Вы находитесь на странице: 1из 6

MARCO TEORICO

El acoso sexual es aquello que se da en las organizaciones e instituciones es un fenómeno


social de .El término acoso sexual en el trabajo apareció en los años setenta en Estados
Unidos. En el fenómeno del acoso sexual hay que tener en cuenta que se trata de una
situación que la víctima no desea, y que como cada persona determina el comportamiento que
aprueba o tolera, es por ello un concepto subjetivo.
Introducción
Esta diferencia entra en el acoso sexual las conductas giran en torno al sexo, en el acoso
sexual es aquello que se da en el actos y es inmediata y es identificada mas rápido, y en el
acoso laboral es aquello que se da con el tiempo y percibirlo tarda un poco.
Aunque ambos tienen características similares ya que la situación de humillación acosos y
ataques son iguales y van en contra de la, pero el acoso sexual va a la conducta del acosador
y por el tipo de conductas. También se ha señalado el acosador laboral, a diferencia del sexual
mantiene siempre la convicción interna de no haber hecho nada malo, aún después de la
condena, sin embargo el acosador sexual termina por reconocer que ha realizado alguna
conducta inapropiada (Gimeno Lahoz, 2004).
Es una forma más de violencia, que constituye una forma de comportamiento intolerable que
atenta contra los derechos fundamentales de la persona, con una repercusión social lo
suficientemente importante, ya que las víctimas, aunque se dan casos en ambos sexos, en la
inmensa mayoría son mujeres. Y podría venir potenciado por una situación laboral precaria
(INSHT, 1999).
Todo ello afecta a las condiciones de trabajo, como un problema cada vez más grave para las
empresas. Sobre el acoso sexual, y especialmente sobre sus víctimas, existe la creencia
generalizada, que puede catalogarse como mito, de que está relacionado con los cánones de
belleza; sin embargo, el problema del acoso sexual tiene que ver, más bien, con las relaciones
de poder (INSHT, 2001c).

