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UNIVERSIDAD ANDINA NÉSTOR CÁCERES VELÁSQUEZ

FACULTAD DE POST GRADO

DERECHO PENAL Y NEUROCIENCIA

AUTORA: SILVIA PINTO RODRÍGUEZ

CURSO: NUEVAS TENDENCIAS DEL DERECHO PENAL

Arequipa, Perú

2016
DERECHO PENAL Y NEUROCIENCIA

Por: Silvia Pinto Rodríguez1

Los estudiosos del Derecho Penal siempre han tenido una predominante
orientación de sus intereses de investigación hacia aproximaciones dogmáticas.
Son escasas las investigaciones orientadas, por ejemplo, a la Política Criminal,
creando muchas veces una desconexión entre lo que está plasmado en el
Código Penal con su doctrina y la realidad.

Así, los ámbitos de discusión de la política criminal han pasado sustancialmente


a manos de quienes toman las decisiones en los órganos impartidores de justicia
del Estado, se hace necesario discutir sobre la problemática político- criminal
desde perspectivas interdisciplinarias, como parte de solución a las prácticas
obsoletas que normalmente suelen centrar la discusión político criminal sin partir
de la evidencia que proporciona la realidad.

Es en este marco que surgen las actuales tendencias del Derecho Penal, que a
través de perspectivas proporcionadas por la biología, la sociología, la
psicología, la economía y muchas otras disciplinas buscan proponer soluciones
nuevas a la problemática penal de siempre.

En esta oportunidad abordaré el tema sobre cómo la Neurociencia se relaciona


con el derecho Penal.

Corresponde, por tanto, definir qué entendemos por neurociencias:

1. ¿Qué son las Neurociencias?


Las neurociencias se pueden definir como un conjunto de disciplinas
científicas que estudian la estructura, la función, el desarrollo de la
bioquímica, la farmacología, y la patología del sistema nervioso y de cómo
sus diferentes elementos interactúan, dando lugar a las bases biológicas
de la conducta. (Manes, 2014)
En concreto, Neurociencia es el estudio del sistema nervioso. Es recién a
partir de 1970 que se estudia como disciplina independiente, cuando se

1
Abogada por la Universidad Católica de Santa María de Arequipa. Fiscal Provincial Penal de la Primera
Fiscalía Corporativa de Arequipa. Doctoranda en Derecho por la Universidad Andina Néstor Cáceres
Velásquez
evidenció a través de diversos trabajos científicos la complejidad del
cerebro.
El doctor Lewis Thomas, parte de este proceso de la década de los 70,
señalaba sobre el tema:
“Empiezas como una célula única derivada de la unión de un
espermatozoide y un óvulo; ésta se divide en dos, luego en cuatro,
en ocho, y sigue así, y en un momento determinado emerge una
célula única que tendrá como progenie el cerebro humano. La
mera existencia de esa célula debería ser una de las cosas más
asombrosas de la Tierra.”
El cerebro es sin duda, el órgano más fascinante de todos nuestros
sistemas biológicos.
Las Neurociencias han alcanzado en estos pocos años tal
reconocimiento mundial, dentro y fuera del ámbito científico, que
dos de los proyectos más potentes del momento, comparables al
reto de poner un hombre en la Luna o descifrar el genoma
humano, pertenecen al ámbito de las Neurociencias. El principal
proyecto científico planteado por el presidente Obama en sus dos
legislaturas ha sido la Iniciativa BRAIN (Brain Research through
Advancing Innovative Neurotechnologies). Anunciado el 2 de abril
de 2013 tiene una duración estimada de diez años y el objetivo es
lograr cartografiar la actividad de cada neurona del cerebro
humano.
Por su parte, la Unión Europea estableció, también en 2013, el
Proyecto Human Brain (Cerebro Humano), en el que participan
135 instituciones procedentes de 26 países. Human Brain está
liderado por la École Polytechnique Fédérale de Lausanne y
Human-Brain-project-Alp-ICTdurante los próximos diez años
pretende generar en superordenadores un simulador del cerebro
humano, un modelo informático fiel reflejo de su estructura
biológica completa que nos permita comprender cómo funciona
nuestro sistema nervioso central. (Alonso, 2014)
Con esta introducción acerca de la neurociencia, de la complejidad del
cerebro y de la importancia de su estudio, es momento de analizar cómo
se relaciona con el Derecho Penal.

