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Disfrutar del buen humor de una novela policial ingeniosa, interesante y diferente a las habituales es lo que le propone este título. Es la primera noveladelatresqueelfilósofoinglésGeraldHeard,bajoelseudónimode H.F.Heard,escribiósobreundetectivemuycurioso:unSherlockHolmes apócrifo, anciano, que se aleja del canon y se preocupa más por la naturalezahumanadeloscriminalesqueporeldelitoensí.

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H.F.Heard Predilecciónporlamiel Elséptimocírculo-025 ePubr1.0 Titivillus 04.05.18 www.lectulandia.com-Página3

H.F.Heard

Predilecciónporlamiel

Elséptimocírculo-025

ePubr1.0

Titivillus04.05.18

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Títulooriginal:Atasteforhoney

H.F.Heard,1948

Traducción:MaríaCeliaVelasco

Diseñodecubierta:JoséBonomi

Editordigital:Titivillus

ePubbaser1.2

Diseñodecubierta:JoséBonomi Editordigital:Titivillus ePubbaser1.2 www.lectulandia.com-Página4

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Capítuloprimero

Lamoscasolitaria

SEHAdichoqueelcampoes,enrealidad,tanhoscoeinhospitalariocomocualquier granciudad.Leíhacealgúntiempounanovelaenlaquesepresentabaacadaaldea —pormásapaciblequepareciese—comounpequeñoinfierno,antrodelossiete pecados capitales. Esto me pareció al principio una tontería, un decorado teatral montadoporunodeesosnovelistasqueseradicanenelcampoy,encontrándolo monótono,resuelvenfingirunaserieinterminabledecrímenesquesedesarrollan detrásdecadaparvadehenooenelinteriordecadagranero.Sinembargohede confesarqueenlasúltimassemanasmiopiniónsemodificó.Quizáshetenidomala suerte.Loignoro. Sóloséquemuchosaseguraríanquetuve,almenos,labuenafortunadeconocera unpersonajemuyinteresante.Debodecirquemeparecióbastantevanidosoyvoluble yquesucompañíaresultóalalargafatigosa,apesardeserunexcelenteamigoen cualquier situación difícil. En tales momentos se le aprecia mejor que en circunstanciasnormalesytranquilas.Verdades,comoseñalarémásadelante,queal tratardesacarmedeunaprietomepusoenotromásgrave;porestarazón,comosoy persona reposada, me he visto obligado, con riesgo de parecer descortés, a interrumpirnuestraamistad. Sinembargo,deseoagregarqueadmiréyadmiroaúnsuhabilidad,valentíay lealtad.Mehacíafaltaencontrarunanotableexcepciónalaordinariaindiferencia, muyagradable,porcierto,delamayoríadelagente,enelprecisomomentoenque unapersonadeterminadaseinteresósiniestramentepormí. Y,apesardetodo,quizásnuncamehubierapercatadodeserelobjetodetan molestointerés,ytodohubieraterminadosinqueyoadvirtieseelpeligroquecorría, siesteamigobienintencionadonohubiesereparadoenlatrampajuntoalacual pasaba yo despreocupadamente. Su descubrimiento me puso en dificultades gravísimas.Detestosermolestado.Meagradaformarmedemisvecinosunaopinión losuficientementebuenacomoparacontarconquenointervendránenmivida,nime obligaránahaceralgocontraellos…Quizásdeberíaañadir:nienfavordeellos.He desersincero;delocontrario,denadamevaldráescribirtodoesto.Supongo—no cabeduda—quevineaviviralcampoporquedeseabaestarsoloyenpaz.Yahora ¡qué problema se plantea a mi inteligencia y a mi conciencia! Bien, trataré de explicarlotodoyasítalvezseaclararáelcaso.Quizácomprendaloquedebohacer. Aun en el peor de los casos quedará una constancia que demuestre mi escasa culpabilidadylaformaenquemeforzaronaobrarlascircunstancias. Comoyadije,meestablecíenelcampoporquemeagradalatranquilidad.Sé

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distraerme solo. Cuando, afortunadamente, se tienen las indispensables dotes mentalesylosmedioseconómicosquepermitenrodearsedeloselementosnecesarios paradisfrutardelavida,lagenteresultamásbienfastidiosa.Entalescasos,ellugar adecuadoeselcampo,yellemaquehadecolgarsesobrelapuerta:«Noseadmiten visitas».Éstaseríahastahoymidichosaexistenciasihubieraguardadofidelidadami lema.Séunpocodetodoslosoficios;soyunaficionado,siasílopreferís.Trajinoen eljardín,aunquenodistingaunaflordeotra;medistraigoconeltornoyelbancode carpintero; reparo el gran reloj de péndulo cuando se detiene, pero fracaso lamentablementecuandotratodearreglarelmecanismoaresortedemigramófono. Esosí,nosoyescritor.Tengobuenaletra,puesdetestohacerlascosasamedias.Pero loquemeagradaesfabricarcosas,aunqueseaporentretenimiento.Notratode describirlas,ymenosaúndeimaginarloquepuedanpensaryhacerlosdemás. Tengoexcelenteslibrosconbuenasilustraciones.Meinteresanlaarquitectura,la pinturaylasartesengeneral;además,conestasbellísimasedicionesmodernasyano haynecesidaddeviajardeunladoaotrorecorriendomuseosconlospiesdoloridosy lacabezacansada,nideindigestarseviendopanoramas,monumentosocuriosidades. Sepuededisfrutardelasreproduccionestantocomodelosoriginales,teniendoen cuentalasfatigasyeldineroquecuestaverestosúltimos.Meagradarecorrerlas láminascoloreadasylasfotografíasenmislibros,porlastardes,deteniéndomeante unacatedral,yluego,sinmástrabajoqueeldevolverlapágina,antelajoyapictórica que encierra esa catedral, y que el fotógrafo pudo apreciar con buena luz, cosa siemprevedadaalvisitante;yporfin,anteunainscripcióninaccesiblealosojosdel pobreturista,pormásquesequiebreelcuellotratandodeenfocarlaconsusgemelos. Devezencuandoleounanovela,perohadeserunahistoriafácilyagradable, con un final feliz. Nunca he deseado casarme; lo que he de decir más adelante constituyeporciertounaadvertenciaalrespecto.Peromegusta—o,mejordicho,me gustaba— que los demás formen su hogar, Tal vez porque pensaba que siendo mutuamentedichososnoselesocurriríamolestarme.Supongoquemegustaballevar unavida«desegundamano»,unavidarefleja,nodemasiadoreal.Yporciertoque ahora, que me he enfrentado con la existencia, no me parece haber estado equivocado,aunquemefaltó,talvez,elsentidodelaresponsabilidad. Nodebodesperdiciarmástiempohablandodemímismo,aunqueenunarelación comoéstaconvienequehayaunaespeciederetratodelquenarralosacontecimientos yseexpliquecómosevióprecisadoanarrarlos.Minombre—creoquesiempreeslo primeroquepreguntan—esSydneySilchester.Miedadnovienealcaso,aunquees segurísimoquelaaveriguaránunavezenconocimientodetodoesto;noveoqué diferenciahabría,tengayotreintaocincuentaaños.Ladescripciónquesemeocurre, ymeparecemásadecuada,es«enlaedaddeladiscreción».Noestoy,ciertamente, enedaddeindiscreciones,niloestuvenunca.«Parecemayorquesuedad»,solían decirdemí;ahora,segúncreo,dicenqueparezcomenor.Pero…¿sigoestandoen edaddediscreción?¡Siloestuviera,nomehubieramezcladoentodoesto!Peromi

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cerebrogiraygiracomoensuencierrounaratadomesticada.Talvezseaporqueno sé escribir bien y porque estoy sumamente preocupado, impresionado y hasta temeroso.Dejarconstanciadetodo,lorepito,meharábien. Loescribiré,pues,ynocontinuaréconrodeos,comosiestuvieraocultandoalgo. Dijeyaqueelcomienzodetodosedebióaquefaltéaminorma—éstaes,porlo demás,normacomúnatodoslosaldeanosacomodados:cuidardesuspropiosasuntos ynadamás—.Enrealidad,fuéunacasualidad,o,másbien,doscasualidadesjuntas. Megustalamiel,yunadelasventajasdevivirenelcampoesquepuedeconseguirse el producto puro. Sin embargo, una de las particularidades del lugar en que me radiqué—aunquenuncamepreocupómayormente—eraquenadieteníacolmenas:

decíanquenoprosperaban.¡Ojalánomehubieragustadotanto!Porpereza,opor ocuparmeenotrasactividades,nuncamedediquéalaapicultura,locualfuéuna suerte.Lasabejassiempremehanparecidoinsectosfastidiosos…,peronuncame imaginéhastaquépunto. Descubrí, no obstante, que en los linderos de la aldea había una casa cuyos dueñosteníanvariascolmenasyvendíanmiel.Diconellaporqueestabajuntoal caminoquellevaalcampoabierto.Utilizándolo,seevitaelriesgodepasarporla calleprincipalyserdetenidoporalgunodelosinevitableschismososdellugar.Noes queseayounermitaño…,sencillamentenoqueríacontraeramistades;mefaltaba tiempoparaello.Laparejaquehabitabalacasitanoparecíatampocomuydispuestaa convertirnuestrasrelacionescomercialesenpretextoparaconversacionesyvisitas. Poresoeldescubrimientomepareciómásexcelenteaún.Setratabadeuntalseñor Heregroveysuesposa.Alpasararecogermipedidomensual,tratabayaconeluno, yaconlaotra.Lacasaparecíabastantegrande,peronuncaseveíanenellaextraños. Porlovisto,ellosmismoscuidabandelacasa,delcéspedydelosjardines.Quizá tenían un sirviente cuando yo los visité por primera vez; después, sólo vi al matrimonio.Dehaberqueridohaceramistades,ellosseríanlasúltimaspersonasque hubieseelegido.Detestoeldesaliño. ConocíprimeroalaseñoraHeregrove;parasermáspreciso,laoíantesdeverla. Teníaunavozdesagradableyaguda,queenaquelmomentolevantabahastaelpunto denopoderoírlaherrumbradacampanilladelapuertaqueyohacíasonar.Jamásme hagustadoescucharconversacionesajenasahurtadillas.Bastantetediososresultanya losasuntosquelosdemásvienenacontarnosesperandonuestracompasiónafectuosa. Guardo para tales ocasiones la escasa paciencia que tengo. Por eso, cuando por terceravezlavozdesagradableinterrogó—anteunsilenciotensoydesafiante— «qué pensaba hacer él, y si se proponía vivir a sus expensas hasta que ambos muriesendehambre»,comolapreguntanomeincumbíaenformaalguna,difuertes golpes sobre la puerta con mi bastón. Se hizo un silencio inmediato, y pocos segundosdespuésteníaantemíelrostrodeladueñadelavoz.Eratalcomolo imaginé. —¿Quédesea?—preguntóconairedesospecha.

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—Deseabacomprarunpocodemiel—respondídeinmediato.Mehizograciala transformacióninstantáneadelrostroydelavoz. —Ciertamente;tenemosmiellíquidayenpanales. Comprélacantidadnecesariaparaunmes.Paguéalcontado;soyenemigode hacermedecuentas.Dijealamujerquellevaríamediadocenadepanalesyseis frascos,ysaquélabilleteraparaabonarelimporte.Latransformaciónfuémásrápida aún.Nopudemenosdeadvertirquelafisonomíaseiluminaba,comoaliviadade algún pensamiento, y hasta parecía embellecerse. Corrió adentro y entreví un vestíbulosucioydescuidado.Pocosminutosdespués,ellaestabadevueltaconla miel. —¿Quierequelepresteunacanastaparallevartodoesto?—dijo,ymeofrecióun grancestodemimbre,zurcidoconunoscordeles. —Muchas gracias —respondí de inmediato—. Se lo devolveré cuando pase nuevamenteporaquí. Temíayoquetomaselacanastacomopretextoparaunavisita,queenelmejorde loscasosseríatediosa,yenelpeorterminaríaenunpedidodedinero. Peroellacontestó:

—Muybien,quizánecesiteustedmásmielopuedarecomendarlamíaasus relaciones. Ésefuénuestroprimerencuentro.Volvíconelcestoyretiréunasegundapartida, y,comosomos«animalesdecostumbre»,mehabituéairallí,ymeparecióalgo natural.Jamásoíunnuevoaltercadoentrelosesposos. Ciertavez,mientrasesperaba,diviséaHeregroveenpersona.Sevolviópara mirarme. No saludó; tenía aire de desconfianza y hostilidad, aunque ya debía habermevistoalapuertaenvariasocasiones.Noledirigílapalabra,yélsealejópor uncaminodeljardín,conlacabezabaja.Notéunavezmásqueeljardínestabamuy descuidado.Loseguíconlavistacuandosalióalextremosuperiordelterrenoycruzó el césped. Unos establos ruinosos cerraban esa parte de la propiedad. Hubiera aseguradoqueHeregrovenolosutilizaba,peroaqueldíanotéquehabíauncaballoen unodelospesebres.Heregroveabriólapuertecillabajaydesaparecióenelinterior delacaballeriza.Enaquelmomentovolvíasuesposaconlamielqueyolehabía encargado.Recuerdomuybienquemepreocupóunmomentolaideadequehubieran compradouncaballo.Noteníancoche,ypocasvecesselesveíafueradesucasa.No lesgustabairalaaldea:teníanacreedores,sinduda. Yentoncessucediólatragedia.Miprovisióndemielestabaapuntodeconcluirse, yyomedisponíaarenovarelpedidoenunoodosdíasmás.Lamuchachaquelimpia micasa,excelentetrabajadora,cuyalenguaelocuenteyocreíahabercongeladocon mis glaciales silencios durante un largo invierno de comodidad, comenzó a dar señalesdedeshielo. —Lamielestáapuntodeacabarse,señor. Comprendíqueeraunacoyuntura,ylafavorecíimprudentemente:

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—Siemprelaencargoyomismo,Alicia—repuse. —Losé,señor.—Vique,envezdecerrarlascompuertas,habíaabiertoeldique —.LacomprabaustedencasadelapobrecitaseñoradeHeregrove,tanbuena. Enseguidareconocíel«pobrecita»yel«tanbuena».Sóloseusan,comoen griego se dice «bueno y hermoso», a manera de adjetivos siameses, de epítetos mellizos;implican,naturalmente,queelaludidohamuerto.Demostréporciertoun pequeñísimointerésounasombradesorpresa.Mienemigaseencrespócomounrío polaralllegarlaprimavera. —Noesqueselesconsiderasemuybienenlaaldea.Vinieronaquícongrandes aires, contrajeron deudas y no las pagaron. Es cosa sabida que estaban en mala situación. —Nodeseo—interrumpí—,nomeagrada… Peromisdeseos,queporreglageneralsiempreson,órdenes,eransólolosdeseos delosvivosanteelantiquísimoderechodeexaltaralosmuertos.Eltorrentese desbordó:

—YeseHeregrovenomereceríaqueselellamase«señor».Ellaeraunadama venidaamenos,peroél…Papádicequenuncahaoídounalenguamásvenenosa.Se diceque,dentrodepoco,hubieraacabadocontodoeldinerodeella.Nadieconcibe cómosecasóconsemejantesujeto,peroelpastordijounavezqueHeregroveeraun hombre educado, y las señoras finas suelen ser un poco raras…, cargan con un cerebroincapazdeganaruncéntimoydescuidansusilueta,quealmenospodría servirles… Aliciacomprendióquesulenguahabíasidomásfuertequeellamisma,yqueno sólo estaba divagando, sino que tocaba ya el límite de lo incorrecto. Con una magníficarefrenadaseelevósobreeldeclivepeligrosoenquehabíaentradoy,sin dartiempoamiescandalizadadignidaddesolteroparapedirasilo,continuóatoda velocidad.Supongoquelametáforaescaprichosa,perounamujerexcitadaylocuaz reúne—enmiopinión—lascaracterísticasdetodaslasfuerzasviolentasydesatadas, tantohumanascomonaturales. Ellaselanzóvertiginosamenteenlasinmensascámarasdelamuerte. —Hafallecidodelamaneramásextraña.Puedeserqueéllotomecomoun castigo,peronadasabemosalrespecto.Todoslasientenaella,pobrecita,tanbuena. LaseñoraBrown,quehaamortajadoacientosycientos,confiesaquelegusta,dice que es un trabajo mejor que el de la señorita Smith, la partera, porque cuando venimosalmundosomosunacalamidadydamostrabajo,yhayquecambiarnosa cadamomento;perocuandonosvamos,lohacemostranquilamente,sindesordenar nuestraropa,ysenospuedecolocarcomoestatuas—lapalabraqueempleóera «estatutos»—… pues dice la señora Brown que la pobrecita señora Herogrove presentabaunaspectoespantoso:todahinchadayennegrecida.Yescierto,porqueyo lepedípermisoparaverelcadáver,aprovechandoqueelviudohabíasalido,después devisitaraldoctorAble…

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Entoncesintervineyo. —Alicia —dije casi a gritos—, ¿murió esa mujer a consecuencia de alguna enfermedadinfecciosa?Porqueenesecaso…—agreguéapartándomeysacandomi pañuelo. —No, señor, no. Estaba tan sana anoche como usted y yo. No murió de enfermedad.Murióaconsecuenciadeunaccidente:picaduras.Lasabejaslapicaron. Nomeexplicoporqué,despuésdetantosañosdetenerlascolmenas,peroesascosas soninexplicables.Mitío… Laoleadamayorhabíapasado.Lasnoticiashabíansidoreveladas.Ahorasólo quedaríansuavesondulacionesdereminiscencias. Medirigíhacialapuertadeljardíndiciendo:

—Cuandohayasservidoelalmuerzopuedesretirarte—ymealejésinesperar más. Apesardetodo,laextrañamuertedelaseñoraHeregrovesiguiópreocupándome, aunquenofuesedeorigeninfeccioso,ypasóunayotravezpormimentemientras mededicabaadiversostrabajos.Yaseñalequesemuypocodeabejas,peronoseme ocultaba que, como toda reunión de solteronas, suelen ponerse neuróticas y caprichosas.Quizáseaéseunodelosmotivosporquenuncasemeocurriótener colmenas. Yahora tenía que buscarme otro proveedor de miel. Heregrove debía destruir sus abejas, y aunque continuase viviendo en la aldea le sería imposible proseguirsustareasdeapicultor.Losinsectoseran,indudablemente,peligrosos,y además ¿quién querría la miel elaborada por esa horda de asesinos? Hasta el aproximarsealacasaeraexponerseaunpeligro.Nomeagradalaperspectivade morir acribillado de picaduras, ni deseo acercarme a lugar alguno en que pueda atacarmedesdelosairessemejantemuerte. Elasuntomepreocupódurantevariosdías,enparteporque,alverdisminuirmi reservademiel,lapreocupaciónserenovabaencadacomida,yenpartetambién porquecuandoibadecomprasalaaldeaescuchabaunayotravez,comoenuncoro deHoendel,lasmismasfrases,hastaqueacabéporenterarmedetodalahistoria. Nuestra aldea es populosa, casi una pequeña ciudad, y en ella se puede obtener cualquierartículoqueunonecesite,ymuchosotrosqueanadiehacenfaltaalguna. Poresopuedohacermiscomprassinnecesidaddeefectuarpedidosalacapital.La historiasefiltróatravésdemispreguntasyrespuestasestrictamentecomerciales. —EldoctorAbletuvouncasoexactamenteigualhacetiempo. —EldoctorAbleyelmédicoforenseconversaronsobreelasuntoeneljuzgado. —Heregrovedijoquelasabejassemostraronirritadasyagresivasconél,estos últimosdías,yqueseloadvirtióasumujer. —Elmédicoforensedijoqueelcasoeraclaro:undesgraciadoaccidente. —El médico forense dijo que era indispensable destruir las colmenas, y Heregrovelerespondióque,decualquiermanera,estabadecididoahacerlo. Enloqueamírespecta,elasuntoestabaarreglado.Necesitabaencontrarotro

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proveedor.Yestofué,precisamente,loquemepusofrentealasegundacasualidad:

lasegundaaventurarelacionadaconlamiel,yque—comoahoralocomprendo— estabadestinadaaponerenactividad esaprimeraaventuraqueyoaceptaracasi inconscientemente.

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CapítuloII

Elnuevoapicultos

DEBÍA encontrarotroproveedordemiel.Evidentemente,losapicultoresescaseaban más de lo que yo mismo imaginara. Además, mi temor de que esas relaciones comerciales—entabladasconsimplesaficionados—degeneraranencompromisos socialesmeimpedíarecorrerlaaldeapreguntandoquiénconocíaalgúncolmenero. Estabafirmementedecididoaencontraraalguienquelavendieraalpormenorque nomeobligaraaintervenirenlavidapueblerina.Lasuerte—asílocreíentonces— vinoenmiayudadesdeelprimerinstante.Perolamerapalabra«suerte»nadadice:

puedeserbuenaomala.Yéstaresultómala.Aunquequizásseamejorquedejeen pazalafortuna.Medesagradalapalabra.Tieneunsaborcilloasuperstición,ysoylo bastantesupersticiosoylobastanteinteligenteparacomprendercuántoesloque ignoramosydejartranquilasaesascreencias.Aúnnohesalidodelamaleza,deotro modo no volvería con tanto cuidado sobre mis pasos. Sólo Dios sabe en qué terminarátodoesto.Seré,entonces,prudente,ydiréqueelDestinomecondujoaquel díaporlaavenidaWaller’s. Setratadeunpaseohermosísimoy,almismotiempo,muypocofrecuentado. Está bordeado por una o dos casas, pero tan retiradas y escondidas que pasan inadvertidas a cualquiera. Yo, al menos, no había reparado en ellas, aunque comprendíavagamentequedebíadehaberalgunacasaporallí,cosafácildeadivinar, puesseveíandosotresportillosabiertosenelaltoyfrondososetovivo.Paseabayo tranquilo,gozandocontalfruicióndeaquelsosiegoquehabíaolvidadotodootro objetodemiexcursiónquenofueraelplacerdehacerla,yaque—alamediamilla aproximadamente—laavenidacomienzaadescenderyunoseencuentradepronto enunacalleprofundaycubiertademusgo,queenesaépocadelaño,plenoverano,es unverdaderojardín.Nomeagradanlosvastospanoramas.Losencuentromonótonos, mehacenbostezar.Talvezseaporquesoycortodevista.Peroesasaltasladeras ondulantes,cubiertasdefloressilvestres,meparecenelmásbellodelospaisajes, siemprequeselascontempleadistanciaconveniente,y,cambiandosincesar,hasta encontrarelángulovisualexacto. Mehabíadetenidouninstanteamirarunasmatasexcepcionalmentealtasde enredaderasenflor,cuando,alseguirconlavistasuespiral,mellamólaatención algoquependíadeellas.Setratabadeuncartelitoqueasomabasobreelcerco,enlo altodelterraplén.Almirarlonotéquejuntoaélseabríaunapuertecillaenelseto.La leyendaestabaescritaenletrasdemasiadopequeñasparaqueyolasdistinguiera desdelacalle;poreso,casiinvoluntariamente,subílostoscosescalonesabiertos entreelpasto.

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Y entonces, satisfecho y divertido, sin el más leve presentimiento, leí las siguientespalabras,escritasencorrectasysimétricasletrasromanas:«Elpropietario tieneactualmenteunaciertacantidadsobrantedemiel,queofreceenventa». Creohaberdichoyaque,aunquenosoyescritoryeludo,encuantomeesposible, escribircartas,meufanodemicaligrafía.Estaépocavertiginosaenquevivimosno consideradescortéselescribirenformailegible,niprovechosoeltenerunabuena caligrafía.Yo,sí.Advertídeinmediatoquelamanoquehabíaescritoesecartel comprendíaloqueesteartetienedefundamental.«Elestiloeselhombre»;puesbien, laletraeselcaballero.Loscaracteresimitaban—comodeberíandehacerlotodoslos anunciosdelmundo—lasincomparablesmayúsculasdelaColumnadeTrajano;sin embargo, quien era capaz de trazar esos exquisitos y firmes rasgos caligráficos dominaría,seguramente,unaimpecablebastardilla.Había,sinembargo,undetalle curioso:¿porquésehabíacolocadoeseanunciotancuidadosamenteescritoenuna callemusgosaysolitaria,ycasifueradelalcancedelavista?Pero,alcabo,allíestaba mimiel.Yahabíaencontradoalmásaisladodelosproveedores. Esteconjuntodecircunstanciasexplica—aunqueparezcaimperdonable—mi precipitaciónsinprecedentes.Casisinreflexionarenquéclasederecibimientoseme haría y en qué complicaciones me vería envuelto, levanté el pasador, recorrí un senderitoqueatravesabaunbosquedeavellanosymeencontrédepronto,comodiría «elpobrecitoMr.Yeats,tanbueno»,en«unclarorumorosodeabejas». Alolargodetrescostadosseextendíaunpradobordeadodeplantasherbáceasen profusión;estecéspedascendíaensuavesondulacioneshastaelespesocercodeboj, porencimadelcualasomabansusramaslosavellanos.Sobreelcuartocostadose veíaunacasabaja,deparedesblancas,cuyosventanalesdabanalapradera. Sobreelcéspedmismosealineabanordenadamenteesoschalecitossuizosen miniaturaquehanvenidoareemplazaralaspintorescasperoinsalubrescolmenas.El aireestabapobladodeabejas.Unpocoaprensivo,despuésdenuestratragedialocal, medetuve,preguntándomeenquémomentoesasextrañassocialistasconsiderarían invadidossusdominiosy,dejandodehacermiel,todaslasobrerasseuniríanpara atacaralexplotador.Tanocupadoestabaenavizorarcualquiertentativadeataque aéreoquemesobresaltécuandounavozserenadijoamilado:

—Estas obreras no son agresivas. Hasta el momento, por lo menos, obtengo excelentesresultadosconlasreinasholandesas,demodoquenotengonecesidadde perturbarcontinuamentelosnerviosdelaspobres.Bastanteirasciblessonya,sin excitarlasaúnmásconsangreitaliana. Mevolví,ycontempléunrostroapacible,unaespeciedeDanteapolítico,siseme permitedecirloasí,sinllamársemepedante.Eraunafisonomíafría;quizásseríamás exactodecirqueestabacongeladaporlameditaciónhastaelpuntodequetodaslas modalidadesypasiones,queestánennosotrosenestadolíquidoyhastagaseoso,se habíansolidificadoenella.Eserostrosepreocupabamuypocodelaopiniónpública, peromuchísimodesupropiojuiciosobresímismo.

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Peronodebodivagarsobreestepunto.Supongoque,comotodomalescritor,me cuestaceñirmeestrictamentealoshechos.Lomásprobableesquenoadvirtiesede inmediatoesteconjuntodedetalles.Peromeconstaquequedéimpresionado,pues recuerdoquedijeentremí:«¡QuéparecidoaDante!»,yluegotuvequecontenerme (puesmiimaginaciónesvolandera,comohanpodidoapreciarloslectoresqueme hanseguidohastaaquí)paranoseguirpensandocómoselasarreglaríaDante—sise reencarnase— para situar su visita al Infierno. ¿Dónde ubicaría la entrada de la caverna?Enlaguerramoderna,talvez,oenunarrabalsórdido,peronuncaenel camponienunaaldea. —Esustedmiprimercliente—continuóél,puescomprendióquemipensamiento estabalejosdeallíydeseaba,sinduda,tranquilizarme,paraquemesintiesecómodo —.Hasidoustedmuyamablealrecorrertanlargotrayectodesdesucasa… —Pero,entonces…,¿meconoceusted?—interrumpíyo—.Nosuelofrecuentar laaldea,nitengoamigosenella;tampocorecuerdohaberlevistoantes.Ustedha llegadohacepoco,¿noesverdad?Pasoamenudoporestecamino,ynorecuerdo habervistoanteriormenteelcartelqueexplicamivisita. —Nadielohavisto—replicó—.Llevavariosdíasdondeestá,ybuenapartedela «sociedad»localhapasadoporaquí,peronadiesetomólamolestiadesubirlos escalonesparaleerlo. Estaobservaciónmesorprendió.Nocondecíaconsupersonalidad.Poresome atrevíadecir,ariesgodeparecerimpertinente:

—Vigilaustedsucalleysucartelcomoelpescadorlalíneayelcorchodesu aparejo. —Síyno—respondiósonriendo.Evidentemente,mispalabrasnoloturbaronen lomásmínimo. Mepareciócorrectovolveraltemaanterior. —¿Havisitadoelotroextremodelaaldeayhavistoustedmicasa?—pregunté. —Debo confesarle que no —respondió sonriendo también—. He estado muy ocupadoinstalándome;además,lomismoqueusted,elverdaderomotivoqueme indujoaradicarmeenelcamponofuéeldehaceramistades,sinoeldeocuparmede losmilinteresesquelaciudad,consusdistracciones,nonospermitecultivar. —¿Cómo?,entonces… —Bien, bien —se apresuró a decir amablemente—, hay tantas maneras de mostrarse discreto cuando el asunto está ya solucionado, que algunas veces he pensadoquesinosguiásemosporeselematanmenospreciadoseevitaríanmuchas preguntas. Creo que coincidimos en que esas preguntas constituyen siempre una violación—poríntimaquesea—delaislamientoqueambosapreciamostanto. Nopudemenosdesonreíralvercómoleíaenmispensamientos,yéltambién sonrió,noconloslabios,perosíconlosmúsculosquerodeabansuspenetrantesojos. —Ninguno que se precie de observador —continuó— dejará de advertir que llevamosconnosotrosunagranpartedenuestropasadoydenuestromedioambiente

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habitual.Nosoygeólogo,peroséquelatierrasiempreagradeceycompensala atención que le prestamos. Esta aldea, como tantas otras de Inglaterra, es un rompecabezas de terrenos diversos. Esto, además, nos revela algo del pasado. Nuestrosascendientesseradicaronaquíparavivirdelproductodelatierra,nopara huirdelasciudades.Necesitaron,porconsiguiente,agua,arboledasylabranza;delos bosques obtuvieron leña y bellotas para los cerdos; los terrenos fértiles les proporcionaron buenas cosechas y, sobre todo, agua potable. Ahora bien, para conseguirtodoestoesnecesarioinstalarseallídondelascapasgeológicashansido excavadas por el agua, dando así al hombre una parte de cada uno de dichos elementos. «Ustedresideenlapartegredosadelaaldea.Yoestoyjuntoalterrenoliviano,el humus.Adviertoensuspantalonesmanchitasdegredaseca.Deunaconclusiónsaco otra.Quizásnohubierallegadoaesaprimeradeducciónquemerevelódóndevivía ustedsiellanomehubiesedadolasegundaindicación:queustedvivesoloynole agradaquelecuidendemasiado:enunapalabra,queustedseencuentramejorcuando estásolo». —Pero¿porqué?… —… ¿por qué el cartel —interrumpió—, tan bien escrito, y que invita al transeúnte a comprar, fué colgado fuera del alcance de la vista? Un simple experimento.Sabemosquelavidapueblerinaesunproblema.Independiente,sí,pero expuesta a perder esa libertad mucho más pronto que en la ciudad misma. Un investigadornonecesitaaislamientototal.Porelcontrario,cuandoestabatrabajando, semeocurríaamenudoqueseríaunagranayudadiscutirmisproblemasconuna persona a quien le interesasen, pero, sin dejarse absorber por ellos. Hay razonamientosqueseformulanypesanmásrápidamenteenformaoralqueescrita,y, confrecuencia,elquenosescucha,porinexpertoquesea,veelerrorqueunomismo hapasadoporalto. «Unaceladaextraordinariamentesencillayeficazdelaselecciónnatural»,pensé

yo.

—Estáustedpensando,sinduda,quetratoamisvecinoscomopresas,yqueha

tenidoladesgraciadecaerenlatrampa.Peronecesitoayudaparasolucionarun

problemaquedebeinteresaralhombreindicadotantocomomeapasionaamí.No

soyapicultor,nitengodeseosdeconoceraesosespecialistas.Recuerdeustedlafrase

deEnriqueFord:«Unespecialistaesunapersonaquesiemprenosdiceloqueno

puedehacerse».Enlascienciaspuras,lomismoqueenlasaplicadas,hecomprobado

laveracidaddeesteaserto.Siemprenosrepitenquetodohasidoyadescubierto,que

yanohaymisterios,quenadaquedaporinvestigar.

—Investigausted,sinduda,acercadelasabejas—interrumpí—,pero¡yosólo

deseocomersumiel!

—Lacomeráusted;peroóigamehastaelfin.Luego,siseconvierteenmicliente,

peronoenmiamigo,haréquelellevenperiódicamentelaremesademiel,evitando

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asítodoriesgodeulterioresconversaciones.Vineaquíparaestudiarlasabejas.Para mílamielesunsimplesubproducto,delcualdeseodesembarazarmecuantoantes. ¡NopertenezcoalaescueladeMaeterlinck!Creoqueestimóenmuchomásdeloque valelainteligenciadelasabejas.Decualquiermanera,ellanomeinteresa.Todami vidaheestimadolainteligenciadelossereshumanosnoporloslibrosolaspalabras, sino por las huellas que ha dejado. Ahora quiero estudiar otra cosa, guiándome tambiénporsushuellas.Deseoconocerlasreaccionesdelasabejas.Alfin,setrata también de seres gregarios, acostumbrados a vivir en ciudades populosas. Pero, aunque en esto se asemejen a nosotros, ¡qué distintas son! Hay un sinfín de problemasquedeboestudiar.Sedirigensiempreadeterminadasflores;luego,para elegirlassiempre,debentenerunavisiónespecial;además,conesasfloreshande elaborarunamielparticular.Podríamosobtenertiposdiversosdemiel,conflores seleccionadas… Estabayolevementeinteresado,perocomenzabaasentirunimperiosodeseode obtenermimielysalirdeallí. —Asíes—dijedistraídamente—,supongoquehabríamercadoparaunamiel especial,comolohayparatiposdeterminadosdejaleaymermelada. Élcomprendiómiinquietud. —Siquiereustedpasaradentro,leharésupaquete—dijo,conduciéndomehacia lacasa. Entramos en una habitación sobre el costado izquierdo del vestíbulo. Evidentemente,aquélerasulaboratorio. —Dentrodeuninstanteletraerélospanalesylosfrascos—dijo—.Perdone ustedsileheaburrido.Sí,porcierto;yañadiré,pidiendonuevamentedisculpas,que nofuédeltodoinvoluntario.¿SeacuerdausteddeaquellatonteríadeOscarWilde:

«Uncaballeronuncaesdescortésinvoluntariamente»?Quizásseamásexactodecir queunainteligenciadesarrolladaesaquellaquenuncahastíainvoluntariamente. Minacientehastíosedesvaneció,yvolvíaexperimentarunasorpresanodeltodo agradable.Tuvelasensacióndequedartensoyerguidoanteellevetemor. —Temonocomprenderbien,Mr… —Mycroft,sileplace—respondióconsutranquilasonrisa,quedesmentíami inquietud—. La verdad es —añadió— que puse allí el cartelito como apostando conmigo mismo a que en la aldea encontraría un investigador como yo: no un especialista,niunindividuoconvencional.Confiesoquedescubrí,antesqueusted, quehabíaperdidolaapuesta. —¿Porquéinsistió,entonces?—preguntéconacritud. —Vengaustedaquí—respondióenseguida,contonocasiimperativo. Estabadepie,conlamanocolocadasobreunacampanadevidrio,invertida. Debajo,enuntrocitodepapelblanco,seveíaunobjetominúsculo.Meadelanté,casi involuntariamente,alescucharsuorden,ypude,entonces,distinguirquéera. —¿Unaabejamuerta?—preguntéconairededesafío.

