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¿QUÉ DESTRUYE Y QUÉ

CONSTRUYE RELACIONES?
40 Días de Comunidad - Parte 3
Rick Warren
Octubre 16-17, 2004
“Formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.”
Ro. 12:5 (NVI)

1. EL EGOÍSMO DESTRUYE RELACIONES.


“¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de
las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen”
Stg. 4:1-2 (NVI)
“El que es ambicioso provoca peleas” Pr. 28:25 (NVI)

LA GENEROSIDAD LAS CONSTRUYE.


“Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de
los demás” Fil. 2:4 (NVI)

“El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza
cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida
eterna.” Gal. 6:8 (NVI)

“Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa”


Gal. 5:16 (NVI)

2. EL ORGULLO DESTRUYE RELACIONES.


“El orgullo sólo genera contiendas.” Pr. 13:10 (NVI)

“El orgulloso y arrogante al fin de cuentas fracasa” Pr. 16:18 (BLS)


“Al orgullo le sigue la destrucción; a la altanería, el fracaso” (NVI)

LA HUMILDAD LAS CONSTRUYE.


“vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor
fraternal, sean compasivos y humildes” 1 Pe. 3:8 (NVI)

“…sed humildes, y cada uno considere a los demás como mejores que él
mismo...Sean vuestros sentimientos los mismos que tuvo también Cristo Jesús, quien, siendo
por naturaleza Dios, no trató de aferrarse al hecho de ser igual a Dios”
Fil. 2:3, 5-6 (BLA)

3. LA INSEGURIDAD DESTRUYE RELACIONES.

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“Temer a los hombres resulta una trampa” Pr. 29:25 (NVI)

Adán: “…y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí.”
Gn. 3:10 (NVI)

EL AMOR LAS CONSTRUYE.


“El amor perfecto echa fuera el temor. El que teme… no ha sido perfeccionado
en el amor.”
1 Jn 4:18 (NVI)

“Si alguien reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y
nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en
amor, permanece en Dios, y Dios en él. Ese amor se manifiesta plenamente entre nosotros
para que en el día del juicio comparezcamos con toda confianza, porque en este mundo hemos
vivido como vivió Jesús. En el amor no hay temor, ”
1 Jn 4:15-17 (NVI)

4. EL RESENTIMIENTO DESTRUYE RELACIONES.


“El resentimiento mata a los necios; la envidia mata a los insensatos.”
Job 5:2 (NVI)

“Yo estuve lleno de amargura y mi corazón sentía dolor, porque era un necio que no
entendía.” Sal. 73:21-22 (DHH)

“No dejen que nadie se aleje del amor de Dios. Tampoco permitan que nadie cause
problemas en el grupo, porque eso les haría daño; ¡sería como una planta amarga que los
envenenaría!” He. 12:15 (BLS)

EL PERDÓN LAS CONSTRUYE.


“…de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así
como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.” Col. 3:13 (NVI)

“Vivíamos en la malicia y en la envidia. Éramos detestables y nos odiábamos unos a


otros. Pero… él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia.
Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo...
Así lo hizo para que, justificados por su gracia, llegáramos a ser herederos que abrigan la
esperanza de recibir la vida eterna.”
Tito 3:3-7 (NVI)

“Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo!...
Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados.”
Is. 43:18-19 (NVI)

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Esta versión de la transcripción ha sido reducida para su conveniencia. El contenido específico referente a Saddleback y los
comentarios extraños han sido retirados. La duración total de este mensaje debería ser de aproximadamente 30 minutos.

QUÉ DESTRUYE Y QUÉ


CONSTRUYE RELACIONES?
40 Días de Comunidad - Parte 3
Rick Warren
Octubre 16-17, 2004

¡Bienvenidos a nuestra tercera sesión de ‘40 Días de Comunidad’!

Durante ‘40 Días de Comunidad’ haremos dos cosas: Profundizar nuestras relaciones dentro de
la iglesia y extender nuestras relaciones alrededor de ella; profundizando la comunidad en el
interior de nuestra familia de la iglesia y alcanzando con amor a la comunidad que rodea a la
familia de la iglesia. Estamos haciendo esto porque estamos “mejor juntos”, y Dios dice que Él
quiere que vayamos a través de la vida juntos, no solos. No es bueno para los hombres estar
solos.

Por ello, durante “40 Días”, voy a dar 6 mensajes sobre cómo podemos profundizar nuestras
relaciones. Estamos leyendo el libro “ Juntos es mejor”, un capítulo al día por 40 días. En
nuestros Grupos Pequeños estamos estudiando y discutiendo las 6 lecciones en video sobre
cómo profundizar nuestras relaciones.

Fuimos creados para la comunidad. Fuimos programados para las relaciones. Estamos hechos
para ir juntos a través de la vida. Hemos sido formados para una familia. La Biblia dice en
Romanos 12:5, “Formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los
demás.”(NVI). Por favor, subraya la palabra “unido”.

Es posible que no te des cuenta, pero estás conectado a la gente que está sentada junto a ti. Si
eres parte de la familia de Dios, ellos están conectados a ti y tú a ellos. El problema es el
siguiente: es fácil que las relaciones se desconecten. ¿Estás de acuerdo con esto? Es fácil
desconectarte de tus niños, tus padres, tus hermanos y hermanas, tus amigos, tu esposo y
esposa. Es fácil desconectarte de tu iglesia y de tu grupo pequeño.

Por ello, ahora vamos a ver las causas que provocan esto. ¿Por qué se rompen las relaciones?
¿Por qué empeoran las relaciones? ¿Qué destruye las relaciones y cómo podemos
reconstruirlas? ¿Cómo podemos construir nuevas relaciones? ¿Cómo prevenir que nuestras
relaciones empeoren?

La Biblia nos dice que estamos conectados. ¿Cómo permanecer conectados? ¿Cuántos
miembros tiene tu grupo pequeño? Déjame ver tus manos.
Permíteme contarte un secreto. Quiero hacerte una advertencia: vas a tener diferencias en tu
grupo pequeño. Los únicos que están de acuerdo en todo son los muertos. Así que, si estás
llevándote en perfecta armonía en tu grupo pequeño, significa; o que no están siendo honestos,
o que todos están muertos. ¿Has pensado que a Dios le gusta la variedad? De lo contrario, nos
hubiera hecho a todos iguales. Nos hubiera dado la misma opinión, el mismo entorno, los
mismos intereses, y la misma personalidad; pero Él no lo hizo. Dios ama la variedad.

Uno de los propósitos de los grupos pequeños es enseñar las destrezas relacionales. Los
grupos pequeños son el laboratorio para aprender a llevarnos bien unos con otros. Y esas
aptitudes que aprendes en tu grupo pequeño, pueden ser aplicadas en tu trabajo, en tu familia,
en tu matrimonio y en tu ministerio. Los grupos pequeños son un laboratorio de aprendizaje de
cómo relacionarnos unos con otros.

En la escuela aprendemos muchas cosas. Pero desdichadamente, no nos enseñan cómo tener
relaciones saludables. Seguramente, esto es lo más importante en la vida, mucho más
importante que cualquier otra cosa. Necesitamos saber cómo tener buenas relaciones, cómo
tener una relación con Dios y cómo tener una relación con otros. A la mayoría de ustedes, dudo
siquiera que sus padres les hayan enseñado cómo tener buenas relaciones. Es posible que ni
siquiera ellos lo hayan sabido, por ello nunca se sentaron y dijeron: “Estos son los secretos, los
cimientos para construir buenas relaciones; y éstas son las cosas que las destruyen”.

