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¡A Jesús por María!

Todo ha venido de Cristo, incluso María; todo ha venido por María, incluso Cristo. (Benedicto XVI)
“El Santo Rosario es un poderoso escudo contra el infierno; destruye el vicio, libra del pecado y deshace la herejía“, reveló la Santísima
Virgen a Santo Domingo de Guzmán.
El Rosario que la Virgen nos entrega es camino de oración vocal, mental y contemplativa. Libro abierto donde contemplamos a María
totalmente entregada a la obra redentora de su Hijo. Es también, el compañero inseparable en nuestra peregrinación terrena y a la hora de
la muerte.
Los misterios del Rosario son como un “Evangelio abreviado” que fácilmente podemos retener en la memoria. Recorren la vida de Cristo
que recordamos “con consideración”, meditamos o contemplamos con los sentimientos del Corazón de María. Son los misterios gozosos,
luminosos, dolorosos y gloriosos.

SANTO ROSARIO
Oh Rosario bendito de María, dulce cadena que nos une con Dios, vínculo de amor que nos une a los Ángeles, torre de salvación contra los
asaltos del infierno, puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás. Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía. Para ti
el último beso de la vida que se apaga. Y el último susurro de nuestros labios será tu suave nombre, oh Reina del Rosario, oh Madre
nuestra querida, oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de los tristes. Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la
tierra y en el cielo."
Vaticano, 16 de Octubre del año 2002, inicio de vigésimo quinto de mi pontificado.
(Carta Apostólica "Rosarium Virginis Mariae", Juan Pablo II);
*(solo si es comunitario): Damas y caballeros tengan Uds., muy Buenas…, pedimos a Uds. su compañía en el rezo del
Santo Rosario de María, para así tener la dicha de gozar de la presencia de Nuestra Santa Madre Bendita Virgén María.
Amada Esposa de Nuestro Santo Padre Celestial; Madre de Jesús que se encarnó en ella por medio del Espíritu Santo en su
seno virginal y Madre Nuestra que nos protege bajo su manto sagrado de las tentaciones y abismos infernales.*

Empezamos nuestro Rosario haciendo la Señal de la Cruz (por dos veces)…


(realizar una cruz en la frente)+ Por la señal de la Santa Cruz (otra en los labios cerrados) + de nuestros enemigos (y otra en el pecho) +
líbranos Señor, Dios nuestro.
(realizar una cruz desde la frente hasta la altura del ombligo y cruzar del hombro izquierdo al derecho.)+ En el nombre del Padre y del Hijo y
del Espíritu Santo. Amén.
OREMOS: "Señor, abre mis labios y mi boca anunciará tu alabanza. Ven, ¡Oh Dios! en mi ayuda, apresúrate Señor a socorrerme.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espírito Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Invocación al Espíritu Santo: Con sus 7 dones: Fortaleza, sabiduría, inteligencia, piedad, temor de Dios, consejo, ciencia. Pidiéndole que
ilumine nuestra mente, apaciente nuestra alma y abra nuestro corazón…
Ven Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo,
Llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envía, Señor, tu Espíritu y todo será creado
Y renovara la faz de la Tierra.
Oración:
Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles
con la luz del Espíritu Santo;
concédenos que, sintamos rectamente
con el mismo Espíritu,
y gocemos siempre
de tus divinos consuelos.
Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
Nos reconocemos pecadores y rogamos la misericordia de Dios( con el Kyrie Eleison…)
Señor, ten piedad Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad Señor, ten piedad
PRESENTAMOS NUESTRAS INTENCIONES…
1. Padre Eterno, venimos humildemente ante tu Santa Presencia.
2. Con la Virgen María, los ángeles y los santos, y con toda la creación venimos a bendecirte, alabarte,
agradecerte por todas las oraciones escuchadas y todas las gracias y bendiciones que recibimos cada día…y
glorificar tu Santísimo Nombre. Aleluya.
3. Confesamos tu santidad y Concédenos ser llenados de tu Gracia, Paz, Amor y en el Gozo de Tu Presencia,
reconocemos que somos pecadores.
4. Rezamos por el urgente triunfo del Inmaculado Corazón de María en el Perú y en el Mundo
5. Rezamos en reparación al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María por la multitud de
ofensas que reciben diariamente, en especial por los atentados contra la Virgen María en el mundo entero. por
los ultrajes, los desprecios y las humillaciones contra el Santísimo Sacramento… por la falta de fe en Su
Presencia real en la Eucaristía…
6. Dios Padre Todopoderoso, rezamos por las intenciones de la Santísima Virgen María, por tu Divina Voluntad
que se haga en la tierra como en el cielo, también por las intenciones del Santo Padre.
7. Rezamos por la Iglesia, por los cardenales, los obispos, los sacerdotes, religiosos y por los seglares. Para que
Nuestra Señora les dé la victoria sobre sus enemigos ocultos o declarados
8. Rezamos por las vocaciones para la vida religiosa y el sacerdocio, como por la fidelidad y la santidad de los
sacerdotes.
9. Rezamos por las necesidades que pasa nuestra iglesia “Sr. De los Milagros” y por nuestro Templo “San Juan
Bautista” porque sea renovada desde sus cimientos y por todas las necesidades físicas y espirituales que pasa
la Iglesia Mundial.
10. Rezamos por quienes perseveran en la virtud. Para que Nuestra Señora les conceda un constante progreso
en su santificación. Por aquellos que luchan y titubean hoy, entre la virtud y el vicio.
11. Rezamos por aquellos que pecan, para que Nuestra Señora los preserve de la desesperación y los retorne
al buen camino.
12. Rezamos por todos aquellos que se encomendaron a nuestras oraciones.
13. Rezamos para detener la ofensiva laicista en nuestra sociedad
14. Rezamos por las pobre almas del purgatorio, especialmente aquellas de nuestras familias y por todos los
fieles difuntos. Ten Misericordia de ellas Señor.
15. Rezamos por la conversión de los pecadores.
16. Rezamos por los enfermos y los moribundos., especialmente por aquellos por quienes tu quieres que
intercedamos para que la Santísima Virgen los auxilie en sus últimos momentos.
17. Rezamos por aquellos que no tienen a nadie que rece por ellos.
18. Rezamos por la sociedad en Familia. Para que Nuestra Señora la haga cada vez más dedicada y eficiente
en el servicio de la Iglesia y de la Civilización Cristiana.
19. Rezamos por los líderes de las naciones, por toda la gente en los gobiernos para que respeten la Ley de
Dios y tengan la sabiduría y la fortaleza para resolver los grandes y complejos problemas de nuestra Patria y
sean guiados por el Espíritu Santo..
20. Rezamos para que el Perú y el Mundo entero se salve de la demolición moral por medio del Santo Rosario, y
lo ayuden con gracias especiales a cumplir su misión histórica.
21. Rezamos por los pobres, los necesitados, las víctimas del hambre, la guerra, los desastres naturales, el
divorcio, los bebes no nacidos, el aborto, los problemas familiares.
22. Rezamos por el término de las tentativas de imponer el aborto, el “matrimonio” homosexual, y todas las
ofensas morales contra de la Ley de Dios que se hacen en nuestro País.
23. Rezamos por aquellos que sufren desempleo, depresión, racismo, drogas, alcohol, vicios, homosexualidad,
abuso sexual y otros problemas. Ellos son nuestros hermanos y hermanas, ayúdales Señor por favor.
24. Rezamos por nuestros enemigos. Para que Nuestra Señora mueva sus corazones y los convierta.
25. Por todos aquellos que sufren en esta Ciudad. Para que Nuestra Señora los consuele, los ayude y los
santifique.
26. Rezamos Por nuestras familias por nuestros amigos y por cada uno de nosotros; Para que Nuestra Señora
nos dé el discernimiento y la fortaleza para enfrentar las pruebas que se nos presenten. por perseverancia en la
oración… te pedimos sanación en el cuerpo, la mente y el alma. Para que nos concedas paz en nuestros
corazones, nuestras familias y rezamos por la paz del mundo.
27. Rezamos por todas las personas que siempre nos piden oración… y a todas respondemos, ¡te lo pedimos,
Señor, y te damos gracias!, con la seguridad de que la petición ya está en las manos de Dios…
28. También te pedimos por nuestras intenciones personales [ ............... ]
29. Señor Jesús, en tu cuerpo crucificado tú recibiste el castigo que es debido por nuestros pecados, tu
soportaste nuestros sufrimientos y las consecuencias del pecado: la enfermedad y la muerte. Así que te
pedimos que nos perdones y que nos sanes por los méritos de tus santas heridas, por los méritos de tu santa
pasión, agonía y muerte y por los méritos de las penas del Inmaculado Corazón de María.
30. En tu Santo Nombre perdónanos todos nuestros pecados. Y que nos ayudes a perdonar a todos los que nos
han ofendido y obtener la gracia del Padre Eterno
31. Señor envía tu Espíritu Santo a renovar la faz de la tierra, a destruir la maldad y la oscuridad, el pecado y la
muerte, la inmoralidad, corrupción, violencia, el odio y la impureza.
32. Forma tu trono en cada corazón y enséñanos a regresar a Ti.
33. Señor escúchanos
34. Recémos
35.
36.
OFRECIMIENTO:
Acuérdate, ¡Oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu
asistencia y reclamando tu socorro, haya sido desamparado de ti. Animado por esta confianza, a ti acudo, oh Madre, Virgen de Vírgenes, y
gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana. Oh Madre de Dios, no deseches mis súplicas,
antes bien, escúchalas y acógelas benignamente. Amén.
CONFESAMOS NUESTRA FE PROCLAMANDO EL
CREDO DE LOS APÓSTOLES NICENO CONSTANTINOPOLITANO
"Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros lo hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.
O BIEN EL ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo
sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del
infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere
impuesta. Amén.
Padrenuestro…
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes
caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Tres Avemarías…
*Dios te salve, María; Virgen Santa, en tus manos encomiendo mi Fe para que la ilumines; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita
tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
*Dios te salve, María; Virgen Santa, en tus manos encomiendo mi ESPERANZA para que la alientes; llena eres de gracia; el Señor es
contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
*Dios te salve, María; Virgen Santa, en tus manos encomiendo mi CARIDAD para que la aumentes; llena eres de gracia; el Señor es contigo;
bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria…
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
ROSARIO DEL DIA
I.- Misterios Gozosos (lunes y sábado) (Antiguamente todos los domingos por ser este día dedicado por lo general a la
vida familiar. También los domingos de Adviento y domingos después de la Epifanía hasta la Cuaresma.
DONDE RECORDAMOS EL ANUNCIO, LA ENCARNACIÓN, LA INFANCIA Y LA VIDA OCULTA DE JESÚS.
Los misterios gozosos se refieren a la infancia de Jesús. Su contemplación nos introduce en el interior del corazón de la Virgen
María. Llamada ser Madre de Dios, es privilegiada y excepcionalmente redimida y llena de gracia. Se entrega sin condiciones.
Hace donación total de todo su ser. Es Madre y Virgen por obra del Espíritu Santo. Desbordando el misterio de Dios hecho
hombre, sale al encuentro de su parienta Isabel como peregrina de la caridad.
Llegada la plenitud de los tiempos, María da a luz por obra del Espíritu Santo. Comienza la presencia histórica del Redentor,
suprema expresión del amor del Padre para que todos los hombres se salven (Cf. Jo.3, 16). Fiel a la Ley, acude al templo de
Jerusalén donde recibe el anuncio del precio de dolor que ha de pagar como Madre y Corredentora. En silencio reverencial
acoge la respuesta del Hijo que permanece tres días en el templo porque ha de dedicarse a las cosas del Padre.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como… Ave… Ave… Ave María…
1. Anunciar y meditar el 1er Misterio: La Anunciación del Ángel a María (Annuntiatio)
EL FRUTO DEL MISTERIO: LA FE Y LA HUMILDAD
«Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre
llamado José, de la estirpe de David; el nombre de la virgen era María» (Lc 1,26-27).
«La anunciación de María inaugura la plenitud de "los tiempos" (Gál 4,4), es decir, el cumplimiento de las promesas y de los preparativos»
Meditación: Aprenderé de la Virgen, a vivir con humildad y a cumplir con alegría la voluntad de Dios.
Madre de Dios y Madre nuestra: enséñanos a decir sí al plan de Dios sobre nosotros, a entregarnos
contigo al ” http://www.cofradiarosario.net/misterios.htmPadre en esclavitud de amor. Contigo decimos: “Aquí
está la esclava http://www.cofradiarosario.net/GOZOSO_1.htmdel Señor, hágase en mí según tu palabra.
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, una…
Jaculatoria de Fátima: ¡Oh, Jesús mío! Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas,
especialmente a las más necesitadas de tu divina Misericordia.
Jaculatoria a María…
María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte, ampáranos gran Señora.
Terminamos la decena con unos cortos ruegos…
Sagrado Corazón de Jesús… en Vos confío.
María, Reina de la Paz… ruega por nosotros.
San José… ruega por nosotros.
San Miguel Arcángel… defiéndenos en la batalla.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: El Ángel anuncia de parte de Dios el alto misterio de la
Encarnación Ave… Ave… Ave María…
2. Anunciar y meditar el 2do Misterio: La Visitación de María a Santa Isabel (Visitatio)
EL FRUTO DEL MISTERIO: EL AMOR AL PRÓJIMO
«En aquellos días María se puso en camino y fue aprisa a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a
Isabel. Y sucedió que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y
exclamando a voz en grito, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno"» (Lc 1, 39-42)
«La "visitación" de María a Isabel se convirtió así en visita de Dios a su pueblo»
Meditación: Aprenderé de la Virgen, el servir a los demás con amor.
Madre de Dios y Madre nuestra, Señora del Rosario. Enséñanos a ser fieles al misterio de la Gracia
que tu hijo nos trae por tu mediación. Enséñanos a vivir tu estilo de vida, que es el Magnificat
saliendo al encuentro de los demás en actitud de caridad, humildad y servicio. Enséñanos cómo
abrirnos al amor de tu Hijo, como amarlo con todas sus consecuencia y cómo ser testigos valientes
de su amor.
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
3. Anunciar y meditar el 3er Misterio: El nacimiento del Hijo de Dios.
EL FRUTO DEL MISTERIO: LA POBREZA
«Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer
empadronamiento estaba Cirino como gobernador de Siria. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde
Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para
empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del
alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el
alojamiento» (Lc 2,1-7).
«Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre (cf. Lc 2, 6-7); aquellos sencillos pastores son los primeros testigos del
acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo»
Meditación: Amaré como Jesús, la sencillez y la pobreza.
Nos unimos al coro de los ángeles glorificando a Dios y manifestando nuestra buena voluntad para
recibir la paz que cristo nos trae. Acudimos presurosos a Belén con los pastores para adorar al Niño
y hacerle la ofrenda de nuestra vida.
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
4. Anunciar y meditar el 4to Misterio: La Presentación del Niño Jesús en el templo.
EL FRUTO DEL MISTERIO: LA OBEDIENCIA
«Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, como lo había llamado el ángel antes de ser
concebido en el seno. Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para
presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un
par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor» (Lc 2, 21-24).
«La circuncisión de Jesús, al octavo día de su nacimiento, es señal de su inserción en la descendencia de Abraham, en el pueblo de la
Alianza, de su sometimiento a la Ley»
Meditación: Aprenderé a obedecer la ley de Dios en todo momento.
¡Madre de Dios y Madre nuestra, Señora del Rosario!. Cuando te contemplamos con Cristo entre
tus brazos en el templo, nos llenamos de esperanza porque sabemos que nosotros -miembros de
Cristo- también estamos entre tus brazos. Te confiamos y consagramos nuestras vidas: guárdanos al
calor de tu corazón para siempre.
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Ofrecemos la última decena de nuestro Rosario en reparación por todas las ofensas que a diario reciben los Corazones de Jesús y María,
por los ultrajes, los desprecios y las humillaciones contra el Santísimo Sacramento, por la falta de fe en Su Presencia real en la Eucaristía.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
5. Anunciar y meditar el 5to Misterio: El Niño Perdido y Hallado en el Templo.
EL FRUTO DEL MISTERIO: EL GOZO DE ENCONTRAR A JESÚS Y SEGUIRLO
«Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y,
al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Y sucedió que al cabo de tres días, le encontraron
en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su
inteligencia y sus respuestas» (Lc 2, 41-47)
«El hallazgo de Jesús en el Templo es el único suceso que rompe el silencio de los Evangelios sobre los años ocultos de Jesús. Jesús deja
entrever en ello el misterio de su consagración total a una misión derivada de su filiación divina: "¿No sabíais que me debo a los asuntos de
mi Padre?"»
Meditación: Aprenderé de San José y la Virgen a buscar siempre con anhelo a Jesús.
María escucha asombrada al Hijo y va guardando sus palabras en el corazón. Ella será la primera
beneficiada de las enseñanzas del Hijo en tal manera que la Madre se convierte en hija del Hijo en el
orden de la Verdad y la gracia. ¿Cómo escucharía la Madre al Hijo? ¿Cómo lo escuchamos
nosotros?
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
II.- Misterios Luminosos (jueves)
Nos permiten meditar algunos momentos particularmente significativos sobre la vida pública de Cristo.
Con María, contemplamos espiritualmente desde el bautismo de Jesús los cielos abiertos. Oímos la voz del Padre y vemos al Espíritu Santo
sobre Jesucristo. Se inaugura el Nuevo Testamento. Cristo es confirmado en su misión por el Padre.
Con María participamos en la boda de Caná. La Madre intercede ante el Hijo y Cristo realiza su primer milagro. María nos interpela: Haced
lo que Él os diga. Es una invitación a abrir el corazón a la predicación de Cristo que nos habla del Reino y nos invita a la conversión. María
nos pide que nos dejemos inundar por la luz de la Transfiguración, gracia de Dios en nuestras almas, y nos atrae irresistiblemente a la
Eucaristía Sacrificio, Comunión y Tabernáculo. Para luego continuar hasta la víspera de su Pasión como verdadera introducción a la
profundidad del Corazón de Cristo, abismo de gozo y de luz, de dolor y de gloria..
Contemplar en estos dos días a Jesús en medio de su pueblo
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
1. Anunciar y meditar el 1er Misterio: El Bautismo en el Jordán. (Baptisma apud Iordanem)
EL FRUTO DEL MISTERIO: ARREPENTIMIENTO Y CONVERSIÓN. LA HUMILDAD
«Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía
sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: "Este es mi Hijo amado, en quien me complazco"». (Mt 3,16-17)
Meditación: «El comienzo de la vida pública de Jesús es su bautismo por Juan en el Jordán. Juan proclamaba "un bautismo de conversión
para el perdón de los pecados" (Lc 3, 3)» (CIC, 535).
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
2. Anunciar y meditar el 2do Misterio: Jesús y María en las Bodas de Canaán Autorrevelación en las bodas de Caná (Autorevelatio apud
Cananense matriomonium)
EL FRUTO DEL MISTERIO: LA INTERMEDIACIÓN DE MARIA. (A JESÚS POR MARÍA)
«Al tercer día hubo una boda en Canaán, un pueblo de Galilea. La madre de Jesús estaba allí, y Jesús y sus discípulos también habían sido
invitados a la boda. En esto se acabó el vino, y la madre de Jesús le dijo: "Ya no tienen vino".
Jesús le contestó: "Mujer, ¿por qué me lo dices a mí? Mi hora aún no ha llegado".
Dijo ella a los que estaban sirviendo: "Haced lo que él os diga".
Había allí seis tinajas de piedra, para el agua que usan los judíos en sus ceremonias de purificación. En cada tinaja cabían entre cincuenta y
setenta litros. Jesús dijo a los sirvientes: "Llenad de agua estas tinajas".
Las llenaron hasta arriba, y les dijo: "Ahora sacad un poco y llevádselo al encargado de la fiesta".
Meditación: Así lo hicieron, y el encargado de la fiesta probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde había salido. Solo lo sabían
los sirvientes que habían sacado el agua. Así que el encargado llamó al novio y le dijo: "Todo el mundo sirve primero el mejor vino, y
cuando los invitados ya han bebido bastante, sirve el vino corriente. Pero tú has guardado el mejor hasta ahora".
Esta fue la primera señal milagrosa que hizo Jesús en Caná de Galilea. Con ella mostró su gloria, y sus discípulos creyeron en él.» (Jn 2, 1-
11)
En el umbral de su vida pública, Jesús realiza su primer signo -a petición de su Madre- con ocasión de un banquete de boda. La Iglesia
concede una gran importancia a la presencia de Jesús en las bodas de Caná. Ve en ella la confirmación de la bondad del matrimonio y el
anuncio de que en adelante el matrimonio será un signo eficaz de la presencia de Cristo»
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
3. Anunciar y meditar el 3er Misterio: Jesús Anuncia el Reino de Dios.
EL FRUTO DEL MISTERIO: OBEDIENCIA A LA IGLESIA. LA IGESIA COMO REINO DE DIOS (LA ESPERANZA)
El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión (Regni Dei proclamatio coniuncta cum invitamento ad conversionem)
«El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el Evangelio». (Mc 1, 15)
Meditación: «Todos los hombres están llamados a entrar en el Reino. Anunciado en primer lugar a los hijos de Israel, este reino mesiánico
está destinado a acoger a los hombres de todas las naciones»
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
4. Anunciar y meditar el 4to Misterio: La Transfiguración.
EL FRUTO DEL MISTERIO: LA SANTIDAD. LA FE
«Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte, a un monte alto. Y se transfiguró
delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz» (Mt 17, 1-2).
Meditación: «Por un instante, Jesús muestra su gloria divina, confirmando así la confesión de Pedro. Muestra también que para "entrar
en su gloria" (Lc 24, 26), es necesario pasar por la Cruz en Jerusalén»
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
Ofrecemos la última decena de nuestro Rosario en reparación…
5. Anunciar y meditar el 5to Misterio: La Institución de la Eucaristía.
EL FRUTO DEL MISTERIO: LA ADORACIÓN Y RECIBIR LA COMUNIÓN FRECUENTEMENTE. (LA CONFIANZA EN DIOS)
«Mientras cenaban, Jesús tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a Dios lo partió y se lo dio a los discípulos, diciendo: "Tomad,
comed, esto es mi cuerpo".
Luego tomó en sus manos una copa, y habiendo dado gracias a Dios la pasó a ellos, diciendo: "Bebed todos de esta copa, porque esto es mi
sangre, con la que se confirma el pacto, la cual es derramada en favor de muchos para perdón de sus pecados".» (Mt 26, 26-28).
Meditación: «Al celebrar la última Cena con sus apóstoles en el transcurso del banquete pascual, Jesús dio su sentido definitivo a la
pascua judía. En efecto, el paso de Jesús a su Padre por su muerte y su resurrección, la Pascua nueva, es anticipada en la Cena y celebrada
en la Eucaristía que da cumplimiento a la pascua judía y anticipa la pascua final de la Iglesia en la gloria del Reino»
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
III.-Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como…
Ave… Ave… Ave María… Ave… Ave… Ave María…
MISTERIOS DOLOROSOS
Martes y Viernes
1) La oración del huerto. (Lc 22, 39-44) Aprenderé de Jesús a orar lleno de confianza al Padre.
2) La flagelación del Señor. (Jn 19,1) Aprenderé de Jesús a tener siempre un espíritu de sacrificio y mortificación.
3) La coronación de espinas. (Jn 19,2) Aprenderé de Jesús el amor a las humillaciones, las injurias y las críticas.
4) Jesús carga con la cruz. (Jn 19,17) Aprenderé de Jesús a cargar todos los días mi cruz, penas y problemas,
5) Jesús muere en la cruz. (Jn 19,30) Aprenderé de Jesús a dar mi vida por la Iglesia y por amor a mi prójimo.
Misterios Dolorosos (martes y viernes), y los domingos en Cuaresma.
En que se aborda los sufrimientos de la Pasión, de Jesús desde Getsemaní hasta el Santo Sepulcro.
La Virgen María nos ayuda a penetrar el sentido de la Pasión y Muerte de Cristo en los misterios dolorosos. Acompañamos a Cristo en la
oración del huerto que nos enseña la necesidad que tenemos de tiempos suficientemente largos de oración que darán sentido a nuestra
vida y misión como bautizados. Contemplamos la agonía de Getsemaní en comunión con la humillación extrema de Jesús. Lo reconocemos
como Rey universal en la paradoja de la coronación de espinas. Permanecemos junto a la Cruz con María: Ella nos acoge como hijos y
nosotros la acogemos como Madre. Permanecemos adorando a Cristo muerto por nosotros en silenció, acompañando a su Madre.
Contemplar la pasión y muerte de Jesús.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
1. Anunciar y meditar el 1er Misterio: La Agonía en el Huerto de Getsemaní. (Agonia in Hortu)
EL FRUTO DEL MISTERIO: ENTREGA A LA VOLUNTAD DE DIOS. (DOLOR POR EL PECADO)
«Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a sus discípulos: "Sentaos aquí mientras voy a orar". Y tomando
consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: "Mi alma está triste hasta el punto de
morir; quedaos aquí y velad conmigo". Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: "Padre mío, si es posible, que pase
de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú"» (Mt 26, 36-39).
Meditación: «Este combate y esta victoria sólo son posibles con la oración. Por medio de su oración, Jesús es vencedor del Tentador,
desde el principio y en el último combate de su agonía»
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
2. Anunciar y meditar el 2do Misterio: La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo. (Flagellatio)
EL FRUTO DEL MISTERIO: LA PUREZA
«Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le vistieron un
manto de púrpura; y, acercándose a él, le decían: "Salve, Rey de los judíos". Y le daban bofetadas» (Jn 19,1-3).
Meditación: «Los padecimientos de Jesús han tomado una forma histórica concreta por el hecho de haber sido "reprobado por los
ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas" (Mc 8, 31), que lo "entregaron a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle" (Mt,
20, 19)»
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
3. Anunciar y meditar el 3er Misterio: La Coronación de Espinas.
EL FRUTO DEL MISTERIO: CRISTO, REY DE MI CORAZÓN. (EL VALOR)
«Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte. Lo desnudaron y
le echaron encima un manto púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza, y en su mano derecha una caña, y
doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: "Salve, Rey de los judíos"». (Mt 27, 27-29)
Meditación: «El amor hasta el extremo es el que confiere su valor de redención y de reparación, de expiación y de satisfacción al
sacrificio de Cristo. Nos ha conocido y amado a todos en la ofrenda de su vida» (CIC, 616). Imágenes de la Corona de Espinas
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
4. Anunciar y meditar el 4to Misterio: Jesús con la Cruz a Cuestas hacia el Monte Calvario.(Baiulatio Crucis)
EL FRUTO DEL MISTERIO: LA PACIENCIA
«Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, que volvía del campo, el padre de Alejandro y de Rufo, a que llevara su cruz. Lo
condujeron al lugar del Gólgota, que quiere decir de la "Calavera"» (Mc 15, 21-22).
Meditación: «Al aceptar en su voluntad humana que se haga la voluntad del Padre, acepta su muerte como redentora para "llevar
nuestras faltas en su cuerpo sobre el madero" (1P 2, 24)»
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
Ofrecemos la última decena de nuestro Rosario en reparación…
5. Anunciar y meditar el 5to Misterio: La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. (Crucifixio et mors)
EL FRUTO DEL MISTERIO: ACEPTACIÓN DE LA MUERTE. (LA PERSEVERANCIA)
«Llegados al lugar llamado "La Calavera", lo crucificaron allí a él y a los dos malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía:
"Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen"... Era ya eso de mediodía cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la
tierra hasta la media tarde. El velo del Santuario se rasgó por medio y Jesús, dando un fuerte grito dijo: "Padre, en tus manos pongo mi
espíritu" y, dicho esto, expiró» (Lc 23, 33-46).
Meditación: «"Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras" (1Cor 15, 3)»
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
IV.-Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como…
Ave… Ave… Ave María… Ave… Ave… Ave María…
MISTERIOS GLORIOSOS
Miércoles y Domingos
1) La resurrección del Señor. (Lc 24, 5-6) Viviré con gozo porque después de la muerte resucitaré para la vida eterna.
2) La ascensión de Jesús a los cielos. (Lc 2451) Que mis pensamientos, palabras y obras vayan encaminados al cielo.
3) La venida del Espíritu Santo. (Hch 2, 3-4) Aprenderé a amar al Espíritu Santo.
4) La Asunción de la Virgen a los cielos. (Lc 1,45) Pondrè a María como guía que me ayude de la mano a llegar al
cielo.
5) La Coronación de María como Reina de los cielos. (Ap 12,1) Pondré a la Virgen como reina de mi corazón.
Al mismo tiempo que rezas cada misterio, vas también pensando en la intención por la cual ofreciste tu oración
Misterios Gloriosos (miércoles y domingo) y los domingos desde la Pascua de Resurrección hasta Adviento.
Donde se unen la tierra y el cielo, desde el triunfo de la Resurrección de Cristo hasta la Coronación de María en el Cielo.
La contemplación de los misterios gloriosos en el secreto del corazón de la Virgen nos convierte en testigos de la gran alegría: Cristo ha
resucitado, triunfador sobre el pecado y la muerte, sube a los cielos y allí nos prepara un lugar (Cf. Jo. 14,2), nos envía su Espíritu para que
nos santifique y conduzca la Iglesia a la plenitud, glorifica a su Madre que, en cuerpo y alma, nos precede en el cielo como miembro
destacado de la Iglesia y es coronada como Reina.
Los misterios gloriosos del Rosario nos estimulan a ser sembradores de esperanza y alegría, dando testimonio de la Resurrección de Cristo
imitando a María Magdalena. Caminamos mirando al cielo donde está Cristo nuestra Cabeza, animados por la fuerza del Espíritu Santo. La
Virgen del Rosario, asunta al cielo en cuerpo y alma, intercede por nosotros que somos sus hijos.
Contemplar la Gloria de Jesús y la Glorificación de María.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
1. Anunciar y meditar el 1er Misterio: La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
EL FRUTO DEL MISTERIO: LA FE
«El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Pero encontraron que la
piedra había sido retirada del sepulcro, y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. No sabían que pensar de esto, cuando se
presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos les dijeron: "¿Por qué
buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado"» (Lc 24, 1-6).
Meditación: «"Si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe" (1Cor 15, 14). La Resurrección constituye ante
todo la confirmación de todo lo que Cristo hizo y enseñó»
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
2. Anunciar y meditar el 2do Misterio: La Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo. (Ascensio)
EL FRUTO DEL MISTERIO: LA ESPERANZA Y DESEO DE VIDA ETERNA
La Ascensión del Señor al Cielo, pasados cuarenta días tras la resurrección
«El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios» (Mc 16, 19).
Meditación: «Esta última etapa permanece estrechamente unida a la primera, es decir, a la bajada desde el cielo realizada en la
Encarnación. Sólo el que "salió del Padre" puede volver al Padre: Cristo»
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
3. Anunciar y meditar el 3er Misterio: La Venida del Espíritu Santo en Pentecostés. (Descensus Spiritus Sancti)
EL FRUTO DEL MISTERIO: ORACIÓN Y DOCILIDAD AL ESPÍRITU SANTO (EL AMOR A DIOS)
«Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de
viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se
posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les
concedía expresarse» (Hch 2, 1-4).
Meditación: «"Espíritu Santo", tal es el nombre propio de Aquél que adoramos y glorificamos con el Padre y el Hijo. La Iglesia ha recibido
este nombre del Señor y lo profesa en el Bautismo de sus nuevos hijos» (
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
4. Anunciar y meditar el 4to Misterio: La Asunción de la Virgen Santísima en cuerpo y alma, al Cielo (Assumptio)
EL FRUTO DEL MISTERIO: LA GRACIA DE LA PERSEVERANCIA FINAL Y DE UNA MUERTE FELIZ.
«Todas las generaciones me llamarán bienaventurada porque el Señor ha hecho obras grandes en mí» (Lc 1, 48-49).
Meditación: «La Santísima Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, en donde
ella participa ya en la gloria de la resurrección de su Hijo, anticipando la resurrección de todos los miembros de su Cuerpo»
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Como preparación para la decena, puede entonarse alguna canción o letrilla como: Ave… Ave… Ave María…
Ofrecemos la última decena de nuestro Rosario en reparación…
5. Anunciar y meditar el 5to Misterio: La Coronación de la Virgen Santísima como Reina y Señora de todo lo creado (Coronatio in Caelo)
EL FRUTO DEL MISTERIO: LA CONFIANZA EN LA INTERCESIÓN DE MARIA MEDIADORA
«Una gran señal apareció en el cielo: una mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza»
(Ap 12, 1).
Meditación: «Finalmente, la Virgen inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la
tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su
Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte»
Padrenuestro, diez Avemarías un Gloria, Jaculatoria de Fátima, Jaculatoria a María. Terminamos la decena con unos cortos ruegos.
Rezar el Santo Rosario con este proceso complementa el orden tradicional de la Iglesia.
“Un mundo en oración, es un mundo en paz.”
CONCLUSIÓN.
Llevamos el Rosario en el corazón como recuerdo amoroso de la vida de Cristo. En los labios, recitando litánicamente las avemarías. Y en
las manos, como defensa ante el mal. Renovamos nuestra consagración a la Virgen del Rosario: somos totalmente de la Virgen María como
la mejor manera de ser totalmente de Cristo y de su Iglesia.
https://espiritualidad.marianistas.org/wp-content/uploads/2014/07/letanias_marianas.pdf

Letanías Lauretanas (o una Oración a San Miguel Arcángel…)


San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del demonio. ¡Reprímale Dios!,
pedimos suplicantes. Y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a todos los
espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Letanías de la Santísima Virgen
https://www.aciprensa.com/Oracion/letaniasvirgen.htm
Señor, ten piedad de nosotros.
Jesucristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Jesucristo, óyenos.
Jesucristo, escúchanos,
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, (*)ruega por nosotros (*)
Santa Madre de Dios, (*)
Santa Virgen de las Vírgenes, (*)
Madre de Jesucristo, (*)
Madre de la divina gracia, (*)
Madre purísima, (*)
Madre castísima, (*)
Madre Virgen, (*)
Madre Incorrupta, (*)
Madre Inmaculada, (*)
Madre Amable, (*)
Madre Admirable, (*)
Madre del Buen Consejo, (*)
Madre del Creador, (*)
Madre del Salvador, (*)
Virgen prudentísima, (*)
Virgen digna de veneración, (*)
Virgen digna de alabanza, (*)
Virgen Poderosa, (*)
Virgen Clemente, (*)
Virgen Fiel, (*)
Espejo de Justicia, (*)
Trono de la eterna sabiduría, (*)
Causa de nuestra alegría, (*)
Vaso espiritual, (*)
Vaso de honor (1), (*)
Vaso de insigne devoción, (*)
Rosa Mística, (*)
Torre de David, (*)
Torre de marfil (2), (*)
Casa de oro, (*)
Arca de la Alianza (3), (*)
Puerta del cielo, (*)
Estrella de la mañana, (*)
Salud de los enfermos, (*)
Refugio de los pecadores, (*)
Consoladora de los Afligidos, (*)
Auxilio de los cristianos, (*)
Reina de los Ángeles, (*)
Reina de los Patriarcas, (*)
Reina de los Profetas, (*)
Reina de los Apóstoles, (*)
Reina de los Mártires, (*)
Reina de los Confesores, (*)
Reina de las Vírgenes, (*)
Reina de todos los Santos, (*)
Reina concebida sin pecado original, (*)
Reina llevada al cielo, (*)
Reina del Santo Rosario, (*)
Reina de la Paz. (*)
(1) Vaso de honor, que llevó el mejor de los licores, la Sangre preciosísima de Jesús.
(2) Torre de marfil, sólida y hermosa.
(3) Arca de la Alianza, que contiene a Jesús.
v/. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo.
r/. Perdónanos, Señor.
v/. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
r/. Escúchanos, Señor.
v/. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
r/. Ten piedad de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
ORACIÓN.
Te rogamos nos concedas,
Señor Dios nuestro,
gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión
de la bienaventurada siempre Virgen María,
vernos libres de las tristezas de la vida presente
y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Otra Oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desprecies nuestras súplicas en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de
todos los peligros, Virgen Gloriosa y Bendita.
v/. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
r/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que lo que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación
de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz, seamos llevados a la gloria de la Resurrección…
Por Jesucristo Nuestro Señor…
Amén.
(Compilado por José Gálvez Krüger)

Después de rezar los cinco Misterios (o veinte, si estamos rezando el Rosario completo):
1. Ofrecemos un Padrenuestro y tres Avemarías por las intenciones del Santo Padre…
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como
en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no
nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
a.*Dios te salve, María, hija de Dios Padre; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y
bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén.
b.*Dios te salve, María, madre de Dios Hijo;…
c.*Dios te salve, María, esposa purísima de Dios Espíritu Santo…
2. Ofrecemos un Padrenuestro y tres Avemarías por las Almas del purgatorio…
3. Ofrecemos un Padrenuestro y tres Avemarías por las intenciones personales de todos los presentes…
-Dios te salve, María, templo y sagrario de la Santísima Trinidad; Virgen concebida sin la culpa original:
Gloria al Padre…Amén.
Salve:
Dios te salve, Reina y Madre, Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra: ¡Dios te salve! A ti llamamos los desterrados hijos
de Eva; a ti suspiramos gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. ¡Ea, pues!, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce
siempre Virgen María!
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo.
Oración. Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y
Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su
conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro
Señor. Amén.
Consagrándonos a María:
Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti, celestial princesa, Virgen Sagrada
María, yo te ofrezco desde este día: alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Échame tu bendición todas las
horas del día, y también las de la noche, Virgen sagrada María, y si en algo te he ofendido, perdóname, Madre mía. Que hoy yo recibo tu
bendición + en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Por último, la Señal de la Cruz…
+ En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
http://www.cofradiarosario.net/misterios.htm
http://www.cofradiarosario.net/meditaciones.htm#rosario
http://www.cofradiarosario.net/cateq_ros_8.htm
http://www.cofradiarosario.net/GOZOSO_1.htm

http://www.tengoseddeti.org/article/como-se-reza-el-santo-rosario/
https://www.theworkofgod.org/Spanish/Devotns/Rosary/intentns.htm Intenciones del Santo Rosario
https://www.theworkofgod.org/Spanish/Devotns/Rosary/how2pray.htm#Senal%20de%20la%20cruz
https://www.theworkofgod.org/Spanish/Devotns/Rosary/escrituras_misterios_gozosos.htm#ANNUNCIATION
www.santorosario.info/misterios.htm 3/3 Catequesis sobre María
http://www.santorosario.info/misterios.htm%203/3 Catequesis sobre María
http://www.santorosario.info/misterios.htm Frutos de los Misterios. 16/4/2019 Rosarium Virginis Mariae - Carta Apostolica de Juan Pablo II
*Signarse: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro
Santiguarse: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
Persignarse: Es la combinación de las dos anteriores. Primero nos signamos y luego nos santiguamos.