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Levantólacampanaymedióunalentedegrantamaño.Cuandolatomé,levantó otraabejamuertaqueestabasobreelantepechodelaventana,ylacolocósobreel papel,juntoalaprimera. —¿Quiereustedexaminarestosdoscuerposatravésdelalente? —Amímepareceniguales—comencéadecircuando,bajolalentedeaumento, viadelantarseunaspinzasqueapretaronelabdomendeunodelosinsectos.Elcuerpo seestremecióunpoco,yelaguijón,curvocomounsable,fuéproyectadohacia afuera, para retraerse tan pronto como cesó la presión. Sin darme tiempo para preguntarquésignificabataninútilexperiencia,laspinzasseadelantarondenuevo haciaelabdomendelasegundaabeja,loapretaronenigualforma,yemergióel aguijón…pero¡quéaguijón!Securvabahastaamenazarcasielpropiotóraxdel insectomuerto,defendidoporsubrillantecotademalla. Juntoamihombro,lavozdijo:

—Aquítieneustedunbonitoproblema.Laúltimaes,naturalmente,italiana.Esas abejas son siempre feroces, pero, después de comparar cuidadosamente este espécimenconlasitalianasvulgares,deduzcoquesetratadeunavariedadespecial. Esnotable,aundesdeelpuntodevistapsicológico,aunqueelrestodesucuerpo,a excepcióndelaguijón,seafisiológicamentenormal.Tieneelgeniodeunaavispa. Atacahastaquelamatan.Naturalmente,vinieronenenjambre,demodoquepude disecargrancantidaddeejemplares.Todastienenunsuperaguijón.Estoyasería bastanteinteresanteparaunapicultoraficionado;peromuchomáscuriosofuéel resultadodeestepequeñoexperimentobioquímico. Dirigiéndoseaunarepisa,sacóuntubodevidriodelgrosordeunaagujadetejer. —Enestetubo—dijo—hayapenasmediadocenadegotasdeveneno.Losaqué delaguijóndeestasabejas.Talvezmehubieraparecidoinnecesariohacerlosino fueraporquemiscolmenasfueronatacadas.Cuandoviloqueestabasucediendo,me puse los guantes y, protegiéndome con tules, me dispuse a defenderme con un fumigadorespecial.Eneseinstantesaliómipobremastín.Lasinvasorasnonos prestaban atención, del mismo modo que en una batalla los soldados no desperdiciaríanmunicionesencuervosybuitres.Perounodelospequeñosmonstruos volósobrenuestrascabezas,percibióelolordelperro,bajóenpicada,clavósu aguijón,ymipobreRollodióunaullidoycayó.Mientrasloarrastrabahaciaadentro, luchóunosinstantesconlamuerte.Creíqueunainyeccióndealcanforlosalvaría, aunquesufríatantoquepensésinoseríamejorpegarleuntiroenlacabezasieldolor nocesaba.Perodeprontoquedóinmóvil,conlalenguacolgante…:habíamuerto. »Hetenidooportunidaddeestudiartoxicologíadurantealgunosaños.Elúnico venenocomparableconésteporsueficacia—aunque,naturalmente,subasequímica estáincluidaenelgrupodelosácidosfórmicos—eslasecreciónaltamentevirulenta dedosarañas:unapequeñayamarillentaqueviveenelnortedeQueesland,ylaque llaman en California meridional “la viuda negra”. Ni la gigantesca Paraponera Clavata, descubierta recientemente en las Guayanas, llega a tener tanto poder

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venenoso,yaquesuponzoñasóloalcanzaaparalizarunmiembrodurantecierto númerodehoras». —Pero—dijeyo—¿quésignificatodoesto? Sindarmeplenacuentadeello,intuíaqueelambienteseibatornandocadavez mássiniestro.Estabadeseandoescapar,ylamentabahaberentradoallí,peroapesar de todo comprendía que retirarme en aquel momento, con el problema a medio solucionar,hubierasidollevármeloconmigo,comounenjambredeabejasquevuela traseldesgraciadoquenoconsigueeludirlas.Loqueoídeinmediatonohizosino confirmarmisdudasydefiniraúnmásclaramentemistristespresentimientos. —Yalehedichoquecoloquéesecartelito,enprimerlugarporquedeseabahacer unapequeñaexperiencia,aversiencontrabaunposiblecolega,yensegundotérmino porque, después de recibir una visita tan inesperada como curiosa: la de mis agresoras,quebienpuedollamarinhumanas,comprendíquenecesitabaacudirauna personaquefuera,almismotiempo,unaespeciedeermitaño,paraquenocomentase loquesepresentódesdeelprimerinstantecomounasuntodesagradableydifícil. Ademásdebíaseraficionadoalamiel. —¿Porquélodelamiel?—dijeconciertavaguedadyapocamiento. Mipensamientoíntegroseconcentrabaenaquelmomentoenlasolaideadeque, como la mosca adherida al papel engomado, yo me hundía cada vez más profundamenteenaquelhorribleasunto. —Porqueustedhabráadvertido,seguramente,quelosHeregroveeranlosúnicos quevendíanmielenestalocalidad.Quizásfueranpobres.Porciertoquenoestrabajo demillonarios,peroeralaúnicaocupaciónquetenían.Luego,cualquieraficionadoa lamiel,quenocompraraelproductocomercializado,podríainformarmesobrelos Heregrove,yaqueforzosamentehabríasidoclientedeellos. —¿Yporquénolosvisitóustedmismo—inquiríconciertoenojo—,opreguntó enelpuebloloquedeseabasaberacercadelosHeregrove?¿Porquétantomisterio,y quénecesidadhabíadetenderceladasalcuriosodesprevenido? Pormásquetratédedaramisobservacionesuntonojocoso,enelfondome esforzabaporserlomásimpertinenteposible,porqueyameestabafastidiandoel asuntoy,loqueespeor,temíaque,despuésdemienojo,tuvierabuenasrazonespara atemorizarme.Parasuavizarlascosasañadíentonoconciliador:

—Aunquedeboconfesarquelatrampafuncionóperfectamente. Volvióasonreíramablemente.Nopudemenosdepensarque,sierainevitable quemevieramezcladoendificultadesajenas,nomeseríafácilhallarhombremás enérgicoyhábilconquienafrontarlatempestad.Estoeraindudable.Aunahora desearíanohaberintervenidoentodoaquello…,pero,comoyahedicho,hayque tenerencuentaalDestino. —No diga usted celada. Diga mi S.O.S., al cual usted respondió con tanta generosidad. —Su voz era también tranquilizadora—. Yo no podía hacer mis averiguacionesenlaaldeaporquehubieradespertadosospechas,ademásdeatraerme

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aliadosindeseables. Noséporquémesentítranquilizado—locualerairracional—aloírqueme calificaba implícitamente de «aliado deseable», aunque ello me ligaba aún más íntimamenteaunhechoquenoentendíaymeinspirabavehementessospechas. —VisitaralosHeregroveestaba,naturalmente,descartado.Hubierasidopeorira laaldeaahaceraveriguaciones.Loqueélhahecho,oloqueamboshicieron,es evidente, aunque debo añadir que se trata de algo tan sorprendente que me ha proyectado a una asociación de ideas que creía haber abandonado para siempre. Heregrove ha criado un tipo de abejas destinado a arruinar a todos los demás apicultores. Confieso que la idea es ingeniosa. Además lo he comprobado. He averiguadoquehastahacepocosañoshabíamuchosapicultoresenestazona.Ahora, comoustedsabe,nohaymaneradeobtenermielenlalocalidad. —Pero —interrumpí yo, pues mi interés en esta extraordinaria historia comenzaba a superar mis temores, ¡era tan ilógico, deshilvanado y ridículo todo aquello!— ¡qué caudal de ingenio y energía tan absurdamente desperdiciado en acapararelmercadodemielenAshtonClearwater! —Así es; también lo he pensado yo, y me ha desconcertado —replicó—. Naturalmente,losinventoressonindividuosraros.Soncapacesdearruinarseporun experimento,ycontaldedescubriralgosacrificaríancualquiernúmerodevidas humanas,incluyendolapropia.Apesardetodo,mehaintrigado.Claroestáque despuésdelataqueamiscolmenascomprendíquelacosairíaenaumento.Los apicultoresnosuelensospechardelosdemás.TalvezHeregrovedescubrióestoenel transcursodesusinvestigaciones,ytratódedarconunmediodehacerproducirasu hallazgo.Suabeja-giganteprocedióquizáscomounmatóndelRenacimiento,ocomo elmonstruodeFrankenstein,ysalióamatarporcuentapropia.Probablementelaidea seleocurriódespuésdeunepisodiosemejante.«¡Ohocasión!,¡grandeestuculpa! Túeres…». —Porfavor—dije—,enesteinstanteprefierolapsicologíaalapoesía,ylos hechosconcretosatodolodemás. —Bien—repusosonriendo—,lepuedoasegurarquelasabejasdeHeregrove cayeron,literalmente,delcielo.Porfortunasontanestúpidasque,aunqueéllasenvió conesefin,nopudieroncomunicarlequesuexpediciónmortíferahabíafracasado. —¿Cómofracasó?¿Cómopudofracasar?—exclamé. —Ustedsóloquiererealidades—dijoconunarisita—,ynoteorías.Locual, evidentemente,esimposiblesideseacomprenderalgo.Peroahíestáelhecho;como susojosyoídosselodemuestran,elequipolocalsobrevivió. —Entonces —dije con un suspiro de alivio—, no son tan mortíferas como temíamos. —¡Oh,sí,yalocreoqueloson!—añadiótranquilamente—.Yaleexpliquéque tratéderechazarelprimerataque,ycuandomipobreRollohubomuertoynadamás pudehacerensufavor,resolvíhacerunesfuerzoparasalvaralmenosmisabejas.Me

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envolvíentules,ydespuésdeproveermedeguantesllenéelfumigadorconunvapor muypotentequeyahabíatenidoocasióndeusarciertavezquemeviatacadoen circunstancias muy parecidas. Lo tomé entonces por una casualidad, pero ahora sospechoquesetratabadeundescubrimientosimilarhechoporunindividuocomo nuestro actual enemigo. Por lo común, los descubrimientos se repiten, y caen a menudoenmanosocerebrosindeseables. —¿Yfuésuficienteelvapor? Estabaansiosoporoírsurespuesta.Laedadyelhábitodeunalargacalma predisponíanaesehombreacontemplarelpasadoconigualinterésqueelpresente. Yoacababadeinterrumpirmipaseo,habíaperdidomialmuerzo,ynisiquieratenía aseguradamimiel.Enrealidad,sólomequedaríaallíhastasabersipodíaretirarme sin peligro. No tenía la menor intención de partir mientras corriera el riesgo de encontrarme,enunapaciblerincóndelsendero,conunrepentinozumbidoy,sin podersiquieracubrirmelacara,seracribilladoconesasmortíferasagujascalentadas al rojo vivo. Tampoco pensaba permanecer allí perdiendo tiempo, a partir del momentoenquesupieraquelacosta(o,mejordicho,elcielo)estabadespejada. —Sí,sí,elvaporprodujosuefecto.Noestaríayoaquísinohubiesesidoeficaz. Unadeellastrepóporunademispiernasylafumiguéenelinstanteenquese disponíaapicarme.Sontanferocesqueseabrencaminoatravésdecualquiercosa. Creoquelosguantesnonosprotegeríanmuchotiempodeesosaguijonesgigantes. Hastalasabejascomunessontemiblesguerreros.Notendríamoslamenorposibilidad devencerlassisutamañollegaseaunaquintapartedelnuestro. Alvermimiradaopaca,sedirigióhacialapuertaygritó:

—SeñoraSimpkins,hagaustedelfavordeponerotrocubiertoenlamesay avisarnoscuandoestélistoelalmuerzo. Sevolvióhaciamí. —Se quedará usted, ¿no es cierto? No quiero parecer alarmista, pero se lo aconsejaría. Comprendo que he tardado mucho en explicarle el caso, pero mi experienciamedicequeestosproblemassólosecaptancuandosedominaunaserie dedetallesqueaprimeravistapareceríanociosos. Delfondodelacasallegaronquejasalgoasmáticas,perotranquilizadoras. —¡Cuandoestélistoelalmuerzo!Pueshaceveinteminutosqueestápronto,y mástambién.Hayuntrozodesalmónfiambre.Yelpasteldeperdicesrecalentado quedóbastantebien.Ayernohubierasoportadolaespera,perohoyhaquedadomuy bien.Ytartadegrosellas,fría,concremabatida…Nuncacreíqueseendureciese hoy… Laenumeraciónquetanagradablefueraamisoídosnolofuémenosamivista, pero,sobretodo,resultóexquisitaalpaladar.Mihuéspedentendíademanjaresy vinos.Hablóbienylocuazmente,evitandoeneltranscursodelacomidaeltema «profesional». Hambriento, al principio me dediqué a comer, siguiendo su conversación.Peroalospostrescomencéapensarqueaquellacomidateníaalgode

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siniestro.Estabayoencompañíadeundesconocidoqueacababadeformularlas insinuaciones más terribles y me había mostrado, en la habitación contigua, una cantidaddevenenocapazdematarmeenmediodedoloresatrocesenmenosdeun minuto.Másaún,elmédicoforensequeinvestigarauncasoasíafirmaríaquemi muertesedebíaalapicaduradeunapulga.Cuandopenséenelmédicoforense, empujérápidamentemiplato. —Sihaconcluidousted—dijomihuéspedlevantándose—,noledetendrénada más que unos minutos. Sin embargo —añadió bajando la voz—, conviene que terminemos nuestra discusión fuera del alcance de oídos que se atemorizan fácilmente. Volvíaexperimentaresaturbaciónextraña,irracional,queproducelalisonja cuandoalplacerquenoscausasemezclaciertotemoracercadesuorigen.Yoestaba yaalgoalarmado,ynosinmotivo.Noobstante,merepetíasincesar:

«Convienesaberlopeor;latácticadelavestruzdenadavalecuandosecorreel

peligrodeseratacadoporlaespalda,yelataqueesmortífero».

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CapítuloIII

Golpeporgolpe

—RESUMIENDO —dijo mi huésped cuando estuvimos sentados nuevamente en el laboratorio,entrelostubosdeensayoylasabejasmuertas,queañadíaninterésasus palabras—,cuantomáspiensoenlaobradeHeregrove,másmereafirmoenlaidea dequedióconestedescubrimientoeneltranscursodesusinvestigacionessobrela críadeabejas. —Pero¿cómoderrotóustedasusabejasdurantelaagresión?¿Novolvieron acaso? —Sí, pero esa vez me encontraron preparado. Por eso pienso, es una mera deducción,peroamenudonotenemosotraarma…—Aquívolviósurisitaburlona, quemehizotemerotravueltaalpasadoo,loquehubierasidoaúnpeor,alateoría—, piensoqueHeregrovesóloconocelafisiologíadelasabejas.Estoysegurodeque sabe muy poco acerca de su psicología, de sus normas de conducta; aunque yo tampococreoconocerlasprofundamente.Loseguroesquedesconocíaquehayuna defensacontrasuabeja-pirata.Yaledijequemeinteresanmásmisabejasquesu miel.Paseusteduninstanteamibiblioteca.Allípodréexplicarlemejor.Unejemplo alcaso—añadió,adivinandomiimpaciencia—sueleahorrartiempo. Luego,conundejodesuperioridadquemeobligóaobedecer,yaquedetestolos incidentesdesagradables,agregó:

—Especialmente cuando una inteligencia no familiarizada con ciertos hechos debecomprenderlosclaramente. Juntoalaventanadelabibliotecapendíaunajaulaconunayuntadepájaros.Yo estuveapuntodeadelantarmeatomarasiento,puesenellaboratoriohabíaocupado unincómodobanco;perodeprontosentíquemereteníaporelhombro. —¡Nosemueva!—susurrómiextrañoapicultor—.Observelospájarosyno hableenvozalta. —¿Quéesloquedeboobservar?—murmuréconmásfastidiodelqueyomismo mepropusiera.Meirritabantodosesosmisterios. —¿Noadvierteustednada?—continuóelsusurro—.¿Nisiquieracuandosele llamalaatenciónsobreello? —Veodospajaritos—murmuré,siguiendoalafuerzaconelridículojuego—. Unoestáposadoenelpalillosuperior,elotro,enelmásbajo. Enaquelmomento,elabsurdodetomarparteenunapruebadeinteligencia,como cualquierescolaratrasado,yelqueuncompletodesconocidomelaimpusieseme irritarontantoquenoquisecontinuarcuchicheando.Enaltavoz,pregunté:

—¿Quiereustedhacerelfavordeexplicarmequéesloqueestamosobservandoy

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quésignifica? —Bien, sus palabras han puesto fin a la exhibición —replicó despreocupadamente—.Enloquerespectaaunaclave,elconocidopasaje:«Mirad cómoloscielos»…,hastadondedice:«Latérreavestiduradeladescomposición»… delMercaderdeVenecia,encierralaexplicación. Aladvertirentoncesquemienojocomenzabaadominarmedejódesonreíry añadió:

—Caballero,perdoneustedaunanciano.Nosetratadeunamuestradesenilidad, sino de algo casi tan pasado de moda como ésta: la paciente y exhaustiva investigación. Cuando entramos, esos pájaros estaban cantando. Uno de ellos, al menos,lohacía:elmacho,cantabanaturalmenteylahembraloescuchabaabsorta. No,noesqueestéustedsordo:esquesusojosnoestánacostumbradosaobservar. Erabienvisiblequelagargantasehinchabay elpiquitoseabría.Nohay oído humano—¿entiendeustedahoramicitadeShakespeare?—capazdeapreciaresas notasquelahembraencuentratanhermosas. —Sí,Mr.Mycroft,sí—respondíuntantoaplacado,puessetratabadeunhecho extrañoquenuncahabíaoídomencionarantes,ymeagradanloshechosextraños—. Pero¿quérelaciónexisteentreestospájarosylasabejas?¿Acasosonellosquienes alejanalospiratas? —Estáustedmuycercadelaverdad—replicóinesperadamente. —¿Y cómo diablos puede ese canto que no oímos alejar una abeja que, probablemente,essorda?Heoídohablardepájarosinsectívorosquesealimentande abejas,pero… —Aúnnoconocemoselpájarocapazderealizaresahazaña,peroestecantor «secreto»esalgoquenuestrosantepasadosnisospechabansiquiera.Sinembargo, ahoraconocemosuncantantemaravillosoquepuederealizarloqueustedpide.Es másnotablequecualquierpájaro:setratadeunamariposaqueemitenotasque escapan al oído humano. Me vi precisado a mostrarle estas avecillas porque estudiándolasobtuveunaseriedeelementosquepuedensernosdeenormeutilidad. Ellasmeproporcionaronmisprimerasgrabacionesfonográficas.Unavezqueaprendí a realizar este trabajo, y que la hembrita me demostró amablemente —con su arrobadaatención—quehabíacaptadolanotadeseada,abordélatareaaúnmás difícildegrabarlavozsutilísimayestudiarsusefectosenunauditoriocomplejoy sensitivo. Estábamos otra vez en la biblioteca. Mr. Mycroft me había contagiado su entusiasmo—puesmeinteresabanlosaparatosmecánicos—;sacódeunarepisalo queparecíaundiminutogramófonodeconfeccióndoméstica,combinadoconun barógrafo.Eltamborcillomostrabalíneasquebradas,semejantesalasqueviencierta oportunidad en un aparato sismográfico. Junto a este tambor se veía una cañita pequeñayhueca,cuyautilidadnosospechéenaquelmomento.Pusoenmarchael mecanismo,ylaplumacomenzóatrazarrápidosrasgossobreelpapel,entantoque

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eltamborgirabalentamente. —Estáustedoyendounadelasvocesmásextraordinariasdelmundo—observó Mr.Mycroftconairesatisfecho. —Esodiráusted—repliquéconciertaacritud—.Peroyaquelegustanlascitas para interpretar opiniones ajenas, le recordaré unas palabras de los Hilanderos mágicosdeHansAndersen:«¡Elreyandasinropas!—gritóelniño». —TampocoquedaríamalunadeDickens—dijoriéndose—:«¡Noexistelatal señoradeHarris!».Peroleaseguroqueenestahabitaciónresuenaunavoz,aunque sóloseaunavoz«envasada»,mientrasestaagujacontinúevibrando.Mire. Abriódeparenparunpaneldelaparedquedabaaljardínydejóaldescubierto laparteposteriordeunacolmena,protegidaporunaláminadevidrio.Unadensa muchedumbredeabejasibayveníaporlospanales.Retrocedióunospasosehizo girarelaltavozdelgramófonohastadirigirlohacialacolmena.Endoszancadas estuvootravezjuntoalapared.Conrápidomovimiento,corriólahojadevidrioy dejóaldescubierto elpanal.Seoyóclaramentecómo elindustriosozumbido se transformabaenunairadorumordeprotesta.Medirigíhacialapuerta,cuandode prontocesóelrumor,másrápidamenteaúndeloquehabíacomenzado.Peronopara volveralserenozumbidodeltrabajo,no:unabsolutosilencioreinabaenlacolmena. Parecíaaquellolaversión,enelmundoanimal,delCastillodelaBellaDurmiente.La manodeMr.Mycroftseextendió.Callóelaparatoy,alcesarelúltimotemblordela pluma,lasabejasvolvieronalavida.Duranteunsegundoparecieronvacilar,comoel público de un teatro antes de estallar en aplausos. Pero yo no quise esperar la ovación.Sinpedirautorización,cerrédegolpeelcristal.Pocosminutosdespués, estabantanocupadascomosiempre,fabricandosueternamiel. —Podría usted haber esperado un poco —dijo Mr. Mycroft—. Están tan atontadasque,porlocomún,reanudaninmediatamentesutrabajo,queparaellas, como para todos los seres laboriosos, es la mejor evasión de los asuntos desagradables y las extrañas circunstancias de la vida. Bien, así derroté a los invasores.Contralosaeroplanostenemosaparatosdelocalización,peronohemos encontradoaúnlanotacapazdehaceolvidaralospilotosenemigossuintenciónde bombardearnos.CuandolasabejasdeHeregrovevolvieron,yoestabapreparado,con miscañonesapuntandoalcielo.Descendieron.Encuantoestuvieronalalcancedelas ondas—locuallogréaveriguarhaciendoexperienciasconmispropiosinsectos— emitímisilenciosaordenderetirada.«Dulcessonlasmelodíasqueoímos,peromás dulcesaúnlasqueescapananuestrossentidos».Porciertoqueloson,sisalvan nuestrascolmenas.Yahabíacomenzadolaluchaentremisabejasylasinvasoras, peroalprimerrasgodelaplumasobreeltamborviqueseseparaban.Lasmíasse posaronfrenteasuscolmenas.Encuantoalasenemigas,unasseposaronenlos árboles y en las flores, otras sobre el césped. Entonces fué cuando recogí los ejemplaresnecesariosparaefectuarlaspruebasquelehemostrado. —Un momento —interrumpí. Hasta entonces había escuchado pasivamente,

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contemplando boquiabierto, como cualquier tonto, un invento que podía ser calificadodemágico,obien,demecanismonormalycorriente,porloquesepodía deducir,peroahorapisabaterrenosólido,ymesentíseguro—.Unmomento—repetí —.Hayalgoraroentodoesto.Meinteresanbastantelosgramófonos,yavecesleo cosasreferentesaellos.Tengoentendidoqueelmejoraparatomodernoesincapazde registrar la nota más alta que el oído humano puede percibir. ¿Cómo explicar entoncesestassupernotas? —Me alegro de que entienda usted de estos asuntos —replicó—, pues así resultarámásinteresanteladescripciónqueleharédeesteingeniosojuguetito.Tal vezsepaustedqueGaltonfabricóunsilbatoqueemitenotasinaccesiblesaloído humano, pero no al de los perros. Este silbato me dió la clave de este tipo de investigaciones.Apliquéelmismoprincipiomedianteesacañahuecaqueveusted junto al mecanismo. Le ahorraré detalles; bástele saber que las vibraciones excesivamentealtasydelicadasparasergrabadasporungramófonocomúnenun discocorrientesetransportandurantelasgrabación,yluego,medianteunmecanismo tansencillocomoingenioso,seelevannuevamente,reproduciendolamismanota inicial.Idénticoprincipiosehaaplicadoyaalcinematógrafo:seimprime,atravésde unfiltro,unapelículaenblancoynegroquecontengatodoslostonos,aunquenolos colores, de la luz visible, y luego se proyecta esa película a través de un filtro complementarioquenoslamuestracoloreada.Esofué,precisamente,loquesehizo alfotografiarelDelhiDurbardelreyJorgeV.Hastaelpresente,lasdificultadesde sincronización han paralizado el proceso. Pero en lo que respecta al sonido, los obstáculosnosontangraves,ypudesuperarlossindesperdiciardemasiadotiempo. —Ciertamente—meviobligadoareconocer—,todoestoesmuyingenioso.Pero ¿quésucedióaldetenerseelgramófono?Nolohabrátenidoustedenmarchahastael anochecer. —Confieso que estuve bastante intranquilo. Mientras sonaba el primer disco, echéenunabolsaelmayornúmerodeinsectosenemigosquepude.Perolacosano fuénecesaria,salvoenloqueserefiereamisexperienciasdelaboratorio.Eldoctor Cheeseman tiene razón. Cuando la reacción instintiva de un insecto ha sido totalmentedominada,esincapazderecordarycontinuarsutrabajocomonosotros. Tienequevolverasupuntodepartida,comosucedeconloscontusosquepadecen ataquesdeamnesiaqueduranaños,mesesosemanasenteras,despuésdelgolpe. Cuando las abejas volvieron en sí, las que quedaban libres huyeron y las mías continuarontrabajando. —¿Ynuncaregresaron? —Unaodosveces,perotengolaimpresióndequeseestáformandoenellasuna especiedereflejocondicionado. —Bueno,ahoraustedestáfueradetodopeligro.Nosésihaoídohablardela tragedia,peroelmédicoforenseordenóaHeregrovequedestruyerasuscolmenas. Supongoquelasemanapróxima,amástardar,lajusticiacomprobarásihasido

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obedecidaono. Mr.Mycroftmemiró. —Conozco mejor a los hombres perversos que a las abejas dañinas. Tal vez Heregrove destruya sus colmenas. Pero, y recuerde usted bien mis palabras, no abandonarálaapicultura,ysusfuturosenjambresnoseránmenosdañinosqueéstos; por lo contrario, serán peores, si logra conseguirlo. Los hombres como él se acostumbranprontoaesepodermaléficoyletomanafición,hastaqueacabapor dominarlos,yentoncesesmásdifícildeshacersedeélquedelviciodelamorfina.Yo losé. Era evidente que hablaba con autoridad, aunque no podía decir sobre qué la fundaba.Peroamímeinteresabamáselmisteriodelasabejas. —¿Cuáleslanotaquelasparaliza?—pregunté. —Lamento,comolehedicho,nopodermostrarlealcantorenpersona—replicó él—.Sonhoyendíamásrarosaúnqueesoscuriosospajaritosquevióustedenla habitacióncontigua,ymuchomásdifícilesdecuidar.Noobstante,lemostraréuna primadonnaensuataúd.Setrata,nadamenos,quedelavozquedominóaunmillar deasesinos,yque—comoacabadeverlohaceunosminutos—escapazdeobligara lostrabajadoresmásfanáticosdelmundoadejarsusherramientasypermanecer ociososmientrasseoigasumágicoacento. Mientras sacaba una cajita de cartón, que evidentemente había servido para guardarpliegosdepapeldecartas,añadió:

—Cosaextraña,entrelospájaros,yenelrestodelmundoanimal,elmachocanta ylahembraescucha;encambio,estasmariposasyotrassimilares,porejemplolaque llamanemperadorrojo,medianteunolorquenuestroolfatonopercibe… Seinterrumpióbruscamente. —¡Puessíquemeestoyponiendoviejo!—exclamó—.Nuncasemehubiera pasadoporaltosemejantecosahaceveinteaños.Sí,asíescomonosacordamosdeun sueño. De pronto, cualquier incidente cotidiano nos recuerda toda una historia soñada,quedeotromodohubiésemosolvidado. Yonocomprendíaunapalabradeloqueestabadiciendo,yaguardé,mientrasél redactabarápidamenteunaanotación. —Perdone usted —dijo levantando los ojos—. Creo que el simple hecho de mostrarleestoresultarámásútilquetodoelrestodenuestrainteresanteconversación. Abrió la caja. Atravesada con un alfiler, se veía adentro una mariposa muy grande,decuerporobusto,queostentabaenlacabezaunextrañodibujo. —ÉstaeslamayordelasmariposasdeInglaterra,yesmuydifícildeencontrar. Mecostómuchísimotrabajoconseguirunapareja.Elmachoestáenotracaja. —Tieneunacuriosaseñal—observé. —Ellaeslaquelehadadosunombre—replicó—:lamariposadelacalavera. Perosucaracterísticaúnicaessuvoz,imperceptibleparanosotros,yqueellautiliza no sólo para atraer al macho, sino también para un fin tan extraño como el

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instrumento empleado: para hipnotizar a las abejas, penetrar tranquila en sus colmenasydevorarlamielquecontienen.¡Imagíneseustedloqueseríaasaltarun Banco,sinotraarmaqueunacanción,yllenarselosbolsillosdebilletesmientraslos empleadosestánallí,aunpaso,dispuestosaapuñalarloenelprecisoinstanteenque suvozdejedeoírse!Lanaturalezasuperalomásfantásticoquepodamosimaginar nosotros.¡Pobrescriaturashumanas!,nospasamoseltiempotratandodeimaginar cosasirreales,ynosderrotasiemprelafantasíainextinguibleysutildelascosas naturales.Bien,yasabeustedcómofrustréelataquedeHeregrovesinqueél,como leheexplicado,sepasisustorpedosaéreosrealizaronsuobramortíferaono.Sólo pudoimaginarquenohabríaapicultorcapazdedescubrirsudesafíoy,menosaún,de hallarlarespuesta. —Bien—ledijeconfirmeza,mientrasmelevantabaymedirigíahacialapuerta —,lequedomuyagradecidoporestainteresantísimavisita.¿Podríarecogerlamiely retirarme? Supongo que ahora, con el sol bajo y las colmenas dormidas, no encontraréaningunadelasharpíasdeHeregrove,auncuandonolashayaeliminado todavía. —Notemausted—replicó—.Sóloatacanparaprotegersucolmenaorobara otras.Éseeselmotivoquelastrajoaquí.AhítieneustedeljueguitodeHeregrove. Graciasaellas,notienecompetidoresenlazona.Esuncasotípicodecómouna inteligenciabrutalpuedevalersedelinstintosalvajeparahacerlecometercrímenes inconscientemente. Meintrigabasuinterésporesasmiserablesabejasyporlossupuestosmotivosde Heregrove.Yoera,sinduda,unafiguradetercerorden.Mehabíaretenidotodoeldía con un pretexto falso: ahora lo veía claramente. Yo había creído, naturalmente, cuandoélmeaconsejóantesdelalmuerzoquepermanecieraenlacasa,quelohacía pormipropiaseguridad,paralibrarmedeunpeligro. —¿Porqué,entonces—exclamé—,mehatenidoustedaguardandotodoeldía,si no corría peligro alguno? —Confieso que en mi voz vibraba una irritación muy explicable. Peroélnodemostrósorpresaniresentimientoantemibruscasalida. —Porque comprendí que no se quedaría con el solo objeto de oír mis explicaciones—respondió. —SuimpacienciamerecuerdaladeunciertoprocónsulllamadoPoncio,queen mitaddeunaentrevista,tancélebrecomotrascendental,pensóqueladiscusiónse tornabademasiadoabstractaylaterminóconprematuroenojopreguntandoquéerala Verdad, sin esperar la respuesta. Por eso, como interpretó usted mis palabras erradamente,secreyóeninminentepeligrodeseratacadoporabejas,peronoquiso comprenderqueelriesgoquecorríaradicabaensuimpacienciaymalavoluntadpara enterarsedelverdaderocarácterdeloqueleamenaza.Ydejéquesuerrorredundase ensupropioprovecho,manteniéndoloaquíhastademostrarleminuciosamentecuáles sonlosfactoresqueintervienenensucaso.

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Dijoestaspalabrasconuntonoserenoquemeexasperóaúnmásyprodujoun efectocontraproducentesobremisnerviostensos.¡Despuésdehabermehechoperder todoeldíameinjuriabaconeseairecillodesuperioridadysepermitíaendilgarmeun sermón acerca de mi carácter! Contuve la lengua, aunque me sentía molesto y avergonzado.Todoestoexplicamiprotestafinal,queaúnconsideroinevitabley espontánea.Mycrofthizounapausa.Comohedicho,yoluchabaporcontenerla lengua. Él continuó, con aire indiferente, como si no me debiera una excusa, y articulandoconlentitud,comosinomehubierahechoperderbastantetiempo. —Ya que le he mostrado la mariposa de la calavera, creo de mi deber fundamentar lo que acabo de expresarle. No se me oculta que los consejos de ancianosyextrañosresultanfastidiosos,yyosoy,pordesgracia,ambascosaspara usted.SinembargomeatrevoarogarlequenovisiteaHeregrovesinllevarmeensu compañía.Meagradaríamucho.Porcierto,ésteeraelúnicoasuntoquepensaba tratarconustedantesdedejarlopartir. Estoacabódeexasperarme.Semehabíatratadocomoaunniñoaquiense engañaparaquesirvalosinteresesdelossuyos,yheaquíque,cuandoyaestaba indignado,yconrazón,comosinobastaraconhacermeperdereltiempo,elanciano investigadormeobligabaasoportarsucompañíay,másaún,tratabadeponerorden enmivida.¿Quiéneraestebuenseñorparaaconsejarmeydirigirme,indicándome las personas que debía visitar y con quién? Comprendí entonces con meridiana claridad que me había acorralado, poniéndome en situación tal que ya no podía rehusarmesincaerensumadescortesía.Elviejoentremetidonocarecíadehabilidad. Detestoquesemeimpongaunalíneadeconducta,ymástodavíaquesetratede alterarmifirmepropósito,elquemetrajoavivirenelcampo:eludirtodotratoy sociedadconextraños.Latransparenteestratagemameirritótantoqueexperimenté una positiva repulsión hacia el anciano y, por contraste quizás, una especie de benevolenciaprotectoraconrespectoaHeregrove.Erayademasiado,despuésdelo demás:ladiplomáticasutilezadeaquelviejotonto,quecreyóqueyonopercibiríasu intención,ylafatigosaesperadetodoeldíaperdido. ¿Quéseproponíaesecharlatánfantasioso?¿Porquéhacertalesinsinuaciones acercadeunodelosmoradoresdelaaldea,delcualyosólosabíaquevendíauna mielexcelenteybarata,yquehabíatenidoladesgraciadeperderasumujerpor culpadelasmismasabejasquemeproveíandemiel?Quizásnolaamasemucho, pero la justicia de Inglaterra había dictaminado ya, y con razón, que había sido víctimadeunterribleaccidente.Muchasvecessesientedolorosanostalgiaporla muerte de aquellos mismos que nos desagradaron en vida, especialmente si perecieronenformarepentinaytrágica.Cuandoyoeraniño,teníamosencasaun perroalquenuncaquise.Ladrabamuchoymesaltabaencimaatemorizándomey ensuciándomelaropa.Y,sinembargo,eldíaqueunautomóvillomatóylovi tendidoenlacarretera,comounabolsaaplastada,nosólomesentíimpresionado, sinohondamentetriste.

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Estospensamientos,claroestá,pasaroncomounrelámpagopormimente.Creo

queestabamáscansadodeloqueyomismopensaba.

Mr.Mycroftestabaantemíymecontemplabaconexpresiónserena.Sinmeditar

mispalabras,exclamé:

—Lepagaréelimportedelamiel.Soyunperfectoermitaño,ynoacostumbro hacer presentaciones sociales. En cuanto a mis actividades, jamás he necesitado consejosacercadeellas. Callé.ConfiesoquemefaltóvalorparasostenerlamiradaquemedirigióMr. Mycroft ante tan manifiesta descortesía, de modo que no sé cómo lo hicieron reaccionar mis palabras. Sólo recuerdo que abandonó la habitación en silencio. Despuésdeunosminutosvolvióconunpaqueteprolijamentehechoyprovistode unaingeniosapresilladecuerda;señalóunprecioridículamenteexiguo.Yobusqué uninstantemibilletera,ysospechoquealpagarenrojecíunpoco. Mr.Mycroftsecontentóconañadir:

—Lacuerdaessegura.Asíseevitaráustedeltrabajodedevolverlacanasta. Meabriólapuertay,despuésdetartamudear«Buenosdías»,atravesévelozmente lapraderaenvueltaensombras,recorríeloscurosenderitoatravésdelbosqueysalía la calle, iluminada por los últimos rayos del sol. Creo que mis nervios estaban alterados;talvezmehabíamostradomuybrusco.Ellugarmepareciólúgubrey silencioso. Una y otra vez volvían a mi memoria aquellos versos tontos y melodramáticosdelViejoMarino:

Comoaquelqueporsenderosolitario

Caminallenodeterroryespanto

Y,despuésdevolverse,sigueadelante

Ynovuelveamirarenposdesí,

Porquesabequeunespectrohorrible

Siguedecercasuspasos.

Nometranquilicéhastaquemevidenuevosentadoenmipropiasala,juntoala

lámparaencendidayconlascortinascorridasylapuertabienaseguradaconcerrojo.

