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INTRODUCCIÓN A LA UNIDAD DIDACTICA BIOQUIMICA CLINICA

Las sociedades científicas más antiguas dedicadas al estudio de la Bioquímica Clínica


aparecieron después de la segunda guerra mundial, coincidiendo en el tiempo con el desarrollo
extraordinario que tuvo esta disciplina en la década de los cincuenta. Sin embargo, la
aplicación de la Bioquímica a la Medicina se remonta a, por lo menos, tres siglos atrás. A
comienzos del siglo XIX ya se disponía de métodos analíticos que permitían el análisis de
muchos constituyentes bioquímicos de la orina y varios de la sangre con razonables
prestaciones analíticas.

En el ámbito internacional, la denominación más aceptada es Química Clínica, denominación


que fue utilizada ya en 1883 por C. H. Ralfe como título de un libro que trataba del análisis
químico de sangre, orina y tejidos sólidos, comentando los cambios inducidos por la
enfermedad. En 1891 L. Bourget publicó en Lausanne un Manuel de Chimie Clinique. En 1912,
Johan Scherer denominó a su laboratorio en el Julios Hospital de Würzburg, Alemania, como
«das Klinisch Chemische Laboratorium». En 1955 se fundó la Federación Internacional de
sociedades científicas, que adoptó el nombre de «International Federation of Clinical
Chemistry».

DEFINICIÓN DE LA ESPECIALIDAD Y CAMPO DE ACCIÓN

La Bioquímica Clínica es la especialidad que se ocupa del estudio de los aspectos químicos de
la vida humana en la salud y en la enfermedad, y de la aplicación de los métodos químicos y
bioquímicos de laboratorio al diagnóstico, control del tratamiento, prevención e investigación de
la enfermedad.

Por tanto, comprende el estudio de los procesos metabólicos en relación a los cambios tanto
fisiológicos como patológicos, o los inducidos por maniobras terapéuticas. Para este estudio la
Bioquímica Clínica aplica los métodos, técnicas y procedimientos de la química y bioquímica
analítica con el propósito de obtener y participar en la interpretación de la información útil para
la prevención, diagnóstico, pronóstico y evolución de la enfermedad, así como de su respuesta
al tratamiento.

OBJETIVOS GENERALES

 ¾ Conocimiento adecuado de fisiología y fisiopatología, y de los cambios


bioquímicos que se producen en la enfermedad.
 ¾ Conocimiento profundo de las aplicaciones e interpretación de las
determinaciones bioquímicas en la medicina clínica.
 ¾ Estar familiarizado con los métodos y técnicas analíticas, y ser capaz de
asimilar futuras innovaciones.
 ¾ Ser competente en la dirección y administración de un Servicio de
Bioquímica Clínica.
 ¾ Conocer los principios básicos y técnicas de la investigación científica: desde
el diseño experimental, al tratamiento y presentación de datos.
 ¾ Estar capacitado para la docencia y transmisión de conocimientos a otros
graduados en formación, médicos clínicos y personal técnico de laboratorio.
LABORATORIO DE BIOQUÍMICA CLÍNICA

La bioquímica clínica es la rama del laboratorio en la que se usan métodos químicos y


bioquímicos para el estudio de las enfermedades. En la práctica, está usualmente dedicada,
aunque no exclusivamente, a los estudios de la sangre, orina y otros fluidos biológicos debido a
la relativa facilidad de obtención de este tipo de muestras. Las investigaciones bioquímicas
están involucradas, en grados variables, en todas las áreas de la medicina clínica.

Cada ensayo bioquímico debería proveer respuesta a una pregunta generada en el médico
sobre el paciente. Los resultados de los tests bioquímicos pueden ser de uso para el
diagnóstico, screening y prognosis de una enfermedad así como para el seguimiento de su
tratamiento. Además, el laboratorio bioquímico puede estar vinculado con la investigación de
las bases bioquímicas de las enfermedades y en los ensayos clínicos de nuevas drogas.
Existen una amplia variedad de especialidades dentro de la bioquímica clínica y no todos los
laboratorios están equipados para llevar a cabo todas las posibles solicitudes. Los resultados
de los tests de laboratorio usualmente se comparan con un rango de referencia que representa
el estado saludable normal.

