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Jonatan García Calel .

Sanidad interior II

¿Qué es el perdón?
La frase "perdonar y olvidar" no se encuentra en la biblia. Sin embargo, hay muchísimos versículos
que nos ordenan "perdonarnos" (por ejemplo, Mateo 6:14 y Efesios 4:32). Un cristiano que no está
dispuesto a perdonar a otros encontrará su comunión con Dios obstaculizada (Mateo 6:15) y puede
cosechar amargura y la pérdida de la recompensa (Hebreos 12:14-15; 2 Juan 1:8).
El perdón es una decisión de la voluntad. Ya que Dios nos manda a perdonar, debemos hacer una
elección consciente de obedecer a Dios y perdonar. El ofensor puede no desear el perdón y quizás
nunca cambie, pero eso no niega el deseo de Dios de que poseemos un espíritu de perdón (Mateo
5:44). Lo ideal sería que el ofensor buscara la reconciliación, pero, si no, el agraviado aún puede
tomar la decisión de perdonar.
Por supuesto, es imposible olvidar verdaderamente pecados que cometieron contra nosotros. No
podemos "eliminar" selectivamente eventos de nuestra memoria. La biblia dice que Dios no "se
acuerda" de nuestras maldades (Hebreos 8:12). Pero Dios todavía es omnisciente. Dios recuerda que
hemos "pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23).
Pero, habiendo sido perdonados, somos justificados posicionalmente (o judicialmente). El cielo es
nuestro, como si nuestro pecado nunca hubiera ocurrido. Si le pertenecemos a él a través de la fe
en Cristo, Dios no nos condena por nuestros pecados (Romanos 8:1). En este sentido Dios "perdona
y olvida".
Si por "olvidar y perdonar", alguien quiere decir "yo elijo perdonar al ofensor por amor a Cristo y
seguir adelante con mi vida", entonces se trata de una manera de proceder sabia y piadosa. En lo
posible, debemos olvidar lo que queda atrás y esforzarnos hacia lo que está por delante (Filipenses
3:13). Debemos perdonar a los demás "así como Dios perdonó en Cristo" (Efesios 4:32). No debemos
permitir que una raíz de amargura brote en nuestros corazones (Hebreos 12:15).
No obstante, si por "olvidar y perdonar" alguien quiere decir "voy a actuar como si el pecado nunca
hubiera ocurrido y vivir como si no lo recordara", entonces podemos tener problemas. Por ejemplo,
la víctima de una violación puede decidir perdonar al violador, pero eso no sígnica que ella debe
actuar como si el pecado nunca hubiera ocurrido. Pasar tiempo a solas con el violador,
especialmente si él no se ha arrepentido, no es lo que enseña las escrituras. El perdón implica el ya
no guardar pecado en contra de una persona, pero el perdón es diferente de la confianza. Es
recomendable tomar precauciones y, a veces, la dinámica de una relación tendrá que cambiar. "El
avisado ve el mal y se esconde; Mas los simples pasan y reciben el daño" (Proverbios 22:3). Jesús
dijo a sus seguidores "sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas" (Mateo
10:16). En el contexto de tener compañías con los pecadores que no se arrepienten, debemos ser
"inocentes" (dispuestos a perdonar) pero al mismo tiempo "astutos" (ser prudentes).
Lo ideal es perdonar y olvidar. El amor no guarda rencor (1 Corintios 13:5) y cubre multitud de
pecados (1 Pedro 4:8). Sin embargo, el cambio de corazones es el asunto de Dios, y, hasta que un
ofensor tenga un verdadero y sobrenatural cambio de corazón, es aconsejable limitar el nivel de
confianza que se ponga en esa persona. Ser prudente no significa que no hemos perdonado.
Simplemente significa que no somos Dios y no podemos ver el corazón de esa persona.
Jonatan García Calel . Sanidad interior II

¿Cómo Perdonar y Olvidar Según La


Biblia? El Perdón
“…PERDONAOS…, SI ALGUNO TUVIERE
QUEJA CONTRA OTRO(.)[,] DE LA MANERA
QUE CRISTO OS PERDONÓ…” (Colosenses
3:13)
Se le preguntó a un grupo de médicos cuáles son las emociones que causan más enfermedades
físicas graves. Su respuesta fue: “La ira y la falta de perdón” porque con el tiempo vierten toxinas
mortíferas en tu cuerpo. Por eso Pablo dijo: “…no se ponga el sol sobre vuestro enojo…” (Efesios
4:26). Entonces, ¿qué deberías hacer cuando has sido tratado injustamente? Sigue estos cuatro
pasos:
(1) Confróntalo
Hay un momento, un lugar y un modo adecuado para hacerlo. Antes, ora y pídele a Dios que guíe
tus pensamientos y tus palabras. Entonces, expresa lo que hay en tu corazón, de una manera
humilde y no condenatoria. Y después, deja el resto al Señor. Él hará los cambios necesarios mucho
mejor que tú.
(2) Libéralo
Dios no sólo nos pide que nos perdonemos mutuamente, sino que además nos da la gracia para
hacerlo. Puede que tú te apartes de alguien, ¡pero eso no significa que el Señor lo haga! Él le tratará
de manera correcta y llevará a cabo el resultado correcto, algo que tú no puedes hacer.
3) Recuerda la cantidad de veces que el Señor te ha perdonado a ti. Pablo dijo: “…perdonaos… de
la manera que Cristo os perdonó…” (Colosenses 3:13). Cuando te veas tentado a “lamerte las
heridas” o dar un porrazo, reclama el precio que Jesús pagó por cargar con tus pecados. Ver las
cosas a través de estas “gafas” te ayudará a perdonar a quien sea.
(4) Ora por el ofensor
El perdón significa no permitir que el que te hizo mal siga hiriéndote. Dios dijo: “…orad por los que
os ultrajan…”
(Mateo 5:44b). Sin mostrar misericordia, la vida se convierte en un círculo interminable de
resentimiento y venganza. Pero si caminas con amor, experimentas libertad.