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CapítuloIV

Elvuelohacialaaraña

A LA MAÑANA siguiente, a pesar de todo lo ocurrido, yo estaba contento. La esplendorosaluzmatinalpusoenclarounhechoimportante.Graciasamiacertado primerimpulso,acababadelibrarme—acostadeunossegundosdedesagrado—de unviejolocuaz,empecinado,aburridoyextravagante,queamenazabainvadirpara siempremividaprivada.Yésees,precisamente,eltipodepersonasquesonelterror declubesypaseosurbanos.Porevitarsutratomeradiquéenelcampo.Teníaahora unabuenareservademiel.Decidíolvidarlotodoynopensarsiquieraquéharíaeldía

enqueseacabaramiprovisión. Pero los días transcurrieron muy rápidamente, y unas semanas después me encontré sin miel. Habría pasado alrededor de un mes, aunque a mí me pareció muchomenos.Recuerdoquemeresistíaprestaratenciónaladisminuciónpaulatina demisreservas,porquecuandoAliciamehizopresenteelhecho,laregañé.Enel fondo, la culpa fué suya. Ella debiera haber comprendido que yo no quería ser molestado.Pero,noséporqué,lagente,cuantomáspobreeignorantees,mayores exigenciastieneencuantoalucidezybuensentido. Abordóeltemadiciéndome:

—Señor,sólolequedamediofrascodemielyunpanal. —Losé—repuse,creyendoimponerlesilencio.Elesfuerzofuétaninútilcomoel quehiceparaacallarlasloasfúnebresdeladifuntaseñoradeHeregrove. —Y no es sólo eso, señor: ¡los panales disminuyen tanto con este tiempo caluroso! Lerepliquéconungruñido.Cualquierpalabra,porsecaquefuese,actuabasobre ellacomoelaguacalienteenunahemorragia. —Ymepreguntodóndeencontraráustedmás.Nohayunasolacolmenaentodo

elpueblo.ElotrodíaminoviodecíaqueestaaldeadeberíallamarseAshton-sin-

colmenas;ytienerazón.¡Quégracioso:Ashton-sin-colmenas!

Estoyamepareciódemasiado:¡quesemesirvieran,despuésdeldesayuno,las

sobrasfríasdelhumorismoidiotadelnoviodeAlicia!

—Alicia—dijeconunafirmezaquenodemostrabadesdehacíalargotiempo,al

menosdesdequemelibrédelostentáculosdeMr.Mycroft—,sírvasecontinuarcon

sutrabajo,queyoproseguiréconelmío.

Lamesatendidaparaeldesayunoestabaamediolevantar;partedelavajilla

ocupabayalabandejaenqueseríatransportadaalantecomedoryelrestocontinuaba

sobrelamesa.

Yonoteníaunaideamuyclaradeltrabajoquemedisponíaaproseguir,yaque,al

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iniciarseelataque,estabamirandoelcampoatravésdelaventana,perocomprendí quedebíasuavizarmispalabrasdemostrandoalajovenqueambosteníamosdeberes cuyocumplimientoimpedíatodapérdidadetiempo.PeroAliciaquedóresentida.Me estabacomportando,locomprendíinmediatamente,nosólocongrosería,loqueme estabapermitidocomopatrón,sinotambiénsinsentidocomún,yestoúltimoesalgo que las mentalidades toscas hallan más desconcertante que cualquier injuria. Era inevitableunanuevahemorragiaverbal. —Perfectamente,señor.Jamáshedadoconsejosanadie,nisiquieraaquienes deberíadárselos—¡otravezconsejos!—,perocreoqueseríaunatonteríaquese quedaraustedsinmiel,puestoquelegustatantoydesconfíadelaquevendenenel almacén.Porlodemás,yotampocoletengomuchaconfianza.Loquequeríadecirle, sinmalaintenciónalguna,esqueheoídodecirquetalvezpuedaustedconseguir mielotravezenlodeHeregrove. No pude contener un sobresalto. Esta señal, que confirmaba la impresión producidaporsuataque,diónuevosbríosaAlicia. —MinoviotrabajaenloscamposqueestándetrásdelapropiedaddeHeregrove, ydicequehavistoaéstecuidandosusabejascomoantes. Yoqueríasabermás,peropredominómidecisióndehacercallaraladoncella antes que esas charlas matinales se convirtieran en un precedente sólidamente establecido. —Gracias,Alicia—dije—;yomismomeocuparédelasunto. Hablécondurezayfrialdad.Fuigrosero.Perohabléconsentidocomúnysin rodeos.Poresoladescortesíanotrajoconsecuencias.Hería,perolaheridaestaba desinfectada.Aliciasequedómuysatisfecha.Claroestáquenohabíaagotadosu tema,comosindudahubieradeseado,peromehabíaobligadoahaceralgo.Yesoera loimportante.Habíamovilizadoalaburguesía.Habíadictadoórdenes.Sealejó, contentaasumanera,yprontoelentrechocardelosplatos,mezcladoalamelodía nasaldeQuédateconmigo,quesefiltrabaporlapuertadelacocina,meindicó claramentequeAliciapaladeabaenaquelinstanteelgozodehabersesacrificadopara molestaralprójimo.Creoqueesasatisfacciónagridulceimpregnalavidaenteradela clasetrabajadora. Sin embargo, al comprender todo el alcance del triunfo de Alicia, me sentí disgustado. Ahora tendría que hacer algo. Estaba resuelto a no volver al viejo charlatándelaavenidaWaller’s.Conseguridadqueél,porsuparte,olvidaríacon gustomiinútilesfuerzoporescapardesusgarras.No,eltriunfodeAlicianodebía llevarmeaesedesastre. Nomequedaba,pues,otrorecursoquesaliryaveriguarsilodichoacercade Heregroveeracierto,iratantearelterreno.Además,aunquesededicasealasabejas, nadademaloveíaenello.Contodaseguridad,yahabíaeliminadoaesacolmena enloquecidaqueatacóasudesgraciadamujer.Ysinadieteníacolmenasentodala zona,¿quiénleimpedíaaélexplotarlas?Sindudaerahábil,tenía«buenamanopara

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lasabejas».Muchasepidemias—malascrías,enfermedaddelaisladeWight,etc.— diezmancontinuamentelosenjambres.Yamehabíaolvidadodelosinfundiosdel viejoMycroft.Todaslasdemostracionesquemehizopodíansermuybienobradeun maniático inteligente. Probablemente fuese una persona peligrosa, un demente, quizás.EncuantoaHeregrove,yonodebíahacercampañadifamatoriacontraun individuohábilyperseguidoporelinfortunio.Siotrosqueríanhacerla,alláellos;era sembrarvientos,quesindudadejaríancosechadetempestades.Pormiparte,saldría beneficiadoalsersuúnicocliente. Meditéunayotravezestasrazones,aunqueparezcanyseaninsignificantes. «¿Porquétantasvueltas—podrádecirellector—paracomprarunosfrascosde miel?».Confiesoqueenelfondoestabalejosdesentirmetranquilo.Sinomehubiese impelidoeltemordelascharlaseintromisionesdeMycroft,¿hubieseprocurado rechazarsusafirmaciones,tachándolasdeembusterasyconvenciéndomeamímismo dequesetratabadeunloco?Meesforcéporalejaresepensamiento,peronopude. Me pareció que la única manera de librarme de él sería ir y cerciorarme de si Heregroveteníanuevamentecolmenas.Encasoafirmativo,mereabasteceríademiel. Paraevitartandesagradablesasociacionesdeideas—lasdelviejoMycroft—saltéal extremoopuestodeldilema,fuentedetodasmissospechas. Unavezquenoshemosdecididoahacernoscortarelpelo,oaprobarnosuntraje enlasastrería,lomejoreshacerlocuantoantes.Poresoaquellamismatardehicemi paseovespertinoendirecciónalacasadeHeregrove.Lasuerte—no,hedecidido decirelDestino—quisoqueelhombreestuvieraensujardínenelprecisoinstanteen queyomedeteníaantesupuerta.Quedamosfrenteafrente. —Heoídodecirquevendeustedmielnuevamente—dije,creyendoabordarcon tactolacuestión. Sinembargo,mispalabrasnofueronmuybienrecibidas.Memiróconunacara extraña, sin expresión. No era, ciertamente, lo que las revistas elegantes llaman «apuesto».Moreno,fuerte,parecíainteligenteyresuelto…,sinembargohabíauna rarafrialdadbajotodasesascualidades.¿Dóndehabíavistoyootrorostrotanfrío? Ya recordaba, el del viejo Mycroft, naturalmente; pero aquella frialdad parecía provenirdesucarácterdistanteyéstaestabamezcladadedureza.Cuandovipor primeravezaMycroft,recuerdoquepenséquesurostroeraserenamentefrío. Encambio,lafisonomíadeestehombrenoeraserena,apesardesufrialdad.Se meocurrióqueseesforzabaporsuprimirtodaexpresiónensusfacciones,noporque lepreocupaselaopiniónajena,sinoporqueestabadecididoaocultaralgo. Deestepensamientopaséaotro,másinquietanteaún.Estabasegurodequeel hombremeexaminabaconinterésmuchomayordelquequeríademostrar.Después deunapausa,quesefuéhaciendocadavezmásmolestaparamí,depronto,como unaluzeléctricaqueseenciendetrasunacelosía,surostroseiluminó.Measaltóuna ideaextraña,sinfundamentoalguno,perobiendefinida:ladequeacababadetomar unaresolución.

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—Lolamentomucho—dijoenvozmuybajaeinexpresiva—,lamentohaber demorado tanto mi respuesta. Después de mi duelo y de la pérdida que he experimentadomeheconvertidoenunermitaño,yloslargossilenciossonpropicios alasrespuestastardías.Sí,mehededicadodenuevoalaapicultura. Despuésdeunapausaañadió:

—Mi médico dijo, cuando le consulté el caso, que la mejor cura para una «conmoción»fuerteeslamásdifícil:volveraloqueocasionónuestraconmoción. Así,losquehansufridopeligrosascaídassaltandovallasdebenvolverapracticarla equitación y el salto hípico tan pronto como están en condiciones de montar a caballo.Claroestáquedestruíaquellascolmenas,perotengobuenamanoparacriar abejas,ymisenjambresprosperanotravez.Nomeagradalaideadeponerelanuncio queantesexhibía,peropiensoque,criandoabejasreinas,talvezconsigaganarunas libras. —Me recorrió un extraño estremecimiento, que surgió del fondo de mi conciencia—.Peromeagradaríaquefueseustedmicliente,comolofuédemipobre mujer.Esperoqueenesteintervalo—caminábamosenesemomentoporunsendero deljardín,ysentíquesusojossevolvíanhaciamí,aunquesucabezanosehabía movido—nohabráexperimentadoustedmolestiaalguna. —No—respondíevasivamente—,ninguna. Comprendíquedebíainventaralgunaexplicación,pero—comoyalohedicho— viviendosolonohaynecesidaddementiryprontosepierdelacostumbredehacerlo enformaconvincente.Suobservacióninmediatademostróqueyohabíatenidorazón. —Tengoentendidoquehaymuypocosapicultoresenestazona.Comolamiel caseraestandiferentedelaquevendenlosalmacenes,temíaquesehubieraquedado ustedsinella. Me callé, sencillamente. No podía interpretar esas palabras sino como una preguntaapremiante,destinadaacomprobarsihabíaonootrosapicultoresocultosen loscontornos.Dejéqueinterpretasemisilenciocomomejorlepareciera.Llegamosa lacasa,ymehizopasaralasala,queestabatandesordenadaypolvorientacomoen tiemposdesumujer,ajuzgarporloquepudecolumbrarentoncesatravésdela puertaentornada. Oísuvozqueproseguía,amisespaldas:

—Amenos,naturalmente,quesebuscaseustedunproveedorenotraparte.

Larisitaconquecelebrósubromanomeregocijóenlomásmínimo.Lacasa,el

individuo,missospechas,todomechocaba.Mevolví.

—Desearíallevarlamismacantidadquelavezpasada—dije.

Señalólacantidadexacta,añadiendo:

—Acompáñemeusted.Guardolamielcercadelascolmenas.Esomeahorra

trabajocuando,duranteelinvierno,tengoquealimentaramisabejasconsupropia

miel.Elazúcarpuranobasta.

Volvíasentirunvehementeimpulsoporalejarmedetodoaquelloy,sobretodo,

unaoladeresentimientohaciaMycroff:¿porqué,envezdehacermeperdertiempo,

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nosecontentóconproveermedemiel?MiindignaciónalcanzótambiénaAlicia.A

pesardetodo,hubierasidoridículonegarse.Dejandoatráslacasa,recorrimosel

caminodeljardíntrasero,yrecordéque,envidadesuesposa,lohabíavistorecorrer

esesendero,rumboalestablo.

Alrecordaresedetalle,ypordeciralgoquenoserelacionaseconabejasnicon

miel,decidírompermimutismo,preguntando:

—¿Tieneustedtodavíasucaballo? Confiesoquesiunextrañomehubiesedirigidoigualpreguntalohabríatildadode impertinenteyentremetido.Peronofuéésamiintención.Melimitéahaceruna observaciónociosa,deésasquesóloseformulanparainterrumpirunapausaquese vahaciendodemasiadoprolongada.Ymiobservaciónsurtiómalísimoefecto…No mecupodudadeello:unefectodesproporcionadoconsucausa.Heregrovesedetuvo y se volvió hacia mí. Giré sobre los talones y me encontré ante una mirada inquisitiva.Hubootrosilenciodesagradable,yluegooíunarespuestatantrivialque mesentíaúnmásconfuso:

—No,lovendíhacealgúntiempo.Meresultabademasiadocaro. “He aquí una respuesta sincera y clara”, dije entre mí, pero comprendí instintivamentequehabíapuestoeldedosobreelselloquecerrabaalgúnterrible secretodentrodelamentedeaquelhombre.Sinembargo,laideadehallarsesolo juntoaunsujetopeligrosoquesospechaqueunosabedemasiadoestanviolentaque adopté, como es bien natural, la segunda alternativa: la de creerme ante un desdichadoperseguidoporlamalasuerte(oinjustamentetratadoporeldestino),a quienpodíaayudarcomprándolesumiel.Porlodemás,lahipótesisnocarecíade posibilidades.Rarasvecesnosinspiratemoraquélaquienprotegemos.Elmiedoes unsentimientodesagradable,mientrasquesentirnosprotectoresybenévolos,pormás quenoloconfesemos,nosreconforta. Yyonecesitabasentirmereconfortado,porquemeinfundíatemorunextraño presentimiento. Por eso cambié de tema. Me llamaron la atención los canteros florales,exuberantesperodescuidados. —Apesardequelamejorépocadelveranohapasadoya—dije—,quedanaún bastantesflorescomoparamantenerocupadasalasabejas.Sonunosinsectosmuy curiosos.—Yocontinuabahablando,aunquemicompañeropermanecíasilencioso, porqueestabaresueltoaquehubieraconversación,aunquefueselamíaúnicamentey sólocontribuyeseatranquilizarme—.Supongoque,enrealidad,nolasguíaelcolor, sinoelaroma—continué. Denuevosentíesamiradadesoslayo.Nocomprendíaporquémicharlano lograbatranquilizaraeseindividuosuspicaz.¡Ay,sólomeengañabaamímismoy tratabadeconvencermedequemisesfuerzosnoeranvanos!Porelcontrario,cuanto decía,yhastamissilencios,nohacíanotracosaqueconfirmarsussospechas;más aún,seveíaalasclarasqueestabadecididoanodejarmemarcharsinasegurarsedesi yoerataninocentecomoparecía,oestabatanbieninformadocomolorevelabanmis

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palabras.

Habíamosllegadoalaextremidaddeljardín,yyasedivisabanlascolmenasa

travésdeunaruinosaempalizada.Lascolmenasnoteníannadadeparticular.Cuando

llegamosalapuerta,Heregrovecambiórepentinamentedeidea.

—Siquiereustedesperaraquí—dijocortésmente—,yotraerélamiel.Estáenese

pequeñocobertizo,juntoalascolmenas.Lamayorpartedelasabejashavueltoya,

perolleganaúnalgunasrezagadas.Talvezseirriten.Losobreroslaboriosossuelen

incomodarsecuando,alvolverdeltrabajo,encuentranextrañosrondandosucasa.

Sonrióalpronunciarestaspalabras.Mealegrétantoalcomprobar,porestaseñal,

lamejoríaexperimentadaennuestrasrelaciones,quereítontamente,enunesfuerzo

porparecerlomáscordialposible.Sealejó,dándomelaespalda,ypocosminutos

despuéssaliódelcobertizocargadodemiel.

«Bien,todohaterminado—penséyo—.Deaquíenadelantemelascompondré

paraconseguirotroproveedor,orenunciaréamicapricho.Porquenomecreocapaz

deafrontarunavisitasemejante».Pero,pordesgracia,nohabíaterminadotodo,como

yocreía.

Dirigiéndoseamí,dijotranquilamente:

—Antesdeirse,acompáñemehastaelestablo,yaqueestamosenestapartedel jardín.Megustaríaqueloviese,puestoquesehamostradoustedinteresadoenel caballoquetuve. Elpretextoinvocadoparamostrarmeellugareratanfútilquemesentíinvadido porunextrañoterror.Noobstante,cuandopenséenlamaneradelibrarmedecaminar esoscuarentametrosypenetrarenelcobertizoruinosoquemeseñalaba,noencontré razónvaledera,puestoqueelmismopeligrocorreríaallíqueeneltrayectodevuelta hastalacalle.Admitiendoqueelhombretuvieserealmentealgunafinalidadoculta paraquerermostrarmeeseestablo,eraevidentequenopodíaserladedañarme. ¿Cómopodríaconducirsedetalmodoconelprimerclientedelnegocioqueestaba tratandoderestaurar?Hiceunaseñaldeasentimientoycomencéaseguirlo,puesya sehabíapuestoenmarcharumboalestablo.Metranquilizóalgoverquecaminaba delantedemíyqueteníalasmanosocupadasconlosfrascosypanalesdemiel:esto lodejabaenevidenteinferioridaddecondiciones,siesqueseproponíaatacarme. «Amenos,naturalmente—medijebromeando—,quesepropongavolversehacia mí, cubrirme de miel y asfixiarme. Así como Clarence murió ahogado en su Malmsey,Sydneymoriráahogadoensumiel». Bromearasolassueledarresultado,perosinololograescontraproducente. Ignorosienaquellaocasióntuveéxito.Talvezsí,puesrecuerdoquedijeenaltavoz noséquechistesobre«elnidodelayegua» [1] delañoanterior,mientrasambos contemplábamoslasbriznasdepajahúmedaquecubríanelsuelo.Creoquemirisa noresultódemasiadoforzada,aunqueHeregrovenosonrió.Laverdadesqueparecía nooírme.Anteshabíaestadosobreaviso,ahoraparecíacompletamentedistraído. Cuandohabló,lohizoconsigomismo,olvidadodemipresencia.

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—Laatabaenelestablo—dijodejandoaunladosucargademielydirigiéndose alpesebreencuestión. Loseguíporcortesía.«Quizásestabaencariñadoconelanimal»,pensé.Ciertos misántropos buscan una válvula de escape para su afectividad. En lo que a mí respecta,noesqueodiealagente;prescindodeellasencillamente.Supongo,porlo tanto,quenonecesitodeanimalesdomésticos. —La yegüita —continuó— podía mirar a través de esta ventana. No pude proporcionarlemuchoejercicio,yloscaballos,comoustedsabe,sehastíansicarecen deocupación;entalescasoslesdaportragaraireomorderlamaderadesupesebre. Perodesdeaquíseveunhermosopaisaje,ellalocontemplaba,ysolíarelincharalos pájarosyalosperros. Elhombreeraunsolitariosentimental,yestabaalgoreblandecido,porlovisto. Lomejorseríallevarlelacorrienteyalejarsecuantoantes. —Veausted—prosiguió,haciendounesfuerzopormiraratravésdelventanuco, cosadifícilacausadelpesebrequeestabaprecisamentedebajodeél—.Simirahacia laderecha,sedivisaelcamino;enfrente,hayunabuenamilladepradoabierto;ala izquierda,sevelacarreteraylastechumbresdelpueblo. Meempiné,paracomplacerlo.Luegosentíalivioalverqueseretiraba. —Elanimalitodisfrutabadeunlindopaisaje,¿noesverdad?—preguntó. —Sí—respondí—,efectivamente. Alfinyalcabo,elhombreerauntontoysólosevolveríapeligrososiseinsultaba lamemoriadesuamadayegua(lacual,comodiríanciertospsicólogos,sehabía convertidoquizásenla«reemplazante»deladifuntaesposa).Leharíaelgustoynos separaríamoscomobuenosamigos…yparasiempre. —Sí —dije, empinándome otra vez y estudiando el panorama—, se ven los bosques,lospradosylostechosdelaaldea.Elpaisajeeshermosísimo. Mevolví;estabasolo.Elterrorseapoderódemí.Corríhacialapuerta.Depaso, observéquelamielhabíaquedadoenelsuelo.Esonomedetuvo.Loquesíme detuvo fué encontrar a Heregrove en mi camino. No pudo dejar de advertir mi alarma,peronodióseñalalgunadehaberlanotado. —Asíes—continuó,prosiguiendotranquilamentelaconversación—,lavistaes excelente. —¿Adóndefuéusted?—exclamé. Pareciósorprendido,perorespondió:

—Estabaviendoelotropesebre.Tienecomodidadparadoscaballos.Perohay

rataseneselado.Tengoqueinstalarunatrampa.

Luegodijoalgoquemetranquilizóymesorprendióalmismotiempo.Extendióla

manodiciéndome:

—Meheríenestededoconunclavo.Levantéuntablónparavermejorlacueva

delasratas,ynoloadvertí.—Entornoasuíndicehabíaunjiróndetelamanchada

—.Siempretengoalgúndesinfectanteamano.Esfácilcontraerunaseriainfecciónsi

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nosedesinfectaunoenseguida,cuandosetrabajaenestablosyjardines.Perono puedoatarbienestededo.¿Quierehacerelfavordeanudarlavenda? Alverqueelindividuosehabíalastimadoyseponíadeesemodoamimerced, metranquilicédeinmediato.Quizásestuvieramedioloco,peroparecíainofensivoa todasluces. —Conmuchogusto—dije.Sentíunaverdaderaoleadadealiviocasiirracional. Tengohabilidadmanual,yatéelvendajeconprolijidad,perounabuenapartedel desinfectantequeHeregrovesehabíapuestoenabundanciaydesprolijamentepasóa misdedosyalpuñodemichaqueta.Lesugerílaconvenienciadedeshacertodoel vendaje,puesseveíaque,porsupropiodescuido,habíapuestomayorcantidadde desinfectantefueradelmismoqueensuinterior.Peronoquisosabernada. —No,no;asíestáperfectamente.Nosemoleste. —Pero¿estáustedsegurodequelavendahacubiertobienlaherida?¿Nosería mejorlavarlaantes?—insistí. —Lahe lavado —replicó él—. Hay un grifo en el otro pesebre. El cortees pequeño,peroprofundo.Yesedesinfectante,aunquehuelebastantemal,esexcelente paraestasheridas. Bien,élsabríamejorqueyosuconveniencia;ahorahabíallegadoelmomentode irmelomásprontoposible.Porciertoqueelolordeldesinfectanteerarepugnante:la únicapalabraquelecuadrabaera«rancio».Recordéqueunavez,deniño(escurioso cómolosoloresnostraenreminiscencias),habíaidoalzoológicoymehabíasentido asqueadohastalanáuseaantelajauladelosgatossalvajes.«Chicosperofuertes», habíadichomipadreriendo;peroyovomitabatodavíaalsalirdelparque.Yeltufo deesteungüentomerecordóaquelepisodiocontalrealidadquetemí,poruninstante, volveravomitar.Vaciléantesdepreguntarledóndepodíalavarmelasmanos,ycomo Heregrovenomelopropuso,ymideseodominanteeraeldesalirdeaquelestablo, deaquellacasaydelavecindaddeaquelhombre,mepuseenmarchahacialapuerta. —¿Ysumiel?—preguntoHeregrove. Debísoportarquemecargaraconella,ytuvequeregistrarmisbolsillosenbusca delabilletera.Pero,alfin,estabaencaminohaciamicasa,hacialalibertad.Cuando llegamosalportal,observó:

—Hiceunenvoltoriomuyfrágil.

—Notieneimportancia—protestéyo.

—No,permítamequeloacomodemejorentresusmanos;asínoselecaeránada

porelcamino.Ycomenzóaapretarelpapel,arreglarmelamangaytironeardela

solapademiamericanaparaevitar,segúndijo,quesearrugase.Detestoqueseme

manosee,ycuandoelquelohaceesalguiendequiensedesconfíayqueacada

contactonoshacellegarunabocanadadeolorfétido,eldesagradoseconvierteen

insulto.Meapartébruscamentedeél.

—Gracias—tartamudeé—,muchasgracias.Essuficiente.Estobastará,nose

incomode.

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Ymeescurríconmicarga,comoelpequeñocangrejoqueserefugiabajouna piedraenelprecisoinstanteenquelagaviotavaaapoderarsedeélparamatarloa picotazos.Mevolvíparamirar,enelcrepúsculo;sólodiviséaHeregrove,quevolvía otravezalestablo. Caminédeprisahastavermenuevamenteencasa.Nuncarecuerdohabervuelto tandemudado.MiregresodecasadeMr.Mycrofterajuegodeniñosencomparación con este otro. En aquel entonces me había sentido irritado y nervioso; lo que experimentabaahoraerainfinitamentemásgrave;asulado,aquelloresultabacasi divertido.Mesentí,enunmomentodeterminado,tanangustiadoyexhaustoqueel timbredelavozserenadelviejoMycroftmehubieraparecidolomástranquilizador delmundo,ysilohubieseescuchado,lehabríadadolabienvenida.Eso,almenos, mehubieratranquilizado,yyonecesitabaunabuenadosisdeserenidad.

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CapítuloV

Lamoscasalvasuvida

COMO ME había sucedido después de mi accidentada visita a Mr. Mycroft, a la mañana siguiente de la entrevista con Heregrove me desperté completamente olvidadodemisterrores.«Quizás,cuandosevivetanaisladoytranquilocomoyo,un levedesagradoyhastaunpoquitodemiedodecuandoencuandonovienendeltodo mal»,penséaquellamañanamientras,tendidoenellecho,oíaeliryvenirdeAlicia, queponíalamesaparaeldesayuno.«Hastaesposiblequeactiveelhígado,olas glándulas,ocualquieraotravísceraquenecesiteunpequeñoestímuloemocionalde tiempoentiempo».Porciertoquelosrumoresdemicómodavidacotidiana,deesos tranquilos placeres que se preparaban para mi propio goce, me parecieron más placenterosquenunca.Mebañésinprisa,disfrutandodecadaminutoydandolugar, almismotiempo,paraqueAlicia,antemitardanza,salierarumboalpuebloahacer suscompras.Deesemodomeasegurabaelgoceperfectodemiexistenciasolitaria. Latretasurtióefecto.Cuandobajé,eradueñoabsolutodelacasa.Lacaldera hervíasobrelahornilla,conunrumorpaciente,hogareñoysedante.Lastostadas estabanyapreparadas,sobrelarejilla.Meagradaelpanbientostadoycalentito.Los huevostambiénestabanlistosparasersumergidosenelhervidor,queburbujeaba, comodestacandosucortéseficiencia.Losintrodujeenél,consultandoalmismo tiempomirelojdepulsera,ypuselastostadassobrelamesa.Saquétambiénlatetera debarrooscuro,previamentecalentada,puesreservomijuegodeplataantiguapara lameriendadelatarde,coloquéenellalastrescucharadasdetéLapsang,yderramé encimaunabundantechorrodeaguahirviente. Elaromasuave,conunlevedejoataninoquenodisminuyeennadasufragancia, metrajoalamemoriaaquelnauseabundodesinfectantedeHeregrove.Siemprehe acostumbrado, y acostumbro, desayunar en bata de entrecasa. Recordé en aquel instantequehabíadejadomichaquetaenelarmario,conelpropósitodeenviarlaala tintorería.Aunquemehabíalavadolasmanoscuidadosamente,todavíaseadvertíaen mis dedos una ligera decoloración, y al acercarme la mano a la nariz percibí claramenteaquelolorrepugnante.Sinembargo,eranecesarioacercarmucholamano paraadvertirlo.Medecidíaintentarunsegundotratamientoabasedejabónycepillo. Sacando los huevos del agua, corrí escaleras arriba. Pero, después de un rápido lavadoquenologróatenuarmayormenteelpenetrantedejo,resolvíquelomejor seríamantenerlacabezabienalta…Yapasaríaelolor.Alatravesareldormitorio,me dispuseaexaminarlachaqueta.Conciertaaprensión,lasaquédelguardarropa,pero meparecióquebuenapartedeltufosehabíaevaporadoya.Claroquesiunosela acercabaalacara,olíaaún,peroapocadistanciaapenassepercibíaelhedor.Ycomo

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soymuydesmemoriadoparaesosdetallesderutina,comoeldeenviarprendasal tintorero,bajéconlachaquetaenlamanoyladejésobreunasillajuntoalamesadel desayuno. «Asírecordaré—medije—,cuandoregreseAlicia,quetengoqueenviarlaa limpiar». Mesentéalamesa,perounminutodespuésestabanuevamentedepie.Aliciame habíadejadoeseúltimopanaldelquemehablara;amaneraderecordatoriomudo, supongo, por si yo no tomaba medidas. Sus observaciones no carecían de fundamento:casitodalamielhabíadesaparecidoyay,comoelplatoquesosteníael panalhabíasidolavadopulcramente,nomequedabaparacomerotracosaquecera sólida.Poreconómicoqueunosea,laceranoesmanjaragradablenisano.Yahí estabaminuevaremesa,conseguidaacostadetantastribulaciones.Unospasoshasta ladespensa,yallílostenía,prolijamentealineados,cadapanalcubiertoconuna campanadecristalysostenidoporunplatilloblanco,enimpecableformación,sobre losanaquelesdelaalacena.Saquéuno,yllevéalamesaunhermosoejemplar, desbordantedemiel. Lasventanasestabanabiertasdeparenpar,pues,aunquelamañananofuese calurosa, era clara y límpida, y el pequeño fuego que ardía en la chimenea me calentabaagradablementelospies.Comencéamasticar,enesebeatíficoestadode inacciónmentalqueeslomejordelascomidassolitariasynoshacesemejantesa esasbestiasapaciblesquerumianbajounárbol,enlastardesdeverano;tanagusto mehallabaquenoquisepensarennada.Todoestabaenorden.Poresonopuedo especificarenquémomentodeterminadocomprendíquealgoandabamal. Sedicequeeloídoeselmásvigilantedenuestrossentidosyelquemenos duerme.Cuandoperdemoselconocimiento,éleselúltimoqueseapaga,ycuandolo recuperamoseselprimeroendespertar,aunantesdequecomprendamosdóndenos hallamos.Creoquemiprimerainquietudfuécausadaporhaberoídovagamenteun rumor extraño. Los zumbidos suelen clasificarse de ruidos sedantes, pero el que entoncesoínoloera.Unpardeabejasentróporlaventanaabierta.Penséqueserían avispas (aunque ese año hubo pocas en el lugar) que venían en busca de miel. Empuñé un cuchillo, listo para alejar a esas ladronzuelas en cuanto se posaran. Revolotearonentornoalpanal,peronoseposaronenél,ydepronto,conrapidez increíble,searrojaronsobrelachaqueta,queestabaaúnsobrelasilla.Seasentaron sobrelamangaylasolapa,yenesemomentoelzumbidosubiódetono,comosila jauríahubiesedivisadoalzorroperseguido.Villegarundensoenjambredeabejas, querevoloteófrentealaventanayseprecipitóluegodentrodelahabitación.Sin perderunsegundo,seunieronalasavanzadillasquehabíantomadoyaposesióndela chaqueta.Pocosminutosdespués,éstaestabanegradeinsectos.Yoretrocedí,puesse veíaalasclarasquenoestabaninvestigandonireconociendoelterreno.Cadaabeja seaferrabaconvulsivamentealpañoyloatravesabaunayotravezconsupequeñoy mortíferoaguijón.

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Afortunadamente,laescaleraestabamuycerca,ylasilladelacualcolgabala casacasehallabadelotroladodelamesa;deotromodo,jamássehubieraescritoesta historia;almenos,nolahubieraescritomimano.Melancéhacialaescalera.Mi movimiento, sin embargo, pareció alarmar al enjambre, pues un contingente numerososedesprendiódeélyseelevóenelaire,dispuestoainvestigarquiénera esenuevoenemigo. Aúnmeparecíafactibleunaretiradacuandounaabejaquerevoloteabajuntoamí pasóapocoscentímetrosdemimano.Comounaflecha,searrojósobreella.La sacudí y, una vez en el suelo, la pisoteé; luego me precipité escaleras arriba, cubriéndomelacabezaconlabataparaprotegerlomejorposiblecuelloyrostro.Esta desesperadahuidaformóenelpequeñovanodelaescaleraunremolinodeaireque alejóporuninstanteamisaladosenemigos,peroalvolvermeviquetodoelenjambre habíaabandonadolachaquetaygiraba,dispuestoalanzarseenmipersecución. Endoszancadascrucéeldormitorio,tropezandoconlosmuebles;penetréenel bañoycerrélapuertadeungolpe.Corríhacialaventanaylacerrétambién.Através de la puerta percibía el irritado zumbido y hasta los siniestros golpecillos que producíanlasabejasalarrojarsecontraelvidrio,ensufuriamortífera.Unminuto despuésviadosdeellas,quepenetraronarrastrándosepordebajodelapuerta.Las aplastédeunpisotón,sintiendounaalegríacruelaloírcrujirsuscuerpossobrela baldosadelpavimento.Eranponzoñosascomoáspidesvoladores,peroconeltalón podíadeshacerleslacabeza,yaqueestabanobligadasaarrastrarse. Comenzabaaexperimentaralgoparecidoalestremecimientodelaalegríadel triunfo,loqueerabastanteirracional,teniendoencuentamisituación,cuandosentí enlapiernaunasensación,mezcladeconmocióneléctricaydolorosaquemadura. Levantandolapiernademipantalón,viunaabejacuyoaguijónsehabíaclavadoen mitobillo.Lasacudíyaplastécontraelpiso,luegotapéconunatoallaelintersticio quehabíaentrelapuertayelpavimento.Seguramente,labestezuelahabíaentrado conmigoenelbaño.Recuerdoqueexaminémisropas,paraversihabíaalgunaotra, yluego,alinspeccionarnuevamentelapicadura,viquesehabíahinchado,formando ungranbultonegruzcocomounacastañaechadaaperder.Deprontoeldolor,que comenzabaaascendercomounamarea,sehizotanagudoquedebodehaberperdido elconocimiento. Loprimeroquedivisédespuésfuéquelapuertaestabaabiertayquelacerradura habíasidoforzada.Estomefastidió. —La bisagra está rota —dije con aire irritado—, ¿quién se ha permitido semejantelibertad? Medirigíaaalguienquesentíajuntoamí. Enaquelinstantecomprendíquécuriosoresultabaesodeconversartendidoenel pisodelcuartodebaño,estuvieraonoforzadalacerradura.Enunrelámpago,lo recordétodo. —¡Cierrelapuerta!—grité.

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—Estétranquilo—dijoamiladounavozsedante.

Tratédeincorporarme,peromiinterlocutorseinclinósobremí.

—Esmejorquenosemuevaaúnporunosminutos—aconsejó—.Acabode

ponerunatoallabajosucabeza.Meagradaríaauscultarloyexaminarlelapierna

antesdequeselevante.

