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FOLCLORE QUINTANA ROO

LENGUAS INDÍGENAS
Las lenguas indígenas más habladas en el estado de Quintana Roo son:

Lengua indígena Número de hablantes


(año 2005)

Maya 155 960

Tzotzil 1 958

Kanjobal 1 444

Chol 1 381

El idioma maya yucateco (autoglotónimo: Maayat'aan) es una lengua


amerindia, derivada del tronco mayense, que se habla principalmente en
estados mexicanos peninsulares de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, en el
norte de Guatemala, particularmente en el Petén, así como en menor grado en
Belice.

BAILES
Algunos bailes y danzas típicos de Quintana Rooson el baile cabeza de cochino,
el pasacalle, el baile de los chicleros, la jarana, y el Sambay Macho.
Quintana Roo cae dentro de la región conocida como la península de Yucatán,
una parte del país que se define por la vigorosa presencia de la cultura maya.
1- Baile Cabeza de Cochino
La cabeza de cochino es un baile popular en todo el estado de Quintana Roo.
Comúnmente se realiza durante las celebraciones del estado. Es considerado
un espectáculo esencial para las fiestas grandes de la capital del estado,
Chetumal.
Como la mayoría de los bailes tradicionales de México, se lleva acabo con
vestimento de varios colores.
La música que acompaña al baile es un tipo de “son”, que es un género de
música regional que se escucha en las áreas centrales y sureñas de México, con
instrumentos de bronce. La danza suele ser lenta y bailarse alrededor de un
poste mientras los bailadores apresan cintas de varios colores.
2 – El Baile Pasacalle
El baile pasacalle es un baile lento más parecido a los bailes europeos que a los
amerindios. Se baila en grupos de pares de hombres y mujeres vestidos en ropa
típica del baile folklórico mexicano.
Este baile es popular en muchas regiones de México. Como el baile cabeza de
cochino, la variante de Quintana Roo se distingue por las vueltas frecuentes
que dan los bailadores.
3 – El Baile de los Chicleros
El baile de los chicleros es un espectáculo que combina el baile con el teatro. En
este baile, se representa el intento de trabajadores del campo de cortejar a una
mujer del pueblo. Eventualmente, surge la violencia cuando los machos
descubren que hay varios con las mismas intenciones.
En el baile, una bailarina representa a la mujer y los demás bailadores
representan los hombres. Se baila al ritmo de un son con instrumentos de
bronce rápido y el baile es muy energético, tomando todo el escenario
disponible.
4 – La Jarana
La “Jarana” es un término ancho que abarca un tipo de baile y un tipo de
música típicos de la región yucateca. El tipo que se ve en Quintana Roo
también puede llevar el nombre específico Jarana Quintanarroense.
Es un baile folklórico, tipo zapateado que se baile en pares de hombres y
mujeres. La música que se toca es la jarana, que es parecida al son, con la
excepción de que suele elaborarse con instrumentos de viento.
5 – El Sambay Macho
El sambay macho es un baile tipo zapateado rápido y uno de los bailes más
rápidos de la región.
Este baile se puede llevar a cabo de manera individual, ya que no requiere de
pareja, pero se suele bailar en grupos de bailadores en línea.
No tiene ortografía bien definida, por lo cual se puede deletrear Zambay Macho,
Sanbay Macho, o Dzanbay Macho, aparte de otras combinaciones.
Como todo el territorio mexicano, Quintana Roo tiene una rica cultura que
aspectos amerindios con los europeos. Esto se refleja en su gran variedad de
bailes folklóricos que se siguen presentando en fiestas y eventos culturales.
6. El calabaceado
Es un baile de salón de ocho tiempos a la marcha popular de compás vivo que
ejecutaba la clase social alta y acomodada de la mitad del siglo.
7. Fandango. - Es un baile alegre muy común en España y está formado
por varios sones que se bailan combinados con pasos de jarana. En nuestra
península las jaranas son el género bailable que predomina en los tres estados,
aunque en cada uno se diferencian por su forma de ejecutarlo.

