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Época de exámenes

Vives entre ropa sucia tirada por el suelo. Y la


ropa limpia de la silla, o a veces de la cama,
llega hasta el techo. Tienes envoltorios de
chocolate por toda la habitación por eso que
llaman “ansiedad en exámenes”. La pelusa del
rincón te está mirando fijamente, y la ropa en el
tendedero lleva colgada más de una semana.

Ya casi no tienes tuppers de tu madre en el


congelador. Y puede que pronto más de un
repartidor de comida se sepa tu dirección de
memoria. No recuerdas la ultima vez que viste a
tus amigas, y puede que cuando vuelvas a
probar una gota de alcohol te cojas el ciego de
tu vida con un solo trago.

Llevas no sé cuántos dolores de espalda a tus


espaldas, y nunca mejor dicho. Y es maravilloso
el color de flexo que se te está quedando. Y ya
ni te cuento las batallas que habrás ganado al
sueño a base de cafés. Aunque supongo que
alguna que otra te habrá ganado. Será por eso
de que vives en pijama todo el día.

Tienes el calendario lleno de exámenes y de


tachones por cada día que pasa. Incluso seguro
que tienes marcado el “FIN” en grande,
mayúsculas y lleno de colorines. Tienes más
apuntes en la cabeza que luces una feria, y que
te persiguen hasta en la mini siesta de todos los
días. Has gastado diez subrayares, catorce bolis
bic y no sé cuántos post-it. Llevas un moño en la
cabeza como estilo de vida, y a veces la ojeras
no se quitan ni con corrector.

Pero no te preocupes, dicen que todo esfuerzo


tiene su recompensa, y que aguantar todo esto
merece la pena si lo que viene después se
llama verano.