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UNA PERSPECTIVA TEORICA METODOLÓGICA DE LA

INTERVENCIÓN EN TRABAJO SOCIAL

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MARCELA OCHOA RUIZ

LEIDY URREGO ECHEVERRY

JULIÁN ANDRÉS RIVERA MACHADO

FUNDAMENTOS TEORICOS METODOLOGICOS Y DISCIPLINARIOS


DEL TRABAJO SOCIAL II

MARIA NUBIA ARISTIZABAL

UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS

DEPARTAMENTO DE TRABAJO SOCIAL

MEDELLÍN
2013

INTRODUCCIÓN

Abordaremos el libro “Una perspectiva teórica metodológica de la intervención en


trabajo social”, escrito por Margarita Rozas Pagaza, autora argentina, docente de
trabajo social de la universidad nacional de la plata (UNLP). Teórica
contemporánea de trabajo social, es integracionista, ya que se fundamenta desde
las perspectivas comprensivo-interpretativas y critico-social. En su libro plantea
que para llegar a una propuesta metodológica es necesario tener claridad en
categorías conceptuales, las cuales se abordan en el texto, como: bienestar social,
necesidades sociales, vida cotidiana y objeto de intervención. Plantea un proceso
metodológico que se da en tres momentos, inserción, diagnóstico y planificando,
transversalizadas estas por la investigación y la evaluación.
CAPÍTULO I

BIENESTAR SOCIAL EN EL CONTEXTO DE LA MODERNIDAD

BIENESTAR SOCIAL

El concepto de bienestar social está íntimamente vinculado al trabajo social, dicho


concepto se constituyó como el eje orientador de la práctica profesional, siendo
este uno de sus objetivos, el cual sustenta la intervención profesional, el esfuerzo
estaba y está focalizado en hacer efectivos los objetivos relacionados al bienestar
social, con lo cual se busca un progreso social. Debemos tener presente que el
concepto de bienestar social varía dependiendo el tiempo y el espacio
determinado, es decir, en el marco de la constitución de la ilustración, el bienestar
está ligado a la idea de la superación del sufrimiento y auto-conciencia, bienestar
como búsqueda de la justicia y del progreso bajo el triunfo de la razón. y en el
pensamiento neoliberal se parte del supuesto de que el capitalismo es la única
forma de organización de la sociedad y de realización del bienestar social. En este
contexto, el bienestar social, se particulariza en función de los intereses de una
clase, la burguesía, donde se asume el supuesto de que el concepto de bienestar
social esta ligado al progreso y a la satisfacción de necesidades materiales, donde
resulta difícil entender el bienestar social, volviéndose dicho término algo utópico,
ya que, el bienestar social es un hecho irrelevante de la realidad, y está vinculado
a la funcionalidad del mercado, considerándose este como un concepto
económico.

Pero el trabajo social asume el concepto de bienestar social como una aspiración
profesional que aporta a la búsqueda de soluciones a problemas que dificultan el
desarrollo de los individuos y grupos, pretendiendo el reconocimiento del derecho
de los ciudadanos, procurando que cada individuo asuma sus responsabilidades
para orientar sus existencias individuales y de esta forma contribuir al bienestar de
la comunidad en que viven. Actualmente en el Trabajo Social se entiende que el
bienestar social no es la solución de un problema individual sino la aspiración de
una sociedad que compromete niveles de decisión mucha más compleja que
atañe al campo político, social y económico. Retomando el concepto de bienestar
como una aspiración de la sociedad, buscando este parte de la realización de la
esencia humana. Se considera necesario para la intervención profesional,
identificar niveles de relación entre necesidades sociales y bienestar social y así
orientar la direccionalidad de la intervención profesional.