TRAJES TÍPICOS
Consta de una blusa color blanco, de cuello cuadrado y mangas acampanadas,
en cuyas orillas lleva cintas del color de la falda y, convenientemente
distribuidos 5 caracoles.
La falda es larga y bastante amplia, unas veces de color rojo ó azul turquesa,
adornada con los motivos del escudo quintanarroense: el caracol, estrella y
pino, pintados o bordados a su alrededor. A la altura de la cintura lleva un
mandil de encaje blanco. En la cabeza, una pañoleta blanca con ribetes del
color.
El vestuario del hombre es más sencillo: usa pantalón azul marino y camisa de
seda floreada de brillantes colores que anuda en la cintura. Lleva también dos
paliacates rojos, uno anudado al cuello y el otro se deja caer al costado derecho
de la cintura, y usa sombrero de palma para protegerse de los rayos del sol.
El traje mencionado anteriormente es el más común y usado en el folklore
quintanarroense, ya que también se utiliza el traje de campo o trabajo:
pantalón y camisa de mezclilla azul, del lado izquierdo de la cintura lleva el
machete enfundado y del lado derecho un zabucan o morral de hilo. Porta
también un paliacate rojo anudado al cuello y el sombrero de palma. En ambos
trajes, el hombre calza botines negros
Traje típico indigena
Este traje pertenece a la región Central del Estado y muestra el
tradicionalismo de nuestros orígenes étnicos. Es uno de los más característicos
y originales, actualmente es usado como prenda de vestir ordinaria en diversas
localidades de los municipios de Felipe Carrillo Puerto, Othón Pompeyo Blanco
y José María Morelos.
La mujer viste el blanco hipil, característico de la Península de Yucatán, sin
embargo, el de la región quintanarroense tiene una singular diferencia, ya que
el bordado es sobrio y discreto, así como el color del mismo, pues no se usa tan
llamativo o de varios colores. Lleva un bordado en el escote y en las “cenefas”;
el fustán es de la misma tela del hipil, ajustado a la cintura.
Para complementar el atavío se porta en la cabeza un moño de color blanco, y
se usan como accesorios una soguilla de oro y los tradicionales aretes de
“calabacita”.
El vestuario del hombre es original y diferente en comparación con los estados
de Yucatán y Campeche. La camisera es amplia, de largo un poco más debajo
de las caderas, se usa cerrada y se simula la abertura con tantos botones juntos
pueda llevar hasta la altura de la cintura, el cuello es redondo y la manga es
larga con puño; el color es generalmente de tonos serios y tenues. Como detalle
principal, la camisa lleva en ambos lados del frente y en la parte inferior, una
bolsa donde se colocan dos paliacates rojos.

El pantalón es de manta de corte recto hasta la altura media de la pantorrilla y


le da más vistosidad a su atuendo, un zabucán de henequén. Tanto el hombre
como la mujer llevan los pies descalzos.

LEYENDA DEL MAÏZ


Cuenta una antigua leyenda que los Aztecas antes de la llegada del dios
Quetzalcóatl, tan solo se alimentaban con raíces y animales de caza; no comían
maíz porque estaba fuera de su alcance, escondido detrás de las altas montañas
que rodeaban su ciudad.
Los otros dioses habían ya tratado de separar las montañas para que los
Aztecas tuviera acceso a tan preciado alimento, pero nunca lo lograron.
El pueblo Azteca mandó a sus sacerdotes a pedirle a Quetzalcóatl los ayudara a
conseguir el maíz. Él les contestó que iría y les traería el preciado alimento.
Los otros dioses ya lo habían intentado utilizando la fuerza así es que
Quetzalcóatl decidió utilizar algo más poderoso… la inteligencia.
Quetzalcóatl se transformó en una pequeña hormiga negra y en compañía de
una hormiga roja se encaminó hacia las montañas.
El camino presentaba muchas dificultades, pero una a una las fue venciendo,
animándose a seguir adelante al pensar en las necesidades de los Aztecas.
Después de varios días, Quetzalcóatl llegó a la parte posterior de las montañas
en donde se encontraba el maíz y éste al ser una hormiga, tomó un grano entre
sus dientes y comenzó su camino de regreso.
Al llegar de nuevo con su pueblo, éste les entregó el preciado grano de maíz
para que lo sembrarán.
A partir de ese día, los Aztecas se dedicaron a cultivar y cosechar el maíz y
convertirse así en un pueblo fuerte, lleno de riquezas y que logró un desarrollo
impresionante construyendo bellas ciudades, templos y palacios esplendorosos.

