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VIA CRUCIS CON

SANTA TERESA DE LISIEUX

GUÍA: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

TODOS: Amén.

SACERDOTE: “Miraremos al que traspasaron”. Haz, Señor, que moremos hoy


en esta Palabra tuya. Has que hoy y siempre consideremos todo como basura
frente al conocimiento de tu “santa faz”.

TODOS: Amén.

1ª ESTACIÓN JESÚS EN EL HUERTO DE GETSEMANÍ.

SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.

TODOS: Que por tu santa cruz, redimiste al mundo.

LECTOR 1
Jesús cayó rostro en tierra, y suplicaba así: “Padre mío, si es posible, que pase
de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieres tú...Mirad, ha
llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de
pecadores”. (Mt. 26, 39.45).

LECTOR 2
La perfección consiste en hacer su voluntad... Jesús dijo:”Padre mío, aparte de
mí este cáliz”. Sé que no son mis deseos de martirio los que agradan a Dios en
mi pequeña alma. Lo que le agrada es verme amar mi pequeñez y mi pobreza,
es la esperanza ciega que tengo en su misericordia...
Para ser víctima de amor, cuanto más débil se es, tanto más cerca se está de este
amor consumidor y transformante. El solo deseo de ser víctima basta, pero es
necesario consentir en permanecer siempre pobres y sin fuerzas. Amemos
nuestra pequeñez, y Jesús irá a buscarnos, por lejos que estemos, y nos
transformará en llamas de amor. La confianza, y nada más que la confianza, es
la que debe conducirnos al amor.(C.176).

SACERDOTE
Te quiero dar todo, oh Jesús. Quisiera amarte tanto, amarte como hasta ahora
no has sido amado. Mi único deseo es hacer siempre tu voluntad. Así sea.
2ª ESTACIÓN JESÚS ES TRAICIONADO POR JUDAS

SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.

TODOS: Que por tu santa cruz, redimiste al mundo.

LECTOR 1
Llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo numeroso con espadas
y palos, de parte de los sumos sacerdotes y de los ancianos del pueblo. El que
le iba a entregar les había dado esta señal: “Aquel a quien yo dé un beso, ése es.
Prendedle”. Y al instante se acercó a Jesús y le dijo: “¡Salve Rabí!” y le dio un
beso (Mt. 26, 47-50).

LECTOR 2
En los días de Pascua, Jesús me ha hecho sentir que existen de verdad almas sin
fe. Ha permitido que mi alma fuese invadida por las tinieblas más densas. Las
tinieblas no han entendido que aquel Rey divino era la luz del mundo. Señor,
vuestra hija os pide perdón por sus hermanos, se atreve a decir a nombre
propio y de sus hermanos: “Tened piedad de nosotros, Señor, porque somos
pobres pecadores” (MA 276-277).

SACERDOTE
Señor Jesús, quiero consolarte de la ingratitud de los pecadores y te suplico me
quites la libertad de desagradarte. Si caigo alguna vez por mi debilidad, tu
mirada purifique en seguida mi corazón, consumando todas mis
imperfecciones, como el fuego que todo transforma en sí. Amén.

3ª ESTACIÓN JESÚS ES NEGADO POR PEDRO

SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.

TODOS: Que por tu santa cruz, redimiste al mundo.

LECTOR 1
Los presentes se acercaron a Pedro y dijeron: “Ciertamente tú también eres de
ellos, pues tu misma habla te descubre”. Él entonces se puso a echar
imprecaciones y a jurar: ¡Yo no conozco a ese hombre ¡Inmediatamente cantó
un gallo. Y Pedro se acordó de aquello que le había dicho Jesús: “Antes que el
gallo cante, me habrá negado tres veces”. Y, saliendo fuera, lloró amargamente.
(Mt. 26, 73-75).

LECTOR 2
No me canso de decir al buen Dios: Presérvame de la desgracia de ser infiel.
Entiendo perfectamente que San Pedro haya caído. Se apoyaba en sí mismo en
vez de apoyarse en la fuerza de Dios. Estoy segura que el Señor le quería hacer
entender su debilidad, y que , habiendo de gobernar toda la Iglesia, llena de
pecadores, era necesario que él experimentase en sí mismo lo que el hombre
logra hacer sin la ayuda divina. Antes de su caída el Señor le dijo: “Y tú, cuando
hayas vuelto, confirma a tus hermanos”. Es decir, muéstrales la debilidad de las
fuerzas humana, que tú mismo has experimentado. (NV 7.a)

SACERDOTE
Lo que a ti agrada, Jesús, es verme amar mi pequeñez y mi pobreza. A ti te
agrada la esperanza ciega en tu misericordia, y ella es mi único tesoro. Jesús,
que todas las almas débiles e imperfectas sientan lo que yo siento: confianza y
abandono en ti.