Por eso el día de hoy, vamos a ver cómo las relaciones se destruyen, qué las destruye y qué
las construye. Estoy emocionado de enseñar esto, porque tiene aplicaciones en muchas áreas
de tu vida. Puedes aplicarlo con tus amigos. Si estás casado, puedes aplicarlo en tu
matrimonio. Puedes aplicarlo en tu trabajo y tu carrera. Puedes aplicarlo en tu grupo pequeño.

Así que, vamos a profundizar en este tema: ¿Qué construye las relaciones? Luego de esta
canción.

¿Qué destruye las relaciones y cómo las reconstruimos? ¿Cómo evitamos la destrucción antes
de que ocurra? Amigos, esto no requiere mucha ciencia. Dios ha dicho que cada problema
relacional se reduce a una de las cuatro actitudes negativas. Cada problema que tú tienes en
una relación es el resultado de una de éstas actitudes erróneas. Ellos son los enemigos de la
comunidad:

1. PROBLEMA: EL EGOÍSMO DESTRUYE RELACIONES.

El egoísmo es el enemigo número uno. Es la causa número uno de los conflictos, la causa
número uno de las discusiones y la causa número uno de los divorcios. Es la causa número
uno de la guerra. Santiago 4, versículos 1 y 2 dice, “¿De dónde surgen las guerras y los
conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes
mismos? Desean algo y no lo consiguen” (Santiago 4:1-2 NVI)

Es muy sencillo para el egoísmo socavar las relaciones. Cuando tú comienzas una relación,
trabajas duramente para ser noble y generoso. Cuando estás saliendo, los hombres
acostumbran decir: “Por favor, tú primero”. Al iniciar una relación, sueles ser generoso; pero al
pasar el tiempo, el egoísmo comienza a socavar la relación. ¿Estás de acuerdo en que
ponemos más energía en construir una relación que en mantenerla? ¡Eso hacemos!
Seguramente, habrás escuchado sobre las etapas de un matrimonio frío. [Extraído de “The
Seven Stages of a Married Cold”, del libro Staying Close por Dennis & Barbara Rainey, Usado
con Permiso, Word Publishing, 1989] El primer año: “Mi amor, estoy preocupado por ese
catarro. He llamado a los Paramédicos para que te lleven al hospital para que te revisen y
tengas una semana de descanso. Y como sé que no te gusta la comida del hospital, he hecho
arreglos para que te lleven platos gourmet”.

Segundo año de matrimonio: “Cariño, no me gusta el sonido de esa tos. He arreglado para que
el doctor venga a casa. Ven, métete en la cama”.

Tercer año de matrimonio: “Parece que tienes fiebre. ¿Por qué no vas hasta la farmacia y te
compras una medicina? Yo cuidaré a los niños”. Ustedes saben… muy magnánimo.

Cuarto año: “Entiende, una vez que hayas dado de comer y bañado a los niños, lavado los
platos, realmente debes ir a la cama”.

Quinto año: “¡Por favor! ¿Tienes que toser tan alto? No puedo escuchar la televisión. ¿Te
importaría ir a la otra habitación mientras veo este programa? Pareces un perro ladrando”. Un
día un hombre dijo: “El primer año de matrimonio, mi esposa me traía las sandalias y el perro
me ladraba; ahora, mi perro me trae las sandalias”.

Simplemente, dejamos de esforzarnos.

Todos sabemos que el egoísmo destruye una relación. Nosotros sabemos esto. Entonces ¿por
qué no cambiamos? O mejor aún, ¿por qué no podemos cambiar? ¿Por qué no podemos ser
más generosos? Hay un par de razones:

1) Es natural. La naturaleza humana es ser egoísta.

Yo no pienso en ti la mayor parte del tiempo. Pienso en mí –mis necesidades, mis intereses,
mis heridas, cómo me veo, cómo me siento, quién me ha lastimado. Y tú no piensas en mí. Tú
piensas en ti mismo más que en nadie. Piensas en ti mismo todo el tiempo. Es natural ser
egoísta.

Cuando un bebé nace, demanda total atención. No entrega nada. Es una criatura
completamente egoísta. Es la naturaleza humana.

Resulta interesante que mucha gente pregunte: “Si hay un Dios, ¿por qué hay tanta maldad en
el mundo?” Esa no es una pregunta difícil de responder. Hay maldad en el mundo porque todos
somos egoístas. Cuando yo quiero lo que quiero y tú quieres lo que quieres, hay conflicto,
guerras y toda clase de problemas hostiles. Cuando todo lo que veo es lo que yo quiero hacer,
otra gente termina lastimada. Por eso hay maldad en el mundo. El asunto, el verdaderamente
importante es: ¿Por qué existe el bien?

Hay una sola razón por la que existe el bien en el mundo: debido a Dios. Sin Dios, no habría
bondad en el mundo. Porque por naturaleza, tú y yo no somos altruistas. Por naturaleza, yo
pienso primero en mí, no en ti; y tú haces lo mismo.

Charles Darwin lo hubiera llamado ´La supervivencia del más fuerte´. El curso natural de la vida
es que pensemos en nosotros mismos, que nos enfoquemos en protegernos y cuidar de
nosotros. La única razón por la que la gente hace el bien en el mundo, es debido a Dios. Es
Dios quien nos motiva a hacer el bien. Si no hubiese Dios, no existiría el bien. Porque somos
naturalmente egoístas, Dios es la única explicación para que haya bondad en el mundo

No sólo que somos naturalmente egoístas, sino que en nuestra cultura todo alimenta el estar
centrado en uno mismo. Cada comercial nos orienta hacia ello. [“Hazlo a tu manera”, “Todo lo
hacemos por ti”, “Todo gira alrededor de ti”, “Tengo que pensar en lo que es mejor para mí”,
“Obedécele a tu sed”] Los expertos en Mercadeo saben que esto vende, lo único que tienen
que hacer es apelar al “yo”.

[USA EJEMPLOS DE PUBLICIDAD QUE SEAN FAMILIARES PARA TU CONGREGACIÓN,


PARA ILUSTRAR LA IDEA DEL EGOÍSMO.]

Leamos juntos Proverbios 28:25, “El que es ambicioso provoca peleas”. Sólo provoca peleas.

Si el egoísmo destruye las relaciones, ¿qué las construye? ¿Existe alguna esperanza para las
relaciones en problemas? Sí, la hay.

SOLUCIÓN: LA GENEROSIDAD CONSTRUYE RELACIONES.

¿Qué significa la generosidad? Significa un poco menos de mi y un poco más de ti. Significa
que yo pienso menos en mí mismo y pienso un poco más en ti.

Eso es ser generoso. Es no verme a mí mismo como el centro del universo. Una persona
generosa piensa en los demás.

Filipenses 2:4 dice, “Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por
los intereses de los demás.” Eso es generosidad. La generosidad saca lo mejor de otros. La
generosidad construye relaciones. Esta es la forma en la que funciona: Si comienzas a actuar
generosamente en una relación, obligas a que la otra persona cambie. Tú no eres la misma
persona, por lo tanto, los demás tienen que relacionarse contigo de una manera diferente.

