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La nulidad procesal como una especie de sanción procesal, se halla regida por principios

que se encuentran reconocidos por la normativa procesal civil; los mismos que hace
referencia la jurisprudencia constitucional. Así, la SC 0731/2010-R de 26 de julio establece
que los presupuestos para declarar la nulidad son: a) Los principios de especificidad o
legalidad; en cuyo mérito, solo puede declararse la nulidad, si esta sanción está
expresamente prevista por norma legal; b) El principio de finalidad del acto; por el cual, no
es posible declarar la nulidad, si el acto, a pesar de su irregularidad, cumplió la finalidad a
la que estaba destinado; c) El principio de trascendencia; que señala que la nulidad procesal
solo puede ser declarada, si el acto irregular ocasionó un perjuicio serio e irreparable; y, d)
El Principio de convalidación; en cuyo mérito, no es posible declarar la nulidad, si el
afectado con el acto irregular, lo consiente expresa o tácitamente. Asimismo, la referida
Sentencia Constitucional estableció también, que un acto procesal es susceptible de
nulidad, solo cuando es reclamado oportunamente o el litigante no tuvo conocimiento de la
existencia del proceso, hecho que le causó indefensión, afectando su derecho a la defensa;
dicho entendimiento fue complementado en el Fundamento Jurídico III.1 de la SC
0242/2011-R de 16 de marzo, determinando que quien pide la nulidad, debe ser el
agraviado por el acto viciado, además, tiene que verificarse la concurrencia de las
siguientes condiciones:

…1) El acto procesal denunciado de viciado le debe haber causado gravamen y perjuicio
personal y directo; 2) El vicio procesal debe haberle colocado en un verdadero estado de
indefensión; 3) El perjuicio debe ser cierto, concreto, real, grave y además demostrable; 4)
El vicio procesal debió ser argüido oportunamente y en la etapa procesal correspondiente; y
5) No se debe haber convalidado ni consentido con el acto impugnado de nulidad

El referido razonamiento fue reiterado por la SCP 0450/2012 de 29 de junio, entre otras.
Posteriormente, la SCP 0134/2014-S1 de 5 de diciembre, refiriéndose al contenido de las
normas relativas al régimen de las nulidades procesales previstas en el Código Procesal
Civil, señala que para la declaración de la nulidad, aun de oficio, deben concurrir los
principios establecidos en la SC 0731/2010-R.

En síntesis, la declaración de nulidad de obrados, aun sea de oficio, debe efectuarse previo
análisis de la irregularidad procesal, sobre la base del tamiz de los principios que líneas
arriba se mencionó; los cuales regulan las nulidades procesales, como son el principio de
especificidad o legalidad, en este caso, considerando su relatividad en virtud de la nulidad
implícita o virtual, que nos referiremos en el acápite siguiente; los principios de finalidad
del acto; de trascendencia; y, de convalidación, que se encuentra vinculado directamente
con el de preclusión.

III.2.1. La nulidad implícita o virtual


El principio de especificidad o legalidad, en cuyo mérito, el juez o tribunal no puede
declarar la nulidad, si esa sanción procesal no se halla prevista expresamente por la norma
legal, no es absoluto; puesto que, es posible también declarar la nulidad de actos procesales
irregulares, cuando dicha sanción resulta implícita por vulnerar el derecho al debido
proceso; esto es, lo que doctrinalmente se conoce como nulidad implícita o virtual y que fue
reconocida por la jurisprudencia ordinaria en el Auto Supremo 158/2013 de 11 de abril 13,
entre otros; asimismo, por la jurisprudencia constitucional a través de las SSCC 0944/2004-
R de 18 de junio14 y 1196/2010-R de 6 de septiembre, en cuyo Fundamento Jurídico
III.2.1, señala:

…la nulidad de un acto procesal será declarada por el órgano judicial o administrativo, no
sólo en los casos expresamente previstos en los arts. 247 de la LOJabrg y 251 del CPC, sino
que su interpretación, deberá ser extensiva a aquellos casos en los que se evidencie
lavulneración de un derecho fundamental o garantía constitucional, por lo que el acto
deviene nulo no siendo susceptible de convalidación.

