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Congreso Eucarístico Nacional

Programa de apoyo y motivación litúrgico-espiritual


INDICACIÓN PRELIMINAR

El siguiente paquete de subsidios, contiene la propuesta para llevar a cabo los diversos
momentos de oración ante el Santísimo (Hora Santa) en los templos parroquiales, rectorías,
oratorios, capillas de Institutos de Vida Consagrada, colegios, etc., con el objetivo de animar
y motivar a todo el Pueblo de Dios a participar en el VII Congreso Eucarístico Nacional.

Para el buen uso de estos trabajos, es importante tener en cuenta las siguientes
consideraciones, por favor:

1. Se trata de una serie de subsidios basados en el denominado “Ciclo del profeta Elías”.
Por lo tanto, dichos subsidios buscan animar una reflexión sobre 5 textos bíblicos
(uno por cada subsidio), delante del Santísimo, a fin de sensibilizar al pueblo de Dios
acerca de la temática que se profundizará durante los días del Congreso Eucarístico.

2. Corresponderá a cada párroco, capellán o asesor de grupo apostólico, realizar las


correspondientes adaptaciones a la realidad pastoral de la entidad (pueblo, ciudad,
ranchería, etc.), de modo que, salvaguardando el contenido de fondo, los medios
litúrgicos y pedagógicos permitan, según la edad y circunstancias de los participantes,
conocer la inspiración bíblica de la que parte este VII Congreso Eucarístico Nacional.

3. Cada subsidio puede ser aplicado independientemente de los otros, pero, se


recomienda seguir el orden propuesto, ya que respetan el orden de los
acontecimientos en la vida del profeta Elías, y permiten un mayor bagaje espiritual
para los participantes.

Gracias.

Mérida, Yuc., Méx., abril de 2019

Pbro. Lic. Cristhian Cáceres Solís

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Congreso Eucarístico Nacional
Programa de apoyo y motivación litúrgico-espiritual
Hora Santa # 2

1. Exposición del Santísimo Sacramento


2. Ambientación
Monitor: En este momento tomamos asiento y escuchamos con atención el Himno del
nuestro próximo Congreso Eucarístico.
3. Lectura y reflexión de la Palabra de Dios
Monitor: Hermanos escuchemos con atención la Palabra de Dios.
Lector 1: Del primer libro de Reyes (1 Re 17, 1-16)
1 Elías, que era de Tisbé de Galaad, fue a decir a Ajab: «Tan cierto como que vive Yavé,
Dios de Israel, a quien sirvo, que no habrá estos años ni rocío ni lluvia, a menos que yo lo
ordene».
2 Una palabra de Yavé fue dirigida a Elías: 3 «Sal de aquí y anda al este. Te esconderás en
el torrente de Querit, al este del Jordán. 4 Tomarás agua del torrente y he ordenado a los
cuervos para que te provean allá abajo».
5 Salió pues Elías e hizo lo que Yavé le había dicho; fue a instalarse en el torrente de Querit,
al este del Jordán, 6 y los cuervos le traían pan en la mañana y carne en la tarde.
7 Pero al cabo de un tiempo el torrente se secó, porque no caía más lluvia en el país. 8 Le fue
dirigida entonces una palabra de Yavé: 9 «Levántate, anda a instalarte en Sarepta, en la
región de Sidón. He dado órdenes allá a una viuda para que te alimente».
10 Se levantó y partió para Sarepta. Cuando llegó a la puerta de la ciudad, había allí una
viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: «¿Quieres traeme un poco de agua en ese cántaro
para que yo beba?» 11 Cuando iba a buscarla, la llamó y le dijo: ¿Podrías traer me también
un trozo de pan?»
12 Ella le respondió: «Tan cierto como que vive Yavé, tu Dios, que no tengo nada cocido;
sólo tengo un poco de harina en un tiesto y un poco de aceite en un cántaro. Estaba recogiendo
dos atados de leña y vuelvo a mi casa para prepararlo para mí y para mi hijo. Lo comeremos
y luego vendrá la muerte».
13 Elías le dijo: «No temas, anda y haz lo que te digo; sólo que prepara primero un pancito
que me traerás, luego harás otro para ti y para tu hijo. 14Porque esto dice Yavé, Dios de
Israel: «La harina del tiesto no se acabará y el aceite del cántaro no se terminará hasta el día
en que Yavé haga llover sobre la tierra».
15 Ella se fue e hizo tal como le había dicho Elías, y durante mucho tiempo tuvieron qué
comer, éste, ella y el hijo. 16 La harina del tiesto no se acabó y el aceite del cántaro no se
terminó, según la palabra que Yavé había dicho por boca de Elías. Palabra de Dios
Todos: te alabamos Señor.

