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pPaD.

EL ABORTO EN EL

ANTEPROYECTO DE CÓDIGO PENAL 2019

Conferencia

Centro Pieper - Mar del Plata, 14-VI-2019

Queda dicho que me limitaré al Anteproyecto en ese delito, y aun así


en forma muy sucinta, para tratar de ir al núcleo del tema y no entrar en
una maniobra distractiva del Abortismo en que no debemos entrar.
Ábordaré la cuestión en 16 puntos y una conclusión. Pero los 14 primeros
serán nada más que como una preparación metodológica al punto 15, que
define el juicio que nos debe merecer el Anteproyecto, y el 16, que lo
explicita. Para ubicarnos mejor, convendrá que vayamos a los principios

1. Principios del Derecho penal

Estamos en una parte del derecho, el llamado Derecho Penal, que


tiene un primer principio. ¿Cuál es?

Pues… que al que delinque hay que aplicarle la pena. “El que las hace
que las pague”. Sentido común puro. “A cada uno lo suyo”. Santo Tomás
con comillas. La base del Código Penal, que no está escrita en el Código
penal sino que éste la supone. Porque el Código dice “se aplicará
prisión…”, por ejemplo, pero sobreentendiendo el principio: que eso se
debe aplicar….

La pena es un mal, pero aplicarla es un bien. Algo semejante a lo que


ocurre con la amputación de un brazo, que es un mal, pero para salvar la
vida del enfermo es una cosa buena. En Medicina diríamos que se protege
(subrayado protege) esa cosa buena que es la salud.

Hay otros principios, segundos, en Derecho penal, por ejemplo que


debe haber cierta proporción entre la pena que se aplica y el delito (por el
robo de una birome no se puede aplicar pena de reclusión perpetua); y
cierta igualdad entre los que de algún modo son protegidos (subrayado
“protegidos”) por la pena. ¿Cómo se protege (subrayado “protege”) la
propiedad de un ciudadano en derecho penal? – Pues castigando el robo o
el hurto o la defraudación… Pero, ¿estaría bien proteger (subrayado
“proteger”) la propiedad de los argentinos en general pero no la propiedad
de los judíos? – Evidentemente que no. Volveremos al verbo “proteger”,
cuyo uso es fundamental en la batalla doctrinal.

2. Lo objetivo y lo subjetivo

Algo importante a tener en cuenta es que cuando hablamos de


“delito”, esto es (caracterizado gruesamente) de una acción gravemente
contraria a la comunidad y sus normas, tenemos dos dimensiones: el
aspecto objetivo: las cosas consideradas con cierta prescindencia del
elemento interior (a esto se le llama “el cuerpo del delito”); y el aspecto
subjetivo: si hay o no culpa, por ejemplo, en el que comete la falta. El
Código Penal legisla, al tipificar lo que es delito y las penas que le
corresponden, en el sentido objetivo: “el que matare al otro” merece pena.
Pero también legisla (o da por supuesto) el elemento subjetivo: así por
ejemplo, el art. 34 dice que cuando la persona no comprenda la criminalidad
del acto o no pueda dirigir sus acciones, no es punible. Eso es, repito, el
elemento subjetivo.

La ley sobre régimen penal de menores establece que los menores no


son imputables si no tienen 16 años, y entre 16 y 18 años la responsabilidad
se restringe.

Pero por supuesto que esto no significa que como un menor de 15


años que mató a su papá no le corresponde pena, tuvo o tiene derecho a
matar a su papá. Un disparate de aquéllos, que aunque Uds. no lo crean,
fue cometido por la Corte Suprema en FAL, asunto al que volveremos.
Pero tenemos que explayarnos brevemente sobre el verbo “proteger”,
aplicado en derecho penal.

3. La lucha cultural en que estamos

En la lucha cultural en que estamos, en que se ataca por todos los


medios el derecho penal, el verbo “proteger” destaca el valor positivo del
sistema penal. La aplicación de la pena es una protección a una cosa
buena. En derecho esa “cosa buena” se dice “bien jurídico protegido”.

Les cuento una experiencia que tuve de esa batalla, cuando yo


escuchaba a unas chicas por una FM de San Nicolás que discutían con un
militante socialista por el aborto, en plena campaña. Yo sufría
escuchándolas, porque me las daba de experto e iba diciendo para mis
adentros: “pero aquí debieron atacar los números de muertes por aborto”,
como hace Mónica Del Río; “pero aquí debieran estudiar a José
Quarraccino con la Geopolítica del aborto…” y así sucesivamente; pero he
aquí que a la vez yo me iba dando cuenta de que, a pesar de todo, las
chicas convencían. Tenían fuerza. ¿Por qué?