CONTEMPLAR A CRISTO CON LOS OJOS DE MARÍA


Para que pueda decirse que el Rosario es más plenamente 'compendio del Evangelio', es conveniente pues que, tras haber recordado la
encarnación y la vida oculta de Cristo (misterios de gozo), y antes de considerar los sufrimientos de la pasión (misterios de dolor) y el
triunfo de la resurrección (misterios de gloria), la meditación se centre también en algunos momentos particularmente significativos de la
vida pública (misterios de luz). Esta incorporación de nuevos misterios, sin prejuzgar ningún aspecto esencial de la estructura tradicional de
esta oración, se orienta a hacerla vivir con renovado interés en la espiritualidad cristiana, como verdadera introducción a la profundidad
del Corazón de Cristo, abismo de gozo y de luz, de dolor y de gloria. (Juan Pablo II - Carta Apostolica "Rosarium Virginis Mariae", 19) A.- Los
ciclos de meditaciones propuestos en el Santo Rosario no son ciertamente exhaustivos, pero llaman la atención sobre lo esencial,
preparando el ánimo para gustar un conocimiento de Cristo, que se alimenta continuamente del manantial puro del texto evangélico. Cada
rasgo de la vida de Cristo, tal como lo narran los Evangelistas, refleja aquel Misterio que supera todo conocimiento (cf. Ef 3, 19). Es el
Misterio del Verbo hecho carne, en el cual «reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente» (Col 2, 9). Por eso el Catecismo de la
Iglesia Católica insiste tanto en los misterios de Cristo, recordando que «todo en la vida de Jesús es signo de su Misterio». El «duc in altum»
de la Iglesia en el tercer Milenio se basa en la capacidad de los cristianos de alcanzar «en toda su riqueza la plena inteligencia y perfecto
conocimiento del Misterio de Dios, en el cual están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia» (Col 2, 2-3). La Carta a los
Efesios desea ardientemente a todos los bautizados: «Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados
en el amor [...], podáis conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vayáis llenando hasta la total plenitud de
Dios» (3, 17-19).
B.- El Rosario promueve este ideal, ofreciendo el 'secreto' para abrirse más fácilmente a un conocimiento profundo y comprometido de
Cristo. Podríamos llamarlo el camino de María. Es el camino del ejemplo de la Virgen de Nazaret, mujer de fe, de silencio y de escucha. Es
al mismo tiempo el camino de una devoción mariana consciente de la inseparable relación que une Cristo con su Santa Madre: los
misterios de Cristo son también, en cierto sentido, los misterios de su Madre, incluso cuando Ella no está implicada directamente, por el
hecho mismo de que Ella vive de Él y por Él. Haciendo nuestras en el Ave Maria las palabras del ángel Gabriel y de santa Isabel, nos
sentimos impulsados a buscar siempre de nuevo en María, entre sus brazos y en su corazón, el «fruto bendito de su vientre» (cf. Lc 1,
42). (Juan Pablo II - Carta Apostolica "Rosarium Virginis Mariae", 24)
*Las oraciones se hacen despacio y desde el corazón… poniendo todo nuestro ser en cada palabra que pronunciamos… si oramos así, cada
oración, aunque igual a las demás, será totalmente nueva… cargada de sentido… de sentimiento… de amor…
El rezo del Santo Rosario en el hogar mantiene a la familia unida y la coloca bajo la protección especial de la Virgen María.
Para recibir las gracias de recitar el Rosario se debe estar en estado de gracia o por lo menos tener la firme resolución de renunciar al
pecado mortal.
INDULGENCIAS.- La Santa Iglesia concede de entre sus tesoros, indulgencia parcial a todo el que rece el Rsario.
Para ganar indulgencia plenaria:
a) Los cinco misterios han de decirse seguidos.
b) Se ha de meditar en los misterios y vivirlos.
c) Rezarlo ante el Santísimo – en familia – en comunidad religiosa o en asociación piadosa. Además: Confesarse – Comulgar – Orar por las
intenciones del Papa.
*Quien dirige el Rosario, enuncia el Misterio que se va a contemplar durante la decena… y guardamos unos segundos de silencio…
Recordemos que Dios siempre nos habla… pero Él siempre habla bajito y debemos hacer silencio en nuestro interior para poder escuchar
su voz…
*Los misterios gozosos son parte de la oración católica del Rosario, en concreto la primera de las cuatro series de cinco misterios y
tratan el anuncio y la infancia de Jesús. Después de los mismos, se rezan los misterios luminosos de la vida pública de Cristo,
los misterios dolorosos de la Pasión y los misterios gloriosos de los sucesos ocurridos desde la Resurrección.
CAMPAÑA MUNDIAL DEL ROSARIO:
“Que cada persona tenga un rosario e instrucciones para rezarlo.”
“Que cada persona sepa rezar el Santo Rosario.”
“Que cada persona medite y viva el Santo Rosario diariamente, especialmente en familia.”
“Si tú ya rezas el Rosario da y enseña a otros.”
*Como se reza el Santo Rosario
La forma básica de rezar el Santo Rosario es rezar un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria por cada Misterio… a esta forma básica se le
suelen añadir oraciones, jaculatorias e invocaciones… Aquí vamos a explicar una forma como rezarlo…
Para rezar bien el Rosario tenemos que comenzar por separar un momento para hacerlo… para estar en paz… en paz con nosotros mismos
y con nuestros hermanos… en paz con Dios… dejando fuera de nuestra mente y nuestro corazón todos los trajines y dificultades del día…
un momento para hacer silencio interior… un momento para estar con Dios…
*En ocasiones, quien dirige puede leer un pasaje de las Escrituras… o puede hacer una corta reflexión sobre el Misterio que vamos a
contemplar… o puede hacer alguna otra lectura espiritual, como los Mensajes de la Reina de la Paz en Medjugorje…
*Letanías Lauretanas
La letanía es una rogativa o súplica que se hace a Dios con cierto orden, invocando la Santísima Trinidad, y poniendo por medianeros a
Jesucristo, la Virgen y los Santos. Las letanías más antiguas después de las de los Santos (año 595) son las de la Santísima Virgen. Llámense
lauretanas o de Loreto, Italia y fueron aprobadas por Sixto V en 1587.
Después de rezar los Misterios del Rosario, muchas personas suelen rezar las “Letanías Lauretanas” o “Loretanas”, pues provienen del
Santuario Mariano de Loreto en Italia… La palabra letanía significa súplica o ruego, ruegos públicos… y son invocaciones que honran a la
Santísima Virgen, Madre de Dios, con símbolos y figuras tomados sobre todo de la Sagrada Escritura…
Iniciamos las Letanías con una invocación a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo… reconociendo nuestra naturaleza indigna y pecadora, e
imploramos su misericordia…
Quien dirige las Letanías hace la invocación… y todos le respondemos repitiéndola…
El Papa León XIII prescribió finalizar el rezo del rosario durante el mes de octubre con las letanías. Ello ha
inducido a considerar de forma errónea a las letanías como una parte o apéndice del rosario (Cfr. el documento
"Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia", II, 5, nº 203). En realidad las letanías lauretanas constituyen
una oración en si mismas cuyo origen se suele situar hacia el año 1500 en el santuario Loreto (de ahí su
nombre de "lauretanas"). A lo largo de los siglos han sido muy apreciadas y recomendadas por los Papas.
¡A Jesús por María! 16
Todo ha venido de Cristo, incluso María; todo ha venido por 
María, incluso Cristo. (Benedicto XVI)
“El Santo Rosario es un poderoso escudo contra el infierno;
destruye el vicio, libra del pecado y deshace la herejía“, reveló la
Santísima Virgen a Santo Domingo de Guzmán.
SANTO ROSARIO
Oh Rosario bendito de María, dulce cadena que nos une con
Dios, vínculo de amor que nos une a los Ángeles, torre de
salvación contra los asaltos del infierno, puerto seguro en el
común naufragio, no te dejaremos jamás. Tú serás nuestro
consuelo en la hora de la agonía. Para ti el último beso de la vida
que se apaga. Y el último susurro de nuestros labios será tu
suave nombre, oh Reina del Rosario, oh Madre nuestra querida,
oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de los
tristes. Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra
y en el cielo."
Vaticano, 16 de Octubre del año 2002, inicio de vigésimo quinto
de mi pontificado.
(Carta Apostólica "Rosarium Virginis Mariae", Juan Pablo II)

16 16
I.-LOS MISTERIOS GOZOSOS
1 La Anunciación
2 La Visitación
3 La Navidad
4 La Presentación
5 El hallazgo del niño Jesús en el templo
1.-La Anunciación
SAGRADAS ESCRITURAS Lucas 1:26-38
26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era
María.
28 Y entrando, le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
30 El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.
34 María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?
35 El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha
de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban
estéril,
37= porque ninguna cosa es imposible para Dios.
38 Dijo María: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y el ángel dejándola se fue.
MEDITACIÓN
Bases para la vida espiritual
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos por las virtudes de la humildad y la pureza de corazón, para que nos
podamos volver como María y decir:
"Yo soy tu fiel sirviente, hagase en mi según tu Divina Voluntad"
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En la Anunciación bendita tu Eres entre todas las mujeres y
bendito es es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores para que abramos nuestros corazones con
humildad y pureza a la palabra de Dios, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.
2.-Visitación
SAGRADAS ESCRITURAS Lucas 1:39 - 56
39 En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá;
40 entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
41 Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel
quedó llena de Espíritu Santo;
42 y exclamando con gran voz, dijo: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno;
43 y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?
44 Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.
45 ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!
46 Y dijo María: Engrandece mi alma al Señor
47 y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador
48 porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán
bienaventurada,
49 porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre
50 y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.
51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.
52 Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.
53 A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.
54 Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
55 - como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos.
56 María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.
MEDITACIÓN
Práctica del amor a Dios y al Prójimo
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para tener Caridad en nuestros corazones, para que
podamos ser visitados por la Reina del Cielo y recibir el fuego ardiente de la Caridad, para que así te
podamos adorar y también amar al prójimo.
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En la Visitación bendita tu Eres entre todas las
mujeres y bendito es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores para que nos llenemos de caridad, ahora y en la
hora de nuestra muerte. Amen. .
3.-Natividad
SAGRADAS ESCRITURAS Lucas 2:7-19
7 y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.
8 Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.
9 Se les presentó el Angel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor.
10 El ángel les dijo: No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo:
11 os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor;
12 y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
13 Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
14 Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»
15 Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos, pues,
hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.»
16 Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
17 Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño;
18 y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían.
19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.
Mateo 2:1-11 Capítulo dos.
Ofrecimiento de los tres reyes magos - Huida a Egipto - Masacre de los inocentes.
1 Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en
Jerusalén,
2 diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.
3 En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén.
4 Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de
nacer el Cristo.
5 Ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta:
6 Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que
apacentará a mi pueblo Israel.
7 Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella.
8 Después, enviándolos a Belén, les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis,
comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.
9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de
ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño.
10 Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.
11 Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le
ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.
MEDITACIÓN
Adoración a Dios
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, reconocemos a Jesús como el Rey de Reyes, nuestro Señor y Salvador, rezamos por
todos los que no conocen al Señor para que vengan a la fuente de la Salvación. Señor Jesús, nace en todos los corazones y
entrona tu reino.
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En la Natividad bendita tu Eres entre todas las mujeres y
bendito es es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores para que adoremos al Señor, ahora y en la hora de
nuestra muerte. Amen.
4.-Presentación
SAGRADAS ESCRITURAS
Lucas 2:22-40
22 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a
Jerusalén para presentarle al Señor,
23 como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor
24 y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones , conforme a lo que se dice en la Ley del
Señor.
25 Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y
esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo.
26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.
27 Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley
prescribía sobre él,
28 le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
29 Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz;
30 porque han visto mis ojos tu salvación,
31 la que has preparado a la vista de todos los pueblos,
32 luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.
33 Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él.
34 Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser
señal de contradicción -
35 ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos
corazones.
36 Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido
siete años con su marido,
37 y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y
oraciones.
38 Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención
de Jerusalén.
39 Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
40 El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.
MEDITACIÓN
Confianza en nuestra Madre María
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para que nos podamos volver como niños, porque el Reino de los Cielos les
pertenece a ellos. Señor tu nos diste nuestra madre celestial en la cruz cuando le dijiste a Juan, " Ahí esta tu madre". Te
aceptamos madre María como nuestra madre y rezamos para que tu nos enseñes, guíes, ayudes, nutras y prepares para ser
dignos de estar en la Presencia del Señor.
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En la Presentación bendita tu Eres entre todas las mujeres y
bendito es es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores preséntanos al Señor, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amen.
5.-Hallazgo del Niño Jesús el el templo
SAGRADAS ESCRITURAS
Lucas 2:41-52
41 Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua.
42 Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta
43 y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo su padres.
44 Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los
parientes y conocidos;
45 pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.
46 Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros,
escuchándoles y preguntándoles;
47 todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.
48 Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira,
tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.»
49 El les dijo: Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?
50 Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio.
51 Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su
corazón.
52 Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.
MEDITACIÓN
Encontrar a Jesús a través de los frutos del Espíritu Santo.
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para que vivamos nuestras vidas en conformidad con el Evangelio,
puesto que somos templos del Espíritu Santo, rezamos para que Tu nos ayudes a encontrarte al practicar las virtudes
y aspirar a ser santos. Que podamos descubrirte Señor al vivir con paciencia, fe, esperanza, amor, humildad,
mansedumbre, caridad, paz, generosidad, fidelidad y control propio.
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En el hallazgo del Niño Jesús bendita tu Eres entre
todas las mujeres y bendito es es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores ayúdanos a encontrarle, ahora y en la hora
de nuestra muerte. Amen.
II.-MISTERIOS LUMINOSOS
1 El Bautismo del Señor por Juan el Bautista
2 El Primer milagro de Jesus en Caná
3 La Proclamación del Reino de los Cielos
4 La Transfiguración
5 La institución del Sacramento de la Eucaristía
1.-El Bautismo del Señor por Juan el Bautista - Primer Misterio de luz
Mateo 3:13-17
13 Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él.
14 Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes
a mí?
15 Jesús le respondió: Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia. Entonces le
dejó.
16 Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que
bajaba en forma de paloma y venía sobre él.
17 Y una voz que salía de los cielos decía: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.
Gracia de nuestro Bautismo
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos por la gracia de una profunda conversión. En nuestro
Bautismo hemos recibido la luz de Cristo en nuestros corazones, que pueda su Gracia
renovarnos constantemente y también alcanzar a aquellos que no han sido bautizados y no le conocen. La Santísima Trinidad
estuvo presente en este misterio, como un signo del gozo de Dios por todos sus hijos cuando son bautizados y se vuelven
miembros del cuerpo de Cristo.
Con San Juan el Bautista, seamos transformados al decir "Yo tengo que disminuir mientras el Señor tiene que aumentar"
Dios te salve Maria, llena eres de Gracia, el Señor está contigo en el Bautismo del Señor. Bendita seas entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, madre de Dios, nuestra madre. Ruega por nosotros los pecadores para que abramos nuestros corazones con
humildad y perseverancia a las gracias del Bautismo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
2.-El Primer milagro de Jesús en Caná - Segundo Misterio de luz
Juan 2:1-11
1 Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús.
2 Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos.
3 Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: No tienen
vino.
4 Jesús le responde: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.
5 Dice su madre a los sirvientes: Haced lo que él os diga.
6 Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas
cada una.
7 Les dice Jesús: Llenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba.
8 Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala. Ellos lo llevaron.
9 Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes,
los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio
10 y le dice: Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno
hasta ahora.
11 Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.
Confianza en el poder de Dios, Fe en la intercesión de la Virgen María
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos en agradecimiento por revelarnos el poder de tu Hijo Nuestro Señor
JesuCristo. Tal como Jesús transformó el agua en vino, rezamos para que seamos transformados por tu luz a través de la
intercesión de la Virgen María.
María le dijo a Jesús: Ellos no tienen mas vino, el Señor respondió haciendo este, su primer milagro. Cuando ponemos nuestra
fe en la intercesión de nuestra Madre Celestial, tenemos una forma segura de recibir milagrosamente del Señor.
También rezamos en este misterio por la bendición de todas las familias, puesto que Jesús y María se complacen en el
Sacramento del Matrimonio.
Dios te salve Maria, llena eres de Gracia, el Señor está contigo en el Milagro de las Bodas de Caná. Bendita seas entre todas
las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, madre de Dios, nuestra madre. Ruega por nosotros los pecadores para que confiemos en el poder de Jesús a
través de tu intercesión, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
3.-La Proclamación del Reino de los Cielos - Tercer Misterio de luz
Mateo 4:17 - Mateo 5:1-16
Mateo 4:17
Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha
llegado.
Mateo 5:1-16
1 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron.
2 Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
3 Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
4 Bienaventurados los mansos , porque ellos poseerán en herencia la tierra.
5 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi
causa.
12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los
profetas anteriores a vosotros.
13 Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser
tirada afuera y pisoteada por los hombres.
14 Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte.
15 Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los
que están en la casa.
16 Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está
en los cielos.
Fe en la palabra de Dios
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, abrimos nuestros corazones a las enseñanzas de tu Hijo, nuestro Señor JesuCristo, la
Palabra de Dios encarnada. Venimos en nuestra oscuridad para ser iluminados por la luz de Cristo, quien dice "Yo soy
la luz del mundo".
Venimos en nuestro vacío para llenarnos de su Sabiduría, confesamos nuestro pecado y rezamos por la gracia de
ser transformados por sus palabras y volvernos santos.
Dios te salve Maria, llena eres de Gracia, el Señor está contigo en la Proclamación del Reino de los Cielos. Bendita seas entre
todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, madre de Dios, nuestra madre. Ruega por nosotros los pecadores para que hagamos de la Palabra de Dios
nuestra casa, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
4.-La Transfiguración - Cuarto Misterio de luz
Lucas 9:28-36
28 Sucedió que unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y
subió al monte a orar.
29 Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una
blancura fulgurante,
30 y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías;
31 los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén.
32 Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su
gloria y a los dos hombres que estaban con él.
33 Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos
a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías, sin saber lo que decía.
34 Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la
nube, se llenaron de temor.
35 Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle.
36 Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que
habían visto.
Reconocimiento de la Divinidad de Cristo - Transformación en la semejanza de Cristo
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para que la luz de Cristo transforme nuestras vidas, levantándonos del
polvo de nuestra existencia humana a la luz de la divinidad.
Luchamos con San Pablo para llevar una vida santa y para decir con él, "No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi".
Con San Pedro nos regocijamos en la vida espiritual y decimos "Señor, es tan bueno estar aquí".
Dios te salve Maria, llena eres de Gracia, el Señor está contigo en la Transfiguración. Bendita seas entre todas las mujeres y
bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, madre de Dios, nuestra madre. Ruega por nosotros los pecadores para que seamos transformados en la
semejanza de Cristo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Final del formulario
5.-La institución del Sacramento de la Eucaristía - Quinto Misterio de luz
1 Corintios 11:23-29
23 Porque yo recibí del Señor lo que os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue
entregado, tomó pan,
24 y después de dar gracias, lo partió y dijo: Este es mi cuerpo que se da por vosotros; haced esto en
recuerdo mío.
25 Asimismo también la copa después de cenar diciendo: Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre.
Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en recuerdo mío.
26 Pues cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que
venga.
27 Por tanto, quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la
Sangre del Señor.
28 Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa.
29 Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo.
Gran fervor por la comida de nuestras almas
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, te agradecemos por proveernos con nuestro pan diario espiritual, la luz de nuestras
almas. Rezamos para que podamos sentir hambre por la Sagrada Eucaristía y altísima reverencia por la Presencia de tu Hijo,
Emmanuel, El pan de la vida, Dios con nosotros en el Sacrificio de la Santa Misa.
Rezamos por adoración al Santísimo Sacramento, la Presencia Eucarística de Jesús: carne, sangre, alma y divinidad en el pan
y vino consagrados.
Rezamos por todos los sacerdotes para que sean santos, por la digna recepción de este Santo Sacramento con la preparación
de los fieles a través de una buena confesión. Rezamos por el esparcimiento del Reino Eucarístico a través del mundo para
que transforme los hijos de Adán en Hijos de Dios.
Dios te salve Maria, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. En el Bautismo del Señor bendita seas entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, madre de Dios, nuestra madre. Ruega por nosotros los pecadores para que vengamos dignamente a este
banquete que has preparado para nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
III.-LOS MISTERIOS DOLOROSOS
1 Agonía del Señor en el Jardín de Getsemaní
2 La flagelación
3 La coronación de espinas
4 Jesus carga la cruz
5 La agonía y muerte de nuestro Señor
1.-La agonía del Señor en Getsemaní
SAGRADAS ESCRITURAS
Lucas 22: 39-46
39 Salió y, como de costumbre, fue al monte de los Olivos, y los discípulos le siguieron.
40 Llegado al lugar les dijo: Pedid que no caigáis en tentación.
41 Y se apartó de ellos como un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba
42 diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
43 Entonces, se le apareció un ángel venido del cielo que le confortaba.
44 Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre
que caían en tierra.
45 Levantándose de la oración, vino donde los discípulos y los encontró dormidos por la tristeza;
46 y les dijo: ¿Cómo es que estáis dormidos? Levantaos y orad para que no caigáis en tentación.
Mateo 26:36-50
36 Entonces va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: Sentaos aquí, mientras voy allá
a orar.
37 Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia.
38 Entonces les dice: Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo.
39 Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero
no sea como yo quiero, sino como quieras tú.
40 Viene entonces donde los discípulos y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: ¿Conque no habéis podido velar una hora
conmigo?
41 Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.
42 Y alejándose de nuevo, por segunda vez oró así: Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu
voluntad.
43 Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados.
44 Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.
45 Viene entonces donde los discípulos y les dice: Ahora ya podéis dormir y descansar. Mirad, ha llegado la hora en que el
Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores.
46 ¡Levantaos!, ¡vámonos! Mirad que el que me va a entregar está cerca.
47 Todavía estaba hablando, cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo numeroso con espadas y
palos, de parte de los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo.
48 El que le iba a entregar les había dado esta señal: Aquel a quien yo dé un beso, ése es; prendedle.
49 Y al instante se acercó a Jesús y le dijo: ¡Salve, Rabbí!, y le dio un beso.
50 Jesús le dijo: Amigo, ¡a lo que estás aquí! Entonces aquéllos se acercaron, echaron mano a Jesús y le prendieron.
MEDITACIÓN
Arrepentimiento
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para que podamos sentir dolor por nuestros pecados, rezamos por la
conversión del mundo entero. Enséñanos Señor a rezar y a aceptar siempre tu Divina Voluntad. "Que se haga tu voluntad y no
la mía"
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En la Agonía del Señor en Getsemaní bendita tu Eres entre
todas las mujeres y bendito es es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores para que nos convirtamos, ahora y en la hora de
nuestra muerte. Amen.
2.-La Flagelación
SAGRADAS ESCRITURAS
Marcos Capitulo 15
1 Pronto, al amanecer, prepararon una reunión los sumos sacerdotes con los ancianos, los escribas y
todo el Sanedrín y, después de haber atado a Jesús, le llevaron y le entregaron a Pilato.
2 Pilato le preguntaba: ¿Eres tú el Rey de los judíos? El le respondió: Sí, tú lo dices.
3 Los sumos sacerdotes le acusaban de muchas cosas.
4 Pilato volvió a preguntarle: ¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan.
5 Pero Jesús no respondió ya nada, de suerte que Pilato estaba sorprendido.
6 Cada Fiesta les concedía la libertad de un preso, el que pidieran.
7 Había uno, llamado Barrabás, que estaba encarcelado con aquellos sediciosos que en el motín
habían cometido un asesinato.
8 Subió la gente y se puso a pedir lo que les solía conceder.
9 Pilato les contestó: ¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?
10 (Pues se daba cuenta de que los sumos sacerdotes le habían entregado por envidia.)
11 Pero los sumos sacerdotes incitaron a la gente a que dijeran que les soltase más bien a Barrabás.
12 Pero Pilato les decía otra vez: Y ¿qué voy a hacer con el que llamáis el Rey de los judíos?
13 La gente volvió a gritar: ¡Crucifícale!
14 Pilato les decía: Pero ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaron con más fuerza: Crucifícale!
15 Pilato, entonces, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás y entregó a Jesús, después de azotarle, para que
fuera crucificado.
MEDITACIÓN
Vencer la carne
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para que nos concedas las gracias de la pureza y castidad de acuerdo a
nuestro estado de vida. Rezamos para que nos perdones los pecados cometidos en nuestros cuerpos que son tu templo, y te
pedimos que nos perdones y perdones toda la humanidad.
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En la Flagelación bendita tu Eres entre todas las mujeres y
bendito es es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores para que venzamos la carne, ahora y en la hora de
nuestra muerte. Amen.
3.-Coronación de espinas
SAGRADAS ESCRITURAS
Juan 18: 36-38
36 Respondió Jesús: Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente
habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí.
37 Entonces Pilato le dijo: ¿Luego tú eres Rey? Respondió Jesús: Sí, como dices, soy Rey. Yo para
esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la
verdad, escucha mi voz.
38 Le dice Pilato: ¿Qué es la verdad? Y, dicho esto, volvió a salir donde los judíos y les dijo: Yo no
encuentro ningún delito en él.
John 19: 1-5
1 Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle.
2 Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le vistieron un manto de púrpura;
3 y, acercándose a él, le decían: Salve, Rey de los judíos. Y le daban bofetadas.
4 Volvió a salir Pilato y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera para que sepáis que no encuentro ningún delito en él.
5 Salió entonces Jesús fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Díceles Pilato: Aquí tenéis al hombre.
Mateo 27: 27-30
27 Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte.
28 Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura;
29 y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la
rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!;
30 y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.
Marcos 15: 17-19
17 Le visten de púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñen.
18 Y se pusieron a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos!
19 Y le golpeaban en la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante él.
Juan 19:5
5 Salió entonces Jesús fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Díceles Pilato: Aquí tenéis al hombre.
MEDITACIÓN
Vencer el mundo
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para que nos ayudes a vencer el materialismo de nuestras vidas. Nos hemos
aferrado a tantas cosas visuales y temporales que hemos menospreciado tu llamado. Concédenos aferrarnos solamente a tu
Sacratísimo Corazón.
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En la Coronación de espinas bendita tu Eres entre todas las
mujeres y bendito es es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores para que venzamos el mundo, ahora y en la hora
de nuestra muerte. Amen.
4.-Jesús carga la cruz
SAGRADAS ESCRITURAS
Mateo 27: 31-33
31 Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.
32 Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz.
33 Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, Calvario,
Lucas 23.26-31
26 Cuando le llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la
llevará detrás de Jesús.
27 Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él.
28 Jesús, volviéndose a ellas, dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos.
29 Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no
criaron!
30 Entonces se pondrán a decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Cubridnos!
31 Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?
MEDITACIÓN
Vencer el demonio
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para que aprendamos a aceptar tu Santa Voluntad y para cargar tu cruz
diariamente. Rezamos para que nos des la Virgen María como nuestro Cirineo para que nos ayude a llevar la cruz al Calvario.
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En la cargada de la cruz bendita tu Eres entre todas las mujeres
y bendito es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores para vencer a Satanás haciendo la voluntad de
Dios, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.
5.-Crucifixión
SAGRADAS ESCRITURAS
Lucas 23:33-49
33 Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
34 Jesús decía: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen. Se repartieron sus vestidos, echando a suertes.
35 Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas diciendo: A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el
Cristo de Dios, el Elegido.
36 También los soldados se burlaban de él y, acercándose, le ofrecían vinagre
37 y le decían: Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!
38 Había encima de él una inscripción: Este es el Rey de los judíos.
39 Uno de los malhechores colgados le insultaba: ¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!
40 Pero el otro le respondió diciendo: ¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena?
41 Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho.
42 Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino.
43 Jesús le dijo: Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.
44 Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona.
45 El velo del Santuario se rasgó por medio
46 y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos pongo mi espíritu y, dicho esto, expiró.
47 Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: Ciertamente este hombre era justo.
48 Y todas las gentes que habían acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvieron golpeándose el pecho.
49 Estaban a distancia, viendo estas cosas, todos sus conocidos y las mujeres que le habían seguido desde Galilea
Mateo 27.33 54
33 Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, Calvario,
34 le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero él, después de probarlo, no quiso beberlo.
35 Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando a suertes.
36 Y se quedaron sentados allí para custodiarle.
37 Sobre su cabeza pusieron, por escrito, la causa de su condena: Este es Jesús, el Rey de los judíos.
38 Y al mismo tiempo que a él crucifican a dos salteadores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
39 Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo:
40 Tú que destruyes el Santuario y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!
41 Igualmente los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo:
42 A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz, y creeremos en él.
43 Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: "Soy Hijo de Dios."
44 De la misma manera le injuriaban también los salteadores crucificados con él.
45 Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona.
46 Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: ¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?, esto es: ¡Dios mío, Dios mío! ¿por
qué me has abandonado?
47 Al oírlo algunos de los que estaban allí decían: A Elías llama éste.
48 Y enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía
de beber.
49 Pero los otros dijeron: Deja, vamos a ver si viene Elías a salvarle.
50 Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu.
51 En esto, el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron.
52 Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron.
53 Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos.
54 Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de
miedo y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios
Jn 19.:16-37
16 Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Jesús,
17 y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota,
18 y allí le crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.
19 Pilato redactó también una inscripción y la puso sobre la cruz. Lo escrito era: Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos.
20 Esta inscripción la leyeron muchos judíos, porque el lugar donde había sido crucificado Jesús estaba cerca de la ciudad; y
estaba escrita en hebreo, latín y griego.
21 Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: No escribas: "El Rey de los judíos", sino: "Este ha dicho: Yo soy Rey
de los judíos".
22 Pilato respondió: Lo que he escrito, lo he escrito.
23 Los soldados, después que crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, con los que hicieron cuatro lotes, un lote para
cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura, tejida de una pieza de arriba abajo.
24 Por eso se dijeron: No la rompamos; sino echemos a suertes a ver a quién le toca. Para que se cumpliera la Escritura: Se
han repartido mis vestidos, han echado a suertes mi túnica. Y esto es lo que hicieron los soldados.
25 Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena.
26 Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo.
27 Luego dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.
28 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: Tengo sed.
29 Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la
acercaron a la boca.
30 Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: Todo está cumplido. E inclinando la cabeza entregó el espíritu.
31 Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado - porque aquel
sábado era muy solemne - rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran.
32 Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él.
33 Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas,
34 sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.
35 El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis.
36 Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: No se le quebrará hueso alguno.
37 Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
MEDITACIÓN
Permanecer crucificado en imitación del Señor
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, venimos al Calvario con nuestras cruces, las cuales tu nos has dado en los
sufrimientos, pruebas, malentendidos, limitaciones y enfermedad. Rezamos para que tu aceptes nuestro ofrecimiento, mientras
crucificamos nuestra voluntad, nuestras pasiones, y las tentaciones del mundo, el demonio y la carne. Unenos O Señor
Jesucristo a tu Preciocísima Sangre, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero.
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En la Crucifixión bendita tu Eres entre todas las mujeres y
bendito es es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores para que nos salvemos, ahora y en la hora de
nuestra muerte. Amen.
IV.LOS MISTERIOS GLORIOSOS
1 La Resurrección
2 La Ascensión
3 El Descenso del Espíritu Santo
4 La Asunción de la Virgen María
5 La Coronación de la Virgen como Reina del cielo y de la tierra
1.-Resurrección
SAGRADAS ESCRITURAS
Lucas 24: 1-8
1 El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado.
2 Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro,
3 y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
4 No sabían que pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes.
5 Como ellas temiesen e inclinasen el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?
6 No está aquí, ha resucitado. Recordad cómo os habló cuando estaba todavía en Galilea, diciendo:
7 "Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado, y al tercer día resucite. "
8 Y ellas recordaron sus palabras.
Juan 20:13-16
13 Dícenle ellos: Mujer, ¿por qué lloras? Ella les respondió: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.
14 Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
15 Le dice Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: Señor,
si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.
16 Jesús le dice: María. Ella se vuelve y le dice en hebreo: Rabbuní - que quiere decir: Maestro
Lucas 24:13-32
13 Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén,
14 y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado.
15 Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos;
16 pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran.
17 El les dijo: ¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando? Ellos se pararon con aire entristecido.
18 Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: ¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días
han pasado en ella?
19 El les dijo: ¿Qué cosas? Ellos le dijeron: Lo de Jesús el Nazoreo, que fue un profeta poderoso en obras y palabras
delante de Dios y de todo el pueblo;
20 cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron.
21 Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde
que esto pasó.
22 El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro,
23 y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía.
24 Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le
vieron.
25 El les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas!
26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?
27 Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras.
28 Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante.
29 Pero ellos le forzaron diciéndole: Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado. Y entró a quedarse con
ellos.
30 Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando.
31 Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado.
32 Se dijeron uno a otro: ¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos
explicaba las Escrituras?
Juan 20:26-28
26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las
puertas cerradas, y dijo: La paz con vosotros.
27 Luego dice a Tomás: Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo
sino creyente.
28 Tomás le contestó: Señor mío y Dios mío
1 cor 15:3-8
3 Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras;
4 que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras;
5 que se apareció a Cefas y luego a los Doce;
6 después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron.
7 Luego se apareció a Santiago; más tarde, a todos los apóstoles.
8 Y en último término se me apareció también a mí, como a un abortivo.
MEDITACIÓN
Práctica de la fe
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para que la Luz de la Resurrección brille en nuestras almas renovándonos
diariamente con el Espíritu Santo. Señor aumenta nuestra fe.
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En la Resurrección bendita tu Eres entre todas las mujeres y
bendito es es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores, aumenta nuestra fe, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amen.
2.-Ascensión
SAGRADAS ESCRITURAS
Hechos 1.3, 8-11
3 A estos mismos, después de su pasión, se les presentó dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante
cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios.
8 sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda
Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.
9 Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos.
10 Estando ellos mirando fijamente al cielo mientras se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco
11 que les dijeron: Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este que os ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal
como le habéis visto subir al cielo
Mateo 28.16-20
16 Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
17 Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.
18 Jesús se acercó a ellos y les habló así: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.
19 Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
20 y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin
del mundo.
Lucas 24.50-52
50 Los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo.
51 Y sucedió que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.
52 Ellos, después de postrarse ante él, se volvieron a Jerusalén con gran gozo,
53 y estaban siempre en el Templo bendiciendo a Dios.
Marcos 16.19
19 Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios.
MEDITACIÓN
Práctica de la Confianza en Dios
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para tener confianza en Jesús quien ha ascendido a los cielos para
interceder por nosotros y para preparar un lugar para nuestras almas. Concédenos Señor que siempre podamos confiar en Ti
con la gracia de la Esperanza.
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En la Ascensión bendita tu Eres entre todas las mujeres y
bendito es es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores, aumenta nuestra confianza en Dios, ahora y en la
hora de nuestra muerte. Amen.
3.-Descenso del Espíritu Santo
SAGRADAS ESCRITURAS
Hechos 2.1-13
1 Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar.
2 De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se
encontraban.
3 Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos;
4 quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía
expresarse.
5 Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo.
6 Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua.
7 Estupefactos y admirados decían: ¿Es que no son galileos todos estos que están hablando?
8 Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa?
9 Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia,
10 Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos,
11 judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios.
12 Todos estaban estupefactos y perplejos y se decían unos a otros: ¿Qué significa esto?
13 Otros en cambio decían riéndose: ¡Están llenos de mosto!
Hechos 2.16-21 * Joel 3.1
16 sino que es lo que dijo el profeta:
17 Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y
vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños.
18 Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu.
19 Haré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra.
20 El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que llegue el Día grande del Señor.
21 Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
Hechos 2: 36 - 41
36 Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros
habéis crucificado.
37 Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: ¿Qué hemos de hacer, hermanos?
38 Pedro les contestó: Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de
vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo;
39 pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor
Dios nuestro.
40 Con otras muchas palabras les conjuraba y les exhortaba: Salvaos de esta generación perversa.
41 Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas 3.000 almas.
MEDITACIÓN
Práctica del amor a Dios - Dar testimonio de la fe
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para que la pequeña llama de amor que pusiste en nuestros
corazones en el bautismo pueda crecer constantemente, para así adorarte y amar a nuestro prójimo. Ungenos Señor
con el fuego de tu Amor Divino, purifícanos, sánanos, bendícenos y santifícanos con el poder de tu Espíritu Santo.
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En el Descenso del Espíritu Santo bendita tu Eres entre
todas las mujeres y bendito es es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores, aumenta nuestro amor, ahora y en la hora
de nuestra muerte. Amen.
4.-Asunción de la Virgen María
SAGRADAS ESCRITURAS
Hechos 2 :26-28
26 Por eso se ha alegrado mi corazón y se ha alborozado mi lengua, y hasta mi carne reposará en la esperanza
27 de que no abandonarás mi alma en el Hades ni permitirás que tu santo experimente la corrupción.
28 Me has hecho conocer caminos de vida, me llenarás de gozo con tu rostro
Cantar del los cantares 2.10-11
10 Empieza a hablar mi amado, y me dice: Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente.
11 Porque, mira, ha pasado ya el invierno, han cesado las lluvias y se han ido
Cantar del los cantares 4:7
7 ¡Toda hermosa eres, amada mía, no hay tacha en ti!
Salmo 45.3
3 Eres hermoso, el más hermoso de los hijos de Adán, la gracia está derramada en tus labios. Por eso Dios te bendijo para
siempre
Salmo 45.14-15
14 Toda espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados;
15 con sus brocados el llevada ante el rey. Vírgenes tras ella, compañeras suyas, donde él son introducidas;
16 entre alborozo y regocijo avanzan, al entrar en el palacio del rey.
17 En lugar de tus padres, tendrás hijos; príncipes los harás sobre toda la tierra.
18 ¡Logre yo hacer tu nombre memorable por todas las generaciones, y los pueblos te alaben por los siglos de los siglos!
Salmo 89.2
2 El amor de Yahveh por siempre cantaré, de edad en edad anunciará mí boca tu lealtad
Juan 14.3
3 Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también
vosotros
Hebreos 4.16
16 Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda
oportuna.
2 Timoteo 4.8
8 Y desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquel Día me entregará el Señor, el justo Juez; y no solamente a
mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su Manifestación.
1 Corintios13.12
12 Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces
conoceré como soy conocido.
MEDITACIÓN
Consagración a la Virgen
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para que podamos tener gran amor por la Virgen María. Reconocemos su
dignidad como la hija perfecta de Dios el Padre, la madre de Dios el Hijo y la esposa celestial de Dios el Espíritu Santo.
Virgen María, ayudanos a crecer en humildad, pureza, fe, esperanza, amor, caridad, obediencia, desapego a lo terrenal,
prudencia, silencio, paciencia, oración y contemplación.
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En la Asunción bendita tu Eres entre todas las mujeres y
bendito es es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores para que vengamos a Ti con gran devoción, ahora y
en la hora de nuestra muerte. Amen.
5.-Coronación
SAGRADAS ESCRITURAS
Génesis 3.15
15 Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras
acechas tú su calcañar.
Judit 13.13-15
13 Acudieron todos corriendo, desde el más grande al más chico, porque no tenían esperanza de que
ella volviera; abrieron, pues, la puerta, las recibieron, y encendiendo una hoguera para que se pudiera
ver, hicieron corro en torno a ellas.
14 Judit, con fuerte voz, les dijo: ¡Alabad a Dios, alabadle! Alabad a Dios, que no ha apartado su
misericordia de la casa de Israel, sino que esta noche ha destrozado a nuestros enemigos por mi mano.
15 Y sacando de la alforja la cabeza, se la mostró, diciéndoles: Mirad la cabeza de Holofernes, jefe
supremo del ejército asirio, y mirad las colgaduras bajo las cuales se acostaba en su borracheras. ¡El Señor le ha herido por
mano de mujer
Judit 15.8-10
8 El sumo sacerdote Yoaquím, con el Consejo de Ancianos de Israel y los habitantes de Jerusalén, vinieron a contemplar los
bienes que el Señor había hecho a Israel, y a ver y saludar a Judit.
9 En llegando a su presencia, todos a una voz la bendijeron diciendo: Tú eres la exaltación de Jerusalén, tú el gran orgullo
de Israel, tú la suprema gloria de nuestra raza.
10 Al hacer todo esto por tu mano has procurado la dicha de Israel y Dios se ha complacido en lo que has hecho. Bendita
seas del Señor Omnipotente por siglos infinitos. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén!
Apocalipsis 12.1
1 Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas
sobre su cabeza
Eclesiástico 24:1-37
1 La sabiduría hace su propio elogio, en medio de su pueblo, se gloría.
2 En la asamblea del Altísimo abre su boca, delante de su poder se gloría.
3 Yo salí de la boca del Altísimo, y cubrí como niebla la tierra.
4 Yo levanté mi tienda en las alturas, y mi trono era una columna de nube.
5 Sola recorrí la redondez del cielo, y por la hondura de los abismos paseé.
6 Las ondas del mar, la tierra entera, todo pueblo y nación era mi dominio.
7 Entre todas estas cosas buscaba reposo, una heredad en que instalarme.
8 Entonces me dio orden el creador del universo, el que me creó dio reposo a mi tienda, y me dijo: "Pon tu tienda en Jacob,
entra en la heredad de Israel."
9 Antes de los siglos, desde el principio, me creó, y por los siglos subsistiré.
10 En la Tienda Santa, en su presencia, he ejercido el ministerio, así en Sión me he afirmado,
11 en la ciudad amada me ha hecho él reposar , y en Jerusalén se halla mi poder.
12 He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.
13 Como cedro me he elevado en el Líbano, como ciprés en el monte del Hermón.
14 Como palmera me he elevado en Engadí, como plantel de rosas en Jericó, como gallardo olivo en la llanura, como
plátano me he elevado.
15 Cual cinamomo y aspálato aromático he dado fragancia, cual mirra exquisita he dado buen olor, como gálbano y ónice y
estacte, como nube de incienso en la Tienda.
16 Cual terebinto he alargado mis ramas, y mis ramas son ramas de gloria y de gracia.
17 Como la vid he hecho germinar la gracia, y mis flores son frutos de gloria y riqueza.
19 Venid a mí los que me deseáis, y hartaos de mis productos.
20 Que mi recuerdo es más dulce que la miel, mi heredad más dulce que panal de miel.
21 Los que me comen quedan aún con hambre de mí, los que me beben sienten todavía sed.
22 Quien me obedece a mí, no queda avergonzado, los que en mí se ejercitan, no llegan a pecar.
23 Todo esto es el libro de la alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos prescribió Moisés como herencia para las asambleas
de Jacob;
25 la que inunda de sabiduría como el Pisón, como el Tigris en días de frutos nuevos;
26 la que desborda inteligencia como el Eufrates, como el Jordán en días de cosecha;
27 la que rebosa doctrina como el Nilo, como el Guijón en días de vendimia.
28 El primero no ha acabado aún de conocerla, como tampoco el último la ha descubierto aún.
29 Porque es más vasto que el mar su pensamiento, y su consejo más que el gran abismo.
30 Y yo, como canal derivado de un río, como caz que al paraíso sale,
31 y dije: Voy a regar mi huerto, a empapar mi tablar. Y que aquí que mi canal se ha convertido en río, y mi río se ha hecho
un mar.
32 Aún haré lucir como la aurora la instrucción, lo más lejos posible la daré a conocer.
33 Aún derramaré la enseñanza como profecía, la dejaré por generaciones de siglos.
34 Ved que no sólo para mí me he fatigado, sino para todos aquellos que la buscan
Lucas 8.21
20 Le anunciaron: Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte.
21 Pero él les respondió: Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen.
Gal 4.19-20
19 ¡hijos míos!, por quienes sufro de nuevo dolores de parto, hasta ver a Cristo formado en vosotros.
20 Quisiera hallarme ahora en medio de vosotros para poder acomodar el tono de mi voz, pues no sé cómo habérmelas con
vosotros
1 Juan .3-2
2 Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste,
seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.
MEDITACIÓN
Gloria de la vida futura
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para mantener nuestros ojos espirituales siempre fijos en las cosas del cielo,
rezamos para que el Reino de los Cielos sea entronado en nuestros corazones los cuales abrimos a Jesús y María.
Concédenos la perseverancia final.
Dios te salve María, llena eres de Gracia; El Señor es contigo. En la Coronación bendita tu Eres entre todas las mujeres y
bendito es es fruto de tu vientre Jesús.
Santa María Madre de Dios, madre mía, ruega por nosotros los pecadores para que tengamos santo temor de Dios y
perseveremos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Ame
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El Rosario con el Papa Juan Pablo II
En octubre 2002, al empezar el vigésimo quinto aniversario de su pontificado, el Papa Juan Pablo II nos
ha dado una linda carta pastoral sobre el Rosario de la Virgen María proclamando el Año del Rosario. A
veces, al recibir un nuevo documento, lo leemos rápidamente y le archivamos sin apreciarlo a su
verdadero valor. Al leer y releer con atención esa carta del Papa, nos demos cuenta que no ha sido
escrita solamente con su cabeza, pero sobre todo con su corazón. ¿Quién no conoce su amor por María
y su divisa “Totus Tuus”? De allí, nos viene lo que es tal vez uno de los más lindos documentos de su
pontificado.
Una persona que se inscribe a un programa de condicionamiento físico para mantenerse en forma y
conservar la salud se busca primero un buen director técnico, y sigue sus consejos para alcanzar buenos
resultados. No hay edad para pensar que no podemos mejorar. Lo mismo para nuestra manera de rezar
el Rosario.
En Fátima, cuando la Virgen preguntó a Francisco si rezaba bien su Rosario, contestó: “¡OH, no muy
bien, Señora!”. Sus esfuerzos para rezarle mejor han hecho que alcanzó una gran santidad en los dos
años de vida que le quedaban.
Hay de esas oraciones que son siempre buenas. Nos hemos acostumbrado a “decir el Rosario”, tal vez
desde nuestra infancia, pero, ¿cómo lo rezamos? El Rosario que tiene la sencillez de una oración
popular, es capaz de hacernos avanzar en el camino de la santidad si le rezamos como de debe.
Un color espiritual
Según los misterios que meditamos, el Rosario da a nuestros días un cierto “color” espiritual de alegría,
de esperanza, de tristeza, de agradecimiento, etc. Hay que dejarse mecer por la contemplación de los
diferentes momentos de la vida de María ligada a la vida de Jesús. Ese método de oración basado en la
repetición sirve a favorecer su asimilación. Los enamorados no se cansan de repetirse las palabritas de
amor, que parecen siempre nuevas según los sentimientos que las inspiran.
No debemos sorprendernos de la necesidad de un método para mejorar nuestra manera de “rezar el
Rosario”. Hay personas que buscan en las otras religiones nuevas maneras de meditar, que tienen
elementos positivos y a veces compatibles con nuestra experiencia cristiana. Pero, a veces esos
elementos extraños esconden un fondo ideológico inaceptable.
Le meditación del Rosario contiene unas características propias que responden a las exigencias
específicas de la vida cristiana. Aún si el Rosario debe ser en sí una contemplación, no debemos olvidar
su meta verdadera que es de introducirnos de manera natural en la vida de Cristo, y de hacernos
“respirar” sus sentimientos, como lo ha hecho María.
Modo de empleo
En su carta pastoral, el Papa, nos comunica su experiencia personal. Sigámosle. El anuncio del misterio
y la posibilidad de contemplar una estampa que le representa ayudan a concentrar nuestra atención. El
elemento visual permite fijarnos sobre los diferentes momentos de la vida de Cristo y favorece la
concentración del espíritu sobre el misterio enunciado. Es evidente que el Rosario es limitado a unos
momentos principales de la vida de Cristo. Pero, desde allí nos puede conducir fácilmente a contemplar
el resto del Evangelio, sobre todo cuando se reza en unos momentos de recogimiento prolongados.
Es provechoso favorecer una mayor profundidad de la meditación leyendo el pasaje bíblico que le
corresponde. La palabra inspirada debe ser escuchada con la certeza que es Palabra de Dios,
pronunciada para mí, hoy. No se trata de recordar una información ya conocida, sino de dejar el Señor
hablarnos al corazón en ese mismo instante. Se preconiza un tiempo de silencio para ayudar a la
asimilación del misterio mencionado. El redescubrimiento del valor del silencio es uno de los secretos
para la práctica de la contemplación y de la meditación. Es el gran descubrimiento de los jóvenes de
Taizé. Tomar conciencia del hecho de que nuestra sociedad es condicionada por la tecnología y los
medios de comunicación social, nos lleva a redescubrir la necesidad del silencio.
Veamos ahora cada una de las tres principales oraciones que componen el Rosario mismo.
El “Padre Nuestro”
Es la oración misma que Jesús enseñó a sus apóstoles. Con el Padre Nuestro, Jesús nos introduce en la
intimidad de su Padre, lo que hace de nosotros sus hermanos al comunicarnos su Espíritu. Formamos
“su” gran familia. El Padre Nuestro deviene como el fundamento de la meditación que seguirá con el rezo
meditativo de los Ave María.
El “Dios te Salve María”
Los diez “Dios te Salve María”, rezados lentamente, hacen del Rosario una oración mariana por
excelencia. Esa repetición nos ayuda a contemplar con alegría, admiración y agradecimiento el más
grande milagro de la historia. Esas palabras del Arcángel Gabriel dirigidas a María y las palabras de su
prima Isabel expresan la admiración del Cielo y de la tierra para ella. Es la admiración de Dios por su
obra maestra, la Encarnación del Verbo en el seno virginal de María.
El nombre de Jesús, en el corazón del Ave María, es el hilo que nos orienta hacia la secunda parte de la
oración, en donde dirigiéndonos a María, confiamos a su maternal intercesión nuestra vida presente y la
hora de nuestra muerte.
El “Gloria al Padre”
No damos siempre la importancia merecida al “Gloria al Padre”. Esa alabanza a la Trinidad es la meta de
la contemplación cristiana. Cristo mismo es el camino que nos conduce al Padre en el Espíritu. Al rezar
esa alabanza como se debe, nos ubicamos frente al misterio de las tres Personas Divinas que debemos
alabar, adorar y agradecer.
Es importante que el “Gloria”, que es la cima de la contemplación, sea bien subrayado. En vez de devenir
una simple conclusión, eleva nuestra contemplación a la altura del Tabor, en donde “es tan agradable
vivir”.
Como buenos deportivos sigamos nuestro director técnico, el Papa Juan Pablo II, revisemos nuestros
métodos y seamos fieles a nuestro entrenamiento cotidiano. El mismo Rosario, que hemos rezado como
una rutina durante muchos años, puede devenir una oración totalmente diferente, capaz de hacernos
descubrir ese tesoro que está a nuestro alcance, pero que tal vez no hemos sabido apreciar como se
debe.
Un deseo para terminar
¡Qué esa llamada del Papa no sea hecha en vano! Si nuestra primera lectura de la Carta Pastoral sobre
el Rosario ha sido rápida, volvamos a leerla para descubrir toda su profundidad y toda su riqueza. Aún, si
el año del Rosario ha concluido, no hemos terminado de aprender. Nos falta todavía mucho trecho.
Seguramente, después de habernos puestos a la escuela del Papa con perseverancia, nuestra manera
de “orar” el Rosario será ciertamente transformada.
P. Clemente Larose, C.S.V.
Director Espiritual del Comitium Virgo Fidelis, Diócesis de Carabayllo
Fuente: Legión de María Org
Nota: La carta pastoral Rosarium Virgines Mariae puede leerse en la español en la página de la Santa
Sede, aquí les dejo el enlace directo para que puedan seguir profundizando en la riqueza de esta
maravillosa oración.