4ª ESTACIÓN JESÚS ANTE EL SANEDRÍN

SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.

TODOS: Que por tu santa cruz, redimiste al mundo.

LECTOR 1
Los sumos sacerdotes y el sanedrín entero andaban buscando un falso
testimonio contra Jesús con ánimo de darle muerte. Pero Jesús callaba. Entonces
el sumo sacerdote le dijo: “Te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el
Cristo, el Hijo de Dios”. Respondió Jesús: “Tú lo has dicho. Os digo que a partir
de ahora veréis al hijo del hombre sentado a la diestra del poder y viniendo
sobre las nubes del cielo”. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras y
dijo: “ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la
blasfemia. ¿Qué os parece? Respondieron ellos diciendo: “es reo de muerte”.
(Mt. 26,59.63-66).

LECTOR 2
Vemos en el evangelio que “el pueblo estaba extasiado cuando él hablaba”.
Jesús cautivaba a las almas débiles con sus divinas palabras. Trataba de hacerlas
fuertes para el día de la prueba... Pero ¡qué pequeño fue el número de los
amigos de Nuestro Señor cuando se callaba delante de los jueces!... ¡Oh, qué
melodía es para mi corazón ese silencia de Jesús!. ¡Ah, si Jesús hubiese querido
mostrarse a todas las almas con sus dones inefables, ciertamente ni una sola le
hubiera desdeñado! Pero no quiere que le amemos por sus dones, ha de ser él
mismo nuestra recompensa. (L.124).

SACERDOTE
Te suplico, Jesús, de reclamarme a la humildad siempre que quiera elevarme
por encima de los demás. Quiero ponerme en la última fila y condividir tus
humillaciones, para tener parte contigo en el reino de los cielos. Amén.

5ª ESTACIÓN JESÚS ANTE PONCIO PILATO

SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.

TODOS: Que por tu santa cruz, redimiste al mundo.

LECTOR 1
Pilato le dijo: ¿Luego tú eres rey? Respondió Jesús: “Sí, como dices, soy rey. Yo
para esto he nacido y para este he venido al mundo: para dar testimonio de la
verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Le dice Pilato: ¿Qué es la
verdad? Y, dicho esto, volvió a salir hacia los judíos y les dijo: “Yo no encuentro
en él ningún delito” (Jn. 18, 37-39).

LECTOR 2
El corazón está lleno de la voluntad de Dios. En mi interior estoy siempre en
una paz profunda que nada puede turbar. Jamás he hecho como Pilato que
rehusó escuchar la verdad. He dicho siempre al Señor: “Dios mío, quiero
siempre escucharte, te lo suplico, respóndeme cuando te digo simplemente:
¿Qué es la verdad? Haza que yo vea las cosas como son, que nada me
encandile. No he dado otra cosa al buen Dios que amor: me devolverá amor”.
(NV. 11-27 1).

SACERDOTE
Jesús mío, te amo, deseo amarte. El mínimo movimiento de amor puro me es
más provechoso que todas las demás obras puestas juntas. Tú lo sabes, yo busco
la verdad: si mis deseos son temerarios, hazlos desaparecer. Amén.
6ª ESTACIÓN JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRINEO

SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

TODOS: Que por tu santa cruz, redimiste al mundo.

LECTOR 1
“Los soldados del procurados llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron
alrededor de él a toda la cohorte. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron
el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle. Al salir, encontraron
a un hombre de Cirene, llamado Simón y le obligaron a llevar la cruz” (Mt.
27,27.31-32).

LECTOR 2
He recibido la gracia de entender más que nunca cuánto desea Jesús ser amado.
Dios mío, vuestro amor misericordioso en todas partes es desconocido,
rechazado. Los corazones a los que vosotros deseáis prodigarlo se vuelven a las
creaturas en lugar de arrojarse en vuestros brazos y de aceptar vuestro amor
infinito. Me parece que si Vos encontraseis almas que se ofrecieran como
víctimas de holocausto a vuestro amor Vos las consumiríais rápidamente. Me
parece que seríais feliz de no contener las ondas de infinita ternura que hay en
Vos. ¡Cuánto desea vuestro amor misericordioso incendiar las almas, porque
vuestra misericordia se eleva hasta los cielos! ¡Jesús mío! Que yo sea esa víctima
feliz (MA 238).

