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El Caso del Maestro Sastre

Un Empresario Hecho a la Medida


Fuente: Diario La Prensa, Sección Negocios,
Publicado el 12 de Octubre de 2003
Autor: Mario Andrés Muñoz
www.prensa.com
Domitilio Ostía es de esas personas que nacen, no para recibir órdenes, sino
para conducir su propio destino a través de una empresa propia. Así lo entendió
desde muy joven y a pesar de no contar con demasiados recursos. Su espíritu de
emprendedor lo ha llevado no solo a desarrollar su oficio de maestro sastre, sino
que ha impulsado a sus hijos y varias generaciones a través de una cooperativa
de empresarios que ha ayudado a hacer crecer. Como una perla que brilla con
luz propia, su hija Tania, de 26 años, junto a su esposo Esteban, llevan con éxito
una fábrica de zapatos. De origen humilde, buen estudiante, graduado en el
Colegio Industrial Chiriquí, Domitilio aprovechó en las bananeras la única
oportunidad de trabajo que le ofrecieron, como gran parte de los jóvenes de su
generación. Allí conoció los rigores del sol, aprendió a trabajar duro y ganarse
su sustento. También, vio el rostro de la injusticia con la explotación de los
obreros y los peligros de la contaminación por agroquímicos. No solo –
Economía de la empresa – 1.jun.05 46 apoyó el movimiento sindical para
defender sus derechos, sino que se convirtió en uno de sus dirigentes. ³Decidí
que no quería morir en ese trabajo y luego de siete años vine a la ciudad capital´,
narra él mismo con un tono nostálgico. Durante ese tiempo se mantuvo lejos de
cualquier vicio e hizo grandes esfuerzos para ahorrar, pensando que más
adelante le serviría como un capital semilla para fundar su propia empresa. Una
vez en la ciudad su meta parecía estar cerca cuando progresaba en pequeña
compañía de venta de productos electrónicos y de enciclopedia. Sin embargo,
por una enfermedad tuvo que abandonar las calles porque no podía caminar
mucho. Domitilio se dio cuenta que debía retomar lo que había aprendido en su
colegio, y decidió dedicarse a confeccionar y reparar prendas de vestir. Este año
cumple 20 años dedicado a un oficio que le ha ayudado a criar a sus cinco hijos,
unido a su inseparable socio Francisco Rudas. Su local ² ubicado en la vía
Transístmica, en la entrada de Pan de Azúcar² ha logrado mantener su clientela
en un mercado inundado de productos importados, como él mismo admite. El
fuerte del negocio es atender la demanda de las empresas que necesitan
uniformes para sus empleados. Con 60 años, muchos pequeños empresarios se
conforman con sus logros y prefieren no arriesgarse más. Sin embargo,
Domitilio es un generador de ideas y hoy impulsa varios proyectos. Está en
pleno proceso de ampliación de su sastrería, para convertirla en un pequeño
centro comercial, que contará con cinco locales. Además, con su hija Blanca,
de 24 años invertirá en la producción de productos no tradicionales en Santiago
de Veraguas, la tierra de su esposa Fidedigna González. Este emprendedor dijo
que la alianza con su otra hija y su yerno Esteban le ha permitido vender botas
y zapatos que ellos fabrican en esa provincia. Un negocio propio El señor Ostía
es un fiel creyente de que la gestión individual y familiar es el verdadero motor
de una nación y es la única forma de hacerle frente a las grandes trasnacionales.
– Economía de la empresa – 1.jun.05 47 ³Yo les digo a mis hijos y a toda la
gente que no esperen que venga una empresa extranjera a darles trabajo. Mi
consejo es que ellos mismos creen su propio negocio. Se puede hacer, pese a la
globalización y todos los problemas existentes´, dijo Ostía convencido. Desde
el año 1985, Ostía apoya las tareas de la Cooperativa de Servicios Múltiples de
la Pequeña y Mediana Empresa (CACPYMER). Dijo que esa entidad ha sido
un medio eficaz para que los pequeños emprendedores se ayuden entre sí, con
préstamos, ahorros y asesoría. El actualmente preside la Junta de Vigilancia de
CACPYMER. ³Para mí lo más importante es que los jóvenes estudiosos
visualicen su futuro a través de un plan de negocios; no esperen a ser un
empleado más en este país con tan altos niveles de desempleo´, sostiene.
³Tenemos muchos recursos que explotar. Contamos con un comercio, turismo
y agricultura. Hay que prepararse para la globalización, debemos consumir lo
nuestro, cuidar nuestras divisas y aprovechar la doctrina cooperativista´, afirmó.
Esa doctrina se refiere, explicó, a la libertad para asociarnos para diseñar los
planes de desarrollo socioeconómico del país y no esperar los modelos
económicos que nos vienen de afuera