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VISION 20 /20

Cómo crear una iglesia


próspera con pastores laicos
y grupos de células.

DALE E. GALLOWAY

EDITORIAL
UNILIT

Publicado por
Editorial Unilit
Miami, FI. 33172
© 1996 Derechos reservados

Primera edición 1996

Copyright © 1986 por Dale E. Galloway Publicado en inglés con el título: 20/20 Vision Todos los derechos
reservados. Se necesita permiso escrito de los editores, para la reproducción de porciones del libro, excepto para
citas breves en artículos de análisis crítico.

Cubierta diseñada: Alicia Mejías

Citas Bíblicas tomadas de la versión Reina Valera, Revisión 1960 © Sociedades Bíblicas Unidas, y La Biblia de las
Américas © 1986 The Lockman Foundation La Habra, California 90631 Usadas con permiso.

Producto 497638
ISBN-1-56063-919-9
Impreso en Colombia

Prinfecl in Colombia

E1 14 de octubre de 1972, Dale y Margi Galloway lanzaron un ministerio de la


Iglesia de la Comunidad de la Nueva Esperanza, el cual fue centrado en el amor.
Desde entonces el crecimiento ha sido espectacular. Los miembros han captado la
visión de su pastor, y juntos están trabajando para concretar su meta de 10.000
miembros en el año 2000.
La Iglesia de la Comunidad de la Nueva Esperanza está ubicada en unos catorce
acres espectaculares junto a la ruta 1-205, frente al Centro Clackamas Town, en el
sudeste de Portland, Oregón. La explosión del crecimiento de los últimos años ha
sido acelerada por el fiel ministerio de los pastores laicos que dirigen los Grupos
de Cuidado Afectuoso y Tierno cada semana en toda esta zona metropolitana.

NEW HOPE COMMUNITY CHURCH


11731 S.E. STEVENS RD.
PORTLAND, OREGON 97266
1-503-659-LOVE
Contenido

Decían que no podía hacerse: Rompiendo el cajón 9

PARTE I
El poder para el crecimiento
de la iglesia

Capítulo l: El poder de la visión 29


Capítulo 2: El poder del Espíritu Santo 47
Capítulo 3: El poder de la oración 65
Capítulo 4: El poder del amor 85

PARTE II
Principios para el crecimiento
de iglesia

Capítulo 1: Principios de liderazgo dinámico 101


Capítulo 2: Principios de crecimiento dinámico 117
Capítulo 3: Principios dinámicos de grupo célula 129

PARTE Ill
Planes para el crecimiento
de la iglesia

Capítulo 1: Nuestro plan y organización maestros


para el crecimiento ilimitado 147
Capítulo 2: ¿Qué es y qué hace un pastor laico? 153
Capítulo 3: ¿Qué son los grupos de Atención
Afectuosa y Tierna después de todo? 165
Capítulo 4: La estructura organizacional del grupo
de Atención Afectuosa y Tierna, y cómo
empezar un nuevo grupo 175
Capítulo 5 : Qué considerar para la supervisión 181
Capítulo 6: Preguntas y respuestas sobre los
pastores laicos y el sistema de células 183
Introducción
Decían que no podía hacerse

¡No puedes empezar una iglesia denominacional donde han fallado en tres
intentos anteriores!

Con la ayuda de Cristo lo hice.


No puedes tener pequeños grupos de confraternización en una vieja iglesia
tradicional.

Con la ayuda de Cristo lo hice.


No puedes empezar una iglesia no denominacional sin gente y sin algún respaldo
financiero, en un autocine en la lluviosa Portland, Oregón, y tener éxito.

Con la ayuda de Cristo lo hice.


No puedes traspasar la barrera de los 100 miembros, 200 miembros, 500
miembros, 1.000 miembros, 3.000 miembros, 10.000 miembros, 25.000 miembros,
en los Estados Unidos de Norteamérica.

Con la ayuda de Cristo lo hice y con la ayuda de Cristo voy a hacerlo.


No puedes edificar una red de Atención Afectuosa y Tierna con miles de
personas que se reúnen cada semana, dirigidas por laicos preparados, equipados y
supervisados.

Lo estamos haciendo.
Fue Charles Duell, Director de la Oficina de Patentes de los Estados Unidos de
Norteamérica, que dijo en 1898: < Todo lo que puede ser inventado ha sido
inventado». Qué necio y limitante concepto tenía este hombre que estaba en el
cargo de Director de la Oficina de Patentes de los Estados Unidos de
Norteamérica. Si la gente le hubiera creído, el mundo se hubiera detenido justo
ahí.
Visión 20/20 es escrito para los pastores y los líderes de iglesias que no quieren
detenerse; para los que quieren marchar adelante edificando la iglesia de Dios en
esta tierra. Creo en la iglesia local y he escrito este libro para todos los que tienen
el deseo de ver que su iglesia local crezca.
El crecimiento de la iglesia ha sido un deseo ardiente de mi corazón durante todo
el tiempo que puedo recordar. Muchas de las cosas que compartiré contigo las he
aprendido en la escuela de los duros golpes de los últimos veinticinco años. Estoy en
deuda con hombres como mi padre, el doctor Harvey S. Galloway, quien fue
administrador de ijlesia durante treinta años. A1 doctor Robert Schuller, que l~i
sido una fuente de inspiración y motivación, y amigo personlal mío durante los
últimos catorce años en que he perseguido el gran sueño. Al doctor Paul Cho, cuya
visión y ministerio me ha retado a expandir mis horizontes más allá de lo que
siempre pensé posible.
Dedico este libro a mi compañera y ayuda idónea en la creación de la Iglesia de la
Comunidad de la Nueva Esperanza, mi esposa Margi Galloway, y a mi distinguido
personal, amigos y pastores, y a los más de 525 pastores laicos que trabajan tan de
cerca con nosotros en el equipo de ministerio de la Iglesia de la Comunidad de la
Nueva Esperanza.
Con este libro va mi oración de que mientras lo leas tu visión sea ampliada, que te
sientas desafiado a concretarla en una forma más grandiosa de lo que hayas hecho
antes. Es verdad: tienes una cita con el destino.