EraJones,elnuevomédicodelaaldea,unjovenmuyhábilquevinoaayudaral

viejodoctorAbel.Oídecirundíaenelcorreoquesetratabadeunmuchachomuy

inteligente.Meexaminóconelestetoscopio,y,mientrasescuchaba,dijo:

—¡Hum!,ahoraparecebien.Lamentomiactitudtanprofesional,lomismoque mi intromisión —continuó, dirigiéndose a mí—. La verdad es que, cuando su sirvientamellamóapresuradamente,penséenelprimerinstantequeteníarazóny queelestadodeustederagrave. DiviséenesemomentolacaradeAlicia:estabadepieeneldormitorio,ysu expresión,mezcladeaflicciónydetriunfo,devanidadydesesperación,conveníaa quien,comoella,gozabadelprivilegiodetenerunatragediaencasa.Estomedivirtió ymetranquilizóalmismotiempo.Lapiernamedolíamuchotodavía:quemabacomo siestuvieraentrelasllamasypalpitabacomosifueraaestallar.Peroyoestabaa salvo, al menos no se oían zumbidos amenazadores, y mis dos acompañantes parecíanexclusivamentepreocupadospormí,sinprestaratenciónaningúnpeligro exteriorquepudieraamenazarlosaellosmismos. —¿Cómohizoustedparalastimarsedetalmodoalcaer?—preguntóeldoctor Jones,despuésdeexaminarmeeltobillo. —¿Que cómo hice? —exclamé—. Mire esas abejas muertas sobre el piso. Mientrasdesayunabameatacóunenjambre,yaduraspenasmesalvéencerrándome aquí.¡GraciasaDios,nosufrímásqueestapicadura!Sienvezdeunahubieransido seis,susauxilioshabríanllegadodemasiadotarde. —¿Demodoqueunenjambredeabejasentróensuhabitaciónyleatacó?— replicóélcon evidenteincredulidad—.Nuncahevistoreaccionar anadiedetal manera.¡Usteddebesersumamentealérgicoaestetipodeirritación! —¡Conquesumamentealérgicoalasirritaciones!—respondíenojado—.Esas abejasnoeraninsectosnormales.Fueronenviadaspor… EldoctorJonessevolvióhaciaAliciaehizounodeesosapartesquesuelenhacer losmédicoscuandodeseanconocerotraopiniónacercadelestadodesuspacientes. Preguntóenvozbaja:

—¿Vióustedalgunaabejaalentrarenlacasa?

—Pues,señor,ahoraquemelopreguntausted,creohabervistounascuantas;

quizásfueronavispas,aunqueapenashanaparecidoavispashastaahora,apesarde

quesuelenvenirenlaestacióndelasciruelasyotrasfrutas…

—Pero¿habíaunenjambredeabejasono?

—Yoentrabacargadadepaquetes,porquemehabíahechounaescapadaalpueblo

parahacerunascomprasantesdequelastiendassellenendegentefinayresulte

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imposibleconseguirrápidamenteloqueunonecesita.Comoledije,meparecióoír unoszumbidos,peroloquemeasustódeverasfueverelmantelarrancadodesu sitio,loshuevos,lastostadasylamieltiradosporelsuelo,laservilletaenmediode laescalera,lasilladeldormitoriopatasarribaylapuertadelcuartodebañocerrada conllave.Lacasaestabaensilenciocomouncementerio.Miabuelitomuriódeun ataque,igualito,igualito.Podríadecirsequesevoló.Poresosalícorriendo,enbusca desocorro,y,graciasaDios,loencontréaustedporlacalle. Eraevidenteque,pormásquehablaseAlicia,elfondodemicasoestabaya aclarado.EldoctorJonesmecatalogaríacomounalérgicodeprimerorden,aquien unapicaduradeabejaproducíaunataque,mientrasacualquierpersonanormalnole inquietaríamásqueeldarseungolpecitocontralamesa.Quizásfueramejorasí.Los insectos, desconcertados al perder la pista de su presa, se habían alejado con la velocidad de una escuadrilla de bombarderos. Yaunque mi historia fuese cierta, ¿quiénlacreería? —Mejorseráque,porhoy,mantengaustedesapiernaenaltoy,siquiere,vendré adarleotramiraditaporlatarde.¡Vaya,yquéalérgicohabíasido—otravezla frasecitaexasperante—alasabejas!Mejorseráquesealejedeellas.Porciertoque haelegidoustedunlugardondenoleserádifícilhacerlo.Salvoéstasquehanvenido a visitarlo, no recuerdo siquiera cuándo he visto por última vez abejas en estos contornos,anoserunaspocasqueencontrécasualmenteenlaavenidaWaller’s.Tal vezlasirritelasoledad,obienlaspersonasaltamentealérgicasatraiganasuvezsu alergia,cosaquetambiénpuedesucederconcualquierserviviente. Estaspresunciones,hechasentonodebroma,nomedivirtieron.Noeracosade risaesteasuntodelasabejas;porelcontrario,paramísetratabadeuncasodevidao muerte.Decidíquedarmeencasahastatomarunaresolucióndefinitiva.Enmediode estedesagradableasunto,elpretextodemipiernalastimadaeraloúnicobueno.El doctor Jones y Alicia me ayudaron a instalarme en el sofá que está frente a la ventana,enelcostadosurdemidormitorio.Ledilasgracias,rogándolequenose molestaseenvisitarmehastaquenoenviaseporél.Cuandosefué,Aliciavolvióyse quedómirándomeconairedepropietaria.Aprovechélacoyunturaparaponeren prácticaotrapequeñaestratagema. —Sientofrío—ledije—.Hagaustedelfavordecerrarlasventanasylapuerta. —Nomeextrañaquesientafrío—comentó—.Meacuerdodequecuandomi pobreabuelitosufrióelataquequeterminóconélsequedófríocomounapiedra. Apenasparecíadecarne,depuroheladoyviscoso.Mepareceoíramamá,quedecía:

«Carnefría,alatierrafría».Tuvorazón.

—Alicia—interrumpí—,meduelelacabeza.Bajeustedyprepáremeunpocode

téyunastostadas.

—¡SantoDios!¡Yustedsindesayunar,tendidoallíhorasyhoras!

—Alicia,necesitoeltéenseguida—leobservé,poniendomuchoénfasisenla

últimapalabra.

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Sefué.Elrespetodebidoamisórdenesylacompasiónqueleinspirabamiherida duplicaronsudiligencia. Quedésoloconmispensamientos.Noteníannadadealegres.Estabafrenteaun hombresumamenteastutoque,partiendodeunaligerasospecha,yahoraimpulsado quizásporelmorbosoplacerdematarpordeporte,estabaresueltoaliquidarmeen unaformaterribleyangustiosa,sinotroobjetoquemostrarsumalignopodery ensayaruninstrumentomortíferoque,unavezperfeccionado,podríaemplearcon absoluta impunidad y precisión. Había fracasado, pero sólo por una casualidad, llámesemalasuerteoDestino.Perolasegundatentativanofracasaría,ynadiecreería mihistoria,o,aunquelacreyera,seatreveríaadeteneralindividuoydestruirsus diabólicas abejas, dándome así la protección que yo necesitaba. Tendría que encerrarmeentrelascuatroparedesdemicasahastaquellegaraelinviernoyse adormecieranmisenemigas;durantetodoelveranomeperseguiríaelzumbidode cualquierinsectoymeconvertiríaenunsermiserable,obligadoainvernartodoel verano,ynopodríasaliradisfrutardemilibertadydemidichasinoenlosdíasmás crudosdelperíodoinvernal. OílospasosdeAliciaenlaescalera.Comonomesentíacapazdeafrontarlas reminiscenciasdelamuertedesusantepasadosyapreciarlasemejanzadesudestino finalconelmío,fingídormitar.Laoíentrar,cerrarlapuertaydejarlabandejaami lado,pero,unavezterminadosucometido,nosaliódelahabitación.Abríunojo cautelosamente,yviquememirabaconexpresióndubitativa. —Señor,sientomolestarlo,despuésdelamañanaquehapasadousted.Peroabajo estáunhombrequepreguntasileprestóunacanasta,porquenopuedeacordarsesi ayer…¡Oh!¿Vaadesmayarseotravez? Medabavueltaslacabeza.Cuandopudehablar,lohiceenloquelosnovelistas llaman«unroncomurmullo»,porquehabíaperdidotododominiosobremivoz. —Alicia—susurré—,bajeenseguidayecheaesehombredelacasa.Yasabe quenotolerovisitas.Ycuidebiendequenosellevenada. Aliciaseestremeciódeemoción. —¡Demodoqueeraunvulgarratero!¡Nuncalohubieracreído! Salió de la pieza cerrando la puerta con rapidez. Me quedé escuchando atentamente,oídosotresfrasesbreves,yluegosupasovolvióaresonarenla escalera.Metranquilicé. —Sehaido,señor—dijo—.Fuimuyrápidaconél.Mecontentécondecirle:«El patrónestáenfermoencama.Yocuidodelacasa.Acánohayningunacanastasuya». Lecerrélapuerta,yatravésdelaventanaviquesealejabaporelcamino. Mequedéencamatodoeldía,inquietoynervioso.CuandoAliciamehubo servidoelalmuerzo,leordenéquevolvieraacasadesuspadres,conquienesvive. —Vuelvaaesodelascinco—ledije. Semarchódebuenagana,acariciandolaesperanzadenarrarasufamilialos detallesdemiaccidente,destacandotodoslospuntosdesemejanzaconloscasos

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fatalesporellaconocidos. Encuantosehuboalejado,yviporencimadelsetoquesusombreroibaya rumboalaaldea,melevantédelsofáybajécomopudelaescalera.Elcomedor estabaenorden,perolachaquetacontinuabasobrelasillayéstahabíasidocolocada juntoalapuertadelasalaqueseabríasobreelvestíbulo.Cualquierapodíaver,desde lapuertadecalle,lasillaylaprendacolocadasobreella.Endospasos,mientrasél apartabaconunpretextocualquieraalaqueatendióalapuerta…Meapoderédela casaca.Semecayódelasmanos.Recordabaclaramenteque,cuandolallevéabajo, habíaunpañuelomíoenelbolsillo.Habíadesaparecido. GraciasaDios,lapuertaestabacerradaconllave.Ynoeraprobablequemi verdugomeatacaseconotroinstrumentoquenofueraelsecretoyhorriblerecurso queforjara…Unsologolpedeesearmahacíapalpitaryardermipobrepiernaenese momento.Lapuertacerradameconsolóunpoco,sabiendoqueellameprotegíade cualquierposibilidaddequevinieseaespiarmeoadisfrutardelespectáculodever sufrirasuvíctimaindefensa.Creoquesihubiesevistoeserostrofríomirándome hubieraenloquecido. Me fui arriba arrastrándome. Todo estaba claro. El monstruo había venido tranquilamente,segurodequenadiesospecharíadeél;esperaba,deseabasinduda, encontrarmeconvertidoenuncadáverabotagadoylívido.Pero,alverquesuprimer golpehabíafracasado,entróconlamayorserenidadysellevóalgoquetuvierami olorparticular.Porlovisto,elucubrabaunnuevoplan—perdidalaesperanzade ponermeotravezlamanoencima—paraelcualnecesitabaunaprendamíaque pusierasobremirastroasusinfernalesavispas. Aliciavolvió,mesirviólamerienda,luegounacenaligera(líbremeelcielodelos pesadillas;yateníaentoncesbastantematerialparaellas),ydespuésde«acomodarme bienparapasarlanoche»segúndijo,tareaimposibleparaellaoparacualquierotro habitantedelaaldea,sefue.Nodormímucho. ¿Porquéno hacerveniraMr. Mycroft? Naturalmente que lo había pensado repetidasveces.Peroenunasuntodevidaomuertecomoése,¿nohubierasidopeor cualquierintromisión?¿Nohubieraprecipitadoquizáslosacontecimientos?¿Podría protegerme el anciano con sus aparatos? ¿No sería más seguro irse de la aldea, alejarsedeltodo,desaparecersilenciosamentesindecirnadaanadie,sindejarseñas, comunicandosóloaAliciaquehabíasidollamadoparaatendernegociosurgentes,y luegonoregresarnunca? EstabasegurodequeHeregrove(pensamientomáshorribleaún)nointentaba matarmeporodio,sinoporpasatiempo;yoeraunpobreinsectoquesehabíaposado asuladocuandoélensayabaunnuevoinsecticida.«Somosparalosdiosesloquelas moscas para los niños irreflexivos: nos matan por diversión». La idea no era ciertamenteconsoladora.¿Porquésemearrojabademicasa,yniaunasíquedaba seguro?Noeraimposiblequeestedemoniomepersiguieraconsujauríaaladapor todaInglaterra.Losanimalesdepresaseexcitanmáscuandovenquesuvíctimahuye

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yselesvadeentrelasgarras. Estaideamedecidió.Cuandohuboamanecido,medirigíamiescritorioyredacté una esquela muy humilde, llena de excusas. Cuando llegó Alicia y me subió el desayuno,selaentregué,puestodavíateníalapiernatiesacomounbastón. —EnlaavenidaWaller’s—dijoellamirandoelsobre—.Esperacontestación. ¡Megusta!DicenqueMr.Mycroftesunapersonainteresante.Nosemeteenasuntos ajenos;esolohacentambiénotros,ybuenderechotienenahacerlo.Peroéles,según dicen,uninventor.Sucocinera… —Deseocuantoanteslacontestación—dije. —Muybien,señor.Puedoiryvolvermientrasustedterminasudesayuno. Ledilasgraciasylacontemplé,mientrassalíaallevarelrecado,pues,pormás interesantequeleparecieraaella,paramírevestíacapitalimportancia.

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CapítuloVI

Laavispafrentealaaraña

ESPERABA con tal ansiedad el regreso de Alicia que apenas probé el desayuno. Comprendíaqueelmomentoeradecisivo.Elapaciblecursodemivida,queyo ordenara con tan minucioso cuidado, había caído en el caos. La miel había desaparecidodelamesa:estedetallebastóparahacermecomprenderhastaquépunto sehabíatrastornadomiexistencia.Naturalmente,hubierasidounalocurasacardela alacenaelmortíferoproducto,corriendoelriesgodedelatarmeamisenemigas.El solopensamientodemimanjarpredilectomerepugnaba.«¡Ahítienes—pensécon amargura—lapautadetuinfortunio!». Pensépormomentosenenterrartodalaremesa,peromeinquietabalaideade que,mientrasseefectuaralaoperación,esosdemoniospudieranpercibirelaromade lamiel.AdemásAliciapensaríaquemehabíavueltoloco.Yalehabíaoídodecirque la casa estaba sofocante con todas las puertas y ventanas cerradas, y en verdad resultabaextraño,enesamañanaradiosa,tenertodocerradocomosiestuviésemosen pleno invierno. ¡Ay!, aunque me desagrada esa estación, yo comenzaba a añorar positivamentelallegadadelfrío.Tantoellacomoelmédicoquetanestúpidamente fué a llamar juzgaban y convenían tácitamente en que yo estaba medio loco, predispuestoadiversasclasesdeataque,yademás«alérgicoengradoexcepcional», atacadoporalucinacionesyDiossólosabequéotrascosas.Otropasoenfalso,cosa nadaextraña,dadalatensiónnerviosaenquevivía,yentreAlicia,histéricaenmedio desudolorosasatisfacción,yelbrillantedoctorcitoJones,conelmásnobledelos propósitos,naturalmente,mellevaríanalmanicomio. Me parecía estar oyendo a Alicia, que, con voz lacrimosa y acento triunfal, indicabaalosdosmagistradosencargadosdeencerrarmeelextraordinarioparecido demicasoconeldesuabuelito,ytambiénconeldeaquellatíamaniáticaque primerosecreyóvíctimadeunejércitodecucarachasyluego—confundiendoasu familia con dichas alimañas— trató de dar muerte a los gigantescos insectos echándolesvitrioloalacara.Luegoañadiríaunsinfíndedetallesaclaratorios:mi conductasospechosayfurtiva,miodiomorbosoatodaespeciedeconversación,mis pequeñas manías y mi intolerancia para cualquier transgresión a sus reglas. Me parecíaveraldoctorJonesaprobandoconinclinacionesdecabezacuantoafirmaba Aliciaydandounaltisonantenombreengriegoacadaunademisrarezas.Yopodía sercalificado,naturalmente,decasotípicodeagorafobia.Sepodíadecirdemíque pasabaporunperíodoagudodeesquizofrenia.¿Yesaaficiónespecialporlamiel? Pueseraalgoclarísimo:unaincipienteparálisisgeneral.Estosenfermospadecende unaaficiónmorbosaportodosloshidrocarburos,especialmenteporlosazúcares.El

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síntomaesinfalible.Lodelbaño:¡unahemiplejía! Lo indicado entonces era practicar de inmediato una punción en la columna vertebral.Luegosemeadministraríaunabuenadosisdealgúnpreparadoabasede arsénico,peligroso,claroestá,perocapazdesalvarnos,aunquenoamí,decosasmás graves.Elpaciente,porqueyohabíaperdidoyahastamipersonalidad,paranodecir nadademisderechos,debíasersometido,sinpérdidadetiempo,auntratamiento

calorífico.Selemantendríaaunatemperaturaconstantede105ºFarenheitduranteun

buenperíodo,ytalvezrecuperaraeljuicio.No,élnoasumíaningunaresponsabilidad enelcasodequesedejaraenlibertadalpaciente. Esoscuatrocharlatanesmeconvertiríanenuninstanteenelmásmiserabledelos prisioneros. Y me imaginaba alejándome en un automóvil cerrado, haciendo esfuerzosheroicosparanoperdereldominiosobremímismo,sabiendoqueme vigilabancomoaundementepeligrosoyquecadaunademispalabrasodemis actitudes se interpretaba de inmediato como una demostración de insania. Así llegaríamosaesehorriblelugarmalllamadoAsilo,puestoquenoesunrefugio,sino unacárcelqueelcuerdotemeconlocoterror.Allíquedaría,amerceddealguien,yo quesiempredetestéyevitétodavigilancia,todaautoridad,todafiscalización.Me veía aferrándome con desesperación a los últimos restos de independencia y autonomíaquemequedasen,ysintiendocómosemeescapaban.Encadaunodelos rostrosadivinabalatranquilaconviccióndequeyoeraundemente,unamaquinaria deterioradaysinesperanzadearreglo,enmediodeesesepulcrodeinteligencias malogradas.Yyomerefugiaríaenmiúltimoreductodiciéndome:«¡Nolesdejaréni lasombradeunpretextoparapensarquedifieroenlomásmínimodeellos,queson demasiadoimbécilesparaenloquecer!». Ydepronto,enlahabitaciónblanca,fríacomounacelda,atravésdelaventana higiénicamente abierta, entraba una de esas abejas diabólicas y se dirigía directamentehacianosotros.Yomehacíainstintivamenteaunladoylesgritabaque huyesen.Yellos,loveíaconlainevitableclaridaddeunapesadilla,nomeharían caso,nipararíanmientesenlaabeja.Aunqueéstapicaseaunodeesosmalditos idiotas,losdemásseregocijaríantantoalcomprobar,pormediodeesapequeña demostración,miinsaniaespecífica,quenoprestaríanatenciónsinoami«ataque». Meparecíaoírlos,hablandoenesajergaconcluyente,lacónica,desugrupoíntimoy confirmandoacadapalabrasupropiaestupidez.«Casotípico».«Reacción».«Frenesí provocadoporunsímbolodeasociación».¡Unsímbolo!Ojaláqueelmatasanos atacadofuesepicadoenalgunapartenadasimbólica…aunqueconseguridadsu dolornoturbaríalaimbécilserenidadylaciegacertidumbredelosdemás.«Ejemplo perfectodehimenofobia».«Convieneestudiarloparapublicarelcasoenundiario médico:esunademostraciónutilísima».«ElviejoSingletonquedarásatisfechísimo anteuncasotancompleto».Ymientrastanto,mellevaríanporcorredoreslargos, alumbradospormortecinaslamparillassuspendidasdelosaltostechos,aferrándome enunadeesastomasdejiu-jitsu,delicadamente,perocontalfirmezaquesimoviese

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undedomequebraríanlamuñeca.¡Yasí,deunoaotro,pasaríayocomounbulto, comouncadáveralqueseconducehacialacámaradeautopsias! Habíaalcanzadoesteagradablepuntoenmimeditaciónacercadelprobablecurso que seguiría mi existencia, e imaginaba con claridad deslumbrante cómo se sucederíanesosdíasyesasnoches,todosvacíos,todosiguales,hastaqueyomismo me convencería, como lo estaban ellos, de mi demencia y acabaría por hacerles demostracionesdeella.Semeconduciríaalsalóndeclasesdelmanicomio,yyome sentaríaenlasilladelospacientes.Losestudiantesysusamigosmecontemplarían concuriosidad:ahíestabaelejemplarinteresante,elanimalraro.Elconferenciante narraríamihistoria,señalandosusaspectosmásdestacados;porúltimo,soltaríaun aberrojoantemicara.Yoentonces,cortésmente,sufriríaunataqueylosenfermeros mesacaríanencamilla.Pero,enelprecisoinstanteenqueselanzabansobremípara dominarme,vi,muyarriba,enlosúltimosescalonesdelanfiteatro,quesereservan para el público, y contemplándome con un deleite que era peor que la muerte producidaporelveneno,¡elrostrodeHeregrove! En este punto estaba, en mi recorrida por el infierno que, a todas luces, me esperaba,cuandopercibílospasosdedospersonasporelsenderodeljardín.Aunque tengoespesascortinasenlasventanas,puesenmiopiniónlascasasnosonjaulasde cristalcomoparecencreerlolosarquitectosdehoyendía,yaunqueelcaminoque llevadelportalalaentradaestádelotrocostadodelacasa,puessiempreelijo,como dormitorio, la habitación más silenciosa, estaba yo tan nervioso que retrocedí y comencéatemblarenmisillón.Lapuertadecalleseabrióydistinguíunmurmullo devoces.Biensabíaqueeramuypocoprobable,perodenadamesirvióelrazonar, porquemiemocióndecía,acadalatidodelcorazón:«¡Hanvenidoallevarte!¡Han venidoallevarte!». Oípasosenlaescalera.Toméuntrocitodepantostado,fríoyquebradizo.Debía fingirquecomíatranquilamente;debíahacerunúltimoesfuerzoparalucharpormi sanojuicioyparaquesemecreyesecuerdo.Nomedierontiempopararesponderal llamado,yteníalagargantatansecaque,decualquiermodo,nohubierapodido articularclaramentelapalabra«¡Adelante!». —¡Cómo!¡Nisiquierahaterminadoustedsudesayuno,yyohaceunahoraque hesalido! Unaobservacióntanpersonalera,enbocadeAlicia,impertinente,peroyoestaba quebrantado después de la lucha que acababa de sostener con mis propios presentimientos. Vi con claridad que su misma impertinencia sugería inconscientementequevameconsiderabamedioloco;setratabadeunaexploración intuitiva,paravercómoreaccionabayo.Respondíentonoserenoyreposado,aunque metemblólavozlevemente,pormásqueellanolopercibiera:

—¿Quiénhaentradojuntoconusted?

ParaeldoctorJones,semejantepreguntaestaríapreñadadeagorafobiayrevelaría

alasclarasmiesquizofrenia,peroparaAliciaeraelmejorpreámbulo.Seguíasiendo

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micriada,yyo,durantealgunosdíasalmenos,mientrasconservaramilibertad, seguíasiendosupatrón.GraciasaDios,reaccionódeacuerdoconsutipo. —¡Oh!,perdone,señor;mepreocupóqueaustednoleagradaraeldesayuno.No tuveintencióndemolestarlo,señor.Nodeseosalirmedemipapel.Encuantoatraerlo conmigo…nopudeevitarlo,señor.¡Estanresueltoydecidido,este…—micorazón palpitabacadavezmásfuerte—…esteMr.Mycroft! Aloíresenombre,unpesoinmensodesapareciódemipechoydiunsaltode alegría.Poraburridoquefuese,invitaríaalancianotodoslosdíasdemivida,contal delibrarmedelencierro.Estabasegurodequesóloélcomprenderíamiproblemay lograríasalvarmedelosdospeligrosquesecerníansobremicabeza. —Alicia—dijecontonodereprobación—,¿cómodejaustedaMr.Mycroftsolo alláabajo?Vayaenseguida.Ofrézcaleeldiario.Sírvaleunatazadeté.Supongoque yahabrádesayunado.Dígalecuántomealegrodequehayavenido.Ruégueleque espere;yobajarédentrodeunosminutos. Salió.Mevestíapresuradamente.Nonecesitoafeitarmetodoslosdías,anoseren casosexcepcionales.Esmásbienunmasajequeunapoda.Poreso,alospocos instantesbajabalaescalerasiguiendolospasosdeAlicia.AlentrarviaMr.Mycroft depiejuntoalachimenea.Conexquisitotactosupocrearenseguidaunaatmósfera cordialentrenosotros,¡ybienquelanecesitabayo! —Heestadounosdíasafuera,Mr.Silchester—comenzóadecirentonofácily espontáneo,sinaludirparanadaamipersona—,hevisitadoHungerford,unaciudad pequeñitaypintoresca,rodeadadecampiñashermosísimas.Hicelargascaminatas poresoscontornos.¿Conoceustedlaregión?Quizásnoleagrademuchocaminar,A mímeencanta,perotalvezsedebaaquesoyunaespeciedecazador-coleccionista; para entretenerme de veras necesito poner a mis excursiones algún objetivo determinado:verunpanorama,porejemplo. Yaestabaotravezhablandodesuscosas,perohoymeparecíaunverdadero alivio.Dentrodepocosminutoshabríamosllegadoalomíoy,mientraselanciano estuvieseamilado,mesentiríaseguro.Creíconvenientehaceralgúncomentario. —¿NoviveallíeseescritorhumorísticollamadoLyttonStrachey? —Asíes.Enunodemislargospaseospaséjuntoasucasa.Peronosetratabade unaperegrinaciónliteraria.Sucasaestásituadaenunvalle,másalládelcualse extiendelaregiónmáshermosadeInglaterra,lamáspropiciaaesetipodepaseoa pie: la pendiente de los North Downs. Allí me dirigía yo. Frente mismo a los ventanalesdelacasaselevantaelFarodeInkpen.Lleguehastaél,despuésdemi pequeñacacería,pormerocaprichoderomántico. Mirandoenotradirección,Mr.Mycroftañadióluego:

—Antiguamentehabíaunahorcaenesacolina.Elúltimocriminalquemurióen

ellafuéunpeligrosoasesino.Porciertoqueenaqueltiempo,hacemásdeunsiglo,le

hubierasidofácileludirlajusticia.Perosecomprobósudelito.Estuveleyendoel

relatoenHungerford.Setratabadeunmodestogranjerodellugarquevivíacercade

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lacasadeLyttonStrachey.Asesinóasuesposamedianteunsencilloardidquenohe vueltoaencontrarenningúninformecriminal:laempujócontraunacolmenade abejasenfurecidas. Alpronunciarestasúltimaspalabras,Mr.Mycroftsevolvióhaciamí.Yopalidecí. —Sinembargo—prosiguió—,yapesardelaépocaremota,fuédescubierto. Aunque el tiempo enriquezca la habilidad de los criminales con nuevas tretas, tambiénnosproporcionaanosotrosdefensasrenovadas. Hubounapausa.Reuniendotodomivalorledije:

Mr.Mycroft,hasidoustedmuyamablealvenirtanrápidamente.Notrataréde ocultarleelestadoenquemeencuentro,estadoenelcual… —Sí—añadióconacentotranquilizador—.Hevistoamuchoshombresquese creíanvalientesysegurosquedaraniquiladosdespuésdesufrirlatensiónnerviosa queustedhasufrido. Subondad,quemepareciólaactitudidealdelmédicoentalescircunstancias— comenzabaapersuadirmedequeelancianodebíadesermédico—,ysuserena comprensiónmeemocionaron.Tomólamanotemblorosaqueletendíyledióun apretónfirmeycordial. —Hadesempeñadoustedunatareaútilypeligrosaalmismotiempo—dijo.Por ciertoqueeraunaextrañamaneradeconsolarauntontoimpertinenteyentremetido que,advertidodetodo,habíainsistidoenmeterlacabeza—yhabloliteralmente—en unavispero,paraterminarmediolocodeterror. —Ha atraído usted a Heregrove —continuó—. Como lo descubrimos (otra gentileza:élsolodiagnosticóelcaso),Heregroveeseltípicocriminalingenioso. Laexpresiónmehizoestremecer,peroeraexacta. —Esetipodeasesinoleenovelaspoliciales,yyasabráustedquelasnovelas policiales,comotantasotrasmaníasynoveleríasnuestras,handegenerado,yperdone loquetalvezleparezcaprotestadeviejoregañón.Comenzaronaescribirseabasede sentidocomún,observaciónminuciosayespíritudeorden,cosasquesealiaron,no paraexagerarlapenalegal,sinoparademostrarlealcriminalqueestabadestinadoal fracaso;que,alapostre,enlabalanzadelainteligenciaylapenetraciónelplatillose inclinahaciaelordenyelderecho. Yahabíacomenzadosulargaperorataelanciano;otravezexperimentéalivio.Me imaginabaunalargacolumnadetropasderefuerzoqueavanzabalentamenteatravés de estrechos desfiladeros para hacer levantar el sitio de una pequeña guarnición reducidayaalúltimoextremo. —Ahora—continuó—,loqueagradaalpúblicoeselladróncaballeresco.Yasé quelaspelículasnosmuestranalpolicíadandocazaalpistolero,perosetratadeun argumentoconvencionalydidáctico.Elpúblicodebeveresascintasporqueellas combatenalcriminaljoven,alprincipiante.Pero,enelfondo,loqueacadaunole agradaesimaginarseasímismo,enimpecabletrajedeetiqueta,asaltandolabanca enMontecarlo.Yhayunoscuantosqueconviertensussueñosenrealidad.Creen

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concebirunaideanovedosa.Yaledemostréqueéstanoestannovedosacomoparece

creerlonuestroamigo.Sufrendeunaantiguairritación,tanantiguacomoelmundo:

elregresoaunacasaoscura,dondehayunaesposaaquiendetestan.Inviertenlos

papeles,ylahistoriaestanarcaicacomolaciclópeaMicenasylaguerradeTroya:

Clitemnestra asesinando a su Agamenón en el baño; más antigua, quizás, si conociéramosalgomásantiguo.Matanunavez,yluego,comotodoslosanimales quellevanenlasangreelinstintodematar,unavezcebados,continúanasesinando. Nadaleshacesentirtanintensamentesupoderynecesitangozardetalsensación.No haymiembrodelaespeciehumana,seaelmásaltivo,elmásencumbradooelmás odioso,quenoestéamerceddelasesino.Aellos,quizás,esehombrelesparezcaun fracasado.¡Cuidado!Siaélseleantoja,losconvertiráen…unmontóndecarroña. Misituaciónsuministrabaunejemploclarísimo:elvecinomásamanoseguiríaa laodiadaesposaalacámaraletal. —¿Yquépodemoshacer?—meatrevíainterrogar. —Mr.Silchester—repusomirándomealosojos—,voyarenovarunpedidoque yaleheformulado. —Hágalosintemores—interrumpíyo—.Jamásmeacercaréaeselugar. —Elpedidoqueleformulé—prosiguiótranquilamente—obedecíaadoscausas. Enprimerlugar,paraquenofueraustedsolo,yyaveustedquenomefaltabarazón. En segundo término —comprendió que yo palidecía; ¡ahora lo recordaba todo claramente! Pero continuó hablando con la mayor serenidad—, para que me presentaraasuconocidoMr.Heregrove. —¡Peroesimposible!¡Seríaunsuicidio!Lasolavistadeesehombremeharía temblar,yél,sinduda,azuzaríaasusmonstruoscontranosotros,sinonosatacasen espontáneamente.¿Nopodríaustedponerenantecedentesalapolicía?¿Nosele podríaarrestar? —Lalegislacióninglesa—replicópensativo—esunmagníficomonumento,pero comotodoslosmonumentoslevantadosatravésdelossiglos,piedrasobrepiedra, estállenoderesquicios.Lalibertaddelindividuoexigequelaleynotengauna trabazóndemasiadoestrecha.Laleyylavidanoconcuerdansiempre,ydebemos expiar y compensar la libertad de que gozamos para nuestras excentricidades, dejandoescapardecuandoencuandoaalgúndelincuente. Luegoañadiócontonodecisivo:

—No tenemos ni un átomo de prueba para condenar al hombre. Se le ha declaradoinocentedelamuertedesuesposa.Eltribunaldijoquefuéunacasualidad. Encuantoausted,fuéatacadoensupropiacasaynadiepresenciólaagresión.Su mucamanotienenadademuda.Noesnecesariointerrogarlaparaquesuministre informeseimpresionessobreelcaso.Locompadeceaustedsinceramenteporla conmociónquehasufrido.Meconstaqueensufamiliasehanproducidocasos semejantes.Perosemuestraescépticaynocreequelacausaseaotraquelaque calificade«hereditaria».Heregroveescapazdeinvertirlospapeles—nolefalta

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audaciaparaello—ydecirqueustedlehacalumniado,quehatratadodearruinarle,

queesustedunchantajistaounneuróticofronterizodelalocura.Noolvide,Mr.

Silchester,quelosexcéntricostenemospocosamigos.

Estaspalabrascondecíantanperfectamenteconlossombríospresentimientosque

mehabíantorturadohastalallegadadeMr.Mycroft,quemeencerréenunmutismo

temeroso.

—Peronoolvidetampoco—añadióparatranquilizarme—queHeregroveestá,en

ciertosentido,indefenso,extrañamenteenquistadoensumalignidad.Essemejantea

unodeesoslagartosvenenosos,quesemuevenlentamente,tiesosyreptantes;siuno

lostomadeunmodoespecial,yanopuedenclavarsuguijónponzoñoso.

Viendoqueyonoquedabamuyconvencido,agregó:

—Créame,nohaylugarmásseguroparaustedquelacasadeHeregrove.El hombre juega su partida. Está perfeccionando su instrumento mortífero, el arma maravillosa que le dará poder. Yno destruirá su propia obra asesinándole, para quedarseluegoconelcuerpodeldelitoentrelasmanos. Lafrasenomeagradó,peromerevelólasituaciónconclaridadmeridiana,una claridaddolorosa. —No,no;estandoensucasa,estáustedasucuidado.Hayciertasarañasqueno reconocenunamoscaamenosqueestécogidaensutela.Heregrovenopodrámatarle sinoestáustedfueradelasuya. Apesardetodo,yovacilaba.Mr.Mycroftfijónuevamenteenmísupenetrante mirada. —Además,sinoentramosenesacasanolograremosdespistarsupersecución.Le suplicoquenomeinterpretemal.Conozcomuchomejorqueustedesetipoespecial depsicología.Manteniendoladistanciaadecuada,élestáresueltoaalcanzarleconsu armainfalible,asícomoeldeportistaquejuegaal«golf»nopasaráaltercerhoyo hastahaberacertadoconelsegundo.Ustedocupa,ensutrayecto,elpuestonúmero dos.

