta y azul).
• Las radiaciones de longitud de onda muy larga, o radiaciones térmicas, son
absorbidas en forma variable, según la cantidad de vapor de agua y anhídrido
carbónico existente en la atmósfera: cuanto más abundan, más debilitadas
resultan dichas radiaciones.
Cabe destacar que esa absorción también se produce en las radiaciones térmicas
de la Tierra.
La atmósfera absorbe esas radiaciones, aumentando su temperatura e irradiando
calor hacia la tierra y hacia el espacio.
Las radiaciones térmicas de la atmósfera que llegan a la superficie terrestre,
atenúan el enfriamiento de la misma, especialmente durante la noche. Este
fenómeno es conocido como “amparo térmico” de la atmósfera.
• Reflexión.- Se produce cuando una radiación, al incidir sobre un cuerpo, es
desviada o devuelta sin modificarse sus caracteres.
La atmósfera refleja una parte de la radiación solar a través de sus componentes
(gases, partículas sólidas y otros); otra parte llega a la Tierra, donde es absorbida
o reflejada (albedo) (4).
• Dispersión.- Es un fenómeno similar a la reflexión, diferenciándose de esta en
que la radiación modifica sus caracteres al ser devuelta o desviada.
Cuando un haz de rayos solares atraviesa una habitación oscura, es dispersado
en todas las direcciones por el polvo atmosférico; del mismo modo, la radiación
solar es dispersada en la alta atmósfera por las moléculas de los gases del aire.
Los rayos luminosos de onda más corta (violeta y azul) son más fácilmente
dispersados, dando así el color azulado al cielo.
Los demás rayos luminosos (rojo, anaranjado y amarillo) llegan directamente al
suelo, dado que casi no son dispersados por las moléculas de los gases del aire.
Sin embargo, su dispersión suele notarse cuando deben atravesar un espesor de
atmósfera de considerable magnitud, por ejemplo en los crepúsculos. En estos
casos, el cielo presenta un color que va del amarillo al rojo intenso.
La reflexión y dispersión de los rayos solares dan como resultado la radiación
solar difusa. A ella corresponden, por ejemplo, las primeras luces antes de la
salida del sol.
Merced a la radiación solar difusa, el pasaje del día a la noche y viceversa, se
lleva a cabo en forma paulatina y no brusca.
Se puede decir que todas las manifestaciones climáticas de la atmósfera tienen su
causa primaria en la energía solar recibida por la Tierra. Esta energía viaja a
través del espacio en forma de radiación electromagnética.

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El conjunto de la radiación electromagnética tiene características ondulatorias y se
desplaza a una misma velocidad de 300.000 km/seg.
Sin embargo, las radiaciones difieren en su longitud de onda, o distancia entre dos
máximos sucesivos de la onda, que se expresa en nanómetros (1 nm = 10 -7 cm
= 1 milimicra).
El espectro de la radiación electromagnética incluye desde los rayos X y gamma
que tienen longitudes de onda muy pequeñas (menores que 100 millonésimas de
centímetros) hasta las hondas de radio, con longitudes de onda del orden de
0,0001 cm.
Composición de la radiación solar.- La radiación solar está compuesta por una
gama de ondas electromagnéticas de longitudes diferentes que se dividen de la
siguiente forma: la radiación actínica o química, la luminosa y la térmica. La
actínica está compuesta por longitudes de ondas muy pequeñas (< 360 nm)
también recibe el nombre de “radiación ultravioleta”. Este rango es invisible para el
ojo humano.
Las radiaciones lumínicas (espectro visible al ojo humano) oscila entre 360 y 760
nm de longitud de onda. Es el espectro que conforma lo que llamamos luz.
Las radiaciones térmicas o infrarrojas oscilan entre 760 y 4000 nm y, al igual que
la región ultravioleta, no son visibles para el ojo humano.
El aporte energético relativo de cada una de estas regiones en el límite superior de
la atmósfera es como sigue:

Región Porcentaje (%)

Ultravioleta 9
Visible 41
Infrarrojo 50

La región visible del espectro se subdivide, a su vez, en los diferentes colores,


correspondientes a determinados rangos de longitudes de onda. Esta región, en
su conjunto en la naturaleza da el color blanco. Si se hace pasar a través de un
prisma, o de un diafragma de difracción se obtienen los colores que se relacionan
en la figura 4.
Casi la mitad de la energía (41 %) que recibe la Tierra está comprendida entre 400
y 600 nm y corresponde a la radiación visible al ojo humano, es decir, a la luz, del
violeta al rojo. La clorofila, pigmentos fotosintéticos de las plantas verdes,
absorben en esta banda.
La energía que alcanza las capas altas de la atmósfera se estima en dos calorías
por cm² cada minuto, pero esta cantidad disminuye al llegar a la superficie de la
Tierra, ya que la atmósfera absorbe y refleja parte de su radiación. La energía

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solar diferida cambia según la región y la estación del año, debido a la forma
esférica de la Tierra y a la inclinación de su eje de rotación sobre sí misma,
respecto al plano elíptico de rotación alrededor del Sol. Las regiones que captan
más energía son aquellas en las que los rayos del Sol inciden perpendicularmente,
tal como sucede prácticamente en todo el año en las regiones ecuatoriales.

Figura 4. Descomposición de la luz blanca mediante pasaje por un prisma. (Colores del
arco-iris, indicando cada uno la longitud de onda en nm).

En las demás regiones, en la medida en que vamos del Ecuador hacia los polos,
los rayos del sol inciden cada vez más oblicuamente, con la consecuente
disminución de la energía solar absorbida.

(2) LA CONSTANTE SOLAR


El flujo de radiación que llega al límite superior de la atmósfera varía, en
dependencia de la distancia entre el Sol y la Tierra, de forma perpendicular y se
denomina constante solar. Esta magnitud alcanza un valor promedio de 1.377
W/m² ó 1,37 kW/m². Se estima que llega a la superficie terrestre de 0,8 a 1,03
kW/m².
(2) LA LUMINOSIDAD
Las especies frutales vegetan y fructifican en un amplio intervalo de luminosidad.
Valores por debajo o por encima de este intervalo ocasionan efectos negativos en
los árboles. La necesidad de luz depende de la época del año, pero, en general,
los frutales son exigentes en luminosidad por lo que se desarrollan mejor en
climas soleados y luminosos.

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La radiación solar incide claramente en la fotosíntesis y, a través de esta, en el
crecimiento vegetativo del árbol, en la inducción floral y en el tamaño, color y
composición del fruto. Todo ello determina la cantidad y la calidad de la
producción.
La falta de luz afecta también a la inducción y diferenciación floral y a la propia
floración y fructificación. Disminuye la cosecha en el interior de la copa, el tamaño
de los frutos es menor, y el color es más tenue, debido a la débil formación de
pigmentos por falta de luz.
La falta de luz condiciona la elección de la variedad: es aconsejable la de color
verde o amarillo. También condiciona el tipo de podas: se debe aplicar formas
planas para aprovechar al máximo la insolación.
Los excesos de insolación coinciden normalmente con temperaturas altas y
ambiente seco, lo que agrava los daños ocasionados.
En los frutos se destruyen los pigmentos, oscureciendo la coloración. Un efecto
característico es la chapa de color que se observa en la cara soleada del fruto,
debido a una excesiva insolación. Se observa sobre todo en ciruelas, manzanas y
peras. En la vegetación, ocasiona marchitez, desecación, necrosis y defoliación.
Esto se conoce como golpe de sol o de calor. Se observa especialmente en las
mismas especies antes citadas.
En la madera el exceso de insolación resulta altamente peligroso. Se forman
grandes ulceraciones, a veces profundas, de muy difícil cicatrización. Para su
recuperación, se necesitará el mismo tratamiento que para los daños producidos
por heladas. Una práctica eficaz para la protección del tronco es el encalado. Esta
operación protege la madera del sol y evita plagas o enfermedades.
Los principales accidentes climáticos son el viento, el granizo, el pedrisco y la
nieve.

(2) EL BALANCE ENERGÉTICO


La energía emitida por el Sol no permanece estática al llegar a la superficie
terrestre, sino que está en constante movimiento y/o transformación.
El balance de radiación o balance energético para un determinado lugar y
momento está dado por la diferencia entre las formas radiactivas que constituyen
ganancias y las que constituyen pérdidas.
Una parte de la energía solar recibida por la Tierra no es absorbida, (Figura 5) sino
que se refleja y vuelve a la atmósfera (albedo). La energía luminosa (la luz visible)
es absorbida por los pigmentos clorofílicos de las plantas verdes y utilizada para
realizar la fotosíntesis. La energía calorífica (rayos infrarrojos) es absorbida en
parte por el agua de los tejidos vegetales, produciéndose el fenómeno de la
transpiración o evaporación. La otra parte es absorbida por el suelo, calentándolo
y evaporando el agua contenida en este.

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Figura 5. Diversas formas radiactivas que se producen en el recorrido de la radiación
solar hasta la superficie de la Tierra y en su retorno a la atmósfera.

La dispersión o reflexión de una radiación por un cuerpo (en nuestro caso, la


Tierra) implica siempre un desplazamiento hacia longitudes de ondas mayores,
que llevan asociada una menor energía. La Tierra recibe longitudes de ondas más
cortas de las que emite. Así, la energía luminosa que produce el Sol es emitida en
forma de energía calorífica, que es absorbida por el vapor de agua de la
atmósfera.
Este aporte calorífico es más importante en la noche ya que durante el transcurso
de esta, la Tierra va emitiendo la energía solar acumulada durante el día. Por esta
razón, la temperatura mínima se alcanza en las últimas horas de las noches. Si la
atmósfera es muy seca (noche estrellada), la Tierra pierde más calor porque la
energía calorífica absorbida es menor que cuando importantes cantidades de
vapor de agua la retienen.
El balance de radiación en la superficie de la Tierra, radiación neta Rn o efectiva,
considerado para la evapotranspiración vegetal está dado por la expresión:
Rn = (Q + q) (1 + &) + l! - l ¡

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Donde:
(Q+q) = radiación global, suma de la radiación directa y difusa (de onda
corta), es un dato del actinograma
& = albedo o coeficiente de reflexión de la superficie
l ! = radiación atmosférica que llega al suelo (de onda larga), depende
del contenido de agua en el aire y del grado de nubosidad
l ¡ = radiación terrestre (de onda larga), depende de la temperatura
absoluta del suelo

(2) LA VARIACIÓN ANUAL Y LA RADIACIÓN RECIBIDA.-


En cualquier punto de la Tierra, la cantidad diaria de calor recibida por centímetro
cuadrado de suelo horizontal varía según la época del año (aun en el supuesto
de que la transparencia del aire fuera invariable durante el año).
Ello es debido a que:

• Los rayos solares llegan a la superficie de la Tierra con distinta inclinación,


según la época del año.
• La duración del día es diferente según las épocas del año (hacen excepción los
puntos situados sobre el Ecuador, donde el día astronómico siempre dura 12
horas).
• Los días son más largos cuando los rayos solares son más perpendiculares.

Estos tres fenómenos son debidos exclusivamente a que el eje de rotación de la


Tierra forma un ángulo (de 23° 27”) con la perpendicular trazada por su centro a la
órbita terrestre. Además, debe tenerse presente que, al desplazarse la Tierra, su
eje siempre se traslada paralelamente a sí mismo.
La resultante geográfica de todo lo enunciado es:

• La cantidad de calor solar recibida diariamente disminuye desde el Ecuador a


los polos, en otoño, invierno y primavera.
• En verano, es a la inversa; esa cantidad aumenta desde el Ecuador a los polos
(si la atmósfera tiene buena transparencia, es decir, igual a 1,0). Recuérdese
que en verano la duración del día crece con la latitud.
• Cuanto mayor es la latitud, mayor es la variación de las cantidades en el curso
del año.

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(2) RADIACIÓN REFLEJADA Y ABSORBIDA POR LA TIERRA
“El albedo de la Tierra”, es decir su brillo, “su capacidad de reflejar la energía, es

de alrededor de un 0.3. Esto significa que alrededor de un 30% de los 342 W•m

que se reciben (es decir algo más de 100 W•m ) son devueltos al espacio por la
reflexión de la Tierra. Se calcula que alrededor de la mitad de este albedo es
causado por las nubes, aunque este valor es lógicamente muy variable,
dependiendo del lugar y de otros factores” (5).

“El 70% de la energía que llega, es decir uno 240 W•m es absorbido. La
absorción es mayor en las zonas ecuatoriales que en los polos y es mayor en la
superficie de la Tierra que en la parte alta de la atmósfera. Estas diferencias
originan fenómenos de convección y se equilibran gracias a trasportes de calor por
las corrientes atmosféricas y a fenómenos de vaporación y condensación. En
definitiva son responsables de la marcha del clima.” (6)

(2) RADIACIÓN Y FOTOSÍNTESIS


La extensión en que se realiza la fotosíntesis en una planta depende de una serie
de factores internos y externos. Los principales factores internos son la
estructura de las hojas y su contenido en clorofila, la acumulación de los productos
de la fotosíntesis en las células de las partes verdes de la planta y la presencia de
pequeñas cantidades de sales minerales. Los factores externos son la cantidad y
calidad de luz incidentes en las hojas, la temperatura ambiente y la concentración
de dióxido de carbono y de oxígeno en la atmósfera envolvente.
La mayor eficacia fotosintética se obtiene en general a baja intensidad luminosa.
El aumento de la intensidad de la luz no produce ningún efecto en la velocidad de
la fotosíntesis (saturación). El exceso de luz, acompañado de un exceso de calor,
produce algunos fenómenos negativos. Como ya se ha dicho anteriormente, a
partir de una cierta intensidad luminosa se verifica una detención del incremento
de la fotosíntesis (fenómeno de saturación luminosa). La excesiva intensidad de
luz destruye el aparato fotosintético e inactiva algunas enzimas o sustancias
básicas en la actividad de todo ser vivo.
Si la temperatura ambiente es de unos 30° C la respiración oscura se duplica y la
fotorrespiración aumenta 8 veces; esto disminuye la eficacia fotosintética o, lo que
es igual, la asimilación diaria neta. Estos factores negativos explican el hecho de
que en los medios de alta y media latitud, en el verano la asimilación es más alta
que en los trópicos. Se debe a la poca intensidad, pero prolongada iluminación
diaria, que tiene lugar en aquellos climas.

(2) CONSTANTE TÉRMICA

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La constante térmica para un determinado cultivo es la cantidad acumulada de
unidades desde la emergencia hasta la madurez fisiológica. Para un lugar
específico, lo más práctico será calcular la curva acumulativa de unidades calor,
ajustada con un modelo matemático, y, con la ecuación encontrada, determinar las
constantes térmicas (KT) para el cultivo de interés, usando para cada variedad las
fechas medias de emergencia y madurez fisiológica, con lo que se obtendrá una
buena aproximación. Una vez calibrado el método en el campo para un lugar
determinado, se podrá utilizar para etapas fenológicas, aparición de nudos,
variaciones del ciclo vegetativo, calendarios de riegos, etc.
Deficiencia de Radiación.- La deficiencia de radiación luminosa generalmente no
actúa como factor limitante. En plantaciones muy densas pueden darse defectos
de iluminación en los que las hojas inferiores reciben menos radiación. Si hay
pocas plantas, estas podrían quemarse.
En las plantaciones con una gran densidad de plantas puede producirse un
amartelamiento o una caída de las hojas inferiores, deficiente ramificación, caída
de ramas inferiores y debilitación de los tallos, alargados y pocos lignificados; con
el consiguiente "encamado" a que esto da lugar en los cereales. Una deficiencia
de radiación, también puede afectar la fertilidad de determinadas plantas. Un
ejemplo, lo podemos encontrar en el maíz, donde las inflorescencias femeninas se
encuentran hacia la mitad del tallo, y como consecuencia de la deficiencia de
radiación algunas enzimas quedan inactivas. No debemos olvidar que esta
deficiencia tiene consecuencias ventajosas en determinados cultivos como la
lechuga cuyas hojas se atan para que no llegue la luz a los interiores y estas
resulten "blancas". Las plantas forrajeras serán más asimilables por los animales
cuanto menos lignificadas estén.

(2) COMO APROVECHAR MEJOR LA RADIACIÓN


Aproximadamente el 90% de la materia seca de las plantas superiores está
formada por compuestos de carbono, derivados de la fotosíntesis, proceso por el
cual las plantas sintetizan compuestos orgánicos (hidratos de carbono) a partir de
sustancias inorgánicas (dióxido de carbono y agua) en presencia de la luz solar.
Si para la realización de la fotosíntesis se utilizara toda la energía procedente del
sol, la producción vegetal sería muy alta; pero esto no llega a ocurrir por algunas
causas: los pigmentos fotosintéticos sólo absorben las longitudes de ondas hasta
de un 40% de la radiación global. También se pierde un 8% de la radiación total
por efecto de la reflexión por la superficie foliar, y otro 10% se inactiva al ser
absorbido por pigmentos no fotosintéticos, paredes celulares, etc. A todas estas
pérdidas debe sumarse la producida por la respiración de los vegetales, que
representa un 33%.
Para mejorar la utilización de la radiación, pueden ponerse en práctica algunos
medios como el empleo de mejoras genéticas que afecten a la capacidad de
asimilación. Según el mecanismo interno de asimilación utilizado por la planta, el
exceso de radiación afecta con mayor o menor intensidad al proceso de
fotosíntesis. Por lo dicho anteriormente, se deben elegir plantas en las que bien no

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exista el fenómeno de fotorrespiración, bien este sea mínimo, bien tengan un
punto de saturación luminoso muy elevado.
Estas plantas, aun cuando la radiación solar sea muy fuerte, presentan una
asimilación elevada. Entre ellas se encuentran el maíz, el sorgo y la caña de
azúcar.
También se puede incrementar la tasa de asimilación neta, aumentando
cuantitativamente las clorofilas de las hojas y las enzimas responsables de la
formación de los hidratos de carbono. Estos aumentos se consiguen mediante
mejoras genéticas o con una buena nutrición mineral, especialmente de nitrógeno.
Otro sistema consiste en favorecer el transporte de los hidratos de carbono desde
las partes verdes a los órganos de acúmulo y de reserva (raíces, tubérculos,
semillas, y otros), ya que si los productos formados permanecen en el lugar donde
se han sintetizado disminuye su velocidad de formación.
Esto se obtiene por diversos caminos. Por ejemplo, asegurando una oportuna
alternancia de las temperaturas del día y la noche en un invernadero, o aplicando
otros métodos de creación de condiciones ambientales favorables al transporte.
Otro método es procurar que no falten los depósitos para los productos de la
fotosíntesis (semillas, frutos, tubérculos, etc.). Si por ejemplo, por efecto de
fecundación se redujera mucho el número de frutos de una planta, los
carbohidratos producidos abundantemente durante el día podrían no encontrar
donde acumularse y, por ello, se reduciría la asimilación neta. Esto ocurre cuando
se cultiva maíz, para forraje, con inflorescencia estéril.
El aumento de la interceptación de la luz es otro método para mejorar la utilización
de la radiación. Como ya se ha dicho antes, no toda la energía luminosa, se
convierte en energía química mediante el proceso de la fotosíntesis. Uno de los
motivos de esta baja transformación es la incompleta interceptación de la luz. La
mejor cosecha del año se consigue aprovechando al máximo la luz. Si en una
masa vegetal las hojas superiores reciben más luz que las inferiores, disminuye la
asimilación global de las plantas, porque en las hojas inferiores los procesos de
respiración son superiores a los de fotosíntesis, y no puede alcanzarse el punto de
compensación, definido como aquél en que la fotosíntesis es igual a la respiración.
Para evitar este problema, se debe procurar que a todas las hojas les llegue la
cantidad de luz necesaria para alcanzar el punto de compensación y sobrepasarlo.
Para aumentar la interceptación de la luz por todas las hojas, se deben realizar
siembras espesas y uniformes, los sistemas de podas de explotación deben
asegurar la mejor interceptación luminosa, y las plantas deben orientarse en
dirección norte-sur.

(2) EL FOTOPERIODISMO
La floración de muchas plantas depende de una serie de ciclos diarios de luz y
oscuridad. El fotoperiodismo es la respuesta de la planta a la luz del día, sin
tomar en cuenta la intensidad de la radiación.

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En el Ecuador el día y la noche son de doce horas cada uno, pero esto es una
excepción. La longitud del día varía según un ciclo estacional, con variaciones de
la duración relativa del día y de la noche dependientes de la latitud.
A 15° latitud: de 13 a11 horas.
A 30° latitud: de 14 a 10 horas.
A 45° latitud: de 15 a 9 horas.
A 60° latitud: de 18 a 6 horas.
La selección natural ha favorecido, en el curso de la evolución, el desarrollo de
mecanismos de seguridad para garantizar a las plantas mayores probabilidades
de supervivencia frente a determinadas condiciones, como las que se dan en los
climas templados por ejemplo, en las que sólo las estaciones primavera-verano
(de días largos y noches cortas) son favorables a la vegetación, y no así la
estación invernal, con días cortos y noches largas. Pero las plantas no florecen
más que cuando la longitud del día, o sea la estación, es la apropiada, gracias al
fenómeno del fotoperiodismo, independientemente de las ocasionales condiciones
favorables de temperatura o de humedad que puedan producirse durante la
estación adversa.
Según observaciones, se dedujo que muchas plantas se desarrollan o florecen
normalmente sólo cuando el fotoperíodo es inferior a un cierto umbral crítico,
denominándose estas plantas brevidiurnas. Otras, en cambio, exigen un
fotoperíodo superior para florecer y se denominan longidiurnas y plantas
fotoindiferentes.
Para florecer las plantas brevidiurnas necesitan un período de oscuridad más
largo que el umbral crítico (12 a 14 horas) y no puede florecer bajo condiciones de
iluminación continua. Las especies de origen tropical y subtropical generalmente,
pertenecen a este grupo: soya, tabaco, sorgo, crisantemo, papa, etc.
En las plantas longidiurnas se inhibe la floración si el período de floración supera
el fotoperíodo crítico (12 a 14 Horas) y pueden florecer bajo iluminación continua.
Estas plantas son de altas y medias latitudes por ejemplo, trigo, habas, remolacha,
trébol, etc.
La floración de las plantas fotoindiferentes no depende de la duración de la
noche, como ejemplo, el girasol, el zapallo, el tomate y otras. Frecuentemente las
plantas fotoindiferentes son el resultado de la adaptación de plantas brevidiurnas a
un nuevo ambiente.

