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Universidad Abierta Para Adultos

(UAPA)

Asignatura

Psicopatología 2

Tema
Tarea 2

Facilitador (a)

Renata Jiménez Guzmán

Participante/matricula
Maritza Paulino / 04-0531

Fecha
28 mayo del 2019
Unidad II
TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD.

DIAGNÓSTICO DE LOS TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD.

Los rasgos de personalidad son patrones persistentes del modo de percibir,


pensar y relacionarse con el entorno y con uno mismo, que se muestran en una
amplia gama de contextos sociales y personales. Tan sólo cuando los rasgos
de personalidad son inflexibles y desadaptativos, y causan deterioro funcional o
malestar subjetivo significativo, constituyen un trastorno de la personalidad. La
característica esencial de un trastorno de la personalidad es un patrón
permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta
acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto, y que se manifiesta
en al menos dos de las siguientes áreas: la cognición, la afectividad, el
funcionamiento interpersonal o el control de los impulsos (Criterio A). Este
patrón persistente es inflexible y se extiende a una amplia gama de situaciones
personales y sociales (Criterio B) y provoca un malestar clínicamente
significativo o un deterioro social, ocupacional o en otras áreas importantes del
funcionamiento (Criterio C). El patrón es estable y de larga duración, y su inicio
se remonta, al menos, a la adolescencia o a la edad adulta temprana (Criterio
D). El patrón no se explica mejor como una manifestación o una consecuencia
de otro trastorno mental (Criterio E) y no se puede atribuir a los efectos
fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga o un medicamento, la exposición
a una toxina) u otra afección médica (p. ej., un traumatismo craneoencefálico)
(Criterio F). También se proporcionan los criterios diagnósticos específicos para
cada uno de los trastornos de la personalidad que se incluyen en este capítulo.

El diagnóstico de los trastornos de la personalidad requiere una evaluación de


los patrones de funcionamiento del individuo a largo plazo, y las características
particulares de la personalidad deben ser evidentes en la edad adulta
temprana.
Los rasgos de personalidad que definen estos trastornos también se deben
distinguir de las características que surgen en respuesta a los factores de
estrés situacionales específicos o a los estados mentales transitorios (p. ej., el
trastorno bipolar, la depresión o los trastornos de ansiedad, la intoxicación por
sustancias). El clínico debe valorar la estabilidad de los rasgos de personalidad
a lo largo del tiempo y a través de diferentes situaciones. Aunque a veces es
suficiente una sola sesión con el individuo para realizar el diagnóstico, a
menudo es necesario llevar a cabo más de una entrevista y dejar pasar un
tiempo entre las exploraciones. La evaluación también puede ser complicada
por el hecho de que el individuo no considera problemáticas las características
que definen un trastorno de la personalidad (los rasgos son a menudo
egosintónicos). Para ayudar a superar esta dificultad, puede ser útil obtener
una información complementaria de otros informantes.

TRASTORNO QUE SE CARACTERIZAN POR CONDUCTA RARAS O


EXCÉNTRICAS.
El grupo A está compuesto por los trastornos de la personalidad paranoide,
esquizoide y esquizotípica.

• El trastorno de la personalidad paranoide, que es un patrón de


desconfianza y suspicacia, de manera que se interpretan las intenciones de los
demás como malévolas, que comienza en las primeras etapas de la edad
adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cuatro (o
más) de los siguientes hechos:

1. Sospecha, sin base suficiente, de que los demás explotan, causan daño o
decepcionan al individuo.
2. Preocupación con dudas injustificadas acerca de la lealtad o confianza de los
amigos o colegas.
3. Poca disposición a confiar en los demás debido al miedo injustificado a que
la información se utilice maliciosamente en su contra.
4. Lectura encubierta de significados denigrantes o amenazadores en
comentarios o actos sin malicia.
5. Rencor persistente (es decir, no olvida los insultos, injurias o desaires).
6. Percepción de ataque a su carácter o reputación que no es apreciable por
los demás y disposición a reaccionar rápidamente con enfado o a contraatacar.
7. Sospecha recurrente, sin justificación, respecto a la fidelidad del cónyuge o
la pareja.

No se produce exclusivamente en el curso de la esquizofrenia, un trastorno


bipolar o un trastorno depresivo con características psicóticas, u otro trastorno
psicótico, y no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de otra afección
médica.

Los individuos con este trastorno suponen que otras personas les explotan,
dañan o engañan, incluso aunque no exista ninguna evidencia que apoye esta
creencia (Criterio Al). Sospechan sin ninguna base o con poca evidencia que
otras personas están conspirando contra ellos y que pueden atacarles
repentinamente, en cualquier momento y sin razón. A menudo sienten que han
sido profunda e irreversiblemente dañados por otra u otras personas, aun
cuando no existe una evidencia objetiva de ello. Están preocupados por dudas
no justificadas acerca de la lealtad o la fidelidad de sus amigos y socios, cuyas
acciones examinan minuciosamente para descubrir sus intenciones hostiles
(Criterio A2). Cualquier transgresión de la honradez o la lealtad que perciban
sirve para apoyar sus presunciones ocultas. Se sorprenden de tal manera
cuando un amigo o un socio muestran lealtad, que no pueden confiar o creer
en que sea verdad. Si se meten en problemas, esperan que los amigos y los
socios les ataquen o les ignoren.

Los individuos con trastorno de la personalidad paranoide son reacios a confiar


o a mantener una relación cercana con los demás porque temen que la
información que comparten vaya a ser usada en su contra (Criterio A3).
Pueden negarse a contestar preguntas personales, diciendo que la información
no es "asunto de nadie".
Ellos ven significados ocultos que son degradantes y amenazantes en
comentarios o acontecimientos benignos (Criterio A4). Por ejemplo, un
individuo con este trastorno puede malinterpretar un error honesto de un
empleado de una tienda como un intento deliberado de engaño, o pueden
percibir un comentario gracioso informal de un compañero de trabajo como un
ataque de carácter grave.

TRASTORNO QUE SE CARACTERIZAN POR CONDUCTAS DRAMÁTICAS,


EMOTIVAS O INESTABLES.

El grupo B se compone de los trastornos de la personalidad antisocial, límite,


histriónica y narcisista. Las personas de este cluster se caracterizan por ser
exageradamente dramáticas, emocionales o erráticas.