¡Ay!Biensabíayoqueestabaenlocierto. —Debocomunicarletodoloocurrido—ledije—.¡Heregrovevino,sepresentó aquíelmismodíaenquetratódeasesinarme,unasdoshorasdespuésdelaintentona! —Sí,yamecontóAlicialoqueella,aunignorandotodalaextensióndesu cinismo,calificade«impertinencia».Esevidentequeelladesconfía,conunaespecie deinstintoanimal,delaperfidiadeesehombre,aunquecreequeelataquesufrido porustedfuéunaexperienciameramentesubjetiva.Elcasoesinteresante,puesnos muestra que la intuición, aun siendo certera, puede resultar inútil, porque el entendimientoesdemasiadorudimentariopararazonardebidamenteylaatención demasiadoligeraysuperficialparaobservarlascosastalescomoson. —Pero,Mr.Mycroft,ellanolehadicholopeor.Cuandobajélaescalera,después quesehuboretiradoHeregrove,descubríquemientrasAliciasubíaatraermesufalso recado él se había apoderado de un pañuelo mío sacándolo del bolsillo de mi

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americana,queviónolejosdelapuerta.¿Comprendeusted? —Noesnecesarioquemeexpliquemás—interrumpióél—.Leparezcosinduda demasiado locuaz, pero en este caso trataré de no hacerle perder el tiempo con detallessuperfluos.Eltiempourge.Leexplicaré:elrobodesupañuelonoimplica paraustedunpeligroinmediatomayordelqueyacorre.Desdeesepuntodevista tenemostiempo.Tampocoesnecesarioquemeexpliqueustedlodesuamericana. ¿Recuerdaque,enmitaddeunodemissoliloquios,esossoliloquiosquetantolo fastidiarondurantenuestraprimeraentrevista,mecalifiquéde«senil»o,almenos, dije que me estaba volviendo viejo? Pues era porque no había previsto aún ese recursodeHeregrove. —Escierto,hablábamosdequelosinsectosoyensonidosquesonimperceptibles paranosotros,ydequealgunosrastreanagrandesdistanciasvaliéndosedesuolfato. —Puesbien,poresoleroguéquenofuesesoloacasadeHeregrove.Estaba segurodequeteníainterésenatraerleytambiénhubierajuradoque,silograbaverlo asolas,dejaríaensupersonaalgunaseñalqueguiaraluegohaciaustedalasabejas. Ustedcayóensusmanoscomounpajarito.Yahora,¿quieredecirmequéhizoél? NarréaMr.Mycrofttodoloocurrido,yviquesurostroseiluminaba. —¡Interesantísimo!—fuésuprimercomentario,quemeparecióbastantecruel. Pero,alverquehabíaheridomiamorpropio,añadióenseguida—:Vuelvoadecirle quenoshaprestadoustedunservicioinapreciablealiralláyexponersealriesgo, obligandoaHeregroveamostrarsucartasantesdeestarcompletamentelistopara ello.Meparecequeelgatillohafuncionadoantesdequeelarmaestuviesecargada del todo. El hombre no pudo terminar sus preparativos; de otro modo, hubiera buscadoalgúnsubterfugioparallamarloausted.Pero,cuandocreyóqueelDestinole habíapuestolavíctimaenlasmanos,nopudoresistirlatentación.Todoslosasesinos deesetipotienenalgodemegalómanos.YaaprenderáalgomássobreelDestino, antesdequetermineesteasunto.Mientrastanto,nodebemosincurrirenelmismo erroralhacer nuestrospreparativos.¿Comprendeusted?Somosnosotros quienes debemosvisitarleahora.Elardiddesuchaquetafracasó.Esprudente,decualquier modo,quequemeesaprenda.Estamismanochecolóquelaensufogatadehojas secas,ésaquehevistohumearenunrincóndesujardín.Pero¡queseaporlanoche! Ciertosaceitesbásicosvirulentos,comolosdelroblevenenosoquecreceenlaregión sudoestedelosEstadosUnidos,setornanaúnmáspenetrantesalsersometidosal calor;estoimplicaríaunverdaderollamadoasusvampiros,unainvitaciónaque venganaatacarlenuevamente.Averlamano. Lemostrélosdedosmanchadosdedesinfectante.Noquedabaenelloselmásleve rastrodeolor,despuésderepetidoslavadosyfrotaciones.Apesardeello,insistióen tratármelosconalcoholmedicinalhastaquemeardiólapiel. —Ahoranecesitamosalgoqueatenúeelolor,omejordicho,algoquelosepulte bajootroaromadiferente—indicó,ysacódesubolsillounfrascopequeño—.He traídoestamezcla,previendoqueHeregrovehubieratratadodeponersobreustedsu

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sellodemuerte.Heobservadoqueesteolordesconciertayextravíaelolfatodelos animalesmejorqueningúnotro:setratadeunacombinación,porpartesiguales,de citronela,valerianayaceitedeanís. Me frotó con ella los dedos, inflamados ya por las repetidas fricciones con alcohol,yañadió:

—Ahorasubayláveselasmanos.SerámejorqueHeregrovenosospechenada; esastutoydescubriráfácilmentenuestro«gatoencerrado».Porahora,bástenoscon alejar sus abejas. Con toda seguridad olfatearán lo que acabo de ponerle y se convencerándeinmediatodequenoesustedelhombrequetratabandematarcon tantafuriahaceunashoras.LavozseráquizásladelaJacob,peroelolorserá ciertamenteeldeEsaú. ¡Otravezcitas!¡Cómocorríalaimaginacióndeeseanciano!Preferínoprestar atenciónasusocurrencias.Mipropioespíritusedebatíaenunangustiosotorbellino. Evidentemente,meimpulsaba,meensillaba—comosifuesesucabalgadura—,para lanzarmeenseguidaaloqueélquería:iravisitaraHeregrove. —Oigausted—dijedébilmente,paraganartiempo. Comprendiómiintenciónyprocedióconlamayorrapidezylúcidaenergía. —Sí,esnecesariopartirenseguida.Nodebemosconcederleunminutomás, dentrodeloposible.Supetulantevanidadleharácreer,alverleaparecerausted,que nohemossidocapacesdedescubrirsustretasyquenoabrigamoslamenorsospecha acercadesusintenciones.Aunquelerefieraelepisodiodelataquenodemostrarámás queasombroycompasión,hablarádelosarcanosdelinstintociegoydecómoélestá siempreseguro,amenosqueloacompañealguienqueirriteasusabejas;diráque éstassonsusamigas,lomismoquesuyegüita—alacual,entreparéntesis,envenenó —, y que comparte su sentimiento, puesto que perdió a su querida esposa en circunstanciasidénticas.Ysileacompañaaustedunancianocaballero,muyamable, aunqueuntantocansador,ytambiéninteresadoencomprarmiel,estoprobaráde numeraconcluyentesutotalignorancia.Nosolemospresentarnuevosclientesal comerciantequehaintentadosecuestrarnos. —Estábien—respondíresignado. Loquemedecidióaaceptareltratofuélaseguridaddequenomequedabaotra alternativa:ovolveraeseantro,ohuirdemicasa,abandonandoalmismotiempola corduray,quizás,hastamicuerpomortal.Peroestonolepareciósuficienteami extraordinariodefensor. —No—dijoinclinandolacabezaaunladoymirándome—,debeustedponer másrealismoensupapel,desempeñarloconmayorconvicción.Suexpresiónactual esladelhombrequesientecerrarseelnudocorredizoentornoasucuello,yéseesel papeldeHeregrove.Apesardelalocaconfianzaquetieneensímismoeseindividuo, alverleaustedasícomenzaríaadudar,ysicomienzaasospechar,¡estamosperdidos! Tratédesonreír,perolatentativafuébastantedesdichada. —Losiento—dijoMr.Mycroft—,peroesnecesarioqueustedsientaesasonrisa;

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deotromodo,denadanosservirá.Piense:mientrasestamosallínosvigilaránno solamentedosojoshumanosmuyastutos,aunquedesorientados,sinomillaresde diminutosinvestigadoresquenonosjuzgaránpornuestroaspecto,sinopornuestro olor,yqueestándispuestosaasesinarnosenelprecisoinstanteenqueeseolorles parezcasospechoso.¿Haoídohablardel«olordelmiedo»?Resideenlaadrenalina, que,cuandosufrimosunaccesodeterror,pasaanuestratranspiración,aesefrío sudordelmiedoquecomienzaacorrermuchoantesdequeloadvirtamos.Esetufo irritaextraordinariamenteatodoslosanimales,yenformaespecialalasabejas.Bien sepuedeafirmarquelasenloquece,siesintenso.Ylasabejasquevamosavisitar estányabastanteexcitadasynonecesitanmuchoparaenfurecerse.Magroconsuelo seráparanosotrosquenosataquenprematuramente,matándonosantesdeloque planearaHeregrove. —PorDios,¡nomehagaintervenirenesto!—supliqué. —Imposible evitarlo —respondió él—. Es el único camino seguro. Hay que «tomareltoroporlasastas».Cuantomástardemos,peorserá;sincontarconla probabilidaddequeHeregroveintenteunnuevogolpesiledamostiempoparaello. Sutonoautoritariosetrocóenunodecordialcooperación. —Nosemeocultóqueestainiciativaimprescindiblecontranuestroenemigo podría exigir de usted más de lo que buenamente estuviera en condiciones de soportar.Apesardesusdeseos,ydecomprenderqueelpasoesindispensable,veo claramentequelecuestaafrontarlocomounaaventurajuvenil,conentusiasmoy decisión.Yesprecisoquelohagaasí,porquedeotromodonoconvenceremosa nuestropúblico,yenesecaso,sinossilban,¡estamosperdidos!Tomeustedesta píldora.Eshidratodebenzedrina.Inofensivo.Noescosaparatomaradiario,pero ayudaavivirestasescenasynosconvierteenactoresconvincentes. Miréconciertadesconfianzalapíldorablanca.Detestolosmedicamentos.Sime dominaalgúnestadodeánimoparticular,losoportohastaquedesaparece.Nosoy partidario de luchar contra mí mismo; al fin y al cabo, ¿sabemos acaso lo que hacemosyporquésucedenciertascosasennuestrointerior?Perosupongoqueno hay criminal que no beba con gusto su ración de aguardiente antes de subir al patíbulo, aunque hasta ese momento haya detestado a la bebida en cuestión. La tragué,yMr.Mycroftmehizopaseardurantealgunosinstantes,mientrasmerepetía susúltimasinstrucciones.Amedidaquehablaba,veíaconcrecienteclaridadque estabaanteunainteligenciasuperior,queHeregrovenoerasinountontomalvadoy queloteníamosanuestramerced. Estasensaciónnomeabandonónisiquieracuandoestuvimosantelapuertadesu casa,ysehizoaúnmásintensacuandooíaMr.Mycroftque,prescindiendodemí, comenzabaajugarlapartidaconinsuperablehabilidad.Desapareciótodorastrode aquelancianolentoytedioso.Semostróbullicioso,vivaz,llenodesimpatíay,al mismotiempo,ingenuocomounescolar.Elhombreeraunactoreximio,sinduda, peroademásseadvertíaalasclarasqueestabadeexcelentehumor.Esqueelviejo

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cazadorsehallabaanteunanuevapista,elveteranoaventurerodivisabaunavezmás ladeslumbrantemiradadelpeligro.Yaséqueestascomparacionessonrománticasy manidas, pero debo narrar las cosas tales como fueron, y así las vi en aquellos momentos.Todoestoexplicaelextraordinarioascendientequeejerciósiempresobre míaquelanciano. LaactituddeHeregrove,alabrirnoslapuerta,notuvonadadehospitalaria,por másqueseesforzóporparecerserenoynovióennosotrosningúnsignosospechoso oamenazador.Eraevidentequenoleinspirábamosreceloalguno.Ahíestabaotravez esemuchachoestúpidoque,nocontentoconmeterlacabezaenelavispero,volvíaa visitaralhombrequehabíaresueltoasesinarloasangrefría.¡Lomismoquelatrucha deojossaltonesque,cincominutosdespuésdelibrarsedelanzueloyhallarrefugio enaguasprofundas,vuelveaengullirlacarnada!Yademás,llevabaconsigoaun viejoimbécil,queibatambiénenbuscademielyquepodríaseruncandidatoaCaso

TípicoNº3delcrimenperfecto,ejecutadoporelasesinoquenodejarastros.

EnaquelinstanteMr.Mycroftpedíamiel.Despuésdepresentarsehablócon absoluta franqueza de su fracaso como apicultor. Suponía que no tenía «buena mano»,yyaestabademasiadoviejoparaaprender.Suúnicopropósitohabíasido procurarse un poco de miel. Nada sabía de esos raros insectos, y estaba muy dispuestoaconfesarquelecostabaentendersuconductanormal,paranodecirnada desusrarezas,gustos,antipatíaseinnumerablesdolencias,cadaunadelascuales resulta más misteriosa que la anterior. Su joven amigo, allí presente, le había informadoqueconocíaunproveedorquehabitabaenesapartedelaaldeayquele abasteció,durantelargotiempo,deunamielexcelente. —Quizásnomemuestremuycortésalveniraquí.Bienséquecadacomunidad tienesuspropiasnormasdeetiqueta,queelforasterodebeaprender.Poresoroguéa Mr.Silchesterquemeacompañaseestatarde. Elpreámbulonoeramuyhábil,perolodijoenuntonilloindefinible,conuna seguridadalegreyserenaalmismotiempo,creandoasíesaatmósferaparticularenla cualelinterlocutornotieneotroremedioqueaceptarcuantoledecimosydarcrédito anuestraspalabras. —¡Entreusted,entre!—dijoHeregrove. Tuvoquecederterreno,comoelespadachíndemuñecamásdébil,vistainciertay menosexperiencia,cedeterrenoasucontrincantemásosado.Mecausósorpresa sentirqueéramoslaparteagresorayque,envezdepeligrarnosotros,eraHeregrove quienpeligraba.Penetramosenelsiniestrovestíbulo,yunavezallí,elhombrehizo unesfuerzoporescapar. —Iréabuscarlelamiel.ComoMr.Silchestersabe,seencuentraalotroextremo deljardín. Esaspalabrasanimaronaúnmásminacientevalentía;viqueHeregroverecurríaa mí.Nohabíapeligroahoradequeolieseamiedo,pueshabíacomprendidoque nuestro enemigo, aunque conscientemente no se percatase de nada,

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inconscientementevacilabahastaelpuntoderecurriramíparahallarunpretextoque lepermitiesehuirdeunancianolocuazydeunmuchachotonto. Sinembargo,Mr.Mycroftsemostróvelozcomoelesgrimistaquesorprendeasu adversarioindefenso. —Vi su jardín mientras hablábamos allí afuera. Me pareció que hay algunos tulipanesmuycuriosos.¡Ojalásupieratantodeabejascomodetulipanes!Apostaría unamodestasumaaqueustedtieneinjertosmuyinteresantes.Quizáslacasualidad ayudóalatécnica.Confiesoquemefascinaelestudiodeloscromosomasdeesas flores. Consualegrecharladeprestidigitador,Mr.Mycroftseimpusosuave,firme, irresistiblemente,aHeregrove,queretrocedíasincesar.Losseguí,yrecorrimosel sendero agreste del cual me alejara yo hacía tan poco tiempo convertido en un fugitivoymarcadoconunsellodemuerte.Cuandollegamosfrentealmacizode tulipanestardíos,enque,naturalmente,nuncareparéantes,Heregrovemurmuróque nosabíaunapalabradeflores,asertoqueconfirmabanloscanterosdesujardín.Pero Mr.Mycroftnoquisooírhablardeesa«falsamodestia»,comolallamóentonode chanza. —Sevealasclaras,miestimadoseñor,quenoesustedunodeesosjardineros prolijosycansadores,pero,seaporcasualidadono,heaquíunejemplarcapazde despertarelinterésdecualquierbotánico.Nomeconsiderohombredeciencia,pero reconozcoelméritocuandomesalealpaso. Seinclinó,examinólaplanta,miróentrelospétaloscerrados,estudiandolos estambresolospistilos,ocomosellameesaespeciedeamígdalasquetienenlas floresenlagarganta. Deprontoseirguióydijo:

—Pero…nosolvidamosdenuestramiel. Heregrovesehabíadetenidojuntoaél.Seadvertíaqueelfingidoentusiasmodel ancianolohabíaengañadoyqueestabadesconcertadopreguntándosecómohacer paramanteneraeseviejecillovivazaprudentedistanciadeciertoslugaresdondesu agudoolfatopudieradescubrircosasmenosdulceseinofensivasqueelperfume imperceptibledelostulipanes. —Esposiblequelasabejasesténahoraunpocoirritadas;alterminarlaestación, susnerviosseexcitan—Heregrovetratódetomarloabroma—.Mejorseráquenose acerquenustedes. Me pareció que me miraba con expresión inquisitiva. Se encaminó hacia el cobertizodandolargaszancadas.Lasabejasibanyveníanporencimadenuestras cabezas, entrando y saliendo de las colmenas. No se fijaban en nosotros. Sin embargo,enelmismoinstanteenqueHeregrovesealejó,mientusiastacompañero tuvootraidea. —Pero ¡qué interesante —exclamó, atravesando rápidamente el jardín—, si aquelloquecrecejuntoalapuertadelestabloesun«Pileuspurpúreo»!Noesuna

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plantarara,peroaquí,enestaregión,sorprenderíaacualquierbotánico.Esnecesario quelaexamine.Quizássetratedeunavariedadlocal. Heregrove,cuyamanoestabayasobreelpicaportedelapuertadelcobertizo,se volvió.CuandovioalsimpáticoMr.Mycroftcruzarelcésped,ensurostrosepintó unamezcladeterrorydeira.Depieentrelosdos,yomirabaalternativamenteauno yaotro. —¡Mr.Mycroft—gritó—,vengaustedaquí! —Unsegundo…«Pileuspurpúreo»…,¡quéextrañoquecrezcaaquí!—seoyó vagamenteporsobreelhombrodeMr.Mycroft. DeprontoHeregrove,dejandoabiertoelportaldelcobertizo,cruzóendossaltos eljardín,pasójuntoamísinmirarmesiquieraycorrióhaciadondeestabaelanciano. Creí que todo había concluido, que nos mataría a ambos en el acto. Me quedé petrificado. Ya habrán comprendido ustedes que no soy hombre de acción. No obstante,soyunbuenobservador,apesardecuantopuedadecirMr.Mycroft.Veoen esteinstantetodaaquellaescenacomosilatuvierafotografiadaantemisojos.Así comohabíacomenzadorepentinamenteacorrer,Heregrovemoderósumarchayse adelantó a pasos lentos. Comprendí que había llegado demasiado tarde. Cuando estuvojuntoalapuertadelestablo,Mr.Mycroftsalíaya. Oísuvozclara,quedecíacontonodevivointerés:

—Losesporoshanllegadoadentro.Enverdad,loshongosconstituyenelsector máscuriosodelavidavegetal.Naturalmentequelomejordeljardínesesetulipán. Mehaproporcionadounmomentomuyagradable.Gracias,muchasgracias.Pero… ¿notieneustedtodavíalamiel?Nodebierahabersemolestadoenvenirhastaaquí cuandoyollamé.¡Meentusiasmatantocualquierpequeñohallazgodealgunaplanta rara!Esolessucedeatodoslosespecialistas.Metemoqueseaporesoquenos considerantanfatigosos.Losindividuoscorrientes,cuerdos,nopuedencomprender eseentusiasmo;lespareceafectado,casificticio. VeíaclaramentequeHeregroveluchabaconsigomismo,peronotuvolamenor oportunidad de decidirse. El ascendiente que sobre él ejercía el anciano, la explicación que dimos de nuestra visita, y que tuvo que aceptar como verdad evidente,leseñalabanlamismalíneadeconductaque,porotraparte,supropia seguridadimponía.Leeraimposiblepermitirseunestallidodemalhumorantedos extraños.Apesardetodo,meparecióquenoseríacapazdecontenerse.Cuandonos fuimos,apenaspodíadominarsuvoz.Unavezhechoslosenvoltoriosdemiel,nos despedimos;élmurmurólasfrasesconvencionalesdeadiós,yobservéquelavenade unadesussienespalpitaba,acausadelaviolentapresióndelasangre. Cuandoestuvimosfueradelalcancedesuoído,laprimeraobservacióndeMr. Mycroftnofuémuyoptimistasinembargo. —Seránecesariovolver. —Ahoraqueloconoceusted,¿porquénovuelvesolo?—fuémirespuesta;no muygenerosa,loconfieso,perobiennatural.

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Meavergoncéenseguidadelaspalabrasqueacababadepronunciar.Poresome

sentíaliviadoaloírledeciramiinterlocutor:

—Losefectosdelhidratodebenzedrinaestándesapareciendo.Ahorasesentirá usted un poco deprimido. Enterraremos nuestra compra en su jardín, y luego se meteráencama. Mesentíaúnmásavergonzado,puestoquebienpodríahabermeechadoencara micobardía,cuandoentramoseneljardincillotraserodemicasa,queestárodeado deunparedóndeladrillos,yviaMr.Mycroftcavar,conunaenergíaqueestabamuy porencimademisfuerzas,unpozoanchoyprofundoparasepultarlamielmaldita. Medetuve,pensandoqueyahabíamoscavadobastante,yaqueesatareasiempreme hacedolerlaespalda,yleoídecir:

—Hesalvadolavidatantasvecespornohaceruntrabajoamediasquenodeseo queéstasealaprimera. Porfindejamoslamielbajotierra,comosifuerauntesoroencantado,ynos instalamosenlasala,despuésdelavarnoscuidadosamenteenlapiletadelacocina. —Estádesconcertadoyunpocoasustado—comenzóadecirmeMr.Mycroft—. Peroyotambiénestoydesconcertado,ysinotuvieraotroapoyoquelaleypara defenderleaustedyprotegermeamímismo,creoquetambiénestaríaasustado.No haypruebaalgunaensucontra,aunqueelhombreseatanculpablecomoJudasytan peligrosocomounapanteraacorralada. —¿Nohallóustedalgúnrastroenelestablo?—preguntéconciertoenojo. —Ciertamente, hallé un rastro, pero eso no constituye una prueba decisiva; cuantomáshábilseaunoparadescubrirrastros,másseguroesqueeljuradono comprenderáelencadenamientodelaspruebasquelepresentemos. —¿Enquépuntonoshallamos,entonces?—inquirí,presintiendoelfracaso. —Le diré cuanto sé; probablemente, sé más de lo que usted habrá podido observar. —¡Esnatural!—respondíconairefatigado.Élseinclinócortésmente. —Pues bien, espero que pronto dormirá usted tranquilo; sin embargo, debo exponerleantesnuestrasituaciónactualynuestrasactividadesfuturas.Enprimer lugar, yo estaba decidido a entrar en esa casa. Ni usted ni el mismo Heregrove advirtieronqueesaentradafuéforzada.Penetramosmientraslehablábamosyle distraíamos.Siustedhablaaunapersonaquenotieneganasdehacerloy,entretanto, camina directamente hacia donde está, aquélla retrocede mientras lo cree a uno absorbidoenlacharlaytomaelavanceporcosainconsciente,retrocede,repito,y sólo piensa cómo hacerle callar a uno deteniéndole al mismo tiempo. Por eso Heregrove,muyasupesar,sevióobligadoadecir:«¡Adelante!».Unavezdentro,su único deseo, que me pareció una reacción ciega e irreflexiva, fué mantenernos alejadosdelfondodelafinca:cobertizos,establos,etc.Lahabitaciónquevisitamos noeramuyinteresante.Enunrincóndiviséuntrozodepapelgrisquereconocíde inmediato.Setratadelatapafamiliaracuantoslaconocen,deunapublicación

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norteamericanabastanteoriginal,quetienemuchodinero,colaboradoresinteligentes, pocojuicioymenosmétodo.Vivedellegadodeunmillonarioquefuésecuestrado porunabandademalhechoresqueexigieronporélunsubidorescate.Lapolicíacasi lodejómorir,yporciertonopudoevitarquequedaradesequilibrado.Alcabolo salvóuninvestigadorprivadoquetuveocasióndeconocer.Leotorgócomopremio unapequeñasumadedineroylafundacióndeeseInstituto.Locuriosoesqueel millonario,temerosoporsusintereses,seopusoneciamentealafundacióndeesa institución,pueshastalosmillonarioscuerdosestánobligadosafundarobras,así comolosseñoresmedievalesteníaneldeberdefundarmonasteriosylasgallinas tieneneldeponerhuevos.Elinvestigadorconservóademáselderechoderecibir duranteelrestodesuvidalaspublicacionesdeeseInstituto.Comoledije,conozcoal hombre y por su intermedio recibo la revista. Se publican en ella trabajos de investigación destinados a aficionados; no es un hobby frecuente, pero está más difundidodeloqueustedsupone.Y,enmediodeunamontañadebasura,hehallado algunascosasinteresantes.Ellosfueronlosprimerosquepublicaronunadescripción de la prueba del polvo magnético para aclarar las huellas dactilares demasiado borrosasparaseridentificadasenotraforma.Tambiénpublicaronunamonografía bioquímicasumamenteútilacercadelosamoníacosanimales.Cuandosalimosdela habitación,melasarregléparaverquénúmeroteníalarevista.Cotejarélascifras cuandollegueacasa,peroapostaríaaqueeselejemplarquecontienelamonografía encuestión.Lodeltulipánera,naturalmente,unaartimaña.Eljardínrevelaalas clarasqueHeregrovenisiquierasabelosuficienteparacomprenderqueloengañé. Claroestáqueséalgodebotánica,yestabapreparadoarechazarcualquierataque.Él ha estudiado genética animal, pero descuidó la genética vegetal, caso típico del especialista unilateral; pero en este caso determinado se proponía un objetivo:

perfeccionarunanuevaarmamortífera.Ahoraestarápersuadidodequeposeeun tulipánextraordinario,ylaverdadesqueesosejemplareslistadosnacendespuésde una rara alteración de los cromosomas, como lo ha demostrado Hall. Pero mi verdaderoobjetoalexaminarlaflorfuéestudiaraMr.Heregrovedecercaysin provocar sospechas. Solemos cambiarnos de chaqueta cuando trabajamos en un laboratorio,peronodepantalones.Siunotrabajaduranteciertoperíododetiempoy no tiene a nadie que le lleve los pantalones a la tintorería, y es evidente que Heregrovenotieneaquiénenviar,semancharáncontodaseguridad.Lospantalones deHeregroveestabanaquincecentímetrosdemisojosmientrasyohacíaelelogiode aqueltulipánvulgar,peroutilísimo,ydistinguíclaramentevariasmanchitasyroturas enlatelaquenopuedenserproducidassinoporácidos.Esomedemuestraqueel hombrepreparasuspropioselementos.Debíadescubrirdóndelohace. —¿Poresocorrióustedhaciaelestablocuandoélestabaapuntodeentrarenel cobertizo? —Claroestá. —Pero¿noleparecemásprobablequetengasuinfernallaboratoriodentrodela

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mismacasa? —Resultadifícilteneruncaballoenlacasa. —Nocomprendo. —Lovitodoclaramenteencuantoustedmehablódelestablo.¿Sabíaacaso,y recuerde que discutimos el punto antes de nuestra visita a Heregrove, cuando hablamosdel«olordelmiedo»,quehastalasabejasmásmansasseenfurecensiun caballosudorososelesacerca?Nuncahayqueacercarsealascolmenasdespuésde habergalopado,amenosquesequieradesafiarelpeligro.Lasinvestigacionesde nuestrohombreversabansobrelosamoníacosbioquímicosdeloscaballos.Enotros términos,habíaestadobuscandounolordotadodelascualidadesquemásexcitana lasabejas.Habíadestiladoyquintaesenciadolossudores,paradecirloencorrectoy clarocastellano,comounalquimistamedieval,contodalamaliciadeesosbrujosy muchamáseficaciaqueellos.Suprimerexperimento,elmássencillo,consistióen matarasuesposa,quepaseabaalasazónporeljardín.Ahora,comolosprimeros expertosenradiotelefonía,ambicionayaextendersus«transmisiones»yhacerque sus«mensajes»atraviesenlargasdistancias.Estacasadistacercadeunamilladela suya.Fuésólounazardelamalasuerte(odelDestino)quenolograra…,digámoslo así,sintonizarperfectamentesutransmisión. —Entonces,¿nohallóustednadaenelestablo?—Yoqueríallegaraloshechos concretos.MeparecíaimposibleinteresaraMr.Mycroftenlaméduladelasunto:que yoestabaenpeligroyeranecesarioprotegerme.Comprendíqueleimportabanlos aspectosgeneralesdelproblemayquemisuerteeraapenasunafacetaenelconjunto. Indudablemente, su punto de vista debía ser tenido en cuenta, pero mal podía pedírsemequefueseelmío.Elancianolevantólosojos,pueshastaentonceshabía estadoabsortoensuspropiascavilaciones,conlamiradaclavadaenelsuelo,yhasta creoquellegóaolvidarporcompletomipresencia. —No—dijopensativo—,no,hadesmanteladosulaboratorio.Elindividuoes precavido. He conocido asesinos mucho más ingeniosos, pero mucho menos precavidos…Ambascualidadesnosuelencoincidir.Viellugardondeestuvieronlas mesasylosanaqueles.Nolemintiócuandoledijoaustedquehabíaungrifoenese establo.Yestoysegurodeque,despuésdenuestravisita,esehombre,siendotan cuidadosocomoloes,tomarálaprecaucióndeborrarlosmásmínimosrastros.Pero noselimitaráalestablo.Elforrodepapelgrisdesaparecerá;hubieradesaparecidoya hacetiemposinofueseporquenecesitabaaúnlarevistaynocontabaconnuestra visita.Nosuponía,almenos,queentraríamosenlacasaoque,encasodehacerlo, reconoceríamos, por una casualidad extraordinaria, esa rara publicación. Sólo conserva,escondidasenalgunaparte,unasbotellitasdeciertolíquidodeolorrancio, cuya etiqueta reza: «Desinfectante». La sustancia es, en verdad, nociva para los microorganismosyrelativamenteinofensivaparaelhombre,porrepugnantequesea suolor.¿Quésacaríaenlimpiodetodoesounfiscal,pormásqueinvestigara? —Sinembargo—respondíaestapreguntaretórica,porqueyoteníadelasunto

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experienciaspersonalesquedesconocíaMr.Mycroft—,siellíquidoempapaseun trocitodetelaysesoltasenenlamismahabitaciónunascuantasabejas,yaverían todoscómoseenfurecíanyclavabansusaguijoneseneltrapo.¡Siseexhibieseante eljuradounpobreconejosalpicadoconeselíquido,losinsectosledaríanmuerteala vista de todo el tribunal! ¡Creo que sería imposible hallar prueba más clara o demostraciónmásperfectayacusadora! —No conoce usted bien a nuestro hombre —replicó el anciano, sin mostrar mayorinteréspormiaporte—.Noestantonto.Todolocontrario.Convénzasede que,asumodo,esextraordinariamenteinteligente,astutoyminucioso.Sindudaha previstoyaqueellazocorredizopodríaceñirseentornoasucuellosidescuidabaese aspectodelacuestión.Ledijedesdeunprincipioquecriabaabejasespeciales.Cierto esquenosabíanadasobresuoído,nicómopuedenserdominadasvaliéndosedelas curiosas limitaciones que padecen en ese sentido. No le extrañe tal cosa en un especialista.Tantohaestudiadoelolfatodelosinsectosquesehaolvidadopor completodesuoído.Hacriadounaabejanotablementeferozyponzoñosa.Fácilera explotaresenexopsico-físico,yaquelairaesunaespeciedevenenoynocabeduda dequeelvenenosehadesarrolladogradualmenteenanimalesque,siendoalavez débiles y vengativos, estaban literal y fisiológicamente amargados sintiéndose inferiores y sedientos de venganza, después de milenios de opresión. Existe en Australia,comoquizáslosepaustedya,unaabejaque,porcarecerdeenemigos peligrosos,nohadesarrolladotodavíasuaguijón.Entodoslosinsectoshastaahora conocidos, el aguijón es una derivación del aparato del desove, el cual estaba primordialmentedestinadoadepositarloshuevecillosenlugarseguro.Elvenenoes cosaposterior.Creoquenohuboserpientesponzoñosasantesdelperíodomiocénico. Cuestamuchotiempoylargosesfuerzosllegarasertanperversocomounoquisiera. Nemorepentefuitturpissimus.Nadiesehavueltorepentinamentemalvado. —Sí,sí—interrumpí—.Peroestamosdiscutiendoahoracómoselascompuso nuestro hombre para adquirir esa ciencia y habilidad demoníacas con que hoy amenazalavidadeunodenosotros,haciéndolapeligraracadainstante. Mr.Mycroftnoseincomodópormiinterrupción,lacual,teniendoencuentala facilidadconquedivagabamiinterlocutor,eracasiindispensable. —Asíes—dijo—,aesoiba.Aunqueseafácilpreverquehayamezcladola ferocidadconelverdaderoveneno,acrecentandoasísurecíprocainfluencia,meveo obligado a reconocer que su siguiente triunfo fué notable, tanto que yo hubiera apostadoquelacosaeraimposible.Refinólosamoníacosanimales,especialmente losdelcaballo,hastaobtenerunaromaespecialquellegaaenfureceralasabejas, perosóloaunafamiliadeterminadadeabejas:suspropiosmonstruos.Sinduda,su menteastutacaptóesaideatomándoladeloquesesabeacercadelasafinidades específicas,curiosas,perobienconocidasyestudiadas,querelacionanelolfatode unaclaseparticulardeinsectosconelaromadeunaplantadeterminada.Lamás conocidadeesasrelacionesesladelaflordeyucaconlamariposatambiénllamada

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yuca.Peromejorseráquenohablemosmásestanoche.Ustedestárendidodefatiga.

Eraverdad.Mecostabacadavezmásreprimirmisbostezosalverque,apesarde

todomiinterésporescapardelaceladaenquecayera,Mr.Mycroftseempeñabaen

darmelargasconferenciassobrehistorianatural.Suúltimafrase,sinembargo,fué

muchomásconcretayoptimista:

—Tenemos,porlomenos,undíaenterodetregua,porqueHeregrovepasarátodo

eldíademañanaextirpandoafondocualquierrastrosospechoso.Nomeextrañaría

quellegaraaabrirlafosadelcaballoyecharaencimaotradosisdecalviva.

Sentírenacermiinterés,ylehiceunapreguntamásmientrasloacompañaba

hastalapuertadeljardín:

—¿Enquéformamuriólayegua?

—Lapicaronlasabejas,pobreanimal,ymuriósirviendodedemostración—

replicó,yseperdióenlapenumbradelcrepúsculo.

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CapítuloVII

Burlandoaldestino

DESPUÉSdeesajornadaagobiadora,aratostanemocionanteyotrasvecestantediosa,

pudedormirprofundamente.Estabarendidodecansancio,perocomprendíaquelas

cosasnopodíanquedarasí.Mesentíacomouncriminalaquienselehadadouna

brevetreguadelibertad,yeranecesarioquetomaradecisionesinmediatassiquería

vermedefinitivamentelibreyseguro.Poreso,tanprontocomoabrílosojos,me

levanté,toméeldesayunoypartírumboalaavenidaWaller’s,nosinantesdirigiruna

medrosamiradaendirecciónalcaminoquellevabahacialaterriblecelada,haciala

mansiónsiniestra.

Mr.Mycroftyaestabaensujardín,ymesaludóconestaspalabras:

—Elprimerexperimentoyaestáhechoyprodujoelresultadoqueesperábamos. Mireusted,lorepetiré. Habíaatadoalaextremidaddeunbastónunaspinzasquesosteníanuncopode algodón aceitoso y pardusco. Lo acercó a una de las colmenas. Las abejas se dispersaronysuzumbidohabitualseconvirtióenunrumorairado,peroalretirarel bastónsólounaspocaslosiguieron,demalagana,yprontovolvieronasutrabajo. —¿Eséseellíquido?—preguntéalgoatemorizado. —Sí—respondió—;yaveustedqueamismansasabejasholandesasnoparece agradarlesmucho,perotampocolasconvierteenunabandadeasesinas.Ahora,vea esto. Atravesólosportalesdelfrente,penetróenlacasayvolvióconotrobastón semejante. Lo aproximó a la colmena y de inmediato se advirtió una alarmante conmoción:unescuadróndeinsectossalióenpersecucióndelagresor.Élloarrojó dentro de un recipiente de agua y, después de algunos amagos de ataque, la escuadrillaaéreavolviótambiénasustareas. —Loquelespresentéeraunamezclabastantefuertedeamoníacosdestiladosdel sudorcomúndeuncaballo.¡Yaveustedcuáninteligenteesnuestrohombre!Sus abejasseenfurecenanteuntipoespecialdedestilación,precisamenteeltipoque menosafectaalasdemásabejas,quereaccionanconmayorenergíaanteelsudor normaldelcaballo. —¿Ycómopreparóustedesasustancia?—pregunté,muyinteresado. —Hastaelcriminalmásprevisoryserenoincurreenalgúnerror,siloseguimos conelcuidadonecesario,—replicópensativo—.¿Recuerdaustedaesosjóvenes asesinosdeChicagollamadosLeopoldyLoeb?Planearonconlamayorsangrefría, y,segúnsuscálculos,enformaperfecta,elasesinatodeunpobreescolar.Yporcierto quesuproyectosedesarrollósinelmásmínimotropiezo.Pero,mientrastratabande

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desembarazarsedelcadáverdelavíctima,unodeesosindividuos,quesecreíantan porencimadelasdebilidadesyerroreshumanos,dejacaersusanteojosalsuelo. Quedanallí,alavistadetodoelmundo,yalguienlosrecoge.Nohantranscurrido aúndoshoras,yyasehallamadoatodoslosoculistasdeChicago,dándoselesla descripciónminuciosadeloscristales.Eloculistaqueselosrecetórecorresufichero ydaalapolicíalosnombresdeLoebyLeopold.Nocabedudaquetuvieronque repararenlacaídadelosanteojosyoyeronelrumordesuchoquecontraelsuelo;un sectoralmenosdesuatenciónhubodefijarseenellosmientrasrepasabantodo, aprobandosutontaydiabólicahabilidad,regocijándosealcomprobarlobienque habíanocultadoelcuerpodesuvíctima.Perolostraicionóeseremotosectordesu concienciacuyavozdesoyeron.Malprocedenquieneslodesprecian. «Heregrovehaincurridoenunerrorsimilar».Noselodijeanochepormiedode turbarsusueño,peroobtuveunpocodelamortíferasustancia.Recordaráustedque tuvebuencuidadodeenterrarlamielagranprofundidad,yopinoquesilamielno lesseñalaelcaminodesusvíctimas,lasabejas-vampirosonincapacesdellegarhasta ellasatraídastansóloporelolordelamoníaco.Perounavezquelohanolfateado,y percibenesearoma…Bien,yalehedichocuántomealegrodequeestéustedasalvo yquésuertehatenidoenescaparconvida.Aquí,enestejardín,estamosseguros, puesaunqueellassepresentaran,siempremequedaríaelrecursodehacerlesoírmi cantodesirena. «¿Quecómoconseguíelproducto?Siyaselohedicho…,porqueelcriminal inteligenteesprecisamenteelquecometeunerrorinsignificanteyalparecersin importancia,enunmomentodeamnesia,perosileseguimosconporfíaobtendremos alalargalapruebadecisiva,queélmismodejarácaerennuestrasmanos.Notengo sino un poquito de su precioso líquido, herméticamente guardado en un frasco sellado.Elalgodónqueacabodepresentaramisabejasseráarrojadoalhornillo eléctrico,dondeseconvertiráencenizas». Uniendolaacciónalapalabra,abriólabocadelhornilloyalcancéaoírel chirrido del algodón húmedo antes de que se cerrara nuevamente. Mr. Mycroft volvió,levantóelprimerbastónyarrojóporencimadelsetoelotrocopoalgodonoso, luegodióunpuntapiéalrecipientedeaguay,mientraslatierraabsorbíaconlentitud ellíquido,prosiguió:

—Lopocoquepuderecogerestabaenelestablo.Notuvesinounossegundosde

tiempoparadarunaojeadaycomprobarqueellaboratoriohabíasidodesmantelado,

comoustedsabe,yyamevolvíapararecibiraHeregrove,puestoquenovalíalapena

correrriesgosinnecesariospermitiendoquemedescubrieraobservandolosúltimos

rastrosdesuinfernaltaller,cuandodiviséunjiróndetelablancasobrelatierra.Me

incliné,lorecogí,meloechéalbolsillo,ysalíalencuentrodenuestroiracundoy

desconcertadohuésped,charlandoalegrementesobreloshongos.Adivinéenseguida

queeraelfalsovendajequeutilizóparaperfumarausted,ingeniosamente,consu

«desinfectante».

