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EL SER Y LA NADA

EN BUSCA DEL SER

1. LA IDEA DEL FENÓMENO

Partiendo de los dualismos de los que habla la filosofía occidental, los suprimirá
reemplazándolos por el monismo del fenómeno

No se reconoce más entre exterior e interior

El dualismo del ser y el parecer pierden su derecho de ciudadanía en el campo de la filosofía.

¿El ser es al parecer como la cosa en sí es al fenómeno?

Se pone en jaque el ser-tras-de-la-aparición

Apariencia no oculta la esencia, la revela, es su esencia.

¿La dualidad ontológica del ser quedará disuelta?

Se reduce el ente a sus manifestaciones. ¿No hay cosa en sí?, pero sí objetividad de los
fenómenos

¿Qué les da el orden a los fenómenos? La mente humana dirá el cognitivismo

2. EL FENÓMENO DEL SER Y EL SER DEL FENÓMENO

La aparición es un ser propio, es el mismo una aparición

La ontología se vuelve fenomenología

Lo ontico-ontológico, algo que superar el fenómeno para volcarse sobre el ser.

Esencia: es la razón de una serie de apariciones

Ser y existir no coinciden necesariamente, la ausencia lo demuestra, no estar ahí es todavía ser,
ser ausente mientras el no estar, se niega a sí mismo.

Al ser sólo se llega consultando al fenómeno

3. EL COGITO PRERREFLEXIVO Y EL SER DEL PERCIPERE

Posicionalidad de la conciencia. Conciencia como la dimensión transfenoménica del sujeto, ya


que por rigor cuando ella el sujeto deja de presentarse como objeto, además porque se da
después del objeto, pero también antes, lo antecede y lo sucede, lo borda y en muchos casos lo
desborda. (Considerarlo como el punto de partida en el otro ensayo). Toda conciencia es
conciencia de algo, posición de un objeto trascendente, Sartre dirá que la conciencia como tal
no es, porque es impensable pensarla como algo que no tiene contenido, pero pasa que cuando
que cuando se ocupa de sí misma, se llena, es decir ya es ella un contenido, un contenido
receptivo, una brecha, tal vez así debamos entenderla.

Toda trascendencia será un salto de la conciencia a sí misma para alcanzar un objeto


Saber, es saber que se sabe, y para ser consciente de algo hay que ser consciente que se es
consciente. Lo cual no es suficiente fundamento ontológico para dar cuenta de la existencia de
algo en sí, pero al menos de sí como aparición para mí. Luego refutará esto, y lo invertirá, ya que
será la conciencia no reflexiva la que hará posible la reflexión, un cogito prereflexico que será
condición del cogito cartesiano. (a este cogito pre reflexivo hay que darle vueltas, analizarlo,
describirlo). Con ello hay circularidad: toda existencia consciente existe como conciencia de
existir. La conciencia de que es conciencia será la conciencia pre reflexiva. (Ojo, en su momento
lugar estos conceptos con la reflexión que se haga sobre el cuerpo en cualquiera de las tres
dimensiones)

Es una filosofía que busca fundamentar la posibilidad del conocimiento del mundo que la
veracidad o la falsedad del mundo mismo.

Hay una propuesta de entender a la conciencia no como dualidad, sino una relación inmediata
con lo conocido, que no la separa sino que lo anuda con él, en ese caso sí se vindica la unidad de
la conciencia y claro, también de la experiencia.

¿Bajo estos términos la conciencia surge en el seno del ser, que crea y sostiene su esencia,
entendida como la ordenación sintética de sus posibilidades? Ojo: esta determinación de la
conciencia por sí misma no debe entenderse como una génesis, como un devenir, pues ello
implicaría una conciencia que es anterior a su propia existencia. En ese caso la conciencia sería
conciencia de sí como acto, o mejor dijo como lo que no es (esto responde de alguna manera a
la condición de la conciencia prereflexiva). Crítica a la noción causa-de-sí, qué implica. Cómo se
genera, lo más oportuno es decir existe por sí. antes de la conciencia no pude concebirse sino
una plenitud de ser, por eso para que haya nada de conciencia es necesario una conciencia que
ha sido y que ya no es más.

