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El hogar familiar, el tema del padre ausente y de los vencidos de la guerra, guerrilleros y de los héroes

republicanos es el primer núcleo del mundo mítico que Marsé ha forjado en sus novelas.
Este mundo urbano de los niños y adolescentes de la posguerra en Barcelona constituye el segundo núcleo
del universo mítico de la novela marseana. Las referencias a los barrios de Barcelona plasman un espacio
mental, un barrio mental de la infancia, un condensado de los diferentes barrios de su niñez y adolescencia.
El cine como generador de mitos, como estimulante de la imaginación es lo que le interesa a Juan Marsé. El
tercer núcleo del universo mítico de las novelas marseanas es pues el cine.

Como le sucede al personaje-narrador Dani en la novela El Embrujo, la puerta de la casa de María siempre
estaba abierta para Juan Marsé antes del regreso del padre. La historia de Nandu Forcat y del Kim en El
Embrujo se apoya en estos recuerdos de adolescentes convirtiéndolos en materiales novelescos: el padre
ausente, el kimono, las aventuras exóticas.
Dos cronotopos predominan hasta hoy en su novelística:

- la Barcelona de la posguerra española (y más precisamente los años 40);

-la Barcelona de los años de la transición democrática y los años 80 que supusieron profundos cambios en
todos los campos después de 40 años de dictadura.
El Embrujo de Shanghai forma parte de un ciclo que se inició con Si ti dicen que caí, novela clave para la
literatura española y la sociedad española pre-democrática. Publicada en 1976 en Seix Barral, esta novela que
abre un ciclo, fue un enorme éxito y va a convertir a Juan Marsé en uno de los novelistas más leído del país.
Es la primera de un ciclo donde predominan el tema de la infancia y de la memoria (Rondá del Guinardó, Un
día volveré, El Embrujo de Shanghai, Rabos de Lagartija, Caligrafías de los sueños, Noticias felices en
aviones de papel).
Lo que vertebra este texto polifónico, le da su coherencia, es el deseo imperioso de rememoración y de
recuperación de la capacidad imaginativa de la infancia.
Tres universos se interrelacionan: los adolescentes del barrio que se buscan la vida y se inventan historias
(aventis); los vencidos: guerrilleros al margen de la ley por ser fieles a sus ideales republicanos que se
convierten, para sobrevivir, en atracadores, traidores; y los vencedores, obsesionados con sus propios
recuerdos de la Guerra Civil y su afán de desquite. El tema predominante es el de la caída y del fracaso
individual para ilustrar una derrota colectiva.
La Aventi es primero una realidad sociológica: aventi debe de ser una reducción y diminutivo de aventura.
Remite a un juego ritual de los niños de la posguerra que se sentaban en corro y se contaban historias
inventadas pero a partir de hechos reales, y con personajes que eran los mismos que los que escuchaban en el
corro. A partir de STQC, se convierte en el núcleo narrativo y principal materia literaria de los relatos
centrados en la posguerra. Permite recuperar para la literatura una función lúdica.

Y es cierto que el escritor ha declarado a este propósito que en las entrañas de El Embrujo de Shanghai reside
un único sentimiento: la secreta y nostálgica despedida de la infancia. La narración se apoya en este espíritu
de las Aventis aunque en la diégesis sea un adulto el contador de Aventis (Nandu Forcat, adulto, cuenta una
historia a partir de las vivencias y expectativas de sus destinatarios: Dani y sobre todo Susana). En este relato,
un doble proceso creativo a cargo de los adolescentes (Dani y Susana) o del adulto (Forcat), evidencian una
figura del creador, contador de aventis y una concepción de la novela.
El embrujo de Shanghái
Dentro de esta primera historia se incluye otra. El personaje-narrador nos transcribe una historia que oyó y
cuyo cuentista es Nandu Forcat, segundo narrador-personaje. El primer relato, relato en primer grado, el de
Dani-adulto, está contado en pasado. El relato en segundo grado, el de Forcat está contado en presente. Es un
presente atemporal, el de las leyendas y de los mitos.
Es una novela sobre la transmisión, transmisión de la memoria, transmisión de experiencias, de valores éticos
y estéticos.
No es una novela histórica sino una novela de la memoria, de la recuperación del pasado por medio de la
memoria y de la imaginación.
Pero la reconstrucción del eje cronológico es una construcción mental, no existe como tal en la novela.
La escritura de la incertidumbre y de la ambigüedad corresponde a un tipo de narrador. Dani es un narrador
personaje, auto diegético, que adopta un punto de vista particular: nos cuenta lo que vio y oyó. No se adentra
en los pensamientos de los personajes. No nos da informaciones atestiguadas como verdaderas y objetivas
sino informaciones subjetivas, reconstruidas a partir de la voz de los demás y de la propia experiencia
memorística e imaginativa.