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—¿Ycómoesquenoestabacubiertodeabejas?—pregunté. —Ésees—respondióél—unodelospuntospsicológicosenloscuales,como sobreunlímiteinciertoyondulante,larazónrozaalinstinto;eseinstintoquenoes merareacciónmecánicanitampococálculoclaro(losdosprocesosqueconocemos), sino algo misterioso que permanece ignoto. Es lo opuesto al caso de Leopold y Loeb…¿Porquélostraicionaronsussentidos?Acádeberíamospreguntarnos:¿por quéelinstintociego,queimpulsaalaabejaaclavarsuaguijónhastamorirenel objetocuyoolorlaenfurece,cededeprontoaunaespeciederazonamientoquele dicequeesimposiblehacersufrirodarmuerteauntrozodetela?Esverdadque picaronsuchaqueta,peroestabaimpregnadadeolorhumano,yeraaustedaquien buscaban.Pero,alfinyalcabo,nuestroverdaderoproblemaresideenelaspectode lacuestiónqueseasemejaalcasoLeopold-Loeb.¿Quépoderirracionaltraicionó tambiénanuestroHeregrove,tancalculadorysereno?Naturalmente,encuantole despidióausted,entróenelestablo.Lasabejassehabríanrecogidoya,ynocorría peligroalguno.Sinembargo,comoaúnbrillabaelsol,podríaserqueunascuantas rezagadasllegarantarde,ybiensabíaélqueunamediadocenadepicadurassonmás quesuficientesparaenviaracualquieraalotromundo.Poresoarrojóeltrapo,selavó las manos y las desinfectó en el establo. ¿Por qué no quemó el jirón de tela? Probablementesepropusovolvercuandohubieracerradolanoche,paratenerasí absolutaseguridaddequelasabejasestaríandentrodesuscolmenasyquenadielo veríaquemarlo.Eslobastantecuidadosocomoparatodoeso,ysucasaesvisible desdelacarretera.Ahítieneustedcómosusprecaucioneslollevanaesepequeño olvidofatal.Ahorasabemosqueseolvidóderegresar,ynospermitióasíapoderarnos deestapreciosatela. —Noveoquéutilidadpuedetenerparanosotros—dije—.Nonosrevelanada quenosepamosya,ynopruebanadacontraHeregrove.Enestosediferenciamucho delosanteojosdeLoebyLeopold. —Nosserámuchomásútil—replicóMr.Mycroft. —¿Cómo?—exclamé—.¿Enquéforma? La fisonomía del anciano se ensombreció; nunca lo había visto tan serio. Permaneciósilenciosoduranteunosminutos,yluegodijo:

Mr.Silchester,¿seríaustedcapazdedarmeunapruebadeconfianzailimitada? Heahíeltipodepreguntaquemedesagradamásprofundamente.Lasencuentro retóricasymeldramáticas. —Cuandodospersonassevenunidaspor—estuveapuntodedecir«porel Destino», pero me pareció demasiado pomposo y teatral el término— la suerte, enfrentandoaundemente,meparecealgotontopreguntar,cuandoelasuntoestácasi solucionado,siunadeellasconfíaenlaotra. —Contemplaustedelfuturoatravésdecristalesmuchomásrosadosquelos míos,Mr.Silchester—replicóserenamente—,siesqueopinaustedquehemossalido deesteintrincadísimolaberintoenquenoshallamos.

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«El alma se me fué a los pies», como vulgarmente se dice. Hasta entonces, siemprehabíasidoélquienmereconfortara,yrecordéconunestremecimientoque,

aunqueelpeligroleamenazabaaéltambién,eralavíctimaNº3,entantoqueyoera

laNº2,ylaNº1yacía,desdehacíaalgúntiempo,ensusepulcro.

—Estamos—continuó—enunaencrucijada.Nuestrasvidas,ysébienloque digo,pueshejugadomuchasvecesconlamíayconozcoloqueescorrerpeligrosde muerte,nuestrasvidasdependendequeelijamoslasendaacertada.Alfinaldeunade estasrutashayunamuertedolorosaparaambos,y—suspalabrassehincaronenmí comogarras—usted,Mr.Silchester,yasabeloqueesesearmaqueahorasedirige contraustedcontancerterapunteríacomoladeuntiradorexpertoqueeligeyderriba asuvíctima. —Mr.Mycroft—respondí,yaunquetratédedisculparme,mivozeraladeun derrotado—,siemprepongoobstáculosensucamino.Supongoqueesporqueestoy tanatemorizadoquenoquieroreconocerlo,yparaocultarmiterror,adoptoeltono distantequetendríanuestraamistadsinonosunieraestehorriblesecretoyelriesgo comúnquecorremos. Eracierto,muchomásciertodeloqueyopensabaenaquelmismoinstante.Mr. Mycroftmecreyó. —No quiero asustarle sin necesidad, como bien lo comprende usted. Por el contrario,esindispensablequeconservetodosuvalor.Silopierde,moriremosambos muchoantesdeloprevisto.Peroesnecesarioqueafrontemosnuestrasituacióntal comoes,sinhacernosilusionesalrespecto.Poseolasubstanciaque,paradecirlo francamente,aunqueparezcamelodramático,poneelsellodelamuertesobrelos seres humanos, al menos sobre los que habitan en esta zona. La ley no puede protegernos.Peroelhadohapuestoenmismanosesteproducto.Eldestinoquisoque Heregrovedejaracaerloúnicoquepodíadefendernoscontrasuagresiónyquelo dejaracaerdondeyopudierarecogerlosinqueéllosupiera.Eldestinoquisotambién que,enelmismobolsilloenqueguardéeltrozodetela,tuvierayounfrasquitocon los tres aceites básicos con que ungí sus dedos. Esa circunstancia me protegió, indudablemente, contra cualquier ataque que podríamos haber sufrido mientras recorríaelcéspeddeljardín,llevandosobremipersonaelolorfatídico.Debeusted confesarqueesteconjuntodecircunstancias,aunquenonoshubieraservidodenada sinolohubiésemosaprovechadobien,hahechoposibleelquenoshallemosahoraen posicióntalquenopareceaventuradodecirqueeldestinonoshafavorecidohastael momento. «Seacomofuere,procedamosdeacuerdoconeladagioquedice:“Ayúdate,y Diosteayudará”.Poreso,encuantolleguéacasa,consultélarevistadelatapagris. Talcomoloimaginaba,conteníaesararayútilmonografíasobrelosamoníacos animales,trabajodeinvestigaciónminuciosaqueprobablementenecesitansólodos hombres en el mundo; el uno para cometer una serie ininterrumpida de crueles asesinatos,yelotroparaevitarlos.Conesosdatos,yeltrozodetela,¿noveusted

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cuántopodemoshacer,ycuántonosesimposiblelograr,yporquénotengootro recursoquesolicitardeustedunaconfianzasinlímites?». Subconscientemente, sospeché que me empujaba poco a poco hacia una situación…No,decirestoseríainjusto,ydeseoserestrictamenteveraz;diré,más bien,queeldestinonosempujabaalosdoshaciaunasituaciónmuyespecial.Yo tratabadeganartiempo. —¿Quéesloquenopodemoshacer?—preguntéenformaevasiva. Creíconvenienteenterarmeenprimertérminodeloquenopodíamoslograr, quizáshallaraenellounaescapatoria,antesdeafrontarloquedebíamoshacerpara mejorarnuestrasituaciónyponernosasalvo. —Noinsistiré—añadiócontemplándomeconunafijezaquememolestaba—.La leynodetieneaesehombre,asícomounavallanodetendríaaunmosquitoportador defiebreamarilla.Laleynosprotegedelaviolenciarepentinaeimpremeditadadel villanosalvaje.Peroestamosinermesantelamalignidadcalculadoradelhombreque estudiapacienteydeliberadamentecuáleslamejormaneradesobreponersealas limitacionesdeesamismaley.Unavezqueustedsehagacargodelasituación,ysé que no es fácil para quien ha llevado una existencia tranquila y resguardada, y comprendaquenilaley,nilosmagistrados,nilapolicíalocalpuedenprotegerlo, entoncesquedaráustedlibreparareflexionarsobrelainevitablenecesidaddedarel segundopaso:hacerloqueestáennuestrasmanos. Esperó.Despuésdealgunosdesagradablesmomentosdesilenciodebodehaber hechoalgunaseñaldeasentimiento,puesprosiguiódiciendo:

—Creoquehatenidoustedrazónalpesarlascontingencias,ymealegrodeque coincidaconmiopinióndespuésdereflexionarconserenidad.Mipuntodevista, aunqueexactoyprudente,estáfueradelosconvencionalismos.Moralmente,estamos enidénticaposiciónquelasavanzadasqueirrumpenenloslímitesdeunpaísnuevo. Tenemosquedictarnuestrapropialeyyponerlaenmarchaallídondeaúnnohay carriles. Algún día la ley hará frente a estas situaciones especiales; entonces no tendremosmásquedecirlealempleadodelferrocarriladondequeremosir,yélse encargarádequelleguemossanosysalvos.Hoyendíaestoscasospermanecenaún dentro de la jurisdicción del comisario rural. Debemos montar nuestros propios caballosyperseguiralcriminalpornuestracuentayriesgo.Vivimostodavíaenla etapaenquecadaciudadanohadedefenderyaplicarlaley.Ustedyyosomosla partida policial, como en las novelas del Lejano Oeste norteamericano. Afortunadamente,estamosbienpertrechados… —¿Quiere usted decir que debemos acercarnos subrepticiamente, como criminalesnocturnos,ymataraHeregrovedisparándoleunbalazodesdelaventana? Comprendiendoquemiprotestanoerasincera,sinoqueporelcontrariotenía muchodeinsolente,Mr.Mycroftconservó,noobstante,suactitudtranquilaycortés. Yomesentíacomounpezquehatragadoelanzueloysaltaysedebatetratandode huirporalgunaparte,yadvertíaqueelpescadormedabametrosymásmetrosde

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línea para que consumiera mis fuerzas en esa vana lucha, pero que al fin me arrastraríasinremedio. —Mimetáforahasidoinadecuada—dijoMr.Mycroftdisculpándose—.Claro estáqueloquequierodeciresquedebemoshacerfrenteaHeregroveconlasmismas armas que él emplea contra nosotros, y que la ley no reconoce como armas criminales, sino que las pasa por alto, considerándolas como casuales «obras de Dios»,masnodelhombremaligno. Estometranquilizó.Yapodíaolvidarmedelsímildelcomisariorural,ylohice. Nomeresultabaagradable,amí,unperfectoermitaño,laideadesaliracastigar criminalesquelaleyolvida.Nosoyningúncaballeroandante.Peroquedabaalgo,un detallequecontinuabapreocupándomesubconscientementeyllevándomeaextremos que, en otro momento, hubiera considerado absurdos y exagerados: mi situación angustiosa.Apesardetodo,diunpostrersalto. —Estábien—dijeconairedesuficiencia,comositodolohubierapesadoyay viera claramente lo que de mí se esperaba—. Está bien, siga adelante con sus proyectos.Leprometoquenodiréunapalabradetodoesto.Biencomprendoquea losdosnosconvieneguardarelmásabsolutosecreto. —Gracias—dijosecamente,segúnmepareció,ymioptimismocomenzóuna nueve serie de descensos—. Ello implica, como es natural, que cuento con su colaboración,porqueaunquemebastoysobroparadirigirlosaspectostécnicosde esteasunto,necesitodesuayudaparatodocuantoserefiereasuaplicaciónpráctica. LerepitoquetendremosquehacerunanuevavisitaaHeregrove. Estasúltimaspalabras,lasqueyomástemía,resonaronenmisoídoscomoun tañidolúgubre. —Yahora,Mr.Silchester—continuódiciendoenelmismotonosereno,comosi estuviéramosdiscutiendoypreparandounpaseoalcampo—,ahoradebovolverami laboratorio.Cuandoustedllegó,habíainiciadounosexperimentos,yquieroiraver cómosevandesarrollando.Supongoqueusteddeseareflexionaracercadenuestra conversación.Quizásprefieradescansaroleerenmibiblioteca.Yasabequeelcanto de mis pajaritos no le causará molestia alguna. Me atrevería a aconsejarle que permanezcaallí,nosóloporquetenemostodavíamuchoquehablar,sinotambién porquecreosinceramentequeestáustedmásseguroaquíqueensupropiacasa. —Perfectamente—repliquédebastantemalagana,aunqueélpareciósatisfecho. BiensabíaMr.Mycroftquemiresistenciahabíacesado.Eraapenasunpeónde ajedrezentresusmanos;yesaposición,pormásqueseleempleeaunoparadar jaquematealhombrequequiereasesinarle,resultaodiosa. Lashorasdelamañanatranscurrieronlentamente.Atravésdelvestíbulooíaal ancianoiryvenirsincesarensulaboratorio.Meeraimposibleleer.Hundidoenun sillón,dejabaquemimentegiraseunayotravezentornoalosacontecimientosque acababadevivir,comounturbioremolinoenelremanso.Porúltimo,comencéa estudiarelcasaldepajaritosquesaltabanestúpidamenteensujaula.¡Ellossíestaban

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seguros,yerandemasiadoimbécilesparacomprenderlo!Cuandolosmiré,vique estabanenlamismaactitud:élcantabasilenciosamenteyellaloescuchabaextasiada. EsamelodíamudameparecióentoncespartedeldescabelladoplandelaNaturaleza. Perocomprendíquehabíallegadodemasiadolejosenmidisconformidadcontodo; quemeestabavolviendodemasiadoegocéntrico.¿Cómoesperar,sino,queelmundo estuviesehechoamigustoyquetodovelarapormiseguridad?Además,meestaba mostrandountantoilógico,yaque,sihubierapodidooíralosanimalitoschillándose mutuamente,elruidosólohubieralogradoexasperarme.Comencéareírmedemí mismo.Levantándome,meacerquéalajaulayquedéagradablementesorprendido cuandolospájaros,enlugarderevolotearamedrentados,seacercaronenseguidaa lasrejas,conlacabecitainclinada,comoesperandoqueyolesdiesealgoojugase conellos.Nosoyaficionadoalosanimales:unosmeasustanyotrosmecansan,pero hedeconfesarquemesentímuchomástranquilopensandoque,sibienestabaa merceddeunextraño,eseextrañohabíalogradoquehastalospájarosconfiasenen él. Meditaba en esto, dejando que mi espíritu absorbiese bien mi ocurrencia, ciertamenteconsoladora—únicaideaagradablequesemepresentabadesdehacía largotiempo—,cuandolapuertaseabrió.Mr.Mycroftdijo:

—Elalmuerzoestálisto.Yomehelavado.Ustedconoceelcaminodelcuartode baño,puestoquelorecorrióensuúltimavisita. Tambiéneraciertoquelacasaestabaordenadaylimpísima.Habíaallíunabuena dirección.Estomeinfundiótantaconfianzacomolaactituddelospajarillos.Yel almuerzofuéaúnmássuculentoqueelanterior. —Laotravez—dijomihuéspedcuandonossentamosalamesa—,lacomidafué casiimprovisada.Hoy,encambio,comoconfiabaenquelograríaconvencerlodeque se quedase, encontrará algo más cuidado. Como todo lo demás, el buen menú dependedelaprevisiónylapreparaciónminuciosa. Comenzamosconunplatodeborsch,sopadeliciosaquemeagradamuchísimo, peroquejamáshepodidoenseñarleaprepararaAlicia. —Es, en realidad, una de las grandes sopas más sencillas —respondió Mr. Myeroftauncomentariomíoentalsentido—,ytieneustedrazónalconsiderarla tambiénunadelasmássabrosas.Losrusossonnotablesgastrónomos.Lospueblos primitivos conservan a menudo extraordinaria finura en algunos sentidos que nosotros,ennuestravidaagitadaypremiosa,hemosdescuidado.Eloídoyelgusto sonsentidosprimitivos.Nosotroshemoselegidolavista,poresonuestromundo contemporáneo es un mundo casi exclusivamente visual. Así lo hemos querido. Como lógica consecuencia, nuestra pintura es mejor que la rusa. En cambio, su músicaysuscomidassonmuysuperioresalasnuestras.Nosotrosestamosdotados deprolijidad,exactitud,precisión.Consideramoselolorcomoalgorepugnante,yel olfato huye de nosotros. Nadie considera elogiosa la frase: «Usted apesta». La alabanzadeJacobasuhijo:«Elaromademihijoescomoeldeuncampofértil»nos hacesonreírconunpocodeasco.Enverdad,lasexpresiones«Ustedhuele»o«Usted

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apesta»suelenindicarlamáshondarepugnancia. »Tenemosorden,perocarecemosdevastacapacidadcreadora.Hemosperdidoel olfato,ynuestrooídosetornacadadíamáslimitado.Exactos,perosinolfato.Note ustedcómolosfranceses,siempretanlógicos,hanopuestoalarazónlapalabraflair, quesignifica,precisamente,olfatoagudoyfino;elolfatocontrapuestoalraciocinio. Precisos,perocarentesdeintuición.Yesalimitaciónyempobrecimientodenuestra capacidaddeaprehensiónavanzaapasosagigantados.Yacomienzaadesterrarseel color,aspectovisualquenosmantieneenestrechocontactoconlarealidaddelavida, considerándolo cosa de mal gusto. Decimos que ciertos tonos son “chillones”… Observequésignificativoesestevocablo.Lohemostomadodenuestrafacultad auditiva,ytenemosmiedo,unmiedodeanémicos,detodoloqueimpliquevolumen, dimensiónymasaenlascosas.Esmenesterquenadaseademasiadogrande;todo debe rebajarse, atenuarse, empequeñecerse. Nos arrastramos, buscando cuidadosamenteelcamino.Queremosserrefinadosatodacosta,hastaelpuntode sacartodosaborytodavitaminaalosjugosbásicosdelavida.Laabundanciaes vulgar,grosera.Pero,alfinyalcabo—añadióriéndose—,podemoscomenzara haceralgoparacorregirtancobardeerror.¡Lasopaborschnosólosabebien,sino quetieneuncolorhermosísimo!Chillón,comoesnatural,perobiensabeusted,yel comentarionovienemalamaneradeilustraciónyejemplodemitesis,queenrusola palabra“rojo”essinónimodelcolorpropiamentedicho». Continuócharlando.Suevidentedeseodedistraermeyhacermeagradablela comida, y la maestría con que ésta había sido elegida, dando pábulo a sus explicacionesycomentarios,metranquilizaronenformaextraordinaria.Creoque intuíporprimeravezqueunhombreinteligente,sereno,previsoryvalientepuede demostrar, cosa que jamás se me hubiera ocurrido antes, su valor, serenidad y consideración mostrándose ameno, desbordante de alegría y verdaderamente interesadoenlaspequeñecescotidianas.Nuncahabíaimaginadoqueunapersona fuerte,enérgicaybuena,pormásquenomegustelapalabreja,puedaseralmismo tiempoalegreyhastainfantil.Comencéasospecharenesemomentoquesólolas grandespersonalidades,quizásporquepuedentornarsetanimpersonalescomolavida misma,logranmostrarsealegresychistosasenelinstantemásgravedeunacrisis, resueltasycontodoslossentidosalerta,comolosdeltiradorquepreparaeldisparo decisivo.Ycomprendíquenisiquieralohacenparareconfortaralosdemás,aunque comiencenconesaintención.Lohacenporquenadapesasobreellos,aexcepcióndel momentopresente.Nosécómoexpresarlo,peroquierodecirqueeltiemponopesa sobreellos,comosucedeconlosanimales;talvezmásaún:tienenlaintemporalidad deunaplantaounaroca. Tampocoséporquéheescritotodoesto.Creoqueesparaexplicarelcambioque seoperóenmiestadodeánimo;pasédeladepresióndelamañanaaunaalegría segurasimilaraladeMr.Mycroft.¿Nolesparecequeelcasoeslosuficientecurioso comoparamerecerunaexplicación?

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—Estealmuerzo—prosiguiómianfitrión—esunhomenajeaRusia:rojopor todaspartes.AhorapasaremosaotroaspectodeRusia.Caviar,peronoelcorrientede color rojizo, sino el fino, el negro. Nos lo servirán asimismo al estilo prerrevolucionario.MeloenseñóunGranDuque,duranteelantiguorégimen.Había solicitadomiayudapararecuperarciertasperlasdeescasaimportanciaquesehabían extraviadoenformabastantesospechosa.Peroelcuentoesdemasiadolargopara narrarloduranteelalmuerzo.Seacomofuere,allíaprendíestamaneradesaborearlas perlasnegrasdelesturión.Cleopatraestabaenlocierto:lamayorpartedelaspiedras preciosas nos causarían mayor placer y nos expondrían a menos peligros si pudiésemosusarlasamaneradecerezas,enelfondodeunacopadeaperitivo,o comocaramelosparachupar. «Pasemosahoraaunplatomássólido.Estosgrandespastelesrusosrellenosde carnesonelnúcleoentornodelcualgiralacomida,ysientanadmirablementesise los acompaña con la bebida adecuada. Ahora recuerdo que este “vodka” fue un obsequiodeaquelmismoGranDuque.Supongoqueelpobrehombreestaráahorade lustrabotasenParisoNuevaYork.Lociertoesque,asícomoconseguíel“vodka”,él recuperósusperlas.Esperoquelehabrándadounabuenaganancialíquidacuando logróescapardeaquelinfierno.Peronuncahubieralogradohuirconestaclasede líquido,demaneraquebienpodemospermitirnosellujodebebérnoslo.Brindemosa susaludypornuestrofuturoéxito». Tuvelasensacióndequenofracasaríamos,ybebíporunéxitodelcualteníaya plenaseguridad,seguridadqueseacrecentabaamedidaqueelardientelicorcorría pormisvenas.Terminólacomidaconunpostreexquisito,tododecrema,almendras ymiel.Paraungolosocomoyo,eraelcoronamientoidealdeunbanquete.

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CapítuloVIII

Laavispaatacaalaaraña

PORconsiguiente,noexperimentéemociónalgunacuandoMr.Mycroftmedijo,sin

alterareltonoalegreysuperficialdesuconversación,comosihubiéramosdiscutido

elasuntodurantetodoeltranscursodelalmuerzo:

—VisitaremosaHeregroveestamismatarde.Milabordeestamañanahadado excelentesresultados,mejoresymásrápidosdeloqueyomismoesperaba.Cuando terminemosdetomarnuestrocafé,acompáñemeustedallaboratorioylemostraré todo. Ya verá que estamos casi preparados para poner término a este enojoso asuntillo. Un sector de mi mente comprendía que estaba tratando de una aventura peligrosísimayhastailícita.Peroesesectoreraeldelraciociniotímido,cobarde, calculador.Elancianohabíalogradotranspasarmesupropioestadodeánimo,yme sentíainvadidoporunaalegríaaudazquelograbaquelamismapalabra«aventura» tuvieseparamí,SydneySilchester,unamágicaatracciónenlugardelasresonancias ominosasquesiemprelehabíaadjudicado. Mr.Mycroftcerrólapuertadellaboratorio,acercóunasilla,apartóloslibrosque laocupaban,melaofrecióyseacomodócomounavepoderosaenelbordedeuna banqueta alta. Volviéndose, tomó en sus manos un tubo de ensayo, sacó cuidadosamenteelcorchoquelotaponabaymeloalargó.Conteníaunaporciónde líquidomuytransparente,peroaceitoso. —Huelaustedesto—meindicó. Esperandopercibirunolordesagradable,olfateéligeramenteeltubo.ViqueMr. Mycroftsonreía,ymeloacerquéalasfosasnasales,inspiréprofundamenteylo acerquéaúnmás,hastatocarlocasiconlanariz.Ningúnolorpudepercibir. —Quizásseaculpadel«vodka»,odelajoquesazonabaelpasteldecarne,perolo ciertoesqueelsentidodelolfatoparecehabérsemeatrofiado—dije,tratandode disculparme,yaque,quizásporquedetestolosmalosolores,mepreciodeposeerun olfatoextraordinariamentefino. Élvolvióasonreír. —Yahenotadoqueposeeustedunolfatobastantesensible.Laprimeravezque entramosaquí,enocasióndesuprimeravisita,noleagradóelolordellaboratorio, puescomenzóarespirarporlabocasinhaceresfuerzoalgunopordescongestionarla nariz,cosaquehubierahechoencasodetratarsedeunasencillacongestiónturbinal. Luego,cuandopasamosalabibliotecay,alsalir,caminamosantelosanaquelesque contienenesasnovelasdeTurgenievencuadernadasencuerodeRusia,otrorecuerdo demisrelacionesducales,nopudoresistiralatentacióndetocarlasyllevarselos

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dedosalanarizparagozardelasuavísimafragancia. —Entonces,¿porqué…?—interrumpíyo. —Porque—intervinoél—¡notieneoloralguno!Ésees,justamente,elpuntoque quierodemostrar.Heprobadosobreustedeselíquido.Poseeustedunolfatoagudoy estabayapreparado—¿sabíaqueelolfatoesunsentidosumamentesugestionable—, apercibirunolorfuerteopenetrante?Ynadapercibe.Huelanuevamente,sinrozarel borde. Olfateéhastavaciardeaireeltubo,peronollegóhastamínilasombradeun aroma. —¿Quésignificaesto?—pregunté. —Significa—respondióconciertomisterio,perotambiénconoptimismo—que estamos mucho más seguros de lo que nadie podría imaginar. Poseemos algo equivalentealgorromágicoquehaceinvisibleaquienlolleva. —Pero¿quées?—insistínuevamente. —Puesesnadamenosqueaquelseudodesinfectantepardusco,maloliente,que ustedyyotuvimosquemanejar. —¡Imposible!—exclamé—,obien,siesasí,selehaquitadotodoelolorquelo hacíatanpeligroso. —Paranosotros,sí,yhemosganadolamitaddelabatalla;esnuestradefensa.Su olfatofinísimonadapercibe.Elmío,quetampocoestáatrofiado,certificalomismo. Siemprehetratadodemanteneralertamiquíntupledon,elsagradopentagramadela vida.Yelolfato,comoelgusto,perduramásquelossentidosusuales,comolavistay eloído,sobreloscualescaetodoelpesodelavejez.Yyotampocopercibonada. —Pero¿tienealgúnotroméritoellíquido?—inquirí. —Nopodemosjuzgaraún—repusoelanciano. —¿Paraquésirve,entonces?—exclamé. Unavezresueltoaembarcarmeenesaaventura,arrojadasalvientotodaslas precauciones y armado de un valor inconmovible, me sentí repentinamente impacienteantetodoestecuidadoyestaseriederetrasos.Peroélmedetuvocon brusquedad. —Nolehehechoveniraquíparaconfirmarmiconviccióndequeestaesenciaes inodora.Usteddebeverque,ademásdenegativa,espositiva. Tapócuidadosamenteeltubo,locolocóenunsoporteyuntósusuperficiecon una mezcla que no podía ser otra, según atestiguaba mi olfato, que su triple combinación de valeriana, citronela y anís. Luego me indicó que me lavara las manos;selaslavóéltambiénenellavabo,yrociamosnuestrosdedosconalcohol medicinal, frotándolos enérgicamente y ungiéndolos, por fin, con la mezcla protectora.Terminadoesteproceso,sedirigióhaciaelotroextremodelahabitación, dondeseveíancajoncilloscubiertosporunafinareddealambretejido,sacóunode ellosy,provistodeunaspinzas,hizocorrerlapuertecillayextrajoconaquéllasuna abejacogidaporlasalas.

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—Lacapturéayermuytemprano,antesdequellegasesusirvienta.Ungrupode piratasexplorabaloscontornos,yunadesusescuadrillasdescendióaquí.Jamásnos dejarántranquilosanosotrosnianingúnotrotipodeabejamientrasvivan.Lasatonté pormediodelsonido,enlaformaqueustedconoce,yrecogíunaspocasquecayeron sobre el césped. Ya han muerto todas, a excepción de ésta, aunque les di buen alojamientoymuchacomida.Heahíotrodelosmisteriosdelacolmena.Poresouno delosapicultoresmáscélebresdeFranciahadichoquelaabejanoesunindividuo, sinounacélulaaisladadeesegranorganismoinvisibleocuerpoquedenominamos colmenaydelcualsólopodemosapreciarlomássuperficial:elpanalylareina. Estos insectos no sobreviven si se les aleja del enjambre, y las piratas no constituyenexcepciónalaregla.Porelcontrario,comocasitodoslosproductos obtenidospormediodecruzascaprichosas,sonbajoesteaspectomássensitivas,más histéricasquelasdemás. Mientras hablaba atravesó la habitación llevando cuidadosamente la abeja prisionera.Seveíaalasclarasquetambiénellaestabamoribunda.Movíalaspatas lentamente,comosilastuvieraenredadasenalgunamallainvisible.Susantenas pendíandelacabeza.Elbrillanteojopoliédricohabíaperdidoyasufulgor.Mr. Mycroftladepositósobrelabanqueta.Trastabilló,luegoseirguiódenuevo;comenzó aavanzartrabajosamente,comosiestuvieraciega.Tuvoquedetenerse,exhausta. Mr.Mycroft,contemplándola,murmuró:

—Sí, el tenue conducto que la une a su misteriosa fuente de vida está casi interrumpido. —Morirádentrodeunosminutos—asentíyo. —Seacomofuere—dijo—,mejorseránoexponerseaningúnriesgo. Perdió unos instantes asegurando las alas del insecto, lo cual me pareció superfluo,pormediodeunasgotasdeciertolíquidopegajosoqueconunfinísimo pincelcolocóbajocadaala,dejándolaadheridaalcuerpo. Laabejaestabatanaletargadaquenisiquierazumbó,niparecióadvertirquetenía lasalaspegadasalaespalda.Mr.Mycroftesperóaqueellíquidosesolidificase.La abejapermanecióquieta.Laúnicaseñaldevidaquedabaeraladepermaneceren posiciónnormal.Yolaobservabaconintensacuriosidad,poresonoviloquehacía en ese momento el anciano. De pronto advertí que, sin razón aparente, la abeja moribundarevivía.Parecíaqueunadescargaeléctricalahubierasacudido,aunque quizásnohayacorrienteeléctricacapazdegalvanizarlaentalforma.Elcuerpecillo parecióhincharse,lasantenasondularoncomoserpientesdiminutas.Tanintensafué lavibraciónquerecorrióalinsectoquelasalassedespegaronviolentamente,aunque másdelamitaddelligerotejidotraslúcidoquelasformaquedóadheridaalcuerpo. Los muñones se agitaron con furia. Por fortuna para nosotros, el endiablado animalillonopudoremontarelvuelo.Volvióapalpitar,frenética,securvósobresí mismaenelparoxismodelarabia,ymurió.Quedóerectaycurvada,talcomola habíasorprendidolamuerte.

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Levanté los ojos. Mr. Mycroft, cubiertos índice y pulgar con protectores de caucho,taponabanuevamenteeltubodeensayo. —¿Porquénocae?—fuéloúnicoquesemeocurriódecir. Merespondiólevantandootravezalaabejaconlaspinzas.Tuvoquedarun fuerte tirón para desprender de la banqueta al cuerpecillo. Al levantarla se vió claramenteelaguijón, largoymortífero, arrancadodelcuerpo ysepultadoenla compactamaderadelmueble. —Lapasióndominanteesfuertehastalamuerte—dijo,arrojandoelpequeño cuerpoencorvadoenelcestodedesperdiciosquehabíadebajodelabanqueta.Luego, con las mismas pinzas, extrajo el aguijón y lo dejó caer en un pequeño crisol calentadoalrojovivosobrelallamadeunmecherodeBunsen. —Másvaleungramodeexperienciaqueunatoneladadeconsejos—continuó—, ylademostraciónessiempreindispensable.Ahoranosconstayaquedentrodeese tubo de ensayo tenemos precisamente lo que necesitamos: una sustancia cuya naturalezaesencialnosesimposiblepercibir,mientrasqueparalaabejaquedebemos derrotarresultatanperceptibleeirritantecomounchorrodevitriolo. —¿Yahora?…—pregunté. Biensabíaquehabíallegadoelmomentodeentrarenacción,dedarexplicación prácticaanuestrosconocimientosylibrarnosanosotrosyalmundoenterodeuna alimaña venenosa. Comprendía que una a dos horas de obediencia decidida me valdrían verme libre de una pesadilla espantosa y poder volver a mi vida feliz, tranquila,apacible;seríaalgoasícomosalirdeunanubetormentosayencontrarsede nuevoalaluzdelsol.Experimenté,almismotiempo,unaextrañasensaciónde seguridad, para la cual me daba fundamento la demostración que acababa de presenciar.Supongoqueeslamismaimpresióndelcazador que,ocultoentreel follaje de un árbol y armado con el más moderno rifle de caza, ve aparecer, inconsciente y tranquilo, al animal feroz, a tiro de su arma. Intuí asimismo que nuestroadversarioeratanmaligno,poderosoyestúpido,enmediodesuvanidosa ignoranciadecuantoloamenazaba,comountigre.Yanofué,porconsiguiente,la timidezloquemehizovacilar. Buscaba las palabras para hacerme entender cuando Mr. Mycroft, que había estadosacandoconsumocuidadoellíquidodeltuboqueloconteníamedianteuna pipeta,terminósutareay,guardandoambosrecipientesenuncajónherméticamente cerrado,memiróydijo:

—Elinterésquímicodeesteexperimento,yconfiesoquehasidomuygrande,no me ha hecho olvidar por un solo instante que nuestro problema, aunque esté materialmentesolucionado,continúasiendomuygravedesdeelpuntodevistamoral. Mientraspronunciabaestaspalabrascruzólapieza,abriódepasolasventanas,y descubrióunodeloscajoncillosrecubiertosdealambretejidoquesealineabanenun rincón.Salieronvolandounasdoceoquinceabejas.Yomeapartéinstintivamente, perolosinsectossedirigieronsinvacilarhacialaventana.Mirandohaciaeljardín,vi

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cómopenetrabanenunadelascolmenasallíinstaladas. —Sealegrandevolveracasa—dijoMr.Mycroftobservándolas—;nomeagrada mortificarlas,sabiendoquelasabejasvivenciegasyobsesionadas,prisionerasensu sueñofósildetrabajarinstintivamenteparalacolmena.Nocreonecesariorepetirle que,mientraselaborabaesteextracto,eliminandolosaceitesbásicosrudimentarios, únicosquenuestrosgroserosnerviosolfativosperciben;mientrasbuscabalaesencia verdadera,yamercedalaayudadeesararamonografía,yarecurriendoamisvarios refinadores;mientrasutilizabaesegrupitodeabejasenjauladas,quesonmispropios yplácidosejemplares,amaneradecatadores,yobservabasusreaccionesalprincipio, comprobandoque,amedidaquelasustanciasedepuraba,parecíancasinoadvertirla, entantoquecuandoacercabaelcristalinolíquidoalajauladelaspiratasestaban éstasapuntodemorirdefurorgolpeándosecontraelenrejado;durantetodoese tiempo,repito,elproblemamoralpermanecíasuspendidosobreelhorizontedemi pensamientocomounavastanube. Mástarde,cuandoelproblemamaterialdesapareciócompletamente,abordéel otro,queamipareceresmuchomásimportante,yadvertíquemiresoluciónestaba yatomada.Estoytanconvencidodesurectitudbásicacomoloestoydequeesta esenciaeselinstrumentoquenecesitamosparalograrnuestropropósito. —Y ¿cuál es su solución? —pregunté. Estaba tan intrigado que ansiaba sinceramenterecibirunconsejoyprocederdeacuerdoconél. —Veo—dijofijandosusojosenmí—queustedtienelabondaddeconfiarenmi palabra;poresolevoyapedirahoraunnuevofavor. Debodehaberdadoalgunamuestradetemor,puesañadióenseguida:

—Setratadeunfavorpequeñoquequedaráentrenosotros.