Sobre los Misterios del Santo Rosario


http://www.tengoseddeti.org/article/sobre-los-misterios-del-santo-rosario/
El Rosario, en efecto, aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada en la
cristología. En la sobriedad de sus partes, concentra en sí la profundidad de todo el mensaje
evangélico, del cual es como un compendio. En él resuena la oración de María, su perenne
Magnificat por la obra de la Encarnación redentora en su seno virginal. Con él, el pueblo cristiano
aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de
su amor. Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las
mismas manos de la Madre del Redentor.
El Rosario, precisamente a partir de la experiencia de María, es una oración marcadamente
contemplativa. Sin esta dimensión, se desnaturalizaría, como subrayó Pablo VI: “Sin
contemplación, el Rosario es un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de convertirse en
mecánica repetición de fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: «Cuando oréis, no
seáis charlatanes como los paganos, que creen ser escuchados en virtud de su locuacidad»
(Mateo 6, 7). Por su naturaleza el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso,
que favorezca en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del
corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza”.
Durante el rezo del Rosario se trata de recordar a Cristo con María…
comprender a Cristo desde María…
configurarse a Cristo con María…
rogar a Cristo con María…
anunciar a Cristo con María…
A la contemplación del rostro de Cristo sólo se llega escuchando, en el Espíritu, la voz del Padre,
pues «nadie conoce bien al Hijo sino el Padre» (Mateo 11, 27). Cerca de Cesarea de Felipe, ante la
confesión de Pedro, Jesús puntualiza de dónde proviene esta clara intuición sobre su identidad:
«No te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos» (Mateo 16,
17). Así pues, es necesaria la revelación de lo alto. Pero, para acogerla, es indispensable ponerse
a la escucha: “Sólo la experiencia del silencio y de la oración ofrece el horizonte adecuado en el
que puede madurar y desarrollarse el conocimiento más auténtico, fiel y coherente, de aquel
misterio”.
Misterios Gozosos
(lunes y sábados)
El primer ciclo, el de los “misterios gozosos”, se caracteriza efectivamente por el gozo que
produce el acontecimiento de la encarnación. Esto es evidente desde la anunciación, cuando el
saludo de Gabriel a la Virgen de Nazaret se une a la invitación a la alegría mesiánica: «Alégrate,
María». A este anuncio apunta toda la historia de la salvación, es más, en cierto modo, la historia
misma del mundo. En efecto, si el designio del Padre es de recapitular en Cristo todas las cosas
(cf. Efesios 1, 10), el don divino con el que el Padre se acerca a María para hacerla Madre de su
Hijo alcanza a todo el universo. A su vez, toda la humanidad está como implicada en el “fiat” con
el que Ella responde prontamente a la voluntad de Dios.
El regocijo se percibe en la escena del encuentro con Isabel, dónde la voz misma de María y la
presencia de Cristo en su seno hacen «saltar de alegría» a Juan (cf. Lucas 1, 44). Repleta de gozo
es la escena de Belén, donde el nacimiento del divino Niño, el Salvador del mundo, es cantado por
los ángeles y anunciado a los pastores como «una gran alegría» (Lucas 2, 10).
Pero ya los dos últimos misterios, aun conservando el sabor de la alegría, anticipan indicios del
drama. En efecto, la presentación en el templo, a la vez que expresa la dicha de la consagración y
extasía al viejo Simeón, contiene también la profecía de que el Niño será «señal de
contradicción» para Israel y de que una espada traspasará el alma de la Madre (cf. Lucas 2, 34-
35). Gozoso y dramático al mismo tiempo es también el episodio de Jesús de 12 años en el
templo. Aparece con su sabiduría divina mientras escucha y pregunta, y ejerciendo
sustancialmente el papel de quien “enseña”. La revelación de su misterio de Hijo, dedicado
enteramente a las cosas del Padre, anuncia aquella radicalidad evangélica que, ante las
exigencias absolutas del Reino, cuestiona hasta los más profundos lazos de afecto humano. José
y María mismos, sobresaltados y angustiados, «no comprendieron» sus palabras (Lucas 2, 50).
De este modo, meditar los “misterios gozosos” significa adentrarse en los motivos últimos de la
alegría cristiana y en su sentido más profundo. Significa fijar la mirada sobre lo concreto del
misterio de la Encarnación y sobre el sombrío preanuncio del misterio del dolor salvífico. María
nos ayuda a aprender el secreto de la alegría cristiana, recordándonos que el cristianismo es
ante todo evangelio, “buena noticia”, que tiene su centro o, mejor dicho, su contenido mismo, en
la persona de Cristo, el Verbo hecho carne, único Salvador del mundo.
1. La Anunciación del ángel a María Santísima y la Encarnación del Hijo de Dios
2. La Visitación de María Santísima a su prima Isabel
3. El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén
4. La Presentación del Niño Jesús en el templo y la Purificación de María Santísima
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo
Misterios Luminosos
(jueves)
Pasando de la infancia y de la vida de Nazaret a la vida pública de Jesús, la contemplación nos
lleva a los misterios que se pueden llamar de manera especial “misterios de luz”. En realidad,
todo el misterio de Cristo es luz. Él es «la luz del mundo» (Juan 8, 12). Pero esta dimensión se
manifiesta sobre todo en los años de la vida pública, cuando anuncia el evangelio del Reino.
Cada uno de estos misterios revela el Reino ya presente en la persona misma de Jesús. Misterio
de luz es ante todo el Bautismo en el Jordán. En él, mientras Cristo, como inocente que se hace
“pecado” por nosotros (cf. 2Corintios 5, 21), entra en el agua del río, el cielo se abre y la voz del
Padre lo proclama Hijo predilecto (cf. Mateo 3, 17 par.), y el Espíritu desciende sobre Él para
investirlo de la misión que le espera. Misterio de luz es el comienzo de los signos en Caná (cf.
Juan 2, 1-12), cuando Cristo, transformando el agua en vino, abre el corazón de los discípulos a la
fe gracias a la intervención de María, la primera creyente. Misterio de luz es la predicación con la
cual Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a la conversión (cf. Marcos 1, 15),
perdonando los pecados de quien se acerca a Él con humilde fe (cf. Marcos 2, 3-13; Lucas 7, 47-
48), iniciando así el ministerio de misericordia que Él continuará ejerciendo hasta el fin del
mundo, especialmente a través del sacramento de la Reconciliación confiado a la Iglesia.
Misterio de luz por excelencia es la Transfiguración, que según la tradición tuvo lugar en el Monte
Tabor. La gloria de la Divinidad resplandece en el rostro de Cristo, mientras el Padre lo acredita
ante los apóstoles extasiados para que lo “escuchen” (cf. Lucas 9, 35 par.) y se dispongan a vivir
con Él el momento doloroso de la Pasión, a fin de llegar con Él a la alegría de la Resurrección y a
una vida transfigurada por el Espíritu Santo. Misterio de luz es, por fin, la institución de la
Eucaristía, en la cual Cristo se hace alimento con su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del
pan y del vino, dando testimonio de su amor por la humanidad «hasta el extremo» (Juan 13, 1) y
por cuya salvación se ofrecerá en sacrificio.
Excepto en el de Caná, en estos misterios la presencia de María queda en el trasfondo. Los
Evangelios apenas insinúan su eventual presencia en algún que otro momento de la predicación
de Jesús (cf. Marcos 3, 31-35; Juan 2, 12) y nada dicen sobre su presencia en el Cenáculo en el
momento de la institución de la Eucaristía. Pero, de algún modo, el cometido que desempeña en
Caná acompaña toda la misión de Cristo. La revelación, que en el Bautismo en el Jordán proviene
directamente del Padre y ha resonado en el Bautista, aparece también en labios de María en Caná
y se convierte en su gran invitación materna dirigida a la Iglesia de todos los tiempos: «Haced lo
que él os diga» (Juan 2, 5). Es una exhortación que introduce muy bien las palabras y signos de
Cristo durante su vida pública, siendo como el telón de fondo mariano de todos los “misterios de
luz”.
1. El Bautismo de Jesús por Juan en el Río Jordán
2. La Autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná
3. El Anuncio del Reino de Dios e invitación a la conversión
4. La Transfiguración de Cristo en el monte Tabor
5. La institución de la Eucaristía
Misterios Dolorosos
(martes y viernes)
Los Evangelios dan gran relieve a los “misterios del dolor” de Cristo. La piedad cristiana,
especialmente en la Cuaresma, con la práctica del Vía Crucis, se ha detenido siempre sobre cada
uno de los momentos de la Pasión, intuyendo que ellos son el culmen de la revelación del amor y
la fuente de nuestra salvación. El Rosario escoge algunos momentos de la Pasión, invitando al
orante a fijar en ellos la mirada de su corazón y a revivirlos. El itinerario meditativo se abre con
Getsemaní, donde Cristo vive un momento particularmente angustioso frente a la voluntad del
Padre, contra la cual la debilidad de la carne se sentiría inclinada a rebelarse. Allí, Cristo se pone
en lugar de todas las tentaciones de la humanidad y frente a todos los pecados de los hombres,
para decirle al Padre: «no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lucas 22, 42 par.). Este “sí” suyo
cambia el “no” de los progenitores en el Edén. Y cuánto le costaría esta adhesión a la voluntad
del Padre se muestra en los misterios siguientes, en los que, con la flagelación, la coronación de
espinas, la subida al Calvario y la muerte en cruz, se ve sumido en la mayor ignominia: ¡Ecce
homo!
En este oprobio no sólo se revela el amor de Dios, sino el sentido mismo del hombre. Ecce homo:
quien quiera conocer al hombre, ha de saber descubrir su sentido, su raíz y su cumplimiento en
Cristo, Dios que se humilla por amor «hasta la muerte y muerte de cruz» (Filipenses 2, 8). Los
misterios de dolor llevan el creyente a revivir la muerte de Jesús poniéndose al pie de la cruz
junto a María, para penetrar con ella en la inmensidad del amor de Dios al hombre y sentir toda su
fuerza regeneradora.
1. La Oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní
2. La Flagelación de Jesús atado a la columna
3. La Coronación de espinas
4. Jesús con la Cruz a cuestas camino al Calvario
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo
Misterios Gloriosos
(miércoles y domingos)
La contemplación del rostro de Cristo no puede reducirse a su imagen de crucificado. ¡Él es el
Resucitado!” (Carta Apostólica “Novo millennio ineunte”, 2001). El Rosario ha expresado siempre
esta convicción de fe, invitando al creyente a superar la oscuridad de la Pasión para fijarse en la
gloria de Cristo en su Resurrección y en su Ascensión. Contemplando al Resucitado, el cristiano
descubre de nuevo las razones de la propia fe (cf. 1Corintios 15, 14), y revive la alegría no
solamente de aquellos a los que Cristo se manifestó – los Apóstoles, la Magdalena, los discípulos
de Emaús -, sino también el gozo de María, que experimentó de modo intenso la nueva vida del
Hijo glorificado. A esta gloria, que con la Ascensión pone a Cristo a la derecha del Padre, sería
elevada Ella misma con la Asunción, anticipando así, por especialísimo privilegio, el destino
reservado a todos los justos con la resurrección de la carne. Al fin, coronada de gloria -como
aparece en el último misterio glorioso-, María resplandece como Reina de los Ángeles y los
Santos, anticipación y culmen de la condición escatológica del Iglesia.
En el centro de este itinerario de gloria del Hijo y de la Madre, el Rosario considera, en el tercer
misterio glorioso, Pentecostés, que muestra el rostro de la Iglesia como una familia reunida con
María, avivada por la efusión impetuosa del Espíritu y dispuesta para la misión evangelizadora. La
contemplación de éste, como de los otros misterios gloriosos, ha de llevar a los creyentes a
tomar conciencia cada vez más viva de su nueva vida en Cristo, en el seno de la Iglesia; una vida
cuyo gran “icono” es la escena de Pentecostés. De este modo, los misterios gloriosos alimentan
en los creyentes la esperanza en la meta escatológica, hacia la cual se encaminan como
miembros del Pueblo de Dios peregrino en la historia. Esto les impulsará necesariamente a dar un
testimonio valiente de aquel “gozoso anuncio” que da sentido a toda su vida.
1. La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo
2. La Ascensión de Jesús al Cielo
3. La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles el día de Pentecostés
4. La Asunción de la Virgen María al Cielo
5. La Coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado
Los textos son extractos de la Carta Apostólica “Rosarium Virginis Mariae”, escrita por Su Santidad Juan Pablo II el 16 octubre del
año 2002.
La historia del Santo Rosario
“Vosotros me preguntáis si fue santo Domingo realmente el fundador del Rosario; os declaráis
perplejos y llenos de dudas sobre este punto. Mas, ¿qué hacéis de tantos oráculos de soberanos
Pontífices como León X, Pío V, Gregorio XIII, Sixto V, Clemente VIII, Alejandro VII, Inocencio XI,
Benedicto XIII, y otros varios, todos unánimes en atribuir a santo Domingo la institución del
Santísimo Rosario?” (Benedicto XIV P.P.)
El Salterio de María
Cuando la furia de los emperadores se desbordó sobre los primeros cristianos, se decretaron en todo el Imperio Romano las
llamadas persecuciones romanas, iniciadas en el año 64 por el emperador Nerón y abolidas definitivamente hasta el año 313 por el
emperador Constantino, el primer emperador cristiano de Roma.
Durante ese tiempo, muchos cristianos dieron el testimonio de su fe derramando su propia sangre en medio de los más increíbles
tormentos. Sin embargo, no todos los cristianos se sintieron llamados a dar la vida de una manera cruenta en la defensa de su fe.
Algunos de ellos, sabiéndose débiles, prefirieron salir de las ciudades y refugiarse en los desiertos, donde encontraron en la soledad
un medio maravilloso de comunicación con Dios.
Durante las persecuciones y sobre todo al terminar éstas, aquellos ermitaños comenzaron a organizarse en formas cada vez más
complejas, hasta dar por resultado el nacimiento de los grandes monasterios en el siglo VI con san Benito de Nursia, mientras que
elevaban sus rezos de una manera también cada vez más organizada.
Comenzaron los ermitaños por recitar diariamente los 150 salmos que componen el Salterio de la Sagrada Escritura. Son estos 150
poemas que recogen la oración del antiguo pueblo de Israel, y que contienen al mismo tiempo elementos que nos ayudan a elevar
nuestra mente a Dios para contemplar su verdad y su amor infinitos.
Poco a poco esa recitación de los salmos se hizo parte fundamental de la vida de los ermitaños que al organizarse en monasterios, se
transformó en el rezo del oficio divino, también llamado “Liturgia de las Horas”, porque se reparten a lo largo del día para
santificarlo. Sin embargo, como muchos de aquellos monjes trabajaban duramente en los campos para lograr el sostenimiento de su
monasterio, además de que, como sucedía en el mundo antiguo, eran pocos los que sabían leer para seguir los grandes libros
corales, surgió el cambiar la recitación de los salmos, o al menos de algunos de ellos, por el rezo del “Padre Nuestro” o de algunas
otras oraciones.
Muy pronto nació también el llamado “Salterio de María” conocido también como “Horas de la Virgen”, que derivó con el tiempo
hacia el llamado “Oficio Parvo” constituido también por una serie de salmos, distribuidos en las diferentes horas del día en honor de
la Santísima Virgen María.
Como sucedía con la “Liturgia de las Horas”, en el “Salterio de María” los monjes empezaron a cambiar los salmos por oraciones a la
Madre de Dios, dando origen a las primeras manifestaciones de lo que más tarde sería el Rosario.
Santo Domingo y el nacimiento del Rosario
Santo Domingo de Guzmán, es considerado con toda justicia el padre y fundador del Rosario, pues logró unir lo que en esencia es el
rezo de esta maravillosa devoción: la recitación de las plegarias a la Madre del Redentor, con la meditación de los misterios de la
vida, muerte y resurrección de Cristo; porque el rezo del Rosario consiste fundamentalmente en la meditación de esos misterios al
tiempo que se repite el rezo del “Avemaría”, y esto es precisamente lo que el santo Patriarca de los Predicadores (Dominicos)
formuló, al unir la contemplación de los misterios de nuestra redención a la invocación a la Madre del Redentor.
En efecto, la contemplación de las verdades de la fe, a partir de la oración y del estudio, es el medio fundamental que santo
Domingo encuentra para prepararse eficazmente para la predicación del Evangelio, y el Rosario, es el compendio de estas verdades
de la fe, que meditadas de la mano de María, nos da la oportunidad de adentrarnos en una profunda contemplación.
El propio santo Domingo, que vivía en una oración constante, “hablando con Dios o de Dios”, “estaba tan acostumbrado a
arrodillarse, que en los viajes, en las posadas, después de las fatigas del día y del camino, mientras los hermanos dormían y se
entregaban al descanso, volvía a sus genuflexiones como a su propio ejercicio y ministerio”, nos relata un autor contemporáneo del
Santo, y a cada una de estas genuflexiones correspondía a una alabanza a la bienaventurada Virgen María, y “con tal ejemplo, más
con los hechos que con las palabras enseñaba a los hermanos a orar de esta misma manera”.
Así, los frailes antiguos de la Orden de Predicadores, siguiendo el ejemplo de santo Domingo, según nos relata otro autor de la
época, “hechas las dichas devociones a la Virgen bienaventurada, unos se arrodillaban cien, otros, doscientas veces entre el día y la
noche, y decían otras tantas veces el Avemaría”; devoción que las monjas dominicas, imitando al santo Patriarca también
multiplicaban sus genuflexiones mientras repetían la salutación a la bienaventurada Virgen María.
Para los frailes, monjas y seglares de la Orden de Predicadores que repetían ya el “Avemaría” desde muy antiguo, esta plegaria es no
solamente una invocación a María; sino también una profesión de fe católica, pues entre los errores de los albigenses estaba el
negar la maternidad divina de María.
El Maestro de la Orden Humberto de Romans (+1277) tratando del modo de orar de los novicios de la Orden, dice expresamente:
“En primer lugar el novicio después de los Maitines de la bienaventurada Virgen medite y considere con ardor los beneficios de Dios,
a saber, sobre la encarnación, nacimiento, pasión y otras cosas en general… y después diga el Padrenuestro y el Dios te salve,
María… Después de Completas recuerde los beneficios de Dios, de la forma indicada al principio de estos ‘Modos de orar’… y podrá
también añadir Salve Regina, etc., con otras antífonas y oraciones de la bienaventurada Virgen”.
Así, dentro de la Orden de Predicadores y alrededor de ella, comenzó a difundirse esta saludable devoción, que poco a poco fue
organizándose hasta alcanzar la manera como hoy la conocemos.
La organización de los Misterios del Rosario
Durante los siglos XIII y XIV, las meditaciones de los gozos y dolores de la Madre del Señor fueron ampliamente difundidas desde
diferentes partes. Ugo Fulco, quien más tarde sería Papa con el nombre de Clemente IV (1265-1268), escribió un poema sobre “los
siete gozos de la Virgen”: la Anunciación, el Nacimiento, la Adoración de los Reyes, la Resurrección, la Ascensión, la Asunción y la
Coronación de la Virgen. San Vicente Ferrer (1350-1419), por su parte, comparte esta devoción a los gozos de María, con la única
diferencia que añade la Venida del Espíritu Santo, resumiendo la Asunción y la Coronación en un sólo gozo: la Glorificación de la
Virgen.
Por su parte, los frailes de la Orden de los Servitas, nacidos en 1249, con el apoyo de san Pedro de Verona, inician su devoción a los
“dolores de la Virgen”, que se reducía a recitar un Padrenuestro y siete Avemarías por cada uno de los siete dolores de la Virgen
Santísima.
Ya en el siglo XV, los misterios del Rosario llegaron a su expresión actual. A mediados de ese siglo, fray Alan de la Roche, mejor
conocido como venerable Alan de la Roche, también conocido como Alano de Rupe (1428-1478), promovió una cruzada de
predicación sobre el “Salterio de Cristo y de María” como él llamaba al Rosario, hablando de él con tanto calor y atribuyéndole tales
virtudes por sus preces y meditaciones, que compendiaba en él lo más esencial de la vida cristiana. Tan comprensivo concibe él el
Salterio mariano que llega a escribir en uno de sus arrebatos: “Constantemente afirmo: predicar el Salterio no es otra cosa que
inducir al pueblo a devoción, penitencia, desprecio del mundo y reverencia a la Iglesia”.
La intensa actividad desarrollada por este gran apóstol, fundador de la Cofradía del Rosario en la ciudad de Douai (Francia) el año de
1470, a la que tan sólo en la región de Flandes se adhirieron unas cincuenta mil personas durante su vida, según él mismo lo relata,
y el apostolado rosariano del convento de Colonia (Alemania), encabezado por su prior el padre Jacobo Sprenger en esos mismos
años, en los que se fundó la Cofradía de Colonia, modelo de todas las demás, siendo la primera con aprobación apostólica (1476) ,
lograron que el Papa Sixto IV en la bula “Ea quae ex fidelium”, firmada en mayo de 1479, consagrara el Rosario como fórmula
maravillosa de oración para la vida de la Iglesia, estableciendo ya quince decenas de Avemarías precedidas por un Padrenuestro,
prohibiéndose más tarde nuevas formas de “rosarios” distintas de ésta.
Por fin, san Pío V (1566-1572), por medio de la bula “Consueverunt Romani Pontifices”, del 17 de septiembre de 1569, establece
definitivamente la forma del rezo del Rosario a la manera como lo conocemos actualmente.
El desarrollo de la Cofradía del Rosario se manifestó de manera especial en la creación de movimientos apostólicos de oración que
se convirtieron poco a poco en elementos medulares de la misma Cofradía. En 1635, fray Timoteo Ricci (+ 1643), fundó en el
convento de San Marcos de Florencia el primer movimiento del Rosario Perpetuo, fomentando también la saludable costumbre del
rezo público del Rosario en las iglesias, alternando dos coros. Esta nueva devoción se propagó ampliamente por Italia y Francia
principalmente, y luego por toda Europa. Originalmente, en el Rosario Perpetuo, sólo se exigía el rezar el rosario completo en una
hora de guardia anual.
Además surgió también, de acuerdo a lo que nos refiere san Luis María Grignon de Monfort, la asociación del Rosario cotidiano, en
el que cada persona se comprometía a rezar diariamente los quince misterios del Rosario.
La celebración de la fiesta de Nuestra Señora del Rosario
La intensa labor desarrollada por el Papa san Pío V en el corto tiempo de su pontificado (1566-1572), se concentró en las reformas
pedidas por el concilio de Trento (1547-1563). Así publica el Catecismo Romano (1566); declara a santo Tomás de Aquino como
“Doctor de la Iglesia”, para impulsar la renovación de la formación teológica de los clérigos en los seminarios (1567), publica el
Breviario Romano (1568), y el Misal Romano (1570) en uso hasta la reforma del Vaticano II.
El propio Pío V, Antonio Ghislieri, fraile dominico que tomara el nombre de Pío al ingresar a la Orden en el convento de Voghera en
1518 con tan sólo catorce años de edad, se distinguió por un ardiente amor a la Madre del Señor. Siendo ya Sumo Pontífice, logró
unir a los príncipes cristianos de su tiempo en una cruzada común contra los otomanos, que desde Chipre se disponían a invadir
Europa penetrando por Nápoles al sur de Italia, logrando una célebre victoria naval en el golfo de Lepanto, el 7 de octubre de 1571.
El Papa atribuyó la victoria a la especial protección de María en su devoción del Rosario, a quien había encomendado, junto con toda
la Iglesia, la cruzada, y para conmemorar su patrocinio instituyó la fiesta de Nuestra Señora de la Victoria que se celebró el primer
domingo de octubre de 1572, y que el Papa Gregorio XIII confirmó con el título del Santísimo Rosario.
Años más tarde, Clemente XI extendió esta fiesta a toda la Iglesia Universal, y el Papa León XIII, llamado también el Papa del Rosario
por medio de la Encíclica “Supremi Apostolatus” del 1 de septiembre de 1883, extendió la celebración de la fiesta de Nuestra Señora
del Rosario a todo el mes de octubre, como hasta hoy se celebra entre nosotros, siendo el Papa san Pío X, quien fijó definitivamente
para toda la Iglesia Católica la fiesta el día 7 de octubre.
El 16 de octubre de 2002, el Papa Juan Pablo II publicó la Carta Apostólica “Rosarium Virginis Mariae”, sobre el Rosario de la Virgen
María, en la que introduce cinco nuevos misterios, los Misterios de la Luz o Luminosos. Con esta Carta Apostólica, el Papa daba
comienzo al “Año del Rosario”, que se extendió hasta el mes de octubre de 2003, ofreciéndolo especialmente por la paz en el mundo
y en la familia.
REFLEXIONES
Basadas en algunas
"MEDITACIONES SOBRE LAS LETANÍAS DE
LA SANTÍSIMA VIRGEN PARA EL MES DE MAYO"
del Cardenal Newman
y
Extractos del libro
"LETANÍAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN"
del Pbro. Ángel Cavatoni
https://mercaba.org/FICHAS/Devociones/letanias_lauretanas.htm

Letanía y Letanías son términos que se usan indistintamente, pero con igual significado.
PARA GLORIA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
y
Para manifestar un filial homenaje de amor a nuestra Madre Inmaculada María Santísima
Mujer bendita entre todas las mujeres
Esposa del Espíritu Santo y
Madre de nuestro Señor Jesucristo
AGRUPACIÓN DE ESPOSAS CRISTIANAS
ABRIL DEL 2001, Guadalajara, Jalisco, México
EN LA PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
MAYO
El mes de Mayo ha sido escogido para que, durante sus 31 días, practiquemos de una manera especial la devoción a nuestra Madre la
Santísima Virgen María.
Esto es debido a que en este mes la tierra se adorna con hermosas plantas y follaje lleno de frescura, las flores se muestran por todas
partes, los días son largos y el sol sale temprano y se pone tardo.
Esta alegría y este gozo de la naturaleza nos acompañan en la devoción a nuestra Madre Santísima que es llamada Rosa Mística.
También el mes de Mayo nos anuncia el verano.
Mayo es el tiempo, si no de la realización, a lo menos de las promesas (porque la floración de Mayo promete la realización, es decir, que las
flores darán su fruto en el verano). Esto es el aspecto bajo el cual podemos, con razón, considerar a María a quien está dedicado.
Dijo el Profeta: "Saldrá un tallo de la raíz de Jesé y una flor SURGIRÁ de la raíz. El tallo o la hermosa planta es María y de Ella SURGE el
Salvador, nuestro Señor.

Estaba predicho que Dios vendría a la tierra. Cuando llegó la plenitud del tiempo se anunció su venida por medio del Ángel Gabriel: "salve,
llena de gracia" le dijo a María: "el Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres". Era Ella misma LA PROMESA SEGURA del
Salvador que venía.
Otra razón por la que el mes de Mayo se llama mes de María, es porque dentro del Año Eclesiástico, es el tiempo más enriquecido, con
fiestas solemnes, ya que Febrero, Marzo y Abril es tiempo de Cuaresma; en Diciembre, tiempo de Adviento y de esperanza porque Navidad
se acerca, pero es también tiempo de penitencia. Navidad, no dura ni un mes y aunque Enero nos da la gozosa Epifanía, sigue
inmediatamente el tiempo ordinario, pero Mayo pertenece a la época de la Pascua, porque abarca con frecuencia parte de este mes; la
gran solemnidad de la Ascensión generalmente tiene lugar en Mayo; Pentecostés, la fiesta del Espíritu Santo - LA FIESTA DEL AMOR, cae
comúnmente en Mayo y varias veces cae también la de la Santísima Trinidad... por lo tanto es el Mes en que resuenan frecuentes Aleluyas.