La palabra anula al absoluto, porque lo apresa, por eso como lo entiende lo absoluto, ya no tiene
más que ver con los conceptos y las construcciones lógicas, sino más bien con con el sujeto
mismo de la concreta de las experiencias. Así absoluto y relativo se entrelazan.

¿Por el vacío de la conciencia, por su falta de sustancialidad, es que podemos hablar de la


identidad entre apariencia y existencia?

4. EL SER DEL PERCIPI (ampliar) página 24

Cosas. Totalidad conexa de sus apariencias

El discurso realista que otorga ser a la totalidad la pierde para otorgársela al ser de la conciencia.
Solamente el ser de la conciencia es lo absoluto. Solamente esta le otorgará el ser a los hechos.

Sobre el hombre, soy pasivo cuando recibo una modificación no originada en mí, es decir, de la
que no soy fundamento ni creador.

Uno debe convertirse en el fundamento de sus afecciones.

¿el ser de la existencia reposa sobre algo que no es su conciencia?

5. LA PRUEBA ONTOLÓGICA

Conciencia siempre es conciencia de algo, esta es constitutiva del ser de su objeto.

Si se quiere que el ser del fenómeno dependa de la conciencia será importante que el objeto se
distinga de la conciencia.
¿cómo el no ser puede ser fundamento del ser?

Cada aparición remite a una ausencia, y cada ausencia a una presencia

Primero es la conciencia de algo para ser conciencia de sí.

La trascendencia es el constituyente o el carácter intrínseco de la conciencia

La conciencia implica un ser no consciente y transfenoménico

La conciencia es un ser cuya existencia pone la esencia, e, inversamente, es conciencia de un ser


cuya esencia implica la existencia.

El ser de los otros: ser-en-el-mundo

Objeto: en-sí

6. EL SER EN SÍ

Las relaciones ontica-ontológicas. El ser se mueve en estas dos categorías, como parte todo y
como unidad sintética.

Se trasciende lo óntico hacia lo ontológico

El ser-en-sí, constituye el ser del fenómeno

la concepción religiosa se entiende como entrega del ser, por lo que el ser siempre se veía
afectado por cierta pasividad.

El ser es increado, pero el ser tampoco se crea a sí mismo porque ello supondría que el ser es
anterior a sí mismo.

El ser está más allá de sí

El ser en sí es lo que es, el ser en sí no tiene un adentro que se ponga a un afuera. Es macizo. Es
síntesis consigo mismo. Está aislado y no tiene ninguna relación con lo que no es.

El ser no es lo que será y es ya lo que no es. Se niega por principio.


EL PROBLEMA DE LA NADA

CAPÍTULO 1: EL ORIGEN DE LA NEGACIÓN

1. LA INTERROGACIÓN

Dos regiones del ser descubiertas, la del en-sí, y la del para-sí.

El fenómeno es un abstracto ya que es pensado ante una conciencia que sintetiza.

Lo aislado no se puede percibir sino como parte de la totalidad a la que pertenece

Lo concreto, es decir la realidad, es la suma o síntesis de las abstracciones, la de los fenómenos


y la de la conciencia.

La conciencia es imposible sin un objeto espacio-temporal, no se puede pensar sin tal.

Es la pregunta la que nos enfrenta con la posibilidad de la negación; el no-poder, el no-saber, el


no-tener, en mayor medida, el no-ser.

La interrogación deja oculta la posibilidad de una verdad.

La interrogación es el medio por la que el no-ser (nada) llega, o aparece en el mundo, ello porque
otorga la conciencia de ausencia, de vacío en el acto de estar-en-el-mundo.

¿La no-existencia y la ausencia, pueden equipararse, de ser así, ambas están dotadas de alguna
categoría de ser?
El ser es eso, y fuera de eso, nada. Es decir, todo es cercado por la nada, o la nada lo cerca y lo
acerca a todo.