• El Trastorno de la personalidad antisocial, que es un patrón dominante de


inatención y vulneración de los derechos de los demás, que se produce desde
antes de los 15 años, y que se manifiesta por tres (o más) de los siguientes
hechos:

1. Incumplimiento de las normas sociales respecto a los comportamientos


legales, que se manifiesta por actuaciones repetidas que son motivo de
detención.
2. Engaño, que se manifiesta por mentiras repetidas, utilización de alias o
estafa para provecho o placer personal.
3. Impulsividad o fracaso para planear con antelación.
4. Irritabilidad y agresividad, que se manifiesta por peleas o agresiones físicas
repetidas.
5. Desatención imprudente de la seguridad propia o de los demás.
6. Irresponsabilidad constante, que se manifiesta por la incapacidad repetida de
mantener un comportamiento laboral coherente o cumplir con las obligaciones
económicas.
7. Ausencia de remordimiento, que se manifiesta con indiferencia o
racionalización del hecho de haber herido, maltratado o robado a alguien.
Para realizar este diagnóstico, el individuo debe tener al menos 18 años
(Criterio B) y debe haber tenido antecedentes de algunos síntomas de trastorno
de conducta antes de los 15 años (Criterio C). El trastorno de conducta implica
un patrón repetitivo y persistente de comportamiento en que se violan los
derechos básicos de los demás o las principales normas o reglas sociales
apropiadas para su edad. Los comportamientos específicos característicos del
trastorno de conducta se agrupan en estas cuatro categorías: la agresión a
personas y animales, la destrucción de la propiedad, los fraudes o los hurtos, o
la violación grave de las normas.

El patrón de comportamiento antisocial continúa hasta la edad adulta. Los


individuos con trastorno de la personalidad antisocial no se ajustan a las
normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal (Criterio Al).
Pueden perpetrar reiteradamente actos que son motivo de detención (aunque
no se les llegue a detener), como destruir una propiedad, el hostigamiento o el
acoso a otras personas, robar o involucrarse en actividades ilegales. Las
personas con este trastorno desprecian los deseos, derechos o sentimientos de
los demás. Frecuentemente son mentirosos y manipuladores con el fin de
sacar provecho personal o por placer (p. ej., para obtener dinero, sexo o poder)
(Criterio A2). Pueden mentir repetidamente, utilizar un seudónimo, estafar a
otros o simular una afección. El patrón de impulsividad se manifiesta por la
incapacidad para planificar el futuro (Criterio A3). Las decisiones se toman
irreflexivamente según el momento, sin premeditación y sin tener en cuenta las
consecuencias para uno mismo o para los demás, lo que puede dar lugar a
cambios súbitos de puestos de trabajo, residencia o relaciones. Los individuos
con trastorno de la personalidad antisocial tienden a ser irritables y agresivos, y
pueden involucrarse en peleas o come-ter actos de violencia física (incluyendo
el maltrato a la pareja o a los hijos) (Criterio A4). (Este criterio no se refiere a
los actos agresivos que se realizan en defensa propia o de otra persona.) Estos
individuos también muestran despreocupación e imprudencia ante su seguridad
o la de los demás (Criterio A5). Esto se refleja en su comportamiento al
conducir (el exceso de velocidad recurrente, conducir en estado de ebriedad,
accidentes múltiples).
Pueden realizar actividades de alto riesgo con consecuencias muy dañinas,
como mantener relaciones sexuales sin protección o consumir sustancias.
Pueden ser negligentes en el cuidado de los hijos, de tal manera que les
pueden exponer a situaciones peligrosas.

Por lo general, tienden a ser extremadamente irresponsables (Criterio A6). Este


grado tan elevado de irresponsabilidad se evidencia, en el contexto laboral, en
que permanecen largos períodos de tiempo desempleados a pesar de contar
con puestos de trabajo disponibles, o por el abandono de varios empleos sin un
plan realista para conseguir otro trabajo. También puede haber un patrón de
absentismo que no se explica por una afección propia o de un familiar. La falta
de responsabilidad económica se refleja en actos tales como el impago de las
deudas o en que no cubren habitualmente las necesidades básicas de los hijos
o de otras personas a su cargo. Asimismo, las personas con trastorno de la
personalidad antisocial muestran poco o ningún remordimiento por las
consecuencias de sus actos (Criterio A7). Pueden ser indiferentes o justificar
de manera superficial los daños, el maltrato o los robos a las personas (p. ej.,
"la vida es dura", "los perdedores merecen perder"). Estas personas pueden
culpar a las víctimas de ser ingenuas, de estar desvalidas o de merecer su
destino (p. ej., "se lo merecía de todos modos" o "de todas formas le hubiese
ocurrido"). Pueden minimizar los efectos dañinos de sus actos o simplemente
pueden manifestar indiferencia. En general, no compensan o reparan las
consecuencias de su comportamiento. Creen que todo el mundo está para
"ayudar al número uno" y que uno no se debe detener ante nada para evitar
que lo zarandeen. El comportamiento antisocial no debe aparecer
exclusivamente durante el curso de la esquizofrenia o del trastorno bipolar
(Criterio D).
TRASTORNO QUE SE CARACTERIZAN POR CONDUCTAS ANSIOSAS O
TEMEROSAS.

El grupo C aglutina los trastornos de la personalidad evitativa, dependiente y


obsesivo-compulsiva. Los individuos con estos trastornos suelen ser ansiosos o
temerosos.

• El Trastorno de la personalidad evitativa, que es un patrón dominante de


inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la
evaluación negativa, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y
está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cuatro (o más) de
los siguientes hechos:

1. Evita las actividades laborales que implican un contacto interpersonal


significativo por miedo a la crítica, la desaprobación o el rechazo.
2. Se muestra poco dispuesto a establecer relación con los demás, a no ser
que esté seguro de ser apreciado.
3. Se muestra retraído en las relaciones estrechas porque teme que lo
avergüencen o ridiculicen.
4. Le preocupa ser criticado o rechazado en situaciones sociales.
5. Se muestra inhibido en nuevas situaciones interpersonales debido al
sentimiento de falta de adaptación.
6. Se ve a sí mismo como socialmente inepto, con poco atractivo personal o
inferior a los demás.
7. Se muestra extremadamente reacio a asumir riesgos personales o a
implicarse en nuevas actividades porque le pueden resultar embarazosas.

Los individuos con trastorno de la personalidad evitativa rehúyen realizar


actividades laborales que impliquen un contacto interpersonal significativo
debido a sus temores ante posibles críticas, desaprobación o rechazo (Criterio
1). Podrían rechazar las ofertas de ascensos en el trabajo porque las nuevas
responsabilidades podrían dar lugar a críticas por parte de los compañeros de
trabajo. Estos individuos evitan hacer nuevos amigos a menos que estén
seguros de que serán de su agrado y que ellos van a ser aceptados (Criterio 2).
Mientras no tengan una evidencia clara que demuestre lo contrario, asumen
que las demás personas son críticas con ellos y que les desaprobarán. Los
individuos con este trastorno no se implican en actividades grupales a menos
que haya ofrecimientos de protección y apoyo repetidos y generosos. La
intimidad interpersonal es a menudo difícil, a pesar de que son capaces de
establecer relaciones íntimas cuando hay una seguridad de aceptación
incondicional. Pueden actuar con moderación, tienen dificultades para hablar
de sí mismos y se guardan sus sentimientos íntimos por temor a estar
expuestos, o a ser ridiculizados o avergonzados (Criterio 3).