¿Qué son las necesidades sociales y qué entiende el Trabajo Social sobre este
concepto?
Una necesidad no sólo es carencia sino potencialidades humanas individuales y
colectivas, que hacen posible vivir el mundo traduciéndose en proyectos de vida
que le dan sentido y significado a las relaciones sociales. Las necesidades
relacionadas con el funcionamiento del sistema capitalista, planteado que está
vinculado al concepto de valor, donde se crea la necesidad pero se debe consumir
esas necesidades para valorizar el capital. Pero eso es sólo apariencia, esta
mirada, ayuda a los trabajadores sociales a superar el concepto que se toma en
su apariencia y que no posibilita develar la verdadera naturaleza de las
necesidades, ya que el capitalismo crea necesidades en función de la valorización
del capital y no en función de las necesidades humanas. Lo que el trabajador
social debe recuperar en su vinculación con las necesidades sociales, es saber
que la satisfacción de ellas está en el desarrollo múltiple del hombre en el
despliegue de sus posibilidades como ser humano, ubicando como uno de sus
objetivos la concientización del reconocimiento de las necesidades sociales, las
cuales están referidas a las necesidades de la sociedad en conjunto, que se
pueden definir como el estado de un individuo o una sociedad en relación a los
medios necesarios para su existencia y desarrollo.

El trabajo social cuando aborda el tema de las necesidades como un aspecto de


su campo problemático para la intervención, debe pensar que el objeto más
elevado de la necesidad humana es el otro hombre, al igual el trabajador social
debe trabajar en develar el problema de la alienación de las necesidades
CAPITULO II

VIDA COTIDIANA, SABER COTIDIANO, CONCEPTOS BÁSICOS EN


LA INTERVENCIÓN PROFESIONAL

El análisis de la vida cotidiana y el saber cotidiano, intenta conocer el mundo


cultural y las formas de vida con el fin de orientar la intervención profesional como
una forma de educación social para lograr la integración de individuos grupos y
comunidades a una sociedad establecida.

Se entiende la vida cotidiana como el ámbito micro-social en el cual el Trabajador


Social desarrolla su práctica profesional. La vida cotidiana es un concepto clave
para la comprensión del campo problemático en Trabajo Social, ya que es
reconocido como un espacio en el que los sujetos se relacionan, configuran y
reconstruyen constantemente la sociedad, al mismo tiempo que le dan un sentido
a sus vidas; y es a través de esta construcción como es posible explicar los
aspectos más significativos de la vida social, contribuyendo así al enriquecimiento
de la construcción profesional, reconociendo al micro-mundo cotidiano como punto
de partida del conocimiento científico.

Margarita Rozas plantea en su libro que “el Trabajo Social encuentra en la vida
cotidiana un punto de partida para la valorización de su práctica profesional, al
buscar la posibilidad de construir conocimiento a partir de la recuperación de
elementos significativos que hacen a la vida social de los sujetos con el fin de
resignificar el sentido social de la profesión.”(pag39)

El Trabajo Social retoma el saber cotidiano como un aspecto importante y


fundamental dentro de la accionar profesional, ya que lo considera como un
espacio que posibilita una cercanía con los sujetos y sus necesidades, siendo esta
la clave más importante para poder esclarecer la manera cómo se expresa la
conflictividad de la “cuestión social hoy”, además de que permite conocer los
aspectos de mayor relevancia, y de esta manera comprender la realidad social.
Margarita nos comparte en su libro que “el saber cotidiano es pensamiento y
acción, es reconocer la existencia de uno y de los otros, es un conjunto de
conocimientos, es una guía de la acción, pero se usa de diversas maneras, por
ello decía A. Heller, que el saber cotidiano es una categoría objetiva, pero a la vez
normativa. Es objetiva en cuanto la suma del saber cotidiano de una época, de un
estrato social, no corresponde a un solo sujeto. Es normativa en cuanto para un
sujeto o un estrato social cumpla su función. Pero es importante remarca que hay
un conjunto de conocimientos que el sujeto interioriza para moverse en su
ambiente.”(pag41)

Desde la perspectiva Marxista, la vida cotidiana se revaloriza “como el ámbito


concreto de la reproducción de las relaciones sociales, como el ámbito de
construcción de la sociedad, como el espacio de objetivaciones de un determinado
orden social que condiciona al hombre”.

