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OPINION Historiografía

Una obra admirable

Durante estos doce meses han salido a luz o serán publicados libros de
contenido historiográfico que vale la pena advertir a los lectores que
degustan de lo nuestro. Ellos son: Honduras en el siglo XX: una síntesis
histórica, por Marvin Barahona; Atlas histórico de Honduras, compilado por
William Van Davidson; Tres caudillos, tres destinos (1919-1932), por el
suscrito; De la patria del criollo a la patria compartida: una historia de
Honduras.

Me refiero a este último, publicado por Ediciones Subirana, fondo editorial


auspiciado por el Obispado de Choluteca, y debido al cuentista, novelista,
ensayista, historiador y docente Marcos Carías, Premio Nacional de
Literatura Ramón Rosa (1996). Producto de cuarenta años de enseñanza de
la Historia, esta obra es el feliz resultado de largas y copiosas lecturas,
reflexiones, investigaciones, concretadas en 358 páginas, escritas a la vez
con rigurosidad y honestidad intelectuales, a la vez que con amor a esta
“víscera entrañable”, amada por Antonio R. Vallejo, Rómulo E. Durón, Rafael
Heliodoro Valle, Ramón Oquelí, Leticia de Oyuela, Darío Euraque, Rolando
Sierra.

Pero también es un gusto leer De la patria del criollo a la patria compartida,


ya que está escrita tanto para especialistas como para legos, en estilo
directo, sencillo, agradable, lejos de cualquier aridez o pedantería.

Su admirable capacidad de síntesis le permite resumir un prolongado


período, que va desde el 9240 AC hasta el 2000 DC, tarea nada fácil, ya que
debe saberse distribuir el espacio dedicado a cada subtema de manera
equitativa.

A lo largo de nuestra vida intelectual independiente han habido intentos, de


disímil calidad, por resumir la historia patria, pero todos bienvenidos, ya que
aportan elementos adicionales. Algunos han sido: Bosquejo histórico de
Honduras (1927), por Rómulo E. Durón; Elementos de Historia de Honduras
(1927), por Félix Salgado; Honduras (1963), por Luis Marinas Otero;
Historia de Honduras (1978), por Edgardo Quiñónez y Mario R. Argueta;
Historia de Honduras (6 tomos, 1984), por Medardo Mejía; Evolución
histórica de Honduras (1983), por Longino Becerra, la obra en disco
compacto (l99?, desconocida en Honduras), por Kenneth V. Finney; Historia
de Honduras (2005), por Guillermo Varela Osorio, así como antologías de
lecturas de historia nacional, compiladas por Héctor Pérez Brignoli, Óscar
Zelaya, Rubén Darío Paz, Pablo Yankelevich.

Pero, hasta ahora, ninguno de estos meritorios esfuerzos alcanza la


hondura, el nivel interpretativo y el deleite que ocasiona su lectura, que la
obra hoy reseñada. Agrego, además, la bibliografía consultada, la calidad
estilística, la frescura contextual, la ausencia de visiones esquemáticas,
maniqueas y unidimensionales. Por el contrario, en sus análisis incorpora
elementos socio-económicos, antropológicos, geográficos, psicológicos,
demográficos, culturales, en la búsqueda lograda de una historia total,
globalizante.

Por todas estas cualidades, recomiendo altamente esta excelente obra, a la


vez que felicito al colega Carías, a quien me atrevo a sugerirle que su
próxima contribución, en colaboración con su hermana Gloria, la centre en la
vida, obra y ambiente histórico-intelectual de su ilustre padre, Marcos Carías
Reyes, de quien discretamente se conmemoró el primer centenario de su
nacimiento en 2005.

Mario R. Argueta