Debido a que las personas con este trastorno se preocupan de que se les
critique o rechace en las situaciones sociales, pueden tener un umbral
notablemente bajo para la detección de este tipo de reacciones (Criterio 4). Si
alguien muestra incluso una ligera desaprobación o crítica, pueden sentirse
muy lastimados. Ellos tienden a ser tímidos, callados, inhibidos e "invisibles" a
causa del temor de que cualquier atención pueda ocasionar una situación
degradante o de rechazo. Creen que a nadie le importa lo que ellos dicen, o
que les "sentará mal", por lo que pueden no hablar nada en absoluto.
Reaccionan enérgicamente a las señales sutiles que son sugestivas de burla o
mofa. A pesar de su deseo de estar activos y de participar en la vida social,
tienen miedo de poner su bienestar en manos de los demás. Los individuos con
trastorno de la personalidad evitativa se inhiben en las situaciones
interpersonales nuevas debido a que se sienten inadecuados y a que tienen
una autoestima baja (Criterio 5). Las dudas referentes a sus competencias
sociales y a su atractivo personal se ponen especialmente de manifiesto en los
contextos que implican interacciones con extraños. Estos individuos creen que
son socialmente ineptos, personalmente poco atractivos o inferiores a los
demás (Criterio 6). Son extraordinariamente reacios a tomar riesgos personales
o a participar en cualquier actividad nueva, ya que podría resultar embarazosa
(Criterio 7). Tienen tendencia a exagerar los peligros potenciales de las
situaciones ordinarias, y se someten a un estilo de vida restringido como
consecuencia de su necesidad de certeza y seguridad.
Las personas con este trastorno podrían cancelar una entrevista de trabajo
sólo por temor a que les avergüencen por no haberse vestido apropiadamente.
Algunos síntomas somáticos marginales u otros problemas pueden ser la
excusa para evitar realizar nuevas actividades.

ANÁLISIS DE VÍAS MÚLTIPLES DE UN TRASTORNO DE LA


PERSONALIDAD:

Características asociadas que apoyan el diagnóstico

Los individuos con trastorno de la personalidad antisocial con frecuencia


carecen de empatía y tienden a ser crueles, cínicos y despectivos con los
sentimientos, derechos y sufrimientos de los demás. Pueden tener una
concepción de sí mismos elevada y mostrarse arrogantes (p. ej., pensar que el
trabajo ordinario no está a su altura, o no tener una preocupación realista
acerca de sus problemas actuales o de su futuro), y pueden ser excesivamente
obstinados, seguros de sí mismos o engreídos. Además, desprenden un
encanto simplista y superficial, con una capacidad verbal voluble y artificiosa (p.
ej., el uso de términos técnicos o de una jerga que podría impresionar a alguien
que no esté familiarizado con el tema). La falta de empatía, la concepción de sí
mismo elevada y el encanto superficial son características que han sido
frecuentemente incluidas en la definición tradicional de la psicopatía, y pueden
ser particularmente distintivas del trastorno y predictivas de la reincidencia
criminal en prisión o en el ámbito forense, en donde los actos delictivos o
agresivos tienden a ser inespecíficos. Estos individuos también pueden ser
irresponsables y explotadores en sus relaciones sexuales y de pareja. Suelen
tener antecedentes de muchas parejas sexuales y nunca han mantenido una
relación monógama. Esta irresponsabilidad se extiende a su rol como padres,
tal y como se evidencia por la malnutrición o las afecciones resultantes de la
falta de una higiene mínima con sus hijos, por la dependencia y la delegación
del cuidado en los vecinos o familiares que no residen en el hogar, por no
ocuparse de que haya un cuidador para el niño pequeño cuando el individuo
está fuera de casa, o por el despilfarro reiterado del dinero que se necesita
para las necesidades del hogar.
Estas personas pueden ser expulsadas de las fuerzas armadas, no ser
autosuficientes, se empobrecen o incluso se quedan sin hogar y pasan muchos
años en instituciones penitenciarias. Las personas con trastorno antisocial de
personalidad tienen mayor tendencia a morir prematuramente por medios
violentos que las personas de la población general (p. ej., suicidio, accidentes,
homicidios). También pueden experimentar disforia, con quejas de estrés,
incapacidad para tolerar el aburrimiento y depresión. Pueden haber
desarrollado trastornos de ansiedad, trastornos depresivos, trastornos por
consumo de sustancias, juego patológico, trastorno de somatización y
trastornos del control de los impulsos. También suelen tener características de
personalidad que cumplen con los criterios de otros trastornos de la
personalidad, sobre todo de la personalidad límite, histriónica y narcisista. La
probabilidad de desarrollar el trastorno de personalidad antisocial en la vida
adulta se incrementa cuando se inició en la infancia (antes de la edad de 10
años) un trastorno de conducta y un trastorno de déficit de atención
comórbidos. El abuso o la negligencia infantil, la paternidad inestable o irregular
o la disciplina parental inconsistente aumentan la probabilidad de que el
trastorno de conducta se convierta en un trastorno de la personalidad
antisocial.

Prevalencia
Las tasas de prevalencia del trastorno de personalidad antisocial a los doce
meses, según los criterios del anterior DSM, son del 0,2 y del 3,3 %. La
prevalencia más alta del trastorno de la personalidad antisocial (superior al 70
%) se encuentra entre la mayoría de las muestras de varones con trastorno por
consumo de alcohol grave y en las muestras extraídas de las clínicas de
tratamiento de abuso de sustancias, de los centros penitenciarios o del ámbito
forense. La prevalencia es mayor en las muestras afectadas por factores como
la adversidad socioeconómica (esto es, la pobreza) o la sociocultural (esto es,
la emigración).
Desarrollo y curso
El trastorno de la personalidad antisocial tiene un curso crónico, pero se puede
tornar menos evidente o remitir con la edad, sobre todo hacia la cuarta década
de la vida. Aunque esta remisión tiende a ser particularmente evidente en lo
que respecta a la implicación en actos delictivos, no es probable que se
mitiguen los otros rasgos del espectro de los comportamientos antisociales y
del consumo de sustancias. Por definición, la personalidad antisocial no puede
ser diagnosticada antes de los 18 años.

Factores de riesgo y pronóstico

Genéticos y fisiológicos. El trastorno de la personalidad antisocial es más


común entre los familiares biológicos de primer grado de las personas con el
trastorno que en la población general. El riesgo para los familiares biológicos
de las mujeres con el trastorno tiende a ser mayor que el riesgo de los
familiares biológicos de los hombres con el trastorno. Los parientes biológicos
de los individuos con este trastorno también tienen un mayor riesgo de
trastorno de síntomas somáticos y de consumo de sustancias. En una familia
con algún miembro con trastorno de la personalidad antisocial, los varones
suelen desarrollar más a menudo este trastorno y algún trastorno por consumo
de sustancias, mientras que las mujeres padecen más frecuentemente un
trastorno de síntomas somáticos. Sin embargo, en tales familias hay un
aumento de la prevalencia de todos estos trastornos, tanto en los hombres
como en las mujeres, en comparación con la población general. Los estudios
de adopción indican que tanto los factores genéticos como los ambientales
contribuyen al riesgo de desarrollar un trastorno de la personalidad antisocial.
Tanto los hijos biológicos como los adoptados de padres con el trastorno de la
personalidad antisocial tienen un mayor riesgo de desarrollar este trastorno, un
trastorno de síntomas somáticos y un trastorno por consumo de sustancias.

