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3 Para las almas fracturadas que son como imanes… Atraídas a colisionar en una felicidad

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Para las almas fracturadas que son como imanes… Atraídas a colisionar en una felicidad imposible…

4 Staff nElshIA Abby Galines Mimi Abby Galines Kyda Pau Kyle Agus901 Molly Bloom Valalele

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Staff

4 Staff nElshIA Abby Galines Mimi Abby Galines Kyda Pau Kyle Agus901 Molly Bloom Valalele Annabrch

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Abby Galines

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4 Staff nElshIA Abby Galines Mimi Abby Galines Kyda Pau Kyle Agus901 Molly Bloom Valalele Annabrch

Abby Galines

Kyda

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Índice

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Sinopsis

E tiquetada como una mujer “Maldecida” de Eve desde su nacimiento, Maddie ha soportado nada salvo dolor y opresión a manos del más abusivo de los ancianos de la Orden, Moses. Ahora viviendo con su hermana en el compuesto aislado de los

Hangmen, finalmente, Maddie, es libre. Libre de la fe sofocante en la que ya no cree. Libre de

interminables años de tormento físico y mental.

Sólo… libre

A la edad de veintiún años, la tímida Maddie se contenta con vivir dentro de los confines de su nuevo hogar, segura del mundo exterior, a salvo del daño y, extrañamente, protegida por el miembro más volátil de los Hangmen; el muy tatuado y con muchas perforaciones, Flame.

Flame.

el muy tatuado y con muchas perforaciones, Flame. Flame. El hombre que sin cesar vela por

El hombre que sin cesar vela por ella con sus ojos abrasadores color oscuro medianoche. El hombre que la protege con una intensidad impresionante. Y el hombre que despierta algo en lo profundo de su corazón entumecido.

6 Pero cuando las circunstancias conspiren para que Flame necesite SU ayuda, Maddie valientemente arriesga todo por el hombre roto que ha cautivado a su frágil alma.

Miembro más inflame de Los Hangmen 1 , Flame, está gobernado por una cosa: la ira. Plagado por demonios agobiantes de su pasado, una rabia que todo lo consume, y aislado por un odio repugnante por ser tocado, Los días de Flame están llenos de oscuridad asfixiante, perforada por un solo rayo de luz, Maddie. La mujer tímida y hermosa a la que no puede purgar de sus pensamientos. La mujer que tiene una necesidad abrumadora de poseer

La

única persona que ha sido capaz de tocarlo alguna vez.

La misión de Flame en la vida es proteger a Maddie, mantenerla a salvo. Hasta que un disparador de su pasado turbulento lo envía en un espiral de locura, atrapándolo en lo más profundo de su mente perturbada.

Sus hermanos Hangmen temen que Flame esté más allá de la salvación.

Su única esperanza de salvación, Maddie y su luz sanadora.

Romance Oscuro Contemporáneo.

Contiene situaciones sexuales explícitas, violencia, temas delicados y tabú, lenguaje ofensivo, y temas muy maduros.

Recomendado para mayores de 18 años.

1 Hades Hangmen: Los Verdugos de Hades: Club de Moteros proscritos perteneciente al uno por ciento. Fundado en Austin, Texas, 1969.

Pr ólogo

¿M ataste a alguien más allá afuera?

Observé a la pequeña perra de pelo negro la hermana de Maepreguntarle al Prez 2 si habíamos matado a alguien en este maldito

culto de mierda.

Prez asintió.

¿Dónde está él? exigió ella.

Prez no respondió, mi cabeza se retorció y mi piel se removió mientras sus ojos verdes se estrecharon.

¡Por favor! ¡Necesito verlo! gritó. Su rostro pálido se había convertido en un rojo brillante y sus manos empezaron a temblar a sus lados.

El Prez señaló el bosque, y en poco tiempo, ella se dirigió hacia los árboles. Mi mandíbula se apretó y mis manos se volvieron puños mientras la veía pasar.

Viking se acercó, parándose lo suficientemente lejos como para no tocarme. Él

lo suficientemente lejos como para no tocarme. Él 7 malditamente sabía que no debía tocarme. —

7 malditamente sabía que no debía tocarme.

Cortaste a ese maldito al estilo Krueger 3 , ¿no es así, hermano?

Miré fijamente hacia el bosque, viendo como el vestido de la perra desaparecía en la distancia.

¿Flame? exigió Viking.

Mis dientes rechinaron, recordando haber perforado a ese gilipollas con mi cuchillo y

gruñí.

Malditamente lo maté dándole una buena paliza. Ese maldito pedófilo bíblico merecía morir de esa manera.

Entonces es un sí. Un gran maldito sí a la nueva imagen al estilo Krueger.

Pero no le respondí a Viking. No respondí porque la perra de pelo negro estaba caminando de regreso. Y la miré durante todo el camino. Conté cada paso mientras se movía más cerca. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once

Observé su pecho subir y bajar. Ella estaba respirando con fuerza. Estaba respirando tan malditamente fuerte. ¿Seguramente no estaba molesta porque el discípulo pedófilo estaba muerto?

2 Presidente (Prez): Líder del club. Titular del Mazo, que es el símbolo del poder absoluto que el Presidente ejerce. El martillo se utiliza para mantener el orden en la Iglesia. La palabra del Presidente es la ley dentro del club. Toma el consejo de altos miembros del club. Nadie cuestiona las decisiones del Presidente. 3 Krueger: Hace referencia a Freddy Krueger personaje principal de la saga de películas de terror A Nightmare on Elm Street.

¿Hermana? Mae corrió hacia ella, pero los ojos verdes de la perra estaban en el Prez.

¿Quién lo mató? preguntó ella, pasando más allá de Mae. Su rostro se movió desde un hermano hacia al otro, buscando en cada uno de nuestros ojos.

Y la miré fijamente. La contemplé y me retorcí, y sentí mi sangre empezando a hervir.

El maldito había merecido morir. Me puse duro viéndolo morir. Observé mientras la vida se alejaba de sus ojos. Vi su sangre derramarse. Y jodidamente me encantó.

Luego la pequeña perra caminó hacia mí. Su diminuto cuerpo se detuvo debajo de mí y esos enormes ojos verdes me miraron.

¿Fuiste tú? preguntó.

Mi sangre corrió más rápido a través de mi cuerpo y asentí.

Sí, maté al maldito escupí.

Me tensé, mis músculos saltando, esperando a que ella defendiera al malnacido. Que me dijera que era malvado, malo y un asesino mierda, ya lo sabía.

Pero antes de que malditamente pudiera pensar, un grito salió de su garganta y saltó hacia adelante, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura. Mi corazón se disparó en mi pecho como un puto cañón, mis manos se volvieron puños y se levantaron en el aire mientras sus manos tocaron mi piel.

se levantaron en el aire mientras sus manos tocaron mi piel. 8 No puedo ser tocado.

8

No puedo ser tocado. No podía ser tocado, maldita sea. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete…

ocho, nueve, diez,

comencé a contar, esperando a que las llamas la lastimaran. Esperando el dolor

once

Mis ojos miraron hacia abajo cuando llegué a once, esperando ver su dolor.

Once.

Pero no estaba lastimada.

Once.

Había ido más allá de once.

Los brazos de la pequeña perra se apretaron alrededor de mi cintura y la miré en estupefacto. Vi su pelo negro grueso. Contemplé su espalda subir y caer con sus respiraciones.

Gracias susurró y presionó su mejilla contra mi pecho. Muchísimas gracias.

Mis pulmones se congelaron mientras me daba las gracias. Pero no entendí. Como siempre. Nunca entendía nada, maldita sea.

¿Por qué no estaba herida por mi toque?

¿Por qué me estaba agradeciendo?

Entonces sus brazos se apretaron otra vez, y yo quería tocar su espalda. Quería tocarla,

joder.

Mi corazón seguía bombeando por la adrenalina de la matanza, mi pulso golpeando en mi

cuello, cerré mis ojos. Forzando a mis brazos a que bajaran, tomé una respiración profunda y presioné mis manos en su espalda. Mientras mis manos tocaron el material de su vestido, respiré profundamente, sintiendo su cuerpo saltar bajo mis palmas.

Casi me alejé, la sensación de ella en mis brazos dañaba mi mente. Pero eso fue tirado al infierno cuando sentí la humedad en mi pecho, en mi piel, y la perra dijo:

Me liberaste. Me liberaste de él.

A esas palabras mis ojos se cerraron de golpe. Mi corazón latió en mi pecho, pero las llamas en mi sangre, el calor de mi sangre, se calmaron.

Las llamas nunca se calmaban.

Siempre malditamente quemando.

Pero con ella

Quería apretarla con fuerza.

Quería sostenerla, pero luego dejó caer sus brazos y se alejó.

Mis manos se apretaron a mis lados mientras la miraba irse, entonces justo antes de llegar a sus hermanas, nuevamente me miró y preguntó:

¿Cuál es tu nombre? Su voz temblaba, como si estuviera asustada. Pero sus ojos nunca dejaron los míos. Estaban ardiendo con los míos, haciendo que mi corazón latiera.

Entonces pensé en esa pregunta. Mi nombre

Flame dije, empujando mi otro nombre lejos de mi jodida mente, el nombre que no podía soportar.

Me congelé mientras inclinó su mirada y sonrió. Mis uñas se clavaron en mi palma, para poder tratar de mantenerme calmado al ver esa sonrisa.

para poder tratar de mantenerme calmado al ver esa sonrisa. — Tienes mi eterna gratitud, Flame.

Tienes mi eterna gratitud, Flame. Estaré en deuda contigo por siempre.

9 El aire salió de mi boca mientras se daba la vuelta y se alejaba, pero no podía dejar de mirarla fijamente.

Mis ojos cayeron hacia mis manos y observé mi palma. La había tocado. Malditamente la toqué y no la lastimé.

Luego mi estómago cayó. Porque las llamas estaban todavía debajo de mi piel. Podía sentirlas. Y si la tocaba otra vez, podría lastimarla.

Joder, hombre, ¿estás bien? AK se paró frente a mí bloqueando mi vista de la pequeña perra de pelo negro.

Levanté mis manos, con las palmas hacia arriba.

La toqué, maldita sea susurré. Malditamente la toqué.

AK asintió.

Lo sé, hermano. ¿Estás bien? ¿No vas a ponerte todo psicópata con ella, cierto? ¿No hay pensamientos de cortar su garganta pasando por tu cabeza?

Me moví hacia un lado, miré sobre el hombro de AK y le pregunté:

¿Cuál era su nombre? ¿Cómo fue que Mae dijo que se llamaba, joder?

AK miró también hacia atrás y dijo:

Maddie, ¿no? Respiró profundamente. Sí, Maddie.

Maddie, pensé, luego susurré en voz alta su nombre con mis labios.

Maddie

Al cabo de unas horas volvimos al recinto y los hermanos provenientes de afuera del

estado, junto con la mayoría de nuestro club, bebieron y follaron toda la noche. Pero yo solo podía ver a Maddie. Solo podía observarla en la ventana del apartamento de Styx donde ha

tomado posición. No bebí o fumé, en cambio la miré sentada en el borde de la ventana, devolviéndome la mirada.

Caminé debajo de su ventana hasta que AK y Viking me arrastraron hacia mi cabina. Pero no podía malditamente sacarla de mi mente. Seguía viendo esos ojos verdes y su pelo negro largo en mi cabeza. Seguía sintiendo sus manos alrededor de mi cintura.

Agarrando mis cuchillas, salí por la puerta y corrí todo el maldito camino hasta el recinto. Mientras pasaba a través de la línea de árboles, corrí hasta que llegué a la ventana del apartamento

de Styx

luego me detuve.

La

ventana.

Sentada en la maldita ventana estaba Maddie.

Mi corazón comenzó a latir mientras la contemplé.

Entonces ella vio hacia abajo y me miró.

Vi

su boca abrirse.

Vi

sus ojos verdes ampliarse.

Vi

su mano presionarse contra el vidrio.

Miré sus labios, mientras pronunciaba:

contra el vidrio. Miré sus labios, mientras pronunciaba: 10 — Flame… Agarrando mis cuchillos a mi

10 Flame…

Agarrando mis cuchillos a mi lado, caminé hacia adelante. Comencé a pasearme por debajo de su ventana. Porque nadie malditamente podía acercársele otra vez. Nunca nadie la lastimaría de nuevo. Si lo hacían, morirían.

Morirán bajo mis malditos cuchillos.

Porque ella era mía.

La pequeña perra de pelo negro llamada Maddie era mía.

Uno

Uno En el presente N o. No. ¡NO! Corrí por la grava hacia mi cabina, incapaz

En el presente

N

o. No. ¡NO!

Corrí por la grava hacia mi cabina, incapaz de detener los malditos pensamientos llenando mi cabeza. Ellos la tienen. La lastimarán.

Forcé a mis piernas a ir más rápido. Gritaban de dolor, aún débiles por todas las jodidas semanas que pasaron atadas a la cama de un hospital, pero necesitaba llegar a Maddie. Ella necesitaba que los detuviera. Necesitaba que los detuviera para que no le hicieran daño a ella también.

Había recibido una bala por ella. Cuando Lilah se asustó después de haber sido rescatada de la comuna, y accidentalmente disparó el arma en sus manos la pistola apuntando 11 directamente hacia Maddietenía que salvarla. Malditamente tenía que salvar su vida.

Pero todo fue para nada, ahora ellos la tenían en esa iglesia.

Llegando a mi cabaña, abro la puerta e irrumpo en la sala de estar. Buscando las llaves de

mi motocicleta sobre el mostrador, las agarro en mi mano y corro hacia mi moto. Me monto en

la silla, giro la llave y el motor ruge a la vida. Mi corazón retumba como un puto trueno mientras la moto vibra debajo de mí.

Subiendo la pata de apoyo, veo a Viking y AK corriendo hacia abajo por la colina detrás

de mí. Me gritaban que me detuviera, pero no podía. Necesitaba llegar a Maddie. No podía

jodidamente dejarla ahí, con esas personas.

No a ella.

No a Maddie.

¡No a mi Maddie!

Con la rueda trasera patinando sobre la grava, me lancé como un puto murciélago del

infierno a la sucia carretera. Escucho el sonido de una moto que me sigue en la distancia, pero

no me detengo, las palabras de la perra de Ky perforan mi cerebro.

Maddie está en la iglesia de nuestro Salvador estado haciendo.

Manejo con fuerza, sin saber si ya era demasiado tarde. Pero sabiendo que si no llego allí, podría ser demasiado tarde. La harían gritar. Y no podía escucharla gritar. No podía soportar los gritos. Hacia hervir mi sangre. Encendía las llamas debajo de mi carne. Enloquecía a mi cerebro.

Ha estado yendo ahí durante un tiempo. Todas lo hemos

Mis manos se sacudían en las barras de mi Harley mientras luchaba para no explotar de puta rabia. Imaginé los ojos verdes de Maddie. Veía su piel pálida. Su largo pelo negro. Entonces todo lo que vi en mi cabeza era ella cubierta de sangre; sujetada y lastimada. Y pude imaginar sus gritos. Podía ver esos ojos verdes muy abiertos, podía ver esos ojos llorando mientras la ataban. Todas las personas en la iglesia sujetándola y causándole dolor.

otra sería robada de mí. Porque no estaba

ahí para protegerla.

Apretando mis manos en las barras de la Harley, deje salir un grito desgarrador desde mi garganta herida. Y seguí empujando mi moto con más rapidez hasta que llegué por los caminos de apertura del centro de la ciudad. Me pasé cada luz roja. Atajos y cruces.

Y no podía salvarla. No podía salvarla. Otra

Luego dos vueltas más a la derecha y la maldita saltó a la vista.

Blanca.

Grande.

La maldita casa del demonio disfrazada de buena.

La iglesia de nuestro Salvador.

Y tenía a mi Maddie.

Patinando hasta detenerme en frente, salté fuera de mi motocicleta. Mientras mis botas tocaron el asfalto, luché contra los golpes en mi cabeza por estar cerca de este puto infierno. Las drogas estaban todavía en mi sangre desde el hospital, pero no tenía más remedio que continuar 12 adelante.

Miré hacia mis palmas abiertas y mis manos temblaron, los músculos de mis piernas estaban inmóviles. Y como un puto cobarde, miré los escalones blancos y no podía malditamente moverme.

Y luego, en mi mente, lo vi a él de pie delante de mí, ordenándome que me acercara a la

puerta de la iglesia. Vi la mirada fría en sus ojos mientras me miraba fijamente, su labio torcido en repugnancia.

Pecador. Eres un chico pecador, siseó, el recuerdo era muy real, y mi corazón se hundió en el

suelo.

Necesitas purgar las llamas de tu sangre. Necesitas purgar el demonio en tu alma oscura.

Abrí mi boca para respirar y tuve que utilizar mi silla de montar de la motocicleta para equilibrarme cuando pensé que mis piernas se debilitarían ante el recuerdo. No quería recordar. No quería volver allí. No quería ver su puto rostro en mi mente. Pero lo que quería no significaba nada. Porque él siempre estaba ahí. Siempre venía por mí. Nunca me dejaba malditamente solo.

El rugido del motor de otra Harley sonó detrás de mí y bajé mis manos levantadas. Sabía que era AK y Viking sin siquiera mirar atrás. E intentarían detenerme. Sabía que lo harían, porque no entendían qué pasaría detrás de esas puertas de madera donde nadie más podría ver.

Empujándome a mí mismo a ponerme de pie, miré a la iglesia otra vez. Obligando a mis piernas a moverse, caminé hacia adelante a la parte inferior de los escalones. Pero no podía ir más lejos. Traté de forzar a mis pies a moverse, a que dieran ese primer maldito paso, pero no. No lo harían. Mi cobarde culo tenía miedo de enfrentar lo que estaba detrás de esas puertas.

Bajando mi cabeza, golpeé mi cráneo con la parte inferior de mi palma.

¡Muévete! me ordené a mí mismo. ¡Malditamente muévete, tú pequeño miedoso!

Incapaz de subir los escalones, comencé a pasearme en la acera. Caminé de ida y vuelta, de ida y vuelta, mi cabeza llenándose demasiado. Imágenes enfermizas en mi mente. Advertencias en mi cerebro.

Le harán daño a Maddie. La están lastimando me dije. Y las llamas quemaron más calientes en mis venas.

Luché por aire mientras me paseaba más rápido e imaginé el rostro de Maddie otra vez.

De una u otra manera, jodidamente la sacaría de ahí.

me paseaba más rápido e imaginé el rostro de Maddie otra vez. De una u otra

13

Dos

Dos C uatro horas he estado sentada escondida en las sombras, oculta detrás de la gran

C uatro horas he estado sentada escondida en las sombras, oculta detrás de la gran estatua de mármol blanca de Jesús.

Ya no podía soportar estar en el recinto por más tiempo, aunque fuera la boda de Lilah y Ky. No podía soportar estar atrapada en esa habitación por un segundo más, mirando por la ventana, rezando desesperadamente que Flame saliera de entre los árboles.

Pero nunca lo hizo.

Cerrando mis ojos, me lo imaginé poniéndose frente a esa bala para salvar mi vida. Luego todo lo que podía ver era sangre.