Dale Galloway

Rompiendo el cajón
¡Se acabaron las cosas hechas como siempre! ¡La gente necesita al Señor! Dios
quiere que uses tu vida para hacer cosas extraordinarias.
He tenido el privilegio de conocer a personas sumamente exitosas. He
descubierto que la gente importante no es tan diferente de ti y de mí.
Sencillamente habían soñado sueños más grandes, decidieron concretarlos y
diariamente anduvieron con la guía de Dios al dar los pasos al éxito. Las gentes
importantes son personas comunes y corrientes que se dejan poseer por una causa
mayor que ellos: < Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el
hacer, por su buena voluntad» (Filipenses 2:13). La voluntad y el propósito de Dios
es que tu iglesia sea una iglesia que crece, y que tú, personalmente, junto con tu
prójimo cristiano, aprendan cómo cooperar con el Espíritu Santo para que esto sea
realidad.

Se supone que las iglesias crecen

¿Por qué vino Jesús? Si has leído mucho la Biblia, sabes la respuesta: < Porque el
Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10). Él
no vino sin una misión. La suya fue la más elevada de las misiones. Lo que hizo no
fue accidental ni temporal. Él puso en marcha una obra de Dios que sería
continuada por medio de su iglesia, y que marcharía triunfante a la eternidad.
Si quieres conocer la intención y el modelo de Dios para su iglesia, lee el libro de
los Hechos. Aquellos primeros miembros de la Iglesia eran personas comunes y
corrientes, pero lo que hicieron, poniendo al mundo de cabeza para Dios en
cooperación con el Espíritu Santo, fue extraordinario. Sus labios estaban
encendidos con la buena noticia de Jesús. Por medio de sus vidas Dios no sólo
agregó a la Iglesia, no sólo multiplicó la Iglesia sino que creó un crecimiento
explosivo de la Iglesia con curva exponencial. ¿Cómo lo hicieron? Eso es lo que
vamos a descubrir de nuevo en este libro.
¿Cómo fluyes con el Espíritu para que puedas participar de una iglesia dinámica
que explota con crecimiento exponencial?
¿No anhelas que Dios use tu vida en la misma forma en que lo hizo con esos
primeros discípulos? Jesús dijo que tenemos que hacer que nuestras vidas cuenten
haciendo obras < aun mayores» (Juan 14:12). Sí, la obra que tenemos que hacer en
nuestra vida por la causa de Cristo tiene que ser aun más grande que la obra que
hizo Jesús cuando estuvo aquí en la tierra. ¿Cómo es posible? Responderemos esta
pregunta en las páginas siguientes.
Perturba la cantidad de buenos pastores que han estado dejando el ministerio
pastoral para ir a empleos seculares. Recientemente un pastor con treinta años de
servicio vino a pedirme ayuda para el crecimiento de su iglesia. Dijo con el corazón
roto: < Estoy cansado de pastorear una iglesia muerta. Pasan las semanas y nada
valioso sucede. Hacemos los movimientos. Nos estamos engañando, no estamos
haciendo nada para alcanzar al mundo para Cristo". Luego añadió: «Si esto no puede
cambiar, entonces voy a dejar el ministerio pastoral y me conseguiré un trabajo
secular».
Entendí qué le pasaba a mi amigo. Yo también pastoreé una iglesia muerta una
vez. Casi me sofocó la vida. En las páginas que siguen voy a compartir contigo cómo
puedes dar nueva vida a una iglesia muerta.
Mi amigo especial Harry Vawter fue un gran visionario, aunque se pasó la mayor
parte de su vida adulta dando ministerio como laico en una iglesita diminuta. Sabes
de qué hablo. Un pastor nuevo llega y se va cada dos o tres años. Nadie espera que
pase gran cosa y nada pasa. A veces mi amigo Harry se metía en problemas porque
su visión sobrepasaba a la de los líderes. Pero su amor por Cristo y su fidelidad a la
iglesia lo mantenían ahí a pesar de ciertos malentendidos y malos tratos. Harry me
recordó del discípulo Andrés; aunque era, por naturaleza, una persona tímida y
callada, él quería a la gente. Estaba siempre encontrando a alguien necesitado y
llevando a esa persona a Jesús.
Fue grandioso para mí y para Harry cuando él y su familia se incorporaron a la
iglesia Nueva Esperanza. Por primera vez se cumplió su visión de una iglesia que
realmente llegara a los que no pertenecen a una iglesia. En los últimos años de su
vida él encontró rica realización en el servicio significativo como uno de nuestros
pastores laicos. ¿Qué es un pastor laico? Te contaré de este emocionante
ministerio de nuestra iglesia, el cual está abierto a todo aquel que quiera hacer
algo grande para Dios. El reclutamiento, el entrenamiento, la motivación, la
organización y la supervisión del pastor laico serán, todos, compartidos en la Parte
III: Plan para el crecimiento de la iglesia.
La semana pasada tuve el privilegio de almorzar con un pastor, recién entrado en
los treinta, cuya iglesita está en la misma zona que la mía. Tocó mi corazón oír que
su visión es ver que su iglesia se duplica cada año. Vino a conversar conmigo porque
quería compartir principios que hicieran de su iglesia una iglesia dinámica,
creciente, que estalla. En la Parte II. Principios para el crecimiento de la iglesia,
compartiré contigo los principios clave del crecimiento que harán estallar
exponencialmente a cualquier iglesia.
Creo que éste es un anhelo dentro de todos nuestros corazones: estar en una
iglesia que crece. El crecimiento de la iglesia no es sólo para Seúl, Corea, o para el
sur de California, o para la ola de avivamiento que recorre el tercer mundo. Es para
toda iglesia donde el pastor y la gente paguen el precio y cooperen con el Espíritu
Santo para hacer que suceda.
¿Por qué las iglesias no crecen?