(2) INFLUENCIA DE LA RADIACIÓN SOLAR SOBRE LAS PLANTAS Y LOS


ANIMALES
La principal fuente de energía para los procesos biológicos que ocurren en la
naturaleza es la radiación solar. Ella ejerce gran influencia sobre todos los
procesos fisiológicos fundamentales en la vida de las plantas y de los animales.

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La Morfología.- Las plantas reaccionan a la intensidad luminosa mediante una
modificación de sus formas. Esta reacción es muy variada y depende de las
necesidades de intensidad luminosa de la especie.
En general, podemos decir que la alta intensidad luminosa (en comparación con la
baja) induce en las plantas las características morfológicas de tallos gruesos,
entrenudos cortos, xilema bien desarrollado, hojas más pequeñas y más rugosas,
estomas más pequeños y más numerosos, cutícula y pared celular gruesas,
cloroplastos en menor número, mejor desarrollo del tejido de empalizada y
deficiente desarrollo del tejido esponjoso, además de una mayor relación raíz-
parte aérea.
La Fisiología.- La intensidad lumínica influye en procesos fisiológicos tan
importantes como la fotosíntesis y la transpiración. Si no existen otros factores
limitantes, la fotosíntesis aumenta con el aumento de la intensidad luminosa hasta
un límite, a partir del cual, un aumento de esta puede provocar efectos dañinos a
la planta, al comenzar a producirse los fenómenos de fotooxidación, que dan lugar
al blanqueamiento de la clorofila y a la inactivación de ciertas enzimas.
El valor óptimo de fotosíntesis para una hoja individual se produce con una
intensidad luminosa muy baja, aproximadamente con la cuarta parte de la
intensidad luminosa existente cuando hay exposición plena al sol. Para que haya
crecimiento en la planta es necesario que los productos elaborados por la
fotosíntesis sobrepasen a los consumidos por la respiración.
El crecimiento de una planta está dado por la acumulación de materia orgánica
elaborada por la fotosíntesis. La influencia de la intensidad luminosa tiene gran
importancia en el crecimiento.

(2) RESPUESTA DE LOS ANIMALES A LA RADIACIÓN SOLAR


La radiación solar ejerce gran influencia sobre todos los procesos fisiológicos que
ocurren en los animales y constituye la principal fuente de calor para estos. La
radiación solar que incide sobre los animales es en parte absorbida por estos, y
otra parte la reflejan hacia la atmósfera. La capacidad de absorción y reflexión de
la radiación solar por los animales depende del calor de su piel o pelaje. (Figura
6).

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Figura 6.- Distribución de la radiación solar directa y reflejada en relación con el cuerpo
del animal.

La radiación solar produce sobre los animales fenómenos de naturaleza trófica y


motriz como la formación de pigmentos, la exaltación de los procesos circulatorios
o respiratorios y la prima sobre la génesis de ciertas vitaminas. Con una insolación
adecuada se incrementa la cantidad de hemoglobina, aumenta la frecuencia
respiratoria y se reduce la tensión sanguínea.
En la avicultura se maneja la acción de la luz en la producción de huevos, ya que
alargando el período de luz de forma artificial se logra que las aves pongan más.
Además, se ha observado que los animales se adaptan mejor a las tonalidades
suaves de la luz.

(2) IMPORTANCIA DE LA OSCURIDAD


Un estudio crítico verificado en 1938 con plantas de día corto, particularmente
soya, permitió llegar a la conclusión que el estímulo fotoperiódico era efectuado
mediante ambos períodos, el de luz y el de oscuridad. Un período oscuro continuo
de 8,5 a 9 horas, después de una exposición previa a un fotoperíodo favorable,
era una condición esencial para la floración normal. De más importancia que la
duración del fotoperíodo era la intensidad de la luz, y lo más crítico de todo, la
duración absoluta del período oscuro. Se cree que también en las plantas de día
largo es crítico el período oscuro debido a su efecto inhibidor.
En ese mismo año, se demostró que un día largo continuo no es esencial para
algunas plantas de día largo. La floración de cebada de invierno era promovida por
períodos de luz de 0,5 a 1,0 minutos, seguidos de otros oscuros iguales o
mayores, o por interrupción a la mitad del período oscuro con iluminación de unos
pocos minutos de duración. Se ha encontrado que una interrupción del período
oscuro, como la indicada, por una breve exposición a la luz, induce la iniciación
floral en muchas plantas de día largo.

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(3) Ejercicios de autoevaluación

1. Indique las tres partes fundamentales en que puede dividirse el espectro


electromagnético.

2. Mencione el medio por el cual la energía llega a la Tierra sin medios de


transmisión.

3. Los rayos luminosos que intervienen en la fotosíntesis ocupan en el espectro


solar los colores siguientes………………. y……………...
4. Indique en qué mes se da el día más corto y en qué mes el día más largo en
Bolivia.

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CAPÍTULO IV
(1) TEMPERATURA Y CALOR

(2) INTRODUCCIÓN A LA TEMPERATURA Y EL CALOR


Todos los átomos y moléculas y, consiguientemente, todos los cuerpos tienen
energía de movimiento, llamada “energía cinética”. Esta fluye de los puntos de
mayor a menor concentración, produciendo en el cuerpo humano diversas
sensaciones como frío o calor, por ejemplo. Por ello, el calor es también una clase
de energía que denominamos energía térmica, y es posible medir su cantidad a
pesar de no ser una sustancia; su unidad de medida más corriente es la caloría.
Para medir la intensidad del calor de un cuerpo, se utilizan los termómetros, que
vienen diseñados para responder con precisión al cambio en las intensidades del
calor de los cuerpos. Estos cambios en las intensidades del calor se manifiestan
independientemente de la cantidad de calor, o sea, la intensidad medida con el
termómetro en un vaso de agua o en una piscina puede ser la misma y, sin
embargo, al variar la cantidad de agua, varía consiguientemente la cantidad de
calor acumulada. Los termómetros para medir la intensidad, usan escalas
graduadas en grados: Celsius, Fahrenheit, Kelvin y otras.
Así por lo tanto, se debe tener en cuanta que calor y temperatura no son la
misma cosa; ambos están relacionados con el calor y corresponden en líneas
generales, el primero, a la cantidad de calor, y la segunda, a la intensidad de calor
de un cuerpo. En este ejemplo, del vaso y la piscina llenos de agua, suponiendo
que ambos tengan la misma temperatura, se observa la misma sensación del calor
(temperatura) pero, por supuesto, la piscina que contiene más agua que el vaso,
tendrá muchísimo más calor (energía cinética) que el simple y pequeño vaso de
agua.
Las asociaciones vegetales crean el fitoclima, que se caracteriza por la
distribución de la temperatura del aire.
Una propiedad común para la mayoría de los organismos vegetales es el aumento
de la intensidad de los procesos vitales en la medida en que aumenta la
temperatura. Muchos investigadores consideraron posible expresar esa influencia
de la temperatura sobre la actividad vital de las plantas con la ley de Vant-Goff,
según la cual, la velocidad de la reacción química se duplica cada vez que la
temperatura aumenta 10° C. Si, por ejemplo, bajo una temperatura de 10° C se
forman 100 unidades, bajo una temperatura de 20° C la reacción química dará 200
unidades, a 30 dará 300 unidades, etc. Pero como muestran las observaciones
sobre las plantas, su actividad vital se acrecienta al aumentar la temperatura sólo
hasta determinado nivel. Un aumento de la temperatura sobre ese nivel no sólo no
contribuye al acrecentamiento de la actividad vital, sino que por el contrario, la
temperatura por encima de ese nivel abate a las plantas. Por ejemplo, la
temperatura por encima de 35° C es dañina para el polen del maíz.

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Los procesos de fotosíntesis y respiración de las plantas transcurren
simultáneamente durante las horas diurnas. El primero se efectúa bajo la acción
de la luz solar, y el segundo, tanto en las horas diurnas como durante las
nocturnas. Ambos procesos transcurren más intensamente a temperaturas altas
que a temperaturas bajas dentro de ciertos límites. A causa de esto, la
acumulación de materia orgánica dependerá de las temperaturas diurnas y
nocturnas. Una marcha diaria normal de la temperatura, es decir, temperaturas
relativamente altas por el día y temperaturas relativamente bajas por las noches,
contribuye a la acumulación de materia orgánica. Los días frescos y las noches
cálidas no contribuyen a una gran acumulación de materia orgánica, ya que la
débil acumulación durante el día fresco no cubre los gastos de materia orgánica
para la respiración por el día y para la respiración relativamente intensa durante la
noche calida.

(2) LA TEMPERATURA
Es un término cualitativo que expresa el grado o nivel térmico de los
cuerpos. Cuando un cuerpo está más caliente que otro, se dice que está a
temperatura mayor. Al poner en contacto dos cuerpos con temperaturas
diferentes, después de un breve espacio de tiempo, se establece un equilibrio
térmico en el que los dos cuerpos han alcanzado la misma temperatura. La
temperatura del cuerpo más caliente disminuye, mientras que la del cuerpo más
frío aumenta. En este proceso "algo" pasa del cuerpo caliente al frío, lo que se
designa con el nombre de “calor”. El calor es una forma de energía, y es un
concepto cuantitativo.
La propagación del calor de los cuerpos calientes a los fríos puede hacerse de tres
maneras: por conducción, por convección y por radiación. El procedimiento de
transmisión de calor por intermedio del contacto físico entre dos cuerpos, o entre
dos partes de un mismo cuerpo que están a temperaturas distintas, se denomina
transmisión de calor por conducción.
Otro procedimiento es el denominado “de convección”, que tiene gran
importancia entre dos cuerpos fluidos, líquidos o gases. Cuando existen dos
fluidos a distintas temperaturas, la igualación de la temperatura se puede
conseguir por la mezcla de las moléculas del fluido caliente con las del fluido frío.
Así se propaga por ejemplo, parte del calor que procede de un radiador de
calefacción, y que se distribuye por todo el aire de una habitación.
Un tercer procedimiento de transmisión de calor, lo constituye la radiación. Todos
los cuerpos, por el hecho de estar a una determinada temperatura, emiten
radiaciones semejantes a la luz. Si este fuese el único fenómeno que tuviera lugar,
acabaría por perder toda su energía. Pero al mismo tiempo ocurre que dicha
energía llega a los cuerpos que le rodean, los cuales absorben una parte y reflejan
otras. Se establece así un flujo de energía en dos direcciones para cada cuerpo
(emitiendo y recibiendo) hasta que se logra alcanzar un nuevo equilibrio.
Por este medio, llega a la Tierra el calor del Sol, pues la radiación
electromagnética se propaga en el vacío.

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Para medir la temperatura existen diversos instrumentos. En agricultura, interesa
conocer la temperatura del aire y del suelo, ya que de estas depende la de las
plantas. La temperatura del aire se determina a dos metros de altura de la
superficie del suelo, mediante termómetros simples, o de máxima y mínima, o
mediante termómetros registradores. La medición de temperatura, también es
interesante hacerla en el nivel del cultivo.
El registro de la temperatura del suelo es muy importante porque de ella dependen
el desarrollo y funcionamiento de las raíces, la vida de los organismos del suelo y
las condiciones para la germinación de las semillas. Se mide con geotermómetros
de sonda o con geotermógrafos.

(2) EL TERMOPERIODISMO
Como termoperiodismo se conoce la respuesta de las plantas a una fluctuación
rítmica de la temperatura. Una serie de procesos fisiológicos, entre los que figuran
la germinación, el alargamiento del tallo, el desarrollo floral, la fructificación y el
aumento de la resistencia al frío, se verifican de la manera más satisfactoria bajo
un ritmo alternante de temperaturas. Especialmente sorprendentes han sido los
resultados obtenidos por Went en 1944 (7) en la producción de tomates cultivados
bajo condiciones de temperaturas constante y alternante. Se encontró que el
tomate era sensible a las temperaturas nocturnas. Para las plántulas jóvenes, la
temperatura nocturna óptima era de 26 a 30° C. A medida que la planta envejecía,
la temperatura nocturna óptima bajaba hasta ser finalmente de 13° C a 18 C,
según la variedad. La fructificación se verificaba abundantemente con
temperaturas diurnas de 26,5° C y nocturnas de 15 a 20° C Una temperatura
diurna óptima es efectiva debido a que incrementa la proporción de fotosíntesis. El
tomate crece principalmente en las noches y con temperaturas superiores a 18° C;
la translocación de azucares se convierte en un factor determinante. La
fructificación en el campo es escasa a temperaturas nocturnas superiores a los
22° C inferiores a los 10° C. En otro estudio de 1957, Went destacó la relación que
existe entre los límites de temperaturas diurnas en varias latitudes en relación con
el crecimiento nocturno de las plantas.
Algunas plantas, entre ellas ciertas especies de Lupinus, son bastantes
intolerantes a las altas temperaturas nocturnas. La germinación y pasos sucesivos
de desarrollo, hasta la madurez, pueden estar restringidos a ciertas temperaturas
favorables, y por ello la amplitud en los límites de la temperatura diurna puede ser
un factor de considerable importancia en el control de la distribución de las
plantas.
Von Sachs (8) en su momento indicó que las plantas de tomate, maíz, pimiento y
patata parecían crecer principalmente durante las horas nocturnas.

(2) VARIACIONES DE LA TEMPERATURA


La mayor parte de energía que recibe la Tierra procede de la radiación solar. La
posición del Sol, la forma de la Tierra y su movimiento alrededor del Sol y sobre sí

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misma dan lugar a las grandes variaciones de temperaturas que nos resultan
familiares.
Cuando amanece, la Tierra empieza a recibir más calor que el emitido por esta
misma a la atmósfera con lo que aumenta considerablemente su temperatura. A lo
largo del día, las ganancias del calor son compensadas por las pérdidas por
irradiación, convección y conducción. Este equilibrio se mantiene hasta después
del medio día, cuando la radiación solar es más débil. Al anochecer, la superficie
de la Tierra sigue cediendo calor, pero no recibe aporte de este, con lo que la
temperatura del aire decrece, y la del suelo aún más, llegándose a un mínimo
térmico en el momento de la salida del Sol.
Las variaciones de temperaturas diurnas y estacionales en el suelo sufren un
retraso de horas, días o semanas respecto a la temperatura del aire a medida que
aumenta la profundidad.
De esto se deduce que la temperatura del suelo en primavera es baja para
favorecer la germinación, cosa que no sucede con la temperatura del aire, que es
suficientemente alta para permitir el desarrollo de la planta.
Este fenómeno también explica las deficiencias nutricionales de ciertos cultivos,
que pueden ocurrir en primavera. Si la nitrificación que depende de la temperatura
del suelo se retrasa (más que el reemprendimiento de la actividad vegetativa del
cultivo ligado a la temperatura del aire) está claro que habrá una deficiencia de
nitrógeno.
La altitud es un factor fundamental para la distribución de las temperaturas.
Cuando se sube a una montaña, se nota que el aire se va enfriando. Esto es
debido a que con la altitud la presión atmosférica disminuye y el aire, por ser un
gas, al expandirse se enfría.
La variación de la temperatura (gradiente térmico) de una masa de aire seco
ascendente es aproximadamente de 1° C por cada 100 metros de altitud. Pero si
este aire está saturado, se forman nubes, y el agua, al condensarse cede calor. El
enfriamiento del aire es más lento, de manera que la variación térmica queda
reducida aproximadamente a la mitad.
El gradiente térmico medio es de 0,6° C por cada 100 metros.
Se presentan, no obstante, excepciones locales a esta regla general, pues son
frecuentes los casos en que las capas inferiores de la atmósfera, justamente las
que más influyen sobre la cobertura vegetal o sobre los cultivos en particular, son
más frías que las superiores. Este fenómeno llamado “inversión térmica”, (Figura
7) es un cambio de signo del gradiente térmico y tiene lugar en el fondo de los
valles.

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Figura 7. Durante las noches serenas, el aire del fondo de los valles se enfría por
radiación de la Tierra, de manera muy exagerada. Si hay poco viento y el aire no se
mueve, este queda inmóvil en el fondo. Como el aire frío es más denso que el aire
caliente, permanece en el fondo hasta que haya un viento fuerte que lo mueva o que el
calentamiento del aire lo haga levantar.

(2) IMPORTANCIA AGRONÓMICA DE LA TEMPERATURA.


El estudio de la temperatura del aire es muy importante, por ser sus variaciones
la causa inicial de un gran número de fenómenos meteorológicos.
Desde el punto de vista agronómico esa importancia aumenta, pues sin
exageración se puede decir que todos los fenómenos fisiológicos de los vegetales
están fuertemente influidos por la temperatura del aire.
En general, todo fenómeno es posible solamente dentro de ciertos límites de
temperatura; por ejemplo, el crecimiento de plantitas de maíz sólo se produce
entre 2 y 48° C.
Además, en general, para cada fenómeno existe una temperatura dada en la que
se produce con mayor rapidez (temperatura óptima). Por ejemplo la temperatura
media para el crecimiento de las plantitas de maíz es de 32° C; para la
maduración del trigo, de 19° C, y así sucesivamente.
La temperatura se encuentra entre los principales factores que afectan la
propagación y desarrollo de las enfermedades en los vegetales. Las temperaturas
óptimas son variables para los distintos fitopatógenos; en el caso de la
peranospora de la vid, por ejemplo, la infección se produce en un lapso menor,
cuando la temperatura se encuentra entre los 12 y 26° C.

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(2) FACTORES QUE REGULAN LA TEMPERATURA DEL SUELO
Existe un conjunto de factores regulados por el hombre que pueden influir en la
temperatura del suelo. En esto, como en cualquier otra práctica agrícola, lo mejor
es aliarse con las ventajas que proporcione el terreno a fin de practicar algún
método de intervención indirecta, basada en los siguientes procedimientos de
control.
a) Color del suelo.- La cantidad de calor que puede absorber un suelo y la
cantidad de calor que pueda almacenar, están en relación directa con su color. Si
en el suelo no hay cobertura vegetal y el color es claro, el albedo (reflexión de
calor hacia la atmósfera) es muy alto, y el suelo se enfría.
Cuando el color del suelo es oscuro absorbe casi todas las radiaciones que le
llegan, y en tal caso, reflejan muy pocas, aumentando de ese modo su
temperatura.
b) Contenido de agua del suelo.- Cuanta más agua contiene el suelo, más lentos
son los cambios de temperaturas en este, porque el calor específico del agua es
mayor que el calor específico de sus sustituyentes sólidos. Es decir, el agua
retiene una mayor cantidad de calor que las partículas sólidas.
De ello se deduce cuáles son los procedimientos más adecuados para lograr un
aumento de la temperatura del suelo. El principio básico reside en la realización de
trabajos de acondicionamiento, estos consistirán en métodos o dispositivos que
garanticen en mayor o menor medida una adecuada evacuación del agua.
Naturalmente, hay que proporcionar también al suelo la aireación, que es el
complemento imprescindible de un buen escurrimiento.

(2) EL BALANCE TÉRMICO DEL SUELO


La energía térmica siempre se dirige del lugar más caliente hacia el más frío.
El balance térmico del suelo en un momento dado, estará determinado por la
diferencia entre las ganancias y las pérdidas de calor que se producen en este
momento.
Las fuentes de ganancias de calor para el suelo son las siguientes:
- Radiación solar directa y difusa.
- Emanación atmosférica.
- Flujo de calor desde las capas más profundas de la Tierra.
- Calor latente de vaporización liberado cuando el vapor de agua se
condensa en el suelo.
- Calor liberado por la actividad de ciertos elementos radiactivos presentes
en el suelo.

Las pérdidas de calor para el suelo están determinadas por los siguientes factores:

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- Radiación reflejada por la superficie.
- Calor consumido en la evaporación del agua.
- Calor consumido en el calentamiento del aire.
- Calor perdido por la transferencia hacia las capas más profundas de la
Tierra.
- Calor perdido por la emanación terrestre.
Por el día, cuando la radiación solar incide sobre la superficie del suelo, esta
última la absorbe, calentándose enormemente. Al estar más frías las capas
inferiores el calor se irá trasladando, por conducción, hacia las capas inferiores
calentándolas. De esta forma el suelo gana el calor durante el día. Las ganancias
son normalmente mayores que las pérdidas. El balance en este caso será positivo.
Durante la noche, como no se recibe radiación solar, la superficie se enfría
considerablemente producto de la emanación terrestre, entregándole su calor al
aire superyacente. Al enfriarse la capa superior, las inferiores quedan más
calientes en comparación con la primera, por lo que el calor empieza a ascender
hacia las capas superiores hasta escaparse hacia la atmósfera desde la superficie.
De esta manera el suelo pierde calor durante la noche, porque generalmente las
ganancias son menores que las pérdidas. El balance será, por lo tanto, negativo.

(2) LA HUMEDAD DEL SUELO


Se le llama humedad del suelo a la cantidad de agua que este retiene mediante
la atracción molecular. La fuente principal de abastecimiento del suelo es la
lluvia, ya sea directa, cuando cae directamente sobre el suelo, o indirecta, cuando
es aplicada utilizando las técnicas de riego.
El agua, al penetrar en el suelo, llena los espacios entre las partículas del mismo.
El espacio poroso o el volumen que puede llenarse varían, generalmente entre 40
y 60 %, de acuerdo a la textura que tenga el suelo. Cuando cesa el suministro de
agua al suelo, parte de esa agua se infiltra y se le llama agua gravitacional o de
infiltración. Al agua retenida alrededor y entre las partículas del suelo por las
fuerzas capilares se le llama agua capilar. Alrededor de las partículas del suelo
es retenida fuertemente una delicadísima película de agua, la cual no puede
desplazarse como líquido y recibe el nombre de “agua higroscópica”.
La cantidad total de agua (capilar, higroscópica y combinada) constituye la
capacidad del suelo y es la máxima cantidad de agua que puede retener este.

(2) EFECTOS DE LA TEMPERATURA


Las reacciones biológicas que tienen lugar en las plantas dependen de la
temperatura. Por esto, la intensidad de las funciones vegetales y microbianas
(fotosíntesis, respiración, humificación, amonificación, etc.,) están en relación
directa con la temperatura.

