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Distribución (farmacología)

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La distribución de los fármacos puede definirse, entre otras formas, como la llegada y
disposición de un fármaco en los diferentes tejidos del organismo. Es un proceso muy
importante, toda vez que, según su naturaleza, cada tejido puede recibir cantidades
diferentes del fármaco, el cual, además, pasará allí tiempos variables.1
A la hora de hablar de la distribución, habrá que tener en cuenta los conceptos sobre
compartimentación del organismo vistos en el apartado de Modelos farmacocinéticos.

Índice

 1Factores que afectan la distribución


o 1.1Volúmenes físicos del organismo
o 1.2Tasa de extracción
o 1.3Unión a proteínas plasmáticas
 2Referencias

Factores que afectan la distribución[editar]


Son múltiples, pero siguiendo a Pascuzzo, los más importantes son los tres siguientes: los
volúmenes físicos del organismo, la tasa de extracción y la unión a proteínas plasmáticas
y, o, tisulares.
Volúmenes físicos del organismo[editar]
Este concepto está relacionado con la multicompartimentalización. Considerando los
fármacos como solutos, los distintos tejidos con especificidad del organismo van a actuar
como los solventes que darán pie a las diferentes concentraciones del fármaco. Así,
dependiendo de la naturaleza química de éste, habrá una especial predisposición de las
sustancias liposolubles por la grasa corporal o de las hidrosolubles por el líquido
extracelular. Este volumen de distribución (Vd) de un fármaco en el organismo es tan
sólo aparente, pues conceptualmente se trataría del volumen necesario para contener de
forma homogénea en todo el organismo una cantidad determinada de fármaco, que viene
dada por el nivel de la concentración del mismo en el plasma. Desde el punto de vista

físico el Vd viene determinado por la siguiente fórmula: en donde es la cantidad

total de fármaco en el cuerpo y la concentración plasmática del mismo.

Siendo la conocida, pues es equivalente a la dosis de fármaco administrada, la

fórmula nos indica que la relación existente entre y la es una relación de

proporcionalidad inversa. Es decir, que a mayor menor y viceversa. O lo que es

lo mismo, que los factores que aumenten la disminuirán el valor del . Esto nos
pone sobre la pista de la importancia del conocimiento de las concentraciones plasmáticas
del fármaco y de los factores que lo modifican.
Aplicando a esta fórmula los conceptos aprendidos en el apartado de la biodisponibilidad,
podemos calcular la cantidad de fármaco a administrar para conseguir una determinada
concentración de fármaco en el organismo (dosis de carga):
Este concepto tiene interés clínico, pues a veces necesitamos alcanzar una determinada
concentración de fármaco que sabemos es la óptima para que realice sus efectos en el
organismo (caso de la digitalización de un paciente).
Tasa de extracción[editar]
Se refiere a la proporción del fármaco que es retirado de la circulación por cada órgano,
una vez que el flujo sanguíneo lo haya hecho pasar a través de dicho órgano.1 Este nuevo
concepto integra otros anteriores, ya que la tasa de extracción va a depender de distintos
factores:

 Características del fármaco, entre ellas su pKa.


 Redistribución tisular: En algunos fármacos se produce una distribución rápida e
intensa en determinados tejidos, hasta llegar al equilibrio con la concentración
plasmática. Sin embargo otros tejidos más lentos continúan retirando fármaco del
plasma, con lo que la concentración en el primer tejido queda por encima de la
plasmática y por tanto sale fármaco del tejido hacia el plasma. Este fenómeno se sigue
sucediendo durante un tiempo hasta alcanzar el equilibrio definitivo. Se obtiene pòr
tanto dos concentraciones del fármaco en el tejido más sensible: una inicial más
elevada y otra posterior consecuencia de la redistribución tisular.
 Diferencial de concentración con los tejidos.
 Superficie de intercambio.
 Presencia de barreras naturales. Son obstáculos a la difusión similares a las
encontradas en la absorción. Las más interesantes son:
o Permeabilidad de los lechos capilares, que no es igual en todos los tejidos.
o Barrera hematoencefálica: está localizada entre el plasma sanguíneo de los vasos
cerebrales y el espacio extracelular del encéfalo. Dificulta la llegada de fármacos
al mismo.
o Barrera placentaria: en la mujer embarazada, evita la llegada de gran cantidad de
fármacos al feto, que pudieran ser tóxicos para el mismo.
Unión a proteínas plasmáticas[editar]
Artículo principal: Unión a proteínas plasmáticas

Algunos fármacos tienen la capacidad de unirse a distintos tipos de proteínas


vehiculizadas en el plasma sanguíneo. Esto es de gran importancia dado que, como
sabemos, sólo el fármaco que se encuentra diluido en el plasma será capaz de pasar a los
tejidos. De esta manera la unión del fármaco a las proteínas plasmáticas actúa como un
reservorio del mismo dentro del organismo y disminuye las concentraciones finales en los
tejidos. La unión de fármacos y proteínas es poco específica y usualmente lábil y
reversible, generalmente a través de enlaces iónicos, puentes de hidrógeno, fuerzas de
Van der Waals y, con menos frecuencia, enlaces covalentes. Esto implica que un fármaco
puede ser desplazado de su unión a la proteína por otra sustancia (u otro fármaco) y que
en todo caso, la unión está sujeta a saturación. También, existe un equilibrio entre el
fármaco libre en el plasma y el unido a proteínas, por lo que la proporción de fármaco
unido a las mismas es estable, independientemente de su cantidad total en el plasma.
Por estudios realizados in vitro en condiciones ideales, el equilibrio entre la
concentraciones plasmática y tisular del fármaco sólo se ve alterado de forma significativa
con índices de fijación a proteínas plasmáticas superiores al 90%. A partir de estos niveles
se produce un "secuestro" del fármaco que disminuye su presencia en los tejidos por
debajo del 50% del total. Esto es importante a la hora de considerar las interacciones
farmacológicas: un fármaco con un índice de fijación a proteínas plasmáticas inferior al
90%, si es desplazado de su unión a las proteínas por otro fármaco no va a aumentar
significativamente su presencia en los tejidos. Por el contrario, con índices de unión a
proteínas plasmáticas superiores al 95%, pequeños desplazamientos pueden originar
importantes modificaciones de la concentración tisular y, por tanto, mayor riesgo de
toxicidad por exceso de su efecto en los tejidos.
De las proteínas plasmáticas quizás las de más interés sean las albúminas, por su
cantidad y su capacidad para unirse a otras sustancias. Otras proteínas de interés son las
glicoproteínas, las lipoproteínas y en menor medida las globulinas.
Como podrá comprenderse, situaciones clínicas que supongan modificación de los niveles
de proteínas plasmáticas (por ejemplo hipoalbuminemias secundarias a procesos renales)
pueden tener transcendencia en el efecto y toxicidad de un fármaco que presente índices
de unión a proteínas plasmáticas superiores al 90% (ó 0,9).