Porque ellas desarmaban la trampa abortista, que consiste en


apabullar con argumentaciones por todos lados, sin importarles la
exactitud de lo que dicen pero logrando una cosa importantísima:
“invisibilizar al chico que se mata”. Ocultar que el aborto es matar al
chiquito. Porque yo me había preguntado, ¿por qué convence tanto el
famoso discurso de la Madre Teresa al Presidente Clinton? O el discurso
de Albino en el Congreso. Por este argumento decisivo: “por favor no lo
maten”.

La trampa herodiana está: 1) en ocultar el crimen, y poner en la


mente del oyente en primer plano “la emergencia sanitaria”, “la vida de la
madre”, “las desigualdades”, la pobre chica violada, etc.etc.etc.. Ocultar
que “Herodes se enfureció y mandó matar”. Evangelio de San Mateo, 2,16.
Y 2) Hacer olvidar que el derecho penal protege la vida. Al aplicar o al
amenazar con la pena.

4. La “Norma de oro”

Por eso no nos debemos olvidar del principio fundamental en materia del
derecho de la vida, explicado por Camilo Tale en su libro El principio ético-
jurídico que prohíbe matar: “Nunca es lícito atentar directamente contra
la vida de un ser humano inocente, cualquiera sea su grado de desarrollo,
viabilidad, normalidad o vitalidad, y cualquiera sea el fin que se persiga con
la acción”. (Y, agreguemos, cualquiera sea su aceptabilidad o aceptación
por cualquiera). Simplificando: No matar al inocente.
Ese principio no admite excepciones. Es lo que se llama un absoluto
moral. Es un principio de justicia. Está supuesto en toda norma jurídica.
Por de pronto en cualquier declaración de derechos. En la Constitución
escrita no se mencionaba como tal (sí se menciona en los Instrumentos
internacionales que ahora sí forman parte de ella), pero estaba supuesto.
Es obvio. ¿Qué sentido tiene hablar de que hay derecho a trabajar pero no
admitir que hay derecho al respeto de la vida? Todos los derechos suponen
ese derecho. (No que sea el principal, pero sí condición de los demás). Es lo
que llamamos “El Axioma básico de los derechos humanos”: si reconozco
que “ahí hay hombre”, se sigue que debo respetarlo, y se nos aparece como
primero respetarlo en su vida. Y a todos por igual en la medida en que son
hombres.

Hay principios de justicia que no están escritos, pero son tan vigentes
que no solamente los códigos los suponen, sino que los estudiosos los dan
por escritos en las normas, aunque no estén escritos en las normas. Un
ejemplo de esto es el principio no hay pena sin culpa. Encumbrados juristas
dicen que está en el art. 18 de la Constitución Nacional, pero uno busca y
rebusca y no está escrito allí. Estos principios son tan obvios, tan
presentes, y tienen tanta fuerza jurídica que, cometiendo un “feliz error”,
se los da por escrito.

(Muchas veces se da por “inconstitucional” lo que va contra la justicia y


por “constitucional” lo que es justo, aunque no esté en la letra de la
Constitución. A veces, como se resolvió con una famosa ley de descuento
a los jubilados, se dictaron sentencias por la Corte Suprema en favor de la
constitucionalidad y de la inconstitucionalidad, sin citar artículos de la
constitución resolviendo el caso. Apelando en el núcleo del argumento a la
“razonabilidad”).

En el Derecho Positivo Constitucional argentino escrito no hay ningún


artículo que se oponga o que derogue o disuene de LA NORMA DE ORO.
Por todas partes hay declaraciones del derecho a la vida, y según nuestras
leyes desde el momento de la concepción. Y claro está que si se habla de
derecho a algo, esto supone deber de respeto. No hay derecho a nada si no
hay obligación de alguien respecto del titular del derecho.
5. La vida y el derecho penal

Si el principio del derecho penal es aplicar la pena al delincuente, y


siendo claro que no se pueden castigar todas las faltas, aplicar el principio
será castigar al menos los delitos más graves, protegiendo con el derecho
penal a las víctimas. Es obligación de la comunidad política proteger, por lo
menos, la vida de sus habitantes, y con la forma elemental primera que
tiene de protegerla, que es castigando el homicidio en todas sus formas.
Entre ellas el homicidio del pibe no nacido. El título del capítulo 7 les va a
llamar la atención, pero antes clarifiquemos, a la luz de lo ya puesto, lo que
significan estas dos palabras.

