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ANEURISMA DE LA ARTERIA COMUNICANTE ANTERIOR

1.- DEFINICIÓN

Es una dilatación localizada en la arteria comunicante anterior, ocasionada por


una degeneración o debilitamiento de la pared vascular. Se caracteriza por una
dilatación o ensanchamiento en forma de saco o globo, con paredes anormales
y débiles, que pueden romperse y producir una hemorragia cerebral con muy
graves consecuencias.

2.- EPIDEMIOLOGÍA

En EE.UU. se reporta que la prevalencia es de 5-10 así como la incidencia de


aneurismas rotos es de aproximadamente 12 por cada 100,000 habitantes.
(30,000 casos anuales), siendo el sexo femenino el más frecuente en relación
1.6-1 y la edad entre 55-60 años. A nivel internacional se presentan 10.5 casos
por cada 100,000 habitantes. La presencia de aneurisma cerebral como el
fenómeno de ruptura se incrementa especialmente con la edad, es general que
se dé entre la cuarta y séptima década de vida. Los aneurismas intracraneales
se encuentran en las autopsias con relativa frecuencia, pero hasta la fecha se
les diagnostica principalmente cuando se rompen y producen la hemorragia
subaracnoidea.

La localización de los aneurismas saculares: 85-95% en el sistema carotídeo,


con las siguientes tres localizaciones más comunes:

(a) Arteria Comunicante Anterior: Es más común un único aneurisma (30%). Los
casos de aneurismas presentes tanto en la Arteria Comunicante Anterior (Se
encuentran más comúnmente en la intersección de la A1-A2 del lado dominante)
como la Arteria Cerebral Anterior son más comunes en hombres. (b) Arteria
Comunicante Posterior: 25% (c) Arteria Cerebral Media: 20% 5-15% en la
circulación posterior (vertebro-basilar).

3.- CLÍNICA

Con especial referencia a los aneurismas del complejo C.C.A., podemos


distinguir clínicamente los siguientes grupos:
a) aneurismas que acompañan a un individuo toda la vida y que nunca han dado
signos de su presencia constituyendo un hallazgo arteriográfico o de autopsia.

b) aneurismas que determinan hemorragias aracnoideas en las que suelen estar


ausentes los signos de localización, manifestándose por un cortejo sintomático
meníngeo (cefaleas, rigidez de nuca, vómitos) sin hipertermia, pudiéndose
demostrar por la punción lumbar la presencia de sangre. Este tipo clínico puede
asociarse a alteraciones en el fondo de ojo (congestión venosa, borramiento de
los bordes papilares, edema papilar, hemorragia retiniana, etc.) mayor que para
otras localizaciones y explicable por la íntima relación que el complejo C.C.A.
tiene con el quiasma, el nervio óptico y la cisterna quiasmática

c) aneurismas que determinan hemorragias con compromiso parenquimatoso. Al


producirse la hemorragia en la masa del lóbulo frontal, esta suele avanzar y
penetrar hasta el ventrículo originando una brusca perdida de conciencia,
resolución muscular, crisis de rigidez de descerebración, llevando a la muerte en
corto plazo.

4.-DIAGNÓSTICO

Ante la presencia de síntomas sospechosos el primer estudio que se solicita es


una Tomografía Axial Computada (TAC), que tiene una sensibilidad del 95% en
las primeras 48 horas para detectar la Hemorragia.

Si bien la tomografía axial computarizada (TAC) es la de mayor valor para el


diagnóstico de HSA, la angiografía cerebral hasta el momento es el método de
elección para la identificación de los aneurismas y malformaciones vasculares
cerebrales. Se considera que es la técnica definitiva para la planificación
quirúrgica sobre estas lesiones.

Con este estudio se debe analizar las características morfológicas de la lesión,


tamaño y dirección del aneurisma, relación con vaso aferente, vasos de la
periferie (especialmente los perforantes), tamaño del cuello

Los riesgos de la angiografía son bajos, pero deben tenerse en cuenta. Incluyen
infarto cerebral, resangrado del aneurisma, formación de hematoma o
pseudoaneurisma en zona de punción, reacción a sustancia de contraste e
insuficiencia renal. La tasa de mortalidad por el examen es de 0,1% y la tasa de
déficit neurológico permanente es de 0,5%.

