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La mente en la caverna.

La conciencia y los orígenes del arte- David Lewis-Williams

Davis Lewis –Williams es un arqueólogo y doctor en antropología social sudafricano. En coautoría


con Jean Clottes, prehistoriador francés escribió Los chamanes de la prehistoria.
Trata en líneas generales el primer capítulo sobre el descubrimiento del arte paleolítico y el
impacto de la obra de Darwin sobre la evolución, la cual cambió la forma en que nos vemos,
nuestro lugar en la historia y en la naturaleza.
En el segundo capítulo analiza las diferentes formas que los investigadores han explicado el arte
paleolítico, desde la simplicidad a las hipótesis más complejas. El arte por el arte, donde éste era
simplemente decorativo, sin propósitos simbólicos. Se afirmaba que las condiciones ambientales
del Paleolítico superior produjeron una cantidad de animales que facilitaban la caza y la gente
disponía de ratos de ocio, así el arte surgía del ocio. Totemismo y magia simpatética; el
totemismo a partir de la etnografía australiana. Los arunta pintaban imágenes de ciertas criaturas
con la creencia de que sus acciones harían que las especies pintadas se engendraran y
multiplicaran. Se extendió la hipótesis de la magia de la caza.
El arte de la antigüedad, afirma Lewis, se produjo en un contexto social específico.
Estructura y significado, para Raphael, historiador alemán marxista, el arte paleolítico no nos dice
nada de su infraestructura, de lo que nos habla es de su lucha social mediante un código
estructurado (grupos sociales, alianzas). Estructuralismo y mitogramas, Laming-Emperaire y Leroi-
Gourhan; para Laming los clanes y la organización social, junto a los mitos de la creación estaban
en la raíz del arte. Leroi-Gourhan rechazaba analogías etnográficas se debían derivar
explicaciones a partir de datos del arte y desarrolla la idea de mitogramas.
Otros investigadores han seguido explicaciones sociales. Gilman sostuvo que una tensión en los
sistemas de alianza llevaron al arte como respuesta a una necesidad de símbolos de identidad.
Para Grombich las imágenes emocionan, pero trasmiten poca información debido a que se
interpreta las imágenes de distinta forma, las imágenes son semánticamente equívocas.
Para el autor del libro, el arte y la capacidad de comprenderlo depende más de tipos de
imágenes mentales y de la capacidad de manipular imágenes mentales que de la inteligencia.
Nuestro conocimiento sobre el pasado se encuentra anclado en valores y prácticas actuales.
Utilizando un modelo neuropsicológico explica que el concepto de conciencia explica rasgos del
arte del Paleolítico superior.
Pasa a explicar un caso concreto de arte rupestre de los sun de África del sur. Ellos no utilizan
alucinógenos, incluyen un estado de conciencia alterado mediante la concentración intensa, la
dirección auditiva, el movimiento rítmico prolongado y la hiperventilación. La experiencia del trance
impregna los mitos, los cuentos populares y el arte rupestre sun. Dice que es probable que los
chamanes sun en estado de alerta recrearan sus experiencias en el mundo sobrenatural
experimentado en el trance. Es probable continúa, que el propio acto de pintar contribuyera al
recuerdo, la recreación y la materialización de criaturas espirituales.
En un segundo caso explica el arte rupestre norteamericano (costa oeste); enumera distintas
investigaciones realizadas donde búsquedas de visiones, ceremonias de pubertad, rituales de
iniciación, el uso de cristales de cuarzo como imbuido de poder sobrenatural, rituales que se
realizaban en emplazamientos de arte rupestre.
El mecanismo motriz en la expresión creativa para Lewis se debe encontrar en la diversidad y el
cambio social. Deduce que las imágenes deben haber tenido un lugar compartido y preexistente
para la gente, para que se fijaran y continuaran haciéndolas.
Apoyándose en la neurobiología de la conciencia primaria y la de nivel superior, que crean a
través de la evolución memorias más eficaces y el lenguaje que es una condición de la conciencia
de nivel superior, deduce que la conciencia superior se desarrollo neurológicamente en África y
que el Homo sapiens era poseedor de esa conciencia superior, mientras que los neandertales lo
eran de la conciencia primaria.
Sostiene que en un momento dado y por razones sociales las imágenes proyectadas de los
estados alterados fueron insuficientes y la gente necesitó fijar sus visiones, intentaron tocarlas,
mantenerlas en un sitio. Eran imágenes mentales fijadas. Esas imágenes dice el autor eran un
producto del funcionamiento del sistema nervioso humano en estados alterados de conciencia y
en el contexto de la conciencia de nivel superior.
No quiere decir, argumenta que todas las representaciones sean imágenes en estados alterados
de conciencia o durante la experimentación de imágenes posteriores. Piensa que el arte siguió
tres direcciones. Una corriente continuó componiéndose de imágenes mentales fijadas mientras
se experimentaban. Una segunda corriente derivó de imágenes mentales recordadas. Una
tercera corriente derivó de la contemplación de los productos gráficos y de la comprensión de
ellos.
Expresa en su argumentación que debido a que la realización de imágenes estuvo relacionada, al
menos inicialmente con la fijación de visiones, el arte y la religión nacieron de forma simultánea
en un proceso de estratificación social, el arte y la religión fueron socialmente divisorios
Para Lewis la conciencia alterada socializada, la cosmología, la religión, la realización de
imágenes aparecieron al mismo tiempo en el tipo de sociedad de tipo moderna, las cuevas
llevaron el reino de los espíritus a la realidad tangible y donde se desarrollaban relaciones
sociales.
Coincidiendo con Lévi Strauss que dijo que un mito crece en espiral hasta que el impulso
intelectual que lo produjo se agota, así también argumenta, el arte de las cuevas llegó a su fin,
motivado quizás por cambios sociales, ambientales y económicos.

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