La generosidad no solo transforma una relación, también transforma a las personas. Tal vez tú
lo has presenciado: cuando una persona desagradable, grosera, antipática, y gruñona, es
cambiada por el comportamiento generoso de otra. Si no lo has visto, inténtalo. Comienza a ser
generoso con una persona que sea así, (dándole lo que necesita en lugar de lo que merece), y
esto los transformará en personas agradables. Los transforma el que tú te muestras generoso y
amable.

Un buen ejemplo de esto, lo podemos ver en la película “Mejor Imposible”. Jack Nicholson
interpreta a un irascible y prepotente hombre a quien nadie quiere. Está lleno de compulsiones,
hábitos desagradables, y es muy difícil estar con él. Pero Helen Hunt, como la mesera de un
restaurante que él frecuenta, le muestra genuino amor, genuina generosidad, y esto lo
transforma. Mira esto:

Pastor:
Hay dos lugares favoritos en donde Dios te enseña generosidad: tu familia y tu grupo pequeño.
¿Por qué? Porque esas son las personas que te conocen de cerca y a quienes frecuentas
regularmente. Es fácil ser generoso en una multitud, como en este instante. Tú estás sentado
escuchando este mensaje y nadie está pidiendo nada de ti. Nadie te está exigiendo nada. Es
fácil ser generoso. Solamente cuando se está en relación con otras personas se aprende a dar
y recibir; y a entenderse con gente diferente a uno, con distintas personalidades y entornos. Es
en esas circunstancias donde tú aprendes a ser generoso.

Esta es una lista práctica de cómo ejercitar la generosidad en tu grupo pequeño esta semana.

1) Asistiendo a las reuniones del grupo.

Cuando llega el momento de reunirnos con nuestro grupo pequeño, muchas veces no sentimos
deseos de hacerlo. Después de todo, es opcional (no es un trabajo), así que puedes optar por
quedarte en casa. Pero yo necesito un grupo pequeño, tú necesitas un grupo pequeño, y otra
gente necesita un grupo pequeño también. Es natural que a veces quieras quedarte en casa
(sentarte en tu propio sofá en lugar de ir al de alguien más). Por ello, cuando tú o yo
escogemos ir a nuestro Grupo Pequeño, estamos obrando un acto de generosidad. Cuando
hago esto, estoy poniendo las necesidades del grupo por encima de mis deseos personales.
Así que, el sólo hecho de asistir honestamente, es un acto de generosidad.

2) Aceptando nuevos miembros en tu grupo.

Esa es otra forma de practicar la generosidad. Es fácil para los grupos convertirse en lo que
nosotros llamamos “camarilla”. Eso es, “nosotros cuatro, pero nadie más”. Cuando tú no te
resistes a que alguien invite a otra persona, estás obrando con generosidad.

3) Escuchando de verdad a la gente de tu grupo.

¿Sabías que escuchar es uno de los grandes regalos que tú puedes dar a otros? Al hacerlo,
les estás dando tu tiempo, y eso es tu vida. Es mucho más importante que el dinero. Siempre
podrás conseguir más dinero, pero tú solo tienes una cierta cantidad de tiempo en tu vida. Así
que, cuando le prestas atención a alguien, cuando le prestas tu oído, estás realmente
entregando parte de tu vida… y eso es generosidad.

Cuando estás realmente escuchando a la gente, no te estás preguntando: “¿Y ahora, qué
tendré que decir más adelante?” Tú realmente estás escuchando a la gente y no haciendo
otras tareas, ocupado en otras cosas, o preocupado por lo que tienes que hacer después.
Estás poniendo atención. Te estás haciendo generoso y practicando la generosidad. Estás
siendo generoso cuando invitas a otras personas a hablar. Cuando les dice, “¿Qué piensas?”, y
haces preguntas, en lugar de dominar la conversación. Cuando dialogas y no haces un
monólogo. Cuando invitas a la gente a hablar. Eso es practicar la generosidad.

Al ofrecer tu ayuda y usar tus habilidades dentro del grupo, estás practicando la generosidad.
Puedes hacerlo convirtiéndote en un anfitrión. Aquellos que son anfitriones y abren su casa,
están siendo generosos.

Fíjate en el siguiente versículo:

Gálatas 6: 7-8 dice lo siguiente, “El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de
esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del
Espíritu cosechará vida eterna.” (NVI)

Este pasaje habla sobre el importante principio de la siembra y la cosecha. El universo se basa
en este principio. Lo que tú siembras, cosechas. Lo que tú plantas, es lo que cosechas. Si
siembras crítica, te van a criticar. Si plantas cosas positivas, la gente va a ser positiva contigo.
Cualquier cosa que siembres en la vida, será lo que coseches. Si eres celoso, la gente será
celosa contigo, y así infinitamente.

Hay tres o cuatro lecciones aquí. Primero, dice: “responde a Dios, no a lo que los otros hacen”.
Dice que si tú quieres plantar buenas semillas,

1) “Siembra en respuesta a Dios”

¿Qué significa esto? Cuando alguien ha sido grosero conmigo, está en mi naturaleza ser
grosero con esa persona, y también está en tu naturaleza. Pablo dice: “No respondas a esa
mezquindad. Responde de la forma en que lo haría Dios. Responde a Dios”. ¿Cómo manejaría
Jesús esta mezquindad? Cuando tú hagas eso, serás generoso. Pablo dice, “Respóndele a
Dios, no a quienes te atacan”. Luego dice, “Dios recompensa la generosidad”. Él dice, “tú
cosecharás vida eterna”.

Ahora, ¿Por qué Dios nos endulza la vida de esa forma? ¿Por qué nos dice eso? Dios ha
programado el universo de tal forma que cuanto más generoso seas, más bendecido serás.
¿Por qué? Porque quiere que te parezcas más a Él. Dios quiere que seas como él, es decir,
generoso. Todo lo que tú tienes en la vida es un regalo de Dios, porque Dios fue generoso
contigo.

Dios dice, “Para ayudarte a ser como yo, voy a añadir una pequeña recompensa”. Primero
obtienes una vida verdadera en la Tierra y una vida eterna en el Cielo. La forma en la que Dios
ha programado todo esto es que cuanto más nos entreguemos, más satisfechos estaremos.
“Solo aquellos que aprenden a dar sus vidas, serán los que aprendan lo que realmente significa
vivir”.

Es por eso que estamos haciendo ‘40 Días de Comunidad’, para practicar la generosidad.

Lo más importante para aprender el día de hoy es lo siguiente: La inversión más grande en la
vida, es la de aprender a ser generoso. Ese es el punto. Esa es la lección No. 1 de la vida. Otra
palabra para generosidad es “amor”. Ama a tu vecino como a ti mismo. Una vez que conozcas
y ames al Señor, Dios dice: “Ahora quiero que aprendan a amar a otras personas”. Eso significa
ser generoso.

Desafortunadamente, mucha gente va por la vida y nunca aprende la más grande lección; así
que desperdician su vida. Ellos desperdician la única razón por la que están aquí en la Tierra:
aprender a ser generosos.

Nota ahora lo que Dios les dijo en este versículo,

2) “Es un proceso de crecimiento”

Él dijo que al dejar que el Espíritu de Dios haga el trabajo de crecimiento en ti, seguro
cosecharás vida eterna. Esto no sucede de la noche a la mañana. Dios no puede programarte,
no va a hacer un chasquido y volverte instantáneamente generoso.

