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¿Cómo el ser humano alcanza la felicidad?

El hombre se hace feliz en el transcurso de su vida, confundiendo el hecho de tener salud,


libertad, amor y estabilidad económica con la felicidad, es decir, estos son simplemente cosas
que nos brindan placer, como se demuestra en el texto “La conquista de la felicidad” así:
“valoramos al amor por ser en sí mismo una fuente de placer” (Russell, B, 1976, p. 25).

De esta forma, se afirma que el amor es simplemente una fuente de placer, e incluso, su
ausencia es una fuente de dolor, es por eso que, la felicidad va mucho más allá de estas, por
ello simplemente son insuficientes para alcanzarla. Aun así, la concepción de la felicidad
varía dependiendo de cada individuo, en su aptitud y/o posición para tomar las cosas
manifestándose en el siguiente apartado del texto “Conquistar la felicidad” el cual sujeta que:
“casi siempre, nuestro humor depende de la aptitud que adoptamos frente a los sucesos.
Somos capaces de ser felices en la adversidad, si empleamos todos los recursos de que
disponemos para hacerle frente” (Tordjman, G, 1977, p. 20) entonces, es así como cada
persona tiene en cuenta la felicidad dependiendo de su situación, como la asuma, y sobre
todo, entra en contexto su clase social; la concepción de la felicidad varía según las clases
sociales, mientras para una persona de alto nivel social la felicidad es el dinero, para una
persona de bajos recursos la felicidad es la abundancia ya sea en comida, las oportunidades,
etc. Es así, como entra en juego nuevamente el placer contra la felicidad. El ser humano
piensa que la felicidad es simplemente momentánea, cosa que, afirma en su totalidad que hay
una gigante confusión, puesto que la felicidad es la tonalidad de toda una vida o de un
momento de esta, mientras que el placer es satisfacerse momentáneamente, en un breve
periodo de tiempo, el placer cesa, sin embargo, la mayoría de las personas, encontrándose en
dicho babel, optan por elegir el placer; para confirmarlo, se cita el siguiente apartado: “un
hombre puede sentirse tan contrariado que no busque otras satisfacciones que la distracción
y el olvido. Entonces se convierte en un devoto del placer” (Russell, B, 1976, p. 16).

Para que el hombre alcance su felicidad debe de conquistarse a el mismo y por consiguiente
al resto del mundo, tanto hombres como la naturaleza en el buen sentido.

Lastimosamente el hombre vive en una sociedad en la que es notoria la injusticia y la


desigualdad, entre otros factores viles que son palpables en el mundo; debido a esto, estar en
búsqueda de la felicidad resultaría sumamente difícil e incluso egoísta. Por otra parte, nuestra
felicidad se liga a la del otro, lo afecta ya sea de buena o de mala manera dependiendo de la
situación.

Cada persona atribuye su felicidad o sus desgracias dependiendo de sus ideales, claramente
un hogar, la comida, el sexo, el amor, la salud, la estabilidad económica y el trabajo, entre
muchos otros factores, son esenciales para su cotidianidad y se toman como un placer
momentáneo, si estas cosas llegaran a faltar en la vida del hombre, solo los hombres
excepcionales pueden ser felices. En conclusión, el hombre feliz es el que vive
objetivamente, se interesa solo en cosas importantes, el que está seguro de que su felicidad
es gracias a esos intereses, la felicidad es la plenitud en el hombre, en la conformidad con el
mismo y el cosmos, se alcanza la felicidad cuando el hombre sabe que su felicidad está ligada
a la del mundo entero como dijo Kant, o cuando es alegre y brinda alegría, cuando no es
negativo y va construyendo su propia felicidad.

En resumen, la vida feliz es lo mismo que una vida buena, el hombre feliz es el que goza del
espectáculo que le brinda el universo, de las alegrías que le brinda. Llegar a obtener la
felicidad es tomar de manera positiva los acontecimientos, no dejar que influyan en la vida,
se dispone a aceptarlos, aprovecharlos, rechazarlos, ignorarlos o combatirlos.

La felicidad es la aceptación de sí mismo y de las cosas, de las situaciones albergadas en el


día a día, la felicidad proviene de la sabiduría y de la virtud, y no de la posesión de bienes
externos como argumenta Aristóteles, y, sobre todo, el hombre la alcanzará si no pone la
felicidad en el placer, si sabe diferenciarlas, de este modo la alcanzará.

El hombre que va en busca de la felicidad debe vivir teniendo en cuenta también que debe
ser virtuoso, poner en practica buenos hábitos en su vivir, es prudente, reflexivo, el que actúa
tanto moral como éticamente bien.

El hombre feliz es un hombre correcto y justo, que piensa antes de hacer las cosas, que elige
actuar de forma correcta, esto es en lo que se basa Aristóteles, a quien nuevamente se
requiere: “Cuando obramos con pleno conocimiento de causa, pero sin reflexión previa,
cometemos una injusticia... Hacer daño a alguien con propósito deliberado es cometer una
injusticia...” (Aristóteles, Ética Nicomaquea, Libro 5, Cap. 9, Pág. 1237), finalmente, de
acuerdo a todo esto, se puede deducir que lo mencionado anteriormente en su totalidad
conlleva a la obtención de la felicidad en la vida del ser humano.

Referencias bibliográficas

Russell, B. (1976) La conquista de la felicidad. Medellín: Colombia. Editorial Bedout S.A


vol 45.

Tordjman, G. (1977) Conquistar la felicidad. Barcelona: España. Editorial Granica Editor


S.A.