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Maestría en Ciencia, Tecnología y Sociedad

Estudios Sociales de la Ciencia

Docente: Dr. Pablo A. Pellegrini


Dr. Pablo Pellegrini

Clase Nº 1: Presentación. Determinaciones mutuas


ciencia-sociedad

Consideraciones preliminares

Con este texto comienza la materia, así que antes de introducirnos en el contenido
de la misma, quisiera aprovechar para comentarles algunas cuestiones sobre las
lecturas.

Lo que les permitirá a ustedes tener una sólida base acerca de este campo que son
los estudios “ciencia-tecnología-sociedad” son los textos que acompañan cada
clase, la bibliografía propiamente. El ritmo de lecturas es bastante intenso:
alrededor de 3 textos por semana. Algunos estarán –debido a su formación de
grado o hábito personal– más acostumbrados que otros a dedicar varias horas por
semana a lecturas académicas. Algunos tendrán más tiempo que otros para
hacerlo. Pero lo cierto es que estas lecturas son imprescindibles. Esto se debe a que
en esta materia presentaremos modos de ver la ciencia que no son, quizás, propios
del sentido común dominante. Pero a estos abordajes desafiantes (me refiero, en
particular, a los enfoques que vendrán luego de Kuhn) no llegaremos de golpe, sino
que cada clase sirve para ir, de a poco, introduciéndonos en la temática. Por eso,
seguir el ritmo de las lecturas hará más fácil la comprensión de los siguientes
textos. Por otro lado, la evaluación consiste en un trabajo final donde habrá que
poner en juego varios conceptos que hacen a estas lecturas. En definitiva, un
consejo trivial pero contundente: ¡lean!

Introducción

Esta primera clase tiene el propósito de brindar una primera aproximación a este
campo que llamamos “ciencia, tecnología y sociedad”, a través de una vista
panorámica de la trayectoria del propio campo desde sus inicios. Seguramente,
todos acordaremos que la ciencia y la tecnología tienen una presencia muy
importante en las sociedades contemporáneas. Sin mucho esfuerzo, podremos
constatar que nuestra vida cotidiana está llena de desarrollos científico-

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tecnológicos, y como ejemplo inmediato podemos contemplar este mismo acto: el


estudiante leyendo una clase a través de su computadora, en un curso virtual, a
través de internet. Que las innovaciones ligadas de algún modo a desarrollos de la
ciencia y la tecnología forman parte de nuestra vida cotidiana, es algo bastante
evidente. Hay varias preguntas que podríamos hacernos para empezar a escudriñar
en “esto” que está tan presente en nuestras vidas. Por ejemplo: ¿qué es la ciencia?
¿Una sucesión de descubrimientos brillantes producidos por hombres geniales?
¿Qué hacen los científicos? ¿Basta un tubo de ensayo y una mente inquieta para
hacer ciencia? ¿Es la ciencia un conocimiento puro sobre la naturaleza? ¿Qué temas
son los que investiga la ciencia?

Objetivos de la clase

 Brindar una aproximación a los estudios ciencia-tecnología-sociedad, dando


cuenta de los orígenes históricos del campo.

 Analizar los aportes fundamentales de dos autores pioneros del campo:


Robert Merton y John Bernal.

 Identificar distintos modos en que la ciencia y la sociedad se condicionan


mutuamente.

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1. El origen de la ciencia moderna

Hay una pregunta que podríamos hacernos para desnaturalizar este hecho al que
estamos tan acostumbrados, a la presencia de la ciencia y la tecnología en nuestras
vidas: ¿desde cuándo existe la ciencia? Por lo pronto, conviene hacer un breve
recorrido histórico, porque la ciencia, en definitiva, no existe desde siempre.
Podríamos considerar que algo del pensamiento científico ya estaba presente en la
antigua Grecia. Siempre que uno se dedica a analizar una actividad humana puede
encontrar aspectos similares de esa actividad en el pasado. Pero no es la intención
aquí señalar todas las situaciones históricas que de algún modo podríamos asociar
a la ciencia, así que no vamos a inmiscuirnos con el pensamiento de la antigua
Grecia y vamos a saltar varios siglos adelante, pues la literatura sobre historia de la
ciencia suele situar en un momento histórico determinado lo que se considera como
el origen de la ciencia moderna: allá por el siglo XVII. Por entonces, comienza a
darse un proceso en el cual los “sabios” procuraban obtener nuevos conocimientos
recurriendo al método experimental, y abandonando el principio de autoridad que
determinaba que las cosas eran verdades según quién lo decía. Estos “sabios” no se
encontraban en las universidades, como podría suponerse. Universidades en la
Europa del siglo XVII existían, desde luego, pero eran sitios donde el conocimiento
estaba fuertemente anquilosado y no había lugar para estos filósofos que querían
basar sus conocimientos en experimentos. Entonces, fue surgiendo una nueva
institución: las Academias. Si bien las primeras academias surgieron en Italia, las
más trascendentes son la Royal Society de Londres (creada en 1662) y la Académie
Royale des Sciences (en 1666).

