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piezas en diálogo

Atuendos militares en tiempos de independencia


Según la historiadora Aida Martínez, hacia 1800 se introdujo en Francia el uso de uniformes distintivos de diferentes
dignidades como cónsul, príncipe, mariscal y en 1804 se establecieron los de dama de palacio, ministro, miembro de tribunal
y miembro de institutos. Por esta época también se generalizó el vestido militar. Este uniforme se comenzó a usar en Europa
hacia el siglo XIV y en España, quienes iban a la guerra podían lucir trajes ataviados con oro y plata. Para el siglo XIX, se
añadieron además charreteras, botones y galones de oro que se identifican con la moda militar del imperio napoleónico.

Los soldados neogranadinos raras veces estaban uniformados y casi siempre iban descalzos o con alpargatas. El primer
contrato para la compra de uniformes del ejército republicano se firmó el 27 de febrero de 1821, con un vestuario
procedente de Londres y Alemania que no correspondió a las necesidades solicitadas, ya que las chaquetas eran
excesivamente pesadas y las características del tallaje no se adecuaban a la contextura de los miembros de los ejércitos
libertadores. En 1824, se invitó públicamente a contratar la fabricación de 30.000 a 50.000 vestidos militares que
consistían en gorra de suela, dos chupas o chaquetas, dos pantalones, zapatos, botines, corbatín, bota para caballería,
gorra de caballería y sillas de montar, tal como lo indica la Gaceta de Colombia No. 47 del domingo 8 de agosto de 1824.
El contrato requería que cada batallón se distinguiera por los colores de la casaca y el cuello. A lo largo del siglo XIX se
encuentran numerosas invitaciones para suministro de uniformes cuyas características exigían chaqueta de paño, calzones
de dril y de lino, camisas, calzoncillos, corbatines, tirantas y gorros, todos ellos traídos de Europa.

Según el viajero alemán, Alfred Hetner, en 1822 los soldados vestían uniformes que imitaban el de los soldados franceses,
pero en mal estado; para cubrir la cabeza usaban el quepis aunque a falta de protección contra el sol, preferían los sombreros
de paja y a menudo se vestían de civiles, portando como distintivo profesional su gorra y su espada.

Uniforme del Libertador


El uniforme de Simón Bolívar, denominado de granaderos - quienes son generalmente soldados de infantería, pero
también personas que conforman una compañía a la cabeza del regimiento - nos muestra al Libertador como un hombre
serio, disciplinado y ante todo líder. Su atuendo contribuyó al reconocimiento de la noble apostura de los guerreros de la
Independencia: casaca de cuello alto y largos faldones, con ricas charreteras bordadas y banda tricolor a la cintura; calzón
ajustado, botas altas, amplio y airoso capote y bicornio emplumado.

En los primeros tiempos de la República, existieron atuendos castrenses pero no propiamente uniformes militares. Estos surgen
para la sub-oficialidad y la tropa al consolidarse la Gran Colombia. Húsares, lanceros, carabineros, entre otros, usaban altos
chacos con penacho y visera, guerreras cortas con bandas distintivas cruzadas sobre el pecho y pantalón ancho y entubado. Las
prendas aquí expuestas muestran a un hombre elegante y pulcro, siempre preocupado por su apariencia, como lo confirma la
siguiente cita escrita por Luis Perú de Lacroix, el 28 de mayo de 1828: El Libertador se viste elegantemente; todos los días o, por
lo menos, cada dos días, se afeita él mismo; se baña mucho, cuida sus dientes y el pelo. Aquí anda siempre de paisano: botas altas a lo
escudero, corbata negra puesta a lo militar, pantalones del mismo color, levita o casaca azul y sombrero de paja.

Cabe anotar que, en la actualidad, el uniforme de los soldados del Batallón Guardia Presidencial, usado en ocasiones especiales
y denominado “calle de honor”, surge en la época de la Independencia y se afirma que en su diseño participó el General Simón
Bolívar. El Libertador llamó a esta vestimenta el ‘uniforme papagayo’, por el contraste de sus colores, en el que predomina el
azul y el rojo, con menos presencia del amarillo. Igualmente, se dice que los 33 botones dorados representan las 33 batallas que
se llevaron a cabo para obtener la libertad y los 22 cordones (11 a cada lado) significan los 22 años que transcurrieron durante
la liberación de las cinco naciones.
PL

Anónimo José María Espinosa


Fusilados en Cartagena el 24 de febrero de 1816 Soldado que figuró en Boyacá
Litografía (tinta/papel) Acuarela
ca. 1850 ca. 1840
Colección de la Casa Museo Quinta de Bolívar. Ministerio de Cultura Colección de la Casa Museo Quinta de Bolívar. Ministerio de Cultura

Los uniformes de los ejércitos realistas dan cuenta de la diferencia Esta acuarela, de autoría de José María Espinosa, es un claro ejemplo de los atuendos
entre batallones según el decorado de las casacas y los cuellos, los de los soldados neogranadinos, quienes generalmente se encontraban descalzos o con
quepis y los tricornios. alpargatas. Este soldado es un mulato ataviado con camisa y pantalón de género, ruana,
sombrero de paja y alpargatas, vestimenta típica de la gente del común del siglo XIX.