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VIACRUCIS PARA NINOS

ORACIÓN INICIAL.
Guía: En el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo.
Señor Jesús, que tienes a todos los niños entre tus predilectos, vamos a recorrer y a meditar sobre
tu camino de dolor, no tanto el que viviste hace siglos, sino el que sigues viviendo hoy
especialmente en los niños que sufren. Tú te has identificado con nosotros los cristianos, pero
también, de manera especial con todos los hombres que sufren. Tú sigues sangrando en las
heridas de los hombres y de las mujeres de hoy. Todos somos víctimas del sufrimiento pero
también somos culpables de que muchos sufran. Ayúdanos a reconocer nuestros errores y
sembrar amor en nuestro corazón. Amén

1º ESTACIÓN: “JESÚS ES CONDENADO”.


Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Lector 1: Eso fue en la mañana del viernes. El gobernador sabía que era inocente. Y, buscando
excusas para liberarlo, les dio a elegir al gentío entre Cristo y Barrabás, un asesino que nadie
quería. La muchedumbre pidió a gritos que liberaran al delincuente; y que crucificaran a Jesús.
¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!, gritaban enfurecidos.
Entonces, para que la gente se calmara, el gobernador mandó azotar al Nazareno –así le decían a
Jesús pues venía de Nazaret, una ciudad en el norte del país. Después lo abofetearon y le clavaron
una corona de espinas en su cabeza. Pero aún faltaba lo peor: la humillación de llevar la cruz hasta
la cima del monte Calvario, donde sería crucificado. (Silencio)
Lector 2: Señor Jesús, perdóname porque yo también te he condenado a muerte por mis pecados.
Por tu infinito amor discúlpame cuando he visto que mis amiguitos sufren y yo no los ayudo.
Perdóname por las veces que he visto que se burlan de mis amigos y yo callo. Perdóname cuando
he sido indiferente ante mi prójimo enfermo y abandonado. Perdóname por las veces que me he
burlado de los defectos y debilidades de mis amigos, perdóname por las veces que he callado ante
las injusticias. (Silencio)
Guía: Así como has señalado con el dedo índice a los demás, apúntate a tí mismo en el pecho con
tu propio dedo señalándote como culpable, e inclina la cabeza, porque estas arrepentido.
Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Todos: Pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

2º ESTACIÓN: “JESÚS CARGA CON LA CRUZ”.


Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Lector 1: Apenas sale a la calle, la gente se amontona. Algunos aprovechan para insultarlo y
escupirlo. Otros, para demostrarles a los soldados que no estaban de su lado, le gritaban groserías.
Entre ellos está uno de los que había curado de lepra, también está la madre de una niña que
había resucitado... Cristo los reconoce. Podría llamarlos por su nombre...los mira. Ellos prefieren
bajar la cabeza. Se escuchan ruidos de metales. Son los soldados que vienen a exigirle que se
apure. (Silencio)
Lector 2: Señor Jesús, llevaste sobre tus hombros un enorme madero pesado. Aceptaste la cruz
sobre tus hombros porque nos amaste hasta el extremo para librarnos de la muerte merecida por
nuestros pecados. Señor Jesús, déjame cargar mi propia cruz porque quiero corresponder a tu
amor, quiero ser un servidor del altar, comprometido con tu Iglesia y merecer la Salvación.
Ayúdame Jesús a cumplir mis obligaciones con amor, ayúdame a no quejarme del calor o del frío,
de lo que tengo y de lo que me falta. Perdóname las veces que he sido un niño desobediente hacia
mis padres, mi asesor del grupo y con mis hermanos mayores, perdóname por las veces que me
han pedido que haga un servicio y lo he hecho de mala gana, perdóname porque a veces no me
gusta ayudar en mi casa. Ayúdame a ofrecerte mi vida cada día. (Silencio)
Guía: Extenderás en cruz las manos para tratar de abrazar a todos los servidores de tu parroquia,
mientras oras en silencio por todos.
Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Todos: Pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

3º ESTACIÓN: “JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ”.


Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Lector 1: Los soldados se enfurecieron porque demoraba en ponerse de pie. Uno le tiraba de los
pelos, otro lo azotaba. Jesús gritó tan fuerte que María, que lo seguía a distancia, lo escuchó.
Luego se abrió paso entre la multitud. (Silencio)
Lector 2: Tú caes Señor para ayudarme a levantarme de mis caídas de todos los días, cuando
después de haberme propuesto ser fiel discípulo obedeciendo tus mandamientos, vuelvo a caer en
mis defectos y pecados. Perdóname Señor por las veces que he puesto apodos a mis compañeros,
primos y hermanos, por las veces que me he peleado con ellos a golpes o por las veces que les he
jalado el pelo, sacado la lengua o insultado. Perdóname Señor Jesús por mis malos pensamientos
que son como las espinas que lastimaron tu cabeza y ensangrentaron tu bello rostro. Ayúdame a
ser un buen servidor del altar, a tener un firme propósito de no ofenderte, ayúdame día a día a
seguir mi camino hacia ti. (Silencio)
Guía: Tírate al suelo como puedas y piensa el peso que te hace caer; el peso que hace caer a los
demás: tu apatía y egoísmo, el conformismo, la desobediencia, la falta de compromiso y de
ideales.
Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Todos: Pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

4º ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE.


Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Lector 1: Por fin, Jesús se encuentra con su Madre. ¡Está tan desfigurado! Ella con gran amor y
dolor lo mira a los ojos y ve en ellos al pequeño que había crecido entre sus brazos.
Se contemplan durante unos instantes. El ambiente se llena de ternura. La gente, emocionada, los
contempla sin hablar, hasta que otro latigazo obliga a Cristo a separarse de su mamá. La Virgen se
queda sola. (Silencio)
Lector 2: Madre María sufriste tanto por mí y sigues sufriendo cuando ofendo a mi prójimo.
Ayúdame Madre Santísima a que yo pueda confortar a otros hermanos servidores que sufren. Haz
Jesús que me encuentre al lado de tu Madre en todos los momentos de mi vida. Con ella
apoyándome con su cariño maternal, tengo la seguridad de llegar a ti en el último día de mi
existencia. ¡Oh María! que cuando a mí me vean, a ti te vean, enséñame a ser bueno como tú y a
servir siempre a mis hermanos, perdóname por las veces que me olvido de ti, acompáñame
siempre en mi caminar, en mi servicio en el altar y ayúdame a confiar siempre en Dios y a ser
obediente a lo que me pide. Gracias Jesús por el regalo de tu madre, perdóname por su
sufrimiento. (Silencio)
Guía: Junta las manos y agradece que nuestra Iglesia se haya conservado por el papel de María en
la historia de la salvación. Ave María...
Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Todos: Pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

5º ESTACIÓN: SIMÓN DE CIRENE CARGA CON LA CRUZ.


Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Lector 1: Cristo no tiene más fuerzas para continuar. Entonces, los soldados buscan a un hombre
para que le ayude a cargar con la cruz. Lleno de miedo, Simón se niega. Se siente poca cosa para
estar al lado de Cristo. Éste lo mira y le infunde confianza. El cireneo vence el miedo y le ayuda con
la Cruz. Es una ayuda pequeña entre tanto dolor, pero significa mucho para Cristo que recibe
agradecido el favor de su nuevo amigo. (Silencio)
Lector 2: Si ayudamos a nuestros hermanos servidores, si levantamos al caído, si damos pan al
hambriento, si damos agua al sediento, si vestimos al desnudo, si visitamos al enfermo y al
encarcelado, si enseñamos al que no sabe, si consolamos al triste, también lo hacemos con Jesús.
Perdóname Señor, por las veces que he ignorado a mis amigos que me necesitan, perdóname por
las veces que mis hermanos servidores han faltado a la formación y perdóname por las veces que
me he gozado de que castiguen a otros, perdóname por las veces que no he compartido mis
Juguetes o mis cosas, cuando he sido egoísta y cuando quiero lo mejor para mí. Señor haz que sea
capaz de comprender el sufrimiento de otros y que esté dispuesto a llevar la cruz de quienes ya no
la soportan. (Silencio)
Guía: Vamos a expresar nuestra actitud de corresponsa-bilidad, poniendo los brazos en los
hombros de nuestros hermanos. Pedimos perdón por la crítica, individualismo, falta de
colaboración, oposiciones, creación de bandos, resistencia al cambio, propios gustos y apatía.
Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Todos: Pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

6º ESTACIÓN: VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DEL SEÑOR.


Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Lector 1: Entre la muchedumbre hay una mujer que simpatizaba con su mensaje y con el grupo de
mujeres que lo seguía; pero, por tímida, no se había comprometido a seguirlo. En el camino
obligan a Cristo a tomar un atajo y, sin esperarlo, pasa delante de ella. Al verlo tan cerca, la mujer
rompe con su timidez, arranca un lienzo de su vestido y, cuidadosamente, enjuga el rostro del
Señor. (Silencio)
Lector 2: Todos hemos sido creados a tu imagen y semejanza Señor Jesús y desde el día de nuestro
Bautismo hemos sido transformados en el templo de tu Espíritu y has puesto tu luz en nosotros.
Perdóname Señor Jesús por las veces que me he portado mal y he borrado tu imagen en mí y
apagado tu luz en mi alma. Perdóname por las veces que les he hecho caras feas a mis papás o a
mis compañeros, perdóname por las veces que me he peleado con mis primos, hermanos y
amigos. Perdóname Jesús cuando he preferido ir a pasear o a jugar en lugar de ir a Misa,
perdóname Jesús por las veces que he preferido las cosas del mundo y te he despreciado a ti. Oh
Jesús, ayúdame a no apagar tu luz en mi alma, ayúdame a amar siempre a los demás, ayúdame
para que todos mis actos sean buenos, para que cuando me vean, vean un verdadero servidor del
altar. (Silencio)
Guía: Pon tus manos sobre el rostro de tu hermano más cercano, y ora en silencio pidiendo
porque sus faltas le sean perdonadas.
Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Todos: Pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

7º ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ.


Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Lector 1: Estaba muy cansado, sus pasos eran cada vez más cortos y torpes. De pronto, topa con
una piedra y cae por segunda vez. Recuerda las veces que prometiste no volver a caer y que igual
tropezaste con la misma piedra. Admite que tu carácter, tus caprichos y tu egoísmo, terminan
siendo las piedras con las que tropieza Cristo. Obstáculos que traicionan el camino espiritual.
(Silencio)
Lector 2: Oh Jesús, te caíste en frente de todos, ¿Cuándo aprenderé yo a no temer al quedar mal
ante los demás por un error? ¿Cuándo aprenderé que cuando soy humillado puedo ofrecértelo en
señal de mi amor? Jesús, perdóname cuando yo he humillado a mis amigos, perdóname cuando
me he creído mejor que otros, más inteligente, más bonita, más guapo, más estudioso.
Perdóname Jesús cuando he visto que alguien se cae y en lugar de ayudarle, me río. Reconozco
Jesús que soy muy débil y que cada día te ofendo y no hago lo que tú quieres. Ayúdame a
comprender que cada vez que me porto mal y peco, aumento el peso de tu cruz. Ayúdame a
levantarme del pecado con firme propósito de no ofenderte y de ser mejor cada día. (Silencio)
Guía: Tírate nuevamente al suelo y pide perdón por nuestras faltas por las cuales hemos hecho
caer a Jesús.
Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Todos: Pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

8º ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN.


Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Lector 1: Son un grupo de mujeres que, afligidas por lo que está pasando, lloran sin consuelo.
Cristo se detiene ante ellas y les dice: “No lloren por mí, sino por sus pecados y por sus hijos”.
Les explica que causan más sufrimiento las faltas de caridad y la indiferencia de sus hijos, que los
latigazos de los romanos. (Silencio)
Lector 2: Oh Jesús, yo soy un niño y no comprendo del todo tu gran amor, no lloro por mis
pecados, a veces ni comprendo que estoy ofendiéndote con mis actos. Perdóname por las veces
que he visto a alguna persona que sufre y yo no la consuelo, perdóname por las veces que mis
padres han llorado por mi mala conducta, perdóname Jesús por las veces que he sido
desobediente, porque no soy estudioso, perdóname por las veces que me he burlado de mis
hermanos cuando los han regañado, perdóname Jesús por las veces que le he pegado a mis
hermanos, a mis primos, a mis amigos, por las veces que los he hecho llorar y no les pido
disculpas. (Silencio)
Guía: Ofrece un abrazo a las mujeres que estén cerca de ti, agradeciéndoles lo que hacen por los
demás.
Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Todos: Pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

9º ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ.


Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Lector 1: Le duele más el corazón que el cuerpo. Es tanta la amargura de su alma, que no resiste
más... y cae por tercera vez. Sabe que con su sacrificio está pagando el rescate de todos los
hombres que somos rehenes del pecado. (Silencio)
Lector 2: Oh Jesús caes de nuevo por mi causa y porque me amas. Yo me propongo muchas veces
ser buen servidor del altar, un hijo obediente y un buen hermano. Perdóname por las veces que
no platico contigo al levantarme, perdóname por las veces que no te doy gracias por mi vida, por
mis padres, mis amigos, mis familiares, perdóname por las veces que no te agradezco mis
alimentos, mis estudios, mi ropa, mis juguetes, por todo lo que tengo. Jesús, tú caíste por amor a
mí, perdóname por las veces que he hecho algo bueno y quiero que me lo reconozcan, perdóname
por las veces que he hecho un favor y quiero que me lo agradezcan, por las veces que he buscado
que me premien por mis obligaciones. Oh Jesús enséñame a amar y a servir a los demás
desinteresadamente. (Silencio)
Guía: Cierra los ojos, pon tu mano sobre tu pecho, piensa en las ocasiones en que has pasado de
largo frente a estas situaciones, y recita una oración en tu corazón.
Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Todos: Pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

10º ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS.


Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Lector 1: Llegaron al lugar donde lo iban a crucificar. Los soldados le quitaron la ropa y se la rifaron
entre ellos. Cristo, permanece en silencio, no se queja ni está enojado. (Silencio)
Lector 2: Señor Jesús, yo he sido igual a aquellos soldados que entre burlas e insultos te quitaron
la túnica, yo he despojado de sus vestiduras a aquellos a quienes he criticado e insultado.
Perdóname por las veces que he hablado mal de mis compañeros, mi asesor, de mis padres y
hermanos. Perdóname porque yo no me he despojado de las cosas del mundo que me impiden
seguirte, perdóname porque me gusta ver caricaturas que no me enseñan nada bueno,
perdóname porque prefiero irme a pasear en lugar de servir en la Misa el domingo y comulgar.
Perdóname Jesús porque todavía me creo mejor que otros porque tengo más juguetes, mejores
zapatos, mejor ropa, perdóname por las veces que me siento más que otros porque tengo mejores
oportunidades para estudiar. Perdóname porque me encapricho en que me compren los juguetes
que están a la moda. (Silencio)
Guía: Mientras piensas en que se ha degradado tu vida, quítate una prenda de ropa (suéter,
zapato, pañuelo, camiseta, bolso, chal) y tírala al suelo en señal de renuncia.
Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Todos: Pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

11º ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ.


Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Lector 1: Lo acuestan encima del madero que está en el suelo. Toman sus brazos y, traspasándolos
a golpe de martillo, lo clavan en la Cruz. Toman sus pies y hacen lo mismo. Una vez clavado, lo
levantan y ponen junto a dos malhechores. Allí lo dejan: con las heridas, la sangre y los brazos
extendidos. Todo es tristeza y misterio. María no puede creer lo que han hecho con su hijo. Desde
la Cruz, Él la consuela con la mirada. Luego llama a su amigo Juan, que estaba junto a María, y le
pide que en adelante cuide de su mamá, que no la deje sola. María también se acerca para
escuchar de labios de su hijo la última petición: “quiero que seas la Madre de todos”. (Silencio)
Lector 2: Muchas veces he sido como el ladrón orgulloso, no reconozco que te ofendo y no te pido
perdón por mis pecados. Perdóname por las veces que yo he crucificado tus manos al pegarle a
quienes debo amar, perdóname por las veces que he robado algo o lo he deseado con todo mi
corazón. Perdóname por mis malos pasos, porque prefiero no hablar de ti a mis amigos para que
no se burlen de mí. Perdóname porque te he traicionado con mis pecados. Ayúdame a ser un buen
servidor del altar, que te amé mucho y te siga, que reconozca mis pecados, los confiese y cambie
mi vida. Ayúdame a merecer mi Salvación con obras de amor a los demás. Reconozco que cuando
peco contra un hermano estoy pecando contra ti y te estoy clavando en la cruz. (Silencio)
Guía: Ponte en cruz, levanta tus ojos al cielo y abraza al mundo entero con tu oración.
Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Todos: Pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

12º ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ.


Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Lector 1: El cielo se oscurece. Tiembla la Tierra. Los ángeles lloran en el momento en que Cristo
muere en la Cruz. Aquel niño nacido en un pesebre, aquel joven que había llorado y reído junto a
sus amigos, aquel mismo que había sanado a tantos... estaba muerto. La reflexión ganó el corazón
de todos. Al ver que habían clavado a un inocente, comenzaron a marcharse. Algunos soldados
sintieron el sabor amargo del arrepentimiento; otros, el de la culpa. Lejos quedaron los días de
gloria: el milagro de Caná, la pesca milagrosa, la resurrección de Lázaro, la entrada en Jerusalén.
Hay dos seguidores: José de Arimatea y Nicodemo, que no habían participado de esos momentos
pero que estuvieron presentes cuando el Señor más los necesitó. (Silencio)
Lector 2: Oh Jesús! Que tu muerte no sea inútil para mí, que pueda crecer siendo un buen servidor
del altar, amando a los demás como tú nos enseñaste, hasta dar la vida por los demas. Perdóname
Jesús cuando solo busco mi bien, perdóname cuando quiero que se cumplan mis deseos y no me
sacrifico por otros. Perdóname por las veces que busco recompensa por lo que hago, por las veces
que me he creído sin pecados y que he creído que no te necesito. Ayúdame a comprender el valor
de tu muerte y la importancia de vivir una vida santa. (Silencio)
Guía: Arrodíllate, toma la mano de tus hermanos que están a tu lado, cierra los ojos, piensa en
Jesús que muere ardiendo de amor por nosotros, adora el Misterio de su Muerte redentora, y ora
por todos los que agonizan y mueren.
Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Todos: Pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

13º ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ.


Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Lector 1: Piden permiso a Pilatos y bajan su cuerpo de la Cruz. Su madre lo toma entre sus brazos.
Se renueva el dolor al comprobar que el cuerpo de su hijo estaba muerto. Llora sí, pero está en
paz. (Silencio)
Lector 2: Amada Madre, déjame estar a tu lado en estos momentos tan difíciles, que con mis actos
de servicio te demuestre mi arrepentimiento, que cuando los demás me vean, a ti vean. Enséñame
Madre Mía a no buscar ser recompensado por mis buenas obras, que no busque ser consolado,
sino consolar, que no busque ser amado, sino amar, que no busque ser perdonado, sino perdonar,
porque dando es como recibimos. Oh Madre que me esfuerce por ser siempre bueno y que me
sacrifique por otros. Oh Madre acompáñame en el momento de mi muerte, que no le tema a esa
hora en la que te veré cara a cara, llévame al lado de tu Hijo en el cielo. (Silencio)
Guía: Mira tus manos que, como María, reciben a Jesús en los hermanos que se te han confiado; y
elévalas al cielo para orar por nuestros hermanos servidores del altar. Ora también por nuestra
comunidad de San José Obrero.
Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Todos: Pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

14º ESTACIÓN: JESÚS ES SEPULTADO.

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Lector 1: La tarde llega a su fin. Es de noche cuando dan sepultura al cuerpo de Jesús. Lo ponen en
una cueva cavada en roca y colocan una gran piedra en la entrada. Todo hace pensar que sus
enemigos tenían razón: Cristo no era más que un gran hombre, un magnífico profeta... pero no era
Dios. El día sábado, algunos quizás ya se habían olvidado del Maestro, otros cuantos hablaban con
pesar y decepción de Jesús, los que habían estado más cerca de Él seguían juntos, aunque
temerosos. Otros tantos estaban ocupados en los preparativos de las fiestas. (Silencio)
Lector 2: Oh Jesús Tú no tuviste un entierro como los de ahora, mucha gente en el sepelio, muchas
flores y coronas, abrazos para tu familia. Tu entierro Señor fue de noche, sólo Juan y María
Magdalena consolaban a tu Santísima Madre y muchas personas pensaron que tu vida era un
fracaso, que mentías, que no eras el Hijo de Dios. Ayúdame a comprender que con mi bautismo he
sido sepultado a las cosas del mundo y que con tu Resurrección resucitado al cielo. Que grande
eres Jesús, padeciste por mí, diste tu vida por mí y Resucitaste por mí, para que yo tenga vida y la
tenga en abundancia. Gracias Señor, sólo te pido que me ayudes para no apartarme de tus
caminos y así después de mi muerte, gozar de ti en el cielo.
Guía: Toca el suelo con tus manos. Contempla en la tierra lo que será de todo ese éxito que buscas
desesperado y haz como si sepultaras un cadáver, sepultando así todo lo que te impida resucitar
con Cristo a una vida más libre.
Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Todos: Pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

ORACIÓN FINAL
Guía: Señor Jesús, hemos recorrido contigo el camino de la cruz. Nos comprometemos a hacer
realidad tu proyecto de amor, para con todas las personas y especialmente poner en práctica tus
enseñanzas en nuestras vidas, con nuestras familias y con nuestros amigos. Gracias Jesús, por
nuestro grupo de servidores del altar, bendícenos y protégenos.
Amen