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Doctrina social de la iglesia

Comenzó con el papa león XIII el cuerpo de la doctrina, en el año 2004 la sede publico
el compendio de la doctrina social de la iglesia el libro nació como el deseo de juan
pablo 2do, el papa quiso hacer el texto para facilitar la vida de todo tipo de personas.
El libro esta dedicado a juan pablo segundo; el libro se refiere ala familia y el trabajo
humano, también la vida económica. la empresa privada, la comunidad política, etc.
El pontificio y esta presidido por el cardenal su nombre es fransua Gabriel vantua él fue
hecho prisionero y juan pablo 2do lo nombro cardenal a esta a este documento y el
cardenal Renato Martino fue quien presidía el consejo con ese momento vamos a
comenzar con unas palabras del entonces cardenal Ángelo Sodano que era secretario de
estado en la santa sede y que viene recogida sacar el compendio es el cardenal que esté
este cuerpo de señal.
La iglesia en el año 1891 Rerum novarum que habla de las cosas nuevas que suceden
en la sociedad y que nunca ha dejado de decir la palabra que le corresponde acerca de
las cuestiones de la vida social o sea tiene la intención de dar luz orientar para que las
personas sepan cómo vivir la vida en la sociedad él explica que los principios de la
iglesia.
Están apoyando que se llama la ley natural y esa ley que está en nosotros esa ley
impuesta por el que nos hizo y principios entonces enseñanza social por así decir si
acude a dos herramientas o dos modos de conocer la verdad que suene como la fe y la
razón la razón hace referencia la ley natural verdad es que todos podemos acceder la
dignidad de cada hombre cada mujer la importancia de la familia eso no es de eso esta
razón pero la fe viene a fortalecer la seguridad o enseñanzas que podemos conocer con
la razón.
En relación con los demás dice “Solo el amor es capaz de transformar las relaciones de
los seres humanos entre sí: la persona, al saberse amada por Dios, es capaz de salir de si
misma y cambiar las reglas, la calidad de las relaciones y estructuras sociales y llevar
paz donde hay conflicto, justica donde hay explotación”.
Capítulo 1; Signo del amor de Dios para la humanidad
A que hace referencia como los diez mandamientos que Dios dio al pueblo de Israel es
una expresión privilegiada.
Naturalmente dice el decano regular el desarrollo de la sociedad israelita en la justicia y
la solidaridad especial mente en el derecho del pobre y el forastero.
Juan Pablo II, fuertemente marcado por su experiencia en Polonia, publicó diversas
encíclicas sobre temas sociales. La Laborem exercens presenta una espiritualidad y una
moral propias del trabajo que realiza el cristiano. La Sollicitudo rei socialis retoma el
tema del progreso y el desarrollo íntegros de las personas (publicada con motivo de los
veinte años de la publicación de la Populorum progressio). Finalmente la Centesimus
annus —con motivo del centenario de la publicación de la Rerum novarum— se detiene
en la noción de solidaridad, que permite encontrar un hilo conductor a través de toda la
enseñanza social de la Iglesia. Aunque sus predecesores habían tratado temas sociales
como orientaciones para la ética social o para la filosofía, Juan Pablo II planteó
la Doctrina social de la Iglesia como una rama de la teología moral y dio orientaciones
sobre el modo en que esta disciplina debía ser enseñada en los seminarios.
Benedicto XVI publicó en 2009 la encíclica Caritas in Veritate, en la cual insistía en la
relación entre la caridad y la verdad, a la vez que defendió la necesidad de una
"autoridad política mundial" para dar respuesta adecuada a los problemas más
acuciantes de la humanidad.
Fundamentos Basicos de la Doctrina Social de la Iglesia
Los principios permanentes de la doctrina social de la Iglesia constituyen los verdaderos y
propios puntos de apoyo de la enseñanza social católica. Dada la limitación de una conferencia
de este tipo analizaremos muy someramente los principios siguientes, que no pueden faltar en
nuestro análisis:

 Dignidad humana
 Bien común
 Destino universal de los bienes
 Principio de subsidiaridad
 Principio de solidaridad