Sin embargo, este rango de referencia sólo debe ser tomado como una guía y es importante
tener en cuenta que un resultado anormal no siempre indica la presencia de una enfermedad,
ni un resultado normal la ausencia de ella. La discriminación entre resultados normales y
anormales está afectada por varios factores fisiológicos que deben ser considerados al
interpretar cualquier resultado. Por ejemplo sexo, edad, dieta, stress, ansiedad, ejercicio,
historia médica del paciente, hora de extracción de la muestra, etc. son factores que el médico
debe evaluar al interpretar un resultado.

QUÍMICA CLÍNICA

El término Química Clínica comprende un alto número de determinaciones de concentraciones


circulantes de compuestos orgánicos y enzimas implicados en una amplia variedad de
procesos metabólicos. Esta guía de estudio no pretende incluir a todas, sólo se tendrán en
cuenta las que tienen significancia en el contexto del curso de Bioquímica Humana. El alumno
deberá poder vincular un determinado test con los diferentes temas bioquímicos relacionados,
situaciones metabólicas normales y/o especiales, patologías, etc. Algunas de las
determinaciones listadas en la tabla que sigue suelen agruparse según el aspecto que evalúan.
Así, se denomina hepatograma al conjunto de tests que evalúan la función hepática: bilirrubina
total y directa, transaminasas (TGO y TGP), fosfatasa alcalina, colesterol, proteínas totales y
albúmina. La colestasis se refleja en los valores de γ-glutamiltranspeptidasa (γ-GT) y 5’-
nucleotidasa. La función renal se evalúa determinando las concentraciones de urea y
creatinina, junto con el ionograma plasmático y urinario. Las enzimas CPK, LDH y GPT suelen
agruparse para evaluar daño cardíaco. Además de metabolitos, se pueden determinar
concentraciones circulantes de marcadores tumorales, fármacos y tóxicos.

IMPORTANTE:

Observaciones:

- los valores de referencia indicados son estimativos. Dependen de la metodología utilizada,


por lo que los valores de referencia en una determinada institución pueden variar con respecto
a los listados en esta guía. Además, en algunas determinaciones los rangos de referencia
pueden variar con la edad y sexo, entre otros factores.

- Prestar atención a las unidades, y evaluar comparativamente las concentraciones de los


distintos elementos.
DEFINICIÓN DE BIOQUÍMICA

Con origen en el francés biochimie, el concepto de bioquímica se emplea en español para

identificar a la ciencia que se encarga de estudiar desde una perspectiva química la

estructura y las funciones de los seres vivos. También se conoce como bioquímico o

bioquímica al especialista en esta materia y a todo lo que está asociado o hace referencia a los

fenómenos que estudia.

La definición más acertada es la que expresa que es una rama de la ciencia (fusiona química y

biología) encargada del estudio de las sustancias que se encuentran presentes en los

organismos vivos y de las reacciones químicas fundamentales para los procesos vitales.

Las proteínas, los lípidos, los carbohidratos y los ácidos son algunos de los componentes que

se analizan desde la bioquímica, disciplina para la cual todo ser viviente posee carbono. Por lo

general, se suele indicar que la bioquímica hace foco en el estudio de las bases de la vida, ya

que su objeto de estudio son las moléculas que forman parte tanto de células como de tejidos

propios de los seres vivos.

Los historiadores sitúan el origen de la bioquímica en1893, cuando el químico, físico y

matemático francés Anselme Payen descubrió la primera enzima (la diastasa), sustancia

de tipo proteico que se caracteriza por catalizar las reacciones de carácter químico.

Con el correr del tiempo, los descubrimientos de la química contribuyeron el desarrollo de

la medicina, la genética y la biología, entre otras áreas. La actividad de los bioquímicos se

desarrolla en distintas etapas, como la investigación, el trabajo en laboratorio y la bioquímica

industrial.

Uno de los principales logros de la bioquímica fue la decodificación del genoma humano,

constituido por la secuencia de ADN contenida en 23 pares de cromosomas. De dichos 23

pares, 22 son autosómicos y uno es el que determina el sexo (las mujeres cuentan con dos

cromosomas X y los hombres con un cromosoma X y otro Y).


La bioquímica y los nutrientes

En el estudio de las reacciones químicas, una de las especialidades de la bioquímica se

encuentra en el análisis de los nutrientes, los cuales se dividen en cinco grupos específicos:

proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales; en ellos se incluyen 50

sustancias que según parece son indispensables para conseguir una salud equilibrada y un

crecimiento normal.

