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INTRODUCCION

Es evidente que la preparación del jabón es una de las reacciones químicas más antiguas
conocidas, desde la leyenda romana que afirma que el jabón fue descubierto por
esclavos en los indicios del rio Tiber; en el que las cenizas de la madera se juntaban con
la grasa de los sacrificios animales que se realizaban. Por esta razón se ha manifestado
la necesidad en investigar ¿Cuál es la historia del jabón? ¿Cuáles son los procesos de
fabricación del jabón? Y ¿Cuál es el impacto ambiental de la producción del jabón?

Por lo tanto, el presente trabajo se hablará acerca del desarrollo y producción de los
jabones, características, preparación y distribución. Además se tomara en cuenta las
tasas de producción de jabones y como este puede ayudar o afectar al medio ambiente.
DESARROLLO

ANTECEDENTES

Antiguamente la fabricación de jabón casero se hacía en casa, pero hoy es una


tradición que se está perdiendo y sin embargo es una actividad sencilla y muy
gratificante, además de una forma útil de reciclar los aceites de frituras producidos en
las casas. El uso de esencias y colorantes naturales mejora el aspecto del producto. Con
los alumnos se planteó esta experiencia como una investigación teniendo los alumnos
que averiguar cuáles eran las cantidades más adecuadas de colorante y aroma para que
permanecieran en el jabón.

Existen documentos que mencionan el uso de muchos materiales jabonosos y


agentes limpiadores desde la antigüedad. Los agentes purificantes que se mencionan en
el Antiguo Testamento no eran verdaderos jabones, sino un producto hecho únicamente
con cenizas de corteza de árbol. En el siglo I d.C., el historiador romano Plinio el Viejo
describió las diversas formas de jabones duros y blandos que contenían colorantes,
conocidos como rutilandis capillis, que utilizaban las mujeres para limpiar sus cabellos
y teñirlos de colores brillantes. La producción de jabón era común en Italia y en España
durante el siglo VIII. Alrededor del siglo XIII, cuando la industria del jabón llegó a
Francia desde Italia, la mayoría de los jabones se producían a partir de sebo de cabra,
con ceniza de haya que proporcionaba el álcali. Tras distintos experimentos, los
franceses desarrollaron un método para la fabricación del jabón utilizando aceite de
oliva en lugar de grasas animales. Alrededor del año 1500 introdujeron sus
descubrimientos en Inglaterra. Esta industria creció rápidamente en ese país y en 1622
el rey Jacobo I le concedió privilegios especiales. En 1783, el químico sueco Carl
Wilhelm Scheele simuló de forma accidental la reacción que se produce hoy en el
proceso de hervido de la fabricación del jabón (descrito más adelante), cuando el aceite
de oliva, hervido con óxido de plomo, produce una sustancia de sabor dulce que él
denominó Ölsüss, pero que hoy se conoce como glicerina. El descubrimiento de Scheele
permitió al químico francés Michel Eugéne Chevreul investigar la naturaleza química
de las grasas y los aceites que se usan en el jabón. Chevreul descubrió en 1823 que las
grasas simples no se combinan con el álcali para formar el jabón, sino que se
descomponen antes para formar ácidos grasos y glicerina. Mientras tanto, en 1791, el
químico francés Nicolas Leblanc inventó un proceso para la obtención de carbonato de
sodio o sosa, utilizando sal ordinaria, que revolucionó la fabricación del jabón. En
algunas zonas del continente americano, el jabón se hacía principalmente en el ámbito
doméstico utilizando grasas animales derretidas. Sin embargo, hacia 1700, los
habitantes de algunas zonas obtenían la mayor parte de sus ingresos de la exportación de
cenizas y grasas empleadas en la fabricación del jabón.