La relación existente entre vida cotidiana y Trabajo Social, es la que nos brinda los
elementos de análisis que nos permiten profundizar en el significado social de la
profesión. De esta manera, podemos comprender que el concepto de vida
cotidiana, al igual que el saber cotidiano, nos expresa la trama social en la cual los
sujetos articulan su existencia con relación a la lucha constante por la satisfacción
de sus necesidades, siendo este el espacio que marca los ejes más importantes
para resignificar el campo problemático en la intervención profesional.
CAPITULO III

EL OBJETO DE INTERVENCION EN EL TRABAJO SOCIAL

La autora en este capítulo aclara que el análisis nombrado vida cotidiana está
siendo cambiado por campo problemático, se refiere a responder ¿que se
interviene en Trabajo Social? , se adentra en un recorrido histórico con relación al
contexto social, el cual realiza por que advierte como necesario identificar que en
trabajo social se interviene el campo problemático, determinar el objeto de
intervención es la construcción de un proceso teórico-práctico, pues toda
intervención debe tener como base una matriz teórica que lo sustenta, además de
un instrumental metodológico con el fin de recrear los conceptos en la realidad
social. En este recorrido se rescata el compromiso de los actores, estos son
(sujetos, instituciones, y profesionales) estos actores luchan por la transformación
de ese campo problemático, lo cual es el eje central de nuestra disciplina.

Es claro identificar y definir que el objeto de intervención se construye desde la


reproducción de la vida cotidiana de los sujetos, quienes según su historia,
experiencias y necesidades expresadas como demandas y carencias, ingresan
en procesos institucionales donde finalmente allí estas necesidades serán tenidas
en cuenta o no, según la gestión realizada por el trabajador social y los mismos
sujetos, pues son estos, quienes conocen las prioridades en cuanto a sus
necesidades, y finalmente son estos, los sujetos quienes están inmersos en
diferentes contextos, los cual les permite identificar claramente sus necesidades y
carencias.

Abarcando un poco sobre la Intervención profesional, la autora nos permite


reconocer que esta se refiere a comprender “sobre que, el para que, como y con
quien de la intervención profesional”(Pág 60), la intervención debe estar
fundamentada en procesos investigativos que permitan hacer una relación
dialógica entre teoría y práctica, en cuanto a la teoría, se registra que esta es
fundamental para que el trabajador social tome los conceptos necesarios para
guiar su profesión y realizar la intervención profesional , en este caso se refiere a
que el trabajador social no solo piensa, también actúa. Para ubicar el objeto de
intervención, se debe reconocer que la intervención no es simplemente ejecutar
una o varias actividades o elaborar un proyecto planeado, no se interviene de una
manera rigurosa y lineal, y no es simplemente responder a las preguntas que los
“actores sociales demandan”.

Se trata de un proceso de construcción histórico social, donde se trata de ubicar


las relación sujeto-necesidad como expresión de la cuestión social

El sujeto de intervención se va identificando según la información obtenida


mediante un proceso riguroso de investigación del sujetos(s) y su contexto, el
objeto de intervención aparece poco a poco en una “construcción del pensamiento
basado en datos, que aportan a la relación sujeto – necesidad” pág. 61

En cuanto a la intervención profesional, no es suficiente insertarse, diagnosticar y


planificar una transformación, es necesario conocer el contexto micro social, de la
vida de los actores, y de esta manera reconocer la capacidad de transformación
social que poseen.
CAPITULO IV

EL PROCESO METODOLOGICO EN LA INTERVENCIÓN PROFESIONAL

Margarita Rozas Pagaza en su libro plantea tres momentos: inserción, diagnóstico


y planificación, que se dan en la intervención profesional.

LA INSERCIÓN: La inserción es un primer acercamiento a la trama social, dicho


momento consiste en iniciar el conocimiento a fin de establecer una ubicación
profesional, donde el profesional se sitúa en interrelación e interacción con los
actores sociales, este proceso de interrelación con los sujetos permite un primer
conocimiento de la institución, el barrio y los sujetos sociales. Para el trabajo social
es el momento de interrogantes, un momento para la reflexión en donde se
establece una estrategia de intervención. Cabe mencionar que el proceso de
inserción se va profundizando en la medida que trascurre la intervención
profesional, en la inserción siempre se va abarcar el acercamiento a la institución y
a los actores sociales. Por más experiencia que se tenga, lo primero que se debe
hacer es informarse, saber escuchar y observar, para una mejor inserción se
utiliza la observación participante, entrevistas, testimonios, visitas domiciliarias,
entre otras.

