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A continuación, algunas de los principales aportes a la teoría de la Economía Política que hizo este

pensador escocés.

· División del trabajo: entendida como la parcelación de las tareas necesarias para la producción
de un bien, introduce las siguientes ventajas: a) aumenta la destreza de cada uno de los
trabajadores, b) economiza el tiempo que se pierde al pasar de una tarea a otra, c) crea un gran
número de máquinas que facilitan y abrevian el trabajo humano. Asimismo se reconoce que en
toda sociedad ha existido una división histórica del trabajo, ya que la especie humana se desarrolla
en forma desigual (siendo que los hombres poseemos distintas habilidades manuales e
intelectuales) y combinada (porque de la combinación de esas diferentes aptitudes podemos
distribuirnos la tarea para mejorar nuestras condiciones de vida).

· Valor: Smith se pregunta qué es lo que permite comparar los diferentes valores entre las
cosas, percibe que no se trata del valor de uso (su utilidad) ya que esto varía según el contexto y
según la importancia que nosotros le otorguemos (por ejemplo, ¿qué vale más, una silla que sirve
para sentarse o una jarra que sirve para transportar líquidos? Imposible saberlo). Por tanto
descubre que, en primer lugar las mercancías poseen dos valores diferentes: el valor de uso y el
valor de cambio (aquello que permite el intercambio con otras mercancías, su precio). ¿Qué es
entonces lo que determina el valor de cambio de un producto? Smith afirma que se trata del
trabajo humano que haya sido necesario para la producción de ese bien. De este modo, bienes
que demanden más horas de trabajo serán necesariamente más caros, más allá de su uso (por
cierto, no siempre el valor de uso y el valor de cambio van de la mano, ya que existen cosas que
tienen un gran valor de uso pero tienen comúnmente escaso valor de cambio, por ejemplo el aire
tiene un valor de uso fundamental para la vida humana, pero su precio es insignificante. Por el
contrario, bienes que tienen un gran valor de cambio, no tienen muchas veces, sino un pequeño
valor de uso o ninguno, por ejemplo los diamantes).

Sucede, sin embargo, que a veces el valor de cambio obtenido por un


determinado bien no coincide con lo que esperamos, sino que es mayor o menor. Esto conduce a
Smith a afirmar que existen entonces dos tipos de valor de cambio, el precio natural/ real y el
precio de mercado/ nominal. Mientras que el primero consiste en el precio suficiente para pagar
los gastos (en su época se trataba del salario, renta y beneficio correspondientes de las distintas
clases sociales -trabajadores, terratenientes y empresarios), el segundo trata del precio efectivo al
que terminan vendiéndose las mercaderías. Observar éste desajuste en la tira de Quino adjunta.
Entonces, ¿cómo suponía Smith que podría remediarse esa diferencia? Como todo liberal, estaba
convencido de que no debía existir intervención del poder político, más bien que la corrección
resultaría del libre juego de la oferta y la demanda.

· Mercado: es donde se genera el intercambio de aquello que nuestros diferentes talentos