Epidemiología
El acoso sexual puede ser sufrido tanto por hombres como por mujeres. Sin embargo, quizá la
mujer es la principal víctima porque en el mercado laboral su situación es más de
subordinación jerárquica o inestable en el empleo. El acoso sexual afecta principalmente a
mujeres jóvenes, de ingresos reducidos, educación no profesional, que han sido asediadas por
largo tiempo y solo se deciden a denunciar el hecho, como último recurso.
La Tercera Encuesta Europea sobre Condiciones de Trabajo (2000) llevada a cabo por la
Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo, indicó que el
acoso sexual no es un fenómeno esporádico, ya que un 3% de mujeres fueron víctimas
de acoso sexual en el año anterior a la realización de dicha encuesta. Si se tiene en cuenta
que tal porcentaje supone un cifra de dos millones de mujeres, el problema cobra una
dimensión de gran magnitud. Son más a menudo víctimas de acoso sexual las mujeres que
tienen empleos precarios.
Con respecto a los hombres, el porcentaje que señala haber sido víctima de acoso sexual es
bastante inferior al de las mujeres. En España, la encuesta del año 2000, de la Secretaría de la
Mujer de Comisiones Obreras señala que un 14,5% de los trabajadores ha vivido una situación
de acoso sexual a lo largo de su vida laboral. La Cuarta Encuesta Europea sobre Condiciones
de Trabajo (2007) señala que el acoso sexual afecta tres veces más a las trabajadoras que a
los trabajadores.
También las trabajadoras checas con el 10%, las noruegas con el 7%, y las croatas y turcas
con el 6% son las más acosadas sexualmente, mientras que las trabajadoras italianas y
españolas tienen un índice de menos del 1%. Además el grupo de más riesgo son mujeres
menores de 30 años. Un estudio realizado por el Instituto de la Mujer (2007) muestra que el
14,9% de las mujeres trabajadoras en España ha sufrido alguna situación de acoso sexual en
el último año, siendo las más afectadas, las mujeres de menos de 34 años, solteras,
procedentes de países extracomunitarios y cualificadas. Por sectores, los centros de trabajo de
tamaño mediano o grande en la construcción y la industria son los que reflejan un mayor
porcentaje en cuanto a acoso sexual.
En relación con la actitud de la empresa, un escaso 8,3% de las mujeres que han declarado
sufrir acoso sexual consideran que la actuación de la empresa podría calificarse de
adecuada. Brooks y Perot (1991) señalaron que el 88% de las mujeres universitarias
declaraban haber presenciado acoso sexual, pero sólo el 5,6% admitía haberlo sufrido.
6.2.3 Concepto
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define el acoso sexual como el que tiene por
objeto obtener los favores sexuales de una persona cuando quien lo realiza abusa de su
posición de superioridad sobre quien lo sufre. Según la OIT (1995; 1997),
NIVELES
 acoso moderado: miradas, gestos lascivos, muecas.
 Acoso medio: llamadas telefónicas y cartas, presiones para salir o invitaciones con
intenciones sexuales.
 Acoso fuerte: manoseos, sujetar o acorralar.
 Acoso muy fuerte: chantaje o presiones tanto físicas como psíquicas para tener
contactos íntimos.
 El acoso sexual incluye: Conductas físicas de naturaleza sexual que pueden ir desde
tocamientos innecesarios, 'palmaditas', 'pellizquitos', roces con el cuerpo, hasta el
intento de violación y la coacción para relaciones sexuales. Conducta verbal de
naturaleza sexual como insinuaciones sexuales molestas, proposiciones, flirteos
ofensivos, comentarios e insinuaciones obscenas. Conducta no verbal de naturaleza
sexual como exhibir de fotos de contenido sexual o pornográfico o materiales escritos
de tipo sexual o miradas con gestos impúdicos. Así, los casos de acoso sexual que se
suelen describir son: Que algún compañero se acerca demasiado o invade el espacio
físico reiteradamente. Que algún superior o compañero presiona para mantener
relaciones o salir juntos. Que algún superior ha insinuado mejoras laborales a cambio
de favores sexuales. Que han sufrido asalto o agresión sexual por parte de alguien del
trabajo Que sufren roces o tocamientos indeseados por parte de clientes, compañeros o
jefes. La recomendación de la Comunidad Europea de 27 de noviembre de 1991,
relativa a la dignidad de la mujer y el hombre en el trabajo aborda el acoso sexual con la
siguiente definición: 'La conducta de naturaleza sexual u otros comportamientos
basados en el sexo que afectan a la dignidad de la mujer y el hombre en el trabajo,
incluido la conducta de superiores y compañeros, resulta inaceptable si dicha conducta
es indeseada, irrazonable y ofensiva para la persona que es objeto de la misma, la
negativa o el sometimiento de una persona a dicha conducta por parte de empresarios
o trabajadores (incluidos los superiores y los compañeros) se utiliza de forma explícita o
implícita como base para un decisión que tenga efectos sobre el acceso de dicha
persona a la formación profesional y al empleo, sobre la continuación del mismo, el
salario o cualesquiera otras decisiones relativas al empleo y/o dicha conducta crea un
entorno laboral intimidatorio, hostil y humillante para la persona que es objeto de la
misma; y de que dicha conducta puede ser, en determinadas circunstancias, contraria al
principio de igualdad de trato'. También se ha definido el acoso sexual en el trabajo
como toda conducta verbal o física, de naturaleza sexual, desarrollada en el ámbito de
la organización y dirección de una empresa, o en relación o como consecuencia de una
relación de trabajo, realizada por un sujeto que sabe o debe saber que es ofensiva y no
deseada por la víctima, determinando una situación que afecta al empleo y a las
condiciones de trabajo, y/o creando un entorno laboral ofensivo, hostil, intimidatorio o
humillante
6.2.4 Tipología
Se deben distinguir dos formas o tipos de acoso sexual en el trabajo: Acoso quid pro quo
Chantaje sexual o acoso de intercambio (esto a cambio de eso), realizado por un superior, y
que puede afectar negativamente al trabajo. En este tipo de acoso lo que se produce es
propiamente un chantaje que fuerza a un trabajador a elegir entre someterse a los
requerimientos sexuales o ver perjudicados ciertos beneficios o condiciones del trabajo. Se
trata de un abuso de autoridad, porque supone amenazas por parte de un cargo superior de
consecuencias negativas (despido, no renovación del contrato, peores condiciones laborales,
etc.) si no se aceptan los requerimientos de tipo sexual.
Tipos de acoso sexual
El AS puede clasificarse de distintas formas. Una posibilidad es hacerlo en
función de la presencia o ausencia de chantaje, encontrándonos ante dos
modalidades diferenciadas, chantaje sexual y acoso ambiental.

