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Introducción

La diabetes mellitus es una de las patologías crónicas más frecuentes de la edad


pediátrica. La diabetes es un síndrome que engloba alteraciones del metabolismo
hidrocarbonado, proteico y lipídico, y es secundaria a una deficiente secreción o
acción de la insulina. Se caracteriza por la existencia de concentraciones elevadas
de glucosa en ayunas y postingesta. La diabetes no es una enfermedad única, sino
que engloba a un grupo heterogéneo de alteraciones con distinto patrón genético,
así como diferentes causas etiológicas y mecanismos fisiopatológicos.

En la diabetes mellitus podemos distinguir 2 grandes grupos según el defecto esté,


principalmente, en el déficit de secreción de insulina o sea debido a una defectuosa
actuación de ésta. En el primer grupo, el déficit grave de la secreción de insulina
puede ser secundario a varios mecanismos, entre los que cabe destacar: la
destrucción autoinmunitaria de las células ß como en la diabetes tipo 1 1, defectos
mitocondriales que interfieren en la generación de la energía intraislotes necesaria
para la secreción de insulina como en la diabetes mitocondrial2,3, la agenesia
pancreática como en el defecto homocigoto en el factor de transcripción del factor
1 promotor de la insulina (IPF-1)4; ser secundaria a la afectación de las células de
los islotes de Langerhans como en la fibrosis quística de páncreas 5,6, talasemia,
cistinosis o en la afectación de las células ß por tóxicos como la l-asparraginasa,
ciclosporina o tracrolimus7. También puede ser resultante de la pancreatectomía
realizada en niños por hipoglucemias graves secundarias a hiperinsulinismo. Dentro
de este grupo de diabetes por déficit de la secreción de insulina hay que incluir la
diabetes familiar autosómica dominante debida a defectos genéticos en factores
que intervienen en la función de la célula ß, la denominada diabetes tipo (mody). De
todas estas formas de diabetes insulinodependientes, la forma más frecuente en la
infancia es la diabetes tipo 1 autoinmunitaria, que constituye en nuestro medio entre
el 80 y el 90% de las diabetes y, en segundo lugar, la diabetes tipo MODY, que
representa alrededor del 5%.

El otro gran grupo, en el que existe principalmente una resistencia a la acción de la


insulina (aunque con afectación concomitante de la función de la célula ß), se
encuentra la diabetes tipo 2. Clásicamente, la diabetes tipo 2 (DM2) se ha
considerado una enfermedad exclusiva de los adultos. Sin embargo, en la última
década ha habido un incremento llamativo de su incidencia en la edad pediátrica,
sobre todo en adolescentes9,10. En algunas poblaciones estos incrementos han sido
espectaculares y se han considerado epidémicos. Este incremento ha sido paralelo
al aumento en la prevalencia de la obesidad en la infancia.

Por todo ello, ante el diagnóstico de diabetes en el niño, no debemos pensar sólo
en la diabetes tipo 1, aunque ésta sea la más frecuente, sino que hay que descartar
los otros tipos de diabetes. Esto es muy importante, ya que puede implicar actitudes
terapéuticas diferentes. En esta revisión trataremos de analizar los aspectos que
nos van a ayudar a hacer un diagnóstico correcto, para lo cual vamos a hacer
hincapié en la epidemiología de los distintos tipos de diabetes, sus diferentes
características clínicas y los distintos tipos de marcadores genéticos y bioquímicos
que las diferencian

Objetivo general

Analizar los efectos que produce la Diabetes mellitus en el organismo, así como
sus complicaciones.
Justificación

La diabetes se está convirtiendo rápidamente en la epidemia del siglo XXI y en un


reto de salud global. Estimaciones de la Organización Mundial de la Salud indican
que, a nivel mundial, de 1995 a la fecha casi se ha triplicado el número de
personas que viven con diabetes, con cifra actual estimada en más de 347
millones de personas con diabetes.1, 2 De acuerdo con la Federación Internacional
de Diabetes, China, India, Estados Unidos, Brasil, Rusia y México, son –en ese
orden– los países con mayor número de diabéticos.3

