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INTRODUCCIÓN

El presente trabajo de investigación busca determinar las distintas


instrucciones que se realizaron en los procesos penales a los que se encuentra
sometido a la garantía de la defensa procesal por dos razones: primero, no se
designó abogado defensor de oficio desde el inicio de la instrucción, y en
segundo lugar, el abogado de oficio y el de confianza, en los casos en que se
acreditó, no realizaron ningún acto de defensa técnica a favor del inculpado.
por otro lado corte ha considerado que nombrar a un defensor de oficio con el
solo objeto de cumplir con una formalidad procesal equivaldría a no contar con
defensa técnica, por lo que es imperante que dicho defensor actué de manera
diligente con el fin de proteger las garantías procesales del acusado y evite así
que sus derechos se vean lesionados y se quebrante la relación de confianza,
a tal fin, es necesario que la institución de la defensa pública, como medio a
través del cual el estado garantiza el derecho irrenunciable de todo inculpado
de delito de ser asistido por un defensor, sea dotada de garantías suficientes
para su actuación eficiente y en igualdad de armas el estado debe adoptar
todas las medidas adecuadas, entre ellos, contar con defensores idóneos y
capacitados que puedan actuar con autonomía funcional.

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1. EL DERECHO A LA TUTELA PROCESAL EFECTIVA

Antecedentes Los derechos fundamentales no serían más que meras


enunciaciones si no existieran mecanismos procesales que permitan
garantizar su vigencia efectiva. Para lograr dicho fin, se requiere contar
con una serie de garantías mínimas que permitan, de manera cierta,
asegurar la tutela requerida, estas, son aquellas contenidas en el
derecho a la tutela procesal efectiva. La definición del derecho a la tutela
procesal efectiva, no resulta única y muchos menos uniforme, en razón a
los múltiples contenidos que se le suelen asignar a dicho derecho. Por
ejemplo, la tutela jurisdiccional efectiva, es definida por MONROY, “como
un derecho público y subjetivo por el que toda persona, por el solo
hecho de serlo, en tanto es sujeto derechos, está facultada a exigirle al
Estado tutela jurídica plena, que se manifiesta de dos maneras: el
derecho de acción y el derecho de contradicción”

Suele definir a la tutela judicial efectiva como aquel derecho fundamental


que tiene como “contenido básico e de obtener de los órganos judiciales
una respuesta (seria, plena – razonada -, cabalmente motivada) a las
pretensiones planteadas, y no manifiestamente arbitraria, ni irrazonable”.
Si bien, de ambas precisiones conceptuales, puede hallarse una
diferencia respecto al ámbito de comprensión del derecho en análisis,
existen diversos autores que entienden a ambos derechos como uno
sólo, contenido en el derecho de tutela jurisdiccional efectiva. En ese
mismo sentido, el inciso tercero del artículo 139 de la Constitución
peruana, hace referencia a que es principio y derecho de la función
jurisdiccional la observancia del debido proceso y la tutela jurisdiccional,
permitiendo colegir que dichos principios derechos, contienen a los
principios de juez natural y de jurisdicción predeterminada por ley. De
otro lado, el artículo séptimo de la Ley Orgánica del Poder Judicial
establece el derecho de toda persona a la plena tutela jurisdiccional con
las garantías de un debido proceso, añadiendo que es deber del Estado
facilitar el acceso a la justicia. Conforme a ello, podría definirse a la
tutela judicial efectiva, como aquel derecho que permite el acceso a la
justicia (entendido como acceso a los tribunales pues se hace referencia
a condiciones de infraestructura y condiciones de funcionamiento) y su
desarrollo bajo las garantías del debido proceso. Pues, no podría ser
entendido de otro modo, ya que de no contar con las garantías mínimas
integrantes del derecho al debido proceso, la tutela del derecho que se
invoque sería ineficaz, de allí que se entienda al derecho a la tutela
judicial efectiva como el derecho a la tutela premunido de las garantías
del debido proceso. En ese mismo sentido, y a fin de evitar que el

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derecho a la tutela judicial pueda ser interpretado en sentido restrictivo
para ser exigible sólo ante los tribunales judiciales, el artículo cuarto del
Código Procesal Constitucional, al hacer referencia a la procedencia de
procesos constitucionales respecto de resoluciones judiciales, estableció
que la tutela procesal efectiva comprende tanto el acceso a la justicia
como el debido proceso, señalando a reglón seguido lo siguiente: Se
entiende por tutela procesal efectiva aquella situación jurídica de una
persona en la que se respetan, de modo enunciativo, sus derechos de
libre acceso al órgano jurisdiccional, a probar, de defensa, al
contradictorio e igualdad sustancial en el proceso, a no ser desviado de
la jurisdicción predeterminada ni sometido a procedimientos distintos de
los previstos por la ley, a la obtención de una resolución fundada en
derecho, a acceder a los medios impugnatorios regulados, a la
imposibilidad de revivir procesos fenecidos, a la actuación adecuada y
temporalmente oportuna de las resoluciones judiciales y a la
observancia del principio de legalidad procesal penal.

2. LA GARANTÍA DE LA DEFENSA PROCESAL

El derecho fundamental a la defensa procesal se encuentra garantizado


por el artículo 11, inciso 1, de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos; el artículo 14, inciso 3, parágrafo d) del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos; el artículo 8, inciso 2, parágrafo d) de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos; y el artículo 139,
inciso 14, de la Constitución Política de 1g993.

La defensa procesal no es solamente un derecho subjetivo, por su


importancia para la existencia del hombre en sociedad supera tal
categoría; en la teoría general del derecho se le asigna la naturaleza
jurídica de garantía

La doctrina constitucional reconoce que los derechos fundamentales


tienen una doble perspectiva: como derechos subjetivos de la persona y
como garantías del derecho objetivo.

Al ser la defensa procesal una garantía, el Estado tiene la exigencia no


solo de reconocerla formalmente, sino, además, le corresponde procurar
que sea real y efectiva en el proceso.

La consecuencia de reconocer a la defensa procesal como una garantía


es convertirla en una exigencia esencial del proceso, un requisito para
su existencia. Álex Carocca Pérez afirma que el resultado más

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importante de esta construcción es que la violación de la garantía de la
defensa en un proceso determinado afecta su validez.

César San Martín Castro sostiene, por su parte, que la defensa es


siempre necesaria, aun al margen o por sobre la voluntad de la parte,
para la validez del proceso.

El reconocimiento de la garantía de la defensa procesal, como requisito


de validez para todo tipo de proceso, es una de las expresiones más
importantes de su constitucionalización.

El Tribunal Constitucional, en el proceso de hábeas corpus que Silverio


Espinoza siguió contra la Sala Penal Especial de la Corte Suprema de
Justicia, al resolver el recurso extraordinario estableció que la garantía
de la defensa “es una de las condiciones indispensables para que un
proceso judicial sea realizado con arreglo al debido proceso”.

Alberto Binder señala con toda propiedad que el derecho a la defensa


cumple en el proceso penal una función especial, pues no solo actúa
junto al resto de garantías procesales, sino que “es la garantía que torna
operativa a todas las demás”, de allí que la garantía de la defensa no
pueda ser puesta en el mismo plano que las otras garantías procesales.

3. FORMAS DE EJERCER LA DEFENSA PROCESAL

Existen dos formas de realización de la defensa procesal: Defensa


material o autodefensa y defensa técnica.

El artículo 14, inciso 3, parágrafo d, del Pacto Internacional de Derechos


Civiles y Políticos, y el artículo 8, inciso 2, parágrafo d, del Pacto de San
José de Costa Rica, consagran las dos formas de ejercicio de la defensa
procesal.

3.1. La defensa material o autodefensa

San Martín considera que la defensa material es parte del


derecho a la defensa, junto con la defensa técnica. La defensa
material consiste en el derecho del imputado a realizar su propia
defensa; contestando la imputación, negándola, manteniéndose
en silencio o allanándose a la pretensión punitiva del Ministerio
Público.

Eduardo Jauchen señala que la defensa material es la que


realiza el propio imputado; consiste en las expresiones defensivas
que da en las diversas declaraciones que realiza en el proceso

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penal: en la instructiva, la confrontación, el interrogatorio, el juicio
oral o en la última palabra.

El Tribunal Constitucional define la defensa material como el


derecho del imputado de ejercer su propia defensa.

3.2. La defensa técnica

Es la defensa realizada por los abogados, que cumplen en el


proceso penal la función técnico-jurídica de defensa de las partes,
con la finalidad de promover la garantía de sus derechos.

La defensa técnica hace efectiva la garantía de la defensa en el


proceso penal, porque mediante la asistencia letrada se realizan
los principios de igualdad de las partes y de contradicción, al
establecerse el equilibrio con el Ministerio Público, integrado por
fiscales que son abogados.

San Martín señala que la defensa técnica constituye un servicio


público imprescindible que se presta aun contra la voluntad del
imputado, pues complementa su capacidad para enfrentar el
proceso penal en igualdad de armas y de forma eficaz.

La defensa técnica, afirma Jauchen, es una “exigencia necesaria


en el proceso penal”; consiste en la actividad que realiza el
abogado para asesorar técnicamente al imputado sobre sus
derechos o deberes, controlar la legalidad del procedimiento,
ejercer el control crítico de la producción de las pruebas de cargo
y de descargo, realizar la exposición crítica de los fundamentos y
pruebas de cargo desde el doble enfoque de hecho y de derecho,
o recurrir las resoluciones judiciales.

Juan Montero Aroca vincula el derecho a la asistencia de letrado


al principio de contradicción, pues para que este sea real no basta
con reconocer a las partes la posibilidad de autodefenderse,
siendo indispensable la defensa técnica del abogado; agrega que
la defensa adecuada no es la que realiza la propia parte por
carecer de los conocimientos técnicos necesarios, sino la que
efectúa un abogado.

El Tribunal Constitucional define la defensa técnica como el


asesoramiento y patrocinio por un abogado mientras dure el caso
penal.

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La defensa técnica constituye una “exigencia para la validez del
juicio”; un “requisito de validez de las actuaciones de las partes en
toda clase de juicios”. La asistencia letrada es un derecho
fundamental y base del sistema procesal.

La importancia de la defensa técnica en el proceso penal ha


llevado a que se considere que la defensa es una parte procesal
opuesta a la acusación (la otra parte procesal), que está formada
por dos sujetos: el imputado y el abogado.

Al ser el abogado un integrante de la parte procesal defensa, el


proceso penal no podría existir sin la asistencia letrada al
imputado.

No hay proceso penal sin dos partes: acusación y defensa, y esta


solamente se puede formar si el procesado cuenta con abogado
defensor, es decir, con defensa técnica. Jaime Bernal Cuéllar y
Eduardo Montealegre Lynett afirman que el derecho a la defensa
se ejercita por la actividad de dos sujetos: el imputado y el
abogado; son dos individualidades constitutivas de una parte
procesal formada por dos órganos. Para asegurar que en el
proceso penal el imputado cuente con defensa técnica existen
tres exigencias que se tienen que cumplir, según el caso: es el
derecho a contar con un defensor de confianza, derecho a contar
con un defensor público y derecho a la asistencia jurídica gratuita.

4. DEFENSA INEFICAZ:

Que el imputado se encuentre asistido por un abogado, no


constituye fundamento suficiente para presumir la defensa eficaz,
tanto más si el representante del Ministerio Público, como
defensor de la legalidad, advirtió en el presente caso una
manifiesta indefensión formal en la que se hallaba el imputado. El
Juez es quien conoce el Derecho, y es el Juez quien debe velar
para mantener, en cualquier momento de la causa la igualdad
entre las partes. Para Bernal y Montealegre señalan que hay
nulidad del proceso penal por quebrantamiento del derecho a la
defensa cuando se comprueba que el abogado, sea de confianza
u oficio, actuó negligentemente por presentar una defensa
inadecuada a la que exigía el enfrentamiento de la imputación.

De acuerdo con este criterio es evidente la nulidad de la


instrucción, ya no por defensa deficiente, sino por ausencia de

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esta. Néstor Armando Novoa Velásquez, basado en la doctrina de
la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia
colombiana, afirma que la total inactividad del abogado defensor
significa el no ejercicio del derecho a la defensa del imputado, la
ausencia de la garantía de la defensa procesal y por tanto la
“nulitación” (nulidad) del proceso penal.

Entonces la indefensión es el efecto producido por la violación de


la garantía de la defensa procesal; consiste en la indebida
restricción o impedimento a las personas de participar
efectivamente y en pie de igualdad en cualquier proceso en que
se traten cuestiones que les afecten, realizando actos de
postulación, prueba y alegación, que permitan al juzgador decidir
de forma legal, racional y justa.

Ineficacia del artículo 108°-a del código penal peruano que


tipifica el delito de homicidio calificado por la condición de la
víctima.

El artículo 108°-A del Código Penal, que tipifica el delito de


homicidio calificado por la condición de la víctima, en la protección
funcional de los miembros de la Policía Nacional que hacen frente
a la criminalidad organizada y común, en el periodo 2009-2018.
Para la verificación de la hipótesis se consideró una muestra
constituida por 30 casos de homicidio calificado de los miembros
de la Policía Nacional en el cumplimiento de sus funciones y otros
funcionarios comprendidos en el artículo 108°-A del Código Penal,
en el periodo 2009 – 2018 a nivel nacional. Así como por los
informes estadísticos del INEI sobre los homicidios en el Perú en
el periodo 2011-2017. Dicha información fue complementada con
la aplicación de una encuesta a 100 abogados litigantes
penalistas de Trujillo, elegidos al azar, considerando su
especialidad. Para la obtención de la información se utilizaron las
técnicas de la observación, análisis documental y la encuesta, con
sus respectivos instrumentos de recolección de datos. Dicha
información fue organizada y presentada en tablas y figuras de
frecuencia. Asimismo, se utilizaron los métodos inductivo-
deductivo, análisis-síntesis y hermenéutico para la discusión de la
información obtenida de los elementos de la muestra. Los
resultados permitieron concluir que el artículo 108°-A del Código
Penal, que tipifica el delito de homicidio calificado por la condición
de la víctima, no ha resultado eficaz en la protección de los
funcionarios públicos, puesto que la comisión de esta figura
delictiva ha ido en aumento en vez de disminuir, especialmente en

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contra de los miembros de la Policía Nacional que hacen frente a
la criminalidad organizada y común, en el periodo 2009-2018.

a) DEFENSA INEFICAZ NULIDAD:

La Corte Suprema de Justicia declaró nulo todo lo actuado con


posterioridad a la presentación en queja “in pauperis “de un
condenado a prisión perpetua, debido a que la Defensora Oficial
que participó en el trámite no ejerció debidamente su tarea.