Fíjate en el siguiente versículo: “Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza
pecaminosa” (Gálatas 5:16, NVI).
¿Sabían ustedes que todos nosotros nos comportamos compulsivamente? ¡Todos! Somos
compulsivamente egoístas. Pensamos en nosotros mismos primero. Si no estás de acuerdo
con esto es porque no estás en contacto con la realidad; por que la verdad es esa. Tú piensas
en ti más que en nadie. Pablo dice que la única forma de romper ese ciclo es con el espíritu de
Dios morando en ti.

Todos podemos ser generosos de vez en cuando, pero Dios dice, “Yo quiero que sea un estilo
de vida”. Hay una sola forma de que ello suceda: El espíritu de Dios dentro de ti está
trabajando en tu crecimiento, motivándole.

Esta es la segunda gran cosa que destruye las relaciones: el Orgullo.

2. PROBLEMA: El ORGULLO DESTRUYE RELACIONES.

Proverbios 13:10 dice, “El orgullo sólo genera contiendas.”

El orgullo se muestra de diversas formas: se muestra primero en forma de crítica. ¿Son


ustedes críticos con otras personas? ¿Tiendes a juzgar a otros o a verlos con inferioridad? Si tú
lo haces, o eres remilgoso, o escrupulosamente perfeccionista, tú tienes un problema de
orgullo.

Otra forma en la que el orgullo se manifiesta es cuando tiendes a ser competitivo y si estás
siempre comparando: “¡Mira ese vestido, se parece al mío!”, o “¡Mira el auto que tiene ese
fulano… no tiene nada que ver con el mío!” Es posible que siempre estés comparando salarios,
esposos, hijos, títulos, trabajos, o cualquier otra cosa. Si haces eso, significa que tienes un
problema de orgullo. El espíritu comparativo, de estar siempre viendo a los demás,
comparando y juzgando, tienes un problema de orgullo.

El orgullo también se muestra en un espíritu terco. Si a ti se te dificulta decir “lo siento”, si te


atoras cuando debes disculparte y nunca admites que estás equivocado, tienes un problema de
orgullo.

Si tú tienes relaciones triviales y mantienes todo en tu vida en un nivel superficial, no permites


que nadie se acerque y mantienes a todos a la distancia, tú tienes un problema de orgullo.
Puedes usar el humor para mantener las relaciones a un nivel superficial, evitando que alguien
trate de profundizar. Si finges mucho y vives de un mundo de pretensiones y máscaras,
entonces tienes un problema de orgullo. Si eres demasiado rápido como para ocuparte de
otros, eso es orgullo.

¿Cómo se mide el orgullo en un grupo pequeño? Un indicador es cuando tú cuentas una


historia que supera a la última que se contó. “Tal vez tú hiciste eso, pero escucha lo que a mí
me pasó”. Otra forma (y esta es más sutil aún), es cuando siempre estás ofreciendo consejo,
pero nunca pides uno. Nunca admites haber tenido una semana difícil, aunque todos los demás
lo hagan. Es cuando nunca admites que tienes algún problema en tu vida.

El problema con el orgullo es que te auto-engañas. Yo no puedo ver orgullo en mi vida. Todos
los demás pueden verlo, pero yo no. Cuando tú tienes un problema de orgullo, es imposible
identificarlo en tu propia vida. Es auto-engañarse. Todo el mundo puede ver que eres orgulloso,
excepto tú.
La Biblia en Lenguaje Sencillo dice en Proverbios 16:18, “El orgulloso y arrogante al fin de
cuentas fracasa”. Me gusta mucho la Nueva Versión Internacional, que dice, “Al orgullo le sigue
la destrucción; a la altanería, el fracaso”. ¿Alguna vez has fracasado rotundamente? Eso
muestra cuán grande es tu ego.

El orgullo no permite que nos disculpemos y eso destruye las relaciones porque nos herimos
unos a otros.

Hay muchos ejemplos en la Biblia que yo podría usar, como Roboán o Nabucodonosor, pero
pensé en usar al gran teólogo Bob. Vamos a ver una película llamada ¿Qué pasa con Bob?
Interpretada por Bill Murray, como Bob, y Richard Dreyfuss, como el psiquiatra de Bob. En ella
vamos a ver que tanto Bill Murray como el hijo de su psiquiatra, tienen terror de morir en el
agua. Por lo tanto, ambos están tratando de aprender a nadar. Richard Dreyfuss ha estado
intentando enseñar a su hijo, pero no encuentra la forma, por lo que decide sencillamente
empujarlo al agua, lo cual le causa más terror todavía. Finalmente, el personaje de Bill Murray y
el hijo de Richard Dreyfuss, son capaces de aprender y eso confronta a Richard Dreyfuss.
Veamos.

Pastor:
El orgullo destruye las relaciones ¿Cuál es el antídoto?

SOLUCIÓN: LA HUMILDAD CONSTRUYE RELACIONES.

La humildad es el antídoto contra el orgullo. La humildad construye relaciones. Escucha estos


cinco principios para construir relaciones, en 1 Pedro, capítulo 3 versículo 8. La Biblia dice lo
siguiente, “Vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el
amor fraternal, sean compasivos y humildes” (NVI). Estos 5 principios realmente se basan en
el último, la habilidad de ser humildes.

Este es un muy buen modelo para grupos pequeños. Si echas una mirada a estos cinco
puntos, te darás cuenta que es lo que quisiéramos hacer en nuestras familias, en nuestros
grupos y en nuestras relaciones. Queremos vivir en armonía, ser solidarios y amarnos unos a
otros. Queremos ser compasivos y humildes.

Quisiera centrarme un momento en el primer principio, “Vivir en Armonía”. Eso es lo que Dios
quiere en las relaciones. Él no está buscando que seamos unánimes, donde todos seamos los
mismos; Él quiere armonía –donde todos somos diferentes, pero nos complementamos unos a
otros. ¿Cuál es el punto de una relación si todos somos iguales? Ser diferentes unos de otros
es lo que nos hace especiales.

Y esto es importante. La armonía y la humildad van tomadas de la mano. Deben tenerlas


juntas. En una sinfonía, la belleza está en los diversos instrumentos, pero si tú tienes a un
flautista que quiere pararse en su silla y tocar más alto que todos los demás, arruinará todo. Si
hay una persona que está diciendo, “fíjense en mí”, y no deja que otras personas sean vistas,
arruina todo el gozo de la armonía de la vida. Destruye la profundidad y riqueza que Dios
quiere que tengamos en nuestras vidas.

Permíteme sugerirte que hagas algo en tu grupo pequeño durante esta semana. Si lo haces,
esto promoverá la humildad y la armonía en tu grupo. Esta semana, haz parejas espirituales,
alguno de quien tú puedas aprender. Que ellos puedan aprender de ti, que tú puedas alentarlos
y ellos alentarte a ti. Que sean amigos entre sí. Los varones harán pareja con otros varones;
las damas con otras damas. Si estás apenas empezando a aprender la Biblia, únete a alguien
que sepa más de Jesús y que te pueda animar.