La diabetes es una enfermedad crónica de causas múltiples. En su etapa inicial no


produce síntomas y cuando se detecta tardíamente y no se trata adecuadamente
ocasiona complicaciones de salud graves como infarto del corazón, ceguera, falla
renal, amputación de las extremidades inferiores y muerte prematura. Se ha
estimado que la esperanza de vida de individuos con diabetes se reduce entre 5 y
10 años. En México, la edad promedio de las personas que murieron por diabetes
en 2010 fue de 66.7 años, lo que sugiere una reducción de 10 años.

El desafío para la sociedad y los sistemas de salud es enorme, debido al costo


económico y la pérdida de calidad de vida para quienes padecen diabetes y sus
familias, así como por los importantes recursos que requieren en el sistema
público de salud para su atención. Algunas estimaciones indican que, por ejemplo,
Estados Unidos desde 1997 destina más de 15% del gasto en salud de este país
para la atención de los diabéticos. En México, las estimaciones existentes son muy
variables con cálculos de costos de atención por paciente que van desde 700
hasta 3 200 dólares anuales, lo que se traduce en 5 a 14% del gasto en salud
destinado a la atención de esta enfermedad y sus complicaciones, inversión que
de acuerdo con la Federación Internacional de Diabetes se relaciona directamente
con la tasa de mortalidad por esta causa.

Los estilos de vida poco saludables son altamente prevalentes entre niños,
adolescentes y adultos mexicanos, propiciando un aumento importante de la
obesidad y sobrepeso, principal factor de riesgo modificable de la diabetes. Así, la
prevalencia de la diabetes en esta población ha incrementado sustancialmente en
las últimas décadas: en 1993 la prevalencia de los diabéticos con diagnóstico
conocido en población mayor de 20 años fue de 4.0%, mientras que en 2000 y
2007 se describió una prevalencia del 5.8 y 7%, respectivamente. Por otro lado, de
acuerdo con las encuestas nacionales de esos mismos años, se ha demostrado la
alta prevalencia de condiciones mórbidas en la población diabética y problemas en
la calidad de la atención, lo cual contribuye de manera importante a la mayor
incidencia de complicaciones macro y microvasculares. Las estrategias de
prevención implementadas a escala poblacional en países con elevado riesgo que
logren modificar estilos de vida -en particular en la dieta, actividad física y
tabaquismo- pueden ser altamente costo efectivas al reducir la aparición de la
diabetes y retrasar la progresión de la misma.
Marco teórico

Definición

La diabetes mellitus comprende un grupo de enfermedades metabólicas


caracterizadas por hiperglucemia resultante de defectos en la secreción y/o acción
de la insulina; cuando no es tratada puede derivar en complicaciones a largo
plazo, disfunción y falla de diferentes órganos, especialmente ojos, riñones,
nervios, corazón y vasos sanguíneos

Diagnóstico de diabetes mellitus:

* HbA1c (hemoglobina glucosilada) >= 6.5 %.

* Glucemia basal >= 126 mg/dL (7.0 mmol/L).

* Glucemia - 2 horas P.T.O.G. >= 200 mg/dL (11.1 mmol/L).

* Glucemia al azar >= 200 mg/dL, con síntomas de hiperglucemia.

Diagnóstico de prediabetes:

* HbA1c: 5.7-6.4%.

* Glucemia basal: 100 - 125 mg/dL.

* Glucemia - 2 horas P.T.O.G.: 140 - 199 mg/dL.

Tipos de diabetes:

Se deben diferenciar los tipos de diabetes, por las implicaciones terapéuticas:

* Diabetes tipo 1.

* Diabetes tipo 2.

* Diabetes monogénica.