Chantaje sexual / de intercambio o Acoso quid pro quo


Se trata propiamente de un chantaje sexual, es decir, “esto a cambio de favores sexuales”. Se
obliga al trabajador a someterse a determinados requerimientos sexuales y en caso de
negarse, ser perjudicado laboralmente. Se utiliza explícita o implícitamente para tomar una
decisión que afectará al futuro profesional del trabajador. Son sujetos activos de este tipo de
actos quienes tienen poder para decidir sobre la relación laboral de la “víctima”.
Acoso ambiental: Todas aquellas conductas que crean un ambiente de trabajo hostil,
humillante o amenazador para el acosado. Pueden ser sujetos activos tanto superiores como
compañeros de trabajo.
Otros autores, para realizar su clasificación, se basan en la presencia o ausencia de acciones
ejecutivas; se hace una discriminación entre aquellas manifestaciones que se desarrollan a
“nivel de palabras”, es decir en el plano puramente comunicativo y aquellas que implican
acciones ejecutivas, en cuyo caso se las considera modalidades más graves. Debe quedar
claro que, sea cual sea la modalidad padecida, cualquiera de ellas (leve, moderada, grave) es
lo suficientemente importante para utilizar todas las herramientas que estén en nuestras manos
para prevenirla.
Perfiles de la víctima y del acosador

Perfil de la víctima

De acuerdo a los resultados obtenidos en el estudio encargado por el Instituto


de la Mujer en el 2004, y publicado en abril de 2006, el AS presenta distinta
incidencia según el grupo social analizado.

Son varios los factores que pueden favorecer la aparición de AS. Los más destacados son
Género: los estudios realizados en la UE reflejan que la mayor parte de
situaciones de AS tienen como agresor a un varón y como víctima a una mujer.
Estado civil: el colectivo de mujeres mayormente afectadas es el de
separadas/divorciadas o viudas.
Determinadas condiciones laborales: la temporalidad contractual, el trabajo
sin contrato y los horarios nocturnos, son características habituales en las
víctimas de AS.
Edad: las cohortes de edad comprendidas entre los 16-24 años son las más
vulnerables ante el AS. Se ha observado incidencia de AS en el colectivo de
hombres muy jóvenes que acaban de incorporarse al mercado laboral.
Nacionalidad: Procedencia de países extracomunitarios.
Tener alguna incapacidad física-mental.
Sector de actividad de la organización: construcción e industria.
Dicha relación pone de manifiesto que muchas veces el acosador se sirve de la
vulnerabilidad de la víctima para poner en práctica el AS, ya sea por edad,
dependencia del trabajo o incapacidad para defenderse.

Se ha comprobado que no existe correlación entre los cánones de belleza


actuales y la presencia de AS. El hecho de ser atractiva no implica mayor
probabilidad de padecer AS.

Perfil de acosador
Si bien no existe un único perfil de acosador, sí que existen una serie de
características comunes en todos ellos.

Quien ejerce acoso leve es inmaduro, le gusta “pavonearse” de sus conquistas


y es sexista. Puede tener dos caracterizaciones diferenciadas, o bien ser
inseguro, retraído y dominado por su pareja; o bien todo lo contrario, se valora
como alguien atractivo e irresistible, con conducta prepotente.

Las personas que ejercen AS grave suelen ser hombres casados o con
estabilidad sentimental y ocupan cargos superiores a sus víctimas (mandos
intermedios). Son fríos, narcisistas y con escasa empatía.

Causas del acoso


No es una cuestión fácil de responder debido a la correlación de múltiples variables y
factores que juegan un papel fundamental para que el AS esté presente en
determinados entornos laborales. Las causas con mayor peso son las siguientes:
Sexismo: discriminación de la mujer en el mundo laboral.

Estereotipos de género/educación: creencias populares a través de las cuales se


perpetúan características que, tradicionalmente y a lo largo de la historia, se han
considerado propias de hombres o mujeres y que determinan diferencias en cuanto a
sus capacidades de ejecución de roles sociales, familiares y profesionales. Existe un
fondo ideológico que perpetúa, y hasta cierto punto justifica el AS, sobre todo las
modalidades menos graves. Las mujeres, dada la educación recibida, además de
víctimas actúan en algunos casos, inconscientemente, como cómplices. Presentan un
elevado nivel de tolerancia, asumiendo situaciones de acoso como algo “natural”.

Falta de ética en las relaciones interpersonales: el acosador busca su propio placer


sin tener en cuenta el daño que pueda producir a su “víctima”.
Falta de normas laborales claras: la organización no se ha planteado la posibilidad que esta
situación pueda producirse. No ha contemplado estrategias de prevención ni de afrontamiento,
propiciando de esta manera que el AS pueda desarrollarse con mayor facilidad.

Precariedad laboral: se ha comprobado la existencia de correlación entre inestabilidad laboral y


mayor incidencia de AS. A mayor vulnerabilidad, mayor probabilidad de padecer AS.