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La temperatura a la cual las reacciones biológicas se realizan a velocidad máxima,
recibe el nombre de”temperatura óptima”.
Los efectos de la temperatura no son iguales para todas las especies vegetales.
Las especies microstermas, son aquellas cuyas funciones vitales se desarrollan
mejor a bajas temperaturas. Por el contrario, las especies macrostermas se
desarrollan mejor a temperaturas más elevadas. Esto determina que la siembra
tenga que hacerse en primavera o en otoño, según la planta escogida para el
cultivo.
Dentro de una misma especie, pueden encontrarse variedades resistentes al frío y
otras que no lo son. Si disponemos de una variedad resistente al frío, en nuestras
latitudes, podremos sembrarla en otoño.
Los límites térmicos de las funciones vitales de una misma planta son también
diferentes. Por ejemplo, la respiración tiene su temperatura óptima más alta que la
de la fotosíntesis, y esta última, a su vez, es más alta que la óptima para el
transporte de carbohidratos.
Los distintos órganos de las plantas tienen exigencias distintas de temperaturas.
Así por ejemplo, los órganos florales son muy sensibles a las bajas temperaturas,
al igual que las hojas jóvenes.
Las distintas fases de desarrollo de una planta tienen exigencias térmicas
crecientes. Por ejemplo para el trigo, se han encontrado las siguientes
temperaturas cardinales mínimas, 0 - 5° C para germinar, 10 - 12° C para espigar,
17° C para florecer y 19° C para madurar.

(2) LA INTEGRAL TÉRMICA


Las fases de desarrollo de algunas plantas cultivadas no dependen del tiempo
transcurrido, sino de la cantidad de calor recibido. La aplicación práctica de este
concepto se basa en la integral térmica, que consiste en acumular, sumando,
las temperaturas medias superiores a la cardinal mínima. Pero este sistema
no tiene factores muy importantes como pueden ser la temperatura del suelo, las
temperaturas cardinales máximas, la longitud del día o las alternancias de
temperaturas entre el día y la noche. Por esto a pesar de haberse comprobado
que funciona bastante bien para determinados cultivos, no es aplicable a otros.
En muchos casos se ha visto que la germinación, floración, fructificación y otros
procesos vegetales se ven favorecidos si las condiciones térmicas a las que son
sometidos los vegetales fluctúan entre el día y la noche. Esto quiere decir que
algunas especies vegetales tienen temperaturas óptimas distintas según se trate
del día o de la noche.
Este fenómeno, llamado “termoperiodismo”, puede aprovecharse en la práctica.
Por ejemplo, en el cultivo del tomate en el invernadero, la fructificación mejora si la
temperatura diurna es de 26,5° C y la nocturna es de 17° C. Si las temperaturas
nocturnas son superiores a 22° C o inferiores a 10° C se altera la fructificación, ya

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que los procesos nocturnos de transporte de azúcares, desde las hojas a los
frutos, son más lentos.

(2) LAS TEMPERATURAS CRÍTICAS


Las altas temperaturas tienen un efecto negativo sobre la productividad vegetal ya
que la respiración es superior a la fotosíntesis con la consiguiente disminución de
la asimilación neta. Además, las altas temperaturas causan daños en las plantas,
como la deshidratación, la muerte del protoplasma por coagulación, la quemadura
del cuello de los cereales y la quemadura de frutos (tomate) por efecto de una
fuerte insolación después de una lluvia.
Los cultivos se pueden defender de las altas temperaturas por medios genéticos.
Se pueden escoger variedades resistentes o variedades precoces, o bien
adelantar la siembra. Una medida de defensa directa es cubriendo los cultivos con
cañizos, redes, emparrillados y otros.
A bajas temperaturas (0° C) se puede congelar el agua de los tejidos, o el mismo
protoplasto. También se pueden precipitar las proteínas, deformarse los frutos y
agrietarse los tejidos con la consiguiente infección por bacterias y hongos, entre
otros muchos perjuicios.

(2) HELADAS Y MEDIOS DE DEFENSA

Con el término helada indicamos el descenso de temperatura por debajo de 0°


C. El efecto de las heladas en las plantas depende de diversos factores, entre
ellos, la especie y variedad cultivada o el estado de desarrollo de la planta: esta
sufre más los efectos si se encuentra en actividad vegetativa (floración,
germinación, etc.). Si las plantas crecen bajo condiciones nutritivas óptimas,
podrán afrontar de mejor manera los efectos de las heladas, ya que los jugos
celulares están más concentrados.
Si las temperaturas descienden, puede llegar a detenerse la absorción de las
sustancias nutritivas a través de las raíces, y, aunque el suelo disponga de
cantidades suficiente de agua para abastecer a la planta, esta se marchita (aridez
fisiológica).
Durante el invierno, las plantas poseen determinados mecanismos que les
confieren resistencia a las heladas. Estos mecanismos, llamados “de
endurecimiento”, consisten en el acúmulo de reservas, aumento de la
concentración de los jugos celulares, entrada en reposos vegetativos y
disminución de los tejidos vegetativos.
Pero también se producen heladas en primavera y otoño llamadas “tardías o
precoces”, respectivamente, y son estas precisamente las que ocasionan más
daños a las cosechas. Su duración es corta y se presentan en forma de
escarchas.

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El enfriamiento de la atmósfera en el nivel del cultivo se puede producir por
convección o por irradiación.
En los valles estrechos, al irradiar las laderas el calor que el suelo ha acumulado,
enfrían el aire de la parte alta, y este, por ser más denso, baja por la pendiente y
se acumula en el fondo del valle. Este es el mecanismo que da lugar a la helada
por convección.
La helada por irradiación tiene lugar cuando el suelo pierde calor, al cesar el
aporte de radiación del sol. Una atmósfera seca y la ausencia de viento favorecen
la aparición de la helada.
Durante el invierno, los daños causados por la helada son menores, primero
porque la planta se ha "endurecido" y segundo, porque el agricultor ha escogido
especies y variedades resistentes a las bajas temperaturas. Además de proteger
el cultivo con paja, esteras, etc., existen diversos métodos de protección contra las
heladas tardías y precoces.
Para evitar las escarchas otoñales, se emplean procedimientos, tales como la
elección de la especie o variedades adoptadas de maduración precoz. Así se
consigue que los cardos, las alcachofas y las lechugas maduren antes de que
lleguen las heladas. Cuando por el contrario, se quiere evitar las escarchas tardías
primaverales, se eligen las especies y variedades de brote tardío. Estos son los
llamados “medios indirectos de defensa”.
Sobre la base de estos conocimientos se han desarrollado tipos de medios
directos de lucha contra la escarcha. Los medios antiirradiantes son muy útiles
para evitar las escarchas por irradiación, al crear una capa opaca a los rayos
infrarrojos del terreno.
Existen varios métodos para prevenir las heladas, todos ellos basados en el
empleo de humos:
• La incineración de material residual (paja húmeda, estiércol, turba, cubiertas de
llantas de automóvil y otros) produce importantes cantidades de humo.
• Los hornillos fumígenos, que son antorchas de materiales varios, producen
grandes cantidades de humo y se consumen muy lentamente (cada antorcha
necesita de 25 a 30 minutos y se requieren 5 antorchas por hectárea).
• La quema de pastas antiescarchas constituye otro método para producir
cantidades significativas de humo.
• Finalmente, los generadores de humos químicos aprovechan la reacción que
se produce entre el anhídrido sulfuroso y el amoniaco, para dar lugar a la
formación de cristales microscópicos de bisulfito de amonio; mediante unos tubos
que los mezclan y proyectan hacia la atmósfera.

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(2) HELADAS (ESCARCHA). SU EFECTO SOBRE LOS CULTIVOS
En las mañanas posteriores a las noches calmadas y despejadas, es frecuente
advertir sobre el césped, la vegetación baja y los objetos, un depósito de gotitas
de agua que recibe el nombre de “rocío”.
Las gotitas de rocío provienen exclusivamente de la condensación del vapor de
agua contenido en la capa de aire que rodea a las flores, hojas, etc. Pues dicha
capa sufre un pronunciado enfriamiento al encontrarse en contacto con las
superficies de los vegetales o de ciertos objetos que, por efecto de una fuerte
irradiación, pierden gran cantidad de calor.
En otras ocasiones, después de noches calmadas y despejadas, el césped y
plantas bajas, en lugar de aparecer recubiertos de gotitas de rocío, presentan una
cubierta blanca de apariencia cristalina, que se denomina helada o escarcha. Pese
a su apariencia cristalina, estas partículas demuestran ser de estructura amorfa.
La helada o escarcha se produce, entonces, al pasar el rocío a estado sólido por
haberse depositado sobre una superficie que acusa una temperatura muy baja,
cercana o igual a cero grados centígrados.
Las condiciones que determinan la formación de una helada o escarcha se
pueden resumir de la siguiente manera:
• Poco grado de nubosidad.
• Poca velocidad del viento.
• Alto grado de exposición a la intemperie.
• Mayor densidad del aire frío.
• Poder emisivo de los diferentes cuerpos.
• Conductividad calorífica de los cuerpos.
• Sequedad del aire, que hace posible una mayor irradiación de los objetos y
plantas y, consecuentemente su enfriamiento.
Desde el punto de vista agrícola, la presencia o ausencia de escarcha no interesa
tanto como el saber que se ha registrado un descenso de la temperatura fuera de
lo normal.
Los órganos de las plantas y de los animales mueren cuando son sometidos a la
acción de un frío suficientemente intenso y prolongado.
El daño que produce sobre el cultivo o el animal una helada de intensidad y
duración también determinadas, depende principalmente del momento del ciclo
vegetativo en el cual esta ocurre. Sin embargo, el daño puede ser aumentado o
disminuido en cierta proporción por otros factores, tales como el vigor de la
plantación, las condiciones meteorológicas previas, las condiciones físicas del
suelo y otras.
Entre los adelantos más notables realizados en los últimos años respecto de las
causas que regulan la resistencia al frío, cabe destacar la influencia de la duración

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del día. Según experiencia efectuada, cada especie causa mayor resistencia al frío
cuando está expuesta a duración óptima del día: bajo la influencia de días de
período más largo o más corto que el óptimo, la resistencia al frío decrece
notablemente.
En plantas anuales, bienales o perennes, que son cultivadas para aprovechar el
fruto, se pueden establecer cuatro grados de perjuicios por heladas:
1. el frío daña o mata órganos vegetativos, tales como hojas y tallos, perturbando
las funciones de los demás órganos restantes;
2. el frío destruye gran porcentaje de flores, impidiendo así que muchas de ellas
se transformen en frutos;
3. la baja temperatura destruye los frutos en formación y los que sobreviven
resultan malformados;
4. si el frío es suficientemente prolongado, puede prolongar la muerte de la
planta.

(2) OTROS EFECTOS DE LA TEMPERATURA DEL AIRE EN LA PRODUCCIÓN


AGROPECUARIA
La resistencia al frío puede ser considerada como una adaptación temporaria del
protoplasma que le confiere a la planta capacidad para soportar los daños
ocasionados por las bajas temperaturas. Por ejemplo, árboles con capacidad para
resistir temperaturas de - 50° C en invierno pueden morir a 0° C, por
congelamiento artificial, en pleno verano. Estos árboles adquieren una resistencia
natural por disminución gradual de las temperaturas y exposición a cortos
fotoperíodos. La alfalfa adquiere de este modo, cada otoño, una considerable
capacidad de resistencia y también puede hacerse artificialmente resistente por
exposición a temperaturas justamente por encima de la de congelación durante un
cierto número de días. En 1952 se determinó que en la alfalfa y la col se puede
inducir resistencia experimentalmente, exponiendo a las plantas a unas
temperaturas de 0° C algunas horas de las 24 del día y durante unos pocos días.
Los períodos intermitentes de temperaturas relativamente bajas parecen ser los
responsables de la inducción de la resistencia a la helada.
Los cambios que se producen en la planta a causa de su adquirida resistencia
comprenden un incremento de la concentración de azúcar, y por consiguiente, de
la presión osmótica del jugo celular. También se tiene evidencia del incremento de
la permeabilidad de la membrana del plasma, así como del contenido de proteínas
solubles, como consecuencia del “endurecimiento osmótico”.
Es de gran utilidad poder correlacionar ciertos caracteres morfológicos fácilmente
identificables con la resistencia al frío. Tales caracteres han sido investigados con
limitado éxito. Ya en 1912, se había demostrado que la resistencia invernal del
trigo no tiene una relación definida con las características morfológicas ordinarias
de las variedades. Algunas plantas manifiestan en sus caracteres diferencias
relacionadas con la resistencia al frío. En 1906 se advirtió que el centeno

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resistente al frío tenía unas hojas más estrechas, firmes y cutinizadas. En 1917
pudo determinarse que los cereales más resistentes tenían hojas más estrechas y
un hábito de crecimiento más tendido, mientras que los trigos blandos, la cebada y
la avena, los tres de invierno, tenían hojas anchas y un crecimiento otoñal más
erguido.
El sistema de la raíz puede manifestar también diferencias con respecto a su
resistencia al frío. Algunos estudios verificados en Canadá en 1921 indicaron la
existencia de un alto grado de correlación entre la proporción de ramificación del
sistema radicular y la resistencia al frío.

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(3) Ejercicios de autoevaluación

1. De las afirmaciones que a continuación se le presentan, señale aquellas que


sean verdaderas con una (V), y las que resultan falsas, con una (F).
( ) Calor y temperatura son sinónimos.
( ) Para medir la intensidad de calor se utilizan los termómetros.
( ) La unidad de intensidad de calor es la caloría.
( ) La cantidad de calor de un cuerpo se determina en grados Celsius.
( ) El calo es energía cinética.

• Todos los fenómenos fisiológicos de los vegetales se producen solamente


entre ciertos límites de temperatura; pero existe una temperatura determinada en
la que dichos fenómenos se producen con mayor rapidez. ¿Qué nombre recibe
dicha temperatura?

• En relación con los procesos fisiológicos de las plantas, defina los conceptos
siguientes:
a).- Temperatura mínima.

b).- Temperatura máxima.

c).- Temperatura óptima.

• La respuesta de las plantas a una fluctuación rítmica de la temperatura recibe


el nombre de……………………………..
• ¿Cuáles son las condiciones que determinan la formación de una helada?

• ¿Qué perjuicios causan las heladas en las plantas anuales, bienales y


perennes?

• Señale tres formas de combatir las heladas.

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• Cite la manera o el procedimiento para lograr aumentar la resistencia de las
plantas a la baja temperatura.

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CAPÍTULO V
(1) LA HUMEDAD ATMOSFÉRICA Y LOS VIENTOS

(2) INTRODUCCIÓN A LA HUMEDAD ATMOSFÉRICA


El agua fue el medio de todas las primeras formas de vida. Ello no es
sorprendente si se tiene en cuenta que el agua es el primer constituyente de todos
los seres vivos tanto vegetales como animales. Solamente en una etapa avanzada
del proceso de la evolución, las plantas y los animales desarrollaron
modificaciones que les permitieron abandonar el agua y vivir en la tierra firme,
pero manteniendo todavía el medio acuoso en el interior.
Los tejidos vegetales contienen normalmente hasta el 80% de agua. El cuerpo
humano contiene un promedio de 55% a 60% de agua.
La importancia del agua se aprecia al considerar las más destacadas funciones en
las que participan de manera esencial. Estas fueron clasificadas, en 1959, en
cuatro grupos, a saber:
1. Es una parte constituyente del protoplasma. Representa comúnmente del 85 %
al 90 % del peso fresco de los tejidos en crecimiento activo.
2. Es un cuerpo reaccionante, esencial para la fotosíntesis y los procesos
hidrolíticos, como la descomposición del almidón en azúcar.
3. Es un medio de disolución en el que las sales, los gases y otras sustancias
atraviesan las paredes celulares y los tejidos de xilema, creando en el interior
de la planta un sistema disolvente más o menos continuo.
4. Es esencial para mantener la turgencia, el crecimiento celular, la forma de la
hoja, la apertura de los estomas y el movimiento estructural de la planta.
A fin de lograr un conocimiento más completo de la importancia universal del agua
en la ecología de las plantas cultivadas se describirán algunos aspectos generales
acerca de su influencia sobre el crecimiento vegetal. Se considerarán la humedad
atmosférica, la precipitación y su efectividad, la adaptación de los vegetales a las
condiciones de humedad, su transpiración y uso del agua, su resistencia a la
sequedad, su respuesta a un déficit extremo y a un exceso de humedad.
La humedad del aire atmosférico influye directamente sobre la tasa de
transpiración de las plantas e indirectamente sobre su temperatura, las
condiciones de polinización, la productividad y la calidad del trabajo de las
máquinas agrícolas. Además, influye sobre la tasa de evaporación desde la
superficie del suelo y, por consiguiente, sobre la cantidad de agua del suelo
disponible para las plantas.
La humedad del aire es también una de las características importantes de las
condiciones agrometeorológicas. Se expresa generalmente como humedad
absoluta (tensión de vapor que se encuentra en el aire expresada en milímetros
de la columna de mercurio o en milibares), humedad relativa (relación en tanto
por ciento entre tensión real de vapor de agua en la atmósfera y la tensión de

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vapor de aire saturado, a una misma temperatura) y déficit de humedad
(diferencia entre la tensión saturada y la tensión real del vapor de agua a una
temperatura y presión dadas).
Aunque invisible, en la atmósfera siempre existe vapor de agua. La menor o mayor
cantidad de vapor acuoso existente en la atmósfera tiene grandes consecuencias
meteorológicas y climáticas, pues:
1. El vapor de agua absorbe muy fácilmente las radiaciones térmicas, por lo tanto,
el aire húmedo se calienta más que el aire seco bajo la acción directa de los
rayos solares.
2. El vapor de agua, ya sea al formarse o al condensarse, produce variaciones
considerables de la temperatura del aire. Un kilogramo de vapor de agua, al
formarse o al condensarse, puede enfriar o calentar en un grado 2000 metros
cúbicos de aire.
3. La cantidad de vapor de agua existente en la atmósfera regula la velocidad con
que se evapora el agua sobre la superficie terrestre y de los mares.
4. El vapor de agua, por su condensación o congelación, produce numerosos
fenómenos meteorológicos, por ejemplo, nubes, lluvia, niebla, granizo y rocío y
otros.
Desde el punto de vista agrícola, el vapor acuoso también es muy importante dado
que este:
• Regula la desecación de los suelos.
• Influye en la velocidad de transpiración de las plantas.
• Provoca o no la aparición de las plagas agrícolas. Por ejemplo, la “sarna” del
peral y la “roya negra” del trigo se manifiestan especialmente con tiempo
húmedo. La “arañita roja” de la alfalfa, por el contrario, requiere de tiempo
seco.

(2) LA SEQUÍA, FENÓMENO PERJUDICIAL PARA LA AGRICULTURA


La sequía es un fenómeno muy complejo. Surge por la insuficiencia de lluvia y
exceso de evaporación lo cual, con un bajo nivel de aerotecnia, provoca un déficit
entre la necesidad de agua por las plantas y la que absorbe desde el suelo. Como
resultado, disminuye notablemente el rendimiento agrícola.
Por los datos estadísticos, aproximadamente el 85% de las tierras emergidas del
planeta Tierra está sometido a la acción de la sequía. Incluso en la zona de clima
tropical marítimo, no están excluidos las sequías y los fenómenos de aridez. En la
mayoría de las zonas agrícolas las sequías traen como consecuencias grandes
catástrofes para la población. En tiempos de sequía, la disminución del
rendimiento de los cultivos alcanza del 20 al 30%, y a veces del 40 al 45%.
El déficit presentado determina el criterio básico en la calificación de la intensidad
de la sequía. La necesidad de agua por las plantas esta determinada por las

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condiciones meteorológicas, las particularidades biológicas de las plantas y por el
nivel de la aerotecnia.
La necesidad de agua por las plantas se intensifica con el aumento de la velocidad
del viento y de la temperatura del aire, así como con la disminución de la humedad
relativa, lo cual se debe al incremento de la evaporación desde la superficie del
suelo y a la transpiración.
El gasto de agua por la transpiración y la evaporación desde la superficie del suelo
de un campo dado se puede juzgar por la cantidad de calor gastado en estos
procesos.
Los cultivos de especies distintas, e incluso de variedades de la misma especie,
reaccionan de modo diferente al grado de aridez. Las plantas resistentes a la
sequía pueden crecer y desarrollarse normalmente en suelos con escasez de
agua, lo que sería mortífero para las plantas hidrófilas. En particular, el sorgo, a
causa de su resistencia a la sequía, en regiones de lluvia escasa puede dar
buenas cosechas.
Las condiciones de sequía pueden provocar el abatimiento de las plantas e incluso
su marchitez total.

