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Eficiencia energética: una inversión

positiva para las empresas


23/04/2019 eldigitalgt 0 comentarios
• Tener un control sistemático del consumo energético permite a las empresas una reducción de
costos hasta en un 12 por ciento.
• Para que el rendimiento energético sea efectivo y sostenible en el largo plazo, debe ser un tema
incluido en la agenda corporativa. Mejorar el desempeño energético de una infraestructura tiene
como un punto clave la reducción de la cantidad de energía que se emplea para generar un
producto o servicio, sin alterar su calidad. Además, alcanzar un desempeño energético óptimo
trae consigo un beneficio ambiental, siendo que reduce el consumo de energía y de emisiones de
CO2 a la atmósfera, generadas por las distintas industrias que son motores de la economía
mundial. Finalmente, se traduce en un beneficio para la economía de las propias empresas que,
al implementar sistemas de gestión de energía y establecer políticas y procedimientos para medir,
analizar y mejorar la eficiencia energética de forma sistemática, reducen sus costos energéticos
hasta en un 12 por ciento en los primeros 15 meses, según el estudio Rendimiento energético
superior, realizado por el Departamento de Energía de E.E.U.U en 2015.
En ese sentido, Schneider Electric, líder en la transformación digital de la gestión de la energía y
automatización, reconoce la importancia de generar la conciencia empresarial para actuar y
definir la eficiencia energética como un objetivo del negocio, y comparte algunas
recomendaciones para lograrlo. Juan Camilo Arias, gerente de la división de Power Solutions de
Schneider Electric Latinoamérica, aconseja establecer un ciclo que incluya las etapas de Planear,
Hacer, Verificar y Actuar como el que define la Norma ISO 50001, para sistemas de gestión de
energía. “Es un estándar global que permite a las empresas fijar metas para cumplir con la política
de eficiencia energética, utilizar los datos que obtienen del sistema de gestión para comprender
mejor y tomar decisiones sobre el uso y consumo de energía, medir los resultados que están
obteniendo y actuar sobre estos, cerrando así el ciclo de mejora continua”, explicó.

Entonces ¿qué define el éxito para lograr el rendimiento energético del negocio, reducir la huella
ambiental y beneficiar la propia eficiencia financiera de la empresa? El experto de Schneider
Electric comparte algunas características de las empresas que alcanzan este objetivo:

• Prioridad en la agenda corporativa: que el manejo de la energía sea un tema consistente, requiere
que la empresa lo asuma como parte de la política corporativa. “La gestión se convierte en una
prioridad en la agenda de la empresa, es decir que no encargo esta labor a un estudiante en
práctica o le pido a mi ingeniero de mantenimiento dedicar un 5% de su tiempo a esto, sino que
lo defino como una prioridad de la organización”, indicó Arias.
• Toma de decisiones centralizada: el proyecto no depende solamente del departamento eléctrico
o de mantenimiento, sino que se crea una comisión energética para sacarlo adelante.
• Conciencia energética: empresas que crean una fuerte cultura de conciencia energética con sus
colaboradores y clientes, promoviendo el ahorro en el consumo.
Arias agrega que las empresas que colocan la eficiencia energética como una prioridad dan paso
para plantear otras iniciativas, como las inversiones en energías renovables y la integración de
soluciones tecnológicas energéticas como EcoStruxure, plataforma interoperable de IoT de
Schneider Electric; y desarrollan competencias en gestión energética como la mejora continua.

El camino hacia la eficiencia

Respecto a los desafíos que enfrentan las empresas para establecer un sistema de eficiencia
energética, lo más común, según explica Arias, es la falta de un plan claro para alcanzar los
objetivos: la gestión de la energía es un área de oportunidad desconocido y afirman que es difícil
gestionar lo que no pueden ver, e incluso carecen de información para medir y cuantificar los
ahorros que puedan alcanzar.

No obstante, hay un camino para alcanzar el desempeño energético. “No es un destino, sino que
es un camino constante, que busca la mejora continua”, indicó Arias, quien añadió que esta hoja
de ruta se define en tres pasos:

1. Conciencia energética: entender dónde, cómo y cuándo estamos usando la energía.


Usualmente, los negocios son inconscientes de lo que consumen, se dedican a producir el bien o
servicio sin percatarse del consumo de energía que esto genera. El primer paso es hacerse
consientes y saber cómo la usamos: ¿cuánto gastamos en energía? ¿Cuánto consumo en energía
eléctrica, en gas natural, en agua en aire comprimido? ¿Cuánta de esa energía está en mi proceso
de producción, en mi centro de datos, etc.? Este análisis permite identificar las oportunidades de
ahorro. Una forma básica de realizar este diagnóstico es revisando las facturas de servicios
públicos, también se pueden contratar auditorías energéticas con un tercero que nos apoye con
este servicio.
2. Mejoras energéticas: tomar acción o resolver lo básico. Mejoras y modernización de equipos
por modelos más eficientes que se aplican a sistemas de iluminación, climatización, calderas,
plantas de refrigeración, motores eléctricos, y otros activos. Esto representa un ahorro promedio
del 10 al 15 por ciento. Otra alternativa es ajustar la automatización de procesos, que está
diseñada para enfocarse en la productividad y resultados operacionales, pero no está pensada en
la eficiencia energética. Son ajustes que se pueden hacer para mantener la productividad y obtener
una ganancia en eficiencia energética. Además, se requiere un monitoreo continuo de energía que
permita hacer los análisis y la gestión adecuada de la misma: lo que no se mide, no se puede
gestionar. Esto se realiza a través de un sistema que entregue la información necesaria y se
obtiene mediante el uso de equipos que nos permitan hacer mediciones.

3. Optimización energética: en esta etapa la empresa ya es consciente, logró solucionar lo básico


y quiere mantener la mejora continua. Para lograrlo no se trata de analizar los datos crudos de
consumo energético sino de analizar información energética normalizada a mi proceso de
producción; es decir, tomar mi consumo de energía y compararlo contra un factor de influencia.
Otra posibilidad de análisis es el modelado energético, que es más preciso. Consiste en crear un
modelo energético (software) al que se ingresan las cargas básicas de consumo, los factores de
influencia como temperatura, producción, etc. y se mezcla con horarios de producción, turnos,
feriados, entre otros temas de estacionalidad, para generar un modelo matemático que va a
permitir determinar el consumo ideal de la empresa y compararlo con el consumo real para llevar
una medición que busca la mejora continua y que determina los ahorros alcanzados.