SACERDOTE
Jesús, para vivir en un acto de amor perfecto, me ofrezco como víctima de
holocausto a tu amor misericordioso, suplicándote de consumirme sin reposo,
dejando desbordar de mi corazón los flujos de infinita ternura que están
encerrados en el tuyo, y así llegar a ser mártir de tu amor. Amén.

7ª ESTACIÓN JESÚS ENCUENTRA A LAS MUJERES DE JERUSALEN

SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

TODOS: Que por tu santa cruz, redimiste al mundo.

LECTOR 1
“Lo seSACERDOTE una gran multitud del pueblo y mujeres, que se dolían y se
lamentaban por él. Jesús se volvió a ellas y les dijo: “Hijas de Jerusalén, no
lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. Porque si en el
leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?. (Lc. 23,27-28.31)

LECTOR 2
Reconozco que sin Jesús hubiera podido caer tan bajo como Santa Magdalena.
Sé que a quien se le perdona menos, ama menos, pero sé también que Jesús me
ha perdonando más que Santa Magdalena, porque me ha perdonado
anticipadamente, impidiéndome caer. Yo soy objeto del amor previdente de un
Padre que no ha mandado el Verbo a rescatar a los justos, sino a los pecadores.
Quiere que yo le ame, porque me ha perdonado no mucho, sino todo. No ha
esperado a que yo le amase mucho, como Santa Magdalena, sino que ha
querido que yo sepa que me ha amado con un amor de inefable previdencia, a
fin de que ahora yo le ame hasta la locura. (MA 120).

SACERDOTE
Soy incapaz y débil, Señor Jesús, y sin embargo mi misma debilidad me da
audacia para ofrecerme víctima a tu amor. Te lo suplico: Descienda tu mirada
divina sobre un gran número de pequeñas almas como yo. Amén

8ª ESTACIÓN JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

TODOS: Que por tu santa cruz, redimiste al mundo.

LECTOR 1
“Los soldados, después de que crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, con
los que hicieron cuatro lotes, un lote para cada soldado, y la túnica. La túnica
era sin costura, tejida de una pieza de arriba abajo. Por eso se dijeron: “No la
rompamos; sino echemos a suertes a ver a quién le toca”. Esto es lo que hicieron
los soldados” (Jn. 19, 23-24).

LECTOR 2
Recordando que “la caridad cubre una multitud de pecados”, me acerco a esta
mina fecunda que Jesús ha abierto ante mí. En el evangelio Jesús explica en qué
consiste su “mandamiento nuevo”. Dice: “Amad a vuestros enemigos, orad por
los que os persiguen”. Pero no basta amar, hay que demostrarlo. Jesús me
enseña también: “Dad a todo el que os pida...” Si es difícil dar a cualquiera que
nos pida, lo es más dejar que nos tomen lo que nos pertenece. “Dad también
vuestro manto a quien litiga por tener vuestro vestido”. Me parece que dar el
propio manto es renunciar a los propios derechos, considerarse como la sierva
de los demás. Si toman algo que yo uso, no debo mostrar que me apena, sino al
contrario parecer feliz por carecer de ello. (MA 296.298)

SACERDOTE
Jesús, solamente tú existes. Todo lo demás no existe. Me olvidaré de mí mismo,
me despojaré de mí. Mortificaré el amor propio, porque esto me obtendrá
mayor provecho que cualquier otra penitencia que pudiera elegir. Jesús mando
y humilde de corazón, has mi corazón semejante al tuyo. Amén.

9ª ESTACIÓN JESÚS ES CRUCIFICADO

SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

TODOS: Que por tu santa cruz, redimiste al mundo.

LECTOR 1
“Le crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. Pilato
redactó también una inscripción y la puso cobre la cruz. Lo escrito era: “Jesús el
Nazareno, el Rey de los judíos”. Después de esto, sabiendo Jesús, que ya todo
estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice :”Tengo sed”. Había
allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja
empapada en vinagre y se la acercaron a la boca “. (Jn. 19,18-19. 28-29).

LECTOR 2
Decidí estar en espíritu al pie de la cruz para recibir el rocío divino,
comprendiendo que habría debido luego esparcirlo sobre las almas,,, El grito de
Jesús sobre la cruz: “Tengo sed”, me venía como un eco continuamente al
corazón. Me sentí yo misma devorada por la sed de las almas... Sé también que
el Señor es infinitamente justo. Precisamente porque es justo, “es compasivo y
lleno de dulzura, lento a la ira y rico en misericordia. Porque conoce nuestra
fragilidad. Se acuerda de que somos polvo”. Mi vida está hecha toda ella de
confianza y de amor y no entiendo las almas que tienen miedo de un Amigo tan
tierno. (MA 134;L 202).