COMIDAS Y ALIMENTOS TÍPICOS


En primer plano está la cocina indígena, con ingredientes que no han variado
desde hace miles de años como el maíz, los frijoles y chiles.
En la región se preparan sabrosos tamales y tortillas que se rellenan y cubren
con varios ingredientes, desde semillas de calabaza y frijol, hasta carne de
puerco.
Los pescados y mariscos son los protagonistas de cualquier menú.
La pesca del día puede incluir robalo, mero, huachinango, camarón o langosta.
Una mención especial merece el delicioso ceviche de caracol estilo Chetumal y
el pescado Tikinxic, asado a las brasas y marinado con naranja agria, cebolla
morada, jitomate, chile y achiote.
Otra forma deliciosa de saborear el pescado es asado al carbón, envuelto en
hoja de plátano y bañado con cerveza y aceite de olivo.
El pollo pibil se prepara en hojas de plátano y se cocina al vapor.
Una forma muy popular de comer los camarones es al curry.
Los quibes son una delicia, bolitas de trigo horneadas y rellenas de queso o
carne con trocitos de cebolla picada y chile habanero.
En las ciudades de Quintana Roo también se pueden saborear algunos de los
platillos característicos de la Península de Yucatán, como el relleno negro, los
panuchos, salbutes, papadzules y tacos de cochinita pibil, elaborada con carne
de cerdo, achiote y naranja agria.
La influencia caribeña nos aporta platillos preparados a base de plátanos
machos y cocos.
Las frutas exóticas que bien vale la pena probar son las guayas, chicozapotes,
pitahayas, nances, mameyes y guanábanas.
Y para brindar hágalo con balché, el licor regional que se prepara con la corteza
del árbol del mismo nombre y miel.

FLORA
Todo el Estado de Quintana Roo cuenta con majestuosos paisajes naturales. Es
cubierto por zonas de bosques de ceibas, cedros rojos y negros, chechén, caoba,
chicozapote y palmas.
Al norte del estado encontramos una selva tropical y zonas de pantanos y
manglares.
Las costas del Caribe cuentan con una gran variedad y riqueza de fauna y
floras marinas y justo alrededor de la Isla de Cozumel existen maravillosos
arrecifes, en donde habitan más de 500 especies de peces, además de langostas,
caracoles, tortugas marinas, esponjas, erizos, algas y estrellas de mar.
Predomina la selva prácticamente en 90% de la entidad, se extrae madera como
caoba y cedro rojo. Le sigue en importancia la vegetación acuática, cuya
superficie se ha reducido por los asentamientos humanos. Los manglares y
tulares se sitúan principalmente en toda la costa de la entidad junto con las
dunas. Los petenes se localizan al este cerca de las bahías Ascensión y Espíritu
Santo. Existen en la parte sur áreas de palmar. La agricultura ocupa 5% del
territorio estatal.

FAUNA
Dentro de la larga lista de especies de mamíferos, aves y reptiles que se
encuentran en Quintana Roo están las siguientes:
Mamíferos: zarigüeyas, comadrejas, murciélagos, mono araña, armadillo, oso
hormiguero, tapir, mapache, ardilla, conejo, jaguar, ocelote, puma, zorro,
zorrillo, nutria y pecarí.
Aves: guacayama, garza azul y blanca, espátulas, ibis, flamencos, buitre, águila
pescadora, faisán negro, paloma, búho, lechuza común, chotacabra gris,
gaviotas, pelícanos, fragatas, cucos, martín pescador, tucanes, trepador azul.
Reptiles: tortuga, cocodrilo, iguana, boa.
En la selva húmeda: jaguarundí, jabirú, boa, coralillo, culebra labios blancos,
cocodrilo, tortugas gravada y casquito; gecko y nauyaca. En bosques: tlacuache,
comadreja, murciélago, tigrillo, armadillo, ocelote, garza, zopilote, águila
pescadora, faisán negro y chachalaca. Mezquite y matorral costero: lechuza. En
los humedales y cenotes: nutria, flamenco, pato y sapo excavador. En
ambientes acuáticos: cangrejo ermitaño, coral, camaroncillo, langostino y
delfín. Animales en peligro de extinción: mono aullador, mono araña, anguila y
cacerolita de mar.

CEREMONIA DEL SAC HA


Celebrada cada año por los agricultores, esta ceremonia tiene como finalidad
hacer crecer las cosechas de maíz.
Es celebrada varias veces al año y se ofrece durante etapas claves en el ciclo de
crecimiento del maíz.
El Sac Ha’ es representado en un altar especial de madera. Las cuatro piedras
en las esquinas del altar representan los puntos cardinales. La piedra en el
centro marca la conexión vertical entre la Tierra y el cielo.
Para ello se preparaba una mezcla de bebida elaborada por maíz hervido y
agua proveniente del rocío o de un cenote.
Esta bebida se presentaba en uno de los altares donde se iba a celebrar la
ceremonia y representaba el deseo de conservar la tierra y generar alimento
con la cosecha.
Sac Ha o “Agua blanca” es una ceremonia realizada por los mayas yucatecos
(México) durante las etapas clave en el ciclo de crecimiento del maíz.
Hasta la fecha los pueblos mayas conservan esta tradición y es pasado de
generación en generación ya que, de no realizarse, la tierra perderá su
equilibrio.

