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Enrique Rojas

7 marzo 2009 por Checoblog

“ Que es esto?! ¡Me estoy convirtiendo en una institución!”

“No puede ser!”, dijo John Lenon a su amigo Pete Shotton, en 1967.— Entonces escribió
“Yo soy la morsa”, para retar a un profesor que analizaba, a su manera y mal, las letras de
Sus canciones.— La tergiversación había empezado ya, dice Enrique Rojas Páramo,
presidente. del Club Oficial Beatles “Todos Juntos Ahora”, de la Ciudad de México.—
Cuando John comenzó .a hablar de los conflictos mundiales, la policía empezó a tenderle
redadas — Después, si Lennon no se hubiera empeñado en desmembrar con sus canciones
la Convención Republicana, no hubiera tenido problemas en los Estados Unidos, opina
Rojas Páramo.— “A mí me acosan por pacifista, no por posesión de drogas”, decía.

La trágica desaparición de John Lennon, hace cuatro años, Sigue conmoviendo al mundo.
independientemente de cualquier homenaje que se le rinda en México al ex Beatle, Tiempo
Libre presenta, a partir de este número, una serie de reportajes con anécdotas y testimonios
del más acreditado integrante del célebre Cuarteto de Liverpool, tomados de bibliografía
escasamente difundida en México y documentación inédita, relatos y experiencias
personales vividas por Enrique Rojas Páramo, presidente del Club Oficial Beatle “Todos
juntos ahora” de la Ciudad de México, con Paul, George, Ringo, Linda Eastman, Yoko Ono
y amigos íntimos de ellos.

Autor: Freddy Secundino S.


(Como se publicó en la revista Tiempo Libre en 1984)

“¡Corro!“, dijo. Y Sonrió. Pero no corrió. No lo dejaron.

“¡Corro!”, dijo John Lennon en 1969, cuando le preguntaron que haría si alguien se le
paraba en frente con un arma en la mano diciéndole que lo iba a matar.

Pero la noche del lunes 8 de diciembre de 1980, Mark David Chapman no lo dejó correr. –
Y tampoco sonreír.

“Estamos viajando tanto que ya sé cómo voy a morir: o muero en un avión o muero
asesinado por un loco”. Esto dijo John Lennon poco tiempo después de ver la reacción de la
gente ante su frase “Somos mas famosos que Jesucristo”, cuando el Ku Kux Klan quemó
fotografías y discos de The Beatles. Fue la primera premonición de Lennon.

Han transcurrido cuatro años ya desde que John quedó junto a la puerta de entrada del
edificio Dakota, en el oeste de Manhattan, Nueva York. tirado. Chorreando sangre debido a
los cinco balazos calibre 38 que Chapman le disparó a la espalda. “Yo andaba como tenso,
esperando que alguien me dijera algo o me saltara encima. Y me llevó dos años relajarme”.
Estas fueron las palabras que John Lennon le dijo 48 horas antes de morir a Andy Peebles,
locutor de la Radio One de la BBC de Londres.

La pregunta que originó esta respuesta fue en relación a la sensación de seguridad actual
que Lennon tenía entonces. “Sí — espetó tranquilamente Chapman al tiempo que arrojaba
el arma al suelo y simulaba leer un libro—, he baleado a John Lennon”. Inocentemente, el
portero del edificio le había preguntado si estaba seguro de lo que había hecho.

“En noviembre de 1980 yo había concertado una cita con John Lennon para ir a visitarlo en
marzo del siguiente año. Y Mark David Chapman me la adelantó tres meses”. Son las
llorosas y resonantes palabras de Enrique Rojas Páramo, presidente del Club Oficial Beatle
“Todos juntos ahora”, de México.

Sentado frente al reportero, algo nervioso, Rojas Páramo habla de “Sobre lo que la gente
debe saber”, sobre John Lennon. ¿Qué tanto hay de cierto en todo lo que se ha dicho a raíz
de su muerte?.

“Una semana después de que lo mataron — recuerda Enrique , Lennon tenía programada
una manifestación en Los Angeles en apoyo a lo que él pugnaba: la paz, lo que Gandhi
buscó. Y lo que también buscaron Kennedy y Luther King. Y Otros. Por eso su muerte se
ha prestado a muchas interpretaciones”.