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Monitor: Hagamos un momento de silencio para poder reflexionar los detalles del texto
bíblico que acabamos de escuchar.
Si fuera posible, colocar música de fondo
Lector 2: Hermanos: hemos escuchado el pasaje que meditamos la vez anterior, cuando Dios
llama al profeta Elías para enviarlo a predicar al pueblo de Israel. En aquel momento el rey
Ajab y su esposa Jezabel habían llevado al pueblo a traicionar su identidad, presentándoles
una falsa prosperidad alcanzada sólo por medio de la idolatría del poder, del placer y de los
bienes materiales. El Señor se manifestó por medio de una sequía para recordarle a toda la
gente que no existe una vida en plenitud, ni una auténtica prosperidad, si no va acompañada
de todos los valores que supone la presencia de Dios en el centro de nuestras vidas. Hagamos
un breve momento de silencio para repasar con cuidado estos detalles del pasaje bíblico.
Lector 3: La vida del profeta Elías representa la vida de un creyente como tú y como yo. No
se trata de un hombre con súper poderes, sino de un ser humano que se encuentra en una gran
dificultad: quiere vivir su fe en el Dios verdadero, pero la sociedad con la que convive, se
comporta de otra manera; sin embargo, la forma en la que Dios le pide que ayude a sus
hermanos a volver al camino verdadero, consistirá en aprender a poner su confianza
únicamente en Dios; les advierte que las otras realidades (dinero, trabajo, inteligencia), sólo
son instrumentos, de manera que no deben ser constituidos en el pilar donde nuestra vida se
sostenga. Es por esto que, vemos en este pasaje bíblico, que el profeta Elías fue enviado a un
lugar lejano en donde era alimentado por unos cuervos que le traían pan por la mañana y
carne por la noche.

Monitor: unámonos con el corazón a ese momento de soledad que vive el profeta Elías en
el torrente Querit. Hagámoslo por medio de la recitación del salmo 31 (30):

Coro 1. A ti, Señor, me acojo:


no quede yo nunca defraudado;
tú, que eres justo, ponme a salvo,
inclina tu oído hacia mí;

Coro 2. Ven aprisa a librarme,


sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;

Coro 1. por tu nombre dirígeme y guíame:


sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.

Coro 2. En tus manos encomiendo mi espíritu:


tú, el Dios leal, me librarás;
tú aborreces a los que veneran ídolos inertes,

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pero yo confío en el Señor;
tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.

Coro 1. Te has fijado en mi aflicción,


velas por mi vida en peligro;
no me has entregado en manos del enemigo,
has puesto mis pies en un camino ancho.
Piedad, Señor, que estoy en peligro:
se consumen de dolor mis ojos,
mi garganta y mis entrañas.

Coro 2. Mi vida se gasta en el dolor;


mis años, en los gemidos;
mi vigor decae con las penas,
mis huesos se consumen.

Coro 1. Soy la burla de todos mis enemigos,


la irrisión de mis vecinos,
el espanto de mis conocidos:
me ven por la calle y escapan de mí.
Me han olvidado como a un muerto,
me han desechado como a un cacharro inútil.

Coro 2. Oigo las burlas de la gente,


y todo me da miedo;
se conjuran contra mí
y traman quitarme la vida.

Coro 1. Pero yo confío en ti, Señor,


te digo: «Tú eres mi Dios.»
En tu mano está mi destino:
líbrame de los enemigos que me persiguen;
haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
¡Qué bondad tan grande, Señor,
reservas para tus fieles,
y concedes a los que a ti se acogen
a la vista de todos!

Coro 2. En el asilo de tu presencia los escondes


de las conjuras humanas;
los ocultas en tu tabernáculo,
frente a las lenguas pendencieras.