Si se espera que las iglesias crezcan, entonces, ¿por qué no crecen? La Iglesia de
la Comunidad de la Nueva Esperanza que mi esposa Margi y yo lanzamos el 14 de
octubre de 1972 en Portland, Oregón, la ciudad más incrédula de los Estados
Unidos de Norteamérica, ha crecido desde cero a más de 6.000 personas. Cuando
escribo esto estamos aumentando a razón de 1.000 miembros por año. Unas 5.500
personas por semana asisten a nuestros más de 500 Grupos de Atención Afectuosa
y Tierna, cada uno dirigido por uno de nuestros 525 pastores laicos; pero, ¿por qué
esta clase de crecimiento es la excepción y no la regla?
¿Por qué 90% de todas las iglesias tienen menos de 300 miembros? ¿Por qué 70%
de todas las iglesias tienen menos de 100 miembros? Estos datos estadísticos no
serían tan alarmantes si no fuera por el hecho de que la mayoría de ellas no son
iglesias nuevas, son iglesias que han estado haciendo las cosas como siempre
durante años.
Primero me empecé a preocupar por la falta de crecimiento de la iglesia en mis
años de adolescente, hace más de 30 años. Mi padre, a quien honré y amé, era el
administrador de más de 140 iglesias en la zona central de Ohio. Mientras yo crecí,
vi y viví muchas clases diferentes de iglesias. Recuerdo que mi papá recibía
trimestralmente los informes de cada uno de sus pastores. Yo no podía captar y
entender por qué, trimestre tras trimestre, año tras año, la gran mayoría de esas
iglesias no mostraban aumento de sus miembros. Algo dentro de mí me decía: «Esto
no está bien, la voluntad de Dios para las iglesias es que crezcan. Así que, ¿qué
anda mal?»
A1 graduarme del seminario en 1963 e ingresar al ministerio pastoral, hice el
asombroso descubrimiento de que el crecimiento de la iglesia era algo de lo cual es
mucho más fácil hablar que producir. Pero ahora, habiendo empezado dos iglesias
que disfrutaron de un espectacular crecimiento, y habiendo pastoreado dos iglesias
tradicionales donde luché por llevar vida nueva, estoy listo para compartir
conceptos contigo que, creo, podrán usarse para hacer de toda iglesia una que
crece.
¿Por qué en nuestra época, en que las multitudes perecen por falta del amor de
Dios, 90% de las iglesias experimentan poco o ningún crecimiento? Creo que se
debe a que las iglesias se han encerrado en sí mismas. A medida que he analizado
esto, y he orado el Señor me ha mostrado doce cajones que mantienen confinadas a
las iglesias. Por medio de la oración de intercesión y el poder del Espíritu Santo, las
iglesias pueden salir de estos cajones.