2. LAS NEGACIONES.

El ser en sí está más allá de la afirmación como de la negación, es decir, del realismo como del
idealismo. Es el sustrato de la realidad. Pero en qué difiere del que plantea el realismo.

Afirmar y negar sólo son categorías de juicios, que no se corresponden necesariamente a los
planos ontológicos, porque estos deben dar por efecto la existencia sentada antes de toda
valoración.

La nada más que su origen tiene su correlación con los juicios negativo, llega por el juicio del
hombre, o el hombre llega a ella mediante su juicio. Sartre hace la misma pregunta, pero de la
siguiente manera: ¿si la negación como estructura de la proposición judicativa, está en el origen
de la nada, o si, al contrario, esta nada, como estructura de lo real, es el origen y fundamento
de la negación?

La negación estaría al cabo del acto judicativo sin estar por eso en el ser, ¿eso quiere decir que
la nada no tiene su propio ser?

La negación aparece sobre el fondo primitivo de una relación entre el hombre y el mundo, es
decir, solamente es el hombre quien descubre la nada, o sólo la nada es para el hombre. Es por
ello que la nada tiene la potestad de ser inteligible.

Al parecer, el no- ser va más allá de los usos del lenguaje y es, en algún grado, un punto de
constitución de lo estar-presente.

La fragilidad, es la posibilidad de no ser, en circunstancias determinadas. Un ser es frágil si porta


en su ser una posibilidad definida de no-ser. La potencia de no ser, lo que faculte la angustia de
espera y contingencia.

El hombre destruye, cuando erige frágil, por eso destruye sus ciudades y todo cuanto hace.

La ausencia puede cobrar un fondo objetivo cuando la expectativa que tengo de una figura que
debería por necesidad estar ahí, no lo está.

La negación es denegación de lo existente; un ser es primero puesto y luego rechazado a la nada.


¿Podemos decir por ello que solamente es negado lo posible?, y sobre lo imposible, qué se
puede afirmar, que es o no negable.

3. LA CONCEPCIÓN DIALÉCTICA DE LA NADA

El ser no es una estructura entre otras, un momento del objeto, es la condición misma de todas
las estructuras.

Para Sartre, será necesario distinguir entre ser y esencia. Y qué se puede discurrir sobre cada
uno de ellos.

La posterioridad lógica de la nada respecto al ser. Qué fue primero, el ser o la nada. El ser, dirá
Sartre.

Toda definición es negativizadora o nihilizante, ya que, delimita las posibilidades discursivas.

La negación no puede alcanzar el núcleo del ser, que es plenitud absoluta y entera positividad.
La nada tiene su ser; ¿si lo toma, sólo lo toma del ser?

4. LA CONCEPCIÓN FENOMENOLÓGICA DE LA NADA.

Las actitudes de la realidad humana, ya no naturaleza humana, que ponen e implican un aliento
de la nada son: el odio y la destrucción, la prohibición, el pesar, pero, sobre todo, la angustia.

La nada no es, se nihiliza.

Para Heidegger, el ser de la realidad humana, se define como ser-en-el-mundo.

Toda determinación es trascender, ya que supone retroceder para tomar perspectiva.

El hombre es un ser de alejamientos.

La realidad humana, léase la angustia y la libertad, surgen como emergencia del ser en el no-ser,
y, debido a que el mundo está suspendido en la nada. Son estos los factores que soportarán la
contingencia del mundo.

La nada es aquello por lo cual el mundo recibe sus contornos. La nada funda la negación como
acto porque ella es la negación como ser. Nada es el ser de la negación.

La nada no pertenece a una idea extra-mundana, sino que descansa en el núcleo del ser, como
posibilidad latente y necesaria.

5. EL ORIGEN DE LA NADA

Si la negación no existiera, no podría formularse pregunta alguna, ni siquiera por el ser.