(2) CARACTERÍSTICAS AGROMETEOROLÓGICAS DE LAS MEDIDAS DE


LUCHA CONTRA LA SEQUÍA
Las medidas principales en la lucha contra la sequía se utilizan con una aerotecnia
adecuada en la que se dan el mejoramiento de tierra y la selección de especies y
variedades de plantas de cultivo de rendimiento óptimo. Estas medidas se dirigen
hacia la eliminación de la diferencia entre la necesidad de agua y la absorción
desde el suelo.
La acumulación de agua en el suelo durante el período lluvioso y su conservación
en el período de sequía son objetivos importantes de la aerotecnia. Casi la
mitad del agua producto de la lluvia se pierde por la evaporación desde el suelo y
el flujo superficial. El flujo superficial erosiona el suelo y arrastra suelo fértil y con
el nitrógeno, fósforo, potasio, y otras sustancia nutritivas.
El laboreo del suelo realizado conforme a las condiciones suelo-clima constituye
un medio eficaz para la acumulación y conservación del agua de la humedad del
suelo. Se ha demostrado que un campo cultivado correctamente y protegido por
cortinas rompevientos eleva la acumulación de agua en el suelo alrededor del 30
al 40% y más. En tal campo, al final del período lluvioso la humedad puede llegar
a estar próxima a la capacidad del campo. El desmoronamiento oportuno del
campo, después de la recogida de la cosecha, la aradura profunda, la nivelación
de la superficie del campo arado, el cubrimiento del suelo, la destrucción de la
corteza del suelo después de la lluvia y la eliminación de las malezas, son
medidas que aminoran las perdidas improductivas del agua acumulada del suelo.
Las investigaciones y la práctica en la agricultura demuestran que el
desmoronamiento de los campos realizados inmediatamente después de la

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recogida de la cosecha garantiza la conservación de agua equivalente a desde 20
mm hasta 35 mm. Es decir, desde 200 hasta 350 toneladas métricas (Tm) de agua
por hectárea.
La nivelación de la superficie de un campo arado disminuye la evaporación y
preserva a la capa laborable del secamiento. La destrucción oportuna de la
corteza formada sobre la superficie del suelo después de las lluvias, igualmente
puede evitar las pérdidas de 10 a 30 mm de agua. La lucha contra la maleza
permite conservar el agua del suelo que se perdería por transpiración de las
yerbas y arbustos indeseables.
Cuando la cantidad de sustancias nutritivas en la solución del suelo es
insuficiente, la transpiración de las plantas se intensifica para, mediante este
mecanismo compensador, evitar el deterioro del proceso de asimilación.
La concentración de ciertas sustancias alimenticias en la solución del suelo varía
las propiedades de carácter hídrico del protoplasma, tales como la facultad de
retención del agua y la presión osmótica. Si la concentración de la solución del
suelo es la adecuada, los procesos de transpiración se realizan con eficiencia, es
decir, en la forma más productiva respecto al gasto del agua. El paso de
sustancias nutritivas desde la solución del suelo hacia el sistema radical de las
plantas se realiza con más facilidad con una concentración moderadamente
elevada de la solución, la cual se puede propiciar mediante la fertilización
adecuada. El coeficiente de transpiración disminuye con el aumento de la
concentración de sales en la solución nutritiva hasta un límite determinado.
Por lo anterior, las medidas aerotécnicas de elaboración y fertilización del suelo
deben estar dirigidas hacia la conservación del agua del suelo acumulada en el
período lluvioso y con ello crear condiciones favorables para el cultivo de las
plantas en el período de sequía o en la primera mitad del mismo.
El cultivo de especies y variedades resistentes a la sequía y de productividad
óptima, es uno de los medios más importantes de lucha contra la sequía. La
experimentación con especies nuevas y su regionalización, se realiza
considerando las condiciones agrometeorológicas y agroclimáticas.
Las cortinas rompevientos son muy importantes en la lucha contra la sequía. A
causa de su acción protectora contra el viento, la evaporación desde la superficie
del suelo en los campos entre cortinas es menor que en los campos sin cortinas.
Las cortinas permeables disminuyen la evaporación de los campos entre cortinas
como promedio de 20 a 30% en comparación con los campos sin cortinas. Como
resultado de lo expuesto, la capa laborable en los campos entre cortinas
permanece bajo mejores condiciones de humedad, en el transcurso de casi todo el
período vegetativo de las plantas de cultivo.
El mejor abastecimiento de agua para las plantas en los campos entre cortinas
contribuye al aumento de la cantidad de materia seca. Mediante experimento se
ha determinado que este aumento en algunos casos puede ser del 30% en
comparación con un campo sin cortinas.

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En muchas partes del mundo se utiliza como medio de lucha contra la sequía, el
aislamiento geográfico de los cultivos, es decir, escoger territorio para realizarlos
en los que las sequías no sean comunes. Sin embargo, el aislamiento geográfico
de los cultivos no garantiza por completo la protección contra los efectos dañinos
de la sequía ya que, en algunos años, esta abarca un territorio muy extenso.
El regadío, como medida de lucha contra la sequía, varía las condiciones
meteorológicas de la capa superficial de aire, el régimen hídrico y el térmico del
suelo. El regadío es el medio más eficaz de lucha contra la sequía. En las zonas
de clima tropical, a causa de la radiación solar intensa, la evaporación es elevada,
y, por ello, es particularmente efectivo. El rendimiento obtenido por el regadío es
por regla general mayor en la zona tropical que en la zona templada.

(2) LA HUMEDAD Y LA PLUVIOMETRÍA


Para mantener un desarrollo vegetativo normal y una máxima producción, los
frutales necesitan disponer de un adecuado nivel de humedad en el suelo del
cultivo.
El agua necesaria para mantener este nivel de humedad en el suelo, proviene
principalmente de las lluvias. Así pues, la pluviometría pone de manifiesto un
factor climático clave para el desarrollo y la producción de los frutales.
La falta de agua en los frutales conlleva una disminución de la fotosíntesis y esto,
a la vez, produce un descenso en el desarrollo del árbol. También puede provocar
un período más largo de parada estival, incluso, la muerte del árbol si la falta de
agua es muy grave y prolongada. Otros efectos de la falta de agua son:
• Disminución del rendimiento en el proceso de inducción floral.
• Descenso en la producción con menor tamaño y peso del fruto.
• Descenso de la calidad, con peor color y aspecto general del fruto.
Las limitaciones ocasionadas por las lluvias no sólo se refieren a la cantidad caída
anualmente, sino también a su distribución en el tiempo. Podrían considerarse
cubiertas las necesidades de agua de los frutales con lluvias superiores a los 700
mm de agua anuales.
Las necesidades de agua son muy variables, no sólo dependen de la especie, sino
también de su estado actual. En general, se puede decir que los frutales de
maduración temprana tienen una exigencia menor en agua que aquellos que
tienen una maduración tardía. Después de la recolección, las necesidades
generales de agua del árbol disminuyen. Se diferencian dos tipos de cultivos en
función del riego:
Cultivo de secano.- Cuando los frutales pueden vegetar y producir una cosecha
aceptable aprovechando sólo el agua de la lluvia.
Cultivo de regadío.- Cuando se realiza una aportación suplementaria de agua
con el riego.

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Cabe citar que los daños producidos en forma ocasional por lluvias están
centrados principalmente en la época de floración. Si coincide con esta última un
período continuado de lluvias, la polinización y fecundación de las flores serán
afectadas. Las razones principales son:
• Los insectos - y las abejas en particular - no vuelan en tiempos lluviosos.
• El polen es arrastrado al suelo y, además, desaparece de los estigmas de las
flores por el efecto del agua.
• Disminuye la temperatura, por lo que el proceso de polinización y
fecundación es más lento.
• Durante las lluvias intensas la flor queda destruida.
Las lluvias también pueden ocasionar daños en los frutos. Después de un período
de sequía, una absorción intensa de agua provoca un agrietado en las epidermis,
no demasiado elásticas. Estas grietas son vías de accesos para los hongos, que
descompondrán el fruto.
Si las grietas son muy pequeñas, pueden suberificar cicatrizando sin más daños,
pero formando manchas acorchadas de color marrón. Este aspecto de piel de
patata se conoce como russeting.
Existen otras causas que pueden provocar este aspecto, como las heladas ligeras
en las primeras fases del desarrollo del fruto, enfermedades producidas por virus,
carencias de determinados nutrientes o algunos productos químicos utilizados en
el tratamiento fitosanitario.
Las lluvias intensas pueden provocar caídas de los frutos o encharcamiento del
terreno, lo cual conlleva a problemas de asfixia radicular. La gravedad depende de
la resistencia de cada especie a este estado.
Un nivel alto de humedad en el ambiente favorece la propagación e intensidad en
el ataque de las enfermedades criptogámicas y bacterianas.
En períodos húmedos, los hongos se convierten en un verdadero problema. Por el
contrario, en períodos secos, el problema lo accionan principalmente los ácaros.

(2) EL PUNTO DE ROCÍO


Es el valor de temperatura a la que el aire se saturaría con el vapor de agua
que contiene realmente. Se puede decir también que el punto de rocío es el
valor a que debe descender la temperatura del aire para que la humedad
relativa alcance el 100% con la humedad absoluta efectiva que contiene. Por
definición, en el punto de rocío la humedad es de 100% y por lo tanto el aire no
puede aceptar más vapor de agua; cualquier nuevo ingreso o descenso de la
temperatura produce la correspondiente condensación del vapor de agua. La
unidad en la que se expresa el punto de rocío es el grado celsius (°C).
El punto de rocío da una idea del estado de humedad del aire. Mientras más cerca
esté el punto de rocío de la temperatura ambiente, más próxima estará la
humedad del aire al punto de saturación.

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(2) EL ENFRIAMIENTO DEL AIRE.
El principal mecanismo para la condensación del vapor de agua en la atmósfera
es el enfriamiento del aire. Si por algún motivo la temperatura del aire desciende
por debajo del punto de rocío, se producirá el fenómeno de la condensación.
El enfriamiento del aire se puede producir de diferentes maneras. Puede ser por
radiación, convección, mezcla, accidentes topográficos, frentes fríos y otros.
Por radiación.- Principalmente en las noches claras y serenas el enfriamiento de
la superficie terrestre por emanación es tal que enfría las capas de aire húmedo
cercanas a la superficie. Si el enfriamiento rebasa el punto de rocío se produce la
condensación en dichas capas.
Por convección.- Cuando una masa de aire se eleva en la atmósfera, se
encuentra con masas de aire adyacentes cada vez menos densas, y, por tanto,
queda sometida a una presión atmosférica cada vez menor. Por esta razón, la
misma masa de aire va continuamente expandiéndose y ocupando volúmenes
mayores. Como esta expansión constituye un trabajo, habrá un consumo de
energía para realizarlo. La energía utilizada sale del calor interno de la masa de
aire. Sin que haya escapes de calor hacia el exterior, la temperatura de esta masa
de aire disminuye, pues el mismo calor se reparte en mayor volumen. Esto
constituye una variación adiabática de temperatura, porque se produce sin haber
entrada ni salida de energía del sistema.
Mientras más se alcance el punto de rocío, la temperatura descenderá a un ritmo
de 1° C por cada 100 m que se eleve la masa de aire en la atmósfera libre.
Por mezcla.- Si se mezclan dos masas de aire de diferentes temperaturas y
contenidos de humedad cercana a la saturación, se obtendrá una nueva masa de
aire con temperatura y valor relativo de humedad diferentes. La masa de aire frío
hará descender la temperatura del conjunto hasta un valor en que se podrá
producir la condensación en el contenido de humedad de la nueva masa de aire
resultante.
Así por ejemplo, si un metro cúbico de aire a 0° C contiene 4 g de vapor, y otro a
30° C contiene 30 g, en ambos casos dichas masas de aire se encuentran muy
cercanas al punto de saturación. Si mezclamos los dos volúmenes de aire, la
temperatura y el contenido de vapor de agua de la mezcla serán respectivamente:

(0° C + 30° C): 2 = 15° C

(4 g/m3 + 30 g/m3): 2 = 17 g/m3

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Como a 15° C la humedad absoluta máxima ( Q ) que puede contener el aire es de
12,8 g/m3, el exceso de vapor de agua (17 – 12,8 = 4,2 g/m 3) tiene que
condensarse.
Por accidentes topográficos.- Si una masa de aire cargada de humedad que se
mueve horizontalmente se encuentra con una elevación, es obligada ascender y
por lo tanto sufrirá un enfriamiento adiabático, tanto por la expansión que
experimenta como por la mezcla con masas de aire más frías que va encontrando
al elevarse. De esta forma puede producirse la condensación del vapor de agua
presente.
Por frentes fríos.- Es una masa de aire frío que avanza hacia otra de aire
caliente. Como el aire frío es más denso que el aire caliente, el frente frío actuará
como una cuña que avanza por debajo del aire caliente, haciendo que este se
eleve. Al elevarse este aire caliente cargado de vapor de agua, sufre el proceso de
enfriamiento y la consiguiente condensación, de igual manera que la descrita en
los casos anteriores.

(2) IMPORTANCIA BIOLÓGICA DE LA HUMEDAD DEL AIRE


La principal importancia biológica de la humedad atmosférica es su influencia
sobre la pérdida de agua en los organismos y sobre los fenómenos
relacionados con las mismas.
La humedad relativa del aire está muy relacionada con el ritmo de pérdida de agua
del vegetal por medio de la transpiración, de los animales por medio de la
sudoración y del suelo por la evaporación. Estas pérdidas se aceleran a medida
que el estado relativo de humedad del aire disminuye.
En el caso de las plantas, si la humedad relativa es muy baja, la velocidad de la
transpiración se incrementa considerablemente y, en ciertos momentos, llega a
superar la capacidad de absorción de agua del suelo por las raíces por lo que la
planta sufre un marchitamiento temporal. Cuando la planta se marchita cierra
parcialmente los estomas, limitando el intercambio gaseoso con la atmósfera lo
que provoca que la fotosíntesis se vea afectada.
El incremento de la transpiración y evaporación del agua del suelo, cuando la
humedad del aire es baja, disminuye rápidamente la fuente de abastecimiento
de agua para la planta, y esta última sufre la consecuencia de la sequía.
Si la humedad del aire es muy alta, también puede ser dañina. Por ejemplo,
durante la floración, la humedad excesiva puede obstaculizar la abertura de las
anteras y el transporte del polen por el viento y por los insectos.
La humedad relativa alta, junto a otras condiciones ambientales, posibilitan el
desarrollo y propagación de enfermedades que afectan tanto a las plantas como a
los animales.

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(2) EL VIENTO: PERJUICIOS Y BENEFICIOS
El viento es el aire en movimiento respecto a la superficie terrestre. Si la
temperatura y presión atmosféricas fuesen uniformes en toda la Tierra, el aire se
estaría quieto. La radiación solar y el movimiento de rotación de nuestro planeta,
producen un desequilibrio en la atmósfera, haciendo que las masas de aire se
pongan en movimiento.
El aire, como una masa que es, sufre la fuerza de atracción de la Tierra y ejerce
un peso (presión) sobre la superficie de esta última. La diferencia de presiones
en la atmósfera provoca el viento. Así pues, se ve que la propiedad más
conspicua del aire, es su movilidad, que se manifiesta en los vientos.
El viento define el movimiento de las masas atmosféricas dándoles dirección y
velocidad. La continuidad de la acción del viento, en dirección y velocidad, es el
elemento que más afecta la forma de la vegetación.
El aire es un recurso natural renovable del que dependen el hombre, la flora
y la fauna para su supervivencia.
Entre los principales beneficios y perjuicios ocasionados por los vientos a la
cubierta vegetal, se pueden citar los siguientes:
Beneficios:
- Renovación del aire que favorece a las plantas.
- Transporte de polen, fecundación de flores y transporte de semillas de
especies vegetales.
- Aumento de la dureza del tronco, de las ramas y logro de un mejor
enraizamiento de las plantas.
- El viento, al renovar las capas de aire frío que hay junto al suelo, evita las
heladas nocturnas de irradiación, como se presentan en los valles y mesetas
interandinas. También sirven para barrer las nieblas que dificultan la visibilidad.
Perjuicios:
- Desecación y endurecimiento de los suelos después de las lluvias o riegos.
- Deformación de la copa de los árboles en zonas con vientos muy persistentes
en una dirección.
- Los vientos violentos pueden arrancar hojas y flores, tronchar ramas y
desenterrar árboles desde su raíz.
- Transporta semillas de hierbas no deseadas en un momento dado e insectos
catalogados como dañinos (langostas, pulgones y mariposas), así como
esporas de hongos y helechos.
- Los vientos persistentes y fuertes “roban” o transportan del suelo la capa de
tierra fértil, produciendo la llamada “erosión eólica”. Otras veces el viento
contribuye a invadir con arena, las tierras de cultivos (dunas) o con suelos
improductivos que sepultan los suelos fértiles.

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Cuando el viento alcanza y supera una intensidad apreciable, crea dos tipos de
efectos negativos:
Los efectos mecánicos.- Ocasionan daños en flores, frutos, ramas y hojas. Estos
elementos pueden ser arrancados, batidos o golpeados por la intensidad del
viento. Otro efecto mecánico se observa en plantaciones jóvenes en zonas de
vientos dominantes. La inclinación del tronco y capa es deformada, quedando el
árbol desequilibrado. En relación con las técnicas de cultivos, la presencia de
viento dificulta la aplicación de tratamientos sanitarios y la distribución del riego
por aspersión.
Los efectos fisiológicos.- En relación con la floración, el viento anula el vuelo de
insectos y abejas, con lo cual la polinización se hace imposible.
Una de las causas importantes del llamado “golpe de sol” o “calor” es la existencia
de vientos cálidos y secos. Otro efecto fisiológico es el aumento de la
transpiración. El árbol pierde agua rápidamente y se deshidrata con la
consiguiente desecación, defoliación y debilitamiento general. Si la plantación está
cerca del mar, el problema es el viento salino, que provoca fitotoxicidad en los
árboles, con lo que el desarrollo se reduce.

(2) LOS ROMPEVIENTOS


La principal defensa contra los efectos mecánicos de este factor climático son los
cortavientos o barreras rompevientos. Estos, además, disminuyen la
evapotranspiración ahorrando agua de riego. Su instalación ha de ser transversa a
la dirección dominante, con la finalidad de filtrar el viento para reducir su
velocidad. Los cortavientos pueden ser de dos clases:
Inertes.- Son aquellos formados por materiales no vivos, sean de obra o mallas de
plástico.
Vivos.- Son aquellos formados por árboles generalmente de desarrollo vertical.
Las barreras cortavientos, tienen dos características principales, la combinación
de las cuales determina la franja protegida:
Altura.- Su acción es más eficaz, de acuerdo a su elevación. Por ello, las más
utilizadas son las barreras vivas, ya que las inertes rara vez llegan a superar los
tres metros.
Permeabilidad.- Estudios experimentales han demostrado que son más eficaces
los cortavientos semipermeables que los impermeables, ya que estos provocan la
formación de remolinos detrás de ellos.

(2) INCONVENIENTES DE LOS ROMPEVIENTOS


Los inconvenientes de los rompevientos pueden resumirse en los siguientes:
- Pérdida de superficie agrícola útil. Esta se contrarresta utilizando especies de
porte fusiforme y emplazándolas en caminos de servicios, acequias o lindes.

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- Competencia radicular de la barrera viva con los frutales, generalmente porque
la barrera esta compuesta por especies rústicas.
- Sombreo de la barrera sobre la plantación. Naturalmente depende de la
orientación de la barrera cortavientos.
- Aumento de las enfermedades criptogámicas debido a la mayor humedad
ambiental, y de las plagas que se refugian en los cortavientos.
- Necesidad de la acción de la barrera durante los primeros años, cuando la
barrera también es joven. Para ello se tendría que plantar la barrera años antes
o colocar árboles de un tamaño determinado.
- Aumento del riesgo de heladas de irradiación en primavera, y de las
temperaturas en verano.
Los vientos cálidos representan casos especiales. Cuando soplan, la colocación
de barreras puede aumentar los daños. En el caso de los vientos salinos, la mejor
barrera es la impermeable. Las especies como barreras cortavientos deben reunir
una serie de características, tales como:
- Crecimiento rápido y vertical.
- Gran altura.
- Ser rústicas, robustas y de fácil adaptación.
- Tener un sistema radicular no invasor.

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(3) Ejercicios de autoevaluación

1. Exponga las cuatro funciones esenciales del agua en relación con los procesos
vitales.

2. Exponga las tres consecuencias meteorológicas y climáticas del vapor de agua


en la atmósfera.

3. Señale tres de los efectos más importantes, desde el punto de vista agrícola,
del vapor de agua.

4. Defina el concepto de tensión de vapor.

5. Defina el término de evapotranspiración.

6. Defina el concepto de balance hídrico.

7. Explique el proceso de formación de la lluvia.

8. Señale las medidas agrotécnicas más importantes que deben llevarse a cabo
en un suelo agrícola para conservar su humedad.

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CAPÍTULO VI
(1) MEDICIÓN DE LA TEMPERATURA DEL AIRE Y DEL SUELO

(2) INTRODUCCIÓN A LA MEDICIÓN DE LA TEMPERATURA DEL AIRE


Tanto el aire como el suelo tienen determinado estado térmico en cada momento
y lugar. Este estado térmico o su magnitud, la temperatura, se pueden determinar
con ayuda de diferentes instrumentos llamados comúnmente “termómetros”. Las
partes fundamentales de un termómetro común son las siguientes: bulbo, tubo
capilar, sustancia termométrica, escala y estuche protector de la escala.
Los termómetros pueden ser de diversos tipos atendiendo a la sustancia
termométrica que se utilice. Los hay de sustancia líquida (mercurio, alcohol y
otras), cuyo principio se basa en la dilatación de estos líquidos al recibir el calor.
Esto mismo ocurre con los gases, por ejemplo en el termómetro de hidrógeno.
Los termómetros registradores son de materiales sólidos. En este caso se utiliza
una placa bimetálica, formada, como su nombre lo indica, por dos metales que
tienen dos coeficientes de dilatación, lo que hace que la placa se encorve bajo el
efecto de la temperatura.
Otro tipo de termómetro es el eléctrico o termopar, que consta de dos placas
metálicas o alambres enrollados que al estar en contacto y calentarse, generan
una corriente eléctrica. Estos metales, son diferentes. Generalmente se utilizan las
aleaciones de manganina y también cobre. También existen los termómetros de
resistencia, los cuales se utilizan mayormente para medir la temperatura del suelo
o profundidades.
En cuanto a las sustancias líquidas termométricas que se utilizan, el elemento más
apropiado es el mercurio porque no se congela, ni entra en ebullición a las
temperaturas atmosféricas comunes, ya que congela a los - 39° C y entra en
ebullición a 357° C. Por ello, se emplea de 0° a 100° C, para temperatura ordinaria
y máximas.
El alcohol, en cambio, congela a -117° C, pero hierve a los 97° C, por lo que se
utiliza para temperaturas mínimas. El hidrógeno se utiliza para mediciones de alta
precisión: colocado en recipiente de platino, congela a - 200° C) y bulle a 1800° C.
El mercurio no moja el tubo capilar, mientras que el alcohol sí, por eso el menisco
en el mercurio es convexo y en el alcohol es cóncavo. Los bulbos de los
termómetros pueden tener diversas formas: esférica, cilíndrica, ovalada y otras.

(2) DESCRIPCIÓN Y OPERACIÓN DE LOS TERMÓMETROS


Las lecturas deberán tomarse diariamente a las 8:00 horas, siguiendo siempre una
misma secuencia (orden), para evitar omisiones.

Termómetro de extremas o termómetro Six.- Es uno de los instrumentos más


importantes de la estación meteorológica. Nos proporciona la temperatura

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máxima, la mínima, la temperatura ambiente (a la hora de la observación) y la
temperatura media diaria.
Tanto la máxima como la mínima deben leerse siempre en el extremo inferior de
los índices correspondientes, es decir, en el que se encuentra más cercano a la
columna de mercurio. Una vez hechas las lecturas de la temperatura máxima y
mínima, se prepara el termómetro para la observación próxima inmediata.
La preparación del termómetro Six, consiste en remover los índices hasta ponerlos
en contacto con los extremos de la columna de mercurio, para lo cual se utiliza un
imán auxiliar que acompaña a cada termómetro.
La temperatura ambiente es la que prevalece en el momento de la observación y
puede leerse en cualquier extremo de la columna de mercurio, siempre y cuando
ambas lecturas sean iguales. Sin embargo, puede suceder que exista una
pequeña diferencia entre ambas lecturas (frecuente entre los termómetros Six), en
cuyo caso deberá realizarse la lectura de la temperatura ambiente, en la rama de
la mínima.
La instalación correcta del termómetro Six implica que la posición del conjunto se
encuentre con una inclinación de 30° con respecto a la horizontal. Es importante
que al realizar la lectura de los termómetros, la visual del observador sea
perpendicular al termómetro, para evitar error de paralaje.
Por lo general, las mediciones de temperatura del aire abarcan las temperaturas
intermedias y las extremas: máximas y mínimas. En dependencia de ellas se
utilizará uno u otro termómetro.