«Meharájurarqueguardaréelsecreto»,pensé.Ybien,estábamosembarcadosen

elmismoasunto.Yalehabíagarantizadomisilencioyestabadispuestoarenovarla

promesa.Aunquefueraelmásincorregibledeloscharlatanes,misilencioacercade

estetemaeracosasegura.Porellomesorprendióoírledecir:

—Voy a suplicarle que lleve su confianza en mí hasta el extremo de no preguntarmecómohesolucionadoelproblemamoral,yqueseadhierasencillamente a mi solución. Creo que facilitaremos así los aspectos arduos y relativamente peligrososqueaúndebemosenfrentar.Esmenesterqueelhombreaquiendebemos someter a una prueba no sospeche la menor diferencia entre nosotros. He de convencerlootravez,despuésdehaberdespertadosustemores,dequesoyloque todavía me cree y hacer que me considere tan sólo como una presunta víctima, totalmenteindefensa. Bien,nodejabadeserunalivioelcontentarseconobedecer,sinnecesidadde tomar resoluciones, sabiendo que había una cabeza que tomaba sobre sí la responsabilidaddelasiniciativasmaterialesydelasconsecuenciasmorales.Quizás fueseyodemasiadosugestionable.Lociertoesquemiestadodeánimo,mezclade sometimientomentalyenergíafísica,noeranormal.Mástardelosupe.Considero

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estepuntodefundamentalimportancia,yaquedisminuyenotablementemipropia responsabilidadenelasunto,encasodequesurgieraenlofuturoalgunadificultad. Mientras hablaba, Mr. Mycroft no cesaba de hacer preparativos, con una seguridad y precisión que, según debo confesar, fortalecían mi decisión. Evidentemente, el anciano había previsto hasta el más mínimo de sus actos (cualesquieraellosfuesen)conlamismaclaridadconqueelcampeóndeajedrezve, alcomenzarlapartida,laposiciónexactaenquecolocarásuspiezasparadarjaque mate al adversario. No había nada de extraño, ahora que las abejas habían desaparecidoylaventanaestabacerrada,enelhechodesacareltubodesucajón. Enjugólaextremidaddelapipetaconalcohol,aseguróbieneltapónyselaechóal bolsillo.Sinembargo,loquehizodespuésmedesconcertó.Dirigiéndoseasufichero, eligiódeentreunacantidaddepublicacioneseimpresosdosotrespáginassueltas,y lascolocóenuncajón,cercadelaventana.Consultóluegosureloj.

—Tenemosaúnbastantetiempo.Nosaldremoshastalas17.30.Sinembargo,es

importantemedirbienlosminutos.Esnecesarioquelleguemoscuandoelsolesté bajo,peroantesdelcrepúsculo.Nohaymásremedioquedarunpocodetiempoa estosartesanosdealdea.Ledijealastres,y,talcomolosuponía,sonyalascuatrode latarde.Prefieroqueningunodenosotrosvayaalaaldea.Esmejorquenadienosvea ocupadosenesamisión.Dejétododispuestoayer,cuandosalídesucasa,alacaída delsol.Pero,porlentoqueseaelviejoSmith,confíoenquevendrá.Estoycasi segurodequehadesempeñadolatareaqueleencargué,ymeconstaquenoabrirála boca.Aloshombrescomoéllesdiviertecompartirelsecretodeunabroma,sobre todocuandonocomprendenmuybiendequésetrata. Comoesnatural,yonocomprendíamejorqueeldesconocidoseñorSmithqué significabatodoaquello.«Unabroma»parecíaladescripciónmenosadecuadapara nuestraaventura.Reinóunbrevesilencio,mientrasyomeesforzabaporadivinarqué querríadecirMr.Mycroftycomenzabaapreguntarmesisulocurahabríallegado hastaconvertirenconfidenteaundesconocido.Seoyóunpasopesadoeneljardín. Elancianosedirigióhacialapuertaylacerrótrassí.Nodistinguísinounas palabrasdichasenvozbaja,enelvestíbulo.LospasossealejaronyMr.Mycroft volvió,consultandounahojadepapelimpreso.Viqueeradetamañomediano,yque, debajo del membrete, había una apretada página de texto. La desplegó cuidadosamentesobreuntableroparadibujosituadojuntoalaventanayluegola invirtiódemaneratalqueelencabezamiento,aúnfueradelalcancedemivista, puestoquemeeraimposibleleerloasemejantedistancia,parecíaunanotaimportante colocadaalpiedelapágina.Dejándolaenesaposiciónabrióconlamanodesocupada elcajónendondecolocaralashojassueltas,tomóunadeellas,quemepareció similaralaprimera,aunqueeltextoimpresoeramásdenso,ylacolocóencimadela otra,siempreinvertida.Tomóunapluma,ypermanecióalgúntiempoabsortoenla tareadedibujarloquemeparecióunpequeñocroquisenlapartesuperiordela páginainvertida.Loexaminóunmomento,comparándoloconalgoquehabíaenla

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segundahoja,ysalióluegodelahabitacióncontalprisaquemefuéimposibledar

unaojeadaalpapelcuandopasóamilado.Mientrasaguardaba,meparecióoírel

rumordeunamáquinadeescribirquefuncionódurantealgunosminutos,peronolo

aseguraría.

Regresóconlasmanosvacías,diciendosencillamente:

—Yaestamoslistos.Aúntenemostiempoparatomarunatazadeté,quenos esperaenlabiblioteca. Lobebimosensilencio.Yosabíaquemeestabajugandolavida,peromiestado deánimopermanecíaextrañamenteimpasible,yentantoquesaboreabaelté,quees alfinyalcabounadelasbebidasmásreconfortantes,sentíaquemiaudaciase acrecentabamásymás.YcuandoMr.Mycroftdijoqueerayahoradesalir,sentíuna mezclacuriosadedossensaciones.Unaeralaquesolíaexperimentarcuandovisitaba elJardínZoológicoencompañíadeunosdemistíos,elqueyoprefería.Élconocíaa unodelosguardianesdelasecciónleones,quenoshacíaentrarenelrecintomismo delasjaulas.Unavezloviacariciaraunleopardo.Tansatisfechoestabaelanimal queronroneabacomoungatoy,almismotiempo,arrancabaconsusgarrascrispadas enormesastillasaltroncodeárbolsobreelcualsehallabatendido.Laotrasensación la había experimentado una vez, en el colegio, cuando me enviaron a jugar al baseball;todoscreíanqueseríaderrotadodeinmediato,peroyoacertéuntiroy realiceveintitréscorridasantesdeserdescalificado. NorecuerdodequéhablóMr.Mycroftmientrascaminábamoshacialacasade Heregrove,perotengolaideadeque,comocasitodoslosgrandesactores,preparaba cuidadosamentesupapel.(Recuerdoqueenaquelmomentomepreguntési,antesde jubilarse,habríasidointérpreteteatral,ynomédico.Esindudablequerepresentaba suspapelesenformaextraordinariamenteconvincente).Nopudemenosdeadvertir quesecolocabaenelestadoanímicoquedeseabaimponerasupúblico,aunquesólo loformarandosindividuosinquietosybastantesdesconcertados:deellos,unosabía que estaba fingiendo, aunque ignorase qué papel representaría; el otro no sabía siquieraquiénera,perosospechabaunaimpostura.Comprendílaimportanciadeque lograsetransmitiraHeregrovelaconviccióndequerealmenteeraelpersonajeque aparentabaser.Estedetallerevestíatanvitalimportanciaquenisiquierayodebía conocer sus intenciones y adivinar su juego escénico. De otro modo, estaría preparado a las diversas actitudes que asumiría, y esa tranquilidad destruiría el ambientenaturalyespontáneoquetancuidadosamentepreparabaelancianoyqueyo estabaobligadoacompletarconmiauténticaignorancia. Recuerdo vagamente que habló de las flores, haciendo uso de numerosos vocablostécnicos.Noparecíatenermuchointerésenqueyoleescuchase.Ahorasé queyotampocolotenía.LlegamoshastalapuertadeHeregrovesinquedemostrase curiosidad alguna por la casa, pues aparentaba estar absorto en una animada conversaciónconmigo.Seríamásexactodecirquederramabauntorrentedepalabras enmioído,quenadacomprendía.Repetíaunayotravez:

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—Teníarazón.Creíatenerla…sabíaqueestabaenlocierto.Y,sinembargo, ¡quiénhabíadepensarlo!Mefuéimposibleoperarmástiempo.Tampocoélloharía, ymenosellos;¡ybiencomprendeustedloqueesosignifica!Nosepuedeponeren actividad a semejantes hombres a menos que se posea un hallazgo único en su género,unapiezaperfecta,dignadecualquiermuseodehistorianatural. Estábamosjuntoalapuerta.Mr.Mycroftgolpeóalegrementey,volviendola espalda,siguióhablandoentonoagudo,excitado,yriendoaintervalos. —Sí, no hay duda; Mr. Heregrove quedará muy contento; sacará una buena ganancia,silacosaleinteresa,yademásadquirirárenombre.Todoslosderechosson suyos.Comoesnatural,conservarátodoelmérito;yovelaréporquenadieselo arrebate.Esimprescindibleestimularalosaficionados,imprescindible.¡Cuántoseha perdidopornohaceresto!¡Tantotrabajoperdidosinesperanza!Losaficionados descubren cosas interesantes, y los profesionales, impulsados por sus celos, se coligan para impedir que el mérito y la gloria del hallazgo recaigan sobre el verdaderodescubridor. Sininterrumpirsualegreparloteo,sevolvióyllamódosvecesenlapuerta,con golpessecosyrápidos.Nohuborespuesta.Él,sinembargo,continuósumonólogo. Niensufisonomíarisueña,oenlamiradaconqueescrutabamirostro,nienel movimientodesusmanos,quejugabanconunsobrecerrado,seadvertíalamenor señaldeimpaciencia,comosinoestuvieseacorralandoauncriminaltemibleque, probablemente,escuchabaeneseinstantecuantodecíamos.Nisiquieranecesitaba recurrir a su autodominio para desempeñar su papel. Se había convertido verdaderamenteenelancianoafableyunpoconerviosoqueteníaantemí.Peroenlo más hondo, allí donde no llega la mirada del observador, velaba la infatigable vigilanciadelqueestáresueltoanodejarescaparsupresa.Reconocíquehabíatenido razónalnodecirmeamí,actornovatoenelmejordeloscasos,aunquerepresenté variasvecesenelcolegio,yenciertaocasiónhiceunaPorciabastantediscreta, susceptibledepadecerunataquede«trac»escénicoenestadesagradableactuación, cuáleraelpapelespecíficoqueseproponíadesempeñar.Facilitabaasímipropio trabajo,quenoeraotroqueeldefingirmeunjoventímidoydesconcertado,obligado aacompañarnuevamentealancianoexcéntricoyerudito,«siguiendolacorriente»de susmanías.Nielmássuspicazdelosmalhechoresadivinaríalamenorconfabulación entrenosotros. Depronto,enmitaddeunadesusanimadasrepeticiones,selanzóliteralmenteen líneaoblicua,alejándosedelapuerta,ydoblóelánguloformadoporeledificio.No habíatenidoaúntiempoparaseguirlecuandoleoíexclamar:

—¡Ah! ¿Estaba usted aquí? ¡Ya me lo imaginaba yo! Y nosotros creíamos encontrarledentrodecasa.Apuestoaquesospechaustedaquéhemosvenido. En ese momento llegué al costado de la casa, y se abrió ante mis ojos la perspectiva del jardín. Mr. Mycroft agitaba un trozo de papel ante la cara de Heregrove,enlacualsepintóunaexpresiónnadatranquilizadoraalprincipio,pero

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quesefuétransformandogradualmenteenotraquemeatreveríaacalificardecómico terror. Era evidente que se había creído atrapado. Nos divisó cuando nos encaminábamoshacialacasa,seocultóprimeroyluegotratódeescaparporlos fondos.Nomeatrevíapensarquépropósitosabrigaríaalelegiresecaminoparasu huida,peroMr.Mycroftlehabíacortadolaretirada.Sinduda,oyóelrumordeesos pasossigilosossobreelsenderodeljardíny,sinperderunminuto,corrió,dispuestoa cerrarleelcamino. Elsolhabíadescendidosobreelhorizonte,labrisaerafresca;enmediodeljardín silencioso,lascolmenasestabanmudas.Ellugar,extrañoydesolado,nocarecíade belleza,unabellezaresignada,rara,ladequienhasentidollegarlamuerteynola temeyaniserebelacontraella. Sinembargo,creoquenoeraéstalaideaimperanteenlamentedeHeregrove.En surostroseretratabaunaliviomezcladodeexasperación.Nopodíamenosdecreerla historiaquelenarrabaelancianoydarcréditoalapersonalidaddelnarrador,yaque, aunfingiendo,lapersonalidaddeMr.Mycrofteramuchomásenérgicaypoderosa que la de ese individuo vano, megalómano, criminal y, al mismo tiempo, servil imitadordeideasajenas. —¡Ah—exclamóelancianovolviéndosehaciamí—,quémalratolehehecho pasaralpobreMr.Silchester!Élconocelaaldeamejorqueyo,ydijoquenohabía quepensarsiquieraenvolveramolestarausted.Eraustedquiendebíapagarmela visita;sóloentalcasomeestabapermitidoretribuírsela.Sielasuntoeraurgente,me quedabaelrecursodeescribirle.Peroyonopodíaesperar.Hubierasidoinjustocon usted.Usteddebesaberlotodo.Laspersonasimportantesmehanurgidosinvacilar. Entoncesledije:«Pero,Mr.Silchester,Mr.Heregrovejamásmeperdonaríaeste retraso,yconjustomotivo».¡Avecesunexcesodeetiquetaseconvierteenmaldad, sicallamosunabuenanuevaporunasimpleformalidadsinimportancia! Yo permanecía callado, imagen de esa misma vergüenza que experimentaba, aunqueporrazonesmuydiversasdelasquecreíaHeregrove.Bienpodíamirarlo,sin correrriesgoalguno.Sólopodíademostrarleloqueéldebíainterpretar.Poresole contemplabadefrente,sintiendoenformaextrañatodocuantodeabsurdoteníala escenaydeinadecuadomiactitud.Hastasonreí,entretímidoydesconcertado,lo cualera,naturalmente,eltoquemaestroquecoronabatodamificción.Sinembargo, esasonrisasubióespontáneaamislabioscuandoviquelafisonomíadeHeregrove, perdiendolaacongojadaexpresióndelafieraacorralada,adquiríalacruelseguridad delcazador,ycomprendíquepensabaque,lejosdeafrontarunpardeimplacables mastines,teníaantesídosliebresenloquecidasqueseaventurabanhastalamisma madrigueradondeél,elzorro,esperabaoculto. Mr.MycroftyahabíaobligadoaHeregroveatomareltrozodepapel,yhastaa leerlo. —Anoche,tanprontocomoregresé,quisecomunicarleslanoticiaalosseñores importantes —continuó el anciano—. Por eso, aunque no me agradan las

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conversacionesalargadistancia,telefoneéaMiles.Élsabemuybienquejamáslo haría,ymenosasucasa,sinotuvieranoticiasextraordinarias.Leexpliquécuálera suhallazgo.Porque,paradecirlelaverdad,Mr.Heregrove,¡nuncameharácreer ustedquefuéunameracasualidad!Sedicequeesposiblequeunmonoescriba,por casualidad,todoShakespearejugandoconlasteclasdeunamáquinadeescribir,pero estoesalgoquejamáspodrécreer;hastameparecehaberoídoque,paralogrartal resultado,senecesitaríauntiempoinfinito.Bueno,bueno—continuócasisinaliento —,nosotrosnotenemostantotiempo.YmenosMiles.Mireusted:escribióestanota, saliódeinmediatoylaechóalcorreoparaquemellegasehoymismo.¡Milesesun conocedor!Yhasidosecretariodurantetantotiempoquebienpuededecirseque, cuandohabla,lohaceenrepresentacióndetodoelConsejo.Sabeloquepiensanlos demás,ycuandonopiensannada,éllohaceporellos.¡Vealoquedice! ContinuóinclinadosobreelbrazodeHeregrove,dandogolpecitosenelpapelcon suíndice. —«Reconocimientopleno…Nosóloesvalioso,sinotambiénimportante»…Eso es muy científico, ¡mucho! Él conoce el valor financiero del hallazgo, pero el prestigio científico es lo fundamental. La Tulpia Heregrovia estará en todos los catálogosdentrodeunosmeses.Ustedadquirirárenombreydinero.Puesbien,espero que sabrá valorar ambas cosas, ya que en este caso serán abundantes. Las reglamentaciones sobre los «virus» restringen las importaciones holandesas en nuestro mercado. Yahora hay una fuerte demanda por variedades nuevas, y los bulbossevendenapreciosexcelentes.UncultivadorquevivecercadeHastings

ganó,hacepoco,másde500librasesterlinasconsusbulbosdenarciso.

»Ylos tulipanes se venden mejor aún. Una vez en posesión de uno, logrará obtenermuchosmás,especialmenteposeyendo,comousted,“buenamano”paraeste tipo de cultivo. El instituto le ofrece toda clase de facilidades. Sin duda, no lo ignoraba usted. Es el lugar ideal para trabajar. Ellos han estimulado a muchos aficionadosexcepcionales,comousted,yloshanorientado,facilitandosusituación económica.MeheapresuradoporqueelConsejosereúnemañana.Mireaquí,Miles indica la fecha exacta. Bien se ve que piensa como yo. Y en estas reuniones trimestralesconcedenlossubsidiosdeestímuloalainvestigaciónyofrecenelusode suslaboratoriosyelasesoramientodesustécnicos,lomismoqueelempleodetierras einvernáculos,alosaficionadoselegidos.SitelefoneáramosestanocheaMiles, diciéndolequeustedacepta,pondríamosunapicaenFlandes,comovulgarmentese dice.¡Cuandopiensoquehehalladounaficionadotanbrillantequenisiquieraha pensadoendirigirsealaSociedad! Mr. Mycroft prorrumpió en alegre risa, contemplando alternativamente y con idénticoairedesatisfacciónaHeregroveyalacarta. —¡MiqueridoyviejoMiles!—murmuraba,mientrasaguardabadeunmomento aotrolarespuestaafirmativadeHeregrove—.¡Sindudaconoceustedyaestafamosa firma! Muy bonita, sí, muy bonita; sin embargo, como le he dicho en varias

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ocasiones,noessinounproductohíbridonacidodeunarabescocruzadoconun anagrama,ysólosirveparaofuscaraunfalsario,peronuncaparadarunnombre.Y bien,puedotelefonearlequesí,¿noesverdad? Evidentemente,Heregroveestabadesconcertado.Lahistoria,confirmadaporla misiva,eratanverosímilquenoseatrevíaadudardeella.Yointuí,sinembargo,que, aunque creyera en la narración del anciano, estaba resuelto a declinar su ofrecimiento,porprovechosoqueloestimarayporseguroyserioquepareciese. —Veausted,Mr.Mycroft,yalehedichoquenomeinteresanlasflores.Estoy dispuestoacreer,sobresupalabrayladeldoctorMiles,queposeounejemplar valioso.Quizás—yaquíadivinéunamentiraquepasósobresurostro—nofuidel todo sincero cuando le dije que nada sabía acerca de floricultura, y que no me agradaba.Peromeesimposiblesalirdeaquí,viajaraLondresyconcurriralInstituto. Completamenteimposible.Estoydispuestoavenderlaplanta,sometiendosuprecio alcriteriodeunterceroimparcial.Perotengootrasactividadesmásimportantesque cultivarnuevasvariedadesdeflores. Adiviné en esa última frase un dejo desafiante y cierta seguridad desdeñosa. Estabatanconfiadoensímismoyensuimpunidadquenovacilabaendecirnos claramente que tenía entre manos algo más importante que hacerse de dinero y adquirirrenombre.Disfrutaba,aunariesgodedespertarnuestrassospechassobre esasmisteriosasactividades,delatrágicaironíadeconfesarennuestrasbarbasquele divertíaydeleitabamuchomásdarnosmuertequecrearnuevasformasdevida. —Lolamento—dijoMr.Mycroft—,lamentomuydeverasnopoderpersuadirlo delaconvenienciadededicarseaestatarea. Habíaverdaderosentimientoensuvoz.Heregrovequedóconvencido,perouna vezmásaprecióconjustezalasinceridaddelaexpresiónyerróalestimarelmotivo deesapena.Secreyóanteunmaniáticoenceguecidoquetratabadetodasmanerasde hacerentraruntigreenlacasaparahacerlojugarluegoconunovillodelana.Pero, enrealidad,estabafrenteasujuez,aunjuezqueledabaunapostreraoportunidad— ofrecimientoespúreo,amijuicio—deescaparasucastigo.Laescenaeraenverdad emocionanteparamí,quelacontemplabapensandoque,consuironíatragicómica, erapeorquecualquiercuadrodetribunal,cuandoelprisionero,pegadoalasrejasy conlabocasecadeterror,vequeeljuezsecolocaelbirretenegroparapronunciarla sentencia. Meeraimposibleprevercómoconcluiríatodoaquello.Peroadivinabaque,por fantásticaquefueselaeleccióndelospapeles,quizásprecisamenteporeseelemento irracional,porqueelcondenadosecreíaárbitroimpunedenuestrosdestinos,porque elhombrequetratabadepersuadirlonoteníalamásremotaposibilidadaparentede hacerloqueestabahaciendo,esdecir,convenciendoauncriminaldequedejasesu nefastocamino,almismotiempoqueteníaensusmanoselsecretoyelcastigodel asesino;porqueéstecontemplabadespectivoaljuez,alqueobligabaenesemismo instanteacondenarle,creyéndolounviejecillotontoeindefenso,víctimatercerade

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suastutaperversidad;portodoelloviqueseaproximabalacrisis. En medio de su terrible ignorancia de esa total ficción, de ese engaño sin esperanzaquelacaracterizaba,laescenamellenódetemor,puescomprendítodosu significado.Enestegrotescojuegodetercasincomprensiones,mientrasladurezade corazónsecondenabaasímismaylamisericordiasuplicabaenlaúnicaformaenque puedehacerlo,esdecir,ensímbolosydisfrazada,virepresentadastodaslastragedias humanas,elcastigocompletodelahumanidaddesarrollándoseantemisojosenun momentodadoyenminiatura.Estomeconmoviómáshondamentequelacaídade esteúnicosersalvajeyastuto.Meconmovióporqueintuíconsingularvivezaqueésa eslasituaciónquetodosafrontamosenalgúnmomentodenuestravida:laspersonas yloshechosquetratamoscondesdénysinreflexionarson,precisamente,aquellos que,atravésdesuaparenteinsignificancia,ponenapruebanuestrainteligenciay nuestrabondad,y,sinologranganarnos,noscondenansinremisión,puesenverdad noshemoscondenadonosotrosmismos.Confiesoquemeesimposiblecolocarme otravezeneseestadodeánimo,perodeboanotarlospensamientosquemeasaltaron enaquellosinstantes. —Bien,bien.—LavozpesarosadeMr.Mycroftrompióunsilencioquenohabía sidolargo,peroamímeparecióindefinido,uninterludioextraño,fueradeltiempo, que separó los dos actos de nuestra peligrosa farsa. Tenía los ojos clavados en Heregrove con una intensidad que yo interpretaba como interés vivísimo; la curiosidadcientíficasemezclabaenesamiradaconunaprofundacompasión.Su interlocutor la interpretó, cegado por su confianza, como una obsesión desequilibrada: la del especialista que convierte su afición en manía. Al fin, Heregrovedióelprimerpaso. —Estoymuyocupado,señoresmíos,y,comonomeesposibleaceptarsuoferta, debodespedirmedeustedes. Luegoañadiódemalagana,yparanoparecerdemasiadodisplicente,locual hubierasidopeligroso:

—Quedomuyagradecidoporsuamabilidadalllamarmiatenciónacercadeeste asuntoydesusposibilidades. Despuésdepronunciarestaspalabrasentonoceremonioso,sevolvió,dispuestoa alejarse.Contodanaturalidadymanteniéndoseensupapel,Mr.Mycroftcomenzóa caminar a su lado por el sendero del jardín, imponiéndole su compañía con un renovadochorrodeanimadaconversación. —Estoesunverdaderodesencanto.Comprendoquenopuedaustedaceptar.Pero estoysegurodequeustedcreeenmibuenaintenciónynoesinaccesibleacierto interésenloqueinsistoenllamarsutriunfo.Desprecieenhorabuenalospremios, pero¿nomepermitiráustedunpocodeinvestigación?¡Ah!,¡bienlosabía!Estoy segurodequemepermitirárealizarunaúltimaexperiencia.Sólotuveoportunidadde darunaojeada,losuficienteparaasegurarme,peronoparaadmirar.Nosotros,Mr. Heregrove,loscoleccionistasycultivadores,nosentusiasmamosconelmásmínimo

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detalledevariedadeinnovación.Losminúsculospuntosqueellegoapenasrecuerda ynosedignasiquieraexaminarnosemocionandelmismomodoqueunnuevoastro emocionaríaaunastrónomo. EstábamosfrentealosescasostulipanesquelahabilidaddeMr.Mycrofthabía convertidoenejedetodasudelicadaypeligrosaoperación. —Estimosuperfluoasegurarle,puestoqueambossomoscultivadores—continuó, dirigiéndoseaHeregrove,queestabadepieasuladoescuchándoloconcreciente impacienciaymaldisimuladoenojo,perosinhallarescapatoriaasucharla—,queno metomarélibertadesconsutesoro,elcualnoessindudamenosvaliosoqueel celebérrimotulipánnegro.Sinembargo—yMr.Mycroftseinclinósobrelamás voluminosadelasflores—,séquemepermitirá… Hizounapausa,fingiendoqueescrutabadistraídamenteelinteriordelospétalos, peroenrealidad,segúnadvertíenseguida,paraprovocarlacodiciadeaquelhombre. PorqueHeregrove,contodoslossueñosdeavariciayriquezasquedespertaríasin duda en él la posesión de su arma mortífera, estaba en muy precaria situación económica. La treta fué eficaz: aquel hombre que pocos minutos antes ansiaba alejarseysepararsedenosotrosseacercó,atraídoehipnotizadocomolatruchaporla líneafinaqueletiendeelpescador.Éltambiéncontemplabaeltulipán. Creoqueeneseinstantecomprendíporprimeravez,despuésdemilargalucha contraél,queenelfondo,yapesardetodasuinnegableastucia,eraunhombre estúpido. Lo había juzgado temible y omnisciente sólo porque fui incapaz de colocarmeensulugar,enmediodemiterror.Comencéaintuirquelamayorpartede losasesinossontemiblestansólojorquelestememos,ypareceninteligentesporque nos llevan la ligera ventaja de transgredir la ley. Los creemos en un principio personascorrientesquenoviolaránlasreglasdeljuego,yporesonosgananlos primerosgolpes. —Sé que usted me permitirá —continuó Mr. Mycroft, siempre distraído— examinardecercalaplanta. LosojosdeHeregroveibandelafloraMr.Mycroft,ydeésteaaquélla.Su turbaciónaumentabapormomentos.Ensuturbiainteligenciacomenzabaaperfilarse laconviccióndequeelancianoestabaapuntodearrancarelpreciadotulipányhuira todacarrera.Amímeadjudicaba,porlovisto,elpapeldelcómplicequeseinterpone enelcaminodelperseguidorparafacilitarlaescapatoriadelladrón.Mr.Mycroft aumentóaúnmássudesconciertoalinclinarsehaciaadelante,hastaelpuntodeverse precisadoaunirsusmanosalaespaldaparaconservarelequilibrio.Elraptodela floreraimposiblemientraspermanecieseendichapostura,quelohacíaparecerun gigantescocuervo.SevolvióyfijóenHeregroveunamiradapenetrante. —Efectivamente—dijo—.Elejemplar,comoyopensaba,esúnico.Perolaluz disminuyeylospétalosestáncasitotalmentecerrados.Hevistolosuficientecomo paraconsignarlasprincipalescaracterísticasdelaplantaenunareseñaque,por cierto,someteréasuaprobacióntanprontocomolaredacte.Además,simepermite

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ustedunconsejo,registresuhallazgoloantesposible.Sinoconoceladireccióndela oficinadondehadeinscribirlo,yoseladaréantesderetirarme. EstedetalleacabódepersuadiraHeregrovedequealgunaventajapodíasacarnos aúnsintomarseelmásmínimotrabajo;enotraspalabras,quepodíamosproducirle, vivos, una pequeña ganancia en metálico, antes de proporcionarle el interés experimentaldenuestramuerte.PoresoMr.Mycroftpreparósupróximogolpehasta hacerloparecerlomásnaturaleinocentedelmundo. —Lo fundamental es, naturalmente, el bulbo, y como somos los únicos que conocensuexistencia,estátansegurobajotierracomountesorooculto.Supongo, porconsiguiente,quenoharáustedobjeciónalguna,yasíleahorraráunasegunda visitaaunhombresumamenteocupado,aqueyosaqueloúnicoquenecesitopara hacer una descripción exhaustiva de su maravillosa flor: unos granos de polen. Carecendevalorcomercialysuinterésespuramentecientífico. ViqueHeregrovesabíabastanteacercadefloriculturacomoparacomprenderla veracidaddelasertodemiamigo,pensandoquelomejorseríaacceder,poniendoasí finalaentrevista.Seríalamejormaneradelibrarsedenuestrapresencia.Hastadió ungruñidodeautorización.Permanecióquieto,contemplandocómolasmanosde Mr.Mycroftseadelantabanlentamente.Nodistinguísumanoderecha,puesyome habíacolocadoalaizquierdadelanciano,unosmetrosmáscercadeledificio,ylaluz deldíamermabaya.Sóloviquecolocóalgodentrodelacoroladelaflor,yluegole oíunaligeraexclamacióndefastidio. —Estátapado—protestóenvozbaja.Luegoañadió,dirigiéndoseaHeregrove—:

Estosextractorespatentadosdepolenrespetanlavirginidaddelaflor,peromeparece queelantiguoescarbadientesconunalgodónatadoalextremoresultamuchomás práctico.Damenostrabajo.Estostubosseobturanacadainstante.Esmenesterque losople. Sevolvióyviqueteníaenlamanoeldiminutorecipiente,conelgolletehacia abajo.Absorbidoenlatarcadelimpiareltuboquedeélemergía,parasuccionarbien elpolen,apretórepetidasveceslaesferillapulverizadoradecaucho.Oíelsilbidodel aireydiviséeltuboapuntado,comoporcasualidad,hacialaspiernasdeHeregrove. Mr. Mycroft sacudió nuevamente el aparato, enderezándose casi por el esfuerzo realizado y tan interesado en hacerlo funcionar que no advirtió que continuaba apuntandohaciaHeregrove,casienlínearectaconsucuerpo.Heregrovecontinuaba inmóvil,aguardandoconimpacienciaqueterminaselareparacióndeloquetomaba porunapequeñabombadesuccióninofensiva. —¡Por fin! —exclamó el anciano inclinándose otra vez—. Ahora sí. Ahora funciona.Unavezexpeditoeltubo,bastaunligerísimosoplido.Elestudiodelpolen esmaravilloso.Cadaunodeestosgranitoscasiinvisiblestienesuformaparticular, quenosrevelaelgéneroaqueperteneceynosnarratodalahistoriadelaplanta.Más aún, el polen fosilizado nos revela los orígenes remotos de géneros y especies actuales.Pero,enestecaso,nonosdala«marcadefábrica»delaplanta.Estéusted

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tranquilo, Mr. Heregrove, no le arrebataremos nada de lo suyo, ni siquiera involuntariamente.Alveniraquísólonospropusimos—continuóentonomenos confidencialymásgrave—hacerleunofrecimientoqueusted,despuésdepesarel proyelcontra,harechazado. Seirguió.Elentusiasmodelviejofloricultordesapareciórepentinamente,como unmantodehiedraquesearrancadeuntirón,dejandoaldescubiertoeldesnudo torreónquetapizaba. —Buenas noches, Mr. Heregrove, muy buenas noches. Si durante la noche llegaseustedadespertaryrecapacitasesobresuresolucióndehoy,cosaqueyo mismohehechovariasveces,puesconsideroquetalesdecisionesbienmerecenla penadetomarmedidasrápidas,leruegoquevengaavermesinperderunminuto.Le quedarémuyagradecidoporello,másagradecidoquizásdeloqueustedsospecha,si sedecideaverlascosascomoselasheplanteado.Comprendoquedeboparecerleun viejo absurdo, que se preocupa de lo que no le importa y hasta suplica con sentimentalismo para obtener la protección y conservación de una de las formas vitalesmásextrañas,misteriosaseinsignificantes.¿Creeustedquevalelapenade tomarsetantotrabajo?¿Porquéhemosdeocuparnosenresguardartodoloquequiere vivir?¿Esacasotanimportante?Leruegoquemecrea:nomepreocupaeldineroni el renombre. Todo lo que es vida necesita protección, estímulo, defensa. No es posiblequeseamostanindiferentes,tanimplacables,¿noesverdad? Sedetuvo,untantoembarazado,cosaquemealegró.LapacienciadeHeregrove habíaconcluido.Nilamásmínimanubedesospechacruzóporsuseguridadde tenernosensusmanosyasumerced;menoshabíadesospecharqueeraélquiense hallabaennuestropoder.Sevolviódemaltalante. —Hedesperdiciadomástiempodelqueposeo—dijoporencimadelhombro—. Cierrenelportónalsalir. Sealejóporelsendero,encaminándosehaciaelcampo.Mr.Mycroftpermaneció silencioso.Loseguíy,pasandorápidamentejuntoalacasa,llegamosalportón,lo abrimos,loaseguramoscuidadosamenteyrecorrimoslacarreterasolitaria.

