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Vegetarianismo en el embarazo

El vegetarianismo puede ser considerado no sólo un tipo de dieta sino un estilo de vida,
existen diferentes razones por las cuales una persona decida llevar un régimen alimenticio
donde se omita el consumo de alimentos de origen animal, algunas de estas razones
pueden ser para mejorar la salud y prevenir ciertas enfermedades como padecimientos
cardiovasculares, diabetes, obesidad e incluso algunos tipos de cáncer; también se
puede elegir este tipo de dieta por razones filosóficas, respeto a los animales y al medio
ambiente o por cuestiones religiosas. Cualquiera que sea la razón, las dietas vegetarianas
ya sean del tipo estricto, que no incluyen productos lácteos ni huevo, o no estrictas
también conocidas como ovo-lacto vegetarianas son capaces de brindar al individuo
energía, proteína y nutrimentos necesarios para una salud óptima (ADA, 2009).

La popularidad de las dietas vegetarianas se ha incrementado en años recientes debido


a sus efectos benéficos en la salud de las personas. Algunos estudios han demostrado que
los sujetos que consumen más alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, cereales
y leguminosas, tienen un menor riesgo de morbilidad y mortalidad total en comparación
con aquellas personas que consumen más alimentos de origen animal. En contraste existe
la idea de que las dietas vegetarianas, en especial las dietas vegetarianas estrictas o
veganas, no aportan suficientes nutrimentos esenciales, como hierro, vitamina B12, calcio,
zinc, Vitamina D y ácidos grasos omega 3. Según la Academia de Nutrición y Dietética de
Estados Unidos las dietas vegetarianas y veganas bien planeadas, son dietas saludables,
adecuadas en cuanto a su aporte nutrimental y pueden ayudar en el tratamiento y
prevención de ciertos padecimientos de salud. Las dietas vegetarianas son apropiadas
para los individuos en cada etapa de la vida, incluyendo el embarazo (ADA, 2009).

Durante el embarazo ocurren cambios fisiológicos esenciales para la formación y


desarrollo del bebé que resultan en un aumento en los requerimientos nutrimentales
diarios de la madre que debe ser igual para mujeres con dietas vegetarianas y no
vegetarianas, a excepción del hierro cuya recomendación es más alta para aquellas
bajo un régimen vegetariano (ADA, 2009).

Una buena alimentación durante el embarazo es importante para asegurar un adecuado


desarrollo del bebé así como para mantener la salud de la madre. Existe evidencia que
asocia la deficiencia de ciertos nutrimentos con distintos padecimientos perinatales por
ejemplo, la deficiencia de vitamina A se ha asociado con la prematurez fetal, la
deficiencia de vitamina C se ha asociado con la ruptura temprana de las membranas e
infecciones en la madre así como con partos prematuros. La deficiencia de ácido fólico
se ha relacionado con defectos del tubo neural en el feto y la deficiencia de calcio y/ o
hierro han resultado en fetos prematuros o retardo en el crecimiento intrauterino
(Casanueva, 2001). El bajo peso al nacer también está íntimamente relacionado con la
nutrición de la madre. Por esta razones el monitoreo y evaluación de la dieta durante el
embarazo se vuelven de sumo interés, algunas madres incluso pueden llegar a evaluar o
cuestionar la opción de cambiar su régimen vegetariano por uno no vegetariano (Journal
of Midwifery & Women’s Health, 2008)

En una revisión sobre las dietas vegetarianas y el embarazo se encontraron estudios que
evaluaron el estado de nutrición de las mujeres embarazadas vegetarianas y no
vegetarianas. Los resultados de estos estudios sugieren que las embarazadas que siguen
un régimen vegetariano tienen mayor riesgo de presentar deficiencias de vitamina B12 y
hierro, mientras que estas mujeres presentaron mejores valores en sangre de folatos y
magnesio a diferencia de las mujeres no vegetarianas. Los autores indican que los
resultados de los estudios evaluados son heterogéneos, es decir mientras que en algunos
estudios se encontraban diferencias significativas entre los tipos de dieta y las deficiencias
nutrimentales en otros estudios no había diferencias entre dietas, por esta razón resulta
difícil sacar conclusiones. De acuerdo a esta revisión, las mujeres sanas que eligen una
dieta vegetariana como parte de un estilo de vida tienen embarazos con resultados
similares a las mujeres que llevan a cabo una dieta omnívora (Piccoli et al., 2015).