DOCE CAJONES QUE ESTANCAN


A LA IGLESIA Y DETIENEN
EL POTENTE FLUJO DE LO QUE
DIOS QUIERE HACER

CAJÓN 1: LA CEGUERA.
En la zona metropolitana de Portland, Oregon, donde pastoreo, viven más de un
millón de personas. Menos de 10% de éstas son miembros activos de una iglesia
local. Esto hace que Portland sea una de las ciudades con más gente desconectada
de la iglesia de los Estados Unidos de Norteamérica. La necesidad allí es
sobrecogedora.
Un cristiano que repara artefactos, de nombre Bob, estaba trabajando en la casa
de uno de nuestros miembros. En el curso de su conversación, los dos cristianos
empezaron a hablar de sus respectivas iglesias. Nuestro miembro, muy
entusiasmado con la suya, dijo que participaba en una iglesia de miles de personas,
con muchos ministerios maravillosos que satisfacen necesidades, y que Dios estaba
usando para dar ese aumento. Bob, sin empezar a captar lo que le contaba nuestro
miembro, expresó su estrecho punto de vista de que estaba contento de estar en
una < iglesita de campo», donde todos se conocían.
Mi amigo le preguntó a Bob dónde estaba su iglesita de campo. Su respuesta fue
increíble. Esa iglesita está ubicada en una calle principal del centro de una de las
zonas más densamente pobladas y creciente de nuestra ciudad.
A quince minutos de esa < iglesita de campo» viven más de 100.000 personas, y
90.000 de ellos no pertenecen a ninguna iglesia.
La gente nunca crece o va más allá de su visión. Ninguna iglesia será más grande
que su visión. Cuéntame tu visión y te diré cuál es tu futuro. Si la visión de una
iglesia es ser una iglesita de campo en medio de cientos de miles de personas, eso
es exactamente lo que será. Por el otro lado, si la visión de una iglesia es ser una
iglesia creciente, entonces, aunque esté ubicada en una comunidad pequeña, será
una iglesia que no se limita a sobrevivir sino que florece. Como dijo alguien: «Serás
tan pequeño como el deseo que te domine; tan grande como tu aspiración
dominante». El primer paso del crecimiento de iglesia es la visión. En el capítulo 1
de este libro hablaremos del poder trascendente de una visión clara.
Hace un par de veranos fui al encuentro anual de la Asociación Nacional de
Vendedores de Libros Cristianos, en el Centro de Convenciones de Anaheim,
California. Andaba dando vueltas mirando lo que exhibían las diferentes editoriales
y conversando con los amigos que encontraba en el camino. En una exhibición de una
denominación me encontré con un viejo amigo, a quien no veía desde hacía unos
veinte años. En el curso de nuestra conversación me preguntó el tamaño de la
iglesia que yo pastoreaba. Con cierto orgullo y entusiasmo le dije cuán rápido
estaba multiplicándose nuestra iglesia y que teníamos miles de personas. Su
respuesta inmediata fue: « No pienso que una iglesia deba ser de más de
doscientos».
No quiero culpar a mi amigo; él sencillamente reflejaba un concepto limitador que
ha sido como una plaga para esa denominación en particular durante los últimos
treinta años o más. Si tú piensas que una iglesia no debe pasar de los doscientos,
puedes estar bien seguro de algo: tus iglesias no serán de más de doscientos.
Pienso que es hora de levantar las persianas. Es hora de ver más allá y salir del
cajón.

CAJÓN 2: LA INCREDULIDAD.
Jesús, el Hijo de Dios, el Hacedor de milagros, no pudo hacer milagros en su
ciudad natal. ¿Por qué? ¿Has pensado en esto alguna vez? Las Escrituras nos dicen
que fue por su creencia. La incredulidad detiene a las poderosas obras de Dios.
Las «señales y prodigios» no eran nada extraordinario en el libro de los Hechos;
eran un suceso cotidiano. Jesucristo no está muerto. Él está vivo. Y Él es el mismo
ayer, hoy y siempre. Tal como Él hizo milagros entonces, hace milagros aun mayores
hoy, por medio del poder de Aquel que vive dentro nuestro, el Espíritu Santo. Sí,
con el Espíritu Santo podemos cumplir la promesa de Jesús de hacer obras «aun
mayores» (Juan 14:12). En la Parte I vamos a adentrarnos en el: «Poder para el
crecimiento de la Iglesia».
Confieso que personalmente me ha costado casi veinte años, desde que terminé
el seminario, desplazarme desde el operar por la razón y mis propios recursos al
mundo espiritual de la fe y cooperación con el Espíritu Santo, para hacer la obra
del ministerio de la iglesia. Desde que este cambio ha estado pasando en mi vida, el
crecimiento de la iglesia ha estado ocurriendo más allá aún de mis más queridos
sueños de niño.
Cada vez que nos reunimos en la Iglesia de la Comunidad de la Nueva Esperanza,
la salvación fluye, ocurren milagros, la gente es renovada en mente y espíritu, las
relaciones son restauradas. Parece que no importa de qué predico cuando se tiene
la unción del Espíritu de Dios y fluyo con su Espíritu, la gente es llevada a Cristo y
sus vidas son transformadas desde adentro hacia afuera.
Tú también puedes aprender a cooperar con el Espíritu Santo para «señales y
prodigios» en tu iglesia. Pero primero debes salir del cajón de la incredulidad y
aprender a ganar la batalla del mundo espiritual en el nombre de Jesús. «Jesús le
dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible» (Marcos 9:23).

CAJÓN 3: LA FALTA DE LIDERAZGO.


