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Desde los 80 hasta la actualidad:

En los años 80 el turismo se convierte en el motor económico de muchos países, debido a la mejora
de los transportes nuevos y mejores aviones como el concorde y el tupolev, trenes de alta velocidad
y la consolidación de los vuelos chárter hasta suponer un duro competidor para las compañías
regulares que se ven obligadas a crear sus propias filiales chárter. En esta etapa se produce una
internacionalización muy marcada de las grandes empresas hoteleras y de los tours operadores que
buscan nuevas formas de utilización del tiempo libre (parques temáticos, deportes, riesgo, salud) y
aplican técnicas de marketing, pues el turista tiene cada vez mayor experiencia y buscan nuevos
productos y destinos turísticos. Con la exigencia del turista experimentado, los productos turísticos
entran en un juego de competencia con la finalidad de satisfacer la demanda.

La tecnología en esta etapa, es un gran avance para promocionar los productos turísticos a través
de imágenes y folletos con el objetivo de que lleguen directo al turista. La multimedia y las
comunicaciones transforman el sector, modificando el diseño de los productos, la prestación del
servicio, y la comercialización del mismo de una manera más fluida. El turismo se presenta como el
primero de los sectores en introducirse dentro de la civilización multimedia.

El turismo entra como parte fundamental de la agenda política de numerosos países desarrollando
políticas públicas que afectan a la promoción, planificación y comercialización como una pieza clave
del desarrollo económico. Se mejora la formación desarrollando planes educativos especializados.
El objetivo es alcanzar un desarrollo turístico sostenible mediante la captación de nuevos mercados
y la regulación de la estacionalidad. Además, se produce un abaratamiento de los viajes por vía
aérea por medio de las compañías de bajo coste y la liberación de las compañías de muchos países
y la feroz competencia de las mismas.

En la década de los 90 se desarrollan varios acontecimientos, como la caída de los regímenes


comunistas europeos, la Guerra del Golfo, la reunificación alemana, las Guerras Yugoslavas etc., las
cuales inciden de forma directa en la historia del turismo. Se trata de una etapa de madurez del
sector turístico, que sigue creciendo de una manera más moderada y controlada. Se limita la
capacidad receptiva (adecuación de la oferta a la demanda, se empieza a controlar la capacidad de
aforo de los monumentos), se diversifica la oferta (nuevos productos y destinos), se diversifica la
demanda (aparecen nuevos tipos de turistas), y se mejora la calidad (al turista no le importa gastar
más si la calidad es mejor).

También las políticas a nivel supranacional consideran el desarrollo turístico con elementos tan
importantes como el Tratado de Maastricht en el año 1992 (libre tráfico de personas y mercancías,
ciudadanía europea etc.), y en 1995 la entrada en vigor Schegen y se eliminan los controles
fronterizos en los países de la UE.

Aparecen nuevos destinos en el panorama clásico, dentro de los cuatros grandes ámbitos en los que
se estructura el turismo contemporáneo: sol y playa, turismo interior, turismo de ciudad y turismo
específico. El turismo de naturaleza adquiere un nuevo impulso, ante la renovada conciencia
ambiental y cultural y los destinos lejanos aparecen como una propuesta consistente de exotismo
y de búsqueda de nuevas culturas.
El turismo se ha convertido en uno de los principales actores del comercio internacional, y
representa al mismo tiempo una de las principales fuentes de ingresos de numerosos países en
desarrollo. A su vez, este crecimiento va de la mano del aumento de la diversificación y de la
competencia entre los destinos. La expansión general del turismo en los países industrializados y
desarrollados ha sido beneficiosa en términos económicos y de empleo., para muchos sectores
relacionados, desde la construcción hasta la agricultura o las telecomunicaciones.