Con las firmas de los ministros Ricardo Lorenzetti, Elena Highton


de Nolasco y Juan Carlos Maqueda, el Máximo Tribunal arribó a la
conclusión de que en autos “Pace, César Armando y otros s/
homicidio calificado" no se garantizó el derecho de defensa en
juicio del afectado, que fue condenado a prisión perpetua al ser
declarado coautor del delito de homicidio criminis causae en
concurso real con robo agravado por el uso de armas y en
poblado y en banda.

La “falla” en el trámite se dio luego de que la Suprema Corte de


Mendoza -Alzada del Tribunal que dictó la condena- confirmara la
sentencia y denegara posteriormente el recurso extraordinario
presentado.

Ante esa decisión, el propio condenado presentó una queja “in


pauperis” que llegó a la Corte Suprema, que ordenó remitir a la
Corte mendocina el expediente para que”arbitrara los medios
necesarios para que en esa jurisdicción se fundara técnicamente
dicha presentación”.

La causa regresó a la Corte provincial, que realizó luego el trámite


de designación de una Defensora Oficial, que sería la encargada
de fundar la presentación del condenado. La defensora, al fundar
el recurso, se remitió a los términos consignados en la queja “in
pauperis”. Esto último fue, a criterio del Máximo Tribunal federal,
la causa de la nulidad de lo actuado con posterioridad a la
remisión del expediente.

“Si bien no es obligación de la asistencia técnica del imputado


fundar pretensiones de su defendido que no aparezcan, a su
entender, mínimamente viables, ello no la releva de realizar un
estudio serio de las cuestiones eventualmente aptas para ser
canalizadas por las vías procesales pertinentes, máxime porque

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se trata de una obligación que la sociedad puso a su cargo”,
advirtieron los supremos, en relación a la tarea encomendada la
defensora.

Para los magistrados, entonces, esa función no fue


acabadamente cumplida por la Defensora Oficial, pues
consideraron que ésta “simplemente remitió a las
argumentaciones desarrolladas por su pupilo, sin aportar otros
fundamentos fácticos ni normativos”. Ello importaba, para la
Corte, “un inadmisible menoscabo de la garantía de la defensa en
juicio del imputado, que dio paso a la nulidad decretada.

b) PERSECUCIÓN PENAL, SIN QUE LA PERSONA


CUENTE CON LA ASISTENCIA Y REPRESENTACIÓN DE
ABOGADO DEFENSOR.

La defensa eficaz no deja de ser una exigencia por la negativa del


imputado a designar abogado; ante tal omisión, rápidamente el
juez debe asignar al imputado un defensor de oficio, “quien a su
vez de inmediato debe tomar intervención en la causa y realizar
todas las tareas que son inherentes a la defensa, ésa es su
obligación funcional que no puede omitir.

La defensa eficaz no deja de ser una exigencia por el abandono


del abogado, en caso que ello sucediera, el juez deberá disponer
su inmediata sustitución; incluso el letrado tiene el deber de
mantenerse hasta que sea sustituido por otro.

La negligencia, inactividad, la ignorancia de la ley, o el descuido


del defensor, no justifica el estado de indefensión del imputado en
el proceso penal.

El deber del Estado de garantizar el derecho a contar con un


defensor técnico no se cumple con el simple nombramiento o
designación de un abogado de oficio o de confianza, éste tiene
que asistir real e idóneamente al imputado en la causa penal.

c) Anulan sentencia por defensa ineficaz: abogado carecía de


conocimientos sobre el nuevo proceso penal.

CONSIDERANDO DESTACADO.-

El Juez de Investigación Preparatoria, no tuvo la claridad


suficiente para advertir que reproducir literalmente los argumentos
del Ministerio Público, para rechazar todos los medios de prueba

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postulados por la defensa técnica de acusado, vulneraba su deber
de garantizar el equilibrio entre las partes procesales pues, era
evidente que el acusado pasaría al juicio oral sin pruebas que
actuar a su favor, tanto por la falta de una adecuada postulación
de las pruebas por la defensa técnica como por la desidia del
propio magistrado, que no reparo que algunos medios de prueba
como las resoluciones judiciales en copia simple, eran pertinentes
y tenían relación con la declaración preliminar del acusado que
obra a fojas 40/43 del cuaderno expediente judicial que se tiene a
la vista. Posteriormente, en el juicio oral, los magistrados del
Segundo Juzgado Penal Colegiado Supraprovincial de Cañete, en
forma uniforme advirtieron que la defensa técnica carecía de
conocimientos técnico jurídico del nuevo proceso penal, cuyos
incidentes y actos procesales se resuelve en audiencia, con la
actuación de la defensa técnica y de las partes en base a la
oralidad, inmediación y contradicción; no obstante, por mayoría
rechazaron los medios de prueba nuevos que había ofrecido y el
reexamen de los medios de prueba no admitidos y además
rechazaron la nulidad formulado por la defensa necesaria,
expresando para ello como uno de sus fundamentos, que el
ejercicio del derecho de defensa es responsabilidad de cada una
de las partes procesales, es decir, el Colegiado toma distancia
cuando debería de garantizar la igual de armas en desmedro del
acusado. En efecto “El ejercicio del derecho de defensa, de
especial relevancia en el proceso penal, tiene una doble
dimensión: una material, referida al derecho del imputado de
ejercer su propia defensa desde el mismo instante en que toma
conocimiento de que se le atribuye la comisión de determinado
hecho delictivo, y otra formal, lo que supone el derecho a una
defensa técnica, esto es, al asesoramiento y patrocinio de un
abogado defensor durante todo el tiempo que dure el proceso.
Ambas dimensiones del derecho de defensa forman parte del
contenido constitucionalmente protegido del derecho en
referencia. En ambos casos, se garantiza el derecho a no ser
postrado a un estado de indefensión.” Un estado de indefensión
surge cuando el A quo que tiene el deber de garantizar los
derechos fundamentales del acusado, claudica en su deber de
proteger y garantizar que el acusado tenga una defensa eficaz,
con el argumento que el acusado es el único responsable de su
buena a mala defensa, argumento que no se compatibiliza con la
debida motivación al ser aparente, pues dicha justificación no es
de recibo para desestimar los medios de prueba mal planteadas
por una defensa ineficaz. De modo tal, en el presente caso se han
vulnerado el derecho de defensa, a la prueba y a la debida

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motivación derechos fundamentales que están previsto en los
incisos 3 -La observancia del debido proceso (derecho a la
prueba)-, 5 -La motivación escrita de las resoluciones judiciales- y
14 -El principio de no ser privado del derecho de defensa- del
artículo 139° de la Constitución Política del Perú, cuya vulneración
de conformidad con el inciso d) del artículo 150° del Código
Procesal Penal, determina la nulidad absoluta de la sentencia y de
conformidad con lo dispuesto por el artículo 154° del mismo
cuerpo normativo, debe declararse nula inclusive la audiencia de
control de acusación. Por lo expuesto, es del caso declarar
fundado el recurso de apelación que interpone el apelante Juan
Ulises Francia Raffo, a través de su abogado de la defensa
pública.

d) EL DERECHO A LA DEFENSA Y SU AFECTACIÓN EN EL


EJERCICIO DE LA DEFENSA PÚBLICA (ABOGADOS DE
OFICIO)

Con lo que respecta al marco normativo del derecho a la defensa


en el Perú, el art. 139º inciso 14 de la Constitución Política ha
señalado que una persona no puede ser privada del derecho a la
defensa en ningún estado del proceso, lo cual implica que desde
el inicio de todo proceso el imputado tiene derecho a ejercer
libremente su defensa bajo la dirección de un abogado de su
elección o, si no pudiera acceder a uno, por el defensor público
que el Estado le proporcione; lo cual tiene relación directa con el
principio de contradicción

Por otro lado, en cuanto al contenido esencial del derecho a la


defensa, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (la Corte)
ha establecido que este derecho es un reflejo intrínseco del
derecho al debido proceso, en la medida que este último derecho
se ha de entender como “el conjunto de requisitos que deben
observarse en las instancias procesales a efectos de que las
personas estén en condiciones de defender adecuadamente sus
derechos ante cualquier acto del Estado, adoptado por cualquier
autoridad pública, sea administrativa, legislativa o judicial, que
pueda afectarlos”.

El derecho a la defensa, entonces, es un componente central del


debido proceso que determina y obliga al Estado a que trate al
individuo en todo momento como un verdadero sujeto del
proceso, en el más amplio sentido de este concepto, y no
simplemente como objeto del mismo. En tal sentido, el derecho a

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la defensa debe ejercerse necesariamente desde que se sindica
(imputa) a una persona como posible responsable (autor) o
cooperador (partícipe) de un hecho punible penalmente y sólo
culminará cuando finaliza el proceso, incluyendo, según la Corte,
también la etapa de ejecución de la pena.

Asimismo, se ha de tener en cuenta que el derecho a la defensa,


dentro del proceso penal, se materializa y se proyecta en dos
facetas: por un lado, a través de los propios actos del inculpado,
siendo su exponente central la posibilidad de rendir una
declaración libre sobre los hechos que se le atribuyen y, por el
otro, por medio de la defensa técnica, ejercida por un profesional
del Derecho, quien cumple la función de asesorar al investigado
sobre sus deberes y derechos y ejecuta, inter alia, un control
crítico y de legalidad en la producción de pruebas.

Es por ello, que la misma Convención Americana, en función de


garantizar el derecho a la defensa de todo procesado, rodea de
garantías específicas el ejercicio tanto del derecho de defensa
material, como -por ejemplo- lo dispuesto en el artículo 8.2.g de la
Convención, que detalla el derecho a no ser obligado a declarar
contra sí mismo, así como lo estipulado en el artículo 8.3 del
mismo cuerpo normativo, que específica las condiciones bajo las
cuales una confesión pudiera ser válida. Además, los literales d) y
e) del artículo 8.2 expresan, dentro del catálogo de garantías
mínimas en materia penal, que el inculpado tiene derecho de
“defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor de
su elección” y que si no lo hiciere tiene el “derecho irrenunciable
de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado,
remunerado o no según la legislación interna”.

Con respecto a este último punto, dicha garantía procesal, se ha


de entender en función al estatus económico del procesado, es
decir, que cuando la persona que requiera asistencia jurídica no
tenga recursos ésta deberá necesariamente ser provista por el
Estado en forma gratuita. Ante ello, la Corte señala que la
institución de la defensa pública, a través de la provisión de
servicios públicos y gratuitos de asistencia jurídica permite, sin
duda, compensar adecuadamente la desigualdad procesal en la
que se encuentran las personas que se enfrentan al poder
punitivo del Estado, así como la situación de vulnerabilidad de las
personas privadas de libertad, y garantizarles un acceso efectivo
a la justicia en términos igualitarios. Sin embargo, se ha de
resaltar que nombrar a un defensor de oficio con el sólo objeto de

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cumplir con una formalidad procesal equivaldría a no contar con
defensa técnica y esa es una violación fragante al derecho a la
defensa de todo procesado, por lo que es imperante que dicho
defensor público actúe de manera diligente a fin de proteger las
garantías procesales del acusado (imputado) y así evite que sus
derechos se vean lesionados y se quebrante la relación de
confianza. Es por ello, que la Corte, determina que es sumamente
necesario que la institución de la defensa pública adopten las
medidas necesarias para garantizar el derecho a la defensa de
todo procesado, es decir, que debe contar con defensores
idóneos y capacitados que puedan dotar de garantías suficientes
para su actuación eficiente y en igualdad de armas con el poder
persecutorio.

En atención a lo anterior, se ha considerar que, para determinar si


los defensores públicos han incurrido en una posible vulneración
del derecho a la defensa, tendrá que evaluarse si la acción u
omisión del defensor público constituyó una negligencia
inexcusable o una falla manifiesta en el ejercicio de la defensa
que tuvo o puede tener un efecto decisivo en contra de los
intereses del imputado. Así –por ejemplo– en el caso Chaparro
Álvarez y Lapo Iñigo, la Corte consideró que la actitud de la
defensora pública asignada al señor Lapo, en tanto no estuvo
durante el interrogatorio y sólo se hizo presente para que pudiera
iniciar la declaración y al finalizar la misma, era claramente
incompatible con la obligación establecida en el artículo 8.2.e) de
la Convención.

Es pertinente precisar, además, que una discrepancia no


sustancial con la estrategia de defensa o con el resultado de un
proceso no será suficiente para generar implicaciones en cuanto
al derecho a la defensa, sino que deberá comprobarse, como se
mencionó, una negligencia inexcusable o una falla manifiesta. Tal
es así, que de los casos resueltos en los distintos países que se
encuentran suscritos a la Convención Americana, se tiene que los
tribunales nacionales han identificado una serie de supuestos no
exhaustivos que son indicativos de una vulneración del derecho a
la defensa y, en razón de su gravedad, han dado lugar a la
anulación de los respectivos procesos o la revocación de
sentencias condenatorias:

a) No desplegar una mínima actividad probatoria;

b) Inactividad argumentativa a favor de los intereses del imputado;

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c) Carencia de conocimiento técnico jurídico del proceso penal;

d) Falta de interposición de recursos en detrimento de los


derechos del imputado;

e) Indebida fundamentación de los recursos interpuestos.

f) Abandono de la defensa.

Al respecto, la Corte estima que si los órganos judiciales no


brindan un control respecto a las actuaciones u omisiones
imputables a la defensa pública ello traería consigo una
responsabilidad internacional del Estado en la medida que si es
evidente que la defensa pública actuó sin la diligencia debida,
recae sobre las autoridades judiciales un deber de tutela o control.
Ciertamente, la función judicial debe andar vigilante ante el
respeto a que el derecho a la defensa no se torne ilusorio a través
de una asistencia jurídica ineficaz, por ello, resulta esencial la
función de resguardo del debido proceso que deben ejercer las
autoridades judiciales, pues dicho deber de tutela o de control se
les ha sido reconocido por todos los tribunales de nuestro
continente, los mismo que han invalidado procesos cuando resulta
patente una falla en la actuación de la defensa técnica.

