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EL PENSAMIENTO POLÍTICO EN GRECIA ESPARTA – ATENAS

Sumario:
1. Antecedentes de las civilizaciones políticas antiguas 2. Esparta: estamentos sociales 2.1
Instituciones políticas 2.2. Elementos de unidad nacional griega 3. La polis ateniense 3.1 Clases
sociales 3.2 Orígenes del poder político 4. Las instituciones políticas 4.1 Los actos
administrativos 5. El siglo de oro Pericles.

1. ANTECEDENTES DE LAS CIVILIZACIONES POLÍTICAS ANTIGUAS


La teoría política griega y las precedentes, cretense-minoica y micénica, provienen de la
concepción teocrática pero su evolución se orientó hacia un Estado no teocrático, es decir,
antropocéntrico, a diferencia de otros criterios teocráticos no evolucionados, como sucedió
con las civilizaciones sumeria, babilónica, mesopotámica, egipcia y la persa, las cuales no
superaron este modelo de Estado.

Durante los siglos VII y VI a.C., florecieron en Grecia figuras notables en las artes y en las
ciencias, tales como: Parménides, Heráclito, Esquilo, Sófocles, Anaximandro, Anaxímenes, Tales
de Mileto. Por esta época se investigaron los orígenes del mundo y del hombre.

En el siglo VI a.C., se distinguen en Grecia dos centros políticos cuyas peculiares instituciones
influyeron poderosamente en las de la teoría política griega; son ellos Esparta y Atenas. En
estas dos ciudades, confiaron los griegos la unidad nacional, oponiéndose a la invasión de
Persia –las guerras médicas 490-479 a.C.-, pero por sus rivalidades ellas mismas causaron la
ruina del país. Posteriormente, en la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.) se impidió la
realización de la unidad, y la acción política del pensamiento griego comenzó a debilitarse en el
siglo IV a.C.

2. ESPARTA: ESTAMENTOS SOCIALES


El gobierno de Esparta tenía como fundamento un sistema social sumamente rígido, con la
separación de la población en tres clases importantes: 1) los eupátridas, ciudadanos
aristocráticos; 2) los metecos o extranjeros y 3) los Ilotas o esclavos.

2.1 INSTITUCIONES POLÍTICAS


El sistema gubernamental de Esparta, denominada también Lacedemonia, estaba integrado
así: a) por una Asamblea o Apella compuesta por 28 ciudadanos eupátridas, b) una diarquía,
dos reyes hereditarios iguales en autoridad, c) una Gerusía o Senado de miembros vitalicios y
d) un Consejo o Eforado de cinco Éforos, magistrados que impartían justicia, elegidos
anualmente. Estos representaban, en principio, un freno entre el poder de los reyes y la Apella.
Unos y otros fueron adquiriendo gradualmente mayor poder y surgió una oligarquía limitada,
porque decreció el número de propietarios territoriales y la mayoría de los espartanos eran
incapaces para las tareas políticas, estando excluidos de toda participación en el gobierno. Por
su estabilidad social y su prestigio militar, el sistema de Esparta ejerció una poderosa influencia
en el pensamiento griego.

En suma, podemos decir que esta ciudad-Estado, con su legislador Licurgo, practicó el régimen
militar y elitista donde la aristocracia, en este período debe entenderse como la comunidad o
hermandad de sangre.

2.2 ELEMENTOS DE UNIDAD NACIONAL GRIEGA


Para los griegos, su poder político autorizado e individualmente existieron tres denominaciones
comunes de su nacionalidad:
1. Olimpia: Sus juegos atléticos donde concurrieron los más destacados de sus exponentes, se
vio ennoblecida con la presencia de filósofos, escultores, artistas y matemáticos del Ático y del
Egeo. Estas competencias tuvieron lugar desde 776 a.C., siendo clausuradas y prohibidas por el
Emperador Teodosio hacia fines del siglo IV, después de Cristo.

2. Delfos: Su Oráculo legendario sirvió de reunión a espartanos, atenienses, tebanos y corintios,


para orar, rendir culto a sus dioses magníficos interpretando por sus Pitias (Pitonisas) o Sibilas
el destino mediato o inmediato de sus hombres y pueblos.

3. Istmo de Corinto: Que unía en su canal a la Grecia continental con el Peloponeso, lugar
donde convergían los griegos en sus aventuras y epopeyas y evocado por Bolívar en su carta de
Jamaica de 1815 y después en la convocatoria del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826.

3. LA POLIS ATENIENSE
En su desarrollo, Atenas pasó por las etapas tradicionales en Grecia: las de aristocracia y
tiranía, para construir finalmente su intensa organización democrática. En muchos aspectos ella
se opone al carácter agrícola de Esparta, ya que fue primordialmente marítima y comercial.
Admitió a la población extranjera, con privilegios sociales y económicos, y no ejerció su control
tutelar sobre la vida de sus ciudadanos.

3.1 CLASES SOCIALES


Las clases sociales estaban constituidas por los ciudadanos de Atenas (polites), los residentes
extranjeros (metecos) y los esclavos. Los primeros componían una parte pequeña en la
población y eran los únicos poseedores del poder político, social y económico. Los ciudadanos
se subdividían en aristócratas y plebeyos, estando integrados los primeros por las familias
distinguidas y fundadoras de la ciudad.

3.2ORÍGENES DEL PODER POLÍTICO


Perteneció el poder político de manera exclusiva a los aristócratas, pero en el siglo VII a.C., los
plebeyos iniciaron una lucha que dio origen a la reforma de Salón, que estableció como base
del sistema político la riqueza y no el nacimiento. Creó una Asamblea (Aerópago) y un Senado
o Consejo de los 400 permitiendo a todos los ciudadanos alguna intervención en la vida
política. Al ser derrocados los Tiranos (Tiranía de Pisístrato) en el año 510 a.C., se produjo un
nuevo avance hacia la democracia con Clístenes; en el siglo inmediatamente posterior, alcanzó
Atenas como democracia, su forma definitiva en tiempo de Pericles.