La angiografía por resonancia nuclear magnética (RNM) o angiorresonancia


constituye un método de diagnóstico efectivo y que permite obtener información
morfológica y fisiológica vascular de alta resolución. Al momento actual
constituye una alternativa no invasiva, virtualmente sin riesgo, de alta
especificidad y sensibilidad para el diagnóstico de aneurismas y malformaciones
vasculares cerebrales

5.- TRATAMIENTO

Las indicaciones quirúrgicas en los aneurismas se discuten después de una


investigación angiográfica de ambas carótidas y del sistema vertebro basilar.
Dependen, además, del estado clínico del paciente, su edad, la característica
anatómica del saco aneurismático y su localización.

Entre estos los aneurismas de la arteria comunicante anterior (AcoA) y arteria


cerebral anterior (ACA), constituyen el 30 %, y a su vez son del más difícil manejo
quirúrgico. Entre los aneurismas de la circulación anterior, el de comunicante
anterior (Acoa), es considerado como el más complejo por sus muchas
variaciones anatómicas y sus múltiples e importantes perforantes, junto con la
ubicación en profundidad, que lo hacen de difícil acceso.

Esto se debe a su proximidad al hipotálamo y el peligro de producir una isquemia


irreversible en centros vitales, cuyo flujo depende de las ramas aferentes al
aneurisma (arterias estriadas y recurrente de Heubner).

Múltiples vías de abordaje se han utilizado para llegar a los aneurismas de la


AcoA, pero para su estudio estas se pueden subdividir de forma general en 2
grupos: un abordaje interhemisférico con la utilización de las craneotomías
bifrontales y otro pterional con craneotomías frontotemporales.

En los casos de aneurismas de la AcoA, el abordaje pterional es el más usado


comúnmente, permite exponer todo el sector anterior del polígono de Willis. Debe
ir complementado con una adecuada extirpación del ala menor del esfenoides,
a fin de realizar la menor retracción posible del parénquima cerebral. Es útil en
aneurismas de arteria comunicante anterior, bifurcación de arteria carótida
interna, sector proximal de arteria cerebral media y aneurismas de bifurcación
basilar en posición alta. Este abordaje tiene como inconveniente la necesidad de
la resección del gyrus rectus. La disección previa completa del aneurisma antes
de su clipaje constituye una regla y como medida de seguridad ante su posible
ruptura la identificación de ambos segmentos A1 y A2 y la obtención de un
campo operatorio amplio parte de esta, dicho requerimiento solo se logra obtener
de forma plena por el abordaje interhemisférico.

Éste último se ha evitado en muchas ocasiones por el riesgo de complicaciones


posoperatorias como déficit mental, anosmia y sepsis. El desarrollo alcanzado
en las técnicas microquirúrgicas y su instrumental, permiten una disección más
cuidadosa de la anatomía arteria-encéfalo, y se evitan de esa forma las
contusiones cerebrales y las oclusiones vasculares, así como la introducción de
nuevos y más potentes antibióticos que eluden las sepsis, este abordaje puede
realizarse de forma segura.

6.- PRONÓSTICO

Los aneurismas de arteria comunicante anterior se han observado con el


transcurrir de los años que tienen malos resultados neuropsicológicos.

Los no rotos tienen una alta probabilidad de ruptura, especialmente los de cúpula
con proyección anterior, la presencia de una ampolla, y un tamaño de ≥ 5 mm.

7.- REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1.- Felipe Moran y colaboradores (2003) Aneurismas de la arteria comunicante


anterior. Complicaciones de la vía subfrontal interhemisférica.

2.- Rafael Avendaño y colaboradores (2016) Abordaje Único para Aneurismas

del Círculo Arterial Cerebral.

3.- Eduardo Mandiola y colaboradores (2005) Análisis Biométrico de las Arterias


Comunicante Anterior y Anterior en el Segmento Precomunicante del Círculo
Arterial Cerebral.