No seas tímido y conéctate con alguien más; dile: “¿Podemos ser compañeros espirituales? Tu
vida se va a enriquecer por ello, así también, no te preocupes cuando alguien más se acerque,
te pida conectarse contigo, y te pregunte: “¿Podemos ser pares?”

¿Cómo vamos a aprender a crecer en humildad? No va a ser fácil. ¿Cómo va a suceder esto
en nuestras vidas? Sucede cuando dejamos que Jesucristo tome control de nuestros
pensamientos, corazones, actitudes y reacciones. Él tiene que tomar parte de ello. La Biblia, en
Efesios 4:23 y 24 dice: “Ustedes deben cambiar completamente su manera de pensar, y ser
honestos y santos de verdad, como corresponde a personas que Dios ha vuelto a crear para
ser como él” (BLS). ¿Cómo me convierto en una nueva persona? ¿Cómo empiezo a pensar de
una manera diferente?

La regla básica para las relaciones es la siguiente: Tiendo a parecerme a la gente con la que
paso tiempo. Si estás con gente gruñona, te conviertes en gruñón. Si pasas con gente feliz,
serás feliz. Si quieres ser más humilde, pasa tiempo con Jesús, porque Él es humilde. Él quiere
tener una relación contigo. Quiere que tú y yo pasemos tiempo con Él en oración, leyendo Su
Palabra y hablando con Él. Él es humilde. Fíjate en el siguiente versículo, Filipenses 2:3 y luego
5 y 6, “sed humildes, y cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. Que
nadie se preocupe únicamente por sus propios intereses, sino también por los de los demás.
Sean vuestros sentimientos los mismos que tuvo también Cristo Jesús, quien, siendo por
naturaleza Dios, no trató de aferrarse al hecho de ser igual a Dios”, (BLA).

Nunca nadie ha hecho nada más humilde que lo que Jesús hizo; bajar del cielo a la Tierra,
convertirse en un hombre para vivir con nosotros, dar su vida por nosotros y resucitar por
nosotros. Cuando yo paso tiempo con Él, me fortalezco para convertirme en alguien más
humilde, y por lo tanto, capaz de construir relaciones.

Esta es la tercera amenaza que todos enfrentamos, y es la de la inseguridad.

3. PROBLEMA: LA INSEGURIDAD DESTRUYE RELACIONES.

La Biblia habla sobre esto en Proverbios 29:25 cuando dice, “Temer a los hombres resulta una
trampa.” Cuando soy tan inseguro que lo único que importa es la opinión de los hombres y lo
que piensen de mí, perjudico mi vida. ¿Cuál es el problema con el temor a la opinión de la
gente? ¿Por qué el miedo provoca problemas en las relaciones?

Cuando hay miedo, la tendencia es tratar de controlar a los demás, y eso destruye las
relaciones. Es siempre más fácil reconocer este problema en otros que verlo en nosotros
mismos.

“Te odio”. Cuando alguien dice frases como ésta en una relación, es a menudo un indicativo
de que está tratando de ejercer control sobre otra persona. ¿Y sabes lo que se esconde detrás
de ese control? Miedo. La inseguridad provoca que tratemos de controlar a los otros y la
inseguridad provoca que nos resistamos al control de otros –y eso destruye las relaciones.
Es un dilema fascinante. Deseamos estar cerca, pero también tememos estar cerca.
Queremos, pero no queremos. Deseamos tener intimidad con otros, pero estamos muertos del
miedo de intimar con otros. Escribe lo siguiente por favor: La inseguridad detiene la
intimidad. La inseguridad detiene la intimidad. Tú no te puedes acercar a alguien si tienes
algún tipo de temor. Es por ello que vivir juntos sin el compromiso del matrimonio, no funciona a
largo plazo, porque uno nunca sabe cuándo se va a ir el otro, debido a que no hay un
compromiso de por vida. Las relaciones solamente pueden subsistir si usted está dispuesto a
decir: “Estoy dispuesto a comprometerme sin importar que nos llevemos mal o bien. Vamos a
hacer que esto funcione”. Entonces el miedo se desvanece y la intimidad –la verdadera
intimidad- florece.

¿A qué le tememos en las relaciones? A un par de cosas. Primero, tememos estar expuestos.
Tenemos miedo de que alguien vaya a descubrir cómo somos en realidad. Eso nos asusta. Por
ello nos escondemos nosotros mismos, porque no queremos que la gente sepa cómo somos
en realidad. Este es el miedo más antiguo que el hombre tiene. Si retrocedemos hasta Adán, el
primer hombre, en Génesis 3 versículo 10, él dice: “y tuve miedo porque estoy desnudo. Por
eso me escondí”. Cuando tenemos miedo, nos escondemos, nos cubrimos, usamos máscaras
o fingimos no estar asustados.

Es interesante que en estos días no tengamos ese problema. Por lo menos, no en el aspecto
físico. Mucha gente no tiene temer de su desnudez física, y caminan medio desnudos. Nos
muestran partes del cuerpo que prefiero no ver… y no tienen ninguna vergüenza de su
desnudez física. Pero están muertos de miedo respecto a su desnudez emocional. Eso es lo
que realmente les asusta.

Como resultado, nadie te llega a conocer y tú fracasas en entender una de las cosas que Dios
quiere que hagas en la Tierra: darte a conocer a otros. Todo el mundo merece conocer a otros y
que otros lo conozcan; esto tiene que ver con la intimidad de un alma a otra, y no me refiero
solamente a los matrimonios. Dios diseñó la familia y la iglesia para hacer esto.

¡Tememos estar expuestos!

Pero hay un miedo más profundo aún, y es el miedo al rechazo. Este, posiblemente sea el
miedo más grande en los seres humanos: El temor a ser rechazados. Todos hemos sido
rechazados en algún momento y sabemos cuánto duele. Por eso, le tenemos miedo y nos
cerramos y decimos: “Nunca dejaré que nadie me lastime otra vez”, y construimos murallas.

Es probable que hayas sido herido por el rechazo, cuando algún ser cercano te dijo: “Tú nunca
vas a llegar a ninguna parte”, o “No eres lo suficientemente bueno”; o tal vez, cargues el
estigma del rechazo debido a un profesor, un entrenador, o alguna otra persona. Es posible que
lo hayas sentido debido a un mal llamado “cristiano”, uno que se autoproclamaba creyente. O
tal vez, lo sentiste en una iglesia o en un Grupo Pequeño. Si es así, permíteme decirte: “Lo
siento mucho, de verdad lo siento. Dios lamenta tu rechazo”. De hecho, si alguien entiende el
rechazo, es Jesucristo. Recuerda, lo clavaron en una cruz. Ese es el rechazo más grave. Él
entiende cómo te sientes tú.

Pero como tu pastor, te ruego, por favor, por favor; no dejes que tu corazón se endurezca. No
construyas murallas, no te pongas una coraza, no te metas en una burbuja. Esa es una prisión
auto-impuesta en la que tú no quieres estar; y cuando no dejas que nadie se acerque debido a
que no quieres que te vuelvan a lastimar, estás cometiendo una terrible equivocación. No estás
viviendo. Solo estás existiendo. Es mi trabajo, como pastor, ayudarte, alentarte, y decirte que te
arriesgues; que tengas el valor de arriesgarte a amar de nuevo, que tengas la valentía de
hacerlo; porque si tú abres tu vida, destruyes las barreras y permites que alguno tenga la
posibilidad de lastimarte, tú volverás a vivir de una manera que nunca has experimentado”.
Pídele a Dios el valor para arriesgarte de nuevo, para abrirte, para ser vulnerable.