Permitiendo que mis ojos se abran otra vez, mi cabeza cayó contra las piernas de la estatua

y mi mano apretó el dolor vacío en mi pecho. Instantáneamente, mi mente se llenó de él ojos oscuros, barba oscura corta, nariz ligeramente torcida y su enorme cuerpo tatuado parado protectoramente bajo mi ventana, cuchillas en sus manos.

Perdí la concentración mirando el piso de madera de la iglesia, pero levanté la cabeza

cuando comenzó a sonar mi sonido favorito. Las cuerdas de una guitarra resonaron contra las paredes altas. Luego las suaves teclas del piano se unieron al mágico sonido del himno que siempre me hacía sonreír. Mis manos comenzaron a relajarse lentamente, y mi cuerpo comenzó

a mecerse ligeramente al ritmo de la música.

Desde donde estaba sentada, no podía ver al coro, pero podía escucharlo. Es el por qué venía a la iglesia. No era por la religión, sino por esta música madrigal.

No era por la religión, sino por esta música madrigal. 14 “This little light of mine,

14

“This little light of mine, I’m gonna let it shine.

This little light of mine, I’m gonna let it shine.

This little light of mine, I’m gonna let it shine.

Let it shine, let it shine, let it shine… 4

Mis labios se movieron, articulando la letra en silencio. Pero no cantaría. No podía decir las palabras en voz alta. Nunca me atrevería a cantar. Siempre me habían enseñado que cantar estaba prohibido, que era un pecado. Pero podía escuchar. Podía escuchar y sentirme segura…

4 Esta es mi pequeña luz, la haré brillar. Esta es mi pequeña luz, la haré brillar. Esta es mi pequeña luz, la haré brillar. Brillará, brillará, brillará…

sentir un destello de felicidad, aunque sea solo por unos cortos minutos, mientras el dulce sonido continuó.

El himno siguió, y sonreí, hasta que la última oración bonita se desvaneció…

“Every day, every day, I’m gonna let my little light shine… 5

Exhalando un profundo suspiro, me apoyé más contra las piernas de la estatua, feliz de escuchar la práctica del coro de la iglesia. Pero en el breve silencio entre himnos, podía ser discernido un sonido fuera de la iglesia.

¡Maddie!

Mi cuerpo se enderezó con el rugido áspero y gutural gritando mi nombre. Mi corazón

comenzó a golpetear en mis oídos.

¡Maddie! Volvieron a gritar.

Mis manos comenzaron a temblar. Las preguntas murmuradas del coro podían ser escuchadas desde el balcón. La puerta de la oficina de la pastor James se abrió. Ella vino apresuradamente, tensión en su rostro. La pastor James, la mujer que nos había invitado a mis hermanas y a mí a su iglesia sin preguntas. La mujer que había casado a Lilah y Ky solo hace unas horas. Y la mujer que había regresado a la iglesia poco después de mí, para que no estuviera aquí sola.

Me puse rígida como la estatua junto a mí, mi cuerpo congelado de terror. La pastor James

vino hacia mí, la preocupación escrita en todo su rostro.

vino hacia mí, la preocupación escrita en todo su rostro. 15 Abrió su boca para hablar,

15 Abrió su boca para hablar, cuando el sonido ensordecedor de un motor retumbó detrás de las puertas, seguido de otro grito.

¡MADDIE! Este grito fue más fuerte, más frenético.

Una mano tocó mi hombro. Gritando ante el toque inesperado, me escabullí hasta que mi cuerpo quedó entre la pared del altar y la estatua de Jesús. Mis rodillas subieron automáticamente a mi pecho y mis brazos se envolvieron inmediatamente alrededor de mis piernas. Las manos de la pastor James subieron mientras sus ojos caían en mí.

Maddie, lo siento. No debí haberte tocado.

Intenté respirar, intenté sacudir el sentimiento del toque de la pastor James quemando mi cuerpo. Pero justo cuando me las arreglé para llenar mis pulmones con aire, el grito desesperado sonó otra vez.

¡MADDIE!

La pastor James se puso de pie de un salto y miró a las puertas abiertas del frente.

Mirándome, me ordenó nerviosa:

Quédate aquí, Maddie.

Un miembro masculino del coro bajó corriendo las escaleras desde el balcón y se encontró

con la pastor a mitad del pasillo.

Me miró después que la pastor le dijera algo, juntos caminaron cuidadosamente hacia la

entrada. Los observé con atención, mis ojos apenas parpadeando, preguntándome qué encontrarían.

5 Cada día, cada día, dejaré que mi pequeña luz brille…

¡MADDIE! llamó la voz otra vez, el tono malévolo en su voz me hizo estremecer. Pero escuché algo más que disminuyó mi miedo.

¡Por el amor de Dios! ¡Los fanáticos religiosos llamarán a la policía! ¿Entiendes eso, idiota? ¡Styx pateará tu culo psicópata! ¡Acabas de volver a casa!

Mis manos dejaron de temblar al escuchar el nombre y la voz familiar. Cuando la repetición

de “¡MADDIE!” se filtró en la iglesia, me puse de pie de un salto y salí corriendo de las sombras.

Levantando en mis manos mi vestido que era tan largo que llegaba al piso, me apresuré al cuerpo

de

la iglesia, corriendo hasta que el sol brillando desde la entrada abierta iluminó el oscuro suelo

de

madera.

No lo diré otra vez. Debe irse o llamaré a la policía.

La pastor James estaba hablando cuando llegué a las grandes puertas. El hombre del coro me vio e inmediatamente toco su brazo.

La pastor se giró y palideció.

Maddie, cariño, quédate en la iglesia y llamaré a tu hermana, o mejor aún, al señor Nash.

Su rostro traicionó su miedo, pero sus protestas rápidamente pasaron desapercibidas para mis oídos cuando alcancé la salida y lo vi, esperando abajo en el borde de la calle ajetreada, a él…Flame. Estaba paseándose de día y vuelta. Como siempre, contando sus pasos. Once a la derecha, once a la izquierda.

Mientras miraba como lucía, temí que mis piernas colapsaran. Esa sensación confusa de

mi estómago cayendo me golpeó, cuando mis ojos se enfocaron en sus piernas vestidas de cuero

y el chaleco de los Hangmen cubriendo su torso desnudo a medias.

Su extraño cabello oscuro en su usual estado de desorden. Su piel era pálida y había perdido peso. Fruncí el ceño. Sus músculos temblaban más de lo habitual. Sus manos se apretaron más

de lo normal en puños. Sus labios murmuraban algo inaudible desde esta distancia, aun

así…todavía era Flame. Todavía era el hombre que me había protegido. Todavía era la sombra

silenciosa que me mantenía a salvo.

Todavía era la sombra silenciosa que me mantenía a salvo. 16 El hombre al que había

16

El hombre al que había extrañado con el fervor más increíble.

Sus amigos, Viking y AK, parados junto a él. Viking, el enorme hermano pelirrojo, lucia angustiado mientras le hablaba a AK, el de cabello oscuro, y cuando pasó sus manos por su cabello, se giró, y su atención se concentró en mí.

El ancho pecho de Viking se desinfló en lo que parecía ser alivio y le dijo algo a AK. Él miró hacia mí y me dio un pequeño saludo.

Pero no tenía tiempo de sobra para ellos. Todo en lo que podía concentrarme ahora era

en Flame.

Hice una mueca cuando vi la gasa blanca en un lado de su cuello. El roce de la bala. La bala que debería haberme golpeado si él no se hubiera puesto en su camino…

…Para protegerme.

El paso de Flame se aceleró. Podía ver sus manos temblando mientras sus puños se volvían imposiblemente apretados. Entonces, con la herida en su cuello, empezó a gritar. Su voz áspera

y ronca llegó hasta “MADD…” antes que sus ojos llegaran a la cima de la escalera…

…Donde chocaron con los míos.

El rugido de Flame se quedó atrapado en su garganta y su cuerpo freno en seco. Se

tambaleó sobre sus inquietos pies como si estuviera demasiado cansado como para estar de pie. Pero esa mirada oscura permanecía. Sus manos dejaron de temblar, su amplio pecho desnudo

bombeaba a una velocidad vertiginosa, pero una extraña calma parecía fluir sobre él.

Quería hablar con él.

Quería tomar su mano en la mía y darle las gracias. Darle las gracias por salvarme la vida con más que palabras.

Pero no pude. No tenía el coraje. Así que en vez de ello, levanté mi mano temblorosa a

mi cuello. La coloqué en el mismo lugar que su lesión. Asegurándome de que tenía toda su

atención, hice una reverencia con mi cabeza en señal de agradecimiento.

Flame se quedó inmóvil ante mi gesto, entonces, con sus fosas nasales dilatadas y su pecho

agitándose, dio un paso hacia adelante. Mi corazón se aceleró cuando pensé que estaba a punto

de subir las escaleras y acercárseme. Pero después de un solo paso, era como si algo lo hubiera

detenido.

Mi

corazón cayó.

Me di cuenta de que quería acercarse a mí.

Me di cuenta de que quería hablarme. Pero como para mí, no era tan simple.

que quería hablarme. Pero como para mí, no era tan simple. 17 Sintiendo a alguien acercárseme

17

Sintiendo a alguien acercárseme por detrás, mi estómago se tensó cuando la actitud calmada de Flame de repente desapareció mientras miraba por encima de mi hombro. Este hombre torturado, al que presencié controlar su ira cada noche, regresó a través de un gruñido.

¿Maddie? La pastor James llamó. El sonido de la voz de la pastor y su presencia a mi lado parecía enviar a Flame sobre el borde. Sus ojos se nublaron con rabia. Sus pies lo llevaron hacia adelante. Con una amenaza mortal, su dura actitud sostenía una promesa de dolor.

Casi sin respirar, seguí mis instintos y corrí bajando por las escaleras de la iglesia. Flame volviendo de donde sea que había estado en su mente torturada con cada paso que daba hacia él.

AK habló:

Maddie, necesitamos que vuelvas con nosotros.

Flame respiraba tan pesado como si hubiera estado corriendo durante horas interminables, una capa de sudor brillando en su pálido rostro.

Sin mirar a AK, asentí. AK se acercó a Flame y dijo en voz baja:

Ella va a volver con nosotros, ¿de acuerdo? Ella puede venir en el camión conmigo.

Flame se tensó y negó, como si no le agradara lo que había dicho AK. Éste se acercó más y le dijo:

Mírame, hermano.

Flame no alejo su mirada de mí. AK intentó de nuevo:

Flame, mírame. Esta vez Flame lo hizo. Pero no fue una expresión amable.

AK sostuvo una mano sobre su pecho.

¿Confías en mí? Después de todo lo que hemos pasado, ¿confías en mí para llevar a Maddie a casa con seguridad?

Viking se trasladó al lado de AK. Observé mientras Flame les lanzaba una mirada fulminante. Con una visible caída de sus hombros y un largo suspiro, Flame graznó con voz ronca:

Sí.

AK se relajó. Mirándome, me tendió su mano para ir en dirección al camión. Caminé hacia adelante, pero me negué a sentarme en la parte delantera del vehículo, eligiendo sentarme en la parte trasera en su lugar.

Deslizándome en el asiento, hice contacto visual con la mirada nerviosa de Flame mientras me observaba meterme en el camión y asentí, ofreciendo una sonrisa apaciguadora.

Los labios de Flame se abrieron y, mientras AK se deslizaba en el asiento del conductor, Flame corrió hacia su motocicleta.

El motor encendió y, en poco tiempo, habíamos salido hacia el camino muy transitado. AK no me dijo nada, pero lo vi observándome por el espejo que colgaba del techo del camión.

Queriendo escapar de su atención, miré por la ventana. Cuando la ciudad dio paso a caminos rurales, el rugido de una motocicleta sonó a mi lado. En segundos, Flame aceleró hasta

hasta que su sitio en su asiento se

que su moto estaba paralelamente a nuestro camión

encontraba paralelamente al mío. Permanecimos así hasta casa.

Cuando estacionamos, Mae vino corriendo desde el porche. Ella todavía estaba vestida con su vestido de dama de honor, luciendo tan impresionante y hermosa como siempre. Y como de costumbre, Styx estaba cerca.

como siempre. Y como de costumbre, Styx estaba cerca. 18 Llegando hasta mi puerta, Mae la

18 Llegando hasta mi puerta, Mae la abrió. Al instante, vi preocupación en su rostro.

Maddie susurró, claramente aliviada. ¿Estás bien?

Asentí. Tomando la mano extendida de Mae, dejé que me bajara del camión y aterricé en la hierba. Mae envolvió su brazo alrededor de mis hombros y empezó a conducirme hacia la cabaña. Pero cuando pasamos a Styx, lo vi fulminando con la mirada a Flame, sus manos moviéndose rápidamente. Yo no hablaba el lenguaje de señas que Styx, Mae y la mayoría de los hombres sabían, pero me di cuenta de que él estaba enojado con Flame.

—Styx. Prez… —Escuché a Viking tratar de hablar con Styx, pero claramente Styx lo había interrumpido.

Mae siguió empujándome hacia adelante, pero el recuerdo de la cara de Flame cuando me había visto salir de la iglesia, su cuerpo débil con lesiones y su rostro pálido, me hizo detenerme.

Cual sea que fuera la razón, había puesto su recuperación a un lado para salvarme de algo que él veía como una amenaza. Exhalé.

No debía ser castigado.

¿Maddie? ¿Qué pasa? dijo Mae desde mi lado.

Saliendo del brazo protector de Mae, me volteé. Tan pronto como lo hice, la mirada cansada de Flame estaba enfocada en mí. Styx seguía hablando con sus manos, pero Flame me observaba mientras tomaba un paso vacilante hacia adelante. Sus oscuros ojos se agrandaron mientras yo seguía lentamente, y con aprensión, avanzando. Sus manos a sus costados se cerraron, y su mandíbula se puso rígida por la tensión.

Oí el sonido bajo de Mae corriendo hacia Styx, susurrándole algo que no podía oír, pero yo tenía una intención, y solo una intención.

El olor a aceite y cuero me golpeó primero, luego, algo que no pude distinguir, algo característico de Flame. Ahora a solamente un suspiro de distancia de Flame, con mis ojos hacia el suelo, un silencio había descendido en el grupo.

Juntando mis manos para mantener la compostura, levanté mi cabeza. Estando así de cerca me di cuenta que lo había extrañado con una intensidad devastadora. Me di cuenta de que ni una sola vez me había sentido así de segura desde que él se había ido.

Flame tragó saliva y me miró. Mi corazón se agitó cuando me admití a mí misma que me gustaba la forma en que me miraba. Me gustaba eso, que cuando estaba cerca, que la expresión de dolor que siempre llevaba se alejaba.

Afrontando mis nervios, susurré:

Gracias. Aspiré una respiración rápida para calmar mi voz temblorosa, bajando mis ojos por su mirada penetrante, y añadí: Gracias. Gracias por salvar mi vida.

El pesado silencio se sentía como si me estuviera ahogando. Podía escuchar la brisa, los pájaros de la noche en los árboles, y luego oí una exhalación rápida de aliento. Levantando mis ojos de nuevo, vi los labios de Flame abrirse, como si una carga muy pesada se hubiera levantado de sus hombros.

Apretando sus dientes, sus encías tatuadas que decían “DOLOR” se mostraron a plena vista. Flame avanzó hasta que su presencia cercana robó mi compostura. Parpadeé rápidamente,

cercana robó mi compostura. Parpadeé rápidamente, 19 tratando de prepararme para lo que pudiera hacer. Los

19 tratando de prepararme para lo que pudiera hacer.

Los músculos pesados de Flame se tensaron. Su mano comenzó a subir. Mi cuerpo se puso rígido, pensando que iba a tocarme. Mi instinto era de apartarme, de retroceder y negarme al contacto. Pero mirando su rostro cansado, no pude evitar mantenerme quieta.

La mano de Flame temblaba mientras la estiraba hasta mi rostro, pero a medida que se cernía a sólo pulgadas de distancia, se detuvo, colgando en el aire. Los ojos de Flame estaban vidriosos. Luego, con una exhalación reprimida, retiró su mano y se tambaleó hacia atrás.

Volteando mi cabeza hacia la derecha, Mae me miraba fijamente, su boca abierta en estado de shock. Styx estaba fulminándolo con la mirada, con sus ojos entrecerrados. Mi piel se encendió instantáneamente en llamas, mis mejillas ardiendo de vergüenza.

Dando un paso hacia atrás, me dirigí hacia la cabaña, desesperada por escapar de la atención. Mae corrió a mi lado. Justo cuando estaba a punto de llegar al santuario de la casa, escuché:

Maddie

susurrado en una voz gutural y triste.

Inmediatamente me detuve. Miré por encima del hombro para ver a Flame de pie a unos pasos delante de sus hermanos. Él me miraba con esos ojos tan tristes que temía que mi corazón fuera a romperse justo a la mitad.

Había tanto anhelo en su expresión, como si estuviera desesperado porque yo dijera algo. Cualquier cosa.

Forzando una sonrisa, metí mi cabello detrás de la oreja, y susurré:

Buenas noches, Flame. Yo

estoy feliz de que hayas regresado. En mi cabeza añadí,

“por mí”, pero eso nunca lo diría en voz alta.

Tres

Tres L a observé irse hasta que la puerta de la cabina del presidente se cerró.

L a observé irse hasta que la puerta de la cabina del presidente se cerró. No me moví. Solo miré la puerta de madera, sintiendo un inmenso hueco en mi estómago.

Levantando mi mano, miré mis dedos rígidos. Se veían como los de cualquiera, pero no funcionaban igual. Porque los demás podían tocar a otra persona. Podrían haber puesto una mano en el rostro de ella después que agradeció. Podrían haber sentido su piel. Podrían haberla hecho sentir mejor.

Pero entonces la frustración llenó mi corazón, y pensé, Tu toque es veneno. La herirás.

Doblando mis dedos, los enrollé en un puño y calor hizo hervir mi sangre. Lo odiaba:

odiaba no poder tocarla. Odiaba que cuando me miraba con esos ojos verdes, no pudiera hablar, joder.

No sabía cómo hablarle. Solo sabía que no podía. Porque estaba dañado en la cabeza. Porque 20 no era como los demás. Porque la gente decía que era un puto anormal. Toda mi vida me han dicho que nací dañado.

¿Flame? volteando mi cabeza, AK y Viking estaban de pie al lado del Prez. Styx inclinó su cabeza hacia mí. Vike entonces miró a Styx y de vuelta a mí. Ven acá, hermano.

Viendo la puerta cerrada una vez más, dejé caer mi cabeza y caminé de vuelta hacia el Prez. Styx me observó todo el camino, mis labios moviéndose a medida que contaba mis pasos bajo mi aliento.

—Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho…

Alcancé a Styx en el ocho.

—Nueve, diez, once…

A los once levanté la mirada. Mi cabeza se retorció bajo su mirada fulminante. Enrollando mis dedos en mi palma, mis uñas se enterraron en mi carne, disfrutando la aguda mordida.

Styx negó y suspiró.

No sé qué demonios fue todo eso con Madds, no estoy seguro de querer saberlo miró a AK y Vike, pero mis ojos nunca lo dejaron. Volteando hacia mí, comentó: Entiendo que tienes algún tipo de obsesión jodida con ella, ese es tu puto asunto. Pero si, o cuando, la hieras, hieres a Mae; y esa mierda no puede suceder.