Figura del Creador en El Embrujo de Shanghái

1- El creador como contador


Los 10 relatos de Forcat son fragmentos seleccionados por Dani (narrador adulto), a partir del cuento oral de
Forcat. Esos fragmentos textuales transforman una materia supuestamente oral en materia escrita.
Se plasma y se pone de relieve de esta manera una primera figura esencial de la actividad creadora novelesca:
la recuperación para la literatura de la oralidad.
El narrador-personaje juega con el horizonte de expectativas del lector: siempre está esperando de un capítulo
a otro una continuación al relato de Forcat, espera duplicada al nivel intradiegético por la espera de Daniel y
Susana (de una tarde u otra).
El narrador parece entregar con sinceridad sus reflexiones y todo lo que sabe pero en realidad no desvela al
lector lo que va a ocurrir unas cuantas páginas más tarde. Mantiene el hechizo durante una páginas para mejor
crear un efecto de sorpresa en el lector con un desenlace desmitificador que demuestra que todo lo contado
hasta ahora fue pura mentira. Los adolescentes así como el lector se dejaron engañar.
Esta figura del creador que es Forcat no existiría sin sus interlocutores subyugados, Dani y Susana; su historia
no existe sin la participación de los dos adolescentes. Lo que remite a una necesaria interactividad en el proceso
creativo novelesco (aquí inmediata, en la realidad del quehacer literario, interactividad diferida).
La escenificación nos orienta hacia una concepción del buen narrador. Dani es un « écoutant actif », testigo
que supo escuchar, observar, con todos los sentidos en vilo. De esta manera podrá convertirse en un buen
narrador.
2- El creador como aprendiz
De este modo se establece en la novela un paralelo estructurante entre el arte de dibujar y el arte de contar,
doble demostración y metáfora sobre el arte de escribir novelas. Al final del aprendizaje, Dani heredará de
Forcat una visión del mundo y una actitud frente a la creación. Commented [D1]: El dibujo en el libro

Este episodio iniciático termina en un fracaso para Dani-personaje adolescente. Pero, como bien lo vemos, si
contemplamos los distintos niveles narrativos y la doble instancia personaje-narrador, esa experiencia
fracasada, resulta ser una etapa en un recorrido iniciático más amplio para Dani narrador. Commented [D2]: Dani-personaje y Susana

La doble interacción de Forcat, como contador de la historia del Kim y como maestro de dibujo, permitirá a
Dani, llevar a cabo su aprendizaje y realizar un dibujo personal.
A lo largo de la novela, se impone la idea de que aprender a dibujar es un lento proceso de asimilación e
interiorización de la realidad externa. Su actividad que consiste en esbozar un retrato y romperlo luego, remite
a las miles y una manipulaciones del creador de personajes novelescos, que hace y deshace sus intrigas y sus
frases.

¿Cómo interpretar el desdoblamiento de relatos y de voces narradoras, desde nuestra perspectiva de la


figura del creador?
El contraste dialéctico entre ambos cronotopos (Barcelona, Shanghai) deja apuntar que el contenido de la
enunciación en el relato 2 es falso. Forcat nos brinda su relato como testimonio pero el carácter artificioso, la
acumulación de trucos, la saturación de enunciados melodramáticos, lo convierten en ficción pura.
El Embrujo propone un metadiscurso que diseña una representación del creador que se está formando y que
desvela cómo concibe el arte de contar. El Embrujo se presenta como un manual del perfecto narrador. Emerge
la figura de un novelista que hace hincapié en la capacidad en saber contar, contar con imágenes y tener algo
que contar.

3- El creador que recicla


EL CINE como intertexto
Actividad manual de Susana
El cine aparece como el intertexto de mayor relevancia. Pero esta presencia es perceptible a través de
materiales iconográficos como carteles, dibujos, fotografías de revistas, programas de mano.
Este inciso es como un condensado que alude a la obsesiva búsqueda, dentro de una novela, del equilibrio
entre vertientes opuestas: melodrama y comedia, tremendismo y cuento maravilloso, encanto y desencanto.
Nos da indicaciones sobre el particular sentido de la ética en la ficción. Asimismo, aparece como una
descomposición, explicitación del proceso creativo con intención estética.
Recortar/recordar: recortar es cortar lo que sobra. Susana recorta, señala los perfiles y parejas más interesantes.
Esta actividad, se nos dice a continuación en el texto, es un “correctivo a la realidad”: hace eco a lo que tantas
veces expresó Marsé: “intentar establecer los límites estrictos entre ficción y realidad –entre invención y
testimonio, si se quiere- es meterse en un terreno muy resbaladizo.
Escribir y crear una historia, es reciclar una imagen, recortarla, retocándola para darle una nueva orientación