La nada se da por necesidad, pero solamente por el hombre se hace efectiva. La nada, para un
ser que no sea el hombre, es imposible. El hombre es el ser por el cual la nada adviene a las
cosas. El ser por el cual la nada adviene al mundo debe ser su propia nada.

La nada no puede producirse en el ser-en-sí, porque esta es entera positividad, y la nada no


figura entre sus estructuras.

¿en suma, la nada se concibe a partir del ser, fuera del ser, o, por otra parte, siendo no-ser?

Con la interrogación se introduce en el mundo las dosis de negatividad.

Relación de utensilidad

La posibilidad de segregar una nada, ¿una posibilidad?; es la libertad.

La libertad no puede estudiarse de manera aislada, estudiarla implicaría un análisis general del
ser del hombre, en su caracteres exhaustivos y terminológicos.

Existencia y esencia no es semejante en el hombre y en las cosas del mundo. La libertad humana
precede a la esencia del hombre, y la hace posible.

No hay diferencia entre el ser-del-hombre, y ser-libre.

Toda nihilización implica una escisión entre el pasado y el presenta, este corte, es la nada. El
hombre, aseguraría Bergson.

La nada delimita la realidad, la bifurca entre pasado y futuro. La nada es el presente.


Miedo es aprehensión irreflexiva de lo trascendente, y la angustia es aprehensión reflexiva del
sí-mismo.

Para hacer aparecer mi posible pongo los demás posibles con el fin de nihilizarlos.

Yo no soy aquel que seré, no lo soy porque el tiempo me separa de aquello. Lo que soy no es el
fundamento de lo que seré.

El yo que seré depende del yo que todavía no soy, y que no sé si seré.

La conciencia como tal es vacía de todo contenido

El hombre está siempre separado de su esencia por una nada. Hegel: wesen ist was gewesen ist.
La esencia es lo que ha sido.

La esencia es todo cuanto la realidad humana capta de sí misma como habiendo sido. Pero que
ya no es.

Sólo en la generalidad de los actos cotidianos estoy comprometido, he apostado y sólo ahí
descubro mis posibilidades, realizándolas.

Estoy comprometido porque soy el mundo.

Yo soy un objeto de mi conciencia, pero en vista que la conciencia es vacía, esa conciencia que
tengo de mí, la confundo con mi yo.

Soy el ser por el cual los valores existen, el hombre es quien da valor a las cosas. Sobre ello se
dirá que la libertad es el fundamento sin fundamento de los valores.

En este mundo en el que me comprometo, mis actos me haces erigir valores como perdices.

Elección de mí mismo en el mundo.

Nada puede tranquilizarme con respecto a mí mismo, escindido del mundo y de mi esencia por
esa nada que soy. Tengo que realizar el sentido del mundo y de mi esencia. Yo decido sobre ello.

El espíritu de seriedad es la del hombre que se define a partir de los objetos, o mejor, del carácter
cosista de los valores que se les dan a los objetos del mundo.

La seriedad la asume el hombre que rehúye a su propia libertad y se deja comprender por los
ídolos explicativos de su situación.

La seriedad es la de quien no desea ser más allá que lo que es.

La conciencia de nuestra libertad lo que debe lograr es que nos captemos como el origen de mi
posible

Mi trascendencia sostiene y trasciende mi esencia, y, aunque nos trascendernos para afuera,


también lo hacemos para adentro, para lo que somos, es decir lo que hemos sido, y por un
instante incapturable, dejamos de ser, y somos otros.

¿puedo afirmar que un acto es libre cuando refleja exactamente mi esencia?, ¿ello no sería
suponer dar un carácter historicista a mi acto, explicarlo por el pasado?

La mala fe es permitir dar paso a cierta tendencia desintegradora en el interior del ser.

CAPÍTULO 2: LA MALA FE
1 MALA FE Y MENTIRA

El ser humano negativiza, y, por lo tanto, define al mundo, pero también es capaz de asumir
actitudes que lo definas a sí mismo. Unas de ellas, son las actitudes de mala fe.