Mis dientes se apretaron tanto que podrías haberlo escuchado. Negando, siseé:

Nunca heriré a Maddie. Nunca.

Styx no dijo ni una mierda por un rato, entonces asintió, retrocediendo de vuelta a su cabina. Mis ojos lo siguieron todo el camino, cuando dijo:

Estoy contento de tenerte de vuelta, hermano. No fue la misma cosa sin ti. La vida era bastante aburrida sin ti, joder.

Relajé mis manos. Styx entró a su cabina, dejándome de pie con Vike y AK.

AK pasó su mano por su rostro.

Vayamos a casa.

Pero no quería irme. Necesitaba estar de pie fuera de la ventana de Maddie. Necesitaba mantenerla a salvo.

AK se metió en mi línea visual.

Mañana, hermano. Empieza de nuevo tu mierda de hacer guardias mañana. Estás muerto sobre tus pies ahora. Necesitas comida y dormir. Has perdido mucho peso. Tienes inmensas ojeras bajo tus ojos. No estás pensando bien, joder.

Negué, a punto de decirle que se fuera de una puta vez, cuando Vike se unió a AK.

Flame, así va a ser. No luches con nosotros, hermano. No hemos dormido mucho desde que te fuiste, uno de nosotros siempre observándote en esa maldita casa para enfermos en caso que te despertaras y enloquecieras por estar atado. Así que simplemente danos un descanso, ¿de acuerdo? Solo por una puta noche.

Quería pelear. Quería decirles que se jodieran y me dejaran con Maddie. Mi cabeza se retorció bajo su mirada, pero finalmente asentí.

Los hombros de Vike se relajaron y empezó a caminar hacia los árboles que guiaban a

21 nuestras cabinas. AK siguió detrás. Yo también. Pero justo cuando estaba a punto de entrar a la cubierta de árboles, algo me hizo mirar hacia atrás.

a la cubierta de árboles, algo me hizo mirar hacia atrás. Maddie. Maddie estaba sentada en

Maddie.

Maddie estaba sentada en su ventana, viéndome irme. Mis pies se detuvieron. Estaba de rodillas, su mano presionada en el vidrio. Mi corazón golpeó contra mis costillas. Cuando me sonrió mis manos se relajaron en mis costados, y por un minuto, los golpes en mi puta cabeza se detuvieron. Los retorcimientos se detuvieron. Y la sensación de algo arrastrándose bajo mi piel se detuvo.

¿Flame? llamó AK desde dentro de los árboles. Pero no pude apartar la mirada. No quería que esta sensación me dejara. No quería dejarla. Solo quería estar cerca de ella.

Solo necesitaba estar cerca, maldita sea.

Maddie, escuchando a AK gritar desde el fondo de la colina, se hundió para sentarse en la repisa de la ventana. Sus ojos verdes se embotaron y la mano en el vidrio se movió para despedirse ligeramente.

No me moví.

Ella no se movió.

AK volvió a través de los árboles.

Mi hermano vino a mi lado y mi cuerpo se tensó por su cercanía. Lo escuché suspirar. Vi a Maddie ladear su cabeza mientras nos observó.

Flame. Necesitas venir a casa, joder. Deja a la pequeña sola por esta noche.

AK esperó en silencio. Entonces la expresión de Maddie cambió e inclinando la cabeza, se retiró de la ventana.

Se va a dormir, Flame.

Cando no regresó a la ventana, me volteé y seguí a AK hacia abajo a nuestras cabinas. Cuando llegue a nuestro pequeño claro, Vike estaba fuera de su cabina encendiendo la parrillera.

Toma asiento, tengo filetes en la parrilla y cerveza enfriándose.

Caminé hacia Vike y tomé mi asiento normal. AK se sentó en el opuesto. Extendiendo su mano y alcanzando dentro de la nevera, Viking entregó una cerveza a AK y a mí. Abrí la tapa con mis dientes y tomé un largo trago. Nada fue dicho mientras Viking volteó los filetes, AK jugando con la etiqueta de su cerveza. Entonces colocando los filetes en un plato, Viking me dio uno.

Negué. Viking lo empujó frente a mi rostro.

Tómalo, hermano. Has perdido muchísimo peso.

Tomé el plato, pero mis ojos miraron hacia los árboles. Sabía que ella estaba ahí arriba. Me pregunté: ¿estaba dormida? ¿Cómo se veía mientras dormía? Quería contemplarla dormir.

Un tosido sonó desde Viking. Cuando lo miré, tanto él como AK tenían su atención fijada en mí. Me moví en mi asiento y pregunté:

atención fijada en mí. Me moví en mi asiento y pregunté: — ¿Qué? Viking se metió

¿Qué?

Viking se metió un pedazo de su filete sangriento en su boca, pero AK no se movió. Lo

22 fulminé con la mirada, mis piernas empezando a retorcerse, las llamas dentro empezando a encenderse bajo su escrutinio.

¿Qué? espeté de nuevo.

Vike miró a AK y se encogió de hombros. Endureciendo su expresión, AK inclinó su barbilla y preguntó:

¿Por qué la pequeña, hermano?

Mis piernas rebotando se detuvieron en seco. Todos mis músculos se tensaron.

AK se sentó hacia adelante.

¿Por qué salvar a la pequeña? ¿Por qué resguardar su habitación? Estoy tratando de entender todo, joder miró a Viking quien estaba ahora bebiendo su cerveza y mirando de vuelta hacia mí, agregó: ¿La deseas? ¿Es eso?

No dije nada y mi mandíbula se cerró. Dejé caer mis ojos, mi cabeza retorciéndose por esta conversación, entonces encontré mi cabeza volteándose, mirando hacia los árboles nuevamente.

¿Es porque ella te tocó?

Mientras la pregunta fue interrogada, mi cabeza tiró hacia AK. Mis manos se volvieron puños a medida que recordé a Maddie envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura después de haber matado a ese idiota, Moses, en esa comuna hace meses. Había caminado directamente hacia mí y me había tocado. Pero las llamas nunca se apoderaron.

Aún no sabía por qué. Pero algo sucedió ese día. Me había hecho algo. De alguna forma entró en mi puta mente. Pero desde entonces, la idea de ser tocado se volvió peor. Porque ahora quería que ella me tocara.

Pero jamás podría permitírselo.

Hermano. Háblame.

Sí. Me tocó. Después de haber jodido a ese idiota realmente mal, Moses, ella me agradeció. Me miró con esos grandes ojos verdes y después me tocó, joder miré a AK y Viking. Y la toqué. No puedo tocar a nadie a menos que los mate, por las llamas negué mientras mis ojos se nublaron y mi estómago se tensó demasiado. No podía respirar, parpadeé y dije: Pero ella me tocó. Las llamas no la hirieron. La hice sentir mejor.

Mi pecho dolió por lo mucho que quería tocar a Maddie de nuevo. Pero un profundo pozo se hundió en mi estómago cuando me dije a mí mismo que no podía. Que era una cosa de una sola vez. Entonces vi una gota de agua golpear el muslo de mis pantalones de cuero. Mi mano se movió sobre el agua, mis dedos empujando a través de la humedad. Entonces otra gota cayó.

¡Mierda! escuché sisear a AK.

Cuando levanté mi cabeza, Viking y AK estaban borrosos. Mi mano fue a mi rostro, y sentí humedad en mi piel. Humedad proveniente de mis ojos.

AK se puso de pie.

Flame, hombre. Mierda. Lo siento, no debí haber insistido. No debí haberte preguntado por la pequeña, y los toques, y cómo te sientes por ella. Ese es tu puto asunto.

Ella jamás me querrá. Soy un maldito retrasado golpeo el costado de mi cabeza con

un maldito retrasado — golpeo el costado de mi cabeza con 23 mi mano mientras mis

23

mi

mano mientras mis ojos se tornan borrosos de nuevo. No pienso bien aquí. Estoy jodido,

no

entiendo a las personas y ellos no me entienden a mí. Y jamás seré capaz de leer a las personas.

¿Por qué alguien tan perfecta como ella querría a alguien tan dañado como yo? ¿Alguien que no está bien de la cabeza?

AK extendió su mano.

Deja de hablar así, joder. Esa perra te observa tanto como tú a ella, maldita sea. Y no pienso que después de donde proviene sea tan perfecta como piensas. Mae no lo es. Lilah no lo es. ¿Qué te hace pensar que ella es diferente?

Porque es perfecta. Todo de ella es perfecto, joder. Cada. Maldita. Cosa.

AK dio un paso hacia adelante, sus palmas en el aire.

—Hermano, creo que necesitas dormir. Solo… sí. Duerme un poco, joder.

Vike se le unió a AK.

Ve, Flame. Ve a tu cabina y duerme. Toda mierda se sentirá mejor cuando recuperes algo de fuerza.

Dejando caer al suelo el filete sin ser tocado, me levanto y voy hacia mi cabina, pero justo antes de alcanzar la puerta, miro hacia atrás.

Tenía que salvarla. Tenía que salvarla de esa bala. No puedo tocarla. Jamás podré… estar con ella. No puedo… hacer eso. Pero puedo salvarla. Puedo mantenerla a salvo.

AK pasa sus manos a través de su cabello oscuro.

Lo sé, hombre. Lo sé, maldita sea dejó caer su cabeza. Y lo diré de nuevo. Esa perra ve algo en ti también, joder. Como si te entendiera o alguna mierda… —Se calló y su voz se puso más áspera.

Sentí como que debía saber por qué. Pero nunca entendía a las otras personas.

Vike apuntó a la puerta de mi cabina.

Entra. Acuéstate.

Abrí mi puerta y entré, confundido por las emociones de mi hermano. Escaneando la habitación, mis cosas estaban justo como las dejé: cuchillos, pantalones de cuero, armas.

Entonces miré a mi derecha y al piso. La sangre hirviente en mis venas me golpeó como

un tren de carga cuando fijé mi mirada en esa escotilla, en la parte trasera de la sala. Contuve mi aliento a medida que una porción de dolor apuñaló a través de mi estómago y sentí las llamas una vez más. Cerré mis ojos y me tropecé en dirección a mis cuchillos.

Elegí el viejo cuchillo de acero. El que siempre usaba. Lo miré. Sentí la maldad llenando mis venas; el fuego arrastrándose hacia la superficie. Entonces sentí mi polla ponerse dura. La sentí empujar la cremallera de mis pantalones de cuero. Y sabía que él estaría en mi cabeza en cualquier minuto.

Respirando rápido, los músculos bombearon y con la polla dura, me tropecé hasta la

escotilla. Levantando el cuchillo, lo sostuve entre mis dientes. Estaba oscuro, ninguna luz dentro

de la habitación, pero mis ojos estaban fijados en esa escotilla.

habitación, pero mis ojos estaban fijados en esa escotilla. 24 Entonces la voz en mi cabeza

24

Entonces la voz en mi cabeza se movió.

Su voz.

La voz que nunca me dejaba solo, joder.

Desnúdate ordenó él, su voz áspera en mi cabeza. Con los dientes mordiendo el mango del cuchillo, siseé, y mis ojos rodaron a la parte trasera de mi cabeza. En segundos me había quitado mi chaleco de motero.

Toda la ropa, niño gruñó y escuché el golpe de su cinturón de cuero seguir la orden.

Mi polla latió y probó la cremallera de mis pantalones de cuero. Extendiendo mi mano

hacia abajo, mis manos golpearon para ahuecarla entre ellas. Apreté más y más duro de nuevo,

mi

puño apretado como el hierro hasta que mis piernas se sacudieron, entonces un rugido salió

de

mi garganta.

Toda la ropa, niño demandó él nuevamente. Quítatela toda.

Liberando mi polla dura como el granito, desabroché el botón de los pantalones de cuero, tirándolos y llevándolos hacia abajo por mis piernas.

Mis hombros se tensaron y mi pecho jadeaba esperando por la próxima orden. Mis manos estaban enrolladas en puños a mis costados, mi polla intacta doliendo, dura y esperando.

Mis ojos estaban cerrados, mis dientes mordiendo más duro el cuchillo, cuando la voz repentinamente ordenó:

Ponte en el suelo.

Mis piernas cayeron debajo de mí hacia la pequeña escotilla construida en el suelo de mi cabina. Tomé el cuchillo de mi boca, y con mi otra mano, sujeté mi pene. Enrollando mis dedos

alrededor de mi carne, dejé que mis largas uñas se clavaran, siseando por el destello de dolor cegador.

Gemí. Gemí duro y mis caderas empujaron hacia adelante. Mi mano empezó a moverse; de ida y vuelta, adelante y atrás. Dolía. Quemaba… se sentía tan malditamente bien.

Esto es lo que necesitaba.

Esto es lo que malditamente necesitaba.

Mi boca cayó abierta a medida que mi mano se movió más rápido. Mi cuerpo se tensó

mientras sentí el fuego atravesando por mi columna vertebral. La presión se construyó en mis bolas. Pero no pude acabar. Estaba allí. El fuego, las llamas necesitando salir. Pero necesitaba… necesitaba…

En un parpadeo, el cuchillo de acero cortó mi muslo, el agudo borde cortando mi carne.

Sangre se agrupó en la herida, mientras la voz siseó:

Uno.

Entonces él contó en cada golpe.

Dos.

Mi mano trabajó más y más rápido de arriba abajo por mi polla, mis filosas uñas

enterrándose en mi piel.

Tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve…

25 Me encorvé, mi respiración siseando a través de mis dientes apretados a medida que la voz, y los golpes profundos del cuchillo, me llevaron más y más alto.

Diez, gritó más alto la voz, sangre goteando por mis muslos hacia la escotilla.

Mi cuerpo tensándose, me preparé para la orden final. Mi mano apretada fuertemente, las

uñas triturando mi polla, el cuchillo apuñalando profundamente en mi muslo.

Entonces la voz vociferó:

¡ONCE!

Con una oleada de calor puro, cada músculo dentro de mi cuerpo rugió con fuego. Mis huesos se sacudieron con rabia reprimida, y con un grito adolorido, acabé. Me vine tan malditamente duro que mi cabeza se arrojó hacia atrás y mi cuchillo cayó al piso.

Luché para respirar, mi cuerpo agotado cayendo hacia adelante. Pero cuando recuperé mi aliento, la oleada normal de náuseas rodó dentro de mi estómago, mi cuerpo cayendo hacia un lado a medida que vomité dentro del cubo esperando a mi lado.

Cuando no quedaba nada dentro de mi estómago, el vacío fue reemplazado con la oleada de vergüenza que sentía cada noche. Cada noche después de cortarme, haberme purgado y obedecido su voz.

Mi cabeza colgó mientras sentí semen en mis piernas, mezclándose con la sangre en el piso

debajo de mí. Moviendo mi cuerpo adolorido y cansado, envolví mis brazos alrededor de mi cintura y caí para acostarme en el piso. Cerré mis ojos e hice mi mejor esfuerzo por dormir.

La voz de él, dentro de mi cabeza, callada por ahora.

Cuatro

Cuatro M e encantaba dibujar. Era algo que había descubierto en mis muchas noches que pasé

M

e encantaba dibujar.

Era algo que había descubierto en mis muchas noches que pasé sola en mi dormitorio.

Y estaba bien. Por lo menos pensaba que lo estaba. Pero más que eso, era mi escape. Podía

si yo fuera

vivir la vida de fantasía que había soñado, si mi educación hubiera sido diferente diferente.

Un viento frío envolvió mi cuerpo mientras estaba sentaba afuera. El sueño no me encontró y mis manos picaban por dibujar. Era la medianoche y las estrellas brillaban en el cielo oscuro como diamantes.

Cerrando los ojos, respiré. Me encanta respirar el aire de la noche. Me encanta estar afuera. Simplemente amaba la paz.

26 Sentada en la silla de patio, extendí mi mano para agarrar el bloc de dibujo de tres cuartos tendido en el césped. Abriendo el libro encuadernado, pasé las primeras páginas; fotos de hojas, pájaros y árboles. Salté las páginas de una joven en un prado, sonriendo al gran sol. Cuatro hermanas jóvenes caminando de la mano, tres de cabello oscuro y otra de un rubio brillante, todavía inocente y virgen.

Entonces, cuando di vuelta a la página siguiente, me detuve, mis manos congelándose, mientras un par de ojos familiares del color de la medianoche me miraron desde la página, como si fueran reales y brillaran en la luz de la luna debajo de mi ventana.

Con un dedo tímido, tracé el borde de los ojos y deseé ser capaz de tocarlo en la realidad. Sostuve mi mano derecha en el aire, y con la mano izquierda, entrelacé los dedos sólo para imaginar cómo se podría sentir.

los dedos sólo para imaginar cómo se podría sentir. Una mano sosteniendo la mía. Un simple

Una mano sosteniendo la mía.

Un simple toque.

Un toque que decía tanto.

Un poco de dolor golpeó mi pecho y suspiré de tristeza. Porque desde que conocí a Flame,

mis pensamientos habían cambiado tanto.

En la comuna, solía soñar que era una mariposa. Que me gustaría extender mis coloridas

alas y volar lejos de todo el dolor. Pero ahora, cuando Flame estaba cerca, soñaba uno nuevo. Soñaba que un día iba a saber lo que se siente su mano tomando la mía.

Mi corazón se hundió por lo imposible que es esto. Dejando caer mis manos, dejé que mis

dedos se aflojen y rompan su agarre.

De repente, mi atención fue atraída por el sonido de los árboles. Me enderecé de golpe en

la silla y me quedé mirando la línea oscura del bosque. Mi corazón golpeó contra mi caja torácica cuando una figura salió del espeso follaje.

Mi respiración se detuvo, el miedo apoderándose, luego, un par de botas de cuero

familiares y pantalones entró en el césped iluminado por la luna. Cuchillas colgaban de su

cinturón, y su torso estaba desnudo bajo el chaleco de cuero pesado de motero.

Flame.

Mi corazón, que ya estaba acelerado, parecía latir a una velocidad imposible. Y entonces

Flame levantó la cabeza y dejó de latir en absoluto.

El ceño fruncido que había en su rostro al instante se fue. Sus labios murmurando algo en voz baja, quedándose quietos en medio de un discurso.

Agarré la manta que estaba sobre mis rodillas y la llevé hasta mi pecho. Me quedé congelada, al igual que Flame. No esperaba que viniera esta noche, sus amigos lo habían llevado de vuelta a su casa. Pude ver desde mi ventana lo agotado que había estado. Pude ver, incluso en la bruma de la luz de la luna, lo cansado que todavía estaba.

Las manos de Flame se tensaron a sus costados. Su pecho se movía con un movimiento

que era demasiado rápido, entonces bruscamente giró sobre sus talones, y con una rígida espalda,

se dirigió de nuevo al bosque.

Mi estómago se hundió cuando se volteó para irse, y sin pensarlo, cerré mi cuaderno de

dibujo con fuerza, arrastrando los pies al borde del asiento y grite:

fuerza, arrastrando los pies al borde del asiento y grite: 27 — ¡Espera! ¡No te vayas!

27 ¡Espera! ¡No te vayas!

Flame se detuvo en seco.

Yo también.