Con el tiempo, estos “sabios” se irían profesionalizando, la ciencia encontraría


nuevos nichos donde desenvolverse, y muchos cambios habrían de producirse hasta
dar lugar a una ciencia industrializada como la que podemos encontrar
actualmente. No vamos a ocuparnos ahora de todos esos procesos que hicieron al
desarrollo de la ciencia contemporánea. Retengamos, por lo pronto, la idea de que
la ciencia moderna surge en el siglo XVII. Ahora bien, ¿por qué surgió en ese
momento y no en otro?

2. Analizando las relaciones entre la ciencia, la tecnología y la


sociedad

Quizás, no sea casual que la ciencia moderna, la tecnología y la sociedad industrial


comenzaran a desarrollarse al mismo tiempo. Esto sugería, en la década de 1930,
el sociólogo estadounidense Robert Merton. Dicho sea de paso, la tesis doctoral de
Merton se titulaba “Ciencia, tecnología y sociedad en la Inglaterra del siglo XVII”.
La unión de estas tres palabras en una misma frase no nos sorprende hoy en día,
pues como vimos antes nos resulta muy evidente que están relacionadas. Pero
hace 70 años no era tan evidente que estas tres dimensiones estaban tan
articuladas entre sí. Precisamente, es durante la década de 1930 que comienza un
estudio sistemático de las relaciones entre ciencia, tecnología y sociedad. Insisto:
podremos encontrar muchos autores (filósofos, economistas, etc.) del siglo XIX que

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hacen reiteradas menciones a la ciencia y la tecnología. Pero estudios dedicados de


lleno a analizar estas relaciones comienzan recién por la década del ’30. Aún más:
la conformación de un campo disciplinar dedicado al estudio ciencia-tecnología-
sociedad (para abreviar, de ahora en más, podemos apelar a sus siglas “CTS”) se
consolidó a nivel internacional hace relativamente pocos años.

Leer con Atención

Las reflexiones sobre la ciencia y la tecnología, sobre sus dimensiones


sociales, son bastante recientes. Más aún: si consideramos que estos
estudios sociales sobre la ciencia y la tecnología tuvieron su origen
institucional en los países centrales (Reino Unido, Francia), su carácter es
aún más novedoso en el caso de América Latina.

Vale la pena mencionar unas cualidades más de este campo. Se trata de un campo
bastante heterogéneo en su composición. Sin dudas, es una disciplina que
pertenece a las ciencias sociales, por cuanto se trata, en definitiva, de analizar a la
ciencia y a la tecnología como una práctica social. Sin embargo, los actores que
constituyen este campo (los investigadores en CTS), no provienen exclusivamente
de las ciencias sociales. De hecho, su origen está marcado por la presencia de
muchos científicos “duros” (sobre todo físicos, pero también algunos ingenieros, por
ejemplo), que se “pasaron” al estudio social de las prácticas científicas. También,
por cierto, se incorporarán sociólogos, historiadores y economistas a este campo.
Luego fueron surgiendo posgrados que buscaban otorgar un marco de análisis
común. Lo cierto es que personas con formación de grado en disciplinas muy
distintas vienen a sumarse a este campo. Esta heterogeneidad es casi única del
campo CTS. Ahora bien, el éxito en la adaptación a este campo depende de la
capacidad para asimilar los marcos analíticos propios de este campo. Con esto
quiero decir que un físico no va a estar en condiciones de hacer un análisis socio-
histórico de su disciplina por el solo hecho de ser físico. Quizás tenga algunas
ventajas a la hora de describir aspectos técnicos que hacen a su estudio, pero
también suele volverse un obstáculo en la medida que no puede salirse de su rol de
científico “duro” y observar la ciencia desde una posición distinta. ¿En qué consiste
esa mirada propia del científico “duro”? Ya nos dará algunas buenas pautas Merton,
pero no nos apresuremos. Celebremos por ahora esa heterogeneidad que aún hace
a los estudios CTS, lo que vuelve particularmente interesante la primera actividad
que tendrán que hacer que, como verán, consiste simplemente en presentarse,
contar de qué disciplina viene cada uno, y por qué se interesó por esta maestría.
Quizás, veamos reflejada parte de esa heterogeneidad.