Los niños dados en adopción se parecen más a sus padres biológicos que a
sus padres adoptivos, pero el ambiente de la familia adoptiva influye en el
riesgo de desarrollar un trastorno de la personalidad y la psicopatología
relacionada.
Aspectos diagnósticos relacionados con la cultura

El trastorno de la personalidad antisocial parece estar asociado con un nivel


socioeconómico bajo y con los entornos urbanos. Preocupa que
ocasionalmente el diagnóstico se pueda aplicar incorrectamente a personas de
ámbitos en los que la conducta aparentemente antisocial podría ser parte de
una estrategia de supervivencia y de protección. En la evaluación de los rasgos
antisociales, sería útil para el clínico considerar el contexto social y económico
en el que se producen los comportamientos. Aspectos diagnósticos
relacionados con el género El trastorno de la personalidad antisocial es mucho
más frecuente en los hombres que en las mujeres. Existen ciertas dudas
acerca de que el trastorno de la personalidad antisocial pueda estar
infradiagnosticado en las mujeres, sobre todo a causa del énfasis en los
elementos agresivos en la definición del trastorno de conducta.

Diagnóstico diferencial

El trastorno de la personalidad antisocial no se puede diagnosticar a las


personas menores de 18 años y se realiza sólo si hay antecedentes de algunos
síntomas de trastorno de conducta antes de los 15 años. En las personas
mayores de 18 años, se puede diagnosticar el trastorno de conducta sólo si no
se cumplen los criterios de trastorno de la personalidad antisocial. Trastornos
por consumo de sustancias. Cuando el comportamiento antisocial en un adulto
se asocia con un trastorno por consumo de sustancias, no se realizará el
diagnóstico de trastorno de la personalidad antisocial salvo que exista
evidencia de que éste estuviera presente en la infancia y de que haya
continuado en la edad adulta.
Cuando el consumo de sustancias y el comportamiento antisocial hayan
comenzado en la infancia o la adolescencia y continúen en la edad adulta, se
deberían diagnosticar ambos trastornos si se cumplen los criterios para los dos,
aunque algunos actos antisociales se hayan producido a consecuencia del
trastorno por consumo de sustancias (p. ej., la venta ilegal de drogas, los robos
para obtener dinero para las drogas). Esquizofrenia y trastornos bipolares.

La conducta antisocial, que se produce exclusivamente durante el curso de la


esquizofrenia o un trastorno bipolar, no se debe diagnosticar como un trastorno
de la personalidad antisocial. Otros trastornos de la personalidad. Otros
trastornos de la personalidad se pueden confundir con el antisocial, ya que
tienen ciertas características en común. Por tanto, es importante distinguir
estos trastornos basándose en las características diferenciales. Sin embargo, si
un individuo tiene características de personalidad que cumplen los criterios
para uno o más trastornos de la personalidad, deben diagnosticarse todos. Los
individuos con trastorno de la personalidad antisocial y trastorno de la
personalidad narcisista comparten la tendencia a ser obstinados, simplistas,
superficiales, explotadores y carentes de empatía. Sin embargo, el trastorno de
personalidad narcisista no posee características de impulsividad, agresividad y
engaño. Además, las personas con trastorno de la personalidad antisocial
pueden no tener tanta necesidad de admiración y envidia de los demás. Las
personas con trastorno de la personalidad narcisista, por lo general, carecen de
antecedentes de trastornos de conducta en la infancia o de comportamiento
delictivo en la edad adulta. Los individuos con trastornos de la personalidad
antisocial e histriónica comparten una tendencia a ser impulsivos, superficiales,
buscadores de sensaciones, imprudentes, seductores y manipuladores, pero
las personas con trastorno de la personalidad histriónica tienden a ser más
exageradas en sus emociones y no participan en los comportamientos
antisociales de manera característica. Los individuos con trastornos de la
personalidad histriónica y límite manipulan para obtener cuidado y protección,
mientras que aquellos con trastorno de la personalidad antisocial manipulan
para obtener beneficios, poder o alguna otra gratificación material.
Los individuos con trastorno de la personalidad antisocial tienden a ser menos
inestables emocionalmente y más agresivos que aquellos con trastorno de la
personalidad limite. Aunque puede aparecer comportamiento antisocial en
algunos individuos con trastorno de la personalidad paranoide, éste no suele
estar motivado por el deseo de obtener beneficios personales o para explotar a
los demás como en el trastorno de la personalidad antisocial, sino que es más
bien atribuible a un deseo de venganza.

Comportamiento criminal no asociado con un trastorno de personalidad.

El trastorno de la personalidad antisocial debe distinguirse del comportamiento


criminal, cuyo objetivo se centra en obtener algún beneficio, pero no se
acompaña de rasgos de la personalidad característicos de este trastorno. Sólo
cuando los rasgos de la personalidad antisocial son inflexibles, desadaptativos
y persistentes, y causan un deterioro significativo funcional o un malestar
subjetivo, constituyen un trastorno de la personalidad antisocial.

TRASTORNO ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD Y SUS DIMENSIONES.


TRATAMIENTO DEL TRASTORNO ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD

, las personas con Trastorno de Personalidad Antisocial no admiten que tengan


un problema, y mucho menos que necesiten ayuda ni tratamiento. Por este
motivo es imprescindible que exista un estímulo externo lo suficientemente
fuerte o importante que les ayude a aceptar dicha condición. Esto puede venir
de la propia familia o incluso de la justicia, que le ordene tomar tratamiento.

No es extraño que este trastorno se agrave debido al consumo de drogas, algo


relativamente habitual en estos individuos. Por este motivo en muchas
ocasiones la terapia debe abordar ambos problemas. La terapia grupal puede
ser clave para hacer entender a la persona que puede interactuar con los
demás sin necesidad de violencia o desprecio. La terapia de cognitivo-
conductual ayuda a modificar los patrones disfuncionales de pensamiento y a
estimular los comportamientos positivos en sociedad.
Tema III.

Que consiste en:

Presentar por medio de un resumen un análisis del tema, este tiene que
tener contener todos los subtemas de la unidad,

Trastornos sexuales y de la identidad sexual.

QUE ES LA CONDUCTA SEXUAL “NORMAL”.

