Вы находитесь на странице: 1из 2

Ingrid Carolina Salamanca Arboleda A00044528

Universidad Icesi

Relatoría #1:
“Los problemas de la estética: definir, ubicar, distinguir”

Este primer capítulo nos plantea como idea principal el hecho de que definir el concepto de
estética supone varios problemas puesto que no puede ser enmarcada, según la autora, en solo
una categoría. Adicionalmente, no solo la definición del concepto es difícil, ubicarlo y distinguirlo
entre disciplinas o campos del arte.

Al definir “estética” se puede generar una limitación propia de su significado pleno puesto que
según la época en la que se tome referencia y el autor que ha de ser citado puede llevar a
denotarse solo ciertas características del sujeto, o efectos en él como los emotivos o los
valorativos de los cuales es acreedor. En otros casos, se trataría solamente de exaltar o maravillar
las cualidades de un objeto, un acto o un constructo social como el arte dándole a este un estilo
determinado y limitando su realidad que expresa. A lo largo del tiempo, diversos autores, filósofos
y expertos en el tema han intentado darle una definición clara y concisa al concepto de estética.
Por un lado, se ha definido como una disciplina, cuyo objeto en este caso es el arte y lo bello, sin
embargo, autores como Diffey consideran que más que una disciplina, la estética es un campo
multidisciplinario o interdisciplinario. Lograr un consenso para tener solo una definición ha sido
casi imposible; Nwodo sugiere que la estética más que el estudio del arte es simplemente el
estudio de la belleza. Estos dos autores lanzan una crítica entre ellos por la definición que cada
uno le da al concepto. Diffey sugiere que la estética no es multidisciplinar precisamente porque
tampoco acepta al reto sociológico el antropológico, el psicológico, el semiológico, y otras
disciplinas. Sin embargo, dado que la estética no es una cuestión exclusivamente filosófica sino
que enfoca otros aspectos humanos como algo cultural, social, comunicativo, económico,
histórico, y otros, sería necesario abordarla con un trabajo multidisciplinario puesto que varias de
estas disciplinas se superponen al enfocar esta problemática.

La estética se refiere entonces a un determinado tipo de determinantes difíciles de definir, de


ubicar en una categoría (disciplina o multidisciplina) y difícil de diferenciar de las filosofías del arte.
Para concluir, la definición de estética es para la autora casi imposible de dar, ella no logra dar una
semántica propia de la palabra para no limitar lo que expresa.

Ahora bien, para tomar una posición crítica sobre este tema es necesario abordar el concepto de
estética desde la perspectiva de otro autor. Manuel B. Trías, en su obra “objeto de la estética”
(1949), sugiere que la palabra estética no es un término unívoco, la intenta definir como una
disciplina, al igual que los autores anteriores, que enmarca o recoge todas aquellas reflexiones que
tienen alguna relación con el arte bello y con la belleza y que tiene como objeto la reunión de los

1
temas relativos al arte y a la belleza que son tratados como cuestiones parciales por otras
disciplinas filosóficas.
Comparando ambos autores, se tiene que el objeto es siempre la belleza aun cuando la autora
Mandoki no asume la estética como el simple estudio del arte. Sin embargo, para el autor Trías, la
estética debe exigir una razón última de ser, una vista más allá del paradigma y muestra superficial
que un objeto puede mostrar.

Para finalizar, mi opinión crítica se basa en que dado que el concepto de estética ha generado
grandes controversias a lo largo del tiempo y para mí también es de complicada definición, debe
ser aceptado el hecho de que esa palabra se constituye del sentido propio que el autor le dé a su
obra. Debe señalar la belleza y los juicios de gusto así como la manera en que el ser humano le da
un razonamiento de interpretación a estos.