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RETOS DE LA EDUCACION APROPOSITO DEL BICENTENARIO

LA EDUCACION EN COLOMBIA 200 AÑOS AUN BAJO LAS SOMBRAS

Un informe de la Universidad Nacional sobre los problemas más graves que tiene
Colombia en la actualidad ubica a la educación como uno de ellos, afirma que el
sistema de educación en el país es pobre; atrasado en contenidos, formas y
procesos; excluyente solo unos acceden y otros no ya sea por su condición
económica o por ineficiente cobertura; desintegrado con referencia a programas y
niveles de aprendizaje, ineficiente; no responde a las necesidades sociales e
individuales y desconoce a sus principales actores: estudiantes, maestros y
sociedad.
Como lo evidenciamos:
 Primera infancia de 100 niños en edad para ese nivel solo accede el 54
 Primaria de 100 niños en edad para ese nivel solo acceden 94
 Básica de 100 niños en edad para ese nivel solo acceden 87
 Media de 100 niños en edad para ese nivel solo acceden 86
Tan solo el 2% de los estudiantes que terminan grado once acceden al nivel
universitario. En 2018 se presentaron 626 338 y para 2019 son 670797
Porcentaje del PIB destinado a educación 2018 4.7% y para el 2019 4.3%
La OCDE recomienda aumentar el gasto en la educación preescolar, primaria y
secundaria y además sugiere eliminar el sistema general de participación SGP.
Pese a los avances logrados en la última época el país permanece atrás del
promedio den cobertura e inversión en América Latina.
¡Y… como si fuera poco!

Un experto en educación como lo es Julián de Zubiría afirma:

“La escuela actual está en crisis. Es una crisis prolongada y profunda que cubre los
diferentes niveles y contextos. En el mundo se está repensando el sentido de la
educación. En la básica y media todas las alarmas están prendidas por.

1. Los bajísimos niveles de lectura y por consiguiente de escritura,


evidenciados en todo tipo de pruebas.
2. Bajísimo nivel comprensión matemática
3. Escasa producción de pensamiento en todos los niveles en especial en el
crítico
Este fenómeno debe relacionarse con un proceso global, que no es sino la
transmisión de la sociedad disciplinada y autoritaria del primer momento de la
modernidad a la sociedad consumista, hedonista y neondividualista de la
posmodernidad.

La fijación al instante eterno fulminó las bases del pasado, de la historia, de la


identidad y del futuro, el hiperconsumo y la satisfacción constante promovida por los
medios de comunicación a través de la publicidad parecieran reemplazar el trabajo
de la escuela con la cultura del entretenimiento, nos vemos enfrentados a fuerzas
avasallantes y poderosas que nos imponen nuevos desafíos.

El capitalismo de consumo no sólo ha elevado el nivel de vida de ciertos sectores


de la población y propiciado la difusión del bienestar y el ocio, sino que además
exalta la vida en presente, la satisfacción de los deseos, la autorrealización. En
consecuencia, ha contribuido a descalificar las estructuras disciplinarias, las normas
impuestas entendidas como coartación de la expansión de la subjetividad. Este
cambio permite el nacimiento del niño rey y la generalización de la educación
permisiva como manifestaciones directas.

La escuela ha sido testigo de la multiplicación de métodos que se desentiende de


los controles disciplinarios, de la seriedad del trabajo, de las obligaciones y
responsabilidades personales. En nombre de la felicidad del niño. El fenómeno pone
de manifiesto las contradicciones de una cultura que, sacralizando el cumplimiento
inmediato de los deseos, olvida o niega los requisitos imprescindibles,
antropológicos del proceso educativo. Y como para acabar de agravar esta crisis
desaparece totalmente el contrapeso familiar como factor de apoyo y control.

Esos problemas que sufre la educación condicionan a la futura sociedad colombiana


a continuar en la marginalidad, la exclusión, la injusticia, la pobreza y bajo la
dependencia absoluta de una clase dominante arrogante, mafiosa y corrupta que
por 200 años ha ejercido su poder de la forma más cruel, infame e inhumana.
Truncándose de esta manera la construcción de la nación colombiana y
postergando cada vez más el ingreso del país al sueño de la modernidad, de la
igualdad; al sueño de los Derechos Humanos.

¿Cuáles serán las soluciones y compromisos?

En calidad el MEN propone trabajar el modelo basado en competencias, tema que


aún no ha sido abordado en su totalidad por buena parte de las instituciones
educativas del país; además el principal problema radica en que no se tiene la
estrategia para fomentar la enseñanza de las competencias, partiendo desde los
docentes, quienes tienen la responsabilidad de guiar a los estudiantes para que
adquieran una serie de conocimientos, pero además que entiendan para qué deben
aprender y cómo usarlo. Junto al desconocimiento del uso de las competencias, no
solamente por parte de los docentes, sino también de los estudiantes, quienes
saben lo que deben aprender, pero al momento de enfrentar una situación problema
“pueden querer resolverlos, y pueden saber todo lo que necesitan para resolverlos,
pero no detectan que este problema que tienen ante sus ojos aquí y ahora en el
examen requiere tal tipo de conocimiento para su solución”, es decir, que el
estudiante entiende qué es lo que se le está enseñando y cuestionando pero “…la
dificultad estriba en que hay muchas personas que saben qué tienen que hacer,
cómo lo tienen que hacer, y creen sinceramente en eso, pero no actúan así.

¿Las competencias desarrollan la inteligencia? Los temas de la inteligencia son tan


exigentes que ni ella misma los satisface y esto expone al ser humano a su finitud,
a la debilidad. Si la inteligencia se vincula sólo a la tarea, a la exigencia de una
prueba, sin contexto personal y cultural, como es habitual en la psicología cognitiva
y en la pedagogía individualista, los problemas (tareas ya resueltas por otros) son
sólo ejercicios para el intelecto, no son los temas reales de la inteligencia: desafíos
y responsabilidades humanas. En este sentido las competencias son sólo una
conducta SABER – HACER.

Comprometámonos con ideales que nos permitan hacer de Colombia el sueño de


país que cada uno anhela, comprometámonos a enaltecer el colegio y a la
educación que se brinda en cada aula y para ello les propongo:
1. Alcanzar de la mano de sus profesores y padres altos niveles de lectura y
escritura crítica. Escuchar y dialogar con el otro.
2. Pensar y reflexionar utilizando siempre argumentos sólidos y pertinentes,
defender sus ideales con criterio, cuestionando y reelaborando siempre su
pensamiento.
3. Sensibilizarse frente a los problemas de la humanidad, de la naturaleza,
comprendiendo al otro en su diferencia, ponerse en los zapatos de los demás
para fortalecer la humildad. Elaborar un proyecto de vida dándole
participación a los demás y estar dispuestos a servir a la sociedad.
4. Construir la PAZ a partir del proyecto de la reconciliación con sigo mismo y
con el otro.

Esa es la nueva forma de emancipación, de libertad y de independencia que la


educación que brinda su colegio hoy les propone.