Acostumbrado a viajar una vez por año a Europa y permanecer allá durante un mes;
enfundado en la idea de que no le interesan Los Beatles como ídolos sino como seres
humanos; orgulloso de haber visto alguna vez grabar a Paul McCartney, de haber hablado
con él varias veces, como también lo ha hecho con George y Ringo, Enrique Rojas no duda
ni un instante en lanzar contradicciones y retos a la gente que ha emitido juicios sobre Los
Beatles o alguno de sus ex integrantes, principalmente Lennon:

“Mucha gente ha buscado hacer dinero con la imagen de John dice porque ha hablado mal
de él; me ha costado mucho hacer que tengan una idea más justa sobre él, porque Lenrnon
no era ni el idealista ni el realista que la gente cree. Lennon no era el mejor músico de Los
Beatles, quizá el mejor pensador, sí, pero no el músico, ésto lo era Paul”.
Y todas esas aseveraciones, todas esas ideas que Rojas Páramo ha fortalecido a través de
veinte años que lleva ya de ser admirador y analista del cuarteto, las ha emitido a los
miembro del club, a los radioescuchas del programa que se transmite en una emisora del
DF y a los lectores de la revista que el propio club edita mensualmente bajo su nombre.

Recordar anécdotas que ha vivido o le han contado las personas allegada a Los Beatles y
que él conoce como Pete Shotton, quien fue amigo íntimo de Lennon—, platicarle a la
gente sus experiencias en los viajes.

Sorprendido y enojado porque se dice que Los Beatles vinieron a México y fueron a
“viajar” con los hongos que María Sabina prepara en Huautla, Oaxaca, Enrique Rojas
afirma categórico: “¡Los Beatles no vinieron a México! Es mentira lo que la gente dice! Yo
he hablado con Yoko Ono y le he pedido que me diga la verdad. Y su respuesta ha sido
siempre:

– Nosotros nunca fuimos a México -. Inclusive, tengo correspondencia de ella. Si hay


alguien que asegure que Los Beatles vinieron, que me lo pruebe. Hace un año, José Luis
Pluma escribió algo donde decía que yo mentía, entonces lo reté: literalmente, palabra por
palabra, le refuté todo lo que había escrito. Lo hice por medio del programa de Los Beatles
en la radio. Después me llamó invitándome a que viera las fotos que él tenía. No fui. Le
pedí que fuera sincero, que no engañara a los lectores y que publicara las fotos. Y no lo
hizo”. Son, pues, los que hacen dinero (o buscan hacerlo) con la imagen de Los Beatles.

Hay más:

“Yo me pregunto —medita Enrique— hasta dónde hubiera llegado la mitificación de otro
ex Beatle si lo matan antes que a Lennon. La publicidad es tan manipuladora que si Paul
hubiera muerto primero le hubieran encontrado virtudes que no tiene. O que tenía en muy
escasa medida. Sus defectos se hubieran hecho tremendos. Se ha tergiversado la imagen de
Los Beatles”.

En una ocasión, “Rolling Stone” (popular revista estadunidense sobre música pop) le pidió
a John Lennon su opinión sobre la que pensaba era la mejor biografía de Los Beatles. Y
dijo: “El libro de Hunter Davis es mierda. Mierda pura”. Ahora, en 1984, a cuatro años de
la muerte de Lennon, el presidente del club oficial de Los Beatles en México, dice: “En
nuestro país, la mayoría de los textos escritos — por no decir que todos — sobre Lennon
son una mentira. No dicen lo que es. Voltean las cosas. Están desinformados. John es muy
mal comprendido”. Por eso está escribiendo un libro “que va a decir todo lo que la gente no
sabe de los Beatles y de cada uno de ellos en particular, porque los que se han escrito hasta
ahora son puros fusiles. Pero de los peores”.

El inglés Mike Heatley, según Rojas Páramo, dice que Méxiço es el único país que se
interesa más por Los Beatles. Luego siguen Inglaterra, Japón, Holanda y Estados Unidos. Y
Enrique se jacta de que en México, ¡sólo en México!, se haya editado en cassette el tema
“No más noches solitarias”, de Paul McCartney, que está sonando fuerte en la radio. “Y esa
petición fue de nuestro club”, dice. Hay un grupo de cinco personas —y ésto nadie lo sabía
hasta ahora— que deciden qué se edita y qué no se edita de Los Beatles en relación de
discos y cassettes. Este grupo se llama “El comité de Los Beatles”, y lo forman un
holandés, dos ingleses, un japonés y un estadunidense.

Pero hay más datos hasta ahora inéditos. Habla Rojas Páramo:

“Hay más de dos mil horas de estudio de canciones de Los Beatles, inéditas. El “Comité de
Los Beatles” decidirá si se editan o no todas”. Lo cierto es que se va a editar un LP con
canciones inéditas, cuatro o cinco de ellas jamás empleadas en algún disco. El resto serán
tomas alternas de las que ya se conocen. Algunas de ellas traen parte de la letra original,
otras la traen cambiada, en parte o toda. Lo que es diferente es la música. También están en
archivo cinco canciones de George Harrison que no se han editado y próximamente se hará.
Hay otras ocho de Ringo.Por su parte, Paul McCartney tiene muchos temas inéditos. Pero
los tiene en su poder. Sólo él decide si los graba o no.