Dicho entendimiento, resulta aplicable en el marco del actual régimen de nulidades


procesales contenido en el Código Procesal Civil vigente; dado que, si bien es cierto que el
art. 105.I del CPC, refiriéndose al principio de especificidad o legalidad, consagra la
nulidad expresa al prever que: “Ningún acto o trámite será declarado nulo si la nulidad no
estuviere expresamente determinada por la Ley, bajo responsabilidad”; no es menos
evidente, que el parágrafo II del citado artículo en examen, admite la nulidad implícita o
virtual al señalar: “No obstante, un acto procesal podrá ser invalidado cuando carezca de
los requisitos formales indispensables para la obtención de su fin”. Consecuentemente, la
facultad otorgada a los juzgadores para declarar la nulidad de actos procesales irregulares
que vulneran derechos fundamentales, aun cuando no se encuentren expresamente
sancionados por norma expresa, resulta compatible con la función estatal de garantizar la
vigencia plena de los derechos fundamentales y garantías constitucionales; en ese marco, la
garantía del debido proceso reconocido en los arts. 115 de la CPE, 8.1 de la CADH y 14.1
del PIDCP; y, el derecho a la defensa, tienen vigencia plena durante el desarrollo de todo el
proceso, puesto que la sujeción de los actos del juzgador a la Norma Suprema y al bloque
de constitucionalidad, opera respecto de todos y cada uno de sus actos procesales; en ese
orden, los jueces están compelidos a garantizar la vigencia plena de los derechos y
garantías de las personas; en ese marco, a declarar la nulidad de actos procesales irregulares
llevados a cabo con restricción o supresión de tales garantías y derechos, como son el
debido proceso y la defensa, aun cuando no se hallen sancionados con nulidad por norma
expresa.

III.2.2. La nulidad procesal declarada de oficio

Con relación a la declaratoria de oficio de la nulidad procesal, la SC 0863/2003-R de 25 de


junio, determinó:

…el Juez o tribunal ad quem, no puede ir más allá de lo pedido, salvo en los casos en que
los vicios de nulidad constituyan lesiones a derechos y garantías constitucionales como
cuando la nulidad esté expresamente previsto por ley.

Por su parte, la SC 0196/2010-R de 24 de mayo señaló que el juez o tribunal de apelación


puede anular obrados de oficio, con el fin de sanear el proceso y asegurar el debido
proceso. Posteriormente, la SCP 1402/2012 de 19 de septiembre, pronunciada en el marco
de la nueva normativa prevista por la Ley del Órgano Judicial, limitó la facultad de
anulación de los jueces y tribunales, estableciendo que solo el tribunal de casación puede
disponer la nulidad por violación de derechos y garantías; en tanto, que los tribunales de
apelación y jueces, en observancia del principio de congruencia, solo dispondrán la
anulación a pedido de parte, es decir, deben limitarse a resolver el recurso de apelación
planteado. Consecutivamente, la SCP 1357/2013 de 16 de agosto, efectuando una
interpretación desde y conforme a la Constitución Política del Estado y a los textos de la
Ley del Órgano Judicial y del Código de Procedimiento Civil vigente en ese momento, con
referencia a la atribución de los jueces de alzada, efectuó una mutación implícita al
entendimiento de la SCP 1402/2012, señalando que la nulidad no procederá solamente ante
irregularidades reclamadas oportunamente, sino también de oficio, cuando el juez o tribunal
se halle frente a una evidente violación constitucional; dicho criterio fue reiterado en las
Sentencias Constitucionales Plurinacionales 0182/2015-S3 de 6 de marzo y 0926/2015-S3
de 29 de septiembre, entre otras. Ya en el marco de las normas del Código Procesal Civil, la
SCP 0691/2015-S1 de 26 de junio, indicó que también el tribunal de apelación puede
declarar la nulidad de oficio.

En síntesis, de la jurisprudencia constitucional glosada se evidencia que tanto los tribunales


de apelación como los de casación, tienen facultad para declarar de oficio la nulidad de
obrados.