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Coro 1. Bendito el Señor, que ha hecho por mí
prodigios de misericordia
en la ciudad amurallada.

Coro 2. Yo decía en mi ansiedad:


«Me has arrojado de tu vista»;
pero tú escuchaste mi voz suplicante
cuando yo te gritaba.

Coro 1. Amad al Señor, fieles suyos;


el Señor guarda a sus leales,
y a los soberbios les paga con creces.

Coro 2. Sed fuertes y valientes de corazón


los que esperáis en el Señor.

Todos: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y
siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Lector 4: Después de un tiempo, la fuente de agua que sostenía al profeta se secó y, entonces,
fue cuando el Señor se volvió a comunicar para pedirle a Elías que se fuera a Sarpeta. ¿Por
qué cambiar de lugar si todo estaba resuelto en Querit? Es decir, en ese torrente hay agua y
alimento que los pájaros le traen, ¿para qué moverse de ahí? Respuesta: el verdadero proceso
de purificación de la fe se ha iniciado, y, lo importante, no son los instrumentos para el
camino de la vida, sino que Dios vaya con la persona, conmigo, contigo. Por eso el profeta
puede y debe cambiar de lugar, ya que, mientras Dios esté, lo demás no podrá faltar.
Monitor: Recordemos que un ídolo es aquello que suple a Dios, por ejemplo, en el caso del
profeta Elías, un acto de idolatría sería pensar que, quedarse en el torrente Querit, le daría
más seguridad que obedecer a Dios y cambiarse de lugar de residencia. A la luz de este
ejemplo de la Biblia, reflexionemos las siguientes preguntas: ¿qué situaciones (costumbres,
acciones, devociones) de mi vida las he convertido en ídolos, porque en ellas encuentro más
seguridad que en Dios?
Momento de silencio
Lector 5: Una vez que Elías llegó a Sarepta se encontró con una situación inesperada. El
Señor lo ha había enviado a hospedarse en la casa de una mujer viuda, la cual se encuentra
en una pobreza absoluta, puesto que sólo le quedaban un poco de harina y unas gotas de
aceite para preparar con ello un panecillo y, después, morir de hambre. ¡Qué ocurrencia la de
Dios! ¡Poner la vida del profeta en manos de alguien que no cuenta con los recursos para
ayudarle! Al menos eso pensaría cualquier persona con poca fe.
Por lo tanto, otra de las grandes enseñanzas que la vida de Elías nos deja consiste en
aprender a mirar con fe a aquellas personas pobres, enfermas, alejadas y relegadas de nuestra

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sociedad. Como se mencionó anteriormente, la idolatría de Ajab y de Jezabel consistió en
quitarle a Dios su lugar, pensar que a Él sólo se le puede encontrar en las cosas que nos
gustan, en la prosperidad, en el placer y en nuestras fuerzas. El papa Francisco nos ha
llamado, como Iglesia, a “ir a las periferias”, porque también en esos ambientes Dios nos
espera para poder alimentarnos, enseñarnos y reconfortarnos. En aquellos tiempos que nos
presenta este episodio de la Biblia, aquella mujer viuda pertenecía a una categoría inferior y,
en el caso concreto de este pasaje, además era pagana y vivía en un lugar lejano de la tierra
santa. Es ahí, en esa periferia, en donde Dios manifestará un gran milagro: ¡la harina y el
aceite se multiplicaron! Fue un signo que nos anticipa el milagro que Jesús hará al multiplicar
los panes.
4. Compromiso a la luz de la Palabra
Lector 6: El Congreso Eucarístico Nacional es una oportunidad para renovar en nuestros
corazones, nuestro amor a Cristo Sacramentado, pues cada vez que participamos en la Misa
o lo adoramos en una Hora Santa, debemos ser conscientes de esta verdad profunda: Él ha
creado de la nada, ha hecho al hombre y a la mujer del polvo, ha alimentado al pueblo de
Israel en su camino por el desierto con el maná que llovía del cielo y a Elías lo ha podido
alimentar por medio de unos pájaros, y de la generosidad de una viuda pobre. Hoy, a nosotros,
el nuevo pueblo de Dios que peregrina en México, como al profeta, nos pide ponernos en sus
manos sabiendo que el alimento que viene de Él será el que nos lleve a una vida plena.
Monitor: Ahora entonemos un canto eucarístico para darnos la oportunidad de alabar a Dios
y maravillarnos de su presencia sacramental en medio de nosotros.
Canto a elegir
Monitor: También en las tristezas, dolores y dificultades, el Señor puede decirnos algo, ¿qué
partes de mi vida, de mi historia personal, podrían sanar a la luz de este episodio bíblico?
Momento de silencio para la reflexión personal
Monitor: En cuanto a nuestra vida parroquial, diocesana, institucional, etc… ¿qué personas
o situaciones o realidades hemos dejado en la periferia, lejos de nosotros? ¿cómo ir a su
encuentro?
Momento de silencio
Monitor: Concluyamos este momento diciendo juntos la oración de preparación para el
Congreso Eucarístico.
Oración del VII Congreso Eucarístico Nacional