A lo largo de la historia se han intentado marcar pautas que nos permiten


mantener un estatus quo como grupo y, aunque en la mayor parte de las veces
son actitudes dicotómicas entre lo bueno o malo, entre lo legal e ilegal, entre lo
normal o lo anormal, ello nos ha permitido que se puedan mantener las reglas,
usos y costumbres de la sociedad en sí misma. Sin embargo, definir de forma
clara e inequívoca el concepto de la normalidad en el ámbito de la sexualidad
es algo ciertamente difícil. Uno de los grandes mitos sexuales consiste en
entender la sexualidad como algo único y con unos límites fuera de los cuales
se consideraría patológico. Probablemente, el comportamiento y la actividad
sexual sea una de las áreas de la conducta humana más difíciles para
establecer límites entre lo normal y lo anormal o patológico.

La sexualidad alude a una de las dimensiones fundamentales del ser humano e


implica todo un conjunto de factores: las identidades de sexo y género, la
orientación sexual, el erotismo, la vinculación afectiva, el amor y la
reproducción. Todo ello hace que la sexualidad sea la integración de factores
biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos.

Todo ello está en constante cambio y puede variar de unas culturas a otras en
distintas sociedades, en cada religión y en cada momento temporal, de modo
que lo que era normal para una determinada época, por ejemplo la
homosexualidad en la antigua Grecia, pasa a ser considerado como anormal o
incluso patológico en otra, y un ejemplo lo tenemos con Oscar Wilde que fue
condenado y encarcelado por inmoralidad a causa de la homosexualidad, para
pasar en el contexto actual donde se acepta la homosexualidad como algo
absolutamente normal.

DISFUNCIONES SEXUALES Y ETIOLOGÍA Y TRATAMIENTOS.

Disfunción sexual es la dificultad experimenta da por un individuo o una pareja


durante cualquier etapa de una actividad sexual normal, incluyendo el placer
físico, el deseo, la preferencia, la excitación o el orgasmo. Para definir una
disfunción sexual los síntomas deben ser persistentes y recurrentes.

También hay que tener en cuenta que hay situaciones que no constituyen una
disfunción sexual a pesar de que alteren la vida sexual de las personas y sus
parejas; entre estas situaciones cabe mencionar la falta de conocimiento, los
miedos, la angustia y el maltrato Causa La disfunción sexual puede tener una
de las siguientes causas. Orgánicas: cuando la disfunción sexual es causada
por enfermedades genitales y de las vías urinarias, hormonales, neurológicas,
circulatorias o por abuso de drogas. Psicológicas: relacionada con factores
como ansiedad, estrés, depresión, miedo al fracaso, inseguridad, educación,
religión y miedo al placer, entre otros.

De pareja: relativa a los conflictos permanentes en la vida de pareja, las


relaciones de poder, la rutina, la monotonía y la infidelidad, entre otros.
Hombres Disfunción eréctil: mal llamada impotencia, es la incapacidad o
dificultad del hombre de obtener o mantener una erección y lograr una relación
sexual satisfactoria.

Eyaculación precoz: incapacidad de ejercer control sobre la eyaculación al


punto de que interfiere con la satisfacción sexual propia y la de la pareja.
Eyaculación retardada o ausente: hay excitación y erección, pero no hay
eyaculación o es tardía. Eyaculación retardada o ausente: hay excitación y
erección, pero no hay eyaculación o es tardía. Deseo sexual inhibido o bajo:
ausencia o disminución del deseo sexual, acompañado de escasez o ausencia
de fantasías sexuales.
Dispareunia: dolor en la relación sexual. Eyaculación sin placer Fobia al placer
o al sexo Mujeres Anorgasmia: incapacidad o dificultad para tener orgasmos
durante las relaciones sexuales o la masturbación.

Hay dos tipos de Anorgasmia: Primaria: cuando la mujer nunca ha tenido un


orgasmo. Secundaria: cuando la mujer ha tenido orgasmos y, de manera súbita
o gradual, deja de tenerlos. Trastorno de excitación o anafrodisia: ocurre
cuando la mujer no siente placer en las relaciones sexuales y hay escasa
lubricación o no ocurre en absoluto.

Trastorno del deseo sexual o deseo sexual hipoactivo: ausencia o disminución


del deseo sexual, con escasas fantasías sexuales o ausencia absoluta de las
mismas. Dispareunia: dolor vaginal, rectal o en la parte baja del abdomen
durante el coito.

Vaginismo: contracción involuntaria de los músculos que rodean la vagina


cuando la pareja intenta la penetración, impidiendo la relación sexual. Fobia
sexual: aversión al sexo.

Tratamientos Psicoterapia: cuando se considera que la disfunción sexual tiene


un componente psicológico. Cambios en el estilo de vida: suspender el
tabaquismo y el abuso de drogas o alcohol, así como ser físicamente activo y
aprender a manejar o reducir el estrés pueden mejorar el goce de la
experiencia sexual.

Citrato de sildenafilo: medicamentos orales que actúan inhibiendo una enzima


que regula el flujo de sangre del pene, para ayudar a las personas con
disfunción eréctil.

Estos medicamentos se han convertido en terapia de primera línea, ya que


proporcionan una solución de tratamiento fácil, seguro y eficaz para
aproximadamente el 60% de los hombres. Farmacoterapia intracaver-nosa:
inyección de un fármaco vasodilatador directamente en el pene con el fin de
estimular una erección. Este método tiene un mayor riesgo de priapismo (si se
utiliza en combinación con otros tratamientos) y de dolor localizado.
Es eficaz en aproximadamente el 85% de los hombres. Prótesis de pene: Los
avances tecnológicos han hecho que la inserción de una prótesis de pene sea
una opción segura para el tratamiento de la disfunción eréctil; ofrece las tasas
más altas de satisfacción de los pacientes y las parejas. Terapia de reemplazo
hormonal: puede mejorar la satisfacción sexual de la mujer.

Lubricantes, analgésicos y agentes de sensibilizantes: suelen ser prescritos


para las mujeres que experimentan dolor durante el coito. Dispositivos para
estimular el clítoris: La excitación mejora con la estimulación del clítoris, función
que puede cumplir un vibrador. Algunas mujeres también encuentran útiles los
dispositivos de succión de vacío del clítoris, aunque pueden ser engorrosos.

HOMOSEXUALIDAD.

Homosexualidad significa que una persona se define a sí misma


como homosexual y también se muestra así frente a los demás. Esa es
su identidad sexual.
Normalmente significa también que esa persona:
 Se siente atraída emocional y/o sexualmente por personas de
este sexo (sentimientos) y
 Tiene sexo con personas del mismo sexo (conducta).

Los sentimientos, la conducta y la identidad de una persona no son siempre


iguales. Un ejemplo: un hombre que no se considera a sí mismo homosexual
(identidad) puede sentirse atraído por otro hombre (sentimientos), pero no
actuar en consecuencia (conducta).

Tanto los hombres como las mujeres pueden ser homosexuales. Los hombres
que se sienten atraídos por otros hombres se llaman homosexuales o gas; las
mujeres que se sienten atraídas por otras mujeres se llaman homosexuales
o lesbianas. Algunas personas se sienten atraídas tanto por los hombres como
por las mujeres. Estas personas son bisexuales.
A veces, las personas tienen sentimientos homosexuales durante una
determinada fase de su vida.