INTRODUCCION
LA LETANIA LAURETANA
Letanía es una palabra griega que significa oración, especialmente oración hecha en común, significa también procesión, porque esta
manera de orar se usa en las procesiones. El uso de las Letanías es antiquísimo, se remonta a los primeros siglos de la Iglesia. La más
antigua es la Letanía de los santos, pero hay otras también aprobadas por la Santa Iglesia.
En honor de nuestra Madre Santísima, conocemos la más popular de todas las Letanías, la Lauretana, que es llamada así en las
Constituciones de los Sumos Pontífices: Sixto V, Clemente VIII, Alejandro VII, etc., porque se usó por primera vez en el Santuario de Loreto.
La Letanía Lauretana se compone de una serie de invocaciones a María, de títulos de honor que los santos Padres le dieron, títulos que se
fundan principalmente en la única e incomunicable dignidad de María Madre de Dios. Con ellos honramos su persona e invocamos su
poderosa intercesión.
Las primeras invocaciones son a Dios adorable Trinidad ... y a Cristo Redentor, para dar a entender que de Dios nos llega todo bien y que
Cristo es la fuente de toda gracia.
La invocaciones a María, pueden dividirse en seis grupos:
1°.- Las primeras abarcan, en resumen, todas sus grandezas (Santa María, etc.).
2°.- Siguen sus atributos como Madre (Madre de Jesucristo, etc..).
3°.- Se saluda luego a María Virgen (Virgen prudentísima, etc.).
4°.- Las prerrogativas de nuestra Señora son representadas por imágenes o símbolos (espejo de justicia, etc.).
5°.- Se le exalta en sus relaciones con la Iglesia Militante (salud de los enfermos, etc.).
6°.- Finalmente, se celebra su gloria en la Iglesia triunfante (Reina de los Angeles, Reina de los Patriarcas, Profetas, etc.)
Esta bellísima oración a María se cierra con una triple invocación a su Divino Hijo, CORDERO DE DIOS que quita los pecados del mundo,
para que nos perdone, nos escuche y tenga misericordia de nosotros que tantas veces hemos pecado.
En el transcurso de los años, los Papas añadieron algunas invocaciones, ej. Cuando Europa fue invadida por los turcos, se añadió: Auxilio de
los cristianos: después de la definición del Dogma de la Inmaculada Concepción: Reina concebida sin pecado original; después de haber
sido consagrado el mes de Octubre al Santo Rosario. Reina del santísimo Rosario: cuando ardía la primera Guerra mundial: Reina de la Paz:
con motivo de la definición del Dogma de la Asunción: Reina llevada al cielo en cuerpo y alma.
Recitar la Letanía es ante todo dar gloria a Dios que tanto ensalzó a su Madre Santísima; es darle gracias a Ella y por Ella. Es alabarla,
admirarla y pedirle su protección, es reconocer y meditar sus virtudes, movernos a imitarla, en cuanto es posible a nuestra humana
debilidad, es pedir a Dios y a Ella gracia y protección para llevar a cabo lo que es imposible a nuestras propias fuerzas.
Es una oración corta y muy fácil para quien la medita, es una oración rica de santos pensamientos y de afectos sobrenaturales.
Señor. ten piedad de nosotros (al Padre). Cristo, ten piedad de nosotros (a Cristo). Señor, ten piedad de nosotros (al Espíritu Santo), Así
empiezan las Letanías.
Antes de abrir los labios para alabar a María hemos de preocuparnos ante todo, de conseguir de la misericordia de Dios que se apiade de
nosotros ... que nos conceda su gracia y su perdón.
"Cualquier cosa que pidiereis al Padre, os la concederá", pero recordemos que Jesucristo añade "en mi nombre"
Interpongamos conscientemente esta mediación de Cristo, el Único que puede darle eficacia. Repitamos con ardorosa fe y con humildad el
grito de PIEDAD ¡Señor, ten piedad' ¡Cristo, ten piedad!, Señor, ten piedad!
CRISTO, ÓYENOS - CRISTO, ESCÚCHANOS
Para que Jesús nos oiga es necesario tener un corazón contrito. Si no estamos actualmente en gracia de Dios, propongámonos
reconquistarla y apartemos el corazón de la culpa. Si tenemos odio, si alimentamos venganza, etc., no podemos pretender que El nos oiga.
Hagamos el propósito de recibir el sacramento de la Confesión lo más pronto posible.
Ser escuchados no es lo mismo que ser oídos. Ser escuchados es como el colmo de la bondad de Cristo para nosotros. El desea que lo que
le pedimos sea con atención, no estar distraídos, que lo que pronuncian nuestros labios esté en la mente y en el corazón.

PADRE CELESTIAL QUE ERES DIOS, TEN PIEDAD DE


NOSOTROS.
Le decimos Padre Celestial .... Esta palabra nos hace admirar la Infinita grandeza y la Infinita benignidad de Dios que aun habitando en una
Luz inaccesible, atiende a la voz suplicante de sus criaturas ... de sus hijos ... con su amor Paterno.

HIJO REDENTOR DEL MUNDO QUE ERES DIOS, TEN PIEDAD


DE NOSOTROS
Invocamos al Hijo no solamente como Dios, sino también como Hombre - Dios ... como REDENTOR.
El Hijo de Dios vino a librarnos de la esclavitud del pecado. El es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Con su Pasión y
Muerte nos mereció el perdón y ahora por medio de la gracia obtenemos mucho más de lo que habíamos perdido. ¡Divino Redentor! ...
¡Amado Redentor! Líbranos de la esclavitud de nuestras culpas actuales.

ESPÍRITU SANTO QUE ERES DIOS, TEN PIEDAD DE


NOSOTROS.

Dios es amor, dice San Juan (1 J. 4.16). En la admirable obra de la reconciliación del hombre con Dios, entre todos los atributos de la
divinidad, está el Amor Infinito de Dios que busca la oveja descarriada y como el perdón de los pecados es obra del AMOR y de la BONDAD
Infinita de Dios se atribuye al Espíritu Santo, Amor substancial del Padre y del Hijo.
La misericordia de Jesús para los pecadores y las parábolas en las cuales quiso expresarla en páginas eternas para consuelo de todas las
ovejas descarriadas, son la expresión más bella del AMOR que perdona. Dios nos perdona siempre y nos llama, nos sale al encuentro, nos
acoge, nos retorna su amistad y nos devuelve la dignidad de hijos suyos ... Dios AMOR ... Dios Espíritu Santo.

SANTÍSIMA TRINIDAD QUE ERES UN SOLO DIOS, TEN


PIEDAD DE NOSOTROS.
Después de haber invocado a las tres Divinas Personas pasamos a invocarlas en unidad, bajo el nombre de Augusta Trinidad. La Iglesia
pone en nuestros labios esta invocación para recordarnos el Misterio inefable de la Unidad y Trinidad de Dios. Este Misterio es el
fundamento y el origen de toda la fe revelada. El Misterio de la Encarnación del Verbo lo supone y emana de él y, del Misterio de la
Encarnación derivan todos los misterios y todas las verdades de nuestra fe: el misterio de las dos naturalezas y de la Persona Divina de
Jesucristo, los Misterios de la Redención, de la Santa Iglesia, de la Gracia, de los Sacramentos, etc.
SANTA MARIA
Debemos aceptar y entender que solo Dios es Santo y que comunica sus grandes Atributos, en diferente medida, a sus criaturas racionales,
ante todo, el de LA SANTIDAD, por ser el más necesario.
Por esta razón llamamos a nuestra Señora: SANTA MARIA.
Cuando Dios quiso preparar una madre humana para su Hijo, la hizo Inmaculada en su Concepción ... la hizo SANTA aún antes de que
hubiera nacido, antes de que pudiera pensar, hablar, obrar ... la preservó del pecado original y de toda mancha. Por esto, difiere de todos
los santos. ¡Toda Pura, toda Santa es María!.
María es nombre de ayuda y consuelo. Cuando la invocamos con fe, con devoción y con amor recibimos inmediatamente ayuda, aliento y
consuelo. Dice San Bernardo, del santísimo nombre de Jesús, pero muy bien puede aplicarse al dulce nombre de María, que este nombre
es alimento suave que conforta, es medicina que alivia los dolores y las penas, "es miel en la boca, melodía en los oídos, alegría en el
corazón".
Procuremos honrar este santo nombre y reparar las ofensas que se hacen a esta Buena Madre. Invoquémosla en todas nuestras
necesidades.
El nombre de Jesús y el nombre de María, concluye San Bernardo, producen la curación de nuestras miserias y dominan las pasiones
violentas. Tengamos estos nombres en el corazón y en los labios durante la vida y los tendremos en el corazón y en los labios en nuestra
última hora, y así seremos auxiliados en aquel momento, pues esos nombres santamente invocados serán para nosotros prenda de Luz, de
gracia, de perdón y de seguridad en aquella eternidad feliz que todos esperamos.

RUEGA POR NOSOTROS


En las Letanías le decimos a María: "Ruega por nosotros" y no "ten Piedad de nosotros" como lo hacemos al dirigirnos a las Tres Divinas
Personas, porque solo Dios es fuente Infinita de toda gracia. Ella y los santos son canales a través de los cuales Dios se complace en
hacernos llegar sus gracias.
Las súplicas de los santos son eficaces para nosotros y poderosas ante Dios, pero son mucho más poderosas y eficaces las súplicas de
nuestra Madre María Santísima
Rogándole a Ella su intercesión, estamos seguros de que como es la más excelsa, la más santa de las criaturas y la más grata a Dios es la
que en consecuencia puede más delante de Dios y por otra parte es la que más nos ama y la que más desea favorecernos.
SANTA MADRE DE DIOS
Después de haber invocado a María con su nombre, pasamos ahora a invocarla con una serie de títulos muy apropiados. Y ante todo con la
más excelsa de sus dignidades, principio y fundamente de todas las demás, la sublime y singular dignidad de MADRE DE DIOS.
La Divina Maternidad de María es Dogma y Artículo fundamental de nuestra fe.
En la base de nuestra religión tenemos dos inefables misterios: el Misterio de la Santísima Trinidad y el de la Encarnación del Verbo.
La Encarnación supone la Trinidad. EL Hijo que se ha encarnado supone EL PADRE del cual ha sido engendrado, y si se ha encarnado por
obra del Espíritu Santo, confirma la existencia de esta tercera Persona de la Santísima Trinidad y no se puede imaginar la Encarnación sin
una Madre que proporcione la naturaleza humana al Verbo. He aquí cómo la divina Maternidad de María entra en el fundamento y en el
nexo esencial de las supremas verdades de nuestra religión. Y así como los principales artículos de la fe revelada (la Redención, la Gracia, la
Iglesia, los Sacramentos, la vida eterna, etc.) son consecuencias del Misterio de la Encarnación, así estas importantes verdades tienen una
íntima e indiscutible relación con el Dogma de la Divina Maternidad de María.
Santa Madre de Dios porque Ella es madre de la naturaleza humana de Cristo; pero esta naturaleza humana está en Cristo
indisolublemente, personalmente, hipostáticamente unida a la naturaleza divina en unidad de Persona, y ésta es divina. María es por lo
tanto, Madre de esta Persona divina, Jesucristo, Dios y hombre verdadero.
SANTA VIRGEN DE LAS VÍRGENES
Con esta invocación afirmamos que la virginidad de María no es común ... es única ... perfecta ... sublime y que añadió a su Pureza Virginal
un sello de consagración y de perpetuidad.
Los católicos creemos con la Santa Iglesia que María ha sido antes del parto, en el parto y después del parto, ... SIEMPRE VIRGEN
PURÍSIMA.
Los dos estados: virginidad y maternidad son en sí santos, el primero es muy generoso y noble. La maternidad es un claro reflejo de la
adorable fecundidad del Padre Eterno, del cual, como nos asegura el Apóstol San Pablo (Ef. 4. 14-15) deriva toda paternidad en el cielo y en
la tierra, imita a la omnipotencia creadora y tiene el mérito de poblar el cielo.
María unió en sí estos dos títulos sublimes, ser MADRE y VIRGEN FECUNDA. Por estas razones la Iglesia llama a María VIRGEN DE LAS
VÍRGENES.
MADRE DE CRISTO
Siendo Jesucristo Dios, Creador y Salvador, podría parecer que es lo mismo llamar a María, Santa Madre de Dios, Madre de Cristo, Madre
del Creador, Madre del Salvador. Pero estos diversos títulos no expresan lo mismo ... indican diversos aspectos bajo los cuales es
considerada la misma Persona adorable del Redentor, diversos oficios de esta divina Persona, o distintos beneficios que se derivan de Cristo
y de María.
Madre de Cristo significa que María participa, en cuanto es posible a la criatura, de la dignidad y excelencia de Cristo y de los beneficios por
El otorgados.
La palabra griega Cristo significa ungido o consagrado.
Antiguamente eran consagrados con la unción (óleo) los sacerdotes, los reyes y los profetas; y Jesús es por excelencia el Sacerdote, el Rey y
el Profeta; también se consagraban los vasos sagrados destinados al culto divino.
Cuando saludamos e invocamos a María como Madre de Cristo, significamos que Ella es vaso consagrado a Dios; que por las íntimas y
singulares relaciones que la acercan a su Divino Hijo, participa en cierto modo de la dignidad de sacerdote, de rey y de profeta.
María fue vaso de unción o consagrado ... y tiene participación en el sumo Sacerdocio de Cristo.
Desde el primer momento de su existencia Ella estuvo llena de la Divina Gracia, óleo precioso y fue destinada a contener durante nueve
meses a la Santidad por esencia.
María participa del Eterno Sacerdocio de Jesucristo ... de Cristo Sacerdote que se ofreció a Dios una vez sobre el altar de la Cruz,
derramando entre grandes dolores su Sangre de precio infinito por nuestros pecados y se ofrece cada día de modo incruento sobre los
altares por manos de los Sacerdotes.
Ella participa del sacrificio de la Cruz y del de la Eucaristía.
En primer lugar suministró la materia: aquel Cuerpo Divino que fue inmolado en la Cruz ... en el Calvario y que continuamente se inmola en
las Iglesias, es Cuerpo formado de la sola substancia de María Santísima, puesto que Ella es Madre Virgen; la Sangre que un día fue
derramada en la Pasión y en la Muerte del Hombre - Dios y que todos los días se derrama místicamente en el Perenne Sacrificio, es Sangre
de María, suministrada por Ella al Hijo de Dios.
En segundo lugar, participa del Sacrificio de la Cruz y del de la Eucaristía, porque ofreció con Jesucristo Primero y Sumo Sacerdote, el
Sacrificio del Calvario y sigue ofreciendo sobre los altares la Víctima Divina porque el Sacrificio de la Misa es prolongación del de la Cruz.
Por esto María Santísima es llamada Corredentora e invocada como MADRE DE CRISTO.

MADRE DE LA IGLESIA
La Santa Iglesia todavía no incluía esta Invocación cuando fueron elaborados los textos en los que hemos basado estas reflexiones, por lo
que a continuación transcribimos los puntos 25 al 27 del discurso pronunciado por S. S. Pablo VI, el 21 de Noviembre de 1964, en la sesión
de clausura de la tercera etapa conciliar, cuando fue proclamada María Santísima "Madre de la Iglesia".
(25) "Así, pues, para gloria de la Virgen y consuelo nuestro, proclamamos a María Santísima Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el
pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa, y queremos que de ahora en adelante sea honrada
e invocada por todo el pueblo cristiano con este título.
(26) Se trata de un título, que no es nuevo para la piedad de los cristianos, antes bien, con este nombre de Madre, y con preferencia a
cualquier otro, los fieles y la Iglesia entera acostumbran dirigirse a María. En verdad pertenece a la esencia genuina de la devoción a María,
encontrando su justificación en la dignidad misma de la Madre del Verbo Encarnado.
(27) La divina maternidad es el fundamento de su especial relación con Cristo y de su presencia en la economía de la salvación operada por
Cristo, y también constituye el fundamento principal de las relaciones de María con la Iglesia, por ser Madre de Aquel que desde el primer
instante de la encarnación en su seno virginal se constituyó en cabeza de su Cuerpo místico, que es la Iglesia.
María, pues, como Madre de Cristo, es Madre también de los fieles y de todos los pastores, es decir, de la Iglesia".

MADRE DE LA DIVINA GRACIA


El Arcángel San Gabriel saludó a María diciéndole: "llena de gracia", por lo tanto, es de fe que al realizarse en Ella el Misterio de la
Encarnación del Verbo, estaba PLENA DE GRACIA. Pero ... desde aquel instante creció MÁS en Ella la GRACIA.. Plena quiere decir completa,
llena, pero se usa este término para resaltar aquello de lo que se está hablando, en este sentido se dice que María estaba PLENA DE
GRACIA, llena, pero en su vida el momento central o culmen es el de la Encarnación del Verbo y desde entonces en Ella continuó
aumentando la GRACIA ... en PLENITUD.
La Santidad de Jesús, cuánto aprovechó a Su Madre que con tanta atención recibía y conservaba en su corazón las palabras y los actos de
su Divino Hijo. El formó la Santidad de su Madre, tan próxima a la suya cuanto es posible en una pura criatura y la elevó a un grado
altísimo, más alto, sin comparación, que el de todos los elegidos, de todos los santos.
Llena de Gracia, ninguna hay que Ella no pueda obtener. Cristo es el MANANTIAL de la GRACIA y su MADRE SANTÍSIMA es como un
depósito, un recipiente (que recibe), de dónde por su intercesión alcanzamos gracias ... y al Autor de la GRACIA.
CRISTO, MANANTIAL DE LA DIVINA GRACIA.
MARIA, MADRE DE CRISTO MADRE DE LA DIVINA GRACIA.

MADRE PURÍSIMA
Lo que manifestamos creer y atribuimos a María con este título, es la total y perfecta exención de toda sombra de culpa y defecto. Pureza
excepcional, integridad de vida que no la tiene igual ni semejante, nadie más.
El Pontífice San León escribe que en las diversas vicisitudes de la vida, no hay, ni aún la persona más perfecta, que de vez en cuando no se
manche con el polvo de la tierra. En Proverbios (24.16) dice que 7 veces cae el justo ... caídas ligeras y veniales pero ... son caídas.
Únicamente en María nada que sea mancha se encuentra en Ella,
MADRE CASTÍSIMA
Madre Castísima se refiere al brilló de la virginidad en cuanto al alma, esto es a la perfecta pureza de pensamientos y afectos. Ella conservó
durante toda su vida esta pura castidad del alma.
MADRE SIN MANCHA
Madre sin mancha expresa la limpieza de los sentidos externos. La causa de la admirable Pureza Virginal de María no fue la exención en Ella
del pecado original ... La primera y más eficaz razón fue la Gracia de Dios, pero Ella cooperó a esta gracia con todos los medios, guardando
rigurosamente sus sentidos externos, sus ojos para la contemplación de todas las cosas en las que encontraba los vestigios de Dios, de la
sabiduría y del poder divinos: los oídos y la boca para escuchar y para pronunciar las alabanzas de Dios ... Ella hacia en este mundo lo que
los Angeles hacen en el cielo y mejor aún que ellos: amar y alabar a Dios.
La Iglesia llama a María: Virgen de las vírgenes, la Virgen por excelencia, porque fue incomparablemente la más pura de todas.
MADRE SIN CORRUPCIÓN
Madre sin corrupción = pureza de vida y santidad de costumbres.
En María Santísima todos sus pensamientos, palabras y obras siempre fueron para gloria de Dios.
Debemos entender que no sólo su alma sino también su cuerpo fue llevado al cielo después de su muerte, de tal manera que no pasó por
el largo período del sepulcro, como todos los seres humanos. Su cuerpo santísimo no experimentó la corrupción. Su Divino Hijo, por el
Infinito amor con que la amaba no podía soportar que su cuerpo quedara en el sepulcro y también por la santidad trascendente de María y
porque Ella estaba llena de gracia hasta rebosar.
Pasó por la muerte como nuestro Señor y también como El y por Su poder omnipotente fue llevada al cielo.

MADRE INMACULADA
Esta invocación se refiere a la Inmaculada Concepción de nuestra Madre la Virgen María.
Esta verdad revelada es que Ella fue concebida en el seno de su madre, Santa Ana, sin mancha de pecado original.
El pecado original es el pecado de infidelidad y desobediencia a Dios, cuyas consecuencias hemos heredado, todos nacemos en ese estado
y el sacramento del Bautismo es el medio por el cual somos liberados de él.
María nunca vivió en ese estado, fue exceptuada de él por un designio ... por un decreto eterno de Dios y según este eterno decreto el que
había nacido desde toda la eternidad, nació en el tiempo para salvarnos y la redención de María fue entonces resuelta de esta manera
especial que llamamos Inmaculada Concepción (Ella fue redimida en previsión de los méritos de su Divino Hijo).
MADRE AMABLE
Madre digna de ser amada.
Tres cosas contribuyen principalmente para hacer a una persona amable, merecedora de nuestro amor:
La hermosura de cuerpo y de alma.
La bondad, esto es, la natural inclinación a hacer el bien y El amor que la persona nos tiene.
En ninguna persona se encuentran tan unidas y en grado tan eminente como en María Santísima que es digna de todo nuestro amor, por
eso la Iglesia le da el título de Madre Amable.
MADRE ADMIRABLE
Se dice que una persona o cosa es admirable o digna de admiración cuando es perfecta, extraordinaria; por esto impresiona los sentidos, la
imaginación, el pensamiento.
María es verdaderamente admirable, porque es extraordinaria y no hay nadie que reúna como Ella semejante grandeza de privilegios y de
virtud.
Por estas dos razones: sus privilegios y sus virtudes, María Santísima es invocada con el título de Madre Admirable.
MADRE DEL BUEN CONSEJO
Son muchos y todos ellos magníficos y gloriosos, los títulos que la Iglesia da a la Madre de Dios en estas Letanías, pero es particularmente
bello el de Madre del Buen Consejo porque:
• Es la Obra del Eterno Consejo
• Fue llena, de manera singular, del Don de Consejo
• Y, debemos recurrir a Ella para obtener este Don.
OBRA DEL ETERNO CONSEJO quiere decir que Dios, desde toda la eternidad, pensó en María y la miró con complacencia; la amó con
especial afecto y quiso hacer de Ella la Obra Maestra de su Infinito Poder, Sabiduría y Bondad, puesto que desde toda la eternidad la eligió
y predestinó para ser la Madre de su Divino Hijo.
LLENA DE MANERA SINGULAR DEL DON DE CONSEJO. El Don de Consejo, don del Espíritu Santo por el cual somos iluminados para conocer
y para escoger siempre entre todas las cosas, aquella que mejor sirve para la Gloria de Dios y para nuestra salvación.
De este Don estuvo singularmente llena María Santísima (y de TODOS los Dones y de TODAS LAS GRACIAS) por lo que Ella supera
incomparablemente a toda la humanidad.
DEBEMOS RECURRIR A ELLA PARA OBTENER ESTE DON y así poder conocer, escoger y hacer siempre lo mejor para Gloria de Dios y bien del
alma. Tenemos necesidad del Don de Consejo para defender nuestra Fe, para guardar el gran tesoro de la gracia de Dios, para huir del
ambiente anticristiano, de todo el mal que nos rodea.
¡Oh querida Madre! Ruega a tu Divino Hijo que su Divino Espíritu ... el Espíritu Santo, desarrolle en nuestras almas el Don de Consejo ... y
los otros seis Dones de los que tenemos tanta necesidad. ¡Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros!.

MADRE DEL CREADOR


María en el plan de la CREACIÓN y de la RESTAURACIÓN:
Ella es la Madre de Cristo, del Verbo del Padre hecho carne. El Verbo es el centro de la creación "por medio de El fueron hechas todas las
cosas y sin El no se hizo nada de cuanto existe" (Jn. 1.3). En Cristo, lo que se atribuye a Dios se puede atribuir también al Dios - Hombre, así,
habiendo sido hecho de María Santísima Aquel por el que han sido hechas todas las cosas, puede decirse que toda cosa fue hecha por Ella,
porque engendró al HACEDOR ... al CREADOR. Por esto María tomó parte, EN CIERTO MODO, en la obra de la Creación.
Pero la restauración, la renovación de todas las cosas, según enseñan los Santos Padres, es una segunda creación y ésta fue realizada por
medio de Jesucristo. En esta segunda creación, en esta Redención del género humano, el centro es también Jesucristo, de manera que el
Verbo Divino es doblemente CREADOR. También María Santísima tomó parte activa en esta restauración que se realizó con su
consentimiento.
El "HAGAMOS" (igual a "HÁGASE") primero ( el de Dios) produjo de la nada todas las cosas,. El "HÁGASE en mí según tu palabra"
pronunciado por María cooperó a restaurar todas las cosas en Cristo y a devolverles su primitiva perfección.
Sin el "HAGAMOS" Divino, todo habría permanecido en la nada; sin el "HÁGASE" de María, todo habría permanecido en una condición,
bajo muchos aspectos, peor que la nada.
El primer "HAGAMOS" levantó a la criatura humana hasta la semejanza con Dios; el segundo (HÁGASE) levantándola aún más alto, la unió
(en Cristo) personalmente a Dios.
El "HAGAMOS" Divino es, por consiguiente, omnipotente y creador por naturaleza; el "HÁGASE" de Ella es omnipotente, restaurador y
creador por gracia. De esta manera María Santísima tomó parte en la creación ... ¡MADRE DEL CREADOR!.
MADRE DEL SALVADOR
También aquí, como en las consideraciones anteriores, necesitamos entender porqué el nombre de Salvador va asociado al título dado a
María en las Letanías.
Antes de su venida, Jesús era conocido como Mesías, pero cuando apareció en la tierra fue conocido bajo tres títulos nuevos:
• Hijo de Dios
• Hijo del hombre
• SALVADOR
El primero expresa su naturaleza Divina; el segundo su naturaleza humana; el tercero su ministerio personal.
El Angel que se apareció a María le llamó Hijo de Dios; el que se apareció en sueños a José le llamó Jesús que quiere decir Salvador;
también le dieron este nombre los ángeles que se aparecieron a los pastores en la noche de su Nacimiento. Pero El en el Evangelio se llama
a sí mismo de un modo particular: Hijo del hombre.
Verdaderamente es nuestro Salvador, porque con su Pasión y Muerte nos ha redimido y nos ha liberado del pecado. Unió en la unidad de
su Persona Divina la naturaleza divina y la naturaleza humana.
Dios verdadero, debía ser verdadero hombre para poder realmente sufrir y morir y al mismo tiempo para que el precio de nuestro rescate,
su Pasión y Muerte, tuviera el valor infinito que exigía la Majestad de Dios y la culpa cometida por el ser humano ... Y, María Santísima es
Madre de Jesucristo, Madre del Dios - Hombre; así, Ella es MADRE DEL SALVADOR.
Pero hay una segunda razón de este título y es que Ella cooperó y coopera de modo singular en la obra redentora de Jesucristo, como
corredentora al pie de la Cruz y como corredentora en el corazón de sus hijos.
Sobre la Cruz debía consumarse el sacrificio de la redención y la victoria sobre el pecado y María Santísima está íntimamente asociada a la
Cruz. Ella ofreció generosamente al Padre en el Calvario, la Carne y la Sangre del Hijo, que era también carne y sangre suya.
Después del amor a Dios no hay afecto que tanto nos aparte del pecado y sea tan fuerte y eficaz para librarnos de él como el amor a María,
Madre del Salvador y Madre nuestra.
En la persona de Juan, el discípulo amado, Jesús nos entregó a su Madre cuando le dijo a Ella: "Ahí tienes a tu hijo" y nos la dio a nosotros
por Madre cuando le dijo a él: "Ahí tienes a tu madre".

VIRGEN PRUDENTÍSIMA
Con este título, la Iglesia tributa a María un gran elogio, pues la prudencia es la primera de las virtudes cardinales y es la virtud moral que
consiste en discernir y distinguir lo que es bueno para seguirlo o malo para apartarse de él. Prudencia es cautela, es moderacion, sensatez,
buen juicio ... además, es la que dirige y regula todas nuestras acciones.
La vida cristiana sin la prudencia pierde toda belleza, toda fecundidad de bien. La prudencia, virtud moral se adquiere de ordinario con los
años. María es tanto más digna de alabanza porque fue prudentísima desde su tierna edad; excepcional prudencia más celestial que
terrena, más infundida por Dios que adquirida con el estudio, con la práctica o con la edad.
San Bernardo no acaba de admirar la prudencia de Maria en el coloquio que tuvo con el Arcángel Gabriel, y con la prudencia, todas las
virtudes cardinales. Ante el anuncio de que concebirá al mismo Hijo de Dios, permanece constante en la resolución de su virginidad. Ella no
es incrédula como Zacarías, sabe por el Profeta Isaías que el Divino Mesías prometido ha de nacer de una virgen, pero pregunta el cómo,
requiere una explicación, ésta es prudencia sobrenatural y divina.
Concluye San Bernardo que Ella fue prudente en su interrogatorio. Por este solo rasgo de la vida de María conocemos que era poseedora
perfecta de la prudencia y de todas las demás virtudes cardinales y como consecuencia también de las virtudes morales.
¡Oh Virgen PRUDENTÍSIMA, derrama un rayo de tu prudencia sobre nosotros, que ilumine nuestro obrar y nos guíe al hablar. ¡Oh Madre
Santísima!, enséñanos a callar, cuando debemos ser prudentes.
VIRGEN VENERABLE
La veneración es aquel honor y reverencia que se le da a una persona en testimonio de su excelencia, de su virtud sobrenatural, de su
santidad y consiste en una gran consideración de nuestra mente hacia la persona dotada de estas cualidades en un correspondiente afecto
del corazón, estima y aprecio.
Por consiguiente la santidad es objeto de veneración. Si queremos conocer por que merece María el título de Venerable hemos de
considerar la grandeza de su santidad.
Muchos cristianos confunden la perfección cristiana o la santidad con los medios para obtenerla; otros hacen consistir la santidad en las
penitencias exteriores; otros en largas oraciones; otros en despojarse de toda cosa por amor al prójimo y así por el estilo. Estas y
semejantes prácticas son medios muy útiles para llegar a la santidad; serán, con la gracia Divina, principio y señal, fruto y efecto de la
santidad, pero no son la santidad esencial. De hecho ha habido santos que no lo dieron todo a los pobres, que no practicaron penitencias
extraordinarias, que no hicieron largas oraciones. La santidad es la perfección en el amor.
La esencia de la perfección evangélica consiste en la unión con Dios. Dios es santo por naturaleza; nosotros cuando estamos unidos a El,
somos santos por gracia. La unión con Dios es efecto de la caridad, cuando el cristiano observa y vive perfectamente el precepto básico de
la ley evangélica: "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas" y el segundo: "Ama al prójimo como
a ti mismo" (cfr. Marcos 12.28-34) (cfr. Mateo 22.37-40), está viviendo la santidad.
La medida de la santidad de María es su ardiente Caridad de Madre de Dios.
Para conocer lo digna que es de VENERACIÓN, sería necesario profundizar en los abismos inaccesibles de su corazón y medir su amor y
esto solo Dios puede hacerlo.
La gracia de Dios es la que nos hace santos, es por eso que la plenitud de la gracia confiere la plenitud de la santidad. La gracia, semilla y
fruto de la santidad, hace que Dios esté en nosotros y nosotros en Dios.
María fue declarada y proclamada solemnemente de parte de Dios, por medio del Arcángel Gabriel: LLENA DE GRACIA Y POSEEDORA DEL
SEÑOR.
¡Cuán SANTA y VENERABLE ERES, OH MADRE!.
VIRGEN DIGNA DE ALABANZA
Debemos imitar las virtudes de la Virgen María y procurar que los demás también lo hagan y que se conozca y admire su singular santidad.
Es una exigencia del amor, que es difusivo por naturaleza, propagar, glorificar, hacer conocer a la persona amada. Este es el sentido de esta
invocación VIRGEN DIGNA DE ALABANZA.
María vivió en la piadosa sombra de una oscuridad que conmueve, en profunda y perfecta humildad. Aparece en la primera parte del
Evangelio y después solamente reaparece en el Calvario cuando participó en las penas de la Cruz.
Después de Jesucristo, el alma más santa y más excelsa fue sin duda la de María Santísima, por eso debe ser, la más exaltada y colmada de
alabanzas.
Estas alabanzas y esta gloria tuvieron principio antes que Ella estuviera sobre la tierra participando del privilegio del Hijo. Fue exaltada
mucho antes de nacer.
La Iglesia en su Liturgia, ha coronado a María con las fiestas en su honor introducidas en el año eclesiástico, los oficios, los himnos, las
Letanías, las procesiones, la solemne coronación de sus imágenes, etc., que manifiestan el amor de la Iglesia hacia su Madre Celestial.
Para Ella, el genio de los grandes Doctores de la Iglesia, la pluma de los Teólogos, la palabra enamorada de los oradores sagrados y la
oración confiada de todos los que la aman.
Bienaventurada la boca que habla de María Santísima frecuentemente y con reverencia.
Bienaventurada la persona que a través de la pluma celebra y escribe con santo entusiasmo las grandezas y la gloria de tan excelsa Madre.
VIRGEN DIGNA DE ALABANZA.

VIRGEN PODEROSA
Se distinguen dos clases de poder: propio y participado.
Sólo Dios es PODEROSO por virtud propia, Aquellos (as) a quienes Dios les comunique poder es por voluntad de El (poder participado)
Cuando decimos que María Santísima es omnipotente, no la igualamos a Dios, ni decimos que Ella lo sea por sí misma, este poder, del cual
Ella está revestida le viene de Dios, le fue comunicado por gracia especial de Dios.
María es poderosa porque su poder se asocia al de su Hijo Jesucristo. Su divina Maternidad es el fundamento principal de su poder.
Es imposible determinar los límites de esta omnipotencia participada.
Existen dos mundos: el mundo de la materia y el mundo sobrenatural de las almas.
Dos órdenes de omnipotencia: La omnipotencia de Dios Creador y la omnipotencia de Dios Redentor y Santificador.
La omnipotencia participada de María brilla principalmente en el universo sobrenatural en el cual Ella ha sido constituida Madre espiritual
de los redimidos, cooperadora de Cristo en la redención y en la salvación de las almas. Decimos principalmente, porque también en el
orden físico Ella ejerce un gran poder, como lo prueban las numerosas curaciones que concede a sus devotos. Basta recordar los milagros
de Lourdes.
El poder de María Santísima tiene por fin cooperar a la obra de la Redención, a la cual están llamados todos los seres humanos sin
distinción y, a alcanzar los bienes de los que tienen necesidad, ej. La perseverancia final, don que corona, según San Agustín, todos los
dones, y una santa y muchas veces, alegre muerte.

VIRGEN CLEMENTE
La clemencia según Santo Tomás de Aquino es aquella virtud que templa el rigor de la justicia con la misericordia; que concede y obtiene el
perdón o la disminución del castigo merecido. Comparte con la mansedumbre el cometido de poner un justo y racional freno a los ímpetus
de la ira y si la mansedumbre frena el afecto interno, que es la raíz o el principio, la clemencia modera el afecto exterior.
Esta hermosa y amable virtud, prosigue Santo Tomás, nace del amor. Quien ama a una persona no quiere que ésta sea castigada..
De esto se sigue que cuando el perdón total o la disminución de la pena son compatibles con el verdadero bien, entonces la amorosa
clemencia perdona o impetra el perdón.
La clemencia, resplandece en María Santísima más que en cualquier otra persona. Ella se ocupa y se preocupa de impetrar el perdón para
los pecadores. Por eso la Iglesia la honra con el título de Virgen Clemente.
De esta virtud de María vamos a tratar en la invocación "Refugio de los pecadores", aquí hablaremos solamente de su fundamento, esto es,
de su tierno amor a la humanidad.
Nuestra Madre Santísima nos ama porque ama a Dios. El amor de Dios y el amor del prójimo son dos amores inseparables y nadie nos ama
como Ella.
No se puede medir el amor Infinito del Corazón de Jesús, aquel Corazón inflamado con las llamas del Amor Divino y que fue atravesado por
la lanza. Ningún otro corazón está tan cerca del amor de Jesús, como el de su Madre. Ninguno alcanza tan encendida caridad. Ella nos ama
en Cristo, ama en nosotros la Sangre del Hijo derramada en el Calvario y aplicada en los Sacramentos. Ella más que nadie conoce en Dios el
altísimo valor de un alma.
No hay otro amor más hermoso y más fuerte que el de María porque brota de la purísima fuente del amor de Dios.
Por dos títulos María es nuestra Madre:
• Ante todo porque ES LA MADRE DE JESUCRISTO.
• Porque Ella nos engendró al pie de la Cruz sobre el Calvario, allí fuimos confiados a Ella como hijos en la persona de Juan.
Los dolores que no tuvo en el divino parto natural, debió sufrirlos en el parto espiritual cuando fue constituida Madre de todos nosotros.
De la misma forma que Dios adornó a María con la santidad más eminente, así la dotó de un corazón, en profundidad y en extensión, el
más amante de todos los corazones; con el que nos ama a todos, justos y pecadores, aquellos que aunque estén en pecado buscan salir de
él y se proponen dejarlo. Ella escucha sus súplicas y los reconcilia con Dios y lo hace como una madre que tiene más cuidado de un hijo
enfermo que de un hijo sano ... como deja el buen pastor las noventa y nueve ovejas para ocuparse de aquella que huyó del redil.

