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Cosas que hay que tener en cuenta para el verano.

Miguel Nanclares.

Orientador escolar.

Nos acercamos al verano. Tiempo libre. Descanso merecido para


muchos. Otros tendrán que recuperar el tiempo perdido. Tiempo de
fiestas, de viajes y también de incertidumbre.

Por eso, muchas familias se preguntan qué hacer, cómo actuar con
los hijos con tanto tiempo por delante. Cada familia, cada situación es
diferente por lo que es difícil dar pautas que sirvan para todas las
situaciones, aún así, os propongo algunas cuestiones que sí
considero que sería bueno tener en cuenta para pasar un buen
verano.

Establecer normas compartidas, si es posible.


Establecer reglas claras (en las que no haya lugar a dudas) y si
pueden negociarse o compartirse de antemano, mucho mejor. Habría
que fijar una hora para estar de regreso a casa, para la hora de
levantarse... Y en este sistema también, tener en cuenta las
situaciones especiales (fiestas…).Si fuese necesario, proponer un
sistema de verificación, (por ejemplo, si los padres no pueden estar
en casa).

Las normas deben aclarar los límites de los comportamientos con


consecuencias bien definidas, en caso de que no se cumplan. Estas
consecuencias deben estar proporcionadas con la falta. Y siempre,
reconocer el buen comportamiento y el cumplimiento de las normas.

Entender y comunicar
Aunque los adolescentes no suelen ser proclives a comunicarse
espontáneamente, esto no quiere decir que no lo intentemos. Es
una buena idea proponer actividades comunes padres-hijos en las
que ellos puedan proponer un plan para el resto de la familia.

Tampoco hay que dejar de hablar sobre acerca de temas


importantes (el uso del tabaco, alcohol y otros comportamientos de
riesgo). Por ejemplo, está demostrado que los jóvenes en que sus
hogares aprenden sobre los riesgos de las drogas tienen un 50%
menos de probabilidad de consumirlas que sus compañeros que no
obtienen información de sus padres.
Es importante aprovechar los momentos de la vida diaria que se
prestan para enseñar y mantener abierta la comunicación.
Lamentablemente, con los adolescentes, esto no ocurre cuando lo
planificamos o cuando lo queremos pero lo que sí podemos hacer es
mantener siempre la vía abierta de la comunicación con ellos (en
otras palabras, debemos estar en actitud de escucha continuada)

Ocupar a sus adolescentes en actividades de verano.


Ayude a planificar actividades positivas: aprender idiomas, participar
en organizaciones sociales y de voluntariado, hacer deporte… En el
verano hay tiempo para todo, si se organiza bien. Los estudios
demuestran que los adolescentes que participan en actividades
constructivas y supervisadas por adultos son menos propensos a
involucrarse en comportamientos de riesgo.

Lamentablemente, habrá algunos que tengan que recuperar alguna


asignatura en el verano. En este caso, habrá que organizar un horario
diario que comprenda el tiempo de estudio necesario (y hay que
recordar que no solo hay que estudiar la semana anterior a los
exámenes)

Asegurarse de conocer la vida de su adolescente.


Hablar con los monitores, con entrenadores… y los amigos de su
adolescente. Mantenerse en contacto con los supervisores adultos
de su hijo es una buena actitud. Conocer a los amigos de su hijo,
especialmente aquéllos con los que generalmente comparte el
tiempo, es otra buena idea.