Ahora, permíteme hablarles a los varones por un momento, porque nosotros los hombres,
somos de lo peor. Como varones, somos muy precavidos. No dejamos que nuestros
sentimientos salgan a la luz. No dejamos que la gente sepa lo que realmente pensamos y
sentimos. Quiero desafiarte a hacer algo muy valiente: a ser completamente honesto sobre lo
que sientes. No tienes que hacerlo con todo el mundo, solo necesitas hacerlo con una persona.
Consigue un grupo y comparte con ese grupo quién eres tú. Si eso es muy difícil, consigue una
persona. Encuentra una persona con la que te sientas a gusto, a la que puedas alentar, a la
que puedas ayudar a crecer, a la que puedas apoyar, con quien puedas compartir; alguno al
que le puedas decir quién realmente eres tú. Cuando tienes una comunicación de dos vías, tú
tienes un compañero espiritual.

[CONSIDERA CONTAR EJEMPLOS DE CUANDO A TI, COMO PASTOR, TE HAN CONTADO


SECRETOS.]

Es posible que tengas un secreto, o dos, que no le hayas dicho a nadie. Escúchame: necesitas
decírselos a alguien. No tienes que compartirlo con todo el mundo, pero sí necesitas decírselo
a alguien. No se supone que debas vivir con secretos guardados. De hecho, eso es enfermizo y
estarás tan enfermo como tus secretos. Tú estarás tan enfermo como tus secretos. Y si vives
con miedo, no estás viviendo de verdad. Tú quieres abrirte y dejar salir todo fuera, contárselo
todo, aunque sea a una sola persona.

En la película White Squall (Tormenta Blanca), había un marinero que durante toda su vida
engañó con el único fin de subirse a un bote y hacer lo que quería. Un día, sus amigos
finalmente le confrontaron con sus engaños. Fue entonces cuando él admitió que la razón de
sus engaños era que no sabía leer. Ese era el oscuro secreto de su vida. Él no sabía leer. Y en
lugar de responder ridiculizando al marinero, sus compañeros resultaron ser genuinos amigos y
le dijeron, “¿Cuál es el problema? Te ayudaremos; trabajaremos juntos en esto”. ¡Eso es el
amor y esas son las relaciones!.

La inseguridad destruye las relaciones. ¿Qué las construye? Todos sabemos la respuesta a
esto: el amor

SOLUCIÓN: EL AMOR CONSTRUYE RELACIONES.

La Biblia dice en 1 Juan 4:18, “el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el
castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor” (NVI). ¿Cómo funciona esto? ¿De qué
manera el amor echa fuera el temor?

Así es como lo hace: El amor hace que no te focalices en ti mismo, sino en los demás. Esa es
la diferencia. [DESCRIBE TU PROPIA EXPERIENCIA PARA HABLAR EN PÚBLICO, ¿DE
DÓNDE OBTIENES TU VALENTÍA? – La gente me pregunta, “¿Alguna vez te pones nervioso
cuando vas a hablar ante tanta gente en Saddleback?” Y la respuesta es “por supuesto”.
¿Saben qué marca la diferencia? Que no me focalizo en mí mismo, sino en ustedes. Si me
paro aquí a pensar qué es lo que piensan de mi corte de cabello, seguro tendría por qué
preocuparme ¿verdad? El momento en que empiezo a pensar cuánto les amo y cuánto
queremos nosotros amar al Señor juntos, todo el miedo sencillamente sale por la puerta de
atrás. En cualquier relación, en cualquier circunstancia en la que te sientas nervioso en
inseguro, focalízate en la otra persona. Esto tiene el poder de echar fuera de tu vida al miedo.

¿Cómo obtener el poder para enfocarnos en otras personas? Ustedes lo encuentran cuando se
dan cuenta cuánto les ama Dios. Cuando se dan cuenta que Él les ama más de lo que ustedes
se pueden imaginar. El momento en que ustedes se dan cuenta de cuánto les ama Dios,
ustedes dicen, “No tengo que probarme nada a mí mismo. No tengo que pasar mi vida tratando
de impresionar a otros, porque sé que Dios me ama. ¿Sabes cuán liberador es esto? ¿Sabes
tú cuánto se disfruta viviendo de esa manera? De repente, mi identidad, mi valor, no depende
de lo que tú pienses de mí ese día. Es posible que tú estés teniendo un mal día. Mi valor y mi
estima dependen de mi relación con Cristo. Ya no estoy presionado por las expectativas de los
demás.
¿De dónde se consigue esa clase de confianza? La Biblia nos dice en 1 Juan 4: 15-17 “Si
alguien reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros
hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor”. Nosotros sabemos cuánto
nos ama Dios y depositamos nuestra confianza en Él. Dios es amor. ¿Podrías leer la siguiente
parte conmigo? “El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. Ese amor se
manifiesta plenamente entre nosotros para que en el día del juicio comparezcamos con toda
confianza, porque en este mundo hemos vivido como vivió Jesús. En el amor no hay temor”.
Por favor, subraya las siguientes palabras: “se manifiesta plenamente”. Manifestarse
plenamente es un proceso que toma toda la vida. Es una jornada. Si tratamos de obtener la
confianza que nos da ese amor de un solo golpe, nos vamos a engañar y no va a ser real. Esa
sería la única forma en la que podrías hacerlo rápidamente. El amor es un proceso que toma
un poco cada día. Si tú esperas completa confianza y amor el día de mañana, vas a sentirse
plenamente desilusionado. Tú debes crecer en el amor paso a paso.
No se puede vencer a la inseguridad de la noche a la mañana. No sucede de esa forma para
nadie, pero tú puedes dar el primer paso en este momento, y eso se hace empezando una
relación con Jesucristo o fortaleciendo la relación que ya tienes con Él. Cuando tú le dices sí a
Jesucristo, estás diciendo sí a una clase de amor que puede derrotar el miedo en tu vida.

El cuarto enemigo de la comunidad es el resentimiento.

4. PROBLEMA: EL RESENTIMIENTO DESTRUYE RELACIONES.

Job 5 versículo 2 dice, “El resentimiento mata a los necios; la envidia mata a los insensatos.”
(NVI).
Todo el mundo se equivoca. Todos cometemos errores. Todos pecamos. Yo peco, tú pecas…
todos lo hacemos. Todos somos pecadores. Eso significa: “yo no soy perfecto, no califico al
estándar de Dios, ni siquiera califico a mis propios estándares, me desilusiono a mí mismo con
frecuencia”.

Debido a que todos somos imperfectos, en esta vida vas a lastimar a otra gente y otra gente te
va a lastimar a ti, consciente o inconscientemente. Vas a ser lastimado. ¡Tú vas a ser lastimado
en esta vida! Eso es un hecho.