Termómetro ordinario.- Se utiliza para medir las temperaturas intermedias en las


observaciones regulares: cada tres horas. La sustancia termométrica es el
mercurio (Figura 8).

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Figura 8. Termómetro ordinario.

Termómetro de máxima.- Se utiliza para leer la temperatura máxima que se ha


observado en el intervalo de tiempo entre dos mediciones. Este termómetro debe
estar colocado en posición horizontal (Figura 9).

Figura 9. Termómetro de máxima.

El hecho de marcar la temperatura máxima se debe a que el termómetro lleva en


el bulbo, hacia el tubo capilar, una aguja de vidrio soldada a la pared interior en la
parte central del primero.
Cuando aumenta la temperatura, el mercurio se dilata en el bulbo y pasa al tubo
capilar fácilmente, ya que la fuerza de expansión es suficiente para vencer la
resistencia de la constricción. Si la temperatura disminuye, el mercurio se contrae
y tiende a regresar al bulbo, pero como las fuerzas operativas son débiles en la
atracción molecular, no son capaces de superar la resistencia de la constricción, y
la columna de mercurio se separa en el punto de la constricción y permanece en el
tubo capilar, señalando de esta forma la temperatura máxima que se toma por el
extremo distante de la columna de mercurio.

Termómetro de mínima.- Se utiliza para medir la temperatura mínima que


ocurre en el intervalo entre dos observaciones. Se coloca en posición horizontal.
El líquido que se utiliza en este caso es el alcohol que tiene un punto de
congelación de - 117° C, mientras que el mercurio congela a - 39° C. Sumergida
en el alcohol dentro del tubo capilar, va una pequeña aguja de vidrio oscuro que
se mueve libremente a través del liquido (Figura 10).

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Figura 10. Termómetro de mínima.

Cuando la temperatura asciende, el alcohol pasa entre las paredes del capilar y la
aguja, permaneciendo esta inmóvil; en cambio, si la temperatura desciende el
alcohol arrastra consigo la aguja.
Al realizar la observación o lectura, se toma la posición del extremo de la aguja
más alejado del tubo (más cercano del menisco del alcohol que marca la
temperatura mínima). Cuando se instala el termómetro es necesario inclinarlo (con
el bulbo hacia arriba) de forma que la aguja baje hasta chocar con el extremo más
alejado del bulbo con el menisco o la superficie del alcohol.

Barómetro de mercurio.- Es un instrumento para medir la presión atmosférica.


Está basado en el Bulbo de Torricelli. Consta de una pequeña cubeta y un tubo,
ambos protegidos por una armadura metálica, la cual está grabada en milímetros y
en milibares. Uno de los modelos más usados es el tipo fortín, en el que la cubeta
es de vidrio y es posible ver la superficie libre del mercurio contenido en esta.
Tiene un índice de marfil fijo a la armadura que se encuentra en la parte superior y
dentro de la cubeta.
Al realizar la lectura barométrica, la superficie libre del mercurio debe ponerse en
contacto con la punta del marfil, por medio de un tornillo inferior que permite subir
o bajar el nivel del mercurio. La temperatura estándar de los barómetros de
mercurio es de 0° C, y, para aplicar la corrección de temperatura, el barómetro
está provisto de un termómetro fijo en su armadura. Para esta corrección (por
temperatura), se utilizan tablas a las cuales se accede con los datos de
temperatura y altura de la estación.

Barómetro aneroide.- Es un aparato constituido por una cápsula o caja metálica


herméticamente cerrada, dentro de la cual se ha hecho el vacío (Figura 11). Las
caras superior e inferior son circulares y corrugadas. Se mantienen separadas por

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un resorte. El aumento de la presión atmosférica produce un aplastamiento de la
cápsula y la disminución produce una distensión de la misma. Estos ligeros
aplastamientos y distensiones son transmitidos por un juego de palancas hasta la
aguja indicadora de presión, que se mueve sobre un cuadrante graduado.

Figura 11.- Barómetro Aneroide.

Los barómetros aneroides son de uso común en expediciones a las montañas y


sobre todo en la aviación, por su facilidad para transportarse. En estos casos, se
emplean como altímetros, ya que constan de una escala móvil graduada en
metros sobre el nivel del mar.
Debido a las posibles alteraciones por oxidación, acumulación de polvo y otros, los
barómetros aneroides deben calibrarse periódicamente por patrones de mercurio,
previamente corregidos por temperatura.

Termógrafo.- Se utiliza para obtener un registro continuo de temperaturas. Como


receptor se utiliza una lámina bimetálica, que se encorva bajo el efecto del calor,
ya que los dos metales que conforman la lámina tienen diferentes coeficientes de
dilatación. Estos cambios de la lámina producidos al variar la temperatura
ambiental se transmiten mediante un sistema de palanca a una plumilla con tinta.
La plumilla inscribe los cambios en el termograma que va sujeto por un eje liso al
tambor, girando junto con este mediante un mecanismo de reloj, que puede ser
graduado por semana o diariamente. Consta, además, de un codo de desviación,
un tornillo regulador y un botón marcador del tiempo.

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Psicrómetro de aspiración.- Es el conjunto de dos termómetros de mercurio
(Figura 12), en el cual uno registra la temperatura ambiente (bulbo seco), y el otro
está conectado a una mecha de gasa que se humedece antes de tomar la lectura
(bulbo húmedo). Con la temperatura seca ( t ) y la temperatura húmeda (t´), se
obtiene la diferencia entre ambas, con cuyo dato y t´ se accede a tablas
psicrométricas para obtener la humedad relativa (HR).
Se conocen diversas tablas para este fin: en algunas, se debe acceder con t y t´
para obtener HR. Generalmente, las tablas están constituidas para HR en el nivel
del mar, y es necesario corregirlas para otras altitudes, es decir, para presiones
diferentes.

Figura 12. Psicrómetro portátil de aspiración.

(2) INSTALACIONES PARA MEDIR LA TEMPERATURA DEL AIRE


La temperatura del aire se mide a la sombra, de ahí que los termómetros sean
colocados en una caseta meteorológica, con paredes de persianas dobles que
permiten la aireación de los instrumentos por las corrientes de aire continuas y
suaves. La caseta agrometeorológica (Figura 13) se coloca sobre una base de
hierro o de madera, de forma que los bulbos de los termómetros queden a la altura
de dos metros sobre el suelo, con las puertas de la caseta orientadas hacia el
norte. En el interior de las casetas se colocan los termómetros ordinarios o de

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bulbo seco y de bulbo húmedo en posición vertical. Los termómetros de máxima y
mínima se conservan en posición horizontal y el de máxima, con cierta inclinación
del bulbo hacia abajo.
Desde el punto de vista agrometeorológico, esta instalación no es la más
adecuada, ya que generalmente las plantas y árboles son de tamaño menor a dos
metros, y, por tanto, las lecturas obtenidas no corresponden a su verdadero
ambiente. Otra desventaja son las exageradas dimensiones de la caseta que no
permiten situarla entre las plantas, pues estas se dañarían.

Figura 13. - Caseta agrometeorológica.

Para hacer una lectura correcta del termómetro, es necesario observar el extremo
de la columna termométrica y relacionarlo con la escala. Hay que situarse lo más
alejado posible del termómetro, sin comprometer la posición de la lectura para
evitar que el calor del cuerpo afecte el instrumento. Cuando se realice esta
observación, la línea visual debe ser normal (perpendicular) a la columna de
mercurio (o alcohol), a fin de evitar errores que puedan ser de importancia.

(2) INSTRUMENTOS PARA MEDIR LA TEMPERATURA EN LA SUPERFICIE


DEL SUELO

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Los termómetros ordinarios de máxima y de mínima que se utilizan para medir la
temperatura de la superficie del suelo son los mismos que se colocan en la caseta
meteorológica para medir la temperatura del aire. Estos termómetros se colocan
en la superficie del suelo en posición horizontal, ligeramente enterrados hasta la
mitad en toda su longitud. Los bulbos deben estar orientados hacia el oeste y en el
siguiente orden de norte a sur: primero, el ordinario; en el centro, el de mínima, y
luego, el de máxima, con una distancia de 5 a 6 cm entre estos.

El termómetro móvil.- Este termómetro se utiliza para medir la temperatura del


suelo a pequeñas profundidades. Está encerrado en un tubo que tiene una
ventanilla pequeña por la que se puede observar la escala termométrica. La
cubierta térmica es una pieza de cobre puntiaguda de 1 cm de largo, llena de
granallas de cobre, entre las cuales se observa el bulbo. Si el cuerpo del
termómetro es de metal, debe tener una protección de ebonita, plástico u otro
material aislante entre el tubo y la pieza final que contiene el bulbo. En el tubo
están marcadas las divisiones en cm para poder introducir el termómetro hasta la
profundidad deseada y realizar la lectura fácilmente. Existe otro tipo de
termómetro móvil para medir la temperatura del suelo a profundidades mayores a
los 20 cm.

El termómetro estacionario de tubo curvo.- Se utiliza en mediciones


estacionarias de la temperatura del suelo hasta una profundidad de 20 cm. El
termómetro de tubo curvo (Figura 14), se diferencia de los demás al tener
encorvado el extremo del tubo, donde va el bulbo. Esto lo mantiene en un ángulo
obtuso en relación con la escala. Para instalar este termómetro a la profundidad
deseada se cava el suelo, se perfora la pared vertical a la profundidad deseada
para introducir el bulbo, se cubre de tierra y, con dos varillas, se sujeta el vástago
del termómetro que permanece inclinado.

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Figura 14. Termómetro de tubo curvo.

La desventaja de este método es que requiere remover la tierra, lo que provoca


cambios en la densidad, estructuras y características térmicas. La instalación fija
de estos termómetros se muestra en la figura. 15.

Figura 15. Emplazamiento de los termómetros de tubo curvo en el suelo.

El termómetro sonda AM - 6. - Se utiliza para medir la temperatura del suelo a


pequeñas profundidades (en la capa laborable del suelo).
Consiste en un termómetro de tolueno (Figura 16), introducido en una armadura
metálica con la punta afilada, en la cual se encuentra el bulbo. En la armadura se

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han marcado divisiones cada cm para poder determinar la profundidad de la
medición. La división 0 se encuentra en la punta metálica en el nivel del bulbo del
termómetro. La parte superior de la armadura muestra una ranura a través de la
cual se observa la escala. El valor de la división de una escala es de 1° C. Para
realizar la medición, se entierra el termómetro en posición vertical en el lugar
escogido para la observación y se realiza la lectura en la escala que se ve a
través de la ranura.
El termómetro debe mantenerse durante 5 minutos en cada profundidad donde se
esté realizando la medición, y la medición se completará sin retirar el termómetro
del suelo.

Figura 16. Termómetro de Sonda AM-6.

El pluviógrafo.- Este aparato registra la precipitación pluvial total y la intensidad


de la precipitación en mm por unidad de tiempo. Consta de un embudo receptor en
su parte superior que desemboca en un cilindro medidor que transmite, mediante

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un flotador y un sistema de palancas, el nivel que alcanza el agua precipitada y se
registra en una banda de papel. Al alcanzar 10 mm registrados, por medio de un
sifón se vacía al recipiente para iniciar nuevamente el registro a partir de cero
milímetros. El pluviógrafo nos brinda los siguientes datos, referentes a la lluvia:
a). - Hora de comienzo.
b). - Forma de lluvia (intermitente o continua).
c). - Cantidad.
d). - Duración.
e). - Intensidad.

Figura 17. El pluviógrafo y sus diferentes partes.

La veleta.- Sirve para medir la dirección del viento y se coloca a 4 m de altura del
suelo sobre un mástil. Posee una rosa de los vientos (puntos cardinales) y una
flecha cuya punta se mueve indicando hacia la dirección de donde sopla el viento.
En forma vertical tiene graduaciones y una lámina sensible al impulso del viento
para indicar en forma aproximada la velocidad de este. Al instalarla se orienta

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hacia el norte, se sujeta fuertemente su mástil y se nivela en sentido vertical. El
mantenimiento consiste en vigilar que este nivelada, lubricada y bien orientada.

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(3) Ejercicios de autoevaluación

1. Indique las características de cada uno de los termómetros que se


describen en el texto.

2. Explique qué funciones cumplen, qué unidad de medición emplean y para


qué sirven la veleta y el pluviógrafo.

3. ¿Cuáles son las características principales del barómetro aneroide y del


barómetro de mercurio?

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CAPÍTULO VII
(1) LAS PRECIPITACIONES: LA LLUVIA, EL ROCIO, LA NIEBLA Y LAS
NUBES

(2) INTRODUCCIÓN: TEORÍAS SOBRE LA PRECIPITACIÓN


Numerosos autores escribieron y propusieron teorías en torno al origen y
desarrollo de la precipitación. En un muy breve resumen, podemos citar los
siguientes procesos con la formación de “gotas precipitadas” en las nubes.
1. Hasta la segunda guerra mundial aproximadamente, tenía mucha importancia la
teoría de las diferencias de gradiente entre la presión de vapor de las gotitas de
agua (mayor) y la presión de vapor de la superficie de los cristalitos de hielo
(menor). Agrupando estos conceptos, tal teoría puede definirse como de
“Bergeron-Findeisen”, también llamada “teoría de la congelación”.
Puede admitirse que para una temperatura dada y en ciertas condiciones, la
presión de vapor de las gotitas de agua se encuentra en equilibrio con respecto a
los cristalitos de hielo, aún estando ambas fases juntas (a 0° C por ejemplo). Pero
en una nube sobre enfriada, la presión de vapor de las gotitas de agua será mayor
que la de los núcleos de hielo, y el vapor tenderá a “fijarse” sobre estos cristalitos
de hielo, los cuales crecerán y estarán sujetos a la acción de la gravedad por una
parte, y a las corrientes verticales ascendentes, por la otra. Así, pueden crecer
considerablemente y formar cristales grandes, cayendo finalmente como “gota”
grande de agua o como granizo, según hacia donde se derive el proceso.
2. Posteriormente, se comprobó la presencia de otro gradiente de vapor que se
diferencia entre las gotas de agua con mayores temperaturas y las más frías; el
gradiente se produce desde las primeras a las segundas.
3. Otro proceso también admitido se basa en el gradiente según el tamaño,
teniendo en cuenta la presión de vapor entre las gotas más grandes y las más
pequeñas. Estas, por esa circunstancia tienen una mayor presión y tienden a
disminuir, engrosando las gotas más grandes. Este proceso es importante en las
latitudes tropicales, donde es dable favorecer la precipitación, “regando” la nube a
modo de mecanismo de gatillo.
4. La teoría de Bowen y Ludlam, de mediados del siglo pasado y conocida como la
“teoría de la coalescencia”, plantea que la gota de agua mayor, que tiende a
caer al principio y cada vez más ligeramente con un movimiento uniformemente
acelerado, encuentra en el aire un medio “viscoso” que va contrarrestando la
aceleración hasta lograr equilibrar y uniformar la velocidad de la caída, la cual es
determinada por el diámetro de la gota.
Según esta teoría, la diferencia en la velocidad de caída de las gotas de agua, se
produce por razones de tamaño: en el vacío, sería uniformemente acelerada, pero
en el aire (medio viscoso), el roce equivale a una fuerza opuesta, hasta llegar a
adquirir una velocidad constante.

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5. Finalmente, se ha formulado otra teoría que plantea que las fuerzas
electrostáticas presentes, unas positivas ( + ) y otras negativas ( - ), accionan
entre sí y constituyen un posible factor de crecimiento por atracción de fuerzas
opuestas.

(2) LAS PRECIPITACIONES


Cuando la condensación rebasa cierto valor y las partículas de agua en estado
líquido o sólido alcanzan el peso requerido para vencer la fuerza de resistencia del
aire y de sus movimientos verticales, estas caen hacia la superficie terrestre
atraídas por la fuerza de gravedad. Se denomina “precipitación atmosférica” a esta
agua en estado líquido o sólido que proviene del vapor condensado en la
atmósfera y que desciende hacia la superficie de la Tierra y de las plantas.
Existen diversas causas que provocan las precipitaciones sobre la superficie de la
Tierra. El relieve geográfico es uno de los factores más conocidos, que produce
las denominadas “precipitaciones orográficas” en zonas montañosas. Otra
causa es la presencia de determinada barrera orográfica que ocasiona la
elevación mecánica de las masas de aire, que tienden a su respectiva saturación.
En regiones llanas, en cambio, son frecuentes las precipitaciones ciclónicas que
se producen por elevación convergente de masas de aire en centros de baja
presión o centros ciclónicos.
Las precipitaciones convectivas se originan cuando una masa de aire cálido,
más ligera que el aire que la rodea, se eleva en forma de columna dentro de una
gran masa de aire frío.
Como hemos indicado, las precipitaciones pueden ser sólidas o líquidas. Las
precipitaciones sólidas son de varios tipos: nieve, cellisca, escarcha y granizo, los
cuales carecen de importancia. Las precipitaciones líquidas, que en general se
conocen como lluvia, presentan varias subclasificaciones, atendiendo a la
intensidad, duración, tamaño de la gota y velocidad de caída. Pueden ser
precipitación pluvial o lluvia propiamente dicha, aguacero o llovizna.
La lluvia se caracteriza por precipitaciones algo duraderas, con gotas de 0.1 a 3,5
mm de radio y con una velocidad de caída de las gotas mayores de 8 m/s.
El aguacero se distingue de la lluvia por su gran intensidad y poca duración. Es
una lluvia torrencial, que produce una lámina de agua de 1 mm o más por minuto.
Cae generalmente sobre un área pequeña y, generalmente va acompañado de
vientos fuertes que pueden causar daños a la agricultura y a toda clase de
vegetación.

(2) EL MECANISMO DE FORMACIÓN DE LA LLUVIA


Para que la lluvia se produzca es imprescindible que las gotas alcancen un
tamaño y un peso suficientes para vencer la resistencia del aire y precipitarse
hasta la superficie terrestre. El simple mecanismo de la condensación atmosférica

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no es capaz de formar gotas que reúnan esos requisitos. Por esta razón, es de
esperar que en el agrandamiento de las gotas que conforman una nube
intervengan procesos más complicados.
Varias son las teorías que han tratado de explicar el mecanismo mediante el cual
las gotas de agua alcanzan el tamaño adecuado para precipitarse. Una de estas
teorías supone el aumento de tamaño por la unión de gotas más pequeñas de
distinta carga eléctrica. Esta formulación es rechazada, ya que en las nubes las
distancias entre las gotas de agua son demasiado grandes y las diferencias entre
las cargas demasiado pequeñas.
Otra teoría, que sugiere que las gotas grandes podrían crecer aún más a
expensas de las más pequeñas, también ha sido rechazada, pues en las nubes el
tamaño de las partículas es bastante uniforme y varía solo entre 10 y 15 mm de
radio. Pocas gotas son las que presentan radio superior a 40 mm. También existe
la teoría de que la turbulencia atmosférica provocaría la mezcla de las nubes más
calientes con nubes más frías. Esto podría ocasionar que las gotas de agua de las
primeras se evaporaran y pasaran a engrosar las gotas de las nubes más frías. La
contradicción se demuestra por el hecho de que la temperatura de las gotas
pequeñas de agua en las nubes es demasiado baja para que se produzca este
fenómeno.

(2) LA LLUVIA

Las nubes están constituidas por gotitas de agua de muy pequeño diámetro, de
0,01 mm, por termino medio.
Dada la gran superficie de contacto con el aire, considerada la pequeñez de las
gotas, estas caen muy lentamente por efecto del rozamiento con el aire y, en
consecuencia, de la resistencia que aquel opone.
Por lo general, las mismas, en su movimiento descendente encuentran capas de
aire más seco y caluroso, lo que hace que se evaporen antes de llegar al suelo.
Bajo ciertas condiciones, varias gotitas pueden reunirse y formar una gota
suficientemente voluminosa, que mide por lo general, entre algo menos de 1mm y
algo más de 2 mm de diámetro. En este caso, la velocidad de caída es grande, y
la gota puede llegar al suelo: es el fenómeno de la lluvia.
La cantidad de lluvia se expresa por la altura de la capa de agua que forma sobre
un suelo completamente horizontal e impermeable, suponiendo que sobre dicha
capa no se produzca ninguna evaporación.
Es necesario tener en cuenta que una lluvia de 1 mm precipita 1 litro por metro
cuadrado, o sea, 10 metros cúbicos de agua por hectárea.

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(2) COMPOSICIÓN DEL AGUA DE LLUVIA.-
El agua de lluvia no es absolutamente pura. Cuando se inicia una precipitación, las
primeras gotas arrastran el polvo atmosférico y microorganismos que encuentran,
cargándose así de impurezas.
Ello explica las causas de ciertas lluvias particulares, como las conocidas por
“lluvias azufradas”; en estas, las impurezas son granos de polen que las gotas al
caer encuentran en gran cantidad.
Pero además de estas impurezas, constituidas por el polvo atmosférico y
microorganismos, el agua de lluvia generalmente lleva en solución dos gases
existentes en la atmósfera, el amoniaco y el ácido nítrico que, al reaccionar,
producen nitrato de amonio.
El amoniaco en la atmósfera se produce por la putrefacción de materia orgánica
nitrogenada. También es originado por ciertas industrias y otros factores. El ácido
nítrico se origina cuando se combinan el nitrógeno y el oxígeno de la atmósfera en
presencia de agua.
La producción de ácido nítrico está determinada por el efecto de las descargas
eléctricas durante las tormentas, pero en parte, debe ser atribuida a la acción de
los rayos ultravioletas de la luz solar. La cantidad del nitrógeno total que aporta al
suelo el agua de lluvia no es despreciable.