Nuestro organismo requiere de la energía para poder realizar cualquier actividad, incluso para

efectuar el mero mecanismo de respirar. Gracias a la invención del calorímetro, los

investigadores pueden conocer cuáles son los nutrientes que aportan la cantidad

de energía que un organismo necesita; cabe mencionar que de acuerdo a la actividad que se

realice las demandas energéticas difieren.

El estudio de los bioquímicos consiste en saber cuánta energía aporta cada uno de estos

nutrientes y gracias a ello es posible saber que 1 gramo de proteína o de hidrato de carbono

puro produce 4 calorías mientras que 1 gr de grasa pura produce 9.

Cabe aclarar que cada nutriente cumple con una función particular:

* Las proteínas son las encargadas de producir tejido corporal y de sintetizar las enzimas, y la

cantidad de proteína recomendada para una persona adulta es de 0,8 gramos por kilo de peso;

* Los minerales se encargan de la reconstrucción estructural de los tejidos corporales y

colaboran con la acción de los sistemas enzimáticos (contracción muscular, reacciones

nerviosas y coagulación de la sangre). Los minerales fundamentales son el calcio, el fósforo, el

magnesio, el hierro, el sodio y el potasio;

* Las vitaminas son las que ayudan a mejorar la forma de absorción de las proteínas, los

hidratos de carbono y las grasas. Existen muchos tipos de vitaminas, siendo las más

importantes aquéllas que participan en la formación de las células de la sangre, de las

hormonas y del hígado;

* Los hidratos de carbono son los principales nutrientes para el aporte de energía ya que se

encuentran en la mayor cantidad de alimentos, así como también en bebidas alcohólicas.

Durante el proceso de metabolismo los hidratos de carbono se queman con el fin de obtener

energía;
* Las grasas aportan al organismo más del 50% de la energía, y son un combustible de tipo

compacto que se almacena perfectamente para ser utilizado cuando sea necesario. Si bien en

un ambiente natural son nutrientes indispensables (permiten crear reservas durante los

períodos de comida abundante para consumir al momento de la escasez), en nuestras

sociedades modernas donde siempre hay alimentos a nuestras disposición, se han convertido

en una causa fundamental de los problemas de salud.

Señalaremos por último que sin la bioquímica ciertas ramas consideradas esenciales para la

medicina no existirían, como la nutrición, ya que gracias a los aportes de esta ciencia es que

ésta puede estudiar más a fondo el funcionamiento de nuestro organismo y proponer distintas

variantes para la alimentación que mejoren la salud de los individuos.

Funciones de los nutrientes

Las funciones de las diversas categorías de nutrientes se describen a continuación.


Proteínas

La función primordial de la proteína es producir tejido corporal y sintetizar enzimas,


algunas hormonas como la insulina, que regulan la comunicación entre órganos y células, y
otras sustancias complejas, que rigen los procesos corporales. Las proteínas animales y
vegetales no se utilizan en la misma forma en que son ingeridas, sino que las enzimas
digestivas (proteasas) deben descomponerlas en aminoácidos que contienen nitrógeno. Las
proteasas rompen los enlaces de péptidos que ligan los aminoácidos ingeridos para que éstos
puedan ser absorbidos por el intestino hasta la sangre y reconvertidos en el tejido concreto que
se necesita.

Es fácil disponer de proteínas de origen animal o vegetal. De los 20 aminoácidos que


componen las proteínas, ocho se consideran esenciales es decir: como el cuerpo no puede
sintetizarlos, deben ser tomados ya listos a través de los alimentos. Si estos aminoácidos
esenciales no están presentes al mismo tiempo y en proporciones específicas, los otros
aminoácidos, todos o en parte, no pueden utilizarse para construir las proteínas humanas.

Por tanto, para mantener la salud y el crecimiento es muy importante una dieta que contenga
estos aminoácidos esenciales. Cuando hay una carencia de alguno de ellos, los demás
aminoácidos se convierten en compuestos productores de energía, y se excreta su nitrógeno.