Por último, y en atención a lo descrito anteriormente, se ha de


tener en cuenta que las acciones y omisiones manifiestas en la
actuación de los defensores públicos y la falta de una respuesta
inmediata, adecuada y efectiva por parte de los órganos
jurisdiccionales colocan al procesado en un estado de total
indefensión, lo cual puede repercutir en una agrave afectación al
derecho a la libertad del imputado, por lo que garantizar al
existencia de un real derecho a la defensa por parte de los
defensores públicos es una obligación que tiene todo Estado y
que ha de ser garantizado desde el inicio hasta el fin de todo
proceso penal, de lo contrario, estaríamos frente al ejercicio de un
derecho a la defensa ineficiente e ineficaz.

El Tribunal Constitucional, en varías de sus sentencias, ha


precisado que el derecho a no quedar en estado de indefensión
se conculca cuando los titulares de los derechos e intereses
legítimos se ven impedidos de ejercer los medios legales
suficientes para su defensa, pero que no cualquier imposibilidad
de ejercer esos medios produce un estado de indefensión que
atenta contra el contenido constitucionalmente protegido del
derecho, sino que es constitucionalmente relevante cuando se

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genera una indebida y arbitraria actuación del órgano que
investiga o juzga al individuo. Tal hecho se produce cuando al
justiciable se le impide, de modo injustificado, argumentar a favor
de sus derechos e intereses legítimos.

e) DEFENSA TÉCNICA DEFICIENTE GENERA NULIDAD DE


CONCLUSIÓN ANTICIPADA

Corte Suprema sostiene que la mala defensa técnica puede hacer


incurrir en error al imputado, incluso generar vicios en su
voluntad. Asimismo, sostiene que no puede absolverse mediante
sentencia conformada cuando no se alega existencia de eximente
de responsabilidad en acusación fiscal.

El juzgador debe tener presente la línea de defensa seguida por el


imputado y su abogado defensor durante el juicio al momento de
calificar la procedencia de la conformidad procesal y la conclusión
anticipada del juicio oral.

En este sentido, si durante el desarrollo del juicio oral el imputado


invoca inocencia y ausencia de dolo, no puede ampararse la
decisión del imputado para acogerse a la conclusión anticipada
del juicio. Al resolver, es necesario que el juez defina si la decisión
del imputado deriva de una mala defensa técnica.

Así lo sostuvo la Corte Suprema en el R.N. N° 2925-2012-Lima.


Además, expone que una mala defensa vicia la voluntad del
imputado al momento de aceptar los cargos.

Asimismo, el supremo tribunal sostiene que el juzgador no puede


absolver de los cargos a un imputado mediante sentencia
conformada si en la acusación fiscal no se alega la existencia de
eximentes de responsabilidad.

El caso

La decisión de la Suprema deriva de un proceso por tráfico ilícito


de drogas en el que dos personas fueron detenidas por trasladar
pasta básica de cocaína en un ómnibus de pasajeros.

Uno de los procesados rechazó los cargos imputados durante el


juicio oral. Al respecto, su abogado defensor sostuvo que su
defendido no sabía que el otro coimputado realizaba dicha
actividad. A pesar de ello, se acogió a la conclusión anticipada de
juicio oral.

15
Mediante sentencia conformada, la Sala Superior decide
absolverlo de los cargos por considerar que sus actos eran
atípicos. Sin embargo, el fiscal adjunto superior apeló la
sentencia.

La Corte Suprema consideró que el acogimiento a la conclusión


anticipada no era acorde con la línea de defensa del imputado.
Además, al no alegarse en la acusación fiscal la existencia de una
eximente de responsabilidad, no era posible absolverlo mediante
conclusión anticipada.

En tal sentido, el imputado sostuvo que la decisión de acogerse a


la conclusión anticipada fue consecuencia de una defensa técnica
deficiente, “pues la información jurídica que le proporcionó (su
abogado) fue a todas luces equivocada”.

Finalmente, la Corte Suprema declaró nula la sentencia


absolutoria y ordenó la realización de nuevo juicio oral por otro
tribunal.

5. DERECHO COMPARADO

a. LA DEFENSA EFICAZ EN LA DOCTRINA DE LA COMISIÓN


INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS

Por su parte, la CIDH, en el “Informe sobre terrorismo y derechos


humanos”, numeral 235, señala:

El derecho internacional de los derechos humanos requiere que,


para que el proceso en un tribunal competente, independiente e
imparcial sea justo, debe ir acompañado de ciertas debidas
garantías que otorgan a la persona una oportunidad adecuada y
efectiva para defenderse de los cargos que se le imputan.

b. LA DEFENSA EFICAZ EN LA DOCTRINA DE LA CORTE


SUPREMA DE LA REPÚBLICA ARGENTINA.

La Corte Suprema de la República Argentina, en el caso “Rojas


Molina”, estableció que se violó el derecho a la defensa procesal y
que el acusado fue condenado sin ser oído, porque “el defensor
que se le designó no ha dicho una sola palabra en defensa del
acusado…Toda la estructura del Código de Procedimientos
penales demuestra la necesidad de una defensa efectiva”. En la
sentencia el Tribunal Supremo de presentación de defensa o el
abandono del abogado “no autoriza al juez” a no cumplir con el

16
deber de garantizar el derecho a la defensa, por lo que a falta de
presentación de defensa el juez tiene la obligación de intimar al
abogado a que defienda y en caso de no hacerlo, de sustituirlo.

En el caso “Rosales, Marcelo Daniel “Tenencia de Arma de


Guerra” la Corte Suprema Argentina ha sostenido que no basta
con que el imputado cuente con asesoramiento legal sino que
toda la estructura del Código de Procedimientos demuestra la
necesidad de una defensa efectiva; en la causa “Del Vecchio,
Hugo Daniel, s/ inf. Ley 23.737” agrega que en análogo criterio
con el sustentado en el derecho de los Estados Unidos respecto
del efective counssel no es suficiente que la persona sometida a
proceso penal cuente con un asesor legal designado, pues el
sistema procesal penal de la República Argentina exige que el
abogado defienda efectivamente en la causa. En el caso “Nápoli,
Luis Alberto s/estafa” la Corte Suprema Argentina afirma que
desde sus orígenes señaló que el ejercicio del derecho a la
defensa “debe ser cierto, de modo tal que quien sufre un proceso
penal ha de ser provisto de un adecuado asesoramiento legal,
que asegure la realidad sustancial de la defensa en juicio.”

En el caso “Raúl Hilario Gordillo corrupción calificada” la Corte


Suprema Argentina, continuando la doctrina de la defensa eficaz,
señala que “no basta para cumplir con las exigencias básicas del
debido proceso que el acusado haya tenido patrocinio de manera
formal, sino que es menester además que aquél haya recibido
una efectiva y sustancial asistencia de parte de su defensor.”
En el caso “Osvaldo Antonio López” la Corte Suprema Argentina
fija como un deber de los jueces el proveer a los procesados,
incluso contra su voluntad, de los medios para que no caigan en
estado de indefensión; reafirma que la defensa en el proceso
penal no es solamente formal, no se reduce al otorgamiento de
facultades para defenderse, sino que el Estado debe asegurar
una defensa efectiva al imputado que le permita enfrentar en
igualdad a la acción penal.

c. LA DEFENSA EFICAZ EN LA DOCTRINA DEL TRIBUNAL


CONSTITUCIONAL DE BOLIVIA.

El Tribunal Constitucional de Bolivia en la sentencia del 29 de


marzo del 2005 emitida en el proceso de hábeas corpus 2005-
11029-23-RHC estableció que el defensor de oficio violó el
derecho a la defensa del contumaz al no interrogar a los testigos
de cargo, no realizar control de la prueba de cargo, no ofrecer

17
prueba de descargo, no formular alegatos; el TC Boliviano señala
que el “mero acto de presencia del abogado” vulnera el derecho a
la defensa y por ende el debido proceso. La negligencia del
abogado determina la falta de defensa eficaz, así como la nulidad
del proceso penal.

d. LA DEFENSA EFICAZ EN LA DOCTRINA DE LA CORTE


CONSTITUCIONAL DE COLOMBIA.

La Corte Constitucional Colombiana señala que se vulnera el


derecho al debido proceso cuando los defensores de oficio
asumen una actitud pasiva o nula al omitir intervenir o actuar en
beneficio de su defendido, impidiéndose la posibilidad de una
adecuada y eficiente defensa técnica. Efectivamente, la Sala
Plena de la Corte Constitucional de Colombia en el proceso de la
acción de tutela instaurado por María Guillermina Franco Rocha
contra el Inspector del Distrito de Policía, en la sentencia del 9 de
febrero de 1994 establece que la defensa eficaz no se garantiza
en el proceso penal sino se despliega una defensa activa y
técnica, utilizando los instrumentos procesales apropiados para
asegurar que el imputado goce a plenitud sus derechos y
garantías; la omisión de tal actividad constituye un estado de
indefensión.

En el proceso de acción de tutela promovido por Delfín Alirio


Aguirre Mendoza contra la Fiscalía 115 seccional y el Juzgado 43
Penal del Circuito de Bogotá, la Sala Primera de Revisión de la
Corte Constitucional de Colombia en la sentencia del 12 de enero
del 2001, establece que se viola la garantía de la defensa en el
proceso penal si el abogado de oficio “elude sus más elementales
responsabilidades en la tarea de la defensa”.

e. LA DEFENSA EFICAZ EN LA JURISPRUDENCIA DE LA


SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LOS ESTADOS UNIDOS
DE NORTEAMÉRICA.

La Corte Suprema de los Estados Unidos, ha establecido en


diversos casos la necesidad de contar con asesoramiento y
asistencia legal (effective counsel) como derecho fundamental y
por tanto su vulneración supone quebrantar el debido proceso de
todo justiciable a la luz de lo expuesto en la 6ª enmienda de la
Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica:

18
- En Powell v. Alabama (1932) 85 86 se estableció que el debido
proceso, requiere la observancia de los derechos fundamentales
de la persona y “el derecho a recibir asistencia es uno de
naturaleza fundamental. Esta observación fue realizada a
propósito del derecho de recibir asesoría de elección personal y
costeada por el justiciable.

El derecho de audiencia sería, en algunos casos, insuficiente si no


comprende el derecho a la asistencia letrada puesto que si la
acusación es criminal el acusado no se encuentra capacitado para
determinar por si mismo los extremos negativos y positivos de una
acusación penal.

-En Johnson v. Zerbst (1938) se estableció que el requisito de la


asistencia letrada es indispensable para asegurar los derechos
fundamentales de toda persona, la vida y la libertad.

- En Betts v. Brady (1942) se determinaron las tres categorías de


factores perjudiciales, a menudo traslapándose en casos
individuales, donde se requería de ayuda o consejo legal. (1) Las
características personales del demandado; (2) la complejidad
técnica de los cargos o imputaciones y de las defensas posibles a
las cargas; y, (3) la relevancia de la asesoría letrada en la solución
de la controversia.

La Suprema Corte Norteamericana ha establecido, además, que


la defensa y asistencia letrada debe ser efectiva, así encontramos
que:

- En Mc Mann v. Richardson 89 se establece que el derecho a


recibir asistencia y consejo legal debe ser efectivo.

- Ha señalado este Supremo Tribunal de Justicia que existen dos


componentes a ser analizados para determinar si ha existido una
defensa efectiva: el comportamiento deficiente del abogado y el
perjuicio ocasionado por la conducta del abogado. Aunque la
regla de la defensa eficaz del abogado es un estándar objetivo del
carácter razonable, la corte concluyó que “[El examen] de la
función del abogado debe ser altamente respetuoso de las
opciones estratégicas del abogado hechas después de la
investigación cuidadosa de la ley relevante y los hechos son
“inmutables”' al igual que “la razonable e innecesaria
investigación” del fundamento de las decisiones adoptadas para
establecer si el resultado perjudicial es error del abogado o del

19
demandado debiendo demostrarse que existe por lo menos una
probabilidad razonable que el resultado hubiera sido diferente de
haber sido otra la conducta del abogado. La defensa y asistencia
letrada efectiva se analizó también en “Weatherford v. Bursey”.

f. LA DEFENSA EFICAZ EN LA JURISPRUDENCIA DEL


TRIBUNAL EUROPEO DE DERECHOS HUMANOS

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), en sus


sentencias del 9 de octubre de 1979 (“caso Airey”), 13 de mayo de
1980 (“caso Ártico”) y 25 de abril de 1983 (“caso Pakelli”), 93 al
establecer el significado del derecho a contar con un defensor
técnico, expresó que el Estado garantiza no el nombramiento de
un abogado sino su asistencia en el proceso penal; se viola el
derecho comentado cuando el abogado designado no defiende al
imputado, esto es, cuando se produce una manifiesta ausencia de
asistencia efectiva. En la sentencia del 9 abril de 1984 (caso
Goddi), el TEDH destaca la importancia del derecho a la defensa
y a la asistencia letrada en el proceso penal, pues la igualdad de
las partes en este solamente se puede alcanzar a través de una
defensa adecuada. 96 Moreno Catena, al comentar el tratamiento
del derecho a la defensa por el TEDH, señala que el objetivo
fundamental es proteger derechos no teóricos ni ilusorios sino
concretos y efectivos; cita la sentencia del 22 de septiembre de
1994 (“caso Lala” y “caso Pelladoah”), en la que se estableció que
“el hecho de que el acusado, debidamente citado, no comparezca,
no puede —incluso sin excusa— justificar que sea privado del
derecho a ser asistido por un defensor; compete a los tribunales el
asegurar el carácter equitativo de un proceso y velar, por
consiguiente, para que un abogado que asiste para defender a su
cliente en ausencia de éste, pueda hacerlo”. Igualmente, comenta
la sentencia del 21 de enero de 1999 (“caso Van Geyseghem”) en
el que el TEDH señaló “el derecho de todo acusado a ser
defendido de manera efectiva por un abogado figura entre los
elementos fundamentales de un juicio justo, de modo que un
acusado no pierde el beneficio por el solo hecho de ausentarse en
los debates, y aun cuando el legislador debe poder disuadir las
incomparecencias injustificadas, no puede sancionarlas
derogando el derecho a la asistencia de un abogado”. Gimeno
Sendra y Doig Díaz señalan, en su comentario sobre la doctrina
jurisprudencial del TEDH, que “el nombramiento de un abogado
no asegura, por sí mismo, la efectividad de la asistencia que

20
puede proporcionar al acusado”, refiriéndose a la sentencia del
TEDH en el “caso Imbioscia”.

g. LA DEFENSA EFICAZ EN LA JURISPRUDENCIA DEL


TRIBUNAL CONSTITUCIONAL ESPAÑOL

Francisco Fernández Segado explica cómo el Tribunal


Constitucional Español ha establecido que la defensa en el
proceso penal debe prestarse de modo real y efectivo, pues de lo
contrario no se podría asegurar el cumplimiento del principio de
igualdad y contradicción. En la Sentencia TC 105/1999 el Tribunal
Supremo Español determinó que no basta con la designación de
abogado para garantizar la defensa en el proceso penal, es
necesario que este proporcione una asistencia real y operativa a
su patrocinado; y en la Sentencia TC 222/2000 fijó que los
órganos judiciales “han de cuidar solícitamente de la defensa del
justiciable en el proceso penal”, siendo su misión “la realización
efectiva del derecho de defensa”, la que se cumple de acuerdo
con la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos
establecida en los casos Airey, Ártico y Pakelli, proporcionando
“asistencia letrada real y efectiva” a las personas sometidas a
persecución penal. El propio Tribunal Constitucional Español, en
las sentencias SSTC 18/1995, SSTC 162/1993, SSTC 132/1992 y
SSTC 178/1991, señala que el derecho fundamental de asistencia
de abogado debe ser real y efectiva y no meramente formal e
ilusoria.