(2) EL BALANCE HÍDRICO


El conocimiento de los milímetros anuales de precipitación que se registran en una
zona no permite aseverar si esta es seca, subhúmeda o húmeda. Es necesario
realizar una suma algebraica de las entradas y salidas de agua del suelo, es
decir, un balance hídrico.
El ingreso y el gasto de agua en el suelo constituyen elementos esenciales del
balance hídrico del suelo. Como promedio, la formación de reserva será igual a
cero si no hay aumento o gasto progresivo de la humedad del suelo.
El componente principal de ingreso del balance hídrico son las precipitaciones
atmosféricas y el abastecimiento subterráneo. Las aguas subterráneas tienen una
gran importancia para el desarrollo de las plantas, pues contribuyen al régimen
hídrico del suelo.
Si la cantidad de agua eliminada por la transpiración y la evaporación desde el
suelo sobrepasa a la cantidad de agua producto de las precipitaciones
atmosféricas, el déficit de agua se repone con las aguas subterráneas si se
encuentran a poca profundidad. Esta ayuda, a través de los “capilares” alcanza
la zona del suelo. Este tipo de régimen hídrico del suelo se denomina
“exudación”. De hecho, en este tipo de régimen hídrico, el agua del suelo se
encuentra en forma capilar.
El régimen de exudado frecuentemente es la causa de la elevada salinidad de la
solución del suelo ya que las sales que contiene el agua subterránea, al

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evaporarse el agua, quedan en la solución del suelo con lo cual se aumenta su
concentración.
Cuando hay agua suficiente o excesiva producida por las precipitaciones
atmosféricas, el suelo y las capas profundas se saturan hasta el nivel del agua
subterránea, y una parte del agua drena hasta el agua subterránea. Este régimen
hídrico se denomina “el lavado”. Bajo este régimen, la cantidad de agua producto
de las precipitaciones sobrepasa la suma del gasto de agua en la transpiración y
la evaporación desde la superficie del suelo.
En las regiones en las que el nivel hidrostático o límite superior del agua está muy
profundo, el agua de las precipitaciones atmosféricas no satura la zona de
aeración (espacio desde el nivel hidrostático hasta la superficie del suelo) y no hay
relación entre el agua que llega desde arriba y el agua subterránea. El régimen
hídrico en este tipo se denomina de “no lavado”. En el balance hídrico durante el
régimen de no lavado, las magnitudes de abastecimiento subterráneo y del
desagüe son iguales a cero.
Otros componentes importantes del balance hídrico son el consumo de agua en
la transpiración, la evaporación desde la superficie del suelo y el desagüe
superficial. La evaporación desde la superficie del suelo es una de las fases
fundamentales del ciclo del agua en la naturaleza. La evaporación requiere gran
cantidad de calor; por ese motivo es el factor principal del intercambio térmico, que
ejerce influencia sobre los regímenes hídrico y térmico del suelo y de la capa de
aire adyacente al suelo.
El efectuar la suma, las entradas de agua al suelo se consideran con signo
positivo y las salidas con signo negativo.
Tienen signo positivo las precipitaciones ( P ) y el agua de escurrimiento que
llega desde las partes más elevadas del terreno ( S 1 ).
Poseen signo negativo la evapotranspiración ( E ), el agua que se pierde por
escurrimiento hacia las partes más bajas del terreno ( S 2 ) y el exceso de agua del
suelo que percola ( D ).
En resumen, el balance hídrico ( BH ) sería:

BH = P + S1 – E – S2 - D

Los valores de P, E, etc, pueden ser diarios, semanales o mensuales, con cuyo
conocimiento se obtiene la variación de la humedad del suelo en un período dado
de tiempo.
La determinación del balance hídrico tiene su aplicación en estudios de
disponibilidades hídricas regionales, aprovechando el agua edáfica en los
períodos más convenientes, ubicación de cultivos según sus exigencias hídricas,
momento oportuno de riego y otros.

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(2) EL ROCÍO
El rocío, depósito de gotitas de agua sobre el césped, vegetación baja y
determinados objetos, es frecuente observarlo en las mañanas posteriores a las
noches de calma y despejadas. El rocío se forma cuando el aire que rodea a la
planta se enfría hasta llegar hasta su punto de rocío.
El rocío no se produce cuando el cielo está nublado, ni cuando el cielo sopla a
velocidades apreciables. La calma favorece su formación, la superficie de una
planta se enfriará más intensamente cuanto más expuesta esté a la intemperie,
(enfriamiento por irradiación) y, en consecuencia, se recubrirá de una mayor
cantidad de rocío. Esto explica por qué bajo condiciones iguales, el césped
expuesto al aire libre se cubre de rocío, mientras que el que está bajo una
arboleda está libre de él. Además del aire frío, se requiere una adecuada densidad
del mismo: aire frío y poco denso no permitirá la formación de rocío, como puede
suceder en las copas de los árboles. Medir el agua que produce el rocío es muy
difícil, ya que su cantidad depende de las características de los cuerpos sobre los
cuales se forma.
Cuando el balance térmico de la superficie terrestre es negativo, esta se enfría, y
a la vez enfría el aire cercano a ella. Si la temperatura desciende por debajo del
punto de rocío, el vapor de agua de la atmósfera cercana a la superficie terrestre
se condensa y se deposita sobre los objetos (hojas de las plantas, suelo, alambre
de las cercas y de tendidos eléctricos y telefónicos, etc.). Estas gotas de agua,
depositadas sobre tales objetos, que se observan muchas veces al amanecer, se
conocen como rocío. El rocío se forma principalmente sobre las hojas de las
plantas y, en general, sobre aquellas superficies que irradian gran cantidad de
calor, es decir, las que más se enfrían.
La formación del rocío está afectada por muchos factores. Entre ellos se
encuentran el balance de radiación solar, los valores de la humedad y de la
temperatura alcanzados por el aire, la velocidad del viento y las formas y las
propiedades térmicas de la superficie radiante.
La cantidad de agua precipitada producto del rocío es insignificante en
comparación con la aportada por la lluvia. Sólo se precipitan anualmente de 30 a
40 mm de rocío. No obstante, no deja de tener importancia agrícola. En primer
lugar, el calor latente de vaporización que se desprende al formarse al rocío,
atenúa el enfriamiento del aire. El aire se enfriaría más intensamente sin la
formación del rocío.
El rocío es una fuente de suministro de agua en las plantas; su importancia es
considerable, particularmente en los períodos de sequía y en las áreas con
precipitaciones bajas. Se plantea que algunas plantas utilizan directamente el
agua del rocío. Además, la presencia de este sobre el follaje de la vegetación,
reduce, por lo menos durante las primeras horas de la mañana, las pérdidas de
agua por transpiración vegetal. Esto puede observarse en aquellas plantas que
durante el día presentan una marchitez marcada y aparecen con turgencia normal
al amanecer.

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(2) MEDICIÓN DEL ROCÍO: EL ROCIÓMETRO
La organización mundial climatológica aceptó oficialmente el rociómetro de
Duvdevani, que consta de un soporte metálico para sostener unas tablillas de
dimensiones conocidas, colocadas a diferentes alturas y recubiertas con un barniz
rojo especial. El rocío se deposita sobre estas, y su valor cuantitativo se determina
con un patrón fotografiado previamente elaborado. Las tablillas se colocan al
atardecer y se retiran para ser evaluadas al amanecer. El valor del rocío se
expresa por el espesor del agua acumulada ( mm ). Este instrumento también
recibe el nombre de “drosómetro”.
Influencia del rocío sobre la vegetación.- Mucho se ha escrito sobre la
influencia del rocío sobre los vegetales, pero la utilidad que el rocío presta resulta
ser diferente según el vegetal que se considere; por esta razón, es necesario
distinguir los siguientes casos:
a).- Vegetales inferiores (algas, líquenes, musgos, etc.) que viven sobre rocas,
postes, troncos de árboles, y otros, aprovechan perfectamente el agua de rocío.
b).- Vegetales inferiores (bacterias, hongos, etc.) parásitos. Muchos de ellos en su
desarrollo vegetal, son favorecidos por la presencia del rocío, como ocurre con la
“plasmopora vitícola”, hongo que provoca en la vid la enfermedad conocida como
“mildiu”.
c).- Vegetales superiores o epífitas (bromeliáceas, orquidáceas, etc.). Existen
especies que por estar dotadas de dispositivos muy especializados, aprovechan
perfectamente el agua de rocío.
d).- Vegetales superiores, (árboles y arbustos) muy bien adaptados a las regiones
áridas y semiáridas, han demostrado capacidad de absorber el rocío.
e).- Plantas comunes de nuestros cultivos, sometidas a condiciones
experimentales muy particulares, demuestran ser capaces de absorber agua por
las hojas. Tal es el caso de la planta del tomate cuando es colocado en una
atmósfera saturada de humedad. Sin embargo, bajo las condiciones que
predominan en la naturaleza, la cantidad de agua que absorbe por dicho conducto
es muy pequeña y, en consecuencia, la influencia del rocío parece ser ciertamente
débil.
El espolvoreo del insecticida es recomendable efectuarlo cuando las plantas se
hallan recubiertas por un leve rocío, pues así se adhieren mejor a las mismas. En
épocas de sequía, el agua suministrada por el rocío puede permitir la
supervivencia de algunas especies vegetales. Ejemplares de pinos ponderosa, por
ejemplo, colocados en suelos secos, sobrevivían más tiempo, si por las noches se
pulverizaba con agua el follaje, simulando el depósito del rocío.

(2) LA NIEBLA
Al igual que el rocío, la niebla es una condensación que se produce en las capas
cercanas a la superficie terrestre, por debajo de 1 km de altura, reduciendo la
visibilidad entre dos puntos en el espacio. A diferencia del rocío, la niebla está

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constituida por pequeñas gotas de agua que flotan en el seno del aire, sin
precipitarse sobre los objetos. La niebla se caracteriza por ser muy fugaz, ya que
con la salida del sol desaparece rápidamente debido a que vuelve a evaporarse.
La niebla, además de gotas de agua en estado líquido, en general también
contiene pequeños cristales de hielo, pero en nuestras condiciones climáticas,
esto no ocurre. Algunos autores consideran a la niebla como una nube baja.
La importancia agrícola de la niebla es la misma que la del rocío, aunque menos
pronunciada por ser más fugaz. Constituye una termorregulación de la
atmósfera; puede ser absorbida directamente por algunas plantas y disminuye la
transpiración en las primeras horas de la mañana.

(2) EL GRANIZO Y LA ESCARCHA


El granizo cae cuando hay tempestad y, por regla general, viene acompañado con
chubascos. Generalmente el granizo tiene una forma redondeada. Su diámetro
oscila entre 5 mm y de 15 a 20 cm, pero en la mayoría de los casos no
sobrepasa los 1,5 a 2,0 cm. La estructura de los granos es heterogénea: la capa
transparente del hielo se alterna con capas turbias. A veces dentro de los granos
se encuentra polvo de insectos. Los granos muy gruesos habitualmente se
componen de otros más pequeños.
Los granizos son granos de hielo que pueden tener mucho aire ocluido, o bien son
acumulaciones concéntricas de hielo. El daño causado por el granizo se conoce
inmediatamente, pues las hojas aparecen fragmentadas y cuelgan en jirones. Las
plantas pequeñas se quiebran con facilidad y en casos extremos ocurre lo mismo
con plantas de gran tamaño. Si en el punto de crecimiento las plantas no sufren
daños, estas se recuperan. En el maíz por ejemplo, para decidir si se debe volver
a sembrar lo dañado por el granizo, debe considerarse el estado de crecimiento y
el estado de las hojas.
El granizo grueso y fuerte puede a veces exterminar los cultivos y causar daño a
los frutales. Se han registrado casos de muerte y mutilación de animales a causa
del granizo.
La escarcha se produce cuando el granizo se congela, por haberse depositado
sobre superficies con temperaturas igual o inferior a 0° C. Si la tensión de vapor es
muy baja (inferior a 4,6 mm de mercurio), el vapor de agua se congela sin pasar
por estado líquido (rocío). Este es el caso más frecuente en países alejados del
Ecuador.
Los órganos de las plantas o la planta en su totalidad mueren cuando son
sometidos a la acción del frío intenso y prolongado. El perjuicio es más grave en
suelos orgánicos, porque el calor específico del suelo en un momento dado es
menor que en un suelo con más contenidos de minerales. El peligro de ocurrencia
de escarcha es mayor en las áreas de bajo nivel, como son las llanuras y las ollas
topográficas en las laderas, donde el aire frío, por ser más denso, se acumula.
Esta escarcha produce efectos dañinos de carácter físico, como la quema de las
hojas y yemas terminales; puede dañar también flores y frutos. Cuando las plantas

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se secan, se nota en ellas zonas oscuras impregnadas con agua. Uno de los
métodos más comunes para la prevención de la escarcha consiste en el uso de
quemadores, así como también quemar rastrojos o basura para calentar el aire frío
en contacto con el suelo.

(2) LAS NUBES


El conocimiento de las nubes es de gran importancia, ya que suministra datos
acerca del estado de la atmósfera y sobre los cambios que se preparan en ella.
Todas las nubes, sin excepción, son producidas por enfriamiento en el aire que
contiene vapor de agua. Entre niebla y nubes no existe diferencia especial. La
primera está en contacto directo con la superficie de la tierra y las últimas se
encuentran en determinadas alturas.
Además, algunas nubes están formadas por gotitas de agua y otras, por partículas
de hielo, según la altura a la que estén suspendidas. Las gotas se mantienen en
suspensión en la atmósfera mientras su peso no exceda la resistencia que le
opone el aire. De lo contrario se precipitan a la tierra, en forma de lluvia, granizo o
nieve.
Las nubes son un conjunto de partículas minúsculas de agua, hielo o de los
dos simultáneamente, en el aire. Las nubes no son vapor de agua
transparente sino partículas en suspensión.
Otra consecuencia de la condensación atmosférica es la formación de nubes. En
general, se clasifica como nube aquella forma cuya base no está en contacto con
la superficie terrestre. De estarlo, se considera niebla.
Las nubes aparecen cuando el aire se enfría por debajo de su punto de rocío, y se
produce la condensación. Normalmente este proceso empieza cuando una zona
cálida de la superficie terrestre calienta el aire adyacente, por radiación, y crea una
gran burbuja de aire cálido que permanece en el suelo.
Hay varios grados de observaciones meteorológicas en la atmósfera (vientos y
nubes) sin aparatos. El primer grado de observación corresponde a aquellas que
pueden efectuarse sin aparatos, es decir, utilizando únicamente los sentidos
corporales.

(2) CARACTERÍSTICAS, SUBDIVISIÓN Y CLASIFICACIÓN DE LAS NUBES


Para estudiar las nubes, es necesario clasificarlas. El sistema adoptado
internacionalmente, para este objetivo, considera dos aspectos fundamentales:
según la altura en que se encuentra la parte inferior de la nube, y según su forma
general, estructura y extensión vertical. En el siguiente cuadro se demuestran
detalles más específicos:

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Figura 18. Clasificación internacional de las nubes.

TIPO GRUPO ALTURA DE LA SUP. GÉNEROS SÍMBOLO

(km)

I Nubes Más de 6 km Cirrus Ci


I Altas Más de 6 km Cirrocúmulos Cc
Cirroestratos Cs

II Nubes 2 a 6 km Altocúmulos Ac
II Medias. 2 a 6 km Altoestratos As

III Nubes bajas Menos de 2 km Estratos St


III Nubes bajas. Menos de 2 km Estratocúmulos. Sc
Nimboestratos. Ns

IV Nubes de 0,5 a 1,5 km Cúmulos. Cu


desarrollo vert. 0,2 a 1,5 km Cúmulonimbos. Cb

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Figura 19. Distintas clases y formas de nubes en la atmósfera.

Las nubes nacaradas o de madreperla, con altitudes entre 19 y 29 km, y las


nubes noctilucentes, con altitudes entre 51 y 56 km son muy delgadas y pueden
verse sólo entre el ocaso y al amanecer.

Tipos de nubes
CIRROS
Están formados por cristales de hielo,
8000-10000 m Separados en forma de filamentos blancos Cirrostratos
de aspecto fibroso y plumoso, con ganchos
(como cabellera)

ALTOCÚMULOS
En su mayoría están constituidos por gotitas
de agua que pueden originar cristales de hielo.
4000 – 7000 m Se componen de elementos en forma de losa. Cirrocúmulos
Forman globos y mechones blancos parecidos
al algodón.

ESTRATOS
Están constituidos por gotitas muy pequeñas de
agua. La base de estas nubes es muy uniforme, Nimboestratos
2000 – 4000 m pueden dar origen a nieblas. Son nubes desde Estratocúmulos
las que casi siempre llueve o nieva

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CÚMULO - NIMBUS
Son nubes muy densas, de contorno muy bien
definido, que se desarrollan verticalmente, que
dan origen a lluvias considerables, en muchos
casos en forma de chubascos. Tienen forma de
cúpula o de madeja de lana. Se suelen ver
durante el medio y al final del día.

De la nubosidad se evalúan los aspectos siguientes:


a).- Nubosidad Total.- Se refiere a la proporción de la bóveda celeste
correspondiente al lugar cubierto de nubes. Un cielo cubierto completamente de
nubes corresponderá a una nubosidad de 8 octavos o 10 décimos, según la escala
que se utilice. Si el cielo está completamente despejado se le asigna el valor de
cero. La escala más usada actualmente es la de octavos.
b).- Nubosidad parcial.- Sigue el mismo criterio de evaluación, pero desglosado
por tipo de nubes.
c).- La dirección.- Define los puntos cardinales del sentido del movimiento de las
nubes. Para la evaluación de estas variables de la nubosidad, el observador se
auxilia del nefoscopio. Se trata de una superficie reflectora, pero de color oscuro,
que permite observar las nubes sin necesidad de mirar hacia el cielo ni sufrir las
molestias que pudiera provocar el sol.

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Las nubes altas del género de los cirros (Figura 20) están formadas por cristales de los
hielos que les dan un aspecto general filamentoso. Las nubes estratiformes (Figura 21)
están formadas por capas superpuestas, mientras que los cúmulos (Figura 22), tienen
un aspecto apelotonado y presentan generalmente un desarrollo vertical progresivo. Con
el uso de los prefijos alto, para las nubes que se forman en mediana altura, y nimbo
(Figura 23), para las nubes bajas de espesor considerable, se completa el cuadro de
clasificación de las nubes. Las características de cada uno de los géneros así formados
están dadas por el significado de cada término que los compone.

De las formas descritas de condensación, las nubes son las que tienen mayor
importancia agronómica, ya que constituyen la fuente que provee el agua de las
precipitaciones atmosféricas. Además, las nubes determinan un factor climático de
mayor importancia al interceptar el paso de la radiación solar, reduciendo
notablemente su intensidad, su período y la estructura de su espectro. También
son el componente más importante del invernadero natural que modifica las
condiciones de humedad y temperatura de la atmósfera.

(2) EL AGUA Y SU SIGNIFICADO PARA LAS PLANTAS Y LOS ANIMALES


El agua desempeña un papel importantísimo en la vida de las plantas y los
animales.

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Como material constituyente del protoplasma celular, el agua puede formar parte
hasta del 90 % o más del cuerpo de las plantas y de los animales. El agua es un
reactivo fundamental para la fotosíntesis y los procesos hidrolíticos. Las plantas
sólo pueden absorber las sustancias nutritivas del suelo en solución acuosa.
El agua actúa como vehículo idóneo para el transporte o circulación por el interior
de los organismos. En el interior de los tallos de las plantas las sustancias
minerales son transportadas en sentido ascendente, por las corrientes
determinadas por la transpiración.
En los animales, a pesar de que la mayoría toma alimentos sólidos, los materiales
deben ser disueltos antes de ser absorbidos por la sangre y los tejidos. El agua es
el principal constituyente de los fluidos circulatorios,

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(3) Ejercicios de autoevaluación

1. Indique las diferencias existentes entre los tres tipos de condensación del
vapor de agua.

2. Explique el proceso de formación del rocío.

3. Especifique en qué casos la influencia del rocío es beneficiosa y en qué casos


es perjudicial según se trate de vegetales superiores o inferiores.

4. Haga la discriminación entre granizo y escarcha.

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CAPÍTULO VIII
(1) EL VIENTO

(2) EL VIENTO: GENERALIDADES


Aunque los vientos y las variaciones de presión en el aire no ejercen un efecto
ecológico directo tan importante como la humedad y la temperatura, influyen
indirectamente, de manera bien acusada, sobre el clima.
El viento constituye uno de los factores climáticos que afectan el desarrollo de las
plantas, la propagación de semillas, esporas, y otros. Efectúa la polinización de las
plantas anemófilas, para lo cual es importante considerar su dirección al tiempo
que se desprende el polen. Tanto el polen como las semillas pueden ser llevados
a grandes distancias del punto de origen. Los vientos fuertes interfieren con las
actividades de los insectos durante la polinización.
Generalidades. La inclinación del eje de rotación de la Tierra y sus movimientos
de rotación y traslación son la causa de que la radiación solar y, en consecuencia,
la temperatura terrestre, no se repartan uniformemente. En el caso de los
equinoccios, mientras el Ecuador y una zona relativamente estrecha a sus lados
reciben los rayos solares en forma perpendicular, en los polos, los rayos se
reciben tangencialmente. Esto propicia que en el Ecuador haya un máximo de
calor, y casi nada en los polos. Como resultado de la distribución desigual del
calor, el aire ecuatorial se eleva por convección y forma, a lo largo de todo el
Ecuador, una franja de baja presión, que provoca la entrada de aire de otras
latitudes: los vientos alisios.
El viento es el movimiento natural de las masas de aire. Los desequilibrios
térmicos entre unos lugares y otros provocan diferencias de presión
atmosférica, las cuales generan los vientos.

(2) CAUSAS DEL VIENTO


Si la temperatura de la atmósfera y la de la Tierra fueran la misma en todas las
localidades, no habría ninguna razón para que se produjesen movimientos de aire
de una región a otra; entonces, el viento no existiría.
La causa primera de los vientos debe buscarse en las diferencias de temperatura
que se observan en la superficie de la Tierra y en la atmósfera sobrepuesta.
Si en una columna de aire que horizontalmente posee una temperatura uniforme,
se asciende, se observará que la presión barométrica, que es de 760 mm al nivel
del mar, irá disminuyendo rápidamente. A una altura dada, la presión será de 660
mm, a otra altura mayor será de 560 mm, a otra de 546 mm, y así sucesivamente.
Si ahora se supone dividida la primitiva columna en dos columnas por medio de un
tabique vertical, y si, además, se calienta una de ellas, en esta el aire se dilatará y
tratará de ocupar el mayor volumen. El mayor volumen únicamente lo puede
alcanzar dilatándose hacia arriba, en el sentido vertical.