Sin embargo es importante notar ciertas consideraciones de acuerdo a la ingesta de


algunos nutrimentos al momento de realizar, recomendar o evaluar una dieta
vegetariana, por ejemplo (ADA, 2009):

Proteína

Las dietas vegetarianas son capaces de brindar al individuo, cantidades suficientes de


proteína que cubren las recomendaciones diarias y por ello no es necesario la
suplementación. Sin embargo es importante considerar que los cereales contienen poca
lisina, un aminoácido esencial, y por ello debe de hacerse la recomendación de con-
sumir la combinación cereal- leguminosa para lograr una ingesta adecuada de
aminoácidos. Aunque algunas mujeres vegetarianas reportan una ingesta de proteínas en
niveles marginales, estos grupos alcanzan y a veces exceden las recomendaciones diarias
de proteínas (ADA, 2009).

Ácidos grasos omega 3

Aunque por lo regular las dietas vegetarianas son altas en el consumo de omega 6, la
ingesta de omega 3 es limitada, sobre todo las dietas que no incluyen el consumo de
huevo, pescado o algún tipo de alga marina. En el embarazo se recomienda la ingesta
de omega 3 ya que los ácidos grasos derivados de éste (DHA y EPA) tienen un rol
importante en el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso del bebé. Se ha visto que las
personas vegetarianas tienen un bajo consumo de omega 3 y niveles bajos de DHA y EPA
en sangre puesto que las fuentes vegetales de omega 3 tienen una baja tasa de
bioconversión. Para lograr la ingesta recomendada se sugiere el consumo de alimentos
suplementados como cereales, leches, barras de cereal, entre otros. Las fuentes vegetales
de omega 3 son: nuez de Castilla, linaza, soya, aceite de canola y chía entre otros (ADA,
2009).

Hierro

El hierro de origen vegetal, hierro no heme, tiene una menor biodisponibilidad además de
que es más susceptible a la acción de ciertas sustancias que inhiben su absorción como
fitatos, oxalatos, calcio y algunos polifenoles. Se debe recomendar el consumo de
alimentos ricos en vitamina C u otros ácidos que ayuden a mejorar la absorción del hierro
proveniente de alimentos vegetales; algunos tipos de cocción o preparaciones culinarias
como remojar las semillas o leguminosas, la fermentación del pan o de la soya para hacer
miso o tempeh también pueden ayudan a mejorar la biodisponibilidad del hierro. En
embarazadas, parte del tratamiento profiláctico y del seguimiento del embarazo consiste
en dar un suplemento de hierro para prevenir la anemia ferropénica, un padecimiento
común en el embarazo (ADA, 2009).
Calcio

El consumo de calcio en personas ovo-lacto vegetarianas es igual o incluso en ocasiones


mayor al consumo de calcio de personas no vegetarianas. Sólo en el caso de los
vegetarianos estrictos es donde se encuentran ingesta bajas de calcio. Además, los
oxalatos que se encuentran en alimentos como las espinacas y los fitatos inhiben la
absorción de calcio. Se recomienda el consumo de alimentos fortificados con hierro
como leches de soya, arroz, almendra, cereales para el desayuno, barras de cereal entre
otros (ADA, 2009).

Vitamina B12

No existen fuentes vegetales de vitamina B12 confiables, por ello se recomienda que los
vegetarianos extremos con-suman suficientes alimentos adicionados con esta vitamina
como cereales, barras de cereal, leches o bebidas de soya, arroz o almendra, etc para
prevenir deficiencias. Los ovo-lacto vegetarianos son capaces de cubrir sus
recomendaciones de B12 a través del consumo de huevo y productos lácteos (ADA,
2009).