4.-JURISPRUDENCIA

CASO 01

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICASALA


PENAL PERMANENTE

CASACIÓN 864-2016, DEL SANTA


Lima, veintisiete de setiembre de dos mil diecisiete.

VISTO y OÍDO: el recurso de casación interpuesto por Edward


Martín Chanamé Mariños; con los recaudos que se adjuntan al
cuaderno correspondiente. Intervino como ponente el señor
Sequeiros Vargas, Juez de la Corte Suprema.

21
ÚNICO. RESOLUCIÓN IMPUGNADA: folio trescientos setenta y
ocho a trescientos ochenta y cinco-. Es la sentencia de vista
expedida el ocho de julio de dos mil dieciséis por los integrantes
de la Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia
de Santa que:

i. DECLARÓ INFUNDADA: La apelación interpuesta por la


defensa técnica del sentenciado EDWARD MARTÍN CHANAMÉ
MARIÑOS; y en consecuencia CONFIRMÓ la sentencia de
primera instancia que lo condenó como autor del delito de actos
contra el pudor de menor agravado, previsto en el último párrafo
del artículo ciento setenta y seis-A del Código Penal, en perjuicio
de las menores de iníciales Y. P. A. E. y N. Z. B. L; y como tal le
impusieron trece años de pena privativa de libertad efectiva, así
como la obligación del pago de diez mil soles por concepto de
reparación civil a favor de cada una de las menores agraviadas, e
inhabilitación definitiva para acceder a cargos en instituciones de
educación básica o superior, pública o privada, en el Ministerio de
Educación u Organismos Públicos Descentralizados dedicados a
la formación, resocialización, rehabilitación.

ii. CONSIDERANDO

PRIMERO. ÁMBITO DE PRONUNCIAMIENTO: Elevada la causa


a este Supremo Tribunal, y cumplido con el trámite de traslado a
las partes, se expidió el auto de calificación, mediante Ejecutoria
Suprema de seis de febrero de dos mil diecisiete -folios cincuenta
y tres a cincuenta y siete del Cuaderno de Casación- que declaró
bien concedido el recurso de casación únicamente por el motivo
casacional previsto en el inciso uno del artículo cuatrocientos
veintinueve del Código Procesal Penal -casación ordinaria
constitucional, por inobservancia de las garantías procesales
referidas a la motivación de resoluciones judiciales -inciso cinco
del artículo ciento treinta y nueve de la Constitución Política del
Perú-, y el derecho de defensa -inciso catorce del artículo ciento
treinta y nueve de la Constitución Política del Perú-. Por lo que
corresponde verificar si durante el proceso penal, la judicatura
ordinaria incurrió en alguna conducta que vulnere las
mencionadas garantías y que haga inválido su proceder.

La causa fue deliberada y votada el trece de septiembre del


presente año, y su lectura programada para el día de hoy,
notificándosele a las partes para dicho acto.

22
SEGUNDO. FUNDAMENTOS PROPUESTOS POR EL
CASACIONISTA – DEFENSOR TÉCNICO DEL SENTENCIADO
EDWARD MARTÍN CHANAMÉ MARIÑOS

El impugnante cuestionó la sentencia de vista por vulnerar el


debido proceso, materializado en la infracción a su derecho de
defensa y de la debida motivación sosteniendo que:

2.1. El Juez de Investigación Preparatoria -en adelante JIP-


incumplió el deber de garantizar su derecho de defensa al no
controlar las actividades del abogado defensor quien no ejerció
una defensa eficaz (defensa inidónea), generando indefensión al
ahora sentenciado al no haber ofrecido pruebas para el juicio,
pese a haberlas actuado en sede de investigación preparatoria;

2.2. Los integrantes de la Sala Penal Superior no absolvieron los


agravios invocados en el escrito de apelación referidos a la
violación al derecho a la defensa por defensa inidónea. Por lo que
solicitó se declare la nulidad absoluta desde la Etapa Intermedia
al no haberse presentado las pruebas que ya habían sido
actuadas en sede de investigación preparatoria y que servían
para resguardar su planteamiento de defensa.

Fundamentos por lo que solicitó al Tribunal de Casación que


declare fundado su recurso, y en consecuencia CASE la
sentencia de vista y declare NULO todo el proceso hasta la etapa
intermedia.

TERCERO. IMPUTACIÓN

3.1. FÁCTICA: El Ministerio Público imputa a Edward Martín


Chanamé Marinos el que aprovechando su condición de profesor
de matemáticas en la Institución Educativa Particular Galileo
Galilei, especialmente durante sus clases de reforzamiento, con la
condición de subir las notas a las menores agraviadas de iniciales
Y. P. M. E. y N. A. B. L. de diez y once años de edad
respectivamente, las forzaba a cumplir algunos castigos como el
“pico saludo” (un beso en la boca), la “nalgada” (una palmada en
los glúteos sobre la ropa) y la “nalgada real” (palmada en los
glúteos bajo la ropa), actos contrarios al pudor que se habrían
producido (desde el año dos mil catorce y se repetían en el dos
mil quince, siendo la última vez el diecisiete de abril de dos mil
quince en el segundo piso del colegio, específicamente en el aula

23
del quinto de secundaria a la primera de las agraviadas y en el
aula de primero de secundaria a la segunda agraviada.

3.2. JURÍDICA. El representante del Primer Despacho de


Investigación de la Primera Fiscalía Provincial Penal Corporativa
de Nuevo Chimbote, Distrito Fiscal del Santa imputó a Chanamé
Mariñosla comisión del delito de actos contra el pudor de menor
previsto en el artículo ciento setenta y seis-A del Código Penal,
cuyo texto es:

El que sin propósito de tener acceso carnal regulado en el artículo


ciento setenta realiza sobre un menor de catorce años u obliga a
éste a efectuar sobre sí mismo o tercero, tocamientos indebidos
en sus partes íntimas o actos libidinosos contrarios al pudor, será
reprimido con las siguientes penas privativas de la libertad:

 Si la víctima tiene de diez a menos de catorce años, con


pena no menor de cuatro ni mayor de seis años.

 Si la víctima se encuentra en alguna de las condiciones


previstas en el último párrafo del artículo ciento setenta y tres (…)
la pena será no menor de diez ni mayor de doce años de pena
privativa de libertad.

CUARTO. ANTECEDENTES PROCESALES

4.1. ETAPA DE INVESTIGACIÓN PREPARATORIA: Defensa El


encausado Edward Martín Chanamé Mariños fue investigado por
la presunta comisión del delito contra la indemnidad sexual-actos
contra el pudor de menor. Durante la etapa de investigación
preparatoria, el procesado refiere que ofreció diversos testigos de
descargo, entre ellos las de: Julio Ausberto Paredes Tirado,
profesor César Ernesto Chung Sáenz, Segundo Máximo Minchóla
Sáenz, María Rocío Mendoza Correa, Desiré del Carmen Toledo,
Hilda Victoria Lombardi Milla, Sachenka Salazar Sánchez, Yenifer
Salazar Sánchez y María Trinidad Saldaña Vásquez.

4.1.2. Concluida la etapa de investigación preparatoria, la Primera


Fiscalía Provincial Penal Corporativa efectuó su requerimiento de
acusación, confiriendo traslado a las partes. Con tal motivo, el
acusado absolvió la acusación formulando las siguientes
pretensiones: i) observaciones formales a la acusación, ii) el
sobreseimiento de la causa y iii) el cese de la prisión preventiva.

24
En el mismo escrito en el que efectuó las pretensiones antes
indicadas, estableció un apartado específico en el que ofreció
como medios probatorios las testimoniales antes mencionadas
-cfr. folio sesenta y nueve del cuaderno de control de acusación.

4.2. EN LA ETAPA INTERMEDIA

4.2.1. Durante la audiencia de control de la acusación,


específicamente en el momento previsto para el ofrecimiento de
medios probatorios, la defensa propuso las declaraciones
testimoniales indicadas en su escrito absolutorio -mencionadas en
el considerando.

4.1.1. De la presente Ejecutoria-; pero el representante del


Ministerio Público se opuso argumentando que se trataban de
medios probatorios ofrecidos para el sobreseimiento, y no para
ser actuadas en juicio oral.

4.2.2. La defensa absolvió la oposición indicando que el escrito


era uno y esos eran sus medios probatorios de descargo que
contradecían la acusación, e intentó fundamentar la pertinencia y
utilidad de las pruebas que en ese momento postulaba. En ese
contexto la Jueza del Cuarto Juzgado de Investigación
Preparatoria declaró inadmisible las pruebas ofrecidas por el
imputado, dejando constancia de que el acusado se reservó el
derecho para reiterar su ofrecimiento en juicio oral.

4.3. EL JUICIO ORAL

4.3.1. Previo al inicio del juicio oral el ahora casacionista presentó


un escrito ofreciendo como pruebas nuevas las referidas
mencionadas en el considerando 4.1.1. De la presente Ejecutoria,
indicando que si bien fue un error no haber consignado en el
escrito de absolución el rótulo de “ofrecimiento de medios
probatorios”, dicha formalidad no podía transgredir ni limitar su
derecho a la defensa y que el día de la audiencia de control de la
acusación trató de sustentar la pertinencia, conducencia y utilidad
de los citados órganos de prueba, pero la Jueza de Investigación
Preparatoria no se lo permitió por oposición del Ministerio Público.

4.3.2. Iniciado el juzgamiento, oralizó su pedido, el cual fue


interpretado por los integrantes del Juzgado Penal Colegiado
Supraprovincial de la Corte Superior de Justicia Del Santa como

25
una solicitud de reexamen de pruebas, razón por la cual se
expidió la resolución número cuatro, en la que declararon
improcedente el reexamen de las pruebas sosteniendo la
imposibilidad de reexaminar una materia que previamente no fue
examinada.

4.3.3. Frente a ello, el recurrente dedujo nulidad de la citada


resolución, emitipendose en la sesión de audiencia del siete de
enero de dos mil dieciséis, la resolución número siete que declaró
improcedente la nulidad absoluta planteada.

4.3.4. Culminado el juicio oral se expidió sentencia condenatoria


contra el procesado.

4.4. TRÁMITE EN SEGUNDA INSTANCIA

El recurrente impugnó la sentencia, solicitando a la Sala Superior


Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Santa,
que declare la nulidad del juicio oral, argumentando la vulneración
a su derecho a la defensa y para ello presentó un escrito en el
que ofreció medios de prueba documentales para acreditar la
mencionada infracción. Sin embargo, por resolución número
diecisiete, de veintisiete de abril de dos mil dieciséis, los
integrantes de la Sala de Apelaciones del Santa declararon
inadmisible el ofrecimiento de pruebas formulado por Chanamé
Mariños, indicando que las pruebas propuestas no se encuentran
dentro de los presupuestos establecidos en el inciso segundo del
artículo cuatrocientos veintidós del Código Procesal Penal, toda
vez que habían sido ofrecidos un día después de vencido el plazo
y además no estaban referidos al tema probandum, sino
orientados a demostrar un supuesto de defensa ineficaz y el
incumplimiento de obligaciones de la Magistrada de investigación
preparatoria. Además el citado colegiado Superior no advirtió
circunstancias de indefensión durante el desarrollo del proceso,
ya que Chanamé Mariñoscontó con su abogado de elección en
todas las etapas del proceso.

QUINTO. PRONUNCIAMIENTO JURISDICCIONAL

A. CONSIDERACIONES PRELIMINARES

5.1. El derecho a la defensa técnica, constituye un derecho


instrumental vinculado a la defensa procesal y se halla

26
consagrado en el inciso catorce del artículo ciento treinta y nueve
de la Constitución Política del Perú. Es un derecho fundamental e
imprescindible en el debido proceso. Su restricción acarrea la
nulidad absoluta, conforme se halla previsto en el literal d del
artículo ciento cincuenta del Código Procesal Penal.

5.2. El derecho de defensa tiene dos fases: i) es un derecho


subjetivo que es inalienable e irrenunciable, es una manifestación
de la libertad de las personas; y ii) es una garantía procesal
constitucional que impide el uso arbitrario o desmedido de la
coerción penal al garantizar entre otras cosas, que una persona
sometida a una investigación tenga la oportunidad para
contradecir y contra argumentar en el proceso, en igualdad de
condiciones, en defensa de sus derechos e intereses, usando los
medios de prueba que resulten pertinentes para su tesis de
defensa.

5.3. En consecuencia, en un Estado de Derecho, la vigencia del


debido proceso prohíbe toda forma de juzgamiento en el que
previamente se haya transgredido la garantía de defensa que
asiste a toda persona sometida a un proceso penal. Lo
mencionado es una cuestión de orden público porque la sociedad
tiene interés en que se reprima penalmente al culpable más no al
inocente.