Lo que es más importante es esto: ¿Qué haces tú con esa herida? Lo que hagas con ella es
más importante que la herida misma. ¿Vas a permitir que esta herida te haga crecer y ser una
mejor persona? ¿O vas a permitir que te transforme en un amargado y un resentido? ¿Dejarás
que esto te provoque rencor?
La Biblia, la historia y las experiencias personales nos cuentan que los opuestos se atraen. Los
opuestos se atraen, y cuando se casan, los opuestos se atacan. Lo que te fascina ahora, te
irrita más tarde. Eso pasa todo el tiempo. Cuando eres soltero y ves a alguien que no es
parecido a ti, te sientes fascinado. Una persona callada diría: “Miren a esa persona ¡cómo
habla, cuán llena de vida, qué vivaz es!” Y la encuentra atractiva porque no se parece a ella.
Entonces, entablan una relación o se casan. Luego de un año, comenzará a decir: “¿Tienes
que hablar tanto todo el tiempo?” Comienza a irritarle, y como se ve atrapado, comienza a
atacar. ¿Cuántos de ustedes que están casados, en algún momento de la vida han tenido
expectativas poco realistas de su matrimonio? Es verdad, es la trampa del resentimiento.

A menudo, no son las grandes cosas las que nos dejan resentimientos. Obviamente pueden
hacerlo, pero también son muchas pequeñas cosas las que se acumulan, y estas se convierten
en la gota que derrama el vaso. Eso nos irrita y cuando nos aferramos a ellas, la ira se
transforma en resentimiento.

Estas son algunas de las situaciones irritantes con las que deberías tener cuidado en tu grupo
pequeño.

Primero, la persona que siempre llega tarde y que se toma 10 minutos para explicar por qué
llegó tarde; la persona que se toma demasiado tiempo para hablar, que le encanta escucharse
a sí mismo; la persona que ofrece demasiada información, especialmente sobre la cirugía de
un pariente; la persona que quiere saber el marcador de un partido en medio de la reunión de
grupo pequeño; o un dogmático que dice: “Las cosas son así”, (y tú dices, “bueno, supongo que
la conversación acaba de terminar”). Siempre hay una persona que es insensible y superficial.
La persona que convierte cada frase en un sarcasmo. Está el que piensa que es un destacado
comediante y que el grupo es su audiencia. O aquel que olvida traer su parte del refrigerio.

En cada grupo, hay alguno que está fuera de lugar –aunque sea un poco. No entiende todos
los modales sociales y puede ser áspero. Es lo que se conoce como un NGE (Necesitado de
Gracia Extra). Seguramente estás pensando en una persona de tu grupo en este momento. De
hecho, si no puedes pensar en quién podría ser esa persona ¿Adivina qué? ¡Tú eres esa
persona! ¡Eres tú, mi amigo! Para todos los demás, es muy obvio.

¿Qué hacer con estas situaciones en tu Grupo Pequeño? Tienes dos o tres opciones.
1) Primero, pídele a Dios que te llene de mucho amor para que éstas situaciones no te
molesten. Recuerda que uno de los objetivos de un grupo pequeño es aprender a llevarse
bien. Es aprender destrezas relacionales. Es por ello que creemos que todos necesitan estar
en un grupo pequeño. Tú no puedes aprender ciertas cosas por tu cuenta. No aprendes al estar
sentado aquí en medio de una gran multitud. Aprendes aptitudes relacionales al tener
relaciones con otros. Pídele a Dios que te llene de amor por esa persona que te está
molestando, y verás lo que sucede.

2) Segundo, habla con la persona que te molesta. Podrías decirle algo como: “Es posible que
sea yo, y si es así, perdóname, pero hay algo que me molesta. Podría ser que yo sea
especialmente sensible en esta área, pero me gustaría hablar de ello. Parece que…”; y
explícale cuál es el problema. Cualquiera sea tu opción, no te quedes callado. No pongas el
asunto bajo la alfombra, no lo escondas para luego ir a quejarte con otras personas. No se te
ocurra hablar con todo el resto del grupo, excepto con la persona involucrada. Cuando haces
esto, rápidamente surge el resentimiento, y el resentimiento es siempre equivocado.
Ten claro lo siguiente: La ira no es siempre mala, el resentimiento sí lo es. Hay una clase de ira
correcta y una equivocada. Cuando se ve injusticia en el mundo, está bien enojarse. A veces la
ira es resultado del amor. Si lastiman a mis hijos, me voy a enojar. Esa es una ira legítima. De
hecho, la Biblia dice: “Airaos, pero no pequéis”. En otras palabras, hay una forma de enojarse y
no pecar y hay una forma de enojarse y sí pecar.

El resentimiento está siempre equivocado. Ocurre cuando acumulas ira en tu corazón. El


resentimiento es ira petrificada. ¿Por qué Dios nos dice, “no hagan esto”? Hay dos razones:
Primero, cuando estás resentido, dejas de pensar claramente. Dejas de tener lógica en tus
pensamientos, tu lógica se distorsiona, se nubla tu perspectiva, tu visión se altera y no puedes
pensar racionalmente cuando tus emociones están involucradas. Tú estás resentido y la
adrenalina corriendo. No piensas objetivamente. No sólo que no piensas objetivamente, sino
que comienzas a actuar de manera errada. Las cosas más absurdas que se hayan hecho en la
historia, se han hecho por venganza o por resentimiento.

El resentimiento no funciona. El resentimiento nunca lastima a la otra persona, solo te lastima a


ti. Es como dispararte a ti mismo con una pistola, esperando darle a la otra persona con el
culatazo. El resentimiento no funciona. Cuando estás resentido, estás hirviendo por dentro,
estás descompuesto; pero el aludido no lo sabe. Tú estás retorcido y la otra persona sigue
plácido y contento. Sencillamente no lo sabe.

Tú no estás lastimando a la persona con la cual tienes resentimiento. Te estás lastimando a ti


mismo más que a ella. A veces te aferras a ese resentimiento, o a veces lo expresas de manera
equivocada haciendo algo realmente fuera de lugar.

¡Admítanlo! Les gustó ¿verdad? Está en la naturaleza humana el quedar a mano, pero cuando
Tú estás resentido, suceden dos cosas: no piensas con lógica y te comportas de una manera
derrotista.

La Biblia dice en Salmos 73, “Yo estuve lleno de amargura y mi corazón sentía dolor, porque
era un necio que no entendía”. La amargura es el resentimiento y eso no me permite pensar
objetivamente, entonces comienzo a comportarme erráticamente. Dios dice, “no quiero que
hagan eso”

Uno de los propósitos del grupo pequeño es ayudarte a pensar con claridad cuando te
lastiman. Cuando tú has sido lastimado, necesitas de otras personas, que piensen fríamente y
con racionalidad. Cuéntale el problema a tu grupo pequeño, ellos te ayudarán a ver las cosas
con más calma y serenidad. Tú necesitas de otras personas. Vas a ser lastimado en la vida.
Todos lo somos, y cuando comienzas a resentirte y a no pensar claro, necesitas gente que no
esté amargada y que te ayude a pensar otra vez en el problema, evitando que cometas
equivocaciones. Tiene sentido ¿verdad? Eso es lo que la Biblia dice.

Fíjate en el siguiente versículo, “No dejen que nadie se aleje del amor de Dios. Tampoco
permitan que nadie cause problemas en el grupo, porque eso les haría daño; ¡sería como una
planta amarga que los envenenaría!” Por lo tanto, cuando alguien esté causando problemas
dentro de un grupo, reúnete con los involucrados y ayúdales a evitar que se resientan entre sí.
De esa manera creceremos.

