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UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA

FACULTAD DE EDUCACIÒN
LICENCIATURA EN EDUCACIÒN BÀSICA:
HUMANIDADES LENGUA CASTELLANA
PRÁCTICA DE CONTEXTUALIZACIÓN I

Liliana Mesa – Erika Petro.

EXPERIENCIA EN INSTITUCIÓN EDUCATIVA LA MISERICORDIA


GRADO PRIMERO – 1°E

“Enseñar es aprender dos veces” Joseph Joubert…

En la búsqueda afanosa de encontrar el lugar perfecto para la realización de

nuestras prácticas tempranas y de hacer el respectivo recorrido para encontrar la

Institución y el docente cooperador que nos acogería más tarde; fue como tuvimos

la oportunidad de dar con la Institución Educativa La Misericordia, bajo la rectoría

del señor Luis Eduardo Hernández Guerra, quien nos abrió cordialmente las

puertas de la institución interrogándonos a su vez en la decisión que tomamos al

elegir nuestra carrera, motivándonos al mismo tiempo a fijarnos un reto personal y

profesional cuando se dio a la tarea de enseñarnos personalmente las

instalaciones, funcionamiento, grupo de trabajo e innovaciones que él estaba

logrando en el plantel educativo. Es de resaltar que el concepto que teníamos de

la institución era precario, pues en Caucasia se ha tenido como sinónimo de

desorden, dejadez y pequeñez, entonces coincidimos que en el Bajo Cauca: “La


escuela es vista como la representación de un edificio […] Es pues, un objeto

físico […] Un objeto simbólico, ya que tiene la función de educar” (Quiceno, 2008-

2009, pag 14). Debido a esto sentimos la necesidad de quedarnos para hacer

parte de la transformación que estaba surgiendo ahí y no solo porque se estaba

generando un cambio en su edificación, sino también por querer confirmar si el

cambio era también educativo, es decir, si se estaba innovando tanto el manual de

convivencia como las mallas curriculares, a las cuales nunca tuvimos acceso

precisamente por aquella reestructuración que se estaba presentando. Al

cerciorarnos de dos sedes que la conforman analizamos que la sede primaria;

ubicada en el barrio san Rafael, estaba un poco fuera de las transformaciones

estructurales que vimos en la sede principal, sin embargo al interactuar en este

espacio pudimos ver que esto no es impedimento para llevar acabo dinámicas

escolares. Aparte de esto nos encontramos ante una cruda realidad, pero es

bastante vista en el país, donde los niños eran de muy bajos recursos, entonces

quisimos quedarnos para ver más de cerca qué pasaba allí e involucrarnos en un

contexto parecido al que vivimos en nuestra época de estudiantes. Así

empezamos a vivir nuestra primera experiencia de la mano de la docente

cooperadora Nelly Rhenals, encargada del grado primero (1°E); éstas prácticas de

contextualización nos ayudaron a tener otra perspectiva y a cambiar el concepto

de escuela, ya que nunca habíamos tenido la oportunidad de ver las cosas desde

la posición del maestro, siendo éste “Un sujeto que acepta al otro, es profesional

en su que-hacer docente, además es flexible y no se impone” (Calvo, pag 07).

Si tuviéramos una palabra para describir todo lo que sentimos y vivimos, esa

palabra sería “RETO”; precisamente porque vencer ese miedo primíparo que
sentimos al enseñar fue uno de ellos. Otro gran reto fue lograr una relación

maestro- alumno, alumno- maestro, que permitiera fijar bases sólidas para un gran

proceso educativo a través de relaciones interpersonales donde reconocer

quienes son nuestros alumnos y analizar su contexto nos llevarían a encontrar

didácticas y metodologías, tales como: rondas, lectura en voz, guerra de tarjetas,

videos, cuentos ilustrados, visitas a la biblioteca, narraciones cortas, entre otras,

con el fin de transmitir algo más que conocimientos. De ahí, el proceso de

aprendizaje entró a jugar un papel importante, porque las dos anteriores nos

permitieron lograr muchos éxitos.

Como era de esperarnos, debido a la humildad de nuestros niños se nos

dificultaron las actividades que implicaban colorear e incluso aquellas que

involucraran manualidades, ya que casi ningún niño llevaba a clases los recursos

requeridos. Un nuevo reto nos permitió implementar estrategias de trabajo grupal

donde compartir ideas e implementos fue la excusa perfecta para lograr trabajos

colaborativos. El respeto por el aula era mediocre al principio, pero se logró a

partir de ejemplos ilustrados, narrados y visualizados, sin olvidarnos del ejemplo

personal que es aquel que personificamos como maestras.

A medida que avanzamos en nuestras prácticas aprendimos a asimilar situaciones

peculiares como aceptar en el grupo a estudiantes que no pertenecían a él, puesto

que sus maestras en lugar de buscar estrategias para incluir en su plan de trabajo

a los niños más indisciplinados, optaban por dejarlos a nuestro cargo y como

último reto logramos una homogeneidad entre estos estudiantes “revoltosos” y los

niños de nuestro curso, sin diferencias ni exclusiones desde una perspectiva más

humana, menos rígida, pero igualmente pedagógica.


Bibliografía:

- http://www.pensamientos.org/pensamientoseducacion.htm
- Humberto Quiceno Castrillón (2008-2009) Espacio, arquitectura y

escuela.
- Carlos Calvo, complejidades educativas emergentes y caóticas.