2. Neurociencia y Derecho Penal. Aportes de la Neurociencia al


Derecho Penal.
El doctor Andrés Pueyo refiere como introducción:
“Entre las numerosas noticias de física, astronomía, genética,
química, etc. aparece un debate acera de las implicaciones que
tienen los avances en la neurociencia cognitiva y la
ley, especialmente la ley penal. ¿No es una anomalía tratar temas
propiamente y exclusivamente sociales, culturales, humanos y
éticos en un contexto científico? No, no solamente no es una
anomalía, sino una magnífica noticia. Por fin los temas
“específicamente humanos” (algunos preferirían “sociales”)
como la conciencia moral, las decisiones éticas y la conducta
criminal se tratan desde una visión objetiva, sin prejuicios, y con
una voluntad claramente reformadora”. (Andrés, 2014)
A través de los estudios realizados en ambas materias, podemos
encontrar conclusiones similares, algunas evidentes, otras
sorprendentes.
a) La biología humana está directamente relacionada con la conducta
criminal. Aunque muchos estudiosos de la dogmática en el siglo
pasado (y algunos de este siglo) pretendan desconocer esta relación,
la ciencia ha demostrado con evidencia suficiente todo lo contrario.
b) La causalidad del comportamiento crimina está en la actividad mental
del sujeto. La forma como son las personas psicológicamente en
interacción con las demandas situacionales proximales acaba
influyendo en las decisiones que anteceden a las conductas delictivas.
Esos procesos se han descrito en términos de operaciones cerebrales
y, con menos precisión, también en términos de operaciones
mentales. Los individuos toman las decisiones -y eso se puede
monitorizar en la actividad cerebral – que se convierten en sus actos y
conductas.
¿Entonces, cómo se puede analizar la actividad cerebral sin abrir el
cerebro? Gracias a la ciencia desde hace algunos años ya tenemos la
respuesta: A través de la neuro-imagen.
La Neuroimagen es el conjunto de técnicas que permiten obtener
imágenes del cerebro. La idea de fotografiar, de alguna forma, partes
del organismo para el diagnóstico de enfermedades, como sabemos,
no es algo nuevo. Al menos desde el descubrimiento accidental de los
rayos-X en 1895 por Wilhelm Conrad Roentgen, hasta las actuales
aplicaciones, el recabado de datos visuales para el ejercicio médico
ha sido una constante.
En el concreto ámbito de las imágenes cerebrales la incursión inicial
corrió a cargo de William H. Oldendorf quien en 1961 concibió la idea
de trasladar la lógica de los rayos-x al estudio del córtex. Pero los
métodos no invasivos llegaron con los premios Nobel de Medicina de
1979: Allan MacLeod Cormack y Sir Godfrey Newbold Hounsfield. Este
último, siguiendo los cálculos elaborados por Cormack, construyó el
primer escáner. Todo escáner es un aparato radiológico con un
sistema de radiación que gira en torno del cuerpo que se quiere
escrutar y que puede ofrecer una imagen a través de un sistema de
computación.
El principio es reconocer, digitalizar y traducir un tipo de información a
otro tipo que pueda manejarse. Así, se conoce como CT el escáner
tomográfico por computación, que permite la creación de imágenes en
secciones que muestran el estado estructural del cerebroSon muchas
y diversas las técnicas que se utilizan. La lógica de estas técnicas
permitió siempre un tipo de correlaciones entre foto del cerebro y algo
más, precisamente porque en su utilización médica lo que se ve es
cómo se encuentra el cerebro de alguien afectado por alguna dolencia.
Tal vez el dato que más relevancia conceptual tenga sea la distinción
entre imagen funcional e imagen no funcional. En definitiva se trata de
ver imágenes a la vez que se observa la “actividad” que se está
realizando.
Sólo gracias a contar con la tecnología de la Neuroimagen añadida a
los campos de investigación someramente presentados en el apartado
anterior se ha podido llegar a lo que ahora se conoce como
“Neurolaw”. Vale decir que desde 1991 ya se hablaba de Neurolaw en