6. Abortismo y antiabortismo

Puestas así las cosas, ¿qué significa “abortismo” y qué significa


“antiabortismo” en derecho penal?

El abortismo es la posición que, objetivamente consideradas las


cosas, admite alguna o la total impunidad del aborto voluntario.

El antiabortismo sería la posición que, objetivamente consideradas


las cosas, no admite ninguna forma de impunidad del aborto.

(Esto tiene alguna importancia en la guerra cultural que vivimos,


porque el Movimiento Provida, en su afán de destruir la argumentación
del adversario que promovía una ley abortiva muy abierta, pudo tender a
defender “lo que había”, o “que quede como está”, o insensiblemente -
pudo tender- a defender el art. 86 apartado 2do., que es abortista). Y
ahora sí, ¿cómo es eso de que “son pero no son”?

7. Cosas que son pero que no son

Una característica del Derecho, y de todo orden donde rigen


normas, es que las normas inferiores se deben adecuar a las superiores, y
que si esto no se cumple, las normas inferiores, que en algún sentido son
porque están escritas, en otro sentido sentido lo no son.

A las normas inferiores que están contra las superiores les falta lo
esencial para ser normas que rijan las conductas de los hombres. No
existen como normas obligantes. Por ejemplo, si se establece
constitucionalmente que los jueces no legislan, y los jueces se largan a
legislar ( =dar normas generales para casos futuros) esta legislación de ellos
no vale. No existe como legislación.

Les voy a dar dos ejemplos de algo muy parecido pero no


exactamente igual. El caso del coito legitimo y el coito ilegítimo que da
Santo Tomás; el caso del gol en offside.

Ejemplo del coito legítimo y el ilegítimo. Explicando qué es lo propio


de la moralidad y qué es lo propio del orden físico, pensemos en estas dos
situaciones: dos personas, varón y mujer, tienen hoy un acto sexual y ese
acto no tiene legitimidad porque no están casadas; si mañana se casan y
tienen el mismísimo acto en todo igual pero legítimo, ¿qué diferencia hay?
Hay algo real que no es físico, porque en lo físico son iguales; pero en el
caso de la unión legítima hay algo real que es la relación de conformidad
con la norma.

El gol en “offside”. Un jugador de fútbol recibe la pelota y hace lo


que se llama un gol, pero está adelantado, está en offside, y al ratito hace
exactamente la misma acción desde el punto de vista físico, pero no está
contra la regla del fútbol. En el primer caso no hay gol y en el otro hay gol.
El primero es ilegítimo por relación de disconformidad con la norma; en el
segundo hay legitimidad por relación de congruencia con la regla.

Algo parecido sucede aquí. El orden de la moral y del derecho tienen


esta característica. Las normas que no cumplen con ciertos requisitos no
existen legalmente, no existen jurídicamente, no existen legítimamente. Y
toda norma contra la norma superior es como si no existiera. Vamos
haciendo alguna aproximación al tema del aborto.

8. El aborto es delito

Toda muerte voluntaria de un inocente es delito. ¿Según quién?


¿Según qué? ¿Según la justicia natural? – Claro que sí. El derecho natural.
Es intrínsecamente malo… matar a un inocente o pretender legitimar la
muerte de un inocente, o amañar las cosas para que no se castigue al que
atenta contra el inocente.

Pero lo que puede llamar la atención es que la cosa es así no sólo


según el derecho natural sino según el actual Código Penal que tenemos. Y
también según el Proyecto de ley de 2018 rechazado en el glorioso
Argentinazo, Gesta de Dios por los argentinos. Y también, aunque Uds. no
lo crean, según el Anteproyecto que se presenta ahora. (Dejemos de lado
por qué el abortismo considera a algo como un delito pero no lo castiga y
lo facilita… llevaría largo…).

Así son las cosas. En el actual código penal y en el Anteproyecto,


dentro del Libro Segundo, “Los delitos”, título I, “Delitos contra las
personas”, el capítulo I es “Delitos contra la vida”, y ahí va incluído el
delito de aborto.