Empeñado en mostrar la verdad sobre los Beatles, desmenuzar todo lo que huela o dé
señales de ellos, valor que le aconseja a todos los miembros del Club — donde se reúnen
tres veces por semana, se pasa lista (el que falta dos veces se le borra) y se cooperan para
todo equitativamente —, Enrique Rojas habla sobre John Lennon.

“Otra de las cosas que sobresalen es lo homosexual de Brian Epstein. manager de los
Beatles. En México ha causado furor en ciertos sectores porque inmiscuye a Lennon, pues
la gente ha pensado que John era homosexual a raíz del viaje que hizo a España junto con
Brian. Se dijo tanto. que Paul tuvo que declarar poco después — enojado, hasta cierto punto
— que él vivió diez años con John, conviviendo y compartiendo todo, y que nunca hubo —
dijo— ni el menor asomo de que John fuera homosexual, todo lo contrario, siempre andaba
buscando la manera de tener una relación sexual con una mujer. Nada más veía a alguien y
buscaba la ruta más corta para llevársela a la cama”.

Es Enrique Rojas Páramo, el que tuvo que soportar el rin rin del teléfono la noche que
mataron a Lennon. El que estuvo entre el medio millón de personas ante el Dakota. El que
vio a Yoko. A Julian Lennon, hijo de John. Entre el frío. Entre el llanto de algunos. Entre el
silencio de otros. Entre e! ruido de los tres helicópteros que rondaban la zona. Entre los
periodistas. Entre el úu úu úu de las patrullas.

“La gente no conoce las canciones de Lennon. Invierte la letra. En lmagina John dice:
“Imagina que no hay posesiones”. Y la gente lo ha interpretado como comunismo o
socialismo. Yo, que he leído todos sus poemas, sus artículos, sus canciones, que he visto su
obra plástica, sus declaraciones políticas’ yo, que conozco a personas que fueron amigas
íntimas de John, como Pete Shotton, tengo los medios suficientes para decirle a la gente
que no es verdad mucho de lo que se dice de él”.

Y la conclusión de Enrique:

“Yo soy la morsa es la obra máxima de John. Esta canción surgió de una carta que en 1967
un fanático —que estudiaba en la escuela donde John estudió— le envió a Lennon, en ella
le decía que un profesor de literatura estaba analizando lo que realmente significaba la letra
de la canción, y le preguntaba a John si era verdad lo que su profesor interpretaba.
Entonces, John, molesto, le dijo a Shotton: “¡¿Qué es esto?! Me estoy convirtiendo en una
institución. jNo puede ser!”. El era clase, tema de clase en su propia escuela, pues. Y dijo:
“Vamos a ver si es cierto, que ese profesorcillo descifre esta canción”. Y escribió Y soy la
morsa.

Pero el profesor, aquél siguió en su terquedad.

John Winston Lennon, el muchachito travieso. El alumno reprobado, el Beatle, el ex Beatle.


el enamorado. el pacifista. el feminista. el hacedor de pan, el que compraba discos piratas y
jamás los escuchaba. John Lennon, el que dijo a la revista “Rolling Stone”: “Estoy harto de
esos hippies agresivos o lo que sean, la generación de ahora. Muy quedados conmigo,
¿entiendes?, solicitando mi atención en la calle o en cualquier sitio o al teléfono, como si
les debiera algo. Yo no soy su puta madre. Te vienen a la puerta con el símbolo de la paz y
quieren dar vueltas a la casa o algo asi, como si fueran los viejos admiradores de Los
Beatles. Se imaginan que lo saben todo, porque tienen el pelo largo, y eso me pone malo.
Estoy harto de ellos, me dan miedo. Una banda de maníacos sueltos con los símbolos de la
paz a cuestas”. John Lennon, el que tuvo que escuchar varias veces el báng bang de la
pistola de Mark David Chapman.

Y Mark David Chapman no era hippie. no le llamó a Lennon por teléfono. no era admirador
de los Beatles. no tenía el pelo largo. no llevaba el símbolo do la paz a cuestas. llevaba una
pistola en la mano. no andaba rondando la casa de Lennon. lo esperó en la puerta.y Mark
David Chapman mató a John Lennon. ¿bang?