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Para Ampliar

En el bloque que corresponde a esta primera clase, encontrarán un texto de


lectura opcional que buscar brindar un somero mapa de cómo se fue
conformando este campo de estudios CTS en América Latina. Cabe aclarar
que se trata de un texto del 2004, y presenta un esquema de desarrollo del
campo CTS en América Latina atravesado por 3 generaciones, cada cual con
características propias. Probablemente, en la actualidad haya una cuarta
generación de investigadores en ciencia-tecnología-sociedad en la región,
con algunos rasgos distintos a los de las generaciones pasadas, con
inquietudes propias; y acaso ustedes mismos estén por formar parte de esa
generación. Pero para llegar a eso, entender de dónde venimos es un inicio
fundamental.

3. La tesis de Merton

Es hora de ir adentrándonos un poco más en el campo de los estudios sociales de la


ciencia y la tecnología, abordando a uno de los autores fundacionales de los
estudios sociales de la ciencia: Robert K. Merton.

Merton era un sociólogo norteamericano discípulo de Talcott Parsons. Este último


fue el mayor exponente de lo que se llamó sociología funcionalista, la cual le da una
gran importancia a la dimensión cultural (que aparece como una variable
independiente del sistema social). La idea de que las normas culturales ejercen
fuertes determinaciones, el modo en que las conductas refuerzan un sistema social,
cómo las instituciones son funcionales a un sistema, son nociones constitutivas de
esta corriente, y están bastante presentes en la obra de Merton.

Ciencia, tecnología y sociedad en la Inglaterra del siglo XVII es la tesis de


doctorado de Merton (cuyo capítulo 11 tienen como lectura para esta clase),
publicada a fines de la década del ’30. Podríamos decir que el objetivo general de
Merton es pensar y analizar la ciencia como un producto de la sociedad. Las
relaciones ciencia-sociedad Merton las irá viendo a medida que analiza la
institucionalización de la ciencia en el siglo XVII. Al preguntarse por qué la ciencia
moderna surge en determinado lugar en determinado momento, Merton deberá
buscar las características de la sociedad que le permiten explicar ese origen de la
ciencia, deberá encontrar las condiciones sociales fundamentales que, a su juicio,
incidieron en el surgimiento de la ciencia moderna.

Hay cuatro partes que componen la tesis de Merton. En primer lugar, realiza un
análisis estadístico sobre la población de científicos británicos en el siglo XVII.
Luego, inspirándose en Weber, aborda la relación entre el puritanismo y la actividad
científica. En una tercera parte se ocupa del rol que ejercen las demandas
económicas y militares en la orientación de la actividad científica. Finalmente, en la
cuarta parte estudia la relación entre la ciencia y el crecimiento de la población.

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Merton comienza diferenciando la sociedad de la civilización y de la cultura.

Leer con Atención

En la definición que brinda Merton, la sociedad está dada por las pautas de
interacción entre las personas; la civilización es el conjunto de conocimiento
empírico y científico, junto con el conjunto de medios técnicos de los que
dispone una sociedad; la cultura está constituida por el marco de valores y
normas que le permite a una sociedad distinguir lo bueno de lo malo, lo bello
de lo feo, lo sagrado de lo profano, etc.

Al diferenciar estas tres dimensiones, Merton buscará elementos en cada una de


ellas para explicar el surgimiento de la ciencia. Dirá que como aspecto de la
sociedad, la densidad de la población supone un elemento fundamental para la
producción de conocimientos. Dirá luego que el aumento de la interacción social es
crucial. Aquí Merton introduce una cuestión de indudable importancia: el trabajo
científico es necesariamente fruto del trabajo colectivo, y no puede explicarse como
un mero acto de cualidades excepcionales de un individuo. De aquí deriva también
otra observación de Merton: “la ciencia es conocimiento público, no privado”; pues
si el conocimiento que produjo un científico no es puesto a disposición de sus
colegas, ese conocimiento no existe, debe, por lo tanto, volverse público.