Cuando se ingieren proteínas en exceso, lo cual es frecuente en países con dietas ricas en
carne, la proteína extra se descompone en compuestos productores de energía. Dado que las
proteínas escasean bastante más que los hidratos de carbono aunque producen también 4
calorías por gramo, la ingestión de carne en exceso, cuando no hay demanda de
reconstrucción de tejidos en el cuerpo, resulta una forma ineficaz de procurar energía.

Los alimentos de origen animal contienen proteínas completas porque incluyen todos los
aminoácidos esenciales.

En la mayoría de las dietas se recomienda combinar proteínas de origen animal con proteínas
vegetales. Se estima que 0,8 gramos por kilo de peso es la dosis diaria saludable para adultos
normales.
Muchas enfermedades e infecciones producen una pérdida continuada de nitrógeno en el
cuerpo. Este problema debe ser compensado con un mayor consumo de proteína dietética.
Asimismo, los niños también precisan más proteína por kilogramo de peso corporal.

Una deficiencia de proteínas acompañada de falta de energía da origen a una forma de


malnutrición proteico-energética conocida con el nombre de marasmo, que se caracteriza por
pérdida de grasa corporal y desgaste de músculos.

Minerales
Los minerales inorgánicos son necesarios para la reconstrucción estructural de los tejidos
corporales además de que participan en procesos tales como la acción de
los sistemas enzimáticos, contracción muscular, reacciones nerviosas y coagulación de la
sangre. Estos nutrientes minerales, que deben ser suministrados en la dieta, se dividen en dos
clases: macroelementos, tales como calcio, fósforo, magnesio, sodio,hierro, yodo y potasio; y
microelementos, tales como cobre, cobalto, manganeso, flúor y cinc.

El calcio es necesario para desarrollar los huesos y conservar su rigidez. También participa en
la formación del citoesqueleto y las membranas celulares, así como en la regulación de la
excitabilidad nerviosa y en la contracción muscular. Un 90% del calcio se almacena en los
huesos, donde puede ser reabsorbido por la sangre y los tejidos. La leche y sus derivados son
la principal fuente de calcio.

El fósforo, también presente en muchos alimentos y sobre todo en la leche, se combina con el
calcio en los huesos y los dientes. Desempeña un papel importante en el metabolismo de
energía en las células, afectando a los hidratos de carbono, lípidos y proteínas.

El magnesio, presente en la mayoría de los alimentos, es esencial para el metabolismo


humano y muy importante para mantener el potencial eléctrico de las células nerviosas y
musculares. La deficiencia de magnesio entre los grupos que padecen malnutrición, en
especial los alcohólicos, produce temblores y convulsiones.

El sodio está presente en pequeñas cantidades en la mayoría de los productos naturales y


abunda en las comidas preparadas y en los alimentos salados. Está también presente en el
fluido extracelular, donde tiene un papel regulador. El exceso de sodio produce edema, que
consiste en una superacumulación de fluido extracelular. En la actualidad existen pruebas de
que el exceso de sal en la dieta contribuye a elevar la tensión arterial.

El hierro es necesario para la formación de la hemoglobina, pigmento de los glóbulos rojos de


la sangre responsables de transportar el oxígeno. Sin embargo, este mineral no es absorbido
con facilidad por el sistema digestivo. En los hombres se encuentra en cantidades suficientes,
pero las mujeres en edad menstrual, que necesitan casi dos veces más cantidad de hierro
debido a la pérdida que se produce en la menstruación, suelen tener deficiencias y deben
tomar hierro fácil de asimilar.

El yodo es imprescindible para la síntesis de las hormonas de la glándula tiroides. Su


deficiencia produce bocio, que es una inflamación de esta glándula en la parte inferior del
cuello. La ingestión insuficiente de yodo durante el embarazo puede dar lugar a cretinismo o
deficiencia mental en los niños. Se calcula que más de 150 millones de personas en el mundo
padecen enfermedades ocasionadas por la insuficiencia de yodo.

Los microelementos son otras sustancias inorgánicas que aparecen en el cuerpo en


diminutas cantidades, pero que son esenciales para gozar de buena salud. Se sabe poco de su
funcionamiento, y casi todo lo que se conoce de ellos se refiere a la forma en que su ausencia,
sobre todo en animales, afecta a la salud. Los microelementos aparecen en cantidades
suficientes en casi todos los alimentos.
Entre los microelementos más importantes se encuentra el cobre, presente en muchas
enzimas y en proteínas, que contiene cobre, de la sangre, el cerebro y el hígado.