A continuación se muestra una tabla adaptada con las recomendaciones de ciertos


nutrimentos para embarazadas según el Instituto de Medicina de Estados Unidos (citado
en: Penny et al, 2008)

Valores Nutrimentales de Referencia durante el embarazo


Nutrimento Valor Nutrimental de Referencia en el embarazo
Vitamina B12 2.6 mcg
Ácido Fólico 600 mcg
Vitamina D 5 mcg
Calcio 1000 mg
Hierro 27 mg
Ácido Linoléico (omega 6) 13 g
Ácido Linoléico (omega 3) 1.4 g

La Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos, da las siguientes


recomendaciones para planear menus vegetarianos (ADA,2009)

La siguiente es una guía que servirá al profesional de salud ayudar a sus clientes a planear
sus menús:

 Elige alimentos variados que incluyan cereales de grano entero, verduras, frutas,
leguminosas, nueces, semillas y si se desea lácteos
 Modera el consumo de alimentos con alto contenido de azúcar, sodio y grasa
 Elige una amplia variedad de frutas y verduras
 Si el régimen alimenticio incluye el consumo de lácteos y huevo, elegir los
alimentos bajos o reducidos en grasa
 Se recomida el consumo de una fuente confiable o suplemento de vitamina B12 y
si hay poca exposición al sol, de vitamina D
El Colegio Americano de Enfermeras y Parteras da las siguientes recomendaciones
generales de dieta vegetariana para el embarazo (Journal of Midwifery and Women’s
Health, 2008):

 Una a dos porciones de verduras de hoja verdes (espinacas, acelgas, col rizada)
Cuatro a cinco porciones de otras verduras y frutas (una taza, una pieza del
tamaño del puño es una porción)
 Tres a 4 porciones de leguminosas o productos de soya (frijoles, lentejas, garbanzos,
soya, soya texturizada, hu-mus, alubias, etc.)
 Seis o más porciones de productos de cereal integral (cereales para el desayuno,
barras de cereal, pan, tortilla, pasta, galletas)
 Uno a dos porciones de semillas, nueces o germen de trigo (10 piezas)
 Elegir por lo menos cuatro alimentos fortificados con vitamina B12 pueden ser 4 de
las porciones de productos de cereal como cereales para el desayuno, barras de
cereal, panes fortificados.
 Una cucharada de linaza, chía u otro alimento rico en ácidos grasos omega-3 o
algún suplemento alimenticio que lo contenga.

En conclusión, una dieta vegetariana calculada y planeada de acuerdo a las


necesidades nutrimentales de la persona que se adapte a sus gustos y hábitos, es capaz
de proporcionar los requerimientos diarios necesarios para la salud de la madre y del
bebé.

Bibliografía

1. Casanueva E, Kaufer-Horwitz M, Pérez-Lizaur AB, Arroyo P (2001); Nutriología


Médica; Editorial Médica Panamericana; Segunda Edición; México.
2. Penny DS, Miller KG (2008) Nutritional Counseling for Vegetarians During Pregnancy
and Lactation; J Mid-wifery Womens Health;53(1):37-44
3. Piccoli GB, Clari R, Vigotti FN, Leone F, Attini R, Cabiddu G, Mauro G, Castelluccia
N, Colombi N, Capizzi I, Pani A, Todros T, Avagnina P. (2015) Vegan–vegetarian
diets in pregnancy: danger or panacea? A sys-tematic narrative review. BJOG;
DOI: 10.1111/1471-0528.13280
4. Journal of Midwifery and Women’s Health (2008); Staying healthy on a vegetarian
diet during pregnancy; Volume 53, No. 1
5. ADA (2009); Position of the American Dietetic Association: Vegetarian Diets; J Am
Diet Assoc.;109:1266-1282.
6. Cultiva solo aquellos hábitos que quisieras que dominaran tu vida.
7. Elbert Hubbard