Acostumbrábamos a servir la comunión haciendo que la gente pasara al frente en
forma ordenada para recibir los elementos y volviera a sus asientos haciendo un
círculo completo. Para que el servicio funcionara bien, dependía de que cada
persona siguiera a quien tenía adelante. La clave del éxito era conseguir que la
primera persona empezara correctamente.
Un domingo, mientras la gente desfilaba para recibir los elementos, una persona
al final de una fila daba señales evidentes de tener que ir al baño, así que fue al
fondo y salió por la puerta. Toda una fila de adoradores siguieron al líder
equivocado saliendo por la puerta trasera. ¿Te puedes imaginar la sorpresa de ellos
cuando descubrieron que, en lugar de ser conducidos a la mesa de comunión, habían
sido dirigidos al baño?
Este es un buen ejemplo de lo que pasa cuando no hay un líder dinámico.
Cuando no hay un líder fuerte, se forma un vacío y todo -salvo lo bueno- se mete
en ese vacío.
Buena parte de la confusión de las iglesias de hoy se debe al vacío creado porque
no hay un hombre o mujer, dirigido por Dios, que conduzca a la gente.
A medida que estudias la Biblia y la Historia de la Iglesia, se vuelve patente que
cuando pasaron cosas grandes siempre fue cuando un hombre o una mujer fue
usado por Dios para dirigir a su pueblo hacia donde Él quería que fueran. Las ovejas
no pueden dirigir a nada sino a la confusión. Se necesitan pastores que sean líderes.
En la Parte II, Capítulo 1, compartiré contigo los Principios del liderazgo
dinámico.
CAJÓN 4: LOS PASTORES SUPERESTRELLAS.
En esta era de la electrónica, del espectáculo y de la televisión de mucha acción,
ninguna iglesia estadounidense atraerá a mucha gente sin algo de «espectáculo».
La gente no irá a escuchar a un predicador por bien que conozca la Biblia si él no
llega a ser un comunicador diestro y efectivo. Antes de que la gente oiga, debes
primero atraer su atención. Por eso debe haber mucha preparación para la prédica
y la música, a fin de que el servicio de celebración atraiga gente.
Pero en este clima del muéstrame y entretiene me, algo pasa que daña a los
pastores y a la gente ¡Es tan sutil! Es una de las formas más astutas y engañosas de
Satanás para encajonar a la iglesia en poco -o nulo- crecimiento. ¿De qué hablo?
Hablo de hacer de los pastores unas estrellas profesionales de la gente,
espectadores. Cada uno tiene su propio ego con sus necesidades. No cuesta mucho
que las necesidades del ego de un pastor lo lleven por el fútil camino de llegar a ser
la superestrella de la congregación. La misma trampa puede atrapar a otros líderes
de las iglesias de personal múltiple.
Donde los pastores se permiten ponerse en el papel de superestrellas, las
iglesias siguen pasando por los pastores así como un automóvil pasa por los
neumáticos. ¿Por qué? Porque el pastor se ha dejado poner en un rol con
expectativas imposibles. Y cuando no satisface los caprichos y deseos de los
espectadores, entonces el héroe se transforma rápidamente en el villano. ¿Cuántas
iglesias conoces en que el pastor es el héroe durante los primeros dos años y luego
anda de capa caída? Desde entonces hasta que se va, él es el villano. La verdad es
que la gente necesita alguien con quién ventilar sus frustraciones.
La participación es la clave del éxito. Los laicos a quienes sencillamente se les
da el rol de espectadores no usan sus dones espirituales y no pueden sentirse
realizados. Nada hay que edifique más la autoestima propia que la realidad de que
Dios está usando la vida de uno. Y nada hay que dé más sentido a la vida diaria que
saber que lo que uno hace es parte del plan de Dios para alcanzar a este mundo.
Dios quiere usar a cada persona para que ministre en su Nombre, sea que esa
persona sea un ministro profesional o trabaje en un puesto secular. Ha llegado la
hora de que las iglesias salgan del cajón del espectáculo y liberen a los laicos para
el ministerio. A través de este libro te diré cómo hacerlo.
Los estudios del crecimiento de iglesia nos ha dado este valioso concepto: no
importa cuán buena sea la prédica, la enseñanza o la música de una iglesia en
particular, si la gente no es llevada a alguna clase de pequeño grupo de
confraternización, dejarán la iglesia local en dos o tres años para luego irse a
la próxima.

CAJÓN 5: EL ENFOQUE EN LA DOCTRINA.


Un amigo vendedor me dijo recientemente: «Pastor, todos saben que uno no vende
automóviles hablando del tamaño de los pistones». Esto estaba en el contexto de
nuestra conversación sobre una iglesia particular que ambos sabíamos era
doctrinalmente correcta y apropiada, pero que se estaba muriendo. La poca gente
que aún iba allí estaba aburriéndose mortalmente.
A la gente de nuestro mundo que perece debido a una gama de enfermedades de
mente, cuerpo y alma, resultados de estar apartados del amor de Dios, no le
importa un comino la fría doctrina. No me malentiendan, es importante tener la
sana doctrina, pero en la Nueva Esperanza no andamos mostrando nuestra
estructura ósea para herir a la gente. Nuestra llamada es primero a sanar heridas
y edificar sueños, y en el momento y lugar apropiados, instruiremos a la gente en
las doctrinas básicas de la iglesia.

CAJÓN 6: LAS RUTINAS.