La insuficiencia de cobre está asociada a la imposibilidad de utilizar el hierro para la


formación de la hemoglobina. El cinc también es importante para la formación de enzimas. Se
cree que la insuficiencia de cinc impide el crecimiento normal y, en casos extremos, produce
enanismo.

Se ha descubierto que el flúor, que se deposita sobre todo en los huesos y los dientes, es un
elemento necesario para el crecimiento en animales.

Los fluoruros, una clase de compuestos del flúor, son importantes para evitar la
desmineralización de los huesos. La fluorización del agua ha demostrado ser una medida
efectiva para evitar el deterioro de la dentadura, reduciéndolo hasta casi un 40%. Entre los
demás microelementos podemos citar el cromo, el molibdeno y el selenio.

Como es lógico cada nutriente tiene una función y estas son:

– Proteínas: Este nutriente es el encargado de producir tejido corporal y se encarga


de la sintetización de las enzimas. La cantidad más recomendada de ingesta de proteína
para una persona adulta es de 0,8g por Kg de peso.
– Carbohidratos: Estos son los nutrientes principales para tener energía, estos son
encontrados en la gran mayoría de los alimentos e incluso en las bebidas alcohólicas.
– Grasas: Estas son los nutrientes que aportan más del 50% de la energía y son un
combustible de tipo compacto que es almacenada perfectamente para cuando te haga
falta se utilicen.
– Minerales: Estos nutrientes son los encargados de la reconstrucción estructural de
los tejidos corporales y participan con la acción de los sistemas enzimáticos.
– Vitaminas: Estos nutrientes son los que ayudan en la absorción de las proteínas,
las grasas y los hidratos de carbonos. En realidad existen muchas clases de vitaminas,
pero algunas son muy importantes como las que participan en la formación de las células
del hígado, de la sangre y de las hormonas.
Explicamos lo de los nutrientes para que entendáis porque sin la bioquímica no existirían
otras ramas esenciales como puede ser la nutrición, ya que gracias a esta rama de la
química y los aportes de esta ciencia se puede estudiar todo el funcionamiento de nuestro
organismo.
HEMATOLOGÍA

El estudio hematológico más frecuente es el Hemograma. El Hemograma completo consiste en


determinar:

1. Cantidad de cada tipo de célula presente en la sangre:

a. Recuento de glóbulos blancos o leucocitos

b. Recuento de glóbulos rojos o hematíes o eritrocitos

c. Recuento de plaquetas.

2. Hematocrito

3. Concentración de hemoglobina

4. Índices hematimétricos: a. Volumen corpuscular medio (VCM) b. Hemoglobina corpuscular


media (HCM) c. Concentración de hemoglobina corpuscular media (CHCM)

5. Fórmula leucocitaria

6. Evaluación morfológica de las células Todas estas determinaciones se realizan con sangre
entera venosa obtenida con EDTA como anticoagulante.

Los recuentos celulares pueden hacerse manualmente contando los elementos en una cámara
de Neubauer vista bajo el microscopio.

Este método consiste en colocar una pequeña cantidad de sangre entre dos vidrios, uno de los
cuáles tiene grabada una retícula sobre la que se cuentan las células. La muestra debe ser
procesada antes de acuerdo con el tipo de célula a contar.

El hematocrito informa el volumen que ocupan los glóbulos rojos como porcentaje del total de
la sangre y se mide centrifugando un pequeño volumen de sangre en un tubo cilíndrico y
midiendo la relación entre la altura de la columna de hematíes con respecto a altura total de la
columna. El número de eritrocitos y el hematocrito pueden variar fisiológicamente por el
ejercicio, la altura sobre el nivel del mar, el embarazo, sexo (los andrógenos estimulan la
eritropoyetina), etc.

La concentración de hemoglobina se mide según la absorbancia de la muestra a una


determinada longitud de onda, característica de esta proteína. Puede variar fisiológicamente
por las mismas razones que varía en número de eritrocitos. La altitud sobre el nivel del mar
produce cierto grado de hipoxia que, dependiendo de la duración y la continuidad, puede
elevar la concentración de hemoglobina.