5.4. Los Jueces de Investigación Preparatoria están facultados


normativamente por los artículos IX.1 del Título Preliminar y el
inciso quinto del artículo veintinueve del Código Procesal Penal
para cautelar el derecho de las partes y que puedan intervenir en
plena igualdad en la actividad probatoria. El Juez de Investigación
Preparatoria, en el esquema procesal fijado por el Decreto
Legislativo número novecientos cincuenta y siete, debe garantizar
que las partes procesales ingresen a juicio oral con los medios de
prueba necesarios para acreditar su pretensión o contradecirla. La
negación fundada en razones estrictamente formalistas o que
surjan de un error material no constituye justificación suficiente
para limitar el derecho al ofrecimiento de pruebas que le asiste a
los sujetos procesales –V. gr. la imprecisión en el sumillado del
escrito en el que contradice la acción penal-. Su función garantista
le forja la obligación de indicar los supuestos de desigualdad, así
como advertir la eventual indefensión en la que incurre el
procesado por falta de una defensa técnica idónea. Esta
obligación se incrementa en la etapa intermedia, dado que
constituye un periodo de saneamiento.

27
B. ANÁLISIS DEL CASO JUZGADO

5.5. En el caso sub judice, durante el control de acusación se


restringió el derecho a ofrecer pruebas que le asiste al imputado,
indicando que no habían sido debidamente ofrecidos en el escrito
en el que absolvió el traslado de la acusación fiscal.

5.6. Ciertamente el derecho a la prueba, y en especial el


ofrecimiento se halla sometido a un límite temporal y una
formalidad regulada en el artículo trescientos cincuenta del
Código Procesal Penal que en esencia refiere que la Etapa
Intermedia es la oportunidad para ofrecer medios de prueba
dentro de los diez días concedidos para el traslado de la
acusación fiscal. Asimismo, establece los requisitos para el
ofrecimiento de testigos y peritos con la finalidad de que las partes
conozcan los medios probatorios a actuarse en el Juicio Oral. La
etapa de postulación probatoria brinda la oportunidad de preparar
la respectiva contradicción para la Audiencia de Control de
Acusación.

5.7. También es cierto que permitir el ofrecimiento probatorio, con


prescindencia del plazo establecido en la ley, y que dicha
postulación se produzca recién en la Audiencia de Control de la
Acusación podría generar desigualdad en desmedro del Ministerio
Público, toda vez que este hizo de conocimiento a las demás
partes los medios de prueba con los que justifica su pretensión
acusatoria; por lo que su capacidad de cuestionamiento a este
nuevo ofrecimiento probatorio se hallaría limitada.

5.8. Sin embargo el supuesto ahora juzgado difiere de un


incumplimiento rotundo al momento de absolver la acusación,
dado que el defensor del sentenciado cuando absolvió el traslado
de la acusación ofreció medios probatorios que contradecían la
acción penal, los que incluso fueron de conocimiento del
Ministerio Público por haber sido ofrecidos durante la
investigación preparatoria.

5.9. Si bien formalmente el escrito de absolución tuvo ciertos


defectos en lo referido a su estructura, ya que consignó los
medios probatorios después del título relativo al sobreseimiento,
fue esta circunstancia la que generó la oposición por el
representante del Ministerio Público al ofrecimiento de pruebas en
la audiencia de control de acusación, bajo la premisa de que eran

28
medios probatorios para el pedido de sobreseimiento y no para la
absolución del traslado de la acusación fiscal.

5.10. La imprecisión de los términos del escrito absolutorio de la


acusación no puede ser impedimento para considerar que estos
medios de prueba eran los que sustentaban la tesis de defensa
del acusado, primero, porque la defensa ya los empleó como
elemento de convicción a su favor durante la investigación
preparatoria, y segundo porque lo contrario implicaría que estaba
dispuesto a presentarse al juicio oral sin ningún medio probatorio
de descargo, este último supuesto interpretado en sentido
perjudicial a los intereses del imputado. Tanto más si, al ofrecerlos
expresamente en la Audiencia de Control de Acusación como
medios de prueba de la defensa para el juicio oral, evidenciaba
que el propósito al consignarlos en el escrito de absolución era
emplearlos como sustento de su defensa.

5.11. La impericia del abogado al redactar el escrito quedó


evidenciada en la propia audiencia de control de acusación,
cuando realizó inadecuadamente las observaciones formales a la
acusación fiscal, al extremo que fue el propio representante del
Ministerio Público quien solicitó a la Jueza suspender la audiencia
ante un peligro de indefensión del procesado.

5.12. No obstante que la Magistrada y el Fiscal se percataron de


los defectos en los que incurría la defensa, pero la Audiencia
continuó, y es precisamente en la etapa de ofrecimiento de
pruebas cuando la indefensión del procesado tuvo su momento
culminante al inadmitírsele los medios probatorios por este
defecto formal. Esta circunstancia generó efectos posteriores
perjudiciales y contrarios a un procesamiento en el que se
garantiza el principio de contradicción. El imputado fue sometido a
juicio oral sin ninguna prueba a su favor pese a sus intentos de
ofrecimiento. Estuvo en evidente desigualdad probatoria frente al
Ministerio Público, tornando ilusorio el contradictorio, puesto que
solo contaba con su propio dicho frente argumento sustentado de
la fiscalía. Supuesto que afecta con el denominado principio de
igualdad de armas.

5.13. Los órganos jurisdiccionales de investigación preparatoria,


durante su procedimiento deben considerar que en la Etapa
Intermedia, por la naturaleza de su intervención, poseen
facultades discrecionales de control de la legalidad, pues ostenta

29
libertad para resolver situaciones no previstas en la ley, como la
del caso que nos ocupa, o para aplicar la ley interpretándola en
función a los principios de contradicción, igualdad y defensa; y en
esencia garantizando la tutela jurisdiccional efectiva.

5.14. La indefensión no solo se produce cuando se priva a las


partes de manera irrazonable o desproporcionada de la
posibilidad de hacer valer sus derechos o se sitúe a una de ellas
en posición prevalente sobre la contraria; sino también cuando el
procesado no cuenta con una defensa eficaz, materializada en la
falta de un defensor con los conocimientos jurídicos que exige el
caso para la etapa respectiva.

5.15. Si durante la audiencia el Juez advierte que el abogado


defensor del imputado, no ejerce una defensa adecuada y mínima
de los derechos e intereses de su patrocinado, debe advertir a las
partes de dicho proceder y suspender la sesión a efecto de evitar
supuestos de indefensión que vicien de nulidad a las etapas
posteriores. Que el imputado se encuentre asistido por un
abogado, no constituye fundamento suficiente para presumir la
defensa eficaz, tanto más si el representante del Ministerio
Público, como defensor de la legalidad, advirtió en el presente
caso una manifiesta indefensión formal en la que se hallaba el
imputado. El Juez es quien conoce el Derecho, y es el Juez quien
debe velar para mantener, en cualquier momento de la causa la
igualdad entre las partes.

5.16. La Jueza de Investigación Preparatoria tuvo el deber de


evitar eventuales estados de indefensión y permitir, más allá de
una situación formalista, que la defensa del encausado ofrezca
sus medios probatorios oralmente -inciso cinco del artículo
veintinueve del Código Procesal Penal-, Los formalismos
vencibles no prevalecen sobre un derecho fundamental pilar del
debido proceso, como lo es el derecho a la defensa, más aún si
esto no significaba lesión o desventaja al Ministerio Público
porque este ya los conocía desde la etapa de investigación
preparatoria, tanto más si no existe mandato de prohibición
expreso para inadmitir pruebas ofrecidas con defectos en el
sumillado del escrito que lo contiene. Debiendo tenerse presente
lo señalado en el sexto considerando de los fundamentos de
derecho de la Sentencia Casatoria número diez-dos mil siete –
Trujillo, de fecha veintinueve de enero de dos mil ocho: “la
necesidad del pleno esclarecimiento de los hechos acusados
exige que se superen interpretaciones formalistas de la ley

30
procesal, sin que ello signifique desde luego, una lesión al
derechos de las partes”.

5.17. La indefensión generada en la Etapa Intermedia repercutió


en las otras etapas del proceso cuando en el juicio oral declararon
improcedente el ofrecimiento vía reexamen, por tratarse de un
supuesto que no estaba previsto en la ley, no hay reexamen si no
hubo un examen previo por el Juez de Investigación Preparatoria;
igualmente en la apelación le denegaron el ofrecimiento, bajo el
sustento de que no se adecuaba a alguno de los supuestos
previstos en el artículo cuatrocientos veintidós del Código
Procesal Penal.

5.18. Es decir, se denegó al procesado el ofrecimiento de sus


medios probatorios en todas las etapas procesales,
continuándose el trámite pese a que mediante sendos escritos
advirtió de la indefensión que se generó en la Etapa Intermedia y
que de conformidad a lo dispuesto en el inciso d) del artículo
ciento cincuenta del Código Procesal Penal constituye causa de
nulidad absoluta.

5.19. De otro lado, también se vulneró el derecho a la motivación


dado que el Tribunal Superior no absolvió los agravios referidos a
la indefensión que padeció y su solicitud de nulidad absoluta, toda
vez que el pronunciamiento en este extremo en la sentencia de
vista fue expedido con una motivación aparente al indicarse
escuetamente que la etapa de investigación preparatoria precluyó
y que el sentenciado había contado con abogado defensor
durante todo el proceso, no advirtiendo por ello vulneración al
derecho de defensa. El pronunciamiento de la Sala Superior no
evaluó las circunstancias por las que se produjo la restricción al
derecho de ofrecer pruebas que le asiste al imputado. La Sala
Superior continuó con el juzgamiento de vista, manteniéndolo en
indefensión.

5.20. Conforme a los considerandos precedentes, en efecto se


aprecia que el procesamiento llevado a cabo contra Edward
Martín Chanamé Mariños estuvo viciado de vulneración a
derechos de rango constitucional como la motivación de
resoluciones judiciales -inciso cinco del artículo ciento treinta y
nueve de la Constitución Política del Perú-, y el derecho de
defensa -inciso catorce del artículo ciento treinta y nueve de la
Constitución Política del Perú-. Por lo tanto, configura el motivo

31
casacional previsto en el inciso uno, del artículo cuatrocientos
veintinueve del Código Procesal Penal; y corresponde casar la
Sentencia de vista hasta el momento en el que se produjeron las
vulneraciones a los derechos antes mencionados. Y con reenvío
del proceso se debe ordenar la realización de una nueva
audiencia de control de acusación, conforme al inciso uno del
artículo cuatrocientos treinta y tres del Código Procesal Penal.

SEXTO. CONSIDERACIÓN FINAL

6.1. La acusación fiscal contiene un relato genérico en torno a los


hechos imputados al acusado entre el año dos mil catorce hasta
antes del diecisiete de abril de dos mil quince, día en que sí se
precisan las circunstancias de lugar, tiempo y modo del hecho
imputado, esta forma genérica de imputación contraviene lo
establecido en el literal b del artículo trescientos cuarenta y nueve
del Código Procesal Penal, que prevé el principio de imputación
necesaria, imposibilitando el ejercicio real y efectivo del derecho
de defensa del imputado en torno a esos hechos.

6.2. Por lo que el Juez de Investigación Preparatoria debe tener


presente lo determinado en el Acuerdo Plenario seis – dos mil
nueve/CJ – ciento dieciséis, del ocho de octubre del dos mil diez,
referido al control formal de la acusación fiscal, el cual puede
promoverse inclusive de oficio por el Juez de Investigación
Preparatoria. El control de legalidad de la acusación constituye
una facultad judicial inherente a la potestad jurisdiccional
enraizada en la garantía misma de tutela jurisdiccional efectiva; de
modo que, en el caso de observar defectos en la acusación fiscal,
debe proceder de acuerdo a lo dispuesto en el inciso dos del
artículo trescientos cincuenta y dos del Código Procesal Penal.

DECISIÓN

Por ello, los integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte


Suprema de Justicia de la República, ACORDARON:

I. DECLARAR FUNDADO el recurso de Casación,


interpuesto por el procesado Edward Martín Chanamé
Mariños, por la causa prevista en el inciso uno del artículo
cuatrocientos veintinueve del Código Procesal Penal, por
vulneración de las garantías constitucionales de carácter
procesal, motivación de resoluciones judiciales -inciso

32
cinco del artículo ciento treinta y nueve de la Constitución
Política del Perú-, y el derecho de defensa -inciso catorce
del artículo ciento treinta y nueve de la Constitución
Política del Perú-. En consecuencia CASAR y declarar
NULA la sentencia de vista expedida el expedida el ocho
de julio de dos mil dieciséis por los integrantes de la Sala
Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia del
Santa que CONFIRMÓ la sentencia de primera instancia
que condenó a Edward Martin Chanamé Mariños como
autor del delito de actos contra el pudor de menor
agravado, previsto en el último párrafo del artículo ciento
setenta y seis-A del Código Penal, en perjuicio de las
menores de iniciales Y. P. A. E. y N. Z. B. L; y como tal le
impusieron trece años de pena privativa de libertad
efectiva, así como la obligación del pago de diez mil soles
por concepto de reparación civil a favor de cada una de las
menores agraviadas, e inhabilitación definitiva para
acceder a cargos en instituciones de educación básica o
superior, pública o privada, en el Ministerio de Educación u
Organismos Públicos Descentralizados dedicados a la
formación, resocialización, rehabilitación.

II. DECLARAR NULO TODO LO ACTUADO HASTA LA


ETAPA INTERMEDIA,

retrotrayendo el proceso hasta la audiencia de control de


acusación debiendo llevarse a cabo la misma por otro
Juzgado de Investigación Preparatoria llamado por Ley,
bajo los términos expresados en la parte considerativa de
la presente Ejecutoria.

III. ORDENAR:

La inmediata LIBERTAD del procesado Edward Martín


Chanamé Marinos, siempre que no haya mandato de
detención vigente emitido por autoridad judicial competente
y DISPONER su comparecencia con restricciones, bajo las
siguientes reglas de conducta: i) Concurrir al órgano
jurisdiccional cada vez que sea citado, ii) No variar de
domicilio real sin autorización judicial previa, bajo
apercibimiento de revocarse este mandato e imponerse
una medida coercitiva más gravosa, y ¡ii) La prohibición de

33
comunicarse con determinadas personas, específicamente
con las agraviadas y sus familiares.