La tradición de la iglesia en que fui criado dictaba que toda iglesia local sostuviera
dos reuniones de avivamiento por año. Esa era la ley no escrita. Todo pastor que se
saliera de esta tradición se hacía sospechoso de liberal.
No habiendo visto nunca otro método evangelizador, creía erróneamente que la
única vez en que una persona podía ser salva era al final de un sermón de salvación,
con la congregación de pie cantando un himno de invitación como «Tal como soy».
En mi primer pastorado, anhelando alcanzar a gente que no pertenecía a la iglesia,
empecé a buscar otros métodos para evangelizar. Todo un mundo nuevo se me
abrió cuando fui dirigido por Dios para volverme en un ganador de almas personal.
Debido a que me salí del molde, yendo donde estaba la gente y llevándola a Cristo,
la nueva iglesia que empecé en Grove City, Ohio, comenzó a marcar el ritmo para el
Distrito Central de Ohio, con un crecimiento de 25 miembros nuevos por año.
Sobresalía entre la majada de iglesias de esa denominación.
Hoy, debido a que he aprendido muchos otros métodos para alcanzar a la gente,
la iglesia que pastoreo ve más gente llevada a Cristo en una semana que los que
hacíamos en un año entero en mi primera iglesia. Me entusiasma compartir contigo
en las páginas siguientes estos secretos del evangelismo que estalla.
Mi amigo Robert Schuller dice que « se necesita valor para salir del cajón». Las
iglesias se atascan en el lodazal de hacer lo que hacen, ¡simplemente porque
siempre lo han hecho así! Cuán importante es detenerse y plantearse estas
preguntas: ¿Está cumpliendo el programa o actividad aquello para lo cual fue
creado? ¿Es efectivo o no?
Una joven pareja se casó, y en su primer domingo juntos la señora horneó un
jamón. La curiosidad del esposo se despertó cuando vio a su esposa cortar una
punta del jamón antes de meterlo al horno. Entonces le preguntó: «Querida, ¿por
qué cortaste la punta del jamón?»
Ella contestó: «Mi madre siempre lo hizo así».
En la próxima ocasión en que se reunió la familia, el nuevo marido preguntó a su
suegra: « ¿Por qué cortas la punta del jamón antes de hornearlo?»
Su respuesta fue: «Porque mi madre siempre lo hizo». No habiendo nunca antes
pensado realmente sobre el porqué, se volvió a su madre y le preguntó: «Mamá,
¿por qué siempre cortabas la punta del jamón?» La abuela se rió y dijo: « Oh,
querida, porque mi horno no era muy grande. Tenía que cortar la punta para
meterlo».
Es hora que destapemos el cajón y dejemos de limitar la obra de Dios con
tradiciones carentes de significado.
Esto no quiere decir que toda tradición del ministerio sea inútil. Un pastor fue a
una iglesia grande más bien tradicional y pensó que su misión era terminar con toda
la tradición que tuvieran. Lo primero en irse fue la escuela dominical. Luego terminó
con el ministerio a los ciudadanos de mayor edad. Enseguida canceló la celebración
del mes de julio que la iglesia había hecho por años. Todos esos habían sido buenos
ministerios. En un par de años dejó a la iglesia peor de lo que estaba cuando él
llegó. Todo lo que hizo fue mover el bote, y casi hundió el barco.
Nunca canceles algo hasta que tengas algo mejor con qué reemplazarlo. En las
páginas que siguen voy a compartir contigo muchos ministerios creativos que
satisfacen necesidades de la gente, los cuales hemos establecido como puntos de
entrada para traer a la gente a la Iglesia de la Comunidad de la Nueva Esperanza.
En el poder del Espíritu de Dios, tú puedes entonces crear tus propios
ministerios que satisfagan las necesidades que traerán las multitudes de gente
nueva.

CAJÓN 7: LA ACTITUD EXCLUSIVISTA.


Uno de mis amigos, miembro de nuestro equipo pastoral, me habló de una iglesia
que no quería nuevos miembros. Quedaban solamente cuatro de ellos, mientras que
afuera, en el cementerio de la iglesia, solamente quedaban cuatro espacios. Por lo
tanto, no se atrevían a recibir nuevos miembros. Nos reímos de este pensamiento
miope, pero el ser exclusivista no es cosa risible. Tengo en mi archivo una foto
tomada a un letrero que está en el frente de una iglesia metodista de la parte sur
de Oregón. Dice: «Estacionamiento sólo para los miembros metodistas - Los demás
serán sacados a remolque a su propio costo». No muy acogedor, diría.

Algunas personas de iglesia son tan exclusivas, de criterio tan estrecho que sus
orejas se tocan entre sí. El amor de Dios es de la clase que nunca excluye: siempre
alcanza e incluye. Alguien lo ha dicho muy bien en este pequeño poema:

«Él trazó un círculo que me dejó afuera, hereje, rebelde, algo de


qué reírse, pero el amor y yo tuvimos el coraje de ganar; trazamos
un círculo que lo incluyó.»

En la Iglesia de la Comunidad de la Nueva Esperanza seguimos alcanzando y


agrandando el círculo por medio de nuestros grupos de Atención Afectuosa y
Tierna. Tenemos más de 500 de estos grupos que alcanzan, incluyen y traen a
otras personas. Así es como seguimos saliendo del cajón para agrandar los círculos
del amor, para siempre incluir a uno más.
¿Qué es un grupo de Atención Afectuosa y Tierna? En la Parte III, Capítulo 3,
responderé esta pregunta en detalle para que tú también puedas salir del cajón y
ampliar tus límites.

