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UNIVERSIDAD FERMÍN TORO

VICE REDACTORDO ACADÉMICO


FACULTAD DE CIENCIAS JUDÍDICAS Y POLITICAS
ESCUELA DE DERECHO

Estructura del Código de


Procedimiento Civil

Autor: Jose M Gimenez


C.I: 17.451.044

Barquisimeto, 2019
A este respecto, el marco jurídico venezolano ha experimentado
trasformaciones para adaptarse a las exigencias del entorno, en el caso del
Código de Procedimiento Civil vigente, se ha propuesto una reforma y su actual
estructura contiene el título preliminar que establece las disposiciones
fundamentales en 27 artículos referidos a aspectos como la jurisdicción civil, la
función de los jueces y los actos del proceso, seguidamente están tres libros y
cada uno de ellos contiene títulos, que a la vez están formados por capítulos.
El Libro Primero se refiere a las personas, el segundo Del Procedimiento
Ordinario, el tercero Del Procedimiento Cautelar y de otras Incidencias, el
cuarto referido a los Procedimientos Especiales, para un total de 946 artículos.
Sin embargo, cabe destacar lo señalado por Useche (2012) “En un
Estado de justicia, como lo establece nuestro Texto Constitucional, el acceso a
la justicia no debe estar revestido de barreras que obstaculicen, que entraben
el fin último que se persigue, cual es la justicia”. (P. 2)

En concordancia con lo expuesto, la aplicabilidad de dicho código


requiere en la actualidad de la implementación de reformas que busquen el
conocimiento pleno de la verdad de los hechos, una justicia rápida, equitativa,
accesible y eficaz dentro del marco de los principios constitucionales, debido a
que la justicia venezolana se ha caracterizado por el retardo judicial e
ineficacia, entre otros aspectos, por lo que con la constitución de 1999, la
depuración del proceso constituye un instrumento esencial para la realización
de la justicia.

Desde esta perspectiva, la Constitución de la República Bolivariana de


Venezuela de 1999 establece algunos principios procesales, otorgándoles
carácter obligatorio, para la producción de las nuevas leyes y para la
interpretación y aplicación de leyes preexistentes al texto constitucional, sin
embargo la estructura del actual Código de Procedimiento Civil requiere ciertas
adaptaciones de acuerdo a las tendencias doctrinarias y la realidad social, en
tanto que, los principios del procedimiento determinan las formas que adopta
una determinada legislación para el desarrollo del proceso.
En este contexto, el proyecto de reforma del C.P.C. venezolano fue
presentado a la Asamblea Nacional en el año 2014, todo esto con fundamento
en lo establecido en el numeral 4° del artículo 204 de la Constitución vigente,
en razón, que el actual código de procedimiento civil es una ley
preconstitucional que no cumple con las garantías y postulados
constitucionales actuales, y por lo tanto, no adecuado a la realidad venezolana.
Esta iniciativa no solo es desde el punto de vista procesal, sino también,
atendiendo al perfil del Juez en un Estado Democrático y Social de Derecho y
de Justicia, es decir, proactivo, humanista, accesible, visible, y comprometido
con la sociedad.

Esta reforma viene a diseñar de forma integral y sistemática los cambios


necesarios, adaptando el procedimiento civil en general, a los principios y
garantías constitucionales establecidas en el artículo 257 el fin de lograr la
simplificación del proceso civil, mediante procedimiento breves, orales
(tendencia actual), expedito, público, donde se promuevan los medios
alternativos de resolución de conflictos, sin formalismos inútiles o dilaciones
indebidas, garantizando así con el cumplimiento del debido proceso (artículo 49
constitucional) y la tutela judicial efectiva (artículo 26 constitucional), es decir,
de lo que se trata es de adaptar la ley adjetiva civil a la carta magna vigente e
incluir los nuevos criterios que en materia procesal se manejan en la actualidad

A tal efecto, se toma como base elementos fundamentales establecidos


en sus respectivos artículos constitucionales tales como el estado social de
derecho y justicia, tutela judicial efectiva, debido proceso, justicia expedita y
descentralización del poder judicial. En correspondencia con esto, el C.P.C.
reformado deberá incluir y garantizar los principios de constitucionalidad del
proceso, los cuales incluyen

La oralidad que implica la modificación de los juicios basados


exclusivamente en el principio escrito, por los juicios orales , cuyas ventajas es
que acorta el tiempo de duración del proceso igualmente la inmediación y
concentración permite al juez un conocimiento amplio para lograr así una
decisión justa, considerando además que las cuestiones previas dilatan el
proceso pero al transformarse en cuestiones preliminares resueltas en la
audiencia preliminar, se podría continuar con el proceso de forma inmediata
En esta línea de pensamiento, Parra, 2007 señala:

La oralidad por sí misma no puede propender a la efectividad


de los sistemas procesales frente a los justiciables. Ésta requiere a
su vez de otras circunstancias como la concentración de las
actuaciones, unificación de lapsos y la participación directa del Juez
para la consecución de los fines del proceso y la obtención de
celeridad procesal. (P. 5)

En este orden de ideas, también se pretende un cambio de paradigma en


la figura del Juez, en el sentido de que sea más humano, al servicio del
involucrado y actué en efecto como director del proceso en un estado social de
derecho y de justicia otorgándole amplias facultades entre ellas la de incorporar
pruebas al proceso.

Por lo tanto, no es un principio aislado sino un mecanismo de


perfeccionamiento de los actos procesales para garantizar los fines del proceso
y una justicia expedita, sin dilaciones o exigencia de formalidades no
esenciales.

En lo que respecta al principio de publicidad, García (1995) acota: “la


publicidad contribuye a la satisfacción de ese interés, pues el juicio
propiamente dicho se realiza a los ojos de todos, y no al amparo de la
oscuridad que puede encubrir la arbitrariedad”. (P 17). De manera pues, que la
publicidad es una garantía instrumental para que el proceso conducente a
establecer una sentencia se realice bajo el conocimiento de las partes y del
público en general, sin dar oportunidad de cometer atropellos e impunidad.

En este orden de ideas, también se pretende un cambio de paradigma en


la figura del Juez, en el sentido de que sea más humano, al servicio del
involucrado y actué en efecto como director del proceso en un estado social de
derecho y de justicia otorgándole amplias facultades entre ellas la de incorporar
pruebas al proceso.

Por otra parte, el proyecto de reforma, incluye lo relativo a la organización


y funcionamiento de los tribunales civiles, en circuitos judiciales como los
tribunales de municipio y tribunales de primera instancia, con carácter
unipersonales y tendrán el primer grado de conocimiento y las cortes de
apelaciones, serán colegiadas y tendrán el segundo grado de conocimiento.

El Proyecto de reforma al Código de Procedimiento Civil, introduce


expresamente en su artículo 15, una aproximación a la idea de Parte del
proceso, sean como demandantes, demandados o terceros, con esto se daría
reconocimiento positivo a una situación que solo era reconocida por la doctrina
y que con la reforma agrega a las personas naturales y jurídicas las masas
patrimoniales, los patrimonios separados, las comunidades, las sociedades de
hecho y otras entidades sin personalidad jurídica.
Referencias

García, L. (1995). Juicio Oral y Medios de Prensa. El debido proceso y la


protección del honor, de la intimidad y de la imagen. Editorial Ad-Hoc, Buenos
Aires. Argentina.

Useche, J. (2012). Consideraciones sobre el Avocamiento. Universidad de


Carabobo.