Tragando mis nervios, mi consternación por lo que acababa de hacer, le dije:

Por favor, Flame. No te vayas

yo

Me alegro de que estés aquí.

Los dedos de la Flame se cerraron y estiraron y entonces, enderezando sus hombros, se volteó lentamente. Su enorme cuerpo estaba rígido mientras me miró una vez más. Entonces solo se quedó de pie. Se situó al final del bosque, fijó su atención hacia adelante.

Pero lo quería más cerca.

Todavía sentada al borde de mi asiento, le pregunté:

he estado sentada aquí sola ya que no podía dormir.

Es

bueno tener un poco de compañía.

Flame permaneció inmóvil, su cuerpo rígido convenciéndome de que no iba a acercarse más. Entonces, para mi sorpresa, comenzó a caminar, sus poderosas piernas trayéndolo más cerca de donde estaba sentada.

Respiré profundamente, luchando contra mi instinto natural de huir, y continúe. Sería

¿Te gustaría venir más cerca? Yo

En la quieta y silenciosa noche, pude oírle contar sus pasos de uno a once, luego repetir

de nuevo a sí mismo en voz baja. Mi cabeza se inclinó hacia un lado mientras se acercaba, un remolino de anticipación y miedo se mezclaban en mi estómago.

La piel de sus brazos parecía recién cortada, y no pude evitar sentirme triste por él. Por todo lo que le había pasado para llevarlo a la necesidad de hacerse daño de tal manera. Agarrando

una cuchilla de su cinturón, sus dedos se apretaron en el mango. Como si la necesitara como un consuelo.

Como si estuviera nervioso por estar aquí conmigo ahora.

Inhalé un largo suspiro, y le pregunté en voz baja:

¿Quieres sentarte? Señalé la silla frente a la mía.

Flame miró la silla a través de sus largas pestañas negras, y exhalando fuertemente por la nariz, se sentó a mi lado. Olí el aceite y cuero. Olí el rico almizcle y aroma de especias que sólo pertenecían a Flame, y el calor llenó mis huesos.

Estaba sentado a mi lado.

Flame estaba sentado justo a mi lado.

Dejando caer mis ojos a los bordes de la manta gris envuelta alrededor de mí, jugué con las hebras de lana sólo para tener algo que ayude con los nervios abordando mi cuerpo.

Pero Flame estaba absolutamente inmóvil. Absolutamente silencioso.

Miré a un lado, sólo para verlo observándome. Tan pronto como hicimos contacto visual, dejo caer su mirada. Un rubor corrió para llenar mis mejillas, y por alguna razón desconocida, un susurro de una sonrisa tiró de la esquina de mi boca.

Levantando mi cabeza, me quedé mirando la luna grande, y encontré el valor para hablar.

mirando la luna grande, y encontré el valor para hablar. — No pensé que ibas a

No pensé que ibas a venir a verme esta noche.

28 Después de varios segundos de silencio, creía que Flame no respondería. Hasta que lo atrapé moviéndose en su asiento, y me dijo más o menos:

No podía permanecer lejos.

Mi pulso se aceleró por su respuesta y susurré:

¿Por qué?

Flame se encogió de hombros, luego concentrándose de nuevo en la cuchilla en su mano,

dijo:

No podía dejar de pensar en ti. Y

¿Y qué? insistí.

Necesitaba estar cerca de ti. Necesitaba saber que estabas a salvo.

Flame bajó su voz.

Vi a Flame acariciar con su dedo el borde de la cuchilla, pero sus palabras rodeaban mi

cabeza y mi corazón floreció.

Estoy feliz de que hayas venido respondí. Inhalando, añadí: Yo extrañado…

La confesión fue hecha en un susurro, mi voz demasiado nerviosa para ser audaz. Aunque

lo dije en serio con todo mi corazón. Lo había extrañado más de lo que jamás pensé que era posible.

he

Te

Una fuerte exhalación escapó de los labios de Flame.

No puedo jodidamente soportar que me fuera por tanto tiempo. Esta jodiendo mi cabeza.

Mi atención se deslizó a la cicatriz roja en el costado de su cuello, su gasa ahora se ha ido,

y le pregunte:

¿Estabas sufriendo? Se me revolvió el estómago. No puedo soportar la idea de que sufriste por mi culpa.

No dijo Flame fríamente. No había dolor. Soporto el dolor. Pero esos malditos me ataron. Me ataron y no podía soportar esa mierda. Luego me drogaron. Me drogaron así no podía agarrarlos. No pude matar a los hombres que me amarraron.

Flame jadeaba, sus fosas nasales dilatándose. Mi cabeza cayó.

Fue mi culpa le susurré. Fue mi culpa que pasaras por eso.

Tenía que protegerte. Entonces se movió en su asiento y admitió: Cuando me desperté, cuando AK y Viking me despertaron, fuiste la primera persona en la que pensé. Y tuve

que verte. Solo

Mi labio se movió en la esquina, su desesperada necesidad de verme encendiendo una

chispa de felicidad en mi corazón. Pero cuando lo miré al rostro, a los círculos oscuros bajo sus

ojos, mi sonrisa se desvaneció.

solo tenía que jodidamente verte.

Pareces cansado dije en voz baja, y Flame brevemente cerró los ojos.

No duermo. Nunca puedo malditamente dormir.

El torso de Flame estaba rígido, con los nudillos blancos mientras agarraban la cuchilla y

con los nudillos blancos mientras agarraban la cuchilla y susurré: 29 — ¿Por qué? La cabeza

susurré:

29 ¿Por qué?

La cabeza de Flame se estremeció y apretó los dientes. Entonces miró fijo a la distancia y

respondió:

Solo no puedo, joder.

Comprendiendo que no quería hablar de eso, así que dejé de tratar.

Entiendo lo tranquilicé. No duermo mucho tampoco. El rostro del Hermano Moses revoloteaba por mi mente, y le explique: Tengo demasiados recuerdos que me visitan

en la noche

Flame contuvo la respiración, pero no dijo nada en respuesta. Otro barrido de viento frío azotó el césped y tire de la manta hasta mi barbilla. Moviéndome en mi asiento, me volví para acurrucarme en dirección a Flame.

La cabeza de Flame estaba descansando contra el alto respaldo de la silla. Mientras absorbí

su gran cuerpo, su cabello oscuro y barba, su pesada cubierta de tatuajes y sus muchas perforaciones, me encontré sintiéndome más a gusto de lo que me había sentido en semanas.

recuerdos que preferiría no revivir.

Estoy feliz de que estés de vuelta, Flame. Me encontré pérdida sin ti.

¿Lo hiciste?

Completamente pérdida. Tú

tú eres la única persona que siempre me hace sentir

segura. Cuando te fuiste

Me callé, incapaz de expresar cómo su ausencia me hizo sentir.

Flame gruñó.

Maddie

Mi corazón latía con fuerza ante el tono desesperado por su voz.

Flame susurré, sus ojos oscuros atrapando los míos.

El aire era estático entre nosotros, una espesa niebla nos envolvía donde estábamos sentados. Mi corazón latía en forma errática y respiraciones inestables se deslizaron de mis labios. Entonces una voz llamó desde el lado de la casa, rompiendo el momento.

¿Maddie?

Miré detrás de mí, sólo para ver a Lilah corriendo hacia el claro.

Mis cejas se juntaron.

¿Lilah? Me desplacé hacia adelante en mi asiento. ¿Estás bien? Es el medio de la noche. ¿Por qué estás aquí?

Lilah se acercó, luego sus pasos vacilaron cuando vio a Flame a mi lado. Me sonrojé, temiendo cómo sería percibido esto. Encontrando su compostura, agitó la mano.

Se te necesita. A todos nosotros. Ky ha recibido una llamada del recinto. Tiene la camioneta para llevarnos allí.

Me puse de pie, preguntándome porqué podríamos ser requeridas, entonces sentí a Flame detrás de mí. Lilah miró por encima del hombro y suspiré de alivio cuando escuché:

por encima del hombro y suspiré de alivio cuando escuché: 30 — También iré. Lilah giró

30

También iré.

Lilah giró sobre sus talones e hice lo mismo, Flame me siguió de cerca. Al llegar a la parte delantera de la casa, Mae, Styx, y Ky estaban allí. Todos los ojos se voltearon hacia nosotros cuando entramos. Ky miró a Flame y le dijo:

Joder, hermano. ¿No deberías estar durmiendo o alguna mierda?

Oí la respiración profunda de Flame, y escupió:

Yo voy contigo.

Styx negó y Mae me miraba con los ojos entrecerrados. Ky rompió el incómodo silencio.

Vamos a la maldita casa club.

Todos nos metimos en el camión, Flame saltó en la parte de atrás. Y en silencio, nos pusimos en marcha por la carretera.

Cuando salimos del camión fue para encontrarnos con una multitud, incluyendo a Tank, Beauty, Tanner, Bull, Smiler y Letti. Todos ellos se voltearon hacia nosotros cuando nos escucharon llegar. Me quedé cerca del costado de Flame. Había demasiados hombres. Demasiada gente. Me hicieron sentir nerviosa.

¡Todo el mundo salga de este maldito lugar! ordenó Ky, pareciendo entender. El resto de los hombres y mujeres que no conocía entró en la casa club.

Beauty dio un paso adelante.

Ella solo apareció. Todos estábamos bebiendo en el bar cuando escuchamos sus putos gritos desde afuera. La perra joven se encuentra en una verdadero estado de mierda, golpeando en la puerta principal, gritando y demás, sigue preguntando por las tres hermanas Maldecidas de la Orden Beauty señaló a Lilah, Mae y a mí. Y esas serían sus jodidas damas.

¿Qué? susurró Mae con incredulidad. Mae avanzó hacia adelante con Lilah siguiéndola muy de cerca; se abrió paso entre Tank y Bull. La oí jadear, y luego decir: Está bien. Nosotros no te haremos daño.

Beauty me vio de pie cerca de Flame. Me hizo una seña con la mano para que me acercara. Dudé, y luego Beauty insistió:

Vamos, querida, ha estado preguntando por ustedes personalmente.

Di un paso hacia adelante y caminé delante de Beauty para estar junto a Mae. Me detuve

abruptamente. Inmediatamente, mi corazón se rompió en pedazos. Una chica joven. Tal vez catorce o quince años, sucia, cortada y sangrando, vestida con un vestido largo gris rasgado y

sucio. El vestido gris de La Orden. Su tocado blanco estaba medio colgando de su cabeza, debajo, su cabello rubio oscuro estaba lleno de barro. Y sus ojos, sus profundos ojos azules estaban vidriosos de miedo. Estaba acorralada en una esquina de la puerta, con las manos extendidas, tratando de mantener a la gente a raya.

Vi sus ojos abrirse cuando Lilah, Mae y yo nos pusimos delante de ella. En un sollozo de

dolor, cayó al suelo, con la mano tapándose la boca. Lilah me miró a mí y podía ver el pánico en

su rostro.

Mae, sin embargo, avanzó hacia adelante, con las manos extendidas también.

Calma Mae la tranquilizó. La chica se congeló. Mi nombre es Mae explicó. Señaló hacia atrás en nuestra dirección. Ella es Lilah y Maddie.

El labio ensangrentado de la joven se estremeció y preguntó:

¿Eres una de las hermanas maldecidas de Eva? Mi cuerpo se sacudió cuando nos llamó por ese título, pero Mae se limitó a asentir.

Solíamos serlo. Soy Salomé. Ella es Delilah. Y Magdalene explicó Mae, señalando a 31 Lilah y a mí una vez más.

La chica liberó otro sollozo, sus frágiles hombros encorvados.

Te encontré susurró entrecortadamente a través de sus lágrimas, realmente te encontré.

Mae miró hacia atrás, preguntas evidentes en sus ojos. Lilah se unió Mae, y se agachó para encontrarse con los ojos de la joven.

¿Tienes un nombre?

La chica pareció calmar su respiración y dijo en voz baja:

Sarai. Mi nombre es Sarai.

Lilah sonrió gentilmente.

Sarai, ¿puedes decirnos lo que ha sucedido? ¿De dónde has venido?

Sarai se enderezó, haciendo una mueca mientras movía sus piernas. Sin que dijera una palabra, sabía que había sido violada. Sentí ganas de gritar. Era una niña. Ese lugar horrible había hecho daño a otra niña.

yo he venido de Nueva Zion. Me las arreglé para escapar. Sarai cerró los ojos

por un breve instante, luego miró a los ojos de Lilah, y dijo: No dejaban de hacernos daño. Siguieron haciéndonos cosas. Cosas malas.

Yo

Sentí náuseas surgiendo mientras hablaba, conociendo el sentimiento demasiado bien.

Algunas de las chicas habían hablado de las Hermanas Maldecidas que habían escapado.

cuando me

Muchas de las chicas hablan de cómo han llegado lejos

lastimaron

y cuando

cuando

cuando nos hicieron daño esta noche, corrimos.

Lilah tragó saliva y le preguntó:

¿Quién es nosotras, Sarai?

El rostro de Sarai se arrugó con dolor y otro sollozo escapó de su garganta.

pero quedaron atrapadas en la puerta. No les dijeron a los guardias

que yo estaba allí, escondiéndome. Me ayudaron a liberarme. He estado viajando durante horas. Alguien me ayudó a venir aquí. Un desconocido, alguien que me vio perdida en un camino en

alguna parte

Mis amigas. Pero

Sarai se rompió de nuevo.

Lilah se puso de pie y miró a Mae.

¿Mae?

Pero antes de que Mae pudiera hablar, Ky dijo:

¿Se están creyendo esta mierda?

Los grandes ojos de Lilah fueron a su marido.

¡Ky! Por favor.

Sarai, ante el tono áspero de Ky, se enroscó sobre sí misma aún más, los tobillos hinchados y rayados aparecieron debajo de su vestido.

hinchados y rayados aparecieron debajo de su vestido. 32 — ¿Qué? ¿Una perra del culto se

32 ¿Qué? ¿Una perra del culto se escapa en el medio de la puta noche y nadie piensa que esto podría ser una maldita trampa? El culto definitivamente nos quiere a todos jodidamente muertos. Se volvió hacia Styx. ¿Dime que no estoy solo en esto, hermano?

Styx señalo algo y Mae negó con la cabeza.

Está aterrorizada, bebé. Entiendo lo que dices. Entiendo que son cautelosos, pero mírala. Cualquiera puede ver que está petrificada.

Seguí el dedo de Mae a Sarai que estaba acurrucada en el suelo. Su bonito rostro estaba pálido y su cuerpo temblaba de miedo. La respiración de Mae se paró, mirando a Styx, dijo:

Esa era yo. Yo era esta chica. Yo era una chica corriendo para escapar de ese infierno Mae dio un paso hacia Styx y pasó su dedo por el rostro de él. La chica que salvaste Mae negó y bajó su mirada. No podemos dejarla. Necesita nuestra ayuda. No la puedo enviar lejos.

Styx echó la cabeza hacia atrás, y luego mirando a su esposa, hizo señas en respuesta.

Mae enderezó los hombros, y dijo:

Tenemos que limpiarla. Necesita comida y un médico. Creo que ha sido violada.

¡Por el amor a las folladas! Escuché a Ky decir, pero no podía apartar los ojos de la

joven. Estaba herida, golpeada y rota

Sabía exactamente cómo se sentía.

Styx hizo señas de algo para Tank y él sacó su celular.

¿Adónde le digo al doctor que vaya?

Lilah alzó la mano.

Nuestra cabaña. Puede quedarse con nosotros.

¿Qué? preguntó Ky entre dientes, la ira en su voz.

Lilah enfrentó a Ky.

Las palabras de

Lilah se apagaron y respiró hondo. Ky, no lo entiendes. No entiendes lo que es la vida en esa

comuna como una niña. Lo valiente que es dejar esa vida, y a su edad. Ella… —Las palabras de Lilah se detuvieron y Ky la atrajo hacia su pecho.

Joder, Li. Bien. Viene con nosotros. Eso sí, no te jodas a ti misma. No regreses a esos pensamientos.

Maddie vive con Mae. No hay espacio. Tenemos un montón, y

Gracias susurró Lilah, agarrando firmemente la mano de Ky.

Lilah se separó de Ky, y ella junto a Mae se acercaron a Sarai, ayudándola a ponerse de pie. No me moví. Y cuando gritó por el dolor entre sus piernas, pensé que mis piernas no cederían.

La habían herido.

La lastimaron como lo hicieron con nosotras.

Mae y Lilah ayudaron a Sarai a caminar a la camioneta de Ky. La seguí detrás, Flame a mi lado. Flame y Styx saltaron a la camioneta, y en cuestión de minutos nos estaban llevando a la cabina de Lilah.

Mae y Lilah llevaron a Sarai directamente hacia adentro, Styx y Ky seguían cerca. Salí del camión y Flame estaba inmediatamente detrás de mí. Volviéndome para enfrentarlo, le dije:

detrás de mí. Volviéndome para enfrentarlo, le dije: 33 — Mejor me voy dentro con mis

33

Mejor me voy dentro con mis hermanas.

Flame no dijo nada en respuesta.

Pero justo cuando iba a entrar, me detuve, y enfrentándolo, dije:

Yo

me gustó hablar contigo esta noche. Las fosas nasales de Flame se encendieron.

Luchando contra los nervios, dije: Tal vez

Si deseas

¿podríamos hablar más mañana?

La mano de Flame se tensó sobre el chuchillo en su mano, y dijo:

Sí.

Mis mejillas se calentaron con entusiasmo. Dejé caer mis ojos, y respondí:

Entonces buenas noches, Flame. Te veré mañana.

Entré en la cabina, ayudando a Lilah y Mae con la joven chica golpeada. Pero no fue una sorpresa, que cuando miré por la ventana, Flame estaba abajo.

Cinco

Cinco Comuna Nueva Zion  C Caín, ¿por qué estás ahí fuera? Me giré por el

Comuna Nueva Zion

C Caín, ¿por qué estás ahí fuera?

Me giré por el sonido de la voz de mi hermano Judah. Estaba caminando

hacia mí, su largo cabello marrón estaba atado en una cola de caballo y un ceño fruncido firme en su rostro, el rostro de mi gemelo idéntico.

Volví a mirar los jardines de nuestra mansión, observando a nuestra gente atender nuestros vastos céspedes. La consorte de Judah, Phebe, estaba trabajando en el jardín de hierbas. Había estado aquí fuera por un par de horas y ella había ocupado la mayoría de mi enfoque, mientras silenciosamente volcaba tierra y plantaba semillas. Durante las últimas semanas su personalidad se había atenuado. Aún estaba al lado de Judah y en su cama, pero algo en su comportamiento 34 había cambiado.

La mano de Judah repentinamente se posó en mi hombro. La mantuvo allí mientras se sentó a mi lado en los escalones que llevaba al camino del jardín.

Inmediatamente, giró su rostro hacia el mío.

¿Hermano? ¿Estás bien?

Palmeé su rodilla.

Estoy bien. Necesitaba algo de espacio. Los sermones diarios, las reuniones con el Klan

y los problemas con los Hangmen, me cansan.

Judah asintió. Me quitó la mano del hombro, dejándola en el regazo.

Ahora que lo mencionas, si parece que te has vuelto cada vez más distante.

Me paso una mano por el rostro, mi estómago rodando con miedo de estar decepcionando

a Judah.