La letra del actual artículo 86 apartado 2do. del Código Penal dice
que en dos casos el aborto no es punible. Y a eso se le suele llamar “los
abortos no punibles”. – Lo que significa que, según la terminología que
vimos más arriba, tenemos un Código Penal abortista.

Pues bien, si dejar sin protección a los pibes no nacidos va contra la


Norma de Oro, contra la Constitución, contra los derechos humanos bien
entendidos, contra la razonabilidad, contra los tratados de derechos
humanos suscriptos por la Argentina, no hay aborto jurídicamente no
punible. Es como un gol en offside, que físicamente es gol pero no es gol.

Y si no hay aborto jurídicamente no punible, no puede haber


reglamentación del aborto jurídicamente no punible. Los “ILE”,
interrupción legal del embarazo, no son legales, no son constitucionales, no
son humanos, son homicidas. Porque los abortos supuestamente no
punibles no son legales. Aunque la Corte diga una y mil veces que el aborto
es un derecho, no es un derecho. Es el disparate de la Corte en FAL.

Con ese criterio, como un menor de 16 años no es punible, tiene


derecho a matar a su papá y a su mamá y al mundo y a los profesores y a los
enemigos y a los amigos y a cualquiera, y habría que, si es un derecho,
facilitarle las cosas para que lo ejercite “seguro”. ¿No se reclamaba, en un
asunto en que hay paridad de razones, “aborto seguro y gratuito”? Y si hay
paridad de razones… paridad de conclusiones… El menor de 16, como no se
le aplicará pena, tendría derecho a matar…

Es que el derecho es algo del mundo espiritual. Las sentencias


injustas tendrán formas de sentencia pero no son normas que obliguen.
Jurídicamente no existen. Pero eso no implica que no hagan mucho mal.
Porque son delictuosas y originan actos de delito y fomentan delitos.

Se dirá, entonces, que esto no ataca nada para el que busca la


legitimidad. No. Falso. Porque nosotros no combatimos por la juridicidad
pura, combatimos por la Justicia, que es dar a cada uno lo suyo en la
realidad real física.

9. Salvar vidas con el derecho penal

Ahora, suponiendo que valiera lo que dice el art. 86 apartado


segundo del Código Penal, en el sentido de dejar sin pena ciertos casos de
aborto, ello no quita que suceda, como ha sucedido siempre, que antes del
hecho se trate de evitarlo.

Es falso decir en absoluto que en la Justicia no se ha combatido


nunca el aborto, porque muchísimas veces, casi nunca llegando a
sentencia, se han evitado abortos (es decir, salvado vidas), fundados en
que matar un no nacido es un delito. Como relato en mi libro (Salvar vidas
con el derecho Penal. Testimonio de un defensor, Círculo Rojo, 208),
gracias a una denuncia de un aborto que se iba a realizar, intervino la
Fiscalía y la Policía y se salvaron dos vidas, la del chiquito en la panza de la
mujer que denunciamos y la de otra del turno anterior, que iba a hacer lo
mismo.

Repito para que quede claro lo que es paradójico: tanto el proyecto


de Canilla Libre de 2018 derrotado en el Argentinazo como el actual
Proyecto Borinsky-Yacobucci lo siguen considerando delito.

10. El Anteproyecto Borinsky-Yacobucci


Pues bien, ¿qué dice el Anteproyecto en materia de aborto? El
Anteproyecto es muy parecido al Código que tenemos, y en su letra es
parecido aunque lo amplía, pero en la intención y el mensaje es gatillo fácil
contra los pibes no nacidos. Veamos por partes.

11. Quedémonos en lo que es parecido

La letra es parecida, Quedémonos en lo que es parecido, y no en lo


que lo amplía literalmente. Pues bien, aunque fuera exactamente lo mismo,
digamos que repetir lo mismo luego de 100 años es grave, sobre todo
porque ha pasado mucha agua bajo el puente. Porque:

1) En 1921 la Ciencia Médica, en especial la Fetología, no tenía los


conocimientos de que disponemos hoy. Desde la concepción hay sujeto de
derechos. Recuerdo en ese sentido que la Corte homicida en FAL
reconoce que el chiquito que matan es persona… Pero ya veremos cómo la
crucifican.