IV. DISPONER que la presente sentencia casatoria sea


leída en audiencia pública; y acto seguido se notifiquen a
las partes procesales apersonadas en esta Sede Suprema.

IV. ORDENAR la devolución del expediente al órgano


jurisdiccional de origen para su ejecución correspondiente,
y se archive el cuaderno de casación en esta Corte
Suprema.

CASO 02

SALA DE APELACIONES Sede Central

EXPEDIENTE: 01627-2017-31-0801-JR-PE-01
ESPECIALISTA: LUZ XIOMARA GUTIERREZ FLORES
MINISTERIO PÚBLICO: PRIMERA FISCALIA PROVINCIAL
PENAL CORPORATIVA DE CAÑETE, FISCALIA SUPERIOR
PENAL DE CAÑETE,
TESTIGO: ROJAS RAMOS, EMMA CRISTINA, VILLARROEL
PONCE, KETTY AIDA
IMPUTADO: FRANCIA RAFFO, JUAN ULISES
DELITO: ACTOS CONTRA EL PUDOR EN MENORES (EDAD
VÍCTIMA: 10-14 AÑOS).
AGRAVIADO: MENOR DE INICIALES AFFV, REP FLOR DE
MARIA VILLAR ROJAS

SENTENCIA DE VISTA

Resolución N° Diecisiete.-
San Vicente de Cañete, veinticuatro de junio del dos mil
diecinueve.-

AUTOS Y VISTOS.-

En audiencia privada, por ante la Sala Penal de Apelaciones de la


Corte Superior de Justicia de Cañete, se llevó a cabo la audiencia
de apelación de sentencia, respecto al recurso de apelación que

34
interpone el sentenciado Juan Ulises Francia Raffo, contra la
sentencia que lo condena a once años de pena privativa de la
libertad efectiva, por el delito de VIOLACIÓN DE LA LIBERTAD
SEXUAL en la modalidad de actos contra el pudor en menores,
agravado por su vínculo familiar (padre), en agravio de la menor
de doce años de edad, cuyos nombres y apellidos se reserva de
conformidad con el artículo 3° de la Ley N° 27115.
Ponente el señor Juez Superior FRANCISCO ENRIQUE RUIZ
COCHACHIN. Luego del debate y el contradictorio entre los
sujetos procesales presentes en la audiencia y sin actuación de
medio de prueba alguno, que se realizó el 10 de junio de 2019, su
estado es la de resolverse; y,

CONSIDERANDO.- ANTECEDENTES DEL CASO:

PRIMERO.- El Segundo Despacho de Adecuación de la Primera


Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Cañete, formula
requerimiento de acusación contra el imputado Juan Ulises
Francia Raffo, por el delito de violación de la libertad sexual en la
modalidad de actos contra el pudor en menores, en agravio de
una menor de doce años de edad.

1.1.- De los actuados se tiene que el sentenciado Juan Ulises


Francia Raffo, entre 28 de enero y 04 de febrero del 2017, a las
09:00 de la mañana, en el interior de su habitación de su vivienda
ubicado en el jirón Alfonso Ugarte # 298 del distrito de Cerro Azul,
en circunstancia que su menor hija fue a saludarla éste le pide
que se eche a la cama, lo que en efecto hizo la menor y en esa
circunstancia es abrazado por su padre el sentenciado y luego le
toca su “poto” por debajo de su short que vestía en ese momento;
posteriormente, en circunstancia que retornaba a la ciudad de
Huánuco desde Lima, en el interior del bus en la ruta,
aprovechando que estaba dormida la menor agraviada su padre le
habría tocado en reiteradas oportunidades su vagina por debajo
de short que vestía. Ya en la ciudad de Huánuco el sentenciado le
dijo que no contara nada a su madre -sobre los tocamientos-
porque se iría a la cárcel; razón por lo que después de un tiempo
recién comunicó lo que le había ocurrido a su abuela materna
quien denuncia el hecho.

35
1.2.- EL SEGUNDO JUZGADO PENAL COLEGIADO
SUPRAPROVINCIAL DE CAÑETE, luego de varias sesiones del
juicio oral en la que se actuaron y se debatieron las pruebas de
las partes procesales, emite la sentencia que condena a Juan
Ulises Francia Raffo, a once años de pena privativa de la libertad
efectiva, por el delito de violación de la libertad sexual en la
modalidad de actos contra el pudor en menores, en agravio de
una menor de doce años de edad. Contra esta sentencia el
condenado interpone recurso de apelación, materia de la presente
sentencia de vista.

DE LA SENTENCIA IMPUGNADA:

SEGUNDO.- El Segundo Juzgado Penal Colegiado


Supraprovincial de Cañete, emite la Resolución N° Doce, del 11
de enero de 2019, que contiene la sentencia N° 001-2019-
2°JPCSC-CSJCÑ, que condena al acusado Juan Ulises Francia
Raffo, a once años de pena privativa de la libertad por la comisión
del delito de violación de la libertad sexual en la modalidad de
actos contra el pudor en menores, en agravio de una menor de
doce años de edad con la agravante del vínculo familiar (padre).
En los considerandos 24 al 35 de la sentencia se desarrolla la
valoración conjunta de los medios de prueba, concluyendo que se
encuentra acreditado la existencia del delito materia de
imputación así como la responsabilidad del acusado.

2.1.- En cuanto a la ausencia de incredibilidad subjetiva sobre la


declaración de la menor agraviada, no se ha acreditado ningún
tipo de discusión o animadversión entre la madre y la menor
agraviada, la abuela de la agraviada o la propia agraviada con
respecto al acusado, no habiéndose sustentado objetivamente
que haya existido algún tipo de discusión o situación tirante entre
las partes referidas, teniendo que por el contrario se ha dejado
establecido que la menor se encontraba emocionada con la idea
de conocer a sus abuelos y tíos por parte de padre quienes viven
en el distrito de Cerro Azul Cañete, descartándose con ello que
exista odio, resentimiento o sentimientos negativos entre ellos,
que motive una falsa denuncia más aún si la perito psicóloga que
evaluó a la menor agraviada concluye que existe afectación
emocional.

2.2.- Sobre la coherencia de la declaración inculpatoria que está


corroborado con una imputación coherente, con el contenido de la
entrevista única de la menor agraviada que se refiere a las

36
circunstancias de cómo ocurrieron los hechos, precisando que el
primer hecho se produjo el 28 de enero del 2017, pues conforme
con los boletos de viaje asignados con los números 277538 y
277539 se acredita que al día siguiente 29 de enero del año 2017,
la agraviada y el acusado viajaron a la ciudad de Huánuco desde
Lima, teniendo que la menor ha referido haber ingresado al
dormitorio de su padre en donde éste le introdujo su mano por
debajo del short de la menor tocándole su trasero lo que le hizo
sentirse incómoda; el segundo hecho se produjo el 29 de enero
de 2017, conforme con los boletos antes referidos cuando a las
nueve de la noche tanto el acusado como la menor viajaron de
regreso a la ciudad de Huánuco desde la ciudad de Lima,
habiendo manifestado en cámara gessel la menor que el acusado
le metía la mano por su vagina, lo cual se encuentra sustentado
con los aportes brindados por la perito psicóloga.

2.3.- En cuanto a la persistencia en la incriminación se debe tener


en cuenta que este tipo de delitos sexuales se caracteriza por su
clandestinidad, tenemos que existe sindicación que se encuentra
debidamente reforzada con los medios probatorios periféricos,
como el resultado de la pericia psicológica a la misma, por tanto
este órgano judicial colegiado determina que se encuentra
debidamente acreditado la comisión de este ilícito penal por parte
del acusado, quien además tenía una posición que le daba
particular autoridad sobre la menor (padre) que impulsaba a la
misma a depositar su confianza en él.

DEL RECURSO DE APELACIÓN:

TERCERO.- Con el recurso de apelación que interpone el


sentenciado Juan Ulises Francia Raffo cuestiona la sentencia con
el siguiente fundamento:

3.1.- Infracción del artículo 150° inciso d del Código Procesal


Penal, a la observancia del contenido esencial de los derechos y
garantías previstos en la Constitución en su vertiente vulneración
del derecho a la defensa, en estricto a una defensa eficaz y como
consecuencia la vinculación del derecho a la prueba.

3.2.- En la etapa intermedia su abogado particular absuelve la


acusación fiscal; en la audiencia cuestionan al abogado defensor
afirmando que “usted no es un abogado de ahora” toda vez que
cuando debía formular observaciones al requerimiento de
acusación se refiere a la falta de credibilidad de la declaración de

37
la menor agraviada; asimismo, ofrece como pruebas las
fotografías de la menor agraviada que desvirtúan al peritaje
psicológico, solicitando un análisis debido a las pruebas, y
conforme al acta de control de acusación su pedido fue declarado
improcedente por afectación al principio de congruencia con lo
oralizado y lo pedido; así como, se declaró infundado los medios
de prueba presentados por el abogado defensor.

3.3.- En cuanto a la etapa del juicio oral transcribe lo que fue el


alegato de apertura en que la defensa se refiere a las
contradicciones que existen en la declaración de la menor
agraviada, en esas circunstancias es cortado por el director de
debates, para precisarle que se refiere a su teoría del caso; luego
la defensa solicita el reexamen de los medios de pruebas
rechazados al amparo del inciso 5 del artículo 139° de la
Constitución; solicita que se admita como prueba nueva un
peritaje y fotografías del viaje de la menor y los pasajes de retorno
a la ciudad de Huánuco. En el debate sobre este pedido se
refieren a la defensa ineficaz del abogado del acusado, dicho
pedido fue declarado improcedente con dos votos y el voto en
discordia del magistrado Ancco, quien cuestiona el ejercicio del
abogado que resulta ineficaz para los intereses del acusado, y
solicita que no se tenga por instalada el juicio oral a fin que se
garantice la defensa del acusado.

3.4.- En la fase del reexamen de las prueba no admitidas en la


audiencia de control, el A quo declara improcedente por advertir
una defensa ineficaz al no sustentar su pedido conforme a ley,
situación que vulneró el derecho a la defensa pues no se permitió
la actuación de medidos de prueba ofrecidos durante la etapa
intermedia, vulnerándose el derecho al debido proceso.

3.5.- Solicita que se declare nula la sentencia y se disponga un


nuevo juicio oral.

EL DERECHO A LOS MEDIOS IMPUGNATORIOS:

CUARTO.- El derecho a los medios impugnatorios o el derecho al


recurso es un derecho implícito al debido proceso que está
previsto como un derecho fundamental en el inciso 3 del artículo
139° de la Constitución Política del Perú. El derecho a los medios
impugnatorios es un derecho de configuración legal, que ha sido
desarrollado en el ámbito penal en el Libro Cuarto del Código
Procesal Penal. De otro lado, el inciso 5 del artículo 139° de la

38
Constitución Política del Perú, garantiza la pluralidad de
instancias, como el mecanismo para asegurar que la parte
agraviada con una resolución judicial, pueda acudir a una
instancia superior de la misma materia, para que la resolución
judicial que le causa agravio sea revisada con el fin de optimizar
las decisiones judiciales y descartar resoluciones arbitrarias e
injustas. No obstante, la Instancia Superior tiene limitaciones para
conocer de una resolución judicial, en el trámite de un recurso de
apelación como en el presente caso, en tanto sólo está facultado
pronunciarse “dentro de los límites de la pretensión impugnatoria,
examinar la resolución recurrida tanto en la declaración de hechos
cuanto en la aplicación del derecho.”; que tiene directa relación
con el aforismo “tantum devolutum quantum apellatum”.

FUNDAMENTOS DE LA SALA PENAL DE APELACIONES:

QUINTO.- El apelante Juan Ulises Francia Raffo con su recurso


de apelación no cuestiona precisamente la sentencia que lo
condena a once años de pena privativa de libertad con el carácter
de efectiva que el impone el Segundo Juzgado Penal Colegiado
Supraprovincial de Cañete, por el delito de violación de la libertad
sexual en la modalidad de actos contra el pudor en menores, en
agravio de una menor de doce años de edad, sino la vulneración
del derecho de defensa y a la prueba, como consecuencia de una
defensa ineficaz, desde la audiencia de control de acusación y en
la instalación del juicio oral con los alegatos de apertura. Postula
la nulidad de la sentencia y solicita un nuevo juicio oral.

5.1.- En primer lugar cuestiona la decisión del Juez de


Investigación Preparatoria de Cañete que rechaza los medios de
prueba que ofrece su abogado defensor. En efecto en la
audiencia de control de acusación cuya copia certificada obra a
fojas 02/05 de autos, se debate la admisión de los medios de
prueba ofrecidos por la defensa técnica del acusado, que son:

1. Las Resoluciones N° siete, diez y doce, en copia simple,


recaídas en el proceso de alimentos seguido contra el acusado
por la abuela materna, Emma Cristina Rojas Ramos, en
representación de la menor agraviada.

2. Fichas del RENIEC de los hijos de la abuela materna de la


menor agraviada.

39
3. Solicita se curse oficio al INPE de Huánuco para que informe si
la madre de la menor agraviada, Flor de María Villar Rojas, estuvo
internada.

4. Ficha de movimiento migratorio del acusado.

5. La declaración de la madre, Flor de María Villar Rojas, de la


menor agraviada.

5.1. Fotografías de la menor agraviada del facebook.


El Ministerio Público se opuso que dichos medios de prueba
fueran admitidas por impertinentes y subjetivos. El A quo emite la
Resolución N° Nueve, que declara fundada la oposición del
Ministerio Público e infundado los medios de prueba ofrecidos por
la defensa técnica del acusado. No obstante, el A quo deja a salvo
el derecho a las partes procesales a afectos que puedan pedir el
reexamen de dichos medios de prueba. La defensa técnica en su
oportunidad dice estar conforme con dicha resolución. El A quo
para rechazar las pruebas de la defensa técnica del acusado se
limita a reproducir la posición del Ministerio Público, afirmando
que las resoluciones 1 Inciso 1 del artículo 419° del Código
Procesal Penal del 2004. judiciales sobre alimentos son ajenos a
los hechos y por lo tanto impertinentes; del mismo modo, se
pronuncia con respecto a los demás medios de prueba ofrecidos
por la defensa pero, si bien algunas pruebas ofrecidas como las
fichas del RENIEC sobre los hijos de la abuela materna, para
probar que tienen diferentes padres con el fin de descalificar a la
abuela materna, resulte impertinente, los demás medios de
prueba como las declaraciones de la madre y abuela de la menor
agraviada eran atendibles, así como las resoluciones judiciales
sobre los alimentos a favor de la menor agraviada, que si bien son
copias simples, son documentos según el artículo 185° del Código
Procesal Penal, que debieron ser valoradas en forma conjunta
con otros elementos de prueba. La razón que expresa el A quo
para desestimar dichas resoluciones judiciales es porque
precisamente son copias simple que según el Tribunal
Constitución carecen de valor probatorio, sin precisar la sentencia
que establece dicha afirmación. En cuanto a la fotografía de la
menor agraviada lo presenta para probar que la menor está alegre
y que viste un pantalón jeen y no short, en el viaje de retorno a la
ciudad de Huánuco.