VIRGEN FIEL
En dos sentidos puede entenderse este título.
La palabra fidelis o deriva de Fides (FE) y entonces alabamos a la Bienaventurada Virgen porque se distinguió en la fe y ejerció
perfectamente esta primera Virtud Teologal o la palabra fidelis que es adjetivo de fidelitas (FIDELIDAD) y en este caso se da gloria a la
Virgen María porque fue muy fiel a las Promesas que le hizo a Dios y a los deberes que Jesús le asignó. ¡Con qué fidelidad respondió a los
planes de Dios y con cuánto amor aceptó de su Divino Hijo ser nuestra Madre!.
Procuraremos conocer una y otra virtud de esta Virgen Fiel.
La fe, con relación al entendimiento, debe tener dos cualidades principales: ser sencilla y firme.
La sencillez exige nuestro pronto asentimiento, a todas las verdades propuestas por la fe, aún a los más inaccesibles misterios,
asentimiento que se apoya únicamente en la autoridad de Dios revelante.
Para introducirnos en el mundo de la materia, Dios nos dio los ojos del cuerpo; para introducirnos en el mundo de los principios, de la
ciencia, de las leyes que gobiernan todo lo creado, nos dio la luz de la inteligencia; para introducirnos en el mundo sobrenatural, nos dio la
luz de la fe y puso como Maestra a su Iglesia que, con autoridad materna e infalible, nos introduce en este tercer mundo que supera
infinitamente en magnitud y magnificencia a los otros dos.
Debemos ir a través de la vida con la sencillez de un niño conducido de la mano de su madre. Jesús dijo: "quien no acoge el reino de Dios
como un niño no entrará en él" (Lc. 18;17).
No olvidemos que la fe es un don de Dios que se manifiesta a los humildes y a los sencillos: "Te doy gracias Padre, Señor del cielo y de la
tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños". (Mt. 11:25).
• La fe debe ser firme, no dudosa ni vacilante. Esta certeza inmutable, que debe extenderse a todas las verdades reveladas, tiene un
fundamento más sólido e infalible que cualquier testimonio de la razón, de los sentidos o de la experiencia, porque estos elementos de
certeza humana pueden ser débiles y falibles, mientras que el fundamento de la veracidad de Dios es luz eterna, indefectible e inmutable.
¿Dónde estaría el mérito de la fe, sí se apoyase, no sobre la autoridad de Dios, sino sobre la razón y sobre el testimonio de los sentidos?
Nuestra fe está fundada, además, sobre la infalibilidad de la Iglesia, columna y fundamento de verdad, a la cual Jesucristo ha prometido
asistir hasta la consumación de los siglos.
FE
--- María Santísima poseyó en grado heroico todas las virtudes y debió poseer en grado singular la Fe, que es la primera de todas ellas; Ella
llevó a la máxima altura su propia santidad, y debió poner el más sólido fundamento. Ella agradó a Dios más que ninguna criatura porque
tuvo muy viva la fe ... fe formada por la mas ardiente caridad.
• El Arcángel le anuncia el altísimo misterio y Ella da el humilde y dócil asentimiento de su Fe y exclama "he aquí la esclava del Señor,
HÁGASE en mí..."
• El mismo Mensajero le anuncia la maternidad milagrosa de Isabel, Ella lo cree y va solícita para asistir a su anciana prima.
• En la pobreza de la gruta de Belén nace el Hijo de Dios como el más pobre de los niños. Ella es la primera en adorarlo.
• El Rey de Reyes debe huir al destierro, escondido bajo el velo de la Madre y sustraerse a la ira de un rey terrenal y Ella, adora el misterio
de la aparente debilidad del Omnipotente.
• Los habitantes de Nazaret verán durante treinta años, en Jesús, a un joven humilde y lo creerán hijo del carpintero. La fe de María ve y
adora en El al Divino Artífice del cielo, de la tierra y de los siglos.
• Ella ve a su Hijo perseguido, calumniado, condenado, llevado a la cruz, traicionado por un discípulo, negado por otro, abandonado de
todos (menos San Juan), comparado con vulgares ladrones, crucificado, muerto. Ella se mantuvo en la sombra y no quiso mostrarse como
Madre del triunfador (durante la vida pública de Jesús ... cuando hizo milagros) pero su Fe la llevó al Calvario como Madre del Condenado,
y adora en el Altar de la Cruz, al Pontífice Eterno, al triunfador de la muerte y del mal.
¡Qué fe la de María Santísima!, sencilla, firme, constante, vivísima, hecha más espléndida por el dolor.
El Espíritu Santo hizo a María depositaria de esta fe y Ella instruyó en esta virtud a los Apóstoles durante el tiempo que transcurrió entre la
Ascensión de Jesús y la de su propia, amorosa y gloriosa muerte.
FIDELIDAD
La fidelidad es aquella virtud que nos inclina a mantener, a cumplir las promesas hechas. Es una virtud afín a la justicia.
María poseyó eminentemente también esta virtud; Ella fue constante y perfectamente fiel a Dios y a nosotros. Fue siempre toda de Dios,
atenta a cumplir su voluntad.
Fiel en el gozo y en el dolor, en el oprobio y en la gloria, en Nazaret y en Belén, en Judea y en Egipto, durante el triunfo del Hijo y en su
muerte sobre la Cruz en el Calvario.
Imitemos esta admirable fidelidad en nuestros deberes, en la fidelidad a la voluntad Divina en nuestra sublime misión, a nuestra vocación a
la santidad, a los designios que sobre nosotros tiene la paternal Bondad del Señor.
María Santísima, Virgen fiel a nosotros. Atendiendo a las palabras de su Hijo moribundo, Ella es Madre para todos, nos ama, nos favorece,
nos obtiene el perdón de los pecados, la perseverancia en el bien y la vida eterna. Ella es la Madre de la santa esperanza.
Pongamos primero en Dios nuestra esperanza y luego en Ella y jamás seremos confundidos.

ESPEJO DE JUSTICIA
Hemos de considerar, en primer lugar, lo que debemos entender por JUSTICIA, porque esta palabra, tal como se emplea en el lenguaje de
la Iglesia, no tiene el sentido que el lenguaje ordinario le atribuye.
Por justicia no debemos entender aquí la virtud de la lealtad, de la equidad (dar a cada uno lo que merece), de la rectitud en la conducta
sino más bien la justicia o perfección moral, en cuanto abarca, a la vez, todas las virtudes y significa un estado del alma virtuoso y perfecto,
de tal manera que el sentido de la palabra JUSTICIA es casi equivalente al sentido de la palabra santidad.
Por esto, al ser llamada María, espejo de justicia, lo hemos de entender en el sentido de que es espejo de santidad, de perfección y de
bondad sobrenatural.
¿Qué se entiende al compararla con un espejo? Un espejo es una superficie que refleja algo, como el agua inmóvil, el acero pulido, la luna,
etc..
Ella reflejaba a nuestro Señor, que es la Santidad Infinita ... Divina Santidad, por lo cual es llamada Espejo de la Santidad, o como se dice en
las Letanías ESPEJO DE JUSTICIA.
María llegó a reflejar la santidad de Jesús viviendo con El. ¡Cuán semejantes llegan a ser los que se aman y viven juntos!. Cuando reina el
amor entre esposos, entre padres e hijos, entre hermanos, (as), amigos, con el tiempo se produce un maravilloso parecido que llega a
manifestarse en la expresión de los rasgos de la voz, en el lenguaje y algunas veces hasta en carácter, opiniones, gustos. Esto también
sucede, sin duda, en el estado invisible de las almas, en las cuales, para bien o para mal, se realiza esta transformación y semejanza.
Hemos de considerar ahora que María amaba a su Divino Hijo con un amor indecible ya que lo tuvo consigo durante treinta años. Si estuvo
llena de gracia antes de haberlo concebido en su Seno, debió alcanzar una santidad incomprensiblemente mayor después de haber vivido
tan íntimamente con El durante aquellos treinta años. Santidad que reflejaba los Atributos de Dios, con una plenitud de perfección, de la
cual ningún santo puede damos una idea. Ella es el ESPEJO DE LA DIVINA PERFECCIÓN.

TRONO DE LA SABIDURÍA
La palabra Sabiduría tiene en la Sagrada Escritura varios significados: en primer lugar la Sabiduría personal o subsistente, esto es, el Verbo
Divino, y Jesucristo como Hombre, ya que en El a Humanidad creada estaba unida a la Divinidad en unidad de persona; en segundo lugar, la
Sabiduría impersonal, hábito o cualidad de los seres inteligentes, y por último, la Sabiduría, Don del Espíritu Santo.
Bajo estos tres significados la Virgen María es llamada y es verdaderamente Trono o Sede de la Sabiduría.
María Santísima, Trono de la Sabiduría, de la Sabiduría personal. El Verbo es el perfecto y subsistente conocimiento de todo el ser
Perfectísimo e Infinito que es el Padre.
El Verbo Divino se encamó en el seno purísimo de María, así vino al ser Madre de Dios, Madre del Verbo, Madre de Cristo Hombre, Madre
de la Sabiduría.
Por eso, principalmente se le invoca como Trono de la Sabiduría porque puso el Verbo su sede en las Purísimas entrañas de Ella.

El se hizo para Sí, en el seno Virginal, una morada muy digna y escogida, habitó en Ella, y después de nacer fue llevado en sus brazos
durante sus primeros años y estuvo sentado sobre sus rodillas. Siendo realmente también, por decirlo así, el Trono humano de Aquel que
reina en el Cielo.
• María Santísima, Sede de la virtud de la Sabiduría.- El hábito de la Sabiduría reside en el entendimiento del ser humano y tiene por objeto
propio el conocimiento de las cosas naturales y sobrenaturales y sus causas, se eleva al conocimiento y contemplación de la Causa primera
e increada, necesaria, absoluta, es decir, Dios; ve y contempla a Dios en todas las cosas de la naturaleza, todo lo refiere a Dios, se remonta
hasta Dios y en El descansa; de todo lo creado toma base para admirar, bendecir y amar a Dios, último término al cual están dirigidas todas
las cosas. Y es así como esta Sabiduría, de especulativa se hace práctica, de estéril se convierte en operativa, del entendimiento pasa al
corazón y lo ensancha y lo consuela y le infunde un gozo, un sabor y una unción, por lo cual precisamente se llama Sabiduría.
Por encima de todos los santos, María poseyó en grado perfecto la virtud de la Sabiduría, más aún, Ella es la Sede de la Sabiduría. Fue
dotada por Dios de un entendimiento naturalmente perfecto, ejercitado y enriquecido por la continua y altísima contemplación y por el
conocimiento de la Escritura.
María, después de Jesucristo, tuvo el corazón mejor dispuesto para la gratitud, para la admiración, para el amor: disposición acrecentada
hasta el máximo por la fiel correspondencia a la obra de la gracia que la llevó al más perfecto conocimiento de Dios posible a una mente
creada.
• María, Sede del Don de Sabiduría. Hay una Sabiduría que no se adquiere con los recursos humanos, sino que es un Don sobrenatural
infundido por el Espíritu Santo.
Este Don, como enseña Santo Tomás de Aquino, es distinto en su naturaleza del hábito de la Sabiduría.
Este Don consiste en un profundo conocimiento de Dios y de sus altísimos misterios, conocimiento encaminado no tanto a satisfacer la
inteligencia que contempla, cuanto a alimentar y atraer la voluntad con la fuerza del amor. El alma en la que se ha desarrollado este Don se
sumerge y se abisma enteramente en Dios, en sus perfecciones Infinitas y en sus Misterios, y allí se goza de tal manera que todo lo que no
es de Dios o no conduce a Dios se le hace pesado y enojoso, le resulta insípido.
En los treinta años que vivió en íntima unión con la Sabiduría Encarnada, cuántas veces recibiría María en el secreto de la Casa de Nazaret
los vívidos rayos de la Sabiduría Eterna en los que Ella recogía hechos y misterios; palabras y recuerdos en el santuario de su corazón y los
conservaba. Era el tesoro de las diversas riquezas que, pasando por su alma de Madre, se convertían en leche de vida, de sabiduría y de
gracia para sus hijos. Ella más que ninguna criatura angélica o humana, penetró en los profundos Misterios de la Divinidad, rozando, por
decirlo así, los confines de lo Infinito.
María llevó en su seno a la Sabiduría Increada pero su mente y su corazón fueron más anchos y capaces que su mismo seno, dice San
Buenaventura. Con toda razón, la Iglesia la invoca Trono de la Sabiduría.
CAUSA DE NUESTRA ALEGRÍA
Jesucristo fue y es causa fundamental y primera de nuestra alegría. María es causa secundaria e instrumental.
Nosotros amamos la alegría porque es un bien y amamos la felicidad de la cual la alegría es un fruto. También Dios quiere que estemos
alegres pues El "Ama al que da con alegría" (cfr. 2ª. Cor. 9.7).
Existen dos clases de alegría:
Una, la de aquellos que encuentran alegría donde tendrían motivo para entristecerse, esto es, en el pecado.
También la de quienes aunque no ponen su alegría en el pecado, pero sí se deleitan en los honores, en las riquezas, en las comodidades de
la vida y en todo aquel cúmulo de frivolidades que un refinamiento insaciable va acumulando sobre los grandes caminos del progreso.
Esta alegría, aún la menos culpable, es frívola, falsa, momentánea.
Es frívola porque satisface más a los sentidos que al alma.
Es falsa, parece alegría, pero no lo es, llena el corazón por breves momentos, pero pronto lo deja vacío y descontento.
Es momentánea, fugaz. La vida del ser humano es muy breve y con frecuencia regada de lágrimas.
Los bienes materiales no pueden damos la felicidad.
• La otra clase de alegría ES LA CRISTIANA y es muy distinta porque más allá de las sombras del misterio y tras el velo de las lágrimas,
alcanza y saborea una alegría verdaderamente tranquila, veraz y duradera, como los bienes en los que se funda: la tranquilidad de
conciencia, la AMISTAD CON DIOS la justa apreciación de los bienes de esta vida, la paciencia en las adversidades, la esperanza de los
bienes eternos, son fuentes inagotables de indecible y sólida alegría. No haz fuerza humana o de acontecimientos que pueda arrebata esta
perfecta alegría que anida en las íntimas profundidades del alma y que se identifica con el amor de Jesucristo.
María es CAUSA DE NUESTRA ALEGRÍA porque nos dio a Jesús el Verbo Encarnado.
VASO ESPIRITUAL
El primer sentido, inmediato y literal, de la palabra VASO indica un recipiente de cualquier materia y forma, apto para recibir y retenes
cualquier cosa, especialmente líquida.
En sentido más extenso y metafórico, la Sagrada Escritura llama vaso a toda cosa, aún a la persona humana, porque toda criatura en las
manos de Dios es como un vaso en la mano del alfarero En las Letanías, María es honrada tres veces con este nombre de VASO. Vaso
espiritual significa pues, Persona o Mujer espiritual.
Enseña Santo Tomás de Aquino que en la Sagrada Escritura los hombres son comparados a los vasos, o se llaman vasos bajo cuatro
aspectos: por la constitución, por el contenido, por el uso para el cual sirven y por el fruto que traen.
• Por la constitución, esto es por la materia y por la forma que el artífice le imprime; tanto más noble y precioso cuanto más preciosa es su
materia.
María VASO de ORO purísimo, bella y hermosa de alma, la más preciada perla, la gema inapreciable del universo.
Dios trabajó esta materia con exquisito cuidado, arte y habilidad y le dio la más hermosa y preciada forma. Dios manifestó en esta singular
criatura toda su Sabiduría y Poder Infinito.
• Por su contenido. El vaso es tanto más estimable en cuanto que está más lleno.
Ninguna criatura, ni angelical ni humana es más apreciable que María. Dotada por la generosidad divina de gracias, dones y privilegios,
desde el primer instante de su vida; llena la mente y el corazón de Dios, no menos que su purísimo Seno Virginal.
Ella fue, después de la humanidad creada de Jesucristo, el VASO más grande y más capaz. Y tanto más estuvo llena de Dios, cuanto más
perfectamente estuvo vacía de si misma.
Nosotros, no estaremos llenos de Dios mientras estemos llenas de nosotros mismos.
• Por el uso. La nobleza del vaso se revela además por el uso al cual se destina.
El uso más digno y más glorioso es al que fue predestinada la Virgen María. La Divina Maternidad es la cumbre de la nobleza y de la gloria.
A este fin Dios ordenó todos los dones singularísimos del cuerpo y del alma, aquellos especiales privilegios y dones de los cuales la dotó,
para que fuera digna de concebir en su seno al Verbo de Dios.
• Por el fruto. Esto es por las ventajas y los bienes que nos aportó este Vaso de Elección. Fruto suyo fue Jesucristo, la Redención del género
humano y la santificación de las almas.
Para realizar todos estos bienes fue requerido el consentimiento de Ella.
Fruto de este Vaso son las gracias que Dios nos concede: la conversión, el arrepentimiento de los pecadores, la perfección y la
perseverancia de los justos: fruto suyo son también los triunfos de la Iglesia, en resumen, todo cuanto tenemos de bueno en este mundo y
tendremos en el otro. Así como es en primer lugar, gracia de Dios. merecida para nosotros por Jesucristo, es en segundo lugar, fruto del
virginal instrumento y preciosísimo Vaso, es decir es fruto de María.
VASO HONORABLE
Vaso digno de honor. El honor es la expresión o testimonio exterior que se da a una persona por sus virtudes o por su dignidad. Expresión o
testimonio que se rinde con palabras o con hechos. Llamar a María, Vaso Honorable equivale a testimoniar su dignidad y sus virtudes.
Acerca de las virtudes, dignidad y excelencia de Ella, se ha dicho suficientemente en las Invocaciones anteriores. Aquí para honrar y
glorificar a la excelsa Madre de Dios, consideraremos cuánto quiso honrarla el mismo Dios.
Retrocediendo en el camino de los siglos y aún más allá de los días solemnes de la creación, detengámonos mentalmente en la eternidad.
Dios infinitamente feliz en sí mismo, ve presentes en el fulgor de su omnisciencia (=conocimiento de todas las cosas reales y posibles.
Atributo exclusivo de Dios), a todos los seres que tendrán vida por su poder Creador. En su Presencia está todo lo que experimentarán las
criaturas que El vivificará con su soplo inmortal ... los seres humanos que vivirán en un contraste de luces y sombras: las sombras de la
culpa con las que se irán manchando y las luces de la gracia con las cuales SU Misericordia Divina los irá revistiendo.
Y en esta luz de liberación que el mismo Dios va a extender sobre la humanidad caída, resplandece ante sus divinos ojos el esplendor de
todos los esplendores, la epopeya de LA REDENCIÓN, y recibiendo luz y a su vez reflejandola como estrella de primera magnitud UNA
MUJER María. Que será la MADRE DE DIOS. para darlo a la humanidad y redimirla del pecado. En estos esplendores de gracia y de belleza,
Ella es adoptada desde toda la eternidad, por el Padre como Hija escogida por el Espíritu Santo como Esposa, elegida por el eterno y Divino
Hijo como MADRE; Hija, Esposa y Madre respectivamente de las Augustas Personas de la Santísima Trinidad, que la harán digna por la
inagotable generosidad de Ellas; y así María de una realeza sin nombre, de una pureza sin medida, de una santidad sin igual, después de la
de Dios, avanza triunfadora del mal, hacia el Trono del Altísimo y es saludada por el Padre: ¡llena de gracia!, por el Hijo: ¡el Señor es
contigo!, por el Espíritu Santo: ¡Bendita eres entre todas las mujeres!
Así es saludada y bendecida por Dios Padre, por Dios Hijo, por Dios Espíritu Santo, por los ángeles, por los pecadores y también por todas
las criaturas.
Esta admirable elección y exaltación de María le abrió los tesoros inagotables de las gracias, de los dones y de los privilegios, con los que
Dios quiso ensalzarla y honrarla: la Inmaculada Concepción, la Purísima Virginidad unida a la Divina Maternidad, la Asunción en cuerpo y
alma al cielo, la gloria triunfal que la coronó Reina del Cielo y de la tierra.
Hay más todavía: quiso Dios mismo el consentimiento de la Virgen María para cumplir el decreto o Misterio establecido desde toda la
eternidad y esperar que Ella consintiera libremente y así depender de alguna manera de María ... y habiéndose hecho Hombre, quiso
durante treinta años obedecerla y estarle sometido.
No faltan quienes, mostrando un falso celo de la Gloria de Dios y de Jesucristo, censuran el honor que nosotros los católicos rendimos a la
Madre Amorosa. Pero por más que la honremos, no podemos honrarla tanto como la Santísima Trinidad y Jesucristo, así que no erramos
puesto que seguimos el ejemplo del mismo Dios y las enseñanzas y decretos de la Santa Iglesia.
El honor que se tributa a la Madre redunda ciertamente en el Hijo, en el honor de Quien la hizo tan hermosa.
VASO INSIGNE DE DEVOCIÓN
O sea, Persona de insigne devoción.
La devoción, según Santo Tomás es la pronta voluntad de entreqarse más, para hacer todo aquello que corresponde al servicio de Dios: es
un dedicarse y consagrarse al servicio de Dios con ánimo alegre y con perfecta voluntad ..- de todo corazón.
La historia de todos los Santos está llena de ejemplos y aún puede afirmarse que esta prontitud en seguir al Señor o esta devoción es la
condición necesaria para la santidad. También en esto María Santísima es maestra soberana; no sólo fue devota, sino modelo perfecto de
insigne devoción.
• Dios para la realización de sus fines, quiso que se uniera en matrimonio al glorioso y castísimo San José, y Ella se amolda a este querer de
Dios, aunque había elegido otro estado María no se opone; consiente, dejando a Dios el cuidado de guardar su pureza virginal.
• La ley mosaica manda a las madres hebreas que han concebido según el modo ordinario, que se purifiquen. Ella concibió por obra y
gracia del Espíritu Santo, sin embargo, la cumple con la mayor exactitud, aún a costa de aparecer una mujer como todas las demás.
• Dios ordena que la Madre del Hombre de los dolores sea Reina de los dolores, que después del Hijo participe más que nadie de los
afanes, de los sufrimientos y de la Cruz. Ella como Jesús, obedece, "como un cordero sin voz delante de quien lo esquila". (Is. 53,7).
• Después de la Ascensión del Hijo, la Madre permanece en este mundo, desea el Cielo y unirse a su Amado: pero Dios quiere que
permanezca todavía en la tierra por algunos años como Directora de los Apóstoles y corno Fundadora secundaria de la Iglesia. María se
somete a los designios de Dios.
Estos son algunos rasgos de la sin par devoción de María. Ella es verdaderamente VASO INSIGNE DE DEVOCIÓN.