Jesús, Señor de la vida y de la historia,


Gracias por la oportunidad que das a nuestro pueblo mexicano de
Celebrar un nuevo Congreso Eucarístico Nacional.
Queremos responder a la voz del Padre que nos dice:
Pueblo de Dios, levántate y come, el camino es largo.

6
Gracias por llamarnos a ser tu pueblo, sobre todo cuando nos reunimos
en torno a ti en la Sagrada Eucaristía.
Gracias por el pan de tu Palabra que nos dice: “¡Levántate! Mi pueblo
no puede estar postrado”.
Gracias, porque con tu Cuerpo y tu Sangre nos alimentas para ser
pueblo peregrino siempre en marcha.
Señor Jesús, el camino de México se hace largo, son muchos los retos
que tenemos por delante: respetar y promover la vida desde el seno
materno, fortalecer a nuestras familias para que se vayan conformando
de acuerdo al plan de Dios, trabajar por una sociedad más justa, cuidar
la casa común; por eso te pedimos, los que creemos que realmente estás
presente entre nosotros sobre todo en la Eucaristía, que recibamos
abundantes gracias para que cada bautizado madure en la fe, fortifique
su esperanza y con caridad fraterna participe activamente en la
construcción de tu Reino en nuestra patria. Que en el VII Congreso
Eucarístico Nacional, cada Iglesia particular de México, responda a tu
llamada que nos dice:
Monitor: ¡Pueblo de Dios!
R: Levántate y come, el camino es largo.
Monitor: Santa María de Guadalupe, esperanza nuestra.
R: Salva nuestra patria y conserva nuestra fe.
AMÉN

5. Reserva del Santísimo Sacramento

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Anexo 1
Himno del VII Congreso Eucarístico Nacional
Estribillo
Pueblo de Dios, Levántate y Come, El camino es largo más contigo estoy.
Pueblo de Dios, Levántate y Come, El camino es largo, mi Eucaristía te doy.

Estrofa
El Pueblo de Dios va Peregrino camino hacia la Patria Eterna
Cruzamos en medio del Desierto con hambre de Paz y de Esperanza.
Más Cristo es quien nos fortalece, Él mismo es la fuente de la vida
Nos une desde la Eucaristía que es el don más grande de la Iglesia.

Estribillo
Estrofa
El Pueblo de Dios sigue con gozo unido con la Misión de Cristo
Le damos la mano al desvalido, Partimos su Pan junto a los Pobres
Vivimos de su Misericordia, mostrando su Rostro a cada Pueblo
Salimos hacia las Periferias llevando su Amor en el Servicio.

Estribillo
Estrofa
El Pueblo de Dios en esta Tierra regada por sangre de los Santos
Que Amaron hasta entregar su vida, tomando la Cruz del Sacrificio
Como ellos podemos ser ofrenda, al pie de Jesús Sacramentado
Venimos a estar en su Presencia, Oramos, Cantamos y Adoramos

Estribillo
Estrofa
El Pueblo de Dios sigue confiado en manos de la Virgen María
Cual Madre consuela nuestras almas, nos guía al Altar de la Esperanza
Reunidos ante este Gran Misterio de Cristo presente en nuestra Mesa
Cumpliendo fielmente su Palabra, su Cuerpo y su Sangre nos entrega.

Estribillo