SACERDOTE
Te agradezco, Jesús, todas las gracias que me has concedido, particularmente el
haberme hecho pasar por caminos de purificación y por el crisol del
sufrimiento. Señor mío, seré feliz de verte aparecer en el día final con el cetro de
la cruz. Puesto que te has dignado de darme como herencia esta cruz preciosa
espero asemejarme a Ti. Así sea.

10ª ESTACIÓN JESÚS Y EL BUEN LADRÓN

SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

TODOS: Que por tu santa cruz, redimiste al mundo.

LECTOR 1
“Uno de los malhechores colgados le insultaba: “¿No eres tú el Cristo, ¡Sálvate a
ti y a nosotros!”. Pero el otro le increpó: “Es que no temes a Dios, tú que sufres
la misma condena? Y nosotros con razón porque nos lo hemos merecido con
nuestros hechos. En cambio, éste nada malo ha hecho”. Y decía: “Acuérdate de
mí cuando entres en tu Reino”. Jesús le dijo: “Te aseguro que hoy estarás
conmigo en el Paraíso” (Lc. 23, 39-43).

LECTOR 2
Después de tantas gracias, ¿no podré cantar con el salmista que el Señor es
bueno, que es eterna su misericordia? Entiendo que no todas las almas se
asemejen. A mí me ha dado su misericordia infinita, y a través de ella
contemplo las perfecciones divinas. Entonces, la misma justicia divina me
parece revestida de amor. ¡Qué alegría pensar que Dios es justo, es decir, que
tiene en cuenta nuestras debilidades, que conoce perfectamente la fragilidad de
nuestra naturaleza! ¿De qué entonces podré tener miedo? (MA 237).

SACERDOTE
Jesús, en lugar de actuar como el fariseo, repito con plena confianza la humilde
plegaria del publicano. Sobre todo, imito el comportamiento de Magdalena, su
audacia amorosa que conquista tu corazón y que seduce el mío. Jesús, ayúdame
a arrojarme en tus brazos, con confianza suplicante, como el buen ladrón,
seguro de recibir tu misericordia y tu bendición. Amén.

11ª ESTACIÓN EL DISCÍPULO AMADO

SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

TODOS: Que por tu santa cruz, redimiste al mundo.

LECTOR 1
“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María,
mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús viendo a su madre y junto a ella al
discípulo a quien amaba, dice a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego
dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la
acogió en su casa”. (JN. 19, 25-27).

LECTOR 2
Desde que se me ha concedido comprender el amor del corazón de Jesús,
confieso que el amor ha echado fuera de mi corazón todo temor. Debo
soportarme como soy, con mis imperfecciones, y a pesar de ello quiero buscar
un camino nuevo. “Si alguno es muy pequeño, que venga a mí”. Entonces he
venido pensando de haber encontrado lo que buscaba... Entendí que la Iglesia
tiene un corazón, y que este corazón arde de amor. Entendí que el amor
encierra todas las vocaciones. Que el amor lo es todo, que abraza todos los
tiempos. Sí, he encontrado mi puesto en la Iglesia. En el corazón de la Iglesia,
mi madre, yo seré el amor” (MA 254.271; L 220).

SACERDOTE
Jesús, deseo amarte y hacer que se te ame, deseo trabajar por la glorificación de
la santa Iglesia, salvando las almas que hay sobre la tierra. Deseo realizar
perfectamente tu voluntad. Deseo, en una palabra, ser santo, pero siento mi
impotencia, y por eso te pido, Dios mío, que tú seas mi santidad. Amén.

12ª ESTACIÓN JESÚS MUERE EN LA CRUZ

SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

TODOS: Que por tu santa cruz, redimiste al mundo.

LECTOR 1
“Jesús dijo: “Todo está cumplido”. E inclinando la cabeza entregó el espíritu.
Los soldados, al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerte, no le quebraron las
piernas, sino que uno de los saldados le atravesó el constado con una lanza, y al
instante salió sangre y agua. El que lo vio, lo atestigua, y su testimonio es
válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis”. (Jn.
19,30. 33-35).

LECTOR 2
Si tú no eres nada, no has de olvidar que Jesús lo es todo. Por eso, es necesario
perder tu pequeña nada en su infinito todo y no pensar más que en este todo
únicamente amable... No debes desear siquiera ver el fruto de tus esfuerzos.
Teresita es débil, muy débil, todos los días adquiere una nueva experiencia de
ello. Pero Jesús se complace en enseñarle, como a San Pablo, la ciencia de
gloriarse en sus enfermedades. Jesús está enfermo de amor, y hay que advertir
que la enfermedad del amor, no se cura sino con amor... (L 87).