40
5.2.- De otro lado, en los alegatos de apertura ya en la audiencia
de juicio oral, en la sesión del 20 de noviembre del 2018, el
abogado de la defensa técnica al momento de referirse a su
“teoría de caso” este se refiere a las contradicciones que habría
en la declaración de la menor agraviada, en particular sobre la
fecha de los hechos; ese en este momento que los magistrados
del Colegiado piden al abogado defensor del acusado que ajuste
sus argumentos refiriéndose a su teoría del caso, pero este insiste
en cuestionar que sin una motivación adecuada se rechazaron
sus medios de prueba en el control de acusación, por lo que pide
el reexamen de los medios de pruebas ofrecidas que no fueron
admitidas. El Colegiado le pide que precise qué medios de
pruebas fueron rechazados, contestando el abogado que son los
que está registrado en el acta de audiencia del control de
acusación, asimismo, le pide una fundamentación especial para el
reexamen lo que no hace el abogado defensor; del mismo modo,
el Ministerio Público solicite que se rechace el reexamen.
Finalmente el Colegiado por mayoría, mediante la Resolución N°
Cinco que obra a fojas 33 de autos, deciden rechazar el reexamen
de los medios de prueba que no fueron admitidos, en esta
audiencia ya se desliza el hecho que se trataría de una defensa
ineficaz por la actuación poco afortunada de la defensa técnica
del acusado, pero que, no obstante, el voto en mayoría afirma que
el ejercicio del derecho de defensa es responsabilidad de las
partes, el acusado es quién elige a su abogado defensor.
Contrariamente, el magistrado Anco Gutiérrez en su voto en
discordia solicita que se declare por no instalada el juicio oral para
que el abogado del acusado se prepara para la siguiente
audiencia que debe darse en diez días, o en todo caso el acusado
acredite otro abogado o solicite que se le asigne uno de la
defensa pública, pues al no garantizarse una defensa adecuada
para que defienda los interese del acusado, se podría incurrir en
una causal de nulidad por una defensa ineficaz. En esta sesión
inicial del juicio oral, la defensa técnica no solo solicitó el
reexamen de los medios de pruebas que no fueron admitidas sino
también ofreció el dictamen pericial que obra a fojas 28/31 de
autos, fotografías de la menor agraviada del viaje de retorno a la
ciudad de Huánuco y los boletos de viaje de retorno a la ciudad de
Huánuco del acusado y la agraviada. Sobre este extremo, sólo se
refiere al dictamen pericial que ofrece en forma limitada más no
sobre los otros medios de prueba nuevos pero no existe un
pronunciamiento en la parte resolutiva sobre este extremo del
Colegiado ni está recogido en el acta de índice de registro de la

41
audiencia de juicio oral, pero del audio se advierte que dichas
pruebas fueron ofrecidas por el abogado defensor del acusado.

5.3.- En la sesión del 28 de noviembre de 2018, el nuevo abogado


defensor del acusado, el letrado Freddy Mesías Pachas, de la
defensoría pública de Cañete, plantea la nulidad del juicio oral y
que este se inicie de nuevo, pues se ha vulnerado el derecho de
defensa y a la prueba del acusado a causa de una defensa
ineficaz que fue advertido oportunamente y que incluso el voto en
discordia del magistrado Anco Gutiérrez lo alude; por su parte el
Ministerio Público expresa que sólo debe ampararse en parte la
nulidad solicitada solo hasta el reexamen de los medios pruebas
no admitidas. El Colegiado con los votos de los magistrados Cuya
García y Nolasco Velezmoro, por mayoría emite la Resolución N°
Nueve que obra a fojas 57 de autos, que declara improcedente la
nulidad formulada por la defensa pública del acusado y, el voto del
magistrado Anco Gutiérrez es porque se declare nula el juicio oral
y se señale nueva fecha para la audiencia.

5.4.- En la sesión del 18 de diciembre de 2018, el abogado de la


defensa necesaria del acusado solicita que el Colegiado de oficio
admita la actuación en juicio de los testigos: Flor de María Villar
Rojas, Silvana Andrea Francia Raffo, Ingrid Madeleine Francia
Raffo y Rosa María Castillo Francia, fotografías y boletos de viaje.
El Ministerio Público se opone a lo solicitado por la defensa,
manifestando que las declaraciones testimoniales que ofrece no
son útiles ni pertinentes, a excepción de los boletos de viaje que
no los tuvo el Ministerio Público y que resulta necesarios a fin de
establecer la fecha cierta del viaje de retorno de la menor
agraviada. El Colegiado emite la Resolución N° Diez, que corre a
fojas 75 de autos, que declara fundado en parte el requerimiento
de medios de prueba de oficio de la defensa técnica del acusado,
sólo en el extremo de los boletos de viaje.

SEXTO.- La oportunidad que tienen las partes para ofrecer los


medios de pruebas para su actuación en juicio oral, es con el
requerimiento de acusación y al absolver el traslado de
requerimiento de acusación del Ministerio Público, según el inciso
h) del artículo 349° y el inciso f) del artículo 350° del Código
Procesal Penal. Con respecto al ofrecimiento de los medios de
prueba que realice la defensa técnica del acusado, la última
norma procesal invocada establece que debe adjuntarse “la lista
de testigos y peritos que deben ser convocados al debate, con
indicación de nombre, profesión y domicilio, precisando los

42
hechos acerca de los cuales serán examinados en el curso del
debate. Presentar los documentos que no fueron incorporados
antes, o señalar el lugar donde se hallan los que deban ser
requeridos.”.

6.1.- De otro lado, el artículo 373° del Código Procesal Penal,


establece una nueva oportunidad para que las partes ofrezcan
sus medios de prueba para su actuación en el debate pero “Sólo
se admitirán aquellos que las partes han tenido conocimiento con
posterioridad a la audiencia de control de acusación.”. Y
excepcionalmente, “las partes podrán reiterar el ofrecimiento de
medios de prueba inadmitidos en la audiencia de control, para lo
cual se requiere especial argumentación de las partes. […].”.

6.2.- Las partes al final de la actuación probatoria,


excepcionalmente, pueden pedir “una vez culminada la recepción
de las pruebas, podrá disponer, de oficio o a pedido de parte, la
actuación de nuevos medios probatorios si en el curso del debate
resultasen indispensables o manifiestamente útiles para
esclarecer la verdad. […].”. Inciso 2 del artículo 385° del Código
Procesal Penal.

SETIMO.- El Nuevo Sistema Procesal Penal tiene sus propias


reglas de corte garantista, que establece tres etapas del proceso
penal claramente definidas el primero la etapa de la investigación
preparatoria, la etapa intermedia y el juicio oral. La primera etapa
tiene el objeto de reunir los elementos de convicción de cargo y
descargo, que le permita al Ministerio Público formular acusación
o el archivo de la causa; la segunda etapa es básicamente de
control de la acusación y de saneamiento procesal para que la
causa ingrese en óptimas condiciones al juicio oral. Asimismo,
asegura un adecuado ejercicio del derecho de defensa del
acusado, pues la acusación debe fijar los términos de la
imputación y la pertinencia de las pruebas que serán objeto del
juicio oral.

7.1.- En efecto es en la etapa intermedia que el acusado tendrá el


pleno conocimiento del hecho o los hechos que se imputa(n) a
titulo de autor o partícipe de un delito o varios delitos, los medios
de prueba que existen en su contra y que serán actuados en juicio
oral. Con ese conocimiento de los hechos y de los medios de
prueba en su contra, la defensa técnica desarrollará sus
argumentos de defensa que expondrá en juicio, las mismas que
deben de estar aparejadas con los medios de prueba que lo

43
respalden. Pero la estrategia de la defensa implica que la defensa
técnica o la defensa necesaria del acusado debe estar
debidamente preparada para afrontar con éxito, en primer lugar la
audiencia de control de la acusación. Es en esta etapa que se
producen graves deficiencias de la defensa que no postula sus
medios de prueba en la forma y el modo prescrito por la ley. Pero
también es en la audiencia de control de acusación que los jueces
no cumplen a cabalidad con proteger y resguardar, el efectivo
ejercicio de los derechos reconocidos al acusado por la
Constitución y las leyes.

7.2.- Desde esta perspectiva, el Juez de la Investigación


Preparatoria se erige en un Juez de Garantías durante las
diligencias preliminares y la investigación preparatoria ejerciendo
su función de control de los derechos del imputado pero además,
en la etapa intermedia, en la audiencia de control de acusación
está en la obligación de proteger y resguardar el ejercicio eficaz
de los derechos del imputado reconocidos por la Constitución y
las leyes, en particular para regular las posibles desigualdades
entre el acusador y el acusado, como que en el presente caso el
juez de investigación preparatoria al advertir que la defensa
técnica del acusado no estaba ejerciendo adecuadamente su
función al postular en forma inadecuada sus medios de prueba
como las fichas del RENIEC de los hijos de la abuela materna de
la menor agraviada y se curse oficio al INPE de Huánuco que
serían impertinentes pero, las copias simples de las resoluciones
judiciales sobre alimentos seguido contra el acusado a favor de la
menor agraviada representada por la abuela materna, el
documento del movimiento migratorio del acusado y las
fotografías de la menor que corresponderían al viaje de retorno a
Huánuco, y las declaraciones testimoniales tanto de la madre y
abuela maternal de la menor agraviada resultarían, pertinentes,
conducente y útiles, pero no obstante el juez de investigación
preparatoria los desecho reproduciendo los mismos argumentos
del Ministerio Público, según se advierte el audio.

7.3.- En la etapa de juicio oral, en la sesión del 20 de noviembre


del 2018, la actuación deficiente de la defensa técnica del
acusado fue más clamorosa, lo que fue advertido por los
miembros del Colegiado, no obstante tener pleno conocimiento
que a la defensa técnica del acusado se le había rechazado sus
medios de prueba, permitieron que la actuación de la defensa
técnica del acusado insistiera en un reexamen de los medios de
prueba no admitidos sin expresar una especial argumentación a la

44
que se refiere el inciso 2 del artículo 373° del Código Procesal
Penal, que dio lugar que se rechazara de plano el reexamen.
Pero, además, en esa sesión la defensa técnica del acusado
ofreció la pericia psicológica de parte como documento la que
obra a fojas 28/31 de autos, insistió en las fotografías de la menor
agraviada del viaje de retorno a la ciudad de Huánuco y los
boletos de viaje de retorno del acusado y de la menor, sobre lo
que el Colegiado no se pronunció. De lo expuesto, que fluye del
audio de la sesión del 20 de noviembre del 2018, del juicio oral,
era evidente que la defensa técnica no estaba actuado
correctamente, por la “Carencia de conocimiento técnico jurídico
del proceso penal” de la defensa técnica del acusado que es una
de la forma como se manifiesta una defensa ineficaz a la que
alude la defensa necesaria del sentenciado en su recurso de
apelación, invocando la sentencia en el Caso Ruano Torres y
otros Vs. El Salvador, de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos.

7.4.- No obstante, el Colegiado en la resolución que emite en


mayoría para rechazar “de plano la admisión de medios de prueba
nuevos” expone como uno de sus argumentos que cada parte es
responsable de la defensa que tiene y advierte por única
“oportunidad”, al acusado que “deberá cautelar su derecho de
defensa”. Esto es, que para dicho Colegiado que por mayoría
decidió continuar con el juicio oral, la defensa ineficaz que
evidenciaba el letrado del acusado era de su exclusiva
responsabilidad, renunciado a garantizar la igualdad de armas
que debe haber entre las partes, máxime si de por medio estaba
en juego la libertad personal del acusado; posición de la mayoría
que no sintonizó con el voto en discordia de uno de los
magistrados que pidió que se suspendiera la audiencia a fin de
garantizar una defensa idónea del acusado.

7.5.- Esta situación que pudo corregirse en la sesión del 28 de


noviembre del 2018, ante el pedido de nulidad de parte de la
defensa necesaria del acusado, quien sustento su pedido en una
defensa ineficaz que había tenido el acusado que ahora
patrocina, para ello se refirió puntualmente a las normas y
sentencias de los Tribunales Internacionales como la Corte
Interamericana de Derechos Humanos y a la Casación N° 864-
2016-Del Santa, en particular a los fundamentos 5.14 y 5.15. Sin
embargo, a pesar que el Ministerio Público estaba de acuerdo que
se ampare en parte la nulidad planteada, nuevamente por
mayoría el Colegiado rechazó la nulidad, contrariamente al voto

45
que en discordia fue porque se declare nula el juicio oral y se
reinicie el mismo. Pero curiosamente, en la audiencia del 18 de
diciembre del 2018, ante el pedido de la defensa necesaria del
acusado para que se actúe de oficio las declaraciones
testimoniales de Flor de María Villar Rojas madre de la menor
agraviada, Silvana Andrea Francia Raffo, Ingrid Madeleine Francia
Raffo y Rosa María Castillo Francia, estas tres últimas habían
declarado en la etapa preparatoria; así como, las fotografías de la
menor agraviada del viaje de retorno a la ciudad de Huánuco y las
boletas de viaje tanto del acusado como de la menor, sólo se
admitió estos últimos pues según el Ministerio Público sí era
pertinente pues antes no lo había tenido y era útil para establecer
la fecha cierta del viaje de retorno.