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Debido a esta dilatación vertical, si bien la presión al nivel del mar se mantiene
igual a 760 mm, para hallar la presión de 660 mm habrá que ascender a una altura
mayor que la del primer caso. Por la misma razón, las presiones de 560 mm y 460
mm se encontrarán a mayores alturas que antes. (Ver Figura 24).
Esto lo podemos expresar en otras palabras diciendo que a cualquier altura, la
presión es mayor en la columna caliente que en la fría. Como es fácil de
comprender, esta diferencia de presiones entre la columna caliente y la fría es
mayor, cuanto más grande es la altura.
Si ahora se saca el tabique que separa las dos columnas, como en la parte
superior la presión de vapor es mayor en la columna caliente, el aire se correrá
hacia la columna fría, tendiendo a uniformar la presión.

Figura 24 Origen térmico del viento. Los valores 760, 660, etc., indican los milímetros
de presión atmosférica a distintas alturas sobre el nivel del mar.

La columna fría, al recibir este aporte extra de aire, aumentará su presión al nivel
del mar. Debido a este aumento de presión al nivel del mar, en esta parte inferior
se producirá una afluencia de aire desde la columna fría hacia la columna caliente.
Este flujo de aire es el viento que se observa en la superficie terrestre.
Es casi innecesario decir que para completar el circuito, en la columna caliente el
aire debe elevarse y, en la fría, debe descender.

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Resumiendo se puede decir que sobre las regiones calientes la presión al nivel del
mar es más baja que en las regiones frías, y, en consecuencia, el viento sopla de
las altas presiones (frías) hacia las bajas presiones (calientes).
En las alturas, por el contrario, el viento sopla de las regiones calientes hacia las
frías. Si la Tierra no tuviera movimiento de rotación, el viento, que como se ha
visto se origina por la diferencia de presiones que se producen entre regiones
vecinas, soplaría siempre en la dirección en que las diferencias son más
acentuadas o rápidas.
Como factor atmosférico, el viento puede producir diversos efectos sobre las
plantas:
a) Aumento de la transpiración.- La transpiración es el proceso mediante el cual
las plantas pierden agua en estado de vapor. El movimiento del aire sobre la
superficie de una hoja tiende a eliminar el vapor de agua y a aumentar la
tendencia a la evaporación del agua contenida en los vegetales, lo que favorece la
transpiración. Sin embargo, el viento a alta velocidad provoca una disminución de
la intensidad de transpiración debido a que ocasiona un cierre de las células por
las cuales sale el vapor de agua —llamado “cierre automático”— por perturbación
mecánica o por desecación incipiente de la hoja.
Los vientos cálidos invernales pueden determinar el marchitamiento invernal de
los bosques por un exceso de transpiración.
Las plantas arbóreas están más expuestas a la acción del viento. Debe elegirse,
por tanto, cuidadosamente la ubicación, la orientación de las hileras, los sistemas
de explotación, etc.
b) Aumento del recambio del CO2.- El movimiento del aire favorece el
intercambio de gases y, en consecuencia, incrementa el intercambio de CO 2 en el
interior de la masa vegetal y en el interior de las plantas, lo que favorece la
fotosíntesis.
c) Alteraciones morfológicas.- Si los vegetales están expuestos a vientos secos,
sus células son pequeñas por falta de hidratación. En las costas y en las cimas de
las montañas, donde los vientos soplan fuertemente, la altura de los árboles se
reduce. En los lugares donde la dirección del viento es constante, el tronco de los
árboles es asimétrico, se desarrollan más los anillos a sotavento y la copa adopta
la forma de bandera.
d) Encamado.- Por efecto de los vientos, los tallos de las plantas herbáceas
(maíz, sorgo, girasol) se tumban sobre el suelo.
e) Tronchamiento.- Los vientos también pueden producir la rotura de un vegetal
por el tronco o el tallo; también puede producirse la caída del fruto.
f) Caída de frutos y transporte de sales.- Los vientos marinos transportan
cantidades importantes de cloruro sódico, muy tóxico para los vegetales.
g) Abrasión.- El viento transporta partículas de suelo que, al chocar contra los
vegetales, pueden producirles daños en las cortezas o en los brotes.

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Contra estos efectos, el agricultor puede plantear diversas defensas. Los cultivos
hortícolas, debido a su altura, suelen ser poco afectados por el viento; por esta
razón, generalmente no se protegen si no son de un gran valor económico. Suelen
plantarse al igual que los frutales, perpendicularmente a la dirección dominante del
viento.
Cuando se requiere proteger del viento extensas zonas de cultivo, se recurre a los
cortavientos. Consisten en simples encañados, formando empalizadas, muros, etc.
o, de modo más general, la acción protectora la ejercen la hierba, arbustos o
árboles vivos que se disponen paralelamente a la dirección del viento.
Cuando el viento se acerca a un obstáculo, una parte de este lo atraviesa con una
reducción de su velocidad, mientras que otra parte se desvía en dirección
ascendente. La capacidad de protección del cortaviento se suele calcular,
aproximadamente, por su altura multiplicada por diez.
Si el cortaviento es muy denso, todo el viento lo remonta, dando lugar, al otro lado
de la barrera, a una zona de baja presión que acarrea fenómenos de turbulencia y
una notable restricción de la zona protegida. Esto puede suceder cuando son
plantas de cipreses muy juntas.
Si el cortaviento está plantado de manera que exista un 30 % de abertura, se da la
situación de equilibrio y la eficacia es máxima.

(2) CIRCULACIÓN GENERAL DE LA ATMÓSFERA


Bases generales.- Los movimientos del aire son muy variables en el espacio y en
el tiempo. A pesar de esto, los estudios a largo plazo demuestran que existen
unas grandes corrientes atmosféricas, distribuidas en función de su latitud.
La Tierra tiene dos zonas frías, los polos, y una zona caliente, que es el Ecuador.
Si los polos se consideran focos fríos y el Ecuador, como foco caliente, el aire
recorre el trayecto entre ambos en un funcionamiento similar al de una máquina
térmica de poco rendimiento en la que la energía calorífica absorbida en el foco
caliente es cedida casi en su totalidad al foco frío (Figura 25).
En la circulación de la atmósfera inciden diversos factores, entre los que se
destacan:
- Distribución de las presiones.
- Distribución de las temperaturas.
- Rotación de la Tierra.

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Figura 25. El dibujo representa las tres células de circulación como una imagen elemental
del proceso el cual es, en realidad, mucho más complejo, pues participan todos los
componentes indicados en la figura.

De estos factores dependen la dirección y la velocidad de los vientos


troposféricos. Así, se establece una llamada “circulación zonal”, con un viento
geotrófico paralelo a las isobaras y un viento térmico paralelo a las isotermas.

(2) CIRCULACIÓN DE LA ATMÓSFERA Y FLUJOS ENERGÉTICOS


La circulación general de la atmósfera está ligada íntimamente a pozos y a fuentes
de energía.
El equilibrio térmico de la Tierra es casi perfecto: existen zonas deficitarias en los
polos, y zonas excedentarias en el Ecuador. En esta situación, para establecer
ese equilibrio existe un flujo energético del Ecuador a los polos a través de dos
fluidos, el aire y la masa oceánica. La atmósfera transporta energía de los
continentes hacia los océanos en verano, y hace lo contrario en invierno.
El excedente energético máximo se obtiene en verano cerca del Ecuador, por lo
que la atmósfera debería transportarlo. Ello ocurre en los monzones.

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Aparte, dos grandes corrientes oceánicas como el Gulf Stream y el Kurosivo, son
potentes fuentes de energía, la cual transmiten en su contacto con las corrientes
de aire frío que contactan con ellas.
En cada hemisferio existen tres zonas de circulación intertropical:
• Zona de altas presiones subtropicales (calmas subtropicales).
• Zona de los alisios.
• Zona de convergencia intertropical.

Estas zonas tienen un llamado “frente intertropical”, en latitudes en que coincide


que la presión es mínima, que el viento cambia de dirección y que la temperatura
del punto de rocío es de 15,5° C.
Mediante diversos programas (GARP, ERBE, etc.) y con satélites meteorológicos,
satélites geoestacionarios y de control de la atmósfera (SMM, Meteosat, NOAA,
Landsat, Spot y otros), se ha avanzado enormemente en el conocimiento de la
circulación de la atmósfera, en los factores incidentes y en las consecuencias de
esta circulación.

(2) LAS MASAS DE AIRE


Los flujos y la circulación del aire que se originan en la troposfera dan lugar a
masas de aire que pueden ser muy distintas entre sí, dependiendo del lugar de
origen, trayectoria y resistencia en un mismo lugar. Por tanto, podemos definir las
masas de aire como grandes flujos de aire que comparten las mismas
características con relación a los factores climáticos que las componen, tales
como la humedad o la temperatura. Estas masas de aire se separan unas de otras
por medio de las superficies frontales o zonas frontales, y cuando las
encontramos en el nivel de las superficies terrestres, hablamos de “frentes”.
Las masas de aire tienen su origen en unas regiones determinadas que llamamos
regiones manantial o fuentes. Los manantiales más importantes se encuentran en
los desiertos, hielos polares y en las grandes llanuras. Es decir, en zonas estables
y uniformes en cuanto a humedad y temperatura, y con mínimas variaciones en
sus superficies: Siberia y la parte septentrional de Canadá. Por tanto, es en las
regiones tropicales o polares, de condiciones de tipo uniformes donde se forman
los principales manantiales, y no en las latitudes medias, que se caracterizan por
continuas variaciones de tipo, debido al choque de aire frío y caliente.
Existen dos criterios para clasificar las masas del aire: temperatura y humedad.
Según la temperatura de la región manantial sobre la que se han formado, las
masas de aire pueden ser polares, tropicales, ecuatoriales, árticas o antárticas, y
según la humedad que adquiere por el tiempo que hayan estado sobre un océano
o sobre un continente, pueden ser continentales o marinas.
Sobre el océano las masas de aire se cargan de humedad, mientras que si estas
circulan por los continentes se vuelven más secas. Sus características hacen que

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las masas de aire puedan dividirse en dos tipos: masas de aire frías (pueden ser
secas y estables o húmedas e inestables) y masas de aire calientes (secas, e
inestables en superficies y estables en altura o húmedas e inestables). También
pueden establecerse estas clasificaciones atendiendo a las temperaturas de las
superficies terrestres con las cuales se encuentra la masa de aire en sus
movimientos. Las primeras se caracterizan por las temperaturas de aire que es
menor que la de la superficie terrestre por la cual avanza la masa de aire, mientras
que en el caso contrario, la temperatura del aire será mayor, hablándose de
masas de aire caliente.
En general, una masa de aire frío tiende a ser inestable, porque el aire frío en
contacto con la superficie cálida se calienta, creando un gradiente de presión que
hace que se generen vientos racheados y turbulentos, los que provocan que la
visibilidad sea buena. Las masas calientes, en cambio, son inestables en la
superficie, ya que el contacto propicia que se cree una capa de inversión térmica
con concentración de contaminación, aerosoles, etc., reduciéndose con ello la
visibilidad. Se pueden formar, además, brumas y nieblas en caso de que las
masas de aire caliente estén húmedas.
Tenemos, por tanto, que en un primer momento las masas de aire se forman en
unas regiones determinadas (manantiales) y que después, fruto de su recorrido
por distintas zonas, adquieren progresivamente características de humedad
(pérdida o ganancia de humedad por evaporación, condensación, precipitación, y
otros), temperatura, estabilidad, etc. Así, se convierten en lo que podríamos llamar
masas de aire secundarias.
En función de las características primarias de las masas de aire y de los cambios
que sufren posteriormente (de los que dependen mucho la extensión del manantial
así como el régimen de presiones que predominan en él), habrá un tiempo
determinado en las regiones por las que se desplazan, y es precisamente en las
latitudes medias donde se producen más variaciones, donde mayores son los
cambios de tiempo. En estas zonas se dan algunos fenómenos atmosféricos
importantes, como son los frentes. Llamamos frente a la intersección o zona de
transición entre dos masas de aire de características diferentes cuando se
encuentran en contacto con la superficie terrestre.
Podemos distinguir algunos tipos de frentes: fríos, cálidos y ocluidos.
En los frentes fríos, la masa de aire frío avanza y desplaza al aire cálido y, como la
primera es más densa que el aire cálido, iniciará un movimiento por debajo de esta
a lo largo de una pendiente de dos grados y hará que la masa cálida sea obligada
a ascender rápidamente. De esta manera se da lugar a nubes, que provocan a su
vez lluvias y tormentas en una banda estrecha de mal tiempo.
Cuando es el aire frío el que es obligado a retroceder por la masa cálida, el límite
entre ambos se llama “frente cálido”. En este caso, al igual que en el anterior, la
masa cálida asciende, y se originan nubes. Estas ocuparán una superficie frontal
con menor pendiente desde la superficie hasta los 10 km de altitud.
Posteriormente, originarán precipitaciones en una banda de mal tiempo mayor que
en el primer caso.

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115
El tercer tipo de frente es el ocluido. Este se forma cuando una masa de aire de
mayor temperatura y de mayor densidad, al entrar en contacto con otra de
menor temperatura y de menor densidad, es elevada y despegada
completamente del suelo, formándose entre ambos nubosidad de tipo
cumuliforme con generación de chubascos. El frente ocluido puede ser cálido o
frío según sea el carácter (temperatura) de las masas de aire que entren en
contacto.
Los frentes no permanecen estáticos, van avanzando y, cuando ocurre esto,
originan una geometría ondulada que se modifica, dando lugar a cambios de
tiempo diarios. En este proceso, las capas altas de la troposfera establecen las
condiciones para el movimiento de las masas de aire, creando superficies
frontales y torbellinos circulares que se desplazan hacia el Este y forman
depresiones y anticiclones. Las primeras son áreas de bajas presiones que se
forman, al igual que los anticiclones (zonas de altas presiones), por la coincidencia
de masas de aire de características diferentes. En estas áreas la superficie frontal
adquiere forma de onda y, en su cima, ocurre el centro de la baja presión. En los
anticiclones, el centro de la alta presión estará en la cima. Estos están
constituidos, por lo tanto, por isobaras cerradas de forma circular o elíptica.

(2) LAS BRISAS


Las brisas son vientos más o menos locales producidos por la presencia de una
interfase masa de agua-continente o por la existencia de una elevación. Provocan
una discontinuidad para diversos parámetros meteorológicos. Se reconocen cuatro
tipos fundamentales de brisas, y ellos son:
- Brisas costeras.
- Brisa de mar
- Brisa de tierra
- Brisas de masas de aguas continentales

(2) LOS VIENTOS ALISIOS


Se llaman “alisios” los vientos sumamente regulares y constantes que soplan en
las vecindades de las regiones ecuatoriales; provienen del Noreste en el
hemisferio norte. Si los alisios soplan del mar hacia la tierra, las lluvias son
abundantes, como sucede en la región Atlántica en Centroamérica. La presencia
de la cordillera central hace disminuir las lluvias sensiblemente hacia el valle
central.
En cambio, si los alisios soplan de la tierra hacia el mar, las lluvias son
sumamente raras, hallándose verdaderos desiertos aún sobre las costas, como
ocurre en Mauritania.

(2) LOS MONZONES

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Los monzones son vientos típicamente estacionales que se producen
principalmente por el mayor calentamiento de los continentes con respecto a los
mares en verano y por el enfriamiento de aquellos en invierno.
En verano, por efecto de dicho calentamiento, se forma sobre el continente un
centro de baja presión. Por lo tanto, los vientos convergen hacia él, soplando del
mar hacia la tierra.

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(3) Ejercicios de autoevaluación

1. Explique en forma general el procesote formación de los vientos.

2. Explique cómo se produce la desviación de los vientos a causa del movimiento


de rotación de la Tierra.

3. Discrimine entre vientos alisios y vientos monzónicos.

4. Clasifique las especies vegetales que pueden utilizarse en los rompevientos y


ponga ejemplos de cada uno de ellos.

5. Mencione cinco ventajas de los rompevientos con respecto a la producción


ganadera.

6. Mencione cinco efectos perjudiciales de los rompevientos.

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CAPÍTULO IX
(1) LA FENOLOGÍA VEGETAL Y ANIMAL

(2) INTRODUCCIÓN A LA FENOLOGÍA


La vida de los organismos vivos superiores se manifiesta por un crecimiento
irregular de su formación total. Dentro de su ciclo ontogénico experimentan una
serie de transformaciones anatómicas y morfológicas que corresponden
internamente con cambios en sus procesos fisiológicos vitales, regidos por sus
características genéticas y reguladas por los factores externos del ambiente físico
en que crecen y se desarrollan. Todos los fenómenos biológicos observables en la
naturaleza presentan un ritmo estacional de ocurrencia variable, de lugar a lugar y
de un año a otro, de acuerdo a las variaciones meteorológicas o climáticas
acompañantes. La brotación y floración de las plantas, la llegada o partida de aves
migratorias, la gestación y nacimiento de las crías de animales, la migración de
cardúmenes, etc., son algunos de los miles de fenómenos que suceden en la
naturaleza durante el año con una periodicidad o ritmo que reconoce la influencia
de factores astronómicos y/o meteorológicos. Cuando ese ritmo es alterado
temporalmente, la causa es siempre una variación en alguno o varios de los
elementos meteorológicos condicionantes.
El estudio y explicación sistemática y organizada de estos cambios periódicos en
la apariencia y constitución de los seres vivientes por causas ambientales, es el
propósito de la fenología.
En sentido amplio, la fenología, término introducido por Linneo, del vocablo griego
Phanesthai (aparecer), es la ciencia que se ocupa de estudiar las relaciones entre
los fenómenos biológicos periódicos y las condiciones meteorológicas, analizando
y cotejando las variaciones geográficas y temporales que determinan la
“apariencia” de los seres vivos como respuesta a las variaciones ambientales en
tiempo y espacio.
Si se observa con detenimiento la vegetación del duraznero o melocotonero, se
nota que en determinadas fechas o épocas del año comienza a florecer; poco
tiempo después comienza a producir sus hojas; más adelante maduran sus frutos
y finalmente, en el otoño, deja caer sus hojas. Si se consultan las publicaciones de
la Antigüedad se comprobará que, con algunas oscilaciones, esos fenómenos se
producen año tras año en las mismas épocas.
Haciendo el estudio sobre otra especie, por ejemplo, el almendro, se verificará que
los fenómenos mencionados se manifiestan en fechas distintas que para el
duraznero o melocotonero.
Así, se observa que todos los años el almendro florece unos días antes que el
melocotonero o el duraznero. La fecha de aparición de las flores, hojas, etc., debe
atribuirse a dos condiciones esenciales.

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- Las características intrínsecas de la especie (o variedad) considerada, pues
algunas especies, como el almendro, son de floración temprana; en cambio,
otras, como el manzano, son de floración tardía.
- Las condiciones ambientales, especialmente el tiempo.
Los ejemplos mencionados anteriormente corresponden a estudios de fenología
vegetal, mientras que las migraciones de los pájaros, el pelecho de los animales, y
otros, son capítulos de la fenología animal.
Fase.- La aparición, transformación o desaparición rápida de los órganos de las
plantas, se lama fase.
Así, si en octubre en la región templada se observa de cerca un trigal, se verá
cómo en pocos días las plantas emiten su espiga. Cuando se siembra lino a los 8
ó 10 días, aparecen rápidamente sobre la faz de la tierra las plantitas recién
nacidas.
Tales fenómenos como la aparición de las espigas en la germinación del lino, son
verdaderas fases.
Lo mismo se puede decir de la floración del duraznero, del manzano, de la
aparición de los brotes en la vid, de la defoliación del ciruelo, damasco o
albaricoquero, de la maduración del peral, el maíz, y otros.
Subperíodo.- El estudio experimental de los vegetales ha demostrado que un
fenómeno meteorológico útil, cuando actúa sobre una planta en determinado
momento, puede ser completamente perjudicial si se produce fuera de esa
ocasión.
De acuerdo a las investigaciones científicas, se ha determinado que las lluvias
abundantes son muy benéficas cuando el trigo está por espigar; en cambio, son
muy perjudiciales cuando el trigo está madurando. Ello es debido a que las
exigencias meteorológicas del vegetal varían en forma notable, según el momento
del desarrollo.
Por esta razón, para conocer las características ecológicas de un vegetal, es
imprescindible dividir la vida de este en sus varias “etapas”, y esto se consigue
naturalmente por medio de las fases. Dos fases sucesivas, delimitan una “etapa”,
que en fenología se designa con mas propiedad bajo el nombre de “subperíodo”.
En el trigo, se ha establecido los cuatro períodos siguientes:
- Desde la siembra, hasta el comienzo de la aparición de las macollas
- Desde el comienzo hasta el fin de la aparición de las macollas
- Desde el fin de la aparición de las macollas, hasta la aparición de las espigas
- Desde la aparición de las espigas hasta la madurez
Como se observa, las fases son verdaderos jalones que limitan los subperíodos
que constituyen la vida completa del vegetal.

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(2) PRONÓSTICO FENOLÓGICO
Se refiere a los pronósticos sobre el momento de aparición de las fases de
desarrollo de los cultivos y otros. Ejemplo de pronóstico para el cultivo de la papa.
La velocidad de desarrollo de las plantas depende en lo fundamental de la
temperatura del aire. A medida que se aumenta la temperatura (hasta un límite)
aumenta la velocidad de crecimiento y se adelanta la aparición de las fases con
respecto a temperaturas más bajas. Esta relación entre la temperatura y la
aparición de las fases se expresa a través de la ecuación siguiente:

A
n = --------------
t – t´
Donde:
n = número de días necesarios para la aparición de una fase a partir de la
anterior o duración del período interfásico
A = suma de temperaturas efectivas necesaria para la aparición de la fase dada
t = temperatura media diaria del período
t´ = cero biológico (temperatura mínima para el crecimiento del cultivo)

Así, por ejemplo, si se quiere determinar la fecha en que deben aparecer los
primeros brotes en el cultivo de la papa que ha sido sembrada el 10 de diciembre;
la suma de temperaturas necesarias para la aparición de la fase, A = 177° C; la
temperatura media que se pronostica para el período es de 21 ° C y como cero
biológico podemos usar 10 ° C, los cálculos serán los siguientes:
177 ° C
n = ------------------ = 16 días.
21° - 10° C
A = 177° C.
t = 21 ° C.
t´ = 10° C.