Yoko lo introdujo al feminismo y él a los estudios de grabación de los beatles, esto influyó
en dos cosas:

Que él aceptara el apellido de ella y que ella provocara la desunión del cuarteto – era
neurótico e inseguro, dice Enrique Rojas – la terapia del “grito primal” de Arthur Janov lo
liberó de sus prejuicios. Las campañas por la paz fueron idea de quien, sólo después de
muerto el ex beatle, aceptó ser la “señora Lennon”.

En agosto de 1972, en el Madison Square Garden de Los Angeles, un día se escucharon


unos gritos desgarradores que decían: “¡Madre, no te vayas!!”, “¡Padre, ven a casa!!”. Era
el concierto “Uno a uno” que John Lennon, Yoko Ono y el grupo de rock hippie tardío
“Elephant’s Memory” dieron a beneficio de un hogar para niños lisiados.

El 2 de marzo de 1970, John Lennon y Yoko Ono se conectaron con el psicólogo Arthur
Janov, quien les aplicó la “terapia del grito primal”, consistente en “viajes de regreso a la
infancia”. Se trataba de dar de gritos dice Enrique Rojas, presidente del club oficial Beatle
“Todos juntos ahora”, interviene:

“Los gritos de John en algunas canciones es un escape a las presiones que desde chico traía:
la muerte de su mamá, el abandono de su padre. Pero empezó a gritar en los discos después
de conocer a Yoko. Ella le enseñó que los hombres siempre reprimen sus gritos. Y le
enseñó a gritar, a desprenderse de todos los prejuicios que desde niño le reprimían. Lennon
era una persona muy neurótica, muy insegura. La terapía del grito primal lo liberó. Cuando
aplicó esta teoría fue cuando Lennon empezó a revolcarse y a llorar gritándole a su madre y
a su padre”. Por eso la canción Madre. Por eso los gritos de aquel día de agosto de 1972 en
el Madisón.

Habitante de un departamento tapizado de! piso al techo con fotografías, posters y


recuerdos de Los Beatles, dueño de una credencial original para entrar a “La Caverna”,
obsesionado con la idea de ser.eI fan Beatle número uno en México, Enrique Rojas Páramo
agrega:

“Yoko le insistió a John que no era necesario que sus canciones fueran melódicas, rítmicas,
agradables al oído, como con Los Beatles. A partir de ahí, Lennon empezó a improvisar en
escena”. Y nunca repitió igual una canción en un concierto y Otro. “Eso le dio confianza
personal”, dice Enrique.

El sábado 8 y el domingo 9 de este mes, el club de admiradores de Los Beatles en México,


que preside Rojas Páramo, una emisora radiofónica del Distrito Federal y la disquera EMI
Capitol recordaron a John Lennon con un concierto de tres grupos mexicanos que
interpretaron canciones del cuarteto de Liverpool, y una serie de videos inéditos sobre
Lennon y Los Beatles. Y así como los fanáticos gritaban en todos los Conciertos de John,
esta vez se escucharon también los Aaaahhh de los asistentes cuando alguien del grupo en
turno mencionaba el nombre del ex Beatle. Inclusive, el de los otros tres, Paul, George y
Ringo. Y casi la misma reacción de la gente que asistía a los Conciertos era la que en el
local de acá tenían los que asistieron a ver los videos: los aplausos, el penetrante murmullo
del coro que hacían a las canciones que Lennon interpretaba. Y también los gritos de
histeria.

Era la nostalgia de saber que John estaba muerto. Era la práctica de la terapia de Arthur
Javov. Había que sacar todo lo que sentían. Y lo hicieron a su manera.

En 1967, en Londres, cuando Los Beatles estaban en pleno apoqeo, sucedió algo singular
para la historia del cuarteto y de John Lennon. Cuenta Rojas Páramo:

“John acababa de estar en casa de su suegra, había discutido acoloradamente con ella. Salió
hecho un energúmeno y le pidió a Anthony, su chofer, que lo llevara a un club nocturno. Se
fueron. De pronto, en una céntrica avenida de la ciudad, Anthony detuvo el Rolls Royce de
John, pues el semáforo se había puesto en rojo. En ese momento, un grupo de muchachitas
se disponían a cruzar la calle, una de ellas volteó y reconoció a Lennon. Lo que hicieron
todas después fue lanzarse hacia el auto.
Enrique Rojas Páramo, presidente del Club Oficial Beatles “Todos juntos ahora” de la
ciudad de México, en su casa, ante un muro tapizado de fotografías del Cuarteto de
Liverpool, recargado sobre un ladrillo que perteneció a The Cavern, el sitio donde
comenzaron Los Beatles, y junto a un dibujo original de John Lennon de 1969, que compró
en Londres. (Fotografía de Alejandro Rivera)