ROSA MÍSTICA
La rosa es símbolo y figura de la Virgen María.
La rosa es, más que todo, por su delicado perfume, la reina de las flores, el ornato de nuestros jardines, el principal decoro de la primavera.
María es la Reina de los Santos y, después de Jesucristo, el ornato principal del jardín místico de Dios que es la Iglesia, más aún, después de
Dios, Ella es el esplendor y el ornato del cielo.
María es también la ROSA Mística porque es la rosa de Jericó; las rosas de Jericó tenían la primacía sobre las demás por su magnificencia,
por su rara forma y por su olor exquisito; y los rosales crecían a manera de árboles.
La rosa que se abre en la primavera es precursora del verano. María Santísima floreció en la primavera del mundo; Ella nos anunció, nos
prometió y aún más, nos dio a Jesucristo, luz eterna e indefectible que ilumina a todo hombre que viene a este mundo; llama vivísima de
caridad y de verdadero amor sobrenatural hacia los hombres, luz que disipó la ignorancia y los errores de nuestro entendimiento, que nos
hizo conocer la voluntad de Dios, etc.
De todos estos bienes es presagio María, Mística ROSA y no sólo presagio sino también prometedora e iniciadora, pues de sus purísimas
entrañas nació Jesucristo, restaurador del mundo.
La rosa nace, crece, abre sus hermosas hojas, esparce su suave fragancia entre las espinas; éstas la rodean y la envuelven por todas partes.
María nació, creció, llegó a su singular perfección entre muy punzantes espinas. Las adversidades, los más grandes dolores, la pobreza, los
peligros, las persecuciones, la elevaron a una sublime santidad.
Escogida por Dios para ser copia fiel del Hijo venido a la tierra para sufrir y morir por nosotros y predestinada a ser con el Hijo,
Corredentora.
En Nazaret y en Belén, en Judea, en Egipto, en Jerusalén y en la cima del Calvario, María Santísima sufrió los más atroces tormentos.
Rosa MÍSTICA . Mística, Misticismo, los dos términos derivan del griego Mysticós, que se refiere al misterio o secreto. En la práctica se usan
ambos como sinónimos designando tanto el estado contemplativo en que se sumerge el alma en su tender a Dios, como la doctrina que
trata de esas manifestaciones espirituales.
Aquí haremos referencia al estado contemplativo, estado espiritual del alma que, colmada de la gracia santificarte y purificada del pecado,
se eleva a Dios por un acto de amor, en el que le es dado tener la experiencia de lo Divino.
En sus distintos grados, que van del recogimiento interior hasta la unión perfecta del alma con Dios, la vida MÍSTICA se resume en UN
INTENSO Y FERVOROSO ACTO DE AMOR.
Grandes místicos y místicas figuran en la tradición católica de todos los siglos, ej. San Bernardo, San Buenaventura, Sta.. Catalina de Siena,
S. Francisco de Sales, Sta.. Margarita María Alacoque, S. Juan de la Cruz, Sta. Teresa de Jesús, Sta. Teresita del Niño Jesús, etc.
María Santísima vivió y experimentó en su propio ser el GRANDIOSO ... EL INSONDABLE MISTERIO de la ENCARNACIÓN DEL DIVINO VERBO
en su Purísimo Seno; ¡en qué estado de MÍSTICA contemplación viviría Ella esos nueve meses! Y después, el resto de su vida.
¡A qué estado espiritual llegaría su alma Inmaculada, que estaba colmada, plena de gracia! PRESERVADA del pecado; no purificada del
pecado corno todos los demás santos. Ella vivió un continuo e inagotable acto de Amor de Dios.
¡Que unión con Dios tan perfecta, indisoluble, singular. ÚNICA INCOMPARABLE y MISTERIOSA es la de la Excelsa ROSA MÍSTICA!
TORRE DE DAVID
La Torre de David era una construcción fuerte y muy hermosa que se elevaba sobre la cumbre de un monte entre dos profundas vertientes.
Esta Torre estaba formada por gruesos bloques cuadrados, unidos entre sí con hierro y plomo, construida por el Rey David para defensa de
la ciudad de Jerusalén. Hermosa imagen de María Santísima que se eleva sublime sobre la cumbre de toda belleza y perfección, para
defensa de la santa Iglesia de Dios, la mística Jerusalén.
En el antiguo concepto de las obras de defensa, la torre debía tener tres cualidades principales: Belleza, porque servía de ornamento y era
expresión de genio artístico. Fortaleza, que la hiciera resistente a todo asalto enemigo y Elevación para que se ensanchara y se extendiera
el campo de observación.
Dejando la belleza para la explicación del título siguiente, hablaremos de las otras dos cualidades: fortaleza y elevación.
Es la elevación y sublimidad de la Virgen María tan excelsa que no hay ninguna igual.
Cuanto más alta es la torre, tanto más se extiende el radio de observación y más difícil es para los enemigos escalada y más fácil de
descubrir al adversario.
De la misma manera si nos acercamos a María, si nos esforzamos en penetrar en lo más íntimo de su Corazón, ¡cuánto se extienden los
horizontes del alma!. Las verdades de la Fe reciben mayor luz; se aprecia el valor de las cosas del Reino de los Cielos; se tiene más clara
conciencia de los propios deberes y de la hermosura de la vida que es el germen de la eternidad; se descubren con más claridad los propios
defectos, las malas tendencias.
¡Qué tranquilidad y seguridad en esta Mística Torre, refugio y defensa de la Iglesia militante; en el Corazón de esta Madre que conoce los
peligros y las debilidades de sus hijos!
La segunda cualidad de una torre es la fortaleza porque debe servir de defensa y de seguridad. Tal es la Mística Torre, María Santísima. El
libro de los Cantares (IV.4) compara el cuello de esta Mujer sublime a la Torre de David, torre fortísima. De esta alegoría, sacó la Santa
Iglesia esta Invocación a María, Torre de David, escudo y defensa de toda alma que recurre a Ella.
Es oportuno para imitarla, comentar brevemente, la virtud de la Fortaleza.
Es la virtud cardinal que nos hace vencer, por amor a Dios las más arduas dificultades que se oponen a la práctica del bien.
Superar las dificultades ordinarias y menores que están unidas más o menos a todo acto bueno, es un grado de perfección común a todas
las virtudes, pero no constituye la virtud de la Fortaleza, que vemos brillar en los Mártires y en los héroes del apostolado.
La fortaleza cristiana en primer lugar nos da vigor para afrontar las dificultades, para rechazar el mal con un valor regulado por la recta
razón. Si el valor obra sin la razón, ya no es fortaleza sino temeridad y desesperación.
En segundo lugar la fortaleza da valor para soportar los grandes males y para tolerarlos con paciencia.
No debemos olvidar las palabras de San Pablo: "todo lo puedo en Aquel que me conforta" ... es decir en Cristo Jesús, que es mi fuerza ...
fuerza de Dios Omnipotente.
El Divino Maestro declara que el Reino de los Cielos lo alcanzan los esforzados.
Prescindiendo de la oración - medio ordinario para obtener todas las virtudes - reducimos a cinco los medios eficaces para alcanzar la
fortaleza cristiana.
1. Por la humildad.- esto es por la consideración de la propia debilidad.
2.- Por ejercitarse en soportar y aceptar los pequeños males, combatiendo y superando las dificultades menores para poder vencer las
mayores, porque la fortaleza es un hábito, es decir un modo especial de proceder que se adquiere con el ejercicio de actos repetidos.
3. Prever las dificultades y prepararse para combatirlas. - El temor que de improviso nos asalta, exagerado y agrandada por el futuro mal,
disminuye con la previsión y con la reflexión porque se impone la razón y se obtiene la verdadera y justa apreciación del mal, que resulta
muchas veces menor de lo que al principio se temía.
4.- Meditando frecuentemente la fortaleza de Jesucristo y de los Santos. - La fortaleza con la cual se enfrentó Jesús a sus enemigos, a los
más crueles tormentos y a la muerte más dolorosa. Se podrá objetar que Cristo era Dios, pero no olvidemos que se había revestido de
nuestra humanidad, con sus sentimiento y afectos, con el temor y la repugnancia al dolor y a la muerte ... y, ¿qué decir de los Santos y
Santas y los Mártires que Sufrieron con indecible fortaleza todas sus penas y dolores?.
5.- Meditar la grandeza de los bienes eternos que Dios tiene preparados para los que superan con perseverancia cristiana los males de esta
vida. No hay proporción, escribe el apóstol San Pablo, entre el sufrir en esta vida y la gloria futura que se nos concederá en la otra. Aquí el
sufrir es leve y está aligerado por la gracia Divina y por los ejemplos de Cristo. Dios jamás permite que seamos tentados o atribulados por
encima de nuestras fuerzas.
El primer instante en el que lleguemos a la presencia del Padre, a la Patria eterna, nos compensará sin medida y nos hará olvidar
completamente todo sufrimiento pasado ... Dios secará toda lágrima.
Estas son las reflexiones que debemos hacer para obtener la fortaleza cristiana.
Madre Santísima que con el auxilio de tu fuerza, podamos vencer siempre el mal, soportemos las penas y dolores propios de esta vida y
alcancemos los bienes futuros.
¡Oh Virgen INVENCIBLE! Torre de David.
TORRE DE MARFIL
El marfil se obtiene de los elefantes, del hipopótamo y del narval (cetáceo de cabeza grande y boca pequeña, con dos incisivos, uno grande,
del que se saca el marfil); trabajado por artífices, se elaboran objetos muy apreciados.
La blancura del marfil no lastima la vista como la blancura de la nieve, pero es agradable y tranquila como la blancura de la lana, del armiño
o de una flor; es símbolo del alma limpia de culpa, discreta, amable, indulgente, que sabe compadecer y tolerar porque es humilde y ama a
los pecadores. La verdadera alma limpia es la que en el instante en que ve las miserias ajenas, sin mancharse con ellas, se compadece para
sanarlas.
Hay una aparente alma limpia ... la de ciertos cristianos que no saben compadecerse de las miserias ajenas o de los defectos de los
tiempos, son censores muy rígidos, que todo y a todos desprecian y critican; tienen para nuestra época únicamente recriminaciones y
condenas; no le tienen comprensión a nadie. Esos cristianos implícitamente se exaltan a sí mismos, olvidan a menudo su propia maldad y
se parecen al fariseo de la parábola "no soy como los demás... "
Dice muy bien en el libro La Imitación de Cristo:... "nos gusta la perfección en los demás y, sin embargo, no enmendamos nuestros propios
defectos...".
Los Santos como San Francisco de Sales, San Felipe Neri, etc., rígidos para con ellos mismos, eran indulgentes y piadosos, no al pecado pero
si para los pecadores. Jesús, indulgente, comprensivo y misericordioso, perdonaba y convivía con los pecadores ... y comía con ellos, por
eso fue calumniado.
María Santísima con su amor maternal para nosotros pecadores, con su indulgente bondad ... con la HERMOSURA de su limpia e
Inmaculada alma ... con la blancura MAS que del Marfil es invocada como TORRE DE MARFIL.
CASA DE ORO
Entre los gloriosos títulos de las Letanías de nuestra Madre Santísima algunos son símbolos o figuras bajo los cuales Ella está representada.
El que ahora vamos a comentar es uno de los más brillantes, que pone en claro Su grandeza.
El oro es el más hermoso de todos los metales, el que tiene más valor. La plata, el cobre y el acero, pueden ser bellos y brillantes pero el
oro les aventaja en riqueza y esplendor. Por esta causa en la Sagrada Escritura, la Ciudad Santa, es llamada de oro, en lenguaje figurado. "La
Ciudad Santa, dice San Juan, era de oro puro...", quiere, sin duda, darnos una idea de la admirable hermosura del cielo comparándola con
el oro.
Por esto, también María es llamada Casa de Oro, porque sus virtudes y su pureza que tienen un brillo trascendental y una perfección
deslumbradora, son como una admirable obra hecha de oro purísimo.
Imaginemos que contemplamos una gran Iglesia, hecha únicamente de Oro, desde los cimientos hasta el techo. Eso es María Santísima.
Ante todo se llama CASA. El Verbo de Dios, se lee en los Proverbios (9.1), erigió para sí mismo como morada, una noble CASA, un Palacio,
un Templo magnífico; lo levantó sobre 7 columnas de precioso mármol; obra admirable de la eterna Sabiduría en el que habitó con su
misma Divina Persona, fue su Huésped y más que su huésped. Un huésped llega a una casa y después se marcha de ella. Nuestro Señor en
esta santa casa tomó su Carne y su Sangre ... de la carne y de las venas de Ella. Era necesario que esta CASA fuese hecha de ORO, porque
había de dar parte de este oro para formar el Cuerpo del Hijo de Dios.
Esta CASA tiene por sólido fundamento, la humildad más profunda, por paredes las más singulares virtudes; por adorno la riqueza de todos
los dones de la naturaleza y de la gracia; por techo la CARIDAD más perfecta hacia Dios y hacia los hombres.
Está cimentada sobre siete columnas que indican las Virtudes Teologales y Cardinales y los dones del Espíritu Santo. Por eso esta CASA es
digna de Dios.
María Santísima fue de ORO en su Concepción Inmaculada y de ORO en su nacimiento; pasó por el sufrimiento como el oro por el crisol y
cuando subió al cielo fue "colocada junto al Rey y ataviada con vestiduras de ORO".
• El oro ha sido siempre la base y la medida de la riqueza material. Llamar a María CASA DE ORO equivale a proclamarla la más rica de
todas las criaturas y soberana señora de todas las riquezas ... Madre del Verbo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
• El oro es uno de los metales más pesados. Sobre la justa balanza de Dios tienen mucho mayor peso las oraciones y méritos de María
Santísima que los de todos los Santos.
• El oro no se oxida, como otros metales, conserva siempre su brillo natural, su esplendor. También en este sentido, las virtudes de Ella
fueron ORO PURÍSIMO, no tuvieron jamás ni la más pequeña mancha o defecto.
• El oro es resistente, soporta el martillo sin romperse. Aquello que no es oro fino, no resiste, y bajo el martillo se deshace. María bajo los
golpes del dolor, se ilumina de la más augusta belleza moral.
En esta vida, quien acoge el dolor con paciencia, con amor a Dios y con la mirada puesta en el Calvario, es un buen cristiano: por el
contrarío, quien se queja y no acepta la voluntad de Dios da muestra de no conocer el programa evangélico de Jesús. "renúnciese a sí
mismo, tome su cruz cada día y sígame".
Pidamos la Intercesión de nuestra Madre Santísima. Templo ... CASA DE ORO, para que nos obtenga el perdón de los pecados y la
perseverancia final para nuestra salvación y la de los nuestros. Dios nada le negará.
ARCA DE LA ALIANZA
Todos los personajes más ilustres, los más notables sucesos y las cosas más nobles del Antiguo Testamento eran figuras de los
acontecimientos y de los personajes del Nuevo, enseña el Apóstol San Pablo ( 1 Cor. X, 11), por esto representaban a Cristo principalmente,
a su Iglesia y a María su Madre, Así eran figuras de Ella: el Arca de la Noé, el Arca de la Alianza, etc.
Él Arca de la Alianza, construida por Moisés bajo el diseño dado por Dios mismo, era una caja que medía 1.25 m. de largo: 0.75 m. de alto y
otro tanto de ancho, hecha de madera incorruptible. forrada por dentro y por fuera con láminas de oro, con una cubierta llamada
Propiciatorio, hecha de oro macizo y con dos querubines que cubrían el Arca con sus alas extendidas: en ella se conservaban las Tablas de
la Ley. Mediante dos barras cubiertas de oro que pasaban a través de cuatro anillos, también de oro, puestos en los ángulos, era llevada
por los levitas. (cfr. Éxodo 25:10.22).
Consideremos para nuestra edificación y gozo las principales semejanzas entre el Arca de la Alianza y María Santísima.
• El Arca simbolizaba la firmeza y la constancia de María en la práctica de las más singulares y excelsas virtudes que poseía desde el
primero hasta el último instante de su vida. Firmeza y constancia que brillaron de modo particular en los días del martirio. ¡qué lecciones
para nosotros!.
• El Arca estaba forrada por dentro y por fuera de ORO purísimo y simbolizaba a María, llena de todas las virtudes, especialmente del amor
a Dios y a la humanidad, que es la más preciosa de todas las virtudes, como el oro es el más precioso de los metales.
• El Arca era la mayor gloria de Israel, Dios residía en ella, desde ella daba sus respuestas y daba a conocer al pueblo su voluntad. La Virgen
Santísima, es después de Dios, la gloria y la alegría de la celestial Jerusalén y de la Jerusalén terrestre: la Santa Iglesia.
• El Arca tenía dos querubines. María en el Cielo está cortejada por los Coros Angélicos, como Reina de los Angeles.
• El Arca DE LA ALIANZA tenía el PROPICIATORIO que cubría el Arca y era de ORO purísimo, y sobre el Propiciatorio, entre las alas de los
Querubines, habitaba Dios.
EN EL SENO VIRGINAL DE MARIA PUSO DIOS SU SEDE POR LA DIVINA OBRA DE LA ENCARNACIÓN y por este motivo ella es nuestro
Propiciatorio, nuestra Medianera de gracia ante su Divino Hijo.
• El Arca guardaba las Tablas de la Ley, un vaso con el prodigioso Maná y la vara de Aarón que floreció milagrosamente en señal de que
Dios lo elegía para sumo Sacerdote.
Las Tablas de la Ley, monumento de la Sabiduría de Dios, figuran la Sabiduría de María Santísima, profunda conocedora y perfecta
ejecutora de la Ley Divina. La vara de Aarón, símbolo de autoridad, indica el soberano poder que Dios confirió a María de conceder gracias
y de regir, sujeta a su Divino Hijo, la Santa Iglesia. El Maná milagroso, alimento celestial dotado de todo sabor, nos recuerda la dulzura y la
incomparable bondad de la Madre de Dios tanto para los justos como para los pecadores.
En resumen, en el Arca nos place ver especialmente el símbolo de María Inmaculada, que concibió al Verbo de Dios y lo dio a luz de modo
inefable
Esta Arca mística fue también construida bajo el diseño Divino. San Bernardo la llama "escogida y conocida desde toda la eternidad por el
Altísimo para que fuese un día su Madre".
• Esta MÍSTICA ARCA fue preparada para ser la Sede de la Sabiduría Increada, el Tabernáculo de Aquel que por su ENCARNACIÓN es LA
ALIANZA SUBLIME entre Dios y el ser humano de la ALIANZA ESPECIALÍSIMA entre el Amor Infinito y Eterno de Dios y, LA HUMANIDAD
PECADORA REDIMIDA POR EL VERBO DIVINO . ENCARNACIÓN REDENTORA
El Seno Purísimo de María como ARCA DE LA ALIANZA. por su trascendental palabra: "HÁGASE EN MI" nos dio a Jesucristo que es el
CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA.
PUERTA DEL CIELO
María Santísima es invocada como PUERTA DEL CIELO porque fue por Ella que Nuestro Señor Jesucristo pasó del Cielo a la tierra.
Fue voluntad de Dios, que aceptara voluntariamente y con pleno conocimiento el ser Madre de Jesus y no que fuera un simple instrumento
pasivo, cuya maternidad no hubiera tenido mérito ni recompensa. Dios espero la respuesta de Ella que con pleno consentimiento de un
corazón lleno de amor de Dios y con gran humildad pronunció las sublimes palabras. "hágase en mí, según tú palabra".
Fue por este consentimiento que se convirtió en la PUERTA DEL CIELO ... porque el Verbo Divino entró en el mundo al Encarnarse en el
Seno Purísimo de María ... y habitó entre nosotros.
Jesús dijo de sí mismo "Yo soy la Puerta" (Jn. 10.9) la Puerta de la Iglesia y por tanto la Puerta del Cielo.
Dice San Gregorio Magno: "entra por LA PUERTA que es Cristo, aquel que por la gracia Divina profesa las verdades de la fe, las guarda con
la CARIDAD y las manifiesta prácticamente con las obras". Por consiguiente la fe verdadera y el amor operativo, frutos de la gracia Divina,
son las condiciones indispensables para entrar en el cielo.
El amor y la devoción a María (después de Cristo) son el medio más eficaz y seguro para conseguir la gracia Divina y los dones de la fe.
La fe en la Humanidad de Jesucristo es tan necesaria para nuestra salvación como la fe en su Divinidad.
La fe en la Santísima Humanidad de Jesucristo se aclara y se afirma; nos da luz, al reflexionar y meditar en la prodigiosa Maternidad Virginal
de María. Por medio de Ella, conocemos también a Dios.
Ilustremos este pensamiento con la guía de los Teólogos. Dios creó todas las cosas para gloria suya.
Si El --causa primera, absoluta y eficiente de la creación-- debía ser el fin último y supremo de todas las criaturas, debía serlo
especialmente de las más nobles, dotadas de inteligencia y de libertad, esto es, de los ángeles y de los hombres.
Estos debían inmediata y directamente servir a Dios, conocerle y amarle, esto es, darle gloria, para abismarse después en El y en su
perfecto conocimiento y amor, y en la gloria que habían de tributarle, hallar su suprema felicidad; pero el homenaje y la gloria que podían
dar a Dios estas criaturas, tan sublimes como se quiera, es siempre escaso y defectuoso, infinitamente distante del mérito que tiene Dios
para ser obsequiado y glorificado, puesto que siempre será finito, y Dios merece gloria infinita.
¿Quién puede tributar a Dios esta gloria infinita? Nadie más que un Ser infinito, nadie más que Dios. Pero este Dios debía ser también a la
vez criatura, porque debía ser el representante de las criaturas y tributar a Dios gloria en nombre y representación de las criaturas. Y he
aquí que ya se perfila, en el admirable plan de la Sabiduría de Dios, el misterio de la Encarnación del Verbo, por el cual el Hijo de Dios se
hizo criatura, asumió nuestra naturaleza y la unió hipostáticamente a la eterna naturaleza Divina en unidad de Persona.
Así fue resuelto el arduo problema: Jesucristo es verdadero Hombre y verdadero Dios, como hombre dio y continúa dando gloria a Dios,
como Dios da a esta gloria un precio, un valor, un mérito infinitos; esta gloria es dada por la criatura y es digna de Dios: el Hombre paga su
deuda a Dios, y así, se hace digno de entrar en el cielo y gozar de Dios.
María Santísima ES MADRE DEL VERDADERO DIOS Y VERDADERO HOMBRE.
Por estas consideraciones podemos entender la decisiva importancia que tiene la verdadera devoción a la Excelsa Madre de Dios, devoción
sólida y perseverante de amor efectivo, de obras buenas y de constante alejamiento del pecado.
ESTRELLA DE LA MAÑANA
La Iglesia que va recogiendo en las Letanías las más preciadas flores del pensamiento, de la naturaleza y del simbolismo para coronar a la
Santísima Virgen, su Madre y Reina, le muestra su amor, combinando figuras y símbolos que expresan dignidad, elevación, fuerza,
esplendor y hermosura singular, todo apropiado a la dulce Reina del Cielo.
Toda aspiración del alma, todo sentimiento, todo afecto del corazón, encuentra su eco en las Letanías.
En esta Invocación, la Iglesia toma por símbolo LA ESTRELLA, María no es una estrella común, es la ESTRELLA DE LA MAÑANA, el astro más
brillante del cielo, después del sol. Es llamada así por varios Astrónomos; también en esto es figura expresiva y noble de María que por su
excelsa dignidad de Madre de Dios, es el astro más brillante del cielo, después del Divino Sol de Justicia: Jesucristo.
La estrella de la mañana anuncia el fin de la noche y la luz de la aurora, el principio del día: de la misma manera, la Virgen María anunció, al
nacer el fin de la noche y de las tinieblas en la que los hombres de tantos siglos yacían sepultados.
Ella es la bellísima aurora que anuncia un día todavía más hermoso en que el Sol divino: JESUCRISTO, ha de iluminar al mundo, disipando la
ignorancia y el error y con aquel calor sobrenatural del fuego que trajo sobre la tierra ha de encender el corazón de los hombres y hacer
germinar y crecer virtudes fecundas en frutos y en la más eminente santidad.
María precedió al Sol Divino y le preparó en sí misma la morada y Ella fue, como astro menor, fiel seguidora de su Divino Hijo que es el sol y
centro de gravitación del mundo de las almas.
Lo siguió personalmente en Egipto, en Jerusalén, en Judea, en el Calvario; lo siguió en la Pasión y en los dolores de la Cruz, lo siguió y lo
sigue en el triunfo y en la gloria, en el amor a Dios y en la Oblación que de El hizo por nosotros al Padre Eterno.
Nosotros debemos seguir al Señor, imitándole en cuanto nos es posible. María Santísima nos ofrece en sí misma el más perfecto modelo.
La imitación de Jesucristo no es un sencillo consejo sugerido a las almas más generosas. Imitar al Divino Salvador ES UN DEBER, un
precepto para todos. Si nos gloriamos del nombre de cristianos, debemos, por consiguiente, ser seguidores e imitadores de Jesucristo.
El Espíritu Santo con su Luz ilumina nuestra inteligencia para comprender la necesidad del máximo esfuerzo que debemos hacer para
conseguir la perfección cristiana, que principalmente consiste en el Amor de Caridad con el que debemos amar a Dios y amar al prójimo
como El nos ama.
El largo y paciente trabajo de modelar nuestra vida sobre el ejemplo luminoso de María Santísima requiere el ejercicio de la mente y de la
voluntad que deben ser confortados continuamente por la Divina gracia de los sacramentos (confesión y comunión).
La estrella de los hijos, que debe brillar, por así decirlo, en el cielo de la familia, es el "ejemplo" de los padres, sin el cual para nada
ayudarían ni la más cuidada educación ni las más prudentes correcciones.
No olvidemos que "la educación es una IMITACIÓN" ... o sea que debemos EDUCARLOS CON EL EJEMPLO.
Escribe un autor que, antiguamente, en el mar, los navegantes se orientaban por la estrella de la mañana para llegar al puerto al que se
dirigían ... a su destino.
Para nosotros, los mortales, que navegamos en el mar de la vida, María debe ser siempre la guía que nos conduzca al Puerto Seguro ¡el
Corazón de su Divino Hijo!, para alcanzar la felicidad eterna. Y a nosotros nos corresponde ser para los hijos: LA ESTRELLA que con EL
EJEMPLO, les ayude a buscar siempre la protección maternal y la guía en su propia vida de LA ESTRELLA DE LA MAÑANA La Inmaculada y
Amorosa Madre María Santísima.
SALUD DE LOS ENFERMOS
El pecado original introdujo en el mundo la enfermedad y la muerte.
En medio de esta condición, cuánto necesitamos del médico, pero aún los más sabios y mejores, en muchos casos, no pueden curar
algunas enfermedades.
La Santa Iglesia nos propone una Doctora poderosa, sabia y amorosa: La Santísima Virgen María, salud de los enfermos, que nos ayuda y
conforta.
En primer lugar consideremos que Ella intercede por nosotros para adquirir la salud del alma y nos ayuda a apartarnos del mal que la
destruye.
San Bernardo dejó en sus escritos, hermosos pensamientos acerca de nuestra amada Madre, que podemos aplicar para alcanzar la salud
del alma:
• Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas en los escollos de las tribulaciones, invoca a María, llama a María.
• Si se agita la soberbia, la ambición o la incomprensión, mira a María, llama a María.
• Si la ira, el egoísmo o el deleite en el mal violentan la navecilla de tu alma, mira a María, invoca a María.
En el peligro, en la angustia, en la ansiedad, piensa en María, invoca a María.
• Si te turba la memoria de la enormidad de tus faltas, de la fealdad de tu conciencia y comienzas a sumergirte en la tristeza, en la
desesperación, piensa en María, invoca a María.
• No la apartes a Ella de tu corazón. No te saldrás del CAMINO si la sigues, no desesperarás si le ruegas, no te perderás si en Ella piensas. Si
tú no te sueltas de SU MANO, no caerás; nada tendrás que temer y llegarás felizmente al PUERTO, que es EL CORAZÓN DE JESÚS.
Dice también San Bernardo que Jesús es miel en la boca, melodía en el oído y gozo en el corazón, pero ... añade San Bernardo: también es
MEDICINA...
Esta Medicina concede LA SALUD AL ALMA, si nos esforzamos por conseguirla (el enfermo debe tomar la medicina que le receta el médico
para alcanzar la salud). María SALUD DE LOS ENFERMOS nos dio a Jesús ... nos dio al MÉDICO DIVINO ... NOS DIO LA MEDICINA..
En segundo lugar consideremos que el cuerpo humano está sujeto a contraer enfermedades que ponen a dura prueba la ciencia médica,
enfermedades manifiestas o latentes, lentas o fulminantes, algunas contagiosas, que hacen sufrir a la humanidad.
Si en todo momento de la vida necesitamos la ayuda de Dios y del socorro y protección de María, esta necesidad se hace más sensible y
urgente en la enfermedad.
Pidamos a nuestra Amada Madre su auxilio para nosotros y para nuestros familiares y Ella benignamente nos escuchará y nos ayudará.
Una madre vela a su hijo enfermo de día y de noche sin mostrar cansancio; estudia todas las formas de procurarle alivio, ruega y se
sacrifica para curar a su hijo. ¿Qué la mueve? la mueve su amor, el amor que Dios puso en el corazón de las madres, y que es un pálido
reflejo del amor maternal de María, amor vigilante y solícito cuando sus hijos están afligidos por la enfermedad.
El Evangelio nos dice que muchos enfermos fueron curados prodigiosamente por Jesucristo El le ha cedido en el cielo a su Santísima Madre
esta virtud, este dominio sobre la naturaleza doliente.
Son innumerables los testimonios de curaciones milagrosas que se encuentran en algunos Santuarios Marianos por ejemplo: en Fátima y
en Lourdes. Son testimonios de gratitud a Ella por favores recibidos, especialmente por la curación de algún ser querido enfermo.
Aún en el caso de que la curación llegue con lento proceso natural, sin formas prodigiosas ¿quién puede medir los cuidados de esta Madre
incomparable? Ella ilumina a los médicos. infunde fortaleza y confianza al enfermo, aumenta la paciencia y el afecto en aquel que lo asiste,
alcanza eficacias a las medicinas, Ella hace sentir al enfermo la función providencial y benéfica del dolor que lo hace más semejante a su
Divino Hijo crucificado.
Si el enfermo está en pecado, Ella intercede. recordando a su Amado Hijo aquellas palabras. "No quiero la muerte del pecador sino que se
convierta y viva". ¡Cuántos cristianos le deben a Ella su curación y el consiguiente arrepentimiento!, es decir, el tiempo de vida que Dios le
concedió para su salvación.
Y si en los designios de El está señalada la muerte del enfermo, entonces el amor de nuestra tierna Madre disipa amorosamente las
ilusiones que ocultan a menudo la gravedad del mal y le inspira al enfermo y a sus familiares el deseo de la presencia del sacerdote.
Es Ella la que alcanza en el corazón de quien está próximo a morir el perfecto dolor de los pecados, el valor de confesarlos sinceramente, el
fervor y el anhelo de recibir el Santísimo
Sacramento y también la resignación a la voluntad Divina para poder identificarse con el Hombre - Dios en el sufrimiento de Getsemaní,
para con El decir al Padre. "si es posible pase de Mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la Tuya" y tranquilo hará el ofrecimiento de
su dolor.
No olvidemos que la Iglesia nos ha dado también como poderoso Intercesor para la hora de la muerte al Santo Patriarca San José, casto
esposo de la Inmaculada Virgen María.
Los ejemplos de las conversiones obtenidas en el lecho de muerte, inclinan el corazón a la esperanza en la clemencia Divina y manifiestan
la bondad inagotable y la poderosa Intercesión de María, pero esto no debe ser motivo para atreverse a vivir en pecado con la perspectiva
de la penitencia final. Esto sería una grave imprudencia y una total impiedad.
Pidamos a María Santísima SALUD DE LOS ENFERMOS nos asista en todas las enfermedades que padecemos y padeceremos, pero
especialmente en la postrera, para tener paciencia y para que nuestro corazón, en aquella hora, sea todo de Dios. Que el nombre de Su
Divino Hijo, el de Ella y el de su castísimo esposo San José estén en nuestra mente y puedan pronunciarlo nuestros labios en el momento
supremo.
REFUGIO DE LOS PECADORES
Este piadoso oficio de María Santísima no se debe entender como contrario a la justicia Divina sino que más bien, Ella cumple de esta
manera la amorosa voluntad de Dios, que constituye a nuestra Señora como un refugio para que por su medio brille Su Infinita
Misericordia que quiere la conversión de los pecadores.
Jesucristo es nuestro MEDIADOR ante el Padre. Nos dice San Juan: "Os escribo esto para que no pequéis y si alguien peca tenemos a UNO
que ABOGE ante el Padre: a Jesucristo (1a. Jn. 2:1), pero además de El, tenemos a María, Madre de Dios y Madre nuestra, constituida por
Dios medianera entre El y nosotros pecadores.
Dos gracias principales son necesarias a un pecador para alcanzar la futura felicidad: La conversión o el perdón de los pecados y la
perseverancia en el bien. Ambas gracias nos alcanza María REFUGIO DE LOS PECADORES, si se lo pedimos continuamente y si .... "hacemos
lo que El nos dice", como Ella nos lo pide.
CONSUELO DE LOS AFLIGIDOS
El ser humano se ve sacudido no sólo por la enfermedad del alma: el pecado ... y la enfermedad del cuerpo: el dolor físico, sino que la vida
está llena de espinas y abrojos que nos afligen, nos oprimen y no nos dejan vivir en paz porque lastiman el corazón y llenan de lágrimas los
ojos.
Resumimos todo esto bajo el nombre genérico de TRIBULACIONES y AFLICCIONES que serán motivos para apreciar más la bondad de María
Santísima que nos consuela, si recurrimos a Ella con mayor frecuencia y confianza.
Nadie negó y nadie puede negar jamás la existencia del dolor en el mundo. Se nace con llanto; se crece luchando contra tantos obstáculos
que hacen sufrir: se vive bajo el peso diario de responsabilidades y preocupaciones.
La filosofía de todos los tiempos ha intentado en vano eliminar el dolor de la vida; no ha logrado más que arrancar aquello que explica el
misterio del dolor y lo hace llevadero, arrancando a Dios del corazón de muchos hombres ... y EL DOLOR MAS TERRIBLE ES SUFRIR SIN
DIOS.
Cuando el dolor se nos presenta en alguna de sus formas, se pregunta uno angustiosamente ¿por qué el dolor? Y si la FE no ilumina, si la FE
no responde a este doloroso ¿por qué?, se pierde la interrogación en el vacío sin una respuesta que satisfaga.
Solamente la FE nos da una respuesta tranquilizadora, digna de la Sabiduría de Dios y de la dignidad del hombre. Cuando con el primer
pecado se precipitaron los hombres en el abismo de la condenación eterna, Dios misericordioso, - en el mismo instante en que prometía
enviar al Redentor - confió la humanidad al Angel del dolor para que la purificara y la hiciera semejante al Restaurador prometido, que nos
redimiría precisamente a través de las humillaciones y de los más grandes dolores.
El pecado introdujo en el mundo el dolor y la muerte: del pecado provienen las adversidades.
El dolor recibió de Dios una misión providencial; es el artífice de toda grandeza moral. Para que el dolor cumpla en nosotros su misión debe
ser acogido con FE CONSCIENTE y con cristiana resignación.
Sin embargo, el dolor es siempre dolor y exprime del corazón las lágrimas que son la sangre del alma. ¿Quién podrá ofrecernos el alivio
necesario? ¿Quién podrá CONSOLARNOS? María Santísima, nuestra amorosa Madre la Consoladora de los afligidos, Ella puede y quiere
endulzar nuestras amarguras y aliviar nuestros dolores, si se lo permitimos.
María hace suyas nuestras aflicciones y se apropia nuestro dolor, si se lo entregamos, y una sola mirada de piedad y de amor de esta dulce
Madre basta para tranquilizar el corazón más adolorado y suavizar las más fuertes adversidades.
¡Oh Madre piadosa, CONSUELO DE LOS AFLIGIDOS, calma nuestras angustias!.
AUXILIO DE LOS CRISTIANOS
El corazón de la Virgen María es tan grande que abarca y contiene a toda la humanidad. Dios la creó para que fuera su Madre y madre de
todos, la dotó de esta universalidad de afectos para que los afligidos, los enfermos, los pecadores, que recurren a Ella, experimenten esta
singular bondad suya.
En la Iglesia se centra la Obra santificadora de Cristo y aunque ella es la amada esposa de Jesús "sin arruga o defecto" (San Pablo) no la
sustrajo a las vicisitudes humanas y quiso que tuviera la apariencia de debilidad. En realidad, posee la misma fuerza de Dios, que le
prometió la asistencia perenne del Espíritu Santo y así se apoya segura y confiada en las palabras infalibles de su Fundador: "He aquí que
estaré con vosotros hasta el fin de los siglos".
San Juan en el Apocalipsis la describe como la ciudad santa, la nueva Jerusalén y así, la nueva Jerusalén (la Iglesia), tiene en María
Santísima a su poderosa defensora contra los enemigos de todos los tiempos. Estos enemigos son de dos clases: internos y externos.
Los internos son aquellos que atentan a la verdad que la Iglesia nos enseña, los que pretenden introducir en ella, el error, o sea, los mismos
cristianos que se oponen con obstinación, con terquedad a lo que propone la Iglesia Católica.
Los enemigos externos son los que no perteneciendo a la Iglesia Católica, la atacan y pretenden destruir la FE de sus miembros que son el
Cuerpo Místico de Cristo.
De estas consideraciones sobre el glorioso título de Auxilio de los Cristianos debemos sacar dos importantes enseñanzas para normar
nuestra vida cristiana:
• Ante todo un filial amor a la santa Iglesia y a su Cabeza visible: el Romano Pontífice. En el amor de todos los católicos, que se centra en el
Papa, en la asistencia perenne de Jesucristo y en la poderosa protección de María tenemos una fuerza superior que nos consuela y alienta.
• Otra enseñanza, más necesaria hoy que nunca, surge de la maternidad universal y auxiliadora de María y es el deber que tenemos de
extender la CARIDAD CRISTIANA con la que nos debemos amar unos a otros, como Dios nos ama, sin distinción alguna. sin olvidar que es
contrario a la caridad, levantar barreras de división, de odio, de incomprensión, etc.
¡Oh Madre Santísima que en tus entrañas maternales acoges a toda la humanidad y que a todos socorres en sus necesidades, alcánzanos
de tu Divino Hijo esta universal caridad así como la fidelidad a la iglesia católica, fundada con la Sangre de Jesucristo, que es también tu
sangre!.
¡Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros!.
REINA DE LOS ANGELES
Esta última parte de las Letanías, reúne y exalta las excelsas grandezas de María celebrando su soberana realeza en el cielo y en la tierra,
Por doce veces le damos el glorioso título de Reina A la Hija, a la Madre, a la Esposa del Rey, debemos invocarla como a Reina porque el
titulo de Rey no sólo corresponde a cada una de las Personas Divinas, sino también a Dios - Hombre, el Hijo de María Santísima. El mismo
aprobó para su Persona este nombre: "Sí, como dices, soy Rey" (Juan 18,37).
A la diestra del Rey, el Salmista vio a una Reina, vestida con manto de oro, gozosa del poder que Dios le ha otorgado, de poder conceder a
quien la invoca toda clase de gracias y bendiciones. Esta Reina es María que fue investida de esta dignidad cuando Dios Padre, desde toda
la eternidad la eligió por su Hija, por Esposa del Divino Espíritu y por Madre de su Unigénito y fue constituida Reina, no solo de los
hombres, sino también de los Angeles, que son espíritus puros, muy poderosos, ágiles como el pensamiento y puros como la luz. Son
inteligencias tan grandes que si queremos honrar, entre nosotros, un entendimiento, lo llamamos: angélico.
Los ángeles son ministros del Omnipotente. ¡Qué honor tener dominio sobre estos espíritus tan nobles; ser Reina de súbditos tan
numerosos y potentes! Y esta autoridad y poder corresponde a María Reina de los Angeles, porque les aventaja en dignidad, es más
excelsa que ellos.
La raíz de su excelsa dignidad, de su autoridad y de sus privilegios se debe a que es Madre del Verbo Divino. Ella pudo decir con el Padre
Eterno: "Tu eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy" (Salmo 2:7)
La causa de tanta exaltación de María fue SU SINGULAR HUMILDAD.
Humildad es el conocimiento de nuestras limitaciones y debilidades y obrar de acuerdo con este conocimiento. Es un movimiento de
"descenso" cuyo punto de partida es el falso lugar que nos señala el amor propio y cuyo término es la verdad. Por eso "la humildad es la
verdad". (Sta. Teresa).
Así, cuanto más llenas de amor propio, tanto más vacías estamos de verdaderos méritos.
Veamos en la Anunciación el ejemplo tan grande de humildad de María. Ante la sublime revelación del Angel que la proclama Madre de
Dios, Ella protesta ser solamente la humilde esclava (servidora) del Señor. La verdadera humildad se manifiesta en la obediencia.
¡Oh Madre amada. Reina de los Angeles, alcánzanos la gracia de saber combatir nuestro amor propio para ser verdaderamente humildes!.

REINA DE LOS PATRIARCAS


Patriarca es una palabra griega que significa padre o jefe.
Con el nombre de patriarcas se honra a algunos santos del Antiguo Testamento, elegidos por Dios como guardianes y depositarios de la fe
en el futuro Mesías. Esta fe, avivada por las frecuentes revelaciones de Dios, fue transmitida por los Patriarcas a sus descendientes como
un faro de luz en medio de las tinieblas de la ignorancia y del pecado.
También en los siglos cristianos se da por analogía el nombre de Patriarca a los santos Fundadores de las más famosas Ordenes Religiosas,
puesto que también ellos engendraron espiritualmente a la vida de la perfección evangélica a muchas almas.
Los Patriarcas fueron, bajo diversos aspectos, figuras de Jesucristo; lo representaron en varios misterios de su vida, de su muerte y de su
obra redentora. Y en la debida proporción representaron también a María, pues quien representa al original, representa por lo mismo a la
copia fiel.
Simbolizada en Noé, único padre salvado del diluvio y destinado a repoblar el mundo; Ella, única preservada del naufragio universal de la
culpa, toda santa, renovó moralmente al género humano y contribuyó a reparar los daños causados por el primer pecado.
Abraham, admirable ejemplo de fe y de obediencia, padre de los creyentes, dispuesto a sacrificar a su unigénito sobre el Monte Moría, fue
una pálida figura de María Santísima dotada de la más viva Fe y de la más perfecta obediencia. Madre amorosa de todos los redimidos,
sacrificó a su unigénito Hijo para la redención del género humano sobre el Monte Calvario en el Altar de la Cruz.
Moisés, el amigo y confidente de Dios, que hablaba con El como un amigo con su amigo, es comparado a María Santísima, no solo amiga,
sino también Madre de Dios, que vivió con El treinta y tres años con aquella confidente autoridad que nacía de su ser de Madre.
La mujer fuerte de la Sagrada Escritura (Proverbios) es 'una imagen de María Santísima, tabernáculo viviente de Dios.
También la Iglesia Católica tiene, en un sentido espiritual, sus Patriarcas. Ellos no prefiguran a Cristo que ha de venir sino que siguen SUS
huellas y lo copian con aquella perfección que es posible a la humana naturaleza vigorizada por la gracia.
Estos Patriarcas son los Fundadores de los Institutos Monásticos y de las Ordenes religiosas, verdaderos padres, que dieron a la Iglesia una
inmensa cantidad de almas santas.
Si María es llamada Reina de los antiguos Patriarcas, por las mismas razones debe ser llamada Reina de los nuevos, puesto que ellos
procuraron imitar sus virtudes, fueron los maestros de la devoción a Ella y promovieron su culto.
En este punto de la explicación de las Letanías es oportuno tratar brevemente del glorioso Patriarca San José, esposo purísimo de la Virgen
Inmaculada, puesto que la devoción a la esposa, redunda naturalmente en la persona de su digno esposo.
Aunque San José no cooperó a la generación del Verbo encarnado sí contribuyó principalmente a cuidar y alimentar al Dios - Hombre y fue
testigo continuo de las acciones de Jesús y de María; atento escucha de sus palabras, compartió con Ellos durante muchos años los gozos y
las penas, las esperanzas y el amor a Dios y a los hombres.
San José es la sombra y el reflejo del Eterno Padre, él ocupa en la tierra su lugar y Cristo reconoce los derechos paternos de José.
Nunca podremos expresar con palabras la santidad, la virtud y la gran dignidad de este sumo Patriarca entre los Patriarcas.
El Papa Pío IX, para poner su persona y la de todos los fieles bajo la protección de San José, por Decreto del 8 de Diciembre de 1870, lo
nombró solemnemente Patrono de la Iglesia Universal.
¡Madre Santísima, Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros!.
REINA DE LOS PROFETAS
El principal sentido que la Sagrada Escritura da al nombre de Profeta, es el de persona enviada por Dios, la cual, por ilustración divina,
conoce con la máxima certeza y por divina inspiración predice cosas o sucesos futuros, que no se pueden conocer por ningún medio
humano. Solo Dios es el autor de las profecías.
María es llamada Reina de los Profetas por dos razones:
• Porque Ella fue mostrada por Dios a los Profetas de la antigua Ley, y ellos la preanunciaron con palabras, figuras y símbolos.
• Porque Ella misma, dotada del espíritu de profecía, conoció y predijo muchas cosas futuras.
El objeto central y primario de las antiguas profecías es el Redentor prometido: Jesucristo.
Todo está predicho por los Profetas: el linaje, la familia de la cual surgirá la estrella de Jacob; la raíz de Jesé, de la cual brotará la flor; el
tiempo, el lugar y las circunstancias del nacimiento prodigioso; la muerte con las humillaciones, dolores y crueldades; la resurrección, la
ascensión, el reino de la Iglesia.
Pero no se podía anunciar al Sol, el Hijo del Altísimo, sin señalar a la gran Señora que le había de engendrar en su Seno Purísimo.
Todas las profecías que hablan expresamente de Jesucristo hablan, implícitamente de la Virgen y Madre: pero son muchas las que tratan
expresamente de Ella. Recordemos algunas de las principales:
• El primer profeta de María fue Dios mismo. Cuando se cometió el primer pecado, el pecado original, Dios promete un divino Reparador
que ha de nacer de una mujer.
• Los Padres, unánimemente, y a ellos hacen eco todos los expositores, ven expresada en la Mujer a María y en su Fruto, a su Único Hijo:
Jesús.
• En el Salmo 44, el Rey Profeta canta a la Virgen María que es Ella el objeto de las complacencias del Rey, la Virgen admirable. En este
Salmo mesiánico está delineada la excelsa Madre del Redentor.
Isaías, el Profeta evangelista, vio, el singular privilegio de María de juntar a un tiempo la divina maternidad con la más pura virginidad: "la
Virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y su nombre será Emmanuel, esto es, Dios con nosotros".
La Encarnación del Verbo es el fundamento de la fe cristiana. De la misma manera que quiso Dios, después de la Encarnación de su Hijo,
multiplicar las pruebas de este misterio, así, antes del nacimiento prometido y esperado con creciente deseo, quiso multiplicar las
predicciones para disponer a la humanidad al asentimiento de la fe.
La Iglesia invoca a María como Reina de los Profetas no sólo porque Ella fue objeto de sus profecías, sino porque poseyó este don, en la
forma más excelsa.
A Ella le fueron mostradas todas las profecías y su cumplimiento; le fue revelada la economía de la Encarnación, de la Redención, de la
obra divina de Cristo; aquello que los Profetas conocieron en fragmentos, María lo conoció enteramente.
Si una sola hora de la presencia de Cristo encerrado en el seno materno bastó para ungir al Bautista, ¿no habrá bastado el curso de nueve
meses y una vida de treinta y tres años, para hacer de María una singular Profetisa y la Reina de los Profetas?.
Después del glorioso mensaje del Arcángel Gabriel, después del saludo de Isabel, que la llama bendita entre todas las mujeres, porque el
fruto bendito de su vientre la había ensalzado tan extraordinariamente, María Santísima responde entonando el cántico del MAGNIFICAT,
en el cual, teniendo presente su indignidad (respecto de Dios), proclama su altísima dignidad y su futura gloria y todo lo atribuye a la
bondad y al poder de Dios. En este himno inmortal la Santísima Virgen se eleva a la cumbre de lo creado y con inspiración profética canta la
gloria de Dios y su propia grandeza.
¡Oh Virgen Madre de Dios! REINA DE LOS PROFETAS, alcánzanos la gracia de vivir la verdadera HUMILDAD, que es la base de todas las
virtudes!.
REINA DE LOS APOSTOLES
Apóstol significa enviado, mensajero. Se da este nombre:
1. Por excelencia, a aquellos hombres escogidos por Nuestro Señor Jesucristo, que vivieron con El, que fueron educados en su escuela y por
El enviados, después de haber recibido el Espíritu Santo, a predicar el Evangelio por todo el mundo.
2. Por participación, a todos aquellos que, a semejanza de los Apóstoles, predican el Evangelio, especialmente a aquellos que van a otros
países para anunciar la Buena Nueva, esto es a los Misioneros.
3. Por analogía, a aquellos fieles cristianos que desarrollan algún trabajo apostólico en general o acción misionera en particular, con lo cual
cooperan con la Jerarquía a extender el Reino de Jesucristo.
De todos ellos, María es Madre y Reina.
La superioridad de la Virgen sobre los Apóstoles se funda en tres razones:
a) Ella tuvo relaciones más íntimas con el Divino Redentor. Los Apóstoles fueron los amigos de Jesús. ¡Es el mismo Hijo de Dios quien se
profesa amigo de unos pobres y rústicos pescadores!. María en cambio fue la Madre de Jesús. No hay comparación entre las relaciones de
la amistad y las relaciones de la maternidad.
Los Apóstoles fueron llamados a seguir a Jesús y vivieron con El tres años, pero María, desde el instante de la Encarnación del Verbo hasta
la Ascensión de Cristo, vivió en íntima unión con su Divino Hijo.
Los Apóstoles fueron elegidos para predicar al mundo la divina palabra; María fue escogida para traer a la tierra la Palabra substancial,
personal, el Verbo de Dios.
b) Ella tuvo mayor poder que los Apóstoles. A éstos les dijo el Divino Maestro: "vosotros que me habéis seguido ... estaréis sentados sobre
doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel" (Mt. 19:28). De María canta la Iglesia: "María penetró en las alturas de los cielos,
alegraos, porque Ella reina con Cristo eternamente. Jesús comparte con los Apóstoles su poder judicial, con su Madre comparte el Reino.
Ella fue enriquecida con mayor abundancia de los carismas del apostolado en el día de Pentecostés.
c) María mientras vivió, fue la Maestra y Consejera de los Apóstoles.
No hay otra razón que explique la permanencia de María en la tierra, aún después de la Ascensión de Jesús a los cíelos, sino la gran
necesidad que de María tenía la Iglesia naciente. Esta Iglesia no era más que la continuación, la prolongación, de la personalidad de Cristo y
de su cuerpo místico. La Providencia, obraba de manera conveniente a sus designios confiando a los cuidados de María la Iglesia
recientemente constituida, de la misma manera que le había confiado anteriormente el cuidado del pequeño Jesús.
El Divino Maestro, en el momento de volver al Padre, de donde había salido, le dejó a Ella su escuela y su cátedra, no para que rigiese las
ovejas de la grey, como Pedro, sino para que alimentase a los Apóstoles con aquella celestial Sabiduría de la cual estaba enriquecida.
Hija predilecta del Padre. Esposa muy amada del Espíritu Santo. Madre de Jesucristo, autor de toda gracia. Reina de los Apóstoles. ¡Ruega
por nosotros!.
REINA DE LOS MÁRTIRES
Cuando la adversidad se abate sobre una familia, hay un corazón que tiene el privilegio de sufrir más que los demás y de recibir en sí el
dolor de todos: es el corazón de la madre.
Así en la inmensa familia humana, María tuvo este privilegio de sentir en su corazón los dolores de todos sus hijos, los padecimientos de
todos los mártires y los tormentos del Rey de los Mártires. Por este privilegio, Ella ha obtenido el amor de los hombres. Por eso la Iglesia la
invoca con el título de Reina de los Mártires.
El Profeta Jeremías había predicho que los dolores de esta Virgen serían los más atroces después de los de Jesucristo, los más crueles
soportados por una sencilla criatura con el auxilio de la gracia Divina. Sus dolores han sido comparados con el mar: "inmenso como el mar
es tu dolor", no que el mar sea la justa medida de este dolor, sino porque, así como las aguas del mar superan sin comparación todas las
que están esparcidas sobre la tierra, así los dolores de María son incomparablemente mayores que los de las demás criaturas.
Fijaremos la atención, al considerar los dolores de María, en su extensión y duración y en su gravedad, intensidad y amargura.
No se crea que los dolores de María duraron solamente aquellas tres horas que al pie de la Cruz estuvo presente en el agonía y muerte de
su Hijo, o el día que duró su santa Pasión; sus dolores fueron continuos durante treinta años. Desde el momento en que fue Madre,
destinada a padecer con su Hijo su Pasión y su Muerte vino a ser al mismo tiempo madre de dolor. Dotada, como estaba, de espíritu
profético y con el conocimiento que tenía de las Sagradas Escrituras, conoció la amargura de la cruel pasión y muerte de Jesús, por eso
empezó a experimentar aquella serie de angustias y dolores indecibles que tendrían fin hasta la Resurrección de Cristo.
Con la profecía de Simeón: "una espada traspasará tu alma", María sintió desde ese día la herida que se clavó profundamente en su
corazón, hasta rasgar la última de sus fibras.
El Niño crecía bajo la mirada de la Madre y Ella pensaba en las humillaciones y en las heridas de aquel rostro Divino que soportaría el beso
de Judas, la bofetada del criado y los salivazos de los judíos; cuando su mano delicada acariciaba la cabeza, las manos o los pies del Niño, la
visión de la corona de espinas y de los clavos le producía una gran angustia.
Aquella carne inmaculada que María vestía con tanto cariño y respeto, sería desgarrada por los azotes y cubierta con la púrpura de la
sangre.
La Sabiduría Divina de Jesús que en la intimidad de Nazaret descubría a la Madre los secretos celestiales, habría de ser un día objeto de
publica burla. ¡Oh dolores, oh martirio de la Madre!.
Ella sintió especialmente los siete dolores que la Iglesia recuerda el 15 de Septiembre:
1. La predicción del anciano Simeón, cuando María y José presentaron en el Templo a Jesús.
2. La huida y el destierro a Egipto, después de la persecución de Herodes.
3. La pérdida de Jesús, enseñando en el Templo de Jerusalén.
4. El encuentro de Jesús y María en el camino del Calvario.
5. La crucifixión, agonía y muerte de Jesús.
6. El descendimiento de la Cruz del Cuerpo del Hijo.
7. La sepultura de Jesús.
Nos detendremos solamente a contemplar a María Dolorosa en su martirio al pie de la Cruz, viviendo la agonía y muerte de su Divino Hijo.
Estos dolores fueron de 4 clases:
a) dolores del pecado
b) dolores de la naturaleza
c) dolores de la gracia y
d) dolores divinos.
a) Los dolores del pecado.
Ninguna criatura puede tener tal conocimiento y dolor del pecado que alcance a igualar su gravedad; para concebir un dolor adecuado,
sería preciso conocer perfectamente el Bien infinito del cual nos priva, comprender la esencia de Dios, los atributos divinos, el daño infinito
que es perderlo eternamente. Sólo Dios, que se iguala y comprende a sí mismo, conoce todo esto.
Sólo Jesucristo, porque es Dios, conoce a su Padre celestial, su esencia, sus perfecciones, su amor Infinito y Eterno y el mal que ocasiona
separarse de El; sólo Jesús tuvo un adecuado e infinito dolor de la culpa mortal, como sólo El pudo expiada adecuadamente.
Después de Jesucristo, fue María la que experimentó el más perfecto y más intenso dolor por el pecado, porque Ella mucho más que
cualquier mente humana y angélica, estuvo dotada del más elevado y sublime conocimiento de Dios, de su Infinito amor y de la gravedad
del pecado que separa de Dios.
Ella, en el Calvario, asistió como espectadora, testigo y participante a la muerte del Redentor. La Virgen, espejo perfecto que captaba los
rayos enfocados de amor y de dolor que partían del Corazón de Jesús agonizante sentía el vivo reflejo, que la sumergía en el mar de un
dolor casi infinito.
Esta es la primera fuente de los Dolores de María Santísima: LOS DOLORES POR EL PECADO.
b) Dolores de la naturaleza.
Para conocerlos de algún modo, consideremos que María es mujer y es madre, madre de un Amantísimo Hijo, a quien no puede socorrer.
Ella no fue una mujer sino la MUJER por excelencia, perfecta, preservada de las heridas y de las sombras del pecado, en Ella todo era
sublime, aun el amor maternal que el Espíritu Santo infundió en su corazón, en el instante de la Encarnación del Verbo. El amor de María
superó al amor maternal de naturaleza.
No teniendo Jesús un padre terrenal que compartiese el dolor maternal, en el corazón de María se unieron y fundieron los dolores de la
madre y del padre. Todo el tributo del dolor que dimana de la naturaleza era ofrecido por Ella al Mártir Divino, porque María lo amaba con
el tierno amor de madre y a la vez con el fuerte amor de padre.
No se piense que el martirio de María no era tan intenso por su fortaleza sobrehumana: no olvidemos que la fortaleza del alma, hace que
se soporten los dolores, pero no quita que se sientan.
Ella contempla el cuerpo lacerado y las manos y los pies atravesados por los clavos y la cabeza en la que se hunden las espinas y no le está
permitido aliviar ni su cuerpo ni su cabeza: oye las blasfemias del ladrón y los insultos de los que le crucifican, los gritos de los enemigos y
no puede repararlos con una palabra de respeto, de consuelo, de amor: resuena en el corazón de la Madre el grito de Jesús "tengo sed" y
no puede aliviarle con un sorbo de agua y ve como le dan a beber hiel y vinagre. Exhala el Hijo el último suspiro y no le está permitido a la
Madre endulzar la amarga agonía y recoger el último aliento. Se lamenta Jesús de ser abandonado por su Padre y la Madre debe también
dejarlo como abandonado y sin auxilio.
Desolada y privada de todo consuelo debía ser la muerte de Jesús y desolada y privada de todo consuelo debía ser también la pasión de
María Santísima.
c) Dolores de la gracia.
Los dolores de la gracia y los dolores divinos, que nuestro pobre entendimiento no puede penetrar, fueron para Ella los más duros y
crueles.
El dolor deriva del amor, un amor humano, un amor de naturaleza, produce un dolor humano; un dolor natural, un amor de gracia, un
amor divino causa un dolor del mismo linaje, un dolor de gracia y divino; cuanto más fuerte es el amor, tanto más fuerte será el dolor.
La naturaleza nos hace hombres, la gracia y el amor divino nos hacen santos. Si la Virgen María, modelo perfecto de mujer y de madre
experimentó los más fuertes y agudos dolores de la naturaleza, Ella, a su vez, modelo de perfección sobrenatural y de santidad, debió
experimentar los más agudos y fuertes dolores de la gracia y los sufrimientos divinos.
Para penetrar esta verdad pensemos: ¿cuál es el efecto de la gracia sobre nosotros? Una elevación del alma sobre la naturaleza; una unión,
una amistad con Dios, una cierta comunicación que Dios nos otorga, por la cual somos hechos partícipes de la naturaleza divina. Esta es
precisamente la esencia de la santidad.
Esta relación sobrenatural fue perfectísima entre Jesucristo y su Santísima Madre, no solo por vía natural, sino más aún por razón de gracia.
Ella fue más feliz por haber llevado a Dios en su corazón que en su seno, como respondió Jesús a la mujer que ensalzaba la maternidad
natural de la Virgen: "más bien son bienaventurados aquellos que oyen la palabra de Dios y la guardan".
Cristo fue Rey de los Mártires y María fue Reina de los Mártires porque experimentó todas las penas del amado Jesús.
d) Dolores divinos.
• Es artículo de nuestra fe que el Padre Eterno es el Padre de Jesús; que Jesús Dios y Hombre es el Hijo de Dios Padre: que el Espíritu Santo
procede del Padre y del Hijo y que es el Amor Increado ... el amor del Padre al Hijo y del Hijo al Padre.
• También es artículo de fe que la Virgen María es verdadera Madre de Dios, porque es Madre de Aquel en el que la naturaleza Divina y la
naturaleza humana se hallan unidas hipostáticamente, esto es en unidad de PERSONA.
• Qué en la Cruz murió este Dios Hombre, este Hijo del Padre Eterno y de María Virgen, para redimirnos. Esto constituye un tercer artículo
de fe.
En la muerte de un hijo debe sentir, y siente extremo dolor, no solo la madre, sino también el padre, es esto ley inexorable de nuestra
naturaleza humana.
Pero Dios Padre no puede sufrir, porque la naturaleza Divina es inmutable y Dios no puede ni por un momento perder su felicidad ... es
decir no puede sufrir.
La Madre de Cristo debía experimentar, en la muerte del Hijo, todo el dolor, aun aquel que en los casos ordinarios habría experimentado el
Padre; la totalidad de esta divina aflicción, íntegra e indivisa. recayó sobre el corazón afligido de María. Tan inmenso dolor soportó la
Madre que la omnipotencia de Dios la tuvo que sostener para que no muriera con Jesús en el Calvario.
¡Oh Reina de los mártires, que con constancia tan heroica y divina soportaste aquellos prolongados y atroces dolores que en la muerte de
tu Hijo, la naturaleza y la gracia, los pecadores y Dios acumularon sobre tu amoroso corazón de Madre, alcánzanos fortaleza para aceptar la
voluntad divina y bendecir al Señor que con misericordia nos visita en el dolor, y que con él nos purifica y quiere hacernos dignos del gozo
eterno.
REINA DE LOS CONFESORES
En el lenguaje litúrgico de la Iglesia, se llaman Confesores a todos los Santos que no fueron mártires.
Confesores = cristianos que profesan públicamente la Fe en Jesucristo y por ella están prontos a dar la vida. Confiesan la Fe por su
testimonio de vida cristiana
Mártires = personas que padecen muerte por amor de Jesucristo y en defensa de la fe y de la religión. Mueren en defensa de la Fe y de la
religión
Es necesaria una gracia especial de Dios para soportar el martirio, sin embargo, no se requiere menos gracia de Dios para sobrellevar una
heroica santidad sin el martirio.
El mérito que se alcanza con el martirio es de ordinario en muy breve tiempo y para obtener el mérito sin el martirio requiere un tiempo
bastante largo. El martirio, perfecto acto de amor y de fortaleza, suple las demás virtudes que podrían faltar o podrían ser imperfectas. En
cambio, fuera del martirio se necesita mayor perfección de las Virtudes Teologales y Morales; esto se consigue a través de una vida entera
de lucha contra el pecado, contra el mal y de sacrificio continuo. De tal manera que la vida de un santo puede llamarse un continuo
martirio.
Los santos CONFESORES, tuvieron que superar toda clase de dificultades y practicar las virtudes en grado heroico.
María es la primera, la más perfecta y la más santa de todos esos héroes de virtud y santidad, por eso la Iglesia la proclama REINA DE LOS
CONFESORES.
REINA DE LAS VÍRGENES
La Iglesia, no satisfecha con haber invocado a María con el título de Santa Virgen de las Vírgenes, la invoca como Reina de todos aquellos y
aquellas que profesan la virginidad, para hacernos conocer y apreciar las grandes ventajas que aporta a la Iglesia ese estado, que inició
Aquella que es llamada por antonomasia la Santísima Virgen.
• Ella fue la primera en profesar solemnemente la virginidad, que antes era considerada como ignominiosa entre las mujeres hebreas.
• Elevo esta virtud a la más alta cumbre de perfección posible a la criatura.
• Fue la suya una virginidad singular y única, asociada por prodigio Divino a la maternidad.
• Pero hay otra razón y es ésta: María es honrada con el título de Reina de las Vírgenes, porque el ejemplo y protección de Ella inspiran y
proporcionan amor a la virginidad, guardan y conservan esta noble virtud. El ejemplo y la protección de esta Reina sor admirablemente
fecundos en la Iglesia.
El mundo, que no entiende la divina sublimidad del amor, acusa al celibato y a la virginidad de egoísmo y de esterilidad. Ante esta
calumnia, que los millones de niños y niñas que pueblan las escuelas, los orfanatos y los colegios informen al mundo lo que han recibido de
los Religiosos y las Religiosas, y que en algunos casos no reciben de sus mismos padres: lo mismo los jóvenes y las jóvenes que en centros
de formación juvenil han recibido una instrucción religiosa que les ayuda a regir su vida en una forma sobrenatural y noble. Los ancianos
impotentes, los enfermos de toda edad, los que llenan los asilos, entre lágrimas de gratitud, muestren al mundo a las mujeres consagradas
a Dios que bajo el velo de la cofia sienten arder la llama del amor de Dios y tienen para ellos la inagotable caridad de la palabra evangélica
y de las obras de misericordia.
Con esto, la sabiduría inspirada de la Iglesia muestra al mundo cuán fecunda es la santa virginidad.
¡Oh Virgen Santísima, Reina de los Vírgenes! Te pedimos para todos los fieles nos alcances la gracia de la castidad, conveniente a cada
estado de vida y la PUREZA del alma. Ayúdanos a cuidar nuestros sentidos, nuestro corazón y nuestra mente de todo cuanto pueda
mancharnos.