Lo sé. Solo hay mucho que hacer. Nuestra gente son muchos, tener su fe y expectativas de salvación únicamente en mis manos es una gran carga.

Judah miró hacia los jardines, sus ojos marrones absorbiendo la vista de nuestra gente trabajando en el jardín. Seguí su mirada. Un chico joven, evidentemente sintiendo nuestra atención, levantó su mirada. Tan pronto como hizo contacto visual con la mía, su cabeza se inclinó e hizo una reverencia. Mi pecho se apretó mientras regresó a su trabajo, sin levantar la cabeza de nuevo.

A medida que estudié al chico, descifré que debe tener alrededor de quince. Extremidades desgarbadas y movimientos incómodos. Recordé lo que estaba haciendo a esa edad. Recuerdos

de Judah y yo encerrados en una habitación por horas cada día, aprendiendo las escrituras. Nuestro erudito se aseguró que supiéramos las escrituras al pie de la letra. La imagen de nuestro tío, el profeta David, en la pared era nuestra única decoración. No había recreo para nosotros, ningún relajamiento. Nuestra fe nos había enseñado que debíamos trabajar duro constantemente. Trabajo duro, para que cuando llegase el día de mi ascensión, estuviésemos listos.

No hubo contacto humano, excepto con el otro y con nuestro erudito. No hubo amor, excepto el de uno hacia el otro. Y no hubo nadie en quien confiar, a quien hacerle preguntas, excepto el uno con el otro.

Esta vida era todo la que había conocido, hasta que fui enviado en una misión para infiltrarme en los Hangmen. Una misión de nuestro profeta. Una que aseguraría nuestras finanzas, robándoles sus contactos de tráfico de armas bajo sus propias narices; para cuidar y mantener segura a nuestra gente, hasta que el día del juicio cayera sobre nosotros.

Repentinamente, Judah se inclinó hacia mí y susurró:

¿Ves cómo te adoran nuestros seguidores, hermano? Puede que tengas dudas sobre quién eres para nosotros, pero nosotros no. ¿No fue lo mismo con Jesús? También tuvo dudas, pero sus discípulos lo mantuvieron fuerte. Justo como lo hago por ti.

La mano de Judah descansó sobre la mía.

Mírame, Caín.

Lo hice.

35 Estás destinado para esto. Y haré lo que sea que me pides. Cualquier cosa.

esto. Y haré lo que sea que me pides. Cualquier cosa . Sintiendo que se aflojaba

Sintiendo que se aflojaba la tensión de mí estómago, apreté la mano de Judah y suspiré de

alivio.

Lo sé, Judah. Estoy seguro de que eres tú y solo tú, que hace que este cometido sea soportable.

Judah sonrió por mis palabras y regresamos a observar los jardines. Judah se recostó, descansando sobre sus manos y comentó:

El Klan acaba de contactarme. Pondrán nuestro plan en acción hoy. Se enteraron de una entrega de dinero en efectivo, al norte de Georgetown, con uno de sus compradores más grande. Es el primer objetivo perfecto. El Klan dejará claro que quien sea que esté haciendo negocios con los Hangmen es un objetivo potencial. Entonces, entre los Grandes Magos del Klan y nosotros, podemos acopiar sus negocios perdidos.

La sonrisa de Judah se amplió y continuó:

Solo imagina lo que podríamos crear para nuestro pueblo, Caín. Con ese dinero podríamos hacer de verdad a la Nueva Zion un cielo en la tierra. Podemos cumplir la profecía. Estoy completamente agradecido que el hijo del gobernador Ayer desertara del Klan y se uniera a los Hangmen. Eso vertió gasolina en el fuego ya ardiente de los Caballeros Blancos. Con su venganza personal contra su hijo y el Club de Moteros por haberlo aceptado, estoy convencido de que el Klan no fallará.

Escuché las palabras de Judah, pero aseguré:

Los Hangmen son fuertes, Judah. Pasé cinco años pretendiendo ser uno de ellos. Su alcance va más allá de lo que el Klan o nosotros podamos competir por el momento. Para que

ganemos frente al MC, debemos esperar. Todo tomará tiempo, como dijo el gobernador Ayer. Debemos jugar nuestras cartas apropiadamente. No hacer nada para avivar el fuego. Si deciden atacar ahora, entonces enfrentaremos otra masacre como esa de la vieja comuna. No sobreviviríamos otro ataque.

Judah frunció el ceño, pero entonces aseveró:

Este ataque de la entrega por parte del Klan es un inicio. La guerra vendrá para todos nosotros, nos guste o no. Y para eso necesitamos su tráfico de armas. El Klan cumplirá sus ataques graduales, estoy seguro. Entonces nuestra visión para nuestro pueblo empezará.

Claramente podía imaginar este sueño en mi cabeza, pero cuando pensé en el Klan atacando a los Hangmens en una entrega, las entregas que solía comandar, repliqué:

Gente inocente morirá en el ataque. Los Hangmen siempre llevan sus negocios en público. La planificación y la organización encubierta, pero llevan los planes en público, para asegurarse de que nadie ataque sin ser visto.

La expresión alegre de Judah cayó.

Esta es la Guerra Santa, Caín. Vidas inocentes serán reclamadas, pero el Señor salvará sus almas. Sus muertes no deberían estar en tu conciencia. Es la forma en que debe ser.

estar en tu conciencia. Es la forma en que debe ser. No respondí al principio, pero

No respondí al principio, pero no me agradó, así que advertí:

Tienes que decirle a Landry que mantengan el número de vidas inocentes al mínimo. No pueden ser rastreadas hacia nosotros, si llega a las noticias. Nuestro anonimato es lo único

36 que nos protege a todos. Los pecadores en el mundo exterior no entenderán nuestras maneras. Seremos atacados y todo lo que hemos construido será destruido.

Judah exhaló.

Listo, hermano. Haré la llamada yo mismo.

Nos sentamos en silencio.

Podía ver a Judah observando a su consorte. Levantó la mirada e hizo una reverencia hacia ambos, pero rápidamente regresó a sus deberes.

Fruncí el ceño.

Tu consorte ha estado silenciosa últimamente, Judah.

Judah se sentó derecho, entrando en mi línea visual. Su expresión mostró que no estaba muy preocupado por este desarrollo.

Fue mi primera consorte. Me tuvo solo para ella por un tiempo, pero ahora he tomado otra. Está de mal humor por ello. Me miró y se encogió de hombros. Sabe que es la voluntad de Dios que tomemos muchas mujeres bajo nuestra guía, que les enseñemos a obedecer a los hombres y embaracemos muchas para esparcir el mensaje de nuestra fe. No puede superar sus celos. Si continúa resistiéndose, la obligaré a que lo supere.

Miré a la consorte cortando las hierbas.

¿Has tomado a otra? No lo sabía.

Judah suspiró.

La tomé pero no te lo conté. No tomas consortes por ser el profeta. No quería que envidiaras el hecho de que soy libre de tomar tantas como desee, sin necesidad de casarme.

Mi estómago se apretó a medida que pronunció estas palabras.

Judah, por favor no me ocultes nada. No tú.

Colocando su mano en mi nuca, me acercó para posar un beso en mi cabeza.

Nunca más. Lo juro.

Reclinándome, pregunté:

¿Cómo es ella? ¿Esta nueva consorte?

La sonrisa en el rostro de Judah fue inmediata.

Es increíble. Admito que se ha ganado mi aprobación. Es obediente y dispuesta a hacer lo que sea por la causa del Señor. Me fue presentada por el Hermano Luke. Asegura que nuestros hermanos aquí en Nueva Zion, están haciendo su parte en la expansión espiritual de nuestras mujeres.

Judah se enderezó y me miró.

De hecho, hay algunas que deberías conocer. Puede que te gusten. El hermano Luke tiene videos para que veas, de las mujeres que son mejores que el resto, mujeres que podrían ser tus esposas. Las únicas que son merecedoras del profeta.

Mis cejas bajaron.

únicas que son merecedoras del profeta. Mis cejas bajaron. 37  Soy para la Esposa Maldecida

37 Soy para la Esposa Maldecida como lo indica la profecía, Judah.

Nuestro tío tuvo muchas esposas. Seguramente siempre y cuando ganes la mano de la Maldecida finalmente, eso es todo lo que importa. La escritura no indica que debes tenerla a ella y solo a ella. Siempre estás solo. Es una existencia miserable, sin embargo podrías tomar a algunas mujeres para que estén a tu lado.

¿Hermano Judah? Una voz llamó desde atrás.

Cuando nos volteamos, el Hermano Luke estaba de pie en la puerta. Hizo una reverencia con su cabeza hacia mí, entonces le comunicó a Judah:

Hermano, he recibido la llamada que hemos estado esperando.

Judah extendió una mano indicando que ya iría. Justo cuando fue a levantarse, comentó:

Sé que piensas que este cometido es sofocante, pero estoy buscando maneras de ayudarte. Nuevos desarrollos para fortalecernos. Soy la Mano del profeta, mi deber es servirte y aconsejarte. Pero más que eso, soy tu gemelo. Y quiero ver todas las profecía de la Orden realizadas., lo juro Caín, nada me detendrá de cumplir esta meta por ti. Nada.

Suspirando, sintiéndome mejor por sus palabras, bajé la cabeza.

Gracias, Judah. Eso significa mucho para mí. Solo solo no hagas nada imprudente. Recuerda, nuestra salvación vendrá, pero tomará tiempo.

Judah me dio una palmada en la espalda, entonces desapareció en la mansión.

Solo con mis pensamientos, me incliné hacia adelante, pasándome las manos por el cabello, con los codos apoyados en las rodillas. La sirena sonó, llamando a nuestro pueblo para sus oraciones. Observé a los trabajadores comenzar a irse.

Pero la consorte de Judah se quedó quieta. Era como si no quisiera irse. Mantuve mi atención en ella, mirándola mientras cuidaba las hierbas. Entonces, levantó la cabeza y me vio. Un rubor profundo llenó de inmediato sus mejillas. La consorte se levantó rápidamente y se movió hacia donde rezaban. Mientras la observaba llegar al sendero del jardín, algo dentro de mí me empujó a llamarla.

¡Hermana Phebe!

Se detuvo en seco y con la cabeza gacha, se volvió hacia mí. Su cabello rojo brillante estaba recogido lejos de su rostro. Incluso desde esta distancia, podía verla morderse el labio inferior.

Ven aquí ordené, dándome cuenta de que ahora estábamos solos.

La hermana Phebe recogió el dobladillo de su vestido largo y se dirigió hacia mí. Cuando llegó al pie de la escalera, se detuvo. Su cabeza permanecía gacha, como era obligatorio en presencia del profeta del Señor.

Relájese, hermana le pedí.

La hermana Phebe relajó sus hombros, pero mantenía la mirada siempre abajo.

Mírame.

Al verla expulsar a un largo suspiro, levantó la cabeza y sus ojos azules se encontraron con 38 los míos. Estudié su rostro. Era bonita. Su piel era pálida, pero clara y suave, su cabello era sorprendente y sus ojos parecían cálidos. Podía entender por qué mi hermano la tomó como una de sus mujeres. La hermana Phebe miró hacia un lado mientras la miraba y, por un momento, pude ver rasgos de su hermana en su rostro. Pude ver a la maldita Delilah.

La consorte de Judah, balanceaba nerviosamente el pie. Entonces, me incliné hacia delante y pregunté:

¿Cómo está, hermana Phebe?

Los ojos de Phebe inmediatamente miraron los míos y tragó saliva.

Estoy bien, mi señor.

Sus labios comenzaron a temblar.

No creo que estés bien, hermana. No has estado actuando como sueles hacerlo, desde hace semanas.

Me detuve y vi como volvía a agachar la cabeza, luego agregué:

¿Es porque Judah ha tomado a una segunda consorte?

Levantando la cabeza, los ojos de Phebe se abrieron ampliamente por mi pregunta. Rápidamente negó.

No, mi señor.

¿Está segura? ¿Su cambio de humor no es por celos? Porque no hay lugar para los celos en esta comuna, ni en su corazón. Usted sabe que nuestra biblia condena la envidia y la codicia.

El rostro de Phebe adoptó una expresión firme y respondió:

Definitivamente, no estoy celosa, mi señor. Sé que tomar varias consortes es lo que recomienda nuestra biblia.

Dejando descansar los codos sobre las rodillas, le pregunté:

Entonces, ¿qué le pasa?

Iba a abrir la boca, cuando le ordené con firmeza:

Y no le mienta a su profeta.

La boca de Phebe se cerró de golpe.

Una sensación de vacío repentino llenó mi estómago. Entonces un pensamiento cruzó mi mente.

Judah no te ha hecho daño, ¿o sí?

Los labios de Phebe se separaron, pero negó. Intentó hablar, pero entonces algo la detuvo.

Habla le exigí.

Phebe movió la cabeza, negándose.

Lo que me está preocupando es pecaminoso, mi señor. Está mal, pero al mismo tiempo, no puedo dejar de pensar en ello.

Traté de imaginar qué podría ser pecaminoso para ella, entonces recordé que evadió la llamada para ir a rezar.

entonces recordé que evadió la llamada para ir a rezar. 39  ¿Es por estos pensamientos

39 ¿Es por estos pensamientos que se ha perdido las oraciones?

Phebe vaciló y luego, a regañadientes, asintió.

Soy impura. No soy digna de una oración.

Las lágrimas llenaron sus ojos y me encontré poniéndome de pie. Bajé los escalones hasta pararme justo delante de ella. Phebe, tan cerca, estaba temblando. Estirando la mano, puse mi dedo debajo de su barbilla, hasta que sus ojos se enfrentaron con los míos.

Una lágrima cayó por su mejilla.

Dime qué es lo que temes que es pecado.

Phebe trató de apartarse.

¡No! le ordené. Se quedó paralizada. ¡Me lo dirá, ahora!

El labio de Phebe tembló, pero se obligó a susurrar:

Es es mi hermana. Es mi Rebek corrigió el nombre. Es mi Delilah.

Inmediatamente dejé caer mi mano.

Phebe bajó la cabeza una vez más.

Le dije que era pecaminoso, mi señor. Está mal que siga pensando en ella. Que siga pensando en lo que le hicieron hace ya tantas semanas.

Di un paso atrás.

Pensé en el rostro de Delilah cuando le ordené que me confesara sus pecados, cuando había sido recuperada de los Hangmen. Se había negado. Y me había lavado las manos en lo que

a ella respectaba. Era la hermana de Mae. No podía tratar con alguien que Mae amara. Seguía siendo mi debilidad.

Judah se hizo cargo de su instrucción, mientras que me recluí para expiar mi debilidad sobre esa mujer. Salomé. Mi destinada esposa.

Nunca le pregunté a Judah qué se le hizo a Delilah. No podía. No me atrevía a escuchar qué castigo recibió por desobedecer nuestras normas.

Phebe interrumpió mi reflexión. Levantó la cabeza y gritó:

¡Señor!, no puedo sacarme de la cabeza las imágenes de lo que le hicieron. De cómo estaba cuando la encontré en la colina de la Perdición, colgada de una estaca y siendo limpiada espiritualmente por los hermanos. Sollozó y continuó: Y luego viendo a los hombres del diablo venir a buscarla. De lo que, furiosos, les hicieron a los hermanos.

Tragué saliva mientras hablaba de los hermanos caídos, de sus castigos, de Delilah, de los Hangmen irrumpiendo en mi comuna sin ser vistos, cortando el único vínculo que todavía me quedaba con Mae.

Poniéndole una mano en el hombro, la tranquilicé.

Claramente, que viera eso fue demasiado para usted, hermana. Al igual que el haber visto los cadáveres de los hermanos.

Phebe lloró con más fuerza y sacudió la cabeza.

No susurró.

con más fuerza y sacudió la cabeza.  No  susurró. 40 Retiré mi mano. 

40 Retiré mi mano.

¿No qué?

Respirando fuerte, Phebe se secó los ojos y luego confesó:

Peco porque me regocijo en lo que hicieron los hombres del diablo. Estoy feliz de que mataran a nuestros hermanos. Sus ojos azules miraban fijamente al frente, desenfocados.

Después de lo que le acababan de hacer a Delilah, estaba feliz. Fueron más allá de lo que Judah les había ordenado, a pesar de que lo que había ordenado no se basaba para nada en nuestra

biblia. Pero

pero no podía hablar. No me atrevía a cuestionar una orden de la mano del profeta.

Con los ojos fijos en los míos, explicó fríamente:

La violaron. Se la llevaron, la lastimaron una y otra vez. Pero ese no se suponía que

Judah les ordenó que la hicieran sufrir. Por supuesto, no se suponía que

fuera su castigo. Judah

lo escuchara. Pero

pero así fue.

Aclarándose la garganta, enderezó los hombros y continuó:

Cuando los hombres del diablo se llevaron a Delilah, cuando el hombre con el cabello

largo y rubio la salvó y la abrazó protectoramente en sus brazos

Yo estaba feliz.

Phebe se pasó la mano por la frente, claramente estresada.

Lo que acababa de contar corría por mi mente. ¿Judah había solicitado un castigo no basado en

nuestra biblia? ¿Habían puesto a Delilah en una estaca? ¿La habían

tomado repetidamente?

Phebe me estaba mirando, pero bajé la mirada.

Mi señor, creo que si usted hubiera determinado el castigo, no habría sido de esa naturaleza. Contuvo el aliento y, valientemente, preguntó: ¿Tengo razón?

Luché para respirar ante la idea de lo que Phebe me había descrito tan gráficamente. Pero estaba equivocada. ¿Seguro que lo estaba?

Me recompuse, entonces cuestioné:

¿Usted estuvo atada a un árbol, o no? Judah informó que su consorte fue encontrada atada a un árbol, deshidratada y afligida.

Lo que parecía esperanza desapareció rápidamente de los ojos de Phebe.

Sí, mi señor.

Cruzándome de brazos, probé a decir:

¿Quizás puede que no haya visto lo que cree que vio?

Yo Su boca se abrió y cerró rápidamente.

Los hombres del diablo la ataron, hermana. Su cuerpo estaba herido cuando la encontraron, ¿no?

Asintió.

Debido a las muchas horas que estuve allí, no porque esos hombres me lastimaran.

Entonces parpadeó de nuevo. De hecho, el hombre con el cabello largo y castaño que me

Dejó de hablar

con el cabello largo y castaño que me  Dejó de hablar 41 ató fue suave.

41

ató fue suave. Y él

me miró todo el tiempo. Había algo en sus ojos. Él

cuando sus mejillas se pusieron rojas.

Mi mandíbula dolía por lo duro que estaba apretando los dientes. Creía en Judah. Creía

que mi hermano no habría aprobado tales actos contra la maldita Delilah.

Miré a Phebe de nuevo. Sus grandes ojos me miraban, demasiado intensamente.

Me dio un vuelco en el estómago cuándo me di cuenta de que esto podría ser un ardid. Conteniendo mi enojo, le pregunté:

¿Seguro que no está simplemente amargada porque Judah haya tomado a una segunda consorte? ¿Una que, según su propia confesión, es una consorte perfecta? ¿Y todo esto, esta imaginación, no es más que para recuperar su atención?

El rostro de Phebe palideció a un blanco sepulcral.