ENVEJECIMIENTO, ACTIVIDAD SEXUAL Y DISFUNCIONES SEXUALES.

Envejecer, no significa que usted pierde repentinamente el interés en el sexo.


Es muy común que las personas se mantengan sexualmente activas durante
toda su vida.

De qué manera su vida sexual evoluciona a medida que envejece en gran


medida depende de usted. Su cuerpo cambiará a medida que envejezca y su
salud sexual también cambiará. Estos cambios pueden requerir que usted se
adapte a ellos. Pero envejecer no tiene que significar el final de su actividad
sexual. Puede tener una vida sexual placentera y saludable a cualquier edad.

El sexo es una parte importante de la salud emocional y física. En una relación,


la actividad sexual le permite establecer intimidad (cercanía) y expresar sus
sentimientos hacia su pareja. También beneficia a su salud física al reducir el
estrés y hacer que se sienta bien consigo mismo.

A medida que su cuerpo y su rendimiento sexual cambian, es posible que


sienta preocupación acerca de cómo va a reaccionar su pareja. Puede sentir
vergüenza o nervios. Incluso podría llegar a evitar la actividad sexual. Pero no
se rinda. Hay muchas cosas que puede hacer para compensar los cambios que
el envejecimiento trae a su vida sexual. Lea los siguientes consejos y trabaje
con su pareja para mantener una vida sexual satisfactoria.

 Hable con su médico. Si bien muchos adultos tienen problemas sexuales


a medida que envejecen, muy pocos hablan con sus médicos acerca de
sus síntomas. Su médico puede ayudarlo a mejorar su salud sexual
mediante el tratamiento de la disfunción eréctil (incapacidad de un hombre
para mantener una erección) o cualquier otra afección médica. También
puede encontrar medicamentos que no afecten a su actividad sexual.
Puede sugerir maneras para que usted y su pareja disfruten del sexo
juntos de manera segura.
 Hable con su pareja. Al principio puede ser incómodo hablar abiertamente
con su pareja sobre sexo, pero es importante que se comuniquen entre sí.
Cuéntele a su pareja sobre sus sentimientos y preocupaciones. Hable de
qué quiere de sus experiencias sexuales compartidas.
 Experimente. Si usted y su pareja están teniendo problemas sexuales,
intente adaptar su rutina. Dedique más tiempo a la excitación. Pruebe
nuevas posiciones. Sea creativo. Puede ocurrir que no tenga relaciones
sexuales tan a menudo como antes, pero juntos pueden encontrar nuevas
maneras de tener intimidad. Pase tiempo acariciando, besando y
disfrutando de la compañía del otro.
 Practique el sexo seguro. Las personas mayores todavía están en riesgo
de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS). Pregúntele a su pareja
sobre su historia sexual y comparta la suya. Considere la posibilidad de
hacerse la prueba de ITS juntos antes de tener relaciones sexuales. Para
prevenir las ITS, siempre use condón durante las relaciones sexuales.
 Manténgase sano. Para mantenerse en forma y ayudar a prevenir
enfermedades, asegúrese de hacer ejercicio, comer bien y ver a su médico
para un cuidado preventivo

Cuestiones que considerar

A medida que envejecemos, nuestro cuerpo cambia. Es posible que no siempre


recibamos bien estos cambios, especialmente porque son una señal de que
estamos envejeciendo. La mejor manera de tratar con ellos es ser honesto
acerca de ellos. Sea honesto consigo mismo, su médico y su pareja.

Cambios para las mujeres

A medida que una mujer se acerca a la menopausia, sus niveles de estrógeno


comienzan a disminuir. Esto puede causar sequedad y adelgazamiento vaginal,
haciendo que las relaciones sexuales sean incómodas. Además, puede que
sienta menos deseo sexual. Puede tardar más tiempo para excitarse
sexualmente. Su cuerpo puede cambiar de tamaño o forma, afectando su
autoestima.
Cambios para los hombres

A medida que el hombre envejece, sus niveles de testosterona comienzan a


disminuir. Puede tomarle más tiempo excitarse sexualmente. El pene puede
tardar más en lograr la erección. Las erecciones pueden no ser tan firmes o no
durar tanto. También un hombre mayor puede tardar más tiempo en eyacular.
La disfunción eréctil es más frecuente cuanto más mayor es un hombre. Sin
embargo, esta afección no es una parte inevitable del proceso de
envejecimiento.

Afecciones médicas

Su estado general de salud afecta a su salud sexual. A medida que envejece,


el riesgo de sufrir problemas de salud aumenta. Afecciones tales como la
artritis, enfermedades del corazón, presión arterial alta, diabetes, obesidad y
depresión pueden hacer que el sexo sea un mayor desafío. Los problemas de
salud también pueden disminuir el deseo sexual o afectar su capacidad de
excitarse o tener un orgasmo. Si su pareja está enferma (por ejemplo, si él o
ella tiene cáncer o ha tenido un ataque al corazón) o ha tenido una cirugía, es
posible que usted sienta miedo de iniciar la actividad sexual porque le preocupa
que el sexo pueda hacer daño a su pareja.

Medicamentos

Muchos adultos mayores toman uno o más medicamentos de venta con receta.
Todos los medicamentos tienen efectos secundarios y algunos pueden afectar
su actividad sexual. Por ejemplo, ciertos medicamentos pueden disminuir su
deseo sexual o afectar su capacidad de excitarse o tener un orgasmo.
Una nota para los cuidadores

Si cuida a una persona mayor, trate de ser sensible acerca de su vida sexual.
Es posible que se sienta incómodo de hablar de un nuevo romance o acerca de
la salud sexual con la persona a la que cuida, pero estas son partes
importantes del bienestar físico y emocional de una persona mayor. Trate de
responder a las preguntas, las preocupaciones y reconocer nuevas relaciones
con respeto.

Cuando consultar a un médico

Hay muchas cosas que pueden afectar su vida sexual a cualquier edad. No
tenga miedo de hablar con su médico acerca del sexo.

TRASTORNO DE LA IDENTIDAD SEXUAL.

El trastorno de identidad sexual hace referencia a sentir un persistente malestar


acerca de su condición sexual, junto al deseo de ser del otro sexo, llegando a
verbalizar repetidamente que se pertenece a él.

El trastorno de identidad sexual no es un simple cambio de hábitos o de


conductas sino de la alteración profunda del sentimiento de ser hombre o
mujer, su causa es desconocida.

Síntomas del trastorno de identidad sexual

En las niñas: se presenta como un malestar persistente por el hecho de ser


niña, manifestando el deseo de ser un niño o diciendo directamente que lo es.
Se observa una aversión a las conductas y hábitos propios del rol femenino,
rechazo de su propia anatomía (no desear que le crezcan los pechos ni tener la
menstruación).