CAJÓN 8: ELAISLAMIENTO.
Le pregunté a un pastor vecino: «¿Cuántas visitas vienen cada domingo a su
iglesia?» Él dobló su cabeza y confesó que pasaban meses sin tener visitas. ¿Cómo
puede crecer una iglesia sin visitas? La respuesta es obvia.
Uno de los cajones que está encerrando a tantas iglesias en un crecimiento
pequeño o nulo es un problema social. Son demasiados los cristianos que se han
aislado de la gente que no es cristiana. No tienen nada que ver con ellos, para ni
pensar en relacionarse con ellos en forma tal que los lleve a Cristo. La mayoría de la
gente que es llevada a una iglesia creciente es traída por un amigo. No hay
evangelización como la que se hace por amistad. No depende de la habilidad ni de
un superprograma. Sencillamente se da en el flujo natural de un cristiano que se
relaciona por amor y afecto con uno que no lo es.
Tuve un conversación ayer con uno de nuestros cristianos nuevos y supe que él ya
había traído varias familias nuevas a la Iglesia de la Comunidad de la Nueva
Esperanza. Con una gran sonrisa me dijo que iba a traer a docenas de otras
personas nuevas. Emocionado por lo que Jesús había hecho en su vida, él estaba
sirviendo al Señor con entusiasmo.
En el consultorio de un médico, en la parte de abajo de un cuadro sobre la
exploración espacial, leí estas palabras: «La ciencia está en la vanguardia de lo que
está sucediendo». Pensé para mis adentros: Una iglesia que está realmente
preocupada por cumplir la «Gran Comisión» es aquella que está en la vanguardia de
lo que está pasando en la vida de la gente. Tenemos que ser las manos del Maestro
extendidas con amor. No puedes ganar gente si no te involucras en sus vidas. En las
páginas que siguen voy a contarte muchas maneras diferentes en que tu iglesia
puede vivir en la vanguardia de lo que está pasando, y cuando lo haga llegará a ser
una iglesia creciente.

CAJÓN 9: EL PENSAR QUE ES IMPOSIBLE.


El pensar que es imposible no sólo perturba la mente sino que «empequeñece» a las
iglesias. Jesús presentó a Felipe una tremenda oportunidad. El le preguntó: « ¿De
dónde compraremos pan para que coman éstos?» (Juan 6:5). La pregunta que Él te
plantea es casi la misma: « ¿Cómo vamos a alimentar a toda esta gente
espiritualmente hambrienta que está alrededor de tu iglesia? ¿Cómo los
alcanzamos?»
Felipe vio inmediatamente todos los porqué no podía hacerse. El dijo: « No
tenemos suficiente dinero. No hay almacenes en kilómetros a la redonda. Mejor
tengamos una reunión de comité para ver si no podemos hallar algo más por qué no
puede hacerse».
Aquellos que operan por la negativa pueden detectar inmediatamente los porqué
no puede haber nunca crecimiento en su iglesia. Siempre hay disculpas si es lo que
estás buscando. El milagro de alimentar a los 5.000 nunca hubiera ocurrido si todo
hubiera dependido de Felipe. Y el milagro de vidas transformadas y cambiadas por
el poder de Dios no sucederá donde la gente prefiere pensar que es imposible.
Gracias a Dios por Andrés, que no sólo vio la oportunidad sino que buscó las
posibilidades de lo que él podía hacer para poner en marcha el milagro. < Algunos
hombres ven las cosas como son y dicen: «¿Por qué?> Yo sueño cosas que nunca
fueron y digo « ¿Por qué no?» (George Bernard Shaw).
Andrés creyó que con Dios nada era imposible, así que empezó a buscar la
posibilidad y encontró a un niñito con unos pocos panes y pescados. Cuando creemos
en el Dios de lo imposible, empezamos a buscar la respuesta al cómo quiere usarnos
Dios para alimentar a la multitud.
Yo creo que es posible que tu iglesia salga del cajón y viva un glorioso
crecimiento.
CAJÓN 10: EL ACTIVISMO.
Conozco a un pastor que está ocupado todo el tiempo, aunque su iglesia no muestra
crecimiento. Es más, la verdad es que su iglesia está disminuyendo. ¿Qué está mal?
El problema es que él y su gente están ocupados haciendo muchas cosas que
realmente no cuentan. No piensan en aprender lo que es esencial, en vez de
desperdiciar sus vidas en cosas no esenciales.
Toda iglesia necesita tener objetivos y metas claramente delineados para
mantener la mira en el blanco. En los primeros días de nuestro ministerio
establecimos estos objetivos y propósitos para la Iglesia de la Comunidad de la
Nueva Esperanza:

1. Alcanzar a los miles que no pertenecen a una iglesia.


2. Ser un centro de sanidad.
3. Ser un centro de edificación.
4. Ser un centro de equipamiento.
5. Edificar familias cristianas fuertes.
6. Ofrecer una inspiración positiva centrada en Cristo.
7. Ser un centro que se despliega.
8. Ser un centro de adoración.