2) Cuando se dictó en 1921 el Código no había los medios médicos


que hacen que la razón de salud, esto es terapéutica, quedara
desactualizada. (Aunque no rigiera la regla de oro que impide matar a un
inocente; subrayo todo eso porque éste es un argumento en subsidio;
aunque se salven 1.000 vidas de 1.000 madres nunca es lícito matar a un
inocente. Hoy casi no se puede hablar de razones curativas para causar un
aborto, sino que, globalmente hablando, sucede lo contrario. Como hemos
mostrado en otros lugares, en los grandes números que deben tenerse en
cuenta en materia de legislación, “es más seguro parir que abortar”.

3) En cuanto a la razón para matar al hijito de una mujer violada


demente, siempre irrazonable médica y éticamente aunque no rigiera la
Regla de oro que impide matar a un inocente, suponía el dato falso de que
de las dementes nacen hijos dementes. Que invocó la Exposición de
motivos en 1921 y que hoy nadie admite y a todos les da vergüenza admitir.
(Vergüenza que no tuvo la Corte en FAL al convalidar la vieja ley).

4) La legislación jurídica positiva que obstaculiza jurídicamente el


aborto, aunque no rigiera la regla de oro que impide matar a un inocente, y
aunque siempre haya sido ilegítimo, inconstitucional e inhumano abortar
voluntariamente, se evidencia en los instrumentos internacionales que han
remachado que los Estados tienen el deber de proteger especialmente a los
niños, de garantizar su respeto. Deber de garantía, que manda un actuar
positivo.

Suelo ejemplificar la situación del deber de garantía de los derechos


de los niños con el título de una noticia de los diarios de hace poco: “se
ahogó un chico en una pileta; los tres bañeros están presos”. – Si se muere
un inocente hay una falla de la tarea del Estado. El Estado debe rendir
cuentas. (Y no que deba rendir cuentas si no los mata, como amenaza la
Corte en FAL).

12. Método para abordar el Anteproyecto en su art. 86

No solamente por razones de tiempo no vamos hoy a analizar con


detenimiento la letra del art. 86 apartado 2do. en lo que agrava el artículo
que hoy existe. Sino porque queremos eludir la trampa abortista de
llevarnos a discusiones que nos sacan del núcleo del asunto.

Para eso, y para analizar cualquier anteproyecto de ley, hay que tener
presentes algunas características de la conducta de la justicia argentina en
general, encargada, eventualmente, de aplicar las normas. Será una forma
de analizar el ambiente en que caerá la eventual ley. Aunque antes que eso
digamos una vez más que es inhumana e inconstitucional toda forma de
“legitimar” (entre comillas) la muerte de los chicos inocentes. Y el juez
honesto debe así declararlo. Obviamente que esto requiere heroísmo. Pero
ahora nosotros nos referiremos al significado práctico concreto que
tendrá con la mayor probabilidad el Anteproyecto si se convierte en ley.

13. Características de la justicia penal argentina: Máxima


vizcacheana

1) Pasarla bien. Como norma general – hay excepciones- los jueces


tienen la tendencia a hacer lo que les origine menos problemas, les facilite
subsistir, conservar el cargo y ascender. 2) Positivismo judicialista. Aunque
el positivismo jurídico en general, entendido como la doctrina que sostiene
que el único derecho es el positivo, en la realidad no existe salvo en la
Universidad, hay en los hechos una especie de “positivismo judicialista
cortesupremista”. Que es máxima vizcacheana: “hacete amigo de la Corte
Suprema, no le des de qué quejarse, que siempre es bueno tener, palenque
ande ir a rascarse”. Entonces, favorecidos por las pasiones, razonan como
la mona: “nuestra Corte Suprema es la intérprete última de la
Constitución”; luego, lo que diga la Corte Suprema es palabra santa. Y al
hablar de la Corte Suprema la nombran con h: la Corthe Shuprema… y la
llenan de ditirambos: “nuestro máximo tribunal”, “el último intérprete de la
Constitución”, los cruzados que nos permiten entenderla bien y obrar
como los países civilizados de la tierra de los que nunca nos debemos
apartar… 3) Intereses ideológico jurídicos: Aunque la mayoría quizá
conserve el sentido común jurídico, lo que hace más ruido y hasta ahora
permite subsistir y ascender y ganar concursos y evitarse problemas es el
Garantismo abolicionista. La fobia al derecho penal. Aunque es
contradictorio, pues lo que echan por la puerta vuelve por la ventana y con
el médico Rodríguez Lastra hay gatillo fácil. Y no digamos con los militares
argentinos… 4) Intereses ideológico- culturales, económicos,etc. Casi
todo el poder cultural y económico mundial presiona a favor del aborto.
Da letra, bibliografía, honores, dinero y preserva de la inquisición del
INADi, te coloca en el bando de lo políticamente correcto. 5) Errores
doctrinales que se suelen seguir o no de los intereses. Se suscriben,
entonces, un reguero de errores doctrinales jurídicos contra el sentido
común que favorecen la matanza.