No, mi señor.

Pero, ¿puede ser que lo hubiese imaginado todo debido a su deshidratación y por estar muchas horas amarrada, incapaz de moverse?

Phebe se detuvo y luego, finalmente, sus hombros se hundieron.

Sí, mi señor.

El alivio llenó mis venas y di un paso atrás.

¿Tiene obligaciones que cumplir esta noche, hermana?

respondió. Soy la hermana sagrada principal. Tenemos que salir de la comuna esta noche para difundir el amor del señor.

No le espeté. Phebe se estremeció. Entrará en reclusión hasta que se libre de sus pensamientos pecaminosos. Informaré a Judah.

Phebe abrió los ojos como platos.

Pero, mi señor. Judah, él…

No me cuestione, Hermana grité fríamente.

Phebe inmediatamente cayó al suelo, postrándose a mis pies.

Lo siento, mi señor.

Dándome la vuelta, dejé a Phebe en el suelo. Subí rápidamente las escaleras, corriendo hacia la soledad de mi mansión. Con cada paso, pensaba en lo que Phebe había dicho de Judah, de Delilah, de los hermanos caídos.

Y con cada paso, me dije que lo que había estado divagando, que simplemente no podía, de ninguna manera, ser cierto. Que Judah, sencillamente, no era capaz de tal crueldad, de tal depravación. Y nunca rompería los edictos de la sagrada escritura, nunca desafiaría lo que creemos que es cierto.

escritura, nunca desafiaría lo que creemos que es cierto. 42 Era mi hermano. Nunca me traicionaría

42

Era mi hermano.

Nunca me traicionaría de tal manera.

Seis

Seis I ba detrás de Ak, Vike a mi derecha, Hush y Cowboy yendo en la

I ba detrás de Ak, Vike a mi derecha, Hush y Cowboy yendo en la retaguardia en la camioneta. Era una verdadera caída rápida, Georgetown, con lo que estaba jodidamente bien. Mierda, me sentía tan inquieto que apenas podía manejar.

Estacionamos en la abarrotada calle principal. Había gente por todos lados, pero mantuve

mi cabeza hacia delante, apretando mi mandíbula, intentando no enloquecer. Styx no había

querido que estuviese en esta operación. De hecho, me lo prohibió. Dijo que no me había encontrado bien desde que volví del hospital. Dijo que pensaba que yo era una puta maldición para esta entrega de dinero.

Casi me rompí. Iba a todos lados con AK y Vike. Estaba con ellos en cada entrega. Este

era el trato de AK, y, joder, eso significada que yo iba a ir.

AK le había dicho a Styx que me necesitaba, que me vigilaría. Tuve que morder mi puta lengua ante eso, pero Vike me había susurrado que mantuviese la boca cerrada. Styx lo permitió, 43 pero me advirtió que estuviese calmado.

Sacudiendo la cabeza para concentrarme, vi a AK levantar la mano y señalar a la izquierda. Nos dirigimos a ese lado de la calle. Una mucho más tranquila que la principal. Menos testigos.

Al ver el auto del checheno, paramos. AK bajó de su moto. Vike y yo nos quedamos unos pocos metros más atrás. Hush y Cowboy se detuvieron justo detrás. Los escuché salir de la camioneta y caminar al frente.

Entonces, una avalancha de calor cegador atravesó mi cuerpo. Había estado pasando más y más desde que había sido atado en el jodido hospital durante semanas. Curvé mis manos, afiladas uñas cavando en mis palmas. Conté mis respiraciones, dentro y fuera, reprimiendo el ansia de sacar mi cuchillo en medio de una calle pública.

¿Estás bien, hombre? Escuché desde atrás. Volví mi cabeza, Cowboy me miraba, sus gafas ahora en su mano, un Stetson oscureciendo sus ojos entrecerrados. Se encontraba justo al lado de Hush, mi hermano de raza mixta con ojos azules brillantes. Los recientemente parcheados hermanos Cajun, se hallaban siempre juntos.

Gruñí, justo cuando otra oleada casi me bajó de mi jodida moto.

Él está bien dijo Vike, en frente de mí. Fijé mi atención hacia delante, viendo a AK hablar con un chico en traje.

Mientras mis uñas cavaban, vigilé a la gente en las calles. Hombres, mujeres, niños. Entonces, mi mirada se detuvo en una mujer sosteniendo a un pequeño bebé en sus brazos, un pequeño niño en su costado, agarrando su vestido.

Como si me golpearan en la espalda con una palanca, todo el aire dejó mis pulmones. Mis uñas se hundieron más en mi palma. La mujer estaba sonriéndole al pequeño niño, luego, al bebé. Podía sentir mi cuerpo temblando. Podía notar mi estómago apretándose.

Cierra la jodida boca, chico, y ve ahí abajo. Escuché su voz decir en mi cabeza. Los pecadores pertenecen a la oscuridad.

Luego, pude escucharla rogar. Déjalo solo. Por favor, sólo déjalo solo…

Parpadeé. Sacudí mi cabeza, intentado desesperadamente hacer desaparecer las voces. Dirigí mi mirada hacia AK. Él todavía estaba hablando con el checheno. Podías escuchar los quejidos y gruñidos venir de mi garganta. Desmonté.

La cabeza de Viking se volvió hacia mí.

¿Flame? dijo lentamente, pero no lo miré. Necesitaba que AK se diese prisa. Tenía que salir de este jodido lugar. Miré a mi derecha. La mujer todavía estaba ahí con el bebé y el chico. Iban a cruzar la calle. Entonces, me puse pálido.

El niño pequeño me estaba mirando mientras esperaban. Sus ojos me observaban a mí, sólo a mí. Señaló mi moto y le dijo algo a su madre. Ella le sonrió. Su madre le sonrió. Luego, él saludó. Mis uñas

Su madre le sonrió . Luego, él saludó. Mis uñas 44 . No podía aguantar la

44

. No podía aguantar la oscuridad. No podía resistir la jodida oscuridad.

Estaba se clavaron más fuerte. Pero el vómito estaba subiendo por mi garganta. El dolor

de

las uñas afiladas no quitó la sensación enferma de mi estómago, del vómito ascendiendo por

mi

garganta. Me quedé quieto, mirando al chico saludar cuando empezó a cruzar la calle, y me

congelé.

Mis ojos se llenaron con puntos negros. Mi garganta se estaba cerrando, cuando la oscuridad surgió perdiendo mi cordura.

Flame. Hermano. Joder, necesitas calmarte. Necesitas respirar. Estás gruñendo en voz alta. Mierda, llamas la atención. Vike se encontraba frente a mí, pero los puntos negros desdibujaban su rostro. Estás teniendo uno de tus ataques. Intenta respirar.

Las llamas dije mientras mis dedos empezaron a arañar la piel de mi garganta. Las llamas me ahogan. Joder, me están ahogando.

¡Mierda! espetó Viking. Vi a AK volviéndose para mirarme. Sus ojos me encontraron. Rápidamente, le dijo algo al checheno.

AK empezó a acercarse. Conté sus pasos apresurados. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete…

Entonces, tres altos y repentinos disparos resonaron en la calle, el claro sonido de una pistola perforando mi cabeza.

¡Agáchense! gritó Hush desde atrás. Pero no podía. Mis ojos escanearon la calle, observando a la gente caer al suelo. Habían disparado al checheno. Su cuerpo tumbado en el suelo, sangre goteando de su cráneo.

Mi cuerpo quemaba, ardía con la necesidad de matar mientras buscaba a los tiradores. Luego, un grito agudo y alto casi hizo estallar mis oídos. Corrí hacia delante. Pero, cuantos más gritos venían, más enloquecía.

Entonces, me detuve, mi corazón latiendo demasiado deprisa, puntos negros seguían llenando mis ojos. Habían disparado a la madre. El niño pequeño se encontraba sentado a su

lado, llorando… y el bebé… el bebé ya no estaba en la manta blanca. Se hallaba en el suelo. Sus piernas pateaban. Sus brazos se agitaban. Su rostro estaba rojo por el llanto.

Eché un vistazo al niño pequeño que se encontraba al lado de su madre. Lloraba, esta vez, mirando al bebé en el suelo. Pero él no podía tocarlo. Joder, no podía tocarlo.

Entonces, me miró. Me miró y abrió sus brazos. Su rostro suplicante. Dispararon a su madre, pero él abrió sus brazos hacia mí.

El dolor se apresuró a mi cabeza y mis manos se hicieron puños a mis lados. El chico gritaba, todavía con sus brazos abiertos. El bebé seguía en el suelo, llorando. Entonces, el chico se movió. Empezó a gatear hacia mí. Sus ojos oscuros observándome, pero yo estaba clavado en el suelo. Gateaba hacia mí, esperando que lo sostuviese… que lo tocase.

No, no, no… Se estaba acercando, todavía no podía moverme.

Sus gritos se hicieron más altos. Los jodidos gritos del bebé se hicieron más altos.

Los chillidos estaban llenando mi cabeza a punto de reventar. Envenenaban mi cabeza. El chico seguía acercándose.

Tenía que moverme. Joder, tenía que alejarme.

Entonces, el chico se detuvo a mis pies.

Extendió el brazo. Casi tocó mi pierna. El sentimiento de ira se prendió, rugí:

¡NO!

45 El chico retrocedió sorprendido. Me di la vuelta. Hush y Cowboy estaban corriendo hacia mí. Me pasaron y vi a Hush tomar al chico. Vi a Cowboy tomar al bebé. Los dejaron con una mujer en la calle, que estaba hablando por teléfono.

Los gritos se hacían más altos en mi cabeza, gritos que no podía parar. Los gritos del bebé. Los gritos del niño… joder, ahí estaban sus gritos… ¡En mi cabeza, eran sus gritos!

¡Para! aullé, mientras AK y Viking corrían hacia mí.

Cuando me alcanzaron, AK levantó sus manos.

Flame, joder. Fue todo lo que pudo decir.

Mis ojos se abrieron.

Necesito sangre gruñí. Necesito matar.

Fueron al norte informó Viking. Escuché el ruido de una moto corriendo por la carretera. Joder, no dudé en moverme.

Me apresuré a mi moto. En segundos, estaba haciendo polvo la carretera, AK y Viking detrás de mí. Escuché el camión, escuché a AK llamarme, pero no desaceleré. Tenía que matar a los cabrones. Tenía que matar a los hijos de puta que dispararon a la mujer. Que hicieron llorar al niño. Que hicieron gritar al bebé.

Con la garganta tensa, aullé mientras aumentaba la velocidad. Y, entonces, pude verlos. Dos motocicletas delante. Dos motos sucias. Dos hombres blancos en baratas motos sucias… los tiradores.

Aceleré cuando dejamos los límites de la ciudad, nada más que tierras de cultivo aparecieron a la vista. Sin autos en el camino. No había nada más que los hombres muertos por delante y yo. A los que me fui acercando. Los que pagarían por los gritos.

Los estaba asediando. Los hombres conducían al lado del otro. Uno de ellos miró hacia atrás. Trataron de aumentar la velocidad, pero fui más rápido.

Mi Harley se acercó. Maniobré para colocarme al lado de los maricas. Sus rostros estaban

llenos de miedo cuando me vieron correr junto a ellos. La mirada en sus ojos volvió mi sangre lava fundida, escaldando mis venas. Y necesitaba sacarlo. Necesitaba que las llamas salieran.

Necesitaba matar.

Levantando la pierna, di una patada, golpeando la rueda delantera de la moto más cercana

a mí. Ésta se alejó, chocando contra el marica a su derecha, ambos estrellándose en la cuneta.

Los idiotas gritaron mientras colisionaban con la alta hierba. Reduje la velocidad de mi Harley y, retrocediendo, la detuve. Los bastardos gateaban, tratando de escapar. Todo lo que podía ver era rojo. Metí la mano en mi cinturón, saqué mis dos cuchillos favoritos y me acerqué

a matar.

Mis fosas nasales se ensancharon. Mi piel picaba con el impulso de destrozar a los cabrones. De hundir mi hoja en su carne. De ver la sangre derramarse en el suelo.

Sonreí con entusiasmo, los músculos de mis brazos se tensaron, sosteniendo mis cuchillos. Se habían roto algunos huesos en el accidente. No podían escapar. Eran míos para matar. Sus vidas eran mías para tomar.

Entraron en pánico al ver que me acercaba. Lamí el borde de mi cuchillo, saboreando el gusto metálico del acero en mi boca. Mi polla se endureció. Se puso dura al imaginar que apuñalaba su carne. Que los oía gritar. Que los oía gritar como al pequeño niño. Como al

gritar. Que los oía gritar como al pequeño niño. Como al 46 pequeño bebé. Grité. Solté

46 pequeño bebé.

Grité.

Solté un rugido y me lancé por el primer hombre que vi. Enviando el extremo romo de mi cuchillo hacia su rostro, lo tiré y me coloqué a horcajadas sobre sus piernas. Inclinándome hacia delante, vi sus ojos abrirse con miedo, y sonreí. Sonreí, sabiendo que mi jodido rostro era la última cosa que vería.

Poniéndome un cuchillo entre los dientes, agarré su garganta, aplastándolo en el suelo. Podía sentir su pulso bajo mi mano. Podía sentirlo acelerarse.

Lo sentiría detenerse.

Levantando mi cuchillo, clavé la primera puñalada en su estómago.

Uno siseé mientras la espalda del marica se arqueaba. Dos. Golpeé de nuevo, oyendo el desgarro de la carne bajo mi cuchillo. Mi corazón latía de emoción. Tres gruñí cuando apuñalé su estómago una vez más. El marica trató de moverse, trató de gritar, pero bloqueé sus gritos. No más gritos.

¡No más jodidos gritos!

Cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez. Corté su estómago, su sangre salpicó mi pecho desnudo. La sangre caliente recubrió mi piel.

El marica murió, sus ojos se volvieron vidriosos. Pero necesitaba un once. Sacando mi

cuchillo, lo levanté. Luego, con un fuerte rugido, lo clavé directamente en su frente, dividiendo

su cráneo.

Quitando la hoja de su cabeza, me puse de pie. El otro imbécil se alejaba gateando. Mis músculos se contrajeron mientras me acercaba. Me escuchó y miró hacia atrás por encima del hombro, gritó:

Joder, por favor. Mierda, no me mates.

No hice caso de sus súplicas. Pero seguía gritando, chillando como un puto marica. Su voz me enfureció.

Necesitaba morir.

Inclinándome, le agarré el cabello, echando su cabeza hacia atrás para desnudar su garganta. No esperé esta vez, la necesidad de derramar sangre ardía demasiado fuerte. Levantando la mano, enterré la hoja en su garganta… una vez, dos, tres veces, cuatro. Y conté todas. Conté cada estocada, su sangre salpicó mis brazos y mis mejillas. Conté de uno hasta once hasta que ese hijo de puta estaba completamente muerto.

Pero las llamas eran todavía demasiado fuertes en mis venas. Las muertes no se llevaron

sus gritos resonaban en mi cabeza. Esos

los gritos. Los chillidos se encontraban en mi cabeza fuertes gritos. Entonces, los mudos. Luego, el silencio.

El puto silencio.

Entonces, pensé en su rostro. Y no lo pude tocar. Cuando necesitaba que lo tocara, no pude. Porque era el mal. Tenía el mal en mis venas.

Las llamas. Tenían que irse. Todas tenían que salir. Finalmente todas, de una vez por

todas
47

otro.

Me tambaleé a través de la zanja. Se me cayó un cuchillo al suelo y apreté mi agarre en el

¡Mierda! ¡Flame! No, hermano. Detente. Háblame. ¿Qué coño está mal? ¡Háblame!

AK estaba allí, me hablaba, pero el sonido de las llamas rugiendo,

llenaban mis oídos, quemándome por dentro. Vi su boca cuando levanté mi cuchillo y corté mi estómago. Siseé al sentir mi carne abrirse. Cerré los ojos al sentir algunas de las llamas alejándose.

Pero necesitaba más. Necesitaba que se fueran. No podría vivir con los gritos en mi cabeza.

Corté mi brazo. Rajé mi pecho. Y la sangre se derramó. Pero las llamas se hallaban todavía en mi interior, podía sentirlas bajo mi piel. Los gritos se encontraban todavía dentro de mí. Sus gritos, sus gritos se encontraban todavía en mi interior. Sus gritos. Sus gritos mientras él la hería, mientras él la golpeaba.

Las lágrimas descendieron por mis mejillas al pensar en su pequeño rostro. Su pequeño rostro gritando. Sus pequeñas manos extendiéndose hacia mí. Pero no le podía tocar. Era malvado. Tenía el mal en mi sangre. Le haría daño. Le haría daño.

Levanté la cabeza. AK

Registré movimiento. ¿Cabello rojo? Entonces, vi a Vike.

Flame, para. ¡Mierda, vas a matarte! No quiero tocarte, hermano, pero por dios que lo haré si no te detienes, joder.

No gruñí, y di marcha atrás, mi cuchillo se encontraba frente a mí. Vike se detuvo. Me miró mientras levantaba mi cuchillo y cortaba mis abdominales.

Pero no fue suficiente. No se iban. Nada de eso. Mi cabeza estaba demasiado llena. Todo

se encontraba demasiado lleno; mi pecho, mis venas, mi cabeza

todo demasiado lleno.

De repente, una mano sacó mi cuchillo de la mía. Lo intenté alcanzar, pero un brazo me

agarró por detrás.

Mi cuerpo temblaba cada vez más fuerte mientras el brazo se curvaba alrededor de mi

garganta. Se apretó y rugí. Luché para liberarme. Pero la mano era demasiado fuerte. Otro par

de manos agarraron mis brazos. No me podía mover. ¡No podía moverme! Y, ahora, más manos

me tocaban. Tocaban mi piel. Evitando que las jodidas llamas salieran.

¡Métanlo en la puta camioneta! Vamos a tomar las motocicletas y deshacernos de los muertos. Llamaré a Smiler, necesitamos más hombres aquí. ¡Joder! ¡Devuélvanlo al complejo antes de que su culo loco nos mate a todos!

Los puntos negros me llenaron los ojos cuando el brazo alrededor de mi cuello bloqueó

mi respiración. La oscuridad se acercaba, no podía soportar la maldita oscuridad.

Joder, Flame. ¿Qué coño está pasando? gritó alguien, pero me desvanecía. Podía sentir la oscuridad viniendo a mí.

me desvanecía. Podía sentir la oscuridad viniendo a mí. 48 — ¿Qué demonios salió mal, AK?

48

¿Qué demonios salió mal, AK?

Joder, quién sabe, pero creo que el día ha llegado.

¿Qué día?

El día en que Flame se ha roto de una vez por todas.

¡Mierda! gritó una voz.

Luego, vino la oscuridad, pero, ¿las llamas?

Las llamas y los malditos gritos se quedaron.

Siete

Siete V iking irrumpió a través de los árboles que conducían desde su cabaña hasta la

V iking irrumpió a través de los árboles que conducían desde su cabaña hasta la casa Mae y Styx y mi corazón empezó a acelerarse. Algo le había sucedido a Flame en su corrida. Lo supe cuando no se presentó al caer la noche como lo habíamos

planeado. Y lo que sea que fuera lo había alejado de mí por dos días.