EL DIAGNÓSTICO: El diagnóstico es el momento en el cual se sintetiza el


proceso de conocimiento de determinado contexto que se ha ido forjando desde el
momento de la inserción, teniendo como propósito ubicar el objeto de intervención.
El diagnóstico nos permite evaluar las condiciones complejas que se encuentran
dentro del contexto, además de poder identificar desde la raíz los factores
problema que son el principal objetivo de nuestra intervención. Es fundamental
elaborar el proceso de diagnóstico acompañados de un proceso riguroso de
investigación, acercándonos de esta manera a la problemática en sí,
acercándonos para conocer cuáles son las necesidades de los sujetos, ubicar
cuales son los elementos problemáticos y poder así, llevar a cabo una solución
oportuna.

LA PLANIFICACIÓN: la planificación es el momento en el cual se articulan los


resultados obtenidos dentro de las dos primeras fases mencionadas
anteriormente, la inserción y el diagnóstico. Consiste en llevar cabo un conjunto
de acciones, gestionar y desarrollar proyectos, que están orientados hacia la
solución de la problemática abordada. Es necesario que exista una comprensión
teórica del objeto de intervención para poder así lograr una intervención
fundamentada. Es de gran importancia que los actores sociales estén inmersos
dentro de los procesos de planificación, ya que son ellos quienes poseen los
conocimientos y vivencias más significados, quienes nos manifiestan la manera en
que perciben la realidad y son por quienes vamos a trabajar para satisfacer su
necesidades.
CONCLUSIÓN

Se sitúa la fundamentación metodológica de la intervención profesional, por medio


de una investigación rigurosa y una relación dialógica entre teoría y práctica. De
igual manera se sitúa la importancia de que los sujetos reconozcan las
necesidades sociales, donde el trabajador social es un mediador entre estado y
sociedad concientizando a esta ultima de cuáles son las verdaderas necesidades
humanas y cuales son simplemente deseos, teniendo en cuenta que la acción
profesional no está orientada a trabajar por la sociedad sino con la sociedad.

Resaltamos el reconocimiento que la autora le otorga a los sujetos como actores


potenciales de transformación social, donde a la vida cotidiana se le da gran
relevancia, ya que los sujetos construyen su realidad por medio de las
interrelaciones e interacciones que configuran su saber cotidiano, en la cual hay
un intercambio entre diálogos de saberes, tanto del profesional como de los
sujetos a los cuales se intervienen, donde se adquiere conocimiento.

Se destaca la importancia que tienen los actores sociales dentro del proceso de
intervención, ya que son ellos quienes poseen los conocimientos fundamentales
para poder así, comprender la realidad social y lograr una verdadera
transformación.

Uno de los objetivos abordados en el tema y que están estrechamente vinculados


con la acción profesional es el bienestar social, con relación sujeto-necesidad,
donde se direcciona hacía el progreso y desarrollo social. Finalmente la
evaluación nos permite profundizar en los resultados para ver cuáles fueron los
éxitos y fracasos y de esta forma ir a una mejora de los procesos metodológicos.
.

ANALISIS CRÍTICO

Resaltamos en la autora su proceso metodológico, ya que gracias a la inserción, el


diagnóstico y la planificación, se puede realizar una excelente intervención
fundamentada, teniendo en cuenta que la investigación y la evaluación deben ir
presentes en todo este proceso. Se mencionaba que la postura de Margarita
Rozas Pagaza se diferencia de las demás posturas del método básico porque las
demás, son etapitas y lineales, sin embargo llegamos a la conclusión de que la
metodología propuesta por Margarita Rozas es un proceso circular, pero es
necesario llevar un orden, ya que, sin inserción no puede haber diagnóstico y sin
diagnostico no puede haber planificación, la diferencia que hayamos es que el
proceso no es etapista, sino que siempre va estar en proceso de
retroalimentación, donde se dan simultáneamente.
BIBLIOGRAFÍA

- Rozas Pagaza, Margarita. “Una perspectiva teórica metodológica de la


intervención en trabajo social”. Editorial Espacio. Buenos Aires,
Argentina. 2005.