14. Lo decisivo en este punto

Repito que la solución jurídica verdadera aquí es declarar la


inconstitucionalidad de toda norma que pretenda legalizar o permitir matar
a un inocente. Solución jurídica que sólo juristas lúcidos y además
heroicos pueden encarar, a riesgo de martirios más o menos literales.

Pero lo que consagra en los hechos el Anteproyecto y promoverá las


conductas que ocurrirán surge de uno de los criterios, no el único ni el
principal ni absoluto pero que será de hecho seguido, es la “ratio legis”
entendida como lo que el legislador quiso.
Todas las demás críticas que hagamos al Anteproyecto son segundas.
(Que si el concepto de salud, que si la enfermedad, que si la violación, que
la facultad de perdonar a la madre… Zarandajas para entretenernos y
hacernos entrar en la trampa… Entre otras cosas porque según el criterio
que todavía no les expuse no habrá ante quién hacer valer razones;
porque, según el criterio que todavía no les expuse, no habrá derecho de
defensa en juicio). Pero, ¿cuál es el criterio que todavía no dije y que
dirimirá todo?

Recuerden que todo el tema de mi conferencia de hoy confluye aquí


y se define aquí. Si alguien se durmió, despierte porque les cuento el final
del cuento.

15. Borinsky-Yacobucci

Hace un tiempo, en un acto en el Colegio de Abogados de La


Matanza, un miembro de la comisión, Mahiquez, dijo que el Anteproyecto
buscaba ajustar las cosas al fallo FAL.

La Exposición de Motivos consagra como fuente y como criterio


hermenéutico el hórrido Fallo FAL, citado al respecto no pocas veces en
torno al art. 86 y en sentido favorable.

Borinsky-Yacobucci han expuesto públicamente que el ejemplar al


que obedece el Anteproyecto es la sentencia homicida FAL. Vayamos a la
exposición de Guillermo Yacobucci en Diputados.

Exposición de Yacobucci: a) Comienzo brillante: Enseñó muy bien


que permitir el aborto como lo hacía el Proyecto (repito: el aprobado en
Diputados y rechazado en Senadores el Glorioso 9 de agosto a la
madrugada), implicaba, a la luz del Derecho argentino (art. 75,23
Constitución Nacional y 19 Código Civil), – ¡y enseñó muy bien!- la
exclusión de la persona en Derecho; el Proyecto hacía de la persona por
nacer un indeseable; una cosa; un enemigo al que se le aplicaba el “derecho
penal del enemigo”; el Proyecto iba contra la Corte Suprema en el caso
Sánchez, que concedió indemnización no sólo por la hija embarazada, sino
también por la nieta no nacida; y se preguntaba entonces – Yacobucci digo-
si habría que equipararlo a un primate. Todo eso dijo…
b) Pero ahí nomás mutó. Sostuvo que el Anteproyecto respeta todos
los dilemas y todos los intereses, y que se han previsto las cosas para que
no haya necesidad de pena privativa de libertad por abortar.

Esto es, según la clasificación que expusimos, Abortismo.

Y en otro lugar avaló públicamente con Borinsky la ejemplaridad del


esperpento FAL para interpretar el Código. Se tragó los intereses y
derechos del chiquititito. Demás está decir que en la Exposición de
Motivos no planteó ninguna disidencia. Se puso verde, y traiciónó la causa
católica que con toda lucidez antes defendía.

Fuente: YACOBUCCI, Guillermo, Exposición en Diputados,


www.youtube.com ; https://youtu.be/afz-q1qVNjU. Hay apariciones de
Borinsky en you tube a montones, en que se manifiesta la aceptación como
autoridad inconcusa para los miembros de la Comisión del caso FAL. Cfr.
especialmente la exposición de BORINSKY con la presencia de Yacobucci:
“Lo que está haciendo la comisión es tener en cuenta lo que dijo el fallo
FAL”. “Lo que dijo un fallo judicial traerlo a la letra de la ley, para que no
haya ningún tipo de duda” (sic y resic). Cfr.:
https://youtu.be/16vDZjOPNDg.