Dos largos días.

Y sus mejores amigos AK y Viking también habían estado desaparecidos. Mis nervios estaban destruidos preguntándose ¿qué pudo haberle pasado? Y la manera en que Viking se había apresurado, la manera en que había entrado en esta cabaña justo ahora, había enviado un escalofrío de miedo por mi columna.

De repente, voces elevadas sonaban desde la sala de estar directamente abajo.

Era Viking. Reconocía su voz.

49 Me acerqué a la puerta cerrada. Mi mano se cernió sobre el pomo de la puerta, pero sólo miraba. El miedo me sostenía en su agarre. Pero luego la voz de Viking flotó por las escaleras.

Pero luego la voz de Viking flotó por las escaleras. Su frenética voz su voz angustiada

Su frenética voz

su voz angustiada y molesta.

Flame, pensé, él estaba aquí por Flame.

Moviéndome por instinto, mi mano aterrizó sobre el pomo y me deslicé a través de la puerta, una cacofonía de ruidosas voces abrumaron mis sentidos.

Calmando mis nervios, me deslicé escalera abajo. En el rellano de la planta baja me deslicé en las sombras. Ahí esperé y escuché.

Lo ha perdido jodidamente esta vez, Styx. Malditamente loco. No sé qué demonios hacer. ¿Qué va a pasar con él?

Pude ver a Viking caminando por la habitación, Styx y Ky sentados escuchando el comentario saliendo de la boca de Viking. El resto de los Hangmen miraban, confusión y temor grabados en sus rasgos.

Viking, quien lucía cansado y descuidado, estaba revestido con sangre seca sobre su camisa. Corrió su mano por su desordenado pelo largo de color rojo.

Simplemente está desquiciado, muy mal. Y por dos días no se ha calmado. ¡Joder! La voz de Viking se atrapó en su garganta y un gemido ahogado se escapó de sus labios. Tuvimos que tocarlo, restringirlo. Y le juré a mi hermano que eso nunca sucedería. La forma en que sus ojos me miraron, como si no pudiera creer que lo había traicionado. ¡JODER!

Ky se inclinó hacia delante.

Cálmate, Vike. Tenemos que malditamente pensar.

Viking se atragantó con una risa sin humor.

¿Calmarme? No lo viste, hombre. Creo

creo que esta vez lo hemos perdido. No estoy

seguro si va a estar bien otra vez. Y no sé qué lo provocó. No sé qué vio que lo empujó sobre el

borde. Sí, hubo un tiroteo, pero el hermano ha estado en más tiroteos de los que puedo contar. Era como si estuviera viendo algo en su jodida cabeza. Viendo algún recuerdo en su cabeza como si fuera jodidamente real.

Viking se agachó hasta el suelo y con las manos en su cabeza, dijo:

Si ni yo, ni AK pudimos calmar lo jodido, ¿quién demonios puede? susurró Viking con una voz dolorida.

El silencio llenó la habitación. Todos los hombres estaban en silencio, heridos, con dolor emocional. En lugar de que el miedo se apoderara de mi cuerpo, algo dentro de mí se encendió. El rostro de Flame entró en mi mente e hizo que mis pies se movieran hacia adelante. Caminé lentamente hasta asumir una posición en el grupo debatiente.

Yo susurré en voz alta, cuando salí de las sombras. Todos los hombres me miraron con obvia incredulidad, pero me trague todo mi miedo y ofrecí: Déjenme intentar. Déjenme tratar de calmar a Flame.

Enderecé mis hombros, encontrándome con los ojos escrutadores de Styx. No se movió de su asiento en el sofá. Ky miró a Styx, y luego a mí.

de su asiento en el sofá. Ky miró a Styx, y luego a mí. 50 —

50

Maddie, esto es asunto del club. No puedes estar aquí.

Ignoré a Ky, y di un paso hacia adelante. Ni una vez quité mis ojos de Styx.

Déjame intentarlo. Déjame ir con Flame.

Joder escupió Ky, pero pude ver en los tranquilos ojos de Styx que estaba pensando en ello.

Girándome hacia Viking, quien me miraba con su boca abierta, dije:

Déjenme intentar. Yo

siento que puedo ayudar.

¿Maddie? La voz de Mae llamándome desde el pasillo me tensó. Cuando me di la vuelta, ella y Lilah estaban de pie lado a lado, sus bonitos rostros enmascarados en sorpresa.

Mae miró a su esposo, luego entró en la habitación.

Maddie. No puedes. Flame

No me hará daño mordí de vuelta con completa convicción.

Flame no está bien en este momento. Podría hacerte daño.

Está jodidamente loco, Madds. No es el Flame que conoces. Escuché a Ky, pero negué con mi cabeza. Fue entonces cuando Viking se paró a mi lado. Me estremecí ante su proximidad, pero me negué a retroceder de lo que estaba decidida a hacer.

Tiene razón dijo Viking con voz áspera, mi atención disparándose directamente hacia su rostro. Viking le hablaba directamente a Styx. En este momento reconozco que mataría a cualquier marica en su camino, incluidos AK y yo. Pero esta pequeña dijo Viking, señalándome. No lo sé. A pesar de cuan jodido e ido está en este momento, ella puede ser nuestra única maldita esperanza.

¡No! gritó Mae, cuando Styx comenzó a señalarle algo a los hermanos. Mi corazón latía tan fuerte como las fuertes lluvias de una tormenta golpeando una ventana. No sabía lo que se decía y de la nada, una oleada de ira inflamó mi alma.

Los hermanos comenzaron a discutir entre ellos. Mae estaba suplicándole a Styx que rechazara mi solicitud. Y negué con candente ira, incandescente al ser ignorada. Había sido ignorada lo suficiente en mi vida, dejada de lado, considerada como débil y sin importancia.

No ahora. No hoy.

¡Alto! grité por encima del volumen de voces frenéticas, mi voz fuerte e inflexible. De repente, la habitación quedó en atónito silencio. Todas las miradas centradas en mí.

Fijé mis ojos en Styx.

No necesito tu permiso. Soy una mujer adulta y no voy a ser regañada como si fuera una niña.

—Maddie… —Mae trató de calmarme, pero me aparté de sus brazos abiertos y sacudí mi cabeza.

¡Basta! Mae se echó hacia atrás con sorpresa. Haré esto.

Pero, hermana, es peligroso dijo Lilah nerviosamente.

Hemos estado en mayor peligro que esto en nuestras vidas, Lilah. Y Flame me salvó. Dos veces. Si es mi turno de ser su salvadora, entonces con mucho gusto me adentraré en el fuego.

Miré a Viking y ordené:

Llévame con Flame.

51 Viking ni siquiera miró a Styx por permiso, simplemente me llevó a la puerta. Cuando pasé a Mae, ella miró a Styx.

Iré con ella. Cerré mis ojos luchando contra mi ira. Pero cuando Mae se colocó a mi lado, encontré su presencia tranquilizadora.

Me volví hacia Lilah, quien estaba de pie en un costado de la habitación, la punta de su pulgar en su boca. Rápidamente me acerqué y dije tranquilamente:

Estaré bien.

Los ojos azules de Lilah bajaron. Tomando mi mano, susurró:

Por favor, reconsidera esto, Maddie. Déjaselo a los hermanos. La idea que salgas herida, que seas lastimada por el único hombre a quien nunca le has temido, me llena de pavor.

Apretando la mano de Lilah, dije:

Esa es la belleza del libre albedrío, Lilah. Elegimos nuestras propias acciones. A diferencia de la comuna, aquí somos los dueños de nuestro destino. Iré con Flame. Que pase lo que tenga que pasar.

Maddie, he escuchado cosas en los últimos dos días sobre Flame. Y por lo que he escuchado ser descrito, suena poseído. Me temo que tiene maldad corriendo a través de sus venas. La forma en que se comporta, la manera en que se corta. La oscuridad de su alma.

Bufé con incredulidad.

Y desde hace años, hermana, nosotros, tú, Mae, Bella y yo, fuimos vistas como malvadas por naturaleza debido a nuestras apariencias. Lo creíamos. Nunca dudamos de la escritura que afirmaba que así era. Creo que tal vez, si te dicen algo con la suficiente frecuencia, terminas por

creerlo. Pero tal vez, solo tal vez, alguien entra en tu vida y te hace cuestionarte a ti mismo. Hace que creas que eres digno de algo.

Lilah desvió la mirada, luego suspiró en derrota.

¿Como Ky hizo conmigo?

Asentí y añadí:

Al igual que Flame hace conmigo.

Lilah jadeó ante mi confesión, y luego dijo:

Pero apenas has hablado con él. ¿Cómo puedes pensar de esa manera?

Sonreí, recordando su deseo de tocarme el rostro. Su mano temblorosa flotando en el aire y respondí:

¿Cuáles son las palabras? A veces el simple pestañeo de un par de ojos o el rubor de la piel revela todo lo que necesitas saber. Las palabras pueden herir. El silencio puede curar.

saber. Las palabras pueden herir. El silencio puede curar. 52 Una lágrima cayó de los ojos

52

Una lágrima cayó de los ojos de Lilah. Su agarre se apretó.

—Madd…

Me necesita, Lilah. Me salvó de Moses, de todos los hombres que han

Shh

han

Lilah me tranquilizó. Tratando de alejar de mi mente nuestros días en la

comuna, dije:

Ya no estaría viva sin él. Ahora es mi turno de pagar de regreso.

Aceptando mi inquebrantable determinación, Lilah me jaló hacia su pecho. Cuando me soltó, Ky estaba a nuestro lado. Lilah se giró hacia Ky y colocó su mano sobre su brazo. Ky asintió sin que Lilah dijera una palabra.

Estaré con ella, bebé. No te preocupes.

Mientras Lilah presionaba un beso en los labios de Ky, salí de la casa. Mae, Styx y un ansioso Viking, esperaban por mí afuera. Entonces Ky salió corriendo por la puerta y se unió a nuestra pequeña fiesta.

Viking miró hacia mí.

¿Estás segura de esto, pequeña?

Un paralizante nerviosismo de repente me poseyó, pero lo escondí lo mejor que pude.

Sí.

Mae caminó a mi lado, sosteniendo con fuerza la mano de Styx. Podía ver la preocupación ensombreciendo su hermoso rostro. Cuando Styx soltó su mano y envolvió su brazo alrededor de sus hombros, acercándola más cerca de su pecho, me sentí culpable.

Estaré bien, Mae dije, cuando atravesamos la línea de árboles y bajamos al terraplén cubierto de hierba.

Mae estuvo callada, luego simplemente respondió:

Lo sé. Eres tú, Maddie. Eres la persona más valiente que conozco.

Este inesperado cumplido casi me hizo tropezar sobre mis pasos. Me encontré mirando hacia Mae. Ella sonreía. Su confianza en mí me hizo sentir como si midiera tres metros.

Viking nos condujo por el sendero hacia el grupo de cabañas de Flame, AK y Viking. Gritos de agonía estallaron de repente. Mi sangre se congeló ante los gritos de dolor y bramidos de tortura que venían de las cabañas en la base de la colina.

Tan pronto como Viking escuchó los gritos, aumentó la velocidad y se apresuró hacia adelante.

¿Es él? preguntó Ky incrédulo, mientras tratábamos de seguir.

Viking corrió su mano a través de su cabello.

Sí. ¡Mierda! contestó. Mientras más nos acercábamos, los gritos se volvían más fuertes. Esta vez un genuino miedo cortó mi respiración. Hubiera estado segura, antes de esta noche, que la humanidad no era capaz de sonar tan salvaje. Pero no tenía ninguna duda de que el Flame que conocía no era el hombre emitiendo esos sonidos. Este Flame estaba deshecho. Este Flame tenía un agonizante dolor.

Dios mío escuché murmurar a Mae en voz baja, pero mantuve mi enfoque en la cabaña. Obligué a mis pies a moverse. Si me detenía, no estaba segura si podría reunir el coraje para continuar.

Irrumpimos a través del claro con las tres pequeñas cabañas. Afuera de la cabaña en el fondo, sentado a solas, estaba AK. El hombre con largo cabello castaño encorvado sobre una mesa y con las manos en su cabello. Su ropa estaba pesadamente manchada de sangre.

AK llamó Viking. AK levantó su cabeza. Sus ojos oscuros estaban inyectados de sangre y su rostro estaba mortalmente pálido.

53 Está empeorando. AK sufrió, mientras miraba a su amigo. Cada vez que entro, se pone peor. Mierda, hombre. Creo que esto es todo. Creo que lo perdimos malditamente en su jodida cabeza.

La grave voz de AK traicionó la profundidad de su tristeza y dolor. Cuando un grito escalofriante salió azotando por la puerta principal de su cabaña, AK se puso de pie y colocó una mano sobre el gran brazo de Viking. Viking se quedó quieto y con ojos vidriosos, AK asintió resueltamente hacia Viking. La cabeza de Viking cayó en derrota.

Su intercambio me asustó más que cualquier cosa lo hubiera hecho en mi vida. No habían pronunciado palabras. Pero algo significativo había pasado entre ellos. Algo en sus cuerpos tensos y expresiones doloridas estaba a punto de quebrar su mundo en pedazos.

AK miró hacia Styx y la mandíbula de Styx se apretó. Él envolvió a Mae hacia su pecho con más fuerza y la besó en la cabeza. Sus ojos estaban cerrados y su respiración sonaba dificultosa mientras soplaba en el cabello de Mae.

Miré a cada hombre con gran detalle y pude sentir el cambio en ellos, sentí la espesa tensión llenando este claro abierto.

sentí la espesa tensión llenando este claro abierto. — Tengo que verlo — dijo Ky y

Tengo que verlo dijo Ky y dio paso hacia adelante. Styx soltó a Mae.

A regaña dientes, Viking y AK se movieron a un lado. Styx y Ky procedieron al interior de la cabaña. Me estremecí cuando el volumen de la angustia de Flame alcanzó un nivel ensordecedor.

De repente la mano de Mae se deslizó a través de la mía. Levanté mis ojos para ver a Mae observando atentamente la puerta de la cabaña.

Styx.

Ella estaba aterrorizada por el bienestar de su prometido.

Quería decir algo. Quería asegurarle que estaría bien. Pero los gritos venenosos de Flame me dejaron sin palabras.

¿Por qué está ella aquí, Vike? dijo AK. Lo vi empujar su barbilla hacia mí.

Viking suspiró.

Pensamos que podría responder a ella. Fue su idea. No la mía.

El enfoque de AK fue a la deriva hacia el bosque. Negó con su cabeza.

No funcionará, hermano. Nada lo hará. La forma en que se siente por la perra no lo traerá de regreso de ésta.

Mi

corazón se desplomó.

La

puerta de la cabaña se abrió. Styx y Ky salieron. Sus rostros tenían expresiones de

profunda angustia mientras caminaban directamente hacia Viking y AK. Mis ojos se quedaron

pegados a los hombres y su conversación. Me acerqué un poco más, Mae siguiéndome detrás.

Joder, yo ásperamente.

tengo toda la maldita palabra sobre la mierda allá dentro dijo Ky,

Styx señaló algo para AK y Viking. AK negó con la cabeza.

Ni siquiera entonces, Prez. Estaba en mal estado, verdaderamente jodido por esta puta institución, pero él no estaba así. Joder, serví en el Medio Oriente y nunca vi a nadie perderse en 54 su cabeza de esta manera.

Viking se desplomó en una silla. Ky colocó una mano sobre su hombro.

Mierda dijo Viking con voz áspera. Nos pidió detenerlo, ¿cierto, AK? Esto es lo que él quería, ¿cierto?

AK cruzó los brazos sobre su amplio pecho y asintió.

Sí, hermano. Ni siquiera quería vivir así. Sabes lo que dijo que hiciéramos si alguna vez perdía el control. Si en algún punto no regresaba de su jodida cabeza.

Vikingo arrojó su cabeza hacia atrás y lanzó un ruidoso gruñido. Su cabeza cayó hacia delante de nuevo.

Yo lo haré anunció AK.

Mi respiración se detuvo y mi mano de inmediato soltó la de Mae. No, pensé para mí

misma, mi corazón corriendo en una oscuridad de miedo. No pueden estar hablando de lo que creo que están hablando…

Hermano, es tu mejor amigo dijo Ky.

AK levantó sus atormentados ojos del suelo.

Es por eso que tengo que hacerlo. Confía en mí. Después de todo por lo que hemos pasado… —AK negó con su cabeza cuando no pudo hablar más. Yo lo encontré. Lo encontré en la adolescencia. Jodidamente lo saqué de ese manicomio, el hermano estaba atado en esa cama con tanta mierda siendo bombeada a sus venas como si fuera el maldito Walking Dead. Ha

estado a mi puto lado desde eso. No, VP 6 . Tengo que hacerlo. Nosotros empezamos esta mierda juntos, tengo que ser el que la termine.

Un terror puro se apoderó de mí. Sentí una mano en mi brazo mientras miraba hacia la

puerta de la cabaña, mientras escuchaba los gritos detrás a la madera.

Maddie susurró Mae, tristeza grabada en su voz.

Todo lo que podía ver en mi mente eran los ojos de Flame mirándome. Y si… si… Un sollozo se escapó de mi garganta cuando pensé en esos ojos, drenados de vida. Cuando pensé que no estarían más montando guardia bajo mi ventana. No observarían cada uno de mis movimientos, cuando yo estuviera cerca.

No, AK no podía apartarlo de mí. Mi alma se partiría en dos.

Lo necesitaba.

Él me necesitaba.

Apretando mis labios juntos para silenciar un sollozo herido, energía surgió a través de mi cuerpo. De reojo vi a AK comenzar a caminar hacia su propia cabaña para buscar algo. Mae ya se había unido a Styx y Ky al lado de Viking. Viking tenía su rostro enterrado en sus manos.

Pero yo estaba inmóvil cerca a la puerta de la cabaña de Flame.

La puerta de la cabaña que Styx y Ky habían cerrado pero sin seguro.

De

inmediato, supe lo que tenía que hacer.

Sin

darme tiempo de cambiar de idea, levanté mi largo vestido y corrí hacia la puerta. Mi

idea, levanté mi largo vestido y corrí hacia la puerta. Mi 55 respiración dificultosa resonaba en

55

respiración dificultosa resonaba en mis oídos mientras corría. Alcancé la puerta de la cabaña

justo cuando la voz de Mae gritó mi nombre. Pero no me detuve. Tenía que llegar adentro.

Abriendo la puerta de la cabaña, me apresuré hacia el interior, azotándola para cerrarla. Con manos temblando, eché todas las cerraduras. Agarré una silla cercana y la atasqué bajo el pomo de la puerta.

¡Maddie! gritó Mae. ¡Abre la puerta!

Fuertes voces masculinas siguieron enseguida, exigiendo poder entrar. Apoyando mis palmas sobre la madera, como si pudiera reforzar la puerta, grité:

—No dejaré que lo lastimen. Por favor… sólo déjenme calmarlo. Déjenme calmar su ira.

Como si fuera una señal, Flame gritó detrás de mí. Mi piel se erizó en sintonía con el dolor en el sonido. Cerré mis ojos. Y tomé una profunda respiración.

Me di la vuelta.