La conducta de mala fe, está muy en función al postulado del inconsciente, la censura, y la
represión.

La ironía es una de ella, niega para afirmar; y afirma para negar.

Las conductas de mala fe, son aquellas que se mienten a sí mismas, o digamos, intentan mentirse
a sí mismas.

Yo soy yo, pero no soy ello. No tengo posición privilegiada respecto a mi psiquismo no
consciente.

El psicoanálisis, según Sartre, reemplaza la dualidad del engañador y el engañado y lo funde todo
en el yo.

¿Consciente, es lo mismo que comunicable?

2. CONDUCTA DE MALA FE

Nos movemos entre nuestra trascendencia y nuestra facticidad

Nuestro ser-para-sí, implica complementariamente, como estructura del ser, un ser-para-otros.

Ser-en-sí, objeto, equiparable a esencia.

Ser-para-sí, trascendencia, equiparable a conciencia nihilizadora

Ser-para-otros, ser facultada por la existencia del prójimo.

Diferencias entre ser-en-sí y ser-en-el-mundo (¿ser-ahí?, existir)

La realidad humana la constituye el ser que no es y que no es lo que es.

La exigencia del compromiso es aquello que nos moverá a hacernos lo que somos.

Lo que hacemos no define el ser-en-sí en acto presente, ya que todo lo que hacemos remiten a
lo trascendente.

¿Soy mi cuerpo?, no; ¿el cuerpo agota la totalidad del ser?, no. Soy una relación

El ser de mi conciencia es conciencia de ser (de objeto en el mundo o de mi ser-en-el-mundo)

En su caída al pasado el ser del hombre se constituye como un ser-en-sí.

3. LA FE DE LA MALA FE.
El SER-PARA-SÍ

CAPÍTULO 1. LAS ESTRUCTURAS INMEDIATAS DEL PARA-SÍ

1. LA PRESENCIA A SÍ

La negación nos remite a la libertad, esta a la mala fe, esta al ser de la conciencia, ésta a la
posibilidad.

El cogito conduce todo con tal de salir de sí.

El ser de la conciencia no coincide consigo mismo, sino con el objeto del cual es consciente.

La densidad del ser-en-sí, es infinita, es plena. El en-sí está pleno de sí mismo. No hay menor
fisura en sí, del cual pueda fluir la nada. Es el objeto.

La conciencia es una descomprensión del ser.

La conciencia es refleja.

El ser de la conciencia es la conciencia del ser.

¿Qué es lo que separa al sujeto de sí mismo?, nada.

La nada separa a la conciencia, de la conciencia de conciencia. Esa nada es reflejante.

El para-sí es el ser que se determina a sí mismo a existir en tanto que no puede coincidir consigo
mismo. Porque está escapando constantemente del en-sí.
La nada es el acto por el cual el ser pone en cuestión al ser, es decir, la conciencia o para-sí.

Ningún ser puede producir ser, y nada puede llegar al ser por el ser, salvo la nada.

2. LA FACTICIDAD DEL PARA-SÍ.

El para-sí es pura contingencia, está arrojado en situación. Él no es el fundamento de su ser-en-


el-mundo.

¿qué soy?, un ser que no es su propio fundamento.

¿La posibilidad precede a la existencia; y, el pensamiento precede a la existencia?

¿Todo es contingente y nada ocurre por necesidad?

El ser mantiene en el ser sus propias posibilidades, es el fundamento de ellas y no cabe, pues,
derivar de la posibilidad la necesidad. Es uno más entre otros posibles.

El en-sí, no puede fundar nada. Se funda a sí mismo al darse la modificación del para-sí. El
fundamento sólo viene al mundo a través del para-sí.

Solo a través del acto, somos.

Soy fundamento de un ser injustificable.

El ser para-sí es el fundamento de la existencia, más no de la presencia.

3. EL PARA-SÍ Y EL SER DEL VALOR.

En la naturaleza del en-sí; todo es posibilidad, sólo en la realidad humana existe el vacío, la falta
de.