un específico ámbito de intersección de la Neurociencia y el Derecho
cuya actividad se mantiene hoy en día. Se trata de las relaciones entre
medicina, neuropsicología, rehabilitación y derecho con el objetivo
práctico de dar apoyo a las personas que han sufrido daños
neurológicos cuando éstas deben lidiar con tribunales, o
procedimientos jurídicos, precisamente en la condición de
padecimiento en que se encuentran.
Especial atención recibe en este campo la forma en que el
neuropsicólogo da testimonio de los daños cerebrales
sufridos durante las vistas en tanto que experto, así como
aquella en la que informa a los letrados de cuestiones
médicas complejas a partir de las preguntas que éstos
realizan sobre transformaciones en la conducta y
habilidades de quienes han sufrido tales daños
neurológicos. Estamos pues ante la conocida como
Medicina Legal en los casos de daños cerebrales.
(Narváez, 2015)
c) Bajo tales supuestos, no es descabellado afirmar que las personas
que cometen delitos graves no realizan acciones violentas o delictivas
porque son “malas personas” sino que toman decisiones de actuar
violentamente o de forma deshonesta, amoral, dañina o ilegal. Para
afirmar tal supuesto, considero necesario un análisis a fondo de los
avances en el conocimiento de las bases bio-psico-sociales de la ética
aplicada al ámbito de la conducta criminal. También aquí los avances
científicos son sólidos y nos permiten ver la explicación de la conducta
criminal y las aplicaciones técnicas desde una visión claramente
científica.
d) Las críticas de los neurocientíficos no son a la teoría del injusto
(capacidad de acción), sino a los conceptos de culpabilidad (Feijoó,
2013).
La Neurociencia ha conseguido demostrar que las decisiones que
toma el ser humano se generan en el cerebro en una fase
inconsciente, previa a la toma de consciencia de esa decisión, de
forma que lo que las personas experimentamos como libertad en
realidad no es tal, sino que nuestra voluntad se halla regida por
mecanismos cerebrales que toman las decisiones debido a una
multitud de factores que en realidad se escapan del control de la
consciencia.
De ahí que se esté replanteando el Derecho penal de la culpabilidad,
puesto que la responsabilidad penal se basa en que el hombre actúa
libre y voluntariamente, de forma que se le reprocha no haber
adaptado su comportamiento a la norma cuando pudo actuar de otro
modo.
Desde esta posición extrema el hombre está determinado y el Derecho
sancionatorio sólo puede ser uno de medidas.
Como explica con fundamentos científicos el doctor Balbuena Pérez,
“Si se llegara a confirmar que el ser humano carece de libertad y que
sus decisiones se toman en estados inconscientes y recién después
la consciencia tiene conocimiento de esa decisión ya tomada, el
Derecho penal por el que ahora nos regimos debería replantearse de
forma profunda” (Balbuena, 2015).
e) Se ha comenzado a tratar las psicopatías como posibles causales de
imputabilidad o semi imputabilidad. Existe una corriente importante de
neurocientífico que promocionan la inserción como trastorno mental
de la psicopatía y, por tanto, como causal de inimiputabilidad o
semiimputabilidad. (Cancio, 2013)
Se ha demostrado también que la aparición de distintos tumores
cerebrales puede producir cambios drásticos en el comportamiento
humano con seria incidencia en la capacidad de culpabilidad.
Ante un descubrimiento de este nivel, podemos afirmar que algunos
casos que resolvemos en la actualidad con imposición de penas
probablemente en el futuro se resolverán, gracias a dichos avances
neurocientíficos, mediante la opción por medidas de seguridad,
corrección o tratamiento.
f) La introducción de determinados dispositivos o elementos
estimuladores en el cerebro pueden mejorar la capacidad de conocer
o de querer del sujeto (brainenhancement). En tal sentido, en el futuro,
habrá que analizar si los sujetos “mejorados” habrán de responder del
mismo modo que aquellos que no lo han sido.