Exposición de motivos: En ella, al exponerse el art. 86 del Código, 3


veces se cita como autoridad a la que la Comisión sigue, el citado fallo
FAL.

Ahora bien, cabe preguntarse ¿qué consecuencias tendrán estas


manifestaciones para la interpretación del Código Penal en materia de
aborto, si se aprueba el Anteproyecto? Para eso hay que ir al contenido de
FAL.

16. “Herodes mandó matar”

16.1. Según FAL matar al hijo es un derecho de la madre. (Apartado


25 del voto mayoritario). No podemos dejar de hacer alguna pequeña
reflexión.

– Inferir, de que una conducta no esté punida (suponiendo que no


esté punida, ya dijimos que eso debe tenerse por inconstitucional, por no
escrito: NO HAY ABORTOS NO PUNIBLES JURÍDICAMENTE EN EL
DERECHO ARGENTINO), que haya derecho a practicarla, es un
disparate que nunca nadie dijo en derecho. Si una persona, totalmente
ebria, que no se ha emborrachado para delinquir, no puede comprender la
criminalidad del acto y dirigir sus acciones (art. 34 inc. 1) Código Penal), no
es castigada si llega a matar a alguien.

Pero… a ver si me entienden, no creo que uds. que no son abogados


me entiendan… Yo se los digo igual: Pero es un disparate decir que el
borracho tiene derecho a matar. Porque derecho subjetivo es, por
definición, algo conforme a las normas y delito es, por definición, algo
disconforme con las normas. ¿Cómo voy a tener derecho a delinquir? Es el
círculo cuadrado.

Cualquiera lo entiende.

Es el caso que dijimos del menor de 16 años. No va preso como pena


por el homicidio, PERO POR FAVOR, Juancito que tiene 15, por el hecho
de que no vaya preso como castigo NO TIENE DERECHO A MATAR. y
hay que evitar que mate. Y si mata, según la ley del Régimen penal de los
menores, hay que tratarlo recluyéndolo y curándolo según corresponda. (Es
un falso problema decir “si no bajamos la imputabilidad de los menores
seguirán delinquiendo”; no: con la edad que tengan hay que evitar que
delincan y tratarlos evitando que delincan. Y si delinquen impedirles la
libertad de movimientos para evitar delitos o reincidencias. Y eso
corresponde también por el Derecho Civil). El alcance de ese supuesto
“derecho a matar” prestidigitado por la Corte en FAL, surge de los
requisitos que se exigen para guillotinar al chiquitito sin ser penado. Mejor
dicho, de los no requisitos que se ponen según FAL. Veamos.

16.2. Según FAL matar al chiquito tan es un derecho absoluto al que


se accede con toda facilidad, que basta con una declaración jurada que
diga “me violaron”, para que se pueda ejercer. La declaración de la mujer
da fe como un acto de escribano.

Pasadas las cosas en limpio: se va inventando este supuesto derecho


a liquidar pibes a partir de normas penales que establecerían, si fuesen
válidas, impunidad en dos casos. Y se razona con palabrerío jurídico. Pero
en los hechos no se pone ningún requisito para el absurdo derecho. FAL es
una colección de juridismos para matar… ¿A qué llamo “juridismos”? Pues a
palabras y razonamientos propios del mundo forense, utilizados
disparatadamente para engañar a la gente. Los abogados sacan “chapa” de
juristas para hacer Militancia.

16.3. ¿Y si no se hace la declaración jurada? Es lo mismo, porque la


Corte inventa el juridismo de la declaración jurada diciendo que si la
Constitución le da a la mujer el derecho de matar a su hijo (mentiras), no
hay que poner requisitos que la Constitución no exige (“nadie puede ser
obligado a hacer lo que la ley no manda, ni privado de hacer lo que ella no
prohíbe”; -citan el artículo 19 de aquélla). Entonces, ¿por qué ponen como
requisito la declaración jurada? – Lo ponen para la jilada. El mismo
argumento sirve para no exigir nada y que mate nomás y se ha usado como
crítica precisamente a la Corte al poner ella ese requisito. Se ha dicho que
la Corte se contradice, porque si para ejercer el supuesto derecho de
matar al hijo no hay que poner requisitos que la ley no pone, ¿por qué exigir
tal declaración? Con el mismo criterio no se pone ninguno. Pero alguna
vergüenza jurídica tuvieron.