OCTAVO.- En el presente caso, por parte del Ministerio Público se


ofreció los siguientes medios de prueba: la declaración de Emma
Cristina Rojas, abuela materna de la menor agraviada; la
evaluación de la psicóloga forense de la menor agraviada; formato
de conocimiento de hecho delictivo de parte agraviada que realiza
la abuela materna; el video de la entrevista única de la menor
agraviada y el acta de entrevista única de la menor agraviada. Las
pruebas del acusado según la sentencia sub-materia se refiere a
su declaración y los boletos de viaje N° 277538 y N° 277539. No
existe examen médico legal de la menor agraviada a pesar que la
denuncia de la abuela materna se refiere “no sé si a mi nieta su
padre le ha violado porque no me cuenta más”, según fluye del
formato de conocimiento de hecho delictivo de parte agraviada
que se tiene a la vista a fojas 30/31 del cuaderno expediente
judicial, tampoco existe el acta de nacimiento o documento idóneo
que acredite la edad de la menor agraviada. No existe el protocolo
de pericia psicológica del acusado.

NOVENO.- El delito que se le atribuye al sentenciado es de actos


contra el pudor en menores, que es uno de los delitos que por lo
general se produce en la clandestinidad, en donde los únicos
testigos directos son el victimario y la víctima, por lo que es muy
importante para establecer la comisión del delito y
subsecuentemente la responsabilidad del acusado, la declaración
de la testigo víctima, en este caso la menor agraviada, brindada
en cámara gessel que es la entrevista única, para que tenga valor
probatorio debe ser evaluada con las reglas de valoración de las
declaraciones de coimputados y agraviados -testigos víctimas-
que establece el Acuerdo Plenario N° 2-2005/CJ-116. Pero no

46
obstante, la sola declaración no puede ser suficiente para
determinar la existencia del delito y la responsabilidad penal del
acusado, sino que dicha declaración debe estar mínimamente
corroborado con otros medios de prueba, en este caso se tiene la
declaración de la abuela materna, el protocolo de pericia
psicológica, el DVD y el acta de la entrevista única y los boletos
de viaje prueban la fecha del viaje de Lima a Huánuco. 9.1.- La
sentencia en los considerando del 24 al 35 se refiere a la
valoración conjunta de los medios de prueba, juicio de subsunción
y declaración de certeza, se refiere a dos hechos: el primero
cuando la menor agraviada ingresa al dormitorio y se echa a la
cama del sentenciado que le toca el “poto” por debajo de su short
y, el segundo durante el viaje de retorno de la menor agraviada
desde de Lima a Huánuco, en el interior de bus fue tocada en su
vagina cuando dormía. La sentencia se pronuncia porque el
primer hecho se produjo el 28 de enero de 2017 y el segundo
hecho el 29 de enero de 2017, teniendo en cuenta que los boletos
de viaje registran la fecha de 29 de enero de 2017. Lo que no
guarda relación con la fecha del primer hecho que según la menor
agraviada se produjo entre el 28 de enero al 04 de febrero de
2017, pero la menor agraviada viajó a Lima el 27 de diciembre de
2016 según la abuela materna y llegaron el 28 de diciembre de
ese año, lo que coincide con lo que dice el sentenciado.

9.2.- Asimismo, no existe claridad en cuanto al tiempo que estuvo


la menor agraviada en Cerro Azul – Cañete, pues según la abuela
materna estuvo dos meses; como tampoco existe claridad sobre
la fecha que abuela materna toma conocimiento de los hechos de
boca de la menor agraviada, pues dice que fue después de tres
meses en el mes de mayo, pero en el formato de conocimiento de
hecho delictivo de parte agraviada que realiza la abuela, se dice
“el día de ayer 19 de junio de 2017, a las 06:00 de la tarde” su
nieta le contó sobre los hechos y ese documento está fechado el
20 de junio de 2017. De otro lado, el Ministerio Público solicita que
al acusado se le imponga once años de pena privativa de libertad
pero en el considerando 37 de la sentencia el Colegiado se
pronuncia por que se aplique diez años de pena privativa de
libertad, no obstante el fallo registra una condena de once años
de pena privativa de libertad.

DECIMO.- De todas deficiencias que se advierte de la sentencia


sub-materia, la más grave es la ausencia de una defensa idónea
que hubiera asegurado el pleno ejercicio del derecho de defensa
del condenado. El derecho fundamental a la defensa procesal se

47
encuentra garantizado por el artículo 11° inciso 1 de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos; el artículo 14°
inciso 3 parágrafo d del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos; el artículo 8° inciso 2 parágrafo d) de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos; y el artículo 139° inciso 14
de la Constitución Política de 1993. La doctrina constitucional
reconoce que los derechos fundamentales tienen una doble
perspectiva: como derechos subjetivos de la persona y como
garantías del derecho objetivo. Al ser la defensa procesal una
garantía, el Estado tiene la exigencia de no sólo reconocerla
formalmente, sino además le corresponde procurar que sea real y
efectiva en el proceso. La consecuencia de reconocer a la
defensa procesal como una garantía es convertirla en una
exigencia esencial del proceso, cuya violación de esta garantía
procesal constitucional afecta la validez del proceso penal y
subsecuentemente de la sentencia.

10.1.- No basta que la defensa sea necesaria y obligatoria para


que la garantía constitucional cumpla su finalidad en el proceso
penal; la defensa tiene que ser efectiva con una oposición
responsable y diligente en base a un conocimiento técnico jurídico
solvente pues, la mera existencia de defensor suele ser
insuficiente por si sola para garantizar la igualdad de armas en el
proceso penal, que solo brindaría una posibilidad formal de
igualdad; el equilibrio de las partes reclama una actividad
profesional diligente y eficaz del defensor. Si no hay defensa
eficaz se considera un abandono implícito de la defensa que
demanda la sustitución de abogado y provoca la nulidad de los
actos procesales efectuados sin defensa. En efecto la “La
indefensión no solo se produce cuando se priva a las partes de
manera irrazonable o desproporcionada de la posibilidad de hacer
valer sus derechos o se sitúe a una de ellas en posición
prevalente sobre la contraria; sino también cuando el procesado
no cuenta con una defensa eficaz, materializada en la falta de un
defensor con los conocimientos jurídicos que exige el caso para la
etapa respectiva”.

10.2.- En el presente caso, el juez de investigación preparatoria,


no tuvo la claridad suficiente para advertir que reproducir
literalmente los argumentos del Ministerio Público, para rechazar
todos los medios de prueba postulados por la defensa técnica de
acusado, vulneraba su deber de garantizar el equilibrio entre las
partes procesales pues, era evidente que el acusado pasaría al
juicio oral sin pruebas que actuar a su favor, tanto por la falta de

48
una adecuada postulación de las pruebas por la defensa técnica
como por la desidia del propio magistrado, que no reparo que
algunos medios de prueba como las resoluciones judiciales en
copia simple, eran pertinentes y tenían relación con la declaración
preliminar del acusado que obra a fojas 40/43 del cuaderno
expediente judicial que se tiene a la vista. Posteriormente, en el
juicio oral, los magistrados del Segundo Juzgado Penal Colegiado
Supraprovincial de Cañete, en forma uniforme advirtieron que la
defensa técnica carecía de conocimientos técnico jurídico del
nuevo proceso penal, cuyos incidentes y actos procesales se
resuelve en audiencia, con la actuación de la defensa técnica y de
las partes en base a la oralidad, inmediación y contradicción; no
obstante, por mayoría rechazaron los medios de prueba nuevos
que había ofrecido y el reexamen de los medios de prueba no
admitidos y además rechazaron la nulidad formulado por la
defensa necesaria, expresando para ello como uno de sus
fundamentos, que el ejercicio del derecho de defensa es
responsabilidad de cada una de las partes procesales, es decir, el
Colegiado toma distancia cuando debería de garantizar la igual de
armas en desmedro del acusado. En efecto “El ejercicio del
derecho de defensa, de especial relevancia en el proceso penal,
tiene una doble dimensión: una material, referida al derecho del
imputado de ejercer su propia defensa desde el mismo instante en
que toma conocimiento de que se le atribuye la comisión de
determinado hecho delictivo, y otra formal, lo que supone el
derecho a una defensa técnica, esto es, 2 Casación N° 864-2016-
Del Santa. Fj. N° 5.14. al asesoramiento y patrocinio de un
abogado defensor durante todo el tiempo que dure el proceso.
Ambas dimensiones del derecho de defensa forman parte del
contenido constitucionalmente protegido del derecho en
referencia. En ambos casos, se garantiza el derecho a no ser
postrado a un estado de indefensión.”. Un estado de indefensión
surge cuando el A quo que tiene el deber de garantizar los
derechos fundamentales del acusado, claudica en su deber de
proteger y garantizar que el acusado tenga una defensa eficaz,
con el argumento que el acusado es el único responsable de su
buena a mala defensa, argumento que no se compatibiliza con la
debida motivación al ser aparente, pues dicha justificación no es
de recibo para desestimar los medios de prueba mal planteadas
por una defensa ineficaz. De modo tal, en el presente caso se han
vulnerado el derecho de defensa, a la prueba y a la debida
motivación derechos fundamentales que están previsto en los
incisos 3 -La observancia del debido proceso (derecho a la
prueba)-, 5 -La motivación escrita de las resoluciones judiciales- y

49
-El principio de no ser privado del derecho de defensa- del artículo
139° de la Constitución Política del Perú, cuya vulneración de
conformidad con el inciso d) del artículo 150° del Código Procesal
Penal, determina la nulidad absoluta de la sentencia y de
conformidad con lo dispuesto por el artículo 154° del mismo
cuerpo normativo, debe declararse nula inclusive la audiencia de
control de acusación. Por lo expuesto, es del caso declarar
fundado el recurso de apelación que interpone el apelante Juan
Ulises Francia Raffo, a través de su abogado de la defensa
pública. Por las consideraciones expuestas, al amparo del literal
d) del artículo 150°, inciso 1, 404°, 413°, 416° literal a) y 425° del
Código Procesal Penal, por UNANIMIDAD de sus miembros, la
Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de
Cañete, administrando justicia en nombre del Pueblo;

RESUELVE.-

1. FUNDADO el recurso de apelación que interpone el encausado


JUAN ULISES FRANCIA RAFFO, contra la Resolución N° Doce
que contiene la Sentencia N° 001-2019-2°JPCSC-CSJCÑ, del 11
de enero de 2019, emitido por el Segundo Juzgado Penal
Colegiado Supraprovincial de Cañete.

2. NULA la Resolución N° Doce que contiene la Sentencia N°


001-2019- 2°JPCSC-CSJCÑ, que contiene la sentencia que falla
condenando al acusado JUAN ULISES FRANCIA RAFFO, en
calidad de autor del delito de violación de la libertad sexual en la
modalidad de actos contra el pudor en menores previsto en el
inciso 3 del 176°-A del Código Penal, con la circunstancia
agravante del último párrafo de dicho artículo concordante con la
parte final -vínculo familiar que le dé particular autoridad sobre la
víctima- del artículo 173° del mismo cuerpo normativo, vigente a
la fecha de los hechos; en agravio de una menor de doce años de
3 EXP. N° 1323-2002-HC/TC LIMA. F.J. N° 2. edad, cuyos
nombres y apellidos se reserva de conformidad con el artículo 3°
de la Ley N° 27115 y, le impone once años de pena privativa de
libertad, con el carácter de efectiva; fija la reparación civil en
cuatro mil y 00/100 soles que deberá pagar a la menor agraviada
y, con lo demás que contiene.

3. NULO todo lo actuado hasta la etapa intermedia retrotrayendo


el proceso hasta la audiencia de control de acusación debiendo
llevarse a cabo la misma por otro Juzgado de Investigación

50
Preparatoria de Cañete llamado por ley, de acuerdo con los
términos expresados en la parte considerativa de la presente
sentencia de vista.

4. DAR lectura de la presente sentencia de vista, en acto privado,


a los sujetos procesales que concurran para su conocimiento y
fines de ley.

5. NOTIFICAR la presente sentencia de vista a los sujetos


procesales que corresponda.

6. DEVOLVER los autos y sus acompañados al juzgado penal de


origen para los fines de ley. SS PAREDES DAVILA RUIZ
COCHACHIN (D.D.) REATEGUI SANCHEZ.

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CONCLUSIONES

 El derecho fundamental a la defensa procesal se encuentra garantizado


por el artículo 11, inciso 1, de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos; el artículo 14, inciso 3, parágrafo d) del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos; el artículo 8, inciso 2, parágrafo d) de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos; y el artículo 139,
inciso 14, de la Constitución Política de 1993.

 El reconocimiento de la garantía de la defensa procesal, como requisito


de validez para todo tipo de proceso, es una de las expresiones más
importantes de su constitucionalización.

 La indefensión consiste en la indebida restricción o impedimento a las


personas de participar efectivamente y en pie de igualdad en cualquier
proceso en que se traten cuestiones que les afecten, realizando actos de
postulación, prueba y alegación que permitan al juzgador decidir de
forma legal, racional y justa.

 El derecho a la Tutela Procesal Efectiva, es un derecho que puede ser


comprendido como sistema, pues comprende un conjunto de derechos
que garantizan entre sí su propia tutela. Conforme a ello, puede ser
definido como aquel derecho que garantiza el acceso a la justicia
(entendido como el acceso a los tribunales) y su desarrollo bajo las
garantías del debido proceso, dentro de las cuales se halla contenido el
derecho a ser asistido y defendido por un abogado técnicamente
capacitado.

 La defensa eficaz no deja de ser una exigencia por el abandono del


abogado; en caso de que ello sucediera el juez deberá disponer su
inmediata sustitución, incluso el letrado tiene el deber de mantenerse
hasta que sea sustituido por otro.

 La indefensión es el efecto producido por la violación de la garantía de la


defensa procesal; consiste en la indebida restricción o impedimento a las
personas de participar efectivamente y en pie de igualdad en cualquier
proceso en que se traten cuestiones que les afecten, realizando actos de
postulación, prueba y alegación, que permitan al juzgador decidir de
forma legal, racional y justa.

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BIOGRAFIA

 https://legis.pe/defensa-publica-abogados-oficio/.

 http://repositorio.ulima.edu.pe/bitstream/handle/ulima/5480/Nakasaki_Ce
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 http://dspace.unitru.edu.pe/bitstream/handle/UNITRU/12995/Dominguez
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 http://www.dspace.uce.edu.ec/handle/25000/10278.

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