Dignidad humana

El ser humano tiene dignidad y valor inherentes, solo por su condición básica de ser humano. El
valor de los seres humanos difiere del que poseen los objetos que usamos. Las cosas tienen un
valor de intercambio. Son reemplazables. Los seres humanos, en cambio, tienen valor ilimitado
puesto que, como sujetos dotados de identidad y capaces de elegir, son únicos e
irreemplazables. La Iglesia ve en el hombre, en cada hombre, la imagen viva de Dios mismo;
imagen que encuentra, y está llamada a descubrir cada vez más profundamente, su plena razón
de ser en el misterio de Cristo, Imagen perfecta de Dios, Revelador de Dios al hombre y del
hombre a sí mismo.

El hombre existe como ser único e irrepetible, existe como un « yo », capaz de auto
comprenderse, auto poseerse y autodeterminarse. La persona humana es un ser inteligente y
consciente, capaz de reflexionar sobre sí mismo y, por tanto, de tener conciencia de sí y de sus
propios actos.

Bien Común

De la dignidad, unidad e igualdad de todas las personas deriva, en primer lugar, el principio del
bien común, al que debe referirse todo aspecto de la vida social para encontrar plenitud de
sentido. El Bien Común es el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las
asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia
perfección. No consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo
social. Siendo de todos y de cada uno es y permanece común, porque es indivisible y porque
sólo juntos es posible alcanzarlo, acrecentarlo y custodiarlo, también en vistas del
futuro. Afecta a la vida de todos. Exige la prudencia por parte de cada uno, y más aún por la de
aquellos que ejercen la autoridad.
Destino Universal de los bienes

El Destino Universal de los bienes es uno de los principios básicos de la Doctrina Social de la
Iglesia. Para ésta, "los bienes, aun cuando son poseídos legítimamente, conservan siempre un
destino universal. Toda forma de acumulación indebida es inmoral, porque se halla en abierta
contradicción con el destino universal que Dios creador asignó a todos los bienes".

Principio de subsidiariedad

a) Origen y significado

La subsidiaridad está entre las directrices más constantes y características de la doctrina social
de la Iglesia, presente desde la primera gran encíclica social. Es imposible promover la dignidad
de la persona si no se cuidan la familia, los grupos, las asociaciones, las realidades territoriales
locales, en definitiva, aquellas expresiones agregativas de tipo económico, social, cultural,
deportivo, recreativo, profesional, político, a las que las personas dan vida espontáneamente y
que hacen posible su efectivo crecimiento social.

b) Indicaciones concretas

Con el principio de subsidiaridad contrastan las formas de centralización, de burocratización, de


asistencialismo, de presencia injustificada y excesiva del Estado y del aparato público: Al
intervenir directamente y quitar responsabilidad a la sociedad, el Estado asistencial provoca la
pérdida de energías humanas y el aumento exagerado de los aparatos públicos, dominados por
las lógicas burocráticas más que por la preocupación de servir a los usuarios, con enorme
crecimiento de los gastos. La ausencia o el inadecuado reconocimiento de la iniciativa privada,
incluso económica, y de su función pública, así como también los monopolios, contribuyen a
dañar gravemente el principio de subsidiaridad.

Principio de Solidaridad

La solidaridad debe captarse, ante todo, en su valor de principio social ordenador de las
instituciones, según el cual las estructuras de pecado, que dominan las relaciones entre las
personas y los pueblos, deben ser superadas y transformadas en estructuras de solidaridad,
mediante la creación o la oportuna modificación de leyes, reglas de mercado, ordenamientos.

El principio de solidaridad implica que los hombres de nuestro tiempo cultiven aún más la
conciencia de la deuda que tienen con la sociedad en la cual están insertos: son deudores de
aquellas condiciones que facilitan la existencia humana, así como del patrimonio, indivisible e
indispensable, constituido por la cultura, el conocimiento científico y tecnológico, los bienes
materiales e inmateriales, y todo aquello que la actividad humana ha producido.