16.4. ¿Y no se pueden hacer valer los derechos del chiquito no nacido


ante un juez ? – Fuera de que encontremos algún juez lúcido y heroico, si
se sigue FAL no habrá tal posibilidad. Porque en FAL la Corte suprimió
(DE HECHO, DE PREPO, DE FACTO) la instancia judicial y la defensa en
juicio. En efecto, el criterio de la Corte convalidó que el Tribunal Superior
de Chubut liquidara a la pibita muerta en el caso FAL, antes de que la
sentencia estuviera firme. Porque le designaron defensor y él apeló a la
Corte pero la mataron antes. La mataron sin oírla. En mi libro sobre el caso
FAL yo muestro que, cuando se aplicaba legalmente la pena de muerte en
la Argentina, los condenados tenían en los tribunales muchas más
garantías que los chicos por nacer. En fin, que la Corte Suprema en FAL
aniquiló la defensa en juicio de la persona y de los derechos establecida en
el art. 18 de la Constitución. Y además, estableciendo el criterio de que “no
hay que judicializar”, el aborto se convierte en un trámite administrativo.

16.5. “Juridismos” para matar. Lo que hizo en definitiva la Corte en


FAL es usar palabras y razonamientos de tipo jurídico totalmente
disparatados pero con apariencia de Derecho y que casi nadie lee y los
abogados masificados admiten, para matar argentinitos. No se la puede
tomar en serio.

La Corte suprema hace Militancia abortista. En un texto que circula


de Youtube el Dr. ZAffaroni confiesa que Kirchner lo puso en la Corte
por razones de MILITANCIA. Y él confesó que se quedaba en la Corte
hasta lograr favorecer la impunidad de la tenencia de drogas para consumo
y el homomonio. No hay que detenerse en las zarandajas juridíacas que nos
ponen para embaucarnos. Son maniobras distractivas del Herodismo, para
ocultar la realidad asesina que está en el fondo.

16.6. El Exterminio de los Protocolos de la muerte. La Corte


Suprema en FAL consagró los Protocolos de la muerte. El exterminio de
pibitos no nacidos. Y queda dicho y redicho y lo han expresado sus
autores, que el Anteproyecto busca convalidar por ley todo eso. Entonces,
¿qué pasará con la interpretación del Anteproyecto si se aprueba? – El
Exterminio…

16.7. Además de todo, al considerar al aborto como un delito pero


dejándolo sin penas, el Anteproyecto se contradice abiertamente. ¿Qué
sentido tiene decir que el aborto voluntario es un delito, pero hacer las
normas para que nunca se castigue y se dice que se lo interpretará como
un derecho? Esto es una locura. Una locura homicida…

CONCLUSIÓN--------------------------------------------------------------------------

“Herodes se enfureció y mandó matar”. Los grandes asesinos matan 2


o 3 personas, y si son asesinos seriales, matarán a 20. Vilma Ripoll declaró
unas 500 ejecuciones en sus 40 años de trabajo como enfermera
(Infobae,10-IV-2018). El médico Germán Cardoso hace o hacía 30 abortos
por mes en Tandil; y leí en Clarín que se jactó de 1.000. Nathanson se
arrepintió de unos 75.000.

Es realmente incalculable el número de los asesinatos que se


cometen en Argentina amparados en el Fallo FAL, que van a superar a
Nathanson, por lo que los jueces de la Corte deberán rendir cuentas de
estos males de que son causa.

Y, dado que la ley es más amplia que una sentencia, aunque ésta
usurpara ley, los autores del Anteproyecto al avalar FAl serán más asesinos
que la Corte.

Claro está que tenemos muchos poderes con contra. Permítanme


que me ahorre enumerar esas desgracias, por lo demás, tan evidentes y tan
bien expuestas hace un momento por José Quarraccino. Es que estamos
acostumbrados a no valorar nuestras fortalezas ni a festejar victorias...

Pero en el proceso que llevó al Argentinazo el 9 de agosto de 2018


avanzamos mucho culturalmente. Se esclarecieron mucho las cosas. Hemos
evidenciado que somos la fuerza más movilizadora de la Argentina, millones
de personas en muchas ciudades con la celeste y blanca. Tenemos la
verdad del orden natural y a Dios y la Virgen con nosotros. Luchar contra
este Anteproyecto de Código Penal es luchar por la Vida. Contra la
“Cultura de la muerte”. ¡Vamos argentinos todavía!

AMDG.

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