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CapítuloIX

Lamoscaseseparadelaavispa

PERMANECIÓensilenciohastaquellegamosantelapuertademicasa.Entoncesdijo:

—Esperoquenolehabráofendidoelquelecomparase,lomismoqueamí,con un tulipán curioso. Al fin y al cabo, los grandes poetas siempre han creído que nuestro destino se asemeja al de las hierbas del campo; y alguien ha dicho que debemosestudiarlas,entreotrasrazones,porlabellezafrágilyconmovedoradela vidafloral.—Luegoañadiócongraveacento—:Eramenesterdarletodaclasede oportunidades;poresomeaventuréacorrerelseriopeligrodeesasúltimasfrases. Tuvequedarporsentadoqueélconsideraríaunameracoincidencia,aunquelos sabioscomprendenquelacasualidadnoexiste,quemipreocupaciónporlavidade esaplantaysupropiaindiferenciahaciaellafuesenunaparáboladesuespantosa indiferenciafrentealavidahumana.Esperéqueunejemplotanextraordinariole conmovería.Eramiúltimaesperanza.Intuíque,duranteuninstante,élmismose preguntó si yo comprendería o no cuán bien sentaban mis palabras a su caso particular.Peroestásumidoenesabrutalimpunidadqueconstituyelaúltima,lamás terribledelasignorancias:desconocerelllamado,elavisodefinitivo.Esoesloqueel budismo,religióndesabiduríaynimisericordiasilashay,consideraelpostrerode lospecados,laculpasinremisión,almenosenestavida.Nosotros,pobresseresde acción,nopodemoshacerotracosa.Ennuestrocaso,elegirelmenordeambos males,conlaesperanzadeque,enotrolugar,encircunstanciasdiversas,aquellosque hanhechodesuvidaydesucuerpo lazoenquelosestrangularonsus propios estremecimientosdetemorycodicia,convirtiéndolosenunpeligroparaquieneslos rodean, despierten de su mal sueño, se alejen de su pesadilla y comiencen nuevamenteaviviryacomprender. Estaba muy emocionado, y por más que yo no me hallaba muy dispuesto a aceptar sus extravagantes elucubraciones, deseaba sinceramente que continuara hablando.Noqueríaestarsolo.Latensióndelaactividadhabíapasadoyyaestaba lejosdeldrama.Habíadescendidoeltelón.SólodebíamosaguardaralDestino.Mi serenidad vacilaba, ahora que tenía tiempo para reflexionar sobre lo hecho. Comprendíque,simequedabasolo,meseríaimposibledormiry,aunquelolograra, missueñosseríanpeoresaúnquelavigiliamisma,pormalaqueéstapareciese.Tenía quereteneraMr.Mycroft,teníaquebuscaralgúnmediodequesequedaseconmigo. Penséquetalvezprolongaríasuvisitasiyolepidieselaexplicacióndeciertospuntos quenohabíaentendidodeltodoeneltranscursodelasúltimashoras.Naturalmente, laestrategiademiamigonadateníademisteriosa,perosemeescaparonciertos detallesdesutáctica.Enrealidad,estabademasiadofatigadoparainteresarmemucho

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por esos puntos accesorios, pero si le pedía explicaciones sería tal su deleite al demostrarcuáningeniosoera,quesequedaríahorasamilado,librándomeasídela soledad,quemeaterraba. —Nocomprendíbien—dijeeneltonomásabstractoquepude—ciertosdetalles referentesasuconductadeestatardeeneljardín.Claroestáquecomprendílaslíneas generalesdelaentrevista,¿perotodoeseajetreoconelpapel,lacarta,que,segúnme imagino,esunafalsificación? —Ysinembargo—dijoconunapacienciaquenormalmentemehubierairritado, peroqueenesemomentomeprodujointensoalivio,yaquemeasegurabaunashoras decompañía—,sinembargo,ustedhavistotodoslospreparativos.Mevióirala puertayrecibirunahojadepapelqueostentabaunmembreteoficialimpreso,un pliegodepapeldecartasmuyespecial. «Podría haber adivinado por simple deducción que yo lo mandé imprimir especialmenteparalaobraquetenemosentremanos.Despuésviócómosaquéun pliegoidéntico,peroescrito,y,colocandomihojainvertidasobreél,copiéalgo. Dichaacciónnoadmitemásqueunsignificado;¿cuáles?». Se detuvo, pero yo no hacía ningún esfuerzo por pensar; lo único que me preocupabaeratenerloamilado. —Expliquétodoelmisterio—continuó,alverquepermanecíacallado—enmi conversaciónconHeregrove.Misactossóloteníanunaexplicación.Copiédeuna cartaquehabíarecibidodeldoctorMileslafirmadeéstey,comolohacentodoslos copistasyfalsificadoresdefirmasycaligrafía,lohicealrevés.Eslaúnicamanerade evitarquesedeslicenrasgosdenuestrapropialetraenlossignosypalabrasque deseamosreproducirfacsimilarmente.SupusequeHeregrovedesconocíalafirmade Miles.Peronohayqueperderdetalle,ynoeraimposiblequelahubiesevistoantes. Entalcaso,pues,comolehedicho,lafirmaesundesplieguenotabledeenergía nerviosaaunquenodecaligrafía,mifacsímilhubierarobustecidosuconvicciónde quesomosseresinofensivos.Sussospechasnosehubierandespertado,amenosque examinaselafirmaconunalentepotente,yaqueentonceshabríaobservado,comoen todoslossignospenosamente«dibujados»,envezdeunaodosondulacionesque interrumpenaintervaloslosdoceoquincetrazos,unaseriedesaltitosequidistantes enlosrasgos.Muchosfalsificadoreshansidodescubiertosdeesemodo.Cadasaltito coincideconunlatidodelcorazón.Sitardaustedmediominutoparacopiaruna firma,ysólounpardesegundosparaestamparla,sisetratadelasuyapropia,ya comprendeustedqueesasseñalesdiminutasmideneltiempoempleado,demuestran locostosoylentodelacopiaysonenellasmuchomásfrecuentes.Noobstante,tuve cuidadodetraermelacarta,ustedmeoyópasarlaamáquinadespuésquelahube firmado,yencuantollegueacasalaquemaré.Debomarcharme.Hayunaporciónde pequeñascosasquetengoquehacerestamismatarde. Comprendíqueeraelmomentodehacerunesfuerzodecisivoporretenerlo;no bastabayaconhacerpreguntasparaalejarelpeligrodequedarmesolo.

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—¿Quizás—dije,algodudoso—,quizásseríaustedtanamable,Mr.Mycroft, quesequedaseaquíestanoche? —Muchometemoquenoseaprudente—respondióconbondad—.Comolehe explicado,esmenesterquedestruyaciertascositasqueestánencasa,yustedbien sabequeconvienedejartodoenperfectoorden. Comprendí.Nosetratabasolamentedelacarta.Todavíateníaelfrasquitoenel bolsillo,yaunqueMr.MycroftteníafeenelDestinonodejabaelmenorasideroala «casualidad».Elancianovacilóunmomento. —Leinvitaríacongustoaacompañarme,sinofueraporqueopinoquecuanto menossenosveajuntostantomejorserá,almenosporahora.¡Unermitañoquevive en un villorrio no puede cambiar de costumbres e iniciar amistades sin que los vecinossepreguntenelporquéyhastaaverigüencuálhasidoelenemigoquele obligóabuscaraliados!Alfinyalcabo,seacualesfuerennuestrosprocederes, nuestro vecinos continuarán juzgándonos y, si durante tantos años no nos ha importadonadadesusjuicios,esdesuponerquelashistoriasquecuentendenosotros estaránmásdeacuerdoconsugustoqueconelnuestro. —Muybien—repliqué,conunamezcladepetulanciayfatiga—.Perfectamente. Yosoyquiencorremayorpeligro.Estoymásamenazado;soyelsiguientedelalista. Déjemeusted:loafrontarésolo. Todomiautocontrolhabíadesaparecido,yamedidaquehablaba,mispropias palabrasarrastrabantrassíelúltimorastrodeseguridadydominiodemímismo. ApenasdivisabalafazdeMr.Mycroft,enlapenumbradelcrepúsculoestival.Difícil eraadivinarsuexpresión. —Hapasadoustedelmaltragoyahoracomienzaareaccionar—dijoconvoz serena—.Seráprudentequesepacuálessuverdaderoestado.Nofuésusernormaly corrienteelqueleacompañóhoyatravésdelasperipeciasdeldía.Nuestrasvidas hubierancorridograveriesgosiyomehubiesefiadodesuescasodominiosobresí mismo.Viyestudiésureacciónalhidratodebenzedrina.Comomuchoshombresde su tipo, es usted extremadamente sensible a ciertas drogas. Por eso le infundí, momentáneamente, el arrojo de Batavia, que no es naturalmente propio de su temperamento.Ahorahayquepagarelpreciodelareacción,precioquenoespor ciertoexorbitante,considerandoquelopagaacambiodesupropiavida. Meenfurecíaqueeseviejojugaraconmigoymetrataracomoaunigual,siendo asíqueenrealidadmedopabacomoauncaballodecarrera,obligándomeatomar iniciativasque,comoeneseinstantelocomprendí,trocabanlaposibilidaddeun peligro,posibilidadquedisminuíasincesar(y,alfinyalcabo,¿quiénpodríadecirsi, fallidoelprimerataque,nosemehubieradejadoenpaz?),porlarealidaddeotro muchomásserioquemeperseguiría,quizás,todalavida.Yluego¡quéfaltade delicadezaydeconsideraciónparaconmigohablarmeenesetonoinsolente,sabiendo queestabaexhausto!Nielmásmínimoesfuerzoparafacilitarmelascosas;apenasun sermón, como el que un viejo maestro cascarrabias da a su alumno antes de

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propinarleunaazotaina. —Buenasnoches,Mr.Mycroft—dijesecamente. Lodejéenelumbral,cerrélapuertaconviolencia,entréenlacasa,subílas escalerasymerefugiéeneldormitorioantesquelaenergíacomunicadapormi arranqueyelaliviodehaberhechounagroseríapasaranymesintierapeoraún. Recordéquenohabíacenadoyqueyaerahoradehacerlo.Peronomeatrevíaa bajaraladespensa.EstabasegurodequeveríalacaradeHeregroveespiándomea travésdelalambretejidodelaventana.Toméunbañotibio,peroencuantoabrílos grifosmeasaltóeltemordenopoderoírsialguiensubíalasescaleras.Porfinme metíencama,ynorecuerdosialgunavezhepasadounanochemásdesagradableen todamivida. Al clarear el día, como suele suceder para nuestro fastidio, me dormí. Por consiguientedespertétarde,fatigadoymolestoporelruidoquehaciaAliciaenel pisobajo.Bienpodríacomprenderqueesamañanayonecesitabaquesemedejara dormirtranquilo.Yeneseinstantecomprendíquenopodíasaberlo,quenodebía saberlo jamás, que nunca debería tener la sombra siquiera de una sospecha. Era menesterqueestuvieraalegre,satisfecho,yquemadrugara,paraqueniellaninadie pudieradecir:«¡Quémelancólicoestá!».«Parecequenodurmiera».«Estáasídesde aqueldíaenquefuéavisitaraeseextrañoMr.Mycroft».«¡Yesnatural,losdosde unamismacondición!»…«¿Seacuerda?¡Fuéprecisamentecuandotuvoeseataquey secreyóamenazadoporunasabejas!». Saltédelacama,dandopasospesadosenelpiso.AsísepercataríaAliciadeque estabalevantadoymesentíallenodeenergía.Chapoteéenlabañera:esoestambién indiciodevitalidadyademásledaríabastantequehacer,secandoylustrandoel cuartodebaño:laociosidadeslamadredelacalumnia.Luegobajéalcomedor, tratandodeaparecercomounhombreactivo,sereno,descansado,muydispuestoa tomarenunpuñoasuspropiosinteresesyadeciralosdemásquenosemetieranen ellos. PeronologréimpresionaraAlicia.Laverdadesquenisiquieraadvirtiómiporte, miactitudtancuidadosamentepreparada.Estabapletóricadenoticiasy,¡ay!,antesde quecomenzarahablaryolashabíaadivinadoya.«Esepobrecito»…,confiesoque omitióel«querido»,perobastóel«pobrecito»,comounacontraseña,paradecírmelo todo.Sí,ellechero;ellalohabíaencontradocuandosedirigíaacasayfuéélquien encontróaHeregrove.Yaestabatieso,tiradoenelsenderodeljardín.Elproveedor habíagritado:«¡Lecherooo!»,yMr.Heregrove—nopudemenosdeadvertirquela calamidadhabíaadornadoalmuertoconun«Mr.»—,siempretanmadrugador,no apareció.EntoncesAlfredoexploróelsenderitodeljardín.Ynopudocreerasus ojos:¡siestabanegrocomolamismatierraenqueyacía! —Alicia—dije—,¿quiereacomodarmidormitorioenseguida,porfavor?Creo quehesufridounenfriamientoyprobablementemeacostarétanprontocomotermine dedesayunar.

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Sealejóconlarapidezylatiesuraquesonsíntomasdeunagravioimperdonable.

Habíainterrumpidosucrónica,habíadespreciadosusnoticiassensacionales.¡Ella,la

sagradaportadoradetristesnuevasqueerancasi,casi,deprimeramano,condenada

alsilencio!Bien,almenosnosospechóqueyoestabahorriblementepreparadopara

susrevelaciones.Meacostéotravez,terminadoeldesayuno.Queríadescansary

meditartranquilo.Heregrovehabíamuerto.Yoestabasalvado.Perocuantomejor

comprendíasudesaparicióntantomástremendomeparecíaelriesgocorridoenvida

deeseindividuoymásnegroelpeligroqueensombrecíamifuturo.Deaquíen

adelante,esanubesecerneríasobremicasa,quizásparanodisiparsejamás,yyo

debíaobservarlasiempre,yaqueelalejarlanoestabaenlamanodeningúnanciano

entremetido,pormejorintenciónquetuviese.

Amediodíasonólacampanilla.Aliciallamóalapuertayentróconunaire

triunfalquedeinmediatodespertóenmímalospresentimientos.

—Señor,BobWithers,elagentedepolicía,deseaveraustedunmomento.

Bajélaescalera,yacadapasoelcorazón«semeibaalospies».Elpolicíade

aldeanoesunfuncionarioaterrador.Yésteestabatannerviosocomoyo,loquenoes

pocodecir,enaquelmomento.Sehabíasacadoelyelmoylopasabadeunamanoa

otra,comosiestuviesecalentadoalrojo.Élsíqueloestaba.Despuésqueambos

murmuramosunsaludo,mediósurecado.SetratabadeaquelMr.Heregrove.Quizás

losupieseya,peroestabaenlacámaramortuoria,ycomoyo(aquíestabaelbusilis)

habíasidovistoensucompañíaellossepreguntabansipodíadaralgúndatosobresu

tristefin.

Meparecióridículoquesedirigieranamí,cuandoeraenrealidadMr.Mycroft

quienhabíaplaneadolavisitay…¡peronodebíaterminaresafrase,nisiquiera

mentalmente!Decualquiermodo,mesentíaincapazdehacerfrentesoloaestemal

rato.Hacíapocashorasmecreíapuntodevermeencerradoenunmanicomioparael

restodemivida;ahorasemejantefinmeparecíaunaevasión,unrefugio,comparado

conlaalternativaenlaquemecolocaríalamenorimprudencia,elmásinsignificante

desliz,unsolopensamientoexpresadoenaltavoz.¡Ylomejorquepodíaesperarera

unasentenciaacadenaperpetua!

Mipensamientocorrióvertiginosamente,perolalenguadebehabersidomás

rápida,porquemeoídecir:

Mr.Mycroft,eldelaavenidaWaller’s,yyovisitamosayerporlatardeaMr. Heregrove.Eranuestroproveedordemiel.Conversamosunosinstantesconél,enel jardíndesucasa.Parecíaencontrarseperfectamente. —¡Oh!, si Mr. Mycroft estaba con usted, señor, le ruego que se moleste en acompañarmeasucasa;asítomarédeclaraciónalosdos. Comprendiendoque,dadaslascircunstancias,eralomásconveniente,accedí. Pocasganasteníadeveralanciano,perohabíallegadoelmomentodecompartir nuestracargacomún,quelecorrespondíamejoraélqueamí.Además,cualquier subterfugioqueurdierasuingeniosocerebroparaprotegerseasímismosería,al

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propiotiempo,midefensa. Llegamosasucasa,yloencontramoseneljardín.Tuvelaimpresióndequenos esperaba.Nodemostrósorpresaalguna,ysecontentóconhacerunainclinaciónde cabeza cuando Bob Withers le comunicó que se había encontrado el cadáver de Heregrove.Ignorábamossihabíaoídoyalanoticia,perocuandoselepidióuna declaraciónexplícita,sólodijoquehabíavistoalavíctimalatardeanteriorgozando, enapariencia,debuenasalud. Luegoagregó:

—Agente, sé que usted preferiría que lo acompañáramos al despacho del magistradoqueintervieneenestecaso.¿SetratadelcoronelTreaves,noesasí?Ya meparecía.Sueleactuarconrapidezyeficacia.Puedoacompañarloahoramismo. Tomósusombrero,queestabasobreunasillapróxima,ysindirigirmeunasola palabrasepusoacaminarjuntoaWithers,mientrasyomecolocabaalotrocostado delpolicía. AlcabodediezminutosestábamosenlasoficinasdeTreaves.Noshicieronpasar asuescritorioenseguida.Eraunhombreenjuto,atlético,deunossesentaaños,yal vernosentrarsepusodepieytendiólamanoaMr.Mycroft(amímehizoapenas unainclinacióndecabeza),diciendo:

—Hasidoustedmuyamablealvenirtanpronto,caballero.Siempreesmejor hablarcaraacaraquetomardeclaraciones.Peronoeramiintenciónmolestarle,si estaba usted ocupado en ese momento. Se me informó que Mr. Silchester, aquí presente,acompañadodeundesconocido,quesupongofuéusted,hasidoquienvióa Heregrovevivoporúltimavez. —Asíes—repusoMr.Mycroft—;lovisitamosayer,pueseranuestroproveedor demiel. —Bien, usted sabe ya —prosiguió el coronel Treaves—, que sus abejas le atacaron…ComoaActeón,noesasí,ysusperros,¿eh? —¡Cómo!¿Demaneraquefuéatacadoporsuspropiosenjambres?—preguntó Mr.Mycroftconprofundointerés. —Asíes;nocabelamínimadudaalrespecto.Quizásignoreusted,puescreoque lacosatuvolugarantesdesullegadaalaaldea,quesudesdichadaesposamurióen formaidéntica,yenesaoportunidadelmédicoforenseleordenóquedestruyeraesas abejas.Élprometióhacerlo.Unadedos:odesobedecióaltribunal,olosHeregrove tenían alguna peculiaridad que enfurecía a esos insectos. Personalmente, jamás simpaticé con ellos…, ¡qué hombre! Bien, nisi bonum. Indudablemente, murió envenenado;elcadáverestáhinchadoynegrocomounamoramadura. Lacomparaciónmeprodujonáuseas.Treavescontinuó:

—Sólodeseopreguntarles,caballeros,sicuandoustedeslovisitaronelhombre

parecíaencontrarsebienyenunestadodeánimonormal.

—Yalocreo—respondióMycroft—,meparecióunindividuoraro,unaespecie

deermitaño,peronocabedudadequeestabacuerdoyenbuenascondicionesfísicas

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cuandolovimos,¿noesasí,Mr.Silchester? —Ciertamente,ciertamente—fuéloúnicoquepudedecir,yporlovistonose esperabademíotracosa. —Dimosconélunpaseítoporeljardín—continuóelanciano—.Nonosfué posiblecomprobarcuáleseransusrelacionesconlasabejas,porqueéstassehabían recogidoyaalacaídadelsol.Esprobablequehayamoscorridounriesgomucho mayordelquecreímosalvisitaraunhombreexpuestoasemejanteagresión. —Quizás,quizás—repusoelcoronel—.Nuncasepuedenasegurarestascosas. Por cierto que las abejas son animalitos muy curiosos. En la India he visto a cincuentapersonasrecorreruncamino:depronto,bajadelcieloloqueparecea primeravistaunanubecilladepolvo.Esunenjambredepequeñasabejassilvestres, muysalvajes.Ytodasseabatensobrealgúndesdichado,dejandoenpazatodoel restodelacomitiva.Sinohayenlascercaníasalgúnestanquedondesepuedaarrojar a la víctima, ésta muere a los pocos minutos, hinchada como el cadáver de Heregrove.Algunosdicenqueesporcausadelolor,peroyocreoquenadieconocela verdaderacausa.EnlaIndia,decimos«Bismillah»,laVoluntaddeAlá,y,alfinyal cabo,¡todovaapararallí!

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CapítuloX

¿Todoigualqueantes?

YASÍterminó,paramiasombro,esamezclafantásticadeaventurasypersecuciones,

deataquesinfundadosycontraataquessigilosos,deproyectoscientíficosyjusticia

primitiva,comoladelLejanoOeste.Asícomoeltifónquesedesencadenóenel

apaciblecursodemividahabíacomenzadoasoplarrepentinamente,secalmócon

idénticarapidez.Ahoravivoenloquemeatrevoallamar«unsilenciosuspicaz».Nos

presentamos,másbienencalidaddehuéspedesdistinguidosquedetestigos,anteel

tribunaldelmédicoforense.Éstecompartíalaopinióndeljuez,peroagregócon

acritud:

—¡Bienempleadoleestá,pordesobedecermisinstrucciones!

Tambiénordenó,dándoseelgustodeejercersuautoridadyproduciendoenmíun

ocultoperomuypositivodeleite,quesedestruyeranlascolmenasdeHeregrove.

Cuandosalimosdeltribunal,Mr.Mycroft,quehastaesemomentonomehabía

dirigidolapalabra,sepusoamiladoycaminamosjuntoshastaquesedispersóel

pequeñogrupo.Entoncesmedijoconvozserena:

—Unarelacióndesagradablenoeslamejorbaseparacimentarunaamistad,pero el haber compartido una aventura sí lo es. Comprendo perfectamente que ha experimentadousteddiversasconmocionesenestosúltimosdíasyqueunaodos veceshedebidoimpulsarleaextremosquenoerandemigusto,paraescaparalas HorcasCaudinasyallazoquenosamenazabaconresultadosdesastrosos.Ahora opino, sin embargo, que usted ha comprendido bien que ya hemos salido de la espesuraynuestrosperseguidoresestándispersos. Parecíatranquiloysatisfecho.Peroyorepliqué,impulsadotalvezporeldeseode mostrarmejustamenteofendidoporsuserenidadysangrefría,dotesqueporciertono poseo. —¿Yquémediceusteddenuestrasituaciónactual?Alfin,nuncapodremossaber sicorríamosrealmenteelgravísimopeligroqueustedsupone. Memiró,haciendoademándeinterrumpirme,peroyoestabadecididoahacerme oír.Nosólosemehabíatratadocomoaunniñodurantetodoelproceso,comosino fueracapazdeformarmeunjuicioclarosobreasuntosquemetocabanmásdecerca queaningúnotro,sinoquecuandofuimosavisitaralcoronelTreaves,élyMr. Mycroftmedesdeñaronnuevamente,considerándomecomoaunacriatura.Había llegadoelmomentodehacervalermisderechosydequeéloyerahastaelfinmi autorizadaopinión. —Estamosseguros,encambio—continué—,dequealejamosanuestropresunto perseguidor condenándolo a muerte. ¿Cómo sabemos si tan sólo pretendió

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atemorizarnos?Lociertoesqueledimosmuerte.Séquelapalabraesdura,pero quierosacármeladelpechoparadesahogarme. Mr.Mycroftsepermitióunbrevesuspiro. —Ninguna ley —dijo lentamente—, y conozco algo sobre las leyes que han creadoloshombresparatratardesalvaralosdébileseinocentesdelpoderdelos fuertes implacables; ninguna ley concede al criminal cruel y calculador las oportunidadesqueyohedadoaéste,niautorizaacorrerlospeligrosqueyohe corridoparaofrecerletodasesasoportunidades.Porciertoquehastatratamosde sobornarloparaquedejaraelmalcamino.Recuerdeustedqueyaeraunasesino,yyo estaba dispuesto a considerar su horrible, su premeditado delito, como un mero desliz,antesdeadoptarelrecursoquetodalajusticiahumanahadecretado;estaba dispuesto a olvidarlo, como se olvida lo que no ha existido jamás, en lugar de considerarlocomoelfruto,elprimerfruto,deunahondaybiennutridaraízde maldad. «Razónteníanlosromanosconsumentalidadjurídica».Citésucriterioaqueldía enquediscutimoslaevolucióndelaponzoñaenlosanimales.Esigualmenteexacto enloquerespectaalossereshumanos:Nemorepenteturpissimusfuit,elasesino maduramáslentamentequeelsanto,yaqueelunoyelotronosoncasualidades,sino resultantes.Heregrovenopudovolverseatrásenelmomentoenquecruzónuestro camino,auncuandoelpasadoquedarasumidoenelolvidoyelpresenteleofreciera unamagníficarecompensaconlasolacondicióndeabstenersedeconvertirlamuerte ennegocio.Élnecesitabaalguienquelehiciesecomprender todosucrimen:no logramoshacerlo.Sólopudimosofrecerleunaalternativa,unatangentedeescape. Hubieraseguidolamismatrayectoriaenotrosterrenos. —¡Perolaofertaqueustedlehizoeraunafarsa!—interrumpí. FuélaúnicavezquehevistoaMr.Mycroftapuntodeenojarse.Nocambióel colordesurostro,nisealterósuexpresión,peroviensusojosunaluzqueme atemorizó. Jamás le había considerado un hombre peligroso. Servicial, ameno, fatigoso, dominante, tedioso…, todo eso sí, pero nunca temible. Y sin embargo aquella luz, pues no me atrevo a llamarla relámpago, me dejó completamente desconcertado.Yanomirabaalhombreaquientratabadedesafiaryquebienpodía, segúnlocomprendíenaquelinstante,devolvermegolpeporgolpe,sinoquemehallé deprontomirandoatravésdeunaventanilla,atravésdelosojosdeunamáscara,y diviséalgotanfrío,impersonaleindiferentecomountémpanoque,emergiendode entrelaniebla,amenazaembestirnuestronavío. —Quierodecir—tartamudeé—queesacartaeraunafalsificación.Nohabíatal ofertaparaHeregrove,nipodíaaceptarlaenrealidad. —Entonces,¿ustedcreequemiinsistentepedidoaesedesdichado,apresadoen lasredesdesupropiaperversidad,deesemalpensamientoquesecristalizóhasta convertirse en mala acción, fué un engaño? ¿Que yo no traté en verdad de que escapasedellazoquehabíatejidoconsuspropiasmanos?¿Quemeburlédeél,

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fingiendoqueletendíaunamanoamiga,yqueleseñalabalaescapatoriadelfalso dilemaenqueestabapreso,embotadasuconciencian«mataromorirdehambre»? ¿Cree que representé una farsa para divertirme y para entretener a usted, deslumbrándoleconmihabilidad,conlaastuciaconqueengañéehicecaerenmi trampaaunserhumano,pormásquefueseenemigonuestroydetodalahumanidad? —Bien—protesté,sintiendoqueelcorazónmelatíaapresuradamente,puesmi adversariomeestabaobligandoatomarladefensiva,cuandoyaestabasegurode vencerle—,peroconfiesequenopodríahaberaceptadounaoportunidadtotalmente ficticia. —Laoferta—replicógravementeelanciano—tuvoquerevestir,comotodaslas ofertasdelavida,unaformatalquemereciesesufey,almismotiempo,erapreciso quepudieserehusarla,sipreferíaserviralamuerteynoalavida.¿Suponeusted, acaso,quehubieraaceptadoconmayorprontitudyagradosilehubiésemosdicho:

«Ustedesunasesinoquelaleynopuedeacusar,nisiquierareconocer.Eneste momento,tratadeasesinarnosalosdos,ysóloDiossabeacuántosmás.Sise abstiene de ello, estoy dispuesto a pagarle trescientas o cuatrocientas libras y a sacarledesusapurosfinancieros»? Mr. Mycroft aguardó unos instantes, pero yo estaba empecinado en mi idea, aunqueelancianohabíalogradocolocarsuterribleypeligrosainiciativabajounaluz muyclara. —Sinembargo—repliqué—leruegoquemeperdonesimemuestrotozudoy quiero la explicación minuciosa de los hechos. Queda en pie como realidad incontestablequeesehombrenohubierapodidoaprovecharjamáslaalternativaque verbalmenteleofrecióusted. —Losiento—respondióMr.Mycroft,ymealarmópercibirensutonoelmismo matizconqueHeregroverechazólaofertaquediscutíamosenesosinstantes.El anciano empleó idénticas palabras con cierta convicción rara, ominosa…— Mr. Silchester,lamentoquenoshayamostratadotantoyqueustedmecreaaúncapazde mentiraunhombrequeestáenpeligrodemuerte,ofreciéndoleunahuidaengañosa. Comoyalehemanifestado,nopudedecirlecuálseríalaverdaderafuentedelos recursosqueleprometíaencasodequeaceptarayabandonara,aunquesólofuese momentáneamenteelmalcamino.Estábamosensusmanos,éramossusvíctimas. Aunquehubieseenfrentadoalhechodequeconocíamossusactividadesdelictuosas, nohubieracreídoennuestrabuenafe. «Elladróncreequetodossondesucondición».Interpretaríanuestraactituddel únicomodocomprensibleparaunhombredesunaturaleza:quedaríapersuadidode queduranteelrestodesuvidaharíamosconélloqueélharíaconeldesgraciadoque cayeraensusmanos:extorsionarlo.Ysi,además,seagregaelhechodequevinimos aofrecerledinero,enlugardepedirlo,escosaseguraqueveríaenellounlazo doblemente peligroso, en comparación con el cual la extorsión es negocio sencillísimo.No,eraimprescindibledisfrazarnuestraofertaporelbiendelpropio

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Heregrovemásqueporelnuestro.Erasuúnicaesperanza.Perolaofertateníauna basesólidayreal.Heaprendidoquelaexpresión,lamanifestaciónexternadelas emocionesespurasensiblería,peronodeduzcadeeso,Mr.Silchester,quecarezcode sentimientos,aunquelosdomineconunsentidoderesponsabilidadfríoyreflexivo. Estabadecididoasalvaraeseasesinoyalibrarledelcastigoqueestabaatrayendo sobresucabeza,sieraposible.Estabatandecididoahacerlocomoasalvarlavidade usted,aunacostadeobligarleatomarciertasdeterminacionesenmomentosenque ustedhubierapreferidoaguardarycontemporizar.LaofertaquehiceaHeregroveera auténtica.Lodispusetododetalmaneraque,encasodeacudirélaladirecciónque ledaría,seleentregaríaelsubsidiodeestímulo.Esadirecciónera,precisamente,la de las oficinas del asesor jurídico de la Sociedad, donde sería recibido por un abogadodetodamiconfianza,antiguoamigomío,quienleentregaríadoscientas librasesterlinasyunpasaje,contodoslosgastospagos,paracualquierpuntodelpaís donde deseara trasladarse. Además, al llegar a destino, se le entregarían otras doscientaslibras.Miamigoestabaimpuestodelcasoenlíneasgenerales,aunque desconocíalosdetalles:ledijequeHeregroveeraunextorsionistacontraelcualsería muydifícilpresentaracusacionesconcretasyquedeseabadarleestaoportunidadde alejarse. Este amigo, como muchos otros abogados inteligentes, ha tratado en el transcursodesucarrerayatravésdesutranquilamesadeescritorio,cubiertade legajos,convariossujetospeligrososvaliéndosedeesteexpeditivométodo.Loque nopuedenapresarlasgigantescaspinzasdelaley,loquequedaagazapadobajo nuestrospies,lopuedenrecogeryarrojarporlaventanalasmanoshábilesdeun abogadosutil.SiHeregrovehubieradadosuconsentimiento,elproyectohubiera producido excelentes resultados. Más de una vez les he comunicado a ciertos criminales,aquienesmeeraimposibleacusar,queestabaenteradodesusactividades ydispuestoadarlesunapostreroportunidad,ymuchosdeelloscambiarondevida. PeroHeregrovenoeradeésos.Repitolapregunta,yleruegoquemeresponda«¿No esverdadquesecondenóasímismo?». Hubedeconfesarqueteníarazónyquesehabíamostradojustoygeneroso,pero nomefuéposibleexpresarlo.Comprendoqueestaúltimademostracióndeeficiencia valerosa y llena de bondad hubiera debido convencerme y arrastrar mis tímidas objeciones;quehubieradebidopedirleexcusasconlamayorhumildad,alapreciarla generosa confianza que en mí depositaba. Y, por más que me turbara, debía reconocer,ynopodíamenosdeverlo,puestoquelehabíaobligadoaprobármelo, queeraunhombreextraordinario,unprecursorenmateriadehabilidadytambiénde justicia.Sutentativaporsalvaralasesinonofuémenosmaravillosa,pacienteyaudaz quesuéxitoaldefenderlavidadelapresuntavíctima. Pero,apesardetodo,habíaenélalgodesobrehumanoquemealejaba,me acobardaba… No deseo vivir en compañía de hombres geniales, moral o intelectualmente considerados. Siempre esperan de uno actitudes heroicas, y por ciertoqueéstehabíalogradocolocarmeenunaposiciónquepodíatornarsemuy

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peligrosaencualquiermomento. —Nosé,enverdad,quéresponderle—dije—.Nuncaquedarécompletamente seguro.Loquehasucedido,estébienomalhecho,colgarásiempresobremicabeza comolaespadadeDamocles.Enelmomentomásinesperadopuedeaparecer,y entonces,apesardetodoslosexcelentesmotivosqueustedaduceyquelellevarona realizarelhecho,segúncreo,¿enquésituaciónestaremos?,¿encuálestaréyo? Volvióamirarme,comovacilandoentrecontinuarsuexposiciónycallar,entre decirmealgomásodejarlascosascomoestaban.Comoyoestabapersuadidodeque mipreguntanoteníarespuestayhabíapocasesperanzasdesolucionareseaspectode lacuestión,nomeimportabamayormentequetratasedeconsolarmeuoptasepor dejarmesolo.Evidentemente,decidió,despuésdereflexionar,quealgopodíahacer aúnenmifavor. —Enloqueasusituaciónserefiere—dijo—,creoquepodrétranquilizarlo revelándolealgomás.Setratadeotrosecreto.Mycroftessolamenteunodemis apellidos. Nopudemenosquepreguntarme,aloíresteproemio,quénuevorasgodevanidad estabaapuntodeconocer.Esteénfasisrepentinoconquedestacabasupropiapersona demostrabaquesuegoísmosalíaalasuperficieaunquesetrataradeasuntotan importante como mi propia seguridad. ¿Qué me importaban, y cómo podían protegermesusapellidos?NoestábamosenlaEdadMedianieraélunpoderoso señorfeudal. —HeusadoeldeMycroft—continuó,satisfecho—porquemiapellidocompleto esbastanteconocidoyquise,cuandodejémicasaenBakerstreet,vivirtranquiloysin molestias.Hasidoustedservidoy,simepermiteañadirlo,ylodesea,continúabajo laprotecciónde—parecíaestarsegurísimodequeyolodeseaba—…sucasoestá aúndefendidopor… ¡Diablos!¡Heolvidadoelapellidoquedijo!EraalgobastanteparecidoaMycroft, Mycroft,yotrapalabrabreve,segúncreo.Peroestabademasiadopreocupadopara aprenderdememoriaotroapellido,especialmenteteniendoencuentaqueennada podíadefenderme.LeconocíbajoeldeMycroft,contodassuscapacidadesysus limitaciones.Ynocomprendíaporquéhabíadeaumentaraquéllasydisminuiréstas porelsolohechodedarleotronombre.BajoeldeMycroftrecorrimosjuntosy trabajosamenteestedifícilsendero.SupongoqueéloelDestinomeliberaron,peroa cambiodeunaterrible,deunapermanenteaprensión.Noadvertínadademágicoen ningunodesusnombres.Ycomprendí,estavezconabsolutaconvicción,despuésde habervistolaúltimapruebadeloqueélconsiderabaunasólidadefensa,quesiquería estarcómodoyseguro,loestaríamuchomássolo. —Leagradezco,Mr…—creoqueledielnuevonombre,alquetantaimportancia concedía,peroquenohallóecoalgunoenmicerebro—.Leagradezco,peroleruego queperdonemiaparentetozudez.Creoquelomejorseráquevuelvaaesconderme, comolaostra,entremisvalvas.

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Mecomplacedecirqueaceptóesarupturaconserenidad.Nosseparamossin

provocarescenas,cosaqueaúnleagradezco.

—Perfectamente—fuéloúnicoquedijo.

Entoncespenséqueconvendríanoterminarasí,sindarleunaexplicaciónsobre

miactitudyhacerlesaberporquécreíaquenuestraasociaciónnofortaleceríami

seguridadpersonal.

—Vea,señor—dije—;ahoraqueconozcosuverdaderonombreleconfiesoque

jamásoíhablardeusted.

Parecióquedaratónito—ésafuéquizáslaúnicavezquelehevistosorprenderse

profundamente—,ysevolviósindecirunapalabradedespedida.

Duranteunmomentoexperimentéunnotablealivio.Esasensaciónsehizomás

intensa.Nadieintervendríayaenmivida.Eraotravezmipropioárbitro.Elalivio

duróunpardedías.Ydespuéslaotrasombra,laoscurasombradeltemordehaber

sidocómplicedeunasesinato,aunquesólofueseuncontraasesinato,descendiósobre

mí.Poresoheresueltoescribirloquehabéisleído.Yenelpeordeloscasos,fuéMr.

Mycroftquienlocometió,noyo.

CLASESALCENNEGFin

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Notas

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[1] «Nidodeyegua»,disparateobromainfantil,reminiscenciadeuncuentodehadas, muycomúnenellenguajefamiliaringlés.(N.delaT).<<

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