El deseo, la realidad humana como vacío, como falta.

El para-sí, es siempre vacío, está proyectado.

Un ser es lo que es, en la medida en que no necesita nada para complementarse; pero el para-
sí está siempre en la tentativa de saciarse.

El deseo es falta de ser

El que decide, actúa, opta, hace, pero también deja de hacer, nihiliza, hace llegar la nada al
mundo.

La realidad humana o es algo que existiera para luego estar falta, existe primero como falta.

La realidad humana es perpetua trascender hacia una coincidencia consigo misma.

La realidad humana es aquello por lo que el valor llega al mundo

El valor puede considerarse la unidad condicionada de todos los trascenderes del ser

El valor en su surgimiento original no es puesto por el para-sí, es cosustancial a éste, la realidad


humana, en sentido amplio, incluye al para-sí y al valor.

4. EL PARA-SÍ Y EL SER DE LOS POSIBLES

La conciencia es el ser de los posibles


La realidad humana es una falta que, en tanto para sí, le faltaba cierta coincidencia consigo
misma.

Lo faltante es complementario y trascendente, respecto a lo existente

El surgimiento del para sí aparece cuando hay una nihilización del en sí.

¿Qué es el valor, desde la filosofía de la existencia?

La realidad humana es y no es a la vez sus propias posibilidades

Leibniz: posible es todo suceso que no se halla incluido en una serie causal tal que se le pueda
determinar con seguridad y que no implica contradicción con el sistema considerado.

¿Dónde descansa la realidad de lo posible, el ser de lo posible: en la nada o en el pensamiento


demiúrgico?

El posible se nos presenta como una propiedad de los seres.

¿el ser en sí no puede ser en potencia ni tener potencia?

El ser en-sí, es siempre en acto, nunca en potencia.

La realidad humana tiene la necesidad de ser su ser en forma de opción sobre su ser.

Para que haya posibilidad será necesario que la realidad humana, sea otra cosa que ella misma.

Uno se define escapándose a sí mismo.

La falta del para-sí, es una falta constituyente.

La coincidencia consigo mismo lo da la saciedad, por ello el hastío de sentirse objeto luego de
cada satisfacción de deseos. Ese es el significado de lo evanescente de la coincidencia consigo
mismo.

El deseo es un vacío, pero lo que el deseo apunta a ser, es ser un vacío colmado.

5. EL YO Y EL CIRCUITO DE LA IPSEIDAD.

Ego y para sí, no necesariamente coincidían.

El ego aparece en la conciencia como un en-sí trascendente.

Es imposible decir del en-sí que sea sí, simplemente es.

Lo que confiera a un ser la existencia personal no es la posición de un Ego, es el hecho de existir


para sí como presencia a sí.

Cómo definir a la persona sino como primitivamente una libre relación consigo mismo.

“el mundo es mío porque está infestado por posibles de los cuales son conciencias las
conciencias posibles (de) sí que yo soy, y esos posibles, en tanto que tales, le dan su unidad y su
sentido al mundo”.

El ser del para-sí no puede ser dilucidado si no es acompañado por una dilucidación de la
temporalidad.
CAPÍTULO 2. LA TEMPORALIDAD.

1. fenomenología de las tres dimensiones temporales

El presente instantáneo, del que nadie duda es el límite de una división infinita; el presente es
una dimensión que se aniquila a sí misma, es una nada en tanto que futuro y una ambigüedad
como pasado.

a) El pasado.

Habría que partir preguntándose cuál es el ser de un ser pasado, si se dice que el ser del pasado,
no, es más, y, asumiendo perspectiva, se insiste en afirmar que el futuro todavía no es,
agregando lo que se ha dicho del presente, entonces nos topamos con una nada de existencia.
Será necesario que el pasado también sea entonces.

El hombre no es un insular encerrado en su propio presente, es todo lo contrario.

Para un hecho ser pasado significa solamente ser ineficaz, perder vigencia, control en el ahora,
más no dejar de ser.