En los niños: se siente mal por ser un niño, desea y expresa que quiere ser una
niña y prefiere los roles femeninos; también rechaza la anatomía masculina
(desea la pérdida del pene y los testículos). Los síntomas pueden empezar en
la niñez o en la adolescencia.
Tratamiento

En los casos que causen un malestar muy importante en el adolescente y


futuro adulto se debe estudiar una intervención de cambio de sexo.

PARAFILIAS.

os trastornos parafílicos son fantasías recurrentes e intensas de excitación


sexual, pulsiones o comportamientos sexuales angustiosos o incapacitantes y
que involucran objetos inanimados, niños o adultos sin consentimiento, o el
sufrimiento o la humillación de uno mismo o de la pareja con probabilidad de
causar daño.

Las parafilias implican la excitación sexual ante objetos, situaciones y/o


destinatarios atípicos (p. ej., niños, cadáveres, animales). No obstante, algunas
prácticas sexuales que parecen inusuales a otras personas o a algún personal
sanitario no constituyen un trastorno parafílico simplemente porque sean
inusuales. Las personas pueden tener intereses parafílicos, pero no cumplen
los criterios para un trastorno parafílico.

Los patrones de excitación sexual no convencionales en las parafilias se


consideran trastornos patológicos sólo cuando ambas de las siguientes
características aplican:

 Son intensos y persistentes.


 Provocan una angustia o un deterioro significativo en las áreas social,
laboral o de otras áreas importantes de funcionalidad, o dañan o tienen
el potencial de dañar a otros (p. ej., niños, adultos sin consentimiento)

Las personas con un trastorno parafílico pueden tener una alteración en la


capacidad de sentir afecto y de mantener una intimidad emocional sexual
recíproca con su pareja. También puede haber alteraciones de otros aspectos
del ajuste personal y emocional.

El patrón de la excitación erótica suele estar bien desarrollado antes de la


pubertad. Al menos hay 3 procedimientos implicados:
 La ansiedad o un trauma emocional precoz interfieren con el desarrollo
psicosexual normal.
 El patrón estándar de excitación es reemplazado por otro, en ocasiones
a través de una exposición precoz a una experiencia con una clara carga
sexual que refuerza la experiencia de placer sexual de la persona.
 El patrón de excitación sexual a menudo adquiere elementos simbólicos
y de condicionamiento (p. ej., un fetiche simboliza el objeto de
excitación, pero también puede haber sido elegido porque se asoció
accidentalmente con la curiosidad, el deseo y la excitación).

Existe controversia sobre si el desarrollo de todas las parafilias es


consecuencia de estos procesos psicodinámicos, y en algunas parafilias se
encuentran signos de una alteración del funcionamiento cerebral y la anatomía
funcional (p. ej., en la pedofilia).

En la mayoría de las culturas, las parafilias son bastante más frecuentes entre
los varones. Es posible que existan razones biológicas para esta distribución
desigual, pero no se conocen bien.

Se han descrito decenas de parafilias, pero la mayoría son poco frecuentes o


raras. Las más frecuentes son

Lista de parafilias más comunes

Tal y como comentábamos, a pesar de que el listado de filias sexuales es tan


largo y complejo como compleja es la personalidad humana podemos
encontrar algunos tipos de parafilias más comunes que otras. A continuación,
enumeramos y describimos en esta lista de parafilias algunas de las más
comunes:

1. Fetichismo

Uno de los tipos de parafilias más comunes es el fetichismo. En estos casos la


persona consigue alcanzar la excitación sexual, e incluso el orgasmo, a través
de un objeto conocido como “fetiche” -que puede ser una prenda de vestir, una
parte del cuerpo en particular o cualquier objeto cotidiano.
Entre las principales parafilias relacionadas con el fetichismo encontramos el
fetichismo de pies o pedofilia, el fetichismo de zapatos o mefitismo o la
altocalcifilia, en el caso de los zapatos de tacón alto.

2. Pedofilia

Desgraciadamente, la pedofilia se encuentra entre una de las parafilias más


comunes actualmente. También llamada “paidofilia”, en ella la persona
experimenta excitación sexual o erótica a través de actividades o fantasías con
niños.

Habitualmente el objeto de esta parafilia son niños de edades comprendidas


entre los 8 y los 12 años, aunque lamentablemente se han llegado a conocer
casos en las que se implicaban a niños todavía menores.

Abuso o maltrato infantil: qué es, tipos y consecuencias

3. Exhibicionismo

Otra de las parafilias más extendidas a lo largo de nuestra sociedad es el


exhibicionismo, relacionado con la necesidad de mostrar a otras personas los
propios genitales. Sin embargo, en estos casos el placer no es obtenido por
este acto es sí, sino por la respuesta de sorpresa y por la atención del público
con el que se encuentra.

A diferencia de otras filias sexuales, en el exhibicionismo la persona no siempre


realiza algún tipo de conducta sexual (habitualmente masturbación) mientras se
expone, sino que puede hacerlo tanto durante como después de la exhibición,
utilizando el recuerdo de esta.

4. Frotismo

En el caso de frotismo, o froteurismo, la conducta sexual parafílica implica


el rozamiento de los genitales, u otras partes del cuerpo, con el de otra
persona sin que esta dé su consentimiento.
Un de los mayores problemas actuales es la gran cantidad de casos de
frotismo que se viven en el día a día y que tienen como foco común a las
mujeres. Estos abusos tienden a darse en zonas públicas y abarrotadas como
transportes públicos, discotecas o conciertos.

5. Masoquismo sexual

El masoquismo sexual es otra de las parafilias más conocidas y, junto con el


sadismo sexual, es también una de las más extendidas. En ella la persona
encuentra el disfrute sexual mediante la participación en actividades sexuales
que implican el padecimiento de algún tipo de dolor físico o moral.

Esto incluye situaciones de humillación, golpes o ataduras. No obstante,


existen diversos grados de masoquismo, desde los más suaves hasta puntos
extremos en los que se puede llegar a poner en peligro la vida de la persona.

6. Sadismo sexual

En comparación con el masoquismo, en el sadismo sexual la fuente de placer


sexual proviene del acto de infligir dolor a otra persona u otro ser vivo.

Aunque existen una gran cantidad de parafilias relacionadas con el sadismo las
más comunes son la amokoscisia (o placer al castigar a la pareja sexual) o la
electrofilia (excitación al electrocutar a la otra persona).

7. Voyerismo

Existen también diferentes tipos de voyerismo; sin embargo, todos parten de la


obtención de excitación sexual al observar a otras personas desnudas o
realizando alguna actividad sexual.

Dentro del voyerismo, la alopecia es el tipo de parafilia sexual más común ya


que es la que implica excitación al observar a otras personas manteniendo
relaciones sexuales. Sin embargo, existe otra que también se realiza
frecuentemente: el vandalismo, que consiste en observar a la propia pareja
manteniendo relaciones con otras personas.
8. Travestismo

Es necesario aclarar que el travestismo en sí no constituye un tipo de parafilia.