FUNDAMENTOS TEÓRICOS

Ingredientes:
Las grasas y aceites utilizados son compuestos de glicerina y un ácido graso,
como el ácido palmítico o el esteárico. Cuando estos compuestos se tratan con una
solución acuosa de un álcali, como el hidróxido de sodio, en un proceso denominado
saponificación, se descomponen formando la glicerina y la sal de sodio de los ácidos
grasos. La palmitina, por ejemplo, que es el éster de la glicerina y el ácido palmítico,
produce tras la saponificación palmitato de sodio (jabón) y glicerina. Los ácidos grasos
que se requieren para la fabricación del jabón se obtienen de los aceites de sebo, grasa y
pescado, mientras que los aceites vegetales se obtienen, por ejemplo, del aceite de coco,
de oliva, de palma, de soja (soya) o de maíz. Los jabones duros se fabrican con aceites y
grasas que contienen un elevado porcentaje de ácidos saturados, que se saponifican con
el hidróxido de sodio. Los jabones blandos son jabones semifluidos que se producen
con aceite de lino, aceite de semilla de algodón y aceite de pescado, los cuales se
saponifican con hidróxido de potasio. El sebo que se emplea en la fabricación del jabón
es de calidades distintas, desde la más baja del sebo obtenido de los desperdicios
(utilizada en jabones baratos) hasta sebos comestibles que se usan para jabones finos de
tocador. Si se utiliza sólo sebo, se consigue un jabón que es demasiado duro y
demasiado insoluble como para proporcionar la espuma suficiente, y es necesario, por
tanto, mezclarlo con aceite de coco. Si se emplea únicamente aceite de coco, se obtiene
un jabón demasiado insoluble para usarlo con agua fresca; sin embargo, hace espuma
con el agua salada, por lo que se usa como jabón marino. Los jabones transparentes
contienen normalmente aceite de ricino, aceite de coco de alto grado y sebo. El jabón
fino de tocador que se fabrica con aceite de oliva de alto grado de acidez se conoce
como jabón de Castilla. El jabón para afeitar o rasurar es un jabón ligero de potasio y
sodio, que contiene ácido esteárico y proporciona una espuma duradera. La crema de
afeitar es una pasta que se produce mediante la combinación de jabón de afeitar y aceite
de coco.

Funciones:
La mayoría de los jabones eliminan la grasa y otras suciedades debido a que
algunos de sus componentes son agentes activos en superficie o agentes tensoactivos.
Estos agentes tienen una estructura molecular que actúa como un enlace entre el agua y
las partículas de suciedad, soltando las partículas de las fibras subyacentes o de
cualquier otra superficie que se limpie. La molécula produce este efecto porque uno de
sus extremos es hidrófilo (atrae el agua) y el otro es hidrófugo (atraído por las
sustancias no solubles en agua). El extremo hidrófilo es similar en su estructura a las
sales solubles en agua. La parte hidrófuga de la molécula está formada por lo general
por una cadena de hidrocarburos, que es similar en su estructura al aceite y a muchas
grasas. El resultado global de esta peculiar estructura permite al jabón reducir la tensión
superficial del agua (incrementando la humectación) y adherir y hacer solubles en agua
sustancias que normalmente no lo son. El jabón en polvo es una mezcla hidratada de
jabón y carbonato de sodio. El jabón líquido es una solución de jabón blando de potasio
disuelto en agua.
A finales de la década de 1960, debido al aumento de la preocupación por la
contaminación del agua, se puso en entredicho la inclusión de compuestos químicos
dañinos, como los fosfatos, en los detergentes. En su lugar se usan mayoritariamente
agentes biodegradables, que se eliminan con facilidad y pueden ser asimilados por
algunas bacterias.