REINA DE TODOS LOS SANTOS


No se piense que es superfluo este titulo, otorgado ya a María al recordar las varias clases de santos, ni se crea que la Iglesia haga aquí un
recapitulación de los títulos precedentes. Esta Invocación nos parece fundada sobre dos justas razones:
1. Que María es canal de toda santidad. Que entre todas las criaturas, Ella fue el modelo más perfecto de santidad.
La primera de estas razones ha sido extensamente explicada en el decurso de estas meditaciones:
María es el canal por el cual Dios, autor y fuente de toda gracia, hace llegar hasta nosotros la virtud y la santidad. En el cuerpo místico de
Jesucristo, Ella hace, por decirlo así, el oficio de cuello: transmite a la Cabeza las súplicas de los miembros y desde la Cabeza hace llegar a
todo el cuerpo (místico) aquellas gracias por las cuales crece toda virtud, toda perfección y santidad.
Ilustraremos aquí la segunda razón: María, modelo de santidad para todos, especialmente para la mujer.
Dios es la santidad primera, la santidad por esencia, a esta divina santidad y perfección debemos conformar necesariamente la nuestra. La
santidad divina aparece infinitamente lejana, en una luz inaccesible ... pero Dios nos la hizo accesible en su Unigénito Hijo, Jesucristo, dice
San Pablo: "Dios nos eligió en Cristo, antes de la constitución del mundo, para que fuésemos santos e inmaculados ante El y nos predestinó
en caridad a la adopción de hijos suyos por Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad para alabanza y gloria de su gracia". (Ef. 1: 4-
6).
El hombre, elevado por la misericordia Divina al estado sobrenatural y constituido hijo de Dios, tiene en Jesucristo el espejo de la
perfección divina, pero los rayos que emanan de Jesucristo son todavía demasiado brillantes para la dignidad humana; la suya es una
santidad increada, infinita.
Es cierto que El practicó las virtudes sencillas permitidas al hombre, como la humildad, la paciencia, la obediencia, etc., pero el modo y la
perfección como las vivió son infinitamente superiores a las fuerzas humanas, aunque estén apoyadas por la gracia.
Para allanarnos el camino de la santidad, Dios nos propuso en nuestra Señora un modelo de santidad creada, una luz más suave a nuestros
débiles ojos, un modelo, el más cercano a la santidad infinita, que nos animara a imitarla.
Ella poseyó sin duda una perfección y una santidad sobrehumanas, pero una santidad creada, unida a aquella perfección a la que no llegará
jamás ninguna criatura; se acerca y toca los confines del infinito. La santidad de María es solo inferior a la santidad de Dios. María espejo,
ejemplo y modelo perfecto de santidad, es lo que nos propone la Iglesia cuando la invoca como Reina de los santos.
María Santísima modelo de la mujer cristiana.
Quien conozca la importancia moral de la mujer en el mundo no podrá menos de admirar la Providencia de Dios por haber preparado en la
Virgen Madre, el modelo singular de la perfección femenina.
La mujer constituye la mitad del género humano, y es ella la que forma y educa a la otra mitad. La mujer que usa rectamente de los
preciosos atractivos de naturaleza y de gracia con los cuales Dios la ha enriquecido, tiene un ascendente bienhechor sobre su esposo y un
influjo poderoso y decisivo sobre el carácter y la conciencia de los hijos.
Más profunda y más grande es la influencia social de la mujer - madre. Los principios de la educación maternal permanecen imborrables;
aún cuando en medio del torbellino de las pasiones y de la vida el sello de la mano materna permanezca obscurecido y sepultado bajo las
ruinas de los vicios, tarde o temprano sale de nuevo y conduce a !os extraviados al buen sendero, como bajo las ruinas sembradas por los
vándalos o bajo la capa del olvido, reaparece la belleza artística de los antiguos monumentos. Se puede decir que la sociedad es como
quiere la mujer.
En la antigüedad, la mujer no contaba para nada en la sociedad, era esclava de las pasiones del hombre y la mitad del linaje humano era
para la otra mitad fomento y causa de corrupción.
El hombre y la mujer tenían extrema necesidad de un remedio poderoso que los sanara, que los hiciera en verdad virtuosos y santos. Este
poderoso remedio fue ofrecido por Jesucristo, por su religión, por su moral y por su gracia.
El decreto de Cristo devolvió al matrimonio su unidad natural y su indisolubilidad y lo elevó a la dignidad de Sacramento. El ejemplo de
Cristo y de la Inmaculada Virgen María: he allí la medicina que restauró al hombre y ennobleció a la mujer.
María Santísima es el modelo perfecto de la mujer, esposa y madre.
• ESPOSA.- María Santísima fue perfecta, santa y amorosa esposa de San José, en Ella las virtudes humanas eran sobrenaturales (esposa
del Espíritu Santo), pero tomando en cuenta el ser de esposas y esposos terrenales aplicaremos de la la. Carta a los Corintios (cfr. Cap. 7).
La esposa debe tener un verdadero amor de caridad al esposo que supone, entre otras cosas:
• Paciencia ... perseverando con constancia en aquel o aquellos buenos ideales que resulta difícil alcanzar por diferencia en: educación,
criterio, opiniones y hasta de valores ... y por medio de oración, de amor manifestado y evitando discusiones, tratar de convencer al esposo
del bien que se persigue.
• Ser servicial - atenderlo con alegría, prontitud y lo mejor posible, no dejándose llevar por los errores actuales, que, promoviendo la
liberación de la mujer pretenden, entre otras cosas, que la mujer no debe atender al esposo.
• No ser jactanciosa - no alabarse a sí misma, ni cansar al esposo con comentarios inútiles.
• No ser engreída - no le presuma de su valer (imaginario o real) haciéndolo sentir inferior.
• Ser decorosa - respetuosa de los gustos y aficiones del esposo, así como de sus familiares y amigos.
• No olvide la esposa que LA CARIDAD ES COMPRENSIVA Y MISERICORDIOSA, QUE ESPERA SIN LÍMITES Y PERDONA SIEMPRE. MADRE -
Oficio y dignidad principal de la mujer es la maternidad, que le impone sagrados deberes (no olvidarlo nunca ya que actualmente se
combate mucho esta gran dignidad de la maternidad).
El primero de estos deberes es el de aceptar de Dios y con gratitud aquellos hijos que quiera confiarle. Hoy la mujer mundana desea ser
esposa pero rehuye el honor de la maternidad. El ritmo regulado de la vida de familia no le agrada; fatigarse para construir, piedra sobre
piedra el edificio de la educación de sus hijos, es una empresa que no quiere asumir. Hoy la maternidad se limita lo más posible y aun
cuando se acepte, no se le considera con alegría, sino más bien como un paréntesis doloroso en el movimiento acelerado de la vida
moderna que ofrece a la mujer otros atractivos.
La maternidad que se sacrifica y que en el plan de la Providencia debería colocar a la mujer en lugar muy alto, es hoy abiertamente
rechazada como algo que no corresponde a esta época, corno la supervivencia de una mentalidad superada. Y es que fuera del clima
verdaderamente espiritual del cristianismo, hoy la maternidad es una función mecánica, determinada por el egoísmo.
Toda esposa cristiana, ante el dulce sacrificio de la maternidad, aun en medio de las angustias y de las dificultades de nuestros tiempos,
debe repetir la palabra de nuestra Señora: "FIAT" ... HÁGASE.
El Papa Pío XI, al recibir en una ocasión a unas madres italianas les dijo: "La primera gloria de la Virgen Santísima es que es Madre de Dios y
Madre nuestra. Ustedes tienen en su activo el ser madres tantas veces cuantos son los hijos que la Providencia les ha dado y confiado ...
hasta entregarles tantas vidas y tantas almas ... ustedes deben confiar en El como El ha confiado en ustedes"
Otro deber de la madre es la educación cristiana de sus hijos. No debe olvidar que tienen necesidad de una educación paciente y
constante, hecha de instrucción, corrección, vigilancia y de buen ejemplo.
¡Virgen Santa, excelsa Reina de todos los santos, tú que en el estado de Esposa y de Madre diste tan altos ejemplos de perfección, santifica
a la mujer y con ella a la familia y a la sociedad.

REINA CONCEBIDA SIN MANCHA DE PECADO ORIGINAL


El título que vamos a comentar es muy glorioso para la Virgen María.
Fue el gesto sabio y providente del gran Pontífice Pío IX quien el 8 de Diciembre de 1854, la insertó en el sagrado tesoro de la fe católica
por el Dogma de la Inmaculada Concepción.
Este singular privilegio de haber sido preservada de la culpa original, coloca a la Virgen junto al eterno Hijo de Dios, con un linaje de gloria
que es el mayor que puede concebirse,
Para comprender este artículo de nuestra fe, hemos de remontarnos a la cuna del género humano cuando el pecado despojó a los
primeros seres humanos de la gracia de Dios, de los dones sobrenaturales que Dios les había otorgado y de la justicia original.
La justicia original consistía en un conocimiento más perfecto de Dios y de si mismos, en la sujeción de la razón y de la voluntad a la ley
Divina, en la inmortalidad del cuerpo y en la exención del dolor y de la fatiga. Todo esto se perdió por el pecado original.
Por este pecado tenemos necesidad de la redención de Jesucristo y de la gracia de Dios, gracia que nos sitúa en un estado, bajo muchos
aspectos mejor que aquel del cual caímos, "donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia". (Rom. 5.20).
Argumentos que prueban la Inmaculada Concepción de María.
Para fortalecer nuestra fe es suficiente la voz infalible de la Iglesia, pero para mayor gloria de Dios y de María Santísima, examinaremos los
principales argumentos en los que se funda el Dogma de la Inmaculada Concepción.
La Sagrada Escritura:
De un privilegio tan excelso de María, nos dio el mismo Dios claro testimonio cuando prometió al futuro Redentor y afirmaba, dirigiéndose
al demonio: "pondré enemistades entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo, ella aplastará tu cabeza,"
María Santísima y su Divino Hijo tendrán los dos las mismas enemistades con el demonio, con el pecado, por consiguiente María será
concebida como concebirá Ella a Jesús, en la enemistad del mal, o sea sin pecado.
• La tradición:
En las obras de los santos Padres y de los escritores eclesiásticos, se encuentran varias frases que expresan la pureza Inmaculada de María
Santísima.
• La razón:
Dios es santidad Infinita, esencial, absoluta. Dios no puede habitar donde no brilla la santidad más perfecta y más pura. Esta es la razón por
la cual María fue preservada del pecado original, porque Dios pudo consentir que Ella fuera pobre, ignorada, y aun despreciada a los ojos
del mundo, pero no pudo permitir que fuera ni un solo instante esclava del pecado. El Altísimo santificó su tabernáculo.
Porque María estaba destinada a ser Madre de Dios, fue preservada del pecado original, así lo exigía la santidad de Cristo, el honor de Dios,
el atributo necesario de su santidad.
Otra prueba de la Inmaculada Concepción de María puede deducirse de su oficio de Corredentora de la humanidad. No queremos
significar con esto que la Obra Redentora de Jesucristo y la de su Madre deban situarse en un mismo plano de igualdad; Ella cooperó al
gran rescate como y cuanto pudo hacerlo una criatura, según la ordenación divina. El Hijo de Dios, queriendo redimir a la humanidad, se
hizo hombre en el seno purísimo de María, que fue el instrumento, el medio por el cual El asumió nuestra naturaleza. María Santísima
concurrió de hecho, especialmente en el Calvario a la Oblación de Jesús. En este sentido la llamamos Corredentora.
He aquí como la Sagrada Escritura, los Santos Padres, la revelación y también la razón iluminada por la fe demuestran la verdad de la
Inmaculada Concepción de María y cuan justamente la Iglesia Católica honra y saluda a la Virgen como Reina concebida sin mancha del
pecado original.
¡Virgen Inmaculada. Madre de Dios y Madre nuestra. purifica nuestros corazones y prepáralos para recibir a Jesucristo, el Cordero
Inmaculado, en el Sacramento del Amor!.
NOTA.- Con la verdad católica sobre el pecado original, queda abatido el primer fundamento de todas las herejías antiguas y modernas, las
cuales niegan ESTA VERDAD,
Es evidente que si no existió el pecado original, es inútil la Redención de Cristo. inútil la Iglesia fundada por El, inútil la Jerarquía, etc. La
solemne definición del Dogma de la Inmaculada Concepción de María aplasta todos los errores contra la fe y contribuye poderosamente a
la exaltación de la FE CATÓLICA.

REINA LLEVADA AL CIELO

El Papa Pío XII, Pastor universal y Maestro infalible de la Santa Iglesia, el día 1°. de Noviembre de 1950, dijo: "Después de elevar a Dios
muchas y reiteradas preces e invocar la luz del Espíritu de la verdad, para Gloria de Dios Omnipotente, que otorgó a la Virgen María su
peculiar benevolencia, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para acrecentar la Gloria de
esta misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados
Apóstoles Pedro y Pablo y por la nuestra, PRONUNCIAMOS, DECLARAMOS Y DEFINIMOS SER DOGMA DE REVELACIÓN DIVINA QUE LA
INMACULADA MADRE DE DIOS, SIEMPRE VIRGEN MARÍA, CUMPLIDO EL CURSÓ DE SU VIDA TERRENA. FUE ASUNTA EN CUERPO Y ALMA A
LA GLORIA CELESTE".
Esta solemne definición, esperada por los fieles de todo el orbe, añade una perla más a la corona de nuestra Madre y Reina María, y
constituye desde aquel día una nueva Invocación de las Letanías y por consiguiente un motivo más para estos devotos comentarios.
Un Dogma es una verdad revelada por Dios y definida como tal por la Santa Iglesia, debe ser creída con fe divina y católica, según el
lenguaje de los teólogos. Por tanto, la definición dogmática de la Asunción, acto solemne del Magisterio supremo e infalible del Romano
Pontífice, nos obliga a creer con acto de fe divina y católica que la Asunción forma parte del tesoro de la Revelación confiado por Dios a su
Iglesia.
Pero el Papa, cuando define, no hace más que declarar lo que se contiene en la Revelación, terminada con el último de los Apóstoles. Por
eso la Bula de la Asunción, antes de las palabras de la definición, expone los fundamentos teológicos del nuevo Dogma:
• Consentimiento de la Iglesia.
El primer argumento es el sentir unánime de la Iglesia, cuyo valor teológico perfila claramente el Papa con estas palabras: "Este singular
consentimiento del Episcopado católico y de los fieles, al creer definible como Dogma de Fe la Asunción corporal de la Madre de Dios al
cielo, manifestó por si mismo de modo cierto e infalible que tal privilegio es verdad revelada por Dios y contenida en aquel Divino depósito
que Cristo confió a la Iglesia para que lo custodiase fielmente e infaliblemente lo declarase. Así pues, del consentimiento universal del
Magisterio ordinario de la Iglesia se deduce un argumento cierto y seguro para afirmar que la Asunción corporal de la Bienaventurada
Virgen María al cielo es verdad revelada por Dios y por eso todos los fieles de la Iglesia deben creerla con firmeza.
Clausura el Santo Padre Pio XII la serie de argumentos en pro de la creencia de la Asunción, con el fundamento en la Sagrada Escritura, la
cual pone a la Augusta Madre de Dios unida estrechamente a su Divino Hijo y siempre partícipe de su suerte. De donde parece casi
imposible imaginaria separada de Cristo, a Aquella que lo concibió, le dio a luz, lo nutrió con su leche, lo llevó en sus brazos. Nuestro
Redentor es Hijo de María y corno observador perfecto de la ley, no podía menos que honrar, ademas de al Padre Eterno, también a su
santa Madre, pudiendo concederle el gran honor de preservarla inmune de la corrupción del sepulcro
Continua el Papa Pío XII "Por lo cual, como la gloriosa Resurrección de Cristo fue parte esencial y signo final de esta victoria, así también
para María Santísima la común lucha debía concluir con la glorificación de su cuerpo virginal, porque como dice el apóstol San Pablo:
"cuando este cuerpo mortal sea revestido de inmortalidad, entonces sucederá lo que fue escrito: la muerte fue absorbida en la victoria"
(la. Cor. 15.54).
¡Oh Virgen Inmaculada Madre de Dios y Madre nuestra, creemos con todo el fervor de nuestra fe en tu Asunción triunfal en alma y cuerpo
al cielo, donde eres aclamada Reina por todos los coros de los Angeles y por toda la legión de los Santos, nos unimos a ellos para alabar al
Señor, que te ha exaltado sobre todas las demás criaturas, y para ofrecerte nuestro devoción y nuestro amor!.

REINA DEL SANTÍSIMO ROSARIO


Al terminar el Siglo XII y a principios del XIII, se manifestaron algunos herejes, llamados albigenses, que invadieron el sur de Francia, parte
de España y de Italia; sus errores atacaban los Dogmas fundamentales de la fe, de la moral cristiana y minaban las bases de la sociedad civil
y constituían una amenaza y un peligro para la Iglesia.
Santo Domingo, el ilustre santo fundador de la Orden de los Predicadores, recibió el encargo de predicar la Divina palabra a aquellos
herejes, y convertirlos.
Muy devoto de María, conoció que para abatir, destruir esos errores y devolver a la Iglesia esos herejes, debía buscar la Intercesión de la
Virgen Santísima.
Los infundados errores de los albigenses atacaban de modo especial los privilegios y la dignidad de esta excelsa Reina. "Predica mi rosario",
le dijo la Señora, él destruirá las herejías, promoverá la virtud y atraerá sobre todos las Divinas misericordias.
Y esta celestial inspiración, por la Intercesión de María y por Ella secundada, y fecundada por la Divina gracia, triunfó de la obstinación.
Santo Domingo predicó e introdujo entre los pueblos la práctica del Rosario y los que estaban en el error lo abandonaron y se convirtieron
y desde aquel tiempo esta devoción se practica hasta nuestros días. Tal es la historia del Rosario de María.
• La oración es la fuerza del débil: el Evangelio nos revela esta casi divina debilidad que no resiste a la oración del hombre. Dice el escrito
de un autor "La oración es la fuerza del hombre y la debilidad de Dios".
• La oración es el consuelo del alma
• La oración es la grandeza del hombre, porque eleva la mente y el corazón a metas infinitas, hasta los profundos abismos de la vida Divina.
Cuan grande es el valor y la excelencia de la oración tanto vocal como mental Pero este valor y excelencia se acrecientan en el Santo
Rosario, porque éste asocia y une la oración vocal y la mental Como oración vocal, el Rosario pone en los labios lo mas grande, noble y
eficaz que nos enseñaron Jesús y la Iglesia: como oración mental ofrece a la mente y al corazón lo que nuestra religion contiene de más
sublime y conmovedor.
La oración dominical (el Padre Nuestro) y la salutación angelica (el Ave Mania) forman la oración vocal del Santo Rosario: los Misterios de !a
vida - pasión - muerte y de la Gloria de Cristo, constituyen la oración mental.
--- El Padre Nuestro, enseñado por el mismo Jesucristo, es la oración mas perfecta, sublime y sencilla a la vez: todo lo que el cristiano
puede y debe pedir a Dios está expresado en él.
En la primera parte pedimos la gloria de Dios, último fin de todas las cosas en su conocimiento, en la exaltación de su santo nombre y en el
advenimiento de su Reino pedimos el reino de la gracia en las almas, el reino de la Iglesia en el mundo y el reino de la gloria en el cielo.
En la segunda parte imploramos gracias para nosotros que Dios nos conceda los bienes necesarios y en su misericordia, nos libre de los
males especialmente del mas grande de todos los males EL PECADO.
--- En el Ave Maria, le recordamos a Ella la plenitud de la gracia que Dios le otorgó; la sobrehumana dignidad a la cual fue exaltada; las
virtudes que le merecieron tan excelsos honores; el inefable elogio que Dios hizo de Ella por medio del Arcángel Gabriel y las felicitaciones
de su prima.
Pasamos luego a rogarle a Ella que interponga ante Dios sus omnipotentes (omnipotencia suplicante. San Bernardo) oraciones para nuestro
bien en todos los momentos de nuestra vida y sobre todo en el decisivo instante de la muerte.
Veamos ahora la excelencia del Santo Rosario considerado como oración mental.
• El Rosario es un catecismo que nos recuerda los Misterios principales de nuestra Religión; ofrece a nuestra consideración la vida de Jesús
y la de su santa Madre.
• Cuando recemos el Santo Rosario, pongámonos en la presencia de Dios y mientras la boca va repitiendo las oraciones vocales
trasladémonos con el pensamiento, por ejemplo a Nazaret y consideremos la humildad de la Virgen que al anunciarle el Angel la divina
maternidad responde: "he aquí la esclava del Señor" ... y así considerar cada uno de los Misterios.
Los Misterios Gozosos enseñan el valor de las humillaciones ofrecidas a Dios, de las renuncias, de la sujeción a la voluntad de Dios.
Los Dolorosos nos recuerdan que la vida cristiana está llena de sufrimiento y de dolor, de tentaciones y de pruebas.
Los Gloriosos alimentan nuestro valor en la lucha y en la esperanza de seguir a Jesús en el triunfo y en la Gloria.
El Santo Rosario es fuente de gracias espirituales para las personas y para los hogares. Bienaventuradas aquellas familias que tienen la
piadosa costumbre de rezarlo en común.
--- El Gloria (al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, etc.) que se reza entre cada una de las decenas del Rosario es una oración de alabanza y
glorificación a la Santísima Trinidad que también se debe meditar.
Los que no saben meditar basta que recen con exactitud y devoción los Padre Nuestro, las Ave María y los Gloria. Los que son capaces de
meditar, procuren acompañar con la mente y el corazón los Misterios, esto es, los hechos, las acciones y las palabras de Jesucristo y de
María para alcanzar luces de Fe y buenos propósitos de virtud.
¡Virgen bendita! Poderoso auxilio de los cristianos, te suplicamos enciendas en nuestra mente y en nuestro corazón el amor hacia la
prodigiosa oración del Santo Rosario, que podamos rezarlo en la forma más grata a Dios, la más honrosa para Ti y la de más fruto para
nuestras almas.
REINA DE LA PAZ
Ardía la guerra mundial, el odio y los estragos se extendían a todas las Naciones; los campos de concentración llenos de fugitivos, de
prisioneros, de confinados; las familias deshechas; los hogares abandonados; la loca carrera de la muerte sembraba innumerables víctimas
en los campos de batalla y en los hospitales y despedazaba los corazones de millones de esposas, de madres, de hijos, de novias y de
amigos; el espectro del hambre; el espectáculo de las inmensas ruinas sembradas por la guerra; las terribles incógnitas del mañana,
mantenían en angustia a todos los corazones, que cada día exploraban el futuro obstinadamente obscuro y amenazador.
En esas circunstancias, el Papa Benedicto XV, el 30 de Noviembre de 1915, concedió facultad a los obispos para añadir a las Letanías
Lauretanas, la Invocación "Reina de la Paz, ruega por nosotros".
Veamos el sentido de esta Invocación:
La paz, la más noble aspiración del corazón humano, es, según San Agustín, la tranquilidad del orden. La paz es la constante serenidad del
ambiente moral que hace que la vida sea tranquila y fecunda. En este ambiente todo prospera y crece.
El Divino Redentor quiso que toda su vida discurriera entre dos mensajes de PAZ: la cantaron los Angeles en Belén y la anunció El mismo a
los Apóstoles el día de su Resurrección: "La Paz sea con vosotros".
De dos clases de paz puede gozar el hombre: la externa y la interna.
a) La paz externa consiste en la tranquilidad del orden externo, en las amistosas relaciones de los hombres entre sí, cuando son excluidas
las disensiones, las contiendas, las disputas y las guerras.
Esta paz funde en armonía de intentos y de vida la pequeña y la gran sociedad.
Todos los hombres creados a imagen y semejanza de Dios estamos en la tierra para amarnos, no para oprimirnos y matarnos. Todos nos
dirigimos a la Patria común: el Cielo. Jesucristo nos unió con el vínculo de la paz y fraternidad que no tiene fronteras cuando dijo: "sois
todos hermanos". Pero se ha roto este vínculo sagrado, su historia es una serie de guerras fratricidas. Y la guerra constituye siempre una
amenaza que pesa tanto más terriblemente cuanto más poderosos son los medios de destrucción. Esta paz pedimos a Dios por medio de la
Virgen María.
h) La paz interior, que es el germen y la condición de la paz exterior, consiste en la posesión de la Gracia santificarte, de la vida
sobrenatural. Este tesoro inestimable que Jesucristo nos mereció al precio de SU SANGRE nos hace hijos de Dios (en el Hijo). herederos del
cielo ... de la felicidad eterna.
El espíritu de Jesucristo y del Evangelio debe vivificar, no solo a cada una de las almas, sino a toda la sociedad de los hijos de Dios y también
todas las funciones del cuerpo social.
El Evangelio tiene una respuesta Divina para todos los problemas, no solo para aquellos que reflejan las relaciones del hombre con Dios y la
consecución del último fin, sino aún para los que se refieren a la vida temporal de la sociedad humana.
Esta paz externa e interna, es la que imploramos a María con la invocación Reina de la Paz. Y, nótese que no la llamamos amiga o madre de
la paz, sino que la llamamos Reina, porque Ella ha Poseído la paz en grado sumo, en una medida verdaderamente regia.
La paz interna, porqué desde el primer instante de su existencia Ella estuvo llena dé gracia y fue elegida para engendrar en su serio al
Principe dé Paz. Maria es él gozo y el modelo de toda familia humana.
La paz externa. porqué Ella al pie de la Cruz abrazó con caridad maternal a todos los hombres, mostrando especial predilección y
misericordia para los pecadores.
La llamamos Reina dé la Paz para significar su poder ante Dios. Ella poseía en grado sumo la tranquilidad en el orden.
Sólo cuando sé ha quitado la causa de todo mal. que es el pecado, podernos vivir la paz estable, perfecta y duradera: paz en la familia que
es la primera célula dé la sociedad: paz en la Patria, entre las Naciones, en el mundo entero: paz en la sociedad civil y paz en la Iglesia para
qué los dos poderes, el civil y el religioso, conduzcan a los hombres a la prosperidad temporal y a la felicidad eterna
Como todas las cosas hermosas y buenas, la paz es fruto del sacrificio. por consiguiente la paz nace de la mortificación que frena el orgullo
y el egoísmo y la Paz tiene su origen en la CARIDAD proclamada por Jesús Crucificado y que se debe tener con todos los demás, aun con los
enemigos .. caridad que hace orar aun por los verdugos
Maria Santísima es siempre la benigna ESTRELLA que dirige las almas descarriadas en la inmensidad del mar hacía el puerto de salvacíon: la
estrella qué aun en la noche más profunda del odio, señala el camino a los navegantes la estrella mensajera del día qué nos trae la luz,
preludio del eterno día en qué las almas descansaran en paz
Hoy en él mundo no hay paz. y es porque la busca donde no la hay, porqué ha olvidado las palabras de Jesucristo: "Os dejo la paz" "Os doy
mi paz, no como la da él mundo". (Juan 14.27).
¡Virgen Santísima Reina de la paz, acoge benignamente nuestra oración. Inspira pensamientos de paz a los que gobiernan, y haz que la
justicia y la caridad florezcan en las almas, en las familias y en la sociedad.

CORDERO DE DIOS QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDO -


PERDÓNANOS, SEÑOR -- ESCÚCHANOS, SEÑOR --- TEN
PIEDAD Y MISERICORDIA DE NOSOTROS.