Merton sugiere, en definitiva, que existe una relación entre el conocimiento


científico, el desarrollo tecnológico y los aspectos sociales, culturales, políticos y
económicos de la sociedad. Esto puede parecer trivial hoy en día, pero aún a
principios de siglo XX era común considerar a la ciencia como un conjunto de
prácticas completamente distinto y separado del mundo de la tecnología y las
aplicaciones industriales. La ciencia –según esa concepción– consistía en la
búsqueda de la verdad, y no se mezclaba con cuestiones mundanas. En ese marco,
la perspectiva de Merton de pensar cómo la sociedad había influido en el desarrollo
de la ciencia, constituía un abordaje desafiante.

Para Reflexionar

No significa esto que Merton rompiera por completo con la perspectiva de su


época, desde luego que comparte significativos puntos de vista con ésta:
también él considera que los científicos deben constituir una esfera
autónoma de la sociedad, que cuando están libres de toda injerencia externa
pueden producir conocimientos verdaderos. Merton separa así de un modo
tajante la sociología de la epistemología, algo muy propio de su época.

En todo caso, cabe señalar que las ideas que puso en juego Merton pasaron a
formar buena parte de la discusión que impregnó durante las siguientes décadas a
los estudios sobre ciencia y sociedad. Varios autores consideran a Merton como el
propulsor del primer programa de investigación en sociología de la ciencia.

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4. La perspectiva de John D. Bernal

Si la obra de Merton se enmarca dentro de una búsqueda académica (Merton


escribe su estudio en el marco de un doctorado, y buscando posicionarse dentro del
campo de la sociología de la época), la obra de Bernal tiene una raíz notablemente
distinta. John Bernal era un científico bastante reconocido que se dedicaba a la
cristalografía de proteínas, es decir, a describir la estructura tridimensional de las
mismas. Sus discípulos en el laboratorio fueron aún más reconocidos: Dorothy
Hodgkin y Max Perutz fueron galardonados con el premio Nobel, y Rosalind Franklin
también se encuentra entre sus discípulos (Rosalind no ganó un Nobel, pero sí lo
ganaron Watson y Crick, los cuales –para su célebre investigación sobre la
estructura helicoidal del ADN– se basaron en información que había obtenido
Rosalind). Pero además de ser un científico “duro”, Bernal era un militante
marxista, afiliado al Partido Comunista inglés y fundador del primer sindicato de
profesores e investigadores de Inglaterra. De este modo, las reflexiones de Bernal
sobre la ciencia se deben, por un lado, a un ejercicio de reflexividad acerca de su
propio lugar en la sociedad (en tanto científico) y, por otro lado, a una
preocupación política acerca de la ciencia en el capitalismo y en los procesos
históricos de cambio social. Publica La función social de la ciencia en 1939, y La
ciencia en la historia –quizás su obra más importante– en 1954 (esta última, que
también se la encuentra traducida bajo el título de Historia social de la ciencia,
tiene dos tomos, el primero dedicado al análisis de la ciencia en la historia, y el
segundo centrado en la ciencia en la sociedad contemporánea).

Bernal enfatiza que el conocimiento científico no sirve a todos por igual, sino que es
apropiado de un modo diferente según la clase social. La división de la sociedad en
clases hace que la clase trabajadora no tenga las mismas capacidades que la
burguesía de apropiarse del conocimiento científico, de modo que la ciencia termina
remarcando las diferencias de clase existentes. Por eso dice Bernal que los
científicos no pueden eludir su responsabilidad moral, porque los resultados del
trabajo científico son empleados en la maquinaria capitalista de guerra y miseria.
Cabe señalar que para Bernal la producción de conocimientos no es conflictiva,
pues su crítica se limita a la apropiación de los mismos. Los científicos, según
Bernal, tienen la noble misión de producir conocimientos útiles para toda la
sociedad, pero luego estos conocimientos son apropiados de un modo diferencial.
Bernal separa así lo que sería el “medio interno” de la ciencia del uso que se hace
de los conocimientos científicos. Así, Bernal termina sugiriendo que la propia lógica
democrática de la comunidad científica debería ser exportada al conjunto de la
sociedad capitalista, transformando sus bases.