Impacto ambiental:
Los jabones son sustancias que alteran la tensión superficial (disminuyen la
atracción de las moléculas de agua entre sí en la superficie) de los líquidos,
especialmente el agua. Este tipo de sustancias se denominan tensoactivas. Los jabones
se utilizan como agentes limpiadores debido a la estructura singular de estos iones
orgánicos especiales. Cuando un objeto está sucio, casi siempre se debe a la adhesión de
capas de grasa o aceite que a su vez contienen polvo y partículas extrañas. Si el objeto
es lavado con agua no se elimina gran parte de la suciedad, sin embargo, cuando se
agrega jabón al agua, puede disolverse para dar iones carboxilato, estos iones tienen un
extremo iónico que es muy soluble en agua y un extremo de la cadena larga de
hidrocarburos tiene una fuerte atracción para las moléculas de aceite y grasa, los
extremos que atraen al aceite penetran en las capas de aceite y grasa y las disuelven y a
su vez, los extremos iónicos se siguen disolviendo en agua, éstos tienden a hacer que se
desprendan las partículas de grasa y aceite a la solución, de manera que se puedan
remover. Esta clase de acción limpiadora se denomina acción detergente.
Los jabones presentan la desventaja de que si se usan en agua dura, tienden a
formar sales con los cationes de los metales formando "natas" que neutralizan su acción.
Una alternativa a este problema, surgió cuando se empezaron a sintetizar otros
compuestos orgánicos a partir de compuestos químicos del petróleo, que tienen acción
detergente por lo que se les denomina en forma genérica como detergentes. La mayoría
de los detergentes son compuestos de sodio del sulfonato de benceno substituido,
denominados sulfatos lineales de alquilos (las), hay otros que son los alquilbencen
sulfatos de cadena ramificada (abs) que se degradan mas lentamente que los las. El
extremo sulfato es soluble en agua y el extremo del hidrocarburo es soluble en aceite,
cumpliendo con ésto las características de los jabones antes mencionadas. La ventaja de
los detergentes es que no forman natas con el agua dura. Por su amplia utilidad los
detergentes se usan tanto en la industria como en los hogares, sin embargo, puesto que
se emplean en grandes cantidades constituyen una fuente de contaminación del agua. En
cuanto a la biodegradabilidad, tanto los detergentes como los jabones son
biodegradables, pero la biodegradabilidad se ve limitada si estos compuestos se
encuentran en exceso en un cuerpo de agua.
En el mercado se encuentran cuatro tipos de detergentes sintéticos: detergentes
aniónicos, que contienen comúnmente como grupos solubles, sulfatos y sulfonatos de
sodio; detergentes catiónicos, que son principalmente compuestos cuaternarios de
amonio, detergentes no iónicos como los productos de condensación del óxido de
etileno con materiales fenólicos o ácidos grasos y detergentes biológicos los cuales
contienen enzimas para eliminar algunos tipos específicos de manchas de la ropa.
Los detergentes aniónicos y especialmente los sulfonatos, son los que se utilizan
más, cuestan poco y son estables en aguas duras. Los detergentes catiónicos poseen las
mejores propiedades bactericidas y bacteriostáticas, pero son bastante caros y sólo se
usan en instituciones de salud para limpieza de utensilios. Los detergentes no iónicos
tienen una aplicación industrial algo mayor que la doméstica. Por ultimo los detergentes
biológicos, a los cuales se les llama así cuando además de contener uno de los
surfactantes contienen enzimas con lo cual proporcionan mayores ventajas en el lavado
de la ropa; se encuentran muy distribuidos en el mercado a precios accesibles.
Uno de los principales problemas que causa el uso de detergentes, es que los de
tipo comercial deben contener ciertos aditivos que se pueden convertir en graves
contaminantes del agua. Entre los principales aditivos están pequeñas cantidades de
perfumes, blanqueadores, abrillantadores ópticos, estos últimos son tinturas que le dan a
la ropa un aspecto de limpieza; y los agentes espumantes; es importante recalcar que la
producción de espuma de un detergente esta determinada por el tipo de surfactante que
éste contenga, así de este modo, los surfactantes aniónicos producen abundante espuma,
los surfactantes catiónicos producen una cantidad muy limitada de espuma y los
surfactantes no iónicos casi no producen espuma, además de que la formación de
espuma es ayudada por ciertos aditivos espumantes que se agregan a la fórmula, ya que
la gente tiende a relacionar la capacidad de producción de espuma con la capacidad
limpiadora, aunque la producción de espuma no tiene nada que ver con la eficacia del
detergente. Además de los antes mencionados, el principal aditivo de los detergentes es
un compuesto llamado tripolifosfato de sodio, al que se le denomina en forma genérica
como fosfato. Actualmente se encuentran en el mercado los llamados detergentes
antibacteriales, los cuales contienen agentes bactericidas, esto en parte es bueno pero si
se usa este detergente en exceso, entonces el agente bactericida llega a los cuerpos de
agua y mata una buena proporción de los microorganismos presentes en éste,
disminuyendo la capacidad de los microorganismos para degradar al detergente.
Hasta 1970 un detergente típico de lavandería de gran potencia contenía 50% de
tripolifosfato de sodio (fosfato) y sólo un 18% de las (Dickson, 1980), que como se
mencionó anteriormente es el las el que tiene la acción detergente, desde entonces
algunos fabricantes han reducido el porcentaje de fosfatos. El aditivo de fosfato
(tripolifosfato de sodio) se le conoce como formador, estos formadores tienen tres
funciones básicas: primero, actuando como bases, hacen que el agua de lavado sea
básica esto es, un pH alto necesario para la acción del detergente; en segundo lugar, los
fosfatos reaccionan con los iones del agua dura, como los iones calcio y magnesio, en
tal forma que éstos no llegan a interactuar con el detergente, no limitando así su acción
limpiadora, y en tercer lugar, ayudan a mantener las grasas y el polvo en suspensión
para que se puedan eliminar durante el lavado.
El inconveniente empieza cuando ya se ha desechado el detergente fosfatado, los
fosfatos son arrastrados por el drenaje y la mayoría de las plantas de tratamiento de
aguas negras no están diseñadas para eliminar fosfatos y por lo tanto, éstos pasan al
medio ambiente acuático a través del efluente de las agua negras. Se calcula que
alrededor del 50% de los fosfatos de las aguas negras provienen de los detergentes, el
porcentaje restante se deriva de compuestos fosforosos de desechos humanos y animales
y fertilizantes de fosfato. El problema de los fosfatos, es que actúa como elemento
nutritivo para algas y plantas acuáticas, lo que a su vez provoca la degradación de las
aguas naturales.
Entre otros aditivos importantes se encuentran los enzimas, los cuales por lo
general son sustancias de naturaleza proteínica, que se encargan de catalizar las
reacciones en los seres vivos. La tecnología de enzimas en los detergentes se desarrolló
a partir de la década de los años 60, como una herramienta más de éstos para atacar
ciertos sustratos (generalmente protéicos) específicos. Las más comunes son las
llamadas proteasas, las cuales degradan restos de proteínas; y las lipasas que pueden
atacar restos de sustratos lípidos que son los que comúnmente se adhieren a la ropa y a
ellas se les adhieren el resto de la suciedad como polvo, restos de otros compuestos
orgánicos etcétera. Los detergentes que contienen enzimas se les llama detergentes
biológicos.