CENOTES
Los cenotes constituyen uno de los rasgos más llamativos del paisaje de
Quintana Roo. En este extenso territorio caracterizado por la ausencia de las
grandes corrientes superficiales que cruzan el resto de la zona maya, esos pozos
naturales representan el abastecimiento principal de agua. Si bien no fueron el
único factor en la distribución de las poblaciones mayas prehispánicas, no hay
duda que su presencia contribuyó significativamente a su desarrollo, y de hecho
grandes ciudades como Chichén Itzá sacaron provecho no sólo de sus
condiciones naturales, sino de su carácter sagrado.
En la medida que son fuente del líquido vital, los cenotes han tenido un lugar
especial en la vida ritual de los grupos mayas. En sus orillas se ubicaban
templos en los que se realizaban ritos asociados a la lluvia y a la fertilidad, y a
sus aguas sagradas se arrojaban diversos objetos –muchos de ellos ahora entre
los mejores ejemplos de la habilidad artística de los antiguos mayas– y la
máxima ofrenda que podía hacerse a los dioses: la vida humana. Hoy en día
siguen siendo centros de veneración y culto, pues su don principal, el agua, es
aún un elemento fundamental para la sobrevivencia de las comunidades que
habitan la región.
Los antiguos mayas tenían una fuerte conexión con los cenotes, ya que eran su
fuente principal de agua y para ellos era considerado la entrada al Inframundo.
Para la civilización maya la utilidad de los cenotes primeramente era como
fuente de abastecimiento de agua; pero, además, como lugares sagrados y de
sacrificio en el que arrojaban joyas, vasijas, tejidos, esculturas e incluso se han
encontrado gran cantidad de esqueletos humanos. Se piensa que se realizaban
sacrificios humanos con el fin de agradecer a los dioses el regalo del agua o
incluso para solicitarlo. Cuentan las leyendas que estos cenotes eran
nombrados como cenotes sagrados y hoy día podemos visitarlos.
Además, y curiosamente cada cenote tenía una función específica, es decir, los
utilizados para rituales no podían usarse para el abastecimiento de agua y
viceversa.
Los antiguos mayas que habitaban en el primer milenio d. C. creían que los
vivos podían entrar de tres maneras diferentes en Xibalbá, el mundo de los
muertos: a través de profundas cuevas, compitiendo en el juego de pelota maya
y a través de los cenotes sagrados. Los cenotes sagrados eran un elemento
esencial de la antigua religión maya, ya que a través de estas cavernas
subterráneas llegaban a ellos tanto la vida como la muerte.
Ritos y leyendas del cenote sagrado
Fray Diego de Landa, misionero franciscano y cronista del siglo XVI en
Yucatán, celoso de su misión evangelizadora recorrió varios lugares de la
península donde se sabía existían ruinas de los antiguos pobladores.
Uno de estos periplos lo llevó a la afamada ciudad capital de Chichén Itzá, de la
que se conservaban impresionantes construcciones, mudos testigos de una
grandeza pasada que según las historias de los ancianos había llegado a su fin
después de las guerras entre los Itzáes y los Cocom. Al término del conflicto,
Chichén Itzá fue abandonada y sus habitantes emigraron hacia las tierras
selváticas del Petén.
En su estadía por las ruinas, los guías indígenas de fray Diego lo llevaron al
famoso cenote, pozo natural formado por el derrumbe de la techumbre que
cubría un río subterráneo, permitiendo a los hombres aprovechar el agua para
su sustento.
Esta inmensa cavidad tenía para los antiguos mayas un carácter sagrado, pues
era el medio de comunicación con Chaac, la deidad acuática por excelencia,
patrono de la lluvia que regaba los campos y favorecía el crecimiento de la
vegetación, particularmente del maíz y otras plantas que alimentaban a los
hombres.
Diego de Landa, inquisitivo, a través de las versiones de los ancianos que
habían sido educados en los tiempos anteriores a la conquista, se enteró de que
el Cenote Sagrado era uno de los sitios más importantes en los rituales que se
celebraban en la antigua capital. En efecto, a través de sus informantes conoció
las leyendas que corrían de boca en boca y que describían los fabulosos tesoros,
constituidos por joyería de oro y jade, así como las ofrendas de animales y de
hombres, especialmente de jóvenes mujeres vírgenes.
Una de las leyendas contaba la historia de una pareja de adolescentes que
cobijaban sus amores en la selva, en contra de la prohibición de los padres de la
joven de conocer varón, porque desde pequeña su destino había sido marcado
por los dioses: algún día, cuando fuera mayor, sería ofrendada a Chaac,
lanzándola desde el altar sagrado que se hallaba al borde del cenote, dando su
vida para que siempre hubiera abundantes lluvias sobre los campos de Chichén
Itzá.