Aún cuando estas consideraciones de Bernal sobre la racionalidad de la comunidad


científica resulten poco útiles para los estudios sociales de la ciencia en la
actualidad, otros aspectos de su obra, como sus observaciones sobre la apropiación
del conocimiento científico, podrían resultar pertinentes aún hoy.

En La ciencia en la historia, Bernal sostiene que no pretende hacer una simple


historia de la ciencia, sino que busca mostrar las interacciones entre la ciencia y la

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sociedad, y así como los acontecimientos sociales producen transformaciones


internas en la ciencia, algunas transformaciones sociales se deben a efectos de la
ciencia. La ciencia influye en la ideología de la época pero, sobre todo, influye en
los modos de producción, dice Bernal. Argumenta también que la competencia
entre empresas ha producido muchos avances científico-tecnológicos, pero que los
grandes monopolios que han pasado a sustituir esta competencia no tienen ninguna
prisa por hacer innovaciones. Pero sobre todo, Bernal señala los límites
estructurales de la ciencia en la sociedad capitalista, donde sólo se estimulará el
desarrollo de aquello que dé ganancias.

5. ¿Hasta dónde llega el análisis sociológico?

Las perspectivas de Merton y de Bernal son claramente diferentes. Sin embargo,


resulta interesante señalar aspectos comunes a ambos. En particular, los dos tenían
una concepción similar acerca de la racionalidad de la comunidad científica, ambos
–y en consonancia con el modo habitual de concebir la ciencia– perciben la
producción de conocimiento científico como un espacio autónomo y desprovisto de
los intereses y conflictos que aparecían en otros espacios sociales. Tanto para
Merton como para Bernal, el proceso de producción de conocimientos no era algo
problemático. Si se considera que es un proceso social, es sólo porque se desarrolla
dentro de instituciones sociales y porque sus productos se vuelcan a la sociedad,
pero dentro del proceso mismo de producción de conocimientos ninguno considera
que haya intereses, y la racionalidad parece reinar de modo absoluto. A esto
aludíamos con la tajante separación entre sociología y epistemología, haciendo
referencia a que el análisis social llega hasta las puertas de la producción de
conocimiento, y ahí se detiene. Si el conocimiento científico se produce aplicando
correctamente un método, entonces nada tiene para decir allí la sociología; en todo
caso, será terreno de la historia internalista o de la epistemología. Este límite al
estudio social de la ciencia será derribado más adelante, pero no por Merton ni por
Bernal, pues ambos mantenían aún esta forma de ver la ciencia como espacio
autónomo.

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Para Ampliar

Pierre Thuillier (en un libro de 1983, mucho más actual que los textos de
Merton y Bernal), también indaga sobre los orígenes de la ciencia moderna y
las formas en que los aspectos sociales se vinculan con el conocimiento
científico. Lo hace de un modo muy particular, acaso provocador:
discutiendo sobre el rol de la religión como un posible factor favorable al
desarrollo de la ciencia. En realidad, verán que el propósito de Thuillier es el
de mostrar que un análisis sobre las relaciones entre ciencia y sociedad
necesariamente tiene que ser complejo, que no puede limitarse a la
influencia de una idea o de una necesidad, sino que la interrelación es fluida
y que muchos elementos deben tenerse en cuenta. Criticará así las
explicaciones simplistas y las perspectivas externalistas e internalistas de la
historia de la ciencia.

Lecturas obligatorias

 BERNAL, John (1967): Historia social de la ciencia, Barcelona, Península.


Cap. 1. (32 págs)

 MERTON, Robert (1984): Ciencia, tecnología y sociedad en la Inglaterra del


siglo XVII. Madrid, Alianza. Cap. 11.

 THUILLIER, P. (1990): “El saber ventrílocuo: cómo habla la cultura a través


de la ciencia”. México, FCE. Cap. II: La ciencia moderna. (16 págs)

Lecturas recomendadas

 KREIMER, P. y THOMAS, H. (2004): “Un poco de reflexividad o ¿de dónde


venimos? Estudios sociales de la ciencia y la tecnología en América Latina”.
En Kreimer y Thomas (eds.), Producción y Uso Social de Conocimientos:
Estudios de Sociología de la Ciencia y la Tecnología en América Latina.
Buenos Aires, UNQ, pp. 11-89.

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