Fabricación:
Saponificación:
 Preparación de un jabón:
En general un jabón es una sal sódica o potásica de ácidos grasos. Se obtiene por
hidrólisis alcalina de ceras, grasas, cebos y aceites, una cera es un éster natural de peso
molecular alto formado por alcoholes monohidroxilados de cadena lineal larga y ácidos
grasos superiores de cadena recta. A temperatura ambiente son sólidos.
La saponificación consiste en la hidrólisis alcalina de un éster.
El alcohol monohidroxilado produce en la saponificación de la cera, y el glicerol en el
caso de una grasa, se recuperan de las aguas madres por destilación en vacío.
En la preparación de jabones solubles si se emplea KOH se obtienen los llamados
“jabones blandos” y con NAOH “jabones duros”. Algunas veces emplean hidróxido de
amonio.
Cuando se saponifica con hidróxidos de hierro, calcio, magnesio, plomo, cobre y
otros metales, se obtienen jabones insolubles que no tienen acción detergente.
La acción detergente o limpiadora de los jabones se debe a que disminuyen la
tensión superficial del agua (desde 71,8 dinas/cm2 a 25 ºC, para el agua pura, hasta 25 a
30 dinas/cm2). Esto se atribuye a que la parte hidrófila (-COONa) del jabón se disuelve
en agua, y la otra parte hidrófoba (R) de la molécula, va formando emulsión alrededor
de las partículas de suciedad, las cuales pueden ser arrastradas por el agua, algunos
agentes tensoactivos se emplean comúnmente tales como los detergentes y sales de
amonio cuaternarias. En estos últimos la carga del ión responsable de la misma acción
en un jabón ordinario. Esto es, los jabones comunes son limpiadores aniónicos y las
sales de amonio cuaternario son limpiadoras catiónicos y conocidos como jabones
invertidos, general mente son germicidas.

 Reacción de saponificación:
O
H2C O C R
CH2OH R COO Na
HC O C R´ + 3 NaOH aq. CHOH + R´ COO Na
CH2OH R´´ COO Na
O Glicerol Sales sódicas
de ácido graso
H2C O C R´´ (jabón)
CONCLUSIÓN
BIBLIOGRAFÍA

Referencias Bibliográficas

 http://www.soapyworld.com/el_jabon_artesano_de_la_abuela.html

 http://www.aceitesdejaen.com/como_hacer_jabon_a_partir_de_aceite

 http://www.botanical-online.com/maizaceite.htm