Bajo esta situación, ¿es posible concluir que la neurociencia remece los
cimientos del Derecho Penal? El profesor Demetrio Crespo señala:

“Es importante no perder de vista que la carga de la justificación


del castigo recae del lado de quien afirma su legitimidad y que
por lo tanto no es posibles ‘pasar de puntillas’ cuando se trata de
averiguaciones acerca de los condicionantes en que tiene el
comportamiento humano que consideramos culpable. El punto
de partida correcto no puede preservar la ‘buena conciencia’,
sino una consideración abierta a otras ciencias, dejando espacio
a aquellas posibilidades de cambio que sean oportunas en orden
a un Derecho Penal mejor y sobre todo más humanitario”
(Demetrio, 2012).
Conclusiones:

 Es innegable el aporte de la neurociencia al Derecho Penal, al


proponer una visión del actuar penado desde el campo del análisis
de lo que sucede al interior del cerebro del sujeto.
 La neurociencia generaría por tanto, un replanteamiento de la
teoría de la culpabilidad, y muchos estudiosos del Derecho Penal
se niegan a aceptar siquiera dicha posibilidad.
 Resultaría anticuado y poco productivo rechazar los aportes de la
neurociencia, ya que su visión es incluso más real que la visión
dogmática que sostienen estudiosos de la materia.
 Ante esto se necesita reevaluar el Código Penal y encajar los
aportes de la neurociencia en un tipo penal, ya que los aportes de
la neurociencia tampoco buscan librar de responsabilidad al
infractor de la norma, sino dar una visión más amplia del porqué de
su comportamiento.
Bibliografía:

 Alonso, J. (6 de Noviembre de 2014). Ciencia en Español. Obtenido de


El Blog de José Ramón Alonso: http://jralonso.es/2014/11/06/para-que-
sirven-las-neurociencias/
 Andrés, A. (20 de Noviembre de 2014). Neurociencia y Justicia: el papel
del cerebro en las decisiones que anteceden a los delitos. Obtenido de
Bulding Talent: Salud, Farmacia y Nutrición:
http://www.il3.ub.edu/blog/neurociencia-y-justicia-el-papel-del-cerebro-
en-las-decisiones-que-antecedan-a-los-delitos/
 Balbuena, D. (2015). Derecho penal, neurociencia y libertad. Asunción:
Marben.
 Cancio, M. (13 de julio de 2013). Psicopatía y Derecho penal: algunas
consideraciones introductorias. Obtenido de Perso Unifr:
http://perso.unifr.ch/derechopenal/assets/files/articulos/a_20130508
 Demetrio, E. (2012). Libertad de Voluntad, investigación sobre la
responsabilidad penal. Aproximación a los fundamentos del moderno
debate sobre Neurociencias y Derecho Penal. Revista de Derecho
Penal, 88-90.
 Feijoó, B. (15 de Octubre de 2013). Derecho Penal y Neurociencias
¿Una relación tormentosa? Obtenido de Indret:
http://www.indret.com/pdf/806.pdf
 Manes, F. N. (2014). Usar el cerebro. Buenos Aires: Planeta.
 Narváez, M. (2015). El impacto de la neurociencia sobre el Derecho: El
caso de la Responsabilidad Subjetiva. Girona: Fondo Editorial de la
Universitat de Girona.