Junto con esto tenemos metas muy claras que nos mantienen enfocados al
blanco, con nuestros objetivos y propósitos. En las páginas que siguen te ayudaré a
descubrir y trabajar hacia la meta de tu iglesia con un propósito único.

CAJÓN 11: LA FALTA DE DIRECCIÓN.


Apunta a la nada y triunfarás. Como lo ha dicho miles de veces mi amigo Robert
Schuller: « Si falla en planificar, entonces estás planificando fallar». Mientras más
tiempo llevo en el ministerio, más reconozco la importancia de tomarse el tiempo
para planificar bien. Nada pasa, a menos que los líderes de una iglesia hayan
planificado para que suceda. No esperes que tu barco venga a ti; ve nadando hasta
encontrarlo.
He pasado mi vida planificando el crecimiento de la iglesia. No es por accidente
que la iglesia que pastoreo esté estallando en forma exponencial. Las iglesias
crecientes esperan anticipadamente el crecer. La vida es una profecía
autocumplida. Compartiré contigo nuestro plan en detalle para un crecimiento
explosivo aun mayor, junto con darte ayuda real para formular tu propio plan y
ponerlo en acción. Esto pasará en la Parte III - Planifica para el crecimiento de
iglesia. Recuerda esto: «Los detalles determinan el destino».

CAJÓN 12: EL ORGULLO.


Cada vez que hablo en las conferencias sobre crecimiento de la iglesia, o que tengo
la oportunidad de hablar con un líder eclesiástico, me gusta preguntar esto: « ¿Qué
está haciendo en su iglesia, en su ministerio, que no hay forma en que pueda
realizarlo sin la ayuda y el poder de Dios?»
Nuestro peor enemigo es el orgullo. Por eso la Escritura nos advierte que «antes
del quebrantamiento es la soberbia». La Escritura también nos enseña que «Dios
resiste a dos soberbios y da gracia a los humildes» (la Pedro 5:5).
Gran cantidad de gente de nuestro equipo ministerial y de nuestros pastores
laicos han sido quebrantados. Pero Dios ahora los usa para bendecir. Dios puede
usar sus vidas porque ellos saben quién es su fuente y de dónde viene su ayuda.
Como ellos tienen comunión con el Espíritu Santo, viven dependiendo del Señor y
muy agradecidos de que Dios esté usando sus vidas en ministerios significativos.
No hay lección más grande para nosotros que aprender a «depender del Señor».
Yo ruego por ti, mientras te comparto mi propio camino personal con Jesús, y las
luchas y victorias del ministerio, que se cree dentro de ti una profunda hambre por
conocer mejor a Dios. Y un apremiante deseo de depender del Señor para que de tu
quebranto venga gran bendición.

Solamente hay
dos clases de iglesias

Solamente hay dos clases de iglesias, y con esto no me refiero a la católica y a la


protestante. Efectivamente, hay muchos nombres diferentes que aparecen en las
puertas de las iglesias, pero no es el nombre lo que realmente distingue qué clase
de iglesia es. Algunas iglesias son formales y algunas informales, algunas son
iglesias denominacionales mientras que otras son independientes. Pero todas las
iglesias son: muertas o vivas. Tu congregación, ¿está viva o muerta? Este libro está
dedicado a vivificar iglesias.
Un planificador de renombre internacional, Edmond Bacon, dice: «Una ciudad
llega a ser grande cuando su gente empieza aspirar a la grandeza». Lo que me
gustaría decirte es esto: «Una iglesia llega a ser grande cuando su gente empieza a
aspirar a la grandeza». Y la grandeza a ojos de Dios, creo, significa crecimiento de
la iglesia (Ver Mateo 28:18-20).
Antes del lanzamiento de la Iglesia de la Comunidad de la Nueva Esperanza el 14
de octubre de 1972, mi querida esposa Margi y yo nos sentamos en la Capilla de
Oración, en el piso 14 de la Torre de la Esperanza del doctor Schullen Estábamos
asistiendo al seminario para el exitoso crecimiento de la iglesia.
En el último mensaje, el doctor Schuller dijo estas palabras: «Las iglesias más
grandes que se hayan construido en los Estados Unidos aún no han sido empezadas.
¡Alguien aquí construirá una iglesia aún más grande con actividades los siete días de
la semana! Será una sensación para Cristo». Creo que la Iglesia de la Comunidad de
la Nueva Esperanza está en camino de llegar a ser una de esas iglesias que
profetizó el doctor Schuller. Mientras escribo estas palabras ya estamos
estallando exponencialmente, pero creo que precisamente tenemos los cimientos
bien puestos.
El verano pasado en Seúl, Corea, el doctor Paul Yongi Cho retó a los líderes de
iglesia allá presentes con su visión: que habrá en cada ciudad grande de los Estados
Unidos una iglesia con 100.000 miembros.
Creo que Dios ha dado su visión al doctor Cho y que esa visión llegará a ser la
clara visión de otros. En las páginas que siguen te detallaré lo que creo es el plan
maestro de Dios para crear iglesias que estallan.