4. LAS INTITUCIONES POLÍTICAS


La autoridad suprema del Estado, descansaba en la Asamblea (Ecclesia), pues estaba formada
por todos los ciudadanos mayores de 18 años, quienes se reunían cuatro veces por mes o por
convocatoria del Consejo de los 500. Las decisiones de este cuerpo, constituían las leyes entre
sus atribuciones se destacaba la de revisar aquellas decisiones que estuvieran en contra de la
costumbre general, castigando de paso al infractor de la ley, por haberse cometido una
conducta antisocial; esta facultad constituía un freno contra posibles apresuramientos en las
tareas legislativas.

4.1 LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS


Toda la administración era fiscalizada por un Consejo de 500 ciudadanos integrado por 50
representantes de cada tribu (10 desde las reformas políticas y sociales de Clístenes en 510 a.
C.). se reunían diariamente y el año, considerado de 360 días, lo dividían en 10 períodos de 36
días, llamado pritanía: cada tribu gobernaba en ese lapso; sus miembros Pritanes elegían al
Epístata, quien era el alcalde mayor o presidente por un día y no podía ser reelegido.
En cada pritanía se hacían presentes los nueve representantes por cada una de las tribus
restantes en calidad de asistentes, sin poder decisorio.

Existía un cuerpo de 10 Estrategas encargados de la dirección de los asuntos diplomáticos y


militares, elegidos anualmente por voto directo y eran reelegibles.

La justicia se administraba por medio de jurados populares (heliaes) elegidos por sorteo. Hubo
tribunales con 150 a 6.000 miembros (heliastas). Al ciudadano se le daba sus servicios cuando
asistía a la Asamblea o al Jurado. Como sucede con todos los gobiernos populares, se
constituyeron partidos políticos que luchaban entre sí para hacer valer sus distintos puntos de
vista. Esencialmente la pugna fue entre los elementos representados por Pericles (Fracción
Democrática) y Cimón (Fracción Aristocrática). La Constitución política ateniense permitía una
idéntica participación en la esfera gubernamental a todos los ciudadanos (Isonomía e Isogoría),
con lo que se impuso un sistema completamente democrático y es bien entendido que los
extranjeros y los esclavos estaban excluidos de la vida política. El ambiente intelectual y el
régimen estatal de la sociedad ateniense hicieron de esta ciudad el centro de progreso político
griego. La Oración Fúnebre, (Epitafión) pronunciada por Perícles (429 a.C.) en el sepelio de los
caídos en el segundo año de las guerras del Peloponeso, es un exponente de los ideales
democráticos atenienses.

5. EL SIGLO DE ORO DE PERICLES (457 – 429 A.C.)


El partido democrático, comandado por Perícles, se enfrentó al aristocrático, dirigido por
Cimón, resultando triunfante el primero, luego de la conspiración y muerte de Efialtes 458-457
a.C.

Pericles fue un gran hombre de Estado. Durante su gobierno (457-429 a.C.), se desarrollaron
ampliamente las instituciones políticas atenienses, lo mismo que florecieron las artes con
escultores tales como Fidias y Praxiteles. Filósofos como Demócrito, Anaxágoras y la corriente
sofista; trágicos y dramaturgos de la calidad de Sófocles y Eurípides, comediantes como
Aristófanes.

Construcciones de la magnificencia del templo dedicado a Minerva (Palas, Atenea), que fuera
edificado en la ciudad alta, y conocido con el nombre de El Partenón y algunos otros cuyas
ruinas se conservan luego de siglos de barbarie y destrucción.

Pericles, es sin duda, el primer gran político griego, que se propuso encontrar el equilibrio y la
igualdad entre los ciudadanos.

Nació entre los años 495 y 493 a.C., y murió ciertamente en el año 429 a.C. Perteneció a la
ilustre familia de los almeónidas.

Educado por Anaxágoras, Xenón y Protágoras, intervino en la política activa hacia los 30 años
de edad. Condenó a Cimón al ostracismo (457 a.C.). desde entonces y por espacio de otros 30
años, Pericles ejerció en Atenas un poder casi absoluto, aunque basado siempre en la libre
reelección anual. Hizo parte del Consejo de los Estrategas, donde sus dotes oratorias y su
prestigio personal (Areté), lo reeligen hasta su muerte con la única excepción del año 430.

Las bases de su política fueron el incremento del poder y el prestigio de Atenas, el


debilitamiento de Esparta y la prosecución de la lucha contra Persia, con el fin de que la
civilización griega triunfase definitivamente sobre la asiática; para obtener estos fines, realizó
distintas alianzas con los atenienses y otras polis griegas.
En su famosa y magistral Oración Fúnebre (Epitafión), se transparenta el orgullo con que el
ateniense contemplaba su ciudad, el amor con que miraba su participación en la vida cívica de
aquélla, y la significación moral de la democracia ateniense. El propósito principal del discurso
perícleo era, evidentemente, despertar en los espíritus de sus lectores y oyentes, la conciencia
de la propia ciudad, como supremo valor que poseía, y como el más alto interés al que podía
dedicarse.

La finalidad del discurso es una apelación patriótica, y la ocasión funeral, de modo que podría
esperarse que el orador se apoyara en el acatamiento hacia la tradición y la grandeza ancestral.
Sin embargo, Pericles tiene poco que decir de la tradición o del pasado. Es la gloria de Atenas
unida y armónica que hace resaltar, que dice a sus oyentes que la vean tal como es, que se den
cuenta de lo que significa en la vida de sus ciudadanos.