La posibilidad de otros tipos de diabetes debe considerarse en niños con historia


familiar autosómica dominante de diabetes, condiciones asociadas (sordera,
atrofia óptica, hallazgos sindrómicos), marcada resistencia a la insulina o
exposición a fármacos que sean tóxicos para las células beta pancreáticas
Diabetes tipo 1:

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune mediada por una combinación


de factores genéticos y desencadenantes ambientales, resultando en la infiltración
linfocítica de los islotes pancreáticos, destrucción de las células beta y
dependencia de insulina exógena de por vida4.

La diabetes tipo 1 constituye una de las enfermedades crónicas más comunes en


niños y adolescentes, representando un importante problema de salud; su
incidencia está aumentando, especialmente en niños, a un ritmo aproximado de 3
% por año4-6.

Diabetes tipo 1- Autoanticuerpos:

* ICA: Anticuerpos anti islote pancreático.

* GAD65: Anticuerpos anti glutamato decarboxilasa 65.

* IAA: Anticuerpos anti insulina.

* IA-2: Anticuerpos anti tirosina fosfatasa.

* IA-2Beta: Anticuerpos anti tirosina fosfatasa 2 beta.

* ZnT8: Anticuerpos anti transportador de zinc 8.

Diabetes tipo 2:

En la diabetes tipo 2 la hiperglucemia es secundaria a la resistencia a la insulina,


acompañada de la función alterada de las células beta, resultando en una
producción inadecuada de insulina, para compensar el grado de insulino -
resistencia

La diabetes tipo 2 frecuentemente se observa en aquellos niños y adolescentes


con sobrepeso (IMC entre los percentiles 85 y 95, para la edad y el sexo) u
obesidad (IMC mayor al percentil 95) y antecedentes familiares de diabetes tipo 2

El inicio de la enfermedad es insidioso; por la resistencia a la insulina, el paciente


presenta acantosis nigricans y las adolescentes, con relativa frecuencia, síndrome
de ovarios poliquísticos. Los anticuerpos asociados a diabetes tipo 1, son
negativos.
Diabetes tipo 1.5:

La diabetes tipo 1.5, diabetes doble, diabetes híbrida o diabetes latente


autoinmune en el joven, se caracteriza por presentar auto-anticuerpos positivos
(autoinmunidad pancreática), en jóvenes con fenotipo de diabetes tipo 2
(sobrepeso u obesidad)

Diabetes mellitus de inicio en la infancia:

La diabetes mellitus de inicio en la infancia (IODM) es una forma infrecuente de


diabetes; se presenta en los primeros seis meses de vida, siendo generalmente
monogénica; también se denomina diabetes neonatal; su incidencia oscila entre
1/89.000 y 1/4.000.000 nacidos vivos, representando del 63 al 78.5 % de los casos
de diabetes en menores de seis meses y del 6.6 al 12 % de los lactantes
diabéticos, de siete a doce meses de edad

La IODM puede ser transitoria (hasta los 18 meses de vida) o permanente;


diagnosticándose en el 67.5 % de los casos, cuando el paciente presenta
cetoacidosis; con frecuencia el diagnóstico inicial es de meningitis, sepsis,
infección urinaria o neumonía. El diagnóstico definitivo es genético, siendo
negativos los anticuerpos de la diabetes tipo 1. El tratamiento consiste en la
administración inicial de insulina para posteriormente cambiar a una sulfonilurea

Conclusión
En el presente proceso enfermero nos permitió conocer unas de las tantas
complicaciones que trae como consecuencia la diabetes mellitus, así como priorizar
que patrones funcionales se veían afectados por la enfermedad. A través de la
valoración para identificación de los problemas principales como: estilo de vida
sedentario, mala alimentación y la obesidad.

Una vez detectados nuestros patrones son afectados aquí es donde intervenimos
nosotros como enfermeros para promover “el autocuidado” como promotores de la
salud, ya que nos compete en esta parte de prevención y si esta parte se hiciera
como debiera ser muchas de las personas no tendría problemas de salud en
especial de diabetes mellitus que es en lo que se basado este trabajo.