Como la siembra se realizó el 10 de diciembre, alrededor del 26 de diciembre


deben aparecer los brotes.
El pronóstico de fase tiene gran importancia ya que determina, en muchos casos,
en qué momento se debe realizar determinada labor de cultivo, que está asociada
al momento de aparición de la fase.

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Es conveniente plantear que una limitante de este método está dada por el poco
conocimiento que se tiene de los ceros biológicos, tarea que tienen ante sí los
agrometeorólogos. Además, se necesita también que los pronósticos de
temperaturas sean altamente confiables.

(2) LÍNEA ISÓFANA


Una determinada fase de una misma especie se produce en fechas distintas bajo
los diversos climas (ejemplo de la floración del duraznero).
Si sobre el territorio se dispone de una red de corresponsales a quienes se les
encomienda que todos los años registren la fecha de la aparición de los brotes en
la vid, y después de 5 o 10 años se promedian los valores de cada localidad, se
comprobará que estas fechas medias verían según las regiones. Para facilitar el
estudio de dicha variación geográfica, se recurre a la isófana.
Llámase isófana la línea que une todos los puntos donde una fase comienza en la
misma fecha. Lo mismo que se ha dicho para la aparición de los brotes en la vid
se puede aplicar para cualquier otra fase del mismo o diferente cultivo. Dada la
existencia de variedades más o menos precoces y tardías, lo ideal, siempre que
sea posible, es trazarlas isófanas por variedades y no por cultivos.
Para establecer la aptitud de un clima respecto de un cultivo que sólo dura
algunos meses, tal como el trigo, el lino, la cebada, y otros, poco interesa saber
que durante el año caen 900 mm de lluvia, que la temperatura media anual es de
16° C, que la nubosidad media anual es de 7,8 h, etc. Salvo excepciones, lo que
interesa realmente es conocer los valores meteorológicos durante la existencia de
dicho cultivo.
La época del año en la cual se desarrolla el cultivo, lo mismo que la duración de su
existencia, varían notablemente según las regiones. Para facilitar el estudio de
ambas se recurre a las cartas de siembra y a las cartas de cosecha.
En las cartas de siembra, por medio de las isófanas correspondientes, se indica la
fecha de la iniciación general de la siembra.
Además, es necesario decir que por lo común el trazado de las cartas de siembra
presenta serias dificultades, pues salvo raras excepciones, la siembra de un
cultivo no se realiza en un período corto y bien establecido. Es frecuente que en
una región se efectúe en 2 ó 3 semanas escalonadas.
La distribución y forma de las isófanas de siembra, no dependen solamente de las
condiciones reinantes en dicho momento, pues la fecha de siembra debe ser tal
que permita al vegetal evolucionar; luego, bajo condiciones favorables, para la
obtención de rendimientos y calidad de productos satisfactorios.
En cuanto a las cartas de cosecha, su trazado ofrece menores dificultades que en
el caso de las cartas de siembra. La razón de ello radica en que, generalmente,
una diferencia notable en las fechas de siembra se traduce en una diferencia muy
pequeña en las fechas de cosecha.

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Por ejemplo, el trigo, si se siembre en junio, julio o agosto, madura con una
diferencia de días en diciembre. La forma y distribución de las isófanas de
cosecha, dependen en primer término, del elemento temperatura, pero también
tiene una marcada influencia el régimen pluviométrico.

(2) LA LEY DE HOPKINS


Cuando se observa la carta de una isófana cualquiera, por ejemplo la que
representa la aparición de brotes en la vid, se advierte que las líneas tienen un
trazado irregular y sinuoso.
Ello es debido a que en una fecha fenológica es la resultante de muchas causas,
tales como temperatura, humedad atmosférica, lluvias, duración del día, y otras,
empero, estos elementos del clima están determinados casi íntegramente por la
latitud, la altura sobre el nivel del mar, y la distancia hasta los mares.
Hopkins, quien estudió el trazado de las isófanas, llegó a la conclusión de que la
fecha de las fases se adelanta o retrasa de acuerdo a una ley determinada.
Esta ley, conocida por “ley bioclimática de Hopkins”, dice:
…“las fases fenológicas sufren un atraso en primavera de 4 días por cada
grado de aumento en la latitud; 4 días por cada 100 m de elevación y 4
días por cada 5 grados de longitud con respecto a la distancia al mar. En
otoño, bajo las mismas condiciones, en lugar de un atraso se registra un
adelanto”. (9)
La ley de Hopkins es muy útil, pues permite un correcto trazado de las isófanas
con escasos puntos de observación.

(2) LAS OBSERVACIONES FENOLÓGICAS


En las observaciones fenológicas, tres grupos de plantas son diferenciadas:
plantas silvestres, como árboles, arbustos, hierbas; plantas agrícolas y árboles
frutales y maderables. Las especies seleccionadas para las observaciones
fenológicas, dependen dentro de cada grupo de las regiones climáticas. Las
plantas en los trópicos serán diferentes de aquellas en los climas templados. Es,
sin embargo, recomendable que las plantas seleccionadas estén distribuidas en
un área lo mas grande posible, de tal manera que se pueda ver el desarrollo de
ellas sobre una gran zona.
En esta selección de las plantas, se deben tomar aquellas que permitan observar
fácilmente sus distintas fases y el tiempo que transcurre entre ellas. En el caso de
los granos, se observa las siguientes fases: siembra, germinación, aparición de las
primeras hojas, crecimiento, floración, etc.

(2) LAS LIMITACIONES FENOLÓGICAS


Los estudios fenológicos han sido criticados por las siguientes razones:

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1. La fecha de la floración, polinización y otros procesos es difícil de señalar. En
algunos casos puede haber una variación hasta de 7 o más días en las
estimaciones hechas por distintos observadores.
2. Las fases observadas por la fenología son el resultado de la actuación de
todos los factores del medio y no puede hacerse por separado el estudio de un
solo factor.
3. Podrían hacerse adaptaciones genéticas de la vegetación con variedades más
resistentes, creciendo en climas más favorables.
4. A pesar de que los registros fenológicos de un área grande son normalmente
comparados con las observaciones locales del tiempo, el microclima del lugar
donde están los vegetales es el que controla o influye en las fases de éstos.

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(3) Ejercicios de autoevaluación

1. Defina la fenología.

2. ¿Cuáles son las condiciones esenciales a las que debe atribuirse la aparición
de flores, hojas, etc.?

3. Cite tres ejemplos de fase y tres ejemplos de subperíodos.

4. Exponga la ley bioclimática de Hopkins.

5. ¿Cuáles son los tres grupos de plantas que se diferencian en toda observación
fenológica?

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CAPÍTULO X
(1) LOS FACTORES QUE DETERMINAN EL CLIMA
DE BOLIVIA

(2) CARACTERÍSTICAS DEL CLIMA BOLIVIANO


El clima de Bolivia es muy heterogéneo. Las condiciones climáticas de las
diferentes zonas del país dependen de su latitud, altura y de las barreras físicas
que las montañas pueden formar contra el viento y las lluvias. La proximidad de
grandes masas de tierra o de océanos y otros grandes cuerpos de agua
contribuyen también a las condiciones climáticas de un lugar. La proximidad del
océano Pacífico a la parte occidental del país, la situación de Bolivia al centro de
la gran masa continental de Sudamérica, la influencia de la zona de convergencia
intertropical y de los vientos alisios y finalmente el hecho de formar parte de uno
de los sistemas montañosos más masivos y altos del mundo, explican los grandes
rasgos del clima de nuestro país.
Si bien Bolivia se caracteriza por su situación geográfica tropical, el relieve de
cada región es determinante para la humedad y la temperatura que se encuentran
allí. El aumento de altitud en las zonas montañosas esta acompañado de una
velocidad y turbulencia del viento, que causa una disminución de la temperatura y
la humedad. Se utiliza generalmente un gradiente altitudinal medio negativo de
0,6° C de temperatura por cada 100 m de altura. Todas estas variables,
juntamente con el tipo de cobertura vegetal y la topografía local, producen
condiciones de clima regional muy complejas. La exposición de las laderas a la
radiación solar y el viento pueden modificar en mucho la temperatura y la
humedad en lugares que se encuentran a muy poca distancia.
La radiación solar de onda corta (ultravioleta) aumenta con la altitud, porque hay
menos moléculas atmosféricas de oxígeno, nitrógeno y ozono que absorben y
reflejan esta radiación. Por encima de los 3000 m la radiación ultravioleta es el
doble de la que existe en el nivel del mar. En las zonas tropicales existe poca
variación anual en la radiación solar, de manera que esta depende casi
enteramente de la nubosidad, las neblinas o el polvo. En las regiones altas, se
presentan en cambio enormes variaciones entre las temperaturas diurnas y
nocturnas. Este ciclo circadiano (10) resulta del alto nivel de radiación de onda
larga (infrarroja), que el suelo recibe durante los días soleados y el rápido escape
de esta irradiación bajo cielos nocturnos, en ausencia de nubes. Cuando el cielo
está nublado, la diferencia entre la temperatura máxima y mínima es mucho
menor.
Las variaciones locales en la topografía tienen también influencia en el ciclo
diario de temperatura. Durante el día, los valles son más calientes que las
laderas y los cerros, pero durante la noche se produce una inversión de la
temperatura, cuando tanto los fondos de los valles como los cerros altos presentan
temperaturas más bajas que las laderas. El aire frío tiende a acumularse en el

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fondo del valle, debido a su peso específico más alto. Por esta razón son los valles
los que presentan las fluctuaciones más grandes de temperaturas.
Otra característica muy importante de las grandes elevaciones es la baja presión
atmosférica y la disminución de la presión parcial de oxígeno. A una altura de
2.000 m, la presión de oxígeno se reduce a un 20% en relación con la del nivel del
mar. A los 5400 m esta presión se reduce a la mitad, lo que, por supuesto, tiene
efectos fisiológicos importantes sobre todos los organismos aeróbicos.
El ciclo anual del clima en Bolivia presenta una alternancia entre un período
seco y un período lluvioso, con duraciones variables de acuerdo a las zonas
geográficas. Las precipitaciones, a su vez, dependen de los vientos dominantes
que son diferentes de acuerdo a la época del año. Estos vientos son causados por
la existencia de dos masas de aire de alta presión (o anticiclones), situadas en la
parte sur de los océanos Pacífico y Atlántico respectivamente. La zona de
convergencia intertropical, cerca del Ecuador, es una zona de baja presión que
contribuye directamente a la humedad de las regiones terrestres que cubre,
porque recibe los vientos cargados de humedad que vienen de los océanos.
Los desplazamientos del aire húmedo que pertenecen a la zona de convergencia
intertropical hacia el sur en diciembre y enero y hacia el norte en junio y julio, son
la causa directa de la distribución estacional de las precipitaciones en los Andes
Centrales. Este desplazamiento resulta a su vez de los cambios de posición de las
zonas oceánicas de alta presión y produce las precipitaciones características del
verano y las sequías invernales.
La aridez relativa del Altiplano, y la aridez absoluta de las laderas occidentales de
los Andes, se deben a las "sombras de lluvia" (11) producida por la cadena
montañosa de la cordillera oriental y, por otro lado, por la corriente marina de
Humboldt y la presencia de la zona de alta presión del Pacífico Sur. La sombra de
lluvia se produce cuando el aire húmedo proveniente del anticiclón del Atlántico
pierde su humedad mientras sube por la ladera oriental de los Andes. En efecto, a
medida que se eleva, el aire se enfría, y su capacidad de contener agua
disminuye, de manera que se producen precipitaciones (Figura 26). Este
fenómeno explica los altos índices de precipitación en los Yungas y,
especialmente, en el Chapare.
En las zonas costeras de Perú y Chile la corriente de Humboldt actúa de manera
similar, enfriando el aire que proviene de la zona de alta presión del Pacífico y
causa una inversión estable de temperaturas que impide las precipitaciones en
las laderas occidentales de los Andes. Esta influencia, máxima en el desierto de
Atacama, se extiende hasta la parte sur del Altiplano. Durante ciertos años, la
corriente marina caliente de "El Niño" desplaza la corriente de Humboldt,
resultando en fuertes lluvias e inundaciones a lo largo de la costa y fuertes
perturbaciones en el clima de Bolivia.

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Figura 26. Efecto de las grandes masas montañosas sobre las precipitaciones.

(2) DESCRIPCIÓN GENERAL DEL CLIMA DE BOLIVIA


Las condiciones climáticas de Bolivia son muy variadas, pero por regla general se
observa que la temperatura aumenta gradualmente de oeste a este de acuerdo
con el cambio en la topografía al igual que las precipitaciones. Existe también un
gradiente de humedad reciente de sur a norte, tanto en el Altiplano como en la
llanura chaco-beniana. Hay una gran variación regional en la duración de la época
de lluvia, que puede durar desde 11 meses o más (Chapare y cejas de montañas
en los Yungas) a menos de un mes (Uyuni).

(2) LA CORDILLERA
El paisaje altoandino de las cordilleras, occidental y oriental, se caracteriza por
un clima frío, con heladas durante todo el año. La línea de nieve perpetua se
sitúa aproximadamente a 5300 m de altura, siendo un poco más alta en los
lugares con menos precipitación. Se observa una estacionalidad marcada por
invierno seco y "veranos" con nevadas.

(2) EL ALTIPLANO
La temperatura media anual oscila entre los 11° C en el norte y 7° C en el sur. Sin
embargo, estas mediciones no nos dan idea de los cambios extremos de
temperatura que pueden ocurrir en 24 hrs. Por ejemplo: en Anallajchi, al norte del
monte Sajama se pueden medir variaciones de 36° C entre la temperatura diurna y
la nocturna de un mismo día. En los lugares más fríos (Charaña), la temperatura
nocturna puede bajar a (- 25° C). El lago Titicaca ejerce una influencia moderada
importante, pero aun en sus orillas las heladas nocturnas son corrientes durante la

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mayor parte del año. Los vientos que causan precipitaciones en el Altiplano
provienen de la cuenca amazónica después de haber descargado la mayor parte
de su humedad en las laderas orientales de los Andes. El Altiplano recibe también
una masa de aire del sur que causa olas de frío, nevadas y neblina. Alrededor del
lago Titicaca, las precipitaciones pueden alcanzar entre 650 y 900 mm anuales. El
sur del Altiplano es la zona más seca del país, con menos de 100 mm de
precipitación anual. Entre los extremos, existe un gradiente continuo de humedad
que disminuye de norte a sur, por ejemplo, en Oruro es de 300 a 400 mm y en
Potosí, de sólo 200 a 300 mm.

(2) LOS YUNGAS


En los Yungas, el clima varía según la altitud, desde tropical y subtropical hasta
templado, pero la humedad es siempre alta. La temperatura ambiente media es,
por ejemplo, de 18,6° C en Coroico, a 1377 m de altura, y de 21,4° C en Caranavi,
situado a 780 m. En promedio, las precipitaciones en los Yungas podrán alcanzar
1350 mm anuales. Las alturas de las cejas de montañas, mucho más frías, tienen
una cubierta permanente de nubes y neblinas. En el Chapare, la precipitación es
del orden de 5.000 mm (Villa Tunari). El promedio anual de temperatura en esta
zona más caliente es de unos 25° C, con pocas variaciones anuales.

(2) LOS VALLES SECOS


En los valles secos o mesotérmicos, situados más al sur, las temperaturas son
menos constantes con extremos que van de 39 a -8° C. La temperatura media
anual se aproxima a 18° C.
Se definen como "mesotérmicos" porque durante las estaciones de primavera,
verano y otoño, las temperaturas medias sobrepasan los 15° C. La humedad es
mucho más baja que en los Yungas, pero dependen de la orientación del valle:
así, uno es más seco que otro, de acuerdo al régimen de vientos. El promedio de
precipitación es de 400 a 600 mm. En algunos valles de Cochabamba,
Chuquisaca y Tarija, alcanza los 8000 mm anuales.

(2) LA LLANURA AMAZÓNICA


En las llanuras del norte y este de Bolivia existe un clima tropical, ya que la
temperatura media está por encima de 25° C. Hay un corto período seco, que
aumenta en duración de uno a cuatro meses a medida que nos acercamos más al
sur de la llanura beniana. Las lluvias abundan en el verano y causan desbordes de
los ríos en las zonas bajas. En las zonas rocosas, la humedad es mayor que en
las regiones de sabana, con lluvias abundantes sobre todo en la región de Pando
y al Norte de departamento de La Paz.

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(2) LA LLANURA CHAQUEÑA
La región del Chaco y el sur de Santa Cruz tienen un clima cálido con invierno
seco. El calor y la humedad disminuyen de norte a sur, por ejemplo, en Santa Cruz
la precipitación anual es de 1400 mm. En Villamontes sólo de 780 mm; la
temperatura media anual es de 24° C, pero ocurren descensos bruscos de
temperatura, y los vientos del sur llevan aire frío cargado de humedad: "surazos".

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(3) Ejercicios de autoevaluación

1. Explique, con sus palabras, las principales características del clima de Bolivia.

2. ¿Cuáles son las regiones climáticas de Bolivia? Explique las características de


cada una.

3. Dibuje un mapa de Bolivia, señalando las regiones climáticas del país.

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131
(1) BIBLIOGRAFÍA

- Bacsó, N.: Introducción a la Agrometeorología. Ciencia y Técnica, La Habana,


1996.

- Barry/Chorley: Atmósfera, Tiempo y Clima. Omega, Barcelona, 1999.

- Berovides/Méndez: Elementos de Ecología. Pueblo y Educación, La Habana,


Año 1999.

- Chacón Zúñiga, A.: Agroclimatología. Universidad Estatal a Distancia, Costa


Rica, 1985.

- Chircov Y. I.: Agrometeorología. Gidrometeoizdat, Leningrado, 1986.

- Coraza /Quintero: Agrometeorología. Universidad Central de Las Villas,


Publicaciones – CDICT, 1995.

- Koeppen W.: Climatología. Fondo de Cultura Económica, México, 1989.

- Miller, A: Climatología. Omega, Barcelona, 1976.

- Torres Ruiz, E.: Agrometeorología. Trillas, México, 1995.

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132
(1) NOTAS

(1) Evangelista Torricelli (Faenza, actual Italia, 1608 - Florencia, 1647), uno de los
primeros discípulos de Galileo, fue un físico y matemático italiano a quien se
atribuye la invención del barómetro. Sus aportes a la geometría fueron
determinantes en el desarrollo del cálculo integral. (N. de la E.)

(2) El “Sistema Internacional de Unidades”, abreviado SI, también denominado


“sistema internacional de medidas”, es el sistema de unidades más extensamente
usado. Junto con el antiguo sistema métrico decimal, que es su antecesor y que
se ha mejorado, el SI también es conocido como “sistema métrico”, especialmente
en las naciones en las que aún no se ha implantado para su uso cotidiano. Fue
creado en 1960 por la Conferencia General de Pesas y Medidas, que inicialmente
definió seis unidades físicas básicas o fundamentales. En 1971, fue añadida la
séptima unidad básica, el mol. (N. de la E., tomada de Wikipedia
http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_Internacional_de_Unidades).

(3) Un higrómetro es un instrumento que se usa para la medir el grado de


humedad del aire, o un gas determinado, por medio de sensores que perciben e
indican su variación. Los primeros higrómetros estaban constituidos por sensores
de tipo mecánico, basados en la respuesta de ciertos elementos sensibles a las
variaciones de la humedad atmosférica, como el cabello humano. Existen diversos
tipos de higrómetros. Un psicrómetro determina la humedad atmosférica mediante
la diferenciación de su temperatura con humedad y su temperatura ordinaria. (N.
de la E.)

(4) “Albedo”, según el Diccionario de la Lengua Española, vigésima segunda


edición, de la Real Academia Española, es la razón entre la energía luminosa que
difunde por reflexión una superficie y la energía incidente. (N. de la E.)

(5) Tomado de “Causas y consecuencia del Cambio Climático, sobre los recursos
hídricos”, enviado por Ing. Yurisbel Gallardo Ballat, Monografías.com,
http://www.monografias.com/trabajos42/cambio-climatico/cambio-climatico.shtml.
(N. del A.)

(6) Ídem.

(7) Frits Warmolt Went (n. Utrecht, mayo de 1903; m. Nevada, mayo de 1990).
Biólogo holandés, cuyos experimentos de 1928 demostraron la existencia de
auxina en las plantas. (N. de la E.)

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(8) Julius von Sachs (n. Breslau, Silesia, octubre de 1832; m. mayo de 1897).
Botánico alemán y profesor de la Universidad de Würzburgo, fundó la fisiología
experimental de las plantas. Demostró la importancia de la transpiración para las
plantas, así como el rol de la clorofila en su metabolismo. (N. de la E.)

(9) Tomado de “Climatología y Fenología Agrícola”, artículo escrito por la Ingeniera


Agrónoma, Juliana Gastiazoro Bletter, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la
Universidad de Comahue. Internet
(http://www.redagraria.com/investigacion/fca_unc/clima-
fenol_fca_unc/apunte_fenologia/2_Continuacion_de_Fase.html) (N. del A.

(10) Es evidente que el autor utiliza el término “ciclo circadiano” en sentido


metafórico. Se denomina “ritmo circadiano” a “recurrencias de fenómenos
biológicos en intervalos regulares de tiempo. Todos los animales, las plantas, y
probablemente todos los organismos muestran algún tipo de variación rítmica
fisiológica (tasa metabólica, producción de calor, floración, etc.) que suele estar
asociada con un cambio ambiental rítmico. En todos los organismos eucariontes
así como algunos procariontes y hongos se han documentado diferentes ritmos
con períodos que van desde fracciones de segundo hasta años. Si bien son
modificables por señales exógenas, estos ritmos persisten en condiciones de
laboratorio, aún sin estímulos externos”. (Definición tomada, por su claridad, de
Internet: Wikipedia La Enciclopedia Libre en español. N. de la E.)

(11) “La sombra de lluvia se refiere a un particular efecto de la topografía sobre la


distribución espacial de la lluvia. Así, cuando una masa de aire que está
precipitando cruza una montaña o una cadena de montaña, se registra una
intensificación de la lluvia en la pendiente de sotavento (debido al ascenso
forzado), produciéndose un secamiento relativo de la atmósfera. Como resultado
de este proceso, y asociado con el descenso del aire al otro lado de la montaña, la
precipitación cesa o disminuye en la pendiente de barlovento y en el sector
aledaño, configurando lo que a veces se denomina una zona de "sombra de
lluvia". (Tomado de Internet: http://www.atmosfera.cl/pyr.html. N. de la E.)

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