La Iglesia cierra las Letanías de la Virgen, como las ha comenzado, esto es, invocando a Dios que es la fuente de toda gracia, principio y
último fin de todas las cosas.
La Iglesia nos enseña a invocar a Dios hecho Hombre, Jesucristo, bajo la figura y el nombre de CORDERO, símbolo con el cual el Redentor se
presentó al mundo. Ya el Profeta Isaías veía en Cristo al Cordero manso que se dejaría inmolar por los pecados de los hombres, sin un
gemido, sin un lamento.
"Como cordero será conducido al matadero" ...
El cordero es despreciado por su corto entendimiento, ¿cómo puede en este punto representar a nuestro Señor Jesucristo, Sabiduría del
Padre?. El escogió este símbolo para enseñarnos la humildad y manifestarnos el amor que siente por nosotros. El amor que Jesús nos tuvo
fue tal que ocultó su Sabiduría y ciencia Divinas; por esto quiso ser representado por el cordero.
San Juan Bautista queriendo dar a conocer el oficio principal y la característica del Mesías, lo señala con las palabras: "He aquí el Cordero
de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29)
San Pedro nos dice de que modo y a que precio, borró Jesús el pecado del mundo: "Habéis sido rescatados con la Sangre preciosa de
Jesucristo" (1ª Pedro 1: 18.20)
Esta Sangre de valor Infinito añade San Pablo, Cristo la derramó y nosotros fuimos redimidos y (1. S.J. 2:2) " ... se hizo propiciación por
nuestros pecados ... y por todos los del mundo ..." El aplica sus méritos por medio de la Iglesia ... de los Sacramentos ... el Sacrificio de la
Misa ... y las indulgencias.
PERDÓNANOS, SEÑOR.-
Perdónanos nuestros pecados. ¿Cómo podríamos esperar el perdón si el Cordero Divino no nos lo hubiese alcanzado, merecido y
conquistado?
El pecado mortal es un desprecio a la autoridad y a la Majestad de Dios, es un exceso de ingratitud a los beneficios divinos y es ingratitud
también a los beneficios de la gracia, al perdón de las culpas pasadas, al amor Infinito y Misericordioso de Dios y al amor maternal de
María Santísima.
Para llenar el abismo del pecado se requería el mérito y las satisfacciones del Cordero de Dios. No puede ser sino obra de Dios. Sólo El
puede perdonar los pecados.
Esta invocación encierra una lección práctica muy importante para nosotros, pues parece decirnos: ¿Quieres tú la gracia del perdón? Nada
mejor puedes hacer que volverte suplicante al Cordero de Dios, pero recuerda al mismo tiempo que tú debes ser cordero también, manso
y clemente, que por el ejemplo de Cristo y por su amor debes perdonar y olvidar las ofensas recibidas, sólo así podrás obtener el perdón.
El Cordero de Dios perdona nada más a los corderos.
ESCÚCHANOS, SEÑOR.
Con la súplica a Jesucristo para que nos escuche, pedimos a Dios que nos otorgue todas aquellas gracias que necesitamos, todos los bienes
que El nos enseñó a pedir en el Padre Nuestro ... la perseverancia final, gracia decisiva sin la cual todas las demás son inútiles.
Se añade SEÑOR, para hacernos comprender la grandeza de Aquel que nos concede el perdón y se complace en oír nuestras oraciones y
peticiones y para agradecerle tantos beneficios recibidos.
TEN PIEDAD DE NOSOTROS.
La última palabra que en esta Letanía nos pone la Iglesia es la misma con la que quiso que comenzáramos.
Colaboración de Francisco Ros Gascóns

El significado de 15 invocaciones “curiosas” de la Letanía de Nuestra Señora


https://es.aleteia.org/2018/04/07/el-significado-de-15-invocaciones-curiosas-de-la-letania-de-nuestra-senora/
Vaso digno de honor... Torre de Marfil... Casa de Oro... ¿Por qué nos referimos así a María? Además, ¿cuál es el origen de las letanías?
La palabra letanía tiene un origen griego y quiere decir súplica. Desde los inicios de la Iglesia, las letanías fueron utilizadas para indicar las
súplicas rezadas en conjunto por los fieles, particularmente durante las procesiones.
Letanía lauretana
Una de las letanías más conocidas rezadas en la Iglesia es la “letanía lauretana”, que rinde homenaje a Nuestra Señora.
Cuando la casa en la que Nuestra Señora había vivido en Tierra Santa fue transportada milagrosamente a la ciudad de Loreto, en Italia, en
1291, el milagro se difundió rápidamente y dio inicio a numerosas peregrinaciones. Con el tiempo, los peregrinos compusieron una serie de
súplicas a Nuestra Señora, que la invocaban por sus más importantes títulos espirituales.
Esas letanías, que empezaron luego a ser cantadas en el santuario, se popularizaron por los peregrinos en todo el mundo católico.
Es a causa de su origen en el santuario de Loreto, además, que la letanía más tradicional en honor de la Santísima Virgen se llama “letanía
lauretana”.
A lo largo de los tiempos, los Papas también añadieron algunas invocaciones y otras fueron añadidas para honrar la protección de Nuestra
Señora a alguna orden religiosa, como hacen los carmelitas (ellos añadieron cuatro invocaciones propias a la letanía lauretana). El cuerpo
central de las letanías, sin embargo, permanece el mismo.
La estructura de la letanía
Las invocaciones iniciales no se dirigen a Nuestra Señora, sino a Nuestro Señor Jesucristo y a la Santísima Trinidad: “Señor, ¡ten piedad de
nosotros! Jesucristo, ¡óyenos!” … ¿Por qué? Porque todo en Nuestra Señora nos conduce a su Hijo divino y, por medio suyo, a la Santísima
Trinidad, que es nuestro fin supremo. La Santísima Virgen María es el mejor camino para llegar a Dios.
Después de esta introducción de la letanía, siguen tres invocaciones en las cuales pronunciamos el nombre de la Virgen, santa María, y
recordamos dos de sus principales privilegios: ser Madre de Dios y Virgen de las vírgenes.
Enseguida, hay varios grupos de invocaciones a Nuestra Señora:
 13 invocaciones para honrar la maternidad de Nuestra Señora
 6 invocaciones para honrar su virginidad
 13 invocaciones que son figuras simbólicas
 4 invocaciones de su misericordia
 12 invocaciones de María como Reina
Las 13 figuras simbólicas
En general, es en el grupo de las 13 invocaciones con figuras simbólicas que surgen las mayores dificultades de comprensión por parte de
los fieles.
Nuestra civilización se ha cerrado al simbolismo, de modo que aquello que podría haber sido evidente en otras épocas hoy está oscurecido
por el espíritu práctico de la vida contemporánea, que no favorece la meditación ni la contemplación de las maravillas de la creación.
A continuación el significado de esas 13 invocaciones simbólicas:
Espejo de Justicia – Justicia, aquí, se entiende en el sentido más amplio de la santidad. Nuestra Señora se llama así porque es un espejo de
la perfección cristiana. Toda perfección puede ser admirada en ella, del mismo modo en que podemos admirar una luz reflejada en el agua.
Sede de sabiduría – Nuestro Señor Jesucristo es la Sabiduría, pues, siendo Dios, todo lo sabe y todo lo conoce. Y si Nuestra Señora lo llevó
dentro de sí durante nueve meses, ella fue, por eso mismo, la sede se la Sabiduría – y sigue siéndolo, pues en ella, infaliblemente,
encontramos a Nuestro Señor.
Causa de nuestra alegría – La verdadera alegría va mucho más allá de la risa, incluso porque reír mucho no siempre significa felicidad. La
mayor alegría que un hombre puede tener es la de salvarse y estar con Dios por toda la eternidad. Ahora, antes de la venida de Nuestro
Señor, el cielo estaba cerrado para nosotros. Fue el sacrificio del Calvario que nos reconcilió con el Creador y nos proporcionó la verdadera
y eterna felicidad. Y como fue por medio de Nuestra Señora que el Redentor de la humanidad vino a la Tierra, María Santísima es, de esta
forma, causa de nuestra mayor alegría.
Vaso espiritual – Nada tiene más valor que la verdadera fe. En la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, cuando hasta los apóstoles dudaron y
huyeron, fue Nuestra Señora quien recogió y guardó, como en un vaso sagrado, el tesoro de la fe inamovible.
Vaso digno de honor – En nuestra época, la honra casi no es considerada, por el contrario, muchas veces la falta de carácter y de vergüenza
es alabada, como en las manifestaciones llamadas culturales en que se enaltecen los desvíos de comportamiento como los “malandros” –
y luego se quejan de los resultados obvios de violencia, corrupción y colapso de la ciudadanía… Sin embargo, la honra es un valor en sí
mismo. Nuestra Señora guardó cuidadosamente en su alma todas las gracias recibidas, manteniendo la honra a pesar de la decadencia del
género humano. Si no hubiera existido Nuestra Señora, habría faltado en la creación quien representara la perfección de la criatura, fiel
hasta el heroísmo extremo.
Vaso de insigne devoción – Devoto quiere decir dedicado a Dios. La criatura que más se dedicó y vivió en función de Dios fue Nuestra
Señora, habiéndolo hecho de forma tal que mejor era imposible.
Rosa mística – La rosa es considerada tradicionalmente la reina de las flores, la que posee de forma más definida y espléndida todo lo que
caracteriza a una flor. De la misma forma, en el campo de la vida espiritual y mística, Nuestra Señora posee de forma más primorosa todo
lo que representa la perfección.
Torre de David – Leemos en las Sagradas Escrituras que el rey David tomó la fortaleza de Jerusalén de los jebuseos y edificó la ciudad
alrededor de ella. Naturalmente, el rey David fortificó la ciudad para volverla inexpugnable, dotándola de una fuerte guarnición. La Iglesia
católica es la nueva Jerusalén y en ella tenemos una torre o fortaleza que ningún enemigo puede destruir: a Nuestra Señora. Ella construyó
el punto de mayor resistencia y mejor defensa. Por eso, en esta invocación honramos a Nuestra Señora reconociendo que nunca ha habido,
nunca habrá, quien mejor proteja a los fieles y defienda la honra de Dios que ella.
Torre de marfil – El marfil es un material de raras características naturales: es al mismo tiempo muy fuerte y muy claro, lo que genera un
aparente contraste entre suavidad y fuerza. Igualmente, Nuestra Señora es muy fuerte espiritualmente, la mayor enemiga de los enemigos
de Dios y, al mismo tiempo, es de una pureza y suavidad blanquísima. Ella contraría las ideas falsas de que las cosas de Dios deben ser
dulcificadas y sentimentales y de que la fuerza verdadera debe ser bruta.
Casa de oro – El oro es considerado el más noble de los metales. Si tuviéramos que recibir al propio Dios, buscaríamos hacerlo en una casa
que no fuera superable: de ahí la comparación con una casa de oro. Ahora, la Santísima Virgen es esa casa insuperable, la “casa de oro”
que acogió a Nuestro Señor cuando Él vino al mundo.
Arca de la Alianza – En el Antiguo Testamento, quedaban guardadas en el Arca de la Alianza las tablas de la Ley dadas por Dios a Moisés,
así como un puñado de maná milagrosamente recibido en el desierto. Por eso, ella recordaba las promesas y la protección de Dios. Nuestra
Señora es, en el Nuevo Testamento, el Arca de la Alianza que protege al pueblo elegido de la Iglesia y recuerda las infinitas misericordias de
Dios.
Puerta del cielo – Nuestra Señora es invocada de esta manera porque fue por medio de ella que Jesús vino a la tierra y es por ella que nos
vienen todas las gracias orientadas a llevarnos al cielo, a nuestra morada eterna. Así, ella favorece nuestra entrada al cielo.
Estrella de la mañana – Poco antes de que nazca el sol, cuando la oscuridad es mayor y empieza a clarear, aparece en el horizonte una
estrella de mayor luminosidad. Después, cuando las otras estrellas desaparecen en la claridad naciente, ella aún permanece. Así fue
Nuestra Señora, pues su nacimiento significaba que luego nacería el Sol de la Justicia, Nuestro Señor Jesucristo. Y cuando la fe se
perdía hasta entre el pueblo elegido, ella seguía creyendo y esperando. Ella es el modelo de la perseverancia en la prueba y el anuncio de
la Luz que vendrá.
Estas son, en resumen, algunas explicaciones de las más “curiosas” invocaciones marianas que componen la Letanía Lauretana.
Comprenderlas ciertamente nos ayudará a rezar con mayor fervor tan meritoria oración.
_________
Adaptación del texto de André Damino en “Na escola de Maria”, Ed. Paulinas, 4ª edição, São Paulo, 1962, y traducido al español, por
Aleteia.

Canción a Nuestra Señora del Rosario. Autor: Enrique Heuguerot


Autor: Enrique Heuguerot
1. Si este mundo nuestro
carece de unión
es porque ha olvidado
hacer oración.

Virgen del Rosario,


Madre del Señor,
Virgen del Rosario
guíanos a Dios.

2. En tu amor dijiste:
"oren con fervor".
Familia que reza
vive en santa unión.

3. Siempre nos brindaste


tu creciente amor,
Madre de esperanza
perdonándonos.
Misterios de Gozo (Lunes – Sábado)
1. La Anunciación del Hijo de Dios (Lc1,26-38)
Canto: El Ángel anuncia de parte de Dios el alto misterio de la
Encarnación.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
2. La Visitación de María a Su Prima Santa Isabel (Lc1,39-45)
Canto: María visita a Santa Isabel y allí magnifíca al Dios de Israel. A
VE, AVE, AVE, MARÍA
3. El Nacimiento de Jesús, El Señor (Jn 1,14)
Canto: Belén ve nacer al Buen Redentor, el Ángel le canta, le adora el pastor.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
4. La Presentación del Niño Jesús En El Templo (Lc 2, 22-35)
Canto: La Virgen al Templo su ofrenda llevó; a mí su pureza en don me dejó.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
5. El Niño Jesús Perdido Y Hallado En El Templo (Lc 1, 42-52)
Canto: Si a Dios el pecado me hace perder, Yo me voy al Templo y lo encontraré.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
Misterios de Luz (Jueves)
1. El Bautismo de Jesús En El Jordán (Mc 1, 9-10)
Canto: A Juan el Bautista recurre el Señor, recibe el bautismo que da el Precursor.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
2. La Autorrevelación de Jesús (Jn 2, 1-12)
Canto: El vino se acaba la Madre lo ve, “Hagan lo que Él diga”, creyeron en Él.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
3. Jesús anuncia el reino de dios E invita a la conversión (Mc 1, 14-15)
Canto: de Dios el Espíritu está sobre mí, se cumple este día la Escritura aquí.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
4. La Transfiguración de Jesús (Lc 9, 28-35)
Canto: Jesús en el monte se transfiguró, y a todos nosotros su gloria mostró.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
5. La Institución de La Eucaristía (Jn 6, 53-54)
Canto: Mi cuerpo y mi sangre deben recibir porque es alimento para al cielo ir.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
Misterios de Dolor (Martes - Viernes)
1. La Agonía de Jesús en El Huerto (Mt 26, 40-41)
Canto: Jesús suda sangre en Getsemaní porque mis pecados quiere redimir.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
2. La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo (Jn 19, 1-14)
Canto: Sufriendo Jesús terribles azotes, obtiene el perdón a los pecadores.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
3. La Coronación de Espinas a N.S. Jesucristo (Jn 19, 1-4)
Canto: Corona de espinas se deja poner, para que yo piense lo mismo que Él.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
4. Jesús Carga la Cruz (Jn 19, 16-17)
Canto: Si quieres, hermano, seguir a Jesús, decidete pronto a llevar tu cruz.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
5. La Crucifixión de N.S. Jesucristo (Lc 23, 33-34)
Canto: Muriendo Jesús en la Cruz clavado por madre a los hombres su Madre ha dejado.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
Misterios de Gloria (Miércoles – Domingo)
1. La Resurrección de N.S. Jesucristo (Lc 1, 26-38)
Canto: Jesús resucita: Milagro de Dios, yo beso sus llagas con fe y con amor.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
2. La Ascención de N.S. Jesucristo (Mc 16, 19)
Canto: Ya sube a los cielos triunfante Jesús en donde me espera un trono de luz.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
3. La Venida del Espíritu Santo (Hch 2, 4)
Canto: Espíritu Santo, mi consolador, Tú formas en mí la imagen de Dios.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
4. La Asunción de la Virgen María (Salmo 45, 14)
Canto: Asunta es María al Cielo con Dios; Piadosa Abogada, te pido tu amor.
AVE, AVE, AVE, MARÍA
5. La Coronación de María (Ap 12, 1)
Canto: Tú eres, María, dulce Emperatriz del único Reino que no tiene fin.
AVE, AVE, AVE, MARÍA

Visitas al Santisimo Sacramento, a Maria Santisima y a


San Jose

Rosario Eucarístico
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 Historia del Rosario
» Rosario meditado (diario para los Cofrades)
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» Rosario vivente (para niños) - En PowerPoint
 La Cofradía del Rosario (descargar díptico PDF)
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» Himno a la Virgen del Rosario


 Recomendaciones de los Papas y la Iglesia
» Carta Apostólica "Rosarium Virginis Mariae"
(Juan Pablo II)
» Esquema de la CA"Rosarium Virginis Mariae"
» Encíclicas sobre el Santo Rosario
» El Rosario en familia
» El Rosario misionero
 Meditando con el Rosario
» La devoción de los cinco primeros sábados
» La oración predilecta de la Virgen
 Consejos para rezar bien el Rosario
» Guía para catequistas
¿ PARA QUÉ REZAMOS EL ROSARIO ?
El rezo del Rosario tiene 3 fines:
a) Es un ACTO DE AMOR:
Una manera de decirle a María, tu Madre del cielo, que le amas, le respetas, le agradeces que sea tu madre. Piensa que cada
vez que rezas el Rosario le entregas a la Virgen un ramo de rosas.
b) Es un ACTO DE REPARACIÓN:
Es decir, un modo de reparar las ofensas que tú y los otros hombres han hecho a Dios.
Es como cuando ofendes a alguien que quieres mucho y después le envías una flor, un chocolate o un recado para hacerle
sentir que te dolió ofenderle y que lo quieres mucho. Este acto es más bonito que simplemente pedir perdón.
c) Es un MEDIO DE APOSTOLADO:
Esto significa que a través de la oración tú puedes pedir a la Virgen que interceda a Dios por muchas cosas: por la Iglesia, los
sacerdotes, el Papa, los enfermos, los que sufren; por la conversión de los pecadores, la unidad familiar, las guerras. Por todo
aquello que quisieras ayudar a que fuera mejor. Es increible que no necesitas ir a ayudar, ¡Con tu oración puedes ayudar
tanto!

SE LLAMA ROSARIO, porque las oraciones se enlazan con las


meditaciones de los misterios y forman una corona de rosas para la
Virgen.
LOS MISTERIOS DEL ROSARIO
- ¿ Qué son los misterios del Rosario ?
Son los hechos de la vida de Jesús y de María. Que crees porque
tienes FE, aunque tal vez humanamente no comprendas totalmente.
Mientras rezas el Rosario, debes ir pensando, sobre el misterio y
aprender de Jesús o de María algo específico.
- Dependiendo del día de la semana que se rece el Rosario, se
meditan diferentes misterios:

MISTERIOS GOZOSOS
Lunes y Sábado
1) La encarnación. (Lc 1,38)
Aprenderé de la Virgen, a vivir con humildad y a cumplir con alegría la voluntad de Dios.
2) La visitación de la Virgen a su prima Isabel. (Lc 1, 39-56) Aprenderé de la Virgen, el
servir a los demás con amor.
3) El nacimiento del Hijo de Dios. (Lc 2, 1-21) Amaré como Jesús, la sencillez y la pobreza.
4) La presentación del niño en el templo. (Lc 2, 22-39) Aprenderé a obedecer la ley de
Dios en todo momento.
5) El niño es perdido y hallado en el Templo. (Lc 2, 41-52) Aprenderé de San José y la
Virgen a buscar siempre con anhelo a Jesús.
MISTERIOS LUMINOSOS
Jueves
1) El bautismo de Nuestro Señor en el Río Jordán (Mat 3:13-16).
2) El milagro en las bodas de Caná (Jn 2:1-11).
3) La proclamación del Reino de Dios (Mc 1:14-15).
4) La Transfiguración de Nuestro Señor (Mat 17:1-8).
5) La institución de la Santa Eucaristía (Mat 26).
MISTERIOS DOLOROSOS
Martes y Viernes
1) La oración del huerto. (Lc 22, 39-44) Aprenderé de Jesús a orar lleno de confianza al Padre.
2) La flagelación del Señor. (Jn 19,1) Aprenderé de Jesús a tener siempre un espíritu de sacrificio y mortificación.
3) La coronación de espinas. (Jn 19,2) Aprenderé de Jesús el amor a las humillaciones, las injurias y las críticas.
4) Jesús carga con la cruz. (Jn 19,17) Aprenderé de Jesús a cargar todos los días mi cruz, penas y problemas,
5) Jesús muere en la cruz. (Jn 19,30) Aprenderé de Jesús a dar mi vida por la Iglesia y por amor a mi prójimo.
MISTERIOS GLORIOSOS
Miércoles y Domingos
1) La resurrección del Señor. (Lc 24, 5-6) Viviré con gozo porque después de la muerte resucitaré para la vida eterna.
2) La ascensión de Jesús a los cielos. (Lc 2451) Que mis pensamientos, palabras y obras vayan encaminados al cielo.
3) La venida del Espíritu Santo. (Hch 2, 3-4) Aprenderé a amar al Espíritu Santo.
4) La Asunción de la Virgen a los cielos. (Lc 1,45) Pondrè a María como guía que me
ayude de la mano a llegar al cielo.
5) La Coronación de María como Reina de los cielos. (Ap 12,1) Pondré a la Virgen como reina de mi corazón.
Al mismo tiempo que rezas cada misterio, vas también pensando en la intención por la cual ofreciste tu oración.

LETANÍAS MARIANAS
https://www.aciprensa.com/Oracion/letaniasvirgen.htm
https://espiritualidad.marianistas.org/wp-content/uploads/2014/07/letanias_marianas.pdf
LETANÍAS DEL “ESPÍRITU DE MARÍA”
(Inspiradas en el carisma marianista)
Señor, ten piedad,
Cristo, ten piedad,
Señor, ten piedad,
Cristo, óyenos,
Cristo, escúchanos
Dios, Padre celestial,
Dios, Hijo Redentor del Mundo, Dios, Espíritu Santo, Trinidad Santa, un solo Dios Santa María, Santa Madre de Dios, María, de
la que nació Jesús, Madre siempre Virgen, Virgen incomparable, Toda pura en tu concepción, Templo de Dios, Viva imagen de
Jesucristo, Modelo de todos los justos, Ornamento de la Iglesia, Paraíso de las delicias, María de Santo Nombre, Poderosa
Soberana, Reina de los ángeles, Reina de los hombres, Gloria y fuente de nuestra salvación, Distribuidora de todas las gracias,
Puerta del cielo, Alegría de los elegidos, Refugio de los pecadores, Consuelo, vida y esperanza nuestra, Nueva Eva, Madre de
los vivientes, Verdadera madre de los cristianos, Madre de los elegidos, Madre de la Iglesia, Madre de los justos y de los
pecadores, Madre de la juventud, Esposa de José, Compañera de tus misioneros, Reina de tus mártires, Mujer prometida por
Dios, Mujer que es signo de alegría, vida y esperanza de la Iglesia, Mujer que vence toda herejía, Mujer que es terror del
infierno, Virgen de las lágrimas, María Inmaculada, victoriosa de la serpiente, 2 Virgen que escuchaste la llamada de Dios
Virgen Amada por Dios Virgen Llena de gracia Mujer que dijiste Sí a Dios Madre de la obediencia de la fe Madre del
consentimiento por amor María de la Anunciación María de la Visitación Mujer de servicio y misericordia Dichosa porque has
creído Bendita entre las mujeres Bendita por el fruto de tu vientre María del Magnificat Memoria viva de la obra de Dios
Música que canta las misericordias de Dios Nueva Abraham que creyó en la Promesa Mujer en quien se encarnó la Palabra
Mujer de la que nació la Palabra Madre que mostró el Salvador a los pastores Madre que mostró el Salvador a los magos
Oyente que meditó todo en su corazón Educadora de su Hijo Discípula de su Hijo Mujer que estuvo atenta en la Boda Mujer
que intercedió ante su Hijo Mujer que invitó a los servidores María de Haced lo que El nos diga Madre del nuevo vino de Cristo
María del signo de Caná Mujer que estuvo junto a la cruz Madre de Cristo y del discípulo Madre de la Humanidad redimida
Madre que acompañaste a la Iglesia Madre que oraste con la Iglesia naciente Madre que acogiste al Espíritu María de
Pentecostés Mujer en misión Compañera del camino de la Iglesia Signo de Unidad y Concordia Signo del Reino en la Tierra
Resumen del Evangelio Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Cristo, óyenos, Cristo, escúchanos (Emilio Cárdenas y
Enrique Aguilera) 3 2. LETANÍAS LAURETANAS Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad
de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Cristo óyenos.
Cristo óyenos. Cristo escúchanos. Cristo escúchanos. Dios, Padre celestial. Ten piedad de nosotros. Dios Hijo, Redentor del
mundo. Ten piedad de nosotros. Dios Espíritu Santo. Ten piedad de nosotros. Trinidad Santa, un solo Dios. Ten piedad de
nosotros. Santa María. Ruega por nosotros. Santa Madre de Dios. Ruega por nosotros. Santa Virgen de las vírgenes. Ruega por
nosotros. Madre de Cristo. Ruega por nosotros. Madre de la divina gracia. Ruega por nosotros. Madre purísima. Ruega por
nosotros. Madre castísima. Ruega por nosotros. Madre virginal. Ruega por nosotros. Madre sin mancha de pecado. Ruega por
nosotros. Madre Inmaculada. Ruega por nosotros. Madre amable. Ruega por nosotros. Madre admirable. Ruega por nosotros.
Madre del buen consejo. Ruega por nosotros. Madre del Creador. Ruega por nosotros. Madre del Salvador. Ruega por
nosotros. Virgen prudentísima. Ruega por nosotros. Virgen digna de veneración. Ruega por nosotros. Virgen digna de
alabanza. Ruega por nosotros. Virgen poderosa. Ruega por nosotros. Virgen clemente. Ruega por nosotros. Virgen fiel. Ruega
por nosotros. Espejo de justicia. Ruega por nosotros. Trono de sabiduría. Ruega por nosotros. Causa de nuestra alegría. Ruega
por nosotros. Vaso espiritual. Ruega por nosotros. Vaso digno de honor. Ruega por nosotros. Vaso insigne de devoción. Ruega
por nosotros. Rosa mística. Ruega por nosotros. Torre de David. Ruega por nosotros. Torre de marfil. Ruega por nosotros. Casa
de oro. Ruega por nosotros. Arca de la Alianza. Ruega por nosotros. Puerta del cielo. Ruega por nosotros. 4 Estrella de la
mañana. Ruega por nosotros. Salud de los enfermos. Ruega por nosotros. Refugio de los pecadores. Ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos. Ruega por nosotros. Auxilio de los cristianos. Ruega por nosotros. Reina de los ángeles. Ruega por
nosotros. Reina de los patriarcas. Ruega por nosotros. Reina de los profetas. Ruega por nosotros. Reina de los apóstoles. Ruega
por nosotros. Reina de los mártires. Ruega por nosotros. Reina de los que confiesan su fe. Ruega por nosotros. Reina de las
vírgenes. Ruega por nosotros. Reina de los santos. Ruega por nosotros. Reina concebida sin pecado original. Ruega por
nosotros. Reina asunta al cielo. Ruega por nosotros. Reina del Santísimo Rosario. Ruega por nosotros. Reina de la paz. Ruega
por nosotros. Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Perdónanos, Señor. Cordero de Dios que quitas el pecado del
mundo. Escúchanos, Señor. Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Ten piedad de nosotros. Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén. 3. LETANÍAS DE
LAS ADVOCACIONES LATINOAMERICANAS Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de
nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Virgen del Pilar de
Zaragoza, impulso de la evangelización constituyente. Ruega por nosotros. Nuestra Señora de Guadalupe, maternal bendición
desde tierras mexicanas para toda América Latina. Ruega por nosotros. Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, que velas por
los hijos de Cuba. Ruega por nosotros Nuestra Señora de la Providencia, que acompañas a los puertorriqueños con bondad.
Ruega por nosotros. Señora de la Alta Gracia, que intercedes por los ruegos de los dominicanos. Ruega por nosotros. Nuestra
Señora del Perpetuo Socorro, que iluminas el horizonte de tus hijos en Haití. Ruega por nosotros. Santa María del Rosario, a
quien rezan con piedad filial los guatemaltecos. Ruega por nosotros. Nuestra Señora de la Paz, impulso y esperanza del Pueblo
Fiel de El Salvador. Ruega por nosotros. 5 Nuestra Señora de Suyapa, fortaleza de los humildes de Honduras. Ruega por
nosotros. Nuestra Señora de la Concepción del Viejo, que acoges en Chinandega a los nicaragüenses. Ruega por nosotros.
Nuestra Señora de los Ángeles, que desde Cartago guías a los costarricenses que te invocan. Ruega por nosotros. Inmaculada
Concepción, que extiendes tu manto protector sobre los hijos de Panamá. Ruega por nosotros. Santa Señora de Coromoto,
evangelizadora de los venezolanos. Ruega por nosotros. Nuestra Señora de Aparecida, que quisiste ser rescatada de las aguas
en el Brasil. Ruega por nosotros. Nuestra Señora de Chiquinquirá, que en tierras de Colombia permites que tu imagen luzca
vistosa ante tus hijos. Ruega por nosotros. Nuestra Señora del Quinche, a quien se encomiendan los ecuatorianos. Ruega por
nosotros. Nuestra Señora de la Evangelización, que haces cercano el Evangelio a los hijos del Perú. Ruega por nosotros. Virgen
de Copacabana, que con traje de ñusta auxilias a tus devotos de Bolivia. Ruega por nosotros. Virgen del Carmen, que acoges a
los chilenos que te rezan en Maipú. Ruega por nosotros. Virgencita de Luján, Madre amorosa que quisiste que tus colores
vistiesen la bandera argentina. Ruega por nosotros. Virgen de los 33, que educas a los uruguayos en el amor a Jesús. Ruega
por nosotros. Santa María de Caacupé, que en Asunción recibes a tus hijos del Paraguay. Ruega por nosotros. Madre Amorosa
que traes la Reconciliación a todos los pueblos y razas de América Latina. Ruega por nosotros. Ruega por nosotros Santa
Madre de Dios Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén. 4. LETANÍAS BREVES DE
LAS ADVOCACIONES LATINOAMERICANAS Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de
nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Virgen del Pilar de
Zaragoza. Ruega por nosotros. Nuestra Señora de Guadalupe. Ruega por nosotros. Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.
Ruega por nosotros. Nuestra Señora de la Providencia. Ruega por nosotros. Señora de la Alta Gracia. 6 Ruega por nosotros.
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Ruega por nosotros. Santa María del Rosario. Ruega por nosotros. Nuestra Señora de la
Paz. Ruega por nosotros. Nuestra Señora de Suyapa. Ruega por nosotros. Nuestra Señora de la Concepción del Viejo. Ruega
por nosotros. Nuestra Señora de los Ángeles. Ruega por nosotros. Inmaculada Concepción. Ruega por nosotros. Santa Señora
de Coromoto. Ruega por nosotros. Nuestra Señora de Aparecida. Ruega por nosotros. Nuestra Señora de Chiquinquirá. Ruega
por nosotros. Nuestra Señora del Quinche. Ruega por nosotros. Nuestra Señora de la Evangelización. Ruega por nosotros.
Virgen de Copacabana. Ruega por nosotros. Virgen del Carmen. Ruega por nosotros. Virgencita de Luján. Ruega por nosotros.
Virgen de los 33. Ruega por nosotros. Santa María de Caacupé. Ruega por nosotros. Madre Amorosa de la Reconciliación.
Ruega por nosotros. Santa María Madre de Jesús y nuestra. Intercede siempre por nosotros. Ruega por nosotros Santa Madre
de Dios Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén. 5. LETANÍAS MARIANAS DESDE
PUEBLA Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de
nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Madre Inmaculada de Dios y de los hombres. Ruega
por nosotros. 7 Madre de la Iglesia. Ruega por nosotros. Madre de la familia eclesial. Ruega por nosotros. Signo de rostro
maternal y misericordioso. Ruega por nosotros. Modelo extraordinario de la Iglesia. Ruega por nosotros. Madre fiel siempre
presente. Ruega por nosotros. Madre presente en la Iglesia Católica. Ruega por nosotros. Madre amantísima venerada con
piedad filial. Ruega por nosotros. Madre que con cuidado velas por la vida y plenitud de tus hijos. Ruega por nosotros.
Cercanía del Padre y de Cristo. Ruega por nosotros. Presencia femenina en la Iglesia. Ruega por nosotros. Presencia
sacramental de los rasgos maternales de Dios. Ruega por nosotros. Poderosa intercesora. Ruega por nosotros. Intercesora de
la verdadera libertad que viene de Cristo. Ruega por nosotros. Admirable y fecunda intercesora de la presencia del Espíritu
Santo. Ruega por nosotros. La más alta realización del Evangelio. Ruega por nosotros. Discípula perfecta que te abres a la
Palabra. Ruega por nosotros. Resplandor de la fe. Ruega por nosotros. Madre Creyente. Ruega por nosotros. Motivo de alegría
Ruega por nosotros. Fuente de inspiración. Ruega por nosotros. Sierva del Señor. Ruega por nosotros. Corazón tan amplio
como el mundo. Ruega por nosotros. Estrella de la Evangelización. Ruega por nosotros. Presurosa anunciadora de la Alegre
Nueva. Ruega por nosotros. Invitante a la comunión. Ruega por nosotros. Voz de unión entre los hombres y los pueblos. Ruega
por nosotros. Pedagoga del Evangelio. Ruega por nosotros. Madre educadora de la fe. 8 Ruega por nosotros. María testigo de
la fecundidad de la virginidad, don del Espíritu. Ruega por nosotros. Acompañante en esta peregrinación de paz. Ruega por
nosotros. Fiel compañera de Jesús en todos los caminos. Ruega por nosotros. Íntima colaboradora de la obra de Cristo. Ruega
por nosotros. Protagonista de la historia. Ruega por nosotros. Devoción de la genuina piedad de la Iglesia. Ruega por nosotros.
Señora de Guadalupe, Patrona de América Latina. Ruega por nosotros. María de Guadalupe, en cuyo rostro mestizo se refleja
luminosamente la identidad de América Latina. Ruega por nosotros. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios Para que
seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén. 6. LETANÍAS JEREZANAS (Inspiradas en las
advocaciones de la imaginería mariana de Jerez de la Frontera. Antonio González Paz) Santa María Santa Madre de Dios Santa
Virgen de las vírgenes Madre de la Merced Madre de Dulce Nombre Madre de la Misericordia Madre de la Gracia Madre del
Amor y Sacrificio Madre de la Consolación Madre del Patrocinio Madre del Mayor Dolor Madre en la Soledad Madre de la
Piedad Madre del Buen Fin Virgen Inmaculada Virgen de la O Virgen de la Concepción Virgen de la Encarnación Virgen de la
Candelaria Virgen de los Dolores Virgen del Traspaso Virgen de las Lágrimas Virgen de la Amargura Virgen de las Angustias
Virgen del Desamparo Virgen del Desconsuelo Virgen de los Remedios Virgen de la Confortación Virgen del Socorro Virgen de
Loreto Rocío de la Marisma Blanca Paloma Esperanza franciscana Esperanza de la Yedra Esperanza en la madrugada Estrella de
la Pasión Perpetuo Socorro Paz en la Aflicción Guía de Caminantes Refugio de los Desamparados Fortaleza en el Dolor Pilar de
la Fe Auxilio de los creyentes Alegría de Jerez Reina del Valle Reina de las Viñas Reina de la Plazuela Reina del Monte Carmelo
Reina del Rosario Reina de los ángeles Reina de la Victoria Reina de la Alegría Reina de la Paz 9 7. NUEVAS LETANÍAS Santa
María, ruega por nosotros. Santa Madre de Dios Santa Virgen de las vírgenes Hija elegida del Padre Madre del Rey Jesucristo
Gloria del Espíritu Santo Virgen hija de Sión Virgen pobre y humilde Virgen sencilla y obediente Esclava del Señor Madre del
Señor Asociada al Redentor Llena de gracia Fuente de hermosura Plenitud de virtudes Fruto escogido de redención Perfecta
discípula de Cristo Purísima imagen de la Iglesia Mujer de la nueva era Mujer vestida de sol Mujer coronada de estrellas
Señora de benignidad Señora de clemencia Señora nuestra Alegría de Israel Esplendor de la iglesia Honor del género humano
Abogada de gracia Servidora de piedad Ayuda del pueblo de Dios Reina de caridad Reina de misericordia Reina de paz Reina
de los ángeles Reina de los Patriarcas Reina de los Profetas Reina de los Apóstoles Reina de los Mártires Reina de los
Confesores Reina de las Vírgenes Reina de todos los Santos Reina concebida sin pecado original Reina asunta a los cielos Reina
del mundo Reina del cielo Reina de todo lo creado. 10 8. LETANÍAS DE LA REDEMPTORIS MATER (Recopilación de Antonio
González Paz) Santa María Madre de Dios Madre del Verbo Encarnado Madre del Señor Madre del Mesías Madre del
Emmanuel Madre de su Progenitor Madre del Redentor Madre del Hijo de Dios Madre del Señor glorificado Madre de los
vivientes Madre de la humanidad Madre de la Iglesia Madre de los miembros de Cristo Madre amantísima Virgen María Virgen
Madre Virgen Santísima Virgen Inmaculada Virgen de Nazaret Virgen del Cenáculo Virgen de la Ternura Hija predilecta del
Padre Hija de Sión Hija de tu Hijo Hija de las generaciones humanas Mujer vestida de sol Mujer extraordinaria Imagen de la
divina belleza Imagen perfecta de la libertad Icono de la gloria Signo de esperanza Tipo de la Iglesia Señal de esperanza segura
Estrella del mar Estrella de la mañana Llena de gracia Sagrario del Espíritu Santo Morada de la sabiduría eterna Trono de Dios
Bendita entre las mujeres Discípula de Cristo Nueva Eva Testigo del misterio de Cristo Esposa fiel Espejo de las maravillas de
Dios Esclava del Señor Mediadora de clemencia Abogada de gracia Reina universal María de Nazaret

https://www.aciprensa.com/Oracion/letaniasvirgen.htm
(Compilado por José Gálvez Krüger)
Letanías:
 Letanías a la Santísima Virgen
 Letanía de Nuestra Señora de Lourdes
 Letanías al Buen Pastor
 Letanías reparadoras al Inmaculado Corazón de María
 Letanías de la Preciosa Sangre
 Letanías a la dulcísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo
 Letanías de San José
 Letanías de la voluntad de Dios
 Letanías al Sagrado Corazón de Jesús
 Más oraciones

http://mb-soft.com/believe/tsh/nicene.htm
Credo niceno-constantinopolitano[editar]
https://es.wikipedia.org/wiki/Credo
Texto litúrgico en español (rito romano)
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios
verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho; que por
nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo
hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las
Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su
reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo, recibe una misma
adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
Su contenido dogmático es el siguiente:

 Creo en Dios: «Nuestro Dios es el único Señor».11


 Padre Todopoderoso: «Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios». 12

 Creador del cielo y de la tierra: «En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra». 13

 Creo en Jesucristo: «Él es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es». 14

 Su único Hijo: «Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo Único, para que todo aquel que crea en él no
muera, sino que tenga vida eterna». 15

 Nuestro Señor: «Dios lo ha hecho Señor y Mesías».16

 Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios
altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios». 17

 Nació de Santa María Virgen: «Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio
del profeta: ‘la virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel’, que significa "Dios con
nosotros"».18

 Padeció bajo el poder de Poncio Pilato: «Pilato tomó entonces a Jesús y mandó azotarlo. Los soldados
trenzaron una corona de espinas, la pusieron en la cabeza de Jesús, y lo vistieron con una capa de color rojo
oscuro».19

 Fue crucificado: «Jesús salió llevando su cruz, para ir al llamado ‘lugar de la Calavera’, que en hebreo se llama
Gólgota. Allí lo crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado. Pilato mandó poner sobre la cruz un letrero, que
decía: ‘Jesús de Nazaret, Rey de los judíos’». 20

 Muerto y sepultado: «Jesús gritó con fuerza y dijo: -¡Padre en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir
esto, murió».21 «Después de bajarlo de la cruz, lo envolvieron en una sábana de lino y lo pusieron en un sepulcro
abierto en una peña, donde todavía no habían sepultado a nadie». 22

 Descendió a los infiernos: «Como hombre, murió; pero como ser espiritual que es, volvió a la vida. Y como ser
espiritual, fue y predicó a los espíritus que estaban presos». 2324

 Al tercer día resucitó de entre los muertos: «Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras,
que lo sepultaron y que resucitó al tercer día».25

 Subió a los cielos, está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso: «El Señor Jesús fue llevado al
cielo y se sentó a la derecha de Dios».26

 Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos: «El nos envió a anunciarle al pueblo que Dios lo ha puesto
como juez de los vivos y de los muertos».27

 Creo en el Espíritu Santo: «Porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo
que nos ha dado».28
 La santa Iglesia católica: «La fe confiesa que la Iglesia [...] no puede dejar de ser santa». 29 «En efecto, Cristo, el
Hijo de Dios, a quien con el Padre y con el Espíritu se proclama 'el solo santo', amó a su Iglesia como a su
esposa».30 «Él se entregó por ella para santificarla, la unió a sí mismo como su propio cuerpo y la llenó del don del
Espíritu Santo para gloria de Dios».31 La Iglesia es, pues, «el Pueblo santo de Dios»,32 y sus miembros son llamados
«santos».33 En griego, καθολικῆ (katholikḗ) significa universal. Por fe, el hombre es salvo al confesar que Jesús es su
Señor y Salvador, sin importar el país de procedencia: «[...] Vendrán muchos del oriente y del occidente, y se
sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos». 34

 La comunión de los Santos:

 El perdón de los pecados: «Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados,
y limpiarnos de toda maldad».35

 La resurrección de la carne: «Cristo dará nueva vida a sus cuerpos mortales». 36

 Y la vida eterna: «Allí no habrá noche, y los que allí vivan no necesitarán luz de lámpara ni luz del sol, porque
Dios el Señor les dará su luz, y ellos reinarán por todos los siglos». 37

 Amén: «Así sea. ¡Ven, Señor Jesús!».38