Que el pasado sea o no, no importa mucho, si no mantiene una relación vigente con el acto
presente.

Considerar el riesgo de confundir entre lo que no es ya, y lo que no es (nunca ha sido). Cuál
puede ser el problema atribuible
La permanencia no es nada más que cierto contenido instantáneo y sin espesor de cada “ahora”
individual.

Los tiempos particulares designan seres que existen, aunque en modos de ser distintos, de los
cuáles uno es, y es a la vez el otro.

No se es un pasado, el pasado no es, el pasado se tiene, como suma de configuraciones del ego.
Pero el sentido de ese tener no es un tener puramente material, como fácilmente podría
confundirse, porque no es un tener pasivo, sino invasivo. El pasado puede entenderse como
siendo en el presente, actuando todavía en el ahora, lo infesta, sin que lo sea.

Se puede ser contemporáneo de sí-mismo, hay rasgos que a uno le sobreviven con el tiempo.

La muerte convierte al para-sí-para-otros, en nada más que en un simple para-otros.

El pasado llega al mundo por el para-sí, es únicamente esta instancia quien revela y da cuenta
del sentido de la temporalidad.

Yo soy mi pasado, no lo tengo, lo soy. Y ello se extenderá hasta el momento infinitesimal de mi


muerte en el que no será más que mi pasado, por ello podremos señalar que es en última
instancia la muerte, y no la experiencia la que define al hombre.

Es la muerte, la que trunca el para-sí, y lo deja sin efecto, abandonado como despojo un en-sí,
para la posteridad.

Sólo con la muerte, podemos afirmar que el hombre es su pasado.

El pasado, es esquemáticamente, para mi experiencia, el para-sí; está al mismo nivel que los
utensilios y las cosas en el mundo, se identifica consigo mismo, como tal, no deja espacio para
la nada, mi libre curso, me implicará dos opciones: o ser mi pasado, o tomar distancia de él.

El para-sí, nunca, por más distancia que tome, llega a librarse del en-sí; siempre se encontrará,
de algún y otro modo, vinculado a ella.

b) Presente.

El presente, consiste en estar presente al ser-en-sí. Consiste en ser-presencia-en-el-mundo, o


reconocer estar-en-el-mundo.

El para-sí, es el ser por el cual el presente entra en el mundo.

La presencia del para-sí al ser implica que el para-sí, es testigo de sí en presencia del para-sí en
tanto que este no es. Por eso se afirma que el presente no es, porque existe una enajenación
entre el para-sí (conciencia) que se adueña del objeto (en-sí), sin aprehenderlo, siendo uno al
menos de forma fugaz. El para sí (conciencia), no tiene ser porque su ser es siempre a distancia,
siempre deviene, y de esta misma manera, se va.

El presente es el escape del ser, ya que jamás se puede hallar el presente en forma de escape.

Se puede afirmar que el presente: no es lo que es(pasado) y es lo que no es (futuro).


Cuáles pueden ser las consecuencias de una filosofía independiente en Latinoamérica, es posible
concebirla, se puede ir más allá del discurso poco intimista y repetido y abordar a fondo la
cuestión.

Cómo se muestra la filosofía en la cultura, qué resistencias esta le presenta, cuáles son los
medios de instrumentalización que debe ponderar,

Cuál es la situación de la literatura contemporánea y de qué manera se corresponde con el tema


de nuestro tiempo

La teoría de la desvinculación

El problema de la filosofía hispánica, Eduardo Nicol.

El pasado es; no hay unidad del presente, son muchos presentes individuales proyectándose a
paso de absoluto

La libertad no solamente se da ante el futuro y el presente, sino también ante el pasado

Acción y memoria

Razón y vida: concebido e hombre como un ser histórico, el estudio de la tradición y la cultura
debe tener una condición ontológica,

Relaciones generacionales con el pasado.


El etnocidio

¿La esencia como lo hecho posible y pensable, más no como pasado?

La sincronía de los tiempos

Persona y acción

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