producen, y donde nos abastecemos de lo que nosotros mismos no poseemos (hoy en día, se
realiza por intermedio del dinero, una mercancía que funciona como equivalente del valor para
facilitarnos el intercambio). Para Smith, un pensador liberal que buscaba terminar con los antiguos
condicionamientos y trabas feudales, el mercado debe dejarse fluir sin ningún tipo de intervención
o molestia por parte de las autoridades políticas. Se trata de una gran forma natural de
intercambio competitivo que siempre conduce al equilibrio, más allá de desajustes
circunstanciales. Es por eso que, si existe una diferencia entre el precio natural y el de mercado
(como hemos visto anteriormente), Smith confía en que a largo plazo la ley de la oferta y la
demanda la corregirán (por ejemplo, diferencias en la distribución del ingreso o el valor de los
productos serían corregidas por la acción misma del mercado y no por la intromisión del Estado).
¿Cómo es esto? Si el precio de mercado es mayor que el precio natural, la gente no estará
dispuesta o no podrá pagar más de lo debido por aquel producto, con lo que se producirá un
exceso de oferta de esos bienes. Al haber exceso de productos ofrecidos, los productores
necesariamente deberán bajar el precio, puesto que sino no lograrán venderlos. Lo mismo sucede
con los salarios. Si los trabajadores demandaran una paga demasiado alta por su jornada de
trabajo, los empresarios no los contratarían, con lo que los primeros se verían obligados a
disminuir sus pretensiones para conseguir un puesto laboral. En el caso opuesto, si el precio de
mercado fuese inferior al precio natural, los empresarios que vendan en esa situación obtendrían
menos ganancias que lo normal y los trabajadores tendrían mayor poder de compra. Entonces si el
precio de mercado volviese a subir hasta igualarse con el precio natural, se produciría una
recuperación en términos relativos de las ganancias y una caída en términos relativos de los
salarios. En definitiva, lo que Smith sostiene es que, más allá de circunstanciales desajustes entre
lo que se ofrece y lo que se demanda y sus respectivos valores, lo cierto es que todo tiende
naturalmente a equilibrarse en el mediano plazo. De este modo, este libre juego entre la oferta y
la demanda siempre será preferible a la intervención del Estado para intentar equilibrar el
intercambio.

De este modo, las variables en juego para la comprensión del las leyes de oferta y de demanda,
son el precio y la cantidad. La ley demanda registra cuánto se querrá adquirir de un bien a un
precio dado, considerando que en tanto mayor sea el precio menor será su demanda. Por otro
lado, la ley oferta registra cuántos bienes se querrán vender a un precio dado, siendo que cuanto
mayor sea el precio más serán los interesados en producir ese bien/servicio y viceversa.

En este escenario, no existe peor mal que la situación de monopolio, ya que precisamente el
hecho de no haber competencia impide el libre juego entre oferta y demanda, con lo que el
productor tiene posibilidad de fijar el precio más alto y manejarlo a su propio arbitrio (claramente
esta concepción se enmarca en el enfrentamiento que la clase burguesa y comerciante a la que
pertenecía Smith, mantenían con la antigua nobleza que detentaba aún una posición de
monopolio en el intercambio comercial).

En suma, la teoría de Smith supone: a) cualquier desequilibrio de mercado se corrige a través de


la oferta y la demanda; b) en este contexto el fabricante se ve obligado a ser lo más eficiente
posible en materia de costos de producción para sobrevivir en un mercado competitivo; c) existe
una “mano invisible” que hace que la búsqueda de bienestar individual arroje como resultado la
felicidad colectiva, la libre concurrencia entre numerosos vendedores y compradores es
beneficiosa para el individuo y para la sociedad.

· Comercio mundial: Smith traslada a la escala mundial su teoría sobre los desiguales talentos de
las personas, de modo que cada país, siendo diferente al otro, deberá encontrar qué es lo que le
resulte más conveniente producir para ofrecerlo al mercado global. Así, cada país buscará siempre
ofrecer los mejores precios según sus recursos y su industria, compitiendo con sus pares. El
comercio mundial, de este modo logra también el beneficio recíproco de todos los que participen
en él, ya que cada país exporta las mercaderías cuyos costos de producción sean más bajos en
relación a otros países e importa aquellas mercaderías que resulten más baratas afuera que el
propio país.
Esto implica un doble beneficio: 1) cada país logra especializarse en cierto producto y sacar de
su territorio la producción excedente, mientras que 2) cada país puede importar aquello que no
tenga, sin necesidad de desarrollar todas las industrias.

Para Smith, la especialización productiva de los países debería regirse según un estudio de
precios como el siguiente, considerando las ventajas absolutas según los costos de producción que
los diferentes bienes tengan en los distintos países:

Caso 1 Caso 2

País desarrollado País País desarrollado País


subdesarrollado subdesarrollado

Bien $4 $5 $6 $5
Agrícola

Bien $1 $6 $1 $6
Industrial

En el caso 1 no convendría el comercio bilateral, ya que ambos bienes resultan más económicos en
el país desarrollado. En cambio, en el caso 2 sería beneficioso para ambos países, siendo que un
bien es más económico en el país desarrollado mientras que el otro en el subdesarollado.
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