Entendemos por travestismo parafílico aquellas conductas en las que la
persona obtiene cierto placer o excitación sexual al vestirse del género
opuesto o al utilizar alguna prenda concreta.

VIOLACIÓN.

La violación se refiere usualmente a la penetración vaginal, oral o anal forzada


por una parte del cuerpo u objeto.

Estos son algunos ejemplos de situaciones consideradas abuso sexual o


agresión:

 Alguien que toca tus pechos, trasero, o partes íntimas sin


tu consentimiento
 Alguien que te muestra sus genitales o te fuerza a que los toques sin tu
consentimiento
 Alguien que frota sus genitales contra ti sin tu consentimiento (esto a
veces sucede en lugares con mucha gente como el metro o autobús)
 Alguien que te fuerza a que los beses
 Alguien que te retiene contra tu voluntad y te besa, toca, o frota contra ti
 Alguien que te da palmadas en el trasero sin tu consentimiento

No importa si la persona que hace cualquiera de estas cosas es un miembro de


tu familia, un amigo/a o alguien con quien mantienes una relación amorosa -
sigue siendo incorrecto. Todos tenemos el derecho a decidir qué sucede con
nuestros propios cuerpos. Si sales con alguien que no respeta tus
límites, podrías estar en una relación poco sana o abusiva.

Si alguno de tus maestros, un integrante de tu familia, un jefe/supervisor en el


trabajo, o cualquier persona mucho mayor que tú se conduce de manera sexual
contigo, esto es abuso sexual -aún si tú estás de acuerdo. Si un maestro/a u
otro adulto en tu vida trata de tocarte o besarte de manera sexual o pide que
les hagas alguna cosa sexual, cuéntaselo de inmediato a otro adulto en quien
confíes. Con frecuencia, los abusadores te harán sentir culpable o dirán que te
meterás en problemas si no haces lo que ellos dicen o si se lo cuentas a
alguien. Recuerda que su accionar NO es correcto -y no importa lo que te digan
o hagan, todo eso es 100% su culpa y NO la tuya.

Cualquier persona puede ser víctimas de una violación, abuso sexual o


agresión sexual, sin importar la edad, raza, género u orientación sexual.
Algunas personas creen que esto solo les sucede a las mujeres, pero no es
verdad. La mayoría de las víctimas de agresión sexual son mujeres, pero 1 de
cada 5 resulta ser un hombre.

Para más información sobre violación, abuso sexual o agresión sexual,


chequea Rape, Abuse & Incesta Nacional Network (RAINN) (Red Nacional
Violación, Abuso e Incesto) como fuente fidedigna de información.

¿Cómo prevenir el abuso sexual, violación o agresión sexual? No empieces


nada sexual con nadie, a menos de que estés totalmente seguro/a de que la
otra persona también quiere hacerlo. Pide el consentimiento de la otra persona
primero.

¿Qué debo hacer si soy víctima de una agresión sexual, abuso o violación?

Si eres víctima de una agresión sexual, abuso o violación puedes llegar a


experimentar una ola de sentimientos, como shock, miedo o inseguridad sobre
lo que debes hacer.

Estos son los pasos inmediatos que seguir:

1. Ve a un lugar seguro en cuanto puedas. Tu seguridad es primordial.


Dependiendo del lugar donde te encuentres, procura ir a un sitio más
concurrido o encuentra a alguien que te ayude.

2. Una vez seguro/a, no cambies nada en tu cuerpo. No tienes que decidir


enseguida si acudirás a la policía o harás una denuncia. Pero, si luego decides
hacerlo, es extremadamente importante que la policía obtenga toda la
evidencia que haya quedado en tu cuerpo. Así que no te des un baño ni ducha,
ni laves ninguna parte de tu cuerpo. También procura no orinar, ni cepillarte el
cabello, comer, fumar, beber, o tomar ninguna droga. Si te cambias de ropa,
lleva la ropa que traías en el momento del ataque al hospital o departamento de
policía en una bolsa de papel.

3. Diles a tus padres, guardián legal u otro adulto en quien confíes. Ellos
podrán ayudarte con los pasos a seguir, lo cual incluye una visita a un médico o
enfermero o un llamar a la policía.

4. Acude a un médico o enfermera. Recibir cuidados médicos es muy


importante luego de una agresión sexual. Puedes ir a la sala de urgencias
o al centro de salud de Planes Parientesd más cercano.

Los médicos y enfermeros que cuidan de las personas víctimas de una


agresión sexual están entrenadas especialmente para ello.
Saben cómo ser cuidadosos, compasivos y dóciles. Ellos seguramente te:

 Examinarán para chequear si fuiste lastimado/a de alguna manera


 Proveerán servicios de salud que podrían incluir un anticonceptivo de
emergencia (si existe riesgo de embarazo), un test de detección de ETS,
y medicamentos para ayudar a prevenir VIH (profilácticos post-
exposición).
 Recolectarán evidencia, así dispones de la opción de presentar una
denuncia oficial si lo decides. Esto puede incluir semen, cabello, o
células de piel de la persona que te atacó.

5. Consigue ayuda de un experto. Rape, Abuse & Incesta Nacional Network


(RAINN) (Red Nacional Violación, Abuso e Incesto) ofrece una línea de ayuda
las 24 horas, los 7 días de la semana. Ellos pueden darte opciones y
conectarte con otros recursos locales. Un centro para las violaciones en tu área
puede ayudar a encontrar un médico o enfermero, un consejero y otra clase de
apoyo. Tu centro de salud de Planes Parenthood más cercano también puede
ayudarte.
6. Decide si quieres hablar con la policía. Una agresión sexual es un crimen, y
tienes el derecho de reportarlo a la policía si así lo quieres. Puedes hacerlo tú
mismo o pedir que lo hagan por ti, un consejero para personas que han sido
agredidas/violadas, o tus padres, guardián legal o alguien confiable. La policía
te hará muchas preguntas, y hablarán contigo tanto si presentas una denuncia
como si decides no hacerlo.

Si decides contactar a la policía, considera llevar a alguien para acompañarte y


brindarte apoyo. Si un oficial de policía te pide de hablar a solas, tú no tienes
que hacerlo a menos que quieras. Puedes llevar a un integrante de tu familia o
amigo/a en quien confíes, o un defensor entrenado para estos casos. La
Red RAINN puede llegar a conectarte con uno de estos defensores.

7. Sin dudas, recuerda que todo lo sucedido no ha sido tu culpa. A veces las
personas se sienten culpables porque el atacante es un amigo/a, miembro de
la familia o persona con la que salen. No es tu culpa bajo ninguna
circunstancia. Aun si comenzaste algo sexual con esta persona, pero te
arrepentiste y te forzaron a hacerlo, NO es tu culpa. Tampoco lo es basado en
lo que llevabas puesto (tu ropa) o si bebiste o cómo actuabas en ese momento.
No pediste que esto suceda y no lo mereces.