Mi respiración era irregular mientras me quedaba inmóvil, sabiendo que estaba enfrentando al hombre en quien pensaba constantemente. Entonces me estremecí cuando otro gruñido dejó su garganta. Conté hasta tres, luego me obligué a abrir los ojos.

Mi espalda golpeó la puerta mientras lo hacía. Mis piernas perdieron fuerza y ardientes

lágrimas brotaron de mis ojos. Mientras me dejaba caer al suelo, un par de torturados ojos negros quemaron a través de los míos, y susurré:

6 Vicepresidente (VP): Segundo al Mando. Ejecuta las órdenes del Presidente. Principal canal de comunicación con otras ramas del club. Asume todas las responsabilidades y deberes del Presidente en su ausencia.

56 —Flame… no…

56

—Flame… no…

Ocho

Ocho N o podía detener las llamas. Los hombres me habían atado. No podía alcanzar mis

N

o podía detener las llamas.

Los hombres me habían atado.

No podía alcanzar mis navajas.

Y él estaba aquí conmigo. Incluso con los ojos abiertos, podía verlo. Podía verlo a él en mi mente. Podía oír su voz en mi mente. No podía silenciar su voz. Me dijo que era pecador, maldiciendo el mal en mi sangre. Pero no sabía qué era lo que él quería de mí. No quería recordar su cara cuando me gritaba. No quería recordar ese lugar frío y oscuro. No quería recordar su

para

cinturón azotando mi piel. Pero no podía alcanzar mis navajas para detener los recuerdos detener los recuerdos que jodían mi cerebro

Es un maldito retrasado, Mary. Se sienta todo el día en su habitación, jugando con ese maldito juego de Legos. ¡Construyendo y construyendo, nunca demostrando estar feliz o contento o ninguna puta cosa! No habla, 57 no responde a nada de lo que digo. No llora ni se ríe. ¿Dónde tiene una maldita emoción?

Me encogí en la esquina de la habitación, mirándolo gritarle a mi mamá. Sus ojos estaban tristes mientras me miraba. Pero no lloraba. Mi mamá ya no se reía ni lloraba ni gritaba.

Michael rogó. Por favor, sólo déjalo en paz. Sencillamente es diferente de los otros niños. Pero es es mío. Sé que es especial. Lo puedo ver en la forma en que piensa y se comporta, pero…

nuestro

¿Especial? ¡Es un maldito retrasado!

Estaba hablando de mí. Estaba enojado conmigo, otra vez. Pero no entendía lo que había hecho para enojarlo tanto. Yo trataba. Siempre trataba de hacerlo feliz. Pero nunca funcionaba. Solo se enojaba más. Y me lastimaba cada vez más. Y sentía su decepción muy dentro de mí. No podía dormir y toda la preocupación hacía

que mis manos temblaran. Yo… estaba tan confundido. No era mi intención hacerlo enojar. Trataba realmente, trataba.

de verdad,

Se acercó a la mesa donde mi mamá estaba preparando la comida. Arrasó todo con el brazo y todos los platos se estrellaron contra el suelo. Puse mis manos sobre mis oídos cuando mi hermanito bebé comenzó a llorar. Comencé a mecerme en el suelo, tarareando en voz baja para bloquear los sonidos. Odiaba el sonido de los gritos. Hacía que me dolieran los oídos. Hacía que me doliera el pecho y que me revolviera el estómago.

Pero mis manos cubriendo mis oídos no podían bloquear los sonidos, los golpes, los gritos de mi hermanito, su vozarrón.

He hablado con el pastor Hughes. Cree que el niño podría tener el mal en su cuerpo. Las llamas del infierno podrían estar fluyendo por sus venas. Es por eso que actúa así. Porque parece retardado.

Dejé de mecerme y extendí mis brazos. Los di vuelta para inspeccionar mis venas. Pero no podía ver las llamas. Mi mente comenzó a ir a toda marcha. ¿El mal? ¿Tenía el mal dentro de mí? ¿Las llamas corrían por mis venas?

Sin quererlas dentro de mí, me rasqué los brazos sobre las venas de la muñeca. No quería las llamas dentro de mí. ¿Quizás sacándomelas de la sangre, él podría quererme? ¿Quizás podría saber qué es lo que quería de mí?

Al oír el crujido de las tablas del suelo, miré hacia arriba. Se había acercado. Me quedé mirando su rostro.

Su piel se había vuelto más pálida. Él y mamá estaban los dos mirándome. Sus ojos se habían agrandado. Mamá se había llevado la mano a la boca. Pero su cara estaba roja, tenía la boca apretada. Algo estaba mal, pero no sabía qué.

Sin apartar los ojos de mí, dijo:

¿Ves, Mary? ¿Ves cómo siente el fuego debajo de su piel? ¿Ves cómo se araña para sacarse las llamas? El pastor nos ha advertido todo esto en la iglesia. Nos ha hablado sobre las señales del mal en nuestros parientes.

Mis dedos se congelaron en mi piel. Miré hacia abajo y había sangre goteando de la vena. Sentí mi pecho relajarse sabiendo que había dejado escapar algunas de las llamas. Alcé mi muñeca para mostrarle. Para mostrarle que las llamas malvadas salían de mi cuerpo, como él quería.

Pero dio un paso atrás, su boca ya no estaba apretada. En cambio, sus labios se habían separado. Se volvió hacia mi mamá.

Voy a llamar al pastor Hughes. Voy a llevarlo directamente a la iglesia.

al pastor Hughes. Voy a llevarlo directamente a la iglesia. Mis manos dejaron de moverse cuando

Mis manos dejaron de moverse cuando mencionó la iglesia. No me gustaba ese lugar. No me gustaba el pastor. No me gustaban las serpientes que tenían. No me gustaba la bebida que hacía que sus cuerpos cayeran al suelo.

58 Mamá corrió hacia adelante y lo agarró del brazo.

—Por favor, Michael. Déjalo. O… —Mi mamá respiró hondo. ¿O quizás deberíamos llevarlo al

médico? ¿Tal vez es más de lo que podemos entender? Quizás esta vez deberíamos ver a un médico de verdad que

nos ayude

lo ayude.

Se detuvo en seco y sus ojos se estrecharon mirando el brazo de mi mamá.

¿Un médico? Conoces nuestra fe, Mary. Sabes que evitamos la atención médica. Si oramos lo suficiente,

si somos puros y humildes, Dios nos sanará

de la sala. Mamá gritó de dolor y se me dio vuelta el estómago. Me señaló a la cara. Si no terminarás así.

Plagados de pecado y del mal ¡y de retrasados!

Empujó a mi mamá hasta que se golpeó contra la mesa

si no

Me

estremecí y me acurruqué en el suelo. Me asustaba.

Lo

vi agarrar las llaves del coche. Luego caminó hacia mí.

Pero no quería ir. Me arrastré tan contra el rincón como pude, todo el tiempo sosteniendo mis brazos.

Me agarró de las muñecas. Me empezó a empujar para que saliera del rincón, pero me defendí. Lo golpe

con los brazos, solo hizo que me agarrara más fuerte. Dolía, pero seguía luchando para liberarme.

¡No! ¡Por favor! gritaba mi mamá a mi lado—. No es malvado. No es…

Pero él movió la mano y le dio una bofetada.

¡Apártate! Apártate y ocúpate de tu otro hijo que está llorando. El hijo que, si Dios quiere, ¡no será para nada como éste!

Mi mamá se tropezó. Pero, de repente, él me dio una bofetada a mí. Dolía tanto que me caí al suelo. Me

levantó del cuello de la camisa y puso su cara junto a la mía.

El mal vive dentro de ti, chico. Un mal que, ¡joder!, me voy a asegurar de que sea exorcizado. Te haré

normal. Te corregiré. Ya no verás más allá de mí cuando te hable. Ya no asustarás más a la gente cuando entres

a algún lado, avergonzándonos de tenerte como hijo.

Me sacó de la casa arrastrándome. Busqué a mamá, pero estaba en la parte trasera de la cocina, amamantando a mi hermanito. Me miró cuando pasé y las lágrimas corrían por sus mejillas.

Ella nunca lloraba. ¿Por qué estaba llorando?

¡Mamá! grité, pero, sollozando, me dio la espalda.

Él me sujetó fuertemente en el asiento trasero del coche. Luché contra el cinturón de seguridad. No quería

ir a la iglesia.

Me latía la cabeza. Con el tiempo dejé de moverme. No podía salir y él no iba a soltarme. Porque tenía

el

mal dentro de mí. Porque tenía llamas fluyendo por mi sangre.

Levantando los dedos, me los puse sobre los brazos y comencé a cavar con mis uñas. Pensé en el fuego, en las llamas. Pensé en sus colores naranja y amarillo. Pensé en su calor. Pero no podía ver las llamas en las venas de mi muñeca. Parecían normales. Pero no lo eran. Él dijo que era por eso que no entendía lo que la gente quería de mí. Debido al mal que me daba fuego en la sangre.

Sabía que era diferente. Sabía que no entendía lo que la gente quería de mí. Sabía que no reaccionaba como correspondía a lo que la gente decía. Era por eso que ya no hablaba con nadie más. Era por eso que no tenía amigos. Era por eso que no respondía las preguntas de la gente. Porque sabía que no iba a responder bien. No sabía qué respuesta darles y la gente se enojaba conmigo. Lloraban. Se alejaban. Me dejaban solo, y no entendía qué había hecho mal.

59 Y algunas personas se reían de mí… ellos eran los peores. Me señalaban y se reían y me decían “retrasado”.

Entonces me entristecía. Sus palabras me entristecían. Y no dormía. Me quedaba acostado, despierto pensando en sus rostros, en los rostros que ponían cuando se reían.

en sus rostros, en los rostros que ponían cuando se reían. Cuanto más pensaba en las

Cuanto más pensaba en las reacciones de la gente hacia mí, más me clavaba las uñas contra la piel. Al mirar hacia abajo, vi la sangre comenzar a salir goteando de la vena. Chillé por el dolor agudo que me producían las uñas, pero luego mi cuerpo se llenó de una cálida sensación. Debido a que las llamas invisibles, el fuego del Infierno que vivía dentro de mi cuerpo, estaba siendo liberado.

Y él dijo que cuando las llamas se fueran, yo podría ser normal. Podría ser común.

El auto se detuvo y miré por la ventana. Estábamos en una tranquila carretera. Al lado, había un pequeño edificio blanco: nuestra iglesia.

Luché para poder respirar, ya que al ver la iglesia se me apretaba el pecho. Lugo, se abrió la puerta y el pastor Hughes salió con el presbítero Paul. Eran muy grandes y me asustaban. Ellos manejaban las serpientes en la iglesia. Le daban veneno a la gente para que pusieran a prueba su fe.

Se bajó del auto y lo vi acercarse a los hombres. Su mano pasó por encima de su cabeza, entonces él me miró y negó. No podía oír lo que decían. Pero debía estarles diciendo acerca de las llamas en mi sangre. Él estaría diciéndoles que tenía el mal en mi interior. Preso del pánico, me quedé mirando mi muñeca. Me rasqué en las venas, clavando mis uñas. Pero mis uñas no eran lo suficientemente filosas. No podían sacar más provecho de sangre.

Entonces, por el rabillo de mi ojo, lo vi caminando hacia el auto. El pastor y el Viejo de la iglesia regresaron al interior del edificio. Abrió la puerta a mi lado, desabrochó el cinturón de seguridad y me tomó del brazo. No habló mientras me arrastraba fuera del auto. Levanté mi muñeca para mostrarle que estaba tratando de sacarme las llamas. Que no necesitaba a la iglesia, que podría hacerlo yo mismo. Que podría sacar las llamas

de mi interior si tan solo me dejaba intentarlo. Pero golpeó mi muñeca, y luego me golpeó en la parte posterior de

mi cabeza. Mis ojos ardieron de dolor.

Tragué saliva cuando llegamos a la puerta de madera. Podía oír al pastor hablando dentro, entonces él me arrastró a la iglesia.

Nos quedamos en la parte superior del altar. El pastor Hughes y Viejo Paul estaban en el altar. Podía

oír

el ruido. Podía escuchar los siseos. Mi estómago cayó.

Serpientes. Tenían las serpientes.

Me hizo caminar hacia adelante, empujando en mi cuello todo el tiempo, pero planté los pies firmemente

en

el suelo de madera y extendí la mano para agarrarme de un banco. Él dejó de tirar, a continuación, pasando

delante de mí, me dio un golpe en la cara. El dolor explotó en mi cabeza. Mi mano se apartó de la banca y pude saborear la sangre en mi boca. Pero tenía miedo; mi sangre contenía mal y llamas. Escupí la sangre en el suelo

del pasillo, tosiendo tanto que vomité.

Tráelo aquí, Michael. La voz del pastor Hughes llamó desde el altar, mientras trataba de limpiar la sangre y vómito de mi boca.

Él enganchó sus manos debajo de mis brazos y me llevó hasta el altar. No pude luchar esta vez. Estaba cansado. Mi cabeza y cara heridas por el dolor de sus golpes.

Ponlo en la mesa comandó el pastor Hughes. Rudamente, él me puso sobre la mesa.

Quítenle la ropa.

Quería gritar. No quería que me quitaran la ropa. Pero él y el viejo Paul comenzaron a desvestirme. Y 60 hacía frío. Hacía tanto frío.

Giré mi cabeza de lado a lado, tratando de escapar, pero no podía liberarme de sus fuertes

manos. Entonces, cuando mi cabeza rodó hacia la derecha, me quedé helado. Había una serpiente. Una serpiente

en una caja transparente a mi lado.

Sentí mis pantalones saliendo, entonces él y el viejo Paul me sostuvieron por mis muñecas y tobillos. El pastor Hughes caminó a la caja transparente y abrió la tapa.

El traqueteo se hizo más fuerte y el pastor Hughes levantó la serpiente. Cuando la sostuvo en sus manos,

dijo:

La serpiente es la encarnación del diablo. Si su niño es fiel y puro, si abarca el Espíritu Santo, el Señor lo protegerá. Pero si el mal corre en su sangre, la serpiente va a verlo y atacará.

Mis fosas nasales flameaban mientras trataba de respirar. El pastor Hughes iba a poner la serpiente en mí. No quería a la serpiente en mí. No quería que me mordiera.

El dominio sobre mis muñecas y brazos se hizo más fuerte. Cerré los ojos mientras el pastor colocaba la serpiente en mi estómago. El ruido de la cola de la serpiente se hizo más fuerte y más fuerte en mis oídos. Podía sentir su cuerpo fresco comenzando a deslizarse. El pastor Hughes comenzó a orar, el viejo Paul se le unión. Y él también.

Pero mantuve los ojos cerrados. Mantuve los ojos cerrados y la esperanza de que la serpiente no me atacara. La esperanza de que no tuviera las llamas en mi sangre. Que el mal no corriese por mis venas.

Cuando la serpiente se movió por mis piernas, oí un silbido fuerte y un dolor agudo atravesó el muslo.

Grité de dolor, apretando los dientes. Entonces, de repente, la serpiente fue apartada de mi cuerpo. Podía sentir sus manos temblando mientras me sostenía por mis muñecas.

Abrí los ojos, para encontrarlo mirando fijamente la herida en la pierna. Sus ojos miraron a los míos. No entendía lo que significaba su mirada. Estaba cansado. Todo me dolía, y mis ojos comenzaron a cerrarse.

Pero todavía podía oír voces. Oí al pastor Hughes y al viejo Paul hablando.

Algo está viviendo dentro de él, Michael. Algo malo corre por sus venas. Un mal que debe ser exorcizado.

Escuché su grito ahogado. Y todo lo que podía pensar era que había llamas en mi sangre. Unas llamas que tenían que salir. Pero me tenían prisionero. No podía llegar a las llamas. Necesitaba conseguir sacarlas de

mi sangre. Cortarlas de mi sangre. Pero no podía liberarme.

La oscuridad llegó y me llevó.

Cuando me desperté, estaba en un cuarto oscuro, la suciedad en el suelo y las paredes. Mi cabeza palpitaba, mis muslos dolían, pero no podía sentir la mitad de mi cuerpo.

Entonces me acordé de

Y pude sentir las llamas. Podía sentir las llamas debajo de mi piel. Llamas que necesitaban salir.

Oí pasos por encima de mí. Pasos pesados. Podía escuchar a mamá llorando, rogándole que hiciera algo. Pude oír a mi hermano bebé llorando. Sus fuertes gritos me hacían doler la cabeza.

Los pasos se detuvieron justo encima de mí. Mi cuerpo empezó a temblar. De repente, una escotilla se abrió por encima de mí, la brillante luz resplandeciendo en donde yo yacía, haciéndome estremecer. Luego saltó a

mi lado. Llevaba un cinturón.

Lo miré a los ojos mientras daba un paso hacia adelante. Recuerdo el dolor. Recuerdo el dolor, el número

once

Un techo de madera vino a la vista y yo estaba en la luz. Pero me encontraba atado. Mis muñecas y tobillos estaban atados. Los hombres entraban y salían de una puerta a mi izquierda. Los hombres que iban a hacerme daño.

puerta a mi izquierda. Los hombres que iban a hacerme daño. 61 y las llamas las

61

y las llamas

las llamas invisibles saliendo con mi sangre

Esos mismos hombres

Me dijeron cosas, pero no podía oír por encima del griterío, por encima el sonido de las llamas en mi sangre. Me removí, necesitando que las ataduras se rompieran, cuando la puerta a mi izquierda se abrió de nuevo. Era uno de ellos. Uno de los que me ató. Uno de los hijos de puta que quería matar.

Los ruidos de gritos, chillidos y puertas azotándose eran demasiado. Entonces oí una voz:

No voy a dejar que le hagas daño. Por favor

sólo déjame calmarlo. Permítanme calmar su rabia.

Me congelé, mi espalda arqueándose sobre lo que sea que estuviera extendido. El sonido

de los torrentes de sangre llegaban a mis oídos, pero la persona en la habitación conmigo ahora

era nueva

Jadeé duro, mis ojos mirando al techo. Entonces oí un grito y mi cabeza voló hacia un lado. El piso. En el suelo había una mujer. Una mujer pequeña, con sus brazos alrededor de sus rodillas. Mis ojos parpadearon rápido y luché para poder ver, mi estómago tensándose por quién podría ser.

la voz

su voz hizo que los gritos en mi cabeza se detuvieran…

Cabello negro

pequeño cuerpo

sus manos, las manos pequeñas

Entonces vi los ojos. Ojos verdes. El pulso en mi muñeca y mi cuello se aceleró al ver esos ojos verdes. Y las llamas se calmaron. El fuego todavía estaba allí, ardiendo bajo mis músculos.

El mal todavía corría por mi cuerpo, pero podía respirar. Jadeé. Sudaba. Pero podía respirar.

Cuando la miré, pude respirar.

Pero estaba cansado. Y no podía soportarlo más. No podía pelear más. Ya no quería ser

así.

 

Me quedé mirando a la mujer. Ella me devolvió la mirada. Mi ritmo cardíaco más lento en

mi

ardiente pecho a carne viva. Una lágrima se deslizó por su rostro. Vi la lágrima caer por su

mejilla, preguntándome, ¿por qué estaba llorando? Entonces, no antes de que las llamas se hubieran calmado por completo, esa sensación del fuego comenzando a reconstruirse