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INTRODUCCIÓN

Hoy por hoy podemos observar el grave problema que vivimos con respecto a la administración

de justicia no solo en la rama penal, sino en la civil y las demás especialidades del derecho; vemos

de igual manera la congestión judicial que esto conlleva, y el grave hacinamiento carcelario del

cual se deriva las dos anteriores situaciones.

La sociedad colombiana, en razón a su historia y cultura, es proclive a la delincuencia; las

últimas generaciones han crecido con el ideal de que el “dinero fácil” es la solución al verse

marginados en un sistema socioeconómico y político que día a día abre más un brecha social, cosa

que conlleva a miles de problemas en los diferentes ámbitos socio culturales, y más

específicamente en una pérdida de valores significativa.

Con respecto a la administración de justicia, que es uno de los fundamentos del Estado social

de derecho, título que se adjudicó el legislador originario en el artículo primero de nuestra

constitución, vemos que está siendo totalmente vulnerado como consecuencia de esta cultura

delincuencial en la cual estamos viviendo, porque entre más delincuencia, más intervencionismo

punitivo por parte del Estado, que se materializa en procesos penales, congestionando la rama

judicial, limitando, vulnerando y retrasando el ejercicio del derecho fundamental del cual

hablamos.

En la actualidad, conductas delictivas como las lesiones personales (en todas sus modalidades),

y el hurto, son cometidas repetidamente, como lo trae el tiempo en su artículo publicado el 11 de

diciembre del año 2017:

“Aunque el Gobierno destacó la caída en algunas modalidades de hurto, lo cierto es que este

sigue siendo el delito que más impacta a los ciudadanos. Cifras de la Fiscalía, a corte del 29 de
noviembre, dan cuenta de un aumento del hurto a personas (atraco y cosquilleo) en un 27,6 por

ciento. Se pasó de 99.647 casos en los primeros 11 meses del 2016 a 127.118 este año.” (Periódico

El Tiempo 2017)

Llegando a tal punto en que congestionaron los despachos judiciales y crearon un hacinamiento

carcelario degradante para la dignidad humana, todo esto en razón al demorado proceso que nos

trae la ley 906 de 2004 (Conocida vulgarmente como sistema penal aplazatorio), que aunque con

la implementación de la oralidad buscaba agilizar al proceso presentado por su antecesor, no lo ha

logrado.

Como método de solución, el legislador ha tomado múltiples decisiones, buscando solucionar

este grave problema, una de ellas ha sido el expedir, la ley 1826 de 2017 por medio de la cual se

reglamentó el procedimiento penal especial abreviado, y el acusador privado.

Ley que trajo consigo grandes avances a nuestro ordenamiento jurídico, pero que

lastimosamente no ha tenido la aplicación esperada por el legislador, pues solo contados casos han

llegado al punto de la conversión de la acción penal, que es uno de los aspectos más importantes

y relevantes de la citada ley.

Ahora la pregunta más relevante, que se pretende responder con la elaboración del presente

trabajo de grado, consiste en ¿Cuáles son las implicaciones presentadas por la Ley 1826 de 2017

con respecto a su finalidad?, entiéndase que la finalidad que más sobresale al hacer un análisis de

la misma, es buscar en últimas un descongestionamiento judicial, a través de un procedimiento

abreviado y la desmonopolización de la acción penal.

Pero si bien es sabido que la ley es bastante joven en nuestro ordenamiento, y que para muchos

podría considerarse como algo novedoso el concepto de acusador privado, no es así.


Por tanto, para una mejor comprensión, en principio buscaremos hallar los antecedentes legales

de esta figura en nuestro ordenamiento, basándonos primordialmente en la fracasada ley 1153 de

2007, mejor conocida como ley de pequeñas causas penales. Posteriormente analizaremos la

jurisprudencia que respecto al tema nuestra Corte Suprema de Justicia haya expedido. Y por último

haremos un recorrido breve por los conceptos o teorías que nuestros juristas han planteado sobre

el tema en cuestión, además aplicando el derecho comparado, miraremos como ha sido regulado

en países como España, Chile, entre otros.

Como concepto personal, yo soy un apasionado del derecho penal, y todos sus afiliados, como

la criminalística; en razón a esto, y observando toda la problemática que vive Colombia

actualmente, como fue expuesto con anterioridad, es de vital importancia analizar temas tan

actuales como el que propongo, pues como todos sabemos, el derecho es una ciencia volátil,

cambiante (que todos los días se está actualizando, o derogando, depende del punto de vista del

que se vea), por lo tanto es importantísimo estudiar todas esas novedades jurídicas que se

presentan, pues en ultimas actúan como antibiótico a todas esas enfermedades sociales y jurídicas.

Ahora bien, me sentí identificado con este tema de investigación, en un momento muy

específico de mi carrera, y esto fue durante una de las clases dictadas por el maestro Saúl de Jesús

Uribe García, allí él nos presentó este avance legislativo, y en su momento no tenía ni 6 meses de

vigencia, pero en la manera en que fue abordado, me llamo muchísimo la atención, pues me parece

una respuesta más que viable a la situación problemática planteada.