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PRESERVAR EL NÚCLEO / ESTIMULAR EL PROGRESO

“Escoger a un sucesor es la decisión más importante que se tiene que tomar. Dedicar un buen
tiempo a la toma de esta decisión es primordial para lograr un buen éxito”. Con esta frase nos
queda claro que para escoger a un buen sucesor de trabajo, a quien le quedará en las manos todo
lo que se ha venido realizando en la organización y lo que seguirá haciéndose, es de vital
importancia que esta medida, de la que puede depender que el éxito siga o llegue un fracaso, no
se tome a la ligera, debe darse el tiempo y espacio necesario, es la decisión más importante que se
va a tomar a lo largo del trabajo realizado por los que están a la cabeza de la organización, es ahí
donde se verá que tan buenos líderes fueron como para ver reflejado su trabajo en quienes
aprendían de ellos.

Una sucesión de líder no se da por simple palabra o decisión propia de un solo individuo, al menos
no debe realizarse así si se quiere mantener el éxito logrado hasta el momento y buscar nuevos
alcances. La continuidad es tan inmensamente valiosa que debe darse un buen proceso de
sucesión a través de un buen proceso administrativo, es decir, un proceso en el que se vean
involucradas todas las partes importantes de la organización, todos los que se encuentran a la
cabeza y forman parte de la toma de decisiones de cualquier tipo.

Es primordial que cuando la empresa se enfrenta a la llegada del final de su líder, esta comience a
buscar de manera responsable una nueva cabeza para su organización, una persona que continúe
con los lineamientos que viene manejando la empresa, que tenga los valores, que comparta la
misión y visión, y sobre todo, que tenga las ganas de seguir sobre saliendo en el medio empresarial
al que pertenece.

La empresa puede venir preparando a diversas personas que considere candidatos para continuar
liderando la organización, de esta manera cuenta con un espectro más amplio para escoger a la
persona indicada a ser el líder que llegará con nuevas y mejores ideas.

La alta administración juega un papel importante en la decisión del sucesor, siempre genera un
impacto sobre la organización, casi siempre positivo. Debe averiguarse si ese impacto es el que
conviene, si a la vez que ejerce su influencia la administración preserva el núcleo. No cualquiera
puede ser presidente.
Las compañías visionarias desarrollan, promueven y cuidadosamente seleccionan talento gerencial
dentro de sus propias filas en mayor grado que las compañías de comparación, esto es paso clave
para preservar su núcleo.

“No es la calidad de liderazgo lo que más separa a las compañías visionarias de las compañías de
comparación. Lo que importa es la continuidad de liderazgo de calidad, continuidad que preserva
el núcleo”.

La empresa visionaria asegura su continuidad preparando gente de manera interna, no así las
organizaciones de comparación, que tienden a decaer por el mal funcionamiento de la alta
administración al no hacer una selección correcta de su sucesor. Si la compañía busca un sucesor
de fuera se aleja de su ideología central.

Hay un circuito de liderazgo que debe realizarse para realizar un buen cambio de liderazgo:

Desarrollo gerencial y planificación de sucesión - Buenos candidatos internos -

Continuidad de liderazgo y excelencia desde dentro - Preservar el núcleo / Estimular el progreso.

La falta de cualquiera de estos elementos puede conducir a discontinuidades de liderazgo que


obliguen a la compañía a buscar un presidente por fuera, con lo cual la compañía se aleja de su
ideología central. Puede impedir el progreso.

Es en extremo difícil llegar a ser una verdadera compañía visionaria contratando la alta
administración fuera de la compañía. Igualmente importante es que no hay contradicción entre
promover desde adentro y estimular un cambio significativo.

La compañía debe instituir un proceso de desarrollo gerencial y un plan a largo plazo para la
sucesión, a fin de asegurar una transición in sobresaltos de una generación a la siguiente.

«Una compañía visionaria puede seguir funcionando durante siglos cumpliendo sus propósitos y
expresando sus valores centrales más allá del ejercicio de cualquier líder individual».