Los índices hematimétricos son parámetros calculados que relacionan el número total de
eritrocitos, el hematocrito y la concentración de hemoglobina. Son útiles para clasificar los
diferentes tipos de anemias.
− El volumen corpuscular medio (VCM) = hematocrito/nº hematíes. Evalúa el volumen medio
de los glóbulos rojos. Pueden presentarse alteraciones hematológicas con eritrocitos de menor
volumen (microcíticas) o de mayor volumen (macrocíticas).

− la hemoglobina corpuscular media (HCM) = conc. hemoglobina/nº hematíes. Evalúa la


hemoglobina contenida en cada glóbulo rojo

− la concentración de hemoglobina corpuscular media (CHCM) = conc.


hemoglobina/hematocrito. Evalúa la hemoglobina contenida en todos los eritrocitos. Pueden
presentarse alteraciones donde los eritrocitos tienen menor concentración de hemoglobina
(hipocrómicas) o mayor concentración (hipercrómicas).

Por ejemplo, las anemias ferropénicas (por deficiencia de hierro) presentan valores
disminuídos de HCM (microcíticas) y CHCM (hipocrómicas).

Hoy en día es muy frecuente que los laboratorios cuenten con contadores hematológicos,
equipos preparados para contar los distintos tipos de células. En este caso el mismo contador
prepara la muestra y está calibrado para contar las partículas de cada tipo, según el tamaño de
cada tipo de células.

También mide la concentración de hemoglobina y a partir de estos parámetros medidos, el


equipo calcula los índices hematimétricos.

La fórmula leucocitaria expresa la cantidad de cada tipo de leucocito. Puede ser absoluta
(expresada por volúmen de sangre) o porcentual. En diversas patologías (infecciones,
intoxicaciones, reacciones alérgicas, leucemias, etc.) puede alterarse el número total de
leucocitos y/o las cantidades relativas de cada tipo leucocitario.

La fórmula leucocitaria y la evaluación morfológica (color, tamaño y forma) de las células se


determinan por observación microscópica de una gota de sangre fresca extendida sobre un
portaobjetos de vidrio, preparado que se denomina frotis. Este frotis se tiñe con colorantes
que permiten diferenciar todos los tipos celulares. Los glóbulos rojos normales se ven como
pequeños discos teñidos con menor intensidad en el centro. Algunas de las anomalías
morfológicas de la serie roja son eliptocitosis (forma oval, pareja), anisocitosis (diferentes
formas). La hipercromía, hipocromía y anisocromía, que indican cantidades anormales de
hemoglobina, se pueden evidenciar de acuerdo a la intensidad con que se tiñen los eritrocitos.
La Médula ósea
La médula ósea es un tipo de tejido esponjoso que se encuentra en el interior de ciertos
huesos, como costillas, esternón, cráneo, pelvis,... y que forma parte del aparato circulatorio.
Todas las células sanguíneas derivan de una célula madre situada en la médula ósea.

Hay dos tipos de médulas óseas, la roja y la amarilla, como vamos a comprobar en la siguiente
imagen:

La médula ósea roja, que es la que todos conocemos por médula ósea, pues es la que produce
la sangre, se sitúa en las costillas, el esternón, la columna vertebral, el cráneo, la escápula y la
pelvis. La creación de sangre se llama la hematopoyesis. Dentro de lo que es la sangre,
produce tres tipos de células sanguíneas:
· Los glóbulos rojos o eritrocitos: encargados de transportar el oxígeno a las células.
· Los glóbulos blancos o leucocitos: nos defienden de las infecciones.
· Las plaquetas: evitan una hemorragia formando un coágulo cuando nos hacemos una herida.

Cuando eres pequeño, la mayor parte de tu médula ósea es roja, pero con el paso de los años
se va haciendo amarilla, aunque se puede volver a convertir en roja si el cuerpo lo necesita. La
médula ósea amarilla se compone de grasa y no ayuda en la formación de la sangre. Se suele
encontrar en los huesos más largos.
La médula ósea tiene la ventaja de poder ser transplantable (luego veremos un vídeo en el que
se explica su transplante), ya que se puede obtener de los huesos de un donante vivo,
normalmente de la cadera o del esternón.
Algunas de las enfermedades más habituales de la médula ósea son:
· La leucemia: es un cáncer que hace que tu médula ósea produzca glóbulos blancos
anormales.
· La anémia aplástica que hace que la médula ósea produzca menor cantidad de glóbulos
rojos.
· El linfoma que afecta a la creación de células sanguíneas en general.