SACERDOTE
Jesucristo, mi Señor, al atardecer de esta vida compareceré ante ti con las manos
vacías, porque no te pido que cuentes mis obras. Todas nuestras justicias tienen
manchas a tus ojos. Quiero, por ello, revestirme de tu justicia y recibir de tu
amor la eterna posesión de Tí. Así sea

13ª ESTACIÓN JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

TODOS: Que por tu santa cruz, redimiste al mundo.

LECTOR 1
“José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a
los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo
concedió. Fuero, pues, y retiraron su cuerpo. Fue también Nicodemo con una
mezcla de mirra y aloe de unas cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo
envolvieron en lienzos con los aromas, conforme a la costumbre judía de
sepultar. (Jn. 19,38-40).

LECTOR 2
Bien pronto el Señor me hizo sentir que para llegar a la gloria verdadera no es
necesario realizar obras fulgurantes, sino más bien ocultarse y practicar las
virtudes de modo que la mano izquierda ignore lo que hace la derecha. Cuando
no siento nada, entonces es el momento de buscar las pequeñas ocasiones, las
nonadas que agradan a Jesús más que el imperio sobre el mundo, más que el
martirio sufrido con heroicidad. Cuando no tengo ninguna ocasión le digo
tantísimas veces que le amo. No es algo difícil, y sirve para mantener encendido
el fuego. La leña no se halla a nuestro alcance cuando estamos en las tinieblas,
en las sequedades, pero, ¿no estamos obligadas al menos a echar en el fuego
algunas pajitas? Es una delicadeza que agrada a Jesús, y entonces Él arroja al
fuego mucha leña. (MA 98; L122).

SACERDOTE
Te buscaré, Jesús, en la bajeza y en la nada. Estaré lo más distante posible de
todo lo que brilla. Amaré mi pequeñez. Desearé el no sentir nada. Entonces seré
pobre de espíritu, y tú, Jesús, vendrás a buscarme, y me transformarás en llama
viviente de amor. A

14ª ESTACIÓN JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

TODOS: Que por tu santa cruz, redimiste al mundo.

LECTOR 1
“En el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un
sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. Allí, pues,
porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca,
pusieron a Jesús”. (Jn. 19,41-42).

LECTOR 2
¡Qué bueno es trabajar sólo para Jesús, exclusivamente para él! ¡Oh, cómo se
llena entonces el corazón, qué ligero se siente!... El pobre granito de arena, que
soy yo, está siempre en el lugar que le corresponde, es decir, bajo los pies de
todos. Que nadie piense en él, que su existencia sea, por decirlo así, ignorada...
El grano de arena no desea ser humillado, eso es todavía demasiado glorioso,
pues para ello sería necesario ocuparse de él. Él no desea más que una cosa:
“Ser olvidado, ser tenido por nada”... Sí, para ver un día la Faz de Jesús, para
contemplar eternamente la maravillosa belleza de Jesús, el pobre grano de
arena desea ser despreciado en la tierra...
¡Sufro!... Pero la esperanza de la patria me alienta, pronto estaremos en el cielo...
Allí no habrá ya ni día ni noche, sino que ¡la Faz de Jesús hará que reine una luz
sin igual” (L84).

SACERDOTE
Jesús, haz que yo no sea un peso para nadie, y que ninguno se sienta obligado a
ocuparse de mí. Que yo sea considerada como algo digno de pisarse, olvidada
como un granito de arena, sepultada a los ojos de los hombres, pero llena de tu
vida. Que tu voluntad se realice en mí perfectamente, que alcance el lugar que
tú has ido a prepararme. Amén.

ORACIÓN
Una grande paz tú concedes, Señor Jesús, a quienes saben confiar sólo en tu
misericordia. Una grande paz tú concedes a quienes reconocen su propia nada
y no se desaniman por las propias faltas.
No podemos apoyarnos en nada, en ninguna obra nuestra, para tener
confianza. Tu santa Faz es toda nuestra fuerza, porque Ella nos dice con ternura
que tú no nos darán según nuestras obras sino según tu obra, gracias a la cual
ninguno se pierde. Amén.

GUÍA: Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas
por los siglos de los siglos. Amén

GUÍA: Cristo, Rey nuestro.

TODOS: ¡Venga tu Reino!

GUÍA: Madre Dolorosa.

TODOS: Ruega por nosotros. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.

Por el Reino de Cristo a la gloria de Dios.