Por cierto, cuando tú te des cuenta de que hay un choque de personalidades en tu grupo
pequeño, no pretendas que no está sucediendo. No ignores al gran elefante rosado en medio
de la habitación. No te quedes callado. Enfréntalo inmediatamente. De esa manera
creceremos. Debemos aprender a ser honestos en los grupos porque eso es saludable. Nunca
se avanza partiendo de la deshonestidad; solo se crece a partir de la honestidad.

He descubierto que la mayoría de las personas somos honestas en un 95%. Siempre hay un
5% que tememos decir a nuestro buen amigo, aunque sabemos que necesitamos decirlo y que
le va ayudar. Somos cobardes. Tenemos miedo de decir las cosas, así que solo decimos el
95%. Casi todo. Pero no vamos por ese 5% restante, que representa la verdad que nos ayuda
a crecer, a madurar, y a ser más como Cristo.

La verdad es que la gente a la que más amamos, la que más nos preocupa, son las personas
con las que más nos resentimos; por ejemplo, padres u otros seres queridos. Aquellos a
quienes más queremos amar, son con quienes más nos resentimos.

¿Cuál es el antídoto? El antídoto contra el resentimiento es el perdón.

SOLUCIÓN: EL PERDÓN CONSTRUYE RELACIONES

Así como el resentimiento daña las relaciones, el perdón las reconstruye.

Si vas a tener un matrimonio a largo plazo, que dure toda la vida, necesitarás dosis masivas de
perdón.

Vaya a Colosenses 3:13, por favor, lea este versículo en voz alta conmigo “…de modo que se
toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los
perdonó, perdonen también ustedes.”

¿Por qué debemos perdonar a los demás? Hay tres razones: primero, el resentimiento no
funciona, sólo te hace miserable. Cuando te aferras a un rencor, te estás lastimando a ti
mismo con tu ira. No te ayuda, así que perdonas por tu propio beneficio, porque el
resentimiento sólo te daña. Segundo, tú has sido perdonado por Dios, y tercero, como tú
vas a necesitar de más perdón en el futuro, es mejor que se lo ofrezcas a los demás.

Oramos el Padre Nuestro, “perdona nuestros pecados, como también nosotros perdonamos a
los que nos ofenden”. Dios, quiero que me perdones tanto como yo perdono a los demás.
Nosotros perdonamos porque Dios dice que necesitamos hacerlo por nuestro propio bien. Para
perdonar necesitamos a Jesucristo. Es posible que sea difícil perdonar por uno mismo, por eso
necesitamos de Jesucristo, porque cuando el amor humano se acaba, el supremo amor de
Dios está con nosotros.

Leamos Tito 3:3, “Vivíamos en la malicia y en la envidia. Éramos detestables y nos odiábamos
unos a otros. Pero… él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su
misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el
Espíritu Santo... Así lo hizo para que, justificados por su gracia, llegáramos a ser herederos que
abrigan la esperanza de recibir la vida eterna”. Tú necesitas experimentar a Dios en tu vida.
Nunca serás capaz de librarte del resentimiento hasta que tengas el amor de Dios contigo,
cada día y en cada momento.

En la película “Cadena de Favores”, Helen Hunt busca a su madre, quien es ahora una
indigente, para perdonarla. Es una escena muy poderosa. Veámosla.
¿A quién necesitas perdonar? ¿A quién necesitas liberar? Permíteme explicarte lo que no es el
perdón. El perdón no consiste en inventar excusas para la persona que te ha herido, la herida
es real. El perdón no es minimizar su herida, porque igual duele. El perdón no es justificar a
quien te hirió diciendo que no hay problema, porque sí hubo un problema. El perdón no
consiste en negar la equivocación, porque sí hubo equivocación.

¿Qué es el perdón? El perdón es dejar que el dolor se vaya y ceder mi derecho a quedar a
mano. ¿Por qué alguien haría eso? Lo haces por tu propio bien. Lo haces porque entre más te
aferres al resentimiento, más larga será tu miseria.

Algunos de ustedes permiten que gente de su pasado les siga hiriendo en el presente. Esa
gente ya no puede lastimarte. El pasado es el pasado, y cada vez que tú te aferras al rencor,
estás perpetuando tu propio dolor. Esa gente ya no puede lastimarte. El pasado es el pasado.
Lo único que puede lastimarte es resistirte a olvidarlo.

Tú te aferras a tu rencor y a tu resentimiento. Te estás lastimando a ti mismo, y Dios dice,


“Déjalo ir”. El perdón es la única forma de seguir con tu vida. La gente que te lastimó no lo
merece. ¿Merecen tu perdón? ¡No! ¿Mereces tú ser perdonado por Dios? ¡No! Pero Dios te
perdonó de todas formas, por su gracia y su bondad.

El resentimiento transforma tu corazón en un desierto y te ciega emocionalmente; entonces tú


no podrás dar nada a nadie más, a tu amigo, a tu novio, a tu novia, a tu esposo o esposa, a tus
padres, a tus hijos. Tú no tendrás nada que dar porque estás atado al pasado y no puedes
seguir adelante hacia el futuro.

Pero Dios te trajo aquí hoy porque tiene buenas noticias para ti.

Fíjate en el siguiente versículo. Esto es lo que Dios te dice en Isaías 43:18-19: “Olviden las
cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo!... Estoy abriendo un
camino en el desierto, y ríos en lugares desolados.” Es posible que tengas algunos desastres
relacionales en tu vida ¡Bienvenido a la raza humana! Todos hemos tenido desastres
relacionales… todos. ¿Qué vas a hacer con ellos?

Dios quiere que empieces algo totalmente nuevo en tu vida, a través de la campaña “40 Días
de Comunidad”. Comienza abriendo tu vida a Jesucristo y permítele que llene con Su amor
cada momento de ella. Inclinemos nuestros rostros.

Mientras cerramos los ojos, permíteme hacerte unas preguntas personales. Primero, ¿Con
quién necesitas ser más generoso? ¿Con quién has sido crítico? ¿Has sido renuente a admitir
que te has equivocado y a pedir perdón? ¿A quién necesitas pedir perdón? ¿Alguna vez has
tenido miedo de ser honesto con otras personas? ¿Alguna vez has negado tus emociones y
has escondido tus sentimientos? ¿Hay alguien en tu vida con quien hayas compartido un
secreto? ¿A quién necesitas perdonar?

Los cuatro antídotos contra el resentimiento, la inseguridad, el egoísmo y el orgullo, se


encuentran en directa relación con Jesucristo. Tú necesitas alinear primero tu relación con Él
para que todas las otras cosas se pongan en su lugar. Necesitas permitir que Jesucristo sea el
Señor, el administrador, y el jefe de tu vida. Permite que Él llene tu vida con su amor, para que
puedas iniciar maravillosas relaciones con otra gente.
Ora conmigo, desde el fondo de tu corazón: “Querido Jesús, tú has visto todas las
relaciones que he tenido –las buenas, las malas y las feas-, y tú sabes cómo el egoísmo,
el orgullo, la inseguridad y el resentimiento, enredan las cosas. Admito que necesito tu
ayuda, Jesús; en mi vida y en mis relaciones. Por todo lo que ahora entiendo, te pido,
Jesús, que vengas a mi vida y vivas y ames a otros a través de mí. Deseo esta nueva
oportunidad que tú me ofreces. En tu nombre yo oro, amén”.